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Herramienta sistémica · Objetos flotantes

Los botones de costura: un objeto flotante al servicio de la terapia familiar sistémica

El uso de objetos en el marco de la psicoterapia no tiene nada de nuevo. Pero la aportación de Marie-Jeanne Schön, psicóloga y psicoterapeuta luxemburguesa, es especialmente original: desde hace varios años propone utilizar simples botones de costura como objetos flotantes. Un enfoque modesto, poético y profundo, cuyos fundamentos, usos clínicos y alcance simbólico merece la pena detallar.

En terapia sistémica, la noción de objeto flotante fue desarrollada en los años noventa por Caillé y Rey (1993). El objeto flotante permite introducir un tercero lúdico y metafórico en la relación terapéutica. Sostiene la expresión indirecta de lo que está en juego en las relaciones y favorece así una lectura más rica, y menos defensiva, de las interacciones familiares.

«Un ritual terapéutico que abre un espacio de libertad entre quien consulta y quien interviene».

Yveline Rey (1994), definición del objeto flotante

¿Por qué botones? Dimensiones sensoriales y metafóricas

El botón de costura es un objeto universal, modesto, que todo el mundo conoce. Es precisamente esta aparente banalidad la que lo convierte en un potente soporte proyectivo: en principio no transmite ninguna carga simbólica predefinida. Está, por tanto, abierto a todas las proyecciones y a todas las interpretaciones.

En el plano sensorial, el botón pone en juego el tacto, la vista y, a veces, incluso el oído. Puede ser liso o rugoso, pequeño o imponente, colorido o apagado. Cada elección se convierte en una toma de posición emocional. Schön (2010) insiste en la importancia de dejar que las personas en consulta manipulen los botones: que los toquen, les den la vuelta, los comparen. Este contacto directo favorece la implicación corporal, indispensable para acceder a contenidos afectivos profundos.

En el plano metafórico, el botón se convierte en un espejo de los vínculos familiares. Puede representar a una persona, una relación, una ausencia, un conflicto, una pérdida. Alguien puede elegir un botón azul brillante para representar a un hermano percibido como radiante, o un pequeño botón negro para figurar a una madre o a un padre distante. Estas asociaciones no las interpreta quien conduce la terapia: se exploran en el diálogo, mediante preguntas circulares y abiertas.

Aplicación clínica

Con las familias

En las sesiones familiares, Marie-Jeanne Schön empieza proponiendo a cada persona que elija botones que representen a los miembros de la familia. Una plancha de corcho o una placa de madera sirve de soporte. Las personas en consulta colocan los botones según sus percepciones: cerca o lejos, alineados o aislados.

Esta configuración se convierte entonces en una escultura metafórica del sistema familiar. Permite explorar las alianzas, las exclusiones, las distancias afectivas. Quien conduce la terapia puede invitar a las personas participantes a comentarla: ¿por qué este botón para papá? ¿Por qué esta distancia entre dos miembros? ¿Qué siente al ver esta configuración?

El ejercicio puede luego desplegarse en el tiempo: antes de un acontecimiento importante (nacimiento, fallecimiento, divorcio), hoy y, después, en una proyección hacia el futuro. Estas puestas en relato favorecen una elaboración narrativa de las trayectorias familiares, como lo hace a su manera el blasón familiar.

En contexto de duelo

Uno de los contextos en los que el uso de los botones resulta más poderoso es el trabajo de duelo. Marie-Jeanne Schön relata varias situaciones en las que familias que habían perdido a un hijo o una hija pudieron representar a esa criatura fallecida mediante un botón. Este gesto, a la vez sencillo y cargado de sentido, permite reintegrarla en la constelación familiar y devolverle un lugar simbólico.

En un caso, un padre eligió una pequeña perla blanca para representar a su bebé, fallecido por muerte súbita. El momento de guardar el botón en la caja fue conmovedor: se convertía en una manera ritualizada de reconocer la pérdida. Pero ese botón también podía permanecer visible, quedarse en la caja del relato familiar, como una presencia simbólica. La flexibilidad de la herramienta permite así acompañar la complejidad emocional del duelo.

En terapia de pareja

Las parejas también pueden beneficiarse de esta mediación. Cada miembro de la pareja elige un botón para sí y luego otro para la otra persona, y puede añadir otros elementos que representen a la descendencia, el trabajo o terceras personas importantes. La disposición espacial permite figurar la dinámica de la pareja: proximidad, distancia, desequilibrio.

Manipular los botones, desplazarlos, hablar de ellos: esto permite trabajar la relación sin acusaciones ni juicios. Los miembros de la pareja pueden preguntarse qué los acerca, qué los aleja, qué les gustaría cambiar. Esta experimentación simbólica abre un posible espacio de ajuste.

En supervisión

Marie-Jeanne Schön utiliza también esta herramienta en la supervisión clínica. Las y los profesionales pueden representar con botones una situación, un equipo o una familia a la que acompañan. Ello permite materializar lo que está en juego sistémicamente en una situación compleja y tomar distancia. El grupo de supervisión reflexiona entonces a partir de un soporte común, lo que facilita la construcción de hipótesis circulares y multiposicionales.

Un marco terapéutico que hay que respetar

Marie-Jeanne Schön insiste: los botones no son ni un juego ni un test. Constituyen una herramienta terapéutica simbólica, investida y contenedora. El marco es esencial: quien conduce la terapia debe explicar su uso, tranquilizar sobre el procedimiento y enmarcar la experiencia.

Un elemento importante es la caja que contiene los botones. Para ella, esta caja, a menudo de madera forrada de corcho, es un contenedor simbólico. Representa el espacio terapéutico, el marco, los límites. Cada botón puede entrar en ella o salir de ella: eso tiene un sentido, puede comentarse. El botón que sale de la caja no es rechazado; puede simbolizar un alejamiento, una transformación, una evolución del sistema.

Para recordar

Sin un marco claro, el objeto flotante pierde su función. No es el botón el que trabaja, sino el espacio de palabra que abre.

Aportaciones y límites

Las ventajas de la mediación con botones son numerosas.

  • Accesibilidad y sencillez: los botones son fáciles de encontrar, poco costosos y familiares.
  • Dimensión sensorial y simbólica: movilizan los sentidos al tiempo que abren a la metáfora.
  • Adaptabilidad: pueden utilizarse en sesiones individuales, de pareja, de familia o de grupo.
  • Temporalidad: permiten representar el pasado, el presente y el futuro.
  • Potencia proyectiva: revelan dinámicas invisibles y suscitan emociones profundas.

Tres límites invitan, no obstante, a la prudencia.

  • Riesgo de interpretación salvaje: quien conduce la terapia debe mantenerse en la exploración, sin proyectar sus propios significados.
  • Marco necesario: sin un marco claro, el objeto flotante pierde su función.
  • Inadecuación para ciertos perfiles: con personas con psicosis o en la primera infancia, la simbolización puede resultar inoperante.

La sencillez puede volverse profundidad

El uso de los botones de costura como objetos flotantes, tal como lo ha desarrollado Marie-Jeanne Schön, constituye una valiosa contribución a la terapia sistémica contemporánea. Al aunar sentido, creatividad, tacto y metáfora, este enfoque abre un espacio transicional en el que las familias, las parejas y las personas pueden contarse de otro modo, poner en juego sus representaciones y coconstruir nuevos relatos.

En un momento en que la terapia sistémica busca integrar dispositivos sensibles, lúdicos y portadores de sentido, los botones nos recuerdan que la sencillez puede volverse profundidad, y que el más pequeño de los objetos puede contener a veces la mayor de las emociones.

Referencias

Caillé, P. (1993). La construction de la réalité dans la thérapie familiale. ESF.

Rey, Y. (1994). Objets flottants : jeu, rituel et métaphore. Thérapie Familiale, 15(3), 33-46.

Schön, M.-J. (2010). L’histoire du bouton n’est pas cousue de fil blanc. Cahiers critiques de thérapie familiale et de pratiques de réseaux, 45, 71-92.

La presentación completa de la herramienta puede verse en el vídeo a continuación.

Cómo citar este artículo

Besse, J. (2025, 6 de julio). Les boutons de couture : un objet flottant au service de la thérapie familiale systémique. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/fr_FR/articles/les-boutons-de-couture-un-objet-flottant-au-service-de-la-therapie-familiale-systemique

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