Traducción asistida por IA

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Family Process · Terapia familiar

Elaboración de directrices de EFT para relaciones del mismo sexo/género: recomendaciones de un estudio Delphi

¿Cómo adaptar una terapia de pareja validada, concebida para parejas heterosexuales y cisgénero, a las parejas del mismo sexo y del mismo género? Cuarenta terapeutas con experiencia en terapia focalizada en las emociones (EFT) respondieron en tres rondas. Caitlin Edwards, Andrea K. Wittenborn y Robert Allan extraen de sus respuestas 49 directrices, desde el formulario de admisión hasta la última sesión: estrés de minorías, salida del armario, familia elegida y defensas releídas como estrategias de supervivencia.

Autoría Caitlin Edwards (Colorado State University); Andrea K. Wittenborn (Michigan State University); Robert Allan (University of Roehampton, Londres)Primera publicación Family Process, 10 de noviembre de 2024Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Developing guidelines on EFT for same‐sex/gender relationships: Recommendations from a Delphi study, de Caitlin Edwards, Andrea K. Wittenborn y Robert Allan, publicado en Family Process (Wiley) (2025), doi: 10.1111/famp.13079, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas; las 49 directrices se agrupan por etapa y paso de la EFT. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

No son bloqueos ni defensas terapéuticas, sino importantes estrategias adaptativas necesarias para sobrevivir.

Caitlin Edwards, Andrea K. Wittenborn y Robert Allan

Resumen

La terapia focalizada en las emociones (EFT, por sus siglas en inglés) es uno de los pocos tratamientos con apoyo empírico para el malestar relacional. Aunque los enfoques basados en la evidencia son fundamentales para garantizar un tratamiento seguro y eficaz, la EFT no se ha adaptado para su uso con relaciones del mismo sexo/mismo género (SS/SG, por sus siglas en inglés). Este estudio utilizó el método Delphi para generar un consenso sobre directrices de tratamiento para el uso de la EFT con relaciones SS/SG. Se reclutó a cuarenta terapeutas con pericia clínica en EFT para relaciones SS/SG. Los datos se recogieron en tres fases. En la fase uno, las personas participantes respondieron a preguntas abiertas sobre cómo debería adaptarse la EFT para las relaciones SS/SG. Las fases dos y tres consistieron en que las personas participantes valoraran la importancia de las directrices recomendadas. Los datos se analizaron mediante análisis temático y estadística descriptiva. Las recomendaciones finales incluyeron 49 directrices sobre la EFT para relaciones SS/SG. Los datos reflejaron modificaciones en los conocimientos fundamentales y la formación de terapeutas, en la organización y orientación de la consulta, y en las tres etapas y los nueve pasos de la EFT.

Palabras clave: adaptación cultural, método Delphi, terapia focalizada en las emociones, relaciones del mismo sexo y del mismo género

La investigación demuestra que la terapia culturalmente adaptada es más eficaz que la terapia no adaptada (Nagayama‐Hall et al., 2016; Soto et al., 2018). Aunque la terapia focalizada en las emociones (EFT; Johnson, 2019; Johnson & Greenberg, 1985) es un tratamiento con apoyo empírico y una base de investigación considerable (Spengler et al., 2024), hasta la fecha no ha habido investigación empírica sobre la aplicación de la EFT a las relaciones lesbianas, gais, bisexuales, transgénero o queer/en cuestionamiento (LGBTQ+) ni a miembros de las comunidades LGBTQ+ en relaciones del mismo sexo/mismo género (SS/SG). Por ello, este estudio Delphi aporta los primeros resultados empíricos sobre las recomendaciones de terapeutas para la adaptación de la EFT a las relaciones SS/SG.

Terapia focalizada en las emociones

La EFT (Johnson, 2019; Johnson & Greenberg, 1985) es un tratamiento con apoyo empírico para el malestar en la relación de pareja (Spengler et al., 2024). La EFT parte del supuesto de que el malestar relacional es el resultado de patrones de interacción rígidos y negativos que impiden que los miembros de la pareja satisfagan mutuamente sus necesidades de apego (Johnson, 2019). El proceso de cambio de la EFT (véase Johnson, 2019) favorece un vínculo de apego cada vez más seguro al ayudar a cada integrante de la pareja a identificar, experimentar, expresar y responder a las emociones y necesidades de apego. El cambio en la EFT se produce mediante un proceso de tres etapas y nueve pasos. La etapa uno, desescalada y estabilización del ciclo, comprende la construcción de la alianza y la evaluación (paso uno), la identificación del ciclo de interacción negativo (paso dos), el acceso a las emociones de apego hasta entonces no reconocidas que sustentan la posición de cada integrante de la pareja en el ciclo negativo y su expresión (paso tres), y la reformulación del problema como el ciclo, las emociones de apego subyacentes que impulsan el ciclo negativo y las necesidades de apego no satisfechas de cada integrante de la pareja (paso cuatro). La etapa dos, reestructuración, comprende promover la identificación con necesidades, partes del self y emociones de apego negadas (paso cinco), promover la aceptación por parte de cada integrante de la pareja de la experiencia del otro (paso seis) y facilitar la expresión de los deseos relacionales, las necesidades y los anhelos de apego (paso siete). La etapa tres, consolidación, facilita la creación de nuevas soluciones a viejos problemas (paso ocho) y concreta nuevos patrones de interacción (paso nueve; Johnson, 2019).

Relaciones del mismo sexo/mismo género

Las relaciones del mismo sexo/mismo género (SS/SG) existen en un contexto sociocultural heterocéntrico más amplio que desvaloriza las relaciones LGBTQ+ (Frost & Meyer, 2023), lo que da lugar a un estrés de minorías caracterizado por dificultades físicas, afectivas, interpersonales e intrapersonales (Frost & Meyer, 2023). El estrés de minorías está fuertemente correlacionado con una falta de compromiso y de implicación en las relaciones (Oren, 2021), así como con la agresión entre los miembros de la pareja (Lewis et al., 2014). Esto indica que el funcionamiento relacional SS/SG se ve deteriorado por la opresión. Más concretamente, el funcionamiento de las relaciones SS/SG se ve afectado negativamente por la homofobia interiorizada; en las parejas de dos hombres, niveles más altos de homofobia interiorizada se asocian con interacciones de pareja más negativas, depresión y consumo de alcohol (Feinstein et al., 2019). El funcionamiento de las relaciones SS/SG también se ve afectado por el grado de visibilidad (outness) de cada integrante de la pareja. Por ejemplo, Totenhagen et al. (2018) observaron que niveles más bajos de visibilidad se asociaban con un mayor estrés y un menor compromiso con la relación. Además, las personas que se identifican como miembros de comunidades LGBTQ+ experimentan retrasos en la consecución de hitos relacionales, como presentar a la pareja a la propia familia (Macapagal et al., 2015).

El estrés de minorías no solo afecta intensamente a las relaciones SS/SG, sino que estas relaciones se enfrentan además a otras circunstancias específicas. Por ejemplo, las relaciones SS/SG a menudo establecen roles relacionales al margen de los roles de género tradicionales, lo que influye tanto en el reparto del trabajo como en las responsabilidades económicas y plantea desafíos en la planificación familiar (Scott et al., 2019). Además, pese a las consecuencias del estrés de minorías, las relaciones SS/SG muestran también una notable resiliencia, caracterizada por el respeto y la valoración de las diferencias, las emociones positivas y una comunicación eficaz (Rostosky & Riggle, 2017). Las relaciones SS/SG se caracterizan asimismo por una profunda intimidad emocional y satisfacción sexual (Joyner et al., 2019). Las relaciones SS/SG se definen a menudo por dinámicas distintas de las de las relaciones entre personas de distinto sexo, como roles de género más flexibles (Horne et al., 2014), un conflicto más positivo (Gottman et al., 2003; Kurdek, 2004) y una crianza igualitaria y de apoyo mutuo (Dunne, 2013).

Teoría del apego y relaciones SS/SG

La teoría del apego (Ainsworth et al., 1978; Bowlby, 1969), en la que se fundamenta la EFT, se ha aplicado a distintos tipos de relaciones, entre ellas las relaciones entre progenitores e hijos (Mills‐Koonce et al., 2018, las relaciones románticas (Feeney & Fitzgerald, 2018) y las amistades (Doherty & Feeney, 2004), lo que subraya la importancia del apego en todo tipo de relaciones. Investigaciones anteriores han indicado que los procesos de apego operan de manera similar en las relaciones entre personas de distinto sexo y en las relaciones SS/SG (Mohr et al., 2013). Sin embargo, dos revisiones exploratorias recientes (Allan & Westhaver, 2018; Edwards, Allan, et al., n.d.) han reconocido que los procesos de apego son cualitativamente distintos en las relaciones SS/SG en comparación con las relaciones entre personas de distinto sexo. Por ejemplo, algunas experiencias de apego de las relaciones lésbicas pueden estar más influidas por las amistades formadas en la adolescencia que por las relaciones con madres y padres (Edwards, Allan, et al., n.d.), y las mujeres lesbianas refieren niveles más altos de apego evitativo (Ridge & Feeney, 1998).

Intervenciones de pareja para relaciones SS/SG

Pese a las experiencias vividas específicas de los miembros de las comunidades LGBTQ+, las relaciones SS/SG están en gran medida infrarrepresentadas en la investigación sobre resultados de la psicoterapia (Spengler et al., 2020). Afortunadamente, la literatura conceptual ha aportado recursos para trabajar con relaciones SS/SG. Por ejemplo, Pentel et al. (2021) proponen un marco clínico para trabajar con relaciones de minorías sexuales que aborda las experiencias vividas específicas que caracterizan a las relaciones SS/SG, mientras que Addison y Coolhart (2015) describen el trabajo con relaciones SS/SG desde una perspectiva interseccional. Curtis (2013) describe la terapia de pareja gestáltica con mujeres lesbianas y Singer (2013) revisa la terapia de pareja gestáltica con hombres gais. Además, dos intervenciones de pareja, la terapia de pareja Gottman (Garanzini et al., 2017) y el Our Relationship Program (Hatch et al., 2016), se han puesto a prueba con muestras SS/SG sin modificaciones.

Por otra parte, una revisión sistemática reciente (de Brito Silva et al., 2022) describe intervenciones sistémicas para clientela lesbiana, gay y bisexual (LGB), incluidas intervenciones culturalmente adaptadas. Por ejemplo, el Relationship Checkup (RC; Cordova et al., 2014) se adaptó para ofrecer una atención afirmativa a la clientela LGBTQ + modificando las preguntas iniciales, revisando la devolución para recoger adecuadamente las experiencias de la clientela LGBTQ + y adaptando el manual mediante (a) la eliminación del lenguaje heterosexista, (b) la inclusión de ocasiones para hablar de la identidad y de sus efectos positivos, (c) el análisis del impacto de vivir en un contexto cultural cisheterocéntrico, (d) preguntas sobre las redes de apoyo y (e) la inclusión de una conversación sobre el sexo y la sexualidad (Gray et al., 2023). Además, el programa de educación relacional Better Together se diseñó específicamente para relaciones del mismo sexo (Whitton et al., 2018). Para desarrollar este programa, el equipo investigador encuestó a profesionales de la clínica que trabajaban con relaciones del mismo sexo (Scott et al., 2019) y realizó grupos focales con parejas del mismo sexo (Scott & Rhoades, 2014). Estos estudios, junto con la literatura existente, sirvieron de base para una terapia de pareja cognitivo-conductual (CBCT) modificada para parejas de dos mujeres en situación de malestar, que muestra una gran viabilidad y aceptabilidad (Pentel et al., 2021).

Sin embargo, hasta la fecha, solo un modelo de terapia basado en la evidencia para el malestar en las relaciones románticas (la CBCT) se ha adaptado para tener en cuenta las experiencias vividas específicas de las parejas de dos mujeres (Pentel et al., 2021). Esto es muy relevante, ya que la investigación que compara intervenciones culturalmente adaptadas y no adaptadas para poblaciones específicas ha observado que las intervenciones terapéuticas culturalmente adaptadas son más eficaces que las no adaptadas (Nagayama‐Hall et al., 2016; Soto et al., 2018). La adaptación cultural implica la modificación sistemática de una intervención guiada por un marco de adaptación cultural (p. ej., Bernal & Sáez‐Santiago, 2006), así como el ajuste individual a la trayectoria y las necesidades de cada cliente (Collado et al., 2013). La modificación sistemática de las intervenciones para que se ajusten mejor a los valores, creencias, objetivos y necesidades de la población destinataria mejora la implicación y los resultados clínicos (Rathod et al., 2018; Steinka‐Fry et al., 2017). Por lo tanto, una terapia ajustada a las experiencias y circunstancias específicas de las relaciones SS/SG puede ser más eficaz y mejor acogida que una terapia diseñada para relaciones heterosexuales y cisgénero (es decir, de distinto sexo/distinto género) (Pepping et al., 2017; Scott & Rhoades, 2014).

La EFT se ha aplicado a una variedad de motivos de consulta (véase Wiebe & Johnson, 2016). Además, la EFT se ha aplicado conceptualmente a diversas poblaciones, entre ellas clientela con inquietudes espirituales (Furrow et al., 2011), parejas lesbianas (Hardtke et al., 2010) y parejas heterosexuales afroamericanas (Nightingale et al., 2019). Sin embargo, hasta la fecha solo se ha llevado a cabo una adaptación empírica de la EFT, para parejas japonesas (Hattori, 2014), lo que deja una laguna considerable en la investigación sobre la EFT. Así pues, se necesita una investigación sistemática que adapte la EFT para tener en cuenta las experiencias vividas específicas de las relaciones SS/SG.

El presente estudio

Guiado por un marco de adaptación cultural (p. ej., Bernal & Sáez‐Santiago, 2006), este estudio se propuso elaborar unas directrices iniciales para adaptar la EFT a las relaciones SS/SG a partir del consenso de personas expertas. Utilizamos el método Delphi para encuestar a terapeutas con pericia en EFT que trabajan con relaciones SS/SG, con el fin de reunir un consenso sobre cómo modificar la EFT para tener en cuenta las necesidades y experiencias vividas específicas de las relaciones SS/SG. El método Delphi es un método de investigación de uso habitual cuando existen pocos o ningún dato sobre un tema concreto (Keeney et al., 2011). Los estudios Delphi tienen como objetivo recoger recomendaciones basadas en la pericia para identificar un consenso sobre temas que no se han estudiado previamente (Keeney et al., 2011). En concreto, el presente estudio pretendía responder a la siguiente pregunta de investigación: ¿cuál es el consenso de las personas expertas sobre las directrices para adaptar la EFT a las necesidades y preferencias terapéuticas específicas de las relaciones SS/SG?

Método

Este estudio (n.º 7442) fue aprobado por el Comité de Ética Institucional (Institutional Review Board) de la Michigan State University.

Posicionamiento de la autoría

En el momento del estudio, la primera persona firmante estaba realizando el doctorado y había contado con la mentoría de la segunda autora y del tercer autor. Sus intereses de investigación incluyen la adaptación cultural, las relaciones LGBTQ+ y la EFT. Se identifica como una persona blanca, agénero, pansexual, poliamorosa y de presentación femme. La segunda autora es una especialista en EFT que se identifica como blanca, mujer, cisgénero y heterosexual. El tercer autor es un hombre gay/queer, cisgénero y blanco, que creció en la clase trabajadora y es inmigrante; sus intereses de investigación incluyen el estudio del impacto del estrés de minorías en las relaciones queer.

Tanto la primera persona firmante como el tercer autor utilizan actualmente la EFT con miembros de comunidades LGBTQ+ en sus respectivas consultas. Las dos personas, como miembros de comunidades LGBTQ+, observaron que las directrices sugeridas por las personas participantes coincidían con sus propias experiencias vividas y con sus propias formas de ejercer. Además, la segunda autora y el tercer autor empoderaron de forma habitual y explícita a la primera persona firmante a lo largo de todo el proceso de investigación para aprovechar la pericia de cada cual en este estudio. Asimismo, las competencias, experiencias y contribuciones propias de cada integrante del equipo se tuvieron en cuenta de forma sistemática, valorando la experiencia vivida como una forma de conocimiento. El consenso se alcanzó de forma regular mediante reuniones y debates de grupo.

Diseño

Este estudio se guio por el método Delphi (Keeney et al., 2011). Desarrollado originalmente por la RAND Corporation, el método Delphi es un enfoque pragmático ampliamente utilizado en distintas disciplinas para fundamentar la práctica clínica, la toma de decisiones y la elaboración de políticas (véase Keeney et al., 2011). El método Delphi se utiliza tanto en estudios cuantitativos como cualitativos (Brady, 2015) y resulta útil para estudiar temas sobre los que la información empírica es limitada o inexistente. Es un enfoque útil cuando otros métodos, como los grupos focales, podrían hacer que una o varias personas expertas dominaran el proceso de consenso, o cuando las personas expertas se encuentran en una zona geográfica extensa (Keeney et al., 2011). Además, el método Delphi es útil cuando se intenta captar las experiencias vividas de grupos marginados (Christie & Barela, 2005).

El método Delphi consiste en constituir un panel de personas expertas y en recoger y analizar datos en un proceso iterativo hasta alcanzar el consenso entre las personas participantes (Diamond et al., 2014). En los estudios Delphi, el consenso se define como el acuerdo alcanzado a partir de un umbral predeterminado (Keeney et al., 2011). Seguimos las recomendaciones de Diamond et al. (2014) de utilizar un umbral del 75% (es decir, que el 75% de las personas participantes valoren una directriz como importante o muy importante). Esto significa que todos los enunciados valorados como importantes o muy importantes por el 75% o más de las personas participantes se aceptaron como recomendaciones. Los enunciados valorados como importantes o muy importantes por entre el 70% y el 74% de las personas participantes se extrajeron para que estas volvieran a considerar su inclusión. Los enunciados valorados como importantes o muy importantes por el 69% o menos de las personas participantes se excluyeron del análisis posterior (Diamond et al., 2014).

Cuando se habla de las personas participantes en estudios Delphi, el término persona experta es, por necesidad, amplio (Niederberger & Spranger, 2020). En este estudio Delphi, seguimos las recomendaciones de Keeney et al. (2011) para definir qué es una persona experta en EFT para relaciones SS/SG. Keeney et al. (2011) señalan que las personas expertas se han definido de varias maneras en los estudios Delphi. Por ejemplo, McKenna et al. (1994) definen a las personas expertas como individuos informados, mientras que Lemmer (1998) y Green et al. (1999) definen a la persona experta como alguien que tiene conocimientos sobre un tema concreto. En concreto, Keeney et al. (2011) señalan que las personas expertas (a) tienen conocimientos sobre un tema, (b) son relativamente imparciales y (c) están comprometidas con el avance del conocimiento sobre un tema determinado. En consecuencia, definimos como terapeutas con pericia en EFT a quienes cumplían los siguientes criterios: (a) haber completado las formaciones EFT Externship y Core Skills del International Centre for Excellence in Emotionally Focused Therapy (ICEEFT) (es decir, un mínimo de 78 h de formación), (b) haber utilizado la EFT con relaciones SS/SG durante un mínimo de 2 años, (c) utilizar la EFT con relaciones SS/SG en el momento del estudio (es decir, al menos en los seis meses previos a la selección) y (d) en el momento del estudio, utilizar la EFT con más de una relación SS/SG. Esto garantizaba que estas personas hubieran realizado la práctica deliberada necesaria para desarrollar la pericia que se buscaba en las personas participantes de este estudio (Chow et al., 2015; Harwell & Southwick, 2021).

Al optar por el método Delphi, nos apoyamos en multitud de artículos que ofrecían excelentes ejemplos de su uso. Lamentablemente, como el método Delphi no se utiliza con frecuencia en la literatura de terapia de pareja y familiar (CFT, por sus siglas en inglés), tuvimos que recurrir a una literatura más amplia. En este sentido, el término «persona experta» parece interpretarse de forma amplia, ya que muchos artículos (p. ej., Meibos et al., 2019; Meredith et al., 2021; Mittnacht & Bulik, 2015; Taylor et al., 2020; Turner et al., 2020) recurren a las titulaciones y a la pertenencia a asociaciones para definir a una persona experta. Por ejemplo, Clark et al. (2022) utilizaron los siguientes criterios para constituir su panel de personas expertas: ser miembro de la Association of Child and Adolescent Counseling (ACAC) y tener al menos 2 años de experiencia en counseling con niñas y niños, y Neuer Colburn et al. (2016) reclutaron a personas supervisoras de counseling acreditadas por el CACREP a través de listas de distribución.

En lo que respecta específicamente al uso de estudios Delphi en CFT, Dawson y Brucker (2001) respaldan el uso del método Delphi en la investigación en CFT e indican que los años de experiencia clínica son un criterio principal para seleccionar el panel de personas expertas (aunque no especifican cuántos años). Además, nos basamos en la descripción del método Delphi que ofrecen Blow y Sprenkle (2001). Blow y Sprenkle (2001) eligieron su panel en función de la exposición a una amplia variedad de teorías de terapia familiar, la profundidad de la experiencia clínica, la experiencia en CFT y una titulación avanzada en CFT. Estos criterios son similares a los del panel de personas expertas de este estudio, ya que todas ellas tienen una exposición en profundidad a la EFT, una mediana de 13,5 años de experiencia clínica con la EFT y, como mínimo, un máster en psicoterapia.

Siguiendo las recomendaciones de Diamond et al. (2014), las personas del panel valoraron su pericia en EFT mediante una escala Likert de 1 (experiencia mínima) a 5 (experto/a), así como su pericia en el trabajo con relaciones SS/SG [1 (experiencia mínima) a 5 (experto/a)]. Las personas participantes que se autoevaluaron con un 1 en pericia en EFT o en pericia con relaciones SS/SG quedaron automáticamente excluidas del estudio.

Procedimientos

Las personas participantes se reclutaron entre mediados de abril y mediados de mayo de 2022 mediante técnicas de muestreo recomendadas para los estudios Delphi, entre ellas el muestreo intencional (es decir, una técnica de muestreo no aleatorio que implica la elección deliberada de participantes en función de determinadas cualidades) y el muestreo en bola de nieve (es decir, una técnica de muestreo no aleatorio que consiste en implicar a las personas participantes en la identificación de otras posibles participantes) (Fowler, 2014). La carta de reclutamiento se compartió con personal formador, terapeutas y personas supervisoras con certificación del ICEEFT, con la lista de distribución general del ICEEFT, con grupos de Facebook de EFT LGBTQ+, con la lista de distribución Queer EFT y con contactos profesionales. También pedimos al personal formador y supervisor del ICEEFT que difundiera la carta de reclutamiento en las listas de distribución locales de EFT. Además, buscamos libros, capítulos de libros, artículos revisados por pares, tesis doctorales y comunicaciones en congresos sobre la EFT con relaciones SS/SG e invitamos a su autoría a participar en el estudio. Por último, invitamos a todas las personas que recibieron la carta de reclutamiento a proponer a personas expertas, y contactamos con las posibles participantes que recomendaron.

Todas las posibles participantes recibieron una descripción del objetivo del estudio, del proceso del estudio, de los criterios de inclusión y de lo que se esperaba de ellas. A continuación, las posibles participantes (n = 56) completaron en línea un cuestionario de selección a través de Qualtrics; Qualtrics determinaba automáticamente la elegibilidad de cada participante y le comunicaba el resultado. Todas las personas que cumplían los criterios de inclusión se incorporaron al estudio (n = 40). Las posibles participantes cumplían los criterios de inclusión si: (a) habían completado las formaciones EFT Externship y Core Skills (o avanzadas) del ICEEFT (es decir, un mínimo de 78 h de formación), (b) tenían al menos 2 años de experiencia posterior al Externship en el uso de la EFT con relaciones SS/SG, (c) utilizaban actualmente la EFT con relaciones SS/SG (es decir, al menos en los 6 meses previos a la selección), (d) estaban dispuestas a participar en cada ronda de recogida de datos, (e) eran mayores de 18 años y (f) sabían leer y escribir en inglés.

Es importante minimizar el abandono en los estudios Delphi, porque puede reducir la fiabilidad de los resultados. Por ello, nos propusimos alcanzar una tasa de respuesta del 70% o superior en cada etapa de la recogida de datos (Keeney et al., 2011). Intentamos aumentar la tasa de respuesta mediante recordatorios y una compensación. En concreto, se enviaron dos recordatorios con 2 semanas de intervalo para fomentar que se completara el cuestionario de cada fase. Se envió un recordatorio adicional a las personas participantes 1 semana antes de la fecha de cierre del cuestionario de la fase dos, con el fin de fomentar más respuestas debido a una participación menor de la esperada en esa fase. Las personas participantes recibieron como compensación una tarjeta regalo de 100 dólares por su participación.

Participantes

Cuarenta personas se incorporaron al estudio. La edad media de las personas participantes era de 48.72 años (SD = 8.76). Eran mayoritariamente blancas (90%) y no hispanas (92,5 %). Declararon vivir en Estados Unidos (76,1 %), Australia (15,2 %), Canadá (8,7 %) u otros lugares (2,2 %). Exactamente el 70% había recibido la asignación de sexo femenino al nacer y el 30%, la de sexo masculino. Se pidió a las personas participantes que eligieran todas las identidades de género y sexuales que les correspondieran. Las identidades de género incluían mujer (49%), cisgénero (36,7 %), hombre (14,3 %), hombre trans (4,0 %), no binaria (4,0 %), queer (2,0 %), género fluido (2,0 %), prefiere no decirlo (2,0 %), y una persona escribió hombre trans/genderqueer. Las personas participantes declararon como orientación sexual heterosexual/de distinto género (45%), gay (20%), bisexual (12,5 %), queer (7,5 %), demisexual (2,5 %), lesbiana (5%), pansexual (2,5 %), same gender loving (2,5 %) y prefiere no decirlo (2,5 %).

La mayoría de las personas participantes (53,2 %) tenía un máster, el 42,6 % un doctorado y el 4,3 % optó por describirlo con sus propias palabras (p. ej., Masters of Divinity). Habían ejercido como psicoterapeutas entre 3 y 39 años (mediana = 13.5 años) y todas salvo cuatro personas del panel ejercían la terapia a tiempo completo. Las disciplinas de su titulación más alta eran: psicología (32,5 %), terapia de pareja y familiar (20%), trabajo social (17,5 %), counseling (15%), psicología social (2,5 %), psicología clínica (2,5 %), psicoterapia (2,5 %), salud mental clínica (2,5 %), lingüística aplicada (2,5 %) e interdisciplinar (2,5 %).

Con la escala Likert de cinco puntos [es decir, de 1 (experiencia mínima) a 5 (experto/a)], las personas participantes valoraron su nivel de pericia en EFT con un tres (30%), un cuatro (50%) o un cinco (20%). Con la misma escala Likert, valoraron también su nivel de pericia con relaciones SS/SG con un dos (2,5 %), un tres (50%), un cuatro (37,5 %) y un cinco (7,5 %). Además, 39 de las 40 personas participantes indicaron también el porcentaje de relaciones SS/SG en su número de casos en el momento del estudio (Tabla 1).

Tabla 1 — Porcentaje de relaciones SS/SG en el número de casos actual de las personas participantes.

  • Número de participantes: 1; Porcentaje de la muestra: 2,56 %; Porcentaje de relaciones SS/SG en el número de casos actual: >5%
  • Número de participantes: 18; Porcentaje de la muestra: 46,15 %; Porcentaje de relaciones SS/SG en el número de casos actual: 5%–10%
  • Número de participantes: 8; Porcentaje de la muestra: 20,51 %; Porcentaje de relaciones SS/SG en el número de casos actual: 11%–20%
  • Número de participantes: 5; Porcentaje de la muestra: 12,82 %; Porcentaje de relaciones SS/SG en el número de casos actual: 21%–30%
  • Número de participantes: 5; Porcentaje de la muestra: 12,82 %; Porcentaje de relaciones SS/SG en el número de casos actual: 41%–50%
  • Número de participantes: 0; Porcentaje de la muestra: 0; Porcentaje de relaciones SS/SG en el número de casos actual: 51%–60%
  • Número de participantes: 0; Porcentaje de la muestra: 0; Porcentaje de relaciones SS/SG en el número de casos actual: 61%–70%
  • Número de participantes: 3; Porcentaje de la muestra: 7,69 %; Porcentaje de relaciones SS/SG en el número de casos actual: 71%–80%
  • Número de participantes: 0; Porcentaje de la muestra: 0; Porcentaje de relaciones SS/SG en el número de casos actual: 81%–90%
  • Número de participantes: 0; Porcentaje de la muestra: 0; Porcentaje de relaciones SS/SG en el número de casos actual: 91%–100%

Recogida de datos

En los estudios Delphi, los datos se recogen a lo largo de varias fases de cuestionarios que se basan principalmente en las respuestas de las personas participantes al cuestionario anterior. En este estudio se recogieron datos en tres fases en 2022: la fase uno, del 14 de abril al 25 de mayo; la fase dos, del 3 de agosto al 23 de septiembre, y la fase tres, del 11 de noviembre al 13 de diciembre. En la fase uno (n = 40), se pidió a las personas participantes que respondieran en profundidad a 13 preguntas, en las que se solicitaban recomendaciones sobre cómo debía modificarse, ampliarse o adaptarse cada paso y cada tarea de la EFT al trabajar con relaciones SS/SG. Algunos ejemplos de preguntas son: (a) ¿Qué directrices es importante que sigan quienes ejercen la EFT al evaluar e identificar los patrones de interacción negativos con relaciones SS/SG en la EFT?, y (b) ¿Qué directrices es importante que sigan quienes ejercen la EFT al facilitar la expresión de necesidades y deseos (es decir, al crear implicación emocional) con relaciones SS/SG en la EFT? En la fase uno, las personas participantes aportaron 215 recomendaciones para el uso de la EFT con relaciones SS/SG.

De las 40 personas participantes iniciales, 27 participaron en la fase dos. La autoría analizó las 215 directrices mediante análisis temático (AT; Braun & Clarke, 2006, 2019) para reducir las repeticiones y mejorar la concisión y la claridad, lo que dio como resultado 117 directrices. Estas 117 directrices se remitieron a las personas participantes en la fase dos. A continuación se les pidió que valoraran la importancia que atribuían a cada directriz clínica mediante una escala Likert de 5 puntos [es decir, de 1 (muy importante) a 5 (muy poco importante)]. También tuvieron la oportunidad de proponer directrices clínicas adicionales que, a su juicio, debieran incluirse. De las 117 directrices iniciales, 106 enunciados alcanzaron un consenso igual o superior al 75% y se conservaron. Cuatro enunciados alcanzaron un nivel de consenso de entre el 70% y el 74%; estos cuatro enunciados se reunieron en Qualtrics y se enviaron a las personas participantes para que volvieran a valorarlos en la fase tres. Siete enunciados alcanzaron un consenso igual o inferior al 69% y se excluyeron del análisis posterior (véase la Tabla 1). Además, se recomendaron tres nuevas directrices.

De las 40 personas participantes iniciales, 29 participaron en la fase tres. En la fase tres, se presentaron a las personas participantes las cuatro directrices que no habían alcanzado el umbral por muy poco (es decir, que el 70% al 74% de las personas del panel había valorado como importantes o muy importantes en la fase dos) y las tres nuevas directrices generadas en la fase dos. También se les facilitó la valoración Likert que habían elegido en la fase dos, así como la respuesta media de toda la muestra para cada directriz. A continuación se les pidió que volvieran a valorar cada directriz con la escala Likert de 5 puntos, de 1 (muy importante) a 5 (muy poco importante). Las personas participantes que no habían completado el cuestionario de la fase dos pudieron participar igualmente en la fase tres; sin embargo, como no habían valorado las recomendaciones en la fase dos, el cuestionario de la fase tres que recibieron no incluía sus propias valoraciones.

A continuación figura un ejemplo de las instrucciones dadas a las personas participantes: «Por término medio, las personas participantes valoraron esta recomendación como importante; usted valoró este ítem como muy importante. Teniendo en cuenta esta información, valore su respuesta a la recomendación siguiente con la escala de 5 puntos: Comprender los modelos de desarrollo de la identidad LGBTQ+ y los vínculos entre las etapas del desarrollo de la identidad y la teoría del apego adulto». Las personas participantes que no habían completado el cuestionario de la fase dos recibieron la siguiente pregunta: «Por término medio, las personas participantes valoraron esta recomendación como importante; usted no valoró este ítem. Teniendo en cuenta esta información, valore su respuesta a la recomendación siguiente con la escala de 5 puntos». El consenso se alcanzó utilizando un umbral del 75% (es decir, el 75% de las personas participantes estaba de acuerdo en que una directriz era importante o muy importante), tal como recomiendan Diamond et al. (2014).

Análisis de datos

Fase1

Para analizar los datos de la primera fase del estudio se utilizó el análisis temático (AT; Braun & Clarke, 2006, 2019). El AT es un método cualitativo que sirve para identificar, analizar y dar cuenta de patrones (es decir, temas), y cuyo uso se recomienda en los estudios Delphi (Brady, 2015). El AT consta de seis fases: (a) familiarizarse con los datos, (b) generar códigos iniciales, (c) buscar temas, (d) revisar los temas, (e) definir y nombrar los temas y (f) redactar el informe. En la fase uno, las personas participantes aportaron 215 directrices. Las directrices se descargaron de Qualtrics para su análisis y se organizaron por paso de la EFT en una hoja de cálculo. Cada integrante del equipo de autoría se familiarizó con las directrices leyendo y releyendo cada enunciado. A continuación, el equipo se reunió para comentar los datos y convino en que había una repetición considerable entre las 215 directrices aportadas por las personas participantes en la fase uno. Después, cada integrante del equipo revisó de forma independiente las 215 directrices de la hoja de cálculo y generó códigos iniciales para reducir la repetición entre las respuestas de las personas participantes y mejorar la concisión y la claridad. El equipo se reunió repetidamente durante varias semanas para comentar los puntos más destacados o los posibles temas. Mediante un enfoque iterativo, los temas se debatieron y afinaron hasta alcanzar el consenso. Este proceso permitió condensar las 215 directrices en 117 directrices organizadas en los siguientes temas: conocimientos fundamentales y formación de terapeutas, organización y orientación de la consulta, evaluación y adaptaciones a cada paso y etapa de la EFT. Las 117 directrices se reunieron, se introdujeron en Qualtrics y se enviaron a las personas participantes para que valoraran su grado de importancia en la fase dos.

Fase2

Las respuestas al segundo cuestionario se descargaron de Qualtrics a IBM SPSS Statistics (versión 28.0; IBM Corporation, 2022). Cada enunciado se introdujo como una variable independiente en SPSS. A continuación se calcularon las frecuencias de cada enunciado. Todos los enunciados que alcanzaron un consenso igual o superior al 75% (es decir, que al menos el 75% de las personas participantes valoró como importantes o muy importantes) se aceptaron de inmediato (Diamond et al., 2014). Esto dio un total de 106 directrices conservadas. Los cuatro enunciados que alcanzaron un nivel de consenso justo por debajo del umbral (es decir, que entre el 70% y el 74% de las personas participantes valoró como importantes o muy importantes) se extrajeron para volver a valorarse en la fase tres. Los enunciados valorados como importantes o muy importantes por el 69% o menos de las personas participantes se excluyeron (Diamond et al., 2014). Esto supuso excluir siete directrices. Además, las personas participantes recomendaron tres nuevos enunciados en la fase dos. Así, en la fase tres, las personas participantes volvieron a valorar los cuatro enunciados situados justo por debajo del umbral de consenso y valoraron por primera vez los tres nuevos enunciados que habían generado en la fase dos.

Fase3

Todos los enunciados se descargaron de Qualtrics. Como en la fase anterior, se utilizó estadística descriptiva para determinar qué recomendaciones debían conservarse según el umbral de consenso del 75%. Las cuatro directrices que se pidió volver a valorar y las tres nuevas directrices presentadas a las personas participantes en la fase tres fueron todas consideradas importantes o muy importantes por el 75% de las personas del panel. Sumadas a los 106 enunciados conservados en la fase dos, esto dio un total de 113 directrices. Siguiendo el proceso de AT descrito en la fase uno, todo el equipo de autoría revisó a continuación las 113 directrices para reducir las repeticiones y mejorar la concisión y la claridad. De nuevo, ello implicó un proceso iterativo de revisión de los enunciados, reuniones para comentar los temas, identificación de las repeticiones, determinación de los enunciados que debían aclararse, organización de los enunciados en temas y preparación de la lista final de recomendaciones. Una prioridad clave de este proceso fue garantizar que los enunciados finales recogieran plena y adecuadamente las recomendaciones compartidas por las personas participantes. Este proceso iterativo dio como resultado 49 directrices finales organizadas en las siguientes categorías: conocimientos fundamentales y formación de terapeutas, organización y orientación de la consulta, evaluación, y cada etapa y paso de la EFT.

Resultados

Fase1

En la fase uno, las personas participantes generaron 215 enunciados, que se condensaron en 117 durante el AT. Los enunciados de las personas participantes se referían a los siguientes temas: conocimientos fundamentales y formación de terapeutas, organización y orientación de la consulta, evaluación y adaptaciones a cada paso y etapa de la EFT. Las personas participantes indicaron que quienes ejercen la EFT con relaciones SS/SG deberían adquirir conocimientos y competencias adicionales antes de ofrecer sus servicios. Por ejemplo, una persona recomendó que cada terapeuta debería:

Examinar [sus] propios sesgos sobre las relaciones y la sexualidad en cuanto a lo que hace que una relación sea «sana»; qué estructura[s] cree que debería tener una relación, cómo deberían comportarse los miembros de la pareja, qué acuerdos son necesarios para favorecer la seguridad (especialmente en lo relativo a la monogamia, la exclusividad sexual y el sexo seguro), y reflexionar sobre si es capaz de darse cuenta de cuándo sus propios sesgos aparecen en el proceso terapéutico y de responder con flexibilidad para tomar distancia de [sus] propias ideas y unirse plenamente a la relación y a las personas con las que trabaja, honrándolas. Asumir la responsabilidad de informarse sobre las relaciones y las expresiones de género distintas de las suyas y ajenas a su ámbito de experiencia, para no hacer recaer sobre la clientela la carga de «educarle».

Además, las personas participantes sugirieron que la documentación de la consulta debía ser afirmativa e inclusiva con todas las identidades de género y sexuales y con todas las estructuras relacionales (p. ej., ofreciendo campos de respuesta libre y la posibilidad de describirse con las propias palabras). También recomendaron que las páginas web de terapeutas mostraran expresamente imágenes y mensajes afirmativos hacia las personas LGBTQ+ (p. ej., una bandera Progress). En la evaluación, muchas personas participantes recomendaron explorar cómo entendía cada integrante de la pareja sus identidades sexuales y de género, hablar de los relatos de «salida del armario» y de las «experiencias de apego reparadoras», como las vividas con la familia elegida, mediante una historia de apego, y explorar abiertamente cómo afectan a las personas los acontecimientos sociopolíticos actuales que repercuten en las comunidades LGBTQ+ (p. ej., las leyes contra las personas trans).

Quienes participaron recomendaron modificaciones para cada paso de la EFT. Al hablar de la construcción de la alianza en el paso uno, una persona afirmó: «Intento dejar explícito que honro sus anhelos de intimidad, de pertenencia y de amor como algo… universal». Otra persona, al hablar del paso dos, indicó que cada terapeuta debería «buscar las creencias nucleares sobre los roles, las creencias nucleares sobre sí, [y]… explorar hasta qué punto la persona siente que debe representar su sexualidad/su género en la confrontación y/o en la resolución». En el paso tres, las personas participantes hablaron de situar y validar plenamente las emociones no reconocidas dentro del contexto sociocultural de la persona usuaria. Además, muchas personas participantes indicaron que, en el paso cuatro, era necesario reformular el ciclo como el problema que se produce dentro de un contexto sociocultural hostil.

En el paso cinco, una persona indicó que es necesario «normalizar que pueden haber escindido aspectos de sí y necesidades por no formar parte de un mundo heteronormativo; validarlo y ayudarles a integrar esas partes con empatía y comprensión». Esto reflejaba un énfasis general en dedicar más tiempo a reintegrar partes de sí negadas por vivir en una sociedad que rechaza. Por ejemplo, una persona participante recomendaba decir: «Ya te han abandonado cuando antes abriste tu corazón, te mostraste tal como eres, ante seres queridos, así que, por supuesto, ese miedo está aquí, vivo en la sala, ahora que te pregunto por compartir más de tu corazón con tu persona». El paso seis, que consiste en promover la aceptación de la nueva experiencia del otro miembro de la pareja, fue descrito por una persona participante como una

…tarea compleja, sobre todo cuando uno o ambos miembros de la pareja siguen sufriendo los efectos del trauma que tantas personas atraídas por su mismo género llevan consigo a sus relaciones íntimas. Construir esa empatía ayudará mucho a crear nuevos patrones de interacción basados en la confianza y el cuidado.

Además de aumentar la empatía mutua, varias personas participantes señalaron la necesidad de avanzar con cautela, porque el otro miembro de la pareja puede no aceptar la nueva experiencia que su pareja tiene de sí y de su identidad, especialmente si esa experiencia contradice la manera en que hasta entonces se entendía.

El paso siete, facilitar la expresión de necesidades y deseos, puede llevar más tiempo con personas en relaciones SS/SG porque es posible que hayan reprimido sus deseos y necesidades relacionales. De hecho, una persona experta recomendaba:

Notar y nombrar que esto probablemente es muy diferente y quizá sea la primera vez que lo intentan, y que, por supuesto, da miedo. Ayudarles a avanzar a pasos más pequeños y hablar de cómo quizá nunca han podido hacerlo, siempre se han encontrado sin nadie en momentos así y no saben cómo hacerlo.

Además de ir más despacio y aumentar el tiempo necesario en terapia, las personas participantes indicaron que encontrar nuevas soluciones a viejos problemas (paso ocho) puede ser más difícil, llevar más tiempo y no parecerse a las soluciones de las relaciones heterosexuales y cisgénero (es decir, de distinto género). Asimismo, encontrar esas nuevas soluciones implica poner de relieve «los cambios que se han producido en cada cual en cuanto a su visión de sí y su visión del otro como miembros de comunidades LGBTQ+, y cómo eso pudo haber influido antes en su ciclo, pero ahora ha cambiado». Por último, para el paso nueve (es decir, la consolidación), una persona participante explicó que cada terapeuta debería:

Honrar la historia del crecimiento postraumático, los obstáculos que han tenido que superar, la lucha por ser quienes son y por amar de la manera que les resulta más significativa…. Reformular cómo perdieron el rumbo y volvieron a encontrarse, y cómo ahora pueden salir al mundo con más seguridad, sabiendo que los une una conexión profunda y que pueden afrontar con flexibilidad los desafíos de la vida.

Fase2

De los 117 enunciados valorados por las personas participantes en la fase dos, se conservaron 106 según el umbral de consenso del 75%, se excluyeron siete y se generaron tres nuevos. Las directrices excluidas se presentan en la Tabla 2.

Tabla 2 — Directrices excluidas tras la fase 2.

  • Enunciado: Estado serológico respecto al VIH y si toman precauciones.; Fase 2 muy importante (%): 25.8; Fase 2 importante (%): 28.1; Fase 2 ni importante ni poco importante (%): 32.3; Fase 2 poco importante (%): 3.1; Fase 2 muy poco importante (%): 9.4
  • Enunciado: Intereses sexuales (p. ej., activo, pasivo, versátil) y el impacto que pueden tener en la relación.; Fase 2 muy importante (%): 22.6; Fase 2 importante (%): 29.0; Fase 2 ni importante ni poco importante (%): 32.3; Fase 2 poco importante (%): 9.7; Fase 2 muy poco importante (%): 6.5
  • Enunciado: Estar en disposición de hablar de la propia orientación sexual y de la propia historia con las comunidades LGBTQ +.; Fase 2 muy importante (%): 25.0; Fase 2 importante (%): 21.9; Fase 2 ni importante ni poco importante (%): 34.4; Fase 2 poco importante (%): 12.5; Fase 2 muy poco importante (%): 6.3
  • Enunciado: Tener un conocimiento práctico de las comunidades LGBTQ +. Sumergirse en las comunidades LGBTQ + (es decir, seguir la actualidad LGBTQ + en los medios, asistir a eventos comunitarios); Fase 2 muy importante (%): 28.1; Fase 2 importante (%): 37.5; Fase 2 ni importante ni poco importante (%): 34.4; Fase 2 poco importante (%): N/A; Fase 2 muy poco importante (%): N/A
  • Enunciado: Conocer los modelos de desarrollo de la identidad LGBTQ + (p. ej., Cass, Fassinger); Fase 2 muy importante (%): 28.1; Fase 2 importante (%): 37.5; Fase 2 ni importante ni poco importante (%): 31.3; Fase 2 poco importante (%): 3.1; Fase 2 muy poco importante (%): N/A
  • Enunciado: Revelar las propias identidades de género y sexuales al inicio de la terapia.; Fase 2 muy importante (%): 25.8; Fase 2 importante (%): 19.4; Fase 2 ni importante ni poco importante (%): 45.2; Fase 2 poco importante (%): 3.2; Fase 2 muy poco importante (%): 6.5
  • Enunciado: Animar a la clientela a explorar otras personas, servicios, deportes, iglesias, actividades o grupos con los que quiera conectar.; Fase 2 muy importante (%): 33.3; Fase 2 importante (%): 30.0; Fase 2 ni importante ni poco importante (%): 23.3; Fase 2 poco importante (%): 10.0; Fase 2 muy poco importante (%): 3.3

Fase3

Las cuatro directrices que las personas participantes volvieron a valorar y las tres nuevas directrices generadas en la fase dos se conservaron todas según el umbral de consenso del 75%. Las siete directrices conservadas en la fase tres más las 106 conservadas en la fase dos dieron un total de 113 directrices; mediante el AT, estas se condensaron en 49 directrices finales. Las directrices finales se presentan en la Tabla 3.

Tabla 3 — Directrices para trabajar con relaciones LGBTQ+.

Antes de la terapia y a lo largo de ella

Conocimientos fundamentales y formación de terapeutas. Comprender el estrés de minorías, la diversidad de prácticas sexuales, el desarrollo de la identidad, las estructuras relacionales y el trauma ligado a la identidad, y buscar supervisión sobre los propios supuestos y prejuicios y sobre la capacidad de sintonizar con los mensajes y necesidades emocionales y de apego

  • 1. Comprender el trauma y el estrés de minorías, su impacto en las relaciones y los vínculos entre el trauma, el estrés de minorías y el apego adulto
  • 2. Tener conocimientos básicos de terapia sexual, incluido cómo evaluar la historia sexual y la diversidad de prácticas sexuales (p. ej., BDSM, kink)
  • 3. Comprender los modelos de desarrollo de la identidad LGBTQ+ y los vínculos entre las etapas del desarrollo de la identidad y el apego adulto
  • 4. Comprender la diversidad de estructuras relacionales (p. ej., no monogamia, intercambio de poder)
  • 5. Buscar supervisión para trabajar activamente sobre los propios prejuicios, sesgos y supuestos como terapeuta, incluidos la homofobia, la transfobia, el heterosexismo, el cisexismo y la mononormatividad
  • 6. Integrar activamente la humildad cultural en el trabajo terapéutico, incluido cómo reparar la relación con la persona usuaria cuando sea necesario

Organización y orientación de la consulta. Determinar maneras de situar las identidades LGBTQ+ en el centro de la consulta, en particular en los formularios de admisión, los materiales de difusión y los materiales psicoeducativos

  • 7. Evaluar la identidad sexual, las estructuras relacionales, la identidad de género y los pronombres preferidos en los formularios de admisión
  • 8. Indicar en los materiales de difusión que la consulta tiene una práctica afirmativa LGBTQ+
  • 9. Ser prudente al recomendar libros y materiales que solo contengan ejemplos de relaciones heterosexuales, como el libro Hold Me Tight

Evaluación. Explorar cómo se identifica cada persona, quién conoce sus identidades y sus relaciones, las fuentes de resiliencia y cómo el estrés de minorías afecta a la identidad y a las estrategias de apego

  • 10. Evaluar las identidades de cada persona (p. ej., identidad de género, identidad sexual, trayectoria religiosa, raza, etnia, situación de discapacidad)
  • 11. Explorar la historia de salida del armario/de apego de cada persona, incluido quién sabe cómo se identifica cada persona de la relación, quién conoce la relación o las relaciones, y la experiencia de hablar a otras personas de sus identidades y sus relaciones
  • 12. Identificar las fuentes de resiliencia (p. ej., ¿han creado sus propias tradiciones? ¿Cómo se celebran las identidades sexuales y de género? ¿Qué personas, lugares, comunidades y organizaciones viven como lugares que celebran su relación o sus relaciones?)
  • 13. Explorar cómo el estrés de minorías ha afectado a la visión de sí y del otro, a las identidades sexuales y a la relación o las relaciones
  • 14. Evaluar las heridas de apego ligadas a la identidad y cómo afectan a la relación o las relaciones actuales

Etapa uno

Paso uno. Entre los aspectos críticos de la alianza figuran dedicar más tiempo al contenido, utilizar las palabras de la clientela y reconocer el estrés de minorías y la violencia horizontal

  • 15. Dedicar más tiempo al contenido, incluido hablar de la experiencia que la clientela tiene de su cuerpo, de sus relaciones, del clima político y de sus identidades interseccionales
  • 16. Utilizar las palabras de la clientela (p. ej., partner, esposa, dom, kitchen table poly)
  • 17. Reconocer explícitamente el estrés de minorías y los desafíos políticos actuales; señalar que pueden contribuir al ciclo relacional negativo
  • 18. Comprender que puede producirse violencia en la pareja impulsada por la homofobia y la transfobia interiorizadas

Paso dos. Al identificar el ciclo negativo, comprender que el género, las estrategias emocionales adaptativas y el trauma pueden influir en las posiciones interaccionales

  • 19. Comprender que el género y la expresión de género pueden influir en cómo se pone en acto el ciclo para todos los miembros de la pareja
  • 20. Ser consciente de que ocultar las emociones y la identidad puede haber sido necesario para sobrevivir
  • 21. Validar el impacto del trauma pasado y de la marginación en el desarrollo y la exploración de los anhelos y las emociones de apego. Al rastrear el ciclo, incorporar lo aprendido en la evaluación sobre la historia de trauma, las experiencias de estrés de minorías, el desarrollo de la identidad, el rechazo de la familia de origen y las experiencias vividas en la relación SS/SG
  • 22. Reformular las formas de afrontamiento, tanto positivas como negativas, como protección frente a un entorno sociocultural hostil
  • 23. Pedir consentimiento para acceder lentamente a las experiencias somáticas y a las emociones (p. ej., en lugar de «¿qué está pasando en tu cuerpo?», «He notado que has apretado el puño cuando has contado esa experiencia. ¿Te parecería bien que volviéramos sobre lo que acaba de pasar con tu mano?»)

Paso tres. Al acceder a las emociones de apego subyacentes, normalizar el impacto de la marginación y hacer explícitas las heridas pertinentes que no han sanado

  • 24. Normalizar los sentimientos de rabia, el miedo a reproducir el daño sufrido, el miedo a que su pareja o sus parejas reproduzcan el daño sufrido y la reticencia a mostrarse vulnerable; honrar lo que se siente cuando otras personas sostienen y validan esos sentimientos que a menudo han sostenido en soledad
  • 25. Hacer explícita cualquier herida no sanada ligada a la identidad sexual y de género que bloquee el acceso a la conexión en el presente
  • 26. Ser consciente de cómo la socialización de género influye en la capacidad de la persona usuaria para acceder a la emoción y expresarla

Paso cuatro. Reformular el problema como el ciclo implica una comprensión sistémica de que los ciclos interaccionales se ven afectados por los contextos socioculturales y el estigma

  • 27. Tener cuidado de no utilizar un lenguaje que presuponga que el único obstáculo para sentirse en seguridad es la manera en que la clientela se relaciona con su pareja o sus parejas; poner de relieve cómo el estigma, la inestabilidad y la lucha por construir la vida que merecen también erosionan la seguridad
  • 28. Vincular la visión de sí y del otro con los contextos socioculturales de la clientela (p. ej., estrés de minorías, cisgenerismo, homofobia y heterosexismo interiorizados) y con sus tendencias de acción en su relación o sus relaciones
  • 29. Asegurarse de que la reformulación del ciclo incluya los contextos socioculturales de la clientela (p. ej., estrés de minorías, cisgenerismo, homofobia y heterosexismo interiorizados)
  • 30. Validar el importante trauma de apego que han sufrido a causa de su identidad y conceder más tiempo y apoyo para llegar a nuevas experiencias de seguridad

Etapa dos

Paso cinco. Acceder a las necesidades, los miedos y los modelos de sí implícitos puede implicar trabajar con una homo/transfobia interiorizada muy arraigada y pasar de la vergüenza a la aceptación y al orgullo

  • 31. Ayudar a cada persona a escuchar y tolerar la visión negativa de sí y del otro que tiene la otra persona en relación con su familia de origen y su contexto sociocultural (p. ej., estrés de minorías, cisgenerismo, homofobia y heterosexismo interiorizados)
  • 32. Reconocer que quienes han vivido un trauma ligado a la identidad necesitan más tiempo y apoyo para sentirse en seguridad al identificar necesidades y aspectos de sí negados
  • 33. Invitar a la conversación a la homofobia, la transfobia, el cisexismo y el heterosexismo interiorizados y profundamente arraigados, por ejemplo cuando los miedos de apego de un miembro de la pareja se avivan por la identidad cambiante del otro o por el temor a que el otro no se sienta a gusto con su propia identidad
  • 34. Ser consciente de que promover la identificación con partes de sí negadas puede implicar que la persona pase de sentir vergüenza a sentir aceptación y luego orgullo

Paso seis. Promover la aceptación de los miedos y los modelos de sí de la pareja o las parejas requiere aceptar la identidad de cada persona, hablar de dónde es seguro mostrar vulnerabilidad y negociar qué aspectos de los modelos de sí se trabajan en la terapia de pareja y cuáles en la terapia individual

  • 35. Reconocer, normalizar y validar la experiencia que cada integrante de la pareja tiene de su identidad sexual o de género, y facilitar su aceptación por parte del otro
  • 36. Reconocer que esta nueva manera de interactuar puede no sentirse segura en algunos entornos, por lo que puede ayudar compartir los entornos en los que se sienten en seguridad y tener un plan para mantener la conexión allí donde no se sienten en seguridad
  • 37. Comprender y validar cómo la clientela puede distanciarse de su pareja a causa de su homofobia, transfobia, heterosexismo y cisexismo interiorizados. Validar la necesidad de la clientela de sentirse en seguridad y cuestionar las afirmaciones desdeñosas de su pareja o sus parejas
  • 38. Tener en cuenta que reconocer necesidades y aspectos de sí negados puede activar bloqueos en la pareja o las parejas, porque antes se sentían unidas frente al estigma y algunos de los anhelos de su pareja pueden vivirse como una amenaza o un juicio hacia ellas
  • 39. Ser consciente de que no todos los sentimientos deben compartirse, ya que algunos podrían resultar activamente dañinos (p. ej., la pareja no trans puede necesitar espacio para hacer el duelo, adaptarse y buscar apoyo fuera de la relación, porque compartirlo con la persona trans que está en plena transición podría ser dañino)

Paso siete. Nombrar las necesidades y pedir que se satisfagan se ve obstaculizado por años de dificultades socioculturales, lo que exige que quien ejerce la terapia valide su legitimidad

  • 40. Reconocer que la vergüenza en torno a la identidad sexual o de género puede dificultar el reconocimiento de las propias necesidades y deseos, especialmente en contextos sociopolíticos y socioculturales hostiles
  • 41. Validar que la clientela merece una relación o relaciones amorosas y duraderas
  • 42. Ayudar a la clientela a sentir que sus necesidades y deseos son legítimos y que es válido expresarlos sin miedo ni vergüenza

Etapa tres

Paso ocho. Al facilitar nuevas soluciones, es importante reconocer que algunos contextos exigirán a quienes están en una relación centrarse en la seguridad y la protección en lugar de compartir con más vulnerabilidad

  • 43. Reconocer que la apertura vivida en terapia puede ser difícil de mantener en entornos públicos inseguros
  • 44. Explorar los obstáculos para encontrar nuevas soluciones a los problemas relacionales en las relaciones SS/SG
  • 45. Poner de relieve los cambios que se han producido en cada persona en cuanto a su visión de sí y de los demás como miembros de comunidades LGBTQ+, y cómo eso influía antes en su ciclo

Paso nueve. Consolidar nuevos ciclos positivos ofrece la ocasión de nombrar que pueden ser un refugio mutuo en los momentos difíciles y que están trazando un territorio con pocos modelos; asegurarse de explorar una variedad de recursos que reflejen y validen su relación o sus relaciones

  • 46. Reconocer que son un refugio mutuo no solo en las tormentas normales de la vida, sino en un mundo que a menudo es poco solidario y duro con las relaciones SS/SG
  • 47. Contextualizar su crecimiento desde un lugar de menor privilegio y con menos modelos y guiones que las personas en relaciones heterosexuales
  • 48. Explorar nuevas maneras de relacionarse con la familia y las amistades, así como maneras de acceder al apoyo comunitario y a los vínculos con la familia elegida, para asegurarse de que la clientela cuenta con recursos suficientes
  • 49. Reconocer que su trabajo es un acto radical de resistencia frente a los mensajes sociales y validar sus logros

Discusión

El objetivo de este estudio era identificar directrices para el uso de la EFT con relaciones SS/SG a partir del consenso de personas expertas mediante el método Delphi. Aunque la investigación documenta que terapeutas de EFT trabajan con relaciones SS/SG (Allan et al., 2022), hasta la fecha toda aplicación de la EFT a las relaciones SS/SG ha sido conceptual (Allan & Johnson, 2017; Hardtke et al., 2010). Este artículo presenta, por tanto, la primera documentación formal de las recomendaciones de terapeutas para el uso de la EFT con relaciones SS/SG.

La investigación sigue demostrando que la psicoterapia culturalmente adaptada es más eficaz que la psicoterapia no adaptada (Nagayama‐Hall et al., 2016; Soto et al., 2018). Se ha observado que una psicoterapia culturalmente adaptada, en sintonía con la visión del mundo y el bagaje cultural de la clientela, aumenta la implicación, reduce el abandono y produce mejores resultados clínicos (Nagayama‐Hall et al., 2016; Soto et al., 2018). Además, los miembros de las comunidades LGBTQ+ prefieren un tratamiento clínico que aborde el contexto sociocultural, la identidad y los motivos de consulta relacionados con estas experiencias (Berke et al., 2016; Goldbach & Holleran Steiker, 2011; Pentel et al., 2021; Scott & Rhoades, 2014). Por consiguiente, corresponde a quienes ejercen la EFT abordar estas cuestiones cuando trabajan con relaciones SS/SG.

Los datos recogidos en este estudio permitieron identificar unas directrices iniciales para la adaptación de las tres etapas y los nueve pasos del modelo de EFT, reconociendo al mismo tiempo la preparación adicional necesaria antes de iniciar la terapia, incluidas directrices sobre los conocimientos fundamentales y la formación de terapeutas, la organización y orientación de la consulta y la evaluación. En cuanto a los conocimientos fundamentales, las personas participantes señalaron la importancia de comprender el estrés de minorías y su impacto en las personas y relaciones SS/SG. Las personas expertas del panel indicaron que los estresores tanto distales como proximales pueden afectar a los modelos operativos internos de sí y de los demás de la persona usuaria y a la manera en que aborda y vive las relaciones íntimas, lo que hace necesaria la adaptación de la EFT. El panel de personas expertas señaló también la importancia de la formación en terapia sexual y de conocer la diversidad de estructuras relacionales (p. ej., no dar por supuesto que la monogamia es ideal o deseada).

Un segundo ámbito considerado importante fue la formación de terapeutas. Como en toda práctica terapéutica eficaz (p. ej., Zhang et al., 2021), se recomendó mostrar humildad cultural y buscar consulta sobre temas o poblaciones menos conocidos. Las personas expertas del panel indicaron también que puede ser necesario comprender cómo la marginación puede vivirse como traumática y recurrir a prácticas informadas por el trauma al trabajar con relaciones SS/SG. El tercer ámbito identificado fue la organización y orientación de la consulta. Las personas participantes describieron la importancia de afirmar que la clientela es bienvenida a presentar y explorar sus identidades y experiencias. Además, el panel señaló que las formas tradicionales de realizar la evaluación en la EFT deberían ampliarse para explorar, entre otras, las identidades sexuales, de género y raciales/étnicas; esto puede incluir hablar de cómo la clientela ha explorado sus identidades y de dónde y con quién se siente en seguridad para explorarlas.

Las personas participantes formularon también recomendaciones para cada etapa de la EFT. En la etapa uno, se recomendó integrar la conciencia del impacto de la discriminación y el estigma o del estrés de minorías y explorarlo. Esto concuerda con la literatura existente, que sugiere que la flexibilidad expresiva es un recurso importante para afrontar el estigma (Wang et al., 2022). Además, las personas del panel indicaron que el impacto del estigma, la discriminación y el estrés de minorías debería integrarse en el ciclo de interacción negativo para explorar cómo estas experiencias perpetúan el malestar relacional. Las personas participantes recomendaron también explorar el impacto de los estresores distales y proximales y del desarrollo de la identidad en el modelo o los modelos operativos internos de sí y del otro o de los otros. Por último, cada terapeuta debería reconocer las defensas necesarias para hacer frente al estigma y la discriminación como importantes mecanismos de supervivencia que necesitan las personas en relaciones SS/SG, así como la necesidad de seguir utilizándolas para protegerse a lo largo de la vida. En otras palabras, no son bloqueos ni defensas terapéuticas, sino importantes estrategias adaptativas necesarias para sobrevivir.

Las personas participantes señalaron que el trabajo de la etapa dos de la EFT es emocionalmente más profundo y expresivo, y requiere un cuidado continuo para integrar los aspectos negados de la identidad, así como los aspectos vulnerables del ciclo de interacción negativo descritos en la EFT. Ocultar la propia identidad es una importante estrategia de supervivencia para algunas personas en relaciones SS/SG, e integrar el impacto de esa ocultación en la etapa dos forma parte de las adaptaciones propuestas. Esto puede implicar acompañar un desarrollo de la identidad en el que la persona pasa de sentir vergüenza por sus identidades a sentirse orgullosa de ellas. Otra recomendación para la etapa dos consistía en reconocer que pedir una respuesta afirmativa a las propias necesidades emocionales, y esperarla, puede ser algo nuevo para algunas personas, y que es importante afirmar que sus necesidades y deseos son legítimos y que es válido expresarlos sin miedo ni vergüenza.

Por último, en la etapa tres, las personas del panel consideraron que la relación puede ser una importante fuente de resiliencia para quienes viven relaciones SS/SG. Esto concuerda con la literatura previa, que indica que las relaciones románticas son inherentes al bienestar individual y a la salud en general (MacIntosh & Butters, 2014). En la etapa tres se necesita una conversación adicional y más explícita sobre los recursos y los vínculos para apoyar las relaciones románticas SS/SG, lo que concuerda con la literatura sobre adaptación cultural (p. ej., Nagayama‐Hall et al., 2019). Esto puede incluir recursos comunitarios o una familia (elegida) que reconozca y afirme sus relaciones.

Aunque las directrices generadas tratan de forma general las adaptaciones necesarias para trabajar con relaciones SS/SG, cada estructura relacional específica (p. ej., parejas lesbianas, parejas trans/no binarias) requiere adaptaciones concretas para responder a sus necesidades y experiencias vividas propias. Por ejemplo, las parejas transgénero y de género no conforme (TGNC) pueden necesitar una terapia que aborde abiertamente el estrés de las minorías de género (Testa et al., 2015) y que amplíe la manera de contextualizar la evitación y la supresión emocionales dentro del esencialismo de género (véase Edwards, Wittenborn, et al., n.d.). La EFT con parejas de dos hombres gais puede implicar abordar abiertamente la ambigüedad relacional (Green & Mitchell, 2015), mientras que la EFT con parejas lesbianas puede requerir que quien ejerce la terapia aborde cómo y cuándo la clientela comparte sus emociones, necesidades y anhelos de apego (Hardtke et al., 2010; Scott & Rhoades, 2014). Se necesita más investigación para explorar cómo debería adaptarse la EFT a cada estructura relacional específica.

Implicaciones

Estos resultados tienen varias implicaciones para quienes ejercen la EFT. Entre ellas figuran la necesidad de seguir formándose y de contar con supervisión o consulta continuas, de explorar la propia identidad sexual y de género, y de desarrollar una conciencia y una comprensión del impacto del estrés de minorías, incluida la capacidad de rastrear sus implicaciones intrapsíquicas e interpersonales, de vincular los estresores proximales y distales con los modelos operativos internos de sí y de los demás, y de comprender cómo las experiencias de estigma y discriminación influyen en las estrategias de expresión y supresión emocional. Desarrollar estas competencias puede requerir una práctica deliberada, a medida que cada terapeuta adquiere los conocimientos y la conciencia necesarios para aplicar la EFT de un modo que se ajuste a las necesidades de las relaciones SS/SG. Estas recomendaciones concuerdan con los hallazgos de Chow et al. (2015) sobre la práctica deliberada y con las directrices de SAMHSA (2016) para trabajar con grupos marginados.

Aunque parte de la literatura (p. ej., Gottman et al., 2003; Kurdek, 2004) trata las relaciones SS/SG y las relaciones heterosexuales y cisgénero (p. ej., de distinto género) como similares, varias directrices (p. ej., American Psychological Association (APA) Task Force on Psychological Practice with Sexual and Gender Minority Persons, 2021; Goldberg & Allen, 2013) han descrito la necesidad de intervenciones ajustadas a las necesidades específicas de las relaciones SS/SG. Muchas de estas recomendaciones concuerdan con las directrices de adaptación de la EFT propuestas por el panel de personas expertas. Por ejemplo, tanto Scott y Rhoades (2014) como Green y Mitchell (2015) señalan la necesidad de que cada terapeuta conozca y aborde directamente el estrés de minorías y ayude a la clientela a explorar el apoyo comunitario y acceder a él. Además, Pentel et al. (2021), en el único estudio que ha adaptado sistemáticamente un tratamiento basado en la evidencia (la terapia de pareja cognitivo-conductual) para parejas SS/SG de dos mujeres, definieron módulos como la discriminación, la visibilidad y la revelación, y la familia de origen, todos ellos en consonancia con las directrices de EFT generadas en el presente estudio. Asimismo, Whitton et al. (2018) formularon directrices para ofrecer programas de educación relacional a parejas SS/SG; estas recomendaciones incluyen eliminar el sesgo heterosexista, ajustar los contenidos centrales a las experiencias habituales de las parejas SS/SG, aportar contenidos nuevos pertinentes y abordar el sesgo del personal clínico. Las directrices de la APA sobre el trabajo con minorías sexuales y de género recomiendan una atención informada por el trauma, y Brown (2013) aborda el trabajo tanto con relaciones no monógamas como con la vergüenza interiorizada en la terapia de pareja con hombres gais.

Limitaciones

La literatura psicoterapéutica sobre las relaciones SS/SG a menudo descuida las cuestiones de raza, clase y género (Addison & Coolhart, 2015), y esto se refleja en parte en nuestros resultados. El panel abordó cómo el género influye en la expresión emocional y en el ciclo de interacción negativo; sin embargo, la raza y la clase se trataron poco. Las relaciones SS/SG tienen más probabilidades de ser interraciales y de estar formadas por personas de clases sociales distintas (Gates, 2014). Por lo tanto, se trata de aspectos importantes que deberán abordarse en futuras investigaciones sobre la EFT con relaciones SS/SG.

Como en otros estudios (p. ej., Mohr et al., 2013), una variedad de identidades y estructuras relacionales quedó englobada bajo la etiqueta de relación SS/SG, lo que limita nuestra capacidad de explorar en profundidad cómo adaptan la EFT quienes ejercen la terapia cuando trabajan con personas en relaciones que tienen identidades de género y de orientación sexual distintas. Además, la literatura sobre el método Delphi indica que una tasa de respuesta de al menos el 70% garantiza la fiabilidad. Aunque nuestra tasa de respuesta media en el conjunto de las fases del estudio fue del 70%, descendió al 67,5 % en la fase dos.

Además, aunque todas las personas participantes cumplían los criterios de inclusión, muchas de ellas (46,15 %) indicaron que su trabajo con relaciones SS/SG solo representaba entre el 5% y el 10% de su número de casos. Los resultados podrían haber sido mejores si hubiéramos identificado e implicado a más participantes con una mayor proporción de relaciones SS/SG entre sus casos y con experiencia vivida personal en relaciones SS/SG, ya que la investigación sugiere que la clientela que se identifica como LGBTQ+ se beneficia de terapeutas que comparten su identidad (Jones et al., 2003).

Las autoevaluaciones de la pericia en EFT y de la pericia con relaciones SS/SG fueron más bajas de lo esperado. Es posible que, dado que la EFT es un modelo difícil de aprender (Allan et al., 2016), las personas participantes no sientan que dominan plenamente el modelo. Además, es posible que, aunque este panel tenga una pericia específica con las relaciones SS/SG, la humildad cultural le impida considerarse experto o que sus integrantes sigan creyendo que les queda mucho por aprender, dado que la literatura sobre las relaciones SS/SG es escasa. Por lo tanto, estos resultados deben considerarse preliminares, y se necesita más investigación para seguir identificando buenas prácticas de adaptación de la EFT a las relaciones SS/SG, con el fin de evitar que se perpetúen estereotipos y creencias populares dañinos.

Conclusión e investigación futura

La EFT se basa en la ciencia del apego, que se ha aplicado a distintas relaciones y culturas. Sin embargo, la investigación indica que las experiencias de apego pueden variar según los contextos socioculturales, lo que hace necesario adaptar los modelos basados en la evidencia cuando se aplican a poblaciones marginadas. Para contribuir a la literatura sobre adaptación cultural, este artículo ha presentado el primer estudio sistemático de las adaptaciones de la EFT para relaciones SS/SG realizadas por terapeutas con pericia en EFT. Estas directrices indican que quienes ejercen la EFT con relaciones SS/SG deberían dar pasos adicionales, como formación y supervisión complementarias, e integrar otras formas de ejercer para trabajar con éxito con relaciones SS/SG. Además, estas directrices muestran que quienes trabajan en terapia con relaciones SS/SG consideran que las modificaciones de la EFT deberían producirse a lo largo de todo el proceso terapéutico, desde la modificación de las preguntas de evaluación hasta la integración de la identidad y el contexto sociocultural de la clientela en la etapa dos de la EFT. Al modificar la EFT para tener en cuenta tanto la identidad como el contexto sociocultural de la clientela, quienes ejercen la EFT pueden ofrecer una atención culturalmente sensible a la clientela SS/SG que se enfrenta a la marginación y al estrés de minorías. La investigación futura debería centrarse en ofrecer un análisis cualitativo en profundidad del uso de la EFT con relaciones SS/SG y, más ampliamente, con relaciones LGBTQ +, ya que la comprensión continua de este tema y las sucesivas iteraciones de la investigación profundizarán y ampliarán a la vez la comprensión de la EFT con poblaciones marginadas.

Complexe Systémique: puntos clave

El estudio es tanto una propuesta metodológica como un corpus de contenidos. En el fondo, retoma un gesto sistémico conocido: volver a situar el ciclo de la pareja en su contexto. Reformular el problema como el ciclo no basta cuando parte de la inseguridad procede del estigma, de leyes hostiles o del rechazo familiar; las directrices piden, por tanto, que ese contexto se incluya en la propia reformulación, y que la ocultación o la desconfianza se lean como adaptaciones y no como resistencias. Varios puntos van más allá de las parejas LGBTQ+: cuestionar las propias normas sobre lo que es una «relación sana», utilizar las palabras de la clientela, no compartirlo todo cuando compartir heriría. Los límites se reconocen: un panel heterosexual en la mitad de los casos, para el que estas parejas a menudo solo representan entre el 5% y el 10% de los casos atendidos, poco sobre raza y clase, y unas directrices que aún deben ponerse a prueba en la clínica. Para leer junto con la entrevista con Nath Weber sobre el trabajo con personas queer y neurodivergentes y el artículo del mismo equipo sobre la EFT con relaciones poliamorosas.

Notas del original

Financiación Este proyecto contó con el apoyo parcial del Early Start Program del College of Social Science de la Michigan State University.

Agradecimientos. Damos las gracias a quienes, como terapeutas de EFT, formaron parte de nuestro panel de personas expertas: Nancy Gardner, Ian Witter, Sara Lamb, Stephanie Mcadaan, Tanisha James, Kat Mindenhall, Laura Firestone, Karen MacKenzie, Pui Yan Lam, Rosa Khorshidi, Jennifer Fitzgerald, Jose Tapia, Andrea Medaris, Kieran O'Laughlin, Nick Marzo, Clare Rosoman y Matthew Harris.

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Traducción no oficial al español de Developing guidelines on EFT for same‐sex/gender relationships: Recommendations from a Delphi study, de Caitlin Edwards, Andrea K. Wittenborn y Robert Allan, Family Process, vol. 64 (2025), doi: 10.1111/famp.13079, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Traducción no oficial del artículo original «Developing guidelines on EFT for same‐sex/gender relationships: Recommendations from a Delphi study», publicado en Family Process (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido y maquetado por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Edwards, C., Wittenborn, A. K., y Allan, R. (2025). Developing guidelines on EFT for same‐sex/gender relationships: Recommendations from a Delphi study. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/developing-guidelines-on-eft-for-same-sex-gender-relationships-recommendations-from-a-delphi-study (Obra original publicada en 2025 en Family Process, 64(1) (2025); republicada en 2025 por Family Process, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/famp.13079)

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