Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Family Relations · Familia
¿Cómo seguir ejerciendo la parentalidad cuando el servicio obliga a partir al otro lado del mundo? A partir de dos estudios sobre familias militares australianas, Amy Johnson y Marg Rogers muestran lo que Facebook, Skype y los vídeos pregrabados aportan al vínculo con la primera infancia, y el trabajo invisible que exigen a la figura parental que se queda en casa.
Traducción no oficial al español de Strengthening and supporting parent–child relationships through digital technology: Benefits and challenges, de Amy Johnson y Marg Rogers, publicado en Family Relations (Wiley) (2024), doi: 10.1111/fare.12960, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de lista. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
El trabajo de utilizar plataformas digitales para facilitar la conexión entre la figura parental desplegada y su hijo o hija representa una importante carga emocional y material para la figura parental civil que se queda en casa.
Amy Johnson y Marg Rogers
Resumen
Objetivo. Este artículo explora el uso que hacen las familias militares australianas de las redes sociales y la comunicación digital para mantener y fortalecer las relaciones parentofiliales durante los despliegues militares.
Contexto. El servicio militar afecta al bienestar físico y emocional de la descendencia y de las parejas de quienes sirven en las fuerzas armadas. Mantener relaciones familiares positivas entre el personal militar y su descendencia durante los periodos de ausencia (incluido el despliegue) es importante para las relaciones parentales y para el bienestar de la infancia.
Método. Se utiliza un metaanálisis cualitativo para reunir los datos de dos estudios previos sobre familias con descendencia de la Australian Defence Force (ADF), con el fin de generar un nuevo conjunto de datos del que se extrajeron nuevas perspectivas.
Resultados. Las familias muestran preferencia por las redes sociales y los medios de comunicación digital, y las posibilidades y aspectos prácticos de las tecnologías digitales se adaptan bien a las familias de Defensa con descendencia. Existen diversos beneficios: las tecnologías digitales se utilizan para fortalecer las relaciones entre la infancia y la figura parental desplegada. El estudio pone de relieve una serie de desafíos para las figuras parentales desplegadas y señala el trabajo que se exige a la figura parental que se queda en casa para facilitar estas conexiones.
Conclusión. Mantener relaciones familiares positivas entre el personal militar y su descendencia durante las ausencias es importante para ambas relaciones. Este artículo explora cómo las familias de la ADF utilizan la comunicación social y digital durante las ausencias militares y describe el papel que desempeñan estas tecnologías como medio para fortalecer la relación familiar.
Implicaciones.
Los resultados de este artículo ponen de relieve la importancia de las tecnologías de comunicación digital y social para apoyar a las familias durante las ausencias. Esto tiene implicaciones para la ADF, que podría plantearse reducir el acceso de su personal a este tipo de comunicación por motivos de seguridad. Un menor bienestar familiar también puede repercutir en la permanencia en el servicio, una cuestión clave para las organizaciones militares. Por ello, los resultados de este artículo pueden servir para orientar las decisiones sobre la restricción del acceso a internet y a las redes sociales del personal militar desplegado.
Las familias militares con descendencia en edad temprana (de 2 a 5 años) se enfrentan a numerosos desafíos como consecuencia directa de su vínculo con las fuerzas armadas. Las transiciones y la ausencia de una figura parental del hogar son un rasgo central de la vida familiar militar, con repercusiones en toda la familia (Brooks, 2011; Rogers, 2017; Siebler, 2009). Las herramientas sociales y digitales han pasado a desempeñar un papel importante para facilitar la relación entre el personal militar y su descendencia. Esta comunicación puede mejorar la relación entre la persona militar ausente y su familia, pero también plantea desafíos particulares.
Este artículo presenta los resultados de un estudio australiano que mostró tanto las ventajas como los desafíos de las tecnologías de comunicación digital para ofrecer a las familias de Defensa australianas una comunicación continua durante las ausencias parentales relacionadas con el servicio militar. En este trabajo, el equipo de investigación explora las posibilidades y los aspectos prácticos de los apoyos que ofrecen las redes sociales, así como los beneficios y desafíos de las videollamadas, los correos electrónicos y la mensajería. Se pone de relieve cómo estos intercambios requieren el trabajo no remunerado y en gran medida no reconocido de las figuras parentales civiles que se quedan en casa.
La literatura de Estados Unidos, Reino Unido y Australia concluye de forma inequívoca que la vida militar ejerce de por sí una presión considerable sobre las familias (Fivek, 2017; Karney & Crown, 2007). El servicio militar afecta a todas las facetas de la vida familiar (Borah & Fina, 2017). Una parte importante de esta presión procede del ciclo de despliegue, que la investigación ha dividido en cuatro etapas —predespliegue, despliegue (u otras ausencias), reencuentro y reintegración—, cada una con sus propios factores de estrés (Gewirtz et al., 2011). Además, los traslados y los ciclos de destino militar influyen profundamente en la familia. Las parejas de militares deben gestionar una vida singular sin el apoyo constante de su pareja ni de las redes de la familia extensa (Rogers-Baber, 2017). Asimismo, los traslados pueden suponer perder amistades que ofrecen apoyo práctico y emocional, y la necesidad de orientarse en una nueva comunidad (Rogers, 2020). Esto implica encontrar servicios y apoyos y construir un sentimiento de pertenencia antes de un nuevo traslado, normalmente en un plazo de 2 años. Para las familias, puede convertirse en un ciclo agotador (Rogers, 2017).
La incertidumbre es un desafío importante para las familias militares. Incluye no solo el impacto de las ausencias frecuentes y a veces inesperadas del hogar, sino también los cambios de política y la irregularidad de los servicios de apoyo, que generan inestabilidad familiar (Foreman, 2001). Las familias y las organizaciones militares se han descrito como «instituciones voraces», ya que ambas exigen a sus miembros una gran cantidad de sacrificio, tiempo, energía y dedicación (De Angelis & Segal, 2015). Cuando estas instituciones se entrecruzan, se generan tensiones inevitables, y es en estas intersecciones donde viven las familias militares (Segal, 1986).
Para la primera infancia, estas frecuentes transiciones en el hogar debidas a despliegues, formaciones y traslados pueden resultar muy difíciles de entender (Rogers, 2018). En esta etapa todavía se está desarrollando un sentido de sí distinto del de los progenitores. Además, el concepto de tiempo es complejo y solo se desarrolla plenamente durante la educación primaria, porque implica comprender tanto la medida como el espacio (Bobis et al., 2013; Sperry Smith, 2006). En la primera infancia, el tiempo suele entenderse como ayer, hoy o mañana, y no en semanas o meses hasta que la figura parental vuelva a casa (Rogers, 2017). Además, a edades tempranas la orientación es hacia el presente, lo que dificulta aún más la comprensión del tiempo (RSA, 2010).
El despliegue de una figura parental puede tener un impacto importante en la infancia, que reacciona a su ausencia del hogar. Como se muestra en la Tabla 1, las respuestas pueden ser físicas (Lester & Flake, 2013), emocionales (Tomforde, 2015), sociales (Hollingsworth, 2011) y cognitivas (Chandra et al., 2010). La infancia también vive las reacciones de sus hermanos y hermanas y de la figura parental que se queda en casa, lo que a veces intensifica las propias (Rogers, 2017). Estas respuestas pueden verse favorecidas u obstaculizadas por los relatos, rituales y la aculturación que se viven dentro de una comunidad militar a menudo muy unida (Baber, 2016; Rogers, 2018). Afortunadamente, existen numerosos factores de protección que ayudan a la infancia en la mayoría de las familias, entre ellos la familia, los iguales, la comunidad, el personal educativo y los apoyos que ofrece la Australian Defence Force (ADF; Rogers-Baber, 2017).
Tabla 1 — Posibles respuestas de la infancia ante los despliegues y los periodos de formación de una figura parental.
Uno de los factores de protección que ofrecen las familias y la ADF es el acceso a tecnologías de comunicación digital que pueden ayudar a la infancia a comunicarse con la figura parental ausente (Rogers, 2017). En los países desarrollados, la mayor parte de la infancia está inmersa en el mundo digital (Marsh et al., 2018). Tiene acceso a la tecnología en los servicios de educación infantil y en el tiempo en familia, incluida la interacción con tabletas e iPads, que se integran en las relaciones familiares (Chaudron, 2015; Harrison & McTavish, 2018). Estas pueden contribuir a la comprensión infantil de los relatos y los sistemas familiares (Rogers et al., 2019). Las tecnologías digitales forman también parte del mundo social de la infancia y pueden ayudarle a comprender su cultura (Arnott, 2016). El uso de tecnologías de comunicación digital en las familias militares puede favorecer la relación entre la infancia y sus figuras parentales, ya que se comunican con regularidad (Rogers & Bird, 2020). Un número considerable de familias militares estadounidenses utiliza hoy alguna forma de tecnología de comunicación para mantener el contacto durante los despliegues (McClure et al., 2018), y el personal militar empezó a reclamar un mayor acceso a herramientas de comunicación digital durante el despliegue al menos desde 2004 (Schumm et al., 2004). Esto puede facilitar el restablecimiento de las relaciones familiares en el momento de los reencuentros y las reintegraciones del ciclo de despliegue. Las tecnologías de comunicación digital también pueden ayudar a la primera infancia a comprender el despliegue de una figura parental (Rogers & Bird, 2020).
La comunicación es un mecanismo de afrontamiento importante para las familias, además de ser clave para reforzar la resiliencia familiar (Maguire, 2015). Hay quienes consideran que el acceso a una comunicación fiable es vital para los miembros de la familia, porque una comunicación eficaz influye en las relaciones tanto durante como después del despliegue (Andres et al., 2015). La comunicación es una herramienta esencial para las familias militares, que permite mantener el contacto con la persona militar, la familia y las amistades (Wheeler & Torres Stone, 2010). Dicho esto, la literatura previa es incoherente a la hora de informar sobre los beneficios de la comunicación durante los despliegues (Knobloch et al., 2018): algunas parejas de militares señalan que un contacto más frecuente tuvo un efecto negativo en su relación (Joseph & Afifi, 2010), mientras que otros estudios constataron que un mayor contacto reducía el malestar en la pareja (Cigrang et al., 2014).
La literatura tiende a centrarse más específicamente en las interacciones entre las personas adultas de la familia (Carter & Renshaw, 2016; Ponder & Aguirre, 2012) que en adoptar una mirada específica sobre las interacciones entre la figura parental desplegada y la infancia. Los estudios que sí examinan la comunicación entre la infancia y las figuras parentales desplegadas (véanse Blasko & Murphy, 2016; Houston et al., 2013; MacDermid et al., 2005; Wilson et al., 2014) se basan predominantemente en investigación estadounidense. Aunque las aportaciones de la investigación estadounidense son útiles, hay factores propios de la ADF que exigen resultados de investigación que exploren explícitamente las experiencias en un contexto australiano. Entre ellos figuran las enormes distancias geográficas, una cultura cívico-militar singular y la ubicación de un número importante de familias militares en zonas remotas y regionales.
Un estudio sobre la comunicación entre la infancia y la figura parental militar desplegada aplicó un marco de coparentalidad (DeVoe et al., 2020). Se constató que este marco, surgido principalmente de la investigación sobre familias divorciadas o con una figura parental ausente, era útil para comprender las experiencias que viven las familias militares como consecuencia de la vida en el servicio, incluidos los desafíos durante la planificación, las separaciones, el reencuentro y la reintegración (DeVoe et al., 2020). El estudio identificó como tema clave el papel de la figura parental en casa para facilitar esta relación entre la persona militar y la infancia (DeVoe et al., 2020), pero no llegó a explorar lo que esto supone en términos de trabajo para la figura parental que se queda en casa.
El trabajo de utilizar plataformas digitales para facilitar la conexión entre la figura parental desplegada y su hijo o hija representa una importante carga emocional y material para la figura parental civil que se queda en casa. Es una limitación reconocida de la tecnología digital para facilitar la comunicación parentofilial que la primera infancia no puede iniciarla por sí sola; se requiere la implicación de una persona adulta cuidadora (McClure et al., 2018). McClure et al. (2018) abordaron esta experiencia desde un enfoque centrado en la infancia y señalaron que es beneficioso que la persona cuidadora pueda oír ambas partes de la conversación, participar y prestar apoyo; pero no abordaron cómo esto exige esfuerzo a la figura parental que se queda en casa, salvo para señalar que el estrés entre la figura parental ausente y la persona cuidadora puede afectar a su capacidad para facilitar con éxito esta conexión.
La población de la ADF comprende cerca de 60 000 efectivos repartidos en tres ramas —el Ejército de Tierra, la Armada y la Fuerza Aérea—, además de otros 34 000 reservistas de la ADF y personal empleado del Australian Public Service (Australian Government Defence, 2019). El Censo de Defensa de 2019 indica que el 66% del personal permanente de la ADF tenía cónyuge o pareja (n = 38,798) y que algo menos de dos de cada cinco tenían hijos o hijas a cargo (Australian Government Defence, 2019). En el contexto australiano, un hijo o una hija a cargo es la descendencia del miembro del personal, o una persona adoptada menor de 21 años, que sigue conviviendo con esa persona (Australian Government Defence, n.d.). Estas cifras se ofrecen para indicar el número de familias australianas con descendencia afectadas por el servicio militar.
El ejército australiano participa en una serie de operaciones nacionales e internacionales que exigen la ausencia del hogar de sus miembros. En el año 2019–2020, el 22% de los miembros permanentes de la ADF estuvo desplegado, siendo el personal de la Armada el que con más probabilidad lo estuvo (35%). El Censo de Defensa de 2019 indica que el 32% del personal permanente había vivido un despliegue de entre 6 y 8 meses en el año anterior. Al margen de los despliegues, el 84% del personal de la ADF pasó al menos una noche fuera de casa. La mediana fue de 33 noches, y el Ejército de Tierra era la rama con más probabilidad de pasar noches fuera (45 noches; Australian Government Defence, 2019). Se prevé que esto aumente en respuesta a la creciente inseguridad mundial (Australian Government Defence, 2016).
La ADF ha reconocido la importancia del acceso a internet y a las comunicaciones digitales con el despliegue del acceso Wi-Fi «Quality of Life» (McHugh, 2021). El Wi-Fi Quality of Life, antes Cobra Satellite Communications System en la Royal Australian Navy (RAN), ofrece al personal desplegado un acceso a internet fiable, estable y constante, al que puede conectarse con un dispositivo personal. Los miembros de la RAN afirmaron utilizar el acceso Wi-Fi Quality of Life para comunicarse con sus familiares en casa (McHugh, 2021).
A medida que aumenta la presión económica, retener al personal alistado es una cuestión crítica para los ejércitos modernos, que buscan ser vistos como un «empleador de referencia», es decir, un empleador preferido en un mercado competitivo (Du et al., 2017). La satisfacción familiar es un factor clave de la permanencia en el servicio (Jessup, 2000; Segal & Segal, 2003) y, por ello, las organizaciones militares están obligadas a reconocer sus responsabilidades hacia las familias, que tienen una influencia considerable en la continuidad del alistamiento (Moelker & Van Der Kloet, 2003). Cuando el personal abandona el ejército, lo más probable es que alegue motivos familiares (Siebler, 2009; Thomas & Bell, 2007), y el importante papel de la familia se ha reconocido de forma constante a lo largo de la Royal Commission into Defence and Veteran Suicide de Australia (Commonwealth of Australia, 2022).
De hecho, apoyar a las familias se percibe como un método para mejorar «la moral, la preparación y la permanencia» y mantener una fuerza sólida centrada en la misión (Andres et al., 2015, p. 322). Perder personal militar, a menudo muy cualificado, resulta muy costoso para las organizaciones militares. Los ejércitos han pasado así de considerar a las familias como no esenciales y negar su obligación hacia ellas (Jessup, 2000) a percibirlas activamente como partes interesadas directas con una influencia considerable. Este profundo cambio se observa en la ADF mediante servicios reforzados para las familias y una comunicación más directa del mando de la ADF con las familias (Australian Government Defence, 2021). A medida que la ADF busca retener a las familias, abordar los desafíos y reducir los efectos negativos del servicio militar en la descendencia a cargo será cada vez más importante. Comprender las necesidades de comunicación de las familias desempeñará un papel clave en ello.
Tras constatar la falta de un conocimiento específico sobre el uso de las tecnologías digitales por parte de las familias militares australianas, este estudio trató de responder a las siguientes preguntas de investigación:
Este estudio aplicó un metaanálisis cualitativo, utilizando datos de dos estudios previos (Johnson, 2018; Rogers, 2017) para generar un nuevo conjunto de datos del que se extrajeron nuevas perspectivas.
El metaanálisis cualitativo designa el análisis cualitativo secundario de resultados cualitativos primarios (Timulak, 2009). Finfgeld (2003) resumió este método como «una interpretación nueva e integradora de los resultados que es más sustantiva que las que resultan de las investigaciones individuales» (p. 894). Este método se asemeja al metaanálisis cuantitativo, más conocido, en que su función es agregar resultados e identificar patrones entre estudios primarios (Levitt, 2018). Los estudios se seleccionan para su inclusión en función de su «ajuste» a la pregunta metaanalítica y de la calidad del estudio (Levitt, 2018).
Se seleccionaron dos estudios originales para su inclusión en el metaanálisis, como se resume en la Tabla 2. Los estudios se eligieron por tratarse de tesis doctorales sobre comunidades militares australianas y porque se podía acceder a la totalidad de los conjuntos de datos originales. Esto compensa una limitación identificada del metaanálisis cualitativo, que es la pérdida de sensibilidad respecto al contexto de investigación original (Paterson et al., 2001), ya que quienes realizan el análisis secundario no tienen acceso al conjunto de datos de origen.
Tabla 2 — Resumen de los dos estudios.
En ambos estudios previos se exploraron las tecnologías de comunicación digital como parte de los proyectos generales, si bien el Estudio 1 se centró en los apoyos de las redes sociales utilizados por las figuras parentales, mientras que el Estudio 2 se centró en el modo en que la infancia vive y comprende el despliegue de una figura parental dentro de una familia militar, lo que incluía la comunicación digital. Ambos estudios exploraron el uso de las tecnologías de comunicación digital como herramienta para construir y mantener las relaciones durante la formación y el despliegue.
En ambos estudios, se exigía que las personas participantes fueran parejas de miembros de la ADF en activo o recientemente licenciados (véase la Tabla 2). Mientras que el Estudio 2 buscaba explícitamente reclutar a familias con descendencia e implicar directamente a la propia infancia, el Estudio 1 incluía a familias con y sin descendencia (aunque la mayoría indicó durante las entrevistas y los grupos focales que estaba criando). Para este metaanálisis cualitativo se extrajeron específicamente los datos de 13 participantes de los estudios previos. Todas ellas eran mujeres adultas civiles, parejas de miembros en activo y con descendencia. Sus parejas pertenecían a la Royal Australian Navy o al Ejército de Tierra australiano y representaban una variedad de rangos, desde tropa de menor rango hasta oficiales superiores. Los datos de los dos estudios se combinaron y se analizaron temáticamente según lo descrito por Braun y Clarke (2006). Este análisis identificó varios temas clave, entre ellos las posibilidades y los aspectos prácticos de las redes sociales para facilitar las relaciones parentofiliales durante las ausencias militares, así como sus beneficios y desafíos.
Las familias militares australianas utilizan las redes sociales como herramienta para facilitar la relación entre la infancia y la figura parental ausente durante el despliegue. Facebook se consideraba una herramienta útil. Las posibilidades que ofrecía Facebook permitían a las familias resolver cuestiones prácticas que les impedían comunicarse por otros medios. Los comentarios de las participantes muestran también el trabajo que realizan las familias para hacer posible la comunicación entre la persona desplegada y su familia, en su búsqueda de soluciones para superar las barreras de comunicación.
Las participantes contaron que el servidor de correo electrónico de la Australian Defence Force les impedía enviar fotos de más de 1 MB. Esto hacía que las fotos llegaran con baja calidad o no pudieran entregarse, como señaló una participante al recordar su experiencia al compartir las fotos del cumpleaños de su hija:
La semana pasada fue el cumpleaños de mi hija, así que intenté mandarle una foto por correo, y me la devolvieron porque el archivo era demasiado pesado para una sola foto. (Hannah, pareja de militar, Armada)
Esta participante explicó después que su familia prefería Facebook, porque le permitía compartir muchas imágenes:
Mientras que con Facebook puedo mandar cientos, etiquetarlo en cosas, y él puede hacer lo mismo. (Hannah, pareja de militar, Armada)
Varias participantes señalaron como una ventaja clave la facilidad de Facebook para compartir múltiples archivos, sobre todo para el personal militar que no puede acceder a internet con regularidad, como en las familias de submarinistas. Una participante cuyo marido trabajaba en un submarino contó que a menudo tenían una comunicación limitada con él durante el despliegue, sobre todo porque llamar a casa le obligaba a comprar una tarjeta SIM en el país que visitaba. El acceso a internet era más sencillo y ofrecía más oportunidades de comunicación:
No va a comprarse una tarjeta SIM, porque no saben exactamente adónde van hasta el último minuto, así que con el Messenger de Facebook me escribió: estoy vivo, te quiero, te echo de menos, y para mí eso valía oro. Si no hubiera tenido eso, no habría sabido nada de él en todo ese tiempo. Tenemos hijos con necesidades especiales, y lo pasaron mal. (Jessica, pareja de militar, Armada).
Además de la comunicación directa, las familias contaron que utilizaban las redes sociales para etiquetar al miembro de la ADF en publicaciones que también se comparten.
Lo etiqueto en todo, así que cuando [se conecta], le llega un aluvión. «Mira a los niños, ese es su día de carnaval, y uno de los nuestros ha ganado una medalla.» (Jessica, pareja de militar, Armada)
Cuando están fuera, lo etiquetas en todas las fotos de los niños, y si por milagro consiguen entrar en Facebook, pueden ver todas las fotos de los niños. (Jade, pareja de militar, Armada)
Esto permitía a la figura parental ausente mencionar estos acontecimientos en las llamadas a la familia, o cuando terminaba el despliegue y la familia volvía a reunirse.
Vuelve y dice: «Eh, campeón, he visto [el acontecimiento especial del niño]», y puede interactuar con los niños, sabiendo ellos que él sabe lo que ha pasado mientras estaba fuera. (Jessica, pareja de militar, Armada)
Además de facilitar las conexiones directas entre los miembros de la familia que están en casa y quien está desplegado, las participantes identificaron las redes sociales como una herramienta útil para recibir información de otras fuentes sobre las actividades de la figura parental desplegada. Las familias utilizaban esta información para ayudar a explicar a la infancia las actividades profesionales de la figura parental desplegada:
Algunas brigadas tienen página de Facebook. Me parece genial poder enseñarles a los niños: mirad, aquí está papá haciendo esto; a los niños les encanta verlo haciendo cosas, en vehículos, con armas, lo que sea, les encanta verlo, es una pasada, así que me encanta que lo hagan. (Nadine, pareja de militar, Ejército de Tierra)
Aunque las familias disfrutaban de los beneficios que les ofrecía Facebook, la mayoría de las participantes dijeron ser conscientes de los requisitos de seguridad operativa y personal y actuar en consecuencia para proteger la información privada. Para algunas participantes, esto suponía no compartir imágenes sensibles de sus hijos e hijas (como las que permitirían identificar a qué colegio van). En otras familias, el uso de Facebook se limitaba principalmente a un grupo o chat familiar privado:
Hemos creado una página privada solo para él y para mí, así que yo puedo subir fotos de los niños y él puede subir fotos suyas y de lo que está haciendo. (Georgia, pareja de militar, Armada)
En el caso de una participante, su pareja no había tenido nunca cuentas en redes sociales por motivos de seguridad. La posibilidad de conectar con la familia y el mayor acceso al Wi-Fi Quality of Life en los buques y durante los despliegues llevaron a este miembro a usar Facebook por primera vez:
Se ha ido de despliegue y va a estar fuera un tiempo. Los correos han ido y venido. Ahora el barco tiene wifi, así que de verdad puede entrar en Facebook, mientras que antes no podía verlo, no tenía sentido tenerlo. (Georgia, pareja de militar, Armada)
Una participante cuyo marido militar había muerto en combate comentó el apoyo que recibía en un grupo informal de Facebook:
Estoy muy unida a otras viudas de guerra de nuestro grupo de Facebook. Han sido un gran apoyo y saben lo que es…. ¿Cómo iba a saber una persona que da terapia por lo que yo estaba pasando? No han vivido la muerte de un marido y padre de su hijo. Yo solo hablo con mi grupo de Facebook. (Wendy, pareja de militar, Ejército de Tierra)
Otro ejemplo del Estudio 2 mostró la utilidad de Facebook como apoyo. Una participante comentó que el momento más difícil del despliegue de 5 meses de su pareja fue la 3.ª semana. Durante esa semana, publicaba en Facebook que no estaba pudiendo con todo, y sus amistades le enviaban mensajes para reconfortarla y, si vivían cerca, le llevaban comidas y flores. Dijo:
Mi gente de Facebook es genial. Eso me ayuda. Troy lleva un tiempo en el país de destino, así que la comunicación ha sido menos frecuente, pero pronto volverá a estar conectado todos los días. (Lara, pareja de militar, Ejército de Tierra)
El Estudio 2 identificó un uso variado de las tecnologías de comunicación digital. Variaba tanto en frecuencia como en tipo, en función de la edad de la infancia y de las figuras parentales, de las necesidades de los miembros de la familia y de la disponibilidad de internet y de las tecnologías. La infancia contó distintas formas de comunicarse con la figura parental ausente. Todas las figuras parentales señalaron que estas tecnologías apoyaban a la familia y facilitaban sus reencuentros y reintegraciones. También expresaron su frustración ante las dificultades técnicas o los problemas de comunicación en la relación que vivían. Al igual que en los comentarios temáticos sobre las posibilidades y los aspectos prácticos, las participantes dejan ver aquí el trabajo que supone gestionar las conexiones digitales entre las figuras parentales desplegadas y su descendencia.
La comunicación digital se describió como una herramienta mediadora útil durante los despliegues y los periodos de formación, y cada familia utilizaba métodos distintos para hacer frente a las situaciones que iban surgiendo a lo largo del ciclo de despliegue. Una pareja comentó:
Lo de Skype, en cambio, era algo habitual para Jack. Le encantaba. Ya sabes, para él ha cambiado todo. Cuando nos vimos en Singapur hace unos meses, porque Paul tenía unos días de permiso, vio a papá en el aeropuerto y salió corriendo derecho hacia él, gritando «¡Papá, papá!». Era como si el hombre de la tele hubiera cobrado vida. No hubo ninguna distancia. Fue fabuloso. Creo que ese fue el punto de inflexión para Jack. Parecía llevarlo muchísimo mejor. Era como si supiera que podía ver a Paul en la tele y que luego volvería a casa. (Leanne, pareja de militar, Ejército de Tierra)
Otra dijo:
Hacíamos FaceTime casi todos los días y usábamos mensajería. A ella le encantaba bailar en los vídeos y hablar con él por teléfono. A veces simplemente hacía como que hablaba con él cuando jugaba en casa. Davin graba videítos cuando sabe que no va a poder usar FaceTime durante unos días. Ella es divertidísima, porque cree que es en directo y le contesta. Le mandamos dibujos que ha hecho. A nuestro bebé, Oscar, le encanta oír su voz, se acerca a la pantalla y sonríe. Está bien con Davin y no muestra ninguna señal de «miedo a los extraños», y creo que FaceTime ayuda a eso. (Wendy, pareja de militar, Ejército de Tierra)
La frecuencia de las llamadas y las diferencias horarias causaban problemas a la primera infancia y a las figuras parentales, a quienes les costaba comunicarse eficazmente cuando la infancia estaba demasiado cansada al final del día. Aunque la hora no les venía bien, era cuando la persona desplegada estaba disponible, durante su pausa para comer. Así lo reflejaba el comentario de una participante:
Podía usar Skype casi todos los días. Decía que le ayudaba mucho poder vernos todos los días y saber que estábamos bien. A mí me resultaba agotador. Las llamadas de teléfono eran mejores, porque podía poner el altavoz y seguir ocupándome de los niños y hacer las tareas de casa mientras hablábamos. Las sesiones de Skype todas las noches suponían estar totalmente disponible durante una hora en un momento de la noche malísimo. Los niños y yo estábamos cansados, los niños estaban quejicas y a veces era lo último que te apetecía hacer. Lo hacía de todos modos y, por supuesto, nunca le habría dicho cuánto lo odiaba. (Fiona, pareja de militar, Ejército de Tierra)
En otras familias, las videollamadas eran menos frecuentes, lo que las convertía en ocasiones especiales.
Skype y las llamadas ayudaban. Los domingos eran días especiales de Skype, normalmente cada quince días. No había móviles ni mensajes. Seb se dejó el móvil en casa. Nos escribíamos correos todos los días. A veces Brian decía «Dile esto a papá» o «Enséñale eso a papá» y yo lo escribía por él. Los niños se peleaban a veces por el tiempo al teléfono con Seb. Davina se quedaba mucho rato al teléfono solo escuchando la voz de papá e intentando hablar, y Brian se enfadaba muchísimo cuando tenía que esperar (Brenda, pareja de militar, Ejército de Tierra)
Nos mandamos correos sin parar, y yo escaneo los dibujos de los niños. Las llamadas son una vez a la semana, y con eso basta. (Penny, pareja de militar, Ejército de Tierra)
Las figuras parentales contaron también los desafíos de la comunicación digital y cómo generaba problemas en su familia. Algunas vivieron tensiones durante y después del despliegue, cuando ambas partes tenían que suavizar las noticias, restar importancia a las dificultades que cada una afrontaba y saber qué grado de detalle incluir en su comunicación, tal como describió Bartone (2015). Una participante lo resumió en su comentario sobre sus experiencias de comunicación cuando su cónyuge estaba desplegado.
Antes de que se fuera de despliegue, Defensa organizó una sesión informativa para las familias en la que nos dijeron que no molestáramos a nuestra pareja con cosas que podíamos resolver nosotras solas o con apoyo en casa. También nos dijeron que evitáramos contarles cosas que pudieran rondarles la cabeza y afectarles en el servicio. Eso lo hizo muy difícil. Jess (hija) estuvo muy enferma y estuvimos entrando y saliendo del hospital, con muchas consultas médicas y pruebas durante muchos meses, y yo no podía mencionarlo, salvo quitándole gravedad. La tía de Caleb también se puso muy enferma y tampoco podía mencionarlo. Fue raro cuando volvió, porque tuvimos muchas conversaciones en las que tuve que explicarle lo que había pasado de verdad. Fue duro, porque sintió que le habíamos mentido. (Fiona, pareja de militar, Ejército de Tierra)
Otras figuras parentales minimizaban el estrés inevitable que se propaga entre la vida laboral y la familiar (Andres et al., 2015), y a menudo la ADF les indicaba que lo hicieran, como explicó una participante:
A mí no me dijeron que le ocultara información a Seb, pero me sentía culpable si le contaba lo mal que estaban las cosas en casa y lo duro que me resultaba. Hubo una temporada de unos 2 meses en la que los niños estaban enfermos sin parar, uno detrás de otro, y yo lo estaba pasando fatal durmiendo muy poco. Cuando pasó, se lo conté. Entonces se disgustó muchísimo porque yo se lo había ocultado y se sintió muy culpable de que yo hubiera pasado por eso sola. (Brenda, pareja de militar, Ejército de Tierra)
Ejercer la parentalidad durante las videollamadas era también motivo de conflicto en una familia:
Cree que me ayuda cuando intenta hacer de padre por Skype. ¿Cómo se puede educar de verdad desde otro continente? (Lara, pareja de militar, Ejército de Tierra)
Curiosamente, una familia veía con cariño el uso de dispositivos móviles ilícitos y compartidos para avisar a los seres queridos de que estaban a salvo cuando la comunicación estaba prohibida, por el esfuerzo y los riesgos particulares que implicaba. Una participante comentó que ya no tendría más videollamadas una vez que su pareja estuviera de camino a casa:
Nada hasta que vuelva, ni siquiera correos después de anoche. Tuvimos algunos mensajes durante un tiempo [sonriendo con ironía], pero me dijo que no hiciera preguntas. (Leanne, pareja de militar, Ejército de Tierra)
Otra participante con descendencia de corta edad mencionó la utilidad y el estrés asociados a las videollamadas:
También usamos mucho cosas como FaceTime y Skype para poder conectar con los niños. Las llamadas de teléfono no las entienden mucho, no tienen sentido para ellos. Hemos descubierto que podemos hacer Skype y FaceTime y leerles cuentos esté donde esté, y eso funciona muy bien. Bueno, por lo menos los mantiene delante de la pantalla. El pobre llamaba y ellos se iban sin más, y él se sentía bastante rechazado, así que de esta manera tiene esa conexión con sus hijos. (Alexa, pareja de militar, Armada)
La tecnología digital ofrece diversos beneficios a las familias militares durante el despliegue (Rogers, 2017). Se percibía como especialmente beneficiosa para mantener conectados a los miembros de la familia durante los periodos de ausencia (Rogers, 2020). Sinanan (2021), a propósito de la minería con desplazamiento aéreo por turnos (Fly-In-Fly-Out), explicó que la distancia física entre las figuras parentales y su descendencia debida al trabajo repercute en la vida familiar, tanto en los periodos de convivencia como en los de separación. En efecto, la intimidad y las transacciones, interacciones y cuidados cotidianos son más difíciles de sostener. Sin embargo, Sinanan (2021) consideraba que el uso de los medios digitales por parte de estas familias hace posibles relaciones íntimas y comunidades y puede sostener paisajes emocionales. El grado en que se sostienen varía de una familia a otra y entre las relaciones dentro de cada familia, como muestran los datos de los dos estudios. Para algunas familias, el contacto frecuente era útil para sostener las relaciones, pero para otras generaba nuevas tensiones y desafíos que gestionar, como la coparentalidad.
El uso de las redes sociales y de las tecnologías de comunicación digital también puede ser un factor de protección para las familias cuando las separan los despliegues y la formación militar. Los factores de protección amortiguan el impacto en la infancia y en las familias en momentos de estrés (Bromfield et al., 2014). Este amortiguador se crea facilitando relaciones familiares estrechas mientras la familia está separada, lo que facilita las transiciones cuando la familia vuelve a reunirse. Además, estas plataformas pueden paliar la soledad que a menudo afecta a las figuras parentales que trabajan lejos (Wilson et al., 2014), mejorando así el bienestar laboral. Asimismo, el personal de Defensa afirma que puede concentrarse en el trabajo si sabe que su familia está bien y localizable (Rogers, 2017).
Se preferían las posibilidades clave de las plataformas, como la de enviar múltiples archivos de vídeo de gran tamaño, frente a formatos más restringidos como el correo electrónico, en el que el tamaño de los archivos limitaba la cantidad y el tipo de contenido que podía compartirse. En este sentido, estas posibilidades reducían el trabajo de la figura parental en casa a la hora de generar y enviar ese contenido, ya que podía «etiquetar» a la figura parental desplegada ausente en contenidos ya subidos a internet. Los vídeos pregrabados podían enviarse cuando la figura parental desplegada estaba conectada y verse después con calma, de modo que la familia podía seguir en contacto fuera de los encuentros sincrónicos. La infancia solía mostrarse deseosa de participar y utilizaba la tecnología en el juego simbólico. También mantenía presente a la figura parental ausente en su vida cotidiana, lo que podía mejorar las relaciones y aliviar los desafíos asociados a la reintegración (Rogers, 2020).
Estos resultados coinciden en general con la investigación internacional (predominantemente estadounidense), que constata que las herramientas digitales desempeñan un papel clave en las relaciones de coparentalidad durante el despliegue (DeVoe et al., 2020); no obstante, también ponen de relieve lagunas, como el trabajo que se exige a la figura parental en casa para facilitar estas conexiones.
El uso de la tecnología digital durante las ausencias parentales también planteaba desafíos (Rogers, 2017). Un uso satisfactorio de la tecnología digital exigía «trabajo» tanto por parte de la figura parental desplegada como de su pareja en casa. La figura parental desplegada o ausente debía gestionar las diferencias horarias y el acceso a conexiones de internet estables. Había también consideraciones de seguridad operativa y personal, incluidas las posibles consecuencias de saltarse las normas al respecto. La familia en casa compartía igualmente preocupaciones de ciberseguridad: conoce bien los protocolos de seguridad y siente una profunda obligación de proteger el bienestar de la persona militar (Johnson, 2020). Los intentos de la figura parental desplegada de «ejercer la parentalidad» a través de dispositivos digitales se consideraban, en el mejor de los casos, ineficaces y, en el peor, la figura parental en casa los vivía con resentimiento, lo que generaba frustraciones en la relación.
El trabajo de utilizar plataformas digitales para facilitar la conexión entre la figura parental desplegada y su hijo o hija representa una importante carga emocional y material para la figura parental civil que se queda en casa. Las participantes en esta investigación mencionaron frustraciones en torno a la gestión del entusiasmo y la implicación de la infancia en las conexiones sincrónicas y al tiempo disponible para las llamadas, sobre todo cuando las diferencias horarias planteaban dificultades. Otro aspecto es el trabajo de la figura parental en casa para decidir cuánta información revelar y qué información ocultar a la figura parental desplegada, teniendo en cuenta su nivel de estrés. Esta «parentalidad digital» representa el trabajo de las figuras parentales, en particular de las madres, para gestionar y facilitar el acceso de la primera infancia a la tecnología digital en función de su propia competencia digital (Rahayu & Haningsih, 2021). Los trabajos existentes en este ámbito tienden a centrarse en los esfuerzos de las figuras parentales por equilibrar los beneficios evolutivos y sociales para la infancia frente a los riesgos percibidos (Jeffery, 2021), aunque aquí la definición se amplía para considerar aspectos de una «ama de casa digital» (véase Jarrett, 2016).
Exigir el trabajo no remunerado y en gran medida no reconocido de las figuras parentales en casa para facilitar la comunicación parentofilial durante los despliegues contribuye al arquetipo de la «esposa militar idealizada» (Gray, 2017; Johnson et al., 2022; Ware, 2012): una persona tradicionalmente femenina que apoya a la persona militar sin vacilar ni tener en cuenta el coste para sus propias necesidades y que, al hacerlo, presta un apoyo no remunerado esencial a la institución militar (Archer et al., 2021). Esto habla del
grado de aculturación y del éxito de la ADF en obtener el apoyo de las cónyuges, que eran mujeres modernas con carrera profesional, y de sus hijos e hijas. En la práctica estaban alistadas, aportando horas de trabajo no remunerado a Defensa, y se habían resignado a las exigencias de los traslados, los despliegues, las ausencias imprevistas del cónyuge y otras dificultades asociadas a la vida militar. (Rogers, 2017, p. 435)
En conjunto, los beneficios y desafíos vividos por las familias de este estudio se resumen en la Tabla 3.
Tabla 3 — Beneficios y desafíos del uso de las tecnologías de comunicación digital durante el despliegue y la formación.
Nota. Según Rogers (2017).
Hay una serie de limitaciones que afectan a la posibilidad de generalizar los resultados. El estudio analiza datos recogidos en periodos concretos y en contextos específicos, lo que tiene implicaciones. Por ejemplo, las políticas de las fuerzas de Defensa cambian, y también lo hacen las plataformas de redes sociales y los programas de comunicación digital. Además, las familias militares de otros países pueden estar sujetas a políticas y prácticas distintas en materia de acceso. Pese a ello, estos resultados tienen numerosas implicaciones prácticas.
Este artículo plantea muchas cuestiones de interés que merecen un estudio más profundo, entre ellas el acceso a las tecnologías de comunicación digital para conectar con la familia y las dificultades de ese acceso. Por ejemplo, ¿cómo influye el acceso al wifi en los buques de la Armada en la calidad de vida del personal y, de hecho, de sus familias? Del mismo modo, otro ámbito importante es cómo los esfuerzos del ejército por frenar o reducir el uso de las redes sociales por parte de su personal (alegando motivos de seguridad) afectan a la cantidad o la calidad de su comunicación con sus familias. Se necesitan más estudios que exploren los tipos y la eficacia de los recursos y programas destinados a mejorar las habilidades, los conocimientos y la confianza de las figuras parentales de Defensa en el uso de las tecnologías de comunicación digital para construir familias resilientes (Rogers et al., 2021).
Los resultados de este estudio tienen también implicaciones para la permanencia del personal y de sus familias. Los problemas de permanencia en el ejército parecen ser un problema social en el que influyen las cuestiones de apoyo a las familias (Huddleston, 2020). Las organizaciones militares, incluida la ADF, buscan formas de apoyar a su personal y a sus familias. La pérdida de personal de la ADF es costosa porque se trata de personal muy cualificado, y tiene un efecto continuado, ya que algunas familias son militares desde hace varias generaciones. Dado que mucho personal que abandona las fuerzas armadas alega motivos familiares, las implicaciones de este estudio sugieren que valdría la pena que la ADF explorara vías para mejorar la experiencia de las familias y su acceso a los apoyos de las redes sociales y de las tecnologías de comunicación digital, con el fin de construir familias de Defensa resilientes. Este tipo de apoyo será más eficaz si quienes diseñan las políticas aprenden de la experiencia de familias de Defensa como las de este artículo. En la práctica, las organizaciones militares podrían reconocer la importancia de permitir el acceso a la comunicación digital y a las redes sociales a las familias cuando están separadas.
Las implicaciones de estos resultados son también importantes para las familias militares de otros países, porque los miembros de las familias militares suelen vivir periodos de separación que podrían apoyarse con el uso de tecnologías de comunicación digital. No obstante, es importante señalar que, aunque este artículo muestra el carácter transformador de la comunicación digital para enriquecer la vida familiar, puede que no funcione para familias militares de otros países, sujetas a normas de seguridad distintas y a otras modalidades de trabajo lejos de casa.
Además, los resultados tienen implicaciones para otras personas que trabajan lejos de casa en sectores como los servicios de emergencia, el transporte, la agricultura, la minería y otros recursos naturales. Las familias también pueden verse separadas por motivos médicos o por un encarcelamiento, aunque en esos contextos el acceso a la comunicación podría ser distinto y la figura parental ausente podría encontrar dificultades añadidas para que su relación siga creciendo.
El servicio militar afecta al bienestar físico y emocional de la descendencia y de las parejas de quienes sirven en las fuerzas armadas. Mantener relaciones familiares positivas entre el personal militar y su descendencia durante los periodos de ausencia (incluido el despliegue) es importante para las relaciones parentales y para el bienestar de la infancia. Las familias muestran preferencia por las redes sociales y los medios de comunicación digital. Este metaanálisis extrae nuevas perspectivas de dos estudios sobre familias de la Australian Defence Force con descendencia y explora cómo las familias utilizan las redes sociales y la comunicación digital para mantener y fortalecer las relaciones parentofiliales durante el despliegue militar de una figura parental. Describe el carácter transformador de la comunicación digital y de las redes sociales para la infancia y las figuras parentales desplegadas, porque ofrecen un medio para fortalecer y renovar las relaciones familiares. Es importante señalar que los resultados de este artículo orientan las decisiones de ampliar o restringir el acceso a internet y a las redes sociales del personal militar desplegado. Los resultados de este estudio muestran los beneficios y desafíos asociados a estas formas de comunicación.
Complexe Systémique: puntos clave
Detrás de la cuestión práctica —¿Skype o Facebook?—, el artículo describe una familia de tres vértices, la figura parental ausente, la que se queda en casa y la infancia, regulada a distancia por una institución «voraz». Quienes practican la terapia sistémica reconocerán figuras conocidas: la figura parental ausente hecha presente mediante fotos etiquetadas y vídeos pregrabados, la criatura que responde a una grabación como si fuera una llamada en directo, el desajuste entre una figura parental desplegada ansiosa que busca contacto y una figura parental en casa agotada que lo organiza, la parentalidad a distancia vivida como una intrusión. La parte más instructiva se refiere a los secretos: el ejército aconseja no preocupar a quien está de servicio, que a su regreso vive la situación como un engaño. En sesión, se pueden explorar estas reglas de comunicación impuestas desde fuera y el trabajo invisible que exigen, la mayoría de las veces a las mujeres. Los límites son claros: 13 parejas civiles, ninguna voz directa del personal militar, dos estudios doctorales realizados por la propia autoría, un análisis poco detallado y un enfoque que asume en parte el interés de la institución por retener a su personal. Para leer junto con el artículo sobre la presencia de la ausencia y el artículo sobre ser pareja en tiempos de guerra.
Notas del original
Agradecimientos. La publicación en acceso abierto fue facilitada por la Central Queensland University, en el marco del acuerdo Wiley - Central Queensland University a través del Council of Australian University Librarians.
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Traducción no oficial de Strengthening and supporting parent–child relationships through digital technology: Benefits and challenges, de Amy Johnson y Marg Rogers, Family Relations, vol. 73, n.o 3 (2024), doi: 10.1111/fare.12960, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción del artículo original «Strengthening and supporting parent–child relationships through digital technology: Benefits and challenges», publicado en Family Relations (2024) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Johnson, A., et Rogers, M. (2024). Strengthening and supporting parent–child relationships through digital technology: Benefits and challenges. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/strengthening-and-supporting-parent-child-relationships-through-digital-technology (Obra original publicada en 2023 en Family Relations, 73(3), 1550-1567 (2024); republicada en 2024 por Family Relations, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/fare.12960)
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