Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Solution Focused Practices · Investigación empírica
Quienes cursan estudios de posgrado tienen seis veces más probabilidades que la población general de padecer depresión y ansiedad, y piden ayuda menos que el resto del estudiantado. James Beauchemin y su equipo de Boise State retoman su programa de bienestar centrado en soluciones, seis sesiones de una hora por videoconferencia, un ámbito del bienestar por sesión, y esta vez lo ofrecen a toda una cohorte de un mismo máster. Nueve estudiantes que ya se conocen, frente a dieciocho procedentes de programas diversos. Los dos grupos mejoran al cabo de seis semanas; la cohorte avanza más en bienestar y en bienestar percibido, y las entrevistas hacen aflorar tres temas: la conciencia de las propias necesidades, el apoyo entre pares y el bienestar como constructo multidimensional. La felicidad y la satisfacción con la vida no se mueven. Un estudio que plantea una pregunta sencilla, ¿la familiaridad favorece o entorpece un grupo breve?, y responde: favorece.
Traducción no oficial al español de A Pilot Study of a Cohort-Based Solution-Focused Wellness Group for Graduate Students Using Solution-Focused Coaching, de James D. Beauchemin, Danya K. Krueger, Jennie Newman y Paul Beitelspacher, publicado en Journal of Solution Focused Practices (2022), doi: 10.59874/001c.74998, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, con las cuatro tablas y los cuatro anexos presentados como fichas, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Los recuadros y las notas con la etiqueta «Complexe Systémique» son nuestros, no de la autoría. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Resumen. El estudiantado de posgrado vive niveles elevados de estrés, que comprometen su bienestar y lo predisponen a trastornos de salud mental. Quienes cursan estudios de posgrado tienen más de seis veces más probabilidades de sufrir depresión y ansiedad que la población general. Pese a la existencia de servicios de orientación psicológica en los campus universitarios, este estudiantado recurre menos a esos servicios y es más propenso a utilizar otros apoyos institucionales (es decir, las tutorías académicas o la orientación entre pares). Este estudio piloto evaluó la eficacia de una intervención grupal de bienestar centrado en soluciones (SFW) de seis semanas con una cohorte de un programa de posgrado, mediante un diseño pre-post de métodos mixtos. Se incluyó en el estudio a un total de veintisiete personas participantes (N = 27). Los resultados mostraron diferencias significativas en bienestar, salud mental y bienestar percibido entre el inicio y las seis semanas, tanto para el grupo de cohorte (n = 9) como para el grupo general de bienestar (n = 18). El ANCOVA reveló diferencias significativas entre grupos en bienestar y en bienestar percibido, lo que indica que el grupo de cohorte mejoró más en las variables específicas del bienestar. De los datos cualitativos surgieron tres temas principales: la conciencia de las necesidades de bienestar, el apoyo entre pares y el bienestar multidimensional. El conjunto de los resultados respalda la eficacia de un enfoque por cohortes para la puesta en marcha de grupos de bienestar destinados al estudiantado de posgrado.
Palabras clave: coaching centrado en soluciones, bienestar, estudiantes de posgrado, modelo de cohorte
Según la encuesta sobre matrícula y titulaciones de posgrado del Council of Graduate Schools y los Graduate Records Examinations de octubre de 2020, más de 1,8 millones de estudiantes se matricularon en programas de posgrado en el otoño de 2019 en las universidades de Estados Unidos (Okahana et al., 2020). El estudiantado de posgrado se enfrenta a retos propios frente al de grado, en particular porque «quienes inician estudios de posgrado tienen más probabilidades que en el pasado de llegar con múltiples responsabilidades familiares y económicas» (Hyun et al., 2006, p. 247). Los programas de posgrado pueden ser más competitivos y estar menos estructurados (Hyun et al.; Okahana & Zhou, 2017), lo que exige a cada estudiante automotivación y capacidad para gestionar con éxito el estrés (Hyun et al.; Mousavi et al., 2018). Además de las cargas familiares y económicas, quienes cursan un posgrado viven una «presión constante por rendir bien», porque «deben aprender un amplio abanico de conocimientos y habilidades, hacer avanzar proyectos de investigación, cumplir plazos, volverse capaces de resolver problemas de forma autónoma y abrirse oportunidades profesionales antes de titularse» (Mousavi et al., p. 1939).
El estrés compromete el bienestar general del estudiantado de posgrado y lo predispone a trastornos de salud mental (Evans et al., 2018; Mousavi et al., 2018). Según el informe de 2014 de UC Berkeley sobre felicidad y bienestar del estudiantado de posgrado (Graduate Student Happiness & Well-Being Report), el 64% de quienes cursan un posgrado en Artes y Humanidades cumple los criterios de depresión. Entre el 43 y el 46% del estudiantado de posgrado en Ciencias Biológicas, Ciencias Físicas, Ingeniería y otras disciplinas profesionales obtiene puntuaciones de depresión, frente al 37% en Derecho, el 34% en Ciencias Sociales y el 28% en Administración de Empresas (UC Berkeley Graduate Assembly, 2014). Sin tratamiento, los síntomas suelen volverse con el tiempo más frecuentes, más graves y más resistentes al tratamiento (Wang et al., 2005). En consecuencia, el estudiantado de posgrado es una población especialmente vulnerable, con un mayor riesgo de suicidalidad, autolesiones, otras enfermedades graves y muerte (Evans et al., 2018; Mousavi et al.; Smith et al., 2013).
La investigación sobre las iniciativas y los servicios de salud mental que ofrecen las universidades se ha intensificado (Lipson et al., 2016). Muchos campus cuentan con programas que promueven el bienestar físico y mental y la gestión del estrés, aunque la mayoría de estas iniciativas de bienestar se centra específicamente en las necesidades del estudiantado de grado (Mousavi et al., 2018). Sin embargo, las intervenciones diseñadas para promover el bienestar del estudiantado de posgrado han mostrado resultados prometedores (p. ej., Gold et al., 2020; Mazurek Melnyk et al., 2020). Aunque el estudiantado de grado y el de posgrado tienen el mismo acceso a los servicios clínicos directos del campus (es decir, gestión de crisis, orientación psicológica individual y grupal), muchas actividades de bienestar y de salud mental dirigidas a todo el campus no reconocen ni atienden las experiencias académicas y las necesidades particulares del estudiantado de posgrado (Mousavi et al.). Los intentos de atender estas necesidades particulares mediante programas ofrecidos dentro de programas de posgrado y cohortes específicos han aportado pruebas no concluyentes de eficacia en comparación con los programas generales para el posgrado (Beauchemin et al., 2018).
Además, existe una brecha importante entre la demanda de servicios de salud mental y la capacidad de los campus para proporcionar recursos de bienestar (Watson, 2013). Por ello, quienes cursan un posgrado y buscan ayuda probablemente encuentren obstáculos como la escasa disponibilidad de citas, largas listas de espera o derivaciones a servicios externos al campus (Gallagher, 2014). Pese a la existencia de servicios de orientación psicológica en el campus, el estudiantado de posgrado sigue siendo más propenso a recurrir a otros apoyos institucionales, como las tutorías académicas o la orientación entre pares (Hyun et al., 2006). Además, a medida que los programas de posgrado se vuelven más inclusivos y representativos de las poblaciones minoritarias y vulnerables, surge la necesidad inmediata de desarrollar y aplicar «programas de intervención y de prevención adaptados y culturalmente sensibles» (Lipson et al., 2016, p. 24).
Los comportamientos ligados al estilo de vida, unidos a un estrés crónico y no gestionado, pueden afectar negativamente a la salud y al bienestar de las personas y conducir a trastornos de salud mental y, en última instancia, a una muerte prematura (Smith et al., 2013). En consecuencia, la sociedad occidental ha adoptado un cambio de paradigma gradual hacia una comprensión holística de la salud y de sus factores mediadores. Así lo respalda la Organización Mundial de la Salud, que define la salud como «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades» (World Health Organization [WHO], 2005, p. 1). La conceptualización de la salud y del bienestar como multidimensionales ha despertado el interés empírico y ha aumentado la investigación sobre el bienestar (Beauchemin et al., 2018).
La comunidad investigadora ha subrayado que definir el bienestar como un constructo medible es complejo (Roscoe, 2009). El bienestar puede considerarse a la vez un resultado y un proceso (Myers & Sweeney, 2005) y, si a ello se suma su carácter subjetivo, resulta difícil alcanzar un consenso en torno a una definición integrada (Roscoe). La falta de coherencia en la conceptualización del constructo ha dado lugar a que en las últimas décadas se desarrollen y modifiquen numerosos modelos de bienestar (p. ej., Hettler 1980; Myers & Sweeney, 2004). Sin embargo, estos modelos basados en la evidencia coinciden en entender el bienestar como un constructo multidimensional que integra ámbitos como el bienestar físico, social, emocional, espiritual e intelectual (Beauchemin, et al. 2020). Partiendo de esta comprensión, las intervenciones que incorporan estrategias para mejorar el bienestar personal en varios ámbitos pueden ser un enfoque eficaz para mejorar la salud holística y el bienestar del estudiantado (Beauchemin, et al.), tanto en formato presencial como en línea (Beauchemin et al., 2018).
Aunque la mayoría de las intervenciones de bienestar basadas en la evidencia recurre a un enfoque psicoeducativo, los hallazgos muestran que los métodos de orientación clínica y de coaching pueden ser eficaces para facilitar cambios de estilo de vida orientados al bienestar (Beauchemin et al., 2018). El coaching centrado en soluciones (SFC) es una adaptación de la terapia breve centrada en soluciones (SFBT), un enfoque terapéutico basado en las fortalezas que se define por su énfasis en construir soluciones en lugar de resolver problemas, y por el supuesto de que las personas consultantes tienen los recursos y la capacidad para cambiar (Ginegerich & Eisengart, 2000). El SFC se centra en ayudar a las personas a identificar los resultados que prefieren y objetivos concretos, a desprenderse del pensamiento centrado en el problema, y a desarrollar y utilizar sus recursos y fortalezas (Grant, 2013). Un enfoque centrado en soluciones permite una conceptualización individual del bienestar acorde con los valores personales, la cultura, las experiencias vividas y la percepción del bienestar. El SFC puede utilizarse con personas y con grupos (Green et al., 2006; Sharry, 2007), y ha demostrado su eficacia tanto en contextos presenciales como en línea (Novella et al., 2020). El SFC se ha aplicado con éxito a la salud y al bienestar de adolescentes (McPherson et al., 2019), estudiantado universitario (Pakrosnis & Cepukiene, 2015) y personas adultas (Grant et al., 2009; Tkacova et al., 2020).
La aceptación de la telesalud como modalidad eficaz de prestación de servicios ha permitido a la comunidad investigadora y clínica de los campos de la salud desarrollar y ofrecer en línea intervenciones de autocuidado y de cambio de comportamiento a una gran variedad de personas usuarias (Murray, 2012; Grim et al., 2011). Las intervenciones en línea ofrecen a las personas consultantes y participantes en la investigación un grado de comodidad, accesibilidad y privacidad que no pueden proporcionar las interacciones presenciales (Murray). Aprovechando estas ventajas, las intervenciones en línea se han utilizado en tres grandes áreas clínicas: la autogestión de enfermedades de larga duración (p. ej., diabetes y cardiopatías), la promoción de la salud (p. ej., salud sexual, alimentación y ejercicio) y la salud mental (p. ej., depresión y ansiedad) (Murray).
La investigación demuestra que las intervenciones en línea son útiles y tienen efectos positivos sobre los resultados de interés (Murray, 2012). Por ejemplo, los estudios muestran que las intervenciones en línea pueden aumentar los niveles de actividad física de las personas participantes, sobre todo cuando integran componentes interactivos basados en la teoría (Steele et al., 2007; Ferney & Marshall, 2006). En lo que respecta específicamente al estudiantado universitario, Grim et al. (2011) subrayaron que las intervenciones en línea pueden ser un medio prometedor para facilitar el cambio de comportamiento.
Dada la experiencia frecuente de un bienestar comprometido entre el estudiantado de posgrado y la falta de pruebas concluyentes sobre las intervenciones específicas para cohortes, se necesitan intervenciones preventivas, basadas en la evidencia y accesibles, diseñadas para instaurar cambios de estilo de vida alcanzables y centrados en soluciones y para mejorar el bienestar de esta población. El objetivo de este estudio piloto fue evaluar la eficacia de una intervención en línea de bienestar centrado en soluciones (SFW) con una cohorte de un programa de posgrado, mediante un enfoque de métodos mixtos que integra medidas cuantitativas y entrevistas cualitativas semiestructuradas. Las hipótesis específicas del estudio fueron:
Este estudio piloto utilizó un diseño pre-post de métodos mixtos para evaluar la eficacia de una intervención SFW en línea con estudiantado universitario de una cohorte de un programa de posgrado concreto. En particular, se incluyeron medidas para evaluar la felicidad, la satisfacción con la vida y el bienestar de las personas participantes, constructos que en teoría deberían estar muy correlacionados con el bienestar personal. La investigación ha indicado que la satisfacción con la vida y la felicidad subjetiva se usan de manera intercambiable y representan componentes del bienestar subjetivo (Lyubomirsky & Lepper, 1999). La razón de utilizar este diseño de métodos mixtos fue vincular de manera significativa los datos cuantitativos y cualitativos para enriquecer los hallazgos y mejorar los futuros modelos de intervención (es decir, extensión, duración y mejora de la experiencia del estudiantado) (Teddlie & Tashakkori, 2010). Además del análisis principal, los resultados del grupo de intervención de la cohorte se compararon con los de grupos de intervención generales de estudiantes de posgrado (sin cohorte), para evaluar las diferencias en el cambio relacionado con el bienestar e integrar las experiencias vividas relatadas por las personas participantes del grupo de cohorte. Para complementar los análisis cuantitativos, se recurrió a entrevistas cualitativas con el fin de comprender mejor las experiencias vividas de las personas participantes y obtener una visión más completa de la eficacia y los resultados de la intervención. Se pidió a las personas participantes que describieran su experiencia en el grupo de bienestar, identificaran los cambios que se habían producido como consecuencia, describieran sus prácticas actuales de bienestar, precisaran lo que les había resultado más y menos beneficioso y opinaran sobre la extensión y la duración del grupo (anexo D).
Tras obtener la aprobación del comité de ética institucional (Institutional Review Board, IRB), se reclutó a un total de treinta y seis personas participantes para el estudio. Una persona profesional de la salud mental con licencia realizó una entrevista de selección previa a la intervención para aclarar las expectativas y valorar la pertinencia de la inclusión, así como la posible necesidad de otro nivel de atención. Tras las bajas, se analizó una muestra de veintisiete personas (N = 27) (grupo de bienestar de la cohorte n = 9; grupo general de bienestar de posgrado n = 18). De ellas, la mayoría eran mujeres (78%) y solteras (85%), y todas eran estudiantes nacionales (100%). Además, el 71% se identificaba como de origen caucásico, el 11% como de origen asiático o de las islas del Pacífico, el 11% como de origen latino y el 7% como de otro origen, y la mayoría tenía la condición de residente en el estado (74%) (tabla 1). El grupo de cohorte incluía a nueve personas de un mismo programa de máster. Las dieciocho personas participantes del grupo general de bienestar de posgrado se repartieron en dos grupos que representaban diversos programas de máster y de doctorado de toda la universidad. En este estudio piloto no se utilizó grupo de control. Por lo tanto, las veintisiete personas participantes recibieron la intervención, y el posible cambio se evaluó con las medidas indicadas en el apartado Instrumentos.
Antes de la intervención se realizó un análisis de chi cuadrado para comprobar que no había diferencias demográficas significativas al inicio. Los resultados no indicaron relaciones significativas entre la pertenencia a un grupo y ninguna de las variables demográficas. Además, se realizó una prueba t para muestras independientes en todas las medidas iniciales, que indicó que no había diferencias significativas entre grupos en satisfacción con la vida (p = .45), bienestar (p = .34), bienestar percibido (p = .30), felicidad (p = .32) ni salud mental (p = .81). Se realizó un análisis de las bajas para determinar si había diferencias significativas entre las personas participantes que completaron la intervención de seis semanas (n = 27) y las que la abandonaron (n = 9). No se identificaron diferencias en bienestar, bienestar percibido, felicidad ni salud mental. Sin embargo, se detectó una diferencia significativa en satisfacción con la vida t (2.87), p <.05, que indica que quienes abandonaron tendían a obtener puntuaciones más bajas en la evaluación inicial de la satisfacción con la vida.
Las personas participantes en la intervención se reunieron semanalmente durante 60 minutos a lo largo de seis semanas consecutivas en una plataforma de reuniones grupales en línea. El enlace de acceso a la intervención se facilitaba antes de cada sesión. La intervención SFW constaba de sesiones guiadas por los componentes del bienestar, con un ámbito distinto del bienestar (p. ej., social, espiritual, físico, emocional e intelectual) como tema de cada sesión. Dicho de forma sencilla, el SFC era el enfoque teórico con el que se aplicaba la intervención SFW, mientras que las mejoras en el bienestar multidimensional eran los resultados medidos. La intervención SFW puede aplicarse en un contexto individual o grupal. Para este estudio piloto se optó por un formato grupal. Las personas facilitadoras de la intervención eran profesionales de la clínica con título de máster que habían seguido una formación reglada impartida por una persona clínica con licencia, experta tanto en bienestar holístico como en coaching centrado en soluciones. Recibieron materiales que incluían guiones de sesión (anexo A), listas de verificación de fidelidad (anexo B) y fichas de trabajo (anexo C), y contaron con supervisión y retroalimentación después de cada sesión. Cada sesión seguía un formato estandarizado con una ronda de inicio, un repaso, momentos de debate y la cumplimentación de fichas de fijación de objetivos basadas en las fortalezas. Este formato servía de guía de la sesión y permitía flexibilidad y temas de debate en función de las aportaciones y de las mejores esperanzas de las personas participantes.
Las personas facilitadoras aplicaron de forma constante a lo largo de las sesiones técnicas específicas de la SFBT (p. ej., la pregunta del milagro, la identificación de fortalezas, las escalas, la búsqueda de excepciones, las preguntas orientadas al futuro y la fijación de objetivos). Al final de cada sesión, las personas facilitadoras cumplimentaban listas de verificación de fidelidad en escala Likert, y la persona clínica con licencia encargada de la supervisión revisó dos sesiones grabadas. Las listas de verificación de fidelidad constaban de siete ítems específicos del coaching centrado en soluciones y de tres ítems relacionados con el bienestar. La puntuación media de fidelidad autoinformada fue de 6,8 para las personas facilitadoras, y algo inferior, de 6,7, para las dos sesiones grabadas evaluadas por la persona clínica con licencia.
En este estudio se utilizaron varias medidas cuantitativas válidas y fiables para evaluar los cambios relacionados con el bienestar en las personas participantes entre el inicio y el final de la intervención. La Satisfaction with Life Scale (SWLS), el World Health Organization Five Well-Being Index (WHO-5), la Subjective Happiness Scale (SHS), el Perceived Wellness Survey (PWS) y el Patient Health Questionnaire-4 (PHQ-4) se eligieron porque, en conjunto, evalúan de forma exhaustiva el bienestar de las personas participantes y las relaciones entre constructos (Babayigit & Okray, 2018; Nemati & Maralani, 2016). Mediante el alfa de Cronbach, se calculó la fiabilidad de consistencia interna de la muestra de la cohorte para todas las medidas, que osciló entre .70 y .93, lo que indica una sólida consistencia interna. Del mismo modo, los resultados del grupo general de posgrado revelaron una sólida consistencia interna para cada medida (a = .73 - .92).
Escala de satisfacción con la vida (SWLS). La Satisfaction with Life Scale (SWLS) es una medida de 5 ítems diseñada para evaluar la percepción individual de la satisfacción con la vida. La SWLS utiliza una escala de respuesta de tipo Likert de 7 puntos, con un rango posible de puntuaciones de 5 a 35. La escala tiene una buena fiabilidad test-retest y una alta consistencia interna (Diener et al., 1985; Useche & Serge, 2016), y sus puntuaciones se correlacionan con medidas de salud mental (Pavot & Diener, 2008).
Índice de bienestar de la Organización Mundial de la Salud (WHO-5). El WHO-5 es una medida autoinformada de 5 ítems del bienestar mental. Utiliza una escala Likert de 6 puntos en la que las personas encuestadas indican la frecuencia de ciertos sentimientos durante las dos últimas semanas, desde «nunca» hasta «todo el tiempo». El WHO-5 solo utiliza enunciados formulados en positivo para evitar un lenguaje patologizante, y ha mostrado una validez de constructo adecuada como escala unidimensional de evaluación del bienestar (Topp et al., 2015).
Escala de felicidad subjetiva (SHS). La Subjective Happiness Scale (SHS) es una escala autoinformada de 4 ítems sobre la felicidad subjetiva global. Los dos primeros ítems piden a las personas encuestadas que se caractericen mediante una valoración absoluta y una valoración relativa a sus pares. Los dos ítems siguientes describen a personas felices y a personas infelices y preguntan en qué medida cada descripción se ajusta a quien responde. La SHS ha mostrado una alta fiabilidad de consistencia interna, así como validez convergente (Lyubomirsky & Lepper, 1999; Quezada et al., 2016).
Encuesta de bienestar percibido (PWS). El Perceived Wellness Survey (PWS) (Adams et al., 1997) es una medida multidimensional de orientación salutogénica del bienestar percibido en las dimensiones física, espiritual, psicológica, social, emocional e intelectual. Cada dimensión se representa con una escala Likert de 6 puntos que va de 1 (totalmente en desacuerdo) a 6 (totalmente de acuerdo); las puntuaciones más altas indican un mayor bienestar. Se ha demostrado que el PWS presenta excelentes estimaciones de validez factorial y de constructo, así como de fiabilidad de consistencia interna (a = .91; Adams et al., 1998).
Cuestionario de salud del paciente-4 (PHQ-4). El Patient Health Questionnaire-4 (PHQ-4) es un inventario de 4 ítems puntuado en una escala de tipo Likert de 4 puntos. Los ítems proceden de los dos primeros ítems de la escala Generalized Anxiety Disorder–7 (GAD–7) y del Patient Health Questionnaire-8 (PHQ-8), dos medidas válidas y fiables de la salud mental. Su finalidad es permitir una medición breve y específica de la depresión y la ansiedad, los trastornos mentales más frecuentes en la población general. La utilidad del PHQ-4 está respaldada por su adecuada fiabilidad interna, su validez de constructo y su validez factorial (Kroenke et al., 2009).
Las nueve personas participantes del grupo de cohorte (n = 9) se incluyeron en el análisis cuantitativo principal, y un total de veintisiete (n = 27) en el análisis comparativo. Se realizaron pruebas t para muestras relacionadas con un alfa establecido de .05 para contrastar la hipótesis nula (Ho = u1 = u2) y comparar las diferencias de medias estimadas de todas las variables de resultado a lo largo del tiempo. Los resultados mostraron una diferencia significativa entre el inicio (M = 18.77, SD = 3.77) y las seis semanas (M = 22.67, SD = 4.00); t (5.75), p <.01 en bienestar, en salud mental (pre M = 8.00, SD = 2.55; post M = 6.56, SD = 1.94); t (2.39), p <.05, y en bienestar percibido (pre M = 166.22, SD = 24.54; post M = 174.22, SD = 23.43); t (3.05), p <.05 (véase la tabla 2). Del mismo modo, se encontraron diferencias significativas a lo largo del tiempo en el grupo general de bienestar (n = 18) en bienestar (pre M = 17.06, SD = 4.52, post M = 18.83, SD = 3.99) t (2.45), p <.05, salud mental (pre M = 8.27, SD = 3.01, post M = 6.83, SD = 2.35) t (3.42), p <.05, y bienestar percibido (pre M = 155.28, SD = 25.43, post M = 159.28, SD = 25.37) t (3.53), p <.01 (tabla 3).
Para evaluar las diferencias de eficacia en las variables de resultado entre el grupo de cohorte y el grupo general de bienestar, se utilizó un análisis de covarianza entre grupos (ANCOVA). Las puntuaciones de las personas participantes en la aplicación de las medidas previa a la intervención se usaron como covariables en el análisis para controlar las diferencias preexistentes entre grupos. El ANCOVA reveló diferencias significativas entre grupos en bienestar (WHO-5) F (1, 24) = 2.04, p < .01. Según las pautas de tamaño del efecto para el eta cuadrado parcial (.01 = pequeño, .06 = moderado y .14 = grande; Bakeman, 2005; Cohen, 1988), se detectó un tamaño del efecto grande (np2 = .521). Del mismo modo, se identificó una diferencia significativa en bienestar percibido (PWS) F (1, 24) = 2.84), p <.01 con un tamaño del efecto grande (np2 =.105). El conjunto de los resultados respalda la eficacia de un modelo por cohortes, frente a un grupo general de estudiantes de posgrado, para mejorar los resultados relacionados con el bienestar (tabla 4).
Para complementar los datos cuantitativos y comprender los cambios vividos en el grupo de cohorte, se realizaron entrevistas semiestructuradas de seguimiento. Aunque la muestra es relativamente pequeña (n = 7), las personas entrevistadas representaban el 78% del grupo de cohorte. Las entrevistas las realizó la persona investigadora principal en la semana siguiente al final de la intervención, por videollamada. Se llevó a cabo un análisis temático aplicado (Applied Thematic Analysis, ATA) (Braun & Clarke, 2006; Guest et al., 2012) para identificar los temas pertinentes con rigor analítico. Tras transcribir las entrevistas, el equipo de investigación las revisó repetidamente para familiarizarse con el texto y, a continuación, las segmentó a partir de una primera interpretación del sentido. Se elaboró un libro de códigos con las etiquetas de los códigos, descripciones breves y definiciones para facilitar la codificación (Guest et al.). El procedimiento de codificación dio lugar a tres temas consensuados que surgieron de los datos cualitativos: la conciencia de las necesidades de bienestar, el apoyo entre pares y el bienestar multidimensional.
Las personas participantes señalaron que uno de los beneficios obtenidos al participar en el grupo de bienestar de posgrado fue una mayor conciencia de sus necesidades en materia de bienestar. Esta conceptualización individualizada respalda la subjetividad y la fluidez del bienestar, y es coherente con el modelo de bienestar centrado en soluciones (SFW), que pone el acento en una interpretación personalizada de lo que significa «estar bien». Al aumentar la conciencia y la comprensión del bienestar como constructo, cada persona puede atender las necesidades propias de determinados ámbitos poniendo en práctica los comportamientos de bienestar correspondientes. Entre las siete personas entrevistadas, este tema apareció once veces a lo largo de las entrevistas semiestructuradas, y la fiabilidad interjueces entre quienes revisaron los datos cualitativos fue del 90%. Algunos ejemplos de afirmaciones de las personas participantes relacionadas con una mayor conciencia de las necesidades son: «Yo, en mi caso, aprendí un montón sobre cómo veo mi propio, ya sabes, bienestar, y cómo lo defino, y que es algo que va evolucionando, y como que reconocí dónde estaba, dónde estoy, adónde quiero ir» y «Yo diría que el bienestar es como estar en sintonía contigo, y saber en cada momento, ya sabes, lo que necesitas tú».
El apoyo entre pares surgió como otro tema principal, que también aparece once veces en las transcripciones de las entrevistas. El equipo de investigación codificó este tema con una fiabilidad del 90%. Las personas participantes contaron que uno de los factores que hacían el grupo beneficioso y cercano era compartir experiencias y escuchar las de las demás personas del grupo. Esto es coherente con la literatura que relaciona el apoyo social con la salud mental y el bienestar (p. ej., Hefner & Eisenberg, 2009) y respalda los hallazgos sobre las intervenciones grupales de salud en línea, la conexión social y el apoyo (Banbury et al., 2018). Dos ejemplos de afirmaciones de las personas participantes relacionadas con el apoyo entre pares son: «Sentía que participaba de verdad, que aprendía y escuchaba al resto del grupo, y está bien saber que no estamos luchando a solas» y «Siento que aprendí un poquito de cada persona del grupo».
El último tema que surgió de los datos se refería a la comprensión del bienestar como constructo multidimensional. Este hallazgo refleja los numerosos modelos de bienestar basados en la evidencia que integran diversos ámbitos, como el social, el físico, el emocional, el intelectual y el espiritual (Roscoe, 2009), incluido el modelo de bienestar centrado en soluciones (SFW) que guio la intervención de este estudio piloto. El énfasis deliberado en el carácter personalizado del bienestar permitió a las personas participantes centrarse en los ámbitos que les resultaban más pertinentes. Entre las siete personas entrevistadas, el bienestar como constructo multidimensional fue codificado por quienes revisaron los datos con una precisión del 80%. Algunos ejemplos de afirmaciones relacionadas son: «Aprendimos lo de los distintos cuadrantes y cómo están todos conectados entre sí» y «Supongo que es sentir que tus necesidades están cubiertas en todos los ámbitos de tu vida, como en lo social, en lo intelectual».
Tabla 1. Características de la muestra (N = 27), frecuencia (porcentaje)
Género: hombre 5 (19); mujer 21 (78); otro 1 (3). Raza/etnia: origen asiático 3 (11); origen caucásico 19 (71); origen latino 3 (11); otro origen 2 (7). Estado civil: soltería 23 (85); matrimonio 4 (15). Procedencia: estudiante nacional 27 (100). Residencia: en el estado 20 (74); fuera del estado 7 (26).
Tabla 2. Pruebas t: grupo de cohorte (media pre; media post; t; significación)
Bienestar (WHO): 18.77; 22.67; 5.75; .000. Salud mental (PHQ9): 8.00; 6.56; 2.39; .044. Bienestar percibido (PWS): 166.22; 174.22; 3.05; .016. Satisfacción con la vida (SWL): 26.00; 26.89; 1.10; .303. Felicidad (SHS): 22.56; 22.89; .385; .710.
Tabla 3. Pruebas t: grupo general (media pre; media post; t; significación)
Bienestar (WHO): 17.66; 18.83; 2.45; .025. Salud mental (PHQ9): 8.27; 6.83; 3.42; .003. Bienestar percibido (PWS): 158.93; 162.30; 2.13; .016. Satisfacción con la vida (SWL): 24.76; 24.23; .759; .459. Felicidad (SHS): 20.83; 21.11; .513; .614.
Complexe Systémique: en el grupo general, los valores de la tabla 3 (bienestar pre 17.66; bienestar percibido 158.93 y luego 162.30, t = 2.13) difieren de los que figuran en el texto (17.06; 155.28 y luego 159.28, t = 3.53). Las tablas denominan «PHQ9» la medida de salud mental, mientras que el apartado Instrumentos describe el PHQ-4. Reproducimos ambas versiones tal como se publicaron.
Tabla 4. Análisis de covarianza (ANCOVA) (gl; F; significación; eta cuadrado parcial)
Bienestar (WHO-5): (1, 24); 2.04; .000; .521. Salud mental (PHQ-9): (1, 24); .035; .853; .001. Bienestar percibido (PWS): (1, 24); 2.84; .001; .105. Satisfacción con la vida (SWL): (1, 23); .115; .738; .005. Felicidad (SHS): (1, 24); .835; .370; .034.
Complexe Systémique: los valores de F publicados (2.04 y 2.84 para 1 y 24 grados de libertad) no concuerdan con los niveles de significación indicados (p = .000 y .001) ni con los tamaños del efecto señalados; conviene retener la dirección de los resultados más que sus cifras exactas.
Aunque los grupos de apoyo para estudiantes de posgrado son habituales en los campus universitarios (p. ej., Gold et al., 2020), escasea la investigación que examine la eficacia de los apoyos específicos para cohortes académicas. La intervención SFW ha demostrado su eficacia para mejorar el bienestar y reducir el estrés tanto en grupos de grado como de posgrado que reúnen a estudiantes de distintos programas académicos (Beauchemin, 2018; Beauchemin et al., 2020). Sin embargo, dada la frecuencia en la educación superior de programas que siguen un modelo de aprendizaje por cohortes, este estudio se propuso evaluar los beneficios de una intervención en línea centrada en el bienestar dentro de una cohorte concreta de posgrado.
Se detectaron mejoras significativas en bienestar, salud mental y bienestar percibido tanto en el grupo general como en el de cohorte. Sin embargo, también se encontraron diferencias significativas entre ambos grupos en bienestar (WHO-5) y bienestar percibido (PWS), las dos variables de interés principales. Este hallazgo, junto con los datos cualitativos, respalda la utilidad del grupo para aumentar la conciencia de las necesidades de bienestar multidimensional, subraya el beneficio del apoyo entre pares y aporta una primera prueba de la eficacia de un enfoque por cohortes en la aplicación de la intervención. La ausencia de direccionalidad en el cambio esperado de la hipótesis 2 fue deliberada, ya que podían argumentarse tanto ganancias como pérdidas en comparación con el grupo general de bienestar. Por ejemplo, una de las preguntas destacadas que podían orientar esta hipótesis era: «¿la familiaridad dentro del grupo favorece o inhibe la apertura y el intercambio?», lo que, en teoría, podría desempeñar en última instancia un papel importante en los resultados individuales. Esto puede ser especialmente importante dada la brevedad de la intervención, ya que no hay tiempo suficiente para los procesos y dinámicas tradicionales de desarrollo grupal característicos de los grupos terapéuticos clásicos. A la luz de los resultados positivos del grupo de cohorte y del tema cualitativo «apoyo entre pares», es evidente que, para la mayoría de las personas participantes, la familiaridad previa fue positiva. Para comprender mejor el impacto de posibles relaciones previas entre participantes, los estudios futuros deberían incluir cohortes de disciplinas y dinámicas variadas.
La ausencia de cambios significativos en felicidad o satisfacción con la vida, tanto en el grupo de cohorte como en el grupo general de bienestar, puede atribuirse a las propiedades de rasgo de estos constructos (p. ej., Lucas & Donnellan, 2007; Stones et al., 1995). El modelo SFW se concibió como una intervención grupal breve centrada en el bienestar, que privilegia el cambio positivo de estilo de vida a corto plazo en ámbitos del bienestar como el emocional, el social, etc., con el objetivo principal de desarrollar «amortiguadores» frente a los factores de estrés que suele vivir el estudiantado de posgrado. Puede que los constructos centrados en el bienestar sean más sensibles al cambio en función de factores de estilo de vida, mientras que la felicidad y la satisfacción con la vida serían constructos más próximos al rasgo y menos flexibles. Esto sería coherente con los hallazgos cualitativos sobre la conciencia de las necesidades de bienestar y el apoyo entre pares, que ponen de relieve los estados de bienestar actuales y subrayan los apoyos inmediatos y accesibles. Los estudios futuros podrían incluir un examen longitudinal de estos constructos para determinar si los cambios relacionados con el bienestar adoptados durante la intervención influyen con el tiempo en las características de rasgo (p. ej., seguimiento a 6 meses).
Además de los hallazgos principales del estudio, la aplicación de una intervención grupal SFW presenta varios beneficios potenciales. Esta intervención adopta un enfoque preventivo de la mejora del bienestar, centrado en desarrollar tendencias saludables en varios ámbitos del bienestar. El carácter subjetivo y personal del bienestar, unido a un enfoque que integra una mirada constructivista social, animó a cada persona a construir su bienestar en consonancia con sus valores y su cultura. Por ejemplo, la diversidad de tradiciones y creencias culturales puede orientar la manera en que las personas conceptualizan el bienestar espiritual.
Dados los obstáculos que encuentra el estudiantado universitario a la hora de pedir ayuda, este énfasis puede resultar desestigmatizante y aumentar la accesibilidad de los sistemas de apoyo. Como el modelo SFW utiliza un enfoque de «coaching» para la facilitación, en el que quienes dirigen el grupo siguen un guion y se atienen a pautas y técnicas de intervención específicas, cabe la posibilidad de que la intervención se adopte con mayor facilidad. Dicho de otro modo, como no se trata de una terapia de grupo clínica, es factible que el grupo SFW sea facilitado por personas sin formación clínica. Aun así, debido a la naturaleza de los retos a los que se enfrenta el estudiantado universitario (Downes, 2015), una persona clínica con licencia en salud mental debería llevar a cabo un proceso de selección exhaustivo para garantizar que los objetivos y las necesidades de las personas participantes sean coherentes con la finalidad del grupo. Además, se recomienda que las personas facilitadoras sin formación clínica reciban una formación específica sobre la intervención y el enfoque, y que trabajen bajo la supervisión de una persona clínica con licencia.
Conviene reconocer varias limitaciones del estudio. El pequeño tamaño de la muestra del grupo de intervención de la cohorte (n = 9) limita la generalización de los datos, por lo que los hallazgos deben interpretarse con cautela. Aunque se trataba de un estudio piloto, y el tamaño del grupo se sitúa dentro de las recomendaciones sobre el tamaño óptimo de los grupos de intervención (Ezhumalai et al., 2018), los estudios futuros deberían incorporar varias cohortes y una muestra más generalizable. La generalización podría mejorarse aún más incluyendo a participantes de varias instituciones, lugares y cohortes de distintos tamaños. También hay posibles limitaciones propias de una cohorte, como el sesgo de deseabilidad social, que podría verse acentuado por tener a pares como compañía en el grupo. Por último, el diseño del estudio adoptó un enfoque pre-post de métodos mixtos. Los estudios futuros deberían incluir evaluaciones de seguimiento longitudinales para comprender mejor el impacto duradero de los cambios vividos por las personas participantes.
Anexo A. Guion de las sesiones de intervención
Objetivos de la sesión: 1. Crear un entorno seguro y sano en el que explorar, en el contexto del grupo, pensamientos y sentimientos relacionados con el bienestar. 2. Examinar el bienestar como constructo multidimensional, con especial atención al ámbito del bienestar físico. 3. Identificar las fortalezas actuales de las personas participantes y apoyarse en ellas. 4. Animar a las personas participantes a construir y explorar la coherencia entre valores, objetivos y estilos de vida. 5. Ofrecer oportunidades de debate y de retroalimentación sobre las conceptualizaciones personales del bienestar.
15 minutos: bienvenida y presentaciones (objetivo 1). Debate: presentación general del grupo; normas y reglas del grupo. 20 minutos: introducción al bienestar. ¿Qué significa para ti el bienestar? Carácter multidimensional del bienestar (objetivos 2, 3, 5). Debate: estrategias que se utilizan actualmente en relación con el bienestar; papel de las actividades de autocuidado en la vida; ¿cómo sabes cuándo estás bien? ¿Y cuándo no? ¿Cómo gestionas mejor el estrés? Las personas participantes identifican momentos en los que se sentían especialmente bien físicamente. 15 minutos: ejercicio: pregunta del milagro, bienestar general. Puesta en común. Hablar de los «ingredientes» (objetivos 2, 4, 5). 10 minutos: cierre y ronda final, reacciones a la sesión (objetivo 1).
Anexo B. Lista de verificación de fidelidad (cada ítem puntuado de 1 a 6)
1. En la sesión de hoy he formulado una versión de la «pregunta del milagro». 2. En la sesión de hoy he resumido los comentarios de las personas participantes. 3. En la sesión de hoy he elogiado las fortalezas y los recursos de las personas participantes. 4. En la sesión de hoy he formulado preguntas de excepción o de diferencia. 5. En la sesión de hoy he formulado preguntas de amplificación. 6. En la sesión de hoy he utilizado preguntas de escala. 7. He formulado preguntas para ayudar a las personas participantes a pensar en cómo afectarán los cambios a otras personas importantes de su vida. 8. En la sesión de hoy he ofrecido oportunidades de debate y de intercambio específicas de los ámbitos del bienestar. 9. En la sesión de hoy he animado a las personas participantes a explorar cómo sus objetivos pueden influir en su bienestar. 10. En la sesión de hoy he preguntado por las fortalezas actuales o las prácticas positivas relacionadas con el bienestar.
Anexo C. Ejemplo de ficha de trabajo por ámbito del bienestar: bienestar físico
Puntuación actual (1-10) ____; puntuación deseada (4 semanas) ____; puntuación deseada (8 semanas) ____. Preguntas para reflexionar: ¿cómo sabrás que estás en un 6? ¿O en un 8? ¿Qué será distinto en tu vida? ¿Cómo sería tu bienestar físico óptimo? Actividades que haces actualmente o que podrías hacer en el futuro para mejorar tu bienestar físico: 1) 2) 3) 4) 5). Objetivos a corto plazo: 1) 2) 3). La finalidad de fijar objetivos de bienestar es el autocuidado, no fijarse objetivos inalcanzables o demasiado exigentes. Hay que poner el acento en valorar el esfuerzo y los progresos positivos, para desarrollar una autoeficacia positiva, la confianza y el bienestar general.
Anexo D. Guion de la entrevista semiestructurada
Describe tu experiencia en el grupo de bienestar. ¿Qué cambios, si los hubo, viviste como consecuencia de tu participación? Describe tus prácticas actuales relacionadas con el bienestar personal. ¿Te parece que la extensión y la duración del grupo fueron adecuadas? ¿Por qué? ¿Qué podría haber mejorado tu experiencia? ¿Qué aspectos te resultaron más beneficiosos? ¿Y menos beneficiosos? ¿Hay algo más que te parezca importante compartir sobre tu experiencia?
Complexe Systémique: lo que hay que retener
El valor de este estudio piloto reside menos en sus cifras, varias de las cuales no concuerdan entre el texto y las tablas, que en su pregunta: en un grupo breve, seis horas en total, ¿es mejor reunir a desconocidos o a personas que ya se conocen? Aquí gana la cohorte, y las entrevistas dicen por qué: saber que «no estamos luchando a solas». Cabe destacar también la decisión de la autoría de dejar que cada participante defina su propio bienestar, con una ficha por ámbito y una escala del 1 al 10, una herramienta directamente reutilizable en supervisión o en formación. El mismo modelo, trasladado a mujeres que viven con el VIH por Helen Yates, integrante del mismo equipo de autoría, puede leerse en el estudio piloto «Solution Focused Wellness for HIV». Sobre los grupos en línea, véase el programa de paternidad que compara la modalidad presencial y a distancia; sobre otro grupo breve de estudiantes mujeres, la orientación grupal tras una ruptura sentimental en Taiwán.
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Artículo original A Pilot Study of a Cohort-Based Solution-Focused Wellness Group for Graduate Students Using Solution-Focused Coaching, de James D. Beauchemin, Danya K. Krueger, Jennie Newman y Paul Beitelspacher, publicado en Journal of Solution Focused Practices, vol. 6, n.º 1 (2022), artículo 2, doi: 10.59874/001c.74998, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial, con la presentación adaptada para la lectura en línea y las tablas y los anexos presentados como fichas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial. Prevalece la versión original.
Traducción no oficial al español del artículo original «A Pilot Study of a Cohort-Based Solution-Focused Wellness Group for Graduate Students Using Solution-Focused Coaching», publicado en Journal of Solution Focused Practices (2022) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Beauchemin, J. D., Krueger, D. K., Newman, J., & Beitelspacher, P. (2022). A Pilot Study of a Cohort-Based Solution-Focused Wellness Group for Graduate Students Using Solution-Focused Coaching. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/a-pilot-study-of-a-cohort-based-solution-focused-wellness-group-for-graduate-students-using-solution-focused-coaching (Obra original publicada en 2022 en Journal of Solution Focused Practices, vol. 6, n.º 1 (2022), artículo 2; republicada en 2022 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/74998)
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