Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Marital and Family Therapy · Terapia familiar
¿Qué hace el cuerpo de quien ejerce la terapia durante una sesión de pareja? El equipo de Sari Kailanko entrevistó a ocho docentes de larga trayectoria en terapia de pareja focalizada en las emociones. Todas estas personas afirman apoyarse en sus propias sensaciones para orientar sus intervenciones, leer lo que ocurre entre los integrantes de la pareja y profundizar la emoción, y piden que esta habilidad, aprendida fuera de la formación reglada, se enseñe por fin.
Traducción no oficial al español de Somatic experience of emotion in emotionally focused couple therapy: Experienced trainer therapists' views and experiences, de Sari Kailanko, Stephanie A. Wiebe, Giorgio A. Tasca, Aarno A. Laitila y Robert Allan, publicado en Journal of Marital and Family Therapy (Wiley) (2022), doi: 10.1111/jmft.12543, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las dos tablas se presentan en forma de listas; no se reproduce el apéndice en línea que describe el procedimiento analítico. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Es lo que hace que el trabajo tenga sentido y profundidad; si no, es un ejercicio intelectual.
Terapeuta docente de EFT, citada por Sari Kailanko, Stephanie A. Wiebe, Giorgio A. Tasca, Aarno A. Laitila y Robert Allan
Resumen
En general, la activación de las emociones se siente y se expresa a menudo como una experiencia somática en el cuerpo. En la terapia de pareja focalizada en las emociones (EFT), la profundización de la vivencia emocional hace posible el cambio terapéutico. Esta investigación explora las experiencias de ocho terapeutas docentes de EFT con amplia experiencia en relación con sus vivencias somáticas en el trabajo con parejas. Mediante un análisis fenomenológico interpretativo de entrevistas en profundidad transcritas, los datos de esta investigación arrojaron tres temas centrales que recogen las experiencias de estas personas en el uso, en terapia, de sus propias vivencias somáticas y de las de las parejas: (1) la importancia y la pertinencia de las experiencias somáticas, (2) el uso que hacen terapeutas de sus propias experiencias somáticas y (3) el trabajo con las experiencias somáticas de las personas consultantes. Los resultados sugieren que, en su trabajo con parejas, terapeutas sí se centran en sus propias experiencias somáticas y en las de las parejas, y que el ámbito de la EFT podría beneficiarse de un mapa que oriente a terapeutas sobre cómo centrarse en las experiencias somáticas sentidas como forma de mantener el énfasis en la vivencia emocional.
La terapia de pareja focalizada en las emociones (EFT; Johnson, 2004, 2020) es una terapia experiencial y sistémica que se centra en las experiencias emocionales ligadas al apego de cada integrante de una pareja. Su objetivo es crear en sesión una experiencia emocional profunda para cada integrante, lo que hace posible el cambio y el intercambio de experiencias mediante escenificaciones (enactments) destinadas a favorecer la interacción de la pareja y la sensación de un vínculo emocional seguro entre sus integrantes (Palmer & Johnson, 2002). Aunque la experiencia somática de la emoción es una parte clave de la vivencia emocional, ha recibido una atención limitada en la literatura sobre EFT (p. ej., Allan et al., 2015). El propósito de este estudio es explorar cómo terapeutas docentes de EFT con amplia experiencia describen sus vivencias y sus opiniones sobre los fenómenos somáticos en su trabajo terapéutico. Esta investigación puede aportar una nueva comprensión de la experiencia somática de la emoción en la terapia de pareja EFT, para ayudar a terapeutas a facilitar en cada integrante de la pareja emociones más profundas, sentidas en el cuerpo.
En las terapias experienciales, se considera necesaria una activación emocional de moderada a alta en el proceso de cambio. Por ello, el objetivo terapéutico consiste en facilitar la activación emocional, aunque no hasta el punto de que resulte desreguladora (Greenberg, 2015). Cuando las personas en psicoterapia experimentan emociones, tienen reacciones fisiológicas correspondientes en el cuerpo (Jung et al., 2017). La conciencia de los propios estados corporales internos, o interocepción, desempeña un papel importante en la vivencia de las emociones. La investigación de Jung y su equipo (2017) identificó patrones significativos de sensaciones corporales para cada emoción, como el miedo, la ira y la tristeza. Así pues, la emoción es un estado interno subjetivo de la persona, acompañado de respuestas fisiológicas involuntarias.
Paralelamente, parte de la investigación en psicoterapia ha pasado de centrarse exclusivamente en los modos lingüísticos de comunicación a incorporar modos afectivos y somáticos de comunicación, también en la terapia de pareja (Laitila et al., 2018; Nyman-Salonen et al., 2020; Seikkula et al., 2018). Las raíces de las intervenciones terapéuticas de orientación somática se encuentran en la investigación de Gendlin (Gendlin, 1961, 1964, 1969) y en su concepto de «sensación sentida» (felt sense), que remite a la vivencia de las emociones en el cuerpo (Gendlin, 1961). El filósofo fenomenólogo Merleau-Ponty afirmó que la comprensión de nuestra vida y del mundo comienza como una experiencia encarnada, y además que «es a través de mi cuerpo como comprendo a los demás» (1962, p. 186). En esta línea, un estudio reciente de Sleater y Scheiner (2019) aplicó el análisis fenomenológico interpretativo a las transcripciones de terapias de seis profesionales de la clínica con experiencia que trabajaban con consultantes individuales. Sus resultados sugerían que la «corporeización» era un tema destacado del «uso del self» terapéutico en la terapia (Sleater & Scheiner, 2019). En el presente estudio nos interesaban las opiniones de terapeutas de pareja sobre los fenómenos somáticos, incluidas sus propias experiencias somáticas y las de las parejas.
Greenberg et al. (1993) definieron la presencia terapéutica no solo como la manifestación de empatía, sino también como la conciencia que tiene la persona terapeuta de su experiencia, en el momento presente, de lo que ocurre en la sesión. Greenberg y su equipo subrayaron que la manera y el estilo terapéuticos, incluidos el tono de voz y la expresión no verbal, desempeñan un papel esencial para comunicar esa presencia.
La investigación en terapia de pareja reconoce que la presencia emocional terapéutica es una parte importante de la EFT para parejas (Furrow et al., 2012). La práctica de la EFT, tal como la formula Johnson (2004, 2020), incluye la sintonía empática, la validación, las conjeturas empáticas, las preguntas y respuestas evocadoras, el abordaje de las estrategias de desactivación e hiperactivación, la intensificación, la reformulación y las escenificaciones (Johnson, 2004, 2020). Johnson (2004) destacó el acceso de terapeutas a su propia vivencia emocional como fuente importante de empatía, de sintonía empática y de capacidad de respuesta. Sin embargo, Palmer y Johnson (2002) señalaron que terapeutas noveles pueden aplicar la EFT para parejas de forma más mecánica hasta que el modelo queda plenamente integrado en su manera de trabajar a través del proceso de supervisión clínica.
En un estudio sobre el ablandamiento de la parte perseguidora, un acontecimiento de cambio clave en EFT, Furrow y su equipo (2012) observaron que la presencia emocional terapéutica predecía niveles más altos de vivencia emocional en las personas consultantes. Es decir, cuando terapeutas de EFT dirigían una atención explícita a las experiencias actuales de cada integrante de la pareja, transmitiendo una sensación de presencia e implicación personales, estas personas mostraban una vivencia emocional más profunda (Furrow et al., 2012). Concretamente, cuando terapeutas de EFT suavizaban la voz durante una intervención, la probabilidad de que la persona alcanzara un nivel intensificado de vivencia emocional era 2,2 veces mayor. Una mayor capacidad de respuesta emocional terapéutica predecía también una mayor probabilidad de vivencia emocional intensificada en la pareja (Furrow et al., 2012). Por tanto, la capacidad de sintonizar con la propia experiencia somática y con la de las personas consultantes puede facilitar una implicación más profunda y un proceso terapéutico experiencial.
La mayor parte del tiempo, las intervenciones de EFT implican una profundización de la emoción (Johnson, 2009). Las intervenciones de EFT que implican profundizar la emoción y, probablemente, un componente somático están vinculadas a acontecimientos de cambio significativos en EFT, como acceder a los miedos y anhelos ligados al apego, explorarlos e intensificarlos, vividos primero por un integrante de la pareja y compartidos después mediante una escenificación entre ambos. Además, se explora con cada integrante la experiencia de haber compartido (Bradley & Furrow, 2004, 2007). Comprender cómo terapeutas utilizan eficazmente en EFT las intervenciones de intensificación y evocadoras puede mejorar nuestra comprensión de cómo facilitar el cambio en las parejas. Comprender mejor cómo terapeutas se implican en la dimensión somática de las intervenciones de intensificación y evocadoras puede ser una vía hacia ese objetivo.
Para comprender mejor el papel de las intervenciones de EFT que implican la experiencia somática, Kailanko y su equipo (2020a; 2020b) estudiaron intervenciones centradas en las experiencias somáticas de las personas consultantes durante sesiones de EFT para parejas. Observaron que terapeutas docentes de EFT con amplia experiencia utilizaban intervenciones centradas en las experiencias somáticas de cada integrante de la pareja, y que las intervenciones de foco somático se asociaban significativamente con una mayor profundidad de la vivencia emocional de las parejas.
En el presente estudio cualitativo, que utiliza la metodología fenomenológica interpretativa, exploramos cómo terapeutas docentes de EFT con amplia experiencia ven los fenómenos somáticos y sus vivencias, si dicen prestarles atención y de qué manera, y cómo describen sus experiencias de trabajo con sus propias experiencias somáticas y con las de cada integrante de la pareja. Comprender las opiniones de terapeutas de EFT sobre los fenómenos somáticos es importante por dos razones. En primer lugar, este tipo de conocimiento puede aportar una pieza que falta en la investigación dentro del marco de la EFT, con el objetivo de comprender mejor cómo la dimensión somática de la experiencia en las sesiones de EFT facilita el cambio emocional en la pareja. En segundo lugar, este conocimiento puede contribuir a elaborar un mapa que oriente a terapeutas a centrarse en las experiencias somáticas sentidas como forma de mantener el foco en la vivencia emocional durante la EFT.
Reclutamos a ocho de las 56 personas con certificación de docente de EFT que figuraban en el sitio web del International Centre for Excellence in Emotionally Focused Therapy (ICEEFT) en octubre de 2018. Contactamos directamente por correo electrónico con 12 de ellas y 8 manifestaron su interés en participar en el estudio. Antes de la entrevista, se informó a estas personas del procedimiento del estudio y se les entregó un aviso de privacidad, y dieron su consentimiento informado para participar. Las entrevistas tuvieron lugar entre julio y noviembre de 2019.
Las ocho personas participantes, siete mujeres y un hombre, procedían de tres continentes distintos y tenían una media de más de 25 años (18–40) de experiencia clínica en terapia de pareja. Todas eran blancas y tenían entre 50 y 70 años. Se seleccionó como muestra a terapeutas docentes de EFT con amplia experiencia con el fin de reunir, de la forma más amplia y profunda posible, la sabiduría colectiva sobre cómo se practica la EFT de manera prototípica o ideal, es decir, la teoría declarada de la práctica de la EFT. Así, la selección de terapeutas docentes se hizo para ver si reconocían los fenómenos somáticos en su trabajo y, en caso afirmativo, cómo describían su utilización. Todas estas personas declararon utilizar únicamente el enfoque terapéutico EFT en su práctica, y se dedicaban activamente a la formación y la supervisión de terapeutas de EFT en formación a escala local e internacional.
Recogimos los datos mediante entrevistas semiestructuradas presenciales. El objetivo de la entrevista era obtener una comprensión rica y profunda de las experiencias de las personas participantes con los fenómenos somáticos en la terapia de pareja. Los temas de la entrevista semiestructurada fueron: (a) sus opiniones sobre la pertinencia o la importancia de los fenómenos somáticos para su propio trabajo clínico; (b) sus experiencias de prestar atención a la dimensión somática durante la terapia; (c) sus experiencias, si las había, de uso de la experiencia somática; (d) ejemplos, tomados de su propio trabajo clínico, de uso de experiencias somáticas; y (e) su conciencia de utilizar la experiencia somática en el trabajo clínico. Utilizamos preguntas abiertas, como: ¿Cómo ve los fenómenos somáticos en la EFT? ¿Cómo los utiliza en su trabajo con parejas? ¿Podría darme un ejemplo, por favor? ¿Hasta qué punto los utiliza de forma consciente? ¿Qué importancia ve en la dimensión somática de su trabajo? ¿Tendría otros ejemplos de cómo la utiliza? Con ellas buscábamos explorar las opiniones y la experiencia que estas personas expresaban verbalmente sobre los fenómenos somáticos. Las personas que entrevistaban formulaban además preguntas de seguimiento, como «¿cómo?», para que quienes participaban pudieran desarrollar sus opiniones, experiencias y ejemplos, mientras ellas trataban de comprender más a fondo esa experiencia y darle sentido.
Las entrevistas duraron entre 40 y 90 min. Se realizó una entrevista con cada terapeuta. Las entrevistas transcritas se analizaron mediante el análisis fenomenológico interpretativo (IPA; Smith, 1996; Smith et al., 2009, 1999; Smith & Osborn, 2008). El IPA es un método de análisis cualitativo que hunde sus raíces en la fenomenología para explorar la experiencia subjetiva y que pretende ofrecer exámenes detallados de la experiencia personal vivida. Aplicamos un método de doble hermenéutica (Smith & Osborn, 2015), que designa una forma de trabajar en la que, como equipo investigador, intentamos dar cuenta de cómo estas personas, terapeutas docentes de EFT, veían los fenómenos somáticos en su trabajo clínico con parejas y les daban sentido. Elegimos el IPA porque ofrece un marco para explorar ámbitos de investigación nuevos, como en este estudio de los fenómenos somáticos en la terapia de pareja EFT, y para comprender las experiencias personales de quienes participan.
En este estudio utilizamos un muestreo intencional homogéneo (Smith & Osborn, 2008). Las personas participantes eran similares, ya que todas eran terapeutas docentes de EFT para parejas con amplia experiencia, pero cada una tenía sus propias experiencias de los fenómenos somáticos en su trabajo clínico con parejas. Nos comprometimos a explorar la experiencia detallada de cada terapeuta, sin dejar de captar su experiencia compartida. El IPA es un proceso dinámico que reconoce las propias concepciones de quien investiga mientras da sentido a lo que aparece durante el análisis. Dos de las autoras (Kailanko & Wiebe) actuaron como entrevistadoras y codificadoras de los datos. Son psicólogas con formación básica en EFT y también con formación en psicoterapia somática. Llevaron un cuaderno para registrar sus propias ideas previas y el desarrollo de los temas a lo largo del estudio, como sugiere Giorgi (1985). El proceso analítico de este estudio siguió un proceso similar al descrito por Smith y su equipo (2009), es decir, una serie de etapas analíticas en las que primero se identificaron los temas emergentes y después se agruparon en conjuntos de temas. A continuación, se elaboró como resultado una estructura de temas centrales, o tabla de temas, que recoge y describe las experiencias compartidas de las personas participantes. La descripción del procedimiento analítico de este estudio figura en el apéndice.
La credibilidad y la validez de los resultados del presente estudio se evaluaron con respecto a los criterios de validez de Smith (2011b), como la coherencia y la transparencia. Las personas entrevistadas tenían la opción de recibir una copia de la entrevista transcrita y eran libres de modificarla como consideraran necesario. Además, las dos autoras (Kailanko & Wiebe) realizaron y analizaron las entrevistas mediante un proceso de validación consensuada. En este estudio aplicamos los aspectos teóricos del IPA (fenomenológico, idiográfico y hermenéutico) tal como se describen en el apartado sobre el método analítico. Los criterios de validez relativos al muestreo para un estudio de ocho entrevistas indican que deben recogerse extractos de al menos tres participantes para cada tema (Smith, 2011b). Este estudio cumple este criterio, con un mínimo de tres y hasta seis citas para cada tema emergente dentro de cada tema central. Además, las afirmaciones negativas relativas a la dimensión somática de la vivencia emocional, como «no utilizo o no hago…», aunque procedieran de una sola persona participante, se marcaron intencionadamente por separado para prestarles una atención explícita. Para que quien lee pueda seguir con transparencia cómo realizamos el análisis, ofrecemos en la tabla 1 un ejemplo: una parte de la estructura compositiva del tema central 2, con algunas citas directas de los datos para los temas emergentes que constituyen los elementos de base del tema central 2. Se indican terapeutas (T) y líneas de transcripción (L) de cada extracto para garantizar la pista de auditoría.
Tabla 1 — Estructura compositiva y citas ilustrativas del tema central 2
Tema central: Uso que hacen terapeutas de sus propias experiencias somáticas. Código: 2.1. Tema superordinado: El propio cuerpo de terapeutas como herramienta en el trabajo terapéutico.
Tema emergente (Comprende 15 temas emergentes)
Citas (Incluye 75 citas)
N = 8 terapeutas.
Las personas participantes en el estudio tienen una gran experiencia, lo que proporcionó un material de investigación interesante y plausible para el análisis. Utilizamos una validación por parte de participantes, en la que presentamos los resultados a una terapeuta participante para conocer su opinión sobre nuestra interpretación de los datos (Dallos & Vetere, 2005). Es decir, comentamos los resultados de la presente investigación con una terapeuta docente de EFT con amplia experiencia para comprender la pertinencia, la importancia, los aspectos interesantes y el posible impacto clínico de los resultados.
Trabajar sobre los textos de las entrevistas transcritas, haciendo marcas preliminares y subrayando temas e interpretaciones, es una práctica reflexiva continua que permite a quienes codifican anotar sus propias ideas previas (Smith et al., 2009). Sin embargo, una persona puede no ser consciente de sus propias actitudes y opiniones (Smith et al., 2009). Por ello, para lograr una validez consensuada, las dos codificadoras revisaron todo el material de las entrevistas para verificar lo que se había marcado como interesante o importante. Desde el punto de vista de la validez reflexiva, las dos autoras que actuaron como entrevistadoras y codificadoras señalan que su propia comprensión de la experiencia somática en EFT cambió entre antes y después de las entrevistas.
El análisis de las transcripciones de las entrevistas arrojó tres temas centrales: (1) la importancia y la pertinencia de las experiencias somáticas, (2) el uso que hacen terapeutas de sus propias experiencias somáticas y (3) el trabajo con las experiencias somáticas de las personas consultantes. Los resultados de este estudio, los temas centrales y superordinados, se presentan de forma sintética en la tabla 2, y después se comenta cada tema central en un apartado distinto. Smith (2011a) recomienda recoger extractos de la mitad de la muestra para cada tema. En este estudio, cada uno de los temas superordinados está respaldado por citas literales de al menos la mitad de las personas participantes. En el texto que sigue, mostramos la pista de auditoría de las citas remitiendo, para cada extracto, a las transcripciones con el número de terapeuta (T1) y las líneas de transcripción (L111).
Tabla 2 — Temas centrales y superordinados
Código, tema superordinado (n.º de extractos).
Importancia y pertinencia de las experiencias somáticas
Uso que hacen terapeutas de sus propias experiencias somáticas
Terapeutas que trabajan con las experiencias somáticas de las personas consultantes
N = 8 terapeutas.
Este tema central refleja la importancia y la pertinencia que las personas participantes atribuían a la experiencia somática de la emoción en su trabajo clínico con parejas. Las ocho personas consideraban la dimensión somática importante para su trabajo terapéutico. Entre las descripciones literales de este tema figuraban: «Absolutamente. Sí. No podría prescindir de ella» (T4, L 458); «Totalmente, al 100 por ciento» (T5, L418); «Sin duda» (T1, L 484); «No me imagino no trabajar somáticamente en EFT». Una terapeuta afirmó: «Creo que las emociones se manifiestan somáticamente. Creo que el cuerpo no miente. Puedes decir que sientes algo, pero el cuerpo, creo, es el que realmente manifiesta tus emociones» (T2, L 386). Además, las personas participantes afirmaron que la dimensión somática debe reconocerse explícitamente dentro de la EFT, como indican estos testimonios literales: «Creo que una de las S del acrónimo RISSSC (es decir, repeat-images-soft-slow-simple-client's words: repetir, imágenes, suave, lento, sencillo, palabras de la persona consultante)… debería significar somático o sensaciones, en mi opinión» (T5, L 418); «Me parece interesante y estupendo que se centren en esto (la experiencia somática) en su estudio, porque creo que en EFT utilizamos bastante la dimensión somática, pero no siempre somos necesariamente explícitos al respecto» (T3, L 250).
Las personas participantes hablaron de los beneficios de trabajar con la experiencia somática, como indican estos testimonios literales: «Sé que es una vía fructífera para explorar» (T3, L 57); «Creo de verdad que la expresión no verbal de la emoción suele ser la puerta de entrada» (T2, L 77); «Es el canal para un cambio duradero» (T1 L 485); «Las sensaciones corporales ayudan a mucha gente a sintonizar, y a otras personas simplemente a profundizar en lo que está pasando» (T1, L437). Estas personas dijeron utilizar conscientemente la dimensión somática: «Soy muy consciente de ello, y es algo en lo que confío. Probablemente sea mi mayor recurso» (T1, L 190); «Con este tipo de focalización, mis ojos están aún más pendientes de su proceso sensoriomotor. Así que soy más precisa, soy más consciente de todo y tengo mucha más información» (T6, L 56). Las personas participantes consideraban muy pertinente la dimensión somática a lo largo de todo el proceso terapéutico. Por ejemplo, una de ellas señaló: «Me centraría en el cuerpo a lo largo de todo el proceso, y también me utilizaría a mí misma de esa manera durante el proceso» (T3 L 138). Algunas consideraban gratificante trabajar con las experiencias somáticas y dijeron que les permitía, tanto a ellas como a las personas consultantes, trabajar a un nivel más profundo: «Es lo que hace que el trabajo tenga sentido y profundidad; si no, es un ejercicio intelectual» (T1, L 485).
Las personas participantes también hablaron de las razones y necesidades que motivaban su interés por la experiencia somática. Todas mencionaron lo difícil que es trabajar con quien se retira en la pareja: «Con alguien que se retira, cuando está en su cabeza y es desde ahí desde donde se siente a gusto hablando, … yo quiero trabajar de forma experiencial, entonces hago intervenciones de EFT y no llego muy lejos… no sale nada de ellas. Y digo: “¿Cómo es para (usted que le pregunte) por su mundo interior, y puede ayudarme a saber qué sensaciones se despiertan cuando intento centrarme en su mundo interior?”. La gente suele hablar de incomodidad o de tensión, así que me quedo ahí, porque esa tensión, esa incomodidad, es algo que luego quiero hacer cobrar vida de forma experiencial» (T5 L 93); «Sentía que no tenía acceso, porque no había palabras, ni emociones. En las sesiones no pasaba realmente nada en ellos…, así que sentí que tenía que encontrar otro camino para comprender lo que estaba pasando y entrar en la conexión» (T6 L 26).
Las personas participantes tenían experiencias distintas del trabajo con la experiencia somática de quien persigue en la pareja. Algunas señalaron: «Quienes persiguen suelen ser mucho más verbales y, aun así, también les cuesta entrar en contacto con lo que pasa somáticamente, … porque quizá están compartiendo un montón de emociones reactivas» (T5 L 113). Por ello, algunas sugirieron que la experiencia somática puede ayudar a quien persigue a ir más despacio y a dirigir su atención hacia dentro de sí en lugar de hacia fuera: «Una de las principales maneras que conocemos de frenar a quienes persiguen es ayudarles a ir lo bastante despacio como para conectar con su experiencia somática, de modo que no se limiten a reaccionar emocionalmente y a quedar atrapados en su propia reactividad, lo que la hace más grande y les aleja todavía más de su experiencia intrapsíquica» (T5 L 118). Una persona participante contó que podía decir a consultantes que persiguen: «Ayúdeme a saber qué siente por dentro, de qué sensaciones es consciente. Veo que su mano cierra el puño, o veo que le tiemblan las piernas; entonces, ¿qué siente por dentro?» (T5 L 115). Sin embargo, otra persona participante veía el trabajo con quienes persiguen de otra manera: «No querría decir “¿dónde siente eso en su cuerpo?”, sobre todo si se trata de alguien que persigue y está desregulado, porque ya lo siente en el cuerpo y no queremos llamar la atención sobre ello. Ya está caliente, y queremos más bien llegar a la calma, a estar lo bastante regulados como para poder quedarse quietos y sentir algo de lo que puedan hablar, de lo que sienten y de cómo esta persona (su pareja) les hace sentir así» (T4 L 645).
Las personas participantes explicaron que su interés por la experiencia somática de la emoción nacía de la necesidad de poder trabajar con ciertas personas consultantes, como quienes se retiran, o de la necesidad de profundizar en la experiencia sentida. Hablaron de su propio camino de desarrollo hacia el uso de las experiencias somáticas como terapeutas, que pudo llevar varios años, ya que su formación en orientación psicológica o en terapia familiar no incluía la atención a la experiencia somática o emocional de quien ejerce la terapia. Algunas señalaron que el papel tradicional de terapeuta era ser una «pizarra en blanco». Por ello, el uso de la experiencia somática de la emoción se aprendió copiando o imitando a colegas, o buscando formaciones externas centradas en la experiencia somática.
Este tema central, el uso del propio cuerpo como herramienta en los encuentros terapéuticos, es el que reunió el mayor número de citas de las personas participantes. Además, todas abordaron este aspecto: «Sí. Me doy cuenta de cuándo mi cuerpo responde al proceso con los integrantes de la pareja, y presto atención a mis respuestas somáticas, a mi experiencia somática» (T5 L 53).
Estas personas señalaron que sus propias señales somáticas las guiaban en su trabajo y en sus intervenciones: «Me llevó un tiempo confiar en mis propias experiencias emocionales y en cómo podía vivirlas somáticamente… Si sintonizaba conmigo y me fijaba de verdad en… lo que pasaba dentro de mí, eso era una auténtica guía hacia lo que pasaba allí con mi cliente» (T1 L 91); «Utilizo mi propia experiencia como un barómetro que me guía en la toma de decisiones clínicas y en las intervenciones… Compruebo con la persona cómo está, como forma de ayudarla a reunir y profundizar su emoción. Y después la ayudo a utilizar esa emoción. Eso está muy conectado con su experiencia somática, para crear experiencias emocionales correctoras que le permitan avanzar…» (T3 L 31).
Las personas participantes describieron que, ya desde la primera sesión, se proponen sentir lo que supone ser cada integrante en su relación de pareja. Explicaron que ponerse en el lugar de cada integrante, y recorrer su propio cuerpo y sus propias respuestas mientras uno de ellos habla, les ayuda a comprender y validar a la pareja y sus estrategias de afrontamiento. Cuando los integrantes de la pareja están bloqueados respecto a su propia vivencia emocional, buscan sentir dentro de sí la experiencia de cada uno para poder invitar o ayudar a cada integrante a sentir. Por ejemplo, una terapeuta sugirió que podría decir a una persona consultante: «… mientras habla, noto una sensación de hundimiento en mi propio cuerpo, y me pregunto si eso le dice algo o cómo es para usted o…» (T2 L 225). No obstante, es importante señalar que una terapeuta tenía un enfoque distinto y afirmó explícitamente que no compartía su propia experiencia somática con los integrantes de la pareja; más bien, podía tomar nota en silencio de la importancia de su propia experiencia somática para guiar sus intervenciones.
Las personas participantes describieron que pueden utilizar su cuerpo y sus reacciones somáticas, por ejemplo dejando ver sus propias lágrimas, para profundizar la emoción de un integrante de la pareja. Así, una terapeuta describió un momento de este tipo en una sesión de terapia de pareja: «Vi una lágrima en su ojo. Puedo prestarle atención y preguntar: “Si sus ojos pudieran hablar, ¿qué dirían?”, y al hacerlo, me muestro suave y lenta, dejo que aflore mi propia emoción y uso mis propios ojos para profundizarla (la emoción) con los ojos de esa persona» (T3 L 87).
Las personas participantes también contaron que utilizan su cuerpo para comprobar lo que ocurre entre la pareja en la sala, sintonizando con sus propias sensaciones. Sus propias señales somáticas, como la frecuencia cardiaca o la sensación de calor, pueden indicarles que algo destructivo podría estar ocurriendo en la sala entre los integrantes de la pareja. Si una pareja va y viene muy rápido en modo reactivo, quien ejerce la terapia puede sintonizar con su propia sensación de confusión y verbalizarla ante la pareja: «Ahora mismo siento tensión. Me pregunto si es eso lo que están sintiendo» (T1 L350). También dijeron cambiar intencionadamente de postura, por ejemplo inclinándose hacia delante para crear un cambio energético en la sala o generar más conexión. A veces, el propio corazón era la señal de que lo que ocurría en las interacciones de la pareja les estaba activando emocionalmente.
Con frecuencia mencionaron que son conscientes de su propio estado emocional a través de las experiencias somáticas y que intentan regular sus propias sensaciones somáticas para mantener su equilibrio y su actitud profesionales. A veces, lo que ocurría en la sesión les activaba o les desbordaba: «Tengo que seguir de cerca mis propias reacciones. Cuando no me siento a salvo, me voy a la cabeza, pero sé que no estoy haciendo buena EFT cuando me voy a la cabeza» (T5 L 231); o «Aquello estalló, y me quedé ahí sentada, paralizada un segundo, viéndoles pelear como si fuera una película. Pero luego me recuperé y me dije “vale, ¿qué está pasando aquí?”, me anclé con una respiración larga y dije “vale, paremos”, y pasé a la acción» (T6 L 329).
El tercer tema central refleja la importancia que terapeutas conceden al trabajo con las experiencias somáticas de las parejas. Por ejemplo, describieron cómo se centran en las señales y la experiencia somáticas de cada integrante de la pareja en su interacción: «La mayor parte de lo que hago en una sesión es observarles (a los integrantes de la pareja)… Me centro mucho en su cuerpo y en lo que hacen, en cómo se vuelven el uno hacia el otro o no se vuelven, o en si se escuchan o no se escuchan» (T4 L 86); «Como quiero trabajar de forma experiencial en cada momento posible, cuando hay un cambio en el cuerpo, en la voz o en la expresión facial, presto atención a esos cambios, y voy más despacio y amplifico, o voy más despacio y hago preguntas evocadoras para amplificar esos momentos y saber más de lo que acaba de empezar, de lo que ha cambiado o de cuál ha sido el cambio dentro de la persona. (T5 L 88); «Estoy muy atenta a lo no verbal de la persona y a menudo lo veo como una puerta de entrada, como reflejar lo que noto. Por ejemplo, que a alguien se le abran mucho los ojos, … o quizá cómo está sentado en la silla, por ejemplo… con aspecto un poco abatido, o incluso un gesto que hace, un puño que se cierra. Así que sintonizo con esos elementos no verbales y los uso como puerta de entrada para hacer aflorar la emoción» (T2 L 80).
Estas personas contaron que reflejan las señales somáticas de cada integrante de la pareja y trabajan con ellas. Por ejemplo, describieron: «Reflejo lo que veo, como una lágrima en el ojo, y pido a la persona que se quede simplemente con eso, si puede; la invito a quedarse con ese sentimiento, si puede. Hago como una pausa y le doy espacio para hacerlo, y después le hago una pregunta evocadora, como “¿Qué nota por dentro cuando aparecen esas lágrimas?”, “¿De qué hablan esas lágrimas?”, “¿Puede quedarse con esas lágrimas para ver de qué hablan?”» (T2 L 89); «Y luego, por supuesto, lo que diga la persona está bien. Creo que esa es una parte importante, acoger lo que diga y ayudarla a relacionarlo con sus experiencias vitales… con qué experiencia relacional conecta esta emoción» (T2 L 96). Otra persona participante describió que el cuerpo puede ayudar a acceder al miedo y a los lugares vulnerables: «Creo que el cuerpo nos muestra las señales sutiles del miedo… la mirada de miedo en sus ojos o… el sonido de… su voz, o todas esas cosas creo que pueden ayudarnos a ir a ese lugar más vulnerable» (T7 L 161).
La terapeuta describió su iniciativa para facilitar y reconducir el proceso de las personas consultantes hacia la experiencia del momento presente: «Siempre lo llevo a lo inmediato, aunque estén en medio de contar una historia. Les invito a sintonizar con las lágrimas que tienen ahora y a hablar de qué tratan esas lágrimas ahora mismo, mientras cuentan la historia» (T2 L 158).
En EFT, la escenificación (enactment) es una de las intervenciones clave, en la que se anima a un integrante de la pareja a compartir con el otro su vivencia emocional ligada al apego. Las personas participantes contaron que hacen referencia al cuerpo al coreografiar la escenificación, como forma de ayudar a la pareja a conectar. Por ejemplo: «Pido a la persona que se vuelva y comparta esas palabras con su pareja desde sus ojos, desde sus entrañas, desde su pecho» (T3 L 101). «Puedo preguntar a la otra persona: “¿Cómo siente eso en su cuerpo cuando él comparte esto con usted, qué pasa dentro de usted?”. Si se va a su malestar, le pido que salga de la cabeza y comparta su experiencia desde el cuerpo, para que podamos centrarnos en consolidar esa nueva experiencia entre ambos» (T3 L 226). Otro ejemplo describía una intervención en la segunda etapa de la EFT, en la que el trabajo terapéutico se centra en el ablandamiento de quien persigue (Johnson, 2004, 2020). Aquí, una terapeuta describió cómo trabajó un gesto de una integrante de la pareja: «Cuando tenía las manos sobre el regazo, vi que una de ellas se movía un poco hacia delante. Y le dije: “Entonces, ¿qué está pasando? Veo que su mano se mueve hacia delante. ¿Qué ocurre?”. Entonces ella entró en su anhelo y dijo: “Me gustaría llegar a él. Sé que está ahí”. Y yo le dije: “Entonces, ¿qué pasa con la otra mano?”, y entonces surgió una avalancha, y le dijo a su marido: “No confío en ti”. Fue un momento muy intenso. Pudo captar con su cuerpo el miedo a tender la mano y el anhelo de tenderla» (T6 L 170). Mientras describía el trabajo con una de las personas, esta terapeuta contó también que seguía las reacciones somáticas de la otra: «Él respondía corporalmente a ella y se inclinaba un poco hacia ella, así que eso es un mensaje para mí (terapeuta) de que vale, él está ahí… No se ha ido a la vergüenza. Está aquí ahora mismo… Así que, cuando pensamos en el poder de conectar, puedo sintonizar con ella y le digo: entonces, al verle inclinarse hacia usted, ¿qué pasa en su cuerpo? … Y puede que ella diga: bueno, me siento menos tensa» (T6 L 239).
Estas personas consideraban que su tarea es ayudar a cada integrante de la pareja a familiarizarse con su propia experiencia somática cuando las emociones cobran vida. Así, ayudan a cada integrante a conocer sus propias estrategias de afrontamiento, ya sean de persecución o de retirada. Por eso consideraban muy importante que, antes del final de la terapia, ambos integrantes se hagan amigos de su mundo interior, de modo que puedan tolerar sus propias sensaciones y quedarse con ellas el tiempo suficiente para tolerar momentos que pueden parecer desbordantes. «Les ayudo a detenerse y a sintonizar con sus sentimientos, de modo que empiecen a usar sus emociones como un recurso que les da información importante sobre cómo viven la relación o cómo viven ámbitos importantes de su vida» (T2 L 164). También contaron que trabajan con las experiencias somáticas de las personas consultantes para entrar más a fondo en la sensación sentida, que remite a la vivencia de las emociones en el cuerpo (Gendlin, 1961): «Así que primero es con una sensación sentida. Por ejemplo, la persona (consultante) puede decir que siente mariposas, o que siente tensión, o que siente un nudo o una opresión, y entonces puedo decirle: “Si se centra de verdad en esa opresión y se queda cerca de ella, déjela crecer, déjela aumentar, déjela expandirse”. Y a menudo cerrar los ojos le ayuda a concentrarse, pero no es obligatorio. Y luego le pregunto: “Si ese sentimiento pudiera hablar, ¿qué diría?”, o si hay una imagen que pueda representarlo» (T3 L 46). De este modo, según estas personas, las experiencias de cada integrante de la pareja pueden integrarse de forma más profunda.
Terapeutas se refirieron a las experiencias sentidas somáticamente en los momentos de vinculación de la pareja como acontecimientos clave: «Crear esos momentos de emoción sentida en la sala une a las personas y refuerza el vínculo» (T2 L 416); «La sensación sentida es vivir la emoción que está ahí, sientes tu sentimiento, de una forma viva, aquí y ahora, y cuando eso le pasa a una persona, empieza a pasarle también a la otra. Todo el mundo lo siente en la sala. El cuerpo se implica de forma congruente en el sentir de esa emoción» (T2 L 404); «Al final (de la terapia) creo que es realmente importante, cuando pensamos en lo que significa el apego, que lo hagamos como algo somático… Así que puedes invitarles, y muchas veces… como hace un par de meses, había una mujer que dijo: sí, me gustaría sentarme en tu regazo (el del marido)» (T6 L 492). Los numerosos relatos verbales y ejemplos de estas personas describían un trabajo experiencial que recurre a la experiencia somática para acceder, profundizar y vincular a la pareja en distintos momentos del proceso terapéutico.
El objetivo de esta investigación era explorar las opiniones de terapeutas docentes de EFT con amplia experiencia sobre las experiencias somáticas en su trabajo clínico con parejas. Del análisis IPA de los datos surgieron tres temas centrales: (1) la importancia y la pertinencia de las experiencias somáticas, (2) el uso que hacen terapeutas de sus propias experiencias somáticas y (3) el trabajo con las experiencias somáticas de las personas consultantes. Los temas que surgen de este estudio recogen la propia experiencia de estas personas y su visión de lo que consideran importante para un trabajo experiencial emocional profundo y para la presencia, en los que las experiencias somáticas desempeñan un papel importante. Este estudio sugiere que la experiencia somática está presente de forma constante en el trabajo clínico terapéutico y que debe reconocerse como un aspecto central del trabajo clínico con parejas.
En este estudio, para estas personas, trabajar de forma experiencial significaba dejar que las experiencias de las personas consultantes les afectaran somáticamente, algo fundamental para conectar con ellas y conocer su experiencia. También utilizaban su propia experiencia somática para percibir lo que ocurre entre los integrantes de la pareja en la sala de terapia, y actuaban a partir de ese conocimiento. También podían crear intencionadamente un cambio en el ambiente modificando su propia postura, por ejemplo inclinándose hacia delante. El foco terapéutico no está principalmente en comprender o en encontrar soluciones, sino en vivir la experiencia en profundidad. Gendlin (1968) señaló que quien ejerce la terapia no solo debe reaccionar en terapia, sino reflexionar sobre sus sentimientos y utilizarlos al servicio de los objetivos de la terapia, que consisten en hacer más accesibles los sentimientos implícitos de las personas consultantes. Lo denominó interacción experiencial y respuesta experiencial terapéutica. En investigaciones anteriores sobre EFT (Furrow et al., 2012), la presencia emocional terapéutica predecía niveles más altos de vivencia emocional en las personas consultantes, y la vivencia emocional de las personas consultantes es un predictor de buenos resultados terapéuticos (Wiebe & Johnson, 2016). La investigación también ha reconocido que la presencia terapéutica requiere utilizar el tono de voz y la comunicación no verbal para señalar esa presencia a las personas consultantes (Furrow et al., 2012; Greenberg et al., 1993). El presente estudio profundiza nuestra comprensión de la presencia al examinar los relatos de terapeutas sobre su atención intencionada a las experiencias somáticas y el uso que hacen de ellas. Los temas que surgieron del IPA en este estudio indican que la experiencia somática terapéutica se describe como el fundamento de un trabajo clínico experiencial más profundo con parejas en EFT. Estas personas describieron que, tras percibir y vivir algo a través de su propio cuerpo, utilizan esa información para guiar sus intervenciones y su toma de decisiones clínicas, lo que a su vez les permite vivir y reflejar emociones para consultantes que pueden estar bloqueando sus sentimientos.
Los análisis indicaron también que estas personas subrayaban un objetivo: ayudar a las personas consultantes a sintonizar con sus emociones y a permanecer en la vivencia plena y somática de estas puede permitirles aprender a confiar en sus emociones como fuente de información importante sobre cómo viven la relación con su pareja, algo que no se ha destacado en la literatura actual sobre EFT. Después, cada integrante puede expresar y compartir con su pareja, en las intervenciones de escenificación, sus emociones ligadas al apego y sentidas somáticamente, como el miedo al rechazo y los anhelos. Algunos de los ejemplos que ofrecieron estas personas consistían en ayudar a consultantes a utilizar referencias sentidas somáticamente para identificar sentimientos como sensaciones corporales físicas. Esto concuerda con la investigación sobre EFT, que ha demostrado de forma constante que la profundidad de la vivencia emocional de las personas consultantes es un predictor de buenos resultados, como la satisfacción en la relación (Wiebe & Johnson, 2016). Además, un metaanálisis reciente sugirió que la vivencia de las personas consultantes es un probable factor común en la predicción de los resultados del tratamiento en psicoterapia (Pascual-Leone & Yeryomenko, 2017). Algunos de los ejemplos de focalización en el cuerpo aportados por estas personas son expresiones similares a las utilizadas en otros enfoques psicoterapéuticos experienciales (Ogden & Fisher, 2015).
En este estudio, terapeutas describieron el proceso de profundización de la experiencia somática de la emoción en las personas consultantes. Normalmente, comienza observando los signos y reacciones no verbales de la persona consultante y sintonizando con ellos, en especial centrándose en las expresiones no verbales de emociones ligadas al apego que la pareja desencadena en sesión, y reflejándolas. Según los resultados, terapeutas ven a menudo este proceso como la puerta de entrada a la vivencia de las personas consultantes y a su paso a un nivel emocional más profundo. Esto concuerda con Gendlin (1964) y Madison (2014), quienes propusieron que el cuerpo es la puerta de acceso a la sensación sentida de uno mismo, que se encuentra por debajo de las palabras y los pensamientos. En este estudio resultó evidente que estas personas describen la importancia de pedir a consultantes que se queden con lo que sea que perciban en su cuerpo y de dar tiempo y espacio a esa experiencia. Describen que la profundización de la experiencia se lograba formulando preguntas evocadoras que remiten a la experiencia somática. Además, describieron cómo vinculan este proceso con la experiencia relacional de la pareja y cómo permanecían aún más tiempo con las emociones mediante escenificaciones entre los integrantes de la pareja y preguntas evocadoras de seguimiento. Esta descripción concuerda con la investigación que indica que las intervenciones de foco somático en EFT se asociaban con una mayor profundidad de la vivencia de las personas consultantes (Kailanko et al., 2020a, 2020b). Sin embargo, el presente estudio profundiza esta comprensión al revelar explícitamente los objetivos y las intenciones terapéuticos que surgieron de la codificación cualitativa de las entrevistas.
Resultó evidente que estas personas describían ser conscientes de la experiencia somática y reconocerla como pertinente e importante en su trabajo clínico con parejas. Sus descripciones mostraban experiencias de primera mano de los múltiples beneficios de prestar atención a su propia experiencia somática y a la de las personas consultantes, y de utilizarlas conscientemente. Además, dijeron encontrar esta forma de trabajar gratificante y llena de sentido.
El interés por la experiencia somática de la emoción surgió de la necesidad de acceder a las emociones de las personas consultantes y de profundizar las vivencias emocionales, algo que se describió como especialmente difícil con quienes tienden más a retirarse en la pareja. Furrow et al. (2012) señalaron la necesidad de apoyar la capacidad de terapeutas de EFT para acceder a los afectos ligados al apego sentidos profundamente, intensificarlos y procesarlos, y sugirieron que una parte de la formación en EFT se centrara especialmente en ello. En este estudio quedó claro que, para estas personas, docentes de EFT con amplia experiencia, aprender a prestar atención a la experiencia y al proceso somáticos, a utilizarlos y a confiar en ellos llevó varios años y se produjo fuera de un programa de formación reglado. Además, no existe un itinerario formativo definido para aprender a tomar conciencia de la experiencia somática y a utilizarla dentro del marco de la EFT. Por ello, el aprendizaje se ha producido consultando a colegas o acudiendo a formaciones externas, fuera del marco de la EFT. Identificar esta laguna apuntaría a una posible necesidad de formación explícita en el uso de la experiencia somática de la emoción dentro del marco de la EFT.
Aunque este es el primer estudio que explora explícitamente los relatos y descripciones terapéuticos de la experiencia somática de la emoción en la EFT para parejas, presenta algunas limitaciones. Centrarse en terapeutas docentes de EFT con amplia experiencia puede limitar la generalización de los resultados a la práctica cotidiana. Sin embargo, al mismo tiempo, vemos en ello la fortaleza del estudio. Los resultados reflejan las opiniones, la experiencia y la sabiduría de una buena práctica, respaldadas por ejemplos ricos de terapeutas docentes de EFT con amplia experiencia. Por ello, los resultados pueden indicar una forma de trabajar prototípica o ideal y podrían utilizarse como base para desarrollar una formación de foco somático en la EFT para parejas, lo que podría ser un ámbito de investigación futura. Como investigación futura, estudiar las distintas formas de trabajar con la experiencia somática a partir, idealmente, de las sesiones grabadas de terapia de pareja de este mismo grupo de docentes de EFT, con un microanálisis cualitativo intensivo, podría reforzar aún más la comprensión práctica y ofrecer una perspectiva más rica de la teoría en acción, y no solo de la teoría declarada. Otro estudio futuro podría incluir terapeutas con distintos grados de experiencia clínica para ampliar el análisis y comparar en qué podrían diferir los temas emergentes respecto de los resultados actuales. Este estudio cualitativo también puede orientar futuras investigaciones cuantitativas centradas en la experiencia somática y en las intervenciones de foco somático, utilizando entrevistas de recuerdo estimulado o de recuerdo asistido por vídeo tanto con consultantes como con terapeutas.
Algunas limitaciones del estudio pueden estar relacionadas con la recogida de datos. Las dos autoras que actuaron como entrevistadoras y codificadoras reconocieron que su formación y su interés por la dimensión somática de la vivencia emocional aumentaban el riesgo de sesgo durante las entrevistas o la codificación, a favor de percibir la dimensión somática o de pasar por alto otros aspectos; por ello, todas las opiniones negativas se destacaron de forma especial. No obstante, su comprensión de la EFT también les permitió profundizar en la captación de las opiniones de las personas participantes durante las entrevistas y la codificación.
Esta investigación puede tener un impacto en el marco teórico de la EFT, ya que sugiere la importancia de que terapeutas trabajen explícitamente con la experiencia somática de la emoción como forma de profundizar el trabajo dentro de la EFT. Los resultados apuntan a la necesidad de formación en el trabajo con la experiencia somática. Además, este estudio puede contribuir a elaborar un mapa que oriente a terapeutas a centrarse en las experiencias somáticas sentidas como forma de mantener el énfasis en la vivencia emocional dentro del proceso terapéutico de la EFT. Este estudio y los temas que surgieron de las entrevistas con docentes de EFT con amplia experiencia sugieren añadir módulos a la formación de terapeutas de EFT. Estos módulos podrían centrarse explícitamente en desarrollar la capacidad de identificar la propia vivencia somática de las emociones y de reflexionar sobre ella, en cómo utilizar estas experiencias para comprender mejor a las personas consultantes, en cómo elaborar intervenciones basadas en estas experiencias y comprensiones, y en cómo adaptar y dosificar las intervenciones según las fases específicas de la EFT y según se trate de la parte perseguidora o de la parte que se retira en la pareja.
La presente investigación ha permitido comprender las experiencias y opiniones de terapeutas docentes de EFT con amplia experiencia sobre los fenómenos somáticos en el trabajo clínico con parejas. En las entrevistas, estas personas expresaron que consideran la experiencia somática una parte importante de su trabajo terapéutico con parejas. También indicaron que sus propias respuestas somáticas ante cada integrante de la pareja les proporcionaban una comprensión más profunda de las personas consultantes. Señalaron algunas dificultades para centrarse en sus propias experiencias somáticas, pero consideraban que centrarse en las experiencias somáticas era necesario para dosificar las intervenciones y dirigirlas a integrantes concretos de la pareja o a momentos de vinculación concretos, con el fin de lograr buenos resultados para las parejas. Estas personas explicaron que su atención a la dimensión somática de las emociones nacía de la necesidad de poder trabajar con consultantes, como quienes se retiran y quienes persiguen, para profundizar en su experiencia sentida.
Complexe Systémique: puntos clave
El estudio da voz a un grupo excepcional: ocho docentes de EFT de larga trayectoria, todas personas blancas de entre 50 y 70 años, que describen una práctica ideal más que observada, algo que el equipo reconoce al distinguir la teoría declarada de la teoría en acción. Su aportación a la práctica sistémica es, sin embargo, real: el cuerpo de quien ejerce la terapia se convierte en un instrumento para leer el sistema en sesión. Un corazón que se acelera, una sensación de calor o de confusión señalan la escalada entre los integrantes de la pareja antes de que se ponga en palabras; inclinarse hacia delante cambia el clima de la sala. Aparece aquí, en el lenguaje del apego y de la vivencia, una intuición cercana a la resonancia: lo que siente quien ejerce la terapia también pertenece al sistema en el que entra. Conviene retener dos matices: las prácticas divergen con la parte perseguidora (invitarla a sentir el cuerpo o calmarla primero), y compartir la propia vivencia sigue siendo una elección, que una terapeuta declina. Por último, esta habilidad se aprendió fuera de la formación reglada, lo que aboga por integrarla en ella. Para leer junto con el estudio sobre las conjeturas empáticas en la terapia de pareja focalizada en las emociones y el artículo de Bernard Filleul sobre el papel del cuerpo en terapia.
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Traducción no oficial al español de Somatic experience of emotion in emotionally focused couple therapy: Experienced trainer therapists' views and experiences, de Sari Kailanko, Stephanie A. Wiebe, Giorgio A. Tasca, Aarno A. Laitila y Robert Allan, Journal of Marital and Family Therapy, vol. 48, n.º 3 (2022), doi: 10.1111/jmft.12543, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (texto traducido, tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
El artículo original, «Somatic experience of emotion in emotionally focused couple therapy: Experienced trainer therapists' views and experiences», se publicó en Journal of Marital and Family Therapy (2022) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial y adaptada para su lectura en línea, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Kailanko, S., Wiebe, S. A., Tasca, G. A., Laitila, A. A., y Allan, R. (2022). Somatic experience of emotion in emotionally focused couple therapy: Experienced trainer therapists' views and experiences. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/somatic-experience-of-emotion-in-emotionally-focused-couple-therapy (Obra original publicada en 2022 en Journal of Marital and Family Therapy, 48(3), 677-692 (2022); republicada en 2022 por Journal of Marital and Family Therapy, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jmft.12543)
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