Este primer capítulo traza la base sobre la que se despliega toda la formación. En tres secuencias complementarias, Robert Neuburger nos invita a comprender por qué y cómo la terapia de pareja se impuso como una práctica específica, distinta de la terapia familiar o del asesoramiento conyugal.
Comparte también la postura desde la que propone esta transmisión: no como un manual de instrucciones, sino como un intercambio de herramientas que cada cual puede hacer suyas según su estilo, su clínica y sus valores.
A través de una lectura a la vez histórica, sistémica y existencial, este capítulo aborda:
Una introducción rigurosa y comprometida, que plantea desde el principio los retos contemporáneos de la terapia de pareja y sitúa la formación en un diálogo entre experiencia, ética y libertad terapéutica.