Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Journal of Marital and Family Therapy · Terapia familiar

Formar a la persona terapeuta, formar el campo: una revisión narrativa del enfoque Person‐of‐the‐Therapist Training (POTT)

¿Y si la persona terapeuta, con sus heridas, fuera el instrumento central de la terapia? Sezercan Ucar, Jody Russon y Alba Niño recorren en tres períodos, de 1987 a 2024, la historia de la formación concebida por Harry J. Aponte en torno al «sanador herido» y al «tema firma». Treinta fuentes, un fuerte arraigo en la Drexel University, extensiones a Turquía y Taiwán, y una pregunta apremiante en la era de la IA: ¿qué es una presencia auténtica?

Autoría Sezercan Ucar y Jody Russon (Department of Human Development and Family Science, Virginia Tech, Blacksburg, Virginia, EE. UU.); Alba Niño (Marital and Family Therapy Program, Alliant University, San Diego, California, EE. UU.)Primera publicación Journal of Marital and Family Therapy, 3 de agosto de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Shaping the Therapist, Shaping the Field: A Narrative Review of the Person‐of‐the‐Therapist Training (POTT) Approach, de Sezercan Ucar, Jody Russon y Alba Niño, publicado en Journal of Marital and Family Therapy (Wiley) (2026), doi: 10.1111/jmft.70161, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. No se reproducen las figuras A1 y A2 del anexo en línea. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Una terapia eficaz no exige que la persona terapeuta esté sanada, sino que tenga los pies en la tierra, sea honesta y esté emocionalmente disponible.

Sezercan Ucar, Jody Russon y Alba Niño

Resumen

El enfoque Person‐of‐the‐Therapist Training es un marco relacional que ayuda a terapeutas a integrar de manera intencional su experiencia personal en el trabajo clínico. Pese a su presencia creciente en la formación en terapia de pareja/matrimonial y familiar, ninguna síntesis exhaustiva ha recorrido hasta ahora el desarrollo histórico del POTT, sus fundamentos empíricos y su pertinencia actual. Esta revisión narrativa se apoyó en una búsqueda bibliográfica estructurada y en una síntesis temática de 30 fuentes publicadas entre 1987 y 2024. Se describen tres períodos de desarrollo: unos fundamentos filosóficos que ponen el acento en la persona terapeuta, una formación institucionalizada acompañada de datos cualitativos emergentes y, recientemente, unas extensiones globales, socioculturales y en el ámbito de la supervisión. A lo largo de los tres períodos, la literatura refleja una claridad conceptual creciente, una estructura pedagógica más definida y una atención cada vez mayor a la presencia terapéutica ética y encarnada. Entre las implicaciones figuran la necesidad de aumentar la transferibilidad del POTT, ampliar su base empírica y emplearlo en contextos de supervisión diversos. En una época de mediación tecnológica y de relacionalidad artificial, el POTT pone de relieve la importancia de las dimensiones encarnadas, éticas y centradas en el ser humano de la psicoterapia.

1 Introducción

El marco de formación en la persona terapeuta (person‐of‐the‐therapist training, POTT) está concebido para ayudar a terapeutas a introducir su yo personal en el espacio terapéutico de forma intencional y competente. El objetivo del POTT es favorecer la eficacia de terapeutas acogiendo todos los aspectos del self con propósito y conciencia (Aponte and Kissil 2016). Aunque la mayoría de los programas de terapia de pareja/matrimonial y familiar (C/MFT) integran en sus planes de estudio una formación dedicada al autoconocimiento, pocos han adoptado de forma sistemática iniciativas estructuradas para formar en el uso eficaz del self (King and Russon 2023). El modelo POTT ha demostrado su capacidad para enriquecer la formación clínica, en particular de terapeutas en formación que se inician en el campo (Lutz and Spell Irizarry 2009). En efecto, el POTT guía a las nuevas generaciones profesionales hacia una comprensión y un dominio más profundos de sí mismas, lo que refuerza su capacidad para conectar, evaluar e intervenir con las personas consultantes (Aponte et al. 2009). En el corazón de esta formación se encuentra la convicción, centrada en el ser humano, de que las experiencias vitales personales, los orígenes culturales y las visiones del mundo de cada terapeuta forman parte integrante de su papel profesional y son esenciales para una práctica a la vez profesional y profundamente personal. En consecuencia, una premisa central del POTT es que toda persona terapeuta es un sanador herido (Nouwen 1979).

1.1 La persona del creador

La persona que está detrás del POTT es Harry J. Aponte, MSW, LCSW, LMFT. Criado en Nueva York por una familia puertorriqueña, Aponte ha aportado a su trabajo con familias y comunidades diversas una rica combinación de experiencia personal, comprensión cultural y profunda compasión. Colegas y especialistas lo han descrito como un clínico‐docente cuya humanidad, humildad y presencia relacional eran centrales tanto en su práctica como en su labor de mentoría (Niño and Zeytinoglu‐Saydam 2023). Figura central de la C/MFT, Aponte es conocido por su liderazgo en la Philadelphia Child Guidance Clinic y por haber integrado la cultura y la espiritualidad en la práctica clínica (LaRiviere and Robertson 2019). Aponte describe su trabajo como integrador. Aunque colaboró estrechamente con Salvador Minuchin para aplicar y ampliar la terapia familiar estructural (Aponte and Kissil 2015; Aponte and VanDeusen 1981), su trayectoria profesional se arraiga también en la tradición psicoanalítica. Por ello, el enfoque POTT refleja la integración reflexiva que hace Aponte de tradiciones terapéuticas distintas. Él mismo describe el desarrollo del POTT, en parte, como una reacción a la aplicación purista tanto de la terapia familiar estructural como del psicoanálisis tradicional (Aponte 1992; Niño and Zeytinoglu‐Saydam 2023).

Desde principios de la década de 2000 hasta principios de la de 2020, Aponte fue profesor clínico asociado (Clinical Associate Professor) en el programa de C/MFT de la Drexel University, al tiempo que mantenía una consulta privada y ofrecía supervisión clínica y asesoramiento en Filadelfia. Aunque el enfoque POTT no nació en un entorno académico, constituyó un componente esencial de la formación de estudiantes de máster en la Drexel University. En este programa académico, Aponte adaptó el enfoque POTT para formar al alumnado de primer año de C/MFT (Aponte et al. 2009). Después, a partir de los conocimientos adquiridos al integrar el POTT en un plan de estudios universitario, coeditó el libro The Person of the Therapist Training Model: Mastering the Use of Self (Aponte and Kissil 2016), concebido como recurso de referencia para estudiantes, docentes y personas supervisoras. Por sus contribuciones a la terapia familiar, Aponte ha recibido numerosos honores y premios, entre ellos el Distinguished Contribution to Family Therapy and Practice Award de la American Family Therapy Academy en 1992, el Outstanding Contribution to Marriage and Family Therapy Award de la American Association for Marriage and Family Therapy en 2001, el título de Doctor of Humane Letters de la Drexel University en 2004 y el de Doctor of Public Service de la University of Maryland en 2006.

1.2 Presentación general del enfoque

Con el tiempo, Aponte ha traducido el concepto de sanador herido en una estrategia de formación sistemática destinada a ayudar a terapeutas a acceder a su experiencia vivida y a aplicarla de manera que permita una práctica clínica más sintonizada y eficaz. Fiel a su convicción de que la terapia debe ser una experiencia, Aponte ha animado, a través de sus publicaciones, su docencia y su supervisión, a que terapeutas consideren cómo pueden contribuir, por sí mismos y no solo mediante la teoría o el modelo elegido, a los elementos terapéuticos fundamentales: la construcción de la relación, la evaluación y la intervención (Aponte and Kissil 2016). Los componentes centrales del POTT ayudan a terapeutas a permanecer presentes cultivando la conciencia de sí, accediendo al self durante la sesión y aprendiendo a trabajar deliberadamente con las personas consultantes mediante la gestión de sí. En la formación en estos tres componentes, la práctica continua de la identificación y la diferenciación ocupa un lugar central en los encuentros terapéuticos (Aponte and Ingram 2018). En efecto, el POTT subraya que la identificación (vivir la experiencia con las personas consultantes y desde su perspectiva) y la diferenciación (reconocer las diferencias entre uno mismo y ellas) deben funcionar conjuntamente (Aponte and Ingram 2018). Como uno de los pocos marcos que ofrecen un itinerario estructurado para la integración intencional del yo personal de terapeutas en el trabajo clínico (Aponte and Carlsen 2009), el POTT y sus componentes se han incorporado a la formación de posgrado y a la supervisión clínica. Publicaciones recientes también han situado el modelo dentro de debates más amplios sobre los factores ligados a la persona terapeuta y su desarrollo (p. ej., Middleton et al. 2024). Sin embargo, ninguna revisión ha sintetizado hasta la fecha la literatura empírica sobre el POTT, su evolución histórica y sus orientaciones futuras emergentes. La presente revisión narrativa colma esta laguna recorriendo el desarrollo del POTT a lo largo de tres períodos distintos, sintetizando los patrones temáticos de la literatura e identificando implicaciones para la formación, la supervisión, la ética y la práctica clínica contemporánea.

2 Métodos

Para examinar la evolución del marco POTT, este trabajo adoptó un diseño de revisión narrativa (Green et al. 2006; Sukhera 2022) con una búsqueda bibliográfica estructurada y una síntesis temática. El enfoque narrativo permitió una cartografía histórica, una integración conceptual y una síntesis interpretativa de un corpus teóricamente rico, metodológicamente diverso y principalmente cualitativo.

2.1 Estrategia de búsqueda y criterios de selección

Se realizó una búsqueda bibliográfica exhaustiva en PsycINFO y Family and Society Studies Worldwide, completada con el rastreo de citas de las publicaciones fundacionales del POTT. A las búsquedas iniciales en bases de datos siguieron revisiones iterativas de las listas de referencias y búsquedas de citas posteriores para identificar otras fuentes pertinentes. El conjunto completo de términos de búsqueda utilizados en las bases de datos, combinados en distintas configuraciones, fue el siguiente: person of the therapist, self of the therapist, use of self, therapist self, therapist personhood, therapist development, therapist training, training, supervision, clinical supervision y Harry Aponte. El rastreo de citas sirvió para identificar obras influyentes que quizá no se habrían captado solo mediante la indexación de las bases de datos, en particular las primeras contribuciones conceptuales y las publicadas en forma de libro. La identificación, la selección y las decisiones de inclusión de las fuentes se discutieron de manera colaborativa entre las dos primeras personas firmantes a lo largo de todo el proceso de revisión.

Para ser incluidas, las fuentes debían cumplir los siguientes criterios: (a) definir, aplicar, teorizar o examinar empíricamente de forma explícita el enfoque POTT tal como lo desarrolló Harry Aponte; (b) centrarse en los procesos de formación, de supervisión o de desarrollo de terapeutas; y (c) haberse publicado entre 1987 y 2024, período que va desde las primeras conceptualizaciones del modelo hasta sus adaptaciones globales más recientes. El corpus final comprendía 30 fuentes (véase la figura A1): 15 artículos teóricos o conceptuales revisados por pares, 10 estudios empíricos revisados por pares y cinco libros o capítulos de libro.

Los estudios empíricos incluidos en la revisión empleaban exclusivamente metodologías cualitativas, entre ellas la teoría fundamentada, el análisis temático reflexivo, los enfoques fenomenológicos y la autoetnografía. No se identificó ninguna evaluación cuantitativa de los resultados de la formación POTT. Esta ausencia refleja una limitación importante de la base de datos actual y pone de manifiesto la necesidad de un futuro pluralismo metodológico para evaluar los procesos y los resultados del POTT. Cabe señalar que buena parte de la literatura empírica existente procede de especialistas formados en el programa de C/MFT de la Drexel University, donde el modelo POTT se desarrolló y se aplicó originalmente, o estrechamente vinculados a él. Muchas de las personas que han contribuido a este corpus realizaron su formación de posgrado en este contexto o participaron directamente en la formación POTT (p. ej., Kissil, Niño, Zeytinoglu‐Saydam, Russon, Pennant, Apolinar Claudio), y trabajaron estrechamente con Aponte. Como resultado, la literatura empírica refleja en gran medida trabajos surgidos de la propia comunidad formativa en la que nació el modelo, un patrón que no es exclusivo del POTT y que también se ha observado en el desarrollo de otros modelos de psicoterapia. Estos factores orientaron la elección de una revisión narrativa en lugar de un diseño sistemático o metaanalítico.

2.2 Enfoque analítico

Para reconstruir el desarrollo del modelo POTT, las fuentes se agruparon por año de publicación y por tipo de contribución (teórica/conceptual o empírica). Esta organización temporal y temática puso de manifiesto tres períodos distintos, configurados por la evolución del foco y de las aplicaciones del modelo. Estos períodos no estaban predefinidos ni eran inherentes a la literatura, sino que se construyeron a través de nuestro trabajo analítico con las fuentes. Mediante un proceso iterativo de lectura, comparación e interpretación, identificamos cambios en el foco, el lenguaje, el contexto cultural y la aplicación del modelo. Durante este proceso, la primera persona firmante redactó notas analíticas para seguir los conceptos recurrentes, los patrones de publicación, las características metodológicas y los cambios en la manera de conceptualizar el POTT a lo largo de la literatura. Estas notas se discutieron con la segunda persona firmante y sirvieron para afinar la agrupación de las fuentes en períodos de desarrollo y subtemas. Los subtítulos se elaboraron a partir de un trabajo iterativo con la literatura, y no mediante un análisis de contenido formal ni un marco de codificación a priori. En conjunto, estas reflexiones se organizaron en tres fases significativas desde el punto de vista analítico y cronológico (véase la figura A2).

Se llevó a cabo una síntesis narrativa temática dentro de cada uno de los tres períodos y entre ellos, atendiendo a cuatro ámbitos recurrentes: las contribuciones conceptuales, la estructura y la pedagogía de la formación, los procesos fundamentales de la persona terapeuta y los efectos referidos por las personas en formación. Estos ámbitos surgieron de forma inductiva como patrones organizadores del conjunto de las fuentes revisadas. En lugar de agregar resultados, esta síntesis puso el acento en la evolución de las ideas, los supuestos y las aplicaciones a lo largo del tiempo, lo que permitió comparar los períodos e identificar continuidades en el desarrollo y puntos de inflexión conceptuales.

3 Tres períodos en el desarrollo del POTT

3.1 Período 1: fundación y conceptualización (1987–2009)

El período fundacional del enfoque POTT estuvo marcado por la aparición de una filosofía relacional que situaba la persona terapeuta en el centro, como herramienta clínica vital. Este período planteó que la experiencia personal podía servir de puente hacia la conexión terapéutica. Aunque las aplicaciones concretas del enfoque aún no se habían formalizado, esta etapa de la evolución del POTT sentó las bases emocionales, personales y conceptuales de lo que más tarde se convertiría en un modelo de formación sistemático.

3.1.1 Raíces teóricas y filosóficas

La primera versión del enfoque POTT surgió de un compromiso filosófico con la idea de que el sufrimiento no es un obstáculo, sino un recurso terapéutico. Los escritos de Aponte en este período estuvieron fuertemente influidos por el concepto de sanador herido de Henri Nouwen (1979), que, en el contexto del clero, concibe el dolor de la persona como facilitador de la conexión y de la presencia. Este planteamiento orientó el paso de una visión de la terapia centrada en la técnica hacia un enfoque que pone de relieve la persona terapeuta como un activo. Además, el enfoque cuestionaba la idea de que terapeutas deban resolver sus dificultades personales para ser eficaces. En cambio, el espacio clínico se presentaba como una oportunidad de conexión auténtica a través de las heridas de la persona terapeuta. En su artículo fundacional, Winter y Aponte (1987) cuestionaron el énfasis que ponían terapeutas en la neutralidad y la pericia. Defendieron lo que denominaron modelo Persona/Práctica (Person/Practice model), según el cual terapeutas deben atender tanto a los aspectos internos como a los externos de su desarrollo. Introdujeron cuatro ámbitos de funcionamiento (técnico, teórico, colaborativo e interno), igualmente necesarios para la eficacia clínica. El ámbito «interno», definido como la historia emocional y la conciencia de sí de la persona terapeuta, se convirtió en el ámbito más distintivo, que el POTT trataría después de teorizar y operacionalizar más a fondo.

Más tarde, Aponte (1992) amplió esta reflexión examinando cómo el trabajo sobre la persona terapeuta podía integrarse en la formación de terapeutas familiares estructurales. En lugar de tratar las reacciones personales de terapeutas como distracciones respecto de la técnica, sostuvo que las respuestas emocionales que surgen durante los encuentros clínicos, en particular durante las escenificaciones en vivo (enactments), podían servir de guías importantes para comprender las dinámicas familiares y fundamentar la intervención. En este marco, la experiencia interna de la persona terapeuta pasa a formar parte del proceso de formación y ayuda a profesionales de la clínica a desarrollar más empatía, conciencia e intencionalidad en su participación en las transacciones familiares.

La operacionalización del ámbito interno se amplió también en el trabajo de Aponte sobre la formación de terapeutas para trabajar con familias pobres y minorizadas (1991). En esta formulación, la persona terapeuta no se entendía solo en términos intrapsíquicos o relacionales, sino también dentro de contextos sociales, culturales y económicos más amplios. Según este trabajo, terapeutas aportan inevitablemente a los encuentros terapéuticos su historia personal, su posición social y sus respuestas emocionales, en particular cuando trabajan a través de diferencias de raza, clase y experiencia vital. Por tanto, la formación debe abordar simultáneamente las dimensiones personal, social y clínica para preparar a terapeutas a un trabajo activo y emocionalmente comprometido con familias y comunidades desatendidas (Aponte 1991). Este énfasis refleja también los escritos más amplios de Minuchin sobre terapia familiar estructural, que situaban el trabajo clínico con familias pobres y minorizadas dentro de contextos sociales, culturales y económicos, en lugar de considerar los problemas familiares aislados de las condiciones estructurales (Minuchin et al. 1967).

3.1.2 Primeras prácticas de formación y lenguaje conceptual

A medida que el POTT tomaba forma, una de sus contribuciones más duraderas fue el concepto de tema firma (signature theme). Aponte introdujo este concepto como una manera de operacionalizar el ámbito interno de la persona terapeuta y lo concibió como un patrón recurrente en su propia vida que moldea la manera en que se relaciona con las personas consultantes (Aponte et al. 2009). El concepto de tema firma todavía estaba emergiendo a principios de la década de 1990, y se presentó formalmente en el texto de Aponte y Carlsen (2009) sobre la supervisión, como se describe en los párrafos siguientes. Sin embargo, los primeros escritos del modelo dejaban claro que los patrones inscritos en la propia vida de terapeutas eran centrales para comprender y gestionar las relaciones terapéuticas.

La incorporación de material personal a la supervisión y a la formación en el aula planteó importantes cuestiones éticas a medida que el enfoque POTT seguía evolucionando. Aponte (1994a) abordó directamente la ética de la exploración personal de terapeutas en formación distinguiendo entre relaciones duales y cualidades duales. Mientras que las relaciones duales (p. ej., que una persona supervisora asuma un papel puramente terapéutico con alguien en formación) vulneran los límites éticos, el concepto de cualidades duales remite a la capacidad de una persona en formación para ser a la vez estudiante y tener un self, o para estar en formación clínica y ser, al mismo tiempo, un ser humano emocionalmente presente. Esta aclaración defendía la legitimidad de utilizar la propia historia personal y las propias experiencias de herida en contextos de formación. Al mismo tiempo, la distinción entre exploración personal en la formación y psicoterapia ha seguido siendo una cuestión recurrente en las formaciones POTT, en las que las personas participantes se preguntan a menudo cómo diferenciar el desarrollo profesional reflexivo del trabajo terapéutico. Estos primeros trabajos afirmaban que la reflexión personal no era una terapia, sino una forma de preparación profesional.

3.1.3 Aplicación en la práctica clínica y herramientas emergentes

A finales de la década de 2000, el POTT empezó a pasar de un enfoque principalmente filosófico a un modelo más sistemático y estructurado. Aponte y Carlsen (2009) presentaron la primera versión del instrumento de supervisión POTT, que describía un proceso secuencial para ayudar a terapeutas a identificar sus temas firma, acceder a ellos y utilizarlos. Este instrumento supuso un paso importante hacia la sistematización de lo que hasta entonces había sido un proceso intuitivo, guiado por la persona supervisora.

En otro artículo publicado el mismo año, Aponte y sus colegas (2009) describieron la aplicación del POTT en un contexto educativo con el fin de formar a estudiantes de máster en C/MFT. Partiendo de los primeros trabajos que distinguían las relaciones duales de las cualidades duales, este artículo subrayaba que el objetivo de la formación no era resolver las dificultades personales de las nuevas generaciones de terapeutas, sino enseñarles a trabajar clínicamente con ellas. De este modo, el alumnado podía transformar sus propias experiencias dolorosas en una presencia terapéutica auténtica. Así, este artículo servía a la vez como descripción de la filosofía del POTT aplicada en un programa de máster y como guía para situar la formación de manera sistemática dentro de planes de estudio más amplios. En conjunto, estas dos publicaciones marcaron la aparición del POTT como método organizado de supervisión y de formación, con un potencial creciente de replicabilidad y de transferibilidad.

3.1.4 Primeras reflexiones de personas en formación

Sobre la base de las herramientas fundacionales y de las prácticas de supervisión descritas a finales de la década de 2000, las primeras reflexiones de personas en formación ofrecieron una primera visión del impacto del enfoque POTT en terapeutas. Aunque durante este período no se recogieron datos formales de resultados, los testimonios cualitativos ilustraban cómo el modelo moldeaba el desarrollo de terapeutas. En sus reflexiones sobre el programa piloto POTT del programa de C/MFT de la Drexel University, Lutz y Spell Irizarry (2009) describieron cómo el trabajo con sus temas firma había favorecido una empatía más profunda, una mejor regulación emocional y una mayor presencia en el trabajo clínico. Como consecuencia de su participación en el POTT, estas dos personas en formación afirmaron sentirse en sintonía con sus experiencias internas y más capaces de mantener la conexión con personas consultantes tanto parecidas a ellas como diferentes. Con la publicación de los artículos de 2009, los compromisos fundacionales del enfoque POTT quedaron firmemente establecidos. Lo que seguía sin resolverse, sin embargo, era cómo enseñar, estudiar y evaluar de manera sistemática estos principios filosóficos. Estas preguntas sin respuesta prepararon el terreno para la fase siguiente del desarrollo del modelo, marcada por la expansión empírica y la institucionalización.

3.2 Período 2: expansión empírica e institucionalización (2010–2018)

El segundo período del desarrollo del POTT supuso un giro decisivo, de los fundamentos conceptuales al perfeccionamiento y la aplicación del plan de estudios. Durante este período, el modelo obtuvo reconocimiento académico, coherencia curricular y una base empírica creciente, en particular gracias a su institucionalización en el programa de C/MFT de la Drexel University. Este período se caracterizó por un esfuerzo colectivo para nombrar, enseñar y estudiar el uso del self en terapia como un componente legítimo y necesario de la formación clínica. El segundo período marcó también un punto de inflexión para el enfoque POTT, que pasó de una aplicación propia de una institución a un público académico más amplio. Un hito importante fue el número especial de 2018 del Journal of Family Psychotherapy (es decir, International Journal of Systemic Therapy) dedicado íntegramente al POTT. Este número especial, titulado The person of the therapist training (POTT) model: Theory, training and therapist personhood, reunió perspectivas teóricas, empíricas y orientadas a la práctica para ofrecer una visión más completa de las cuestiones actuales de formación en el campo de la terapia familiar sistémica (Aponte and Watson 2018). Esta publicación afirmó la pertinencia del modelo para el campo y le ofreció además una plataforma académica para formular sus aportaciones conceptuales y pedagógicas a la psicoterapia en general. La intención del número especial quedaba ilustrada en la introducción, donde Aponte y Watson (2018) destacaban la idea de Salvador Minuchin según la cual es la persona terapeuta, y no la técnica, quien impulsa el cambio en terapia. Este planteamiento situaba los artículos sobre el POTT que seguían a la vez como una evolución del pensamiento sistémico y como un desafío a los modelos que relegan la presencia de la persona terapeuta a un segundo plano. El número especial sobre el POTT señalaba, por tanto, un consenso creciente en torno a la idea de que la individualidad personal y emocional de la persona terapeuta merecía atención en la formación clínica.

3.2.1 Formalización curricular e identidad del programa

A medida que crecía la atención académica al POTT, también lo hacía su integración en la formación de posgrado formal. Watson (2018) detalló cómo el POTT se convirtió en un pilar de la identidad (branding) del programa de C/MFT de Drexel. Lejos de ser una etiqueta de marketing, el branding designaba en este contexto la inscripción del POTT en la filosofía, la estructura y la identidad del programa. En el programa, el modelo ya no se presentaba como un enfoque entre otros, sino como la vía central por la que el alumnado aprendería a convertirse en profesionales de la clínica con sintonía relacional y conciencia de sí. Esta adopción institucional se apoyaba también en la atención explícita del POTT al poder, la identidad y las fuerzas sistémicas. Concretamente, la formación no se limitaba a favorecer la comprensión y la conciencia a nivel individual: exigía al alumnado situarse en relación con la raza, el género, la clase, la espiritualidad y otras dimensiones sociales (Aponte 1994b) mediante el uso activo de la identificación y la diferenciación (descritas más adelante).

La integración del POTT en los cursos, la supervisión y la formación clínica quedó documentada también en una película sobre el programa producida por el Drexel University College of Nursing and Health Professions (2017), que mostraba cómo los principios del POTT estaban entretejidos en todo el plan de estudios del máster, en lugar de limitarse a una sola asignatura o a un único espacio de supervisión. En particular, la película mostraba cómo el alumnado se iniciaba pronto en prácticas reflexivas (p. ej., escribir sobre sus temas firma, llevar un diario, participar en escenificaciones clínicas mediante juegos de rol) que vinculaban la historia personal y las dificultades actuales con la presencia clínica, lo que reforzaba el POTT como marco pedagógico organizador y no como una intervención formativa aislada. En el programa de C/MFT de Drexel, el POTT se convirtió en un modelo emblemático, tanto para la preparación técnica como para la transformación profesional.

3.2.2 Marco de formación y avances conceptuales

Con la inscripción del POTT en el plan de estudios surgió una necesidad creciente de formular sus fundamentos teóricos de una forma coherente y transferible. Tras varios años impartiendo el POTT en el plan de estudios del máster de C/MFT de Drexel, Aponte y Kissil (2014) hicieron una aportación conceptual decisiva al distinguir la aplicación clínica del POTT de la autorrevelación de la persona terapeuta. Su trabajo replanteaba el dolor y las dificultades emocionales de terapeutas como una fuente de acceso relacional y de autenticidad que puede resultar clínicamente útil por múltiples vías, entre ellas, aunque no solo, la autorrevelación. En lugar de exigir que terapeutas revelen información personal a las personas consultantes, el POTT subraya múltiples maneras de utilizar el self de la persona terapeuta en el trabajo clínico, como apoyarse en las experiencias personales para profundizar la conexión con las personas consultantes, fundamentar la evaluación clínica y orientar las intervenciones terapéuticas. La autoría señala como recurso fundamental el uso de los relatos que terapeutas hacen de su dificultad central (es decir, de sus temas firma). Con ello, Aponte y Kissil (2014) subrayaron el énfasis del POTT en el uso clínico deliberado e intencional del material personal.

Dos años más tarde, Aponte y Kissil (2016) formalizaron la aplicación de sus desarrollos conceptuales con la publicación del primer manual de formación POTT. Este volumen sistematizaba y ampliaba el plan de estudios descrito en trabajos anteriores al formular un marco de desarrollo en tres partes: conocimiento de sí, acceso a sí y gestión de sí. El plan de estudios se escalonó deliberadamente a lo largo de este itinerario, empezando por ejercicios introspectivos mediante los cuales las personas en formación identifican sus temas firma, escriben sobre ellos y los comentan. Las actividades siguientes se centran en ayudarles a acceder a esos temas en el momento del encuentro clínico y, finalmente, a aprender a gestionar y utilizar intencionalmente esas reacciones personales en el trabajo terapéutico. El manual incluía también pautas para la escritura de un diario reflexivo, guías basadas en casos para los juegos de rol clínicos y apoyos pedagógicos, como programas de asignatura y ejemplos de trabajos, destinados a facilitar la aplicación en distintos contextos de formación. Este volumen proporcionó un andamiaje concreto para el proceso de formación y transformó filosofías conceptuales sobre la presencia terapéutica en componentes observables y enseñables.

Paralelamente a la formulación formal del marco de desarrollo del POTT, escritos contemporáneos precisaron cómo se operacionaliza el uso terapéutico del self dentro de los procesos de formación. Aponte y Kissil (2014) describieron el recurso a una reflexión estructurada sobre los temas firma de profesionales de la clínica, que moldean las respuestas emocionales, los patrones relacionales y el compromiso terapéutico. En lugar de concebir el desarrollo profesional como la resolución de heridas personales, este enfoque ponía el acento en la aceptación consciente y en el uso clínico intencional de la experiencia no resuelta como vía hacia una conexión empática más profunda y una mayor eficacia de la intervención. El ejercicio del tema firma (que combina reflexión escrita, diálogo acompañado por una persona mentora y revisión iterativa) situaba la formación y la supervisión como un entorno relacional de sostén (holding) en el que podían integrarse la vulnerabilidad, el contexto cultural y la responsabilidad clínica.

Prolongando los escritos filosóficos del período 1, las publicaciones del período 2 cuestionaron también supuestos persistentes sobre la separación entre el yo personal y el yo profesional. Kissil et al. (2018) sostuvieron que el desarrollo de terapeutas en el POTT implica una transformación holística más que la adquisición de comprensiones emocionales aisladas, y pusieron el acento en el cultivo de una identidad clínica fluida y éticamente sintonizada. Desde este planteamiento, el POTT no se orienta a resolver el pasado, sino a aprender a vivir y a trabajar con su presencia continua. Así, la formación es menos un camino hacia el cierre emocional que un proceso de adquisición de soltura ante la contradicción, unido a un uso clínico intencional.

Además, Aponte y Kissil (2017) precisaron la lógica de desarrollo del modelo al situar el POTT dentro de una tradición más amplia de trabajo de terapeutas sobre sí, subrayando a la vez que el objetivo de la formación no es la resolución personal, sino el uso intencional y clínicamente orientado de la experiencia vivida. Su descripción del plan de estudios de C/MFT de Drexel ponía de relieve un proceso experiencial por etapas mediante el cual las personas en formación identifican sus temas firma, exploran sus significados relacionales y traducen esa conciencia en una acción clínica supervisada, lo que reforzaba la consolidación del POTT, durante este período, como un enfoque de formación coherente. Por último, el marco de desarrollo en tres partes descrito por Aponte y Kissil (2016) se desarrolló con la distinción entre formas de ser y formas de hacer, formulada originalmente por Kissil. Las formas de ser remiten a la postura interna de la persona terapeuta hacia las personas consultantes (p. ej., presencia, humildad, conciencia emocional), mientras que las formas de hacer remiten a las acciones clínicas intencionales mediante las cuales esa postura se expresa en la práctica. A raíz de esta publicación, Apolinar Claudio y Watson (2018) se apoyaron en esta distinción para precisar cómo la conciencia interna cultivada mediante el POTT se traduce en una acción terapéutica intencional y relacional.

3.2.3 La diferenciación como componente de la relación

Este período estuvo marcado también por una atención creciente al papel de la identificación empática y de la diferenciación, que describen la tensión entre relacionarse con las personas consultantes y no perder el anclaje en la propia experiencia como terapeuta (Aponte and Ingram 2018). Los entornos de supervisión se convirtieron en espacios en los que se enseñaba a terapeutas a permanecer emocionalmente presentes sin dejarse arrastrar, logrando así un equilibrio entre resonancia y regulación. En una contribución relacionada, Aponte y Nelson (2018) presentaron un estudio de caso en el que el POTT ayudó a un terapeuta blanco a establecer una buena relación con una clienta negra. Su trabajo ilustraba cómo interactúan la congruencia emocional y la posición social, y sugería que la similitud no es una condición previa de la conexión.

3.2.4 Estudios empíricos sobre el impacto del POTT

Los estudios empíricos de este período empezaron a documentar cómo el POTT moldeaba el desarrollo de las personas en formación e influía en la práctica clínica. Niño et al. (2014) realizaron un análisis de contenido temático retrospectivo de los trabajos de reflexión final redactados por estudiantes de primer año de máster tras completar un curso POTT de 9 meses. Guiado por preguntas sobre el crecimiento profesional percibido y la pertinencia clínica de la exploración personal, su análisis identificó seis ámbitos de cambio referido, entre ellos una mayor sintonía emocional, una conciencia de sí más profunda, una capacidad reforzada de vulnerabilidad disciplinada y una mayor aptitud para vincular la activación personal con la elección de las intervenciones. En una publicación posterior basada en una versión ampliada de este conjunto de datos, Niño et al. (2016) examinaron cómo entendían las personas en formación su relación terapéutica con las personas consultantes tras haber participado en el POTT. Sus resultados indicaban que las personas participantes relacionaban su formación POTT con el desarrollo de cualidades que la investigación en psicoterapia reconoce ampliamente como factores de alianzas terapéuticas eficaces y de resultados clínicos positivos, entre ellas la empatía, la gestión de la contratransferencia, las alianzas equilibradas, la consideración positiva y un vínculo terapéutico reforzado (Wampold 2015). Estos resultados coinciden también con la investigación más amplia en psicoterapia, que identifica la empatía, la autenticidad/congruencia, la alianza terapéutica y la gestión de la contratransferencia por parte de la persona terapeuta como procesos relacionales asociados a los resultados de las personas consultantes (Elliott et al. 2018; Flückiger et al. 2018; Hayes et al. 2018; Kolden et al. 2018).

Investigaciones cualitativas posteriores completaron estos resultados examinando a la vez la transformación intrapersonal y el uso clínico sostenido del material personal. Kissil y Niño (2017) analizaron las reflexiones posteriores al curso de estudiantes de máster y describieron una evolución hacia una mayor aceptación de sí, estabilidad emocional y apertura relacional, lo que sugería implicaciones para la resiliencia y el autocuidado de terapeutas. En un estudio posterior, Kissil y Niño (2018) exploraron cómo los cambios profesionales y personales se producían conjuntamente, y destacaron la relación recíproca entre las formas de ser y las formas de hacer de terapeutas. Apolinar Claudio y Watson (2018) aportaron datos adicionales mediante entrevistas cualitativas con personas tituladas del programa, mostrando que el uso intencional del self, cultivado durante la formación POTT, seguía moldeando la toma de decisiones clínicas, las prácticas de supervisión y la presencia terapéutica momento a momento años después de terminar el programa. Estos resultados, procedentes de una fuente de datos distinta de las reflexiones redactadas durante el curso examinadas en estudios anteriores, aportaban indicios preliminares de la durabilidad de los aprendizajes vinculados al POTT más allá de la formación de posgrado.

Los refinamientos conceptuales, la inscripción institucional y los datos empíricos emergentes de este período consolidaron el POTT como un marco de desarrollo de terapeutas enseñable, investigable y socialmente sensible. No obstante, conviene señalar que los estudios empíricos realizados durante este período se basaban principalmente en pequeñas cohortes de personas en formación que habían participado en la formación POTT dentro del programa de C/MFT de la Drexel University, donde Harry Aponte desarrolló y aplicó originalmente el modelo. Por ello, la investigación disponible refleja la experiencia de estudiantes que conocieron el modelo directamente en un único contexto institucional. Además, los estudios existentes se han centrado exclusivamente en la percepción que las personas en formación tienen de su desarrollo profesional, y ningún estudio empírico ha examinado todavía el impacto de la formación POTT en los resultados de las personas consultantes. Aunque las fuentes de datos siguen siendo, por tanto, limitadas en alcance y en contextos, la convergencia de trabajos conceptuales y empíricos durante este período contribuyó a la legitimidad creciente del modelo en la formación clínica. De este modo, el segundo período preparó el POTT para su posterior expansión más allá de su institución de origen.

3.3 Período 3: nuevas voces y alcance global (2019–2024)

Con la jubilación de Aponte en 2024 y la aparición de nuevas voces en la investigación, este período reflejó una transición generacional en la que los compromisos centrales del modelo se reafirmaron y, a la vez, se reinterpretaron para su uso en contextos culturales e institucionales diversos. A medida que el enfoque POTT maduraba, su tercer período estuvo marcado por la continuidad de su posicionamiento filosófico, junto con una expansión global y una aplicación en nuevos contextos.

3.3.1 Volver a centrar la presencia de la persona terapeuta y renovación filosófica

En sus reflexiones más tardías, Aponte (2022) volvió a centrar el modelo en la presencia de la persona terapeuta, subrayando que «el self tal como es» sigue siendo el instrumento central disponible en la sala de terapia. Retomando la tradición del sanador herido, sostuvo que una terapia eficaz no exige que la persona terapeuta esté sanada, sino que tenga los pies en la tierra, sea honesta y esté emocionalmente disponible. Este planteamiento reafirmaba la convicción fundacional del POTT según la cual la persona terapeuta no puede separarse del trabajo clínico, y vinculaba además el modelo con las perspectivas de los factores comunes, en las que la autenticidad, la alianza y la presencia empática son mecanismos centrales del cambio.

3.3.2 Innovaciones en supervisión, ética y responsabilidad formativa

Una contribución determinante de este período fue la extensión del POTT a la práctica de la supervisión y la formulación de orientaciones éticas explícitas para trabajar con el material personal de terapeutas. Niño y Zeytinoglu‐Saydam (2020) presentaron un marco conceptual para aplicar el POTT en la supervisión clínica. Describieron prácticas de supervisión estructuradas destinadas a ayudar a las personas supervisadas a identificar sus temas firma y a trabajar con ellos, manteniendo una contención emocional y unos límites profesionales adecuados. Ilustraron cómo la sintonía de la supervisión y la claridad de los límites, dentro del POTT, permiten que el material personal nutra el razonamiento clínico sin desbordar a la persona terapeuta. Quienes supervisan facilitan este proceso guiando a las personas supervisadas para que reconozcan cómo se activan sus temas firma en los encuentros clínicos y ayudándolas a permanecer emocionalmente presentes ante esas reacciones, en lugar de distanciarse de ellas a la defensiva. Después, yendo más allá de la técnica de supervisión e integrando una perspectiva sistémica más amplia, Pennant y Shamoon (2023) propusieron una argumentación conceptual y basada en la práctica según la cual el POTT constituye una responsabilidad ética y pedagógica en la configuración de los entornos de formación clínica. Apoyándose en contextos de formación orientados a la justicia social, situaron el trabajo sobre el uso del self como inseparable de la atención a la identidad, el poder y las dinámicas institucionales, con lo que replanteaban el POTT como una postura ética sostenida y no como una intervención clínica puntual.

El POTT se aplicó también en el contexto de tratamientos con apoyo empírico en terapia familiar sistémica. Por ejemplo, Zeytinoglu‐Saydam y Niño (2019) ilustraron, a partir de material clínico de casos, la adaptación del POTT a la supervisión en terapia de pareja focalizada en las emociones (EFT; Johnson 2019), mostrando cómo terapeutas pueden mantener su implicación afectiva en sistemas relacionales de alta intensidad sin perder una diferenciación bien asentada. Además, los principios del POTT y ejercicios adaptados se han aplicado en el plan de estudios de formación avanzada en terapia familiar basada en el apego (ABFT; Diamond et al. 2014) y se han impartido a terapeutas en formación en ABFT durante casi 10 años (Russon et al. n.d.). En las actividades de formación, se guía a terapeutas para que comprendan y describan sus propios temas y relatos de apego en un formato grupal que refleja la manera en que trabajan con jóvenes y con sus madres y padres en la ABFT.

3.3.3 Expansión intercultural y global

Este período marcó también la traducción del POTT a contextos socioculturales diversos, lo que demostró a la vez la adaptabilidad del modelo y la necesidad de una sensibilidad contextual respecto de los significados del self, de la vulnerabilidad y de las obligaciones relacionales. Mediante un análisis autoetnográfico basado en su experiencia como profesorado racializado de la Antioch University, Pennant y Shamoon (2022) describieron el POTT como un marco pedagógico decolonial que permite a las personas en formación confrontar las normas culturales dominantes en torno a la expresión emocional, la legitimidad y la autoridad en los entornos de formación clínica. Su trabajo situaba el trabajo sobre la persona terapeuta como inseparable de estructuras más amplias de identidad, poder y pertenencia institucional, con lo que extendía el POTT más allá del desarrollo intrapersonal, hacia una práctica ética culturalmente situada. Aplicando esta perspectiva, Oral et al. (2023), mediante un análisis cualitativo de las reflexiones clínicas de terapeutas de pareja en Turquía, identificaron procesos mediante los cuales terapeutas negociaban su historia personal, su responsabilidad profesional y unas expectativas de intimidad y de género moldeadas por la cultura.

En Taiwán, Chen y Hsiung (2021) aplicaron con estudiantes de posgrado una adaptación de la formación inspirada en el POTT y examinaron la experiencia de las personas en formación mediante un análisis temático cualitativo atento a dinámicas contextuales como la presión académica, las expectativas de piedad filial y las normas de preservación de la imagen (face‐saving). Resultados posteriores (Chen 2024) indicaron que las adaptaciones culturalmente sensibles favorecían un crecimiento medible de la apertura emocional, de la tolerancia a la vulnerabilidad y de la autocompasión, vinculado a la competencia clínica relacional. En conjunto, estos estudios muestran que la sensibilidad cultural es fundamental para la sostenibilidad, la transferibilidad y la aplicación ética del POTT en los entornos de formación de todo el mundo.

3.3.4 Aplicación del POTT a ámbitos de práctica específicos

Otro desarrollo de este período fue la aplicación clínica del POTT a problemas de consulta y ámbitos de práctica específicos. El análisis cualitativo de Oral et al. (2023) se centró en las cuestiones del POTT propias del trabajo con parejas. Los resultados ilustraban cómo funcionan los principios del POTT para terapeutas que atienden a parejas de manera presente y sintonizada, y cómo los moldean las expectativas socioculturales. Además, mediante una metodología de teoría fundamentada constructivista, King y Russon (2023) examinaron cómo terapeutas con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria (es decir, con experiencia vivida) regulaban la autorrevelación, gestionaban la proyección y empleaban intencionalmente su experiencia personal en el tratamiento. Su análisis puso de manifiesto los procesos dinámicos por los que terapeutas oscilan entre la identificación con las personas consultantes y la distancia reflexiva, como una habilidad clínica intencional y no como una reacción automática. Estas investigaciones aplicadas señalaban un desplazamiento hacia el estudio de la encarnación de la persona terapeuta como una serie de procesos con consecuencias clínicas dentro de ámbitos de práctica especializados.

4 Discusión

Recorrer la literatura sobre el POTT a lo largo de tres períodos de desarrollo revela una trayectoria histórica coherente, marcada por una claridad filosófica cada vez mayor, un anclaje institucional y una expansión de las aplicaciones culturales y clínicas. Los primeros trabajos establecieron la premisa ética y relacional de que la persona terapeuta es inseparable del trabajo terapéutico (Winter and Aponte 1987). Esta premisa arraigó el modelo en la filosofía del sanador herido y puso el acento en las respuestas de la persona terapeuta momento a momento (p. ej., la actividad emocional) como fuente de información clínica, mientras que el concepto de tema firma surgía como el constructo organizador central para comprender y utilizar esas reacciones en el trabajo terapéutico (Aponte 1992; Aponte and Winter 2013; Winter and Aponte 1987). El segundo período tradujo estos compromisos filosóficos en una pedagogía estructurada, una formación institucional y una base empírica cualitativa emergente, mostrando cómo el modelo favorece el crecimiento de la conciencia de sí, la regulación emocional, la empatía y el uso intencional de la experiencia personal (Kissil and Niño 2017, 2018; Niño et al. 2015, 2016). Trabajos más recientes han extendido el POTT a la supervisión, a contextos culturales de todo el mundo y a poblaciones clínicas específicas, al tiempo que buscan precisar, mediante la investigación empírica, los procesos asociados al uso del self (King and Russon 2023; Pennant and Shamoon 2022; Zeytinoglu‐Saydam and Niño 2019).

4.1 Síntesis entre períodos

A lo largo de las distintas épocas surgieron varias trayectorias que describen el desarrollo del POTT en las últimas décadas. En primer lugar, los compromisos filosóficos han seguido siendo centrales. Concretamente, el refinamiento conceptual ha acompañado a la aplicación, en lugar de seguirla. En segundo lugar, la institucionalización permitió transformar la persona terapeuta, de valor abstracto, en procesos enseñables e investigables, en particular gracias a la publicación del manual de formación POTT (Aponte and Kissil 2016). En tercer lugar, los esfuerzos de traducción intercultural y de especialización clínica del período 3 favorecieron un movimiento más allá de la institución de origen del modelo, hacia una pertinencia global más amplia. En conjunto, estas trayectorias sugieren que el POTT ha pasado de ser una filosofía relacional a un marco de pertinencia global, cada vez mejor situado para una evaluación y una difusión sistemáticas.

4.2 Pertinencia actual de las trayectorias de desarrollo del POTT

La literatura reciente presenta el POTT como especialmente receptivo a las preocupaciones éticas contemporáneas de la psicoterapia. Se ha señalado su pertinencia para la formación en terapias sistémicas con apoyo empírico, para problemas de consulta específicos y con terapeutas diversos, lo que sugiere que el trabajo intencional sobre la persona terapeuta refuerza la sintonía relacional en la práctica clínica (Chen and Hsiung 2021; King and Russon 2023; Zeytinoglu‐Saydam and Niño 2019). Otros trabajos destacan el papel del POTT para ayudar a profesionales de la clínica a explorar el privilegio, la marginación y la identidad cultural en una reflexión anclada en la clínica (Pennant and Shamoon 2022). Estas contribuciones sitúan el POTT en línea con los llamamientos más amplios a una psicoterapia éticamente responsable, culturalmente sensible y relacionalmente auténtica (McDowell et al. 2022). Resuenan también con la investigación más amplia en psicoterapia, que muestra que los resultados clínicos dependen de los efectos de la persona terapeuta y de los procesos relacionales tanto como de las técnicas (Sprenkle and Blow 2004; Sprenkle et al. 2009; Wampold 2015), como la alianza terapéutica (Flückiger et al. 2018), la empatía (Elliott et al. 2018), la autenticidad/congruencia (Kolden et al. 2018), la calidez (Seewald and Rief 2023) y la gestión eficaz de la contratransferencia (Hayes et al. 2018).

El posicionamiento ético del POTT cobra especial relieve en los contextos sociotécnicos contemporáneos. Los rápidos avances de la inteligencia artificial y de las interacciones mediadas digitalmente están transformando los supuestos sobre la empatía, la capacidad de respuesta y la conexión relacional. A medida que los sistemas de IA generativa simulan cada vez más el diálogo terapéutico y la sintonía emocional (Hertlein and Springer 2026), la psicoterapia se enfrenta a preguntas sobre qué constituye una presencia auténtica y si esta es un factor necesario para favorecer el crecimiento humano. En una época de intimidad artificial en expansión, la insistencia del modelo en la conexión a través de experiencias humanas compartidas y en el uso intencional de la vulnerabilidad pone de relieve dimensiones de los encuentros terapéuticos que no pueden reducirse a respuestas algorítmicas.

4.3 Implicaciones para la formación de terapeutas, la transferibilidad y la supervisión

El arco de desarrollo del POTT plantea preguntas decisivas sobre su transferibilidad entre entornos de formación. Gran parte de la literatura existente procede de programas con acceso directo a supervisión POTT experimentada, en particular los vinculados al programa de C/MFT de la Drexel University. A medida que crece el interés por el modelo, un desafío central es cómo integrar una formación inspirada en el POTT en programas de posgrado que carecen de personas supervisoras formadas localmente o de infraestructura institucional. La creación del Aponte Training Institute refleja un esfuerzo por apoyar una difusión más amplia de la pedagogía inspirada en el POTT. Sin embargo, la difusión por sí sola no resuelve las cuestiones de preparación de la supervisión y de sostenibilidad. Los trabajos futuros deberán formular marcos explícitos de formación de formadores, modelos de supervisión de la supervisión y herramientas pedagógicas escalables capaces de sostener la aplicación en contextos geográfica e institucionalmente diversos. Al mismo tiempo, el POTT puede resultar difícil de aplicar sin una preparación suficiente del equipo formador y sin apoyo institucional. Dado que el modelo invita a las personas en formación a poner en juego su vulnerabilidad personal en contextos de formación profesional, quienes supervisan y enseñan deben estar en condiciones de mantener límites claros, seguridad emocional y un entorno de aprendizaje no evaluativo. Sin estas condiciones, los ejercicios inspirados en el POTT corren el riesgo de volverse demasiado difusos, performativos o de vivirse como inseguros por parte de las personas en formación.

A lo largo de las etapas de desarrollo del POTT, la eficacia del enfoque depende probablemente no solo del diseño del plan de estudios, sino también de la postura relacional de quienes forman y supervisan. Los entornos de aprendizaje caracterizados por la humildad, la seguridad psicológica y una exploración no evaluativa pueden ser especialmente importantes para sostener el compromiso de las personas en formación con la vulnerabilidad, la autorreflexión y el crecimiento personal (Aponte and Kissil 2016; Hardy 2018; Hardy and Bobes 2016). Quienes supervisan y forman desempeñan un papel central en la promoción de estos entornos de aprendizaje. Más allá de la C/MFT, estos objetivos de desarrollo se corresponden con preocupaciones de larga data en la formación en psicoterapia en relación con el uso del self por parte de la persona terapeuta, la gestión de la contratransferencia, la inmediatez y la presencia relacional (Hayes et al. 2018; Hill et al. 2018; Rogers 1957). Visto así, el POTT puede ofrecer un modelo estructurado para ayudar a profesionales de la clínica a poner en juego su experiencia personal al servicio de la eficacia terapéutica, en lugar de distanciarse de ella mediante un desempeño puramente técnico.

4.4 Limitaciones

Al interpretar esta síntesis deben tenerse en cuenta varias limitaciones. En primer lugar, la literatura empírica sigue siendo de alcance limitado y se basa casi exclusivamente en metodologías cualitativas aplicadas a cohortes relativamente pequeñas de personas en formación. Por consiguiente, las conclusiones sobre la eficacia, la generalizabilidad y los resultados clínicos a largo plazo siguen siendo preliminares. Además, como se ha mencionado, la autoría de la literatura sobre el POTT se concentra en una red relativamente pequeña de especialistas vinculados al programa de C/MFT de la Drexel University, entre ellos Aponte, Kissil, Niño, Zeytinoglu‐Saydam, Russon, Pennant, Apolinar Claudio y sus colegas. Aunque esta continuidad ha favorecido la profundidad conceptual, también pone de relieve la importancia de una implicación académica más amplia, de una diversificación metodológica y de una validación entre instituciones. Asimismo, los estudios empíricos existentes se han centrado principalmente en el desarrollo de las personas en formación tras su participación en la formación POTT, y hasta la fecha ningún estudio ha examinado los resultados de las personas consultantes atendidas por terapeutas con formación en el modelo. La literatura sigue prestando también una atención limitada a los desafíos de aplicación, como la preparación del equipo formador, el apoyo institucional, la gestión de los límites y la seguridad de las personas en formación. Futuros trabajos empíricos podrían examinar asimismo si profesionales de la clínica a quienes se ha formado para trabajar intencionalmente con su proceso personal, su vulnerabilidad y un uso reflexivo del self muestran diferencias en el desarrollo de la alianza, en la capacidad de respuesta terapéutica o en los resultados clínicos en comparación con modelos de formación más centrados en la técnica. Ampliar a la vez la base empírica y la diversidad de las voces que contribuyen será esencial para que el modelo siga madurando.

5 Conclusión

Esta revisión de las trayectorias de desarrollo del enfoque POTT aclara los próximos pasos tanto para el modelo como para el campo de la terapia familiar sistémica. En particular, el crecimiento del POTT recuerda que la formación en psicoterapia depende de una atención sostenida no solo a la técnica y a la teoría, sino también a la presencia de la persona terapeuta. En un momento histórico marcado por una rápida mediación tecnológica, por la expansión de formas artificiales de interacción relacional y por una complejidad sociocultural creciente, la cuestión de qué constituye una presencia terapéutica auténtica se ha vuelto cada vez más urgente. El marco POTT ofrece una respuesta a esta cuestión al aclarar cómo la experiencia vivida y la presencia sintonizada de la persona terapeuta pueden favorecer el cambio.

Complexe Systémique: lo esencial

Esta revisión hace legible una tradición que a menudo se transmite de boca en boca: la idea, heredada de Aponte y de Minuchin, de que la persona terapeuta no es un ruido que haya que neutralizar, sino un instrumento con el que trabajar. El «tema firma», la herida recurrente que tiñe nuestra manera de relacionarnos, se convierte en material clínico, siempre que se conozca, se pueda acceder a él en sesión y se sepa gestionar. La distinción entre relaciones duales y «cualidades duales» es valiosa para quienes supervisan: explorar la propia historia en formación no es hacer terapia. La propia autoría reconoce los límites: solo treinta fuentes, estudios todos cualitativos, un corpus producido casi por completo en el círculo de Drexel y ningún dato sobre lo que esta formación cambia para las familias atendidas. Desde un punto de vista sistémico, su interés reside en vincular el self de la persona terapeuta con las posiciones sociales, el poder y la cultura, más que con una introspección solitaria. Puede leerse junto con el artículo sobre el trabajo con la persona terapeuta y el artículo sobre la novela familiar como herramienta de formación.

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Traducción no oficial al español de Shaping the Therapist, Shaping the Field: A Narrative Review of the Person‐of‐the‐Therapist Training (POTT) Approach, de Sezercan Ucar, Jody Russon y Alba Niño, Journal of Marital and Family Therapy, vol. 52, n.o 4 (2026), doi: 10.1111/jmft.70161, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Traducción no oficial del artículo original «Shaping the Therapist, Shaping the Field: A Narrative Review of the Person‐of‐the‐Therapist Training (POTT) Approach», publicado en Journal of Marital and Family Therapy (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida y maquetada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Ucar, S., Russon, J., y Niño, A. (2026). Shaping the Therapist, Shaping the Field: A Narrative Review of the Person‐of‐the‐Therapist Training (POTT) Approach. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/shaping-the-therapist-shaping-the-field-a-narrative-review-of-the-person-of-the-therapist (Obra original publicada en 2026 en Journal of Marital and Family Therapy, 52(4) (2026); republicada en 2026 por Journal of Marital and Family Therapy, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jmft.70161)

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