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Family Process · Terapia familiar

Hacer emerger generatividades en el seno del desasosiego relacional: entrevista con Karl Tomm

Durante cincuenta años, Karl Tomm dirigió el Calgary Family Therapy Centre. Con su equipo aprendió a dejar de huir del momento de la sesión en que «algo no va bien»: una desazón sentida en el cuerpo, una sensación de injusticia, a la que llamaron desasosiego relacional. Entrevistado por Carla Guanaes-Lorenzi, lo describe como un punto de bifurcación, que puede conducir a más daño o a algo nuevo, y cuenta la historia de Colleen, una madre que acababa de empujar a su hija por una ventana y le pidió que no la denunciara. Cuarenta años después, es abogada de familias afectadas por el maltrato.

Autoría Carla Guanaes-Lorenzi (University of São Paulo), Mónica Sesma-Vazquez (University of Calgary), Joaquín Gaete Silva y Karl Tomm (University of Calgary y Calgary Family Therapy Centre), Inés Sametband (Mount Royal University)Primera publicación Family Process, 18 de marzo de 2025Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Bringing Forth Generativities Within Relational Disquiet: An Interview With Karl Tomm, de Carla Guanaes-Lorenzi, Mónica Sesma-Vazquez, Joaquín Gaete Silva, Inés Sametband y Karl Tomm, publicado en Family Process (Wiley) (2025), doi: 10.1111/famp.70030, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Necesitamos darnos cuenta de nuestro darnos cuenta, o distinguir nuestras distinciones, para ver qué efectos tienen sobre nosotros en nuestras conversaciones.

Karl Tomm, entrevistado por Carla Guanaes-Lorenzi

Resumen

Del 16 al 20 de agosto de 2023 se celebró en Calgary (Canadá) el 50.º aniversario y congreso del Calgary Family Therapy Centre (CFTC): Bringing Forth Generativities Within Relational Disquiet. El tema del congreso fue el desasosiego relacional, una noción introducida en el CFTC para tomar conciencia de que algo se vive como fuera de lugar, inquietante, desazonador, o como una sensación de injusticia cuando, durante el proceso terapéutico, algo se experimenta como no correcto. En la preparación del congreso, entrevistamos al Dr. Karl Tomm, fundador y asesor principal del Calgary Family Therapy Centre y catedrático de Psiquiatría en la Cumming School of Medicine de la University of Calgary. En este artículo presentamos la entrevista con Karl, en la que explica la noción de desasosiego como una respuesta relacional a diferencias no deseadas en torno a esperanzas o deseos que surgen en nuestras interacciones mutuas. Karl comparte un ejemplo clínico de una posible transición del desasosiego a la generatividad en un proceso de terapia familiar. Ofrecemos algunas reflexiones teóricas sobre el modo en que Karl navega las interacciones desasosegantes en las conversaciones de terapia familiar y discutimos posibles acciones que pueden emprender las y los terapeutas familiares para hacer emerger generatividades desde el seno del desasosiego relacional.

Palabras clave: bringforthism, terapia familiar, desasosiego relacional, proceso terapéutico

1 Introducción

El Calgary Family Therapy Centre (CFTC) es una organización sin ánimo de lucro fundada en 1973 por el Dr. Karl Tomm, MD, FRCPC, junto con otros colegas, en el marco de Alberta Health Services (AHS). El Centro ofrecía terapia familiar gratuita a las familias de Calgary y se convirtió también en un centro de formación para terapeutas familiares sistémicos, profesionales de la psicología y del trabajo social, y residentes de medicina. Karl, catedrático de Psiquiatría en la Cumming School of Medicine de la University of Calgary, dirigió el CFTC durante 50 años, hasta agosto de 2023. A lo largo de este último medio siglo, Karl ha realizado numerosas aportaciones al campo de la terapia familiar. Entre ellas figura la serie de artículos Interventive Interviewing (Tomm 1987, 1987b, 1988), uno de los cuales fue reconocido recientemente entre los 24 artículos más influyentes de la historia de la disciplina (Pote & Tatar, 2019). Además, el Ejercicio de Escucha Reflexiva y la Entrevista al Otro Internalizado como intervenciones terapéuticas (Tomm and Acton 2011; Tomm 2025), así como el marco de terapia familiar Interpersonal Patterns Scope (IPscope) (Tomm et al. 2014), gozan de reconocimiento internacional.

En el CFTC, el personal de supervisión, el personal clínico y las personas consultoras poseen un amplio conocimiento del marco Interpersonal Patterns Scope (IPscope). Muchas de ellas integran además en su práctica de terapia familiar y en la supervisión diversas ideas contemporáneas de la terapia familiar, entre ellas los enfoques centrados en soluciones, colaborativos y narrativos, los equipos reflexivos y la just therapy. Asimismo, la mayor parte del equipo de supervisión está asociada al Taos Institute y se identifica con el construccionismo social y con la práctica colaborativa y dialógica.

Las y los terapeutas utilizan el marco IPscope para describir y analizar cómo los miembros de una familia pueden establecer y mantener ciertas relaciones, descritas como patrones interpersonales (IP). Según Tomm et al. (2014),

Los patrones interpersonales se definen formalmente como interacciones repetitivas o recurrentes entre dos o más personas, distinguidas por quien observa (a menudo una o un terapeuta sistémico), que ponen de relieve el acoplamiento entre dos clases de conductas, actitudes, sentimientos, ideas o creencias y que tienden a reforzarse mutuamente. (19)

Así, en terapia familiar se distinguen los IP para hacer visibles la circularidad y la mutualidad de las interacciones; por lo tanto, la atención no se centra en los miembros de la familia individualmente, sino en el espacio interactivo (Tomm 2014).

Tomm (1988, 2014) propone una tipología pragmática organizada en tres clases de IP. La primera son los patrones nucleares, que incluyen los patrones interpersonales patologizantes (PIPs), los patrones interpersonales de bienestar (WIPs) y los patrones interpersonales sanadores (HIPs). La segunda son los patrones de transición, que incluyen los patrones interpersonales transformadores (TIPs) y los patrones interpersonales de deterioro (DIPs). Por último, los patrones sociales incluyen los patrones interaccionales socioculturales (SCIPs) y los patrones interpersonales de la red social (SNIPs). Mediante esta tipología, Tomm et al. (2014) describen las relaciones familiares en su trayectoria desde los patrones patologizantes hasta los patrones terapéuticos y generadores de bienestar, incluida su relación con los discursos sociales y culturales y con la red social comunitaria. El marco IPscope hace visible el movimiento permanente y dinámico entre patrones interpersonales. Las conversaciones que tienen lugar en terapia pueden promover la transformación (TIPs) de patrones interpersonales repetitivos y recurrentes en las familias (PIPs), favoreciendo que se instauren HIPs y WIPs (Gaete et al. n.d.; Gaete et al. 2020; Tomm 2014). En la práctica clínica y en la investigación en terapia familiar, el IPscope se ha utilizado para generar una comprensión procesual más profunda de los efectos de las intervenciones terapéuticas y de los resultados de la terapia familiar (Gaete et al. 2020; Tomm et al. 2014).

Otras aportaciones de Karl y de su equipo del CFTC son menos conocidas por el público. En los últimos años, el equipo del CFTC incorporó la exploración deliberada del potencial generativo del desasosiego relacional en las conversaciones de balance posteriores a las consultas. Esta práctica la inició el equipo del CFTC como forma de hacer balance tras sus consultas semanales en equipo, también conocidas como screenings. Explorar el potencial generativo del desasosiego relacional resultó tan fructífero para el equipo que el personal de supervisión clínica ha extendido ahora este proceso a casi todas las conversaciones posteriores a las sesiones. Durante estas conversaciones, el grupo reflexiona y examina críticamente la conversación y el proceso terapéuticos, planteando preguntas como: ¿Notaste algún momento de desasosiego relacional durante la sesión de terapia familiar? ¿Cómo das (o podemos dar) sentido a esos momentos desasosegantes? ¿Qué nos dicen estos momentos sobre el dolor o los dolores de la familia, o sobre aquello con lo que alguno de sus miembros puede estar luchando? ¿Qué acciones se emprendieron para hacer avanzar la conversación y la relación? ¿Qué momentos se percibieron como chispeantes o generativos? ¿Vivimos algún error terapéutico y/o alguna apertura hacia desarrollos alternativos? ¿Qué podría haber hecho de otro modo quien conducía la terapia? ¿Qué hubo de generativo en lo que hicieron juntos el o la terapeuta y los miembros de la familia? Estas preguntas ayudan a las y los terapeutas familiares a tomar conciencia de cómo utilizan sus teorías y modelos terapéuticos y de cuál es el efecto de sus acciones en el proceso terapéutico, y a explorar nuevas direcciones para su trabajo terapéutico.

Así, el equipo del CFTC cultivó un espacio conversacional para diálogos generativos sobre las ideas y prácticas terapéuticas, denominado investigación como práctica cotidiana (St. George et al. 2015). Estos diálogos tenían lugar en distintos contextos: procesos grupales, reuniones de investigación como práctica cotidiana, supervisión clínica y la autorreflexión de cada terapeuta al redactar los registros clínicos. Además, al acoger a personas investigadoras locales e internacionales para que se sumaran a las actividades de investigación como práctica cotidiana y desarrollaran proyectos de investigación potencialmente publicables sobre el desasosiego relacional, el equipo del CFTC ha comprendido mejor el potencial generativo del desasosiego relacional en los procesos terapéuticos y de formación y supervisión clínica.

2 Explorar la generatividad en el seno del desasosiego

La presente entrevista la realizó la Dra. Carla Guanaes‐Lorenzi (en adelante, Carla), profesora titular de la Universidad de São Paulo (Brasil), mientras trabajaba como profesora visitante en la University of Calgary. Durante 6 meses, Carla trabajó conjuntamente con el equipo del CFTC y, en particular, con la Dra. Mónica Sesma‐Vazquez, la Dra. Inés Sametband y el Dr. Joaquín Gaete‐Silva, coautores de este artículo, en el desarrollo de proyectos de investigación destinados a comprender mejor cómo navegan las y los terapeutas familiares el desasosiego relacional en las sesiones terapéuticas. Esta entrevista forma parte de esa iniciativa de investigación colaborativa entre Carla y el equipo del CFTC; fue grabada digitalmente en audio, transcrita y editada por el equipo de coautoría, conjuntamente con Karl Tomm. Una vez editada la entrevista, planificamos como grupo un ejercicio reflexivo que consistió en entablar diálogos para discutir algunos de los puntos clave que, como equipo de coautoría, consideramos que podían constituir las principales aportaciones a la conceptualización de la noción de desasosiego relacional en la práctica cotidiana de la terapia familiar. Primero resumimos y luego discutimos estos puntos clave.

En la primera parte de la entrevista, Karl explica por qué él y el equipo del CFTC exploraron el potencial generativo del desasosiego relacional. Nos presenta su comprensión de las interacciones desasosegantes, subrayando por qué las considera importantes, e invita a las y los terapeutas familiares a explorar maneras creativas de responder a estas situaciones desconocidas e incómodas que a menudo se producen en los encuentros terapéuticos. A continuación, Karl relata la historia de Colleen, una consultante con la que trabajó en terapia familiar hace muchos años. Karl contaba con el permiso previo de Colleen para presentar parte de su historia como ejemplo de generatividad en terapia familiar en el congreso del 50.º aniversario del CFTC, y más tarde se puso en contacto con ella para pedirle permiso para publicar esta entrevista en Family Process. Dado que su historia constituye una parte esencial de la propia entrevista, y para garantizar que pudiera dar su consentimiento informado a la publicación de su historia como parte de la entrevista, Karl le envió el primer borrador de este artículo. Colleen propuso nombres ficticios, hizo comentarios y editó su historia para que pudiéramos seguir adelante y proteger su confidencialidad, desde una postura ética relacional y dialógica. Este ejemplo clínico era una invitación a que las y los terapeutas resistieran la tentación de evitar los momentos desasosegantes en la conversación y sintieran, en cambio, el entusiasmo que puede surgir de la búsqueda persistente, por parte de quien hace terapia, de mejores maneras de sintonizar con las demandas de la familia y con el dolor relacional. Esperamos que quienes lean esta entrevista la aprecien tanto como nosotros y que les suscite preguntas que nos ayuden a seguir reflexionando sobre las complejidades de nuestro trabajo como terapeutas familiares, al tiempo que reunimos recursos para hacer emerger lo mejor de las familias con las que trabajamos.

3 Entrevista

Carla: Gracias, Karl, por aceptar esta entrevista. Mi primera pregunta es: ¿cuándo empezaste a utilizar la palabra desasosiego?

Karl: No lo recuerdo con seguridad. Digamos que fue probablemente hace unos 10 años.

Carla: ¿Por qué el término desasosiego? ¿Recuerdas cómo te vino a la mente esta palabra?

Karl: Recuerdo que en nuestras discusiones posteriores a la sesión, después de las entrevistas de screening, las conversaciones se iban por las ramas; seguían y seguían y seguían… Y no había una estructura clara sobre cómo queríamos conversar después de la sesión. Así que queríamos ser más disciplinados y nos preocupaba intentar ajustar un poco las cosas. Por eso decidimos centrarnos en preguntas concretas en la discusión posterior a la sesión. Y, como sabes, las preguntas que ahora nos gusta hacer son: ¿cuáles son los principales PIPs y HIPS? Y ¿cuáles son los momentos chispeantes de influencia terapéutica? Pero también queríamos abrir espacio para notar los aspectos negativos de lo que estaba ocurriendo, dónde las cosas no iban bien, y no ignorarlo. A veces, las terapias orientadas a los recursos tienden a sesgar demasiado hacia lo positivo. Así que propuse que examináramos los errores. El equipo del CFTC no se sentía cómodo con la idea de centrarse en los errores [ríe]. A mí me parece útil reconocer los errores, porque se aprende de ellos, ¿no? Sin embargo, descubrimos que el lenguaje del desasosiego relacional encajaba mejor con nuestro grupo de terapeutas, y la gente se sentía más cómoda prestando atención a lo que nos hacía sentir incómodos dentro de la sesión. Eso nos ayudaba a centrarnos en lo que fuera que estuviera ocurriendo en la entrevista y que podría haberse manejado de otro modo. Tuvimos muchas conversaciones al respecto; así fueron evolucionando las cosas. Una vez que este enfoque pasó a formar parte de nuestra discusión posterior a la sesión, se convirtió en un recurso importante de aprendizaje: prestar atención a esos momentos.

Carla: ¿Qué diferencia aportó centrarse en el desasosiego relacional respecto de lo que hacíais antes? Dijiste que resultó ser un recurso importante de aprendizaje. ¿Qué notaste de diferente en las posibilidades que abre este enfoque?

Karl: Creo que aporta la posibilidad de profundizar más en el proceso. Para mí, el fenómeno del desasosiego es un fenómeno encarnado. Como seres humanos, de algún modo resonamos unos con otros. Cuando las personas se sienten incómodas, eso viene de alguna parte. Hay alguna perturbación que desencadena ese sentimiento. Así que ser capaz de notarlo, y luego rastrearlo para intentar determinar sus orígenes, es una manera de llegar a un nivel más profundo de comprensión conversacional. Eso es lo que me pareció tan enriquecedor: que añadía profundidad a la conversación. Y no teníamos que estar de acuerdo al respecto; cada persona podía tener experiencias distintas de los desasosiegos. No había consenso sobre eso. Esas diferencias eran diferencias útiles.

Carla: Cuando piensas en el término desasosiego, ¿qué significa para ti?

Karl: Significa que algo no está bien, que aquí algo va mal. Y, por supuesto, implica algún tipo de juicio. También entran en juego los valores de las personas. Pero, en conjunto, diría que hay una sensación de injusticia. Algo, sencillamente, no está bien. A veces es muy manifiesto que las personas están en un conflicto intenso, por ejemplo, cuando se descalifican, se gritan, se culpan, etcétera. Pero a veces es más sutil; interactúan mediante microagresiones. Podemos identificarlas a través de una sensación corporal y, una vez que nos centramos en ellas, podemos empezar a averiguar por qué surgen. A veces no lo averiguamos por nuestra cuenta, sino en conversación con otros miembros del equipo terapéutico.

Carla: ¿Quiere decir esto que a veces puedes sentir el desasosiego en la sesión sin entender necesariamente lo que está pasando, pero que más tarde le das sentido durante una conversación posterior a la sesión?

Karl: Sí.

Carla: ¿Crees que hay una diferencia entre malestar y desasosiego?

Karl: Yo diría que sí. Creo que el malestar surge a menudo en situaciones que son generativas. Aunque el desasosiego también puede ser una fuente de generatividad. Cuando las personas están en el límite de sus capacidades y van más allá de donde han estado antes, hay malestar. Las personas no están cómodas; pueden estar un poco ansiosas. Pero puede ser algo bueno que se estén estirando para ir más allá de donde han estado antes. Así que creo que esa es una dimensión del malestar que yo no asociaría con el desasosiego. Para mí, el desasosiego es más negativo, está más anclado en emociones negativas. El malestar podría ser negativo, por supuesto, pero también podría ser positivo. Cuando surge el desasosiego, hay una respuesta al desasosiego, y esa respuesta lleva asociadas restricciones, porque las personas quieren disminuir el desasosiego; hay un impulso de reducirlo.

Carla: Si miramos el diccionario (Oxford English Dictionary n.d.), encontraremos otras palabras como posibles sinónimos, como ansiedad o preocupación. ¿Crees que hay una diferencia entre estas palabras?

Karl: Yo diría que sí, en el sentido de que creo que con el desasosiego hay una sensación de injusticia, de agravio, asociada a esa experiencia. Que alguien esté nervioso por hablar en público podría ser un ejemplo de ansiedad. Siente malestar, pero no es necesariamente negativo, y no traerá generatividad en sí mismo, en el sentido de generar más energía para hacer lo que puede resultar difícil de hacer. En este contexto, yo vincularía el desasosiego más con la sensación de injusticia y de agravio, con la experiencia de que algo va mal.

Carla: En el documento de presentación que escribiste para el congreso (Tomm 2022), mencionabas distintas fuentes de desasosiego relacional. ¿Podrías compartir algunos ejemplos?

Karl: Bueno, en el trabajo que hacemos, la fuente principal son los desasosiegos relacionales actuales que existen en el sistema familiar con el que trabajamos. El desasosiego en el sistema familiar suscita desasosiego en el sistema terapéutico. Como las y los terapeutas están atentos a los desasosiegos, intentan encontrar maneras de posibilitar un movimiento que saque de ese desasosiego y, con suerte, crear algo de generatividad.

Carla: Este desasosiego relacional en el sistema familiar probablemente está relacionado con los momentos en que en terapia se reconoce un PIP intenso. ¿Estarías de acuerdo?

Karl: Sí. Desencadena desasosiego en el sistema terapéutico. Así que empieza en el sistema familiar, pero desencadena desasosiego en el sistema de la terapia. Esos desasosiegos se convierten entonces en un punto de posible trabajo clínico.

Carla: ¿Te importaría desarrollarlo un poco más?

Karl: Bueno, quiero decir que podría haber desasosiegos que surjan simplemente en el propio sistema de la terapia. Por ejemplo, cuando hay una diferencia de valores entre la familia y quien hace la terapia. Así que no tiene por qué surgir solo dentro de la familia. Por ejemplo, un o una terapeuta puede querer que se cumpla su agenda. Si impone su agenda, puede haber resistencia por parte de la familia. Así que el desasosiego también puede surgir del sistema terapéutico. O puede surgir entre la familia y la instancia que la deriva. La instancia derivante puede considerar que la familia necesita acudir a terapia, pero la familia no quiere realmente acudir a terapia. Sin embargo, cede ante el poder y la influencia de la instancia derivante. Eso podría ser la fuente del desasosiego. La iniciativa original de buscar una ayuda terapéutica podría venir de fuera de la familia.

Carla: Nos recuerdas constantemente que no se trata solo de centrarse en exceso en identificar o examinar los desasosiegos, sino también del potencial generativo de los desasosiegos.

Karl: Sí.

Carla: ¿Cuáles son esos potenciales generativos, y cómo podemos notar los potenciales generativos del desasosiego en una sesión terapéutica?

Karl: Bueno, cuando la emoción pasa del sentimiento negativo y la tensión al entusiasmo, y sientes el entusiasmo, sientes que algo nuevo está surgiendo, y entonces sabes que las cosas avanzan en la dirección correcta.

Carla: Con el desasosiego sientes un sentimiento negativo encarnado, pero en este caso notas cierto entusiasmo, que es un sentimiento positivo. Así que, principalmente, podríamos notar un cambio emocional.

Karl: Bueno, creo que las emociones son una base más amplia a partir de la cual pueden surgir luego las cogniciones. Las cogniciones pueden ser congruentes con las emociones. Pero para mí, la emoción es una manera de anclarlo, de saber cuál es realmente el significado de las cogniciones. Cuando tengo la sensación de que aquí está pasando algo, en términos de nuevas posibilidades, o de nuevas distinciones que se están trazando, o de nuevos patrones que están emergiendo, el entusiasmo que surge de ello… Y es colectivo, no es algo individual. Con frecuencia, varias personas pueden resonar con esa emoción cuando el proceso terapéutico va bien.

Carla: A veces te hemos oído utilizar la palabra sintonía; ¿encajaría aquí la palabra sintonía?

Karl: ¿Sintonizar? Sí.

Carla: Habrá una sintonía entre quien hace la terapia y los miembros de la familia. En este caso, por ejemplo, ¿compartirían la familia y el o la terapeuta ese entusiasmo?

Karl: Sí.

Carla: ¿Le dirías explícitamente a la familia que has notado una situación desasosegante?

Karl: Oh, sí. No utilizaría necesariamente el lenguaje del desasosiego. Pero sin duda entablaría una conversación al respecto.

Carla: ¿Tienes un ejemplo de cómo lo harías?

Karl: Bueno, si nombras el fenómeno, creas una distancia entre tú y el fenómeno nombrado. Por ejemplo, podrías nombrarlo como conflicto o acoso, o como un patrón PIP, o lo que sea. Darle un nombre al desasosiego relacional permite examinarlo y centrarse en él, y tener una relación con esa situación que acabas de nombrar. Así que, para mí, ese es probablemente uno de los primeros pasos hacia la generatividad. Incluso si el nombrar es intrapersonal, dentro de tus propios pensamientos, estás trazando una distinción. Probablemente nombras algo implícitamente cuando lo distingues. Si luego llevas esa distinción a la conversación, eso añade todavía más potencial en cuanto a separar el desasosiego de las personas que lo están generando. Y eso, para mí, es el comienzo de la capacidad de trabajar sobre él, de trabajar con él [pausa]. Uno de los temas que han surgido de nuestras conversaciones a lo largo de este último año, en los seminarios de investigación como práctica cotidiana, es considerar el desasosiego relacional como una llamada a la acción. Esa idea me gusta mucho. Porque si podemos conectar el fenómeno del desasosiego con la necesidad de actuar y la necesidad de hacer algo al respecto, entonces podríamos llegar a alguna parte. Eso me gustó mucho. Nos lleva a un lugar mejor, en lugar de intentar simplemente escapar del desasosiego y evitar el malestar, que es nuestra tendencia natural. A menudo intentamos alejarnos, o esconderlo, o taparlo de algún modo. Pero en lugar de hacer eso, avanzar para actuar sobre él ayuda a liberar su potencial de generatividad.

Carla: ¿Cuáles son esas acciones que podrían emprenderse en una situación en la que hay desasosiego relacional? ¿Nombrarlo?

Karl: Bueno, incluso antes de nombrarlo, necesitamos estar abiertos y dispuestos a acercarnos a él, a ir hacia él, a no alejarnos de él: ir hacia él. Así, a medida que vas hacia él, se hace posible trazar distinciones en torno a él, darle un nombre. Y entonces podemos encontrar el lenguaje y explorar sus posibilidades.

Carla: Un concepto que estamos intentando explorar más a fondo en nuestro proyecto sobre el desasosiego relacional es el de «dar la bienvenida» al desasosiego. Parece que algunos miembros del equipo terapéutico del CFTC se refieren a este primer momento de no evitar el desasosiego, y algunos mencionaron la expresión «quedarse con» [el desasosiego]. Estábamos considerando «dar la bienvenida al desasosiego» como uno de los conceptos que podríamos explorar más a fondo.

Karl: Me incomoda un poco dar la bienvenida al desasosiego en sí, porque casi implica el deseo de hacerlo emerger o de crear desasosiego. Y yo no quiero hacer eso. No querría crear un desasosiego innecesario. Pero si existe, si ya está ahí, entonces dar la bienvenida a una respuesta a él tiene mucho sentido para mí. Quiero acercarme a él. Darle la bienvenida en el sentido de reconocer su potencial, sí. Algo así como estar dispuesto a verlo. Hay algo a lo que vale la pena prestar atención. Y entonces puedo sentir que estoy haciendo mi trabajo como terapeuta al acercarme a él y no evitarlo.

Carla: En el documento de presentación (Tomm 2022), mencionas que el desasosiego relacional podría ser a menudo un «motor principal de creatividad o de nuevos desarrollos importantes» (p. 3). ¿Tienes un ejemplo de tu práctica terapéutica que nos permita entender mejor cómo el desasosiego se convirtió en una fuente principal de creatividad?

Karl: Puedo compartir la historia de una joven que vino a verme a terapia. Empezó preguntándome por los límites de la confidencialidad, quién podía ver mis registros, lo seguros que estaban, etcétera. Inmediatamente pensé que probablemente había algo de orden legal en su situación. Estaba claro que quería que mantuviera su información confidencial. Así que intenté responder a sus preguntas lo mejor que pude. Luego me preguntó: «¿Con quién hablas de tus pacientes?», etcétera. Y le dije: «Bueno, no sé qué quieres compartir conmigo, pero puedo decirte que no compartiré con nadie lo que quieras compartir conmigo sin hablarlo antes contigo, eso te lo puedo asegurar. Pero no puedo decirte que no hablaré con nadie más. Depende de lo que sea». Quería que se sintiera lo bastante segura como para compartir lo que le preocupaba, pero no quería acorralarme y prometer que no hablaría con otras personas. Eso le bastó para contarme que había intentado hacer daño a su hija. Así que esta mujer, a la que llamaré Colleen para no usar el nombre real de mi paciente, me contó que unas semanas antes había empujado a su hija de 4 años, llamémosla Millie, por la ventana de su piso, en una segunda planta. Colleen explicó que había advertido a Millie muchas veces que no se asomara a la ventana, pero Millie seguía yendo a la ventana y Colleen seguía exigiéndole que se apartara. Entonces, en una ocasión, cuando Millie volvía a estar asomada a la ventana, Colleen se sintió tan frustrada que sintió el impulso de empujarla. Actuó según ese impulso levantándole las piernas, y Millie cayó. Empujó a su hija por la ventana, y su hija cayó y se hizo daño. Colleen quedó extremadamente afectada por lo que había hecho. Luego llevó a su hija a casa de su madre, y su madre insistió en que buscara terapia. Así fue como vino a verme. Entonces me dijo: «No quiero que llames a los Servicios de Protección de la Infancia, porque ya me retiraron a mi hija antes y me costó un año entero recuperarla, y no quiero volver a pasar por eso». Así que me encontré en un aprieto muy desasosegante, porque legalmente se supone que debo denunciarlo, pero eso sería hacer lo contrario de lo que ella me pedía. Así que le hice muchas preguntas: «¿Dónde está tu hija ahora?», y dijo: «Está con mi madre». Así que la niña estaba con su abuela. Le pregunté: «¿Se hizo mucho daño?». Me dijo: «No. Tenía moratones, pero nada grave». Y continué: «Bueno, ¿tu hija se va a quedar con su abuela por ahora?», y dijo que sí. Luego le pregunté: «¿Y estaría tu madre dispuesta a implicarse en la terapia para que yo pueda obtener información complementaria?», y también dijo que sí. Entonces le dije: «De acuerdo, en esas circunstancias, puedo aceptar tu petición. Por ahora, no voy a llamar a los Servicios de Protección de la Infancia». Así que, dado que Millie parecía estar bien, viviendo en un lugar seguro con su abuela, acepté no llamar a los Servicios de Protección de la Infancia «por el momento». Lo que hacía era poner el propósito de la ley por encima de la letra de la ley. El propósito de la ley es mantener a la niña a salvo, y la letra de la ley dice que hay que denunciarlo. Así que no lo denuncié porque ella me pidió que no lo hiciera y yo quería asegurarme de poder crear una buena relación terapéutica con ella. Si la hubiera denunciado, no creo que hubiera habido ninguna posibilidad de tener una relación terapéutica con ella. Así que, básicamente, lo que hice fue crear las condiciones para trabajar con ella en terapia. A medida que avanzaba la terapia, Colleen reveló que ella misma había sufrido maltrato por parte de su padre, etcétera. Y además, el padre de su hija Millie también había sido violento con ella, lo que le había dificultado establecer un vínculo con Millie cuando era bebé. Necesitaba un apoyo considerable para afrontar su propia sensación de injusticia. Así pues, había mucha historia de fondo que había contribuido al maltrato que ejerció sobre su hija en aquel momento. Decidí trabajar con ella durante un largo periodo de tiempo, y las cosas se dieron de tal modo que fue la abuela quien crio a la niña hasta la adolescencia. Colleen participaba en el cuidado de su hija, pero a una distancia segura. Millie pedía a menudo volver a vivir con su madre, pero la familia extensa se mantuvo firme en cuanto a la organización de la convivencia. Las cosas evolucionaron de forma muy positiva. Con el tiempo, cuando Millie tuvo edad suficiente para entenderlo, Colleen expresó su arrepentimiento y le pidió perdón a su hija. Más tarde, Colleen estudió Derecho y se especializó en trabajar con familias en situaciones de maltrato. La llamé hace solo unas semanas para pedirle permiso para usar su historia en mi presentación en el congreso del CFTC (Tomm 2023) y me dijo: «Sí, por supuesto». También me contó que un juez le había dado las gracias espontáneamente por su trabajo con las familias. El juez le dijo: «¡Está haciendo un trabajo excelente para estas familias!». ¿No es asombroso? Si la hubiera denunciado, probablemente la habrían acusado de agresión, o de lo que fuera, porque sí tuvo la intención de hacer daño a su hija. Eso estaba en su mente. Pero este desenlace, en el que ella trabaja con otras familias maltratadoras y ese juez reconoce espontáneamente su trabajo como «excelente», es un resultado generativo fantástico, ¿no? Además, cuando se hizo abogada, llegó a interponer una demanda contra su padre por sus años de maltrato cuando era joven. Me fascinó ver cómo, si estás dispuesto a encontrar la manera de crear espacio para la generatividad, pueden ocurrir cosas buenas. Me pregunto si, dada su experiencia vivida, Colleen no habrá llegado a ser mucho más hábil para comprender y resolver situaciones complejas de maltrato de lo que la mayoría de nosotros podríamos llegar a ser nunca. Si la hubiera denunciado cuando la conocí, podría haber afrontado cargos penales y quizá nunca habría estudiado Derecho.

Carla: ¡Vaya!

Karl: ¿No es algo extraordinario?

Carla: Sí, ¡es asombroso!

Karl: Se me olvidó contarte que, seis meses después de empezar a trabajar con ella, recibí una llamada de los Servicios de Protección de la Infancia. Querían información sobre Colleen y les dije: «Bueno, no estoy en condiciones de compartir información sobre ella porque no he tenido ocasión de consultarlo con mi paciente». En esa situación, la persona que llamaba me dijo que ya sabían lo que había pasado. Me dijo: «Bueno, sabemos que la está viendo y queremos que siga viéndola». Y así, la siguiente vez que vi a mi paciente, le conté que había recibido esa llamada. Se rio y dijo: «Ah, ya sé lo que pasó». Entonces me explicó que había discutido con su hermana y que su hermana la había amenazado con llamar a los Servicios de Protección de la Infancia.

Carla: Es una historia extraordinaria. ¿En qué momento sentiste desasosiego? ¿Y cuáles fueron tus acciones para seguir adelante con ello?

Karl: Hubo muchos desasosiegos. Estaba el desasosiego de que ella sintiera odio hacia su hija por lo que representaba, por el padre, y por su propia historia. Y luego estaba el desasosiego de encontrarme yo en una situación en la que se me pedía hacer algo que ética y legalmente no debía hacer. Intentaba encontrar la manera de implicarla en una relación terapéutica sin rechazar su petición principal, que era no llamar a los Servicios de Protección de la Infancia. Sin embargo, también quería crear de algún modo la posibilidad de que pudiéramos avanzar terapéuticamente. Por cierto, debería haber mencionado que no lo hice solo. Contaba con el apoyo de un equipo; en este caso trabajamos juntos como equipo. Me ayudaron a gestionar mi desasosiego. Había discutido la situación con el equipo porque no podía fiarme del todo de mi propio juicio. Tenía que ser prudente en cuanto a las decisiones que estaba tomando. Por suerte, tengo un equipo que me apoya mucho. Al final, a largo plazo, las cosas salieron bien. Fue realmente asombroso.

Carla: ¡Es estupendo!

Karl: Te contaré otro elemento relevante de esta historia. Trabajé por primera vez con Colleen hace unos 40 años, pero no hace mucho, cuando Millie, la hija, se hizo adulta, se casó y tuvo su propio hijo, volví a verlas cuando el niño llegó a tener más o menos la misma edad que tenía Millie cuando ocurrió el incidente original. Había cierto conflicto entre Colleen y su hija sobre si permitir que Colleen viera a su nieto. Comprensiblemente, Millie dudaba un poco, dado que su hijo tenía más o menos la misma edad que tenía Millie cuando tuvo lugar el incidente original. Volvieron a verme para más terapia, y pude acompañarlas a hablar de esa situación delicada. Finalmente acordaron que, mientras Colleen siguiera tomando su medicación antidepresiva y aceptara no hablar con el nieto de los problemas de maltrato en la familia, a Millie le parecía bien que Colleen pasara tiempo con él. Así que lograron resolver las cosas. Es fascinante tener un contacto tan prolongado con esta familia. Fascinante.

Carla: Realmente lo es. Una terapeuta a la que entrevisté en el CFTC para nuestro otro proyecto dijo que, para ella, el desasosiego podía ser como un «maestro», porque deja una lección. Así que añadimos esta pregunta a nuestra guía de entrevista: si el desasosiego pudiera verse como un maestro, ¿cuáles serían sus principales lecciones?

Karl: Es una metáfora bonita.

Carla: Sí, me gusta. ¿Cuáles han sido las principales lecciones de tu desasosiego?

Karl: Bueno, ¿las principales lecciones? Creo que una sería que el desasosiego puede ser el comienzo de más trauma, más lesiones y más daño. O puede ser el comienzo de la creatividad y de nuevos desarrollos que sean terapéuticos y sanadores. Así que diría que el desasosiego puede marcar un punto de bifurcación. Es un momento de oportunidad, potencialmente, para que las cosas vayan en esta dirección en lugar de en aquella.

Carla: ¿Cómo podría un o una terapeuta familiar ser más consciente de esos momentos de bifurcación? Mencionabas en tu documento de presentación (Tomm 2022) que es importante que las y los terapeutas «sean cada vez más conscientes de las distinciones que trazamos y que acabamos haciendo emerger en lo que hacemos en terapia» (6). Así que, cuando hablas de este punto de bifurcación, ¿cómo podría alguien que hace terapia ser más consciente de lo que hace emerger con sus acciones?

Karl: Creo que la manera de ser más consciente de ello es realizar una recursión sobre tus reflexiones, pensar sobre tu pensamiento, y notar los efectos que tiene sobre ti, especialmente cuando trazas una distinción concreta.

Carla: ¿Es como explorar la voz interior de quien hace la terapia?

Karl: Sí… Quiero decir, si escuchas tu escucha, y cómo escuchar de esa manera tiene efectos sobre ti, y cómo influye en hacia dónde vas. Por ejemplo, puedes escuchar de ciertas maneras cuando ignoras el desasosiego y lo evitas. Podrías escuchar buscando posibilidades tranquilizadoras para echar aceite sobre las aguas agitadas, etcétera. O puedes escuchar de maneras que te lleven a los manantiales del desasosiego, en términos de la injusticia o del agravio, y luego, potencialmente, deconstruir esas injusticias. Así que necesitamos darnos cuenta de nuestro darnos cuenta, o distinguir nuestras distinciones, para ver qué efectos tienen sobre nosotros en nuestras conversaciones.

Carla: Me gusta la idea de darnos cuenta de nuestro darnos cuenta. ¿Cómo podríamos invitar a otras personas a entusiasmarse con el desasosiego, como lo hiciste tú aquí, en el CFTC?

Karl: Bueno, puedo identificar un punto de inflexión en nuestro programa. Fue hace muchos años, cuando, después de un screening, estábamos en una discusión posterior a la sesión. Estábamos teniendo una buena conversación. Yo había hecho la entrevista propiamente dicha, y había salido bastante bien. Hablábamos de lo que había pasado en la sesión que había sido realmente útil, etcétera, y luego, hacia el final de la conversación, dije: «Creo que cometí un error en la entrevista, cuando no respondí a esto…». El grupo se quedó un poco conmocionado, porque me tenían en un pedestal. Creían que todo lo que yo hacía en terapia tenía que ser perfecto. Entonces expliqué por qué creía que había sido un error y qué podíamos aprender de él. Nos entusiasmamos mucho porque estábamos aprendiendo juntos. Yo también me entusiasmé porque el grupo estaba entusiasmado. Otra persona tuvo el valor de decir: «Bueno, a mí me hizo dudar cuando dijiste X… porque podría haber sido un problema». Así que me entusiasmé con mi nuevo aprendizaje. Cuando otros miembros del equipo vieron mi entusiasmo, se sintieron más seguros para preguntar: «Ah, sí. ¿Y qué hay de…?». Así que todos nos entusiasmamos mucho, porque en el fondo la gente estaba compartiendo sus desasosiegos, ¿no? Y ese fue el comienzo de nuestro cambio en el proceso, en nuestro programa y en nuestra cultura en el CFTC. Que yo, como director, estuviera dispuesto a hablar abiertamente de mis errores y discutirlos fue, para mí, muy útil. Porque cuando yo puedo hacerlo, a las demás personas les resulta más fácil hacer lo mismo y permitirse también ser más vulnerables, porque ven el potencial de aprendizaje que puede surgir de notar el desasosiego y reflexionar sobre los posibles errores.

Carla: Cuando leí el libro sobre el IPscope (Tomm et al. 2014), me di cuenta de que la palabra «desasosiego» no aparece. ¿Qué cambiaría en el enfoque IPscope si se incluyera la comprensión del desasosiego? ¿De qué maneras podría la comprensión del desasosiego relacional enriquecer el IPscope?

Karl: Creo que lo densificaría, lo enriquecería bastante. Lo cual es coherente con lo que dije antes: cuando entramos en el desasosiego, ganamos profundidad. Creo que esa es una aportación muy valiosa de trazar esa distinción. Cuando escribimos el libro, teníamos la distinción, pero todavía no la estábamos cosechando, ya sabes, la generatividad que se desprende de ella, o la mayor generatividad posible.

Carla: Si piensas en los diagramas del IPscope (Tomm et al. 2014) que explican el movimiento o las transiciones entre PIPs y HIPs, etcétera, ¿dónde situarías el desasosiego?

Karl: Bueno, está en los PIPs. Todo PIP tiene desasosiegos.

Carla: ¿Estaría el desasosiego en el movimiento?

Karl: Bueno, sí, aquí es donde entra en juego la relación entre lo intrapersonal y lo interpersonal, porque el desasosiego se siente primero intrapersonalmente. Se manifiesta como una desazón corporal.

Carla: Como respuesta a…

Karl: Sí, en gran medida una respuesta a un proceso de interacción, y al proceso de interacción que genera un PIP. Así que, sí, hay desasosiego en todo PIP.

Carla: Sí, ¡de acuerdo! Si escribieras un nuevo libro, tu libro de los desasosiegos [alusión a una conversación anterior que tuvo lugar en el CFTC, en referencia al título del libro de poesía de Fernando Pessoa, «The Book of Disquiets»] (Pessoa 2015). ¿Cuáles serían sus capítulos principales?

Karl: Lo que creo que todavía no se ha hecho, y esperaba que pudiera empezar en el congreso del CFTC, es comenzar una taxonomía de las distintas generatividades que pueden surgir al entrar en el desasosiego y trabajar con él. Por ejemplo, están las bifurcaciones que mencioné antes. Las preguntas de bifurcación podrían ser un ejemplo de una categoría de generatividad. Pero creo que podría haber muchas categorías y distintos tipos de generatividades que pueden surgir del desasosiego. Ese análisis todavía no se ha hecho. Y todavía no hemos tenido esas conversaciones como equipo. ¡Quizá podría ser un tema para nuestro grupo de reuniones mensuales de investigación como práctica cotidiana!

Carla: ¿Puedes explicarnos un poco más qué quieres decir con preguntas de bifurcación?

Karl: Bueno, quizá podría dar un paso atrás y ofrecer un poco de contexto teórico. El término bifurcación procede del trabajo de Ilya Prigogine e Isabelle Stengers sobre el análisis de los sistemas complejos en su evolución, su teoría de las estructuras disipativas (Prigogine and Stengers 1984). En ese trabajo, lo que descubrieron fue que si un sistema evoluciona y llega a un punto de bifurcación en el que, según evolucione en una dirección o en la otra, acaba en lugares muy distintos. Así que esos puntos de bifurcación son puntos muy importantes en la evolución del sistema. Y, en la comprensión de nosotros mismos y de nuestras relaciones, llegamos a muchos puntos de bifurcación. Así, si quien hace terapia puede hacer emerger esos puntos de bifurcación, invita entonces a las personas a reconocer las alternativas y a reconocerse a sí mismas como capaces de elegir entre esas alternativas, lo cual les da poder. Abre espacio para que tengan cierta agencia, lo que es una experiencia maravillosa: darse cuenta de que sí tienes elección, y de que puedes elegir algo mejor, o seguir tus valores y creencias en cuanto a la dirección que privilegias en la relación.

Carla: Para terminar, Karl, ¿hay algo que no te haya preguntado y que te parezca importante y quieras compartir?

Karl: Probablemente, ¡pero ahora mismo no se me ocurre! He disfrutado mucho de esta conversación, Carla. ¡Gracias!

Carla: Karl, muchísimas gracias por tu tiempo. ¡Muchísimas gracias!

4 Discusión

La conceptualización y la consideración clínica del desasosiego relacional en terapia familiar pueden tener implicaciones profundas para la práctica clínica, en particular para las y los terapeutas que adoptan un enfoque de orientación relacional. Al reflexionar sobre sus posibles usos, identificamos tres grupos de prácticas que pueden ayudar a quienes, en terapia, desean ampliar la generatividad en el seno del desasosiego relacional: notar, compartir y reconocer.

4.1 Notar el desasosiego relacional

La primera práctica consiste en acoger nuestra capacidad, como terapeutas, de notar diversas formas de desasosiego relacional o de experiencias desasosegantes (Simão 2000) durante el proceso terapéutico. Puede sostenerse que la capacidad de reconocer el dolor relacional es crucial para la terapia, ya que es la razón por la que las personas acuden, en primer lugar, a los servicios de terapia familiar. Aunque pensaríamos que todos los seres humanos tienen la capacidad de notar el dolor, en nuestra formación en el CFTC esperamos que las y los terapeutas desarrollen intencionadamente esta habilidad. De manera anecdótica, quienes hicieron prácticas en el CFTC han compartido sistemáticamente que familiarizarse con la noción de desasosiego relacional —invitar y acoger colectivamente los darse cuenta del desasosiego relacional como algo que vale la pena hacer, por ejemplo, en la supervisión clínica y en el balance posterior a la sesión— les ha ayudado a desarrollar su habilidad para identificar diversas formas de dolor relacional. Notar el desasosiego relacional puede incluir atender y responder deliberadamente a diversas formas de habla objetante (Sametband et al. 2023; Strong and Tomm 2007): desde notar objeciones abiertas entre dos personas que participan en la sesión de terapia (p. ej., «¡No estoy de acuerdo contigo!»; «¡eso no es verdad!») hasta formas más sutiles de protesta. Por ejemplo, las personas pueden expresar una objeción volviéndose monológicas, o menos abiertas a dejarse influir por las palabras y los actos de los demás; o quizá más propensas a quedarse atascadas en un punto de vista determinado, o a interrumpir a otras personas de maneras no generativas; o quizá empiecen a removerse en la silla, o protesten frunciendo el ceño, mostrando vacilación en su habla («buenooo…»; «sí, pero», recurriendo a salvedades), o quizá simplemente guardando silencio y retirándose de la conversación en curso. Al volverse más sensibles para reconocer el desasosiego relacional en las formas objetantes de hablar y de relacionarse, y al tratar ese desasosiego relacional como una llamada a una acción terapéutica adecuada, las y los terapeutas pueden abrir espacio para que estos desasosiegos relacionales se compartan y se reconozcan públicamente, lo que a su vez puede hacer emerger más generatividad (más adelante desarrollamos la posible generatividad de compartir los desasosiegos relacionales).

Durante la entrevista, Karl describió cómo sintió y notó el desasosiego cuando Colleen lo interrogó sobre sus responsabilidades profesionales durante su primera sesión. Parece que pudo percibir y notar una forma sutil de objeción contenida en la pregunta de Colleen, como si pudiera haber algo «incorrecto» en ella. A nuestro juicio, al notar el desasosiego, Karl intentó avanzar con él apoyándose en la autorreflexividad. Pareció relacionarse con «su» desasosiego (¿el de ella?) como una forma de dolor, quizá una señal de «sentirse insegura», e intentó reconocer y abrir espacio para que Colleen compartiera su dolor legítimo y quizá su reticencia a implicarse en la terapia. Al mismo tiempo, notó otra fuente de desasosiego: su preocupación por la seguridad de Millie. Como define claramente Karl, el desasosiego puede verse como un «punto de bifurcación. Puede ser el comienzo de más trauma, más lesiones y más daño. O puede ser el comienzo de la creatividad y de nuevos desarrollos que sean terapéuticos y sanadores».

4.2 Compartir el desasosiego relacional

Las y los terapeutas pueden compartir su percepción de un desasosiego relacional haciendo una pausa para reflexionar, formulando nuevas preguntas o compartiendo lo que perciben. Pueden compartir su propio desasosiego y preguntar si alguien más podría estar notando o viviendo la situación actual como desasosegante. Mediante preguntas circulares, pueden explorar la experiencia de las demás personas presentes (p. ej., ¿cómo crees que está viviendo tu madre esta conversación ahora mismo?), o invitar a las personas consultantes a nombrar aquello a lo que puede estar respondiendo su desasosiego (p. ej., ¿de qué habla el dolor de tu madre?; ¿cuáles podrían ser algunas consecuencias positivas y negativas de que tu madre compartiera de qué habla su dolor?; ¿por qué serían esas consecuencias positivas o negativas para ti?). Al formular preguntas animadas por su propio desasosiego, las y los terapeutas pueden ayudar a las demás personas presentes a dar existencia hablando a (los desasosiegos), algo que consideramos terapéutico en la medida en que hace emerger, como plenamente legítimas, formas de experiencia relacional que habían quedado relegadas. En resumen, lo vemos como un acto de amor potencialmente sanador.

Además de formular preguntas circulares, las y los terapeutas comparten a veces su desasosiego de forma más directa, ya sea mediante comentarios de autorrevelación (¿Puedo compartir un desasosiego que sentí al oírte contar eso?), ya sea actuando el desasosiego, como muestra la respuesta de Karl a la petición de Colleen de no llamar a los Servicios de Protección de la Infancia. En ese caso, nos preguntamos si Karl actuaba bajo la influencia de su propio desasosiego cuando empezó a reconocer que la petición de Colleen podía situarlo en un espacio dilemático, o en una encrucijada entre dos obligaciones (percibidas). Por un lado, denunciar un incidente violento y maximizar la seguridad de las personas más vulnerables de la relación; por otro, cuidar la relación terapéutica respetando la petición de Colleen mientras se confirmaba que Millie estaba a salvo. Aunque Karl no compartió explícitamente su desasosiego con Colleen, pudo actuarlo de maneras reconocibles. Indagó más sobre dónde estaba Millie en ese momento y se aseguró de que estuviera a salvo, preguntó si Millie se había hecho daño durante el incidente y quizá mostró cierto alivio (con su expresión facial, con su tono de voz) al confirmar que Millie se quedaría con su abuela materna. Al formular todas estas preguntas con cierto grado de preocupación, imaginamos que Colleen pudo reconocer o sentir que Karl estaba desasosegado por la seguridad de su hija y que estaba examinando el nivel de riesgo y las medidas de seguridad existentes. Incluso preguntó si la madre de Colleen estaría dispuesta a implicarse en el proceso terapéutico y fue transparente sobre su necesidad de obtener información complementaria. Como elemento de generatividad que, a nuestro juicio, se derivó de esta preocupación (actuada) tras la petición de Colleen, pensamos que el compartir el desasosiego por parte de Karl pudo influir en la disposición de Colleen a aclarar el estado actual de seguridad de su hija, o incluso propiciarla, y posiblemente en una sensación de alivio respecto de su desasosiego inicial. Además, esta conversación pudo generar una sensación compartida de alivio que pareció influir en que Karl aceptara la petición de Colleen de no llamar a los Servicios de Protección de la Infancia en ese momento.

4.3 Reconocer el desasosiego relacional

La práctica de reconocer el desasosiego relacional implica legitimarlo sacándolo a la luz, o «ac‐knowledge it» (re‐conocerlo). El prefijo ac de la palabra inglesa acknowledgment (reconocimiento) es una adaptación de la palabra latina ad, que significa a, hacia o añadido a. El reconocimiento es una expresión explícita de algo ya sabido (al menos por quien habla) que se comunica a otra persona, y a veces a toda una comunidad (Tomm and Govier 2007). Esto podría implicar ejercicios de escucha reflexiva (Tomm and Acton 2011) en los que se invita a alguien a devolver en palabras, como un espejo, una forma de dolor, y así participar en la coconstrucción de las influencias (mutuamente reconocibles) que generan desasosiego en una persona (p. ej., ¿qué oyes que dice tu madre cuando comparte su desasosiego?). O quizá esto podría utilizarse para coconstruir reflexivamente nuevas comprensiones de sí como persona, como familia o como comunidad, algo que consideramos clave para propiciar el cambio terapéutico (véase, p. ej., Gaete et al. 2020). Por ejemplo, preguntar: «¿qué te dice este desasosiego sobre lo que es importante para tu madre?» podría conducir a articular objetivos comunes para la terapia, incorporando las respuestas a una agenda común (p. ej., ¿qué tiene de bueno para ti aquello que es importante para tu madre? ¿Es importante también para ti? ¿Es importante para nuestro trabajo en terapia? ¿De qué manera?).

Aunque no podemos ilustrar a partir de la entrevista qué acciones emprendieron Karl y Colleen para reconocer sus desasosiegos, imaginamos que Karl y Colleen hicieron emerger una comprensión compartida de sus preocupaciones como legítimas y justificadas, y como algo que requería seguir hablándose. En otras palabras, la seguridad es muy importante y una preocupación audible en el contexto de la terapia, tanto en relación con las prácticas de confidencialidad como con la protección y el respeto de la dignidad de todas las personas, en particular de las más vulnerables en una relación terapéutica. Además, pensamos que el desasosiego ganó fuerza (en su potencial terapéutico) cuando fue legitimado (es decir, reconocido) por el equipo profesional de Karl, que lo apoyó en su proceso de toma de decisiones.

Como observación final, invitamos a quienes lean este artículo a considerar la sugerencia de Karl de entender el desasosiego relacional como un fenómeno encarnado. Esa encarnación reconoce su complejidad situada en todas sus facetas: es una forma de sentimiento, implica una forma de juicio (un «no estar bien» implícito) y una cognición, en el sentido de que el sentimiento trata sobre algo que importa a quien lo siente (valores, esperanzas relacionales) dentro de una situación vivida. Nuestra esperanza es que las coexploraciones centradas en notar, compartir y reconocer los desasosiegos relacionales ayuden a quienes navegan esos desasosiegos a comprender mejor sus circunstancias de maneras que les permitan realizar sus esperanzas relacionales.

Complexe Systémique: puntos clave

El primer valor de esta entrevista es un gesto metodológico. En lugar de tratar la desazón de quien hace terapia como un ruido que hay que neutralizar, el equipo de Calgary la toma como información sobre el sistema: el desasosiego surge en la familia, se propaga al sistema terapéutico y se convierte en «una llamada a la acción». Sin embargo, Tomm se niega a «darle la bienvenida», lo que equivaldría a buscarlo: se va hacia él cuando está ahí, y se lo nombra para tomar distancia de él. El caso de Colleen muestra el precio de esa elección, y lo que la hizo posible. Poner «el propósito de la ley por encima de la letra de la ley» solo era sostenible porque la niña estaba a salvo con su abuela y el equipo compartió la decisión con él. No es una receta: denunciar sigue siendo una obligación legal, y el texto no dice qué habría ocurrido si la familia extensa no se hubiera mantenido firme. La escena más transferible está en otra parte: el día en que el director reconoce ante su equipo un error de entrevista, y todo el mundo se atreve por fin a expresar sus propias dudas. Puede leerse junto con la entrevista sobre los errores y dilemas en el trabajo con adolescentes y la entrevista con Humberto Maturana, fuente de la idea de que «traemos a la mano» un mundo mediante nuestras distinciones.

Notas del original

Financiación: Este trabajo contó con el apoyo de la Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior y del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico.

Conflictos de intereses. La autoría declara no tener conflictos de intereses.

Agradecimientos. Este estudio fue financiado en parte por la Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior—Brasil (CAPES) – Finance Code 001; y en parte por el Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq), beca de productividad, Brasil.

Referencias

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Gaete, J., K. Tomm, I. Sametband, and S. Samuels. “Relational pain (unpublished manuscript)”.

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Tomm, K., and J. Acton. 2011. “Reflective Listening and Negative Inquiry: Two Exercises to Enhance Couple Communication.” Human Systems: The Journal of Therapy, Consultation and Therapy 22, no. 3: 732–745.

Tomm, K., and T. Govier. 2007. “Acknowledgment: Its Significance for Reconciliation and Well‐Being.” In Hope and Despair in Narrative and Family Therapy, edited by C. Flaskas, I. McCarthy, and J. Sheehan, 139–149. Routledge.

Tomm, K., S. St. George, D. Wulff, and T. Strong. 2014. Patterns in Interpersonal Interactions: Inviting Relational Understandings for Therapeutic Change. Routledge.

Traducción no oficial al español de Bringing Forth Generativities Within Relational Disquiet: An Interview With Karl Tomm, de Carla Guanaes-Lorenzi, Mónica Sesma-Vazquez, Joaquín Gaete Silva, Inés Sametband y Karl Tomm, Family Process, vol. 64 (2025), doi: 10.1111/famp.70030, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra ha sido modificada en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

El artículo original, «Bringing Forth Generativities Within Relational Disquiet: An Interview With Karl Tomm», se publicó en Family Process (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Esta versión es una traducción no oficial de Complexe Systémique, realizada con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Guanaes-Lorenzi, C., Sesma-Vazquez, M., Silva, J. G., Sametband, I., & Tomm, K. (2025). Bringing Forth Generativities Within Relational Disquiet: An Interview With Karl Tomm. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/bringing-forth-generativities-within-relational-disquiet-an-interview-with-karl-tomm (Obra original publicada en 2025 en Family Process, 64(1), e70030 (2025); republicada en 2025 por Family Process, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/famp.70030)

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