Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Marital and Family Therapy · Terapia familiar
«Veo lágrimas en tus ojos»: en la terapia de pareja focalizada en las emociones, ¿nombrar lo que muestra el cuerpo ayuda a profundizar la experiencia emocional? Un equipo finlandés-canadiense codificó trece sesiones de demostración dirigidas por formadoras y formadores de EFT. Repetir la señal somática profundiza la experiencia de quien se retira, pero reduce la de quien persigue, quizá para su propio bien.
Traducción no oficial al español de Impact of repeating somatic cues on the depth of experiencing for withdrawers and pursuers in emotionally focused couple therapy, de Sari Kailanko, Stephanie A. Wiebe, Giorgio A. Tasca y Aarno A. Laitila, publicado en Journal of Marital and Family Therapy (Wiley) (2022), doi: 10.1111/jmft.12544, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de lista; el apéndice (ecuaciones del modelado multinivel) no se reproduce. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Repetir o hacer referencia a la misma señal emocional somática, incluso seis o más veces, puede ser una manera de implicar en la terapia al miembro de la pareja que se retira.
Sari Kailanko, Stephanie A. Wiebe, Giorgio A. Tasca y Aarno A. Laitila
Resumen
La terapia de pareja focalizada en las emociones, una modalidad experiencial, considera la emoción como el elemento central del cambio terapéutico. En este estudio exploratorio, examinamos la repetición, por parte de terapeutas, de intervenciones de foco somático (verbalización de señales somáticas, como las expresiones faciales) y su impacto en la experienciación emocional de las personas consultantes durante la sesión. También evaluamos la diferencia entre los miembros de la pareja que se retiran y los que persiguen. La muestra incluyó a 13 terapeutas de EFT que trabajaron, cada cual, con una pareja durante una única sesión. A partir de las transcripciones, codificamos la repetición de intervenciones de foco somático y la profundidad de la experienciación de cada consultante antes y después de la intervención. El modelado multinivel mostró que un mayor número de repeticiones de intervenciones de foco somático predecía un mayor aumento de la profundidad de la experienciación, a diferencia del tiempo dedicado a repetir las intervenciones. Las intervenciones de foco somático produjeron un mayor aumento de la profundidad de la experienciación en quienes se retiran que en quienes persiguen. Los resultados de este estudio exploratorio sugieren que estas intervenciones podrían ser una técnica específica de terapeutas de EFT que potencia la experienciación emocional, en especial entre los miembros de la pareja que se retiran.
Según Gendlin (1961), la experienciación emocional es una variable importante del cambio terapéutico. En su definición, la experienciación emocional tiene dos características: ocurre en el presente inmediato y es sentida, más que pensada, conocida o verbalizada. Además, Gendlin (1964) y Madison (2014) propusieron que el cuerpo y las experiencias corporales son la puerta de acceso a un sentido sentido del yo y a las emociones que subyacen a las palabras, los conceptos y el pensamiento. Por lo tanto, la experiencia somática es importante para comprender las propias emociones y para el cambio terapéutico. Gendlin (1969) propuso que la persona está en interacción corporal con las demás personas y con el entorno, de modo que la manera en que los seres humanos viven y reaccionan es, en parte, un proceso somático que se produce en distintas situaciones. En las interacciones de pareja, por ejemplo, cuando un miembro le grita o hiere al otro, quien lo recibe puede «sentirlo» en las entrañas. Dicho de otro modo, los seres humanos suelen tener experiencias somáticas de los acontecimientos con carga emocional. Por eso es importante estudiar la experienciación emocional en las parejas, y puede ser especialmente importante comprender las experiencias somáticas y sus manifestaciones en la terapia de pareja.
Un metaanálisis reciente indicó que una mayor experienciación de la persona consultante, medida con la Escala de Experienciación (Experiencing Scale, EXP; Klein et al., 1969), era un predictor significativo de la mejora de los síntomas en psicoterapia (Pascual-Leone & Yeryomenko, 2017). La investigación sobre la terapia de pareja focalizada en las emociones (EFT; Johnson, 2004, 2020) se ha centrado en el proceso de cambio y en los predictores de resultado, además de demostrar la eficacia y la efectividad del tratamiento. Varios estudios sobre la EFT demostraron que la profundidad de la experienciación emocional es un predictor de resultados favorables, como la satisfacción en la relación (Wiebe, & Johnson, 2016). En uno de los primeros estudios sobre la EFT, Johnson y Greenberg (1988) observaron que las parejas con resultados favorables mostraban una mayor profundidad de experienciación emocional en sus respuestas durante la sesión. Las parejas avanzaban más en las sesiones en las que sus miembros alcanzaban una experienciación emocional más profunda (McRae et al., 2014). Además, las parejas capaces de mantener un nivel más profundo de implicación emocional en la sesión eran las que con mayor probabilidad lo sostenían a largo plazo, lo que mejoraba su satisfacción en la relación (Wiebe et al., 2017). La investigación de proceso en EFT sobre quienes se retiran y quienes persiguen se ha centrado recientemente en dos acontecimientos clave de cambio: el reenganche de quien se retira (Lee et al., 2017) y el ablandamiento de quien persigue (Burgess Moser et al., 2018; Bradley & Furrow, 2004). Estos acontecimientos exigen que terapeutas lleven a cada miembro de la pareja a una mayor profundidad de experienciación (Dalgleish et al., 2015; Bradley & Furrow, 2004, 2007). En el presente estudio, la experienciación emocional de cada miembro de la pareja, en términos de profundidad, se mide y la puntúan personas codificadoras mediante la Escala de Experienciación.
La profundización de la experiencia puede entenderse como un concepto doble. La profundización es un cambio, dentro de la sesión, de las experiencias emocionales secundarias a las primarias, y es también un proceso que implica centrarse en la experiencia somática y crear un nuevo significado (Gendlin, 1969). En la práctica de la EFT, el foco está en acceder a las emociones de cada miembro de la pareja y profundizarlas, y luego en utilizar las nuevas experiencias emocionales para reestructurar las interacciones de la pareja (Johnson, 2004, 2009, 2020). La práctica de las intervenciones de la EFT, tal como la formula Johnson (2004, 2020), incluye la sintonía empática, la validación, las conjeturas empáticas, las preguntas y respuestas evocadoras, el abordaje de las estrategias desactivadoras e hiperactivadoras, la intensificación, el reencuadre y las escenificaciones (enactments). Las intervenciones orientadas específicamente a profundizar las emociones son la intensificación y las preguntas y respuestas evocadoras (Johnson, 2004, 2020). En la intensificación, referirse a una reacción somática es una de las opciones de que disponen terapeutas entre los cinco elementos de la experiencia (Johnson, 2019).
Una forma de lograr experiencias emocionales intensificadas en las parejas consiste en que terapeutas identifiquen y comenten las señales somáticas de las emociones durante la sesión (Kailanko et al., 2020).
Las experiencias afectivas son observables en señales emocionales somáticas que terapeutas pueden rastrear y verbalizar. Estas señales, que se producen en el aquí y ahora de la sesión, pueden ofrecer a terapeutas y parejas una puerta de acceso a la experiencia interna de cada miembro de la pareja (Kailanko et al., 2020). En un estudio reciente sobre la EFT con parejas, las intervenciones de foco somático (es decir, la verbalización, por parte de terapeutas, de las reacciones emocionales somáticas, los movimientos o la postura de cada miembro de la pareja) se asociaron significativamente con una mayor profundidad de experienciación de los miembros de la pareja en una sesión de terapia de pareja (Kailanko et al., 2020). Kailanko y sus colegas (2020) observaron también un aumento inmediato de la profundidad de experienciación de cada miembro de la pareja después de cada intervención de foco somático de terapeutas. Estos resultados sirven de base a este artículo, que se centra en las acciones que terapeutas podrían emprender para favorecer la profundización emocional. Más concretamente, estudiamos dos variables independientes de las intervenciones de foco somático: los efectos de que terapeutas repitan la intervención con un miembro de la pareja durante una sesión de terapia de pareja y del tiempo que dedican a esa repetición.
La literatura sobre la EFT ha destacado la utilidad de la repetición por parte de terapeutas para intensificar el afecto (Johnson, 2019, 2020), lo que puede llevar a disolver la supresión emocional (Johnson, 2019) y a profundizar las emociones clave (Johnson, 2009). Este razonamiento procede de la teoría del apego, que está en el núcleo de la EFT con parejas, porque la repetición puede abordar la inhibición emocional de las personas que recurren a estrategias de evitación del apego. Por ello, se aconseja a terapeutas de EFT recurrir a la repetición para intensificar el afecto; sin embargo, no se había estudiado hasta ahora en el marco de la EFT con parejas. Un estudio reciente de Wiebe et al. (2017) sugería que terapeutas de EFT deberían centrarse en las estrategias desactivadoras de los miembros de la pareja con apego evitativo para obtener mejores resultados en la relación; la repetición podría ser, por tanto, una opción para volver a conectar a la persona consultante con su experiencia emocional. Como sugerían Greenman y Johnson (2013), es importante estudiar qué hacen clínicas y clínicos en los momentos específicos de la EFT que influyen en las experiencias emocionales de las parejas y las intensifican.
Dedicar más tiempo a las repeticiones puede ser una variable importante para profundizar la experiencia emocional de las personas consultantes. Un estudio sobre la relación entre el tiempo dedicado a expresar una emoción de alta activación y el resultado terapéutico concluyó que niveles moderados de activación emocional intensificada mejoraban los resultados terapéuticos (Carryer & Greenberg, 2010). Es decir, el objetivo de terapeutas de EFT no es desbordar a cada miembro de la pareja con una emoción desregulante, sino facilitar la experienciación con un nivel óptimo de activación (Brubacher, & Wiebe, 2019); Elliott et al., 2004. Además, puede necesitarse más tiempo para que el miembro de la pareja que más se retira aumente gradualmente su experiencia emocional (Lee et al., 2017; Rheem, 2011). Lee y sus colegas señalaron que terapeutas utilizaban una secuencia de varias intervenciones con el miembro de la pareja que se retira: primero intensificar su afecto nuclear, luego compartir ese afecto nuclear con la pareja mediante una escenificación guiada y, por último, seguir intensificando el afecto o buscar el apoyo de la pareja para propiciar una nueva experiencia emocional. Así, tanto Lee como Rheem observaron en sus estudios que, en lugar de la progresión lineal que se suponía, terapeutas necesitaban intensificar el afecto varias veces con el miembro de la pareja que más se retira. Durante el proceso, las intervenciones más utilizadas fueron la intensificación (35%), las preguntas y respuestas evocadoras (20%), la validación (12%) y la reestructuración de las interacciones (8%). Estas representaban el 75% de los comportamientos de terapeutas codificados como intervenciones de EFT (Lee et al., 2017). A diferencia de ese estudio, nosotros estudiamos el impacto del tiempo dedicado a profundizar la emoción e incluimos las diferencias entre el miembro de la pareja que se retira y el que persigue.
Uno de los modelos en los que se basa la EFT con parejas es la teoría del apego. Según la teoría del apego, los bebés humanos adoptan comportamientos que acercan a las figuras de apego y aumentan las posibilidades de seguridad (Bowlby, 1988). Las interacciones repetidas con las personas cuidadoras llevan a que los bebés desarrollen modelos operativos internos del apego. Estos se convierten en estrategias no conscientes de regulación del afecto, almacenadas en la memoria procedimental (Schore, 1994, 2011; Schore & Schore, 2008), que una persona puede utilizar en las interacciones relacionales (Ogden & Fisher, 2015), y en especial en los momentos en que experimenta una amenaza. Las respuestas y los movimientos somáticos ligados al apego se desarrollan durante el primer año de vida. La retirada y la inmovilización pueden ser respuestas funcionales ante situaciones imposibles o peligrosas en las que la experiencia de vulnerabilidad podría resultar abrumadora (Porges, 2011), como verse en situación de dependencia de una figura de apego imprevisible. Las estrategias evitativas para hacer frente a las emociones negativas incluyen la supresión y la regulación a la baja de las experiencias afectivas (Hofmann et al., 2009). Estas estrategias de apego tienden a ser relativamente estables a lo largo de la vida (Pinquart et al., 2013).
Del mismo modo, en la teoría de la EFT, los miembros de la pareja a los que se denomina «que se retiran» tienden a reaccionar evitando, callando, cerrándose o defendiéndose (Johnson, 2004, 2020). Este comportamiento de retirada puede entenderse como una desactivación de las necesidades de apego, frecuente en las personas con mayor evitación del apego (Johnson & Whiffen, 1999). Por ello, profundizar la experiencia emocional de los miembros de la pareja que se retiran puede resultar difícil en terapia de pareja. Rheem (2011) observó que los miembros de la pareja que se retiraban intentaban salir de su afecto nuclear primario y necesitaban, por tanto, el apoyo de terapeutas para poder volver a conectar con un nivel más profundo de experienciación emocional. Además, Wiebe et al. (2017) sugirieron que terapeutas de EFT deberían estar atentos a las estrategias desactivadoras de ambos miembros de la pareja a lo largo de la sesión. Con todo, es más probable que sea el miembro de la pareja que se retira quien tienda a recurrir más a estrategias desactivadoras en la relación.
En el modelo de la EFT, el miembro de la pareja que persigue suele asimilarse a una persona con apego ansioso. La activación del sistema nervioso autónomo de las personas consultantes con apego ansioso suele ser elevada (Schore & Schore, 2014). En estas personas, la ira y la hipervigilancia se desencadenan fácilmente ante la expectativa de rechazo en las relaciones. Los miembros de la pareja con apego ansioso pueden considerar estas respuestas funcionales y protectoras (Porges, 2011). Sin embargo, esta hiperactivación del sistema de apego plantea dificultades de regulación del afecto, ya que estas personas se alteran con facilidad e intensidad, se activan emocionalmente, sienten miedo y se enfadan (Buss & Plomin, 1986). En las relaciones adultas cercanas, los miembros de la pareja con apego ansioso tienden a preocuparse por la disponibilidad emocional y física de su pareja. Soltarse o tomar distancia de la pareja les resulta difícil por el miedo al rechazo y a la pérdida de la relación.
En ocasiones, quienes persiguen tienden a culpar, exigir o gritar a su pareja en un intento de buscar proximidad y conexión. En la mente de quien persigue, incluso una respuesta negativa es mejor que ninguna respuesta. Según Burgess Moser et al. (2018), el comportamiento acusador de quien persigue puede ser una manera de afrontar las necesidades de apego hiperactivadas asociadas a la ansiedad de apego. Por ello, en las sesiones de terapia EFT, quienes persiguen parecen más emotivos y reaccionan con más intensidad (Johnson & Whiffen, 1999).
El presente estudio es un estudio exploratorio con una muestra pequeña, cuyo objetivo es obtener una comprensión preliminar de las acciones que terapeutas pueden emprender en la sesión para favorecer la experienciación emocional de la persona consultante, centrándose en las intervenciones de foco somático. Pusimos a prueba si la repetición, por parte de terapeutas, de intervenciones de foco somático y el tiempo dedicado a esa repetición podían ser un medio por el que terapeutas ayudan a cada miembro de la pareja a aumentar la profundidad de su experienciación. Por intervención de foco somático se entiende que terapeutas de EFT identifiquen, verbalicen y repitan la verbalización de las señales emocionales somáticas de cada miembro de la pareja. Además, examinamos si la repetición de intervenciones de foco somático tiene un impacto distinto en la experienciación emocional del miembro de la pareja que persigue y del que se retira.
Las hipótesis del estudio fueron las siguientes:
Hipótesis 1a. Un mayor número de repeticiones de intervenciones de foco somático por parte de terapeutas predecirá mayores aumentos de la profundidad de experienciación de cada miembro de la pareja a lo largo de la sesión.
Hipótesis 1b. Un mayor tiempo dedicado por terapeutas a repetir la misma intervención de foco somático predecirá mayores aumentos de la profundidad de experienciación de cada miembro de la pareja a lo largo de la sesión.
Hipótesis 2a. Un mayor número de repeticiones de intervenciones de foco somático por parte de terapeutas predecirá una mayor profundidad de experienciación en el miembro de la pareja que se retira que en el que persigue.
Hipótesis 2b. Un mayor tiempo dedicado por terapeutas a repetir la misma intervención de foco somático predecirá una mayor profundidad de experienciación en el miembro de la pareja que se retira que en el que persigue.
El presente estudio incluyó a 13 terapeutas de EFT de distintos lugares del mundo, con más de diez años de experiencia clínica en el ámbito de la terapia de pareja. Se trataba de formadoras y formadores y de supervisoras y supervisores certificados por el International Centre for Excellence in Emotionally Focused Therapy (ICEEFT). Cada una de estas 13 personas terapeutas de EFT trabajó con una pareja.
Los miembros de las parejas (N = 26) eran personas adultas pertenecientes a 13 parejas heterosexuales. Las sesiones fueron encuentros únicos de demostración de EFT que tuvieron lugar entre 2011 y 2016. Cada terapeuta y cada pareja del estudio se reunieron en una sola ocasión en una demostración de formación (Externship o Core Skills) destinada a terapeutas. Las sesiones se transcribieron y estaban disponibles en línea para la formación de terapeutas en la práctica de la EFT con parejas. Las transcripciones eran elegibles para este estudio si estaban anonimizadas, disponibles en inglés, si terapeutas de EFT habían identificado a quien se retira y a quien persigue, y si se había utilizado al menos una vez durante la sesión una intervención sobre una señal emocional somática (definida más adelante).
El equipo investigador no utilizó ni analizó datos personales de las parejas en este estudio, ya que estas eran anónimas. Por lo tanto, no se dispone de información específica sobre las personas ni sobre las parejas, como los datos demográficos o el nivel de satisfacción en la relación.
La Escala de Experienciación (EXP; Klein et al., 1969) es una escala de observación de 7 puntos que se aplica a transcripciones de terapia para indicar las experiencias internas de una persona a lo largo de la terapia. Las etapas de la Escala de Experienciación están claramente definidas. Las experiencias de la persona consultante pasan del nivel 1, de narración impersonal, al nivel 2, de relato intelectual de pensamientos y opiniones, y después al nivel 3, de descripción conductual que puede incluir referencias limitadas a los sentimientos. La experienciación más profunda comienza en el nivel 4, cuando quien habla comparte su propia perspectiva personal e interna o sus sentimientos. El nivel 5 es una exploración de los sentimientos de quien habla, que plantea y explora un problema sobre sí en términos de sentimientos. Además, la profundización del nivel 6 incluye los sentimientos de quien habla y sus comprensiones internas sobre sí, que se elaboran y se comunican en el aquí y ahora. En el nivel 7, las personas son capaces de centrarse en sus experiencias internas y conectar con ellas (Klein et al., 1969). En este estudio, la EXP se utilizó como variable continua en los análisis. La descripción de los niveles 4 y superiores como experiencia más profunda tiene un valor de información clínica sobre la escala. La investigación sobre los acontecimientos clave de cambio en EFT ha señalado la necesidad de niveles de experienciación de 4 a 6 para que se produzca un cambio (Lee et al., 2017; Rheem, 2011).
Cada miembro de la pareja recibió dos puntuaciones distintas sobre su experiencia dentro de un segmento codificado: una puntuación modal, que indica la puntuación alcanzada con mayor frecuencia, y una puntuación pico, que indica la puntuación más alta alcanzada. Investigaciones anteriores encontraron que la EXP presenta una validez elevada, así como una alta fiabilidad interjueces, con coeficientes que van de .76 a .91 (Klein et al., 1969). En este estudio, la fiabilidad interjueces se evaluó mediante el coeficiente de correlación intraclase (CCI) entre las dos personas evaluadoras. El CCI fue de 0.94 para la identificación de los segmentos de codificación y de 0.76 para las puntuaciones EXP, lo que indica una fiabilidad de buena a excelente. En el presente estudio, las puntuaciones de la Escala de Experienciación codificadas en distintos momentos (6 min antes y después de cada intervención de terapeutas sobre una señal emocional) constituían la variable dependiente de los modelos.
Para la transcripción y la codificación se dispuso de una sesión de EFT por cada terapeuta formador o formadora y su pareja. Cada terapeuta había indicado en el documento de la sesión transcrita qué miembro de la pareja perseguía y cuál se retiraba. Dado que el estudio se centraba en la profundidad de la experienciación de cada miembro de la pareja antes y después de la intervención de foco somático de terapeutas, la profundidad de la experienciación de cada miembro se codificó de forma repetida a lo largo de la sesión de terapia. La intervención de foco somático se definió como cualquier ocasión en la que terapeutas identificaban y comentaban una respuesta o señal somática de un miembro de la pareja. Una señal somática se definió como una reacción no verbal, una postura o un movimiento de un miembro de la pareja que fuera representativo de una emoción. Ambas personas codificadoras revisaron la sesión completa para identificar todos los momentos clave en los que terapeutas se referían a las señales emocionales somáticas de un miembro de la pareja. Las codificaciones se compararon entre sí y, en caso de discrepancia, el posible momento clave se revisó conjuntamente hasta llegar a un acuerdo. Para identificar estos momentos se utilizaron los criterios siguientes: (1) el miembro de la pareja expresaba una señal emocional somática en la sesión de terapia y la o el terapeuta de EFT la reconocía; (2) terapeutas comentaban la señal somática diciendo, por ejemplo, «Veo lágrimas en tus ojos» o «Pareces triste mientras hablas de ello»; (3) la señal emocional somática del miembro de la pareja era identificable en el texto transcrito; y (4) terapeutas utilizaban la señal emocional somática y se referían a ella de forma repetida. Codificamos los datos sobre las señales somáticas en categorías como lágrimas, ojos, cara, cabeza, voz, manos y cuerpo. Estos momentos identificados sirvieron de punto de partida para dividir la transcripción en segmentos que codificar. Se codificaron los segmentos definidos como los 6 min anteriores y los 6 min posteriores a estos momentos identificados. En cada segmento de 6 min, todos los turnos de palabra se codificaron con la Escala de Experienciación, lo que dio un valor pico y un valor modal para esa sección. La duración de codificación elegida, de 6 min, se ajusta a las directrices de la Escala de Experienciación de Klein et al., (1969), en las que la duración recomendada para la codificación oscilaba entre cinco y ocho minutos. Cada sesión contaba con varios de estos segmentos identificados y codificados, lo que daba a los datos de la Escala de Experienciación su carácter longitudinal dentro de cada sesión. Además, para poner a prueba las hipótesis, codificamos la frecuencia con la que terapeutas formulaban la misma intervención, así como el tiempo en minutos durante el cual se producía esa misma intervención.
Dos estudiantes de posgrado en psicología recibieron formación para identificar los momentos clave y codificar las respuestas de los miembros de la pareja antes y después de las intervenciones sobre señales emocionales mediante la Escala de Experienciación (EXP; Klein et al., 1969). Recibieron catorce horas de formación para identificar las señales emocionales somáticas y utilizar la escala EXP. La formación se basó en el manual de formación de la Escala de Experienciación y en los DVD elaborados por Klein et al., (1969). La codificación EXP de las secciones de transcripción de 6 minutos se realizó en orden aleatorio, un segmento cada vez. Las personas evaluadoras de este estudio utilizaron el árbol de decisión de la experienciación (Experiencing Decision-Tree; Jaouich et al., 2006), que ofrece una referencia visual sencilla para favorecer la precisión y la rapidez de la evaluación. El árbol de decisión se desarrolló y validó para mejorar la eficiencia de la puntuación, mantener niveles elevados de fiabilidad interjueces y ayudar a sostener el interés de quienes evalúan a lo largo del proceso.
Como no se disponía de datos personales de las parejas, no se requería la protección de datos personales del Reglamento General de Protección de Datos. Además, los datos de las parejas utilizados están agregados y son anónimos, lo que protege su privacidad.
Para mostrar las intervenciones de foco somático, presentamos una viñeta tomada de las transcripciones de una intervención de terapeuta sobre una señal emocional con el miembro masculino de una pareja, que se retira. En el ejemplo, la terapeuta o el terapeuta verbalizó una señal emocional somática relacionada con el dolor percibido en los ojos de la persona que se retira. Como se ha indicado, la intervención terapéutica se definió como el hecho de percibir y verbalizar una señal emocional somática, una reacción somática o una postura de un miembro de la pareja que se produce en el momento. Los turnos de palabra de los miembros de la pareja se codificaron antes y después de la intervención de terapeuta, que aparece en cursiva. También se señalan la repetición de las intervenciones y el tiempo dedicado a ellas.
Terapeuta: Cuando te miro a los ojos, cuando hablas de esto, y te veo como luchando con ello ahora mismo… parece muy doloroso.
Quien se retira: Sí…
Terapeuta: Sí… Muy adentro… Sí… Lo veo en tus ojos, pero ¿alguna vez te permites sentir ese dolor?
Quien se retira: De vez en cuando; me cuesta hacerlo, ¿sabes?
La primera vez que terapeuta menciona la señal emocional somática de quien se retira, por ejemplo «Cuando te miro a los ojos, te veo…», este da respuestas muy breves, como «sí». Sin embargo, el miembro de la pareja que se retira no lo niega, así que terapeuta se queda ahí, repitiendo la señal emocional somática del momento. El ritmo del turno de palabra de terapeuta es lento y deja tiempo, con pausas, mientras habla con el miembro de la pareja que se retira.
Terapeuta: ¿Qué está pasando ahora mismo mientras hablamos del dolor?
Quien se retira: Oh, solo estoy como manteniendo la compostura. Siento que respiro a medias.
Terapeuta sigue repitiendo la señal. Aunque quien se retira se abre lentamente, está en contacto con su experiencia interna, es consciente de que mantiene la compostura, que es su estrategia de afrontamiento, y describe reacciones somáticas, como «respirar solo a medias».
Terapeuta: Sí, sí. Lo estoy viendo. Entonces, ¿ese dolor está ahí?… Veo el dolor en tus ojos. (Mmm-mm). Es muy comprensible, y sentir el dolor de que de algún modo la estás decepcionando… y defraudando… y está claro que ella te importa muchísimo.
Quien se retira: Claro. Es que estoy como… todavía me cuesta, ¿sabes?, entrar en contacto con la parte del dolor, ¿sabes?, porque es que… siento que no quiero derrumbarme. Tengo que… todavía tengo que poder funcionar, ¿sabes?, hacer mi papel de… padre y, ya sabes, y además siempre he visto la tristeza así como una debilidad, ¿sabes? No sé. Es como me criaron, ¿sabes?: estar triste, ¿sabes?, es como «Oh, tienes que mantenerte positivo, ya sabes, mirar el lado bueno de las cosas».
Finalmente, cuando terapeuta se mantiene con paciencia repitiendo la señal emocional somática, quien se retira empieza a expresar lo que ocurre en su interior y, poco a poco, se abre a explorar comprensiones más profundas sobre su propia experiencia.
El número de acontecimientos clave identificados y codificados por terapeuta de EFT y pareja dentro de la sesión osciló entre un mínimo de dos y un máximo de siete. El número medio de acontecimientos clave entre terapeutas fue de cuatro. Para analizar los datos se utilizó el modelado multinivel (MLM; Singer & Willett, 2003). Se eligió este método porque se adapta bien a los datos longitudinales y permite tener en cuenta con flexibilidad datos que se producen en momentos variables, como ocurre en el presente estudio. El momento en que se realizó la codificación se modeló en el nivel 1 del MLM, y cada miembro de la pareja (N = 26) se modeló en el nivel 2. En el MLM, los modelos más complejos se construyen a partir de modelos más simples. En primer lugar, estimamos un modelo base (solo con interceptos) que contenía únicamente la variable dependiente y los interceptos. A continuación, estimamos un modelo lineal simple que incluía el parámetro de tiempo lineal, que representa la secuencia de momentos de codificación a lo largo de la sesión (modelo de crecimiento lineal incondicional). Después, para evaluar la hipótesis 1, se ejecutó un modelo lineal con un parámetro de crecimiento de nivel 1 que indicaba el momento de la sesión en que se producía la codificación, así como un parámetro de nivel 1 que representaba las repeticiones de la intervención (hipótesis 1a) o el tiempo dedicado a repetirla (hipótesis 1b). Para evaluar la hipótesis 2, se creó una variable dicotómica que representaba a los miembros de la pareja que se retiran (codificados como 0) frente a los que persiguen (codificados como 1), y esta variable se añadió al modelo en el nivel 2 para predecir interceptos y pendientes. Si el efecto de la variable dicotómica sobre la predicción de las puntuaciones EXP por las repeticiones resultaba significativo, se pusieron a prueba a continuación las pendientes simples de quienes persiguen y quienes se retiran en modelos lineales separados. También en este caso se estimaron modelos para representar el número de repeticiones (hipótesis 2a) y el tiempo dedicado a repetir la intervención (hipótesis 2b). Cada uno de estos modelos se estimó por separado en cuanto al impacto de los predictores sobre las puntuaciones de experienciación pico y modal como variables dependientes. Las ecuaciones del modelado multinivel figuran en el apéndice.
Terapeutas realizaron 53 intervenciones de foco somático centradas en señales emocionales somáticas en el conjunto de las parejas. Repitieron la intervención de foco somático en 28 de las 53 intervenciones (el 52,8 % de las intervenciones se repitieron) (tabla 1). De las señales somáticas verbalizadas, el 82% se centraba en la zona de la cabeza, como lágrimas, ojos, cara, voz (por ejemplo, un suspiro) y cabeza (tabla 1). Las lágrimas fueron la señal emocional somática más verbalizada en quienes persiguen (39%), mientras que los ojos fueron la señal más verbalizada en quienes se retiran (27%). En cuanto al género, la frecuencia de las señales emocionales somáticas verbalizadas por terapeutas se repartió de forma casi equitativa entre los hombres y las mujeres de las parejas: 25 para los hombres (47%) y 28 para las mujeres (53%). El número medio de intervenciones, el tiempo en minutos dedicado a las intervenciones somáticas con quienes se retiran y quienes persiguen, y los datos EXP detallados de quienes se retiran, quienes persiguen y el total tras intervenciones de foco somático repetidas y no repetidas se presentan en la tabla 2.
Tabla 1 — Número y porcentaje de intervenciones de foco somático de terapeutas con quienes se retiran, quienes persiguen y en total
N = 26 miembros de pareja (13 que se retiran y 13 que persiguen) en 13 parejas. Terapeutas n = 13.
Tabla 2 — Media (M) y desviación típica (SD) de las puntuaciones de la Escala de Experienciación (EXP) de quienes se retiran, quienes persiguen y en total
«Antes y después de la intervención» se refiere a las intervenciones de foco somático de terapeutas. N = 26 miembros de pareja (13 que se retiran y 13 que persiguen) en 13 parejas. Terapeutas n = 13. Número de intervenciones de foco somático: 53 (28 intervenciones repetidas y 25 sin repetición).
Como primer paso, estimamos un modelo de crecimiento lineal incondicional para los cambios en las puntuaciones EXP (pico y modal) en todos los momentos codificados dentro de las sesiones. Estos resultados ya se publicaron en Kailanko et al., (2020) y sirven de base a los análisis en los que se centra este estudio. Este modelo mostró aumentos lineales significativos de las puntuaciones EXP a lo largo de los momentos de codificación (pico: β10 = 0.13, t (22) = 2.27, p = .033; modal: β10 = 0.15, t (22) = 3.12, p = .005).
En consonancia con la hipótesis 1a, los resultados indicaron que un mayor número de intervenciones de foco somático repetidas por terapeutas se asociaba con mayores aumentos de las puntuaciones EXP de las personas consultantes (pico: β20 = 0.05, t (22) = 2.27, p = .033; modal: β20 = 0.07, t (22) = 3.23, p = .004).
Sin embargo, en contra de la hipótesis 1b, que terapeutas dedicaran más tiempo a repetir las intervenciones de foco somático no se asoció con mayores aumentos de las puntuaciones EXP (pico: β20 = 0.03, t (22) = 1.26, p = .22; modal: β20 = 0.04, t (22) = 1.64, p = .12).
Los resultados indicaron un efecto significativo de la clasificación entre quien persigue y quien se retira en interacción con las repeticiones de la intervención, tanto para el pico: β21 = 0.32, t (21) = 4.59, p < .001 como para el modal: β21 = 0.35, t (21) = 7.12, p < .001. De acuerdo con nuestra hipótesis, analizamos a continuación este efecto significativo presentando por separado los efectos para quienes se retiran y para quienes persiguen.
En apoyo de la hipótesis 2a, los resultados indicaron que, en los miembros de la pareja que se retiran, existía una asociación positiva entre la repetición de intervenciones de foco somático por terapeutas y las puntuaciones EXP, de modo que un mayor número de repeticiones se asociaba con puntuaciones EXP más altas (pico: β20 = 0.09, t (21) = 4.17, p < .001; modal: β20 = 0.12, t (21) = 5.05, p < .001). En cambio, en los miembros de la pareja que persiguen, un mayor número de repeticiones de intervenciones de foco somático por terapeutas se asociaba con puntuaciones EXP más bajas (pico: β20 = −0.23, t (21) = −3.51, p = .002; modal: β20 = −0.23, t (21) = −5.36, p < .001). La figura 1 representa los efectos de la posición de quien persigue o quien se retira en la asociación entre la intervención de foco somático repetida y las puntuaciones EXP.

Los resultados indicaron un efecto significativo de la clasificación entre quien persigue y quien se retira en interacción con el tiempo durante el cual se repitió la intervención, tanto para el EXP pico, β21 = 0.17, t (21) = 3.84, p < .001, como para el EXP modal, β21 = 0.19, t (21) = 5.86, p < .001. Analizamos a continuación este efecto significativo para poner a prueba nuestra hipótesis a priori presentando por separado los efectos para quienes se retiran y para quienes persiguen.
En los miembros de la pareja que se retiran, existía una asociación positiva entre el tiempo durante el cual se repitieron las intervenciones de foco somático y las puntuaciones EXP. Un mayor tiempo de repetición de las intervenciones se asociaba con puntuaciones EXP más altas (pico: β20 = 0.08, t (21) = 4.19, p < .001; modal: β20 = 0.10, t (21) = 3.86, p < .001). En cambio, en los miembros de la pareja que persiguen, un mayor tiempo de repetición de las intervenciones de foco somático se asociaba con puntuaciones EXP significativamente más bajas (pico: β20 = −0.09, t (21) = −2.21, p = .04; modal: β20 = −0.09, t (21) = −4.75, p < .001). La figura 2 representa los efectos de la posición de quien persigue o quien se retira en la asociación entre el tiempo de repetición de la intervención de foco somático y las puntuaciones EXP.

El objetivo de esta investigación era explorar si la repetición, por parte de terapeutas, de intervenciones de foco somático y el tiempo dedicado a esa repetición podían ser un medio por el que terapeutas ayudan a cada miembro de la pareja a aumentar la profundidad de su experienciación. Los hallazgos de este estudio exploratorio respaldaron la hipótesis 1a: un mayor número de intervenciones de foco somático repetidas por terapeutas predecía una mayor profundidad de experienciación de los miembros de la pareja durante una sesión de EFT. Sin embargo, la hipótesis 1b no se confirmó. El número de minutos de la sesión que terapeutas dedicaban a repetir intervenciones de foco somático no se relacionó significativamente con la profundidad de experienciación de los miembros de la pareja durante la sesión.
La segunda hipótesis también se confirmó. El impacto de las repeticiones de intervenciones de foco somático sobre la profundidad de experienciación difería entre quienes se retiran y quienes persiguen. En concreto, un mayor número de repeticiones de la intervención de foco somático por terapeutas (hipótesis 2a) y un mayor tiempo dedicado por terapeutas a estas intervenciones (hipótesis 2b) predecían un aumento significativo de la profundidad de experienciación en los miembros de la pareja que se retiran y una disminución significativa en los que persiguen. El impacto de las intervenciones de foco somático de terapeutas fue investigado por primera vez por Kailanko et al., (2020), que observaron aumentos inmediatos del nivel de experienciación de los miembros de la pareja en EFT después de una intervención de foco somático. El presente estudio amplía nuestra comprensión del impacto de las intervenciones de foco somático de terapeutas en EFT. Los hallazgos apuntan a la posibilidad de que las intervenciones de foco somático repetidas tengan efectos distintos sobre la profundidad de experienciación de quien se retira y de quien persigue en una pareja.
No solo las intervenciones de foco somático repetidas por terapeutas produjeron una mayor profundidad de experienciación en quienes se retiran, sino que observamos además que su puntuación pico media tras las intervenciones repetidas superaba el nivel de la EXP que marca el paso de una descripción puramente factual de los sentimientos a una expresión más profunda de la experiencia interna. Se trata de un cambio importante para quienes se retiran, que, como las personas con apego evitativo, tienden a minimizar las experiencias emocionales internas y a centrarse en lo externo. La profundidad de experienciación observada en este estudio tras las intervenciones de foco somático repetidas de terapeutas de EFT se situaba al mismo nivel que la registrada en las mejores sesiones de estudios anteriores (Wiebe et al., 2017; Bradley & Furrow, 2004; Johnson & Greenberg, 1988). Esos estudios anteriores encontraron que una mayor profundidad de experienciación en las mejores sesiones predecía una respuesta positiva al tratamiento.
En este estudio, quienes se retiran alcanzaron una mayor profundidad de experienciación cuando terapeutas repetían las intervenciones de foco somático. Esto concuerda con investigaciones anteriores de Lee et al., (2017), que mostraron que trabajar con los miembros de la pareja que más se retiran exige intensificar el afecto varias veces para que alcancen una mayor profundidad de experienciación. Los miembros de la pareja con apego evitativo, que probablemente constituyen la mayoría de quienes se retiran en una pareja, tienden a presentar una desactivación del sistema nervioso autónomo, concomitante con una autorregulación de la activación y del afecto (Ogden et al., 2006). Los resultados de este estudio sugieren que las intervenciones de foco somático repetidas atenúan la desactivación de los miembros de la pareja con apego evitativo.
En este estudio se observó una disminución de la experienciación emocional en quienes persiguen cuanto mayores eran la repetición y el tiempo que terapeutas dedicaban a las intervenciones de foco somático. Los miembros de la pareja con apego ansioso suelen presentar una mayor activación del sistema nervioso autónomo, ya que tienden a preocuparse por la pérdida de la relación. A menudo les resulta difícil mantenerse en el nivel óptimo de la ventana de tolerancia (Ogden & Fisher, 2015). En este estudio, las reacciones emocionales de quienes persiguen parecían estar vivas de inmediato. Sin embargo, la repetición, por parte de terapeutas, de las señales somáticas de quienes persiguen y de su emoción pudo haberles llevado a reducir su experiencia emocional hasta un nivel más adecuado para el trabajo terapéutico. Burgess Moser et al. (2017) señalaron que quienes persiguen pueden verse desbordados por la ansiedad en su experiencia, pero nosotros observamos que el nivel de experiencia de quienes persiguen disminuía con el tiempo con las intervenciones de foco somático repetidas por terapeutas.
El presente estudio tiene algunas limitaciones que conviene señalar. En primer lugar, el equipo investigador desconocía los datos demográficos de las parejas participantes, su historia terapéutica y relacional y los problemas que las llevaban a consulta. Por ello, no es posible evaluar hasta qué punto estos hallazgos pueden generalizarse a una población. En segundo lugar, el tamaño de la muestra era relativamente limitado, lo que probablemente redujo la potencia de algunas pruebas estadísticas, de modo que no está claro hasta qué punto los hallazgos son fiables sin replicación. Por eso consideramos el presente estudio exploratorio: ofrece resultados preliminares que ayudan a abrir camino a investigaciones futuras, que podrán intentar replicar y profundizar nuestros hallazgos. No obstante, el presente estudio tenía algunos puntos fuertes metodológicos. Las sesiones de EFT incluidas en el estudio procedían de formadoras y formadores de EFT experimentados, por lo que probablemente representan cómo debería practicarse idealmente la EFT. Las sesiones de terapia se revisaron y codificaron de principio a fin, lo que aporta más profundidad y exhaustividad a los hallazgos sobre lo que ocurre a lo largo de una sesión completa de EFT. Se trata de un estudio novedoso sobre las intervenciones de foco somático repetidas por terapeutas de EFT, que puede orientar estudios futuros de mayor envergadura para establecer la fiabilidad de los hallazgos y las condiciones en las que las intervenciones de foco somático podrían funcionar.
Para la investigación futura, podría ser útil obtener pruebas que corroboren la Escala de Experienciación para medir las experiencias emocionales internas de cada miembro de la pareja. Como quienes se retiran tienden a limitar su expresión emocional, su experiencia emocional puede ser difícil de calibrar desde fuera. Por ello, podría ser interesante evaluar sus reacciones del sistema nervioso autónomo mediante medidas fisiológicas, como la frecuencia cardiaca o la conductancia de la piel. Además, sería útil saber más sobre lo que piensan formadoras, formadores y terapeutas de EFT acerca de su uso de las intervenciones de foco somático y sobre los puntos de vista que lo sustentan, en particular cuando trabajan con quienes se retiran y quienes persiguen. Un estudio cualitativo basado en entrevistas a terapeutas de EFT podría arrojar luz sobre los procesos de toma de decisiones relacionados con el recurso a intervenciones de foco somático.
Los hallazgos del presente estudio tienen varias implicaciones para la práctica clínica y la formación de terapeutas de EFT. En primer lugar, las intervenciones de foco somático de terapeutas pueden dar acceso a la experiencia interna de los miembros de la pareja y ofrecer una manera de profundizarla. Los hallazgos respaldan el concepto teórico clave del ensamblaje del afecto y de la profundización que tiene lugar en las sesiones de EFT (Brubacher, & Wiebe, 2019; Johnson, 2004, 2020). En segundo lugar, los hallazgos sugieren una manera de mantener vivas las emociones durante una sesión de EFT mediante la repetición de intervenciones de foco somático. Esto resulta especialmente útil con los miembros de la pareja que se retiran, que tienden a afrontar las situaciones estresantes desactivando la activación y el afecto. Repetir o hacer referencia a la misma señal emocional somática, incluso seis o más veces, puede ser una manera de implicar en la terapia al miembro de la pareja que se retira. Basándonos en los hallazgos de este estudio, sugerimos que la formación de terapeutas de EFT preste especial atención a identificar, nombrar y focalizar las señales somáticas en las parejas.
Una tercera implicación de este estudio es que sugiere que terapeutas quizá deban trabajar de otra manera con quienes se retiran en lo que respecta a la repetición de la intervención de foco somático. Aunque a quien se retira le puede resultar difícil activar sus emociones, la repetición de la intervención de foco somático por terapeutas puede ser útil. El efecto de la repetición puede ser el contrario con quienes persiguen, que están más en contacto con sus emociones. La repetición de las señales emocionales por terapeutas puede llevar a una disminución de la experienciación emocional de quienes persiguen. Desde un punto de vista clínico, esto podría considerarse beneficioso, porque ayuda a quienes persiguen a adoptar una mirada más reflexiva sobre su propia experiencia y evita así que sus emociones les desborden. Quedarse con la emoción y hablar de ella con terapeuta puede aportar a quien persigue una sensación de estructura y una comprensión de sus sentimientos.
El presente estudio es el primer estudio exploratorio que busca obtener una comprensión preliminar de las acciones que terapeutas pueden emprender en la sesión para favorecer la experienciación emocional de la persona consultante, centrándose en las intervenciones de foco somático en la terapia de pareja focalizada en las emociones. Esta investigación sugiere que la repetición, por parte de terapeutas, de intervenciones de foco somático podría ser un medio por el que ayudan a cada miembro de la pareja a aumentar la profundidad de su experienciación. Un mayor número de repeticiones de intervenciones de foco somático por terapeutas se asoció con un mayor aumento de la profundidad de experienciación de las personas consultantes, especialmente en los miembros de la pareja que se retiran frente a los que persiguen. Los resultados de este estudio sugieren que estas intervenciones podrían ser una técnica específica de terapeutas de EFT que potencia la experienciación emocional, en especial entre los miembros de la pareja que se retiran.
Complexe Systémique: puntos clave
El estudio pone cifras a un gesto que muchos profesionales de la clínica hacen sin pensarlo: nombrar lo que muestra el cuerpo y volver sobre ello. Su interés sistémico reside en un resultado asimétrico. La misma intervención no tiene el mismo efecto según el lugar que se ocupe en el ciclo persecución-retirada: profundiza la experiencia de quien se retira y reduce la de quien persigue. La intervención actúa, pues, sobre una posición relacional más que sobre un individuo, y puede leerse en ella una manera de frenar a un miembro de la pareja y despertar al otro, y así desactivar la circularidad. Conviene, no obstante, ser prudentes: trece sesiones únicas, filmadas para la formación y dirigidas por figuras destacadas de la EFT, con parejas heterosexuales anónimas; un diseño correlacional; y una lectura favorable de la disminución en quienes persiguen que sigue siendo una hipótesis. Las propias posiciones fueron asignadas por terapeutas. Puede leerse junto con el estudio microanalítico de las conjeturas empáticas en la terapia de pareja focalizada en las emociones y el artículo sobre el papel del cuerpo en la terapia.
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Traducción no oficial de Impact of repeating somatic cues on the depth of experiencing for withdrawers and pursuers in emotionally focused couple therapy, de Sari Kailanko, Stephanie A. Wiebe, Giorgio A. Tasca y Aarno A. Laitila, Journal of Marital and Family Therapy, vol. 48, n.o 3 (2022), doi: 10.1111/jmft.12544, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción del artículo original «Impact of repeating somatic cues on the depth of experiencing for withdrawers and pursuers in emotionally focused couple therapy», publicado en Journal of Marital and Family Therapy (2022) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Kailanko, S., Wiebe, S. A., Tasca, G. A., et Laitila, A. A. (2022). Impact of repeating somatic cues on the depth of experiencing for withdrawers and pursuers in emotionally focused couple therapy. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/impact-of-repeating-somatic-cues-on-the-depth-of-experiencing-for-withdrawers-and-pursuers (Obra original publicada en 2021 en Journal of Marital and Family Therapy, 48(3), 693-708 (2022); republicada en 2022 por Journal of Marital and Family Therapy, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jmft.12544)
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