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Esta versión ha sido traducida del francés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Oficio · Puntos de vigilancia

Los 6 errores que pueden perjudicar a quienes nos consultan sin que lo sepamos

Quienes ejercemos la terapia deseamos ofrecer el mejor acompañamiento posible. Sin embargo, a pesar de nuestras buenas intenciones, algunos errores pueden debilitar la relación terapéutica y limitar la eficacia de nuestro trabajo. He aquí una reflexión sobre estas trampas en las que podemos caer y sobre la manera de evitarlas.

1 — Querer parecer brillante o despertar admiración

Es comprensible querer impresionar, sobre todo cuando intentamos demostrar que estamos a la altura de lo que las personas que nos consultan esperan de nosotros. Pero concentrar nuestra energía en el deseo de proyectar una imagen de pertinencia o de competencia nos aleja de lo esencial: el otro.

Cuando empleamos una jerga compleja o adoptamos una postura erudita, a menudo se trata de una forma de protegernos de la crítica. Sin embargo, este comportamiento priva a quienes nos consultan de su capacidad de pensar por cuenta propia. Nuestro papel es ayudarles a sentirse competentes frente a sus propios problemas, y no alimentar nuestro ego.

2 — Coleccionar herramientas

Acumular herramientas terapéuticas puede resultar tranquilizador, sobre todo cuando nos sentimos desarmados ante una situación. Sin embargo, poseer la caja de herramientas más grande no nos convierte en mejores terapeutas. Al contrario: con la experiencia aprendemos que lo que cuenta no es la cantidad de herramientas, sino la manera de utilizarlas.

Lo importante es desarrollar un enfoque adaptado a cada situación, y no buscar a toda costa una solución prefabricada en nuestro arsenal.

3 — Querer convencer de que tenemos la herramienta adecuada

Es natural confiar en la eficacia de un método que consideramos adecuado. Pero empeñarse en imponer una herramienta o un enfoque cuando la persona expresa que no le conviene pone en peligro la alianza terapéutica.

Persistir ciegamente en un camino hace perder un tiempo valioso y debilita la confianza. No se trata de abandonar nuestras hipótesis demasiado pronto, sino de prestar atención a las reacciones y a las necesidades que expresan las personas a quienes acompañamos.

4 — Pensar que sabemos más que quienes nos consultan

Con la experiencia, encontramos problemáticas similares en distintas personas. Esto puede darnos la ilusión de que ya sabemos cómo resolver su situación. Pero cada individuo, cada pareja, cada familia es única, y debemos cuestionar constantemente nuestras certezas.

Nuestro papel es escuchar y valorar la realidad de las personas a quienes acompañamos, incluso cuando difiere de nuestras hipótesis o de nuestras experiencias pasadas.

5 — Apegarse demasiado a la propia teoría

Nuestras teorías terapéuticas son mapas del mundo: nos ayudan a comprender el territorio de los problemas que encontramos. Pero cuando nos topamos con un callejón sin salida que no figura en nuestro mapa, es esencial no forzar la realidad para que se adapte a él.

Cuanto más trabajamos con un modelo teórico, más difícil resulta cuestionarlo. Sin embargo, mantener la apertura a otras perspectivas es indispensable para seguir evolucionando y responder a las necesidades únicas de cada persona.

6 — Escuchar sin aportar nada

La imagen tópica de quien hace terapia en silencio, limitándose a escuchar y a relanzar, puede frustrar a las personas que acuden en busca de un cambio. Nuestro papel no se limita a la escucha: consiste también en aportar hipótesis, propuestas o pequeñas diferencias capaces de desencadenar una evolución significativa en su vida.

En conclusión

Estos seis errores son otras tantas trampas con las que cualquier profesional puede toparse en su práctica. Reconocerlos ya es darse los medios para seguir evolucionando y ofrecer un acompañamiento más ajustado. Por otra parte, completan otros cinco errores de los que hablé anteriormente.

Para recordar

Ninguno de estos errores procede de una mala intención: todos nacen del deseo de hacer bien las cosas. Eso es precisamente lo que los hace tan difíciles de detectar.

Y usted, ¿qué errores o aspectos que mejorar considera esenciales en su práctica? Vale la pena volver a plantearse la pregunta con regularidad. Mientras tanto, cuídese y cuide de las personas a quienes acompaña.

El desarrollo completo de estos seis puntos de vigilancia puede verse en el vídeo a continuación.

Cómo citar este artículo

Besse, J. (2025, 12 de enero). Les 6 erreurs qui peuvent nuire à nos clients sans que nous le sachions. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/fr_FR/articles/les-6-erreurs-qui-peuvent-nuire-a-nos-clients-sans-que-nous-le-sachions

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