Cuando la palabra se agota, la comprensión mutua se atasca o el sistema se estanca en repeticiones estériles, resulta esencial poder apoyarse en técnicas creativas y herramientas simbólicas para reactivar el proceso terapéutico.
Este capítulo ofrece un panorama de dispositivos clínicos procedentes de la tradición sistémica, probados y contrastados en terapia de pareja o de familia. Algunos se han convertido en clásicos de la caja de herramientas de profesionales de la sistémica (blasón, escultura, cesta de problemas); otros son creaciones contemporáneas audaces, como el juego de las creencias cruzadas o la Cartela Sistémica.
Cada herramienta se presenta en su anclaje teórico y en su uso práctico, a través de demostraciones, ejemplos clínicos y propuestas de adaptación, insistiendo en las condiciones en las que cada herramienta puede resultar potente, pertinente o, por el contrario, contraproducente.
Todos estos objetos tienen en común que son flotantes: circulan en el espacio terapéutico, escapan a la sola lógica de lo verbal y permiten una coconstrucción simbólica del sentido, a través del juego, el gesto, la imagen o la metáfora.
Ya sea al comienzo de un proceso terapéutico o ante un bloqueo, estas herramientas ofrecen puntos de apoyo estratégicos y sensibles para estimular la alianza, sortear las resistencias o reactivar la inteligencia del vínculo.