Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Contemporary Family Therapy · Terapia familiar

Explorar la ética de la investigación a través de las experiencias de clientes y terapeutas en un estudio multiperspectiva sobre terapia de pareja y violencia

Entrevistar por separado a ambos miembros de la pareja y a su terapeuta, en el curso de una terapia en la que la violencia se ha convertido en el tema central: ¿qué ocurre entonces con la ética de la investigación? El equipo noruego de Jan Frode Snellingen vuelve sobre su propio estudio. La confidencialidad, puesta a prueba por lo que se va sabiendo de una entrevista a otra; el consentimiento, atrapado en las lealtades de la pareja; las entrevistas, que generan ondas que llegan hasta la terapia: la ética se juega en «puntos de bifurcación».

Autoría Jan Frode Snellingen y Pål Erik Carlin (VID Specialized University, Oslo, Noruega); Ottar Ness (Norwegian University of Science and Technology, Trondheim, Noruega)Primera publicación Contemporary Family Therapy, 11 de abril de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Exploring Research Ethics Through Clients’ and Therapists’ Experiences in a Multiperspective Study on Couple Therapy and Violence, de Jan Frode Snellingen, Pål Erik Carlin y Ottar Ness, publicado en Contemporary Family Therapy (Springer) (2026), doi: 10.1007/s10591-026-09780-4, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

En conjunto, el estudio pone de relieve que la investigación ética en contextos sensibles y multiperspectiva implica un juicio ético continuo, más que la identificación de un único curso de acción «correcto».

Jan Frode Snellingen, Pål Erik Carlin y Ottar Ness

Resumen

Investigar las experiencias de las personas participantes mediante un diseño cualitativo multiperspectiva plantea desafíos éticos específicos, en particular cuando se incluye a ambos miembros de la pareja y a su terapeuta durante una terapia de pareja en curso en la que la violencia es una preocupación central. Situado en un contexto terapéutico de financiación pública, este estudio examina estos desafíos mediante entrevistas con ocho clientes y cinco terapeutas, que se analizaron con el Análisis Fenomenológico Interpretativo (AFI). Surgieron cuatro temas clave: (1) Cuando la comprensión se acumula: la confidencialidad y la seguridad como tensiones éticas emergentes, (2) Motivación, reclutamiento y poder en relaciones interconectadas, (3) El consentimiento en movimiento: un proceso iterativo y continuo y (4) Las ondas de la investigación: ¿repercusiones reflexivas en la terapia en curso? Los resultados indican que los dilemas éticos surgen a menudo como «puntos de bifurcación» situados, encrucijadas de decisión en las que las interconexiones relacionales y sistémicas reconfiguran continuamente la vulnerabilidad de las personas participantes y las responsabilidades del equipo investigador. Estos puntos de bifurcación no pueden abordarse ni gestionarse adecuadamente solo mediante salvaguardas procedimentales. Para afrontar tales dilemas, el estudio describe un proceso triádico que consiste en: (1) cultivar la sensibilidad ética y la atención a los puntos de bifurcación emergentes; (2) interpretar estas situaciones mediante la reflexión y el diálogo para formarse impresiones éticas provisionales; y (3) movilizar recursos para responder con una acción atenta al contexto. En conjunto, el estudio pone de relieve que la investigación ética en contextos sensibles y multiperspectiva implica un juicio ético continuo, más que la identificación de un único curso de acción «correcto». Se muestra que una práctica investigadora ética requiere reflexividad, capacidad de respuesta y cuidado sostenidos a medida que la investigación se desarrolla junto a procesos relacionales y sistémicos complejos.

Palabras clave: ética de la investigación, terapia de pareja, investigación cualitativa, diseño multiperspectiva, análisis fenomenológico interpretativo, violencia en la pareja

Introducción

Los dilemas éticos en la investigación cualitativa son omnipresentes y exigen reflexión y resolución continuas a lo largo de todo el proceso de investigación (Taquette & Borges Da Matta Souza, 2022). Dado que todas las personas que participan en una investigación poseen cierto grado de vulnerabilidad (Horowitz et al., 2002), toda investigación exige salvaguardar su bienestar y respetar los principios éticos fundamentales. Siguiendo a Horowitz et al. (2002), la vulnerabilidad en investigación puede entenderse como un riesgo acrecentado de sufrir daño o una capacidad reducida para proteger los propios intereses, derivados de circunstancias personales, de factores situacionales o del propio contexto de la investigación. La investigación con personas en situaciones de vulnerabilidad, como las afectadas por la violencia o por problemas de salud mental, plantea exigencias éticas especialmente complejas (Bredal et al., 2024; Findley et al., 2024; O’Brien et al., 2022), que requieren medidas de protección sólidas (Block et al., 2013; Downes et al., 2014). La vulnerabilidad debe considerarse situacional e inducida por la investigación, y no simplemente un estado fijo o un conjunto de rasgos definidos (Bracken-Roche et al., 2017; Findley et al., 2024; Gordon, 2020).

Los marcos éticos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en particular el Código de Núremberg (1947) y la Declaración de Helsinki (World Medical Association, 2025), establecieron el consentimiento informado voluntario y los derechos de las personas participantes como principios fundacionales. El Informe Belmont (1979) articuló además los principios de respeto por las personas, beneficencia y justicia, principios especialmente vitales en la investigación con poblaciones vulnerables (Watts et al., 2001). Sin embargo, aunque estos marcos proporcionan fundamentos éticos esenciales, ofrecen una orientación limitada para afrontar los dilemas éticos que surgen de dinámicas relacionales, contextuales y procesuales que se despliegan durante una investigación cualitativa en curso.

Guillemin y Gillam (2004) amplían esta discusión distinguiendo entre la ética procedimental, que abarca las aprobaciones formales, los protocolos y las salvaguardas establecidos antes del estudio, y la ética en la práctica, que consiste en afrontar los momentos éticamente importantes que surgen durante el propio proceso de investigación. Subrayan que esta distinción es especialmente pertinente en la investigación cualitativa realizada en entornos reales y relacionales, donde los desafíos éticos surgen a menudo de forma imprevisible y requieren un juicio situado más que soluciones basadas en reglas. Guillemin y Gillam (2004, p. 265) describen estos momentos como situaciones indeterminadas en las que «el momento de la respuesta es un momento éticamente importante, porque existe la posibilidad de causar un daño».

Aunque los riesgos éticos deben considerarse cuidadosamente, la investigación muestra que las personas participantes en situaciones de vulnerabilidad a menudo pueden beneficiarse de su participación cuando existen salvaguardas (Alexander, 2010; Alexander et al., 2018). Excluir a estas personas de la investigación puede resultar paternalista y marginador, al socavar su autonomía y silenciar experiencias que son centrales para mejorar el conocimiento y la práctica (Alexander et al., 2018; Fisher, 2012; World Health Organization, 2016). Incluir a participantes de contextos vulnerables puede, por tanto, aportar conocimientos valiosos desde el punto de vista ético y científico, sobre todo cuando los diseños de investigación están atentos a las dinámicas relacionales y a la seguridad de las personas participantes (Bredal et al., 2024; Rojas-Rozo et al., 2024).

La investigación sobre la violencia, en particular en contextos de pareja y familiares, plantea desafíos éticos y metodológicos específicos (Berry, 2009; Gelles, 2017; Sobočan et al., 2023; Watts et al., 2001; World Health Organization, 2016). Aunque los comités de ética y las directrices formales de este tipo desempeñan un papel esencial, la práctica ética en este campo descansa a menudo en el juicio situado de quienes investigan frente a dinámicas relacionales que se van desplegando (Johnsson et al., 2014). Los marcos éticos más genéricos pueden, por tanto, ofrecer una orientación limitada para afrontar situaciones tan complejas, con el riesgo de simplificarlas en exceso (Nordentoft & Kappel, 2011). Esto apunta a la necesidad de un conocimiento empíricamente fundamentado y sensible al contexto que ilumine cómo se viven, se interpretan y se abordan los dilemas éticos en diseños y entornos de investigación concretos.

Situar el estudio e identificar la laguna en la investigación

Para responder a esta necesidad, el estudio se sitúa en los Servicios Noruegos de Orientación Familiar (NFCS, por sus siglas en inglés), un servicio de financiación pública que ofrece terapia de pareja y familiar gratuita sin necesidad de derivación y que se caracteriza por un umbral de acceso bajo y una intervención temprana en las dificultades relacionales. Los NFCS cuentan con 42 oficinas en todo el país, emplean a unos 500 terapeutas y atienden a una población consultante amplia y diversa, con 50 637 nuevos casos registrados en 2024 (Norwegian Directorate for Children, Youth and Family Affairs, 2024).

Este artículo presenta un estudio complementario estrechamente vinculado, realizado en el marco de un diseño cualitativo multiperspectiva que examina terapias de pareja en curso en casos en los que la violencia se convirtió en una preocupación central (Snellingen et al., 2025). El artículo relacionado explora las experiencias y perspectivas de clientes y terapeutas sobre cómo la violencia en la pareja (VP) pasa a ser el foco principal de la terapia conjunta en casos en los que no se había revelado inicialmente. En cambio, el presente estudio examina las dimensiones éticas de la participación en el propio proceso de investigación.

Aunque ambos estudios están estrechamente interrelacionados y se basan en el mismo entorno de investigación y en las mismas personas participantes, abordan preguntas de investigación analíticamente distintas y se apoyan en segmentos diferentes del material de entrevista. Esta distinción analítica se reflejó en el diseño de la entrevista, en el que las preguntas de cada estudio se organizaron en secciones claramente delimitadas dentro de una única entrevista.

En este contexto, el estudio dialoga con una literatura creciente sobre la ética de la investigación en materia de VP, examinando empíricamente los desafíos éticos tal como se despliegan en un diseño de investigación multiperspectiva llevado a cabo en paralelo a una terapia de pareja en curso.

En la literatura más amplia sobre la ética de la investigación en materia de VP, los desafíos éticos están ampliamente documentados, en particular en lo que respecta a la seguridad de las personas participantes, la revelación de la violencia, el malestar emocional y el consentimiento informado (Berry, 2009; Watts et al., 2001; World Health Organization, 2016). Dentro de este corpus, un número creciente de estudios ha examinado las cuestiones éticas y metodológicas asociadas a diversos diseños de investigación, entre ellos las entrevistas con clientes o con terapeutas y las entrevistas diádicas con ambos miembros de la pareja. Estos trabajos han puesto de relieve desafíos como proteger la confidencialidad interna, garantizar un reclutamiento seguro, gestionar las asimetrías de poder entre los miembros de la pareja y manejar las implicaciones analíticas y de difusión de relatos interdependientes (Eisikovits & Koren, 2010; Ummel & Achille, 2016). La investigación ha mostrado además que los formatos de entrevista diádica, ya sean conjuntos o separados, pueden influir en lo que las personas participantes revelan, en cómo se posicionan relacionalmente y en cómo se produce y se representa la información sensible en la investigación (Love et al., 2021).

Sin embargo, se han investigado mucho menos los dilemas y desafíos éticos asociados a diseños de investigación que van más allá de las entrevistas individuales con clientes o terapeutas, o de las entrevistas diádicas con ambos miembros de la pareja. Esta laguna es especialmente evidente en los estudios multiperspectiva que incluyen a varias personas participantes interrelacionadas que ocupan roles y relaciones diferentes, y que se llevan a cabo en paralelo a una terapia de pareja en curso, en la que los procesos de investigación y clínicos se desarrollan simultáneamente. Estos diseños introducen una complejidad ética adicional en relación con la confidencialidad, el consentimiento, la seguridad y los límites de los roles, que no puede captarse adecuadamente solo desde perspectivas individuales o diádicas. Examinar empíricamente estos dilemas en un contexto institucional como los NFCS es, por tanto, esencial para desarrollar prácticas de investigación éticamente receptivas en este campo.

Objetivo y pregunta de investigación

Este estudio tiene como objetivo examinar empíricamente los dilemas éticos que surgen en la investigación multiperspectiva sobre la violencia en la terapia de pareja cuando dicha investigación se realiza en paralelo a procesos terapéuticos en curso, aportando así conocimientos basados en la práctica sobre un contexto de investigación en el que las directrices éticas existentes suelen permanecer abstractas y poco especificadas. En este artículo, un enfoque multiperspectiva designa un diseño cualitativo que recoge datos de varias partes implicadas en el mismo proceso relacional (Larkin et al., 2019), incluyendo explícitamente a ambos miembros de la pareja y a su terapeuta. Aunque este diseño ofrece la posibilidad de una comprensión relacional más rica, también introduce desafíos éticos adicionales, cualitativamente distintos de los que se encuentran en los estudios de perspectiva única o diádica.

Dado que estos desafíos pueden entenderse como situacionales, relacionales y, en ocasiones, inducidos por la investigación, más que como características individuales fijas, se necesita un conocimiento empíricamente fundamentado que apoye una toma de decisiones éticamente sólida en tales diseños. Este artículo responde a esa necesidad examinando los dilemas éticos tal como se desplegaron en la práctica en un estudio multiperspectiva de terapias de pareja en curso en las que la violencia se convirtió en una preocupación central. La pregunta de investigación que guía este estudio es:

¿Qué dilemas y desafíos éticos surgen al explorar las experiencias de clientes y de sus terapeutas en un estudio cualitativo multiperspectiva realizado en paralelo a una terapia de pareja en curso en la que la violencia en la pareja se ha convertido en el tema central?

Consideraciones éticas en este estudio

Partiendo de la distinción de Guillemin y Gillam (2004) entre ética procedimental y ética en la práctica, este estudio se atuvo a los protocolos éticos formales sin dejar de responder a los momentos éticos emergentes.

La ética procedimental se abordó mediante el cumplimiento de la Declaración de Helsinki y de los requisitos nacionales de protección de datos, incluida la revisión por parte del Centro Noruego de Datos de Investigación (ref. 999687) y de la persona responsable de protección de datos de la organización. El Comité Regional de Ética de la Investigación Médica y Sanitaria (Sudeste de Noruega) examinó el proyecto y determinó que quedaba fuera del ámbito de la Ley de Investigación Médica y Sanitaria (2021), por lo que no requería una aprobación formal (ref. 192736).

El contexto ético y jurídico de los NFCS es especialmente pertinente para este estudio. El personal terapéutico de los NFCS está sujeto al secreto profesional en virtud de la Ley de Orientación Familiar (1997). Al mismo tiempo, la legislación noruega establece el deber de impedir o denunciar los delitos graves en las relaciones de proximidad. Según el artículo 196 del Código Penal noruego (2005), todas las personas adultas están obligadas a actuar si parece seguro o muy probable que se ha producido o se producirá una violencia grave y que puede evitarse. Este deber se aplica de manera selectiva y prospectiva, no a todos los casos de violencia, y exige un juicio profesional sobre la inminencia y la gravedad del daño. Además, el artículo 13−2 de la Ley de Protección de la Infancia (2021) establece para las autoridades públicas, incluidos los equipos terapéuticos de los NFCS, la obligación de notificar a los servicios de protección de la infancia cuando haya motivos para creer que un niño o una niña está sufriendo malos tratos o una negligencia grave.

Estas condiciones jurídicas e institucionales constituyen el telón de fondo sobre el que se desarrollan tanto la terapia como la investigación en los NFCS, y determinan cómo se encuentran y se gestionan los dilemas éticos en las prácticas de investigación.

La ética en la práctica fue, por tanto, central en este estudio cualitativo multiperspectiva en el que participaron ambos miembros de la pareja y su terapeuta durante una terapia en curso en la que la violencia era motivo de preocupación. En estos contextos es probable que surjan momentos éticamente importantes (Guillemin & Gillam, 2004) que no pueden anticiparse por completo solo mediante la planificación procedimental. Ello hizo esenciales una reflexividad continua y un juicio contextual, como se desarrolla en las secciones de Resultados y Discusión.

Metodología

Para este estudio adoptamos un diseño multiperspectiva en el marco del Análisis Fenomenológico Interpretativo (AFI) (Larkin et al., 2019). Mientras que el AFI tradicional se centra en muestras homogéneas de perspectiva única para permitir un análisis en profundidad (Smith et al., 2021), los fenómenos relacionales complejos, como la terapia de pareja en la que hay violencia, pueden beneficiarse de un enfoque más amplio y sistémico. Al incluir en entrevistas separadas a ambos miembros de la pareja y a sus terapeutas, este enfoque pretendía generar una comprensión rica y matizada de las experiencias individuales y de las dinámicas relacionales en juego.

El diseño de AFI multiperspectiva se ha aplicado con éxito para examinar dinámicas relacionales, identidades profesionales y desafíos en contextos sanitarios y educativos (Borg Xuereb et al., 2016; Chowdhury & Winder, 2022; Mjøsund et al., 2017). Yendo más allá del AFI de perspectiva única, este enfoque permite examinar puntos de vista interrelacionados manteniendo un compromiso idiográfico con la experiencia vivida (McInally & Gray-Brunton, 2021).

Proceso de reclutamiento

La muestra estuvo compuesta por ocho clientes de cuatro parejas, junto con cinco terapeutas directamente implicados en las terapias de pareja correspondientes.

El reclutamiento de terapeutas se hizo a través de las direcciones de las oficinas, con las que se contactó por correo electrónico y por videoconferencia. Una vez obtenida la aprobación de estas direcciones, el equipo investigador se dirigió a cada terapeuta, obtuvo su consentimiento y celebró reuniones preparatorias para aclarar los procedimientos de reclutamiento y abordar las cuestiones de seguridad. Dado que el estudio se realizó en el marco de un proyecto de doctorado del sector público dentro de los NFCS, era inevitable cierto grado de contacto profesional previo entre el equipo investigador y el personal terapéutico participante. Quienes firman en primer y segundo lugar habían interactuado previamente con la mayor parte de estas y estos profesionales en diversas iniciativas de desarrollo profesional de los NFCS. Esta familiaridad previa, que implicaba tanto roles como relaciones anteriores, se reconoció y se discutió explícitamente al principio y al final de las entrevistas con terapeutas.

Reclutar terapeutas fue sencillo, pero atraer a clientes requirió más esfuerzo. El personal terapéutico señaló dos obstáculos principales. En primer lugar, muchas parejas que cumplían los requisitos estaban en una fase temprana de la terapia, descrita como «demasiado caótica» para introducir elementos nuevos como este proyecto de investigación. Además, la violencia grave presente en algunos casos hacía difícil y poco ético hablar del estudio con esas personas. El segundo desafío fue obtener el consentimiento informado de todas las personas del sistema terapéutico. Los equipos terapéuticos constataron que «las personas consultantes que han sido víctimas de violencia» estaban deseosas de participar, mientras que «las personas consultantes que han tenido conductas violentas» a menudo dudaban o decidían no participar. Estas dinámicas influyeron en qué parejas cumplieron finalmente los criterios de inclusión.

Las personas terapeutas participantes informaron primero del estudio a las personas consultantes pertinentes y les preguntaron si estaban interesadas en participar. Quienes manifestaron interés dieron un consentimiento inicial, que permitía al equipo investigador ponerse en contacto con ellas para darles más información. Las entrevistas solo se programaron si ambos miembros de la pareja y su terapeuta daban su consentimiento, en coherencia con el diseño multiperspectiva y para salvaguardar la confidencialidad. La participación era voluntaria, y la información oral y escrita subrayaba que negarse o retirarse no tendría ninguna consecuencia para la terapia en curso. Los documentos de consentimiento explicaban también cómo se almacenarían, anonimizarían y utilizarían los datos con fines de investigación. Antes de las entrevistas, se informó a las personas participantes de los límites de la confidencialidad, del protocolo de seguridad del estudio y de las obligaciones legales relativas a la notificación a los servicios de protección de la infancia y al deber de impedir delitos graves inminentes.

Para favorecer un consentimiento informado y continuo, se estableció un proceso de consentimiento por etapas con cuatro momentos formales de aclaración y renovación del consentimiento, junto con una atención constante a las preguntas o preocupaciones que fueran surgiendo:

  1. Información y consentimiento iniciales: una vez cumplidos los criterios de inclusión, cada terapeuta presentaba el estudio y obtenía un primer consentimiento por escrito, que permitía al equipo investigador establecer contacto.
  2. Aclaración telefónica: se ofrecía a las personas participantes una consulta telefónica con el equipo investigador para resolver preguntas o inquietudes antes de la entrevista.
  3. Renovación del consentimiento en la entrevista: el día de la entrevista se volvía a presentar el estudio, se respondía a las preguntas y las personas participantes firmaban un segundo formulario de consentimiento informado.
  4. Balance posterior a la entrevista: al final de la entrevista se invitaba a las personas participantes a reflexionar sobre su experiencia y se les daba la oportunidad de precisar o retirar su consentimiento para el uso de los datos.

El estudio aplicó tres criterios de inclusión: (1) ausencia de información sobre violencia en la acogida inicial o en las derivaciones, (2) confirmación por parte de las personas participantes de que la violencia surgió como tema después del inicio de la terapia, y (3) consentimiento para participar de ambos miembros de la pareja y de su terapeuta.

Participantes

Para salvaguardar tanto la confidencialidad interna (entre participantes de un mismo caso terapéutico) como la confidencialidad externa, la información de esta sección se trata con especial cuidado. Para reducir el riesgo de identificación, las características demográficas se presentan únicamente de forma agregada, y en la presentación de los datos no se vincula a cada terapeuta con parejas concretas.

El estudio incluyó a cuatro parejas heterosexuales y al personal terapéutico que intervenía en su terapia de pareja en curso. Todas las parejas tenían descendencia viviendo en casa (nueve menores en total) y mantenían relaciones de larga duración, de más de diez años de media. En un caso, la pareja era atendida por dos coterapeutas, lo que da un total de cinco terapeutas participantes. Todo el personal terapéutico tenía formación reglada en terapia de pareja y familiar, experiencia específica en casos de violencia, y formaba parte de los equipos especializados en violencia de su oficina. Las características descriptivas de clientes y terapeutas se presentan en las tablas 1 y 2.

Tabla 1 — Parejas participantes (n = 4)

  • Género. Mujeres: 4; hombres: 4.
  • Franja de edad. 31–40: 2; 41–50: 2; 51–60: 2; 61 -: 2.
  • Nivel educativo más alto. Formación profesional/bachillerato: 4; grado universitario: 4.
  • Ocupación. Jornada completa: 5; baja por enfermedad al 50%: 1; prestación por evaluación de la capacidad laboral: 1; fuera del mercado laboral: 1.
  • País de nacimiento. Noruega: 6; fuera de la UE: 2.
  • Sesiones antes de la entrevista de investigación (parejas). 2–3: 2; 4–5: 2.

Tabla 2 — Terapeutas participantes (n = 5)

  • Género. Mujeres: 3; hombres: 2.
  • Edad. 31–40: 1; 41–50: 3; 51–60: 0; 61 -: 1.
  • Antigüedad en los NFCS (años). 6–10: 3; 11–20: 0; 21 -: 2.

Todas las personas participantes relataron episodios de violencia física menos grave en el año anterior a las entrevistas, con conductas como pellizcar, sujetar o empujar. En tres casos, las personas participantes describieron además, en su entrevista de investigación, un incidente cada una que, como equipo investigador, clasificaríamos como formas de violencia más graves, ocurridos en momentos distintos, desde un episodio antiguo de hacía una década hasta hechos más recientes.

Según nuestra valoración en el momento de las entrevistas, ninguna de las situaciones reveladas alcanzaba los umbrales legales para activar los protocolos de seguridad o la denuncia obligatoria en virtud del artículo 196 del Código Penal noruego (2005). Del mismo modo, no había indicios de malos tratos o negligencia hacia menores, ni de riesgo para la vida o la salud, que hubieran exigido una notificación en virtud del artículo 13–2 de la Ley noruega de Protección de la Infancia (2021).

Recogida de datos

Cada miembro de la pareja y su terapeuta fueron entrevistados por separado para garantizar la confidencialidad y favorecer una reflexión abierta. Aunque las entrevistas se realizaron de forma sucesiva, nos abstuvimos explícitamente de cruzar o compartir información entre ellas para garantizar la confidencialidad. Este enfoque limitó las posibilidades de las personas participantes de comentar o cuestionar los relatos de las demás. Quienes firman en primer y segundo lugar realizaron todas las entrevistas.

Se utilizó un formato de entrevista semiestructurada para garantizar la coherencia sin renunciar a la flexibilidad. Se incluyeron preguntas específicas sobre la participación en la investigación al principio y al final de las entrevistas. Algunos ejemplos de preguntas fueron: ¿Qué le motivó a participar en esta entrevista de investigación? ¿Cómo fue el proceso de reclutamiento y de entrevista, y cómo describiría su experiencia en general? ¿Hubo algo concreto surgido durante la entrevista que le resonara o que crea que podría ser útil incorporar a sus sesiones de terapia? Las entrevistas duraron entre 1,5 y 2,5 h, se grabaron en audio y se transcribieron literalmente.

Análisis de datos

Los datos se analizaron dentro de un marco de AFI, aplicado con flexibilidad para adaptarlo al diseño multiperspectiva (Larkin et al., 2019; Smith et al., 2021). El proceso de AFI multiperspectiva implica una interpretación iterativa y por capas que comienza con un análisis detallado de los datos de cada participante, respetando el enfoque idiográfico del AFI en las experiencias personales. Estos análisis individuales se sintetizaron después para identificar patrones, divergencias e intersecciones entre perspectivas en varias etapas:

El análisis siguió nueve pasos iterativos, que sirvieron de marco para captar los elementos clave y permitir un refinamiento continuo y la integración de nuevas comprensiones: (1) Explorar la orientación y los posibles sesgos de quien investiga: las prácticas reflexivas consistieron en identificar sesgos y presupuestos personales, con entrevistas autorreflexivas y diarios que facilitaron una introspección y un ajuste continuos. (2) Inmersión en los datos y anotación exploratoria: las transcripciones se leyeron varias veces, con notas exploratorias que recogían las primeras ideas y patrones antes de la codificación formal. (3) Lecturas múltiples con énfasis diferentes: las transcripciones se analizaron desde tres perspectivas —descriptiva, lingüística e interpretativa—, combinando las descripciones de las personas participantes con las interpretaciones y comprensiones del equipo investigador. (4) Identificar, destacar y agrupar citas: las citas clave se agruparon según su pertinencia temática, ilustrando conexiones teóricas y prácticas. (5) Construir enunciados experienciales: cada enunciado experiencial buscaba captar y describir la experiencia vivida de las personas participantes, manteniéndose fiel a sus relatos a la vez que se identificaban temas más amplios. (6) Analizar las conexiones entre participantes de un mismo caso: este análisis intracaso exploró las perspectivas de las parejas y de sus terapeutas, teniendo en cuenta los roles, el género y las dinámicas relacionales. (7) Buscar conexiones entre los temas de los grupos: se examinaron las conexiones entre grupos, identificando temas transversales pertinentes para las distintas perspectivas dentro de los grupos («personas consultantes que han ejercido violencia», «personas consultantes que han sido víctimas de violencia» y «terapeutas») y mediante comparaciones entre grupos que contrastaban las experiencias de clientes y de terapeutas. (8) Garantizar una cobertura exhaustiva: la revisión final de las transcripciones garantizó que se hubieran recogido todos los temas significativos. (9) Vincular con las preguntas de investigación: relacionamos las experiencias de clientes y terapeutas del estudio más amplio con la pregunta de investigación de este estudio, examinando los dilemas y desafíos éticos dentro de un diseño de investigación multiperspectiva con ambos miembros de una pareja y su terapeuta en una terapia de pareja en curso en la que la violencia se ha convertido en una preocupación central.

Quien firma en primer lugar dirigió el análisis inicial, mientras que quienes firman en segundo y tercer lugar revisaron los temas emergentes y contribuyeron a refinar el análisis. Este proceso colaborativo reforzó el rigor y la fiabilidad al anclar las interpretaciones en los datos e incorporar a la vez múltiples perspectivas analíticas (Smith et al., 2021).

Resultados

A partir de las entrevistas con ambos miembros de la pareja y con sus terapeutas, el análisis identificó cuatro temas clave que iluminan dilemas éticos centrales al realizar una investigación multiperspectiva en paralelo a una terapia de pareja en curso: (1) Cuando la comprensión se acumula: la confidencialidad y la seguridad como tensiones éticas emergentes, (2) Motivación, reclutamiento y poder en relaciones interconectadas, (3) El consentimiento en movimiento: un proceso iterativo y continuo y (4) Las ondas de la investigación: ¿repercusiones reflexivas en la terapia en curso? A lo largo del texto se utilizan citas de las personas participantes para anclar el análisis en la experiencia vivida de clientes y terapeutas.

Cada tema se introduce con un breve encuadre analítico que expone las dinámicas éticas que recoge y su alcance analítico. Aunque los temas se presentan por separado en aras de la claridad, están estrechamente interconectados y a menudo aparecen simultáneamente durante el proceso de investigación, lo que refleja la naturaleza estratificada, relacional y cambiante de los desafíos éticos en este contexto.

Tema 1: Cuando la comprensión se acumula: la confidencialidad y la seguridad como tensiones éticas emergentes

Este tema se centra en cómo las tensiones éticas relacionadas con la confidencialidad y la seguridad surgieron a veces y se intensificaron a medida que la comprensión se acumulaba a través de entrevistas separadas con participantes interconectados. En lugar de derivarse de una única revelación o decisión, estas tensiones se desarrollaron con el tiempo a medida que se recogía información de varias personas participantes dentro de un mismo caso terapéutico, mientras que lo aprendido en cada entrevista debía permanecer estrictamente incomunicado entre perspectivas.

Desde el punto de vista analítico, el tema gira en torno al equilibrio entre la curiosidad investigadora y la necesidad de mantener la confidencialidad y garantizar la seguridad de las personas participantes, un dilema que se volvió cada vez más patente a medida que el conocimiento se acumulaba de una entrevista a otra. En un diseño multiperspectiva, este dilema no depende solo de lo que revelan las personas participantes, sino de cómo lo aprendido en entrevistas separadas interactúa y se combina hasta formar una comprensión ampliada del caso. El tema comprende dos subtemas interconectados: Equilibrar curiosidad y confidencialidad y Gestionar la seguridad mientras se construye una comprensión acumulada. Estos dilemas y desafíos se hacen especialmente visibles en un diseño multiperspectiva cuando el equipo investigador debe garantizar que los datos de una persona participante no se compartan con otras implicadas en el mismo caso. Al mismo tiempo, la acumulación de comprensión a lo largo de las entrevistas puede revelar riesgos potenciales para la seguridad y el bienestar de las personas participantes que no son visibles en una sola entrevista, intensificando así las tensiones éticas con el tiempo.

Subtema 1: Equilibrar curiosidad y confidencialidad

Un dilema ético central de este estudio fue cómo equilibrar la curiosidad del equipo investigador con la necesidad de proteger la confidencialidad. En un diseño multiperspectiva, el equipo investigador explora un mismo fenómeno desde perspectivas diferentes. Sin embargo, de acuerdo con el consentimiento informado, como equipo investigador no podíamos revelar a participantes de otra entrevista la información compartida en una entrevista. Esto plantea la cuestión de cómo explorar temas sensibles sin revelar el conocimiento previo obtenido en entrevistas anteriores dentro del mismo caso. Por ejemplo, Sara (consultante) había ocultado a su terapeuta detalles de episodios violentos, pero habló abiertamente durante la entrevista de investigación:

Sara: Soy una persona muy sincera, pero podría decir que no hemos descrito lo que pasó. Solo hemos rozado el hecho de que están pasando todas estas cosas, pero no hemos hablado de lo que está pasando de verdad.

Persona entrevistadora 1: ¿Está pensando en sus tres sesiones con su terapeuta?

Sara: Sí, no hemos hablado de ello. Ustedes saben más sobre lo que ocurrió que quien nos atiende en terapia, porque yo no he querido volver sobre ello, ya que en realidad para nosotros no tiene importancia.

En la entrevista de investigación, su revelación generó a la vez curiosidad y restricciones. Despertó curiosidad sobre cómo esos hechos podían influir en las experiencias de cada miembro de la pareja y en el enfoque clínico de su terapeuta. Al mismo tiempo, impuso restricciones sobre cómo plantear preguntas de seguimiento en las entrevistas posteriores con su pareja o con su terapeuta. Indagar en estas cuestiones, directa o indirectamente, suponía el riesgo de quebrantar la confidencialidad y, en algunos casos, de poner en peligro la seguridad. Esto ilustra un dilema propio de los diseños multiperspectiva, en los que el equipo investigador debe moverse entre relatos interconectados de varias personas participantes a lo largo de entrevistas separadas, mientras que en los diseños de perspectiva única o diádicos (por ejemplo, ambos miembros de la pareja en la misma entrevista) este tipo de revelación involuntaria no se plantea. Una situación similar se produjo con una persona terapeuta, entrevistada después de haber hablado por separado con ambos miembros de la pareja, que se preguntó en voz alta si algunas de nuestras preguntas apuntaban a algo que podía haber pasado por alto en la terapia:

Terapeuta: «Cuando me han preguntado por eso (si quien ejerce la terapia percibe que sus clientes pueden hablar con libertad), he empezado a preguntarme: ¿hay algo que se me ha escapado, algo que no se está diciendo? Siempre hay historias que no se cuentan, así que ¿cómo puedo llegar a ellas? ¿No? ¿Debería tener conversaciones individuales, o debería sacarlo de alguna manera y convertirlo en un tema de las sesiones conjuntas?»

Estos ejemplos ilustran un desafío ético fundamental de la investigación multiperspectiva. Al buscar una comprensión más profunda explorando un fenómeno desde varios puntos de vista, el equipo investigador puede, en definitiva, aludir sin querer a información recogida en otras entrevistas, de forma explícita o implícita. Aquí el dilema era operativo: cómo formular preguntas analíticamente pertinentes garantizando a la vez que ni el contenido ni el encuadre dejaran entrever un conocimiento previo procedente de otra persona participante. En el fondo, este dilema nos obligaba a equilibrar continuamente la búsqueda de comprensión con la obligación de proteger la confianza, la confidencialidad y la seguridad de las personas participantes.

Subtema 2: Gestionar la seguridad mientras se construye una comprensión acumulada

Los ejemplos anteriores ilustran la tensión ética inherente a «equilibrar curiosidad y confidencialidad», a la vez que subrayan que la seguridad y el bienestar de las personas participantes son las preocupaciones primordiales de la ética de la investigación. En este estudio, ninguna revelación alcanzó un nivel de peligro inminente o de bienestar comprometido que hubiera exigido activar protocolos formales de seguridad o una denuncia obligatoria. No obstante, surgieron dificultades cuando las personas consultantes compartieron con el equipo investigador información que sus terapeutas aún desconocían, lo que dejaba al descubierto posibles puntos ciegos en las evaluaciones de riesgo en curso. Estas lagunas pueden reflejar en parte que la mayoría de los casos se encontraban todavía en las primeras fases de la terapia, con solo unas pocas sesiones realizadas. Estos momentos ponen de relieve la complejidad ética en juego y plantean preguntas esenciales sobre cómo debe responder el equipo investigador cuando su comprensión supera la de quienes ejercen la terapia, en particular cuando ello puede afectar a si las medidas de seguridad existentes son suficientes y a si se cumplen las obligaciones legales de denuncia.

Como equipo investigador que realizaba un estudio multiperspectiva, emprendimos un proceso de indagación iterativo que alternaba entre entrevistas, reunía información desde múltiples perspectivas, comparaba relatos y desarrollaba una comprensión acumulada de cada caso. Este proceso suscitó en ocasiones preocupaciones por el bienestar de las personas participantes, lo que nos llevó a reflexionar sobre nuestro papel y nuestra responsabilidad en su protección, incluso cuando las revelaciones no alcanzaban los umbrales de denuncia obligatoria. En respuesta, optamos por abordar algunas de nuestras preocupaciones directamente en las entrevistas. Hacia el final de cada entrevista, invitábamos a las personas participantes a un diálogo abierto sobre su participación y sobre si había algo que desearan plantear en terapia. En algunos casos compartimos determinadas reflexiones, en particular las relacionadas con su seguridad y sus necesidades de apoyo.

Un ejemplo ilustra este enfoque: una consultante contó que su pareja, en una discusión acalorada una década antes, había amenazado su vida. Aunque no refirió ninguna violencia grave desde entonces, reconoció efectos persistentes, y a veces revivía el incidente cuando algo lo desencadenaba. Al principio de la entrevista había descartado la necesidad de contárselo a su terapeuta. No apreciamos ningún riesgo inminente, pero consideramos que la información podía ser valiosa para trabajarla en terapia, y la animamos a reflexionar sobre si plantearla en una sesión individual.

Persona entrevistadora 1: Antes que nada, muchas gracias por la entrevista. En segundo lugar, lo último que quiero mencionar es que esto no tiene por qué ocurrir en una sesión conjunta, pero si tiene una sesión individual con su terapeuta, yo se lo sugeriría, y por supuesto es usted quien decide si le parece adecuado, porque solo usted sabe lo que es mejor para usted. Quizá mencionar esa experiencia concreta que a veces se le dispara y que acaba reviviendo. No con la intención de que su terapeuta «confronte» a su pareja, sino porque podría ser importante que su pareja entienda que, cuando él se enfada, no siempre es la situación del momento lo que más le afecta, sino que le devuelve esas imágenes del pasado y la deja desbordada… También puede ser beneficioso que su terapeuta lo sepa. Pero, de nuevo, eso es algo que tiene que decidir usted: «¿Me parece bien hablar de esto con mi terapeuta?», quizá en una sesión individual. ¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza cuando le digo esto?

En las distintas entrevistas surgieron algunas situaciones similares, que exigieron una reflexividad ética continua que combinara el respeto de las obligaciones legales con un compromiso constante con la protección del bienestar de las personas participantes.

En todos estos casos, el rasgo analítico clave fue que la «comprensión acumulada» a partir de entrevistas separadas podía ir por delante del cuadro de riesgo que tenía en ese momento la persona terapeuta, lo que creaba una necesidad recurrente de valorar si invitar a llevar de vuelta a la terapia reflexiones relevantes para la seguridad, y cómo hacerlo, sin quebrantar la confidencialidad ni excederse en el papel de quien investiga.

Tema 2: Motivación, reclutamiento y poder en relaciones interconectadas

Este tema se centra en cómo la motivación para participar, los procesos de reclutamiento y las relaciones de poder se entrecruzan en un estudio multiperspectiva sobre terapias de pareja en curso que abordan la violencia. En este contexto, algunos aspectos de la motivación de las personas participantes parecían entrelazados con lealtades relacionales, expectativas y obligaciones percibidas, lo que complica la noción de voluntariedad. El tema abarca dos subtemas: Dentro de la pareja, que describe cómo las dinámicas relacionales entre los miembros de la pareja pueden influir en las decisiones sobre la participación, y Clientes–terapeuta–equipo investigador, que expone las implicaciones éticas de las relaciones profesionales existentes y de las interacciones entre participantes y equipo investigador. En conjunto, estos subtemas ilustran cómo el reclutamiento y el consentimiento se desplegaron dentro de una red de relaciones interconectadas más que como actos individuales aislados.

Subtema 1: Dentro de la pareja

En varios casos, el miembro de la pareja que había estado expuesto a la violencia, por lo general la mujer en este estudio, expresó una mayor motivación para participar. Esa motivación reflejaba a menudo la esperanza de que la investigación pudiera beneficiar a otras parejas que afrontan dificultades similares. Tove (consultante) expresó razones altruistas para participar: «El trabajo que hacen aquí es muy, muy importante y valioso… y si el estudio del que formamos parte ahora mi pareja y yo puede ayudar a otras personas que lo están pasando mal, entonces quiero formar parte de él. Y ya está».

En cambio, algunos miembros de la pareja que habían ejercido violencia, principalmente los hombres en este estudio, participaron voluntariamente pero parecían menos motivados para implicarse plenamente en el estudio. Aunque insistían en que su participación era voluntaria, su implicación parecía a veces responder más al deseo de complacer a su pareja que a un interés propio por los objetivos de la investigación, como se ilustra a continuación.

Persona entrevistadora 2: ¿Cómo vivió que su terapeuta le pidiera participar en este proyecto de investigación?

Per: Eh, no, no supuso ningún problema en absoluto.

Persona entrevistadora 2: ¿Qué le hizo decir que sí?

Per: Bueno, fue sobre todo porque permite que la sociedad vea todos los aspectos y aprenda algo, eso es al menos lo que pensaba mi mujer.

Varias mujeres describieron la terapia como su último intento de salvar la relación, y a veces presentaban la continuidad de su participación como supeditada a la implicación de su pareja. Sara lo explicó así:

Sara: ¿Seguir aquí? Él sabe que, si no sigue con la terapia, no hay futuro para él y para mí. Así que está en una situación de mucha presión, pero para mí también es importante que lo haga porque sienta que es necesario para él mismo, que lo necesita.

Aunque la terapia de pareja y las entrevistas de investigación son procesos distintos, tales afirmaciones plantean preocupaciones éticas sobre la autenticidad del consentimiento de un miembro de la pareja para participar en la investigación, sobre todo cuando la participación parece entrelazada con ultimátums relacionales ligados a la continuidad de la terapia. Desde el punto de vista analítico, este subtema pone de relieve cómo las decisiones de consentimiento también están insertas en negociaciones relacionales en curso, en lugar de tomarse como elecciones individuales aisladas. Además, la postura de las personas participantes respecto al consentimiento informado podía cambiar con el tiempo, lo que exigía una atención continua.

En una entrevista, cuando surgió una duda, hicimos una pausa para abordar la cuestión y verificar el consentimiento informado. Una vez confirmado, propusimos también hacer un balance al final de la entrevista.

Persona entrevistadora 1: De acuerdo, ¿había algo más que se estuviera preguntando?

X: No.

Persona entrevistadora 1: Muy bien, entonces seguimos, y podemos hablarlo […] al final de la entrevista. ¿Le parece bien?

X: Sí.

En todos estos casos, las dudas sobre la participación se abordaron de forma situacional, y el consentimiento se trató como algo que había que retomar en respuesta a las presiones relacionales que iban surgiendo.

Subtema 2: Clientes–terapeuta–equipo investigador

Durante el proceso de reclutamiento surgió otra capa de complejidad. Las personas consultantes eran invitadas a participar por sus terapeutas, que en algunos casos tenían vínculos profesionales con el equipo investigador. Algunas personas consultantes describieron la recomendación de su terapeuta como determinante en su decisión de participar, como se ilustra a continuación:

Persona entrevistadora 1: Ahora siento curiosidad: dice que le resulta incómodo hablar de esto y, sin embargo, aquí está, compartiéndolo en esta entrevista.

Anna: Sí, lo sé. Pero mi terapeuta como que dijo: «Creo que esto podría ser una buena idea» (risas). Así que confío en mi terapeuta, y queremos que las cosas mejoren. Quiero que las cosas mejoren para mí y para él. Si esto (participar en el estudio de investigación) puede ayudarme a mí, a mi pareja y a nuestra relación, entonces son razones egoístas, supongo, sí, mm (risas).

Esto plantea la cuestión de si algunas personas consultantes aceptaron en parte para complacer a su terapeuta, anteponiendo quizá la lealtad relacional a su propia comodidad. A su vez, el personal terapéutico puede haber sentido una presión implícita para reclutar a sus clientes debido a sus relaciones profesionales con el equipo investigador. Lo que distingue analíticamente este subtema es el carácter triangulado de la influencia: el consentimiento no solo estuvo moldeado por la relación diádica entre terapeuta y cliente, sino también, en cierta medida, por las obligaciones percibidas por el personal terapéutico y por sus vínculos con el equipo investigador.

Estas dinámicas se abordaron explícitamente en las entrevistas, prestando atención a las motivaciones de las personas participantes y a cómo vivieron que se les pidiera participar. Aunque ninguna persona participante describió estas dinámicas como abiertamente problemáticas, hacerlas explícitas y abrir un espacio para reflexionar sobre ellas favoreció un proceso de consentimiento más informado y transparente.

Tema 3: El consentimiento en movimiento: un proceso iterativo y continuo

Este tema conceptualiza el consentimiento informado como un proceso continuo e iterativo, más que como un acontecimiento puntual. Desde el punto de vista analítico, recoge cómo el consentimiento, en un diseño multiperspectiva, permanecía en movimiento, a medida que la comprensión del estudio por parte de las personas participantes cambiaba con el tiempo en función de sus experiencias en el encuentro de investigación y en sus contextos personales y terapéuticos más amplios.

En este estudio, el consentimiento se retomó en varios momentos: primero, cada terapeuta presentaba el estudio y obtenía el consentimiento inicial; después se ofrecía a las personas consultantes una consulta telefónica; el día de la entrevista se reconfirmaba el consentimiento informado; y, por último, un balance posterior a la entrevista daba a las personas participantes la oportunidad de expresar sus inquietudes o retirar su consentimiento al final de la entrevista. Sin embargo, la vivencia del consentimiento por parte de las personas participantes no se mantuvo estática a lo largo de estas etapas. Las dudas surgieron en distintos momentos del proceso de participación, tanto a medida que aparecían cuestiones nuevas durante las entrevistas como a medida que evolucionaban con el tiempo sus sentimientos e interpretaciones sobre su implicación. Este tema abarca dos perspectivas: La perspectiva de las personas consultantes y La perspectiva del personal terapéutico.

La perspectiva de las personas consultantes

Muchas personas participantes vivían en circunstancias estresantes e inciertas, como las primeras fases de la terapia, el miedo a nuevos conflictos, la preocupación por sus hijas e hijos y la ansiedad por su futuro y sus relaciones. Que se les pidiera participar intensificaba a veces sentimientos de vulnerabilidad o de estigma, como describió Anna: «Me pareció terrible, ¿sabe?, que me pidieran una entrevista sobre la violencia o sobre el hecho de que somos o hemos sido físicamente. Duele pensar en la situación en la que nos encontramos». A pesar de ello, añadió: «Creo que está bien poder contribuir».

La carga emocional asociada a estas circunstancias planteaba la cuestión de cuánta información podían asimilar realmente las personas participantes durante el proceso inicial de consentimiento. A algunas les costó recordar o comprender del todo el propósito y el alcance del estudio cuando llegaron a la entrevista, pese a haber recibido información por escrito y haber mantenido conversaciones preparatorias. Tim describió que había aceptado sin pensarlo mucho: «Dije que sí, desde un punto de vista, bueno, supongo que podía hacerlo, o sea, si, si alguien quiere que hagamos esto, pues vale… Quiero decir, supongo que no sabía exactamente qué esperar de esta entrevista».

Para algunas personas participantes, las dudas se hicieron más marcadas a medida que avanzaba la entrevista y se tocaban temas sensibles que no habían previsto. Tim, por ejemplo, no expresó al principio ninguna preocupación, pero más tarde planteó preguntas sobre las posibles consecuencias de lo que contara: «¿Qué impacto tendrá hablar de estas cosas… cuánto debería contar de lo que ha pasado, ¿sabe? ¿Cómo podría afectar eso a nuestras vidas, a la situación con las criaturas y a todo lo demás?».

Lo que distingue estos relatos en un contexto multiperspectiva es que las dudas no se referían solo a la participación en sí, sino a cómo lo revelado en una entrevista podía relacionarse con la información aportada por otras personas participantes del mismo caso, o ser tenido en cuenta junto a ella. Como el equipo investigador no podía saber de antemano qué cuestiones iban a cobrar relevancia, el consentimiento no podía considerarse plenamente resuelto desde el principio.

En las distintas entrevistas, el consentimiento se gestionó, por tanto, como un proceso situacional y revisable, atento a las preocupaciones emergentes de las personas participantes y a la evolución de su percepción de lo que la participación podía implicar en su contexto concreto.

La perspectiva del personal terapéutico

El reclutamiento de terapeutas también planteó cuestiones éticas, lo que subraya que el consentimiento informado es un proceso dinámico e iterativo, moldeado por los roles profesionales y por la proximidad relacional con el equipo investigador. Una preocupación recurrente era si el estudio pretendía evaluar la práctica terapéutica o funcionar como un «estudio de efectos». Una terapeuta describió cómo aclarar el carácter exploratorio del estudio influyó en su decisión de participar. Lina (terapeuta): «Valoro mucho cómo dejaron claro antes que esto no trata de evaluar lo “buenos” que somos, sino de explorar maneras de trabajar con este tema…».

Algunas personas terapeutas expresaron también dudas sobre cómo se tratarían los datos de las entrevistas, incluida la información sensible sobre sus clientes, y sobre quién podría tener acceso a ellos:

Maria (terapeuta): ¿Podrá alguien más, como su responsable, mi responsable o cualquier otra persona, relacionar esto conmigo?

Persona entrevistadora 1: No, nadie más que el equipo investigador, que somos dos personas. Una vez que esta entrevista se anonimice y se convierta en texto, no estará vinculada a ningún lugar ni a ninguna persona.

En un diseño multiperspectiva, el consentimiento del personal terapéutico no dependía solo de su propia participación, sino también de su responsabilidad hacia las personas consultantes cuyas entrevistas formaban parte del mismo caso analítico. Esta doble posición hacía que las cuestiones de confidencialidad, tratamiento de los datos y anonimato tuvieran un peso particular, ya que cada terapeuta sopesaba implicaciones tanto personales como profesionales. En las entrevistas con terapeutas, el consentimiento apareció como algo que había que reafirmar a medida que las implicaciones de la participación multiperspectiva se iban aclarando con el tiempo.

Consideradas en conjunto, las experiencias de clientes y terapeutas ponen de relieve la importancia de tratar el consentimiento informado como un proceso continuo. Desde el punto de vista analítico, los resultados muestran que, en la investigación multiperspectiva, el consentimiento no solo es temporal (se retoma a lo largo del tiempo), sino también relacional, ya que la comprensión que las personas participantes tienen de su implicación depende de cómo se relaciona su entrevista con las demás dentro del mismo caso y de cómo su comprensión de las implicaciones evolucionó y se fue aclarando con el tiempo.

Tema 4: Las ondas de la investigación: ¿repercusiones reflexivas en la terapia en curso?

Este tema explora cómo las entrevistas de investigación pueden generar sutiles «ondas» que influyen en las reflexiones y en la construcción de sentido de clientes y terapeutas, y que pueden trasladarse después a la terapia en curso. En lugar de presentar la participación en la investigación como una intervención, el análisis atiende a cómo las entrevistas funcionaron como un espacio reflexivo adicional junto a la terapia.

Desde el punto de vista analítico, el tema recoge cómo la participación en la investigación suscitó a veces nuevas reflexiones, formulaciones o cambios de conciencia que podían resonar más allá del contexto de la entrevista. Estas influencias no fueron uniformes ni previsibles, sino que surgieron de manera diferente según las personas participantes y a lo largo del tiempo. Para describir esta complejidad, el tema se presenta desde dos perspectivas: La perspectiva de las personas consultantes y La perspectiva del personal terapéutico.

La perspectiva de las personas consultantes

Las entrevistas de investigación llevaron a menudo a las personas consultantes a reflexionar sobre su situación, sus relaciones y sus decisiones futuras. Las preguntas centradas y abiertas, junto con la actitud atenta del equipo investigador, ayudaron a algunas de ellas a formular pensamientos que hasta entonces no habían expresado en otros contextos. Muchas contaron que la entrevista había propiciado una nueva toma de conciencia o conexiones que consideraban potencialmente pertinentes para su proceso terapéutico. Por ejemplo, Sara se mostró al principio reacia a llevar a la terapia hechos pasados: «Bueno, sí que creo que es algo importante, sí, pero también he dicho que prefiero no hablar demasiado de cosas que han pasado, porque es muy difícil en muchos sentidos». Sin embargo, al final de la entrevista, cuando se le preguntó si alguno de los temas tratados le había aportado una nueva conciencia o podía ser pertinente para llevarlo a futuras sesiones conjuntas, reflexionó: «Quizá poner un poco más el foco en las cosas duras y difíciles, para que al final podamos hablar de ellas de forma constructiva».

En algunas entrevistas, las personas consultantes no solo formularon cuestiones que esperaban abordar en terapia, sino que también parecían más implicadas y reflexivas hacia el final de la entrevista. Per, que había ejercido violencia, describió cómo la entrevista le había llevado a reflexionar sobre sí mismo:

Creo que siempre se aprende algo de todo, pero hay algo que me salta a la vista enseguida, lo más importante para mí es darme cuenta, es que tengo que estar más abierto a las experiencias de mi pareja y encontrarme de verdad con ella donde está. Probablemente siente que no se la entiende como necesita, aunque yo diga que la entiendo. Seguramente no siente que la entienda de verdad.

En las entrevistas con las personas consultantes, estas «ondas» se caracterizaron por cambios en la reflexión y pueden indicar que las entrevistas de investigación influyen, en cierta medida, en la manera en que las personas consultantes abordan la terapia, al poner potencialmente en primer plano nuevas cuestiones o perspectivas e introducirlas en las conversaciones terapéuticas.

La perspectiva del personal terapéutico

Para el personal terapéutico, las entrevistas de investigación ofrecieron un espacio para tomar distancia del trabajo clínico y reflexionar sobre los casos en curso. Varias personas terapeutas describieron las entrevistas como algo parecido a una «supervisión de casos», que les brindaba la oportunidad de reevaluar sus enfoques, cuestionar sus presupuestos y considerar otras formas de trabajar.

Siempre ayuda hablar de un proceso, porque te hace más consciente de las cosas, así que creo que ha abierto algunas perspectivas nuevas. Como en este caso somos dos terapeutas, podemos comentar las cosas constantemente, y redactamos las notas en común para asegurarnos de documentarlo todo bien. Pero creo que voy a tenerlo un poco más claro. Quiero empezar a trabajar con cada persona por separado antes de lo que habíamos previsto en un principio, aunque prefieran las sesiones conjuntas. Sí, solo para comprobar las cosas desde el punto de vista de la seguridad.

En la mayoría de los casos, cada terapeuta llevaba el caso sin coterapeuta. Varias personas terapeutas describieron la entrevista de investigación como un espacio de reflexión al que, de otro modo, era difícil acceder en la práctica cotidiana, sobre todo en casos complejos con violencia. Sunniva reflexionaba:

Creo que, ante todo, es estupendo tener la oportunidad de reflexionar sobre casos como este, porque son muy difíciles. Sinceramente, me gustaría poder tener entrevistas así más a menudo para todos estos casos difíciles, porque ofrecen una oportunidad de reflexión muy valiosa. La realidad es que hay muchísimas perspectivas que tener en cuenta, e intentar abordarlas con claridad y equilibrio puede resultar abrumador… por eso esta entrevista ofrece una oportunidad tan importante de reflexión.

Desde el punto de vista analítico, los relatos del personal terapéutico ponen de relieve cómo las entrevistas de investigación funcionaron como un espacio reflexivo aparte, conectado con la práctica clínica pero distinto de ella. Estas reflexiones no constituían supervisión ni orientación y, sin embargo, influyeron en lo que pensaban sobre la seguridad, el ritmo y la estructura de la terapia.

En todas las perspectivas, el rasgo analítico clave de este tema fue que las entrevistas de investigación crearon «ondas» reflexivas que las personas participantes llevaron consigo a la terapia, lo que pone de relieve la interconexión entre los procesos de investigación y los clínicos en los estudios multiperspectiva realizados en paralelo a un tratamiento en curso.

Discusión

Realizar una investigación cualitativa multiperspectiva en el contexto de una terapia de pareja en curso en la que hay violencia plantea complejidades éticas que a menudo van más allá de las que se encuentran en los estudios de diseño único o diádico, y que pueden abarcar aspectos diferentes. Al incluir a ambos miembros de la pareja y a su terapeuta, el diseño no solo abre la posibilidad de comprensiones más ricas, sino que también introduce otras formas de vulnerabilidad, ya que las perspectivas de las personas participantes están intrínsecamente interconectadas. Los cuatro temas —(1) Cuando la comprensión se acumula: la confidencialidad y la seguridad como tensiones éticas emergentes, (2) Motivación, reclutamiento y poder en relaciones interconectadas, (3) El consentimiento en movimiento: un proceso iterativo y continuo y (4) Las ondas de la investigación: ¿repercusiones reflexivas en la terapia en curso?— ponen de relieve dos dimensiones transversales pertinentes para los desafíos éticos en este contexto.

En primer lugar, los resultados subrayan la naturaleza relacional y sistémica de los dilemas éticos en la investigación multiperspectiva, en la que intervienen múltiples partes interesadas insertas en relaciones y dinámicas de poder superpuestas. En segundo lugar, los resultados indican que los desafíos éticos surgen de forma dinámica durante el proceso de investigación y no pueden anticiparse por completo solo mediante la revisión procedimental. Estos desafíos pueden entenderse como «puntos de bifurcación» éticos que exigen al equipo investigador pasar de la sensibilidad ética a una acción atenta al contexto. Por ello, la discusión se centra en (1) las dimensiones relacionales y sistémicas de la práctica ética en la investigación multiperspectiva y (2) cómo puede el equipo investigador afrontar los puntos de bifurcación éticos mediante una acción atenta al contexto.

Ética relacional y enfoque sistémico en la investigación multiperspectiva

Ética relacional: responsabilidad y diálogo

En los estudios cualitativos multiperspectiva realizados durante una terapia en curso, las dinámicas relacionales entre equipo investigador, clientes y terapeutas se vuelven especialmente intrincadas. Como distinguen Guillemin y Gillam (2004), la ética de la investigación abarca tanto la ética procedimental como la ética en la práctica. Aunque ambas son esenciales, nuestros resultados se refieren principalmente a la ética en la práctica, en la que surgen situaciones imprevistas y éticamente cargadas durante la recogida de datos.

La ética relacional ofrece una lente útil para afrontar tales situaciones, al concebir la toma de decisiones éticas como negociada, continua y sensible al contexto. Para un desarrollo más amplio y profundo, véase Ellis (2007), Fisher (2012) y McNamee (2015). Recurrimos a la ética relacional para interpretar los momentos del estudio en los que la responsabilidad ética surgió a través de la interacción, el diálogo y la capacidad de respuesta a las necesidades cambiantes de las personas participantes. Por ejemplo, cuando las personas participantes expresaban malestar durante las entrevistas, el equipo investigador hacía una pausa para comprobar su bienestar, invitaba a dar retroalimentación y reabría el diálogo sobre la participación y las necesidades de apoyo. Estos momentos ilustran cómo la responsabilidad ética iba más allá de la recogida de datos y abarcaba el mantenimiento de la capacidad de acción y la seguridad de las personas participantes en el encuentro de investigación. En ocasiones, esto implicó también retomar el consentimiento informado a medida que las experiencias y la comprensión de las personas participantes evolucionaban a lo largo del proceso de investigación.

Del mismo modo, cuando surgían preocupaciones por la seguridad y el bienestar de las personas participantes que no alcanzaban el umbral legal de actuación obligatoria, el equipo investigador seguía comprometido éticamente, invitando a la reflexión y al diálogo en lugar de dar por agotada su responsabilidad con el cumplimiento procedimental. Estos resultados ponen de relieve la ética relacional como una orientación hacia un compromiso ético sostenido, más que como una serie de actos éticos aislados.

Enfoque sistémico: contexto, vulnerabilidad y límites

Mientras que la ética relacional pone el acento en los aspectos relacionales de la práctica ética, nuestros resultados sugieren que un enfoque sistémico puede ampliar y complementar útilmente su alcance para incluir los múltiples sistemas y contextos que moldean las interacciones. Como sostenía von Bertalanffy (1968), los sistemas no pueden comprenderse únicamente a partir de sus partes individuales; los subsistemas están anidados en totalidades más amplias, y de sus interacciones con el entorno circundante emergen propiedades nuevas. Adoptar un enfoque sistémico de la ética de la investigación invita a reflexionar sobre la interconexión en lugar de tratar las cuestiones de forma aislada (Gordon, 2020).

En este estudio, clientes, terapeutas, parejas y equipo investigador estaban insertos en sistemas anidados que determinaban cómo repercutían las decisiones éticas en los distintos roles y relaciones. Las acciones éticas dirigidas a una persona participante tenían a menudo implicaciones para otras, lo que subraya que las decisiones éticas rara vez permanecen aisladas en los diseños multiperspectiva. Esta perspectiva también replantea la vulnerabilidad como algo dinámico y relacional, más que como una característica individual fija (Bracken-Roche et al., 2017; Delor & Hubert, 2000). En todos los temas, la vulnerabilidad varió en función del rol, del contexto y del momento, lo que subraya la necesidad de una atención ética sostenida y sensible al proceso, en lugar de apoyarse únicamente en categorizaciones estáticas o predefinidas de la vulnerabilidad.

Desde una perspectiva sistémica, las «ondas» observadas en este estudio entre las entrevistas de investigación y la terapia pueden entenderse como parte de una ecología más amplia de influencias, más que como una interferencia no deseada. Las entrevistas de investigación se convirtieron así en un elemento más dentro de una red más amplia de interacciones que moldean los procesos terapéuticos. El desafío ético, por tanto, no era si la investigación influía en la terapia, sino cómo y en qué medida esa influencia podía gestionarse de manera reflexiva y transparente. Esto no debe leerse como una forma de presentar la investigación como una intervención terapéutica, sino como el reconocimiento de que la influencia es una condición inevitable que requiere una gestión ética.

Del mismo modo, equilibrar la curiosidad investigadora con la confidencialidad entre entrevistas exige una conciencia constante de los límites. Considerar la confidencialidad de forma sistémica, entre las personas participantes de un mismo caso, amplió la sensibilidad ética y favoreció una acción atenta al contexto cuando los acuerdos establecidos se ponían a prueba en la práctica.

De la sensibilidad ética a la acción atenta al contexto en una investigación en curso

La segunda dimensión transversal se refiere a cómo la sensibilidad ética se tradujo en una acción atenta al contexto. A partir de los resultados, este proceso implicó (1) reconocer los puntos de bifurcación éticos, (2) interpretarlos y formarse una impresión de ellos mediante procesos reflexivos y dialógicos, y (3) movilizar recursos para responder con acciones atentas al contexto.

Reconocer los puntos de bifurcación éticos

Los dilemas éticos surgieron en múltiples etapas del proceso de investigación. El concepto de «puntos de bifurcación» éticos se apoya en la noción de momentos éticamente importantes de Guillemin y Gillam (2004) y pone el acento en las encrucijadas en las que son posibles varios cursos de acción y las decisiones tienen consecuencias relacionales. En este estudio, los «puntos de bifurcación éticos» se utilizan como una herramienta heurística para organizar la construcción de sentido ético, y no como un modelo exhaustivo de toma de decisiones éticas.

Estos puntos de bifurcación no siempre eran reconocibles de inmediato. A menudo surgían como incertidumbre o malestar y solo cobraban relevancia ética a medida que sus consecuencias se desplegaban con el tiempo. Entre los ejemplos figuran revelaciones desconocidas para el personal terapéutico (tema 1), presiones relacionales que moldeaban el consentimiento (tema 2) y dudas cambiantes sobre la participación (tema 3). Estos resultados subrayan la necesidad de una sensibilidad ética sostenida a lo largo de todo el proceso de investigación.

Interpretar y formarse una impresión mediante procesos reflexivos y dialógicos

Afrontar los puntos de bifurcación éticos requería interpretación más que aplicación de reglas. Este proceso es paralelo a la construcción de sentido clínica, en la que quienes ejercen la clínica interpretan situaciones complejas e indeterminadas mediante la reflexión y el diálogo (Schön, 2017; Shön & Rein, 1994; Snellingen et al., 2024).

Siguiendo a Schön y Rein (1994, s. 24), los dilemas éticos en la investigación cualitativa rara vez se presentan como problemas nítidos, sino más bien como situaciones confusas e indeterminadas que exigen al equipo investigador distinguir, nombrar y encuadrar aspectos de una situación para formarse una primera impresión.

Desde una perspectiva hermenéutica gadameriana, el equipo investigador no puede abordar los dilemas éticos como un observador neutral. Interpreta más bien los puntos de bifurcación a través de sus prejuicios y de sus horizontes de comprensión (Gadamer, 1998). Gadamer sostiene que el prejuicio no es un obstáculo, sino una condición previa necesaria de la comprensión. Nuestro horizonte, social e históricamente situado, no solo hace posible la construcción de sentido, sino que también orienta cómo respondemos en la práctica. Aunque las impresiones puedan evolucionar, proporcionan una orientación provisional para la acción ética. Esto, a su vez, exige una reflexividad continua, un examen sostenido de los presupuestos, sesgos y respuestas (Finlay, 2012), apoyado en el diálogo con las personas participantes, con colegas y con las demás partes interesadas, para construir conjuntamente juicios éticos sensibles al contexto en situaciones complejas y cambiantes.

Movilizar recursos para responder con una acción atenta al contexto

Reconocer los puntos de bifurcación éticos y formarse una impresión de ellos no debería limitarse a invitar a la reflexión, sino conducir también a una acción receptiva y atenta al contexto. Estos momentos exigen implicación, en consonancia con la idea de Biesta (2015) de que ciertas situaciones «nos llaman» a la responsabilidad ética. Cuando las personas participantes expresaban malestar o incertidumbre, el equipo investigador hacía una pausa, aclaraba y entablaba un diálogo sobre la participación y las necesidades de apoyo. Estas acciones eran situacionales y relacionales más que procedimentales, y se apoyaban en la sensibilidad ética, la conciencia sistémica y la tolerancia a la incertidumbre.

Movilizar recursos requiere no solo conocimientos éticos, sino también la capacidad de aplicarlos en encuentros complejos. Esto pone de relieve la importancia de una formación y una supervisión que integren la teoría ética con los dilemas vividos (Banks, 2016; Israel & Hay, 2006). Algunos de los desafíos éticos de este diseño de investigación multiperspectiva sobre la violencia en la pareja se asemejan a menudo a «problemas perversos» (wicked problems) (Rittel & Webber, 1973): complejos, cargados de valores y sin soluciones sencillas. Para abordarlos de manera responsable, el equipo investigador no solo puede identificar los puntos de bifurcación éticos, sino también activar recursos relacionales y sistémicos, de modo que la sensibilidad ética se transforme sistemáticamente en acción atenta al contexto.

Implicaciones

Implicaciones para la investigación

Para quienes realizan estudios multiperspectiva en paralelo a una terapia en curso, los resultados pueden poner de relieve varias implicaciones pertinentes para la práctica:

  • Los dilemas éticos surgen a menudo de la acumulación de comprensión a lo largo de entrevistas separadas, más que de una interacción concreta, lo que exige una vigilancia reforzada respecto a la confidencialidad y a la revelación indirecta.
  • El consentimiento informado debe tratarse como relacional y revisable, y no debe entenderse como un acontecimiento único, sino como un proceso continuo que se extiende a lo largo de toda la investigación, sobre todo a medida que evoluciona la comprensión de las personas participantes y su postura puede cambiar con el tiempo. Esto subraya la importancia de varios balances deliberadamente estructurados a lo largo del proceso de investigación, así como de una sensibilidad constante.
  • Los puntos de bifurcación éticos pueden ser sutiles y estar cargados emocionalmente; desarrollar la tolerancia a la incertidumbre y la competencia dialógica es, por tanto, central para la práctica ética.
  • Las oportunidades estructuradas de reflexión, supervisión y diálogo entre pares son esenciales para ayudar al equipo investigador a traducir la sensibilidad ética en acción atenta al contexto.
  • Cuando la investigación está integrada en servicios clínicos, la capacidad de respuesta ética debe apoyarse no solo a nivel individual, sino también mediante disposiciones institucionales que proporcionen tiempo, consulta y una responsabilidad compartida en la toma de decisiones éticas.

Implicaciones para la clínica

Para el personal clínico que participa en investigaciones multiperspectiva junto con sus clientes, los resultados pueden señalar varias consideraciones específicas:

  • La participación en la investigación puede invitar a las personas consultantes a una reflexión adicional sobre experiencias, preocupaciones o significados que más adelante pueden plantearse llevar a la terapia, lo que subraya cómo las entrevistas de investigación pueden entrecruzarse con la construcción de sentido en curso de las personas consultantes y con los procesos terapéuticos.
  • Para el personal terapéutico, ser consciente de que las entrevistas de investigación pueden funcionar como un espacio reflexivo paralelo, sin constituir una supervisión clínica, puede favorecer una mayor reflexividad y transparencia al percibir cambios de foco, de implicación o temas emergentes que más adelante podrían plantearse introducir en el proceso terapéutico en curso.
  • El personal clínico puede sentir incertidumbre sobre lo que las entrevistas de investigación suponen para sus clientes, lo que subraya la importancia de una comunicación transparente sobre los roles, los límites y la confidencialidad entre los contextos de investigación y clínico.
  • Aclarar las expectativas y mantener un diálogo abierto con el equipo investigador puede favorecer una colaboración ética que preserve la responsabilidad y la autonomía clínicas.
  • Más allá del contexto inmediato de la investigación, los resultados también pueden ser clínicamente pertinentes cuando el personal terapéutico divide temporal o estratégicamente sistemas naturales (como parejas o familias) en sesiones individuales, como se hace a menudo cuando la violencia se convierte en motivo de preocupación. Atender a estas dinámicas puede ayudar a la clínica a no perder de vista cómo las conversaciones individuales interactúan con el trabajo terapéutico conjunto.

Reflexiones sobre fortalezas, limitaciones e investigaciones futuras

Al integrar las perspectivas de clientes y terapeutas, este estudio ofrece una comprensión matizada de los desafíos éticos de la investigación multiperspectiva realizada en paralelo a una terapia de pareja en curso en la que hay violencia. La inclusión de múltiples perspectivas reforzó la profundidad analítica y la sensibilidad al contexto, lo que permitió examinar los dilemas éticos como relacionales y situacionales, y no como cuestiones metodológicas aisladas.

Hay varias limitaciones que merecen consideración. La muestra era pequeña y específica de un contexto, lo que puede limitar la transferibilidad de los resultados. En coherencia con los fundamentos epistemológicos del Análisis Fenomenológico Interpretativo, el objetivo de este estudio no era hacer generalizaciones estadísticas, sino ofrecer un relato en profundidad e idiográfico de cómo se viven y se afrontan los dilemas éticos en un contexto particular (Smith et al., 2021). Los resultados deben entenderse, por tanto, como situados e ilustrativos, con un potencial de transferibilidad teórica o conceptual más que de aplicabilidad directa a todos los contextos terapéuticos o de investigación (Smith & Nizza, 2022). Estos desafíos éticos también pueden ser diferentes en países con otros marcos jurídicos, sistemas de bienestar, mandatos profesionales o normas culturales en torno a la terapia, la participación en la investigación y la VP.

El doble rol del equipo investigador dentro de la organización del servicio también puede haber influido en el reclutamiento y en las revelaciones, aunque el personal terapéutico participante señaló que esta pertenencia reforzaba la confianza y la apertura. Al mismo tiempo, esta posición interna plantea cuestiones importantes sobre la interconexión entre terapia e investigación, en particular sobre cómo las personas consultantes pueden haber entendido y gestionado los límites entre estos roles, incluido si sintieron una presión implícita para participar con el fin de conservar el acceso a los servicios. Aunque se comunicó claramente que la participación era voluntaria e independiente de la terapia, y aunque fue seguida de varios balances, las interpretaciones que las personas consultantes hicieron de la voluntariedad y de los límites de los roles pueden haber influido tanto en el proceso de consentimiento como en lo revelado durante las entrevistas. Este doble rol también puede haber influido en cómo el personal terapéutico y las personas consultantes enmarcaron sus relatos, dada la familiaridad del equipo investigador con el contexto del servicio. En relación con ello, sigue siendo posible un sesgo de selección, ya que las personas que aceptaron participar pueden diferir sistemáticamente de las que se negaron, sobre todo teniendo en cuenta que las personas consultantes que habían tenido conductas violentas eran más propensas a dudar o a no participar.

Otra limitación se refiere a la posible influencia de la lengua y de la traducción en la construcción de sentido, algo especialmente pertinente dado el enfoque hermenéutico-fenomenológico del estudio. Todas las entrevistas se realizaron en noruego, salvo una en inglés, y la traducción se abordó como un componente interpretativo y reflexivo del proceso analítico. Se realizaron revisiones colaborativas de la traducción para atender al tono, al contexto y a los matices experienciales, con el apoyo de miembros bilingües de la autoría y de una persona supervisora de lengua materna inglesa. No obstante, las decisiones de traducción pueden haber influido en cómo se representaron las experiencias de las personas participantes y los dilemas éticos, y deben entenderse como parte de la capa interpretativa del estudio.

Las investigaciones futuras podrían examinar con más detalle cómo se despliegan los dilemas éticos y los puntos de bifurcación en distintos contextos y a lo largo del tiempo, incluido cómo las propias personas participantes dan sentido a esos momentos a medida que evolucionan. Los estudios interculturales e interinstitucionales pueden ser especialmente valiosos para explorar cómo la construcción de sentido ético, la vulnerabilidad y las relaciones entre equipo investigador y participantes se configuran en marcos jurídicos, organizativos y culturales diferentes. Los diseños longitudinales también podrían contribuir a una comprensión más profunda de cómo evolucionan las consideraciones éticas a medida que los procesos terapéuticos y de investigación se entrecruzan con el tiempo.

Conclusión

En conjunto, este estudio subraya la importancia de enfoques de ética de la investigación que atiendan a las dimensiones relacionales, sistémicas y temporales de la investigación cualitativa cuando se explora la VP mediante diseños multiperspectiva realizados en paralelo a una terapia en curso. Los resultados sugieren que los desafíos éticos en estos contextos no deben entenderse únicamente como dilemas aislados ni como cuestiones que puedan resolverse solo mediante salvaguardas procedimentales. Por el contrario, los desafíos éticos adoptan a menudo la forma de puntos de bifurcación éticos emergentes: preocupaciones interrelacionadas que se despliegan a través de la participación, de las relaciones y de la acumulación de conocimiento a lo largo del tiempo, y en las que distintos cursos de acción conllevan implicaciones éticas diferentes. Tales desafíos exigen una sensibilidad ética continua y una acción atenta al contexto.

Al poner en primer plano cómo se viven, se negocian y se llevan a la práctica los dilemas éticos en una investigación realizada en paralelo a procesos terapéuticos en curso, el estudio contribuye a una comprensión de la ética de la investigación más cercana a la práctica y más sensible al proceso en los estudios cualitativos multiperspectiva. Considerar la responsabilidad ética desde esta óptica pone de relieve la práctica ética como una cuestión de interpretación, diálogo y juicio continuos, más que de aplicación de reglas predefinidas. Esta perspectiva invita a seguir reflexionando críticamente sobre cómo pueden desarrollarse y sostenerse diseños de investigación éticamente sólidos en contextos en los que la investigación y el trabajo clínico se desarrollan en paralelo.

Complexe Systémique: puntos clave

El artículo interesa tanto a la clínica como a la investigación, porque sus dilemas son los de cualquier trabajo con un sistema. Ver a cada miembro de la pareja por separado y después a su terapeuta supone acumular un saber que nadie más posee y que se ha prometido no transmitir: exactamente la posición de quien ejerce la terapia y ve a una pareja por separado cuando surge la violencia, como señalan las implicaciones finales. El texto muestra también que el consentimiento nunca es un asunto individual: se acepta para mantener a la otra persona en terapia, o para no decepcionar a quien les atiende en terapia, y quien ha ejercido violencia duda más, lo que sesga la muestra. La noción de «punto de bifurcación» desplaza con acierto la ética de los formularios hacia el momento en que hay que elegir qué decir y a quién. Cabe lamentar que la doble posición del equipo, investigador y a la vez colega del personal terapéutico, se discuta sobre todo entre las limitaciones. Puede leerse junto con el artículo sobre ética, moral y deontología en la terapia y el trabajo social y el artículo sobre comprender e intervenir ante la violencia.

Notas del original

Agradecimientos. Expresamos nuestro sincero agradecimiento a todas las personas que han participado en este estudio. Agradecemos también el valioso apoyo y los comentarios del profesor Ulf Axberg (VID) y de la profesora emérita Arlene Vetere, así como a Einar Aadland por una inspiradora conversación inicial que nutrió este trabajo. Un agradecimiento especial a los Servicios Noruegos de Orientación Familiar, al conjunto de colegas del Equipo de Recursos y Desarrollo sobre Violencia y Alta Conflictividad, y a Lena Holm Berndtsson, directora de departamento de la Oficina Regional Este de Infancia, Juventud y Asuntos Familiares, cuyo apoyo fue esencial para la realización de este estudio.

Financiación. Financiación en acceso abierto proporcionada por VID Specialized University

Conflictos de intereses. Declaración: quienes firman en primer y segundo lugar desean ser transparentes respecto a su empleo en la organización en la que se realizó la investigación. A lo largo de la investigación se aplicaron medidas reflexivas, de supervisión y administrativas para abordar estos posibles conflictos de intereses. Ni la organización ni la entidad financiadora intervinieron en el diseño del estudio, la recogida de datos, el análisis, la interpretación, la redacción del manuscrito ni la decisión de publicar los resultados. Quienes firman en primer y segundo lugar declaran no tener otros conflictos de intereses. Quien firma en tercer lugar declara no tener ningún conflicto de intereses.

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Traducción no oficial al español de Exploring Research Ethics Through Clients’ and Therapists’ Experiences in a Multiperspective Study on Couple Therapy and Violence, de Jan Frode Snellingen, Pål Erik Carlin y Ottar Ness, Contemporary Family Therapy, vol. 48, n.o 3 (2026), doi: 10.1007/s10591-026-09780-4, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «Exploring Research Ethics Through Clients’ and Therapists’ Experiences in a Multiperspective Study on Couple Therapy and Violence», publicado en Contemporary Family Therapy (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Snellingen, J. F., Carlin, P. E., y Ness, O. (2026). Exploring Research Ethics Through Clients’ and Therapists’ Experiences in a Multiperspective Study on Couple Therapy and Violence. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/exploring-research-ethics-through-clients-and-therapists-experiences (Obra original publicada en 2026 en Contemporary Family Therapy, 48(3), 461-477 (2026); republicada en 2026 por Contemporary Family Therapy, https://link.springer.com/article/10.1007/s10591-026-09780-4)

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