Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Solution Focused Practices · Estudio de caso
Este artículo explora cómo el uso del silencio en una sesión de terapia familiar puede abordar la discordia familiar, sobre todo cuando se combina con preguntas bien pensadas de la terapia breve centrada en soluciones (SFBT, por sus siglas en inglés) que invitan a las personas consultantes a reflexionar y a responder en su fuero interno, lo que favorece la comprensión personal sin la presión de tener que responder en voz alta. Este método dio lugar a respuestas no dichas que, en última instancia, facilitaron un progreso significativo. Los cambios profundos vividos por la familia se consolidaron en las sesiones de seguimiento, que pusieron de manifiesto transformaciones importantes en la dinámica familiar. El artículo detalla las preguntas planteadas, el proceso terapéutico y los resultados observados, y muestra que acoger el silencio de las personas consultantes con preguntas centradas en soluciones puede ser una manera eficaz de abordar la discordia familiar.
Traducción no oficial al español de Unspoken Answers: Using Silence in Session – Engaging Client Silence With Thoughtful Solution Focused Questions to Address Family Discord, de Joseph Lettieri y Ayse Adil, publicado en Journal of Solution Focused Practices, vol. 8, n.º 2 (2024), doi: 10.59874/001c.126338, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, con un intertítulo añadido («Introducción»), lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Este estudio de caso pone de relieve un enfoque singular adoptado por la terapeuta Ayse Adil, que condujo la sesión sin darla por terminada antes de tiempo ni pedir a nadie que se marchara. Al implicar a las personas consultantes con preguntas mientras permanecían en silencio y respondían en su fuero interno, creó una sesión productiva, libre de las disputas que se habían producido al principio. Aunque respondían en silencio, las personas consultantes estaban activamente implicadas y procesaban interiormente las preguntas de la terapeuta. Este método dio lugar a respuestas no dichas que, en última instancia, facilitaron un progreso significativo.
El uso de una sesión silenciosa no es una idea nueva, ni tampoco lo es en la terapia breve centrada en soluciones. Ya en 2006, Eileen Murphy, cuya organización, Eileen Murphy Consultants, tiene su sede en el Reino Unido, escribió sobre la concepción de la sesión silenciosa específicamente para trabajar con personas consultantes que se resisten verbalmente. En el momento en que se utilizó la sesión silenciosa en el caso descrito, Ayse no lo sabía.
Los cambios profundos vividos por la familia se consolidaron en las sesiones de seguimiento, descritas en las páginas 11-16 del artículo, que pusieron de manifiesto transformaciones importantes en la dinámica familiar. El artículo reconoce asimismo el papel de la madre como coinvestigadora en la exploración de esta técnica. Su participación fue decisiva para el éxito de la sesión, lo que sugiere que recurrir de forma estructurada al silencio de las personas consultantes podría ser beneficioso en casos similares en el futuro. El artículo detalla las preguntas planteadas, el proceso terapéutico y los resultados observados, y muestra que acoger el silencio de las personas consultantes con preguntas centradas en soluciones puede ser una manera eficaz de abordar la discordia familiar.
Epígrafes
«El silencio es una fuente de gran fuerza.» — Lao Tzu
«Si hubiera un poco más de silencio, si todos nos calláramos… quizá podríamos entender algo.» — Federico Fellini
«Las conversaciones más importantes de nuestra vida se producen en silencio.» — Simon Van Booy, Love Begins in Winter: Five Stories
Complexe Systémique · nota sobre el texto publicado
El artículo reproduce las propias palabras de una madre: extractos de una entrevista en directo realizada en la conferencia en línea SF24 y dos correos electrónicos que escribió después, con sus propios encabezados. La revista los publica con su consentimiento; SF24 es el marco en que tuvo lugar la entrevista, no una publicación anterior. La familia permanece anónima en el artículo, salvo que la madre aceptó que se utilizara su nombre real durante el taller; aquí no se ha añadido ningún nombre, edad ni lugar que no figure en el original. Cabe señalar que el artículo sitúa la conferencia SF24 en agosto de 2024 al presentar el caso, y el 3 de mayo de 2024 en la sección que le dedica; ambas menciones se conservan tal como fueron publicadas. Por último, el título original lleva cuatro banderas: anuncian resúmenes traducidos que la revista adjunta como archivos (chino tradicional y simplificado, polaco, rumano), no traducciones completas; no se reproducen aquí.
La psicoterapia consiste en que una persona consultante acude a una o un profesional cualificado para que la ayude a resolver problemas y a realizar los cambios que desea en su vida. Implica principalmente el uso de la comunicación verbal en el marco de una relación terapéutica. En ocasiones, el progreso puede verse obstaculizado por diversos factores. Por ejemplo, a las personas consultantes puede costarles formular sus pensamientos con eficacia. En la terapia de pareja y familiar, pueden enzarzarse en exceso en discusiones, disputas y conflictos improductivos, lo que también puede frenar el progreso. Un enfoque que ha demostrado ser eficaz para afrontar el conflicto verbal en las familias es la terapia breve centrada en soluciones (SFBT), que se basa en el uso de preguntas para activar emociones positivas que contrarresten las emociones negativas generadas (Kim & Franklin, 2015). Sin embargo, hay momentos en que ni siquiera las preguntas de la SFBT bastan para llevar la conversación entre los miembros de la familia hacia una dirección más tranquila, positiva y productiva. La razón de utilizar este enfoque era hacer deliberadamente algo distinto para romper el ciclo del conflicto verbal.
Una sesión silenciosa centrada en soluciones es aquella en la que quien ejerce la terapia plantea preguntas y las personas consultantes responden interiormente, reflexionando sobre sus respuestas en su mente en lugar de decirlas en voz alta. También pueden realizar actividades como dibujar para expresar sus pensamientos. En este caso concreto, la terapeuta decidió de forma espontánea que la familia respondiera interiormente para desactivar las disputas que habían surgido durante la sesión. Este enfoque permite a las personas consultantes procesar las preguntas en profundidad y a su propio ritmo, y crea un espacio tranquilo para la autorreflexión y la toma de conciencia. La sesión era un intento de dar a las personas consultantes tiempo para responder a las preguntas planteadas sin interrupciones ni críticas. En cuanto al silencio, solo se oye la voz de la terapeuta a lo largo de toda la sesión, y únicamente una breve respuesta al final, sobre si a las personas consultantes les ha resultado útil la conversación.
Cuando se habla del silencio en psicoterapia, puede referirse a que la persona consultante no responde a las preguntas de quien ejerce la terapia o no se implica en el proceso en general. Estos comportamientos suelen verse de forma negativa y se denominan resistencia de la persona consultante (Levitt & Morrill, 2023). Al mismo tiempo, se entiende que cierto silencio forma parte del proceso de las conversaciones terapéuticas. Los huecos en la conversación dan a las personas consultantes tiempo y espacio para reflexionar y formular una respuesta meditada a lo que a menudo viven como preguntas difíciles.
El enfoque centrado en soluciones es un enfoque de terapia breve orientado al futuro, dirigido a objetivos y basado en la evidencia, que ayuda a personas y organizaciones a lograr cambios construyendo soluciones en lugar de centrarse en los problemas y en los acontecimientos que los provocaron. (de Shazer et al., 2007, 2021; Kim et al., 2010, 2019) En el enfoque centrado en soluciones, pedimos a las personas consultantes que respondan a preguntas que quizá no esperaban en una conversación terapéutica. Las personas consultantes suelen esperar que se les pregunte por sus problemas, por ejemplo: «¿Qué te trae por aquí?», una pregunta que quizá no sea fácil de responder pero sobre la que, por lo general, ya han reflexionado. En cambio, quien practica el enfoque centrado en soluciones abrirá con una pregunta más orientada al futuro, como «¿Cómo sabrías que venir aquí a verme te ha sido útil?», que exige un proceso de pensamiento distinto. Por eso, a quien ejerce la terapia centrada en soluciones no le desconcierta que una persona consultante responda con silencio o diga «No lo sé». Según Macdonald (2011), «En la terapia centrada en soluciones, las preguntas orientadas al futuro a menudo toman por sorpresa a las personas consultantes, ya que no suele pedírseles que piensen en sus objetivos o en posibles soluciones, como ocurre en los enfoques terapéuticos tradicionales. El silencio que sigue a estas preguntas es una parte natural y necesaria del proceso, que permite a las personas consultantes entregarse a una reflexión más profunda». El silencio da a la persona consultante el tiempo y el espacio para formular una respuesta a tus preguntas, para entender lo que se le pide y para buscar en su base de datos mental respuestas anteriores ya probadas. Una pregunta orientada al futuro requiere más tiempo de procesamiento, porque es posible que no disponga de respuestas ya hechas.
En este artículo presentaremos un estudio de caso de una familia en el que la mayor parte de la sesión se desarrolló sin respuestas verbales de las personas consultantes a las preguntas que se les planteaban. En este estudio de caso, la familia fue atendida en línea debido a la distancia entre su domicilio y las oficinas de Family Based Solutions. Aunque el estudio de caso es un ejemplo del uso de una sesión silenciosa, incluye además el anclaje (grounding) de las personas consultantes, lo que tuvo el efecto de reducir el conflicto y la tensión entre los miembros de la familia. Según Porges (2011), «La base de una terapia eficaz reside en crear un entorno seguro y acogedor para las personas consultantes. Técnicas como la respiración profunda, la relajación muscular progresiva y la visualización guiada pueden ayudarlas a relajarse y a sentirse ancladas, lo que les permite implicarse plenamente en el proceso terapéutico». (Porges, 2011). Ayse pensó que a la familia le vendrían bien unos ejercicios de anclaje, ya que cuando la persona consultante se siente cómoda y relajada es más capaz de explorar sus pensamientos. Anclarlas en su propio espacio rebajó la tensión de la situación. Las técnicas de anclaje se utilizan a menudo en terapia para ayudar a las personas consultantes a gestionar emociones angustiosas y conectarlas con el momento presente. Anclar a la persona consultante en el presente puede facilitarle pensar con más claridad y concentración (Porges, 2011).
Se mostrará cómo Ayse Adil, mediante sus preguntas, pide a la familia que se implique en una imaginería (no) guiada (Greene & Lee, 2011), cerrando los ojos y visualizando su futuro preferido con el mayor detalle posible. Esto difiere de la imaginería guiada, que «designa un conjunto de técnicas terapéuticas cuyo propósito es aumentar la motivación de las personas hacia acontecimientos futuros imaginando un “futuro positivo”, así como practicar y ensayar habilidades útiles para el compromiso conductual futuro» (Hamilton et al., 2013). La diferencia en la imaginería utilizada en el estudio de caso es que Ayse no guía a las personas consultantes a través de un lugar o de una serie de acciones imaginados; en este caso, las personas consultantes visualizan su propio recorrido personal hacia sus futuros preferidos singulares.
El uso de la imaginería no guiada implica simulaciones mentales, otra forma de imaginería mental más acorde con la intervención utilizada con la familia. Las simulaciones mentales se definen como ensayos de acontecimientos futuros (Cole et al., 2021). Se dividen en dos tipos distintos: las simulaciones mentales del resultado y las del proceso. Las simulaciones mentales del resultado exigen que la persona consultante considere el significado del resultado deseado y cómo se sentiría al alcanzar su objetivo. La simulación mental del proceso exige que piense en las series concretas de acciones necesarias para alcanzar su objetivo, en quién más tendría que intervenir en el proceso, en los posibles obstáculos para alcanzar sus objetivos y en cómo superarlos. En este estudio de caso, se guía a la familia para que piense en los pasos pertinentes hacia sus objetivos singulares y los visualice, lo que tiene el efecto de aumentar su confianza en llevar a cabo con éxito el comportamiento. Esto implica una visualización detallada de los aspectos procedimentales, en lugar de centrarse únicamente en el resultado final.
La familia del caso presentado en este artículo recibía atención de Family Based Solutions. Family Based Solutions fue fundada en octubre de 2012 por tres personas y desde entonces ha trabajado con 985 familias. La organización benéfica tiene su sede en Londres y se creó para apoyar a personas que sufren violencia por parte de sus hijas e hijos, a familias que se recuperan de la violencia doméstica y para trabajar con personas adultas que ejercen violencia doméstica. La organización empezó a utilizar el enfoque centrado en soluciones en 2014 como principal intervención familiar.
La derivación procedía del centro de estudios al que asistía una de las hijas. Solicitaban apoyo familiar porque la estudiante que acudía a su centro estaba muy estresada y no podía hacer frente a la situación en casa. La persona que hizo la derivación indicó que la estudiante había llegado al punto de plantearse seriamente marcharse del domicilio familiar. La familia estaba formada por la madre y dos hijas de 15 y 17 años, la menor de las cuales tenía un diagnóstico de autismo. Ayse Adil se reunió primero con la madre; a continuación figura la información recogida en esa conversación. El artículo pasará después a la reunión familiar y a las sesiones de seguimiento con cada miembro de la familia. También se incluirán extractos abreviados de la entrevista en directo con la madre en la conferencia en línea SF24, celebrada en agosto de 2024.
La reunión fue una ocasión para comprender las preocupaciones de la madre y la mejor manera de apoyar a la familia. La madre explicó que su marido había muerto seis años antes y que había sido muy violento con ella y con sus hijas. Ejercía violencia verbal y, cuando las maltrataba, les prohibía llorar. El marido ejercía también violencia económica: decidía cuándo y en qué se podía gastar el dinero. Aunque su muerte había supuesto cierto alivio, la madre sentía que no sabían cómo hacer el duelo. Las emociones encontradas por la pérdida de un marido y de un padre, y el alivio de que ya no estuviera allí para vigilar cada uno de sus movimientos, estaban afectando a su salud mental.
La madre había dejado su trabajo de maestra para ocuparse de sus dos hijas. Durante los seis años transcurridos desde la muerte del padre, las tres habían acudido a terapeutas y habían recibido un diagnóstico de TEPT. A la hija de 15 años, a la que llamaremos Milly, se le diagnosticó autismo a los 8 años. El padre siempre lo negó y nunca aceptó el diagnóstico. Creía que solo buscaba llamar la atención. La madre contó que Milly había aprendido a enmascarar sus comportamientos delante de su padre por miedo a que le hiciera daño.
La hija de 17 años, a la que llamaremos Penny, tenía dificultades con su propia salud mental y había intentado quitarse la vida tras la muerte de su padre. La madre explicó que la presión añadida del trastorno de su hermana y la falta de comprensión hacían que discutieran constantemente, y que esto les estaba pasando factura a ella y a Penny. La madre explicó que la casa es invivible cuando las dos chicas están juntas en ella. En consecuencia, se acordó organizar una reunión familiar la semana siguiente. La madre advirtió de que las chicas podían mostrarse reticentes y se disculpó de antemano por si parecían maleducadas o «frías».
La familia estaba reunida alrededor de la mesa de la cocina, mirando la pantalla del portátil. Ayse se presentó, explicó su función en Family Based Solutions y les preguntó una por una cuáles habían sido sus experiencias con los apoyos que habían recibido anteriormente. Se lo preguntó porque las chicas dijeron que eran reacias y que no tenían esperanza de que esta intervención les sirviera. Habían tenido experiencias negativas de terapia y no participaban de buen grado.
La primera pregunta fue: «¿Qué os indicaría que esta sesión no sería una pérdida de tiempo?». Las tres dieron respuestas parecidas: «que no me juzguen», «que no me digan que me pasa algo» y «que me hagan sentir incómoda». Cabe señalar que utilizaron muchas palabras «subidas de tono» para describir sus experiencias. La pregunta siguiente fue: «¿Qué os gustaría que ocurriera en su lugar?». Esta pregunta ayuda a las personas consultantes a «visualizar un resultado positivo, lo que fomenta un sentimiento de esperanza y de dirección». (Miller et al., 1996) La respuesta de las tres fue simplemente: «No lo sé».
(Ayse Adil aparece como AA)
Transcripción
AA – Mamá, ¿qué no cambiarías de Milly?
(esta pregunta buscaba identificar fortalezas y lo que no cambiarían unas de otras.)
Mamá – Ay, eh, no sé. Bueno, tiene un carácter encantador, puede ser muy cariñosa cuando quiere, adora a la perra. (Milly había interrumpido agresivamente a su madre al menos 5 veces hasta ese momento para insinuar que su madre tenía depresión y la mente nublada y que, por tanto, no podía pensar con claridad)
AA – Milly, ¿qué no cambiarías de tu madre?
Milly – Que lo sepas, te doy 10 minutos. Si no me gusta, me voy. Yo sé lo que cambiaría. Gracias a ella y a mi hermana, hasta la perra tiene ansiedad. El veterinario le diagnosticó ansiedad y hasta ella está tomando pastillas.
AA – Vaya. Siento oír eso. Entonces es aún más importante que trabajemos todas juntas para ayudar a vuestra perra a superar su ansiedad (la perra estaba tumbada en el suelo de la cocina y no se movió en toda la sesión).
Penny – ¿Te quieres callar? (a Milly), para ya. No te aguanto.
Milly – (imita a Penny) Como si te importara.
Mamá – Milly, tienes que entender que Penny y yo lo estamos pasando muy mal con nuestra salud mental.
Milly – (con sarcasmo), ¿en serio? No me había dado cuenta. No me había dado cuenta de que os pasáis el día llorando.
Mamá – Sí, Milly, por eso tomo mi medicación, para poder aguantar el día.
Milly – (con sarcasmo) ¿Y qué tal te funciona?
Penny – Cállate ya (a Milly)
Milly – (dirigiéndose a AA) La semana pasada hice un esfuerzo y le pedí a Penny que viera una película conmigo. Por una vez aceptó y pusimos una película de Netflix que yo ya había visto. Le pregunté qué le había parecido y me dijo: «estaba bien, pero hay partes que no me han gustado». O sea, ¿cómo puedes decir que está bien y luego decir que hay partes que no te han gustado? ¿Cómo es eso posible?
Penny – Es mi opinión, Milly. Déjalo ya.
Mamá – (a AA) ¿Ves con lo que tengo que vivir?
En ese momento las chicas discutían, la madre lloraba y la perra seguía inmóvil en el suelo de la cocina. Estaba claro que las discusiones y las disputas estaban interrumpiendo la sesión y hacían muy improbable cualquier perspectiva de progreso futuro. AA decidió recurrir a la sesión silenciosa como medio para poner fin a la discordia en la habitación y evitar que la sesión terminara antes de tiempo. AA ya había utilizado una sesión silenciosa en un caso anterior similar, en el que todos los miembros de la familia hablaban a la vez y estaban en desacuerdo.
AA – Vale…. Voy a probar algo con vosotras. Os voy a hacer preguntas y lo único que necesito es que las respondáis en vuestra cabeza. La regla es: no habláis, no le contáis a ninguna de nosotras lo que pensáis. Si os resulta útil, podéis coger una libreta y un bolígrafo para apuntar las preguntas. Cuando estéis listas para la pregunta siguiente, levantad el pulgar. Si en algún momento os sentís incómodas, decídmelo y paro. Os pediré que cerréis los ojos, salvo que eso os haga sentir incómodas. Las preguntas tratarán sobre vosotras y vuestra familia.
La sesión silenciosa se utilizó sobre la marcha debido al conflicto surgido en la sesión familiar. Era muy evidente que había pocas posibilidades de evitar que las partes se culparan mutuamente y poca disposición a escuchar el punto de vista de las demás.
Milly subió corriendo a buscar tres libretas y bolígrafos. Ayse observó que ya habían pasado los 10 minutos y que Milly seguía participando en la sesión. Mientras Milly estaba arriba, Ayse recorrió la habitación con la mirada para ver si había objetos que pudieran utilizarse en la sesión. Ayse quería empezar con algunos ejercicios de anclaje y de visualización para preparar a la familia para las preguntas que vendrían después.
AA – Me gustaría que cerrarais los ojos y visualizarais dónde estáis sentadas. Sentid el cojín de la silla en la que estáis sentadas. Moved las manos para sentir la silla de madera donde termina el cojín. ¿Qué textura tiene? ¿Lisa? ¿Rugosa? ¿Qué temperatura tiene? Sentid los pies en el suelo. Sentid las manos y moved los dedos. Ahora, visualizad la cocina en la que estáis sentadas. Sin abrir los ojos ni moveros, visualizad dónde estáis sentadas y dónde están sentados los demás miembros de vuestra familia. Pensad en un momento en que las tres os sentasteis en estas sillas junto a la mesa y disfrutasteis juntas de una comida. ¿Qué comisteis? ¿Cuál fue la conversación que hizo de aquel momento una buena experiencia? ¿Qué hicisteis para contribuir a ello?
AA – Solo con el pulgar hacia arriba o hacia abajo, decidme si os sentís cómodas para continuar (pulgar hacia arriba de todas)
AA – Sin daros la vuelta, quiero que visualicéis vuestra nevera. En la nevera hay un imán. En ese imán hay una foto de las tres en un parque de atracciones, en una atracción acuática. Mamá va sentada al final del tronco, Milly en medio y Penny delante. Me gustaría que visualizarais las caras que pusisteis al bajar en el tronco. Tomaos un momento para recordar qué sentisteis (Milly y Penny empezaron a reírse, luego la madre se unió a ellas; seguían con los ojos cerrados).
Las preguntas y el anclaje utilizados en esta parte de la sesión pretendían recordar a la familia que había habido momentos que eran excepciones a los problemas planteados. Se esperaba que el detalle que las preguntas habrían suscitado en los pensamientos de la familia la hiciera sentirse más relajada y menos saturada por el problema
AA – (comprobó cómo estaba la familia: estaban de acuerdo en continuar, como indicó la señal del pulgar de todos los miembros de la familia)
AA – Pensando en todo lo que habéis vivido, a pesar de todo ello, ¿qué os hace seguir adelante? (pausa)
Esta fue la pregunta con la que Ayse empezó a suscitar las fortalezas y los recursos de la familia y la manera en que habían logrado seguir adelante pese a todo su trauma pasado. En FBS, todas las familias que acompañamos han vivido alguna forma de violencia entre sus miembros, y para nosotros es importante poner de relieve cómo han logrado afrontarla, así como sus fortalezas y sus recursos. En una sesión normal en la que las personas consultantes responden verbalmente, esta pregunta suele suscitar respuestas como «No lo sé» o «Tengo que seguir adelante, no tengo elección», que pueden llevar de nuevo a la conversación sobre el problema y a un sentimiento de desesperanza. Al guardar las respuestas en la cabeza de cada miembro de la familia, Ayse no conocía la respuesta dada, de modo que la sesión pudo continuar sin interrupciones.
Cuando el tiempo entre la pregunta y el pulgar levantado era corto, Ayse planteaba más preguntas de tipo «¿qué más?», ya que ese breve lapso se interpretaba como señal de que la pregunta había sido fácil de responder; hacer que las personas consultantes pensaran en otros beneficios aportaría más detalle a sus respuestas.
En la primera reunión con la madre se había mencionado que la casa se había vuelto invivible y que discutían constantemente. La escala se formuló de manera que la familia imaginara un hogar en el que la comunicación fuera más positiva y sus relaciones estuvieran en un punto mucho mejor.
Es importante que cada persona de la familia tenga un papel que desempeñar para alcanzar sus futuros preferidos. No puede dejarse que solo algunos miembros de la familia realicen los cambios deseados.
Ayse hizo muchas preguntas sobre cómo afrontaría la familia los posibles retrocesos. Esto se debía al caos inicial de la reunión familiar y a que una reunión anterior a solas con la madre indicaba que los problemas a los que se enfrentaba la familia eran complejos y estaban arraigados. También es realista suponer que, como en todas las familias, las relaciones familiares tienen altibajos.
AA – Visualizad la cocina. Visualizaos unas a otras y cómo podría estar sentada la persona que tenéis al lado. Recordad un momento en que fuisteis felices con esa persona, un instante o una época en que os reíais juntas. ¿Qué tuvo de maravilloso aquel momento? Sentid el cojín bajo vuestro cuerpo. Sentid la silla de madera. Sentid los pies y moved los dedos. Ahora, abrid los ojos despacio.
Aquí terminó la sesión, que había durado algo menos de 45 minutos; la familia no dio ninguna respuesta verbal a las preguntas. La sesión concluyó de la siguiente manera.
Transcripción
AA – ¿Qué tal ha sido para vosotras?
Milly – Ha sido relajante. Mamá, ¿te acuerdas de cuando bajamos de la atracción acuática y estabas tan mareada?
Penny – Sí, y luego se encontró fatal (todos los miembros de la familia se ríen)
Mamá – Era mi primera vez, dejadme en paz (riéndose)
AA – ¿Y qué más os ha resultado útil?
Penny – Me ha gustado, ha estado bien. Para ser sincera, pensaba que iba a ser una tontería.
Milly – Yo también.
Mamá – Me ha sentado bien sentir los buenos momentos y recordar que hemos pasado por muchísimo, pero que estamos juntas y que tenemos muchos momentos en los que somos felices.
Ayse sintió alivio por haber podido llevar a cabo la sesión y poner fin a las disputas con las que había empezado.
Ayse se reunió con la madre dos semanas después de la sesión silenciosa de la familia. Las reuniones se concertaron por correo electrónico con la madre. El intervalo de dos semanas tenía por objeto dejar pasar algo de tiempo para que la familia pudiera percibir posibles cambios. Lo primero en lo que se fijó Ayse fue en la perra. Movía la cola y buscaba atención. La madre contó que las cosas iban mucho mejor. Seguía sin saber cuáles eran las mejores esperanzas de Milly y de Penny en la sesión silenciosa, pero pasaban más tiempo juntas como familia y disfrutaban de la compañía mutua. La mejor esperanza de la madre era reencontrarse a sí misma. Desde la sesión silenciosa sale más, ha contado a las chicas que está viendo a alguien y disfruta de sus citas. Le sorprendió que las chicas se alegraran muchísimo por ella. La madre ha vuelto también a pintar. Lo había dejado cuando las chicas eran pequeñas, porque su marido de entonces decidió que era un derroche de dinero.
La sesión de seguimiento con Milly tuvo lugar dos semanas después de la sesión silenciosa. Milly describió la sesión silenciosa como «ruidosa». Fue la sesión más ruidosa que había tenido nunca. Dijo que había sido ruidosa porque era la sesión en la que más había hablado. Al preguntarle qué diferencia le había supuesto, respondió: «Me sentí reconocida, y fue divertido pensar en momentos en que su madre y su hermana eran más felices». Le sorprendió mucho notar que su madre está más feliz y su hermana menos «gruñona».
La sesión de seguimiento tuvo lugar dos semanas después de la sesión silenciosa. Penny explicó que su hermana se había calmado. A lo largo de la conversación se dio cuenta de que su hermana se había calmado como consecuencia de los cambios que ella y su madre habían hecho. Penny asistía ahora a clase casi todos los días y había empezado a tejer con su madre. Penny describió la sesión silenciosa como diferente, pero «diferente para bien». Dijo que había podido seguir las preguntas y que, aunque a veces le costó responder a algunas, valoró tener el control sobre el momento en que se haría la pregunta siguiente.
La conferencia SF24 tuvo lugar el 3 de mayo de 2024. Esta conferencia en línea se celebró durante 24 horas y en 4 husos horarios distintos. Fue un evento gratuito en el que profesionales que utilizan el enfoque centrado en soluciones en diversos contextos y organismos impartieron talleres sobre su uso del enfoque. Family Based Solutions organizó un taller titulado «Trabajar con familias que afrontan múltiples dificultades». La madre indicó que aceptaba que se utilizara su nombre real en el taller.
Se trató de un taller con 39 personas asistentes, que pudieron hacer preguntas a la madre sobre su experiencia de la sesión silenciosa y sus resultados para ella y para sus hijas. La transcripción siguiente se ha editado para destacar los puntos principales de la sesión, con las preguntas planteadas por las personas participantes.
Se pidió a la madre del estudio de caso que diera su opinión sobre el uso de la sesión silenciosa y el impacto que tuvo en ella y en sus hijas. La sesión completa del taller puede verse en el siguiente enlace: YouTube; la madre del estudio de caso se incorporó a la sesión en el minuto 18 y 24 segundos.
Taller SF24
Mamá – En nuestra casa se discute mucho y nos rebatimos todo el rato los puntos de vista. La sesión silenciosa fue una sacudida. Estuve 20 años en una relación de maltrato y control coercitivo, y expresar mis propios deseos y esperanzas era un acto de valentía. Decirlos en mi cabeza sin que mis hijas me oyeran fue algo muy potente para mí y para ellas.
La sesión silenciosa se utilizó para garantizar que cada persona pudiera pensar sin interrupciones. Ayse sentía que la sesión se le estaba yendo de las manos y que había que hacer algo para devolverle cierto orden. La única señal de que se respondía a las preguntas era el pulgar levantado de los miembros de la familia. La madre indicó que, debido a su anterior relación de maltrato con su pareja, había perdido la voz por el carácter controlador de esa relación. La sesión silenciosa es una manera de garantizar que las personas supervivientes de violencia doméstica puedan empezar a expresar lo que antes estaba prohibido o era ignorado.
Mamá – Una pregunta muy potente que hizo Ayse fue: «¿Cómo sabría alguien que os mirara desde fuera que habéis hecho algunos cambios?». Me cambió la perspectiva. La dinámica en casa cambió muchísimo. En una semana, se acabaron las discusiones. Empecé a hacer mis cositas, y me sentía revolucionaria. Nuestra casa está mucho mejor. Estoy abajo, en mi estudio, haciendo mis obras, y las chicas están más felices. No ha resuelto todos nuestros problemas, pero el cambio en nuestra dinámica es enorme. El silencio nos dio permiso para hacer cambios. Las chicas notaron que yo estaba mucho más feliz. El silencio generó muchísima acción en nuestra casa.
En este caso, preguntar quién más, aparte de la familia, podría notar los cambios modificó la perspectiva de la madre sobre el problema. Al recuperar su pasión por el arte, la madre se sintió más feliz, lo que tuvo el efecto de reducir las discusiones y de transformar los patrones de interacción, antes negativos, dentro de la unidad familiar
Las personas participantes tuvieron la oportunidad de hacer preguntas a la madre.
Taller SF24
Participante 1 – Mamá, ha sido increíble. Gracias por compartirlo. Me preguntaba por el tipo de preguntas que te hicieron. Las respondiste mentalmente durante la sesión. ¿Has vuelto a ellas desde entonces? ¿Se te ocurren a veces otras respuestas? ¿Han cambiado las respuestas con el tiempo?
Mamá – Muy buena pregunta. Pues sí, las apunté todas. Y he vuelto a ellas, ya sabes, cuando tienes un día flojo o lo que sea, y piensas: «¿sigo queriendo esas cosas?». Y «¿quiero cambiarlas?». Pero, ya sabes, son muchos pasitos minúsculos para llegar a un cambio bastante grande al que me gustaría llegar.
Participante 2 – Gracias de nuevo, mamá, por estar aquí. Yo quizá habría dicho: vale, no respondáis en voz alta, pero escribidlo. No sé si yo habría tenido el valor de apostar por el silencio. Y me pregunto… parece que fue mejor responder simplemente en silencio que hacer que todo el mundo lo escribiera. Pero me pregunto si tengo razón en que sentiste que escribirlo después, y no en el momento, era mejor.
Mamá – Creo que no decirlo en voz alta significaba que, ya sabes, sé que podía pensar en cosas que son realmente importantes. Y creo que para mi hija mayor, a la que la de 15 años no dejaba nunca hablar, por una vez podía decir lo que quería decir en su cabeza sin tener que discutirlo.
Participante 3 – Y mamá, gracias de nuevo por compartir con el grupo parte de tu historia, es muy útil. Mi pregunta es: ¿cuál fue tu reacción cuando Ayse os propuso por primera vez, a ti y a tus hijas, una sesión silenciosa? ¿Llegaste a dudar de su cordura o de su competencia? ¿O te preguntaste «¿qué demonios está haciendo?
Mamá – Pues me sorprendió mucho cuando dijo, en plan, vamos todas a estar sin hablar durante 20 minutos. Yo voy a ir haciendo estas preguntas. Y yo, ya sabes, nos quedamos todas de piedra. Y hizo falta mucho autocontrol para que nadie se pusiera a gritar o lo que fuera. Y creo que al principio sí pensé: bueno, esto es una tontería, pero, ya sabes, pensé: vaya, esto es una forma de escurrir el bulto. Porque se supone que se trata de que nos entendamos unas a otras o algo así. Pero en realidad fue increíble, desde la primera pregunta. Y ahí estábamos todas. Y luego ver a mis adolescentes responder, ya sabes, asintiendo o lo que fuera.
Ayse – ¿Puedo hacer una pregunta? Mamá, si no hubiera introducido una sesión silenciosa en el momento en que lo hice, ¿crees que la sesión habría ido igual de bien? ¿O crees que el resultado habría sido parecido?
Mamá – No sé qué habrías hecho en su lugar. Todas participaban, y eso estuvo genial. Pero se veía la dinámica de quitarse la palabra a gritos. Y creo que simplemente se habría descontrolado, o mi hija pequeña se habría ido sin más, ya sabes, o la mayor se habría quedado completamente callada y habría dicho que sí a todo. La pequeña dijo: «creo que paró esa especie de dinámica en espiral». Pero yo lo tenía, lo tenía en la cabeza, y nadie iba a hacerme callar ni a rebatírmelo. Y me pregunté si mis adolescentes sentían lo mismo, aunque solo nos estuviéramos oyendo a nosotras mismas.
Ayse – Una de tus hijas me dijo, como una semana después de la sesión, que había sido una de las sesiones más ruidosas que había tenido nunca. Le pregunté si eso era algo bueno o algo malo. Me dijo que era algo bueno.
Mamá – Simplemente dijeron, bueno: «Dios, ha sido increíble». Y cada una se fue a su sitio, pero creo que fue de verdad, sí, se sintió muy potente.
Participante 4 – ¿Puedo preguntarte, mamá: no saber lo que quería la familia, ¿os quitó presión a la hora de llevar a cabo vuestras ideas?
Mamá – Sí, creo que sí. Creo que todas queremos esforzarnos mucho, pero también estamos agotadas. Y creo que muchas de las personas aquí presentes lo sabrán: sentíamos que fracasábamos en muchos aspectos, cada una por su lado. Para las demás personas, o para las otras chicas, o lo que sea, que cada una pudiera decir «ah, pero tú no lo has hecho» o «creía que ibas a hacer eso y no lo has hecho»… todo eso desapareció. Y estoy segura de que para mis chicas, a quienes la vida les resulta muy difícil gran parte del tiempo, es lo mismo: que te quiten la presión, que simplemente lo intentes a tu manera, con pequeñas cosas. Pero, además, creo que nos hizo mirarnos de otra forma, porque estamos, en plan, buscando cosas positivas unas de otras, a ver si he notado que alguien hace algo diferente y de buena manera.
Después de recibir elogios de las personas participantes por su aportación, la madre dijo lo siguiente.
Mamá – Ay, bueno, estoy tan absolutamente agradecida por la ayuda. Pensaba que no tenía ninguna esperanza. Pero al final, solo con hablar, porque todo se trata de buscar una solución. No de por qué, qué y cómo ha sido el pasado. De hecho, creo que le escribí un correo a Ayse después y de verdad sentí: oh, puede que haya esperanza, ya sabes, quizá las cosas pueden cambiar, cuando yo ya había tirado la toalla, ya sabes, y creo que mis chicas también la habían tirado, ya sabes, todas hemos estado luchando contra pensamientos suicidas y todo, porque era simplemente: ¿cómo sales alguna vez de todas esas tormentas interminables de emociones, de trauma y de comportamientos en las que te quedas atrapada? Así que creo que sí. Nos dio a todas esperanza y positividad, que creo que se nos habían agotado un poco.
Participante 5 – Muchísimas gracias por venir y compartirlo con el grupo. Me pregunto qué notaste en ti misma después de la sesión silenciosa. O sea, ¿qué notaste en ti? ¿Qué notaron tus hijas en ti que tú pudieras reconocer como: oh, esto es diferente, esto es mejor?
Mamá – Y creo que, en mi caso, había estado tan centrada en los comportamientos de mi hija pequeña, en cómo nos afectaban a las demás, en cómo podíamos gestionar esos comportamientos… Sí, eso era lo que tenía en mente. Y, y luego salí de esa sesión pensando: bueno, no se trata de ellas, hay algo enorme que tengo que hacer yo. Tengo algo en lo que de verdad tengo que trabajar, cosa que no me esperaba. Y no me había dado cuenta, así que me hizo, ya sabes, todas estábamos un poco calladas después, esperanzadas, pero calladas.
Participante 3 – Esta pregunta es para las dos. En realidad son dos preguntas. Ayse, dijiste que propusiste una sesión silenciosa de 20 minutos. Y luego la hiciste. Así que me pregunto: desde el final de ese silencio hasta el final de la sesión, ¿cómo terminaste la sesión? Y mamá, ¿cómo lo viviste tú, en cuanto a la manera en que se cerró la sesión? ¿Qué tipo de instrucciones hubo? ¿Cómo la cerrasteis?
Ayse – Quería que se sintieran seguras. Así que les iba describiendo dónde estaban, antes de que volvieran a abrir los ojos. Para que sintieran dónde estaban, qué estaban haciendo, la textura de la silla, todo eso. Y luego les pedí que abrieran los ojos y, bien, la sesión silenciosa ha terminado. ¿Os ha resultado útil? Esa es una pregunta que hago siempre. También la hacía durante la sesión. ¿Esto os está siendo útil? ¿Os ha sido útil hasta ahora? La hacía cada cuatro o cinco preguntas, porque en realidad la sesión duró 45 minutos. Fueron 15 minutos intentando que os escucharais los deseos unas a otras, y entonces pensé: esto no se me da bien. No sé qué hacer por Zoom. Así que se trataba de que ellas tomaran conciencia de dónde estaban y de lo que estaban haciendo. Y luego pedirles que abrieran los ojos, y luego pedirles que simplemente se quedaran así un momento, y les dije: «¿os ha resultado útil?».
Mamá – Sí, creo que lo bueno de eso es que, ya sabes, como al final de una película, ya sabes, llegas al final de la película y, como la gente joven, que enseguida coge otra cosa y se pone a pasar contenidos o lo que sea, pues dejar que repose en ti. Así que creo que era para volver a anclarnos, y luego era, ya sabes, simplemente quedarte con ello ese ratito. Así sigue ahí, no saltas a lo siguiente. Es como si todo siguiera ahí.
Más adelante en la sesión, la madre aportó otras reflexiones interesantes, que se destacan a continuación:
Mamá – Porque creo que, en mi caso, las respuestas que me saltaban a la cabeza no eran necesariamente las que mi mente consciente habría reconocido, así que mientras estaba, ya sabes, una parte de mí estaba un poco impactada con lo que estaba pensando, ¿sabes? Me impactó lo que me vino a la cabeza. No me había dado cuenta de que eso era lo que de verdad quería.
En los días posteriores a la sesión de SF24, la madre envió dos correos electrónicos con sus reflexiones y con lo que había querido expresar durante la conferencia. A continuación se reproduce el contenido de los correos (el encabezado es suyo)
Correo 1
el poder del silencio/lo ruidosa que fue la sesión silenciosa en familia
Gracias por ayudarnos a todas a hacer cambios.
¡Estoy trabajando duro en trabajar sobre mí misma!
Correo 2
Sesión silenciosa de FBS 08/03/2024. En este correo, la madre compartió sus reflexiones sobre las preguntas que se le plantearon y sus respuestas silenciosas.
¿Qué te gustaría cambiar?
Cómo me afectan los estados emocionales de otras personas, buscar la aprobación ajena, andar de puntillas en torno a las emociones ajenas, sentirme responsable de los sentimientos ajenos, tener miedo a la ira y al rechazo, sentir que soy un fracaso, dudar de mí misma, perderme a mí misma, que me falte valor para mantenerme firme, para estar orgullosa de quien soy, estar abierta a ideas nuevas pero sin disculparme por mis valores, que me cueste disfrutar del tiempo a solas.
¿Cómo sería la vida si lo cambiaras?
No me dejaría zarandear por sus emociones y me mantendría tranquila/feliz mientras ellas atraviesan lo que estén atravesando, no tendría esa necesidad imperiosa de que me tranquilicen.
¿Qué podrías hacer para conseguirlo?
Responsabilizarme de mi propia felicidad, tomarme tiempo para realizarme saliendo a correr, con masajes, dedicándome a mis propias actividades artísticas, diciendo «me estoy tomando tiempo para mí porque lo necesito, lo merezco», disfrutando del tiempo a solas.
¿Qué diferencia supondría eso para ti?
No guardaría rencor a nadie por no satisfacer mis necesidades, estaría más satisfecha, más realizada, tendría más energía para lidiar con las demás personas porque no iría con el depósito vacío, tendría más confianza en mí misma.
¿A quién más afectarían los cambios?
No tendría la mecha tan corta, tendría más paciencia, sería menos dependiente, sería un ejemplo de cómo valorarse a una misma.
Los correos ofrecieron a la madre la oportunidad de reflexionar y darse cuenta de que, trabajando en su propia confianza en sí misma, podía dedicarse a actividades que le daban placer sin sentirse culpable. La reflexión mostró que había comprendido que trabajar en sí misma tendría beneficios añadidos en la manera de gestionar situaciones difíciles. Fue interesante y gratificante constatar que ahora sentía que «lo merecía», algo que probablemente le había sido arrebatado en su anterior relación de maltrato.
Ayse solo disponía de señales no verbales para evaluar si las preguntas tenían impacto o no daban en el blanco. Se observó que las personas consultantes levantaban la vista cuando se formulaba la pregunta, lo que se interpretó como señal de que estaban pensando en ella. En algunos momentos fruncían el ceño, lo que podía indicar que la pregunta resultaba confusa o inesperada. El tiempo entre la formulación de la pregunta y el pulgar levantado era también más largo o más corto según las preguntas. Ayse, la terapeuta en este caso, consideraba muy importante observar las expresiones faciales de las personas consultantes. Es difícil sacar conclusiones de las expresiones faciales o del lenguaje corporal de una persona, que es algo subjetivo y quizá no una ciencia exacta. Sin embargo, para Ayse era importante ver a las personas consultantes, aunque fuera por videollamada. Según explicó, esto le daba pistas sobre la dificultad o la facilidad de las respuestas mentales de las personas consultantes. Ello la orientaba sobre si plantear más preguntas de tipo «¿qué más?», en función del tiempo transcurrido entre la formulación de la pregunta y la señal del pulgar con la que las personas consultantes indicaban que se podía pasar a la pregunta siguiente.
Hacia el final de la sesión, Ayse planteó preguntas como: «Supongamos que habéis hecho progresos durante varias semanas y tenéis un retroceso: pensad en todas las maneras posibles de superar esos retrocesos»; otro ejemplo fue: «¿Cómo evitaríais que ese retroceso os impidiera avanzar?». Se incluyeron porque Ayse sentía que se trataba de una familia con años de disputas a sus espaldas y que sería natural que se enfrentara a algunos retrocesos. Las preguntas pretendían preparar a la familia para esos retrocesos y para lo que podía hacer para superarlos sin volver a las antiguas formas de comunicarse.
La diferencia en esta sesión silenciosa fue el uso del anclaje de las personas consultantes y el hecho de llevarlas a un estado mental cercano a la relajación. El anclaje se añadió porque la familia se comunicaba de forma negativa y la sesión corría el riesgo de terminar antes de tiempo, mientras que en una sesión en la que la persona consultante simplemente no se implicara verbalmente, el anclaje no habría sido necesario. Este enfoque benefició tanto a la terapeuta como a la familia, que había empezado la sesión en un estado de conflicto y desacuerdo. Se pidió a la familia que cerrara los ojos y se representara mentalmente su entorno y la posición de su cuerpo, lo que tuvo el efecto de traerlas al momento presente. Al estar más presentes, pudieron poco a poco calmar la mente y prepararse para responder a las preguntas que se les planteaban, con muchas menos interferencias de la conflictiva discusión anterior.
Se pidió a la familia que pensara en un momento en que habían estado juntas en ese espacio, disfrutando de la compañía mutua, en lo que habían comido y en la agradable conversación que habían mantenido. Esto habría tenido la ventaja de que la familia visualizara un momento en que se sentían felices en compañía unas de otras. Lo mismo cabe decir de la descripción por parte de la familia de la escena de la foto de la puerta de la nevera. Se les pidió que describieran con detalle el día en que estuvieron en la atracción acuática de un parque de atracciones: lo que podían sentir, oír y oler, y las caras que ponían. Esto las ayudó, una vez más, a recordar un momento en que eran felices juntas, lo que habría profundizado su estado de relajación antes de las preguntas de la terapeuta. La tensión que antes reinaba en la habitación se habría superado gracias al recuerdo de momentos más tranquilos y felices.
En la terapia centrada en soluciones, uno de los supuestos es que hay momentos en que la persona consultante es capaz de gestionar sus problemas de una manera más útil, o en que el problema habría debido producirse y no se produjo. En la SFBT esto se conoce como una excepción al problema que presenta la persona consultante. «Las excepciones cuestionan la idea de que los problemas son omnipresentes e insuperables. Al poner de relieve los casos en que el problema no está presente o es menos intenso, quienes practican la SFBT ayudan a las personas consultantes a reconocer su propia capacidad de acción y de cambio. Este cambio de perspectiva empodera a las personas consultantes para apoyarse en sus fortalezas y crear soluciones significativas» (Franklin et al., 2012).
En la SBFT, la pregunta del milagro tiene el potencial de transformar los futuros preferidos en imágenes visuales. Se pide a las personas consultantes que describan un futuro que les gustaría ver para sí mismas con el mayor detalle posible y de forma interactiva. Es una intervención basada en el futuro esperado por la persona consultante: se trata de que describa lo posible, no de que imagine lo imposible. «Cuando quienes ejercen la terapia utilizan la pregunta del milagro, animan a las personas consultantes a describir con detalle cómo sería su vida si ocurriera un milagro y sus problemas se resolvieran de la noche a la mañana. Esta descripción detallada ayuda a las personas consultantes a identificar lo que realmente quieren y a reconocer las señales de progreso cuando se producen» (Nelson & Thomas, 2007).
En el correo de la madre, sus viñetas ofrecen una visión interesante de la experiencia que tiene una persona consultante de una sesión silenciosa:
Las palabras de la madre
Libertad para expresar interiormente pensamientos que no podía expresar exteriormente
Esto es importante porque muchas de las personas consultantes que atendemos en FBS no están preparadas para hablar en voz alta de sus experiencias, o sienten demasiada vergüenza para hacerlo. Hemos comprobado que los hombres víctimas de violencia doméstica sienten vergüenza al hablar de un problema que en general se asocia a un género. Las familias que sufren violencia filioparental cargan también con mucho estigma y vergüenza; en una sesión silenciosa son libres de explorar estas cuestiones sin juicios ni críticas.
Libertad para pensar sin que te contradigan/interrumpan
Libertad para pensar sin juicios/sin molestar a las demás
Estos comentarios indicaban que la persona consultante podía concentrar toda su atención en pensar en las preguntas sin oposición. Había una claridad, en el sentido de que, sin interrupciones, podía explorar a fondo los pensamientos en torno a las posibilidades de cambio. Lo que otras personas notarían cuando se produjeran esos cambios y las diferencias que supondrían para ella y para su familia. En la sesión silenciosa, la persona consultante ocupa el centro del escenario del proceso de cambio. La oportunidad de pensar en esos cambios y de formularlos en su cabeza fue muy potente para la madre. En particular porque había vivido durante 20 años una relación de maltrato y control coercitivo con su marido, sobre la que hizo la siguiente afirmación: «Estuve 20 años en una relación de verdadero maltrato y control coercitivo. Y hay que ser muy valiente para expresar tus propios deseos y esperanzas cuando todas tus esperanzas y tus sueños han sido destrozados durante tantos años». La madre indicó también que, si la sesión no se hubiera llevado a cabo en silencio, su hija mayor se habría limitado a estar de acuerdo con todo lo que se dijera, mientras que en silencio podía ser sincera en sus respuestas sin tener que justificarlas ni que su hermana se las echara por tierra.
Tiempo para centrarse en/procesar una pregunta (sin repasar/adelantarse a la siguiente serie de preguntas)
La familia llevaba las riendas a la hora de decidir cuándo Ayse hacía la pregunta siguiente. La pregunta siguiente no se planteaba hasta que las tres estaban listas para avanzar. Esto dio a las tres la oportunidad de asimilar plenamente y pensar sus propias respuestas singulares. La madre señaló aquí que no había ninguna presión para pasar rápidamente a la pregunta siguiente ni para adivinar cuál podría ser.
Tiempo libre de la preocupación por decir la «respuesta» correcta/incorrecta
Tiempo libre de tener que dar la respuesta que «quiere» quien pregunta
Todas las personas consultantes son únicas, sean cuales sean sus problemas, y tendrán ideas distintas sobre las causas y las soluciones. Las respuestas también son únicas y no pueden ser correctas ni incorrectas: son simplemente la perspectiva singular de la persona consultante sobre su problema. Puede ocurrir que las personas consultantes sientan que tienen que dar una respuesta concreta a una pregunta. Esto puede deberse a lo que creen que quien ejerce la terapia quiere oír, o al deseo de no parecer deficientes en algún aspecto. Al no tener que expresar su respuesta en voz alta, ese temor desaparece de la conversación; la persona consultante puede ser totalmente sincera consigo misma y con lo que quiere que sea diferente. También le da más margen para pensar de verdad en su futuro preferido sin que otras personas presentes en la sesión siembren dudas o le pongan obstáculos.
«Cuando se anima a las personas consultantes a pensar sus problemas sin interrupciones, a menudo desarrollan mejores habilidades de resolución de problemas. Esta práctica les ayuda a ser más hábiles para identificar soluciones por sí mismas» (Addis & Martell, 2004).
Permitir que se oiga el subconsciente
Sorpresa al «oír» lo que realmente quieres/esperas
La mente subconsciente está activa en todo momento y trabaja constantemente para hacer realidad nuestros pensamientos y deseos conscientes.
Carl Jung, Man and His Symbols
La madre de esta familia se sorprendió de lo que le vino a la mente cuando reflexionaba sobre sus mejores esperanzas para la sesión. A primera vista, no parece relacionado con el problema al que la familia se había enfrentado durante muchos años. Sin embargo, el hecho de que retomara su pasión por el arte supuso un gran cambio para ella y para su manera de afrontar los numerosos problemas que tenían ella y sus hijas. La madre podía ir a su estudio cuando quisiera y a su propio ritmo, sin presión exterior; ni presión interior: nadie iba a culparla si no lo hacía. Uno de los supuestos de la SFBT es que la solución no siempre está relacionada con el problema y que, de hecho, quien ejerce la terapia no necesita conocer el problema para propiciar una solución. En una entrevista con Victor Yalom, Insoo Kim Berg dijo:
Insoo Kim Berg
Descubrimos que no hay ninguna conexión entre un problema y su solución. Ninguna conexión en absoluto. Porque cuando preguntas a una persona consultante por su problema, te da cierto tipo de descripción, pero cuando le preguntas por sus soluciones, te da descripciones completamente distintas de cómo sería para ella la solución. (Berg, citada en Yalom & Rubin, 2010, sección Solution-Focused Model)
En este caso, la madre ha retomado su afición por la pintura y esto, a su vez, la ha hecho más feliz y le ha dado una disposición de ánimo más positiva. La mejora de su bienestar mental tuvo también consecuencias positivas para sus hijas y para su relación.
La madre había indicado que, para alcanzar sus mejores esperanzas, «se tomaría tiempo para sí misma». El arte era una de las cosas que había identificado como ayuda para lograrlo. En el correo 2 vemos las respuestas a las preguntas que se le plantearon a la madre, que, al responderlas mentalmente, Ayse desconocía. Este estudio de caso muestra con claridad que Ayse no necesitaba conocer el problema ni obtener retroalimentación de la persona consultante para que esta lograra un cambio positivo. En una sesión habitual, en la que las respuestas se dan verbalmente, la terapeuta podría haber preguntado «entonces, ¿qué diferencia supondría para ti tomarte tiempo para ti misma?»; es la manera que tiene quien ejerce la terapia de llevar a la persona consultante a pensar con más profundidad en los cambios propuestos y en cómo podrían afectar también a quienes la rodean. En este caso no fue necesario y, además, la persona consultante pudo pensar en las diferencias sin interferencias de Ayse ni de los demás miembros de la familia.
Este caso es un claro ejemplo de una terapeuta centrada en la persona consultante. Se ha señalado que Insoo Kim Berg, una de las fundadoras del enfoque SFBT, afirmó que había que «no dejar huellas en la vida de la persona consultante» (Insoo Kim Berg, citada en George et al., 1999, p. 36). esto se refería a permitir que las sesiones estuvieran guiadas por la persona consultante y a dejarle espacio para encontrar sus propias soluciones. Es muy difícil no dejar ninguna marca en las personas consultantes, ya que el mero hecho de estar en la sala con una persona consultante deja en ella una impresión. El intercambio de preguntas y respuestas deja una huella, y la pregunta que quien ejerce la terapia hará a continuación es una elección que depende de la respuesta de la persona consultante. La elección de la pregunta puede llevar entonces la conversación por otro camino, que puede resultar fructífero o no. La lista de preguntas planteadas a las personas consultantes, recogida más arriba, corresponde a los tipos de preguntas habituales en una intervención de SFBT. Quien ejerce la terapia confía plenamente en que la persona consultante puede responder a la pregunta y tiene los recursos interiores para hacer los cambios que espera hacer.
En este caso, la sesión silenciosa tuvo la ventaja de poner fin a la discordia familiar que era evidente al principio de la reunión. El silencio permitió que todas participaran en pie de igualdad y sin miedo a represalias de los demás miembros de la familia. Es una forma alternativa de apoyar a familias cuyo problema no ha mejorado a causa de la culpa y la autoculpabilización. Puede ayudar con personas consultantes reacias a hablar, quizá por malas experiencias en sesiones de terapia anteriores y, como en este caso, cuando algunas personas consultantes nunca han podido expresar sus verdaderas esperanzas por miedo a represalias, porque viven o han vivido una relación de maltrato. Como en cualquier sesión con una o varias personas consultantes, nunca puede saberse realmente hasta qué punto ha sido eficaz para ellas. Solo puede saberse de verdad en la sesión de seguimiento, en la que la persona consultante puede informar a quien ejerce la terapia de cualquier cambio en su problema. Como terapeutas y profesionales, ¿cuántas veces hemos sentido que la primera reunión había ido muy bien, para descubrir en la sesión siguiente que las cosas seguían igual o habían empeorado? En realidad, lo que más impacto tiene en la mejora de su situación es siempre lo que las personas consultantes hacen fuera de la sesión. En la sesión silenciosa, los miembros de la familia no tenían ninguna presión para llevar a cabo lo que hubieran decidido poner en práctica para mejorar sus relaciones. Ni la terapeuta ni los propios miembros de la familia sabían lo que cada cual haría de otra manera, de modo que nadie tenía que rendir cuentas si no lograba dar los pasos siguientes hacia sus futuros preferidos. La única pista que tendría la familia sería reconocer que alguien de la familia hacía algo de otra manera; en este caso, la madre lo señaló: buscaba cualquier signo de mejora en la dinámica familiar. La mirada de la madre había pasado a buscar excepciones en la dinámica familiar en lugar de fijarse en los momentos en que la familia no se llevaba bien. La sesión ofreció una comprensión profunda de cómo una sesión silenciosa podía transformar la dinámica familiar y empoderar a cada persona para hacer cambios significativos. La retroalimentación de la madre, en particular, demostró que empezó a ver que lo merecía, que podía tomarse tiempo para sí misma y dedicarse a actividades que le aportaban alegría. Esto, a su vez, hizo que se sintiera más tranquila y capaz de afrontar las dificultades que habían atormentado a la familia durante años. Confiar en que la persona consultante sabe lo que es mejor para ella, aunque no esté directamente relacionado con el problema, fue la diferencia que cambió su manera de afrontar la mala comunicación.
Complexe Systémique · en el atlas
La frase de Insoo Kim Berg citada en las conclusiones da título a un texto de Chris Iveson que el atlas también recoge: Leaving No Footprints, sobre la contención de quien ejerce la terapia y la confianza depositada en la persona consultante. Sobre lo que hace realmente una pregunta en una conversación y cómo se construye en ella el sentido entre dos personas: The Theoretical and Research Basis of Co-Constructing Meaning in Dialogue, de Janet Beavin Bavelas. Y sobre lo que una manera de escuchar cambia en lo que se dice: How Your Listening Affects Your Conversations, de Elfie Czerny y Dominik Godat. La visualización detallada de un futuro preferido, que Ayse Adil conduce aquí con las personas consultantes con los ojos cerrados, se trabaja por sí misma en Stepping Into the Future: A Brief Experiential Solution-Focused Technique; y la cuestión de cómo mantener una conversación centrada en soluciones cuando las personas presentes no se ponen de acuerdo en nada se aborda en Co-Creating Solution-Focused Conversations in Disagreement.
Ayse Adil y Joseph Lettieri desean expresar su más sincero y profundo agradecimiento a las siguientes personas:
Eve Lipchik, sin cuyo aliento y cuyas aportaciones este artículo no habría visto la luz.
Al profesor Gil Greene, que nos ha ayudado muchísimo a plasmar nuestras ideas sobre el papel, siempre dispuesto a hacer excelentes sugerencias, y que nos ha enviado ¡1001 artículos para leer!
A las familias, que siempre nos inspiran y nos ayudan a ser mejores profesionales y mejores seres humanos.
A nuestras amistades y a nuestro equipo en FBS, por su intenso trabajo y su fe en lo que intentamos lograr en nuestra organización.
Y también a nuestras familias, que han soportado que no estemos tan presentes como nos gustaría, por su amor y su paciencia constantes.
Recibido: 20 de agosto de 2024 GMT. Aceptado: 21 de noviembre de 2024 GMT. Publicado: 2 de diciembre de 2024 GMT.
Referencias
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Traducción no oficial al español del artículo original Unspoken Answers: Using Silence in Session – Engaging Client Silence With Thoughtful Solution Focused Questions to Address Family Discord, de Joseph Lettieri y Ayse Adil, publicado en Journal of Solution Focused Practices, vol. 8, n.º 2 (2024), doi: 10.59874/001c.126338, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial, con un intertítulo añadido («Introducción»); la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Traducción no oficial al español del artículo original «Unspoken Answers: Using Silence in Session – Engaging Client Silence With Thoughtful Solution Focused Questions to Address Family Discord», publicado en Journal of Solution Focused Practices (2024) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Lettieri, J., & Adil, A. (2024). Unspoken Answers: Using Silence in Session – Engaging Client Silence With Thoughtful Solution Focused Questions to Address Family Discord. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/unspoken-answers-using-silence-in-session (Obra original publicada en 2024 en Journal of Solution Focused Practices, vol. 8, n.º 2; republicada en 2024 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/126338)
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