Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Solution Focused Practices · Práctica
Una técnica centrada en soluciones en la que la persona consultante no se limita a describir su futuro preferido, sino que camina hacia él. Michael D. Reiter fusiona la pregunta de escala con la pregunta del milagro: el rincón de la sala hacia el que se dirige la persona recibe un nombre que ella misma elige, cada paso físico hacia delante debe llenarse con una diferencia que notaría, y todo comportamiento que pueda practicarse en el acto se practica en el acto. Se presentan paso a paso dos transcripciones completas —una con una persona, otra con una pareja—, acompañadas del comentario continuo del autor sobre lo que hace y por qué.
Traducción no oficial al español de Stepping Into the Future: A Brief Experiential Solution-Focused Technique, de Michael D. Reiter, publicado en Journal of Solution Focused Practices (2026), doi: 10.59874/001c.166988, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. No se ha añadido ningún intertítulo —todos los títulos que siguen son del autor—; la maquetación se ha adaptado a la lectura en línea, con las transcripciones separadas del comentario del autor, la nota a pie de página del autor situada como nota al final y algunos enlaces añadidos a artículos relacionados de este sitio. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Quien interviene se abstiene de ofrecer posibilidades y confía, en cambio, en que la persona consultante enuncie lo que tendrá sentido para ella como señal de avance.
Michael D. Reiter
Resumen
Entrar en el futuro es una técnica experiencial centrada en soluciones que integra los principios orientados al futuro de la terapia breve centrada en soluciones (TBCS) con prácticas terapéuticas corporizadas. Partiendo de las intervenciones centrales de la TBCS que son las preguntas de escala y la pregunta del milagro, la técnica invita a las personas consultantes a desplazarse físicamente a través de pasos sucesivos que representan el avance hacia su futuro preferido, transformando las descripciones abstractas del cambio en experiencias concretas y actuadas. Basada en los supuestos de la TBCS según los cuales los pequeños cambios pueden producir resultados significativos y el futuro se crea mediante la acción presente, la intervención permite a profesionales construir de manera colaborativa un camino detallado hacia las mejores esperanzas de las personas consultantes, manteniendo a la vez una postura de no saber y de reconocimiento de su pericia. Este artículo presenta los fundamentos teóricos de la técnica, la sitúa en la literatura centrada en soluciones existente sobre los métodos experienciales de escala, ofrece pautas prácticas para su aplicación e ilustra su uso mediante dos ejemplos clínicos, con una persona y con una pareja. Se discuten las implicaciones para la práctica centrada en soluciones y para la integración de métodos experienciales en la terapia breve.
Palabras clave centrado en soluciones, experiencial, elaboración de objetivos
Mi orientación teórica fundamental es la terapia breve centrada en soluciones (TBCS), una terapia orientada al futuro que ayuda a las personas consultantes a explorar tanto lo que ha estado funcionando en su vida, para que puedan hacer más de lo que les ha resultado útil (de Shazer et al., 2021), como sus mejores esperanzas, su futuro preferido y las diferencias «en la vida» que les ayudarían a llegar a él (Ratner et al., 2012). Es un modelo eficaz y basado en la evidencia (Neipp & Beyebach, 2024; Vermeulen-Oskam et al., 2024). Basada en una orientación posmoderna, la TBCS está orientada al lenguaje (Froerer et al., 2023) y concibe la terapia como una conversación (de Shazer, 1994). Mediante el uso del lenguaje, quien interviene ayuda a las personas consultantes a pasar de la conversación sobre problemas —hablar de lo que no funciona en la vida de las personas— a la conversación sobre soluciones —hablar de lo que ha funcionado anteriormente (Berg & de Shazer, 1993), así como de sus mejores esperanzas y futuros preferidos (McKergow, 2016)—. Esto ocurre ayudando a las personas a elaborar objetivos y/o esperanzas sobre lo que desean en su vida. Además, la TBCS es un modelo terapéutico especialmente propicio para integrar actividades experienciales (Bischof, 1993).
Para Entrar en el futuro, hay dos principios centrales de la TBCS que considero especialmente pertinentes. El primero es que los pequeños pasos pueden conducir a grandes cambios (de Shazer et al., 2021). Esta técnica se apoya en que la persona consultante dé pequeños pasos que, sumados, la llevan a su futuro preferido, lo que supondría para ella un gran cambio. El segundo principio especialmente pertinente es que el futuro es a la vez creado y negociable. Este principio sostiene la idea de que la persona consultante puede elaborar un futuro preferido. Entrar en el futuro es una integración de dos de las intervenciones más famosas de la TBCS: las preguntas de escala y las preguntas del milagro.
Una de las preguntas terapéuticas clave que utilizan profesionales de la TBCS son las preguntas de escala. Durante las conversaciones terapéuticas, las personas consultantes pueden hablar en términos generales o abstractos, diciendo que piensan o se sienten de cierta manera, por ejemplo «infelices», «esperanzadas» o «seguras». Profesionales de la TBCS desplazan el lenguaje de la persona consultante de lo abstracto a lo concreto mediante el uso de preguntas de escala (de Shazer et al., 2021). Las preguntas de escala «se utilizan para “medir” la propia percepción de la persona consultante, para motivar y alentar, y para dilucidar los objetivos y cualquier otra cosa que sea importante para cada persona consultante» (Berg & de Shazer, 1993, p. 10).
La respuesta a la pregunta de escala inicial proporciona una línea de base a partir de la cual quien interviene y la persona consultante pueden trabajar para evaluar si se ha producido un cambio. También se puede explorar alrededor de la escala para introducir otras posibilidades de diferencia. Es una manera alternativa de construir milagros o de identificar comportamientos de solución (Franklin et al., 1997). Puede hacerse preguntando: «Has dicho que ahora mismo estás en un 6. ¿Qué notarás de diferente que te hará saber que estás en un 6,5?». No hay una distancia fija (por ejemplo, 0,1, 0,5 o 1) entre la cifra que da la persona consultante y la que propone quien interviene. La mayoría de profesionales utiliza 0,5 o 1; sin embargo, yo suelo utilizar un intervalo numérico aún más pequeño, ya que cuanto menor es la distancia, más puntos de diferencia pueden señalarse o suponerse. Por ejemplo, si la persona consultante dice que está en un 4 y el objetivo es 10, y se le pregunta qué notaría de diferente al estar un punto más arriba, solo habría 6 aspectos que notar hasta alcanzar su objetivo. Con 0,5 como umbral de diferencia, habría 12 aspectos distintos antes de alcanzar el objetivo. En cambio, con 0,1 se llega a 60 diferencias posibles.
No todas las preguntas de escala son numéricas. Desarrollé, en coautoría, un procedimiento de escala visual para utilizarlo con la infancia, en el que se pedía a la criatura que se situara en la escala poniéndose de pie y usando la mano para indicar dónde se encontraba, de modo que el suelo representaba el extremo inferior de la escala y la altura máxima que podía alcanzar, el extremo superior (Shilts & Reiter, 2000). Se formule o se presente como se presente, el resultado principal de la escala es que las personas consultantes comprenden que no están fijadas en su situación, sino que tienen posibilidades que les permitirán «subir» en la escala y acercarse así a su objetivo general.
Quizá la técnica centrada en soluciones más famosa sea la pregunta del milagro (Berg, 1994; Stith et al., 2012), que fue desarrollada por Insoo Kim Berg cuando una persona consultante afirmó que haría falta un milagro para que las cosas mejoraran. Berg siguió el lenguaje de la persona y le pidió que supusiera que ocurría un milagro. Con los años, la pregunta del milagro se ha ido formalizando (Berg & Szabó, 2005; de Shazer et al., 2021).
Lo importante de la pregunta del milagro no es la pregunta en sí, sino la exploración de la imagen del milagro. Cuantas más piezas del milagro se incorporan al discurso terapéutico, más caminos posibles pueden ver las personas consultantes que les harán saber que avanzan hacia su futuro preferido. Esto contribuye a aumentar su sentimiento de esperanza y su expectativa de un cambio positivo, que son las señas de identidad de la TBCS (Reiter, 2010). La idea que subyace a la pregunta del milagro es ayudar a las personas consultantes a elaborar hitos claros e identificables que les hagan saber que avanzan en una dirección positiva. Me serví de la intención de la pregunta del milagro para construir Entrar en el futuro. Es una forma alternativa de introducir en la conversación lo que la persona consultante cree que serían señales en el camino hacia un futuro preferido.
Aunque Entrar en el futuro se desarrolló de forma independiente, no es la única adaptación experiencial de la pregunta de escala centrada en soluciones. Diversas personas que practican el enfoque centrado en soluciones han incorporado el movimiento físico a ejercicios de escala, mostrando el valor de encarnar el avance de las personas consultantes hacia sus futuros preferidos.
Jackson y McKergow (2002) describen la consultoría de soluciones de Peter Röhrig como un ejemplo temprano de este enfoque. Trabajando con un gran grupo de unas 100 personas del mismo sector empresarial, Röhrig creó una escala física que iba del 1, en un extremo de la sala, al 10, en el otro. Las personas participantes se situaban en la escala en respuesta a una pregunta de escala sobre la eficacia con la que creían contribuir a su campo. Röhrig invitaba después a personas situadas en distintos puntos de la escala a describir lo que ya estaban haciendo y que les había permitido alcanzar su posición actual. Tras esta exploración, las personas participantes se desplazaban al punto que representaba dónde esperaban estar un año después y discutían, en pequeños grupos, los pasos que podían dar para alcanzar esa posición preferida.
Publicaciones posteriores han descrito aplicaciones experienciales similares de la escala. Jackson (2005) introdujo el Paseo por la escala (Scaling Walk), que utilizaba con grupos de entre unas cinco y 100 personas participantes, mientras que Zalter y Fiske (2005) aplicaron un ejercicio comparable con personas, parejas, familias y grupos de hasta 300 participantes. En ambos enfoques se coloca en el suelo una escala numerada, aunque Jackson utiliza una escala de 0 a 10 y Zalter y Fiske una escala de 1 a 10.
El Paseo por la escala de Jackson está dirigido en buena medida por quien interviene. Las personas participantes empiezan situándose en un punto arbitrario (n), normalmente hacia el centro de la escala. Desde esa posición, se les anima a reflexionar tanto sobre las posibilidades futuras como sobre las excepciones pasadas. El grupo se desplaza luego primero al 0, donde las personas participantes exploran el significado del punto de partida, y a continuación al 10, donde consideran las características de su futuro preferido. Por último, vuelven a n para reflexionar sobre cómo ha cambiado su comprensión tanto de su posición actual como del siguiente paso incremental (n + 1).
Zalter y Fiske (2005) adoptan una secuencia algo distinta. Las personas participantes identifican primero su ubicación actual en la escala y exploran las fortalezas, los recursos y los éxitos previos que les permitieron llegar a ese punto. Después se desplazan a la posición que representa dónde les gustaría estar y se les invita a imaginar que ya han llegado allí. Desde esta perspectiva futura, identifican el primer pequeño paso que dieron hacia ese resultado, la diferencia que supuso ese paso y lo que aprendieron mientras avanzaban hacia su objetivo. Ratner et al. (2012) describen brevemente una «escala caminada» similar para la primera infancia, en la que se dispone una escala física en el suelo y la criatura camina hasta el siguiente punto de la escala.
En conjunto, estos enfoques ilustran el potencial experiencial de la escala actuada físicamente. Jackson (2005) situó el Paseo por la escala en un 9 en un continuo experiencial de 10 puntos, mientras que Zalter y Fiske (2005) situaron su enfoque en un 10, lo que refleja el papel central que desempeña el movimiento corporizado en estas intervenciones. Al igual que estos métodos anteriores, Entrar en el futuro invita a las personas consultantes a moverse físicamente, a reconocer las fortalezas y las acciones que las han llevado a su posición actual y a imaginar un futuro preferido. Sin embargo, pese a estas similitudes, la presente técnica se diferencia de los enfoques anteriores de escala caminada en varios aspectos importantes.
La distinción más significativa es que Entrar en el futuro utiliza intencionadamente cada punto importante a lo largo de la escala, en lugar de centrarse únicamente en la posición actual y en el futuro preferido de las personas consultantes. Los enfoques anteriores de escala caminada empiezan allí donde las personas consultantes se perciben, lo que significa que quienes ya se ven cerca de su futuro preferido pueden tener solo uno o dos pasos restantes por considerar. En cambio, Entrar en el futuro parte del supuesto de que el avance hacia un cambio significativo consta de numerosos pasos intermedios. Al implicar deliberadamente cada etapa del recorrido, la intervención favorece una exploración más rica de la manera en que el cambio se despliega de forma incremental.
Un segundo rasgo distintivo es el carácter iterativo del proceso. En lugar de recorrer la escala una sola vez, las personas consultantes van y vienen entre posiciones, volviendo a pasos anteriores a medida que surgen nuevas ideas, percepciones y comprensiones. Este movimiento recursivo permite que la conversación en curso remodele la comprensión que la persona consultante tiene de cada etapa del avance.
Por último, Entrar en el futuro pone un mayor énfasis en la actuación conductual a lo largo de toda la intervención. En múltiples momentos, se anima a las personas consultantes no solo a describir lo que harían, sino a realizar o ensayar físicamente las acciones asociadas a cada paso. Este énfasis en la actuación crea un proceso experiencial más inmersivo, al permitir que encarnen, en el momento terapéutico, comportamientos que creen que las acercarán a su futuro preferido.
Entrar en el futuro es una técnica que ayuda a las personas consultantes a elaborar hitos hacia sus mejores esperanzas mientras experimentan una sensación de avance hacia su futuro preferido. Es una alternativa al uso de la pregunta del milagro, que produce una imagen de cómo podrían ser las cosas a medida que avanzan hacia sus esperanzas y objetivos. Esa imagen se enriquece mediante una modificación de la escala centrada en soluciones, en la que se utiliza el movimiento, en lugar de las cifras, para distinguir la posición en la escala. Este movimiento aporta una dimensión experiencial que refuerza el sentimiento de esperanza y la expectativa de la persona consultante. Quien utiliza Entrar en el futuro actúa como guía, caminando junto a la persona consultante y ayudando a dar forma a distintos momentos e hitos que le harán saber que se acerca a su futuro preferido. Esta sección presenta pasos genéricos para introducir y aplicar la técnica Entrar en el futuro con las personas consultantes y expone después dos ejemplos de casos en que se ha utilizado.
Entrar en el futuro puede utilizarse en cualquier momento del proceso terapéutico. Sin embargo, yo la he utilizado normalmente en una de las primeras sesiones. Antes de empezar la técnica, es probable que la conversación terapéutica se haya centrado en lo que ya ha funcionado para que la persona consultante llegue adonde está ahora, destacando incidentes pasados y excepciones. Se puede introducir diciendo algo así:
Introducir la técnica
«Si te parece bien, vamos a hacer algo un poco diferente. Si pudieras ponerte aquí de pie conmigo y mirar al otro lado de la sala, a [algún punto del otro lado de la sala], e imaginar que eso es el objetivo que tienes para ti. Ahora bien, nosotros estamos aquí, así que harán falta unos cuantos pasos para llegar allí. ¿Qué sería diferente que te haría saber que estás un paso más cerca de ese objetivo?»
La formulación puede cambiarse fácilmente para adaptarse al contexto y al nivel verbal de la persona consultante.
Quien interviene puede elegir entre dar primero el paso y esperar allí hasta que la persona consultante avance y exprese algo que notará de diferente y que le hará saber que está un paso más cerca de su futuro preferido, o esperar a que sea la persona consultante quien avance primero. En ambos casos, quien interviene se abstiene de ofrecer posibilidades y confía, en cambio, en que la persona consultante enuncie lo que tendrá sentido para ella como señal de avance. Esto se ajusta al uso centrado en soluciones del concepto de no saber, según el cual la persona consultante es experta en su propia experiencia (Anderson & Goolishian, 1992; Solution Focused Brief Therapy Association Research Committee, 2025). Una vez que la persona consultante formula una diferencia, quien interviene la moldea para que encaje en los límites de las características de los objetivos en TBCS (de Shazer, 1991).
Cuando introduzco Entrar en el futuro en una sesión, ya se ha establecido una base sólida sobre cómo ha logrado la persona consultante llegar adonde está ahora. Es probable que varias excepciones y recursos personales hayan entrado en la conversación, de modo que la agencia personal de la persona consultante ya es un foco de la sesión. Me parece importante porque aumenta su sentimiento de esperanza y su expectativa: ya ha emprendido acciones significativas en su vida y, por tanto, puede seguir por ese camino.
Al igual que cuando se usan las preguntas de escala para ayudar a las personas consultantes a formular lo que notarían de diferente al estar más arriba en la escala que en su posición actual, quien utilice Entrar en el futuro tendrá que decidir qué distancia quiere establecer entre un punto y otro. En una escala numérica, esta diferencia será probablemente de 0,1, 0,5 o 1 punto. En Entrar en el futuro, la diferencia estará en la longitud de la zancada entre un paso y otro. Se puede dar un paso muy pequeño, que equivaldría a la diferencia de 0,1 en la escala numérica. Un paso mediano sería similar a una diferencia de 0,5, mientras que un paso grande equivaldría a una diferencia de 1 punto. Los pasos pequeños son de hecho beneficiosos, ya que uno de los principios fundamentales de la TBCS es que «los pequeños pasos pueden conducir a grandes cambios» (de Shazer et al., 2021, p. 2).
Los siguientes ejemplos de casos muestran cómo se ha utilizado Entrar en el futuro con una persona y con una pareja (toda la información se ha modificado para garantizar el anonimato). Estos casos los atendí yo, que me identifico como terapeuta familiar. Eran clientes de mi consulta privada, atendidos en mi despacho del estado de Florida, en Estados Unidos. He dado seudónimos a las personas consultantes y utilizo el término «Terapeuta» en la transcripción para referirme a mí mismo, para que la distinción entre la persona consultante y yo sea más clara. Las transcripciones se han reconstruido a partir de sesiones reales.
Trabajé con Sondra, una mujer hispana de 40 años que acudió a terapia porque quería reducir el impacto que la ansiedad tenía en ella. Hacia el final de la primera sesión, introduje la técnica Entrar en el futuro.
Sesión
Terapeuta – Sondra, me gustaría hablar de tus objetivos de otra manera. [Me levanto y camino hasta el rincón de la sala]. ¿Te parecería bien venir aquí conmigo?
Introduzco un ejercicio experiencial para llevar la conversación más allá de hablar del cambio, hacia el hecho de experimentarlo físicamente. Invitar a Sondra a unirse a mí subraya la colaboración y la implica en un proceso activo, más que en una discusión puramente verbal.
Sesión
Sondra – [Se levanta y se une al terapeuta en el rincón.] Vale.
Terapeuta – Muy bien. Donde estamos ahora es donde estás tú en este momento. Y allí, en ese rincón al otro lado de la sala, está lo que esperas. Ese es tu objetivo. Que la ansiedad no tenga un papel tan grande en tu vida. Así que allí no hay ansiedad. ¿Qué hay? ¿Cómo llamarías a eso, allí?
Ayudo a Sondra a definir su futuro preferido con su propio lenguaje en lugar de imponerle mi propia descripción. Al pedirle que ponga nombre al destino, me aseguro de que el destino hacia el que va a ir tenga un sentido personal para ella y de que aumente su apropiación del proceso terapéutico.
Sesión
Sondra – [Piensa un momento] Santuario.
Terapeuta – De acuerdo. Entonces, en ese rincón del fondo está Santuario, y hacia allí nos dirigimos. Pero te va a llevar unos cuantos pasos llegar hasta allí. [El terapeuta da un pequeño paso hacia delante]. Muy bien. Da este paso para acercarte a Santuario. ¿Qué es diferente ahora en tu vida?
En lugar de preguntarle cómo eliminará la ansiedad, la invito a notar los primeros pequeños signos de avance, en coherencia con los principios centrados en soluciones que ponen el acento en el cambio incremental. Además, esto hace surgir un lenguaje de descripción, en el que la conversación terapéutica construye descripciones de futuros preferidos (McKergow, 2020).
Sesión
Sondra – [La consultante da un paso hacia delante] No me pongo como loca todo el rato.
Terapeuta – Muy bien. O sea, que no estás siempre poniéndote como loca. ¿Qué haces en su lugar?
Desplazo intencionadamente la conversación de la ausencia de un problema a la presencia de comportamientos deseados. Esto ayuda a dar forma al objetivo en acciones concretas que se ajustan a las características centradas en soluciones de los objetivos eficaces (de Shazer, 1991). Además, se trata de una presuposición de reorientación, que presupone que la persona consultante sabe qué otra cosa puede hacer en lugar de ponerse como loca y la incita a proponer una alternativa a lo que ha hecho en el pasado (Froerer et al., 2023).
Sesión
Sondra – Respirar en vez de hiperventilar. [La consultante se ríe]
Terapeuta – [Se ríe también]. Vale. Aquí eres capaz de respirar. ¿Qué tipo de respiración haces?
El proceso terapéutico principal de la TBCS es «Escuchar, seleccionar y construir» (Solution Focused Brief Therapy Association Research Committee, 2025): quien interviene escucha las palabras y el lenguaje que utiliza la persona consultante y selecciona palabras y expresiones concretas que son indicios de posibles soluciones, recursos, éxitos y deseos. A lo largo de toda la técnica, escucho el lenguaje de la persona consultante, selecciono los aspectos que sugieren o muestran comportamientos, sentimientos, pensamientos o enunciados identitarios deseados, pasados, presentes o futuros, y después construyo con ellos, entrelazándolos, un relato terapéutico de la agencia personal de la persona consultante.
Sesión
Sondra – Respiración lenta.
Terapeuta – Entendido. Tu primer paso hacia Santuario es la respiración lenta. Tómate un momento para respirar despacio [La consultante y el terapeuta se toman un momento para respirar]. Demos otro paso. ¿Qué notas de diferente aquí? [El terapeuta y la consultante dan un paso hacia delante]
Cada vez que oigo a la persona consultante dar un paso que realmente puede llevar a cabo durante la sesión, intento que ponga en práctica ese comportamiento en el momento. Es otra manera de aumentar la dimensión experiencial de la técnica. Aquí pido a la consultante que haga el tipo de respiración que, según dice, le será útil. Yo también respiro así para acompañarla y apoyar este paso.
Sesión
Sondra – Me digo que todo va a ir bien.
Terapeuta – O sea, que tienes la mentalidad que dice: «Todo va a salir bien». Vale. Volvamos a donde empezamos. [El terapeuta y la consultante vuelven al rincón]. Aquí es donde estás ahora mismo. Luego das un paso más hacia Santuario [el terapeuta y la consultante dan un paso hacia delante], y eres capaz de respirar despacio. Avanzando un paso más [ambos dan un paso hacia delante], te dices: «Todo va a ir bien». Demos un paso más. [ambos dan un paso hacia delante]. ¿Qué es diferente aquí?
Resumo sus avances y luego vuelvo al principio para que pueda ensayar mentalmente la secuencia de comportamientos eficaces. La repetición refuerza su memoria de un camino posible hacia su futuro preferido. Partiendo de la noción de equifinalidad, sé que no abarcaremos todos los pasos posibles que puede dar para alcanzar su futuro preferido. Sin embargo, intento introducir en la conversación pasos que ya le han sido útiles anteriormente o que cree que pueden o podrán ser beneficiosos en el futuro.
Sesión
Sondra – Soy capaz de planificar con antelación. Quizá hacer una lista de tareas.
Terapeuta – Entonces, aquí has pensado en lo que viene y has hecho una lista de tareas. Genial. Y cuando avanzas un paso más [el terapeuta y la consultante dan un paso hacia delante], te acercas a Santuario. ¿Qué haces aquí?
A lo largo de la técnica Entrar en el futuro, utilizo presuposiciones condicionales. «Una presuposición de este tipo es la que se basa en una situación hipotética concreta, lo que significa que la pregunta considera una idea posible, imaginada o sugerida a medida que hace avanzar la conversación» (Froerer et al., 2023, p. 427). Presupongo que la persona consultante seguirá avanzando hacia sus esperanzas y formulo las preguntas con esa perspectiva.
Sesión
Sondra – Mi pareja no me presiona tanto.
Terapeuta – Muy bien. Y cuando eso ocurre, ¿cómo respondes tú?
Desplazo el foco del comportamiento de su pareja a sus propias respuestas. La terapia centrada en soluciones pone el acento en las acciones y las fortalezas de la persona consultante, porque son los ámbitos que dependen de ella.
Sesión
Sondra – Estoy tranquila.
Terapeuta – ¿Totalmente tranquila?
Pongo suavemente a prueba la descripción sin cuestionarla. Esto favorece una imagen del avance más realista y matizada, en lugar de una expectativa de todo o nada.
Sesión
Sondra – Bueno, no reacciono sin más. Me tomo un segundo para pensar.
Terapeuta – Aquí eres capaz de pensar. Vale. ¿Cómo sabría tu pareja que estás tranquila?
Intento ayudar a Sondra a dilucidar un futuro preferido bien descrito. Ratner et al. (2012) enumeraron cinco características esenciales de los futuros preferidos bien descritos: positivos, hechos de acciones concretas y observables, detallados, multiperspectiva e interaccionales. Aquí intento introducir la perspectiva de su pareja y entretejer su imagen en sus relaciones, al tiempo que obtengo detalles de acciones positivas: cosas que hace para mostrar que está tranquila en el momento.
Sesión
Sondra – Vería que no estoy gritando ni llorando. Que, más bien, sigo implicada en la conversación.
Terapeuta – Vale. Vería que sigues hablando con él, pero de una manera que hace avanzar la conversación. Vuelve un segundo al principio. [El terapeuta y la consultante vuelven al rincón. Luego avanzan juntos.]. Das un paso hacia Santuario y respiras despacio. Otro paso, y te dices: «Voy a estar bien». Un paso más y has hecho una lista de tareas. En el paso siguiente, eres capaz de pensar. Solo te quedan dos pasos antes de llegar a Santuario. [Da otro paso hacia delante]. ¿Qué pasa ahora?
A lo largo del proceso de Entrar en el futuro, utilizo la repetición, que ayuda a aumentar la intensidad y a validar la importancia de lo que dice la persona consultante (Reiter, 2025a). No hay una cantidad fija de repetición, pero suele ser un proceso de dos pasos adelante y uno atrás. Esto ofrece a la persona consultante muchas ocasiones de volver al punto de partida, que representa dónde está actualmente, y de avanzar luego, repitiendo lo que sería diferente en cada paso. La repetición ayuda a la persona consultante y a quien interviene a recordar lo que ocurrirá en cada paso. Además, la persona consultante vive múltiples experiencias de avanzar hacia la perspectiva preferida de cómo sabrá que se acerca a su futuro preferido.
Sesión
Sondra – No dejo las cosas para después. Me vuelvo proactiva. Hago de verdad lo que digo que debería hacer.
Terapeuta – O sea, que hace unos pasos hiciste una lista de tareas. Ahora estás haciendo las cosas de esa lista.
Conecto los nuevos comportamientos con los éxitos anteriores, ayudando a Sondra a ver cómo una acción positiva lleva de forma natural a otra. Esto construye coherencia en su relato de cambio.
Sesión
Sondra – Eso es.
Terapeuta – Muy bien, un paso más y estás en Santuario. [Da un paso hacia delante. La consultante le sigue]. ¿Cómo sabrás que estás aquí?
Pido a Sondra que describa en términos observables cómo es alcanzar su futuro preferido. Esto la anima a identificar indicadores concretos de éxito, más que sentimientos vagos.
Sesión
Sondra – No tengo que tomar mi medicación para la ansiedad todo el tiempo.
Terapeuta – Vale. Entonces no tomas tanto la medicación. ¿Qué haces?
Una vez más, desplazo la conversación de lo que está ausente hacia los comportamientos que están presentes. Esto concuerda con el énfasis centrado en soluciones en construir nuevas acciones más que en eliminar las antiguas.
Sesión
Sondra – Uso mis estrategias de afrontamiento.
Terapeuta – ¿Como cuáles?
Sondra – Dar un paseo, darme un baño caliente, escribir un diario, ese tipo de cosas.
Terapeuta – O sea, que aquí haces un montón de cosas distintas; todas son estrategias de afrontamiento que has aprendido y que te ayudan a estar tranquila. Volvamos un minuto al principio. Supongo que no te imaginabas que hoy ibas a usar una de tus estrategias de afrontamiento: dar un paseo. [La consultante y el terapeuta se ríen. Ambos vuelven al rincón inicial.]. Probablemente sea un tipo de paseo distinto del que tenías en mente, pero también es un tipo de paseo útil para ti. Muy bien. Recorramos juntos este camino, pero esta vez me gustaría que fueras tú quien enumerara cada uno de los pasos.
Aquí utilizo el humor, en cierto modo, para ver cómo lo recibe y si es una estrategia de afrontamiento que tiene y que todavía no ha identificado en la sesión. Además, le pido que tome la iniciativa de enumerar los pasos, para que se vuelvan todavía más reales para ella.
Sesión
Sondra – ¿Me voy a acordar de todos?
Terapeuta – Creo que sí. Pero quizá el que te preguntes si te vas a acordar sea la ansiedad intentando meterse, así que demos un paso adelante, porque eso ayudará. [El terapeuta da un paso hacia delante y la consultante le sigue].
Normalizo la aparición de pensamientos ansiosos sin permitir que dominen la sesión. En lugar de debatir con la ansiedad, favorezco el movimiento hacia la solución a través de la acción.
Sesión
Sondra – Respiro despacio.
Terapeuta – Vale. Tómate un segundo ahora mismo y hazlo. Podemos respirar despacio los dos aquí. [El terapeuta y la consultante respiran sin hablar durante aproximadamente un minuto.] Y cuando das un paso más, ¿qué pasa aquí?
Sigo combinando la conversación con la experiencia directa. Practicar juntos la estrategia de afrontamiento refuerza la confianza de Sondra en que puede utilizarla con éxito.
Sesión
Sondra – Me digo: «No pasa nada. Va a salir bien».
Terapeuta – Muy bien. Dítelo.
Invito a Sondra a practicar activamente un diálogo interno positivo, en lugar de limitarse a describirlo. Esto refuerza su capacidad de acceder a esta habilidad fuera de la consulta.
Sesión
Sondra – Sondra, no pasa nada. Saldrá bien.
Terapeuta – Muy bien. ¿Y en este paso? [Ambos dan un paso hacia delante]
Sondra – Hago una lista de tareas.
Terapeuta – Entonces, ¿cuáles son un par de cosas que pondrías en tu lista de tareas de hoy?
Ayudo a traducir el futuro preferido en comportamientos inmediatos y prácticos que puede empezar a poner en marcha en la vida cotidiana.
Sesión
Sondra – Uf. Hay un montón. Hacer la compra, preparar la cena y pagar la factura de la tarjeta de crédito.
Terapeuta – Bueno, acabas de hacer la lista, que estaba en la lista de tareas grande. Genial. ¿Y el paso siguiente?
Destaco su éxito en el momento en que se produce. Reconocer el avance refuerza la competencia y ayuda a Sondra a darse cuenta de que el cambio ya está ocurriendo.
Sesión
Sondra – Soy capaz de pensar.
Terapeuta – Vale. Tómate un segundo y conecta con tu cerebro. No hace falta que digas en qué piensas. Simplemente sintoniza con tu cerebro y con el hecho de que puedes pensar de forma intencionada. [El terapeuta hace una pausa de un minuto aproximadamente]. Demos el paso siguiente. ¿Qué hay aquí?
Favorezco la atención plena y la conciencia intencionada de una de las fortalezas que ha identificado. Vivir una reflexión pausada refuerza su sentido de agencia.
Sesión
Sondra – Soy capaz de ser proactiva. Hago las cosas de mi lista.
Terapeuta – Una de las cosas de tu lista grande es venir a terapia y estar más tranquila. Así que eso lo estás haciendo ahora mismo. Muy bien. Último paso. [Ambos dan un paso hacia delante]
Reconozco las pruebas de que Sondra ya está viviendo partes de su futuro preferido. Destacar los éxitos presentes ayuda a reforzar la esperanza y la autoeficacia.
Sesión
Sondra – Aquí uso todas mis estrategias de afrontamiento.
Terapeuta – Vaya. Parece de verdad que ahora mismo estás en Santuario.
Concluyo subrayando que Sondra ya ha mostrado durante la sesión muchos de los comportamientos asociados a su futuro preferido. Esto refuerza la convicción central de la terapia centrada en soluciones de que las personas consultantes poseen fortalezas y recursos que pueden ampliarse más allá de la terapia.
En este caso, intenté mostrar que la terapia centrada en soluciones puede ir más allá de la conversación incorporando prácticas experienciales que permiten a las personas consultantes vivir activamente su futuro preferido en lugar de limitarse a describirlo. El uso de la técnica Entrar en el futuro muestra cómo el movimiento físico, el ensayo conductual, la repetición y la práctica durante la sesión pueden profundizar la conexión de las personas consultantes con sus fortalezas y con los cambios que desean. En lugar de centrarme en reducir la ansiedad, guie intencionadamente a la consultante hacia la identificación de acciones concretas —como la respiración lenta, el diálogo interno positivo, la planificación anticipada y el uso de estrategias de afrontamiento— que representaban un avance hacia su futuro preferido. Al invitarla a practicar estos comportamientos durante la sesión, ayudé a transformar objetivos abstractos en experiencias vividas que podían aumentar su confianza y su sentido de agencia.
Entrar en el futuro ayuda a hacer emerger los futuros preferidos de las personas consultantes y los pasos que podrían formar parte del avance en esa dirección. La TBCS ha pasado de centrarse principalmente en las excepciones a una conversación sobre el futuro preferido, que «da un foco mucho más claro a los acontecimientos que no se refieren simplemente a la ausencia o la reducción del problema, sino que se conectan con las mejores esperanzas y el futuro preferido descritos por la persona consultante» (McKergow, 2016, p. 11). Todos los pasos, así como el objetivo final, fueron elaborados por la consultante. Fue ella quien determinó lo que habría en cada paso y cuál sería el punto de llegada.
Trabajé con Sean y Erin, un matrimonio de alrededor de 35 años que acudió a terapia porque ambos se sentían desconectados tras discusiones continuas y por el impacto del alcohol en su relación. Hacia el final de la segunda sesión, introduje la técnica Entrar en el futuro.
Sesión
Terapeuta – Sean, Erin, me gustaría probar otra manera de hablar de hacia dónde queréis que vaya vuestra relación. [Me levanto y camino hasta un rincón de la sala]. ¿Podéis venir aquí conmigo los dos?
Introduzco Entrar en el futuro para invitar a la pareja a ir más allá de hablar del cambio y empezar a implicarse físicamente en él. Pedirles que se unan a mí refuerza la colaboración e indica que vamos a trabajar juntos en la creación de su futuro preferido.
Sesión
Erin – [Se levanta, mira a Sean de reojo y se acerca]. Vale.
Sean – [La sigue, algo vacilante]. Claro.
Terapeuta – Muy bien. Donde estamos ahora es como se sienten las cosas en este momento: desconexión, discusiones, el alcohol interponiéndose. Y allí, en ese rincón, es donde queréis estar como pareja, cuando las cosas vayan mejor entre vosotros. ¿Cómo llamaríais a ese lugar?
Ayudo a la pareja a externalizar su situación actual mientras la invito a definir su futuro preferido con su propio lenguaje. Al pedirles que pongan nombre al destino, me aseguro de que el objetivo refleje sus esperanzas compartidas y no mis suposiciones.
Sesión
Erin – Paz.
Sean – Sí… Paz me vale.
Terapeuta – De acuerdo. Entonces ese rincón es Paz. Hacia allí nos dirigimos. Pero hacen falta pasos para llegar. [Da un pequeño paso hacia delante]. Demos el primer paso. ¿Qué es diferente aquí?
Una de las herramientas más importantes del trabajo centrado en soluciones es saber dónde está la línea de meta (Berg & Szabó, 2005). La terapia es más útil cuando los grandes objetivos que llevará mucho tiempo alcanzar se dividen en partes más pequeñas y manejables. Cuantos más objetivos tienen las personas, mayor es su nivel de esperanza, lo cual es importante dado que la esperanza y la expectativa son un factor común primordial de mejora en terapia (Lambert, 1992). La esperanza aumenta cuando la fuerza de voluntad de las personas (willpower: la energía que alguien tiene para alcanzar el objetivo) se ve reforzada por su capacidad de encontrar caminos (waypower): su plan sobre cómo pueden alcanzar el objetivo (Snyder, 1994). Diseñé Entrar en el futuro para ayudar a las personas a tener una comprensión cognitiva y experiencial de los caminos que podrían serles útiles para alcanzar sus objetivos.
Sesión
Sean – [Da un paso hacia delante] No nos ponemos a gritar a la primera.
Terapeuta – O sea, que hay menos escalada inmediata. ¿Qué hacéis en su lugar?
Desplazo la conversación de la ausencia de conflicto hacia la presencia de nuevos comportamientos. Esto ayuda a la pareja a identificar acciones concretas que puede repetir intencionadamente.
Sesión
Sean – Antes de responder, hago una pausa.
Erin – Y yo no doy por hecho lo peor a la primera.
Terapeuta – Genial. Entonces, el primer paso es hacer una pausa y no sacar conclusiones precipitadas. Hagamos una pausa solo un segundo y estemos simplemente en el momento. Bien, ahora demos otro paso. [Todos dan un paso hacia delante]. ¿Qué es diferente aquí?
Resumo las fortalezas identificadas por la pareja y, acto seguido, construyo sobre ellas. Luego nos tomamos un momento de pausa para que vivan lo que han dicho que sería este paso. Al dar físicamente otro paso, refuerzo la idea de que el cambio significativo se desarrolla de forma progresiva.
Sesión
Erin – Nos escuchamos de verdad… o sea, escuchar de verdad.
Terapeuta – ¿Y cómo es eso?
Pido una mayor especificidad conductual para que la solución se vuelva observable. En lugar de aceptar «escuchar» como un concepto general, animo a la pareja a describir exactamente qué harían de otra manera.
Sesión
Erin – No interrumpir. Dejarle terminar.
Sean – Y yo intento oír lo que quiere decir, no solo lo que dice.
Terapeuta – Entonces, este paso es la escucha activa e intentar comprenderos. Demos otro paso. [Avanzan]. ¿Qué está pasando aquí?
Las herramientas terapéuticas pueden ser útiles cuando se combinan y se utilizan de modo que crean un relato terapéutico que lleva a las personas consultantes a avanzar hacia lo que prefieren (Reiter et al., en prensa). En TBCS, una pregunta de excepción por sí sola puede no generar movimiento en la persona consultante. Suelo explicar a mis estudiantes que la pregunta del milagro no es la parte importante de la conversación. Lo más significativo son, más bien, las descripciones densas que vienen después para crear una imagen del milagro. McKergow (2016) describió esta idea: «Así pues, una conversación sobre el “futuro preferido” es una pregunta del milagro MÁS todas las preguntas de seguimiento sobre los primeros pequeños signos de que el milagro ha ocurrido, quién más podría notarlo, qué notaría, qué pasa después, qué diferencia supone eso, para quién, etc.» (p. 6). Lo que se presenta en estas transcripciones es una descripción condensada del uso de la técnica Entrar en el futuro. Cuando estoy con personas consultantes, dedicamos mucho tiempo a intentar obtener una descripción densa de su manera de entender las cosas.
En lugar de centrarme en la reducción del consumo de alcohol como objetivo principal, exploro los efectos positivos que se derivan de la decisión de Sean. Esto desplaza la conversación de la eliminación de un problema al aumento de los comportamientos relacionales deseados.
Sesión
Sean – Estoy más presente. No me pongo tan a la defensiva.
Erin – Y siento que puedo confiar más en la conversación.
Terapeuta – Entonces, aquí hay más presencia y más confianza. Volvamos un momento al principio. [Vuelven atrás caminando]. Ahora mismo, las cosas se sienten tensas y desconectadas. Luego dais un paso: hacer una pausa y no dar las cosas por hechas. Otro paso: escuchar para comprender. Otro paso: estar más presentes y reducir el alcohol. Demos el paso siguiente. [Vuelven a dar un paso hacia delante]. ¿Qué es diferente aquí?
Utilizo la repetición para reforzar cada hito, al tiempo que doy a la pareja otra ocasión de vivir el avance hacia Paz. Ensayar la secuencia refuerza tanto la memoria como la esperanza. Otra razón por la que suelo recurrir a la repetición es mi propia memoria, ya que me ayuda a tener presentes las mejores esperanzas de las personas consultantes, así como el conjunto de la conversación. Además, cada vez que traemos de nuevo ese hito, puede surgir una descripción más densa.
Sesión
Erin – Pasamos tiempo juntos sin pelearnos.
Terapeuta – ¿Qué tipo de tiempo?
Favorezco una descripción más densa de la conexión invitando a la pareja a describir momentos corrientes que reflejan el éxito. Las interacciones pequeñas y cotidianas hacen a menudo que los futuros preferidos parezcan más alcanzables.
Sesión
Erin – Cosas sencillas. Ver una serie, hacer la cena.
Sean – Volver a reírnos.
Terapeuta – O sea, que la conexión vuelve en los momentos cotidianos. Demos otro paso. [Avanzan]. ¿Qué está pasando aquí?
Sean – Asumo mi responsabilidad cuando meto la pata.
Erin – Tú nunca asumes tu responsabilidad.
Sean – ¡Eso no es verdad! Sí que la asumo.
Terapeuta – Un momento. Retrocedamos dos pasos. [Retrocedemos dos pasos]. Has dicho que aquí no estarías a la defensiva, sino más presente. Conecta con eso. ¿Cómo responderías a lo que ha dicho Erin desde esa posición?
Sean – Sí, seguro que ha habido veces en que he discutido contigo y no he reconocido mis cagadas. Pero ha habido otras veces en que he admitido que la había cagado y te he pedido perdón.
Terapeuta – ¿Cómo lo haces?
Pido a Sean que explique cómo asume su responsabilidad, para que la rendición de cuentas se convierta en un comportamiento concreto y repetible, y no en un valor abstracto.
Sesión
Sean – Pido perdón… y lo digo de verdad. Sin excusas.
Erin – Y yo no le doy vueltas durante tanto tiempo. Dejo pasar las cosas.
Terapeuta – Entonces, hay responsabilidad y perdón. Demos un paso más. [Dan un paso hacia delante]. Os estáis acercando a Paz. ¿Qué hay aquí?
Cuando trabajo con varias personas, intento tener presente el concepto centrado en soluciones de tender puentes (bridging). Tender puentes es algo parecido a mutualizar, cuando quien interviene ayuda a varias personas consultantes a elaborar una visión compartida (Hoyt & Berg, 1998). En lugar de quejarse la una de la otra, tender puentes permite que las personas pasen a poder trabajar juntas. Esto es importante, ya que «las personas tienen más probabilidades de trabajar juntas, y de trabajar más, cuando se centran en la consecución del mismo objetivo» (Reiter, 2025b, p. 235). Aquí, tiendo intencionadamente un puente entre la contribución de cada miembro de la pareja para convertirla en una fortaleza relacional compartida. Al subrayar juntas la responsabilidad y el perdón, refuerzo la idea de que ambos miembros de la pareja contribuyen a la solución.
Sesión
Erin – Vuelvo a sentirme segura con él.
Sean – Y yo siento que somos un equipo.
Terapeuta – Una sensación de seguridad y de trabajo en equipo. Un último paso. [Entran en el rincón del fondo]. Estáis en Paz. ¿Cómo sabéis que estáis aquí?
Sean – No necesitamos el alcohol para conectar.
Erin – Sí. Nos elegimos el uno al otro… incluso cuando las cosas son difíciles.
Terapeuta – ¿Qué hacéis aquí que os mantiene en Paz?
En lugar de tratar Paz como un destino que simplemente sucede, ayudo a la pareja a identificar los comportamientos continuos necesarios para mantenerla. Esto refuerza la idea de que un cambio duradero depende de una acción intencionada.
Sesión
Erin – Hablar con sinceridad.
Sean – Preguntarnos cómo estamos.
Erin – Y hacer cosas juntos a propósito.
Terapeuta – Volvamos al principio. [Vuelven atrás caminando, con una ligera sonrisa]. Recorrámoslo otra vez juntos, y esta vez sois vosotros quienes nombráis cada paso. ¿Listos? [Dan un paso hacia delante].
Sean – Primero, hacemos una pausa.
Terapeuta – Tomaos un momento ahora: simplemente haced una pausa juntos. [Permanecen en silencio unos segundos]. ¿Y el paso siguiente?
Cada vez que las personas consultantes identifican un comportamiento que pueden practicar inmediatamente, las invito a vivirlo durante la sesión. Esto transforma la conversación en experiencia vivida.
Sesión
Erin – Nos escuchamos… de verdad.
Terapeuta – Adelante, miraos, tened una breve conversación y simplemente escuchaos un momento. [Pausa].
Facilito una escenificación de escucha activa durante la sesión para que la pareja viva una comunicación lograda en lugar de limitarse a describirla. Esto profundiza la calidad experiencial de la intervención. Seedall (2009) presentó las escenificaciones (enactments) como una herramienta para usar en TBCS, de modo que fueran «(1) propicias, (2) generativas y (3) catalizadoras del proceso de construcción de soluciones en la TBCS» (p. 103). Esta escenificación centrada en soluciones ayuda a construir sobre sus maneras pasadas de escucharse positivamente y lo trae in vivo.
Sesión
Erin – Tengo la esperanza de que tú y yo de verdad podamos conseguirlo. Este último año ha sido horrible. El alcohol y las discusiones. Se han interpuesto de verdad entre nosotros.
Sean – Te oigo. Mi forma de beber ha sido un problema y ha provocado muchos conflictos entre nosotros.
Terapeuta – ¿Siguiente paso?
Sean – Bebo menos y sigo presente.
Terapeuta – Tómate un segundo para notar qué se siente al estar presente ahora mismo. [El terapeuta hace una pausa]. ¿Qué te está pasando?
Invito a una conciencia plena de la experiencia que están creando juntos. Prestar atención a la experiencia emocional ayuda a reforzar la conexión entre el comportamiento identificado y sus efectos positivos.
Sesión
Sean – Estoy decepcionado conmigo mismo. No debería haber dejado que llegara a este punto.
Erin – Los dos tuvimos que ver. Los dos deberíamos haber hecho algo diferente.
Terapeuta – Espera un momento, Erin. Simplemente estad el uno con el otro. ¿Cómo es estar aquí, ahora mismo, con tu pareja, haciendo este trabajo importante?
Reconduzco suavemente la conversación, apartándola del análisis del problema y devolviéndola a la experiencia relacional presente. Mi intención es ayudarles a notar la conexión que ya están construyendo durante la sesión.
Sesión
Erin – Es bonito saber que los dos queremos lo mismo.
Sean – Estoy de acuerdo. Me siento muy conectado con Erin ahora mismo.
Terapeuta – ¿Siguiente paso? [El terapeuta da un paso hacia delante y la pareja le sigue]
Erin – Pasamos tiempo juntos… cosas sencillas.
Terapeuta – ¿Cuál es una cosa sencilla que hayáis hecho juntos esta última semana?
Tiendo un puente entre el futuro preferido y un momento pasado, una excepción. Ya han puesto en práctica muchas maneras positivas de pasar tiempo juntos. Esta pregunta ayuda a llevar al primer plano lo que está en segundo plano, lo que facilita hacer más de lo que ha funcionado.
Sesión
Sean – El sábado hicimos la cena.
Erin – Sí, juntos.
Terapeuta – Genial. Es solo una de las muchas cosas que habéis hecho juntos y que os han llevado a sentiros más conectados. Y los dos estáis pasando tiempo juntos aquí, en esta sesión. ¿Siguiente paso?
Destaco que ya están mostrando elementos de su futuro preferido. Reconocer el éxito existente refuerza la esperanza y la idea de que un cambio significativo ya está empezando. También presupongo que ha habido muchos otros momentos en que han llevado a cabo acciones propias de su futuro preferido.
Sesión
Sean – Asumo mi responsabilidad.
Erin – Y yo perdono.
Terapeuta – Tomaos un segundo para conectar con eso. [Pausa]. ¿Siguiente?
Aunque Entrar en el futuro es experiencial en la medida en que pone a las personas en movimiento, cinestésicamente, hacia su futuro preferido, también hay momentos dentro de la técnica que pueden utilizarse para enriquecer la experiencia de la persona consultante. En este momento, pedí a la pareja que se quedara con la noción de responsabilidad y de perdón, dejándoles interiorizar estos conceptos para vivir después un momento experiencial más intenso. Ralentizo intencionadamente el proceso para que la pareja pueda vivir emocionalmente la responsabilidad y el perdón, en lugar de limitarse a nombrarlos. Estos momentos de reflexión profundizan el impacto experiencial del ejercicio.
Sesión
Erin – Me siento segura.
Sean – Somos un equipo.
Terapeuta – ¿Y el último paso? [Dan un paso hacia delante].
Sean – Nos elegimos el uno al otro.
Erin – Cada día.
Terapeuta – ¿Podéis decíroslo en voz alta?
Aquí inicié una escenificación centrada en soluciones (Seedall, 2009). Pedí a la pareja que expresara directamente su compromiso mutuo. Pronunciar estas palabras en voz alta transforma una idea abstracta en una experiencia interpersonal significativa.
Sesión
Sean – Eres mi mujer. No quiero a nadie más que a ti.
Erin – Y yo te quiero a ti. Nos quiero a nosotros.
Terapeuta – Parece de verdad que, ahora mismo, estáis juntos en Paz.
Concluyo subrayando que la pareja ya ha vivido durante la propia sesión muchos aspectos de su futuro preferido. Mi intención es reforzar sus fortalezas, infundir esperanza y que se vayan con la experiencia de que Paz no es simplemente un objetivo lejano, sino algo que ya han empezado a crear juntos.
Para mí, la terapia centrada en soluciones resulta aún más poderosa cuando se invita a las personas consultantes a vivir su futuro preferido en lugar de limitarse a describirlo. Con Sean y Erin, las intervenciones experienciales centradas en soluciones —como avanzar físicamente hacia su objetivo, hacer pausas juntos, practicar la escucha activa y llevar a cabo escenificaciones— ayudan a transformar esperanzas abstractas en experiencias vividas. Utilicé intencionadamente la repetición, el ensayo conductual y momentos de reflexión deliberada para profundizar la conexión de la pareja y ofrecerles la oportunidad de vivir seguridad, trabajo en equipo y esperanza durante la propia sesión. En lugar de limitarse a hablar de comunicación o de recuperarse del impacto del alcohol, practicaron los mismos comportamientos que habían identificado como los que los acercaban a «Paz». También intenté tender puentes, reorientando continuamente la conversación hacia un futuro preferido compartido en lugar de hacia las quejas individuales. Integré prácticas experienciales con una orientación de TBCS para reforzar la implicación emocional de la pareja, consolidar las fortalezas existentes y permitirle salir de la sesión habiendo ensayado ya los cambios que espera mantener en su vida cotidiana.
Soy profesor universitario a tiempo completo, supervisor acreditado por la AAMFT (AAMFT Approved Supervisor), supervisor acreditado por el estado de Florida y terapeuta en consulta privada. He utilizado Entrar en el futuro tanto con personas consultantes como con estudiantes de posgrado en terapia familiar. Con mis estudiantes y con personas en prácticas, hemos utilizado Entrar en el futuro para ayudar a la persona supervisada a formular los pasos que vislumbra para sí misma en su crecimiento continuo como terapeuta.
Lo que he presentado aquí son algunas de las ideas básicas sobre cómo podría utilizarse Entrar en el futuro. Sin embargo, como la mayoría de las técnicas, se presta mucho a la adaptación. Estos pasos no son requisitos, sino sugerencias generales basadas en la manera en que he utilizado la técnica con personas consultantes. Será interesante ver cómo otras personas profesionales personalizan y desarrollan esta técnica.
Puede haber situaciones, en función de la movilidad de las personas, en las que caminar realmente no sea posible. En ese caso, conviene modificar la técnica Entrar en el futuro. Quien interviene puede dar los pasos en lugar de la persona consultante, o puede utilizarse algún otro objeto, como una ficha de un juego de mesa. La persona consultante puede entonces, desde su asiento, desplazar la ficha paso a paso. Aunque no es tan inmersivo desde el punto de vista experiencial, esto sigue permitiendo a la persona consultante tener una mayor sensación de avance.
Aunque yo suelo dar el primer paso desde la posición inicial, otras personas profesionales podrían preguntar a la persona consultante qué tamaño de paso le gustaría dar. O podrían preguntarle si quiere siquiera dar un paso en ese momento. Si la persona declinara, se le podría preguntar: «¿Cómo sabrías que estás preparada o preparado para dar el primer paso?». No todas las personas consultantes querrán participar en una técnica como esta. Tiendo a no introducir la posibilidad de Entrar en el futuro cuando la persona consultante está muy agitada o cuando hay una tensión importante durante la sesión entre los miembros de la pareja o de la familia. Mi razonamiento es que la persona consultante debería querer hablar de lo que quiere más que de lo que no quiere. Validar la expresión plena de las personas consultantes es importante para que la terapia no pase de estar centrada en soluciones a estar «forzada hacia las soluciones» (Nylund & Corsiglia, 2019). Esto se logra entendiendo dónde está el foco en la terapia centrada en soluciones y cómo se desplaza de las preocupaciones de la persona consultante a los aspectos no enfocados de sus excepciones y éxitos (Reiter & Chenail, 2016). He comprobado que, una vez que hemos podido identificar momentos de éxitos pasados y excepciones, la introducción de Entrar en el futuro fluye mejor.
Además, las personas pueden pensar que, fuera de la sesión, tienen que dar estos pasos en el orden construido durante la sesión. Aunque inicialmente se plantean como un paso tras otro, cualquiera de estos pasos es un signo de que hay movimiento hacia la esperanza o el objetivo. Es útil que quien interviene intente que las personas consultantes descompongan sus pasos en pequeños movimientos progresivos; sin embargo, también debería sembrar la idea de que cualquiera de estos pasos, o pasos que aún no se han formulado, puede iniciar el cambio. En sesiones posteriores, también se puede explorar cómo ya estaban presentes los pasos iniciales cuando la persona consultante menciona un paso posterior que ha dado. Este proceso pone de relieve la destreza de profesionales de la TBCS para sacar a la luz momentos anteriores que se conectan con el futuro preferido de la persona consultante.
Muchas personas profesionales trabajan hoy en telesalud. Esto no impide el uso de Entrar en el futuro, que se ha utilizado con éxito con personas consultantes en situaciones de telesalud. Como adaptación, pido a la persona consultante que se levante y se aleje lo más posible de su ordenador (o de su teléfono, según el dispositivo que utilice para la sesión a distancia). Luego yo también me levanto y me sitúo lejos de la cámara de mi dispositivo. En lugar de que un punto de la pared opuesta de la sala sea el lugar del objetivo, ese lugar pasa a ser el dispositivo utilizado. Después recorro todos los pasos que se utilizarían en una consulta presencial.
Aunque no es necesario para utilizar con éxito la técnica, suelo pedir a las personas consultantes que pongan un nombre al objetivo general, el punto de llegada del camino. En los ejemplos de casos, fueron Santuario y Paz. Se trata de conectar los distintos pasos y de ofrecer un atajo rápido y sencillo para acceder a ellos. Para apoyar este propósito, se puede pedir a las personas consultantes que anoten los detalles de cada paso, ya sea escribiéndolos en una hoja de papel o en la sección de notas de su teléfono. Otra posibilidad es redactar una carta terapéutica (véase Reiter & Brown, 2020), en la que se enuncien explícitamente los pasos. Esto sería un recordatorio para que las personas consultantes no olviden los distintos puntos que podrían estar atentas a detectar o poner en práctica intencionadamente y que les harían saber que se acercan a su objetivo general.
Aunque dispongo de pruebas anecdóticas de la utilidad de esta técnica, ya que tanto yo como las personas consultantes obtenemos una idea más clara de hacia dónde les gustaría ir, no he realizado ninguna investigación empírica sobre ella. Sería un ámbito útil para futuras exploraciones: conocer, por boca de las personas consultantes, su experiencia de la técnica y en qué les ha resultado útil, así como la manera en que profesionales la han utilizado tal cual o la han modificado para adaptarla a su contexto particular.
En resumen, Entrar en el futuro es una técnica experiencial breve centrada en soluciones, diseñada para ayudar a las personas consultantes a interiorizar y a vivir un movimiento positivo hacia sus esperanzas y objetivos. Como adaptación de la pregunta del milagro, la técnica traslada la intención de la imagen del milagro —la elaboración de múltiples objetivos— a una escala próxima. En lugar de utilizar cifras para diferenciar los puntos a lo largo de la escala, Entrar en el futuro utiliza pasos físicos, en los que la persona consultante vive el hecho real de dar pasos y de avanzar hacia su objetivo más amplio. Por el camino, elabora objetivos más pequeños y a más corto plazo que señalarán un movimiento positivo y aumentarán la esperanza y la expectativa de un cambio continuado.
Nota sobre el autor
Michael D. Reiter, Ph.D., es LMFT, supervisor acreditado por la AAMFT (AAMFT Approved Supervisor), terapeuta con 30 años de experiencia y profesor universitario a tiempo completo desde hace más de 20 años. Actualmente enseña y supervisa en la Capella University, Minneapolis.
Financiación
No se recibió ninguna financiación para la investigación que dio lugar a esta publicación ni para la publicación de este artículo.
Historial de publicación
Recibido: 23 de marzo de 2026 BST. Aceptado: 5 de agosto de 2026 BST. Publicado: 6 de septiembre de 2026 BST.
Referencias
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Artículo original Stepping Into the Future: A Brief Experiential Solution-Focused Technique, de Michael D. Reiter, publicado en Journal of Solution Focused Practices, vol. 10, n.º 2 (2026), doi: 10.59874/001c.166988, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto del autor y sus propios intertítulos se han traducido al español y la maquetación se ha adaptado a la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Traducción no oficial al español del artículo original «Stepping Into the Future: A Brief Experiential Solution-Focused Technique», publicado en Journal of Solution Focused Practices (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial; la presentación se ha adaptado a la lectura en línea, tal como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Reiter, M. D. (2026). Stepping Into the Future: A Brief Experiential Solution-Focused Technique. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/stepping-into-the-future-a-brief-experiential-technique (Obra original publicada en 2026 en Journal of Solution Focused Practices, vol. 10, n.º 2 (2026), p. 1-23; republicada en 2026 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/166988)
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