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Journal of Family Violence · Violencia

Habilidades parentales, funcionamiento familiar y apoyo social en situaciones de violencia filio-parental: una revisión de alcance de la literatura

Cuando una hija o un hijo se vuelve violento con sus progenitores, la jerarquía familiar se invierte y el entorno a menudo mira hacia otro lado. Un equipo de la Universidad de Sevilla revisó 22 estudios publicados entre 1999 y 2018: madres y padres que se sienten ineficaces y ceden, un clima familiar deteriorado, una violencia minimizada y un aislamiento reforzado por la vergüenza y por la culpabilización procedente de las instituciones.

Autoría Shirley Arias-Rivera, Bárbara Lorence y Victoria Hidalgo (Facultad de Psicología, Universidad de Sevilla), EspañaPrimera publicación Journal of Family Violence, 29 de septiembre de 2021Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Parenting Skills, Family Functioning and Social Support in Situations of Child-to-Parent Violence: a Scoping Review of the Literature, de Shirley Arias-Rivera, Bárbara Lorence y Victoria Hidalgo, publicado en Journal of Family Violence (Springer) (2022), doi: 10.1007/s10896-021-00316-y, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla 2 se presenta en forma de listas agrupadas; la fila «Estrés familiar», desplazada en la maquetación original, se sitúa bajo el funcionamiento familiar. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

En situaciones de VFP, las figuras parentales presentan bajos niveles de autoeficacia percibida y dificultades para regular sus emociones, y muestran un comportamiento sumiso en las interacciones con sus hijas e hijos.

Shirley Arias-Rivera, Bárbara Lorence y Victoria Hidalgo

Resumen

El objetivo de este estudio fue realizar una revisión de alcance para analizar la evidencia disponible sobre las habilidades parentales, el funcionamiento familiar y el apoyo social en situaciones de violencia filio-parental (VFP). Cuando se produce la conducta violenta, los roles, la comunicación y la expresión emocional se ven afectados, lo que repercute tanto en las habilidades parentales como en el funcionamiento familiar. La confluencia de estas variables podría explicar la perpetuación de la conducta violenta a lo largo del tiempo. La revisión de alcance abarcó artículos revisados por pares publicados en inglés y en español entre 2000 y 2019, localizados mediante búsquedas en bases de datos internacionales relevantes (Web of Science, PsycINFO, Scopus, ERIC, Dialnet Plus). Se identificaron 22 estudios pertinentes. Los datos recogidos mostraron que, en situaciones de VFP, las figuras parentales presentan bajos niveles de autoeficacia percibida y dificultades para regular sus emociones, y muestran un comportamiento sumiso en las interacciones con sus hijas e hijos. Los artículos analizados describieron asimismo la presencia de un clima familiar negativo y una tendencia a relativizar los actos violentos cometidos por la descendencia. Por último, la evidencia muestra que las relaciones sociales se ven alteradas por la desconfianza hacia los recursos de apoyo formal y por cierto grado de aislamiento social. La discusión de los resultados obtenidos pone de relieve la necesidad de intervenciones orientadas a fomentar las habilidades parentales y a mejorar los recursos de apoyo formal para potenciar el funcionamiento familiar en situaciones de VFP.

Palabras clave: Violencia filio-parental, Habilidades parentales, Funcionamiento familiar, Apoyo social, Revisión de alcance

Introducción

En los últimos años ha crecido el interés por el estudio de una forma específica de violencia intrafamiliar: la violencia filio-parental (VFP). Aunque este tipo de violencia comparte ciertas características y muchos factores de riesgo con otras formas de violencia intrafamiliar, la VFP se distingue porque representa una inversión paradójica de los roles tradicionales de poder dentro del sistema familiar, ya que las víctimas son legalmente las personas responsables del cuidado de quienes las agreden (Tew & Nixon, 2010). Como ocurre con otros constructos relacionados con la violencia, como el maltrato infantil (Miller-Perrin & Perrin, 2012), existen dificultades y ambigüedades en la definición de la VFP. La Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental la definió como:

Actos reiterados de violencia física, psicológica (verbal o no verbal) o económica de hijas e hijos contra sus progenitores o figuras parentales. No se consideran violencia filio-parental las conductas siguientes: las agresiones puntuales, las cometidas en un estado de disminución de la conciencia que no se repiten una vez recuperada dicha conciencia (intoxicación alcohólica, síndromes de abstinencia, delirio o alucinación), las causadas por trastornos psicológicos (transitorios o estables, autismo o discapacidad mental grave) y el parricidio sin antecedentes previos de agresión (Pereira et al., 2017, p. 6).

Además de su continuidad en el tiempo, la VFP se diferencia de otros tipos de violencia en que los actos violentos se utilizan habitualmente para obtener y mantener poder y control coercitivo sobre las figuras parentales (Aroca-Montolío et al., 2014; Cottrell, 2003; Coogan, 2011; Cottrell & Monk, 2004; Hong et al., 2012; Tew & Nixon, 2010). Asimismo, la evaluación de la frecuencia de las conductas abusivas, especialmente durante el último año, permite diferenciarlas de los actos agresivos aislados y determinar los niveles de gravedad (Calvete & Orue, 2016).

Muchos estudios informan de casos de VFP en sus diferentes tipologías (física, psicológica y económica) (Rojas-Solís et al., 2016). Sin embargo, la estimación global de las tasas de prevalencia de la VFP es difícil de establecer debido a la variabilidad en el uso de instrumentos (Arias-Rivera et al., 2020) y a los criterios establecidos de identificación, notificación y registro de casos. Además, existen diferencias en las tasas de prevalencia de la VFP según la edad, el género y el contexto (comunitario, judicial o clínico) de quienes informan (Loinaz & De Sousa, 2020; Simmons et al., 2018).

Según los datos empíricos disponibles, la mediana de la edad de inicio de la VFP se sitúa entre los 12 y los 17 años en la mayoría de los casos (Castañeda et al., 2012; Condry & Miles, 2014; Contreras & Cano, 2016; Cottrell & Monk, 2004; Miles & Condry, 2016; Pagani et al., 2004). Aunque recientemente se han descrito conductas violentas en la primera y la segunda infancia que ponen de relieve que la VFP no se limita a la adolescencia (Simmons et al., 2020), es posible que las figuras parentales no identifiquen estas conductas como VFP hasta que sus hijas e hijos son mayores y se ha instaurado un patrón de maltrato (Hong et al., 2012; Kennair & Mellor, 2007; Pérez & Pereira, 2006). En cuanto a la trayectoria que sigue la VFP a lo largo de la adolescencia, Simmons et al. (2018) señalaron que suele alcanzar su punto máximo a mitad de la adolescencia y disminuye después con la edad. De forma similar, Calvete et al., (2020a, 2020b) identificaron una disminución gradual de las conductas abusivas, con un pico en torno a los 15 años. Por otra parte, Kuay y Towl (2021) sugieren que existen dos grupos distintos: aquel cuya conducta abusiva comienza pronto y persiste, y aquel cuyo inicio es más tardío y se extingue con el tiempo. Es evidente que se necesitan más estudios que analicen la VFP desde una perspectiva evolutiva (Holt, 2016b; Kuay & Towl, 2021).

En relación con el sexo de los progenitores, estudios recientes han hallado que el nivel de violencia dirigida hacia la madre es más elevado que el dirigido hacia el padre (Calvete et al., 2020a, 2020b), en línea con estudios previos que señalan de manera consistente y significativa que la madre es la persona más agredida física y psicológicamente (Agnew y Huguley, 1989; Calvete et al., 2013, 2017; Calvete, et al., 2014a; Calvete et al., 2014c; Calvete y Orue, 2016; Condry y Miles, 2014; Gallagher, 2004; Hunter et al., 2010; Ibabe y Jaureguizar, 2011; Pagani et al., 2004, 2009).

Con el fin de comprender la génesis y la perpetuación de este fenómeno, se han propuesto diferentes modelos teóricos, como la teoría del aprendizaje social de Bandura y Rivière (1982) (Aroca-Montolío et al., 2012; Izaguirre & Calvete, 2017; Margolin & Baucom, 2014), el modelo de coerción recíproca de Patterson (1983) (Eckstein, 2004; Ibabe et al., 2013; Pagani et al., 2009), el modelo de procesamiento de la información social de Dodge y Pettit (2003) (Calvete et al., 2015a; Contreras & Cano, 2016) o las teorías del ámbito de la delincuencia juvenil (control social, asociación diferencial y tensión) (Agnew & Huguley, 1989). También se ha propuesto la violencia doméstica como marco conceptual para comprender este fenómeno, puesto que las madres tienen más probabilidades que los padres de ser maltratadas por sus hijos varones (Wilcox, 2012). Sin embargo, este enfoque no podría aplicarse en los casos en que es la hija quien agrede y el padre quien es agredido, además del conflicto que genera hacer que la persona agresora asuma en exclusiva la responsabilidad de su delito (Holt, 2016a). En esta línea, y según hallazgos recientes, las representaciones de este fenómeno como una forma de violencia doméstica en la que el hijo es etiquetado a la vez como agresor y como víctima podrían tener efectos negativos sobre el sistema familiar y sobre la posibilidad de cambio si no se lleva a cabo un análisis especializado de sus contextos y correlatos (Gabriel et al., 2018; Holt & Lewis, 2021).

Por último, entre los modelos teóricos propuestos para explicar la VFP, también se ha utilizado el modelo ecológico anidado de Dutton (1985) (Cottrell & Monk, 2004; Simmons et al., 2018). Este modelo constituye un marco adecuado que integra postulados de modelos teóricos anteriores y que facilita, además, el análisis de los factores que intervienen desde los distintos niveles ecológicos (Arias-Rivera & Hidalgo, 2020). Desde este marco ecológico, el propósito de este estudio es analizar la evidencia disponible en relación con algunas dimensiones relevantes implicadas en las situaciones de VFP, en particular las habilidades parentales, el funcionamiento familiar y el apoyo social.

Distintas habilidades parentales parecen verse afectadas en las situaciones de VFP. Así, diferentes estudios han señalado que las figuras parentales experimentan una aguda sensación de indefensión, parálisis y malestar emocional una vez que se inician las conductas abusivas (Gabriel et al., 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010) y, en consecuencia, muestran una autopercepción de ineficacia y de incapacidad para afrontar las tareas educativas y las responsabilidades propias de la parentalidad (Gabriel et al., 2018; Holt, 2011). También se ha descrito la existencia de sentimientos de culpa que dificultan el establecimiento de límites y la búsqueda de soluciones (Calvete et al., 2017b; Edenborough et al., 2008; Routt & Anderson, 2011; Williams et al., 2017). En esta línea, la VFP se ha relacionado ampliamente con prácticas parentales ineficaces, especialmente en la gestión de límites adecuados (Gabriel et al., 2018) y de consecuencias contingentes ante la conducta violenta (Calvete et al., 2015c; Del Hoyo et al., 2020). De hecho, existe evidencia empírica de una asociación entre la VFP y los estilos parentales autoritario, inconsistente y negligente (Calvete et al., 2014a; Calvete et al., 2014c; Castañeda et al., 2012).

Además de los estilos parentales, otras dimensiones del funcionamiento familiar también se han vinculado con la VFP. En concreto, la cohesión familiar (Beckmann, 2019), un clima emocional positivo (Pagani et al., 2003; Zhang et al., 2019) y la comunicación asertiva (Calvete et al., 2014a; Ibabe & Bentler, 2016; Ibabe et al., 2013) se han identificado en diferentes estudios como factores de protección. En cuanto a la direccionalidad de las relaciones, los estudios longitudinales han confirmado el papel protector del clima emocional positivo (Pagani et al., 2003) y han indicado que la exposición a la violencia directa o indirecta en la familia nuclear es un factor de riesgo significativo (Arias-Rivera & Hidalgo, 2020; Beckmann, 2019; Beckmann et al., 2017; Del Hoyo-Bilbao et al., 2017) y un predictor de la VFP (Calvete, et al., 2020a, 2020b, Calvete et al., 2015b). Entre las consecuencias de la VFP sobre el funcionamiento familiar, se ha observado en ocasiones un distanciamiento en las relaciones entre progenitores e hijos (Murphy-Edwards & van Heugten, 2018), así como consecuencias físicas y, en algunos casos, económicas (Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Paterson et al., 2002).

La presencia de VFP también parece afectar a las relaciones de las figuras parentales con su entorno social, en particular en lo que respecta al apoyo social. En este sentido, existe evidencia empírica que muestra que el aislamiento (Miles & Condry, 2015; Moulds et al., 2016), la revictimización (Brule & Eckstein, 2016; Condry & Miles, 2014; Holt, 2011; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Routt & Anderson, 2011; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017) y el estigma social (Brule & Eckstein, 2016) generados por la VFP pueden retrasar la búsqueda de ayuda; a su vez, esto puede traducirse en la ausencia de redes de apoyo, que son vitales para las familias que viven este tipo de violencia (Bonnick, 2019; Edenborough et al., 2008).

Aunque en los últimos años se ha realizado un número considerable de estudios empíricos sobre estos aspectos y se han llevado a cabo algunas revisiones de carácter más global (p. ej., Simmons et al., 2018), nuestra comprensión sigue siendo limitada debido a la heterogeneidad de las variables implicadas en el desarrollo de la VFP (Del Hoyo et al., 2020). Dada la complejidad de este fenómeno, desde un marco ecológico es importante identificar, más allá de los estilos parentales, distintas dimensiones de las habilidades parentales implicadas en la VFP, así como analizar otras variables que no se han abordado en revisiones anteriores, como el apoyo social. Puesto que existen suficientes estudios empíricos para extraer conclusiones sobre estos aspectos, el objetivo de este estudio fue analizar, mediante una revisión de alcance, la evidencia disponible sobre las habilidades parentales, el funcionamiento familiar y el apoyo social en situaciones de VFP.

Método

Esta revisión de alcance se llevó a cabo siguiendo las recomendaciones de especialistas en esta metodología (Arksey & O’Malley, 2005; Daudt et al., 2013; Levac et al., 2010) y las directrices metodológicas de Prisma (Moher et al., 2009) y Cochrane (The Cochrane Collaboration, 2011). El diagrama de flujo del proceso seguido durante los procedimientos de búsqueda y selección final se muestra en la Fig. 1.

Diagrama de flujo de las etapas de recogida de datos y del proceso de búsqueda
Fig. 1. Diagrama de flujo de las etapas de recogida de datos y del proceso de búsqueda

Criterios de inclusión y exclusión

Esta revisión incluyó todos los estudios empíricos clínicos, comunitarios y judiciales publicados en español o en inglés entre 2000 y 2019, siempre que cumplieran los siguientes criterios: (a) incluir una muestra de adolescentes (10–19 años), tanto chicas como chicos, que hubieran ejercido VFP, o (b) incluir una muestra de progenitores que, con independencia de su sexo o edad, hubieran sufrido VFP; y (c) incorporar variables asociadas a las habilidades parentales, el funcionamiento familiar o el apoyo social. Es importante señalar que la inclusión de los estudios no tuvo en cuenta el umbral de gravedad de la VFP. Los criterios de exclusión fueron los estudios de caso, las opiniones de especialistas, el análisis de otras variables, las experiencias terapéuticas y los enfoques vinculados a las políticas públicas y a la gestión policial. Dado que todos los datos se extrajeron de estudios publicados y revisados por pares, no fue necesaria ninguna aprobación ética.

Estrategia de búsqueda

Se realizó una búsqueda sistemática de la literatura científica existente, que comprendió 5 metabúsquedas diferentes en las siguientes bases de datos bibliográficas: Web of Science, Scopus, PsycINFO, ERIC y Dialnet Plus. La estrategia utilizada para la búsqueda se muestra en la Fig. 1 y contempló un total de 10 términos combinados con los operadores booleanos OR y NOT. La búsqueda se llevó a cabo entre octubre de 2018 y abril de 2019 y arrojó un total de 5449 estudios publicados entre 2000 y 2018.

Selección de los estudios

La autora principal (S.A.) llevó a cabo el proceso de cribado inicial, leyendo los resúmenes y determinando si los estudios cumplían los criterios de inclusión y exclusión. Se obtuvieron registros adicionales mediante la técnica de bola de nieve. Se utilizó el gestor Mendeley para almacenar secuencialmente los registros y eliminar los duplicados. A continuación, las otras dos autoras (V.H. y B.L.) realizaron la selección final a partir del análisis del texto completo, alcanzando un consenso en caso de desacuerdo.

Evaluación del riesgo de sesgo

Según Manterola y Otzen (2015), para minimizar el riesgo de sesgo es necesario evaluar los tres pilares que componen cualquier estudio de investigación: a) qué se mide, b) quién lo mide y c) con qué se mide. De acuerdo con esta estrategia, el equipo de autoría verificó que todos los estudios incluidos en la revisión:

  • a) Definían operativamente la VFP, utilizaban estrategias de muestreo adecuadas y cumplían criterios de inclusión y exclusión preestablecidos.
  • b) Presentaban datos extraídos por equipos de investigación con la aprobación ética correspondiente.
  • c) Utilizaban métodos e instrumentos cualitativos o cuantitativos en el proceso de recogida de datos, de acuerdo con las directrices metodológicas habituales. Cuando había datos ausentes, se consideró que estos no afectaban a los resultados obtenidos.

Proceso de recogida de datos

Para alcanzar los objetivos de esta revisión de alcance, los datos se clasificaron y registraron en una hoja de cálculo que incluía información sobre las características de los estudios y los resultados descritos (Levac et al., 2010).

Análisis de los resultados

Se realizaron análisis separados para describir: 1) las características metodológicas de los estudios incluidos en la revisión y 2) los resultados descritos en relación con las habilidades parentales, el funcionamiento familiar y el apoyo social en situaciones de VFP.

Resultados

Descripción de las características de los estudios empíricos

Según el sistema de clasificación propuesto por Ato et al. (2013), los diseños utilizados en los 22 estudios incluidos en la revisión se analizaron en función de su estrategia de manipulación. Todos los estudios tenían diseños cuasiexperimentales, 19 de ellos transversales y 3 longitudinales (Tabla 1). Los estudios revisados se realizaron en España (n = 8), el Reino Unido (n = 5), los Estados Unidos (n = 3), Canadá (n = 2), Nueva Zelanda (n = 2), Australia (n = 1) y Francia (n = 1). No se encontraron estudios realizados en América Latina. Por último, en cuanto al año de publicación, el 64% se publicó en los últimos seis años (2014–2018).

Tabla 1 Descripción de los estudios incluidos

  • Autoría: Brule & Eckstein, 2016; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 20 progenitores; Fuente/país: Clínica, Estados Unidos; Objetivos del estudio: Estudiar la identidad estigmatizada como constructo interaccionista en las familias; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Calvete, et al., 2014b; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 5 adolescentes /11 progenitores; Fuente/país: Clínica, España; Objetivos del estudio: Evaluar las características familiares, psicológicas y sociales asociadas a la VFP; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Calvete, et al., 2014a; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 1698 adolescentes; Fuente/país: Comunitaria, España; Objetivos del estudio: Examinar la asociación entre la VFP física y psicológica grave y la exposición a la violencia, la negligencia emocional y el estilo parental permisivo; Tipo de análisis: Regresión logística
  • Autoría: Calvete, et al., 2015c; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 15 adolescentes/ 17 progenitores; Fuente/país: Judicial, España; Objetivos del estudio: Identificar el papel de la exposición a la violencia familiar y de la disciplina parental en el desarrollo de la VFP; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Calvete, et al., 2015a; Diseño cuasiexperimental: L; Muestra: N = 1272 adolescentes/
    421 progenitores; Fuente/país: Comunitaria, España; Objetivos del estudio: Evaluar los vínculos bidireccionales entre el procesamiento de la información social y la VFP a lo largo del tiempo; Tipo de análisis: Modelos de ecuaciones estructurales
  • Autoría: Calvete, et al., 2015b; Diseño cuasiexperimental: L; Muestra: N = 591 adolescentes y progenitores; Fuente/país: Comunitaria, España; Objetivos del estudio: Examinar la contribución conjunta de los factores familiares y de los esquemas cognitivos a la VFP; Tipo de análisis: Modelos de ecuaciones estructurales
  • Autoría: Calvete et al., 2017; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 880 adolescentes y progenitores; Fuente/país: Comunitaria, España; Objetivos del estudio: Examinar la concordancia entre los informes de progenitores y de hijas e hijos sobre la VFP y explorar las propiedades psicométricas de la versión para progenitores del CPAQ; Tipo de análisis: Análisis factorial confirmatorio y tamaño del efecto entre fuentes de información
  • Autoría: Condry & Miles, 2014; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 1892 adolescentes; Fuente/país: Judicial, Reino Unido; Objetivos del estudio: Analizar la VFP desde la perspectiva criminológica; Tipo de análisis: Correlación
  • Autoría: Contreras & Cano, 2014a; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 90 adolescentes (30 VFP); Fuente/país: Judicial, España; Objetivos del estudio: Explorar el perfil familiar de adolescentes que ejercen VFP, comparando adolescentes infractores y no infractores; Tipo de análisis: Correlación
  • Autoría: Contreras & Cano, 2014b; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 654 adolescentes (48 VFP); Fuente/país: Judicial, España; Objetivos del estudio: Explorar si las y los adolescentes que ejercen VFP tienen un perfil familiar diferente del de quienes cometen otros tipos de delitos; Tipo de análisis: Regresión logística
  • Autoría: Cottrell & Monk, 2004; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 52 progenitores/ 44 adolescentes; Fuente/país: Clínica, Canadá; Objetivos del estudio: Ofrecer descripciones cualitativas detalladas del maltrato de adolescentes hacia sus progenitores; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Eckstein, 2004; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 20 progenitores; Fuente/país: Clínica-judicial, Estados Unidos; Objetivos del estudio: Explorar el maltrato de adolescentes hacia sus progenitores a través de los relatos de las víctimas e identificar el significado que se le atribuye; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Edenborough et al., 2008; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 185 madres; Fuente/país: Comunitaria, Australia; Objetivos del estudio: Explorar las comprensiones contextualizadas
    de madres que han sufrido violencia por parte de sus hijas e hijos; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Holt, 2011; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 33 progenitores; Fuente/país: Comunitaria, Reino Unido; Objetivos del estudio: Investigar los relatos de progenitores sobre sus experiencias de VFP; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Laurent & Derry, 1999; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 22 adolescentes; Fuente/país: Clínica, Francia; Objetivos del estudio: Determinar las características sociales, familiares y clínicas de niñas, niños y adolescentes que maltratan a sus progenitores; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Miles & Condry, 2015; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 117 adolescentes/progenitores; Fuente/país: Judicial, Reino Unido; Objetivos del estudio: Analizar la VFP en el contexto de la violencia doméstica; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 14 progenitores; Fuente/país: Comunitaria, Nueva Zelanda; Objetivos del estudio: Explorar las experiencias de VFP de progenitores y personas cuidadoras: causas, respuesta e impacto; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Pagani et al., 2003; Diseño cuasiexperimental: L; Muestra: N = 778
    adolescentes/madres; Fuente/país: Comunitaria, Canadá; Objetivos del estudio: Examinar la relación entre una situación familiar estresante, el divorcio de los progenitores y la agresión verbal y física hacia las madres; Tipo de análisis: Correlación
  • Autoría: Routt & Anderson, 2011; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 268 adolescentes y progenitores; Fuente/país: Clínica-judicial, Estados Unidos; Objetivos del estudio: Explorar la experiencia de los progenitores ante los incidentes de VFP; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Selwyn & Meakings, 2016; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 90 familias adoptivas; Fuente/país: Comunitaria, Reino Unido; Objetivos del estudio: Explorar la relación entre la VFP y la ruptura de la adopción; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Tew & Nixon, 2010; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 84 familias (adolescentes y progenitores); Fuente/país: Clínica, Reino Unido; Objetivos del estudio: Analizar las relaciones de poder en la familia y su conexión con la VFP; Tipo de análisis: Cualitativo
  • Autoría: Williams et al., 2017; Diseño cuasiexperimental: T; Muestra: N = 8 (6 madres
    2 abuelas); Fuente/país: Clínica, Nueva Zelanda; Objetivos del estudio: Explorar la experiencia psicológica de la VFP; Tipo de análisis: Cualitativo

T, estudio transversal; L, estudio longitudinal

En cuanto a las características de las muestras de los estudios, 9 se centraron en la población general, 6 en la población clínica, 5 en casos llegados a conocimiento de las autoridades judiciales y 2 en un contexto combinado clínico y judicial. Del total, el 40,9 % (n = 9) recogió y analizó información tanto de adolescentes como de progenitores, el 22,7 % (n = 5) se centró únicamente en adolescentes, el 18,2 % (n = 4) únicamente en progenitores (de ambos sexos), el 9,1 % (n = 2) solo en madres, el 4,5 % (n = 1) en madres y adolescentes y el 4,5 % (n = 1) en familias adoptivas.

En cuanto al tipo de análisis de datos realizado, 14 estudios llevaron a cabo análisis cualitativos, explorando el contenido de los discursos de las personas participantes, 3 utilizaron análisis estadísticos correlacionales, 2 emplearon análisis de regresión logística, 1 incluyó un análisis factorial confirmatorio y 2 utilizaron un modelo de ecuaciones estructurales.

De los artículos analizados, la mayoría tenía como objetivo explorar las características cognitivo-emocionales, familiares y sociales en situaciones de VFP. Los temas clave de los estudios cualitativos incluían la percepción que las figuras parentales tienen de sus habilidades parentales y sus experiencias con el apoyo social, mientras que los resultados de los estudios cuantitativos se centraban en las variables del funcionamiento familiar.

La Tabla 2 presenta una descripción detallada de los resultados más importantes descritos por cada uno de los estudios incluidos en la revisión en relación con las habilidades parentales, el funcionamiento familiar y el apoyo social.

Tabla 2 — Descripción de las habilidades parentales, el funcionamiento familiar y el apoyo social en situaciones de VFP

Habilidades parentales

  • Ineficacia parental. Calvete, et al., 2015b; Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Laurent & Derry, 1999; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017
  • Emociones negativas relacionadas con el rol parental. Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017
  • Insatisfacción parental. Holt, 2011; Selwyn & Meakings, 2016
  • Bajos niveles de afecto y comunicación. Calvete, et al., 2014a; Calvete et al., 2015b; Contreras & Cano, 2014a
  • Bajos niveles de control inductivo y supervisión. Cottrell & Monk, 2004; Eckstein, 2004; Laurent & Derry, 1999; Pagani et al., 2003; Selwyn & Meakings, 2016
  • Implicación emocional (privación). Calvete et al., 2014b; Calvete et al., 2015c; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Tew & Nixon, 2010
  • Parentalidad sumisa. Laurent & Derry, 1999; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016
  • Creencias y atribuciones sobre los actos violentos de hijas e hijos. Calvete et al., 2015a; Calvete et al., 2017; Condry & Miles, 2014; Cottrell & Monk, 2004; Holt, 2011; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Pagani et al., 2003; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017

Funcionamiento familiar

  • Conflicto en la coparentalidad. Calvete et al., 2015c; Contreras & Cano, 2014b; Cottrell & Monk, 2004; Laurent & Derry, 1999; Pagani et al., 2003
  • Estrés familiar. Condry & Miles, 2014; Cottrell & Monk, 2004; Edenborough et al., 2008
  • Transmisión de la VFP de hermanas y hermanos mayores a menores. Contreras & Cano, 2014a
  • Aceptación de relaciones entre progenitores y descendencia basadas en la violencia. Eckstein, 2004
  • Cambios en las rutinas familiares y personales. Condry & Miles, 2014; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010

Apoyo social

  • Victimización secundaria. Cottrell & Monk, 2004; Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017
  • Aislamiento social autoimpuesto. Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017
  • Percepción negativa del apoyo social. Cottrell & Monk, 2004; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017
  • Estigma social asociado a la VFP. Brule & Eckstein, 2016; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Miles & Condry, 2015; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010

Evidencia descrita sobre las habilidades parentales

Estudios longitudinales

En lo que respecta a las habilidades parentales, Calvete et al., (2015b), en su estudio longitudinal, hallaron que el desarrollo de la VFP se asocia significativamente con la exposición a la violencia en el hogar y con la falta de calidez parental. Los análisis pusieron de manifiesto que la falta de calidez parental producía alteraciones en los esquemas cognitivos de las y los adolescentes, que se traducían en conductas de desconexión y rechazo, narcisismo y justificación de la violencia, las cuales, a su vez, predecían un aumento de las conductas abusivas dirigidas hacia ambas figuras parentales.

Estudios transversales

Los estudios transversales señalaron que las figuras parentales implicadas en situaciones de VFP tenían una baja estimación de su autoeficacia en el ejercicio de la parentalidad (Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Laurent & Derry, 1999; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017) y, por ello, se sentían insatisfechas con la manera en que desempeñaban su rol parental (Holt, 2011; Selwyn & Meakings, 2016).

Además, los estudios analizados hallaron que las figuras parentales implicadas en situaciones de VFP experimentaban a menudo emociones negativas asociadas al rol parental, caracterizadas por ansiedad, resentimiento, ambivalencia, desesperación, impotencia e inseguridad (Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017).

En cuanto a las prácticas parentales, los artículos revisados revelaron bajos niveles de control y supervisión de la conducta de hijas e hijos (Cottrell & Monk, 2004; Eckstein, 2004; Laurent & Derry, 1999; Pagani et al., 2003; Selwyn & Meakings, 2016), una reducción que se producía de manera gradual hasta volverse, en algunos casos, incontrolable (Eckstein, 2004; Miles & Condry, 2015; Selwyn & Meakings, 2016). En esta línea, se observó con frecuencia que las figuras parentales implicadas en situaciones de VFP adoptaban una conducta parental sumisa que, en muchos casos, reforzaba las acciones violentas de su descendencia (Laurent & Derry, 1999; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016).

Los resultados identificaron también bajos niveles de comunicación y afecto entre los distintos miembros de la familia (Calvete et al., 2014a; Contreras & Cano, 2014a), así como bajos niveles de implicación parental y de tiempo compartido con hijas e hijos (Calvete et al., 2014b; Calvete et al., 2015c; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Tew & Nixon, 2010).

Por último, los estudios pusieron de relieve que las figuras parentales que sufrían VFP en el hogar mantenían creencias y atribuciones sobre las conductas de su descendencia que tendían a negar, distorsionar u ocultar los actos violentos cometidos por esta contra terceras personas (Calvete et al., 2017; Condry & Miles, 2014; Cottrell & Monk, 2004; Holt, 2011; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Pagani et al., 2003; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017).

Evidencia descrita sobre el funcionamiento familiar

Estudios longitudinales

Los resultados del estudio de Calvete et al. (2015a) indicaron que las relaciones transaccionales con las figuras parentales son significativas para los problemas externalizantes adolescentes como la VFP. Además, la VFP predijo cambios en varios componentes del procesamiento de la información social de las y los adolescentes, al aumentar la probabilidad de atribuir hostilidad al entorno social, de acceder a guiones cognitivos violentos y de anticipar consecuencias positivas de las conductas abusivas, lo que, en conjunto, modificaba la dinámica familiar.

Los resultados de Pagani et al. (2003) muestran que, en general, la VFP se da en un contexto de estrés parental que lleva a las figuras parentales a adoptar conductas permisivas o incoherentes que constituyen factores de riesgo para el desarrollo de la VFP.

Estudios transversales

Los estudios revisados hallaron que la VFP tendía a coincidir con otros tipos de acontecimientos estresantes, como el conflicto conyugal, que complicaban aún más la situación familiar (Calvete et al., 2015c; Contreras & Cano, 2014b; Cottrell & Monk, 2004; Laurent & Derry, 1999).

Algunos de los estudios analizados hallaron que, en situaciones de VFP, las figuras parentales tendían a aceptar las interacciones violentas como algo normal y como la única manera de resolver los conflictos (Eckstein, 2004). De manera similar, algunos resultados indicaron que la conducta violenta tendía a ser replicada por hermanas y hermanos (Contreras & Cano, 2014b). También se observan respuestas parentales que implican la alteración de las rutinas familiares e individuales para evitar la confrontación (Condry & Miles, 2014; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010), así como niveles elevados de estrés familiar (Condry & Miles, 2014; Cottrell & Monk, 2004; Edenborough et al., 2008).

Por último, cabe destacar que el grado de ruptura familiar puede ser extremadamente grave en situaciones de VFP; de hecho, hasta tal punto que, en el estudio de Selwyn y Meakings (2016), realizado con familias adoptivas expuestas a este tipo de violencia, el proceso de adopción se interrumpió en el 50% de los casos.

Evidencia descrita sobre el apoyo social

Estudios longitudinales

En cuanto al apoyo social, un hallazgo interesante fue que las madres que buscaban apoyo a través de su red social se enfrentaban a un mayor riesgo de maltrato verbal y físico por parte de sus hijas e hijos (Pagani et al., 2003).

Estudios transversales

Los artículos analizados revelan que, pese a la necesidad de apoyo social de las familias, las figuras parentales sentían ser víctimas de una victimización secundaria, ya que, cuando entraban en contacto con las fuerzas del orden u otros profesionales, se sentían culpabilizadas por la conducta de su descendencia (Cottrell & Monk, 2004; Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017).

De hecho, diferentes estudios hallaron que las madres y los padres consideraban la denuncia ante la policía de la conducta de sus hijas e hijos como un último recurso, al que solo se llegaba tras una exposición prolongada a la violencia (Routt & Anderson, 2011). Algunos estudios identificaron también otras experiencias asociadas a la VFP, como el aislamiento social autoimpuesto (Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017), una percepción negativa de los recursos de apoyo social disponibles (Cottrell & Monk, 2004; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017) y el estigma social (Brule & Eckstein, 2016; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Miles & Condry, 2015; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010).

Discusión

El objetivo de este estudio fue realizar una revisión de alcance para analizar la evidencia disponible sobre las habilidades parentales, el funcionamiento familiar y el apoyo social en situaciones de VFP. Mediante la estrategia de búsqueda descrita en el apartado de método, se identificaron 22 estudios centrados en esta cuestión.

En cuanto a las características metodológicas de los estudios identificados, todos tenían un diseño cuasiexperimental y se emplearon más métodos de análisis de datos cualitativos que cuantitativos. Se han realizado preferentemente estudios transversales, y se identificaron pocos estudios longitudinales. Aunque los estudios transversales no permiten identificar factores causales, sí permiten una descripción detallada de la VFP. Dado que la VFP es un fenómeno relacional complejo, se requieren diseños mixtos que permitan integrar los hallazgos (Tashakkori & Creswell, 2007), explorar las relaciones causales e incluir análisis estadísticos robustos que faciliten la identificación de efectos mediadores y moderadores (Ato et al., 2013; Baron & Kenny, 1986; Hair et al., 2014; Hong et al., 2012).

En general, los estudios con mayor número de participantes se centraron en poblaciones comunitarias. Las personas participantes eran diversas, y un gran porcentaje de los estudios utilizó muestras compuestas únicamente por progenitores o únicamente por adolescentes, pese a la clara ventaja de los diseños con múltiples informantes (Achenbach et al., 1987). Además, al tratarse de un fenómeno relacional, disponer de información de ambas partes implicadas facilita en gran medida nuestra comprensión de la VFP (Condry & Miles, 2014; Pagani et al., 2004, 2009).

En cuanto al origen de las muestras, la mayoría de los estudios incluidos en la revisión se realizaron en Europa y en América del Norte. Para profundizar en la comprensión de este fenómeno, es importante determinar su prevalencia en otras culturas, en particular entre las poblaciones latinoamericanas y asiáticas. Los estudios transculturales aportarían también información valiosa (Beckmann et al., 2017; Ilabaca & Gaete, 2018; Moulds et al., 2018).

Estudiar un fenómeno complejo como la VFP conlleva el riesgo de reducir su análisis a un número limitado de variables para describir y comprender los procesos relacionales, sociales y afectivos que subyacen a esta conducta violenta, situación que se expresa en la variabilidad metodológica de los estudios incluidos en este trabajo. En términos generales, las diferencias metodológicas observadas en los estudios sobre VFP dificultaron el análisis de la información derivada de los datos obtenidos, lo que hizo necesario identificar y describir los elementos que aparecían de forma sistemática, con el fin de hacer posible la construcción de un cuerpo cohesionado de conocimiento científico (Simmons et al., 2018).

En segundo lugar, los estudios revisados aportaron evidencia empírica en las tres áreas analizadas: habilidades parentales, funcionamiento familiar y apoyo social. En el ámbito de las habilidades parentales, la gran mayoría de los estudios encontró evidencia de prácticas parentales inadecuadas, caracterizadas principalmente por la falta de control y la negligencia (Cottrell & Monk, 2004; Eckstein, 2004; Laurent & Derry, 1999; Pagani et al., 2003; Selwyn & Meakings, 2016), bajos niveles de afecto y comunicación (Calvete, et al., 2014a; Contreras & Cano, 2014b) y una escasa implicación emocional con hijas e hijos (Calvete, et al., 2014b; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Tew & Nixon, 2010). Este hallazgo concuerda con el de un estudio reciente de Del Hoyo et al. (2020), que identificó una relación significativa entre la aplicación ineficaz de la disciplina parental y la VFP.

La estrecha asociación existente entre las prácticas parentales y la VFP está ampliamente respaldada por la evidencia empírica; sin embargo, debido a la falta de estudios longitudinales, sigue sin estar claro si las prácticas parentales identificadas son precursoras o consecuencia de la violencia ejercida. Por otra parte, es evidente que la falta de implicación emocional (privación), las emociones negativas asociadas al rol parental y los problemas de comunicación influyen en el desarrollo y la continuidad de la VFP (Calvete, et al., 2014a; Edenborough et al., 2008; Ibabe & Bentler, 2016; Williams et al., 2017). Sobre esta base, los programas de parentalidad dirigidos a familias con VFP deberían centrarse en el desarrollo de estilos parentales positivos, en especial en la demostración de afecto, calidez y apoyo hacia hijas e hijos (Calvete, et al., 2015b).

Además, los resultados descritos en relación con la adopción de conductas sumisas por parte de las figuras parentales sugieren que, además de las consecuencias físicas, psicológicas y económicas negativas de la VFP, los actos violentos cometidos por hijas e hijos pueden llevarles también a controlar la conducta de sus progenitores (Laurent & Derry, 1999; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016).

Junto a las prácticas parentales inadecuadas, los estudios revisados describieron también resultados consistentes sobre la percepción de ineficacia parental de las propias figuras parentales (Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Laurent & Derry, 1999; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017). En algunas ocasiones, este bajo nivel de autoeficacia percibida llevaba a las figuras parentales a creer que habían perdido por completo el control y, por tanto, a ceder para evitar la confrontación violenta (Eckstein, 2004; Routt & Anderson, 2011; Tew & Nixon, 2010), o bien a establecer un círculo de interacción aún más agresivo con su hija o su hijo en respuesta a su conducta violenta (Omer, 2004). Estas actitudes se derivaban de una falta de seguridad y de confianza en su rol parental; lejos de poner fin a la VFP, solo servían para complicar aún más la situación. Por ello, las y los adolescentes concluyen a veces que el maltrato es la única manera de interactuar con sus progenitores (Cottrell & Monk, 2004; Estévez & Góngora, 2009).

Dada la dificultad de las figuras parentales para ejercer adecuadamente sus habilidades parentales (Edenborough et al., 2008), la intensa culpa y vergüenza que experimentan (Cottrell & Monk, 2004; Tew & Nixon, 2010), la exposición a la victimización secundaria y la falta de apoyos adecuados (Miles & Condry, 2015), no es de extrañar que mantengan atribuciones inexactas sobre la conducta violenta de su descendencia y utilicen estrategias para negar, distorsionar u ocultar los actos violentos de sus hijas e hijos, actitud que, a su vez, puede contribuir a aumentar el número de casos ocultos (Fernández-González et al., 2021; Kennair & Mellor, 2007).

En cuanto al funcionamiento familiar, los resultados de la revisión revelaron que la VFP se asocia a niveles elevados de conflicto en la coparentalidad (Calvete, et al., 2015a, 2015b, 2015c; Contreras & Cano, 2014a; Pagani et al., 2003; Selwyn & Meakings, 2016), niveles elevados de estrés parental (Condry & Miles, 2014; Cottrell & Monk, 2004; Edenborough et al., 2008) y cambios en las rutinas cotidianas (Condry & Miles, 2014; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010). Probablemente, estas situaciones, unidas al hecho de que las figuras parentales tienden a aceptar las interacciones violentas como algo normal en los momentos de conflicto (Eckstein, 2004), contribuyen con frecuencia a generar un clima emocional negativo en las familias que viven VFP, lo que a su vez aumenta el riesgo de que las hermanas y los hermanos de quien agrede repliquen los patrones de conducta violenta (Condry & Miles, 2014; Contreras & Cano, 2014b).

Por último, los resultados obtenidos en materia de apoyo social indican que el aislamiento autoimpuesto, que parece asociado a las situaciones de VFP (Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017), podría explicarse por la revictimización que sufren las figuras parentales y por el estigma social asociado a este tipo de violencia (Brule & Eckstein, 2016; Condry & Miles, 2014; Cottrell & Monk, 2004; Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008; Holt, 2011; Miles & Condry, 2015; Murphy-Edwards & van Heugten, 2018; Routt & Anderson, 2011; Selwyn & Meakings, 2016; Tew & Nixon, 2010; Williams et al., 2017).

Sería interesante explorar en futuras investigaciones el papel que desempeñan las y los profesionales en el aislamiento social. La reticencia de las familias a contactar con las fuerzas del orden o a acudir a los servicios sociales formales es un problema grave que es necesario abordar, sobre todo teniendo en cuenta el papel de estas instituciones en la intervención en estos casos (Coogan, 2014; Gallagher, 2004). Por otra parte, es fundamental reforzar las políticas de atención a las familias y facilitar la disponibilidad de profesionales del trabajo social y de la salud mental (University of Brighton, 2012; Wilcox & Pooley, 2015), teniendo en cuenta su elevado riesgo psicosocial (Moulds & Day, 2017).

Limitaciones

Aunque la presente revisión ofrece una valiosa sistematización de la información basada en la identificación y el análisis exhaustivo de los estudios existentes, presenta no obstante algunas limitaciones. En primer lugar, al incluir únicamente estudios publicados en inglés y en español, se perdió la información aportada por los estudios publicados en otros idiomas. En segundo lugar, la diversidad metodológica y contextual de los estudios exigía identificar las fuentes de variabilidad y realizar un análisis por subgrupos.

Conclusiones e implicaciones prácticas

Esta revisión aporta evidencia del carácter ecológico de la VFP, ya que la investigación se centró en variables personales, interpersonales y sociales de distintos sistemas ecológicos (Bronfenbrenner & Morris, 2007). Además, las conclusiones de los estudios longitudinales revisados aportan evidencia concreta sobre la naturaleza transaccional de este fenómeno.

Los resultados revelaron una sólida evidencia empírica sobre las habilidades parentales inadecuadas asociadas a la VFP, así como sobre las relaciones familiares conflictivas que se producen debido a su presencia. Pese a su necesidad de apoyo, los datos indican que las familias en situación de VFP sienten cierta desconfianza hacia los recursos de apoyo formal, y la revictimización y el estigma social que experimentan solo sirven para aumentar su aislamiento. Las afirmaciones que se hacen en ciertos ámbitos y desde ciertas instituciones, según las cuales las madres y los padres son siempre responsables de los actos de sus hijas e hijos y deberían ser siempre capaces de ejercer poder y control sobre ellos, no contribuyen en nada a visibilizar el problema en todas sus múltiples dimensiones y solo sirven para ocultar las profundas consecuencias de este fenómeno para las familias implicadas.

Los resultados de esta revisión sistemática revelan las necesidades específicas de intervención de las familias en situación de VFP en los planos personal, familiar y social. En consonancia con las iniciativas actuales de apoyo y atención a las familias orientadas a la formación y el fortalecimiento familiar, el equipo investigador propone el desarrollo de acciones preventivas y de promoción que fortalezcan los sistemas familiares en condiciones adversas (Child Welfare Information Gateway, 2013; Pote et al., 2019), en las que tanto las y los adolescentes que agreden como sus progenitores sean protagonistas directos desde un enfoque sistémico (Pereira, 2011, 2019).

Concretamente en relación con esto último, queremos subrayar la importancia de promover programas de parentalidad positiva que favorezcan la adquisición de habilidades parentales que mejoren el ejercicio de la parentalidad en las figuras parentales que viven situaciones de VFP (Rodrigo et al., 2009).

Complexe Systémique: puntos clave

Esta revisión tiene el mérito de reunir en una sola tabla lo que la violencia filio-parental produce en los tres niveles del sistema: las habilidades parentales, el funcionamiento familiar y las redes de apoyo. Para la práctica clínica, el punto más útil es circular: la sensación de ineficacia empuja a las figuras parentales a ceder o a escalar, lo que confirma a la persona joven que la violencia funciona, y la vergüenza, alimentada por instituciones que devuelven a las familias a su propia responsabilidad, las aísla todavía más. Trabajar la presencia parental sin escalada, restablecer una alianza entre los progenitores y sacar a la familia del secreto son, por tanto, objetivos tan importantes como la conducta de la persona joven. No obstante, se impone una lectura crítica: el vocabulario del déficit parental («inadecuado», «sumiso») puede reproducir la culpabilización que el artículo denuncia, los estudios incluidos son en su mayoría transversales, europeos y norteamericanos, y la voz de las personas jóvenes sigue siendo escasa. Se puede leer junto con el artículo que muestra que no todas las violencias filio-parentales son iguales y el artículo sobre una comprensión ecológica de la violencia filio-parental.

Notas del original

Agradecimientos. La autora principal recibió una beca de la Universidad de Guayaquil para su estancia en la Universidad de Sevilla.

Financiación. Financiación en acceso abierto gracias al acuerdo CRUE-CSIC con Springer Nature.

Conflicto de intereses. Las autoras declaran que la investigación se llevó a cabo en ausencia de cualquier relación comercial o financiera que pudiera interpretarse como un posible conflicto de intereses.

Referencias

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Traducción no oficial de Parenting Skills, Family Functioning and Social Support in Situations of Child-to-Parent Violence: a Scoping Review of the Literature, de Shirley Arias-Rivera, Bárbara Lorence y Victoria Hidalgo, Journal of Family Violence, vol. 37, n.o 7 (2022), doi: 10.1007/s10896-021-00316-y, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tabla presentada en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «Parenting Skills, Family Functioning and Social Support in Situations of Child-to-Parent Violence: a Scoping Review of the Literature», publicado en Journal of Family Violence (2022) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Arias-Rivera, S., Lorence, B., et Hidalgo, V. (2022). Parenting Skills, Family Functioning and Social Support in Situations of Child-to-Parent Violence: a Scoping Review of the Literature. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/parenting-skills-family-functioning-and-social-support-in-child-to-parent-violence (Obra original publicada en 2021 en Journal of Family Violence, 37(7), 1147-1160 (2022); republicada en 2022 por Journal of Family Violence, https://link.springer.com/article/10.1007/s10896-021-00316-y)

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