Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Contemporary Family Therapy · Terapia familiar
¿Cómo mostrar que una sesión ha movido algo? Leoš Zatloukal, Pavlína Jurníčková y Jacek Szczepkowski presentan el análisis recursivo de marcos (Recursive Frame Analysis, RFA), surgido de la obra de Bradford Keeney, que cartografía los desplazamientos de una conversación terapéutica a lo largo de una estructura en tres actos. Fundamentos batesonianos, ocho pasos prácticos, un sistema de transcripción y un ejemplo tomado de una sesión de Insoo Kim Berg lo convierten en una guía para estudiar el cambio lo más cerca posible de la sesión.
Traducción no oficial al español de Recursive Frame Analysis as a Method of Psychotherapy Change Process Research, de Leoš Zatloukal, Pavlína Jurníčková y Jacek Szczepkowski, publicado en Contemporary Family Therapy (Springer) (2026), doi: 10.1007/s10591-025-09754-y, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla 1 se presenta en forma de lista. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Una sesión terapéutica útil suele incluir varias transiciones entre los actos 1, 2 y 3, que giran en ambas direcciones, antes de asentarse finalmente en el acto 3.
Leoš Zatloukal, Pavlína Jurníčková y Jacek Szczepkowski
Resumen
Este artículo se centra en el análisis recursivo de marcos (RFA), el método de investigación cualitativa desarrollado para analizar los desplazamientos discursivos en las sesiones terapéuticas. En primer lugar, se abordan los orígenes filosóficos de este método y su posición dentro del campo de la metodología de la investigación. A continuación, se exponen consideraciones prácticas sobre «cómo aplicar» este método en el contexto de la investigación sobre el proceso de cambio. Se detalla cómo distinguir entre marcos y galerías en las conversaciones, cómo puntuar los movimientos dentro de una «estructura en tres actos» y cómo anotar las circularidades en las sesiones terapéuticas. Además, el artículo presenta algunas ideas originales y estimulantes sobre esta metodología de investigación, junto con un breve ejemplo extraído de una investigación con RFA.
Palabras clave: psicoterapia, investigación sobre el proceso de cambio, análisis recursivo de marcos, psicología discursiva, investigación cualitativa
La investigación en psicoterapia se ocupa de dos preguntas fundamentales. La primera se refiere al resultado («¿Ha sido beneficiosa la terapia?»), mientras que la segunda se refiere al proceso («¿Cómo ha avanzado la terapia?»). Estas preguntas remiten a los dos grandes tipos de investigación en este ámbito: la investigación de resultados y la investigación de procesos (Timulak, 2008). La investigación de resultados se centra en nuestra capacidad para determinar y medir con precisión si se ha producido el cambio terapéutico deseado (Goodheart et al., 2006; Timulak, 2008). Esta pregunta va inevitablemente de la mano de otra que busca comprender cómo se produjo el cambio (Goodheart et al., 2006; Kazdin, 2009). La pregunta del «cómo» no solo nos conduce a la investigación de procesos (Timulak, 2008), sino que también plantea un interrogante crítico a la investigación de resultados. En el marco de la metodología científica, no basta con extraer una conclusión sobre un resultado, ni siquiera con postular una relación causal entre el resultado y el diálogo terapéutico, sin comprender el proceso de cambio y ofrecer una explicación lógica de él (Elliott, 2010; Kazdin, 2009; Watson & McMullen, 2016).
El campo de la «investigación sobre el proceso de cambio» se dedica a responder a esta pregunta clave situándose en la intersección entre la investigación de resultados y la de procesos (Elliott, 2010; Greenberg, 1986; Watson & McMullen, 2016). Según Elliott (2010), entre los diseños de investigación más reconocidos en este campo figura el diseño microanalítico de proceso secuencial. Este diseño de investigación cualitativa ofrece una visión detallada y directa del proceso de cambio, gracias a que se centra en las conversaciones que sustentan cada intercambio comunicativo. Elliott subraya la importancia de este diseño de investigación:
La investigación secuencial de procesos es, no obstante, un enfoque intuitivamente atractivo y cercano a la práctica, capaz de ofrecer la base para una inferencia causal sólida sobre procesos de cambio terapéutico importantes. Por esta razón, debe aceptarse como una línea clave de evidencia en apoyo de la práctica basada en la evidencia… Curiosamente, hasta la fecha la investigación secuencial de procesos ha sido sobre todo de naturaleza cuantitativa. La investigación microanalítica cualitativa está poco desarrollada y, en mi opinión, debería utilizarse más ampliamente. (Elliott, 2010, p. 129).
Numerosos métodos, como el análisis del flujo del discurso (Nitti et al., 2010), el análisis conversacional (Kondratyuk & Peräkylä, 2011; Peräkylä et al., 2008; Sutherland et al., 2014), los sistemas de codificación de base narrativa (Gonçalves et al., 2011, 2017), el microanálisis (Bavelas, 2012; De Jong et al., 2020) y el análisis de secuencias dialógicas (Tikkanen et al., 2013), se basan en el diseño microanalítico de proceso secuencial. El análisis recursivo de marcos (RFA) que se expone en este artículo es otro método basado en el diseño microanalítico de proceso secuencial. Este artículo pretende presentar tanto el trasfondo teórico como las aplicaciones prácticas del método. Dividimos el proceso de elaboración de un RFA en ocho pasos, similares a los que se utilizan en la psicología discursiva (Lester et al., 2018). Aunque sabemos que los distintos pasos no se suceden de forma lineal, sino que se solapan, pueden guiar a lo largo de todo el proceso, en particular a quienes se inician en la investigación. Aunque algunas publicaciones ya describen el RFA (Chenail, 1995; Keeney et al., 2015), esta división es nueva en la literatura sobre el RFA. Este texto también aporta innovaciones, sobre todo en la presentación de los resultados (visualización) y en los vínculos con otros métodos de investigación.
El RFA se desarrolló inicialmente como una herramienta para tomar notas clínicas, observar de cerca el discurso terapéutico y generar posibilidades nuevas y creativas para las acciones e intervenciones de terapeutas (Keeney, 1990; Keeney & Keeney, 2012b). Desde entonces se ha convertido en un método de investigación cualitativa autónomo, adecuado para examinar de cerca el cambio terapéutico (Chenail, 1995; Keeney et al., 2015).
Un fundamento teórico importante para el desarrollo de este método de investigación se encuentra en las obras de Bateson (1979, 2000), Goffman (1986) y Spencer-Brown (1994). También se nutre de las teorías de los sistemas complejos, que algunas investigaciones consideran de gran importancia para la investigación sobre los procesos de cambio (Hayes & Andrews, 2020; Schiepek et al., 2015, 2019). En este sentido, el RFA se basa principalmente en la cibernética de segundo orden (Chenail, 1991; Keeney, 1983, 1987; Keeney & Keeney, 2012a; von Foerster, 2002). Otros marcos teóricos clave son el construccionismo social (Gergen, 2015; Chenail, 1991; Keeney & Keeney, 2012b) y la teoría de las artes escénicas (Keeney, 1990, 2009). Abordaremos con más detalle los fundamentos teóricos del RFA en estos tres ámbitos: (1) los presupuestos epistemológicos, (2) el construccionismo social y la psicología discursiva, y (3) las artes escénicas.
Podemos afirmar que el RFA se funda en tres premisas epistemológicas interconectadas entre sí, tal como las formuló Bateson (Bateson, 1979, 2000; Keeney & Keeney, 2012a): (1) la importancia de las distinciones, (2) la teoría de los tipos lógicos y (3) el principio de recursividad (circularidad).
Según Bateson, el acto de distinguir o de reconocer diferencias1 es el proceso fundamental de construcción del conocimiento. Bateson sostiene que toda información «consiste en diferencias que marcan una diferencia» (Bateson, 1979, s. 99). Spencer-Brown presenta una perspectiva similar cuando afirma: «Tomamos como dadas la idea de distinción y la idea de indicación, y que no podemos hacer una indicación sin trazar una distinción» (Spencer-Brown, 1994, s. 1). Estas diferencias configuran la manera en que los seres humanos comprendemos el mundo (Bateson, 1979; Keeney & Keeney, 2012a). Es fundamental concebir el acto de establecer distinciones como un proceso creativo: las distinciones se crean, en lugar de ser entidades preexistentes que esperan ser descubiertas (Keeney & Keeney, 2012a). En consecuencia, la terapia y el uso del RFA en la investigación son procesos esencialmente creativos (Keeney & Keeney, 2012a).
Las distinciones pueden permanecer simples o existir en formas más complejas, creando así los llamados «marcos». Como lo expresaron Keeney et al.: «Una distinción que se redistingue suficientemente a sí misma se convierte en un marco, un contexto que alberga las reentradas continuas de la redistinción subsiguiente» (Keeney et al., 2015, s. 9). Los términos «marco» y «contexto» mencionados en la frase anterior se entienden como sinónimos en el RFA (Chenail, 1995; Keeney et al., 2015).
Según Bateson, un marco puede compararse con el concepto matemático de conjunto: la diferencia fundamental se da entre el elemento del conjunto y el conjunto mismo (y, lógicamente, el conjunto no puede ser elemento de sí mismo, pues de lo contrario surgiría una paradoja). Bateson (2000) identifica algunas funciones típicas de los marcos, como la exclusividad (al incluir determinados mensajes o acciones significativas dentro de un marco, se excluyen otros mensajes concretos), la inclusividad (al excluir determinados mensajes, se incluyen otros), la relación con las premisas (un marco interviene en la evaluación de la pertinencia de los mensajes que contiene), la función metacomunicativa (un marco ofrece indicios sobre cómo interpretar los mensajes que contiene; a la vez, un mensaje metacomunicativo puede redefinir el marco) y el «doble enmarcado» (la idea de que siempre hay otros marcos dentro o fuera de los marcos, de modo que los marcos constituyen una cierta jerarquía; no hay escapatoria del enmarcado y del reenmarcado). Seguir los cambios en la jerarquía de los marcos e introducir en ocasiones cambios de jerarquía en una conversación terapéutica es una habilidad fundamental para quien ejerce la terapia. El análisis de los marcos y de sus relaciones constituye una actividad fundamental en la investigación sobre el proceso de cambio con el método RFA.
Según Bateson (2000), la relación entre el marco (el contexto) y los elementos de ese contexto presenta un carácter circular (recursivo). El proceso continuo de distinción conduce de forma natural a una diferenciación y a una significación ulteriores:
La dinámica del distinguir, la reentrada continua de la distinción que distingue, es la recursión, la circularidad que opera sobre sí misma y que encarna el girar que crea circularidad. La recursión no es repetición, sino reentrada circular con la utilización y la producción de un orden diferente de circularidad. (Keeney & Keeney, 2012a, s. 87).
Keeney y Keeney ilustran la recursión haciendo referencia a Uróboros, el conocido símbolo de la serpiente que se muerde la cola. Una metáfora quizá más adecuada es la espiral, que encarna a la vez el movimiento circular y la progresión. Este énfasis en la circularidad refleja cómo se redescubren y reutilizan elementos de interacciones anteriores, y cómo los marcos conversacionales pueden transformarse en elementos de otros marcos, y viceversa. Documentar estas reentradas circulares de los marcos en el discurso es una parte importante de la metodología del RFA.
El construccionismo social constituye una fuente teórica importante para el RFA (Keeney & Keeney, 2012b). Ya en su artículo de 1987, Keeney abogaba por una «comprensión ecosistémica del discurso» y escribía:
Los constructivistas propondrían que «Lo que ves es cómo actúas». El RFA va un paso más allá y nos recuerda que «Cómo actúas es consecuencia de con quién estás interactuando». La percepción es, por tanto, un acontecimiento social, que va desde grupos sociales simples, en los que una persona interactúa consigo misma, hasta sistemas mentales más complejos que implican partes de muchas personas. (Keeney, 1987, s. 26).
Esta afirmación concuerda con el construccionismo social y lo distingue del constructivismo (radical) (Anderson, 1997; Gergen, 2015). Los principios básicos del construccionismo social pueden resumirse brevemente así: (1) una postura crítica ante una realidad aparentemente «dada» u «objetiva»; (2) un énfasis constante en los contextos históricos y culturales que configuran nuestro conocimiento; y (3) la convicción de que los significados y el conocimiento se crean en las conversaciones (construcción social de la realidad), con especial atención al papel que desempeña el lenguaje en estos procesos de construcción de sentido (Burr, 2003; Gergen, 1985, 2015; Lock & Strong, 2010).
Entre las tradiciones de investigación estrechamente vinculadas al construccionismo social (y en particular al RFA) figura la psicología discursiva (Edwards & Potter, 1992; Chenail, 1995; Chenail & Duffy, 2011; Keeney et al., 2015; Potter & Hepburn, 2007). Una posible definición de «discurso» afirma: «El discurso es un medio fundamental para la acción. Es el medio, a través del cual se construyen versiones del mundo y se vuelven urgentes o se reelaboran como triviales e irrelevantes… El discurso se define, del modo más sencillo, como textos y habla en cuanto partes de prácticas sociales.» (Potter & Hepburn, 2007, s. 275–276). Así, el discurso puede considerarse un verbo, y no solo un sustantivo (Potter & Hepburn, 2007). La descripción de los «marcos» (o «contextos») expuesta más arriba está vinculada a esta interpretación del discurso, al igual que la relación recursiva, mutuamente constructiva, entre distinciones y marcos.
La psicología discursiva es una metodología de investigación flexible y abierta que, al igual que el RFA, nace de la filosofía construccionista social y se centra en los aspectos performativos de las conversaciones (Edwards & Potter, 1992; Lester et al., 2018; Potter & Wetherell, 1987). Aunque su metodología está influida sobre todo por el análisis conversacional (Wooffitt, 2005), también recurre a otros métodos diversos (Edwards & Potter, 1992; Lester et al., 2018; Wiggins, 2017), en particular para incorporar al análisis los niveles micro y macro del discurso (Nikander, 2007; Wooffitt, 2005).
Las artes escénicas se han citado a menudo como fuente de inspiración del RFA. Bradford Keeney, uno de los creadores del RFA, es pianista y compositor de jazz. Concibe la relación de ayuda como una profesión de carácter artístico (Keeney, 1990, 2009). Su interés por las artes escénicas lo llevó, junto con sus colegas, a crear un método que capta la calidad de la «interpretación» de quien ejerce la terapia a la par que el avance de la conversación. Esta orientación hacia la interpretación encuentra un fuerte respaldo en el construccionismo social:
La performance es una de las prácticas punteras de la teoría construccionista social… El giro performativo está relacionado con la difuminación de las fronteras entre arte y ciencia, lo literario y lo científico, lo real y lo virtual, y lo innato y lo adquirido… Vuelve la teoría sobre sí misma y cuestiona las fronteras entre investigación, práctica y teoría… La performance es la noción construccionista social de la construcción de sentido como proceso comunitario, en la medida en que se produce en el lenguaje y en el diálogo. (Bava, 2005, s. 172 a 174).
Quienes crearon el RFA consideran que el proceso de cambio en una conversación de ayuda se revela en la manera en que la persona consultante habla de su situación con quien ejerce la terapia. Si pueden identificarse cambios en estas conversaciones, es posible que se manifiesten en la vida de las personas consultantes fuera de la terapia (Gonçalves et al., 2011; Chenail, 1995; Nitti et al., 2010). Chenail compara el RFA con un audífono, que permite a una persona oír sonidos que de otro modo pasarían inadvertidos. Del mismo modo, el RFA puede ayudar a quien investiga o ejerce la terapia a reconocer significados o diferencias en una conversación que, de otro modo, se habrían considerado insignificantes o simple «ruido» (Chenail, 1995, p. 4). El modelo de la «obra en tres actos» de Field, utilizado en el RFA, funciona como un audífono para detectar los cambios en el discurso terapéutico (Keeney, 2009; Keeney et al., 2015).
Este modelo en tres actos sugiere que la interpretación creativa requiere desplazamientos progresivos a través de tres actos: un acto de apertura, seguido de un acto intermedio que tiende un puente hacia la culminación de la interpretación en un acto final (Keeney, 2009). Esta sencilla estructura en tres actos ayuda a determinar si se produce algún cambio en una conversación terapéutica, desde el ciclo inicial de experiencia empobrecida (acto 1), pasando por la exploración de nuevas posibilidades (acto 2), hasta el desarrollo y la consolidación del cambio y de los recursos (acto 3). El proceso completo puede esbozarse como sigue:
Sin embargo, la transición entre los distintos actos en terapia no es lineal ni unidireccional. El principio de recursividad, o circularidad, sigue aplicándose, lo que implica que el movimiento entre actos se produce de un modo más bien cíclico o giratorio: desde el círculo vicioso, en el que una persona se queda atascada en un problema o atrapada en un marco empobrecido o patológico (Keeney et al., 2012), hacia un círculo virtuoso más deseable y constructivo. Quienes crearon el RFA describen así los distintos actos de este movimiento:
Debemos recordarnos una y otra vez que ni una sesión ni la vida misma son una trama lineal que avanza en línea recta. Las personas van y vienen entre marcos, toman desvíos y, sobre todo, dan vueltas en círculo o en otras formas de meandros sinuosos… Poner en marcha un círculo virtuoso de interacción es el primer objetivo de la transformación y del cambio. Mantenerlo en movimiento es el segundo. El objetivo final es dejarlo en paz para que siga alimentándose a sí mismo de manera positiva y rica en recursos. (Keeney et al., 2015, pp. 35–36).
Además de no ser lineal, la transición entre los distintos actos tampoco es unidireccional. El segundo acto se describe a veces como la etapa «intermedia» o «puente» (Keeney, 1990, 2009) y puede compararse con el movimiento de un péndulo (Keeney et al., 2015). Al pasar al acto 2, una conversación de ayuda parece alejarse de la fragilidad del marco empobrecido hacia algo creativo y potencialmente beneficioso para la persona consultante. Sin embargo, este movimiento no es más que un primer paso que puede volver de nuevo al marco empobrecido inicial, como hace un péndulo, o bien «fundirse» con el acto 3, lo que conduce al refuerzo y la consolidación del cambio y a la creación de un marco nuevo y rico en recursos (Keeney, 2009).
Una sesión terapéutica útil suele incluir varias transiciones entre los actos 1, 2 y 3, que giran en ambas direcciones, antes de asentarse finalmente en el acto 3. Por el contrario, una sesión terapéutica mal conducida tiende a quedarse atascada en el acto 1 o acaba volviendo a él tras algunos intentos de avanzar hacia el acto 2 y, eventualmente, el 3.
Orientar la conversación de la sesión hacia marcos beneficiosos concuerda con numerosos estudios que subrayan la importancia de los factores «extraterapéuticos», «vitales» o «de la persona consultante» en el cambio terapéutico (Duncan et al., 2004, 2010; Sprenkle et al., 2013; Wampold, 2001). Estos factores no son generalizables, porque varían con cada persona consultante y surgen de una en una, en un contexto específico (Duncan, 2010). Algunos ejemplos son las habilidades, los conocimientos, la motivación o el apoyo social de la persona consultante, los cambios de empleo o en las relaciones cercanas, la espiritualidad, los rasgos personales, etc. Aunque los factores de la persona consultante son difíciles de cuantificar, es de vital importancia identificarlos y «activarlos» como recursos para el cambio terapéutico, sea cual sea el enfoque terapéutico utilizado (Duncan, 2010; Flückiger et al., 2009). Dicho de otro modo, los enfoques terapéuticos ofrecen numerosas maneras de pasar de marcos empobrecidos a marcos más ricos en recursos. El RFA es uno de los métodos de investigación en psicoterapia capaces de captar la «evidencia conversacional/discursiva» (Strong et al., 2008) de los recursos y de los contextos beneficiosos que surgen durante la conversación (Keeney et al., 2015).
Son pocas las publicaciones que describen cómo utilizar el RFA. No obstante, muestran que el uso del RFA como metodología de investigación no es fijo ni está estrictamente manualizado, y que hay numerosas maneras de llevar a cabo un RFA (Cotton, 2010; Chenail, 1995; Keeney, 1990; Keeney et al., 2015; Pelak, 2016; Peng, 2014). Esta flexibilidad es intencionada y refleja el concepto radical de la «autoinclusión de quien investiga» (Keeney et al., 2015). En este texto describimos el RFA en ocho pasos generales que se solapan, similares a los que se utilizan en la psicología discursiva (Keeney et al., 2015; Lester et al., 2018; Wiggins, 2017): (1) objetivo de la investigación, (2) recogida de datos, (3) tratamiento de los datos, (4) transcripción, (5) análisis de los datos, (6) presentación de los resultados y formas de visualización del RFA, (7) métodos de análisis complementarios y (8) gestión de la calidad de la investigación.
El RFA se utiliza generalmente para analizar el nivel performativo del uso del lenguaje en las conversaciones. Así pues, cualquier tipo de conversación puede someterse a un RFA (Keeney et al., 2012). Sin embargo, no puede utilizarse para estudiar directamente las percepciones ni ninguna otra «entidad interna» presupuesta que pertenezca a cada participante de una conversación, ni puede clasificar estas «entidades» (Chenail & Duffy, 2011; Keeney et al., 2015). Por lo general, los estudios que utilizan el RFA como metodología formulan sus objetivos en términos relativamente amplios y los desarrollan con la ayuda de preguntas de investigación complementarias (Keeney et al., 2015; Lester et al., 2018). En los estudios del proceso de cambio en psicoterapia que emplean el RFA, la pregunta de investigación suele centrarse en los desplazamientos del discurso terapéutico y muestra cómo se produjo el cambio dentro de la sesión. Pueden formularse, reformularse o añadirse preguntas de investigación más específicas a partir del trabajo concreto con los datos. Este enfoque permite una mayor flexibilidad de la investigación y el enfoque inductivo que suele asociarse a las estrategias de investigación cualitativa (Lester et al., 2018).
La recogida de datos está directamente vinculada al objetivo de la investigación. En términos generales, el RFA pretende trabajar con datos que se producen de forma natural, que existirían aunque no se recogieran con fines de investigación (Potter & Hepburn, 2005; Wiggins, 2017). Una fuente de datos típica y plenamente «naturalista» para el RFA son las grabaciones de sesiones terapéuticas (Chenail, 1995; Lester et al., 2018). Idealmente, para el RFA se prefieren las grabaciones en vídeo, ya que permiten captar tanto los aspectos verbales como los no verbales de la conversación. Sin embargo, también es posible utilizar únicamente grabaciones de audio para obtener información valiosa sobre los cambios en el discurso terapéutico (Chenail, 1995; Rudes et al., 1997).
Esta fase está estrechamente relacionada con la anterior. Durante la fase de tratamiento, los datos se almacenan, se comparten, se organizan, se transcriben y se anotan (Lester et al., 2018; Miles & Huberman, 1994). La fase de tratamiento de los datos debe llevarse a cabo de manera transparente, estructurada, legal y ética, lo que incluye la protección de la confidencialidad de las personas consultantes. La naturaleza orientada a la interpretación del RFA exige que el equipo de investigación oscile constantemente entre las grabaciones, las transcripciones y los procedimientos analíticos (Chenail, 1995; Keeney et al., 2015). Por ello, establecer el sistema de tratamiento de los datos es un paso decisivo para un posible éxito futuro.
Como ya se ha dicho, las grabaciones deben transcribirse. La transcripción es un elemento crucial del proceso de análisis (Chenail, 1995; Wiggins, 2017). Sienta una «base sólida para el análisis» (Nikander, 2007), permite una auténtica exploración empírica (Keeney & Keeney, 2012b) y aumenta la transparencia del estudio (Nikander, 2007). Sin embargo, es importante señalar que las transcripciones no pueden sustituir a la base de datos primaria (O’Connell & Kowal, 1995). El análisis siempre debe incorporar simultáneamente las transcripciones y las grabaciones (Lester et al., 2018).
La transcripción podría incluirse en la fase anterior (tratamiento de los datos), pero, por su importancia y por el tiempo que requiere, a menudo se trata como una fase de investigación aparte (Lester et al., 2018). Al transcribir las grabaciones, el equipo de investigación puede seguir uno de los sistemas de transcripción establecidos, como el sistema Jefferson (Jefferson, 2004), o bien desarrollar su propio sistema, que se convierte entonces en una herramienta crucial para familiarizarse con los datos (Lester et al., 2018). A la hora de decidir qué sistema de transcripción utilizar, es esencial tener en cuenta el uso previsto de la transcripción en el estudio y recordar quién será el público destinatario del texto resultante (Mergenthaler & Stinson, 1992; O’Connell & Kowal, 1995). También es esencial equilibrar la atención a los detalles y el número de símbolos y comentarios de transcripción, teniendo en cuenta la viabilidad, la comprensibilidad y la «elegancia intelectual» de la transcripción (Mergenthaler & Stinson, 1992).
Los estudios con RFA utilizan con mayor frecuencia transcripciones sencillas, con un número mínimo de comentarios y símbolos (Cotton, 2010; Chenail & Duffy, 2011; Keeney et al., 2015; Peng, 2014). Siguiendo las recomendaciones de O’Connell y Kowal (1995) y de Keeney et al. (2015), y a la luz de nuestra propia experiencia, recomendamos el sistema siguiente (tabla 1).
Tabla 1 — Sistema de transcripción para el RFA
Este sistema de transcripción sencillo nos permite generar transcripciones bastante detalladas e inteligibles. Todos los elementos esenciales (salvo el énfasis ligado a la entonación, que haría que la transcripción pareciera demasiado compleja) se incorporan como comentarios sencillos entre paréntesis. Al mismo tiempo, estas transcripciones sirven como herramientas de referencia que complementan las grabaciones originales. Por ello, todos los comentarios que contienen pretenden funcionar como indicadores de algunos acontecimientos interesantes y significativos de la conversación: instan a quien investiga a contrastar esos momentos sustanciales con la grabación original. Gracias a la inclusión sistemática de marcas de tiempo, esta forma de transcripción también facilita una navegación rápida por la grabación. También pueden integrarse en el sistema otros símbolos de transcripción, siempre que en la investigación haya que seguir aspectos específicos de la conversación.
Chenail define el RFA como «un tipo de análisis secuencial que ayuda a quienes investigan a advertir los desplazamientos semánticos en una conversación» (Chenail, 1995, s. 7). A lo largo del RFA pueden seguirse el contenido (lo que se dice), la consecuencialidad (la secuencia de lo que se dice y su impacto) y el proceso (el paso de un tema a otro) de la conversación, incluida la manera en que cada participante utiliza el lenguaje para crear desplazamientos en el discurso (Edwards & Potter, 1992; Chenail, 1995; Wiggins, 2017). El equipo de investigación puede incorporar estas observaciones directamente en las transcripciones, utilizando distintos tipos o colores de texto para diferenciar sus interpretaciones de las transcripciones en bruto (Chenail & Duffy, 2011; Keeney et al., 2015; Wiggins, 2017). Puede utilizar un programa adecuado (p. ej., ELAN) o diversos métodos de visualización del RFA, que se mencionarán en la sección siguiente del artículo. Chenail afirma que en el RFA se utilizan cuatro niveles básicos de análisis: semántico, secuencial, pragmático y consensual2 (Chenail, 1995; Chenail & Duffy, 2011).
El nivel semántico del análisis se centra en captar los elementos portadores de significado: los marcos y su organización jerárquica. Quienes investigan con el RFA estudian la «anatomía» de una conversación, es decir, su estructura significativa (Keeney, 1990; Rambo et al., 1993). Observan y captan matices detallados: las distinciones y su organización en marcos, o en niveles superiores del discurso, que el RFA denomina «galerías», «alas» y «museos» (Chenail & Duffy, 2011; Keeney, 1990). Estos términos algo inusuales designan una jerarquía de marcos mediante la metáfora de la visita a un museo. Examinar los distintos marcos puede compararse con contemplar los cuadros dispuestos en galerías, que forman parte de unidades mayores —las alas del museo—, y todo ello forma parte del museo en su conjunto. La manera más sencilla de hacer un análisis semántico es captar los temas de la conversación (que a menudo forman marcos en ella) y organizar los temas similares en niveles superiores del discurso. Es importante no tratar los marcos como unidades fijas, sino seguir los cambios y las reentradas de los marcos a lo largo de toda la conversación.
El principio clave de esta fase del análisis es mantenerse lo más cerca posible de los datos originales, por ejemplo utilizando sistemáticamente el lenguaje de la conversación observada para nombrar los marcos (Keeney, 1990; Keeney et al., 2015) y evitando, siempre que sea posible, interpretaciones generalizadas o una terminología reelaborada. Sin embargo, al nombrar las galerías u otros niveles superiores del discurso, dado que esta fase implica cierto grado de generalización y de agrupación temática de marcos relacionados, la estricta regla mencionada no es aplicable. Esta cuestión podría haber llevado a quienes crearon el RFA a preferir, en sus trabajos posteriores, visualizaciones de marcos individuales, sin representar las galerías ni otros metamarcos generales (Keeney et al., 2015). Por el contrario, crear galerías, alas y museos en el análisis semántico hace más comprensible el «mapa» de la sesión. Cabe señalar también que, incluso en su último libro, quienes crearon el RFA utilizan gráficos de metamarcos que incluyen marcos (Keeney et al., 2015, p. 187, 235, 261).
El nivel secuencial del análisis, que viene a continuación, se centra en el desarrollo gradual de los marcos interaccionales a lo largo del tiempo. Dicho de otro modo, observa cómo estos marcos se suceden cronológicamente (Chenail & Duffy, 2011). Como ya se ha dicho, el significado de un marco se define por su relación con otros marcos: los que lo precedieron y los que lo seguirán (Chenail, 1995; Keeney & Keeney, 2012a). Estrechamente relacionado con el anterior, este nivel de análisis examina las transiciones entre marcos y advierte cómo algunos marcos funcionan como «aperturas» o «cierres» de otros (Chenail, 1995; Keeney, 1990). El análisis secuencial también pone de relieve las relaciones recursivas (circulares) entre marcos. Esto se aprecia, por ejemplo, cuando algunos marcos reaparecen en nuevos contextos y pueden influir en las relaciones entre distintos marcos o contextos dentro de la jerarquía contextual más amplia, y modificarlas (Keeney et al., 2015).
El nivel pragmático del análisis se centra en el ámbito de la «acción social» o de la «función del lenguaje» (Edwards & Potter, 1992; Lester et al., 2018; Wiggins, 2017). Examina cómo contribuyen las personas que participan en una conversación terapéutica a cambiar los marcos. Como ya mencionamos, el RFA utiliza la «estructura de la obra en tres actos» de Field, adecuada para puntuar cualquier actividad creativa, incluidas las conversaciones terapéuticas (Keeney, 2009; Keeney et al., 2015). La estructura de la obra en tres actos, en el contexto de las conversaciones terapéuticas, permite reconocer cualquier desplazamiento desde el marco empobrecido inicial (acto I), pasando por la aparición de nuevas posibilidades (acto II), hacia el refuerzo y la consolidación del cambio en una experiencia rica en recursos (acto III). Este nivel de análisis también identifica cómo se producen los cambios entre los distintos actos, qué participantes de la conversación contribuyeron al cambio y los medios que utilizaron para ello.
Aunque quienes crearon el método RFA no mencionan directamente el análisis consensual, lo óptimo es aplicar el RFA en equipos de investigación (Chenail, 1995; Peng, 2014). El objetivo es favorecer el desarrollo de una comprensión compartida de las conversaciones estudiadas mediante intercambios entre los distintos miembros del equipo, denominados «sesiones de datos» (Hill, 2011; Wiggins, 2017). Es lo que se conoce como nivel consensual del análisis, que aporta nuevas perspectivas enriquecedoras y facilita el intercambio de puntos de vista diversos, lo que conduce a una comprensión más nueva y compleja del objeto de estudio. Esto concuerda con los principios epistemológicos de las teorías socioconstructivistas, importantes para el RFA, y, de manera significativa, refuerza la «fiabilidad» o «validez» del estudio (Elliott et al., 1999; Hill, 2011).
Todos los niveles de análisis mencionados, salvo quizá el nivel consensual, coinciden con los principales focos del análisis secuencial en la psicología discursiva. Estos se expresan en las preguntas «qué», «cuándo» y «cómo» (Wiggins, 2017). A lo largo de todo el proceso de RFA, quien investiga transita continuamente entre ellos.
En la presentación de los resultados del RFA, el equipo de investigación pone el acento en visualizar la estructura de la conversación terapéutica. Presta especial atención a sus aspectos performativos, a la circularidad en la construcción y reconstrucción de los marcos y a los momentos de desarrollo creativo y de cambio. Las distintas formas de visualización del RFA responden a estos objetivos. Puede tratarse de una simple «cadena» de marcos enlazados, de la agrupación de marcos en metamarcos (llamados «galerías», «alas», etc.) o de la colocación de un marco dentro de otro, intercambiando cuando sea necesario sus posiciones interior/exterior en el esquema (para ejemplos, véase Cotton, 2010; Chenail, & Duffy, 2011; Keeney, 1990; Keeney et al., 2015; Peng, 2014). No existe un sistema de presentación unificado; por ello, se anima a quienes utilizan el RFA a crear nuevas formas de presentar sus resultados, en función del foco de su análisis y de las necesidades de su investigación (Keeney et al., 2015).
Llegados a este punto, queremos dar a conocer la forma de presentación del RFA que utilizamos. Esta presentación (figura 1) resulta especialmente adecuada para documentar la dinámica cambiante de una conversación terapéutica, lo que es importante para la investigación sobre el proceso de cambio. Esta visualización recoge la oscilación del discurso de la conversación entre los distintos actos dentro de una «estructura en tres actos» (Keeney et al., 2015).

Como ejemplo de caso para el mapa RFA utilizamos la sesión realizada por Insoo Kim Berg, cofundadora de la terapia breve centrada en soluciones (TBCS). En esta sesión, la terapeuta trabaja con Carl, un joven de 17 años que intentó suicidarse la noche anterior. La figura 2 muestra un mapa detallado de la primera parte de la sesión, que va desde su inicio (tiempo en el vídeo: 5:31) hasta el enunciado número 128 (tiempo en el vídeo: 17:33).3

La primera columna de la izquierda muestra el número de enunciado de la transcripción, y también puede incluir el tiempo de la grabación para facilitar la búsqueda y seguir mejor la duración de la sesión. En un informe de investigación habitual, toda la transcripción estaría a disposición de quienes leen para que puedan examinar cómo quien investiga construye cada marco y cada galería. Por falta de espacio, aquí no se incluye la transcripción completa; solo se presenta un breve ejemplo (véase más abajo). Los distintos marcos y galerías se representan después en las tres columnas marcadas con cada acto. En un mapa RFA, los marcos pueden enumerarse por separado o agruparse en galerías más generales. Este ejemplo incluye tanto marcos individuales como su organización en galerías.
El mapa RFA ilustra cómo el discurso fluctuó entre los actos a lo largo del tiempo. Como muestra el esquema, los cambios en la interpretación discursiva no siguen un proceso lineal simple y directo. Al contrario, hay numerosos retrocesos y avances a lo largo de la sesión (véanse las galerías 4 y 5; también inmediatamente después del enunciado 128, donde termina el extracto, la conversación volvió al acto II y tardó unos diez minutos más en regresar al acto III).
Este esquema puede realizarse con una sencilla función de tabla disponible en casi cualquier editor de texto. También es posible utilizar flechas entre los marcos, idealmente con un código de colores. Los marcos se muestran en celdas delimitadas, y las filas vacías de la tabla ofrecen la posibilidad de insertar notas sobre los desplazamientos entre marcos. Este método de visualización del RFA tiene un inconveniente: no representa con exactitud la naturaleza circular del proceso de cambio. Intentamos contrarrestar este inconveniente numerando los distintos marcos y anotando entre corchetes el número del marco cuando un marco reentra en uno nuevo. Son marcadores especialmente significativos de los cambios en el discurso los momentos en que marcos antes empobrecidos reentran en marcos ricos en recursos (véanse 8.1., 9.1., 9.2.).
Este mapa RFA permite examinar en detalle la evolución y el despliegue de una conversación a lo largo del tiempo, en el contexto de una «estructura en tres actos» (del acto I al acto III y viceversa). Un análisis de las transiciones discursivas entre actos muestra que ambos, terapeuta y consultante, iniciaron estos desplazamientos en las dos direcciones. Sin embargo, la terapeuta inició los desplazamientos del acto I al acto II o del acto II al acto III con una frecuencia significativamente mayor que el consultante. Un examen más profundo muestra que la terapeuta utilizó principalmente preguntas o enunciados empáticos para facilitar estas transiciones. Por el contrario, quien iniciaba principalmente los desplazamientos en sentido inverso, del acto III al acto II o del acto II al acto I, era por lo general (aunque no exclusivamente) el consultante, al aportar relatos saturados por el problema. El siguiente ejemplo, tomado de la transcripción de la sesión, muestra cómo se distinguen los marcos y las transiciones entre ellos.
Ejemplo (de Shazer et al., 2007, pp. 113–115).
37) CARL: (con lágrimas en los ojos) Hasta que eché la cabeza hacia atrás y recé mis últimas oraciones o lo que sea. Y entonces empecé a cortar; y puede ver aquí mismo (muestra el cuello a la terapeuta).
38)INSOO: Sí. Ya. Sí, lo veo, sí.
39)CARL:.. y tengo suerte de estar vivo hoy. ¿Sabe?, de poder hablar de esto, porque si hubiera sabido que había un cuchillo más afilado al lado… pero fui a por ese cuchillo porque era el más grande.
40)INSOO: Ya.
41)CARL: Así que pensé que haría más daño o algo así.
42)INSOO: Claro.
43)CARL: Así que yo, no sé; le doy gracias a Dios todos los días, ¿sabe? (pausa)
44)INSOO: Entonces, ¿qué ayudó? ¿Qué ayudó a que no llegara a atravesar? (se señala el cuello)
45)CARL: Es que, o sea, no sé. O sea, cuando yo estaba… el cuchillo no estaba… no estaba tan afilado, era como un cuchillo de untar o algo así.
46)INSOO: Ya. (parece sorprendida)
47)CARL: Era solo que, ¿sabe?, así que lo puse de manera que cortara más fuerte, así que en realidad hice fuerza.
48)INSOO: Ya.
49)CARL: Así que. (pausa)
50)INSOO: Y dices que no es la primera vez. Ha pasado otras veces también.
51)CARL: Ha pasado otras veces, pero esta es la peor.
52)INSOO: Esta es la peor vez.
53)CARL: Sí. Otras veces ha sido, como, quemarme con una plancha o algo así, como aquí mismo.
54)INSOO: Ya. Vaya.
55)CARL:.. o algo así.
56)INSOO: Ya.
57)CARL: O sea, se me metían en la cabeza todo tipo de pensamientos...
58)INSOO: Ya.
59)CARL:.. que yo, ¿sabe?, solo le pido a Dios no volver a pensarlos. Simplemente, ¿sabe?, aparecen cada vez que, ¿sabe?, me siento deprimido o algo, ¿sabe?, con ganas de suicidarme, ¿sabe?
60)INSOO: Vale. Entonces, ¿cómo te las arreglaste para llegar hoy al instituto?
61)CARL: Bueno, eso también es una larga historia.
62)INSOO: Menuda noche… O sea, fue una noche terrible la que pasaste.
63)CARL: Una noche terriblísima.
64)INSOO: ¿Cómo llegaste a tiempo al instituto?
65)CARL: Bueno, en realidad es bastante genial, porque mientras pasaba todo este conflicto, yo estaba en casa de mi tía...
66)INSOO: Ya.
67)CARL:.. y querían que me quedara a dormir. Me dijeron: tienes que descansar o lo que sea.
68)INSOO: Sí.
69)CARL: Yo les dije que no, que quería volver a casa para poder levantarme e ir al instituto por la mañana.
70)INSOO: Madre mía.
71)CARL: Porque todavía no he faltado ni un día al instituto. Por lo menos… bueno, dos días, pero esos contaron, ¿sabe?, como, ¿sabe?, que estaba aquí.
72)INSOO: Ya.
73)CARL: Como si fuera al médico o algo así.
74)INSOO: Ya.
75)CARL: Pero ya he estado dos veces en el cuadro de asistencia perfecta, ¿sabe?
76)INSOO: Pero después de una noche terrible como la de anoche, aun así viniste al instituto.
77)CARL: Sí.
78)INSOO: Y me has ayudado; estás intentando ayudarme hoy… esta mañana. E incluso participaste en el grupo, con un grupo grande de gente.
79)CARL: Grande. (sonríe)
80)INSOO: Un grupo muy grande de gente. Eres muy abierto, muy brillante, te expresas muy bien. Me quedé absolutamente asombrada cuando vi… lo que oí esta mañana y ahora, porque no tuve ocasión de hablar contigo porque estábamos muy ocupados. Y fuiste capaz de dejar eso de lado, por así decirlo.
81)CARL: Claro.
El extracto comienza en el marco 3.7, en el que el consultante describe la terrible historia del intento de suicidio de la noche anterior. La terapeuta (Insoo) propone pasar al acto II con una pregunta centrada en lo que ayudó a Carl a no hacerse daño (enunciado 44). Esta invitación abre una nueva galería (4) que podría abrir un camino hacia los recursos del consultante. Sin embargo, Carl explica que el cuchillo no estaba lo bastante afilado (enunciados 45 y 47), a lo que la terapeuta responde con validación, aunque al mismo tiempo se percibe cierta sorpresa. Tras una breve pausa, Insoo continúa con un foco muy poco característico en la aparición del problema en el pasado, que puede verse como un paso atrás hacia el acto I. La propia Insoo comenta este paso como una evaluación informal del riesgo de suicidio (de Shazer et al., 2007, p. 114). En cualquier caso, se trata de un movimiento del acto II al acto I iniciado por la terapeuta, algo poco frecuente en esta sesión. La nueva invitación al acto II vuelve a venir de la terapeuta en el enunciado 60, cuando se centra en cómo llegó Carl al instituto después de una noche tan difícil. Más adelante en la sesión (sobre todo en el marco 8.1), el instituto aparece como un recurso clave que proporciona a Carl motivación y apoyo en situaciones difíciles. Este recurso se moviliza o «activa» aún más a lo largo de la conversación (en el marco 14.2, no incluido en el extracto del mapa RFA de la fig. 2 y situado en el acto III, Carl describe el instituto como un «segundo hogar» y, junto con otros recursos como las estrategias de afrontamiento (galería 18), el reconocimiento de las señales de alarma (galería 17) o una nueva visión de sí mismo (galería 20), forma un conjunto interconectado de elementos significativos para el cambio terapéutico).
El RFA proporciona por sí mismo un útil «mapa» o «partitura» de una conversación terapéutica, que permite una visión en profundidad de todo el proceso conversacional (Keeney et al., 2015). Sin embargo, en función de los objetivos del proyecto de investigación, puede enriquecerse con otras herramientas y procedimientos analíticos, en especial con diversos tipos de análisis de la conversación (Bavelas, 2012; De Jong et al., 2020; Fitzgerald, 2013; Korman et al., 2013). Estos métodos suelen requerir mucho tiempo y esfuerzo, por lo que es crucial seleccionar la parte más pertinente de la sesión para examinarla. Es esencialmente la pregunta de investigación la que guía esta decisión. Si nuestro objetivo es analizar los momentos de cambio en el discurso, probablemente deberíamos centrarnos en las secuencias que abarcan los tres actos de forma sucesiva (preferiblemente sin retrocesos). En el caso presentado, seleccionaríamos los momentos de desplazamiento discursivo de la galería 5 a la galería 8 (que abarca los tres actos) y analizaríamos en concreto el paso de la galería 5 a la 6 y de la galería 7 a la 8. Desde esta perspectiva, el RFA funciona como una estrategia de muestreo eficaz, y el mapa RFA indica dónde dirigir una atención detallada.
Otro método de análisis muy utilizado y estrechamente relacionado con el análisis de la conversación es el «análisis de marcos» de Keeney (Chenail & Duffy, 2011; Keeney, 1990). Este método incorpora un sistema potencialmente complejo para analizar y transcribir las relaciones entre distintos marcos y sus cambios a lo largo del tiempo. El modelo de la acción discursiva (Discursive Action Model, DAM), bien conocido en la psicología discursiva (Edwards & Potter, 1992; Lester et al., 2018; Wiggins, 2017), ofrece otro método de análisis adecuado. El DAM permite al equipo de investigación concentrarse en tres niveles: (a) la acción, (b) el hecho y el interés, y (c) la rendición de cuentas. Profundizar en los recursos discursivos (Wiggins, 2017) puede resultar un elemento complementario interesante del análisis RFA. En el futuro, quizá sea posible observar los cambios discursivos entre actos mediante sistemas automatizados basados en la inteligencia artificial (Imel et al., 2015; Smink et al., 2019).
La investigación que utiliza el método RFA debe incluir siempre una gestión de la calidad. Ya existen numerosas pautas que respaldan el seguimiento de la calidad de la investigación cualitativa en general (Denzin & Lincoln, 2005; Lincoln & Guba, 1985; Silverman, 2004). También se dispone de pautas especialmente adecuadas para gestionar la calidad de los análisis discursivos (Avdi & Georgaca, 2007; Lester et al., 2018; Tseliou, 2013). Un análisis minucioso de cada criterio de calidad excede el alcance de este artículo. No obstante, podemos resumir brevemente algunos aspectos pertinentes para los RFA en lo que respecta al cuidado de la calidad de la investigación:
El RFA es un método de investigación que permite visualizar los procesos conversacionales y favorece una comprensión más profunda de ellos. Identificar los factores influyentes dentro de estos procesos puede beneficiar a todas las personas que participan en los diálogos terapéuticos, ya que puede ayudar a que las sesiones sean más pertinentes para las personas consultantes. Quienes desarrollaron el RFA afirman que utilizar este enfoque podría ayudar a potenciar el aspecto «artístico» o «performativo» de estas conversaciones de ayuda (Keeney et al., 2012). Proporciona una retroalimentación inmediata sobre la actuación de quien ejerce la terapia durante la sesión, porque deja claro si el discurso progresó o si la sesión se quedó atascada. Al mismo tiempo, señalan que este tipo de investigación es en sí mismo un arte, lo que sugiere que ambos están entrelazados.
La práctica del análisis no es distinta de la interpretación en vivo que estudia, pues, mientras se esfuerza por discernir y seguir el cambio, también está interpretando el cambio. El RFA pide a quien investiga que interactúe de manera creativa con el discurso examinado, inspirando una acción que crea distinción. Esta cartografía es más que un trazado; es bailar con una línea de acción pasada de un modo que da vida presente tanto al mapa indicado como al territorio distinguido, y cada uno hace surgir marcos generativos para el otro. Discernir la vida en una sesión orientada al cambio requiere a alguien cuya interpretación investigadora cobre vida. Debemos volver a entrar en la búsqueda del cambio que la persona consultante y quien ejercía la terapia recorrieron primero. En esta re‐búsqueda, puede que encontremos que nuestra comprensión, y nuestra manera de participar en su construcción, también cambian. (Keeney et al., 2012, p. 70).
El vínculo circular o recursivo entre práctica, investigación y teoría es importante para todo el campo de la psicoterapia, y el RFA podría hacer una aportación beneficiosa en este sentido.
Complexe Systémique: puntos clave
Para la práctica sistémica, el interés del RFA es que hace visible lo que se percibe en una sesión sin poder mostrarlo: el momento en que la conversación abandona el marco empobrecido del problema, se aventura hacia otra cosa y luego vuelve a él o se asienta en otro lugar. El mapa en tres actos que propone el equipo checo y polaco se construye con una simple tabla y puede leerse como una partitura. El extracto de la sesión de Insoo Kim Berg con Carl, de 17 años, al día siguiente de un intento de suicidio, ofrece una ilustración impactante: una pregunta sobre cómo consiguió llegar al instituto abre un recurso que recorre toda la sesión. El método también puede servir para revisar las propias grabaciones y ver quién inicia los avances y los retrocesos. Sus límites se reconocen: no hay un manual único, la puntuación depende de la mirada del equipo, la disposición en columnas aplana la circularidad y se trata de un artículo metodológico que solo ofrece un breve ejemplo, sin un estudio completo. Para leer junto con los argumentos a favor de grabar en vídeo la propia práctica y el análisis conversacional de las repeticiones en el Diálogo Abierto.
Notas del original
1 Bateson utiliza el término «diferencia», mientras que Spencer-Brown, al igual que Keeney, utiliza el término sinónimo «distinción».
2 Chenail solo distingue explícitamente los tres primeros niveles de análisis (semántico, secuencial y pragmático); el nivel consensual está incluido de forma más bien implícita en sus escritos, cuando se refiere al trabajo de los equipos que analizan juntos las grabaciones de sesiones terapéuticas (Chenail, 1995; Chenail & Duffy, 2011).
3 Hay una grabación en vídeo de esta sesión real disponible en el DVD didáctico «I’m glad to be alive…: Working with suicidal youth» (SFBTA). La transcripción completa de la sesión puede consultarse en el libro «More than Miracles», en el capítulo titulado «My real self» (de Shazer et al., 2007, pp. 111–132). Lamentablemente, la transcripción del libro no incluye la numeración de los enunciados.
Financiación. Publicación en acceso abierto financiada por las instituciones que participan en el acuerdo transformativo CzechELib.
Conflicto de intereses. La autoría declara no tener conflictos de intereses.
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Traducción no oficial al español de Recursive Frame Analysis as a Method of Psychotherapy Change Process Research, de Leoš Zatloukal, Pavlína Jurníčková y Jacek Szczepkowski, Contemporary Family Therapy, vol. 48, n.o 2 (2026), doi: 10.1007/s10591-025-09754-y, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción, tabla presentada en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial son responsables de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial del artículo original «Recursive Frame Analysis as a Method of Psychotherapy Change Process Research», publicado en Contemporary Family Therapy (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Zatloukal, L., Jurníčková, P., y Szczepkowski, J. (2026). Recursive Frame Analysis as a Method of Psychotherapy Change Process Research. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/recursive-frame-analysis-as-a-method-of-psychotherapy-change-process-research (Obra original publicada en 2025 en Contemporary Family Therapy, 48(2), 185-197 (2026); republicada en 2026 por Contemporary Family Therapy, https://link.springer.com/article/10.1007/s10591-025-09754-y)
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