Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Child & Family Social Work · Trabajo social
En Escocia, once familias en las que una persona menor de edad corría el riesgo de pasar a la tutela del Estado participaron en una conferencia de grupo familiar, el enfoque nacido en Nueva Zelanda en el que la familia extensa elabora su propio plan de protección. Al menos un año después, Mary Mitchell recogió los testimonios de 60 personas: menores, madres y padres, otros familiares y profesionales. Lo que importa a las familias no coincide con lo que miden los servicios.
Traducción no oficial al español de Reimagining child welfare outcomes: Learning from Family Group Conferencing, de Mary Mitchell, publicado en Child & Family Social Work (Wiley) (2020), doi: 10.1111/cfs.12676, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Unos servicios eficaces requieren una mayor implicación de las personas usuarias (incluida la infancia), junto con profesionales, en la definición de los resultados en protección a la infancia.
Mary Mitchell
Resumen
Este artículo presenta un estudio cualitativo que buscó comprender, de forma retrospectiva, la contribución de las conferencias de grupo familiar (FGC, por sus siglas en inglés) a los resultados a largo plazo para menores en riesgo de pasar a la tutela del Estado y para sus familias. Se estudiaron once casos de FGC en cinco áreas de gobierno local de Escocia. Cada caso incluía las perspectivas de las distintas partes implicadas en el proceso: menores, sus madres, padres o personas cuidadoras y la familia extensa (n = 32), y profesionales (n = 28) que intervenían con estas familias. El estudio halló varias cuestiones interrelacionadas en cuanto a la contribución de las FGC a los resultados. En primer lugar, la experiencia personal del proceso importa a la persona usuaria y a su opinión sobre los resultados que obtiene. En segundo lugar, lo que hace el personal profesional y cómo lo hace puede influir en los resultados de las personas que necesitan apoyo. Por tanto, la relación entre profesionales y personas usuarias es central para comprender por qué y cómo las familias alcanzan resultados a largo plazo. Por último, quién define los resultados y con qué finalidad es una cuestión significativa para comprenderlos. Este artículo presenta dos conjuntos de resultados de las FGC identificados en el estudio: personales y profesionales. Abogando por una comprensión más matizada de los resultados en protección a la infancia, este artículo comienza a explorar, y a cuestionar, la manera en que los resultados se identifican y se valoran en este ámbito.
En los últimos 20 años, en Escocia y en todo el Reino Unido, la integración y la modernización de los servicios para la infancia han dado lugar a un discurso orientado a los resultados en las políticas y prácticas de protección a la infancia (Davis & Smith, 2012; Frost & Stein, 2009: véase también Mitchell, 2018). Canavan, Coen, Dolan y Whyte (2009) sostienen que, desde la década de 1990, las medidas de resultados se han convertido en una forma clave de definir y medir la calidad de los servicios, centrándose en lo que las organizaciones lograban más que en qué hacían y cómo lo hacían. Durante ese tiempo, se ha exigido cada vez más a las entidades de servicios sociales de los sectores voluntario y público que demuestren su éxito en términos de resultados para obtener financiación y cumplir los objetivos fijados por el gobierno (Burns, 2017; Richards, Tolbot, & Munro, 2015). Evaluar la eficacia es del todo deseable para valorar si los servicios responden a las necesidades identificadas, si son rentables y si se requieren cambios para mejorar la calidad de vida de las personas usuarias.
Como en muchos países del mundo, en Escocia (ámbito de este estudio) se han producido cambios legislativos y políticos considerables en el campo de la protección a la infancia, que reclaman la modernización, el cambio y la mejora del trabajo social para abordar las ineficiencias percibidas y la falta de capacidad de respuesta a las necesidades de quienes utilizan los servicios sociales (Christie, 2011; Scottish Government, 2015, 2011, 2007). Se exige a los servicios para la infancia que sean más relacionales y que encuentren nuevas formas de implicar a la infancia y a las familias en un contexto de restricciones financieras (Audit Scotland, 2016; Ofsted, 2015).
Un reto para las políticas y prácticas actuales de protección a la infancia ha sido considerar tanto a las personas adultas como a las menores de cada familia como colaboradoras en la búsqueda de soluciones, siendo a la vez parte del problema que hay que resolver (Morris & Featherstone, 2010). En protección a la infancia, el derecho de cada menor a participar suele chocar con su derecho a la protección, y las madres y los padres con quienes se requiere colaborar son también aquellas personas a las que se identifica como necesitadas de apoyo, orientación y corrección (Barnsdale & Walker, 2007). Las familias con necesidades de cuidado y protección quedan a menudo atrapadas entre expectativas contradictorias de las políticas y de la práctica: se espera que asuman responsabilidades de cuidado, mientras se las sitúa en posición de fracaso (Featherstone, White, & Morris, 2014). Este posicionamiento dicotómico puede chocar a menudo con el discurso sobre los resultados en protección a la infancia, e influye en la forma de abordar el trabajo con la infancia y las familias. Este artículo aboga por un discurso centrado en los resultados que tenga en cuenta tanto la complejidad de las experiencias de las personas usuarias como la calidad y la eficacia de los procesos que se les ofrecen. El artículo comienza analizando la literatura empírica sobre las FGC antes de exponer los hallazgos de un estudio cualitativo que buscó comprender la contribución de las FGC a los resultados a largo plazo para menores en riesgo de pasar a la tutela del Estado y para sus familias, que habían participado en el proceso.
Las FGC (también conocidas como Family Group Decision Making, toma de decisiones en grupo familiar) son un proceso de toma de decisiones dirigido por la familia, conocido internacionalmente por implicar a las familias en las decisiones destinadas a proteger el bienestar de sus hijos e hijas. Surgidas en Nueva Zelanda en la década de 1980, las FGC nacieron de los debates sobre la sobrerrepresentación de la infancia maorí en los sistemas de protección y de justicia. Como en muchos países occidentales, se consideraba que el sistema neozelandés de protección a la infancia tenía un rendimiento insuficiente, con procesos de protección demasiado centrados en el riesgo y no en la implicación de la familia y el apoyo a ella. Por ello, se recomendó que las familias participaran más en la toma de decisiones cuando el Estado interviene en el ámbito privado de la familia (Marsh & Crow, 1998).
En protección a la infancia, las FGC buscan mejorar la seguridad infantil y reducir la necesidad de cuidado e intervención profesionales (Dijkstra, Creemers, Asscher, Deković, & Stams, 2016). Cuando existen preocupaciones, se convoca una reunión de la familia extensa y de la red social de la persona menor para implicarlas en la toma de decisiones y en la elaboración de planes relativos a su bienestar. La reunión se organiza con la ayuda de una persona coordinadora de FGC independiente. La independencia de la persona coordinadora implica que no tiene ningún otro rol profesional aparte de facilitar el servicio de FGC con la familia (McKillop, 2016). Una vez recibida la derivación inicial, el proceso de FGC consta de varias etapas diferenciadas. La primera etapa prepara para la reunión a la familia y al personal profesional que trabaja con ella. Este tiempo se utiliza para compartir información con la familia y ofrecer a quienes participan la oportunidad de hablar de los problemas y pensar en cómo podrían contribuir a las soluciones. La segunda etapa es la reunión o conferencia. Al comienzo de la reunión, familiares y profesionales, incluida la persona de referencia del trabajo social, vuelven a compartir la información y reflexionan sobre sus preocupaciones, el objetivo de la reunión y las decisiones que deben tomarse. Tras este intercambio de información, hay un tiempo reservado a la familia durante el cual esta debate sus preocupaciones, sin profesionales presentes, y elabora un plan. A continuación, el plan se discute y se acuerda entre la familia y profesionales. La etapa final del proceso de FGC es la de revisión, en la que quienes participaron en la reunión inicial (familia y profesionales) examinan los avances del plan y, si se considera necesario, se introducen modificaciones en él.
El enfoque se ha extendido por todo el mundo desde la década de 1980, también al Reino Unido (véase Edwards & Parkinson, 2018, pp. 3–5, para un análisis de la historia de las FGC en el Reino Unido). Más recientemente, en Escocia, la Guía Nacional de la Parte 12 de la Children and Young People (Scotland) Act 2014 establece que se debe apoyar a las familias para que tomen decisiones antes de cualquier acogimiento de menores y que un ejemplo de «buena práctica» es la Family Group Decision Making (Scottish Government, 2016, pp. 9–10). Esta inclusión en la guía del Gobierno escocés ha despertado un interés por las FGC a escala nacional, una tendencia que se repite también en otras partes del Reino Unido (Munro, Meetoo, Quy, et al., 2017).
Los estudios sobre los resultados de las FGC han sido objeto de evaluaciones y metaanálisis, algunos de los cuales han hallado efectos positivos, como: altos niveles de satisfacción de las personas participantes; un mayor acercamiento entre familiares y el fortalecimiento de los vínculos familiares positivos; la seguridad de la infancia gracias a la aplicación de un plan que protege y salvaguarda a menores, madres, padres o personas cuidadoras; una mejor colaboración entre las familias y los servicios de trabajo social; y una permanencia lograda con más rapidez y una salida más rápida del acogimiento fuera del hogar (Pennell & Burford, 2000; Merkel-Holguin, 2003; Holland, Scourfield, O'Neill, & Pithouse, 2005; Marsh, 2013; Metze, Kwekkeboom, & Abma, 2015: véase también Mitchell, 2018). Otros estudios han obtenido resultados dispares, con efectos neutros o negativos de las FGC (Berzin, 2006; Sundell & Vinnerljung, 2004).
Más recientemente, Dijkstra et al. (2016) realizaron un metaanálisis que investigaba la eficacia de las FGC en los servicios para la juventud a partir de 17 estudios distintos. Este análisis halló que las FGC no reducían significativamente el maltrato infantil, los acogimientos fuera del hogar ni la intervención de los servicios para la juventud. Hollinshead et al. (2017: 286) llevaron a cabo un estudio con grupo de control sobre una tríada habitual de resultados relacionados con la intervención de protección a la infancia tras una FGC. Este estudio no halló un efecto estadísticamente significativo sobre la probabilidad de una notificación, de una nueva notificación confirmada o de un acogimiento fuera del hogar. Como señala Fox (2018), estos estudios tuvieron dificultades para aplicar un enfoque estadístico cuantificable a la comprensión de las FGC; por ejemplo, los factores que afectaban a los grupos de investigación, el tamaño de las muestras, las actividades realizadas y las definiciones utilizadas en la investigación cambiaron con el tiempo. La literatura de investigación cualitativa indica claramente la satisfacción de las familias con el programa y la eficacia de los programas de FGC—se sabe poco sobre los resultados a largo plazo para menores y familiares (Edwards & Parkinson, 2018; Munro et al., 2017). Estos estudios suelen ser de menor tamaño y centrarse en zonas geográficas más reducidas.
La literatura empírica sobre los resultados de las FGC ha sido criticada por su debilidad metodológica (Crampton, 2007; Frost, Abram, & Burgess, 2014). Aislar los efectos de las FGC de la influencia de otros servicios que suelen ofrecerse junto con ellas parece difícil (Crampton, 2007). Cabe destacar que la infancia parece haber sido en gran medida ignorada como fuente de conocimiento sobre las FGC (Holland & Rivett, 2008). Los estudios que sí incluyen a menores tienden a centrarse en la satisfacción con el programa más que en su percepción de los resultados (Bell & Wilson, 2006). Las variaciones locales en la práctica de las FGC plantean la cuestión de qué es una práctica auténtica de FGC y de cómo se mide. También resultan problemáticos qué resultados de protección a la infancia se espera que mejoren las FGC, el acuerdo sobre los objetivos del enfoque, la definición de estándares claros y evaluables y la medición de los productos asociados (Barnsdale & Walker, 2007; Crampton, 2007). Los ensayos aleatorizados también han sido difíciles de llevar a cabo desde el punto de vista operativo, ya que uno de los retos de aplicar ensayos aleatorizados de programas de FGC es la imposibilidad de reclutar familias para el estudio (Crampton, 2007).
Existe una amplia literatura sobre el proceso de las FGC, pero pocos estudios informan de los resultados a largo plazo (Frost et al., 2014; Frost & Jackson, 2018). Los estudios que examinan el proceso han sido positivos, aunque los hallazgos sobre los resultados han sido dispares, es decir, los resultados han sido neutros, positivos o negativos. Los datos empíricos sobre los resultados de las FGC parecen limitados, algo anticuados y, en ocasiones, contradictorios, lo que parece estar ligado a los distintos enfoques metodológicos de los estudios realizados (Frost et al., 2014; Fox, 2018: véase también Mitchell, 2018). Construir conocimiento sobre la práctica y los resultados de las FGC es difícil por muchas razones, entre ellas las relacionadas con la conceptualización de lo que los resultados pueden significar para las distintas partes interesadas y con las dificultades de atribuir resultados en contextos complejos (Mayne, 2008; Patton, 2012). Quién define los resultados y cómo se miden influye en lo que se considera importante saber sobre las FGC (Mitchell, 2018). En este debate se sitúa el presente estudio sobre los resultados de las FGC, que pretende captar cualitativamente su contribución considerando las perspectivas retrospectivas de quienes participaron en ellas.
Los datos de este artículo proceden de un estudio doctoral colaborativo, realizado entre 2013 y 2018 y financiado por el ESRC y Children 1st, una organización escocesa del tercer sector de ámbito nacional dedicada a la protección a la infancia. El estudio exploró de forma crítica la contribución de las FGC a los resultados a largo plazo de menores bajo medida de protección («looked after») en riesgo de pasar a la tutela del Estado, y de sus familias, en Escocia. En Escocia, los «looked after children» son las personas menores de edad atendidas por los servicios sociales con una medida de supervisión de trabajo social, voluntaria u obligatoria, en virtud de la Children (Scotland) Act 1995.
El diseño del estudio adoptó un enfoque retrospectivo y cualitativo de estudio de casos. El uso de una metodología cualitativa permitió una comprensión profunda de las experiencias personales de las FGC. El estudio buscó construir una comprensión rica del proceso y de los resultados de las FGC desde las distintas perspectivas de quienes participaron en él, por lo que se entrevistó a menores, familiares y profesionales. También se examinaron los documentos de FGC de cada uno de los casos, que aportaban datos elaborados en el momento de la FGC.
La unidad de análisis del estudio es la experiencia de FGC de la familia, en la que había una persona menor en riesgo de pasar a la tutela del Estado. El estudio examinó una serie de casos de FGC (n = 11) seleccionados de forma intencional. Estos casos intencionales podrían describirse como «buenos» ejemplos de la experiencia de FGC. La consideración de buenos casos en el estudio permite construir una comprensión de la práctica de las FGC a partir de la cual pueden realizarse una exploración y una extrapolación (Lewis, 2003; Snape & Spencer, 2003).
Todas las familias del estudio habían sido derivadas a una FGC por los servicios de trabajo social porque, en el momento de la derivación, al menos una persona menor de la familia corría el riesgo de pasar a la tutela del Estado. Se negoció el acceso con 11 familias que habían participado en FGC en cinco autoridades de gobierno local de Escocia. El trabajo de campo se realizó en 2014 y 2015. Dada la sensibilidad del estudio y la participación de menores y jóvenes en la investigación, se requirió una revisión ética más intensiva de nivel 2, que fue aprobada por la Universidad de Edimburgo.
Los datos se recogieron mediante dos métodos: entrevistas semiestructuradas en profundidad y análisis documental de los expedientes de FGC conservados por la autoridad local o por Children 1st. Al tratarse de un estudio retrospectivo, todas las personas participantes fueron entrevistadas al menos 1 año después de su primera reunión de FGC. Algunas de las personas entrevistadas eligieron serlo al mismo tiempo, en parejas o en pequeños grupos familiares. En total, se entrevistó en el marco del estudio a 60 personas—menores (10), familiares en edad adulta (22) y profesionales (28; total = 60)—en 44 entrevistas semiestructuradas independientes. Los guiones de entrevista se elaboraron tras una revisión sistémica de la literatura sobre las FGC y tras el diálogo con la dirección de la tesis. Para facilitar la comparabilidad, las entrevistas a personas adultas y a menores abordaron los mismos grandes temas e incluyeron preguntas verbales y el uso de recursos de apoyo para ayudar a describir a las familias. Las entrevistas duraron entre 40 y 90 minutos y fueron transcritas íntegramente por la persona investigadora. Además, se revisaron 94 (n = 94) documentos en los 11 casos.
El análisis se desarrolló identificando los temas a partir de los relatos de las personas participantes en la investigación y no a partir de hipótesis alguna (Bazeley, 2013). Los códigos iniciales se elaboraron de manera inductiva durante la transcripción de las entrevistas. A medida que avanzaba el análisis se generaron nuevos códigos con ayuda del programa Nvivo. El análisis se realizó dentro de cada caso y entre casos, mediante una lectura y una relectura atentas de los datos (Braun & Clarke, 2013). Los datos se analizaron temáticamente y los temas identificados se reorganizaron y agruparon en un número menor de categorías más conceptuales (Bazeley, 2013; Ritchie, Lewis, & Ellam, 2003).
La persona investigadora era consciente de que quienes aceptaron participar en el estudio podían tener una actitud más positiva hacia su experiencia de FGC que quienes no habrían aceptado participar, lo que sugiere la posibilidad de un sesgo positivo en los casos estudiados. Como señala Mason (2002, p. 65), no es posible erradicar el sesgo en la investigación cualitativa; el objetivo es más bien intentar comprender complejidades e interacciones y «desarrollar una comprensión de cómo funcionan el contexto y la situación», en lugar de sugerir que los aspectos clave de la investigación pueden controlarse. El estudio es pequeño y, por ello, arroja luz sobre la relación entre el proceso y los resultados identificados. Además, aunque se intentó recoger las opiniones de la infancia, solo un pequeño número de menores (n = 10) aceptó ser entrevistado en el estudio, por lo que los datos de quienes respondieron siendo menores se han incorporado a la categoría «menores y familiares».
Históricamente, las personas que reciben apoyo de los servicios de trabajo social y participan en ellos se han descrito como «casos». En la práctica, en una FGC interviene algo más que la persona usuaria del trabajo social. Entre quienes participan en una FGC pueden figurar: la persona menor, miembros de su «familia» y su red social ampliada, la persona de referencia del trabajo social y/u otras personas profesionales designadas, y la persona coordinadora de la FGC. Para mayor claridad en el estudio, cada ejemplo de FGC o caso que describe la agrupación más amplia en torno a la FGC se ha denominado «pod FGC» (Ney, Stoltz, & Maloney, 2011). Los hallazgos expuestos a continuación se centran en los datos de las entrevistas cualitativas.
Este estudio halló que los resultados vividos por menores y familiares eran distintos de los vividos por profesionales que trabajan con las familias implicadas en una FGC y las apoyan.
El estudio halló que menores y familiares en edad adulta viven la FGC como una experiencia continua, a menudo cargada de emoción, que podía influir en sus capacidades y en su identidad no solo durante el proceso de FGC, sino también más allá de la reunión, con efectos en la calidad de vida de algunas personas. Partiendo de la investigación sobre resultados personales y de la tipología que Miller (2011) y Cook y Miller (2012) desarrollaron a partir de investigaciones empíricas sobre la atención social a personas adultas, este estudio halló que los resultados personales —los que importan a menores y familiares que participan en la FGC— se agrupaban en tres categorías: proceso, aprendizaje y cambio, y calidad de vida (véase la tabla 1 más abajo).
Tabla 1 — Resultados personales de las conferencias de grupo familiar
Resultados personales.
Nota. Basado en el trabajo de Cook y Miller (2012)
Los resultados de proceso son los que menores y familiares atribuyen al proceso de FGC. Se trata de experiencias en las que, por ejemplo, menores y familiares sintieron que el proceso les reconocía como individuos con preocupaciones propias, que se les apoyaba para participar en él y que comprendían las perspectivas de otras personas.
En este estudio, muchas de las personas de las familias expresaron emociones diversas sobre su experiencia del proceso de FGC. Jill (todos los nombres son seudónimos), una madre sola que hablaba de sus experiencias en la FGC, fue una de ellas:
Me sentó bien hablar en positivo de Dillon (su hijo) y no verlo solo como un problema. Mirábamos hacia adelante y eso era algo bueno. ( Jill, madre, Pod 8)
Aquí, Jill relata que el proceso le permitió expresar sus sentimientos y pensamientos sobre su hijo de una manera distinta, más positiva. La práctica de FGC centrada en soluciones, que se refleja en sus palabras, la ayudó a ella y a otras personas de las familias, incluida la infancia, a sentir motivación ante el proceso y más esperanza en el futuro.
Daryl es un padre que, junto con su esposa, Moyra, corría el riesgo de perder de forma permanente el cuidado de sus dos criaturas. Daryl tiene una historia larga y tensa con los servicios de trabajo social. Por ejemplo, antes de su participación en la FGC, a menudo se pedía a la policía que estuviera presente en las reuniones con los servicios sociales para ayudar a reducir el riesgo de conflicto con las autoridades. Aquí, Daryl describe su experiencia del proceso de FGC, en particular el tiempo reservado a la familia durante la reunión:
Podías decir cosas que no necesariamente querrías decir con alguien del trabajo social delante y cosas así. Básicamente significa que es tu plan. No es alguien del trabajo social diciendo: «bueno, yo creo que esto debería ir aquí y aquello allá». Creo que una de las razones por las que se hace así es…. si lo hacemos por nuestra cuenta después de que se haya ido la gente del trabajo social, entonces es nuestro plan. Así que decidimos nosotros. ( Daryl, padre, Pod 2)
Parte del proceso de FGC es el tiempo reservado a la familia, en el que una parte de la reunión se dedica a que la familia planifique cómo proteger a la persona menor. Aquí, Daryl describe el proceso y el efecto que esa experiencia tuvo en su sentimiento de apropiación del plan para sus criaturas. Reflexiona sobre haber participado en un proceso que le permitió definir los resultados que quería alcanzar. Esta experiencia sugiere que el proceso le dio poder, de modo que el apoyo que le ofrecían los servicios de trabajo social para proteger a su hijo o hija cobró más pertinencia para él y su familia.
Poder decir con seguridad cosas que a menudo eran difíciles de decir, y ser escuchadas por el resto de la familia y por profesionales, era importante para muchas de las personas de las familias del estudio. Aquí, Kate, una joven que vive con su madre y su hermana mayor, es una de ellas:
Sí, porque poder hablar y contarles (a mamá y a su hermana Justine) cómo me sentía con eso y con todo lo que estaba pasando, ¿sabes? Podía decirles cómo me sentía con que ellas dos discutieran y, ya sabes, con que todo el mundo discutiera. Me resultó fácil decírselo ( Kate, joven, Pod 3)
Un factor importante en el testimonio de Kate era su sensación de poder expresar sus opiniones. Esto sugiere que las estrategias de conversación utilizadas en el proceso de FGC ayudan a las personas de la familia a expresar sus preocupaciones y a sentirse respetadas y cómodas al hacerlo. El testimonio de Kate sugiere que quizá estuviera experimentando un grado de respeto y reconocimiento que no había vivido antes. El proceso la ayudó a ser vista y escuchada dentro de la familia, al tiempo que le dio la oportunidad de aportar información nueva e importante sobre la dinámica familiar, hasta entonces desconocida o no reconocida.
La segunda categoría del marco de resultados personales, identificada por menores y familiares en el estudio, corresponde a los resultados de aprendizaje y cambio personales. Se producen a medida que la persona supera obstáculos que afectan a su calidad de vida. Muchas de las personas de las familias entrevistadas en el estudio identificaron numerosas cosas que habían aprendido de su experiencia de FGC y que influyeron en sus capacidades y en su sentimiento de identidad. Grace y Shane, un matrimonio con cinco hijos e hijas, son dos de ellas:
… Creo que si no hubiera ido a las reuniones y no hubiera aprendido otras formas de intentar afrontar las situaciones, podría haberle hecho daño a alguno de ellos [sus hijos e hijas]. De verdad que sí…. Creo que se nos da mucho mejor (comunicarnos). Estamos mejor que antes…. ( Grace, madre de Shannon, Pod 1)
Aprender a hablar de verdad de los problemas… sí, eso ha ayudado. ( Shane, padre de Shannon, Pod 1)
Aquí, Shane relata que pudo expresar sus propios sentimientos, a la vez que aprendía las habilidades necesarias para escuchar lo que decían las demás personas y distintas formas de abordar o «gestionar» el problema. La reflexión de Grace, por su parte, sugiere que reconoce haber mejorado sus habilidades para manejar un abanico más amplio de situaciones, lo que hace menos probable que dañe a otras personas. Muchas de las personas de las familias del estudio reconocieron que sus habilidades de comunicación y de toma de decisiones habían mejorado, lo que influye en la capacidad de cada persona para mantener el cambio a largo plazo. Aquí vemos que los ejemplos de aprendizaje derivados de la experiencia de FGC constituyen una categoría de resultados intrínseca para las familias.
La última categoría de resultados personales es la de los que afectan a la calidad de vida. Los resultados de calidad de vida son los que influyen en el conjunto de las situaciones vitales de menores o de familiares en edad adulta. Pueden reflejarse, por ejemplo, en que la persona tenga una mayor sensación de seguridad y/o protección, una mejor relación con las personas que considera importantes, la capacidad de tomar decisiones por sí misma o en que el trabajo social ya no intervenga en su vida. Leonie y Rita (madre y abuela materna de Sasha), del Pod 7, reflexionan sobre los resultados de calidad de vida a largo plazo para Sasha que identificaron a partir de sus experiencias de FGC:
Para Sasha ha sido bueno por el contacto con su familia… .Su tía Perla vino y también estuvo en las reuniones… Es un buen apoyo. Sigue apoyándola… se fueron de vacaciones, por FaceTime y por Facebook, hablan con ella, le mandan mensajes y de todo ( Leonie, madre de Sasha, Pod 7)
Desde luego, desde nuestro punto de vista… nos dio tranquilidad. Empecé a saber lo que estaba pasando. Creo que Sasha es quien más se ha beneficiado de las reuniones, porque ahora tiene las dos ramas de la familia, algo que nunca había tenido ( Rita, abuela materna de Sasha, Pod 7)
Leonie y Rita destacaron por separado el efecto a largo plazo de la experiencia de FGC en Sasha, que había expresado el deseo de tener más contacto con la familia de su padre, con quien no tenía relación. Estos datos sugieren que uno de los resultados de participar en una FGC puede ser un mejor contacto con las personas importantes para cada cual.
Las relaciones interpersonales entre familiares fueron un tema importante del estudio. Las entrevistas de quienes respondieron se hacían eco de cómo el proceso había hecho que las personas se sintieran respetadas, apoyadas, valoradas y reconocidas (o no) por su familia extensa, durante la experiencia de FGC y gracias a ella. Para algunas de las personas entrevistadas, esta experiencia reforzó la capacidad de trabajar en común para lograr los cambios que necesitaban hacer. Daryl y Moyra reflexionan a continuación sobre su experiencia de FGC y sobre cómo, a su juicio, cambió su relación y les permitió trabajar en común para «recuperar a sus criaturas»:
Moyra: Creo que nos ayudó a construir una relación más fuerte entre nosotros y los críos, y con mi madre, nosotros y los críos. Ahora estamos más unidos.
Daryl: porque antes… era como… Además nos echábamos la culpa el uno al otro en vez de intentar trabajar juntos… .
… ahh a ellos (los servicios de trabajo social) les preocupaban las condiciones de la casa en ese momento, la limpieza, que se nos estaba yendo de las manos, y cosas así. Ahh, a los críos se los llevaron a acogida, ahh, mientras nosotros teníamos que arreglarlo todo. Los recuperamos. … por fin nos quitamos de encima al trabajo social hace unos meses.
Persona entrevistadora: entonces, ¿si no hubieran tenido la reunión?
Daryl: no habríamos recuperado a nuestros críos
Los datos del estudio ponen de relieve la interconexión de los resultados—cada uno influye en los demás—en función de las circunstancias individuales de las personas implicadas. La experiencia de estas personas sugiere una contribución del proceso de FGC a los resultados personales que es multinivel, dinámica y compleja. Por ejemplo, la calidad de la participación de una persona en la toma de decisiones, como la de Daryl en el testimonio anterior, puede influir en su capacidad para comprender su situación, construir relaciones y aprender a trabajar con otras personas para cambiar y mejorar, a largo plazo, su situación y la de sus criaturas. Las personas entrevistadas en el estudio, menores y familiares, consideraron que sus resultados estaban vinculados a su experiencia personal de la FGC. Las familias expresaron los resultados en términos de proceso y/o aprendizaje y/o cambio en su calidad de vida.
El segundo conjunto de resultados identificado en el estudio fue el de los resultados profesionales.
Entre profesionales del estudio había personas coordinadoras de FGC, profesionales del trabajo social y de la salud, y una persona del ámbito docente (n = 28). Al igual que en las investigaciones empíricas de Marsh y Walsh (2007) y de Munro et al. (2017), el personal profesional de este estudio tendía a utilizar el proceso como una ventana a través de la cual observar la dinámica familiar y como una oportunidad para opinar sobre la situación de la familia en un momento dado. Además, definía los resultados en relación con la finalidad de su propia organización: por ejemplo, si se producía o no un acogimiento, si se organizaba una reunión y si se elaboraba un plan. Así, la conceptualización profesional de los resultados en el estudio difería a menudo cualitativamente de la de quienes utilizaban el servicio, y se definía a través de una lente profesional.
Dado que, en el estudio, el personal profesional tendía a conceptualizar los resultados de una manera que a menudo reflejaba requisitos y objetivos profesionales u organizativos, los resultados profesionales se identificaron en varias categorías y subconjuntos. Para empezar, los resultados profesionales tenían dos categorías principales: resultados de práctica y resultados organizativos. Los resultados de práctica se dividieron a su vez en dos subcategorías: resultados de proceso y resultados de cambio y aprendizaje—véase la tabla 2: Resultados profesionales.
Tabla 2 — Resultados profesionales de las conferencias de grupo familiar
Resultados profesionales.
Los resultados de práctica son los que reflejan las interacciones de cada profesional con la persona usuaria y su familia, y sus observaciones sobre ellas, y que le ayudan a desempeñar su función profesional con la familia. Estos resultados se han dividido en dos subcategorías dentro del conjunto de datos: resultados de proceso y resultados de cambio/aprendizaje. Los resultados de proceso son aquellos en los que cada profesional reflexiona sobre cómo el proceso de FGC le ha ayudado a trabajar con la familia. Los resultados identificados por profesionales en esta subcategoría pueden ayudarles a comprender el proceso de FGC e identificar tareas profesionales clave. Una de esas profesionales era Fran, coordinadora de la FGC de Jake:
Lo comprobé con Jake (joven) y sí, eso era lo que quería. No le hacía ninguna gracia venir a la reunión, pero le parecía bien que se celebrara y sabía cuál era el objetivo: ver cómo ayudar a su abuela a cuidarlo. ( Fran, coordinadora de FGC, Pod 11)
La complejidad de algunas de las cuestiones prácticas implicadas en el papel de Fran como coordinadora de FGC se refleja en sus comentarios, por ejemplo: escuchar las opiniones de la persona menor, gestionar las emociones de las personas implicadas asegurándose a la vez de que la familia tenga claro el objetivo de la reunión y haya considerado plenamente sus opciones de participación en el proceso, y conciliar las distintas necesidades de los miembros de la familia dentro del proceso. Al tomar en consideración estos resultados de práctica, el papel dinámico de la persona coordinadora de FGC (y de otras personas profesionales que intervienen con la familia) puede hacerse más claro, y aumentan las oportunidades de una práctica reflexiva.
Los resultados de cambio y aprendizaje se refieren a que la persona profesional adquiera información nueva y/u observe un cambio en la persona usuaria. La experiencia de participar en el proceso y de observar a la familia causó impresión en el personal profesional que también participaba en él, y le ayudó en su trabajo. Sara es una de las personas entrevistadas que consideraron la experiencia significativa a nivel profesional:
Elaboraron unos planes muy de aquí y ahora en materia de seguridad…. Un plan es lo que necesitaban… .y se elaboró un plan positivo, práctico y viable.
… Creo que para mí ver aquello fue fundamental. Lo lees en la literatura. … en cuanto a lo positivo de la FGC, apoyarse en los puntos fuertes de la familia, encontrar fortaleza y ver cómo eso se despliega ante tus ojos es muy potente. Fue realmente asombroso. ( Sara, coordinación de FGC, Pod 6)
La experiencia que el personal profesional tuvo del proceso favoreció una práctica profesional reflexiva en la que, por ejemplo, una persona profesional puede observar cómo una familia apoya a sus miembros y asume tareas de maneras que no se habían observado antes. En la práctica del trabajo social, se trata de observaciones importantes que pueden ayudar a comprender la situación de una familia con vistas a la evaluación o la intervención, al tiempo que ofrecen pruebas de la teoría en la práctica, como en este ejemplo: los enfoques basados en las fortalezas (Payne, 2014).
Profesionales del estudio observaron que las experiencias de FGC también podían afectar a su relación de trabajo con la familia, como ilustra el testimonio de Lorri a continuación:
Creo que probablemente mejoró nuestra relación porque yo… también pude exponer mis opiniones. Así que, como observadora, podía decir «Bueno, Grace, creo que aquí el problema podría ser este» o «Shannon, eso es razonable, pero ha pasado esto»....No sé cómo se sintieron con eso, pero yo desde luego siento que ayudó, y me ayudó a ver que en realidad aquí se puede trabajar ( Lorri, trabajadora social, Pod 1)
El testimonio de Lorri pone de relieve cómo ella, como trabajadora social de la familia, pudo aprovechar la experiencia de FGC para comunicarse de otra manera con la familia. Profesionales del trabajo social del estudio describieron su papel en una FGC como distinto del que desempeñan en otras reuniones de trabajo social, ya que no tenían que dirigir la reunión de FGC, sino que participaban en ella. En consecuencia, como sugiere Lorri, el diálogo con la familia puede cambiar, y la comunicación sobre las preocupaciones del trabajo social respecto a una familia puede volverse más eficaz. En este ejemplo, esta experiencia ayudó a Lorri a replantear cómo veía a la familia y cómo trabajaba con ella. Este testimonio coincidía con la experiencia del proceso de FGC de otras personas profesionales entrevistadas.
Christine, trabajadora social del Pod 11, fue una de las profesionales que también hablaron de su experiencia de FGC:
Mi recuerdo de la primera reunión es que fue muy, muy buena. Aportaron muchísimas cosas buenas (para el plan). La verdad es que me sorprendieron, sí. Pusimos una especie de cuadro y hablamos de la familia, hablamos de los problemas, todo ese tipo de cosas, y sí, se les daba muy bien identificar lo que se podía cambiar… . Me pareció bastante perspicaz. No sé por qué me sorprendió, pero así fue. No esperaba que fueran capaces de hacerlo y me impresionó bastante cómo lo hicieron. ( Christine, trabajadora social de infancia y familia, Pod 11)
En sus entrevistas, profesionales del estudio consideraron que el proceso de FGC les permitía observar a las familias trabajando en común de maneras que no habían visto antes. Esto no solo favoreció la participación en la toma de decisiones tanto de las personas usuarias como de profesionales, sino que la experiencia también ayudó al personal profesional a ver otra cara de la dinámica y de los conocimientos familiares, como se expresa en los testimonios anteriores.
Por último, los resultados organizativos son los relacionados con los objetivos o la finalidad del trabajo que se lleva a cabo con la persona usuaria (a menudo reflejados en los motivos iniciales de la derivación). Son los resultados que la persona profesional y las organizaciones en las que trabaja consideran importantes a medio y largo plazo. Se determinan, en parte, a partir de los motivos iniciales de la derivación a un servicio. Aunque todas las familias del estudio fueron derivadas a los servicios de FGC en un momento en que una persona menor de la familia corría el riesgo de pasar a la tutela del Estado, cada familia presentaba también problemas contextuales y factores de estrés distintos, propios de cada miembro, por ejemplo (aunque no exclusivamente): violencia; duelo; problemas de salud mental; abuso de alcohol y/o drogas; efectos de la discapacidad; absentismo escolar; efectos de las transiciones vitales; y haber llamado la atención de la policía en la comunidad. Las derivaciones de este estudio también señalaban preocupaciones como: mala comunicación familiar (n = 6); preocupación por la seguridad de una persona menor de la familia (n = 8); conflicto familiar, que incluía en algunos casos violencia doméstica o discusiones agresivas entre familiares (n = 10).
El marco de resultados profesionales (tabla 2) identifica varios resultados definidos por la organización que se observan en los 11 pods FGC del estudio. Entre los resultados organizativos a los que contribuyeron las FGC figuran: una mayor seguridad de la persona menor y, en algunos casos, de otros miembros de la familia; una mayor sensación de control de la familia sobre su vida; un mayor compromiso de la red familiar y un mejor funcionamiento familiar, que favorecen mejores relaciones dentro de la familia; y un mejor uso del apoyo profesional y, en varios casos, el fin de la intervención del trabajo social con la familia. Puede encontrarse un análisis en profundidad de estos resultados organizativos en Mitchell (2018, pp. 237–244).
Un resultado, entendido de forma sencilla, es el efecto de una actividad, un apoyo o un servicio que puede atribuirse a estos (Frost & Stein, 2009). Sin embargo, el concepto no es sencillo. Qué es un resultado y quién lo conceptualiza es a menudo objeto de debate en la práctica y la literatura del trabajo social. Este estudio halló que el uso del término «resultado» plantea varios retos. Estos retos, aunque no estén explícitamente vinculados, pueden en conjunto sugerir una serie de supuestos sobre los resultados capaces de limitar la forma de abordar el trabajo con la infancia y las familias, lo que pone de relieve la necesidad de repensar cómo se utiliza el término en las FGC y, de forma más amplia, en la atención y la protección a la infancia.
Miller (2011, p. 3) señala que determinados servicios pueden poner un énfasis estrecho en tipos específicos de resultados—creando una falsa separación entre el proceso y la identificación de los resultados. Es importante tener en cuenta lo que las personas usuarias de los servicios considerarían resultados deseables, ya que las medidas elegidas por equipos de investigación y/o profesionales pueden no ser las que importan a la infancia y las familias. La investigación empírica ha indicado que las personas usuarias del trabajo social no separan el proceso, ni su forma de implicarse en él, de los resultados que viven (Beresford & Branfield, 2006; Frost & Stein, 2009). Estos hallazgos se reprodujeron en este estudio. Las distintas experiencias y percepciones de familiares y profesionales influyen en la conceptualización de los resultados de quienes respondieron. Así, tanto los resultados personales como los profesionales derivan de la participación en la FGC de quienes respondieron.
A pesar de que las políticas se centran en los resultados, medirlos sigue siendo difícil. Es importante distinguir entre los resultados que importan a las personas que participan en el servicio y los que definen profesionales y el servicio en nombre de la persona usuaria. Comprender los resultados personales, desde la perspectiva de la persona usuaria, tiene finalidades diversas. Para empezar, no puede suponerse que los resultados identificados por menores y familiares vayan a ser los mismos que los identificados por profesionales. Como se ha explorado en este estudio, la experiencia personal del proceso importa a la persona usuaria e influye en su percepción de la pertinencia del apoyo ofrecido, en su empoderamiento y en su conceptualización de los resultados alcanzados. Para profesionales, trabajar con la familia en la elaboración de planes puede aportar claridad sobre la finalidad y conocimientos valiosos, y mejorar las relaciones de trabajo con las personas a las que apoyan. Un mayor conocimiento de lo que hacen profesionales y de cómo lo hacen puede influir en su relación con las personas usuarias y en los resultados de quienes necesitan apoyo. Para las organizaciones, comprender los resultados personales y profesionales puede ayudar a reconectar con una base de valores centrada en lo que marca la diferencia para quienes utilizan el servicio (Miller, 2011).
La sencillez de los marcos expuestos más arriba oculta la complejidad y las relaciones dentro de cada marco y entre ellos; es decir, cualquier intento de influir en un resultado puede afectar a otros; existe una dependencia interactiva entre las actividades, los recursos y los cambios que pueden conducir a un cambio en la calidad de vida de las personas usuarias (Mitchell, 2018). Los datos de este estudio sugieren que la interacción de los resultados vividos por menores, familiares y profesionales contribuye a mejorar los resultados de calidad de vida de menores y familiares. La complejidad de la experiencia de menores, familiares y profesionales es evidente. Estos marcos ofrecen un punto de partida para comprender la complejidad de la contribución a los resultados de las FGC y, de forma más amplia, de la protección a la infancia. La aplicación de los marcos requerirá más investigación, en particular sobre si la infancia conceptualiza los resultados de forma distinta a las personas adultas de la familia.
Este artículo realiza una contribución significativa a la comprensión de los resultados en protección a la infancia. El análisis presentado aboga por reimaginar los resultados de las FGC, de modo que los resultados importantes para las familias se consideren junto a los conceptualizados por profesionales. Considerar así los resultados garantiza una comprensión más amplia y matizada de la contribución de las FGC a los resultados, que refleja la complejidad vivida por quienes participan en los servicios de protección a la infancia. Al conceptualizar los resultados, es importante mantener el foco en quienes utilizan el servicio y en el personal profesional que trabaja con esas personas. Las FGC pueden ofrecer un mecanismo de diálogo compartido sobre cómo conciliar las distintas expectativas de familias y profesionales, de modo que se consideren mutuamente importantes para avanzar. Estos hallazgos tienen implicaciones no solo para la medición y el registro de los resultados de las FGC, sino también, de forma más amplia, para los servicios para la infancia, ya que se suman a los debates internacionales sobre los resultados que el sistema de protección a la infancia pretende alcanzar, sobre la importancia de generar datos que nos ayuden a comprender qué pueden ser los resultados desde distintas perspectivas y sobre cómo podríamos valorar si se alcanzan (Shlonsky & Benbenishty, 2014). El registro y la comunicación de los resultados deben reflejar las diversas experiencias de quienes participan en el servicio (incluida la infancia), para que se recojan y expresen de forma significativa y aceptable no solo para quienes encargan, gestionan y dotan de personal a los servicios, sino también para las propias personas usuarias. De este modo, la complejidad de la vida de las familias puede comprenderse en el contexto de su propia identificación de los resultados. Unos servicios eficaces requieren una mayor implicación de las personas usuarias (incluida la infancia), junto con profesionales, en la definición de los resultados en protección a la infancia.
Complexe Systémique: puntos clave
El estudio desplaza una pregunta que la protección a la infancia suele plantear mal: no «¿funcionan las conferencias de grupo familiar?», sino «¿quién decide qué cuenta como resultado?». Los metaanálisis encuentran poco efecto sobre los acogimientos o las notificaciones; las familias, por su parte, hablan de ser escuchadas, de aprender a hablarse, de vínculos recuperados con una rama de la familia. Desde un punto de vista sistémico, destacan dos aspectos. El tiempo reservado a la familia, sin profesionales, devuelve al sistema familiar su lugar como autor de su propio plan, y Daryl lo dice con sencillez: es «nuestro» plan. Y el personal profesional, situado como participante y no en posición de dirigir, descubre competencias familiares que no había visto, lo que a su vez cambia su relación con la familia. La limitación se reconoce: once «buenos» casos elegidos intencionadamente, entrevistas retrospectivas, pocos menores. El texto es útil sobre todo como herramienta para cuestionar nuestros propios indicadores. Puede leerse junto con el artículo sobre el trabajo sistémico con madres y padres de menores en acogimiento y el estudio sobre la experiencia de las familias en las reuniones de Diálogo Abierto.
Notas del original
Agradecimientos. Quisiera dar las gracias a las familias, a profesionales del trabajo social y a las personas coordinadoras de Family Group Conferencing por compartir sus experiencias. Gracias al Economic and Social Research Council (ESRC) por financiar la beca doctoral con Children 1st y al Centre for Research into Families and Relationships de la Universidad de Edimburgo. La dirección académica de este proyecto de investigación estuvo a cargo de Prof. Kay Tisdall y Dr. Autumn Roesch-Marsh. Gracias también a Prof. John Devaney, Dr. Steve Kirkwood y Jan McClory por sus comentarios sobre versiones anteriores del artículo.
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Traducción no oficial de Reimagining child welfare outcomes: Learning from Family Group Conferencing, de Mary Mitchell, Child & Family Social Work, vol. 25, n.o 2 (2020), doi: 10.1111/cfs.12676, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción al español, tablas presentadas como listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «Reimagining child welfare outcomes: Learning from Family Group Conferencing», publicado en Child & Family Social Work (2020) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Mitchell, M. (2020). Reimagining child welfare outcomes: Learning from Family Group Conferencing. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/reimagining-child-welfare-outcomes-learning-from-family-group-conferencing (Obra original publicada en 2019 en Child & Family Social Work, 25(2), 211-220 (2020); republicada en 2020 por Child & Family Social Work, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/cfs.12676)
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