Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Contemporary Family Therapy · Terapia familiar

Adaptación culturalmente informada de la terapia de pareja focalizada en las emociones y de su formación para la población ugandesa

Profesionales de la salud mental de Uganda se forman en terapia de pareja focalizada en las emociones (EFCT, por sus siglas en inglés) desde 2023. Pero ¿se ajusta un modelo nacido en Norteamérica a parejas moldeadas por el patriarcado, la familia extensa y la religión? El equipo de Pendo Galukande y Ronald Asiimwe examina la EFCT a través de las ocho dimensiones del modelo de validez ecológica de Bernal, desde el lenguaje hasta el contexto, e ilustra sus propuestas con una viñeta clínica.

Autoría Pendo Galukande, Hamed Fatahian-Tehran, Matthew J. Marvin e Ibrahim Luberenga (Human Development and Family Studies, Michigan State University, East Lansing, Estados Unidos); Ronald Asiimwe (Department of Family Social Science, University of Minnesota, Mineápolis, Estados Unidos)Primera publicación Contemporary Family Therapy, 15 de abril de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Culturally Informed Adaptation of Emotionally Focused Couple Therapy and Training for a Ugandan Population, de Pendo Galukande, Ronald Asiimwe, Hamed Fatahian-Tehran, Matthew J. Marvin e Ibrahim Luberenga, publicado en Contemporary Family Therapy (Springer) (2026), doi: 10.1007/s10591-026-09781-3, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Aunque la expresión de las necesidades de apego puede variar de una cultura a otra, estamos convencidos de que las necesidades en sí mismas son universales.

Pendo Galukande, Ronald Asiimwe, Hamed Fatahian-Tehran, Matthew J. Marvin e Ibrahim Luberenga

Resumen

La formación de profesionales en terapia de pareja focalizada en las emociones (EFCT) se está llevando a cabo en culturas diversas de todo el mundo. Uganda es una de las incorporaciones más recientes a la lista creciente de países, con su primer «externship» de EFCT y su primera formación en competencias básicas («core skills»), celebrados en 2023 y 2024 respectivamente. Sin embargo, la aplicabilidad de la EFCT a las culturas no occidentales sigue en entredicho. Establecer su adecuación cultural y contextual es un primer paso necesario para evaluar la eficacia del modelo en este entorno. En este artículo clínico y conceptual proponemos una adaptación cultural sistemática de la EFCT basada en las ocho dimensiones del modelo de validez ecológica de Bernal (1995): lenguaje, personas, metáforas, contenido, conceptos, objetivos, métodos y contexto. Señalamos algunos de los retos que quien forma o ejerce en EFCT puede tener que considerar al implementar la EFCT en el contexto ugandés. Entre ellos figuran las reglas de género sobre la expresión emocional, los desequilibrios de poder entre hombres y mujeres, el escaso recurso de la población a la terapia de pareja y un mayor interés por resolver problemas que por procesar emociones. Para afrontar estos retos, proponemos modificar las expectativas en materia de expresión emocional, explorar las dinámicas de poder y formular los objetivos terapéuticos de manera práctica. Quienes investigan y ejercen en EFCT pueden plantearse adoptar las recomendaciones expuestas en este artículo. Además, la estrategia de adaptación y los retos identificados pueden resultar instructivos para cualquier persona que adapte la EFCT a otras culturas.

Palabras clave: terapia de pareja focalizada en las emociones, adaptación cultural, Uganda, terapia de pareja, África

La terapia focalizada en las emociones fue desarrollada por el Dr. Leslie Greenberg y la difunta Dra. Sue Johnson en la década de 1980 y es una intervención relacional estructurada (Greenberg & Johnson, 1988). En años posteriores, la Dra. Johnson perfeccionó y desarrolló el modelo que ha llegado a conocerse como terapia de pareja focalizada en las emociones (EFCT) (Johnson, 2007). La EFCT tiene como objetivo ayudar a las parejas a identificar y transformar los patrones negativos de interacción, reducir el malestar emocional y favorecer vínculos emocionales seguros (Johnson, 2012; Quill, 2024). La EFCT cuenta con un sólido respaldo empírico en cuanto a la mejora de la satisfacción en la relación, la intimidad y la seguridad del apego en distintas poblaciones y entornos culturales. Dos revisiones metaanalíticas recientes subrayan la eficacia y la efectividad sólidas y duraderas de la EFCT. Beasley y Ager (2019), en una revisión sistemática de nueve ensayos controlados aleatorizados (ECA), informaron de mejoras de magnitud media a grande en la satisfacción con la relación, que se mantenían en el seguimiento. Del mismo modo, Rathgeber et al. (2019) sintetizaron 33 estudios que comparaban la EFCT con la terapia conductual de pareja (BCT) y hallaron efectos medios sobre la satisfacción con la relación al finalizar el tratamiento. Rathgeber et al. (2019) mostraron además que los resultados de la EFCT eran comparables a los de la BCT, y en ocasiones superiores.

La Dra. Johnson desarrolló también, sobre los mismos principios que la EFCT, un taller manualizado de educación para la relación de pareja titulado «Hold Me Tight» (Johnson, 2008). Según Johnson, está pensado para parejas sin malestar significativo y puede ser impartido a parejas, en formato grupal, por personas sin formación profesional. Consta de siete conversaciones que cada pareja mantiene en sesiones diádicas. Hold Me Tight también ha acumulado pruebas como intervención de pareja eficaz que, según diversos estudios, aumenta la satisfacción con la relación y la seguridad del apego en poblaciones diversas (Conradi et al., 2018; Wong et al., 2018). En este artículo consideramos Hold Me Tight como parte del enfoque de la EFCT y de sus intervenciones. No obstante, distinguimos entre la EFCT y Hold Me Tight a lo largo de todo el artículo y nos centramos principalmente en la EFCT.

Cada vez hay más pruebas que respaldan la aplicabilidad transcultural de la EFCT. Se ha constatado que los principios de la EFCT resuenan entre profesionales de la clínica de al menos nueve países hispanohablantes, entre ellos México, Costa Rica, Guatemala, España, Colombia, Argentina, Chile, Ecuador y El Salvador (Sandberg et al., 2020). Aunque los estudios de eficacia transcultural son escasos, un estudio realizado en Taiwán halló que la EFCT era eficaz para reducir los síntomas depresivos en parejas de ese país, si bien en dicho estudio los cambios en el malestar de pareja no fueron significativos (Tseng et al., 2024). Edwards y su equipo (2025) constataron que el foco de la EFCT en el apego resonaba entre personas LGBTQ+, pero subrayaron que las y los terapeutas deben abordar explícitamente el estrés de minoría, cuestionar los supuestos heteronormativos y validar la diversidad de identidades y de estructuras relacionales durante la terapia. Allan et al. (2023) destacan pautas culturalmente sensibles para adaptar la EFCT con el fin de abordar el estrés de minoría y las cuestiones ligadas a la identidad. En conjunto, estos hallazgos respaldan la posibilidad de que la EFCT, con su enfoque estructurado y su atención al apego y a la seguridad emocional, sea útil en contextos culturalmente diversos y globales. A medida que la EFCT gana popularidad en varios países africanos, como Uganda, donde profesionales de la salud mental han recibido tanto el primer nivel de formación en EFCT (conocido comúnmente como «externship») como el segundo nivel (es decir, Core Skills) (Asiimwe et al., 2025), resulta fundamental considerar cómo puede implementarse eficazmente una práctica de la EFCT culturalmente sensible en Uganda y en otros contextos africanos que comparten valores culturales y dinámicas familiares comunes. Por ello, este artículo propone una adaptación cultural de la EFCT dirigida a quienes imparten formaciones en EFCT y a profesionales que prestan servicios a personas y parejas ugandesas.

Fundamentos para proponer adaptaciones culturalmente sensibles de la EFCT para Uganda

Según los psicólogos culturales Shweder y Sullivan (1993), cada cultura tiene su propia psicología. Cada cultura elabora un relato sobre cómo son las personas y por qué hacen lo que hacen. Uganda presenta un contexto culturalmente rico y complejo que exige adaptar la EFCT para responder a las necesidades particulares de las parejas locales. En primer lugar, Uganda alberga más de 65 tribus, cada una con lenguas y tradiciones propias, pero unidas por principios colectivistas, el respeto a las personas mayores y una comprensión espiritual del bienestar. Las parejas ugandesas atraviesan dinámicas relacionales moldeadas por normas patriarcales, la implicación de la familia extensa, presiones sociopolíticas y diferencias generacionales influidas por las ideologías occidentales (Asiimwe et al., 2023). A estas dinámicas se suman factores como el legado del colonialismo, la pobreza y el acceso limitado a servicios de calidad en salud mental y relacional, que contribuyen a la tensión relacional y al malestar emocional. Por lo tanto, el foco de la EFCT en el fortalecimiento de los vínculos relacionales podría ofrecer a profesionales de Uganda una alternativa prometedora para atender las necesidades de apego de las parejas, al tiempo que se favorece la sanación relacional.

Al integrar las cosmovisiones y los patrones de comunicación locales, una EFCT culturalmente adaptada puede ofrecer un marco que resuene con las parejas ugandesas, mejorando su aceptabilidad, el compromiso con la terapia y su posible eficacia clínica. Además, aunque la EFCT se desarrolló originalmente en un entorno norteamericano, su foco en la reducción del malestar relacional mediante el fortalecimiento de los vínculos de apego puede tener una aplicabilidad universal cuando se integran adaptaciones culturalmente informadas. Por otra parte, la EFCT se ha adaptado con éxito en contextos no occidentales y en poblaciones diversas, lo que demuestra su potencial de pertinencia transcultural cuando se implementa con reflexión (Tseng et al., 2024). Estas consideraciones subrayan la importancia de ajustar la EFCT a las realidades culturales ugandesas, a medida que las iniciativas de formación siguen cobrando impulso en Uganda y en otros países africanos que comparten sistemas de valores culturales, familiares y relacionales.

La formación de terapeutas en EFCT en Uganda está muy avanzada: el primer «externship» de EFCT, con 81 profesionales de la salud mental, incluidas personas participantes de la vecina Kenia, se celebró en julio de 2023, y una formación de segundo nivel en EFCT, con 35 profesionales de la salud mental, tuvo lugar en julio de 2024 (Asiimwe et al., 2025). La supervisión continúa: unas 20 personas terapeutas mantienen actualmente relaciones de supervisión activas con supervisoras y supervisores certificados por el International Centre for Excellence in Emotionally Focused Therapy (ICEEFT) en Norteamérica. El ICEEFT es la red mundial de profesionales de la salud mental fundada por la Dra. Johnson que promueve la formación y la certificación en EFCT. Para conocer las percepciones de profesionales de Uganda sobre el trabajo en EFCT, puede consultarse Asiimwe y su equipo (2025). Aunque la EFCT se ha adaptado culturalmente y se ha puesto a prueba empíricamente en diversos contextos de todo el mundo, todavía no se ha adaptado para la población consultante ugandesa, pese a las recientes formaciones en EFCT en este entorno. Esto representa una laguna notable en la ciencia, sobre todo teniendo en cuenta las realidades culturales, relacionales y socioeconómicas propias que moldean las dinámicas de pareja en la sociedad ugandesa. Ahora que numerosos profesionales de Uganda están formándose en EFCT, un paso lógico es iniciar la adaptación cultural de la formación para mejorar su adecuación cultural. Una vez alcanzadas tanto la adaptación cultural como la fidelidad al modelo, podrá ponerse a prueba la eficacia de la EFCT en Uganda. Por ahora sería prematuro, ya que ninguna persona terapeuta ugandesa ha obtenido todavía la certificación del ICEEFT y las adaptaciones culturales deben preceder a los ensayos clínicos. Como equipo de autoría, subrayamos que lograr resultados significativos exige primero una adaptación culturalmente informada de la EFCT que garantice su coherencia con los valores, las dinámicas relacionales, los estilos de comunicación y las experiencias vividas en Uganda. Solo después de integrar cuidadosamente estas adaptaciones deberían realizarse ensayos clínicos aleatorizados para evaluar su eficacia y su efectividad en este contexto. Es probable que adaptar culturalmente la EFCT mejore la pertinencia, la aceptabilidad y el compromiso con la intervención por parte de la población consultante ugandesa (Perera et al., 2020).

El objetivo principal de este artículo es proponer un proceso culturalmente informado para identificar los ámbitos en los que la EFCT podría adaptarse al contexto ugandés. Como equipo diverso de terapeutas de pareja procedentes de Uganda y de otros orígenes culturales, nuestras propuestas se guían por una combinación de nuestras experiencias personales, clínicas y académicas con la EFCT y otros modelos de terapia, así como por nuestra experiencia al frente de iniciativas para introducir la EFCT en Uganda y en otros entornos africanos. Este enfoque pretende orientar la formación en EFCT de profesionales de Uganda, al tiempo que favorece una práctica culturalmente pertinente con parejas y familias. En concreto, fundamentamos las adaptaciones que proponemos en las ocho dimensiones del modelo de validez ecológica (EVM, por sus siglas en inglés; Bernal et al., 1995), un marco ampliamente aceptado para adaptar intervenciones de salud mental y relacional a entornos culturalmente diversos. Al proponer esta adaptación culturalmente sensible, esperamos contribuir a una mayor equidad en el acceso a intervenciones de calidad en salud mental y relacional.

Declaración de posicionamiento

El equipo de autoría está formado por cinco terapeutas de orígenes y perspectivas diversos que enriquecen este artículo cualitativo. Las personas que firman en primer, tercer, cuarto y quinto lugar son estudiantes de posgrado de una universidad del Medio Oeste, y quien firma en segundo lugar es profesor de terapia de pareja y familia en otra institución del Medio Oeste. Quien firma en primer lugar es de Uganda y participa activamente en el EFT Uganda Project, con formación en terapia focalizada en las emociones (EFT) y un firme compromiso con la adaptación de los modelos basados en el apego a contextos culturales diversos. Quien firma en segundo lugar fundó el EFT Uganda Project, ejerce con licencia como terapeuta matrimonial y familiar en un estado del Medio Oeste y cuenta con una amplia experiencia en investigación cualitativa centrada en la integración de modalidades terapéuticas entre culturas. Quien firma en tercer lugar ejerce con licencia como terapeuta matrimonial y familiar y como consejero profesional en dos estados de Estados Unidos, es terapeuta EFT certificado por el ICEEFT con una amplia formación en el modelo y tiene experiencia en la facilitación de formaciones en EFT para grupos marginados y minoritarios en Oriente Medio. Quien firma en cuarto lugar es doctorando en psicología clínica, con formación en psicoterapia psicodinámica, y realiza investigación basada en el apego. Quien firma en quinto lugar también es de Uganda, está formado en EFT y reflexiona críticamente sobre la adecuación cultural del modelo en su propio contexto. En conjunto, esta combinación de funciones profesionales, orígenes culturales y competencias clínicas diversos enriquece el artículo al integrar múltiples perspectivas, reforzando así su contribución a la literatura.

Normas de género históricas y contemporáneas y dinámicas relacionales en los matrimonios ugandeses

Aunque las familias ugandesas actuales adoptan cada vez más valores occidentales, tradicional e históricamente Uganda ha sido una sociedad patriarcal en la que las personas asumen en gran medida roles de género tradicionales: los hombres desarrollan actividades comerciales o trabajan fuera del hogar para cubrir las necesidades de la familia, y las mujeres se encargan de cuidar de su pareja, del hogar, de los hijos e hijas y de las visitas. Se esperaba de las mujeres ugandesas que fueran hospitalarias y, junto con la belleza, este era un rasgo clave valorado en el matrimonio. Históricamente, los hombres pagaban un precio de la novia a la familia de la mujer como compensación por la crianza de su esposa. Se prefería a los hombres que podían pagar más frente a los que eran pobres. Aunque esta tradición está desapareciendo en algunas culturas, la creencia de que los hombres deben ser los proveedores sigue muy presente (Moore & Schneidermann, 2025).

Según la experiencia clínica de las personas que firman en primer, segundo y quinto lugar, profesionales con experiencia de trabajo en Uganda, muchos hombres en Uganda describen sentir el peso y la carga de ser responsables del bienestar económico de la familia. Estas responsabilidades a menudo no se limitan a la familia nuclear, sino que se extienden a los padres, a la familia política y, a veces, a hermanos y hermanas adultos. Además, como la mayor parte de la población ugandesa no dispone de seguro médico ni de seguridad social, las pocas personas con un empleo remunerado acaban haciendo de seguro médico y de seguridad social para toda su familia extensa.

No solo los hombres lo tienen difícil en Uganda: las mujeres también se enfrentan a penurias. En muchos hogares se espera que la mujer esté sometida al hombre, y tiene menos acceso a los recursos y al poder en la relación. Por ejemplo, en un estudio cualitativo reciente de Theeuwen y su equipo (2021), se constató que la desigualdad de género seguía siendo significativa en los sectores agrícolas del arroz y de la yuca en Uganda. En concreto, las mujeres aportan la mayor parte del trabajo de cultivo, mientras que los hombres controlan los procesos de venta y el dinero.

En muchos grupos étnicos de Uganda, por ejemplo la tribu basoga, se da por sentado que la mujer se trasladará geográficamente y transferirá su lealtad principal a la familia de su marido (Cultural Research Centre, 2013). A menudo esto conlleva una pérdida de apoyo social. En algunas culturas, la cuestión de las niñas casadas desde los 13 años era habitual y, en esos matrimonios, una tía paterna solía acompañar a la niña a la familia de su marido hasta que se acostumbraba al nuevo entorno. Hoy en día esta práctica es menos frecuente. No obstante, trabajos recientes con una muestra representativa de 10 subregiones de Uganda sugieren que alrededor de 1/3 de las niñas se casan antes de los 18 años (Wodon et al., 2016). Las mujeres y las niñas siguen viviendo el estrés de adaptarse a nuevas familias y la pérdida de cercanía con sus propias familias. Casi siempre, la mujer adopta el apellido de la familia de su marido.

En muchos casos, el hombre de la pareja tiende a mantenerse emocionalmente distante de los hijos e hijas durante sus primeros años. Tradicionalmente, los padres se implicaban más, sobre todo con los hijos varones, una vez que estos llegaban a la pubertad. Como en la mayoría de las culturas, en general se disuade a los hombres ugandeses de mostrar emociones de vulnerabilidad. En Uganda, un hombre que manifiesta estas emociones es considerado débil. A las mujeres, en cambio, se les permite llorar y estar tristes, pero a menudo se las juzga negativamente por ser demasiado asertivas o directas. Se desaconseja enérgicamente que las mujeres ugandesas sean asertivas y muestren enfado, sobre todo si ese enfado se dirige a miembros más poderosos de su familia.

Las normas de género descritas se ven reforzadas por valores y prácticas religiosos. La población ugandesa es muy religiosa: el 80 % se identifica como cristiana y el 13,5 % como musulmana (UBOS, 2024). En las enseñanzas cristianas, a menudo se instruye a las mujeres para que se sometan a sus maridos (New International Version, 1978/2011, Efesios 5:22), una directriz que, en algunos contextos, se interpreta como una exigencia de sumisión y que puede reforzar las jerarquías de género en las relaciones conyugales. Incluso en los marcos religiosos y culturales tradicionales ugandeses, el varón suele ser considerado la autoridad dominante en el hogar, con expectativas de liderazgo, control y poder de decisión.

Según Isiko e Isabirye (2023), históricamente las parejas ugandesas solo disponían de un número limitado de vías para establecer uniones matrimoniales: (1) los padres solían salir en busca de una novia digna para su hijo; (2) un hombre se fijaba en una mujer y luego pedía a sus padres que le ayudaran a obtener su mano; (3) sin permiso de los padres, dos jóvenes decidían a veces fugarse. Hoy en día, sin embargo, es cada vez más frecuente que las parejas se conozcan, se enamoren e informen a sus familias de su decisión de casarse, como es habitual en los países occidentales. Aun así, aunque la intervención de las familias ha disminuido, estas todavía pueden ejercer mucho poder. La desaprobación familiar puede frenar matrimonios o tensar las relaciones, sobre todo si la pareja decide seguir adelante sin la bendición de su familia. No es raro que las parejas decidan convivir sin formalizar la relación mientras esperan esa bendición.

Con estos antecedentes, las parejas en Uganda muestran dinámicas relacionales diversas y una fuerte tendencia a la occidentalización. Las parejas que inician una relación por elección mutua pueden presentar patrones de comunicación más igualitarios, en los que ambos miembros tienen más probabilidades de expresar sus necesidades. En cambio, las parejas en uniones concertadas de forma más tradicional pueden tener dinámicas moldeadas en gran medida por las normas culturales tradicionales, lo que influirá en la comunicación de las necesidades personales. Las tendencias muestran que las poblaciones más jóvenes y urbanas sostienen ideas sobre la relación que integran a la vez tradiciones africanas e ideales occidentales (Isiko & Isabirye, 2023).

Las transiciones que observamos en el panorama matrimonial ugandés encuentran su paralelo en las transiciones del panorama matrimonial estadounidense y en las tres jerarquías del matrimonio descritas por Finkel y su equipo (2014). Estas comprenden el matrimonio institucional, en el que los cónyuges dependen el uno del otro para su seguridad y sus necesidades fisiológicas; el matrimonio de sustentador y ama de casa, en el que las parejas intentan satisfacer sus necesidades de intimidad y de pasión; y el matrimonio de autorrealización, en el que las parejas esperan que su matrimonio les ayude a satisfacer sus necesidades de estima y de crecimiento. Según la experiencia clínica de las personas que firman en primer, segundo y quinto lugar, parece que muchas parejas ugandesas se sitúan entre el matrimonio institucional y el de sustentador y ama de casa, y solo unas pocas viven matrimonios de autorrealización. Mientras que las parejas más occidentales podrían situarse mayoritariamente en matrimonios de autorrealización, un gran número de parejas ugandesas siguen mostrando con fuerza el modelo de sustentador y ama de casa. Aunque Finkel y su equipo (2014) escribían sobre los matrimonios estadounidenses, el mundo entero está influido por las normas culturales occidentales. Isiko e Isabirye (2023) destacan la influencia del colonialismo y de la globalización en los matrimonios ugandeses, en los que los matrimonios tradicionales son cada vez menos habituales. Una última consideración es la idea de que muchas comunidades africanas tienen una orientación colectivista. Dicho de otro modo, se hace hincapié en seguir las normas del grupo más que en las elecciones individuales (Kim-Prieto & Eid, 2004). Este aspecto se manifiesta sin duda en las relaciones de pareja y probablemente sea una consideración importante en los contextos de intervención terapéutica. En un contexto ugandés típico, la pareja rinde más cuentas ante la comunidad en cuanto a la preservación de su relación.

Justificación de la adaptación de la EFCT a los contextos ugandeses

Uganda es en gran medida una sociedad de parejas, caracterizada por una elevada tasa de fecundidad y una de las poblaciones más jóvenes del mundo: la mitad de la población tiene menos de 19 años (UBOS, 2024). Muchas tribus de Uganda crían a sus hijos e hijas con la expectativa del matrimonio. Sin embargo, indicadores relacionales como la violencia en la pareja, el consumo de sustancias por parte de personas casadas y las conductas sexuales de riesgo relacionadas con el VIH sugieren que muchas parejas atraviesan un malestar significativo (Gubi et al., 2020; Miller et al., 2022; Wandera et al., 2021). Las parejas en relaciones con malestar tienen más probabilidades de padecer trastornos de ansiedad, del estado de ánimo y por consumo de sustancias (Whisman, 2007).

Aunque en Uganda las parejas reciben educación para la relación tanto a través de instituciones tradicionales como religiosas (Senyonyi et al., 2012), buena parte de esa educación gira en torno a la comunicación y a los roles de género en el matrimonio (Galukande, 2022). Hasta donde sabemos, ninguna de las intervenciones prematrimoniales se dirige a la importante dimensión de la seguridad del apego, que según la literatura es un instinto de supervivencia propio de los mamíferos. Como afirma Bowlby (1969/1982), «la propensión a establecer fuertes vínculos emocionales con individuos concretos es un componente básico de la naturaleza humana, ya presente en los bebés y que continúa hasta la vejez. Se encuentra en muchas especies de mamíferos y de aves y tiene un evidente valor de supervivencia» (pp. 52-53). El valor de fortalecer los vínculos de apego entre seres humanos, en cualquier cultura, no debería ser objeto de debate.

Según la investigación, fomentar las habilidades de comunicación no siempre conduce a mejoras en la seguridad del apego (Lavner et al., 2016; Kennedy et al., 2019). En Uganda, sobre la base de las observaciones clínicas emergentes de que disponemos, sostenemos que fortalecer los vínculos de apego y favorecer la seguridad emocional en las parejas será útil para promover la estabilidad y la resiliencia familiares frente a importantes adversidades socioeconómicas, culturales y políticas. Las altas tasas de trauma derivadas de la inestabilidad política, la pobreza y los efectos persistentes de los conflictos armados, combinadas con los retos continuos de enfermedades muy extendidas como el VIH/sida y la malaria, han sometido las relaciones de pareja a una enorme presión (Kinyanda et al., 2016). Se necesitan con urgencia intervenciones relacionales basadas en la evidencia. Además, la prevalencia de la violencia familiar erosiona aún más la confianza, la seguridad y la conexión emocional en la pareja. Estos factores de estrés acumulados rompen a menudo los vínculos relacionales y dejan a las parejas expuestas a ciclos de conflicto, desvinculación y aislamiento emocional. Al fortalecer de forma deliberada la seguridad del apego, las parejas en Uganda estarán mejor preparadas para brindarse apoyo emocional mutuo, afrontar juntas las dificultades externas y crear un entorno relacional estable que favorezca un funcionamiento familiar sano. En este sentido, mejorar el apego en la pareja no es solo una vía de sanación individual y relacional, sino también un paso fundamental para romper los patrones intergeneracionales de malestar relacional en las familias ugandesas. Como dice Bowlby (1951), «los niños que sufren privación crecen hasta convertirse en padres con una capacidad deficiente para cuidar de sus hijos, y los adultos con esta capacidad deficiente son por lo común quienes sufrieron privación en la infancia» (pp. 68-69). Intervenir en las relaciones de pareja acaba repercutiendo en la calidad de toda la sociedad, ya que la pareja ejercerá mejor la crianza y, con suerte, habrá más personas adultas seguras que, a su vez, criarán hijos e hijas seguros, y así sucesivamente.

En este contexto, la EFCT sigue siendo uno de los enfoques mejor validados en lo que respecta a la mejora directa de la seguridad del apego, tanto en parejas con malestar como sin él (Spengler et al., 2024). Además, en Uganda, como en el resto del mundo, existe un desajuste en el campo del counseling y de la psicología, donde los enfoques individuales dominan los servicios de salud mental pese a la orientación colectivista de la población (Asiimwe et al., 2023).

Dada la importante necesidad tanto de intervenciones basadas en la evidencia como de desarrollo profesional de terapeutas locales, la EFCT resulta prometedora para Uganda porque ofrece una intervención basada en la evidencia que se dirige a los procesos de apego (Johnson, 2019). Además, el ICEEFT, órgano rector de la EFCT, ofrece una vía de formación clara para que terapeutas profesionales trabajen de forma sistémica con parejas y familias. La comunidad de la EFCT ya colabora con la Uganda Counseling Association, la institución que regula el counseling en Uganda. Asimismo, la comunidad de la EFCT ofrece cuotas de afiliación reducidas para las poblaciones minoritarias, lo que hace más accesibles recursos como la literatura, los vídeos de formación y los pódcast, y garantiza que los conocimientos y las competencias profesionales se mantengan actualizados.

El sistema de salud mental ugandés ya está gravemente infrafinanciado y falto de personal: solo el 1 % del presupuesto nacional de salud se destina a la salud mental y solo hay 310 profesionales de la salud mental por cada 100 000 habitantes (Kigozi et al., 2010). La comunidad científica sostiene que es más rentable adaptar intervenciones basadas en la evidencia que crear otras nuevas, y que lograr la efectividad en un nuevo contexto cultural requiere una adaptación sistemática (Moore et al., 2021; Wendt et al., 2015). Dada la importancia que Uganda concede al matrimonio y a la familia, así como la juventud de su población, ocuparse de la salud relacional es importante, porque esperamos que alivie parte de la presión que soporta el sistema de salud mental ugandés.

Valores culturales que pueden poner en cuestión el uso estándar del modelo de la EFCT

La población ugandesa ha sufrido un trauma psicológico generalizado debido a la colonización, a años de inestabilidad política y económica, a la pobreza y a la epidemia de VIH/sida (Betancourt et al., 2009; Kinyanda et al., 2016). En este contexto, la desvalorización cultural de las emociones está especialmente extendida entre los hombres (Mburu et al., 2014). Sin embargo, es esencial abordar este trabajo con cuidado, curiosidad y humildad cultural para no causar daño. La supresión emocional de los hombres, aunque pueda verse como un obstáculo, ha resultado ser de hecho una estrategia adaptativa en algunos contextos (Bonanno et al., 2004). Esta capacidad probablemente permite a los hombres seguir funcionando mientras cargan con pesadas responsabilidades en su contexto. Quien ejerce la EFCT debe introducir con habilidad la flexibilidad emocional —favoreciendo la expresión de una gama más amplia de emociones, incluida la vulnerabilidad—, comprendiendo a la vez la utilidad de la supresión dentro de la cultura y validándola.

Otra cuestión que hay que tener presente en el contexto ugandés es la frecuencia generalizada de la infidelidad y la aceptación cultural de múltiples parejas como parte inevitable de la vida en pareja y del matrimonio. Aunque investigaciones anteriores situaban las cifras de parejas múltiples en Uganda al mismo nivel que en Estados Unidos, entre el 3 % y el 15,2 % (UBOS, citado por Bishai & Grossbard, 2007), un estudio de Kajubi et al. (2011) sugiere que la prevalencia de las relaciones múltiples podría alcanzar el 50 % en una muestra de habitantes urbanos pobres de Uganda. Aunque sus resultados no eran generalizables a todo el país, las cifras se corresponden mejor con la experiencia de las personas que firman en primer y segundo lugar como profesionales de la clínica y como conocedoras desde dentro de la cultura. Existen cuatro contraindicaciones para la EFCT: abuso (Abuse), aventuras extraconyugales (Affairs), adicciones (Addictions) y agendas alternativas (alternative Agendas, por ejemplo, un proyecto de divorcio) (Johnson, 2019). Sin embargo, en los últimos tiempos estas contraindicaciones se han reducido a advertencias serias (Brubacher, 2024). Además, el Attachment Injury Resolution Model (modelo de resolución de las heridas de apego) se ha utilizado en EFCT con parejas que han vivido distintos grados de infidelidad y puede dar lugar a mejoras en el ajuste diádico, la confianza y el perdón que se mantienen al cabo de tres años (Halchuk et al., 2010). Es sobre la base de esta información cultural, de nuestras observaciones clínicas y de investigaciones anteriores como proponemos una adaptación significativa de la EFCT para Uganda.

El modelo de validez ecológica como marco para la adaptación cultural de la EFCT a Uganda, con sus implicaciones clínicas y formativas

Para orientar la adaptación de la EFCT a Uganda, adoptamos el modelo de validez ecológica (EVM), que considera las intervenciones según ocho dimensiones: lenguaje, personas, metáforas, contenido, conceptos, objetivos, métodos y contexto (Bernal et al., 1995). Junto a cada dimensión, proponemos implicaciones clínicas y formativas.

La hipótesis que sustenta este marco y orienta nuestro trabajo es que las intervenciones culturalmente compatibles, es decir, las que se ajustan a los patrones culturales de una población, son más eficaces que las que no lo son (Bernal et al., 1995). Realizar las adaptaciones culturales necesarias del modelo de la EFCT para el contexto ugandés mejorará la aceptabilidad del modelo para las parejas ugandesas. Este trabajo contribuirá también a la base de evidencia mundial sobre una terapia de pareja culturalmente sensible. Partiendo de esta necesidad, el EVM ofrece un marco integral para guiar una adaptación cultural cuidadosa de la EFCT; sus ocho dimensiones proporcionan una lente estructurada a través de la cual el modelo puede ajustarse a las realidades culturales, relacionales y socioeconómicas propias de las parejas ugandesas.

Lenguaje

Las lenguas nacionales reconocidas por la Constitución en Uganda son el inglés y el suajili (Namyalo & Nakayiza, 2015). Sin embargo, el suajili no se habla tanto como el inglés y el luganda. Y el inglés es la principal lengua de la educación y de la formación profesional en Uganda. Por ello, proponemos que la primera adaptación de la EFCT para Uganda se presente, en la medida de lo posible, en inglés ugandés. Se trata de una variedad de inglés con expresiones y estructuras acordes con la vida cotidiana ugandesa, que incorpora palabras y expresiones adecuadas de las lenguas regionales locales (por ejemplo, luganda, acholi, runyankole, lusamya). Hay expresiones de la formación en EFCT que no resuenan con la mayor parte de la población ugandesa. Los términos técnicos de la EFCT, como «el tango» e incluso la propia palabra «apego» (attachment), tendrán que traducirse o modificarse para ajustarse al contexto ugandés. Además, según nuestra experiencia cultural, las palabras para designar las emociones son variadas y a veces se explican mediante modismos y metáforas. Es necesario elaborar léxicos específicos de las emociones que se correspondan con las prácticas lingüísticas locales.

Personas

Establecer una sintonía entre quienes aplican la intervención y la población local es esencial para la adaptación cultural (Bernal et al., 1995). Las autoridades tradicionales y religiosas han sido consideradas históricamente como referentes de la educación para la relación en las comunidades ugandesas (Senyonyi et al., 2012). Siempre que sea posible, estas figuras de autoridad deberían formarse en EFCT y ser quienes la ofrezcan a las parejas de la comunidad, sobre todo si se aplica en formato grupal. En este sentido, creemos que Hold Me Tight, el taller psicoeducativo para parejas inspirado en la EFCT que desarrolló la Dra. Johnson y que fue concebido para ser impartido por referentes comunitarios, parece adecuarse bien al contexto ugandés. Ya se ha probado en Uganda un proyecto piloto de Hold Me Tight con 23 autoridades religiosas y sus cónyuges (Galukande et al., manuscrito en preparación). Hold Me Tight también se ha introducido en Sudáfrica en dos ocasiones con una buena aceptabilidad (Lesch et al., 2018; Blow et al., 2025). Con un número creciente de profesionales de la salud mental y de referentes comunitarios, aumenta la posibilidad de que la EFCT sea aplicada por profesionales de Uganda que hablan la lengua local de la población.

La formación en EFCT es experiencial e implica el visionado de vídeos de sesiones de terapia dirigidas por profesionales de la clínica con gran experiencia. Sin embargo, muchos de los vídeos que se utilizan actualmente no muestran a parejas negras africanas. Por ello es importante que, a medida que terapeutas de Uganda adquieran competencia en el modelo, graben sesiones con su clientela, lo que permitirá crear un archivo de vídeo que recoja la EFCT en el contexto ugandés. Estas grabaciones harían la formación más cercana y ofrecerían una valiosa perspectiva sobre el desarrollo de la terapia con parejas locales.

Adaptar la EFCT en la dimensión Personas exige un enfoque deliberado e inclusivo de la formación de quienes aplicarán el modelo en contextos culturales y relacionales diversos. En un país en el que muchas parejas buscan apoyo primero en referentes comunitarios, en consejeros religiosos o en las personas mayores de la comunidad, más que en terapeutas con formación reglada (Kyazike, 2016; Senyonyi et al., 2012), es esencial ampliar la formación en EFCT más allá del personal de salud mental para incluir a estas figuras comunitarias de confianza. Esto incluye una labor específica de acercamiento a las comunidades musulmanas, donde las estructuras matrimoniales polígamas están reconocidas y se practican, un ámbito en el que a muchas personas terapeutas de EFCT de Uganda, de tradición mayoritariamente cristiana, les puede faltar competencia y sensibilidad cultural. Además, la formación debe preparar también al equipo profesional para trabajar con grupos emergentes y a menudo marginados, como las parejas en las que uno o ambos miembros viven con el VIH, un ámbito controvertido pero crucial en el que construir relatos profesionales, éticos y compasivos puede contrarrestar el estigma y promover el bienestar relacional. Asimismo, dado que Uganda cuenta con varios grupos étnicos, la competencia cultural de terapeutas puede reforzarse mediante formación multicultural y ejercicios reflexivos que muestren cómo los propios sesgos y la propia lente cultural pueden influir en la manera de ver a personas consultantes de otros grupos étnicos.

Además, la adaptación de la EFCT debería dar prioridad a la preparación de profesionales que trabajan en organizaciones sin ánimo de lucro, en programas comunitarios de salud mental y en contextos saturados de trauma, como los asentamientos de personas refugiadas, donde las heridas relacionales se ven agravadas por el desplazamiento, la pérdida y el estrés crónico. Al ampliar el abanico de «personas» capacitadas para aplicar la EFCT, desde profesionales de la clínica con formación avanzada hasta personas de base que ayudan en las relaciones, podemos crear una red de apoyo culturalmente sensible que responda a las diversas realidades de las parejas ugandesas, al tiempo que abrimos camino hacia un modelo de terapia de pareja más inclusivo y anclado en el contexto. La propuesta de formar en EFCT a referentes locales de base es un enfoque prometedor para ampliar el alcance de la intervención en Uganda. Sin embargo, surge una limitación notable de los requisitos actuales de certificación en EFCT, que suelen exigir un nivel de máster, lo que crea posibles barreras para profesionales locales que aspiran a la certificación. En Uganda existen diversas trayectorias formativas para profesionales de la salud mental que figuran en el registro oficial. Para mejorar la viabilidad, los criterios de formación y de certificación deberían reconsiderarse para los contextos ajenos a Estados Unidos. En concreto, el ICEEFT podría adaptar sus requisitos para ajustarlos a las normas profesionales de Uganda, manteniendo a la vez la fidelidad a los principios de la EFCT. Estas adaptaciones harían más accesible la formación en EFT y favorecerían una implantación sostenible entre el personal de salud mental de Uganda.

Metáforas

Aunque se considera que la mayor parte del lenguaje de la formación en EFCT es accesible para profesionales de Uganda (Asiimwe et al., 2025), algunas metáforas utilizadas en la formación en EFCT, como «el tango», «el tiburón que da vueltas» (circling shark), «el aparcamiento» (parking garage) y «atar el lazo» (tying a bow), no son de uso común en el contexto ugandés. El tango, que debe su nombre a un estilo de baile latinoamericano, fue utilizado por la Dra. Johnson como metáfora de la danza interaccional entre los miembros de la pareja. En la formación en EFCT, el tango designa la tarea central en la que la sanación emocional se construye a través de cinco pasos estructurados (Furrow et al., 2022). Algunas personas formadoras en EFCT utilizan tanto el tiburón que da vueltas como el aparcamiento como metáforas para explicar que quien ejerce la EFCT se detiene en torno a la exploración de una emoción concreta con la persona consultante en la segunda etapa del trabajo. Atar el lazo es otra metáfora que se utiliza a veces para describir el quinto paso del tango, en el que la persona terapeuta de EFCT concluye una escenificación (enactment) lograda entre los miembros de la pareja, poniendo de relieve lo que la pareja ha conseguido. Estas metáforas pueden sustituirse por alternativas locales. Por ejemplo, el tango, apenas conocido en Uganda, puede sustituirse por danzas regionales muy conocidas, como el «Bakisimba» en Buganda, el «Kinyankore» en Ankole, el «Ekitagururo» en Bukiga o el «Ding Ding» en Acholi (Asaasira, 2015). Estas palabras locales transmitirán más sentido a un público ugandés. Hay matices que conviene tener en cuenta: por ejemplo, la sincronía diádica propia del baile del tango solo caracteriza a una pequeña proporción de las danzas ugandesas, que son en su mayoría asuntos de grupo (Nannyonga-Tamusuza, 2005). Esta diferencia puede provocar una pérdida de sentido y reducir potencialmente la fuerza de la metáfora. Por ello, quienes forman y quienes ejercen deben prestar mucha atención para garantizar que las metáforas recojan el sentido pretendido y sigan ancladas en la cultura (Bernal & Sáez-Santiago, 2006). Además, el «ciclo infinito» (infinity cycle), un recurso heurístico utilizado en la EFCT, tampoco es un símbolo habitual en Uganda. La expresión «círculo vicioso» puede resultar más familiar en el inglés ugandés. Las personas ugandesas, en especial los baganda, recurren a proverbios y modismos para transmitir mensajes de forma concisa (Kyazike, 2016). Estos rasgos del lenguaje deberían utilizarse en la formación y en la terapia cuando proceda. Las expresiones locales son más eficaces en la comunicación sanitaria y en el diálogo comunitario.

Contenido, conceptos y objetivos

Quienes ejercen la EFCT se centran sobre todo en los procesos emocionales y no en el contenido (Greenman & Johnson, 2013). Sin embargo, será importante que quienes trabajan en un contexto ugandés sepan que las parejas esperarán a menudo que la terapia aborde directamente las múltiples cuestiones que suelen pesar mucho en las relaciones de pareja en Uganda: el dinero, la infidelidad, la sexualidad y la familia política. Por ejemplo, un estudio de Matama y Mkwizu (2020) indicó que las finanzas y los recursos son los principales antecedentes de los conflictos familiares en Uganda. Es necesario preparar a profesionales no solo para conocer los factores predominantes en el contexto ugandés, sino también para abordar directamente estas cuestiones vinculándolas con el modelo de la EFCT.

En el contexto ugandés, las normas y expectativas relacionales varían según los grupos culturales y religiosos. Por ejemplo, en muchas comunidades la poligamia sigue estando sancionada social y culturalmente (Asiimwe-Mwesige, 2002). Sin embargo, en general la infidelidad conyugal se considera inaceptable y, según la ley, es motivo suficiente para que un hombre pida el divorcio a su esposa, mientras que una esposa necesitaría un motivo adicional para pedir el divorcio a su marido (Asiimwe-Mwesige, 2002). No obstante, las relaciones extramatrimoniales, sobre todo entre los hombres, siguen siendo relativamente frecuentes pese al estigma asociado. Estos patrones ponen de relieve la importancia de la sensibilidad cultural al abordar las cuestiones de infidelidad y de compromiso en la terapia de pareja. Quien trabaja como terapeuta en el contexto ugandés debería anticipar esta complejidad y esta diferencia. Debido a la aceptación histórica de la poligamia y a estructuras familiares que admiten la implicación de la familia política, las personas terapeutas deben familiarizarse con el marco de la EFCT sobre los apegos en competencia para estar bien preparados ante estas cuestiones en el contexto ugandés. Resultaría útil el trabajo de la etapa 1 de la EFT, en la que la díada examina los patrones de su ciclo negativo y procesa sus dinámicas de interacción. A diferencia de la visión occidental de las relaciones polígamas, creemos que en algunas relaciones polígamas de Uganda puede existir un sentimiento de seguridad y estabilidad emocional. La poligamia surge por diversas razones, entre ellas la infertilidad, el enamoramiento, el hecho de que una unión solo haya tenido hijos de un mismo sexo o la presión de las familias; algunas coesposas en uniones polígamas se aceptan mutuamente (Naseer et al., 2021). Aunque los efectos psicológicos negativos son mayores para las mujeres y los niños y niñas en los matrimonios polígamos que en los monógamos, un factor clave que reduce este impacto es un buen funcionamiento familiar, el apoyo económico y un trato equitativo de las coesposas (Din et al., 2024; Shaiful Bahari et al., 2021). Consideramos viable el trabajo de la etapa 1 de la EFT en los casos en que las partes aceptan su arreglo polígamo. Edwards et al. (2023) proponen una idea similar al afirmar que la EFCT es una intervención viable para parejas poliamorosas y para quienes mantienen múltiples vínculos de apego.

Dado que la EFCT suele aplazar el trabajo directo sobre las cuestiones de contenido hasta la fase final de la terapia (etapa 3: consolidación), puede que quienes ejercen en Uganda tengan que ofrecer, cuando sea necesario, una formulación más práctica de los objetivos terapéuticos (Johnson, 2008). Por ejemplo, durante la etapa 1 de la terapia (desescalada), la persona terapeuta puede formular los aspectos económicos y físicos de la relación (es decir, el dinero y la sexualidad) en términos de necesidades de apego, vinculando así un contenido culturalmente relevante con el proceso subyacente de la emoción y el apego.

Otra cuestión que podría tenerse en cuenta al formular los objetivos es la expectativa de que habrá algún tipo de juicio sobre quién tiene razón y quién no dentro de la pareja. Históricamente, esto ha formado parte tanto de las intervenciones tradicionales como de las religiosas, sobre todo en sociedades fuertemente patriarcales en las que las personas mayores a menudo imponen un equilibrio de poder, exigiendo a veces que el hombre pague más cabras o gallinas por una falta, o que la familia de la mujer devuelva el precio de la novia (Cultural Research Centre, 2013). En EFCT, la persona terapeuta adopta una postura que no culpabiliza, difícil de aprender y de sostener, ya que valora sin juzgar las dos opiniones divergentes de la pareja. La investigación subraya que esta actitud difiere notablemente de los enfoques tradicionales basados en el juicio y exige que terapeutas exploren con sensibilidad las dinámicas de poder y las diferencias culturales en lugar de atribuir culpas, sobre todo cuando la terapia se adapta a contextos culturales diversos (Sandberg et al., 2020).

Métodos

Quienes ejercen la EFCT utilizan principalmente sesiones triádicas entre una pareja y una persona terapeuta profesional. Históricamente, e incluso hoy en Uganda, cuando las parejas encuentran dificultades que no han logrado resolver por sí mismas, suelen buscar el consejo de parejas casadas de más edad y respetadas dentro de su comunidad religiosa o familiar. A medida que el trabajo en EFCT toma forma en Uganda, podría explorarse la coterapia en duplas formadas por un hombre y una mujer para reproducir esta costumbre tradicional.

Cuando este nivel de búsqueda de ayuda fracasa, las parejas comparecen ante las personas mayores (Kyazike, 2016). Puede tratarse de los padres de una u otra parte, de la familia extensa en sentido amplio, de autoridades religiosas o de otras personas mayores de la comunidad. La terapia de pareja con una persona ajena es relativamente nueva y antes la habría llevado a cabo un ministro religioso posiblemente conocido por la pareja. La terapia de pareja con profesionales de la salud mental con formación específica solo existe en Uganda desde hace unas pocas décadas y la utilizan sobre todo las personas con ingresos medios y altos.

En el panorama actual, cientos, si no miles, de parejas siguen programas de educación prematrimonial y seminarios de enriquecimiento matrimonial organizados por iglesias cristianas en todo el país. La mayor parte de este trabajo se realiza tanto en grupos mixtos como en grupos no mixtos. Los grupos más conocidos son las Mothers and Fathers Unions de la Church of Uganda, que se reúnen semanalmente y promueven los valores familiares. En consonancia con las estructuras existentes, el programa grupal de la EFCT, Hold Me Tight, podría ofrecer a las parejas de este entorno un enfoque más acorde con la cultura y más accesible. Un enfoque grupal de la educación para la relación, especialmente en grupos no mixtos, sería paralelo a las formas tradicionales de preparar a las parejas para las relaciones íntimas. La comunidad sudafricana que siguió la formación HMT también sugirió grupos no mixtos (Blow et al., 2025). La propuesta de una adaptación grupal no excluye la terapia de pareja, sino que sería un complemento del formato triádico habitual de la terapia.

Contexto

Uganda sigue siendo en gran medida una sociedad patriarcal en la que los hombres suelen tener el poder de decisión y el control de los recursos (Kyazike, 2016). En este entorno, los hombres, sobre todo en el matrimonio, tienen una gran autoridad y desempeñan un papel de protector y proveedor. Esta identidad va asociada a una exhibición de fuerza y estabilidad y no se presta bien a una vulnerabilidad emocional extrema. Las mujeres, en cambio, pueden mostrarse dependientes y vulnerables, lo que hace que la EFCT se adapte mejor a ellas. Proponemos que quien ejerce la EFCT aproveche el margen que ofrece este modelo para abordar las cuestiones de poder y de identidad, explorando la visión de uno mismo y de la otra persona con la lente del apego. Por ejemplo, se puede preguntar: «¿Cómo se queda usted cuando tiene que ser el fuerte todos los días?». La persona terapeuta de EFCT también debe ser capaz de valorar si la EFCT es adecuada para parejas con un desequilibrio de poder importante y estar dispuesta a cambiar de enfoque o a derivar a la pareja hacia una atención más apropiada.

Otra cuestión, según nuestra experiencia, es que los hombres ugandeses tienen menos probabilidades de permanecer mucho tiempo en terapia, sobre todo en una terapia centrada en las emociones. Esto, unido al hecho de que ejercen mucho poder, significa que quien ejerce la EFCT en un contexto ugandés debe ser consciente de la necesidad de asegurar la adhesión de los hombres al proceso terapéutico. Sin ella, es probable que los hombres de la pareja abandonen pronto la terapia y dejen que las mujeres la afronten solas.

Un paso fundamental para adaptar la EFCT a Uganda podría consistir en una amplia labor de sensibilización sobre el estado de las relaciones íntimas, la importancia de la seguridad del apego y el valor de expresar emociones más vulnerables en las relaciones familiares cercanas. Esta labor de educación pública debería ajustarse cuidadosamente a los distintos públicos. Es posible que terapeutas de este contexto necesiten apoyo para acceder a sus propias emociones vulnerables a medida que desarrollan sus competencias en EFCT. Con hombres con estudios, el lenguaje científico y los argumentos basados en la evidencia pueden resultar eficaces. Con hombres con menos educación formal, la misma lógica y la misma fundamentación científica deberían transmitirse mediante metáforas accesibles, tomadas sobre todo de la actualidad, la política y el deporte, que suelen resonar bien entre los hombres ugandeses. Siempre que sea posible, modelos masculinos respetados, como figuras políticas, religiosas o comunitarias, podrían compartir testimonios personales sobre el efecto transformador de la conciencia emocional y de la conexión en sus relaciones. Los mensajes también podrían difundirse a través de soportes culturalmente pertinentes, como canciones, espacios televisivos y anuncios de radio. Esta labor preparatoria debería preceder a la implantación formal de la EFCT o llevarse a cabo paralelamente.

En las sesiones de terapia, quienes ejercen la EFCT deberían empezar con una psicoeducación específica. Como es habitual que en la EFCT se ofrezcan sesiones individuales a cada miembro de la pareja, puede considerarse utilizar las primeras sesiones individuales con los hombres para ofrecerles un espacio privado y respetuoso en el que explorar la conciencia emocional, reduciendo el riesgo de que pasen vergüenza delante de su pareja. Terapeutas deberían también evaluar la presión económica, ya que es una fuente importante de tensión en las relaciones en Uganda (Matama & Mkwizu, 2020). Una vez lograda la implicación de los hombres, es esencial mantener un enfoque terapéutico equilibrado que atienda las necesidades emocionales de ambos miembros de la pareja. Los hombres de la pareja pueden necesitar orientación para identificar y expresar sus emociones y sus necesidades de apego de un modo acorde con las normas de masculinidad, lo que puede exigir ralentizar el trabajo y mostrar más curiosidad para que las personas consultantes tengan tiempo de buscar y encontrar lo que les parece justo. En este trabajo, quien ejerce la EFCT debería utilizar la habilidad de la puesta entre paréntesis (bracketing), que ayuda a identificar las propias opiniones y a hacer mentalmente el esfuerzo de dejarlas de lado temporalmente, mientras ayuda a la pareja a tomar conciencia de sus ciclos negativos y a formular sus necesidades de apego (Kocet & Herlihy, 2014).

Otra consideración contextual importante es la orientación profundamente religiosa de muchas personas ugandesas. Las personas terapeutas de EFCT que ejercen en este contexto deberían estar preparadas para abordar cuestiones de fe cuando trabajan con personas para quienes la espiritualidad es central. Según el último censo de Uganda, el 93,5 % de la población ugandesa pertenece a una de las dos religiones mayoritarias, el cristianismo y el islam (UBOS, 2024). Ambas religiones tienen una figura central: Dios. Los teóricos del apego consideran que Dios puede verse como una figura de apego que mantiene la proximidad y proporciona una base segura y un refugio seguro en los momentos de necesidad (Granqvist, 2020). La investigación indica que integrar los marcos espirituales de las personas consultantes en las conversaciones terapéuticas tiene sentido para las parejas cuyos valores coinciden en este punto (Ripley et al., 2022).

Por último, según nuestra experiencia, las parejas en Uganda no permanecen mucho tiempo en terapia. Esto podría deberse en parte a las conductas particulares de búsqueda de ayuda propias de la cultura, a las exigencias económicas que pesan sobre las personas en un país de ingresos medios-bajos en el que la mayoría de la población no tiene seguro médico y, posiblemente, a un sinfín de otras barreras. Se necesitan modelos de terapia breves y eficaces. ¿Pueden completarse las tres etapas de la EFCT en menos sesiones? ¿Existen vías más rápidas para llegar a los principales acontecimientos de cambio, como el ablandamiento de la parte que persigue, la implicación de la parte que se retira, la toma de conciencia del ciclo y la expresión de la vulnerabilidad?

Una posibilidad sería utilizar inicialmente Hold Me Tight como antesala de la terapia, de modo que, cuando las parejas inicien la terapia, ya hayan superado la etapa 1 y puedan comenzar con las etapas 2 y 3 en terapia diádica. Las personas ugandesas están comprometidas con la educación y ya existe una psicoeducación relacional en grupos en todo el país (Galukande, 2022; Senyonyi et al., 2012). Este enfoque parece estar más en consonancia con la cultura. El modelo de educación para parejas HMT, junto con la EFCT, podría aumentar la adecuación cultural del modelo al contexto ugandés.

Tras haber expuesto las adaptaciones necesarias de la EFCT en Uganda según las ocho dimensiones del EVM, el siguiente paso consiste en ilustrar cómo podrían desplegarse estas adaptaciones en la práctica. Para ello, presentamos una viñeta clínica hipotética de una pareja ugandesa. Este ejemplo de caso pondrá de relieve algunas de las dimensiones del EVM comentadas anteriormente y ofrecerá una ilustración concreta de cómo pueden integrarse adaptaciones culturalmente informadas en la EFCT con parejas en el contexto ugandés.

Ejemplo de caso: Zainab y Kato. Aplicación de un modelo de EFCT adaptado

Presentación del caso

Zainab y Kato, una pareja musulmana ugandesa de casi cuarenta años, llevan 12 años casados y tienen cuatro hijos. Kato trabaja a tiempo completo como ingeniero, mientras que Zainab se dedica a tiempo completo al hogar. Acuden a terapia tras años de tensiones sin resolver, con un conflicto que se ha intensificado en los últimos meses. La pareja describe una desconexión emocional importante, un estrés económico crónico y una desconfianza creciente.

Kato dice sentirse desbordado por las responsabilidades económicas del hogar y frustrado por lo que describe como los gastos «imprudentes» de Zainab, en particular en regalos y en frecuentes transferencias de dinero por móvil a su familia. Expresa una pérdida de confianza en la manera en que su esposa gestiona las finanzas y se siente sin apoyo en el plano espiritual. Zainab, por su parte, se siente abandonada emocionalmente e invalidada en el plano espiritual. Dice que Kato es a menudo crítico y utiliza un lenguaje religioso para justificar su ausencia emocional, lo que contribuye a un sentimiento de aislamiento cada vez más profundo. Ella ve su comportamiento económico como una forma de mantener los lazos sociales y de sobrellevar el abandono emocional que vive en casa.

Su relación sufrió un golpe más duro cuando Zainab descubrió conversaciones de texto continuadas entre Kato y una compañera de trabajo. Aunque Kato insiste en que la relación no fue física, Zainab la vive como una traición, sobre todo al enterarse de que Kato había gastado dinero en cenas y pequeños regalos para esa mujer. Esto, dice, hace que sus quejas sobre el dinero le parezcan hipócritas. Además, una tensión de larga data con la madre de Kato ha agravado su malestar. Zainab se siente faltada al respeto y relegada por su familia política, y sin el apoyo de Kato cuando surgen conflictos. Kato, por su parte, dice que le ha costado mediar en estas dinámicas y que a menudo se siente atrapado en medio, lo que lo lleva a replegarse aún más emocionalmente.

Consideraciones culturales

En este caso, la terapeuta se toma el tiempo de comprender los valores culturales y religiosos de la pareja en torno al matrimonio, los roles de género y el honor. Kato se ve a sí mismo cumpliendo el papel masculino tradicional de proveedor o mu’asir (en la fe islámica) y se siente faltado al respeto cuando percibe que sus esfuerzos se dan por sentados. Zainab, criada en un hogar musulmán ugandés muy unido, asocia la generosidad y el hecho de proveer a los demás con su identidad de buena esposa y buena madre. También siente una enorme vergüenza ante la posibilidad de una ruptura matrimonial, fuertemente estigmatizada en su comunidad.

La terapeuta valida los relatos culturales de ambos miembros de la pareja a la vez que reformula su ciclo de interacción: Kato critica y se retira debido a sus sentimientos de presión económica y de impotencia ante la brecha entre su esposa y su madre; Zainab protesta y se defiende, movida por sentimientos de abandono emocional y de traición. Su conflicto deja de girar solo en torno al dinero o a los mensajes y pasa a tratar de necesidades de apego no satisfechas: seguridad y protección, apoyo y compañía en la relación.

La EFCT adaptada en la práctica

Antes de iniciar el trabajo de EFCT, la terapeuta se reúne con cada persona por separado para asegurarse de que hay suficiente seguridad emocional y física en la relación para llevar a cabo la EFCT. En la entrevista con Kato, explora su relación con su compañera de trabajo, y Kato indica que ya ha puesto fin a esa relación y que se lo comunicará a su esposa. Convencida de que la pareja es apta para la EFCT, la terapeuta inicia la terapia.

Durante la fase de desescalada, la terapeuta ayuda a la pareja a reconocer su ciclo negativo: las críticas de Kato a los gastos de Zainab suscitan en ella una actitud defensiva, que a su vez alimenta el distanciamiento de él. Marcando con cuidado el ritmo de las sesiones y utilizando un lenguaje culturalmente sensible (por ejemplo, «sentirse visto y respetado», «cumplir su papel islámico como pareja»), la terapeuta crea un espacio para que Kato exprese su vulnerabilidad al sentirse emocionalmente desconectado y abrumado económicamente. Zainab empieza a acceder al dolor que lleva consigo, no solo por la traición, sino por sentirse invisible e infravalorada como pareja y como madre.

En la fase de reestructuración del vínculo, la terapeuta guía a la pareja a través de escenificaciones focalizadas en las emociones. Por ejemplo, Kato comparte su miedo de que «por mucho que aporte, nunca es suficiente», mientras que Zainab responde llorando: «Me siento muy sola en el matrimonio. Gasto para tapar mi soledad». La terapeuta les ayuda a vivir las emociones vulnerables del otro y a responder a ellas, contribuyendo a reconstruir la seguridad y la sensibilidad emocional mutua. La terapeuta acompaña también la resolución de la ruptura relacional causada por los mensajes inapropiados de Kato con su compañera de trabajo, utilizando el Attachment Injury Resolution Model (Halchuk et al., 2010).

En la etapa final, la consolidación, la terapeuta ayuda a la pareja a crear nuevas formas de hablar de las decisiones económicas y de las necesidades emocionales, basadas no en la culpa sino en la comprensión mutua. Juntos acuerdan programar encuentros periódicos para hablar del presupuesto y de su conexión emocional. Para apoyar este cambio se alude con delicadeza a los valores tradicionales ugandeses de generosidad y de provisión para la familia, así como a los valores islámicos de rahma (compasión) y shura (consulta).

Esta viñeta ilustra cómo la EFCT, una vez adaptada culturalmente, puede ayudar a parejas como Zainab y Kato a ir más allá de los conflictos superficiales para abordar las necesidades emocionales más profundas que alimentan su malestar. Al integrar la sensibilidad hacia los valores culturales y hacia las heridas relacionales, la EFCT se convierte en una herramienta poderosa para reconstruir la confianza y la intimidad emocional en relaciones de pareja diversas.

Conclusión

Implicaciones para la práctica

En este artículo hemos identificado la necesidad de una adaptación de la EFCT para las parejas ugandesas y hemos propuesto una serie de modificaciones culturalmente informadas, utilizando las ocho dimensiones del EVM. Aunque nuestro artículo se ha centrado en Uganda, este mismo marco es útil para la adaptación transcultural de la EFCT a cualquier otra cultura. Algunos de los retos concretos que hemos identificado aquí pueden aplicarse a otras culturas colectivistas de la región y de otros lugares.

Síntesis

Hemos señalado varios ámbitos clave en los que la EFCT debería adaptarse para su uso con parejas ugandesas. Uganda posee una rica tradición cultural que a menudo coincide con valores tradicionales sobre los roles de género y el matrimonio. Por otra parte, Uganda tiene una población extremadamente joven, y parte de la juventud ugandesa se está alejando de los valores culturales tradicionales. Por ello, cualquier adaptación de la EFCT debe responder a ambos tipos de parejas. Como muestra el ejemplo de caso, terapeutas de EFCT que atienden a parejas ugandesas deberían poner un énfasis particular en comprender las dinámicas culturales en juego en la relación. Es necesario cuidarse de no aplicar a la clientela la propia concepción de una relación sana. Al contrario, las dificultades de las personas consultantes, así como el camino a seguir, deberían entenderse a la luz de sus propios valores y de su propia visión de una relación satisfactoria. Además, las consideraciones prácticas o económicas suelen ser centrales para las parejas ugandesas. Al principio, presentar los posibles beneficios de la EFCT en términos de ganancias prácticas puede ayudar a aumentar la adhesión de las parejas. Sin embargo, como muestra el estudio de caso, el tratamiento debe acabar llevando a comprender estas cuestiones prácticas en términos de necesidades de apego subyacentes.

Junto a estas adaptaciones, el foco principal de quienes ejercen la EFCT sigue siendo ayudar a los miembros de una pareja a reconocer las necesidades de apego del otro y a responder a ellas. Las adaptaciones previas de la EFCT a países no occidentales, así como la investigación transcultural sobre el apego, sugieren que las necesidades de apego son universales (Allan et al., 2023; Edwards et al., 2025; Tseng et al., 2024). Dicho de otro modo, el mecanismo central de cambio de la EFCT sigue estando en el corazón del tratamiento. Las adaptaciones propuestas están concebidas para ayudar a las parejas ugandesas a comprender sus propias necesidades de apego de un modo acorde con sus valores culturales.

¿Impondría este énfasis en el acceso a las emociones valores ajenos a la cultura ugandesa? No lo creemos. Aunque la expresión de las necesidades de apego puede variar de una cultura a otra, estamos convencidos de que las necesidades en sí mismas son universales. En los contextos africanos, incluida Uganda, la supresión emocional puede ser culturalmente más normativa, y quien ejerce la EFCT debe mantenerse en sintonía con las formas particulares en que se expresan las conductas de apego en este entorno. Además, el panorama cultural de Uganda ya está evolucionando bajo la influencia de los medios de comunicación globales. Estos cambios culturales traen consigo tanto oportunidades como retos. Las adaptaciones que proponemos no pretenden sustituir las tradiciones culturales, sino ofrecer a las parejas una mayor flexibilidad relacional, de forma similar a como se cultiva la flexibilidad cognitiva y emocional en la terapia de personas que atraviesan una depresión. Nuestro objetivo no es desalentar la práctica de las normas culturales, sino ayudar a las personas a formular sus necesidades de apego dentro de esos marcos culturales. Y, lo que es importante, la persona terapeuta de EFCT no impone a las parejas necesidades predeterminadas, sino que hace emerger esas necesidades prestando una atención cuidadosa a los propios dilemas de las personas consultantes.

Parece imprescindible que profesionales de la comunidad local en la que se aplica la EFCT participen en los debates sobre cómo aplicar las adaptaciones propuestas a la población concreta. Como hemos mencionado, la diversidad cultural de Uganda es considerable, y es posible que cada grupo cultural requiera adaptaciones culturales más específicas que las que hemos propuesto.

Aunque creemos que nuestro artículo ofrece algunas orientaciones a quien aplique la EFCT desde fuera con parejas ugandesas, lo ideal para quienes deseen centrarse en una población ugandesa podría ser conocer la cultura ugandesa visitando distintas regiones de Uganda y observar la cultura durante un tiempo antes de empezar a trabajar en EFCT. Leer sobre una cultura solo puede dar una idea de las dinámicas culturales en juego: para vivir de verdad otra cultura y conocer sus prácticas, sus valores y sus normas, sugerimos que la persona terapeuta tenga una experiencia directa de esa cultura. En resumen, la EFCT es una modalidad de tratamiento con un potencial prometedor para ayudar a las parejas ugandesas, siempre que se realicen varias adaptaciones que atiendan a los valores y prácticas culturales propios de la población ugandesa.

Complexe Systémique: puntos clave

El artículo tiene el mérito de exponer una pregunta familiar para la práctica sistémica: ¿puede un modelo nacido en Norteamérica viajar sin imponer sus valores? El equipo, en parte ugandés, responde con un inventario metódico: sustituir el tango por danzas locales, apoyarse en las autoridades religiosas y en los grupos de preparación al matrimonio, hablar desde el principio del dinero, de la familia política y de la poligamia, asegurar la adhesión de los hombres mediante sesiones individuales, probar duplas de coterapia formadas por un hombre y una mujer, inspiradas en las parejas de más edad que tradicionalmente dan consejo. La viñeta de Zainab y Kato muestra cómo el dinero y la lealtad a la familia de origen pueden releerse como necesidades de apego. Los límites son los de un artículo de propuesta: ningún dato empírico, una viñeta ficticia, una tesis —la universalidad de las necesidades de apego— más afirmada que discutida, y una familia extensa tratada como un contexto más que como un sistema que implicar en la sesión. Puede leerse junto con el artículo sobre una formación en terapia familiar adaptada a Camboya y el artículo sobre la terapia focalizada en las emociones con relaciones poliamorosas.

Notas del original

Agradecimientos. Este trabajo comenzó como un trabajo de clase en la asignatura de la Dra. Temple Odom. Queremos darle las gracias por animarnos a publicar nuestro trabajo.

Conflicto de intereses. La autoría declara no tener conflictos de intereses.

Referencias

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Traducción no oficial al español de Culturally Informed Adaptation of Emotionally Focused Couple Therapy and Training for a Ugandan Population, de Pendo Galukande, Ronald Asiimwe, Hamed Fatahian-Tehran, Matthew J. Marvin e Ibrahim Luberenga, Contemporary Family Therapy, vol. 48, no 3 (2026), doi: 10.1007/s10591-026-09781-3, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra ha sido modificada en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

El artículo original, «Culturally Informed Adaptation of Emotionally Focused Couple Therapy and Training for a Ugandan Population», se publicó en Contemporary Family Therapy (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Esta versión es una traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, con una presentación adaptada para la lectura en línea, tal como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Galukande, P., Asiimwe, R., Fatahian-Tehran, H., Marvin, M. J., y Luberenga, I. (2026). Culturally Informed Adaptation of Emotionally Focused Couple Therapy and Training for a Ugandan Population. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/culturally-informed-adaptation-of-emotionally-focused-couple-therapy-and-training (Obra original publicada en 2026 en Contemporary Family Therapy, 48(3), 418-431 (2026); republicada en 2026 por Contemporary Family Therapy, https://link.springer.com/article/10.1007/s10591-026-09781-3)

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