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Journal of Marital and Family Therapy · Terapia familiar

Aceptabilidad de la terapia focalizada en las emociones en Uganda: la opinión de profesionales de la salud mental

En julio de 2023, Uganda acogió su primera formación en terapia de pareja focalizada en las emociones. Veintitrés profesionales de la salud mental describen lo que el modelo removió en sus propias historias de apego y por qué choca con reglas culturales: emociones «vergonzosas», hombres que no lloran, mujeres a las que se niega la ira.

Autoría Ronald Asiimwe (Department of Family Social Science, University of Minnesota, Twin Cities, Saint Paul, Estados Unidos); Elmien Lesch (Department of Psychology, Stellenbosch University, Sudáfrica); Pendo Galukande (Department of Human Development and Family Studies, Michigan State University, East Lansing, Estados Unidos); Rosco Kasujja (Department of Mental Health, Makerere University, Kampala, Uganda)Primera publicación Journal of Marital and Family Therapy, 23 de octubre de 2025Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Acceptability of Emotionally Focused Therapy in Uganda: The Views of Mental Health Workers, de Ronald Asiimwe, Elmien Lesch, Pendo Galukande y Rosco Kasujja, publicado en Journal of Marital and Family Therapy (Wiley) (2025), doi: 10.1111/jmft.70084, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

En Uganda, como en muchas culturas africanas, las emociones no se rechazan sin más, sino que se regulan según el contexto y se expresan de maneras socialmente aceptables y culturalmente significativas.

Ronald Asiimwe, Elmien Lesch, Pendo Galukande y Rosco Kasujja

Resumen

Pese a la proyección internacional de la terapia de pareja focalizada en las emociones (EFCT), la investigación sobre su aceptabilidad entre profesionales de la salud mental es escasa, en particular entre quienes proceden de contextos africanos. Este estudio exploró la aceptabilidad de la EFCT entre profesionales ugandeses de la salud mental que completaron la primera formación de 4 días en EFCT celebrada en Uganda. Realizamos entrevistas semiestructuradas con 23 profesionales para examinar (1) en qué medida la EFCT les resultó aceptable en su vida personal y (2) su opinión sobre el ajuste del modelo al contexto cultural de Uganda. El análisis temático generó cinco temas que responden a estas preguntas de investigación. En conjunto, las personas participantes consideraron que la EFCT resonaba con su vida personal y les resultaba aceptable, y valoraron especialmente su énfasis en el acceso a las emociones como herramienta terapéutica. Sin embargo, también identificaron posibles dificultades para aplicar el modelo en el plano cultural. Esta investigación aporta indicios preliminares sobre la posible aceptabilidad de la EFCT en la práctica ugandesa de la salud mental y contribuye así a la literatura internacional sobre la EFCT y la multiculturalidad.

Palabras clave: aceptabilidad, ajuste cultural, terapia de pareja focalizada en las emociones, Uganda

Como en otras partes del mundo, muchas parejas de Uganda se enfrentan a un malestar relacional importante y a problemas de salud mental (Gubi et al. 2020; Muhwezi et al. 2020). En consecuencia, crece la demanda de formación de profesionales de la salud mental en intervenciones relacionales basadas en la evidencia, para dotarles de las competencias clínicas necesarias para trabajar eficazmente con parejas y familias. La terapia de pareja focalizada en las emociones (EFCT; Johnson 2012) es una de estas intervenciones relacionales basadas en la evidencia que va ganando terreno poco a poco en muchas partes del mundo, también en África (Lesch et al. 2018).

Sin embargo, muy pocos estudios examinan los procesos posteriores a la formación y su implementación. Un estudio con 22 terapeutas analizó las barreras para implementar la EFCT en Estados Unidos (Wittenborn et al. 2024). Otros estudios han explorado las opiniones y percepciones de terapeutas sobre la aceptabilidad y el ajuste cultural de la EFCT en contextos culturalmente diversos, entre ellos países hispanohablantes (Rodríguez‐Gonzalez et al. 2022; Sandberg et al. 2020). Estos dos últimos estudios han subrayado la importancia de la sensibilidad cultural al aplicar los principios de la EFCT. Con todo, hasta la fecha muy pocos estudios publicados han examinado cómo perciben profesionales de contextos africanos la aceptabilidad del modelo y su ajuste a sus entornos culturales y clínicos propios. Esta laguna es aún más marcada en países como Uganda, donde el enfoque de la EFCT se encuentra todavía en las primeras etapas de implementación. Este estudio intenta, por tanto, colmar esa laguna explorando las opiniones y experiencias de profesionales ugandeses de la salud mental después de recibir formación en EFCT. Se trata de un estudio relevante y oportuno, dada la creciente popularidad de la EFCT en numerosos entornos culturalmente diversos de todo el mundo. Así, contribuye a la literatura más amplia sobre la aceptación y el ajuste cultural de la EFCT en entornos multiculturales (Allan et al. 2023; Tseng et al. 2024; Zeytinoglu‐Saydam 2018).

1 El contexto de la terapia de pareja en Uganda

En Uganda, el matrimonio ha sido durante mucho tiempo la institución central que organiza las relaciones heterosexuales y está profundamente arraigado en las tradiciones culturales, la religión y la Constitución del país; las parejas suelen tener que transitar por estas tres dimensiones para legitimar su unión (Isiko e Isabirye 2023). Tradicionalmente, las personas mayores de la familia y de la comunidad, así como las autoridades eclesiásticas, guiaban la preparación al matrimonio y el asesoramiento conyugal enseñando a hombres y mujeres jóvenes los roles y responsabilidades culturalmente apropiados (Senyonyi et al. 2012). Por ello, la búsqueda de ayuda ante problemas relacionales suele producirse en el ámbito comunitario, lo que a menudo implica a la familia extensa (por ejemplo, tías, tíos y abuelos), a responsables religiosos y, a veces, a curanderos tradicionales (Asiimwe et al. 2023). Estas prácticas socioculturales se basan en valores de protección de los asuntos familiares, de armonía relacional y de responsabilidad comunitaria, y configuran la manera en que las parejas perciben la terapia y se implican en ella.

Aunque las instituciones de educación superior de Uganda carecen de formación de posgrado especializada en terapia de pareja, la exposición a los valores culturales occidentales a través de la cultura popular, la educación y los medios sociales y globales ha influido en la visión de las relaciones amorosas de la población ugandesa joven, urbana y con estudios. En la Uganda contemporánea, este grupo emergente (sobre todo de entre 20 y 40 años) tiende a valorar las relaciones de pareja en las que se prioriza una conexión emocional y psicológica más profunda (Choudhry et al. 2022). Esto hace más probable que se muestre receptivo a modelos como la EFCT, que conciben a los miembros de la pareja como figuras de apego que se brindan apoyo no solo económico, sino también emocional. Sin embargo, muchas parejas ugandesas siguen funcionando dentro de sistemas patriarcales en los que el matrimonio cumple fines más prácticos o de supervivencia que de realización emocional (Frye y Urbina 2020). Estas divergencias culturales crecientes pueden influir en la aceptación y la aplicabilidad de la EFCT en el contexto ugandés.

2 Breve presentación de la EFCT

La EFCT es un modelo sistémico y experiencial desarrollado en contextos norteamericanos que utiliza la teoría del apego adulto como prisma para comprender el malestar en las relaciones amorosas adultas. Según la teoría del apego, la disponibilidad emocional constante de un miembro de la pareja y su respuesta adecuada a las necesidades de apego del otro favorecen el bienestar relacional al facilitar una sensación sentida de seguridad (Johnson 2012). El modelo de la EFCT aborda el malestar relacional como producto de ciclos de interacción negativos de demanda/retirada y de las intensas emociones negativas resultantes, típicas del malestar en la relación. Considera que cada miembro de una pareja en dificultades recurre a estrategias de apego inseguro (por ejemplo, criticar, atacar o retirarse) para hacer frente a los efectos negativos que suscita la amenaza de desconexión emocional del otro. Por consiguiente, el objetivo principal de la EFCT es, en primer lugar, ayudar a cada miembro de la pareja a comprender cómo sus propias emociones, necesidades y miedos ligados al apego, y los del otro, así como el comportamiento protector resultante, alimentan su ciclo negativo. En segundo lugar, busca propiciar experiencias correctivas en las que se ayuda a cada miembro de la pareja a expresar desde la vulnerabilidad esas necesidades y esos miedos de apego, y a responder a esa apertura vulnerable de manera acogedora y reconfortante. La premisa es que tales intercambios vulnerables aumentarán la seguridad en la relación y, en última instancia, reducirán el malestar relacional (Wiebe y Johnson 2017). En la EFCT se emplean diversas intervenciones para profundizar y ampliar las emociones ligadas al apego de cada miembro de la pareja y para apoyarles en el acto de compartirlas con el otro.

Pese a la popularidad duradera y la eficacia demostrada de la EFCT a lo largo de las últimas cuatro décadas, no puede darse por sentado que se transfiera con éxito y resulte aceptable en contextos culturales diversos, como los de África. Algunas voces académicas han sostenido que la EFCT y la teoría del apego están profundamente arraigadas en ideas occidentales sobre las relaciones amorosas y la intimidad, que tal vez no coincidan plenamente con las concepciones de entornos culturalmente diversos (Lesch et al. 2013; Otto y Keller 2014). Además, aunque la necesidad humana universal de conexión y pertenencia está ampliamente reconocida, la investigación transcultural sostiene que la cultura desempeña un papel importante no solo en la configuración de los comportamientos de apego, sino también en el establecimiento de normas sobre la expresión adecuada de las emociones en muchas culturas (Keller 2013; Rothbaum et al. 2000; Strand et al. 2019). Un ejemplo pertinente lo ofrece el equipo de terapeutas EFCT del estudio de Allan et al. (2023), que señalaron las dificultades de implementar la EFCT en contextos donde compartir emociones vulnerables no es la norma cultural. Sin embargo, sabemos poco sobre si terapeutas originarios de contextos africanos conectan con el modelo de la EFCT, y cómo, y si podrían aceptar un modelo que concibe las relaciones de pareja comprometidas como vínculos de apego y prioriza la expresión verbal directa de las emociones y la respuesta empática a la emoción (Greenman y Johnson 2013).

3 El marco teórico de la aceptabilidad

Nuestra exploración de las experiencias de profesionales ugandeses con el enfoque de la EFCT se guio por los principios del marco teórico de la aceptabilidad (Theoretical Framework of Acceptability, TFA) propuesto por Sekhon et al. (2017). En su TFA, la autoría sostiene que la implementación eficaz de una intervención depende de su aceptabilidad tanto para quienes la reciben como para quienes la aplican. Definen la aceptabilidad como «un constructo multifacético que refleja en qué medida las personas que aplican o reciben una intervención sanitaria la consideran adecuada, en función de las respuestas cognitivas y emocionales anticipadas o experimentadas ante la intervención» (p. 1). Dentro del TFA, Sekhon et al. (2017) identifican siete constructos clave de la aceptabilidad: actitud afectiva, carga, eticidad, coherencia de la intervención, coste de oportunidad, eficacia percibida y autoeficacia. Estos componentes determinan conjuntamente cómo las personas (tanto profesionales como personas usuarias de los servicios) evalúan la aceptabilidad de una intervención y se forman un juicio sobre ella.

Además, nuestra inclinación por el término aceptabilidad se inspiró también en la literatura de la ciencia de la implementación (p. ej., Aarons et al. 2011), que sugiere que el éxito de una intervención en un contexto nuevo depende en gran medida del grado en que quienes la aplican la aceptan y creen en ella. Así, en el presente estudio, el TFA ofreció un prisma estructurado y basado en la evidencia para examinar cómo percibían profesionales ugandeses de la salud mental la aceptabilidad y la posible resonancia de la EFCT en su vida personal, así como en sus entornos culturales y profesionales.

4 El presente estudio y las preguntas de investigación

El presente estudio recogió datos cualitativos de profesionales ugandeses de la salud mental sobre sus opiniones y experiencias con el enfoque de la EFCT tras una formación reglada impartida en julio de 2023. Nuestra exploración se guio por dos preguntas de investigación: (1) ¿En qué medida consideraron estas personas que los principios de la EFCT eran aceptables y resonaban con ellas en el plano personal? y (2) ¿cuál es su opinión sobre el ajuste cultural de la EFCT en Uganda? Esta investigación representa una contribución fundamental al creciente corpus de estudios sobre la aplicación de los principios e ideas de la EFCT en contextos culturalmente diversos (Allan et al. 2023; J. Young et al. 2023).

5 Métodos

Obtuvimos la aprobación del comité de ética (IRB) de la Universidad Makerere, institución de investigación de Uganda. El equipo de investigación recurrió a un muestreo intencional y seleccionó deliberadamente a las personas que se iban a entrevistar a partir de una lista de 81 profesionales que habían completado la formación en EFCT en Uganda. El muestreo intencional permitió garantizar que la muestra incluyera una gama diversa de participantes en cuanto a trayectoria profesional, años de experiencia y contexto de práctica, así como participantes capaces de aportar los datos más significativos para los objetivos del estudio (Campbell et al. 2020). De ese grupo de 81, seleccionamos a 30 participantes y les invitamos por correo electrónico a participar en el estudio. De esas 30 personas, 23 aceptaron participar. Se envió por correo electrónico a quienes mostraron interés un enlace a una encuesta de Qualtrics, en la que cumplimentaron un formulario de consentimiento y una lista de características sociodemográficas. Tras recibir el formulario sociodemográfico, un miembro del equipo de investigación escribía a la persona participante para fijar la fecha de la entrevista. Además del consentimiento escrito, las personas participantes dieron su consentimiento verbal antes del comienzo de cada entrevista.

5.1 Participantes

La muestra de este estudio estuvo formada por 23 profesionales de la salud mental (60,9 % mujeres; 39,1 % hombres) seleccionados de un grupo de 81 profesionales que completaron el externship de EFT en Uganda en julio de 2023. La mayoría de las personas participantes (78,3 %) eran de confesión cristiana, el 13,0 % de confesión musulmana y el 4,3 % indicó «Otra». El sesenta y dos por ciento eran profesionales de la salud mental colegiados, el 17,4 % cursaba estudios de posgrado en un programa de formación en salud mental, el 8,7 % eran paraprofesionales y el 4,3 % prefirió no indicar su situación profesional actual. En cuanto a la identidad profesional, la mayoría (39,1 %) se definía como psicólogas o psicólogos del asesoramiento (counseling psychologists), el 30,4 % como profesionales de la psicología clínica, el 13,0 % como profesionales del trabajo social, el 8,7 % como terapeutas de pareja y familia, y el 4,3 % como «Otra». El setenta y tres por ciento tenía un máster, el 17,4 % una licenciatura, el 4,3 % un doctorado y el 4,3 % restante no indicó su nivel de estudios. La mayoría (47,8 %) tenía entre 35 y 44 años, seguida de un 34,8 % de entre 25 y 34 años, un 13% de entre 44 y 54 años y solo un 4,3 % de 55 años o más. En cuanto a los años de práctica, el 56,5 % ejercía desde hacía más de 5 años, el 26,0 % desde hacía entre 1 y 5 años y solo el 17,4 % desde hacía menos de un año. La mayoría (39,1 %) trabajaba tanto en entornos privados como sin ánimo de lucro/humanitarios, el 34,8 % en entornos sin ánimo de lucro, el 17,4 % en consulta privada y el 4,3 % en el ámbito universitario (p. ej., docencia). El cuarenta y siete por ciento de las personas participantes prestaba servicios clínicos a parejas y familias, el 21,7 % solo a madres, padres e hijos, el 13% a niñas, niños y adolescentes, el 4,3 % solo a parejas, y el 13,0 % restante no especificó el tipo de clientela que atendía.

5.2 Recogida de datos

Los datos sociodemográficos se recogieron mediante una encuesta en Qualtrics distribuida por correo electrónico. Las entrevistas cualitativas se realizaron por Zoom a cargo de tres miembros del equipo de investigación (R.A., E.L. y R.K.). Para garantizar la coherencia de la recogida de datos, el equipo elaboró una guía de entrevista semiestructurada con preguntas de profundización destinadas a recoger las perspectivas subjetivas de las personas entrevistadas. Tras varias iteraciones y revisiones, el equipo acordó una guía de entrevista definitiva. Las entrevistas se realizaron en inglés, se grabaron en audio y duraron entre 45 y 60 min.

5.3 Posicionamiento del equipo de investigación

Cada miembro del equipo de investigación ha recibido formación en EFT y participó en la organización y la puesta en marcha del proceso formativo en Uganda. Por ello, conocían a las personas participantes, aunque sin tener una relación estrecha con ellas. Por ejemplo, R.A. dirigía el equipo que organizó la formación y mantenía una relación profesional consolidada con las personas participantes a través de su asociación, la UCA; E.L. fue la formadora principal durante los 4 días del externship; P.G. y R.K. formaban parte del equipo organizador local de la formación y también participaron en ella. Pese a los posibles riesgos derivados de nuestros distintos posicionamientos, como la deseabilidad social durante la recogida de datos, consideramos que las ventajas superan las posibles limitaciones. Por ejemplo, E.L. es la única formadora certificada en EFT con amplia experiencia en la formación de profesionales de distintos países africanos. Además, tanto R.A. como E.L. tienen una amplia formación y experiencia en métodos de investigación cualitativa. Por último, tres de las personas autoras (es decir, R.A., P.G. y R.K.) son de origen ugandés y conocen la cultura ugandesa, lo que benefició al análisis gracias a su condición de personas de dentro de la cultura (Suwankhong y Liamputtong 2015). Los posibles inconvenientes de esa posición interna (por ejemplo, el sesgo) se compensaron, a su vez, con la ventaja de que E.L. es sudafricana y, por tanto, ajena a la cultura. Su participación en el análisis lo enriqueció al aportar una mirada más crítica y fresca, menos influida por sesgos preexistentes sobre la cultura ugandesa que quienes pertenecen a ella podrían a veces pasar por alto.

5.4 Análisis de datos

Una persona asistente de investigación de posgrado, bilingüe y formada, realizó toda la transcripción de los datos. Las cuatro personas coautoras llevaron a cabo el análisis siguiendo la metodología del análisis temático reflexivo (ATR) de Braun y Clarke (2023), con el fin de generar temas que respondieran a cada una de nuestras dos preguntas de investigación: (1) ¿Cuál fue la aceptabilidad de la EFCT y su resonancia con la vida personal de profesionales ugandeses de la salud mental? y (2) ¿cuál es su opinión sobre el ajuste cultural de la EFCT en Uganda? Reconociendo que el análisis de datos cualitativos es intrínsecamente subjetivo, el AT reflexivo permitió a nuestro equipo mantener la transparencia sobre las maneras en que nuestras posiciones sociales, incluidas nuestras trayectorias formativas y nuestros conocimientos previos y sesgos sobre el modelo de la EFT, la cultura ugandesa y su práctica en salud mental, se manifestaron en el análisis (Braun y Clarke 2023). A cada miembro del equipo se le asignaron transcripciones para revisarlas y familiarizarse con los datos, con el encargo de documentar de forma reflexiva sus impresiones y códigos iniciales. Celebramos reuniones semanales para facilitar el debate sobre los códigos iniciales, mientras que la codificación cruzada garantizó la coherencia. También examinamos las intersecciones entre códigos para definir los temas mediante mapas mentales y descripciones concisas, y rastreamos las respuestas recurrentes pertinentes para las preguntas de investigación. Por último, mantuvimos asimismo conversaciones reflexivas sobre nuestros códigos iniciales y nuestras impresiones de los datos. Por ejemplo, en una de nuestras primeras conversaciones sobre los comentarios de algunas personas participantes según los cuales la población ugandesa era en general «poco emocional» o «poco expresiva emocionalmente», una de las personas ugandesas del equipo advirtió contra tales generalizaciones y sostuvo que la gente de Uganda sí era emocionalmente expresiva, pero con matices culturales. Esto nos llevó a hacer una lectura más atenta del material de las entrevistas y a constatar que, más que una falta general de emotividad o de expresión emocional, existían en efecto diversos matices. Algunos de ellos se recogen en los temas y subtemas relativos a la segunda pregunta de investigación.

Tras estos pasos, elaboramos y depuramos de forma colaborativa un esquema de codificación definitivo para cada pregunta de investigación. El último paso consistió en reunir una lista definitiva de temas para cada pregunta, trabajando de cerca con los datos para construir los temas clave que respondían a cada una de ellas.

6 Resultados

Nuestro análisis generó tres temas clave en relación con la primera pregunta de investigación, es decir, la aceptabilidad de la EFCT y su resonancia personal en quienes ejercen: (a) conciencia de la propia historia de apego y de su impacto persistente, (b) herida colectiva y necesidad de un trabajo sobre la persona del terapeuta (self‐of‐the‐therapist, SOT) entre profesionales y (c) sensibilización a las propias experiencias emocionales y a las de los demás. En cuanto a la segunda pregunta de investigación, centrada en la opinión del personal participante sobre el ajuste de la EFCT al contexto ugandés, construimos los dos temas siguientes: (a) la sintonía con las emociones y su verbalización como algo no normativo y (b) las reglas culturales que rigen la expresión emocional. Para facilitar la identificación de las citas, se asignó a las personas participantes un identificador numerado del 1 al 23.

6.1 Pregunta de investigación 1: aceptabilidad y resonancia personal en el personal participante

6.1.1 Conciencia de la propia historia de apego y de su impacto persistente

Las personas participantes contaron que lo aprendido en la formación en EFCT les llevó a reflexionar sobre sus propias historias de apego, incluidas heridas de apego no resueltas, y sobre el impacto persistente de esas heridas: «en mi caso, con el externship pude identificar mis propias cosas negativas que marcaban mi vida, que me hacían actuar de cierta manera. Así que identificarlas es una de las cosas más importantes. … Y también confrontarme con ellas; supongo que la sanación se está produciendo poco a poco» (P9). De forma similar, Participante 11 contó: «las cosas empezaron a desbordarse y la gente, y yo también, sintió cierta tensión, entonces me di cuenta de que tenía algunos asuntos sin atender…», mientras que Participante 17 añadió: «empecé a mirar mi infancia, cosas que pasaron y que nunca pensé que fueran traumas. Y a relacionarlas con cómo me están afectando, sobre todo en mi relación» (P17).

El participante 7 habló del impacto persistente de sus asuntos emocionales no atendidos en sus seres queridos actuales, diciendo: «La EFT tocó de verdad esas partes de las emociones que probablemente también estoy transmitiendo a mis hijos o a mi mujer. Sabes, a veces me doy cuenta de que quizá les hago daño, y no es mi intención, pero me encuentro haciéndoles daño. Si no abordas estos asuntos, acabas, ya sabes, estropeando tu familia, estropeando tu matrimonio, ¿sabes? Así que siento que, eh, fue poco tiempo, pero la EFT llegó hasta mi apego personal con mi familia».

6.1.2 Sensibilización a las propias experiencias emocionales y a las de los demás

Muchas de las personas participantes reflexionaron sobre cómo la experiencia de aprender la EFCT suscitó reflexión y autoconciencia sobre su propia vida emocional, como ilustran las distintas voces que siguen:

Aprendí a reconocer mis emociones y a comunicarlas. Crecí con miedo a expresar lo que siento, pensando que no se supone que deba sentir ni expresar.

(P17)

Además, algunas personas participantes tomaron conciencia de su propia vida y experiencia emocional, pero también de las de otras personas, como sus familiares cercanos (por ejemplo, hijos y cónyuges). Por ejemplo, Participante 18 dijo: «Me ha hecho prestar atención a cómo me responden mis hijos. … Ahora soy más consciente de sus sentimientos, puedo apoyarles», mientras que otra participante, la 10, compartió lo que había comprendido sobre su propia relación de pareja: «…desde la formación, ahora entiendo que quizá necesito expresar qué es lo que necesito de él. Me siento vulnerable y soy capaz de expresar mi vulnerabilidad. Que lo que necesito es apego, y quizá no sé explicarlo mejor para que él lo entienda. Así que siento que ahora tengo más fuerza para expresar lo que quiero» (P10). Esta reflexión muestra un objetivo clave de la EFCT, que consiste en ayudar a las personas a reconocer y modificar los patrones de interacción negativos, al tiempo que se fomentan vínculos emocionales seguros mediante una comunicación abierta y vulnerable con sus seres queridos.

Otras personas participantes reconocieron que esta nueva conciencia emocional, tanto en el plano intrapersonal como en el interpersonal, se convirtió en una poderosa herramienta para transformar su vida y sus relaciones cercanas, como ilustran las palabras de Participante 12:

En mi caso, me ha transformado la vida… la eft es simplemente una manera de ser: si entiendo los anhelos de apego de mi cónyuge o de mi hijo y esa especie de baile propio que está ocurriendo. Si consigo tener destreza, puedo bailar con ellos.

6.1.3 Conciencia de una herida colectiva y necesidad de trabajo SOT

Muchas personas participantes relataron haber presenciado y descubierto durante la formación la multitud de traumas y vulnerabilidades presentes entre sus colegas. Reconocieron que podría ser necesario un trabajo SOT a mayor escala para que el personal ugandés de salud mental desarrolle competencia, comodidad y confianza al aplicar el modelo de la EFCT en su trabajo clínico. Inspirándonos en el trabajo de terapia familiar multigeneracional de Murray Bowen, utilizamos el concepto de SOT para referirnos a las cuestiones y experiencias personales que terapeutas aportan a su trabajo clínico y que pueden afectar a la terapia tanto positiva como negativamente (Laszloffy y Davis 2019). Refiriéndose a lo que algunas personas de nuestro estudio describieron como una «herida colectiva» derivada de experiencias pasadas de terapeutas (ya sea en la familia de origen, en relaciones de pareja o en experiencias vitales en general), una persona terapeuta relató:

Descubrí que nosotros, los terapeutas de Uganda, somos sanadores heridos. hemos pasado por mucho; salió con claridad durante la formación, vi a algunos terapeutas que se derrumbaron y derramaron lágrimas al hablar de sus experiencias pasadas, se volvió tan emotivo que la gente empezó a sacar sus verdaderos problemas, que creo que han estado reprimiendo durante mucho tiempo.

(P11)

La toma de conciencia de la importancia de las emociones, las dificultades y las heridas llevó a las personas participantes a reconocer la necesidad apremiante de un espacio seguro específico para dar prioridad al crecimiento personal mediante el trabajo SOT, como expresó esta persona:

Recuerdo que algunas de las preguntas iban dirigidas directamente a nosotros (preguntas SOT)… Eran muy conmovedoras, como que no podías huir de ellas, aunque pensé que hacía falta un entorno más seguro, como hacer terapia nosotros mismos.

(P18)

Algunas personas describieron haber vivido el modelo de la EFCT de maneras profundamente significativas y vulnerables, sobre todo durante las sesiones en pequeños grupos en las que podían compartir sus propias experiencias. Estar en un espacio tan seguro con otras personas en formación en EFT y otros profesionales que atravesaban la misma experiencia les permitió mostrarse vulnerables y experimentar una auténtica «sanación», como expresó Participante 14:

Mucha gente de nuestro grupo habló de cosas que le dolían en lo más hondo. Diciendo que era la primera vez que lo hacían. Así que fue algo sanador para la mayoría de nosotros…. Tuve la oportunidad de hablar de algunas de estas cosas en la formación. Y la facilitadora, en nuestro pequeño grupo, me animó a buscar terapia, cosa que voy a hacer. Si no hubiera sido por la eft, ¿dónde habría recibido este tipo de retroalimentación? Fue gracias a la eft que me sentí cómodo compartiendo con otros profesionales.

6.2 Pregunta de investigación 2: ajuste de la EFCT al contexto cultural ugandés

Además de la resonancia del modelo con la vida personal del personal de salud mental, señalada en el tema anterior, las personas participantes también consideraron que los principios del modelo eran pertinentes para el contexto ugandés. Insistieron en particular en la universalidad de las emociones, expresada con elocuencia por P14: «somos seres emocionales como humanos. … todos tenemos emociones. Un ser humano sin emociones es como un bidón sin agua». Participante 12 se hizo eco de esta universalidad al decir que, aunque las emociones no se reconozcan, quizá por la propia cultura, «no creo que podamos huir de ellas. Seguimos enfadándonos, seguimos teniendo celos, seguimos estando contentos, ya sabes, celebrar, alegrarnos…». Algunas personas participantes estaban además convencidas de los beneficios terapéuticos de centrarse en la experiencia emocional de la clientela, y dijeron: «si te guían en cómo hacerlo, sobre todo en terapia, con la eft, creo que sería muy potente. Porque si alguien está en contacto con su mundo emocional, eso es potente en su proceso de sanación» (P9).

Pensaban, sin embargo, que podría resultar difícil ayudar a la clientela ugandesa a acceder a su experiencia emocional, vivirla y expresarla en la terapia de pareja. En sus relatos de estas dificultades distinguimos dos temas entrelazados: (i) sintonizar con las experiencias emocionales y verbalizarlas no es la norma, y (ii) reglas culturales de la expresión emocional.

6.2.1 Sintonizar con las experiencias emocionales y verbalizarlas no es la norma

En general, las personas participantes opinaban que la conciencia y la expresión emocionales no eran la norma en el contexto cultural ugandés. Por ejemplo, Participante 6 dijo que «la gente africana» no está «muy cómoda con nuestra expresión emocional» y Participante 18 lo formuló así: «Nuestra cultura no es tan expresiva emocionalmente», mientras que Participante 12 pensaba que:

Sé que la gente siente lo que siente… pero creo que se trata más bien de, simplemente, ponerlo en palabras en el momento, de detenerse de verdad en ello en algún momento…, creo que para muchos de nosotros esa conciencia… el vocabulario emocional… no solo el vocabulario, sino la conciencia emocional de uno mismo de las distintas emociones es el problema…

Para esta persona, el problema de fondo no era necesariamente la ausencia de emociones o de profundidad emocional, sino la dificultad de verbalizar esas emociones de un modo constructivo y accesible. Esta distinción es crucial y coincide con uno de los principios clave del modelo de la EFCT, que pone el acento no solo en vivir las emociones, sino en expresarlas de maneras que favorezcan la comprensión y la conexión.

Además, las personas participantes reconocieron también sus propias dificultades para trabajar con las emociones en terapia, como la falta de formación y de conciencia de sus propias emociones:

P14: No somos terapeutas formados para trabajar con emociones. Tampoco nos conocemos a nosotros mismos… nuestras propias emociones, así que me pregunto cómo vamos a ayudar a otros cuando también tenemos problemas. Así que la formación me ayudó a reflexionar sobre mis propias emociones, y también sobre las emociones de Uganda en general.

P18: … aquí nuestros clientes simplemente tienen miedo de las emociones, y lo mismo nos pasa a nosotros, los terapeutas. A veces no queremos llevar a nuestros clientes a esos momentos en los que están sintiendo el dolor.

Algunas personas participantes atribuyeron la marginación cultural de la experiencia emocional a la pobreza material de gran parte de la población ugandesa y, en consecuencia, a la prioridad dada a las necesidades básicas de supervivencia:

P2: Pienso en nuestro país, y la gente ha pasado por mucho. Así que cuando la vida es dura… sentir lo que sientes es un privilegio. …pero piensa en alguien que (chasquea los dedos) «la vida es dura, tengo que seguir adelante, esto tiene que pasar, tengo que sobrevivir», «sé que estoy enfadado, sé que estoy triste, siento vergüenza, no tengo tiempo, tengo que pasar a lo siguiente».

6.2.2 Reglas culturales de la expresión emocional

Aunque numerosas personas entrevistadas describieron a la población ugandesa como en general «poco emocional» o «poco expresiva emocionalmente», una lectura más atenta de sus respuestas indicó que, más que una falta general de emotividad o de expresión emocional, existían reglas culturales que guiaban la expresión emocional. Estas reglas determinaban que (i) algunas emociones eran más aceptadas que otras y que, además, (ii) estaban entrelazadas con creencias sobre el género, como se expone a continuación.

a. Algunas emociones son más aceptables de expresar

Participante 2 dijo: «Creo que tenemos una jerarquía en lo que respecta a las emociones» y distinguió entre «hay cosas que está bien expresar y hay cosas que cuesta más expresar». Participante 14 estableció la distinción entre emociones aceptables e inaceptables mediante las descripciones de «normales» y «anormales»: «Hay emociones que se consideran normales y otras anormales, según cada persona». De forma similar, la participante 10 diferenció entre emociones «positivas» y «negativas»: «Las emociones negativas no se supone que las expreses. Incluso las positivas, incluso para decirlas en voz alta, tienes que tener cuidado». Participante 9 utilizó el término «vergonzosas» y dijo: «En el contexto de Uganda, algunas emociones son vergonzosas, por ejemplo, a veces no tienes que expresar el amor en público. Ya sabes, los hombres no se abrazan en público…».

Las opiniones de estas personas participantes reflejan normas culturales predominantes en la mayor parte de Uganda que tienden a regular la expresión emocional, de modo que tanto las emociones negativas como las positivas a menudo se reprimen o se expresan con cautela. Ponen de relieve un contexto de contención emocional, posiblemente arraigado en valores culturales que priorizan la armonía, la modestia o el decoro social, lo que puede influir en las relaciones interpersonales y en las dinámicas terapéuticas.

Como en muchos otros contextos del mundo, las personas participantes parecían utilizar los términos «emociones» o «emocional» como sinónimos de emociones vulnerables, y subrayaron que la expresión de esas emociones se percibe como debilidad y a menudo se avergüenza en el contexto ugandés. Según Participante 5: «Aquí las emociones se ven como una debilidad. Eres débil. Lloras. Alguien te llamará llorica». De forma similar, P20 dijo que si los hombres mostraban tristeza, se les preguntaba: «¿Eres un bebé…? Te hunden y te piden que seas un hombre».

b. Reglas emocionales de género

Las reglas de la expresión emocional estaban estrechamente ligadas al género, ya que las personas participantes afirmaron que la aceptabilidad de la expresión emocional en la mayor parte de Uganda variaba considerablemente entre los sexos, es decir, entre hombres y mujeres. Por ejemplo, varias personas participantes señalaron que la tristeza y el llanto estaban especialmente vedados a los hombres, ya que «para los hombres es una señal de debilidad, … en general es una señal de debilidad. “Los hombres no lloran”. Recuerda que cuando te criaban aprendías que “los hombres no lloran”, desde la infancia» (P15). El participante 14, un hombre, lo llevó a lo personal al decir: «Sé que nos cuesta, sobre todo a los hombres. Nos ha costado muchísimo. Así que hay emociones con género… Estas emociones está bien que las manifieste un hombre, estas emociones está bien que las manifiesten las mujeres. …que un hombre muestre que tiene miedo, que está asustado, que llore… así que esas emociones suaves se ven como una debilidad. Si un hombre muestra esas emociones, se considera que no es lo bastante hombre».

Curiosamente, era aceptable que los hombres mostraran ira, pero no las mujeres:

P9: dicen que eso es como inaceptable, que las mujeres expresen ira … los hombres pueden expresar ira, frustración, así que ves muchísimas veces a hombres golpeando la mesa, tirando cosas, porque la frustración y la ira son aceptables para ellos, pero cuando una mujer lo hace, está loca. Y sin embargo es también una expresión emocional.…

La participante 10 explicó que a las mujeres no se les permitía expresar ira porque «eso significa que quieres ser la autoridad. Tú [refiriéndose a una mujer] tienes que someterte, tienes que estar abajo, de modo que aunque estés enfadada, no lo muestres. “Te he pegado, estás enfadada, ve a cocinarme”. Puedes estar enfadada, pero incluso cuando vienen visitas, no deberías mostrarlo. Porque, de algún modo, es como si estuvieras compitiendo con la autoridad». En línea con estas expectativas de género sobre la sumisión de las mujeres a los hombres, P2 se preguntaba cómo se desarrollaría, en el diferencial de poder que caracteriza a muchas parejas ugandesas, una terapia que pone el acento en valorar y fomentar la expresión de una gama de emociones tanto en hombres como en mujeres:

Porque lo que da por sentado la EFT es que compartimos el poder, que el poder es igual, y no lo es. Ya sabes, no lo es, no es un poder igual, sobre todo aquí (en Uganda). Por muy formada que estés como mujer, tu marido tiene todo el poder y lo sabes. …cuando existe ese diferencial de poder no es fácil conseguir que la mujer se muestre vulnerable de ciertas maneras, por ejemplo que le diga ciertas cosas que les están afectando en su relación.

En conjunto, las opiniones de estas personas participantes reflejan normas sociales ugandesas más amplias que tienden a desalentar la expresión emocional abierta, perpetúan la represión emocional y refuerzan roles de género rígidos. Estas dinámicas culturales pueden plantear dificultades para implementar modelos como la EFCT, que hacen de la vulnerabilidad y la apertura emocionales los pilares del cambio terapéutico y del apego seguro en las relaciones íntimas.

7 Discusión

El objetivo principal de este estudio era explorar la aceptabilidad de los principios de la EFCT entre profesionales ugandeses de la salud mental tras una formación reglada en el modelo. El primer hallazgo de nuestro estudio puso de relieve que estas personas conectaron intuitivamente con el modelo de la EFCT y se sintieron movidas a reflexionar de forma significativa sobre distintos aspectos de su vida personal, como sus propias historias de apego y sus relaciones actuales. Este hallazgo coincide con los de otros estudios sobre la EFCT en contextos culturales diversos, como el de Allan et al. (2023), en el que buena parte de las personas terapeutas constataron que aprender el enfoque de la EFCT les ayudó a examinar a fondo sus experiencias vitales personales como base de una práctica de la EFCT culturalmente receptiva. Según Allan y colegas, este proceso de autorreflexión ayuda a terapeutas no solo a comprender sus propios patrones emocionales, sino también a implicarse de manera más auténtica con la clientela, sobre todo al adaptar la EFCT a contextos culturalmente diversos. Esta conciencia es fundamental para terapeutas de Uganda que se inician en el modelo de la EFCT, ya que reforzará su capacidad de conectar auténticamente consigo mismos y empáticamente con su clientela, a la vez que manejan los matices culturales propios de los entornos terapéuticos de Uganda.

7.1 Sensibilización a las propias experiencias emocionales y a las de los demás

Muchas de las personas participantes indicaron también que la experiencia de aprender la EFCT profundizó de manera significativa la conciencia tanto de sus propias emociones como de las de los demás. Esta apertura a tomar conciencia de las propias emociones y a reflexionar sobre ellas se ha identificado también en estudios como el de Rodríguez‐González et al. (2020), en el que profesionales de la clínica señalaron que, tras la formación, se mostraban más abiertos a sus sentimientos, desarrollaban autocompasión y mejoraban sus relaciones personales, en particular siendo más expresivos y afectuosos con sus familiares. De forma similar, en Sandberg y Knestel (2011), 122 terapeutas hispanohablantes que aprendían la EFCT refirieron relaciones más sólidas en diversos ámbitos, entre ellas mejores interacciones con sus parejas, sus hijos y sus madres y padres, así como la sanación de traumas pasados. Otros estudios, como el de Koren et al. (2022), han subrayado el impacto de la EFCT en el crecimiento relacional e individual de terapeutas; las personas participantes describían cómo la formación había mejorado su sintonía emocional, su autenticidad y sus dinámicas relacionales en su propia vida y en la de su clientela. En un contexto como el de Uganda, donde la terapia de pareja está todavía en sus inicios, el crecimiento personal y la autoconciencia que la formación en EFCT fomenta en terapeutas probablemente animarán a adoptar e implementar el modelo. Este desarrollo profesional promete aumentar la aceptación y la integración de la EFCT entre las parejas locales, sencillamente porque terapeutas que interiorizan intuitivamente los principios de la EFCT y los encarnan están mejor preparados para demostrar su pertinencia y eficacia cuando trabajan con personas y parejas (Sandberg et al. 2020).

Además, la formación en EFCT influyó en la autoconciencia y la reflexión en torno a la «herida» emocional del personal de salud mental y a la evidente necesidad de trabajo SOT. Algunas dinámicas socioculturales y sistémicas pertinentes podrían influir en este hallazgo. En primer lugar, en muchas sociedades africanas colectivistas, como Uganda, la expresión emocional personal y la introspección suelen quedar en segundo plano frente a la resiliencia colectiva, la armonía comunitaria y el cumplimiento de roles socialmente prescritos (Basnight‐Brown et al. 2022; Evans et al. 2017). Estos valores culturales dan prioridad al mantenimiento de la cohesión del grupo y de la estabilidad relacional por encima de la exploración, la vivencia y la expresión emocionales individuales, sobre todo en contextos personales e interpersonales.

Es probable que este énfasis colectivo deje sin abordar dificultades emocionales personales en profesionales ugandeses de la salud mental, que pueden sentir la presión y la expectativa de mantenerse fuertes e inquebrantables ante su clientela. En consecuencia, la formación en EFCT, que invitaba a una autorreflexión sobre las dinámicas personales de apego y la emotividad de cada profesional, llevó a estas personas a confrontar asuntos personales no elaborados, lo que a su vez favoreció la conciencia de sus propias heridas emocionales y de la importancia terapéutica del trabajo SOT. Por consiguiente, la futura formación en EFCT y el apoyo a profesionales de la salud mental de Uganda que implementan la EFCT deberían fomentar y respaldar el trabajo SOT. Esta recomendación coincide con estudios que han demostrado la importancia del trabajo SOT para terapeutas, en particular en entornos colectivistas de bajos ingresos (Ballo y Tribe 2023). Estos estudios sostienen que la conciencia de las propias vulnerabilidades y de la propia historia es esencial para un trabajo terapéutico eficaz. La cuestión es aún más marcada en culturas más colectivistas y orientadas a la comunidad, donde terapeutas pueden interiorizar inconscientemente el malestar de su clientela como parte de su responsabilidad social.

Y lo que es más importante, la EFT destaca entre los modelos de psicoterapia por situar el SOT en el centro de su práctica. La EFT pone el acento en la capacidad de terapeutas de sintonizar con su mundo emocional interno, incluidas las heridas de apego pasadas y presentes. A diferencia de otros enfoques, la EFT forma explícitamente a terapeutas para un trabajo emocional profundo, con el objetivo de ayudarles a reconocer sus propias vulnerabilidades emocionales, prevenir la contratransferencia y reforzar la capacidad de establecer vínculos terapéuticos seguros con la clientela (Zeytinoglu‐Saydam y Niño 2019). Este énfasis singular en el trabajo SOT, unido a un sólido respaldo empírico, distingue a la EFT como un modelo que da prioridad a las experiencias emocionales tanto de terapeutas como de la clientela para lograr un cambio terapéutico significativo. Al situar la conciencia emocional de terapeutas en el centro de una práctica eficaz, la EFT subraya la importancia de la introspección personal para crear una experiencia terapéutica verdaderamente transformadora.

7.2 Resonancia de la EFCT con el contexto ugandés

7.2.1 La sintonía con la propia experiencia emocional y su verbalización no son la norma

El personal ugandés participante reconoció la importancia de trabajar con las emociones y expresó la necesidad de ese trabajo para una terapia eficaz en su contexto. Sin embargo, también anticipó dificultades derivadas de las limitaciones, tanto de su clientela como propias, en materia de sintonía, lenguaje y expresión emocionales. Esta preocupación coincide con los hallazgos de Allan et al. (2023), en los que terapeutas señalaron obstáculos similares para adoptar la EFCT en sus contextos culturales específicos. Además, la investigación de Sandberg et al. (2020) ilustró experiencias contrastadas entre terapeutas: profesionales de la EFCT de habla inglesa encontraban a menudo contraintuitivo el foco emocional, mientras que sus colegas de habla hispana lo veían en armonía con las normas culturales latinas. Estas observaciones subrayan las diferencias culturales en la expresión emocional, sobre todo al comparar culturas individualistas y colectivistas. Por ejemplo, los estudios indican que en Ghana la expresión emocional tiene menos prioridad en la vida cotidiana (Dzokoto 2010), y la investigación muestra que las culturas occidentales individualistas suelen vincular más estrechamente las experiencias emocionales positivas con la satisfacción vital que sus equivalentes colectivistas africanas y orientales. En la mayoría de las culturas individualistas se valoran las expresiones emocionales tanto positivas como negativas, mientras que las culturas colectivistas, como muchas de África, suelen poner el acento en la contención emocional o en la comunicación emocional indirecta (Basnight‐Brown et al. 2022).

Para abordar tales normas culturales, las y los terapeutas EFCT del estudio de Allan et al. (2023) propusieron adaptar su lenguaje a las costumbres locales y abogaron por integrar una gama más amplia de teorías de la emoción en sus programas de formación. De forma similar, Hattori (2015) desarrolló un modelo de EFCT culturalmente sensible para parejas japonesas. Este modelo pone el acento en la armonía social y en la importancia de la psicoeducación sobre las emociones y el apego para clientes que pueden proceder de entornos con un vocabulario o una expresión emocionales limitados. El enfoque de Hattori redujo eficazmente las barreras culturales a la comunicación de emociones negativas en las parejas. Otras investigaciones, como la de Allan et al. (2023), han formulado principios orientadores para profesionales de la clínica que deben manejar diferencias culturales en la práctica de la EFCT, subrayando que la autoconciencia de terapeutas, la competencia cultural y la apertura a comprender el bagaje cultural de la clientela, incluida la comprensión de los significados asociados a sus normas sociales sobre la expresión emocional, son esenciales para una práctica de la EFT culturalmente sensible. Queda por explorar si estas estrategias serían útiles en el contexto ugandés.

7.2.2 Reglas culturales de las emociones

Las experiencias compartidas por las personas participantes en nuestro estudio revelan las reglas socioculturales implícitas en torno a las emociones y a la expresión emocional, que es crucial tener en cuenta al implementar el modelo de la EFCT en Uganda y en contextos africanos igualmente diversos. Estas normas determinan qué emociones se consideran aceptables y cuáles se desaconsejan, y el género aparece como una influencia clave. En consonancia con la investigación antropológica y psicológica, las personas tienden a expresar las emociones culturalmente sancionadas, y estas reglas sobre lo que es culturalmente apropiado o no expresar difieren y también tienden a estar marcadas por el género según los contextos culturales (Deng 2019; Immordino‐Yang et al. 2016). Nuestros hallazgos reflejaron un acuerdo general en que, si bien la ira se consideraba aceptable en los hombres en Uganda, a menudo estaba mal vista en las mujeres.

Pese a la idea predominante de que las emociones, sobre todo las negativas, son ampliamente desaprobadas en los entornos africanos, esta caracterización simplifica en exceso una realidad más matizada. En Uganda, como en muchas culturas africanas, las emociones no se rechazan sin más, sino que se regulan según el contexto y se expresan de maneras socialmente aceptables y culturalmente significativas. Por ejemplo, emociones como la vergüenza o la ira pueden desalentarse en público para preservar la armonía comunitaria, un rasgo distintivo de muchos contextos colectivistas. Sin embargo, estas emociones se canalizan a menudo a través de formas culturalmente arraigadas como los proverbios, los rituales y la narración de historias (Lozada 2024).

Es importante señalar que la diversidad de Uganda, como la de muchos países africanos, hace que las normas emocionales estén lejos de ser uniformes. África abarca más de 54 países, con miles de grupos étnicos y una rica variación lingüística y ritual. Un estudio reciente que examinó la percepción de las emociones en 15 lenguas africanas confirmó esta diversidad y mostró diferencias marcadas en la longitud de los textos, la polaridad del sentimiento, las combinaciones de emociones y la intensidad (Ahmad et al. 2025). Por ejemplo, los textos emotivos en somalí tendían a ser más largos, las lenguas de Nigeria contenían más sentimiento negativo, y combinaciones universales de emociones como ira–asco aparecían en todas las lenguas. Mientras que las lenguas bantúes mostraban patrones de intensidad similares, las lenguas afroasiáticas y el pidgin nigeriano presentaban una mayor variación. Estos hallazgos subrayan la necesidad de enfoques informados cultural y lingüísticamente al estudiar la expresión emocional o trabajar con ella en contextos africanos.

Pueden establecerse paralelismos con el contexto estadounidense, donde la discriminación racial sistémica ha configurado las normas emocionales de la población afroestadounidense. Nightingale et al. (2019) describen el uso de «máscaras de supervivencia» para ocultar las emociones vulnerables a modo de autoprotección. En la EFCT, se anima a terapeutas que trabajan con parejas negras a validar la necesidad de esas estrategias protectoras, al tiempo que fomentan la seguridad necesaria para la vulnerabilidad emocional dentro de la relación.

Además, aunque gran parte de la investigación sobre las emociones procede de Occidente y a menudo presenta las culturas occidentales como más expresivas emocionalmente, esta suposición pasa por alto restricciones importantes. Las normas occidentales también regulan las emociones, y ciertas expresiones «negativas», como la tristeza masculina o la vulnerabilidad en público, suelen estar estigmatizadas. En resumen, conviene señalar que tanto en los entornos africanos como en los occidentales, los valores culturales y las expectativas sociales determinan cuándo, cómo y qué emociones se expresan. Esto refuerza la necesidad de profesionales con sintonía cultural si se quiere que la EFCT sea pertinente y aplicable en Uganda y en otros entornos africanos.

Nuestro hallazgo de que los hombres en Uganda asocian la expresión de emociones vulnerables con la debilidad concuerda con la investigación más amplia sobre los hombres y la masculinidad (Holmes 2015). En muchas sociedades africanas, la masculinidad está estrechamente vinculada a ser racional, fuerte, resiliente y menos emocional (Morrell et al. 2013; Ratele 2021). Por ejemplo, en un estudio que exploró la resonancia de la EFCT en un grupo de parejas sudafricanas racializadas, se constató que en este contexto africano los hombres negros eran percibidos a menudo como más racionales y menos emocionales (Lesch et al. 2018). Esta percepción social coincide con expectativas tradicionales más amplias según las cuales los hombres africanos deben cumplir roles culturalmente prescritos de protectores y proveedores (Kiselica et al. 2016). En consecuencia, emociones vulnerables como la tristeza, el miedo y el dolor suelen considerarse incompatibles con los ideales masculinos africanos, de modo que su expresión puede percibirse como un menoscabo de la autoridad o la fiabilidad de un hombre. En este contexto, es probable que muchos hombres ugandeses vean la contención emocional como esencial para preservar su estatus social y su autoridad familiar. En la misma línea, nuestro hallazgo de que ciertas emociones como la ira se consideraban más aceptables en los hombres ugandeses que en las mujeres, y a la inversa, coincide con la investigación transcultural que ha indicado que la ira suele aceptarse más en los hombres, mientras que la tristeza se considera más apropiada para las mujeres (Chaplin 2015). En Estados Unidos, los hombres afroestadounidenses suelen ser socializados para desconectarse emocionalmente como respuesta a la adversidad sistémica (Nightingale et al. 2019), lo que pone de relieve normas de género culturalmente específicas en torno a la expresión emocional.

7.3 Limitaciones del estudio

Quizá la principal limitación de nuestro estudio sea que no incluimos a parejas que recibieran tratamiento con EFCT, dado que se trataba de la primera formación en EFCT de Uganda. Nuestros datos reflejan únicamente las perspectivas de profesionales ugandeses formados en EFCT, en tanto que proveedores actuales y futuros de terapia de pareja. Por ello, en el momento de redactar este artículo, no pudimos determinar cómo podría recibir el modelo la población en general más allá de lo que referían las personas entrevistadas, lo que limita la generalización global de nuestros hallazgos. En segundo lugar, no recogimos las perspectivas de los 81 profesionales formados en EFCT, lo que puede haber limitado la gama de experiencias representadas. Además, dado el foco principal del estudio, no pudimos captar toda la amplitud de la rica diversidad cultural de Uganda, un reto en un país con más de 17 grandes etnias y 56 lenguas. Aunque las personas participantes representaban diversas subculturas de Uganda, la mayoría vivía y trabajaba en zonas urbanas, lo que puede haber influido en sus perspectivas y limita, por tanto, la aplicabilidad de los hallazgos a comunidades más rurales o infrarrepresentadas. En conjunto, estas limitaciones restringen aún más la generalización del estudio. Por ello, nuestros hallazgos deben utilizarse como exploratorios y provisionales, y como base para emprender estudios de mayor escala que incluyan amplias muestras de personas usuarias del modelo, como las parejas ugandesas.

7.3.1 Implicaciones para la investigación

Dado que nuestro estudio cuestiona la suposición habitual de que la población ugandesa, como gran parte de la africana, evita expresar las emociones, la investigación futura debería explorar los contextos culturales matizados en los que se produce la expresión emocional. Se podría investigar cómo las reglas culturales implícitas configuran la expresión emocional en distintos entornos, como las dinámicas familiares, las relaciones de pareja o los entornos profesionales. Además, los estudios futuros podrían explorar cómo varían estas reglas culturales entre generaciones, entre poblaciones rurales y urbanas, y entre los distintos grupos étnicos de Uganda.

En relación con ello, los estudios futuros deberían profundizar en las maneras singulares en que las parejas ugandesas en relaciones íntimas expresan emociones vulnerables, como el afecto, el dolor y la herida. Comprender estas formas culturalmente matizadas de expresar la emoción y el afecto ofrecería una comprensión más completa de la expresión emocional en Uganda, podría cuestionar las generalizaciones sobre la contención emocional en las culturas africanas y, de este modo, orientar adaptaciones culturales específicas de los principios de la EFCT para seguir aplicándolos ampliamente en Uganda. Además, dado que las expectativas culturales tradicionales de masculinidad en Uganda (que encarnan rasgos como la dureza, el estoicismo y una menor emotividad), en particular en las relaciones de pareja, pueden limitar la expresión emocional de los hombres y afectar potencialmente a su papel como parejas y padres, la investigación debería explorar las maneras singulares en que los hombres ugandeses manejan y expresan sus emociones, sobre todo en las relaciones íntimas. Al examinar estas maneras singulares, la investigación podría aportar información valiosa que oriente prácticas de terapia de pareja culturalmente aceptables en Uganda.

Por otra parte, para evaluar la aceptabilidad de la EFT en Uganda será clave considerar cómo reciben la EFCT las parejas en un contexto multicultural como el ugandés, donde perspectivas y normas diversas en torno a la intimidad, la conexión y la expresión emocional están influidas por otros factores contextuales como la pertenencia étnica, el nivel socioeconómico y el género. Una pregunta de investigación central que podría explorarse aquí es: ¿cómo perciben las parejas ugandesas el modelo de la EFCT como ayuda para comprender y afrontar el malestar relacional en medio de estas dinámicas culturales?

7.3.2 Implicaciones para la práctica y la formación

Quienes ejercen en Uganda deben dar pasos decisivos si se quiere que la EFT se expanda. En primer lugar, es necesario sentirse a gusto experimentando emociones vulnerables y apoyar a la clientela para que haga lo mismo. En segundo lugar, deberían esforzarse por ofrecer a su clientela psicoeducación sobre la función de las emociones y, por último, desarrollar un vocabulario en las lenguas locales para emociones específicas. Estas aportaciones podrían mejorar la expresión y la comprensión emocionales de la clientela, haciendo la terapia EFCT más accesible y eficaz.

Además, terapeutas de Uganda deberían reconocer y valorar las diversas perspectivas sobre las relaciones, las emociones y la expresión emocional que configuran las dinámicas socioculturales, políticas y económicas existentes (Nightingale et al. 2019). Esto es especialmente pertinente para profesionales de la clínica de Uganda y de otros contextos culturalmente diversos que se proponen incorporar el enfoque de la EFCT a su práctica. En Uganda, donde predominan los valores culturales colectivos, que influyen de manera notable en las relaciones interpersonales y en las reglas de la expresión emocional, es crucial que quienes ejercen la clínica estén atentos a no imponer valores eurocéntricos e individualistas relativos al vínculo y a la expresión emocional. Para mitigarlo, recomendamos que terapeutas de Uganda que utilizan la EFCT participen en una supervisión continua de EFT culturalmente receptiva y en un trabajo SOT (Allan et al. 2023; Wang 2024).

Asimismo, quienes ejercen en Uganda y desean utilizar la EFCT deberían explorar maneras de integrarla con prácticas autóctonas que llevan mucho tiempo resultando eficaces para resolver los conflictos conyugales. Por ejemplo, un estudio reciente sobre parejas cristianas en Uganda indicó que la mayoría de ellas integraban valores cristianos con prácticas culturales tradicionales (por ejemplo, buscar el consejo de personas mayores de confianza) para resolver los conflictos conyugales, y que esa integración mejoraba la eficacia de la resolución de conflictos en estas parejas (Akurut 2022). Por tanto, sostenemos que comprender e integrar prácticas autóctonas culturalmente pertinentes con enfoques terapéuticos contemporáneos como la EFCT puede mejorar la eficacia del modelo y su aceptación más amplia en Uganda. Un último punto se refiere a la formación, la supervisión y la mentoría futuras. A diferencia de otros modelos de psicoterapia, la EFT se aprende con mayor eficacia dentro de una comunidad de apoyo, en la que profesionales pueden participar en el aprendizaje entre pares, la supervisión y la práctica compartida. Si la práctica de la EFT ha de crecer y extenderse en Uganda, crear este tipo de redes podría impulsar el desarrollo de competencias, ofrecer orientación y fomentar la colaboración entre profesionales.

7.3.3 Implicaciones para las políticas públicas

Uganda es uno de los pocos países africanos con una política de salud mental sólida, actualizada recientemente en 2019, que ha ampliado el acceso a los servicios de salud mental, también para quienes viven en zonas rurales (Kikooma et al. 2024). Aunque se trata de un avance alentador, ahora es crucial que el Gobierno y los responsables políticos reconozcan primero y apoyen después las nuevas modalidades de psicoterapia relacional, como la EFCT. Aunque ya se ha ofrecido formación en EFCT a numerosos profesionales ugandeses de la salud mental, el Gobierno debería asociarse con las asociaciones locales de salud mental (como la Uganda Counseling Association) para apoyar de forma continuada iniciativas destinadas a seguir investigando y a adaptar culturalmente este enfoque a los diversos grupos étnicos de Uganda.

7.4 Consideraciones para la implementación

Las implicaciones anteriores deben examinarse junto con consideraciones prácticas clave para la implementación. En primer lugar, dado que Uganda sigue siendo un país de bajos ingresos, la asequibilidad y la accesibilidad siguen siendo obstáculos importantes para una asistencia regular a terapia. En concreto, aunque la EFCT se describe como una modalidad breve de terapia de pareja (Johnson 2012), el número de sesiones necesarias para implementar eficazmente el modelo plantea dificultades considerables a profesionales que trabajan con clientes que no pueden comprometerse a acudir con regularidad o a más de unas pocas sesiones. Además, quienes ejercen en Uganda deben también manejar las inquietudes relativas a la confidencialidad y determinar los formatos de terapia culturalmente preferidos. Esto hace aún más necesaria la adaptación (por ejemplo, de un tratamiento a largo plazo a uno a corto plazo) para una implementación eficaz y sostenible del modelo en este contexto sociocultural singular. Otra consideración importante es el estigma. El estigma asociado a la salud mental sigue estando muy extendido en Uganda, lo que probablemente complicará aún más el compromiso de la clientela con la terapia EFCT (Asiimwe et al. 2023). Sin embargo, la EFT resulta prometedora gracias a sus técnicas singulares, como la validación, que podrían utilizarse para abordar el estigma y derribar barreras a la búsqueda de ayuda. La tercera y última consideración importante es el contexto multilingüe de Uganda, con más de 56 lenguas reconocidas habladas en el país. La ausencia de una lengua nacional unificadora complica aún más la comunicación en los entornos terapéuticos, sobre todo en las zonas rurales. Aunque el inglés es la lengua oficial de Uganda, se aprende principalmente a través de la educación formal, lo que lo hace inaccesible para muchas personas de comunidades con bajo nivel educativo (Ssentanda 2014). Esta diversidad lingüística, aunque merece celebrarse, supone un reto importante para implementar la EFCT, sobre todo en las zonas rurales de bajos ingresos de Uganda. Para que el modelo se adopte eficazmente, puede que terapeutas tengan que adaptarlo, junto con sus técnicas, a las lenguas locales y tener en cuenta los distintos niveles de alfabetización para garantizar una implicación y una comprensión significativas.

8 Conclusión

Nuestra exploración de la EFCT en el contexto ugandés reveló tanto oportunidades como dificultades para su implementación. Las opiniones de profesionales ugandeses de la salud mental subrayan la necesidad de seguir investigando el ajuste cultural del modelo, incluido si la EFCT debe adaptarse, y cómo, para integrar los valores locales, las normas relacionales y las conductas de búsqueda de ayuda. Los estudios futuros podrían incluir a parejas ugandesas reales que vivan la EFCT, para comprender mejor su pertinencia y su eficacia en la práctica. Aunque las personas participantes en nuestro estudio consideraron la EFCT un enfoque prometedor para su práctica personal y profesional, su aplicación eficaz dependerá de sistemas de apoyo sostenibles para profesionales formados y de una integración meditada de las prácticas autóctonas. Además, también es importante identificar las competencias esenciales de terapeutas sistémicos que practican la EFCT en Uganda y examinar en qué podrían diferir la formación y la supervisión de un contexto a otro. A medida que Uganda sigue desarrollando sus políticas de salud mental, apoyar la adaptación de enfoques relacionales como la EFCT será crucial para responder a las necesidades de salud mental y relacional, cada vez mayores y más complejas, de parejas y familias en este contexto diverso y en evolución.

Complexe Systémique: puntos clave

El estudio aborda la implementación de un modelo desde la base: antes de preguntarse si la EFCT conviene a las parejas ugandesas, pregunta a terapeutas que acaban de formarse en ella. Un primer hallazgo, familiar para cualquiera que enseñe la práctica sistémica: un modelo centrado en el apego toca primero la historia de quienes lo aprenden, hasta el punto de revelar una «herida colectiva» y la necesidad de un trabajo sobre la persona del terapeuta. Un segundo hallazgo, más sutil de lo que parece: Uganda no es «poco emocional»; la emoción está regida por reglas jerarquizadas y marcadas por el género, en las que la ira sigue siendo un privilegio masculino y la tristeza una confesión de debilidad. Para la terapia de pareja, la tarea no consiste solo en aprender a expresar, sino en comprender lo que la expresión implica dentro de una relación de poder. Las limitaciones se reconocen: una muestra urbana, entrevistada en inglés por el mismo equipo que organizó la formación, y ninguna pareja. Para leer junto con el artículo sobre la adaptación cultural de la EFCT y de su formación para Uganda y el estudio sobre el acceso a las emociones en parejas chinas.

Notas del original

Agradecimientos. La autoría desea expresar su gratitud al personal ugandés de salud mental que dedicaron su tiempo a participar y a compartir sus reflexiones, que guiaron la exploración. Un agradecimiento especial a Conexa International por reunir un equipo multicultural de especialistas en EFT de Norteamérica, Uganda y Sudáfrica que hizo realidad la primera formación en EFT de Uganda. La autoría agradece sinceramente asimismo el liderazgo de la Ugandan Counseling Association (UCA), cuya colaboración con Conexa fue decisiva para el éxito de la organización y la puesta en marcha de la formación. Reconoce además el inestimable esfuerzo de su asistente de investigación, que trabajó incansablemente para organizar y transcribir los datos de este estudio. Por último, damos las gracias a todas las personas autoras de este manuscrito, cuyas contribuciones académicas lo han enriquecido.

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Traducción no oficial de Acceptability of Emotionally Focused Therapy in Uganda: The Views of Mental Health Workers, de Ronald Asiimwe, Elmien Lesch, Pendo Galukande y Rosco Kasujja, Journal of Marital and Family Therapy, vol. 51, n.o 4 (2025), doi: 10.1111/jmft.70084, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «Acceptability of Emotionally Focused Therapy in Uganda: The Views of Mental Health Workers», publicado en Journal of Marital and Family Therapy (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Asiimwe, R., Lesch, E., Galukande, P., et Kasujja, R. (2025). Acceptability of Emotionally Focused Therapy in Uganda: The Views of Mental Health Workers. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/acceptability-of-emotionally-focused-therapy-in-uganda-the-views-of-mental-health-workers (Obra original publicada en 2025 en Journal of Marital and Family Therapy, 51(4), e70084 (2025); republicada en 2025 por Journal of Marital and Family Therapy, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jmft.70084)

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