Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
The British Journal of Social Work · Conferencias de grupo familiar
¿Funciona mejor una conferencia de grupo familiar ofrecida pronto que una celebrada cuando el acogimiento es inminente? El equipo de Family VOICE, en Cardiff, compara mediante cuestionarios y entrevistas las experiencias de 155 familias del Reino Unido en tres etapas de preocupación por el bienestar infantil. Las diferencias son mínimas: lo que parece importar es la calidad con la que se lleva a cabo.
Traducción no oficial al español de Family group conference provision across the lifespan of child welfare intervention: A mixed-method realist-informed evaluation comparing three stages of welfare concern, de Lee Sobo-Allen, Lois Liao, Jonathan Scourfield, Felicity Smith, Sophie Wood, Melissa Meindl, Kar Man Au, Abigail Palmer, Rhiannon Evans, Fiona Lugg-Widger, Tarirai Lincoln Mahachi, Philip Pallmann, Stavros Petrou, Michael Robling, Elizabeth-Ann Schroeder y David Wilkins, publicado en The British Journal of Social Work (Oxford University Press) (2026), doi: 10.1093/bjsw/bcag248, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las dos tablas se presentan en forma de listas; las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas; no se reproducen el material complementario en línea ni la declaración de disponibilidad de datos. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Puede que la manera de llevar a cabo las FGC importe más que el momento en que se ofrecen a lo largo del recorrido de la intervención del trabajo social.
Lee Sobo-Allen, Lois Liao, Jonathan Scourfield, Felicity Smith, Sophie Wood, Melissa Meindl, Kar Man Au, Abigail Palmer, Rhiannon Evans, Fiona Lugg-Widger, Tarirai Lincoln Mahachi, Philip Pallmann, Stavros Petrou, Michael Robling, Elizabeth-Ann Schroeder y David Wilkins
Resumen
Las conferencias de grupo familiar (FGC, por sus siglas en inglés) en los servicios de infancia son reuniones convocadas de la red familiar para elaborar planes en favor de una persona menor en situación de necesidad o de riesgo. Persisten lagunas en la evidencia, en particular sobre cómo la variación del contexto de implementación afecta a las experiencias y a los resultados de las FGC. El Family Views and Context Study forma parte de una evaluación más amplia de inspiración realista (Family VOICE). En él participaron 380 personas que habían asistido a FGC, procedentes de 155 familias de todo el Reino Unido. Los miembros de las familias cumplimentaron cuestionarios en tres momentos, que incluían medidas estandarizadas de autoeficacia, funcionamiento familiar, bienestar adulto y salud psicosocial infantil. Las personas coordinadoras de las FGC también cumplimentaron cuestionarios. Este artículo se centra en un aspecto clave de la variación del contexto de implementación: la etapa de preocupación por el bienestar infantil. Se comparan tres categorías: (1) ayuda temprana y menores en situación de necesidad; (2) protección infantil y riesgo inminente de acogimiento; y (3) menores bajo tutela del Estado. Además de los cuestionarios, un subgrupo de participantes (n = 25) tomó parte en entrevistas semiestructuradas, con un muestreo intencional según estas tres etapas de preocupación. Las comparaciones cuantitativas no hallaron casi ninguna diferencia significativa entre las tres categorías en cuanto a las experiencias o los resultados de las familias. Las entrevistas cualitativas sugirieron más similitudes que diferencias entre las tres categorías en las experiencias de las personas participantes, en su percepción de los mecanismos de las FGC y en los resultados esperados.
Las conferencias de grupo familiar (FGC) se introdujeron por primera vez en la década de 1980 para reducir el número de niñas y niños maoríes bajo tutela del Estado en Aotearoa Nueva Zelanda (Ban 2005). Desde entonces se han extendido por gran parte del mundo y siguen empleándose sobre todo para evitar que la infancia entre en el sistema de protección o para facilitar su regreso al hogar (Dijkstra et al. 2016; McGinn et al. 2020; Nurmatov et al. 2020). Se utilizan ampliamente en el Reino Unido, donde el 79 % de las administraciones locales declara ofrecerlas (Wood et al. 2024). Es probable que su uso aumente, dado que el Children’s Wellbeing and Schools Bill hace obligatoria en Inglaterra la toma de decisiones en grupo familiar cuando se contempla seriamente una orden judicial para que una persona menor pase a estar bajo tutela del Estado. La encuesta de Wood et al. (2024) mostró que el uso de las FGC en el Reino Unido ha ido más allá de evitar el acogimiento. La mayoría de las administraciones locales ofrece FGC de ayuda temprana, y muchas las ofrecen también para apoyar a menores bajo tutela, por ejemplo para (re)construir las relaciones con la familia de origen y preparar la salida del sistema de protección. Algunas administraciones locales también las utilizan en los servicios para personas adultas (Tew et al. 2025). Hay poca evidencia sobre cómo se comparan, en las distintas etapas de la intervención de protección infantil, las experiencias de las familias que celebran FGC y sus resultados a lo largo del tiempo. Este estudio pretende contribuir a colmar esa laguna.
La idea de una FGC es trasladar la toma de decisiones sobre una persona menor (o varias) en situación de necesidad o de riesgo desde el personal profesional a la familia extensa. En muchos países con sistemas de protección infantil consolidados, es el personal profesional el que domina los procesos destinados a mantener la seguridad de la infancia (Ney, Stoltz, and Maloney 2013). El modelo FGC, tal como lo acredita en el Reino Unido el Family Rights Group (2026), implica que una persona coordinadora —profesional del apoyo familiar, pero independiente del equipo de trabajo social responsable del caso— se reúna con quienes ejercen el cuidado principal para iniciar el proceso de convocatoria de una reunión de la familia extensa y de las amistades clave de la familia, según las identifiquen esas personas cuidadoras principales. Esta red es invitada después a asistir a una reunión o conferencia familiar para debatir la mejor manera de atender a la persona menor que se encuentra en algún tipo de necesidad, incluido el modo en que cualquiera de los miembros de la familia, o todos, pueden ofrecer apoyo. Si hay una persona profesional del trabajo social a cargo del caso, suele estar presente en la discusión inicial, pero después, junto con la persona coordinadora, deja a la familia sola durante el «tiempo privado en familia». Si ha habido motivos de preocupación en materia de protección infantil, el plan elaborado por la familia se presenta a continuación a los servicios sociales locales competentes, que decidirán si es viable. Existen otras variantes de la toma de decisiones en grupo familiar, aunque hay quienes (p. ej., Merkel-Holguin 2004) sostienen que la FGC es el modelo más participativo. Una de las variantes de las FGC es el modelo de lanzadera, utilizado cuando existe un conflicto especialmente difícil entre madre y padre o antecedentes de violencia doméstica. Permite dos debates paralelos facilitados por la misma persona coordinadora.
En las comparaciones internacionales, se describe el sistema británico de protección infantil como orientado a la protección de la infancia más que a los servicios a las familias (Gilbert, Parton, and Skivenes 2011). Las cuatro naciones del Reino Unido tienen competencias transferidas en materia de servicios sociales, pero sus sistemas de protección infantil son, en lo sustancial, muy similares. La terminología de los servicios varía ligeramente de una nación a otra, pero existe una división común según la etapa de preocupación por la persona menor: ayuda o intervención temprana, de carácter preventivo; apoyo legal obligatorio, que empieza con servicios voluntarios para «menores en situación de necesidad» (o equivalentes); un plan formal de protección infantil cuando se considera que la persona menor corre riesgo de sufrir un daño significativo; y, por último, un procedimiento judicial de tutela si es necesario confiarla legalmente al cuidado del Estado, lo que suele implicar su separación de la familia de origen.
El contexto de implementación de cualquier intervención social puede afectar de manera fundamental a su funcionamiento y al grado en que se alcanzan los resultados previstos. Los enfoques realistas (Pawson and Tilley 1997) subrayan la importancia, en la evaluación, de la interacción entre intervención y contexto, y existen diversos marcos que operacionalizan los ámbitos del contexto que influyen en el funcionamiento y la eficacia de las intervenciones (Pfadenhauer et al. 2017). Hasta la fecha hay pocos trabajos explícitamente realistas sobre las FGC, aunque empiezan a aparecer algunos (Bernheim et al. 2025; Stabler et al. 2025; Tew et al. 2025). Nuestro trabajo está influido por este enfoque, al centrarse en el contexto de implementación de las FGC y, en especial, en un ámbito clave: la etapa de la intervención de protección infantil. Esto guarda cierta relación con el ámbito del contexto epidemiológico teorizado por el marco Context and Implementation of Complex Interventions, que se centra en la distribución y los determinantes de las necesidades en las poblaciones (Pfadenhauer et al. 2017). En este artículo tratamos de comprender si configuraciones de alcance medio de contexto, mecanismos y resultados funcionan de manera diferente en tres etapas de la intervención, a saber: (1) ayuda temprana y menores en situación de necesidad; (2) protección infantil y riesgo inminente de acogimiento; y (3) menores bajo tutela del Estado. Otro artículo (Liao et al. 2026) examina las interacciones entre intervención y contexto en otros ámbitos del contexto de implementación.
Existen varias etapas de preocupación por una persona menor en las que interviene el sistema de protección infantil, desde el apoyo más ligero de la ayuda temprana, cuando el riesgo se considera relativamente bajo, hasta la intervención legal obligatoria. En el Reino Unido, la intervención legal empieza con la condición de «menor en situación de necesidad» (o equivalente, ya que la terminología varía entre las naciones del Reino Unido). Cuando el riesgo se considera elevado, la actividad de protección infantil es más intensa. Después, cuando existe un daño real o potencial grave, cabe la intervención más seria: que la persona menor sea separada de su familia y pase a un acogimiento alternativo fuera del hogar, bajo tutela del Estado.
La población de protección infantil más conocida a la que se dirigen las FGC es la de menores en riesgo de sufrir daño. Todas las síntesis internacionales de evidencia sobre las FGC se centran en este escenario de riesgo (Dijkstra et al. 2016; McGinn et al. 2020; Nurmatov et al. 2020; Stabler et al. 2025). Wood et al. (2024) constataron que los contextos de FGC más frecuentes en el Reino Unido eran aquellos en los que existía un plan de protección infantil o en los que se había iniciado o estaba en curso un procedimiento judicial de tutela. El mayor volumen de evidencia de las revisiones mencionadas se refiere a la prevención de la entrada de menores bajo tutela del Estado y a su permanencia con sus familias. Ejemplos recientes de estudios británicos son la evaluación de Mason et al. (2017) sobre el cambio sistémico en una administración local que adoptó las FGC para todas las familias que, de forma convencional, habrían pasado por una conferencia inicial de protección infantil, y el ensayo controlado aleatorizado (ECA) de Taylor et al. (2024) sobre las FGC en la fase previa al procedimiento judicial. Fue el primer estudio sobre FGC en el Reino Unido con este diseño, y su evidencia favorable de que las FGC reducen la entrada en el sistema de protección ha influido en la política gubernamental de Inglaterra (Foundations and What Works Centre for Children and Families 2025).
Las demás etapas de preocupación por el bienestar infantil cuentan con menos evidencia empírica, sobre todo en el Reino Unido. Otra línea importante de trabajo con FGC se centra en menores bajo tutela del Estado que se preparan para volver con sus familias —la «reunificación»—, un escenario muy presente en las revisiones de evidencia citadas. La revisión de Nurmatov et al. (2020) incluía algunos estudios comparativos del Reino Unido, pero esos estudios no se centraban en la reunificación: toda esa evidencia procedía de Estados Unidos o de los Países Bajos. Sin embargo, más del 80 % de las administraciones locales del Reino Unido que llevaban a cabo FGC y respondieron a la encuesta de Wood et al. (2024) declararon utilizarlas para planificar la reunificación.
Las FGC se utilizan a veces con menores bajo tutela por motivos distintos de la reunificación. Lifelong Links es un programa británico relativamente reciente, desarrollado por el Family Rights Group, que se centra en las redes de apoyo de una persona joven mientras está bajo tutela y después de haber salido de ella (Holmes et al. 2020). Puede incluir una FGC con las personas a las que la persona menor considera importantes, ya sean familiares u otras personas de su recorrido en el sistema de protección, para planificar el apoyo futuro. Las evaluaciones han sido positivas en cuanto a la implicación en el apoyo a la salida del sistema de protección y a la prevención del sinhogarismo, y positivas o neutras en cuanto a la estabilidad de las colocaciones (Holmes et al. 2020; Porter and Fowler 2024; Sanders, Hirneis, and Picker 2024).
Aunque el 71 % de las administraciones locales británicas que cuentan con un servicio de FGC declara ofrecer FGC de ayuda temprana (Wood et al. 2024), escasea la evidencia sobre ellas en esta etapa de preocupación. Una evaluación interna de las FGC de ayuda temprana del Camden Council constató que el 79 % de las familias no había vuelto a necesitar ayuda temprana ni intervención del trabajo social en los doce meses siguientes (Early Intervention Foundation 2018). El estudio cualitativo de Edwards y Parkinson (2026) sobre cuatro FGC de ayuda temprana describió experiencias positivas. Al tratarse de un desarrollo más reciente, aún no se ha aplicado a las FGC de ayuda temprana la misma variedad de evaluaciones que a las FGC de protección infantil y de riesgo inminente de acogimiento.
Pocos estudios han comparado explícitamente las FGC en distintos contextos de protección infantil, sobre todo en el Reino Unido. Una excepción es el estudio de Marsh y Crow (1998). Un subgrupo de jóvenes «looked after» (término británico para la tutela del Estado) obtuvo mejores resultados con las FGC que dos grupos diferentes en riesgo inminente de acogimiento: la mayoría de esa juventud tutelada vio sus planes llevados a cabo con éxito a lo largo de seis meses, y el aumento del contacto condujo al reencuentro con la familia.
Este artículo plantea la pregunta: «¿cómo se comparan las experiencias familiares de las FGC y sus resultados en las distintas etapas de preocupación por el bienestar infantil?». Hay varias razones para centrarse en ella. En primer lugar, el uso de las FGC se está extendiendo en el Reino Unido y hasta ahora hay poca evidencia fuera de la protección infantil y de la prevención del acogimiento. En segundo lugar, la etapa de preocupación es una cuestión de actualidad, ya que la ley está cambiando en Inglaterra para hacer obligatoria la oferta de toma de decisiones en grupo familiar en una sola etapa: la fase previa al procedimiento judicial, que es una última oportunidad para evitar el acogimiento. Este cambio se produce a la luz de la evidencia favorable de un ECA (Taylor et al. 2024). En tercer lugar, del contacto con el personal de las FGC durante nuestro estudio surgió el supuesto de que ofrecer las FGC en una etapa más temprana probablemente tenga más éxito, y es importante poner a prueba ese supuesto.
El estudio de métodos mixtos «Family Group Conferencing for children and families: Evaluation of implementation, context, and effectiveness (Family VOICE)» consta de tres paquetes de trabajo (WP) (Scourfield et al. 2024). El WP1 consistió en codiseñar la teoría del programa y los cuestionarios de evaluación en talleres con miembros de familias que habían tenido sus propias FGC y con profesionales (Meindl et al., en prensa). Esos cuestionarios codiseñados se distribuyeron después en el WP2, el «Family Views and Context Study» (objeto de este artículo; véase más abajo). El «Service Use Study» del WP3 es una comparación cuasiexperimental de familias en administraciones locales que ofrecían o no FGC, que examina los resultados en los sistemas de servicios sociales para la infancia y de educación dos años después. Este artículo no presenta ningún resultado del Service Use Study.
Se organizaron talleres con familiares que habían participado en FGC en dos lugares: el distrito londinense de Camden y Y Bont, una organización benéfica de Gwynedd, en el noroeste de Gales. Los talleres con jóvenes que habían participado en FGC y con profesionales —personas coordinadoras y responsables de FGC, y profesionales del trabajo social de la zona— se celebraron en línea. En total, cincuenta y seis personas participaron en los talleres: veinticinco personas adultas de las familias, siete menores o jóvenes (de 10 a 20 años) y veinticuatro profesionales. Cada grupo asistió a dos talleres. El primero se centró en elaborar un modelo lógico de las FGC y el segundo en priorizar las medidas de los cuestionarios. Este último incluyó el debate y la clasificación de algunas medidas estandarizadas.
Dieciocho administraciones locales de las cuatro naciones del Reino Unido aceptaron participar en este estudio. Las personas coordinadoras de las FGC invitaron a las familias derivadas a una FGC a cumplimentar cuestionarios. Los cuestionarios se distribuyeron en tres momentos: las semanas previas a la FGC (T1), dos semanas después de la FGC (T2) y seis meses después de la FGC (T3). Había trece versiones diferentes del cuestionario según las edades y los momentos. Casi todos se cumplimentaron en línea (99,7 % en T1 y 99,6 % en T2), pero existía una versión telefónica más breve. Las personas coordinadoras de las FGC también cumplimentaron una encuesta en T2. Se logró reclutar familias en quince de las dieciocho administraciones locales. A partir de las estimaciones de la mayoría de las administraciones locales participantes sobre el número de familias invitadas a participar por el personal de las FGC, la tasa de respuesta de las familias fue de aproximadamente el 26 %. Doscientas dieciséis familias cumplimentaron los cuestionarios de T1, pero solo 155 de ellas (380 personas) llegaron a tener una FGC y dieron su consentimiento para participar en el estudio. No pudieron incluirse los datos de algunas familias por falta de datos de la persona coordinadora de la FGC. En T2, 119 familias (254 personas) cumplimentaron los cuestionarios, y noventa y nueve familias (168 personas) lo hicieron en T3 (Material complementario, figura 1; véanse los datos complementarios en línea). Reconociendo la importancia de la red más amplia de familia y amistades en el proceso de FGC, cualquier persona implicada en la FGC podía cumplimentar un cuestionario, pero las preguntas se adaptaban en consecuencia: por ejemplo, algunos ítems solo aparecían para quienes declaraban vivir con la persona menor (o las personas menores). Cada vez que una persona cumplimentaba una encuesta, recibía un vale de compra de 10 £. La aprobación ética fue concedida por el Social Care Ethics Committee de la Health Research Authority del Reino Unido (referencia REC 23/IEC08/0029).
La tabla 1 del material complementario (véanse los datos complementarios en línea) enumera todas las variables del cuestionario, los momentos de medición (T1, T2 y/o T3), las fuentes (familia y/o persona coordinadora de la FGC), cómo se midieron y cómo se utilizaron en el análisis estadístico. Algunos de los datos recogidos eran en realidad más detallados, pero hubo que recodificarlos en menos categorías para que los tamaños muestrales fueran lo bastante grandes como para permitir un análisis significativo. La escala de autoeficacia de la persona cuidadora solo aparecía para las personas adultas que vivían con la persona menor (o las personas menores), y la calidad de vida psicosocial infantil aparecía para la infancia y la juventud y para las personas adultas que convivían con ellas.
Tabla 1 — Características y resultados de las FGC según la etapa de preocupación.
a Se excluyeron las respuestas que indicaban «todos», así como una familia en la que la madre y el padre tuvieron FGC separadas pero no se facilitó información sobre la del padre. b Las pruebas examinan las diferencias entre las tres categorías del proceso de protección infantil en el número de familias con menores que viven dentro de la familia extensa (dos semanas y seis meses después de la FGC) y en el número de familias identificadas como blancas.
En el cuestionario de T2 se preguntó a los miembros de las familias que habían participado recientemente en una FGC si querrían participar en una entrevista adicional. En total, 186 personas manifestaron un interés inicial y se contactó con todas ellas por correo electrónico. Se adoptó un muestreo intencional, con el objetivo de reclutar un número aproximadamente igual de personas (unas diez) en cada una de las tres grandes categorías de etapa de la intervención de protección infantil, tal como se indica en la tabla 1 del material complementario (véanse los datos complementarios en línea): (1) ayuda temprana y menores en situación de necesidad (EH/CIN); (2) protección infantil y riesgo inminente de acogimiento (CP/EC); y (3) menores bajo tutela (CLA). El objetivo de unas treinta personas era pragmático y se basaba en la experiencia previa sobre el tamaño muestral necesario para abarcar una variedad de experiencias y con probabilidades de alcanzar la saturación. A cada participante en las entrevistas se le ofreció un vale de 20 £ como incentivo y como «agradecimiento».
A lo largo de tres meses se realizaron treinta y una entrevistas individuales semiestructuradas, por teléfono o en línea. Otras cuatro personas se ofrecieron, pero no fue necesario entrevistarlas porque ya se había alcanzado la saturación. Aunque cualquier participante en una FGC, con independencia de su relación con la persona menor objeto de la FGC, podía participar, la aspiración inicial había sido abarcar una variedad de géneros y de relaciones familiares. Sin embargo, el número de personas que se ofrecieron no fue suficiente para poder seleccionar, de modo que la muestra finalmente obtenida tuvo un componente de conveniencia en lo que respecta a factores distintos de la etapa del proceso de protección infantil. Las personas entrevistadas se reclutaron en doce de las quince administraciones locales participantes y en cada una de las cuatro naciones del Reino Unido. No pudo obtenerse el consentimiento escrito de seis de las treinta y una personas participantes, por lo que esas entrevistas se eliminaron, quedando veinticinco personas entrevistadas cuyas características demográficas figuran en la tabla 2 del material complementario (véanse los datos complementarios en línea).
Tabla 2 — Cambio social y psicológico de los miembros de la familia, dos semanas y seis meses después de la FGC, según la etapa de preocupación por el bienestar infantil.
Se pidió a las personas entrevistadas que compartieran sus experiencias de la reunión de FGC y del papel de la persona coordinadora, así como cualquier cambio notable que se hubiera producido en sus vidas desde la FGC. La estructura del guion de entrevista (véase https://doi.org/10.17035/cardiff.32257299) orientó el enfoque del análisis de los datos (véase más abajo) y la presentación de los resultados. Los temas abordados incluían el papel de la persona coordinadora, cómo transcurrió la reunión de FGC, el papel de la administración local, reflexiones sobre lo ocurrido desde la FGC y opiniones sobre cómo podría mejorarse la experiencia de la FGC.
El análisis cuantitativo de los datos de los cuestionarios se realizó en dos fases. En primer lugar, se clasificaron los aspectos del contexto y de los resultados de las FGC según la etapa de preocupación por la persona menor (o las personas menores) y se elaboraron estadísticas descriptivas. En segundo lugar, se realizaron pruebas estadísticas. Primero se utilizó una prueba de Shapiro–Wilk para examinar si las variables continuas seguían una distribución normal. Los resultados indicaron desviaciones significativas de la normalidad (P < .05) en al menos una de las tres etapas de preocupación por el bienestar para cada variable dependiente. En consecuencia, se utilizaron pruebas de Kruskal–Wallis para evaluar las diferencias entre las tres etapas. Cuando se obtuvieron resultados estadísticamente significativos (P < .05), se realizaron pruebas post hoc de Dunn con corrección de Bonferroni para identificar qué categorías diferían. Los análisis se efectuaron con el software Python.
Para las proporciones derivadas de datos de recuento, se utilizaron pruebas de chi cuadrado para examinar las diferencias entre las tres categorías del proceso de protección infantil. Cuando la prueba de chi cuadrado global indicaba diferencias significativas entre las tres categorías, se realizaron a continuación pruebas de chi cuadrado por pares entre cada par de categorías para determinar dónde se producían esas diferencias. La prueba de chi cuadrado era adecuada, ya que todas las variables tenían tamaños muestrales totales ≥20 y cumplían el supuesto de que todas las frecuencias esperadas de las celdas eran ≥5 (o al menos el 80 % eran ≥5 y ninguna <1).
Los resultados medidos en los tres momentos fueron la salud psicosocial infantil, el bienestar adulto, la autoeficacia y el funcionamiento familiar. El cambio se calculó de T1 a T2 y de T1 a T3. El análisis se realizó a nivel de familia y no a nivel individual, de modo que, cuando varias personas de una misma familia cumplimentaban cuestionarios, se utilizaba la respuesta media por familia. Para las puntuaciones de salud psicosocial infantil, se calculó una puntuación combinada a partir de las respuestas tanto de menores como de personas adultas de la misma familia. Cuando se disponía de ambos conjuntos de respuestas, cada uno (menores y personas adultas) se ponderaba por igual, al 50 %.
Las entrevistas semiestructuradas se transcribieron y las transcripciones anonimizadas se importaron al software QSR NVivo V.12 como apoyo a la codificación. Se adoptó un análisis cualitativo temático, centrado en identificar, describir y analizar los temas tanto implícitos como explícitos del conjunto de datos (Guest, MacQueen, and Namey 2012). Esto implicó dos procesos: en primer lugar, se identificaron y elaboraron temas descriptivos a partir de las experiencias de las personas participantes en la reunión de FGC y del papel de la persona coordinadora. En segundo lugar, se interpretaron los cambios relatados desde la FGC, relacionándolos con los mecanismos y resultados identificados en el modelo lógico inicial del estudio, al tiempo que se permitía la aparición de nuevos mecanismos y resultados a partir de los datos y se mantenía la apertura a temas imprevistos. En ambos procesos, el análisis consistió en identificar tanto las similitudes como las diferencias entre las tres etapas de preocupación por el bienestar infantil.
Los datos cuantitativos y cualitativos se analizaron simultáneamente; después, los resultados se reunieron y compararon en un proceso de interpretación integrada. Este procedimiento se consideraría en general un proceso de métodos mixtos convergente paralelo (Creswell and Plano Clark 2018).
De las 155 familias que aportaron datos para el análisis, la mayoría se encontraba en la etapa de ayuda temprana/menores en situación de necesidad (n = 57) o en la de protección infantil/riesgo inminente de acogimiento (n = 64), con un número menor de FGC relativas a menores bajo tutela (n = 31) (Material complementario, figura 1; véanse los datos complementarios en línea). La tabla 1 muestra la variación tanto de las características como de los resultados de las FGC según la etapa de preocupación, y la tabla 2 muestra los resultados del subconjunto de variables de resultado medidas en los tres momentos.
El hallazgo más llamativo y constante fue la ausencia de diferencias significativas entre las tres etapas de preocupación en casi todas las medidas. La tabla 1 muestra que, en las tres categorías, las familias declararon de forma constante haber tenido voz en el lugar de la FGC, en su modalidad (en línea o presencial) y en a quién se invitaba a las reuniones. El número de asistentes de las distintas ramas de la familia fue, en líneas generales, similar en las tres etapas. La valoración de la comunicación, tanto dentro de la familia como entre la familia y el personal de trabajo social, fue similar. La comprensión de la familia por parte del personal de trabajo social (desde la perspectiva de sus miembros) fue la más baja en la categoría de protección infantil/riesgo inminente de acogimiento, como cabía esperar, pero las diferencias entre las tres etapas en este ítem no fueron estadísticamente significativas. La aplicación del plan, la percepción de que la persona menor estaba segura y de que la FGC había contribuido a ello también fueron similares en las tres etapas de preocupación. La satisfacción global fue alta de forma constante, con valoraciones medias de cuatro en una escala de cinco puntos.
En general, en las tres categorías solo hubo cambios muy pequeños y estadísticamente no significativos a lo largo del tiempo en los resultados medidos en varios momentos (tabla 2). Entre las excepciones figuran los cambios en la autoeficacia entre T1 y T3. La prueba de Dunn (Material complementario, tabla 3; véanse los datos complementarios en línea) mostró una disminución significativa de la autoeficacia entre T1 y T3 en el grupo de ayuda temprana en comparación con el grupo de menores bajo tutela (P = .039). Conviene señalar, no obstante, que el tamaño muestral del grupo de menores bajo tutela era muy pequeño en T3 (n = 8).
Los temas del análisis cualitativo exploraron las experiencias de las personas participantes en el proceso de FGC, los mecanismos centrales y los resultados de la intervención. Los tres conjuntos de temas se centran en las similitudes y diferencias entre las tres etapas de preocupación por el bienestar infantil: (1) ayuda temprana y menores en situación de necesidad (EH/CIN); (2) protección infantil y riesgo inminente de acogimiento (CP/EC); (3) menores bajo tutela (CLA).
En conjunto, las personas participantes relataron experiencias positivas de las FGC, con ámbitos notables de experiencia positiva en tres aspectos de la participación.
Las personas participantes de todas las etapas de preocupación relataron una experiencia positiva de la preparación de la reunión de FGC por parte de la persona coordinadora y de la organización práctica. Entre los aspectos positivos de la preparación presentes en las tres categorías figuraban el calendario, así como las formas y el nivel de comunicación: EH/CIN, 5 de 8 personas; CP/EC, 6 de 9; CLA, 5 de 8. Un ejemplo es el de esta madre:
Hizo un trabajo estupendo… Se aseguró de que estuviéramos en comunicación constante. Así que hemos hablado por WhatsApp, por teléfono, por correo electrónico. Pero siempre se asegura de avisarnos de las cosas con mucha antelación. (Madre 11, CP/EC)
La única experiencia negativa relatada fue la de una madre de la categoría CLA que sufrió un retraso en la organización de la FGC:
Creo que fueron ocho semanas o seis semanas, así que lo tenía constantemente en la cabeza, y siento que podríamos haberlo resuelto en familia. (Madre 17, CLA)
Dentro de este periodo de comunicación entre la persona coordinadora y la familia, un hallazgo constante en las tres categorías fue el grado de flexibilidad ofrecido en cuanto al momento y al formato de la reunión:
Se adaptó a mi horario y a lo que yo podía hacer y lo que no. (Madre 1, EH/CIN)
Para varias familias, un formato flexible era importante para tener en cuenta la geografía, así como los compromisos personales y profesionales, como refleja el siguiente extracto:
Ella lo preparó y organizó cuándo podíamos llegar todos… era en un sitio lejos de donde vivimos. Ella se encargó de todo eso, y también organizó una llamada por Zoom para una de mis hijas que no podía ir. La otra respondió por carta, porque es enfermera y no creía que fuera a poder escaparse. (Abuelo o abuela 25, CLA)
Del mismo modo, cuando había cuestiones relacionadas con la seguridad o el interés superior de miembros de la familia, a veces se recurría a reuniones separadas:
Eso fue otra cosa que sí agradecí, que se tomaran el tiempo de hacer las conferencias por separado… porque yo no me sentaría en la misma sala que él… (Madre 6, CLA)
Las personas participantes señalaron una experiencia positiva relacionada con el papel de la persona coordinadora durante la propia reunión de FGC. Esto se relató de forma constante en las tres etapas de preocupación, sin indicios de casos negativos. El papel de la persona coordinadora se consideraba crucial para garantizar el carácter democrático de la conferencia, en la que todo el mundo tenía la misma oportunidad de expresar sus sentimientos y opiniones. Para la siguiente madre era especialmente importante que este proceso diera a todas las personas la oportunidad de plantear cualquier pregunta:
Se aseguró de que todo el mundo pudiera expresar su punto de vista y lo que había que hacer de ahora en adelante… o sea, todo el que tenía una pregunta pudo hacerla y obtener una respuesta. (Madre 1, EH/CIN)
También se observó en las tres categorías la importancia de la habilidad de la persona coordinadora para lograr un equilibrio en su implicación, como se expresa en el siguiente extracto:
Sí que se implicó, pero no de forma invasiva. Como que nos ayudó a ver el otro lado de las cosas, de alguna manera. Así que sí se implicó, pero nunca sentí que se pasara de la raya, o… o nada por el estilo. (Madre 6, CLA)
Para lograr este equilibrio era crucial conceder a la familia el tiempo y el espacio físico necesarios para debatir y encontrar sus propias soluciones, mientras la persona coordinadora salía de la reunión durante un rato. Es lo que se denomina «tiempo privado en familia»:
O sea, sé que dentro de la reunión, pero no nos metió prisa, no dijo «bueno, tenéis media hora». Decía: tomaos el tiempo que necesitéis y llamadme cuando queráis que vuelva a entrar. (Tía 13, EH/CIN)
Las personas participantes de las tres etapas valoraron positivamente que la FGC ofreciera un entorno seguro para hablar (EH/CIN, 6 de 8 personas; CP/EC, 6 de 9; CLA, 5 de 8), sin que se relataran experiencias negativas. En las reuniones se describió una sensación de seguridad que permitía expresar emociones y sentimientos en presencia de familiares y profesionales:
Pude abrirme y hablar de la situación y de cómo me sentía. Sí, desde luego ahora es un entorno seguro para poder hablar de todo lo que ha pasado. (Madre 2, EH/CIN)
Del mismo modo, la reunión de FGC ofreció un espacio para compartir experiencias difíciles con otros miembros de la familia que no conocían previamente esas dificultades, como en el siguiente extracto:
No sé cuánto sabían de lo que estaba pasando, pero supongo que es un espacio donde pueden… ya sabes, ellos… se enteran de lo que estás pasando, ¿no? (Madre 20, CP/EC)
Las personas participantes señalaron dos mecanismos centrales a través de los cuales pensaban que la intervención generaría resultados.
El primer mecanismo identificado, presente sobre todo en las entrevistas con familiares de las etapas EH/CIN y CLA, consistía en experimentar un sentimiento de inclusión y tener «voz» en la familia tras la reunión de FGC. Este mecanismo parece activarse gracias al entorno seguro creado por la reunión de FGC, que permitía que las experiencias y los sentimientos se compartieran y se escucharan, como en los siguientes extractos:
Me siento más incluida en la situación, mientras que antes era un poco como una marginada, pero después de la reunión me dieron el papel de, digamos, mantener a flote al abuelo e ir a las reuniones con él, así que hacer la conferencia me dio la oportunidad de decir que me gustaría estar ahí para el abuelo. (Tía 13 EH/CIN)
Me siento realmente escuchada. Me siento apoyada… Creo que lo que ayudó con esta conferencia de grupo familiar… porque en esta situación mi peque iba a volver a casa conmigo, así que sí me sentí escuchada, porque, al fin y al cabo, soy yo quien lleva el volante. (Madre 28, CLA)
Del mismo modo, para la siguiente madre la reunión ofreció la oportunidad de corregir en parte el desequilibrio de poder que sentía entre ella y el personal de trabajo social, y de darle «voz»:
No me gustaba mucho la confrontación al hablar con los trabajadores sociales… me costaba, no sé, alzar la voz y… y que me escucharan. Simplemente lo aguantaba. Pero ha hecho que todo sea totalmente distinto: ahora tengo voz y puedo hablar y soy la tutora legal, y sí, puede que haya cosas que diga con las que no estéis de acuerdo, pero aun así… aun así… aun así voy a dar mi opinión. (Madre 15, EH/CIN)
El segundo mecanismo se refería a cómo la FGC ofrecía a familiares y amistades la oportunidad de considerar su motivación y su capacidad para ofrecer apoyo a la madre, al padre o a ambos y a la persona menor objeto de la FGC. Este mecanismo surgió sobre todo en los contextos legales de CP/EC y CLA:
Fue bastante interesante, o sea, creo… porque de todos modos todos nos conocemos, pero fue bastante interesante para todos estar sentados en una sala y entender un poco lo que cada uno ofrece para ayudarnos mutuamente, y probablemente todos mostramos cómo se siente cada uno con la situación. (Amistad de la familia 7, CLA)
En el caso de la siguiente tía, la activación de este mecanismo la llevó a decidir no volver a apoyar a su hermana, al reflexionar sobre una reunión de FGC anterior y el apoyo que había prestado:
Creo que fue un buen trampolín y, ya sabes, si es la primera vez que pasas por esto, es sin duda un sitio estupendo, pero no para una segunda ronda. No tiene nada que ver con quien coordinaba ni con el proceso, pero yo ahora no quiero saber absolutamente nada de esto… segunda ronda para mí, y no puedo volver a hacerlo… (Tía 9, CP/EC)
Las personas participantes relataron dos resultados clave activados por los mecanismos percibidos.
Las personas participantes, especialmente en la categoría EH/CIN (5 de 8 personas), describieron una mayor comunicación entre familiares y la reconstrucción de relaciones antes distantes o conflictivas. Por ejemplo, en el siguiente extracto una madre reflexionaba sobre la mejora de su relación con su padre:
También ha creado una relación entre mi padre y yo, porque no teníamos la mejor relación mientras yo crecía. Así que también nos ha unido. O sea, poder hablar y como abrirnos, es como si hubiera tendido un puente. (Madre 1, EH/CIN)
El siguiente padrastro reflexionaba sobre cómo la reunión, al permitirle ser abierto y honesto acerca de los problemas que afrontaba, hizo posible una relación más positiva con otros miembros de la familia:
Al principio mentíamos sobre las drogas y esas cosas, y luego, una vez que lo confesamos todo, ahora parece que todo va bastante bien. (Padrastro 10, EH/CIN)
Del mismo modo, otro resultado fue el aumento del apoyo de familiares y amistades tras la FGC.
Las personas participantes de las tres etapas relataron un aumento del apoyo familiar (EH/CIN, 4 de 8 personas; CP/EC, 4 de 9; CLA, 4 de 8). Un ejemplo es el siguiente extracto de una madre que reflexionaba sobre el aumento del apoyo de su madre y su padre:
Se los quedan con regularidad, así que si simplemente les digo: «Oye, ¿os los podéis quedar para esto? Yo…», o si los llamo y les digo: «Mirad, ¿os los podéis quedar un par de horas?». Antes de la conferencia, habría sido un no… Así que ha cambiado muchísimo. (Madre 2, EH/CIN)
Sin embargo, varias personas de la etapa EH/CIN (4 de 8) relataron una falta de apoyo de su administración local tras la FGC, con familiares que experimentaban una dependencia excesiva respecto de ellos, como vivió esta tía, que sugirió que la FGC era la plataforma a través de la cual esto ocurre:
No sé, para mí fue… fue que los servicios sociales le pasaron el trabajo a otra persona otra vez, para eso están pensadas esas cosas, y… sí, a veces esa no es la ayuda que se necesita. (Tía 13, EH/CIN)
Las demás experiencias negativas relatadas en las entrevistas no se referían en realidad a la FGC como tal, sino al personal de trabajo social de la administración local que intervenía con las familias. Presente sobre todo en los contextos CP/EC (6 de 9 personas) y CLA (5 de 8), esta negatividad consistía en que los miembros de la familia no querían al personal de trabajo social en la reunión de FGC por falta de confianza; o en que ese personal no aplicaba el plan de cuidado tras la FGC; o en el malestar por los numerosos cambios de profesionales del trabajo social tanto durante como después del proceso de FGC.
El Family Views and Context Study examinó cómo el contexto de implementación afecta a las experiencias y a los resultados de las FGC, y este artículo se centra en el contexto específico de la etapa de preocupación por el bienestar infantil. Hasta donde sabemos, el estudio contó con la mayor muestra de familias que relatan sus experiencias de todos los estudios sobre FGC realizados hasta ahora en el Reino Unido, aunque otros (p. ej., Mason et al. 2017; Taylor et al. 2024) han trabajado con muestras más amplias procedentes de datos administrativos.
El hallazgo general es que hay poca variación entre las tres etapas: ayuda temprana y menores en situación de necesidad; protección infantil y riesgo inminente de acogimiento; y menores bajo tutela. Así ocurrió con la evidencia cuantitativa de los cuestionarios sobre factores de implementación y resultados, y también con las entrevistas cualitativas, en las que familias de todas las etapas describieron experiencias positivas, en líneas generales similares, de la preparación, del desarrollo de la reunión y de un sentimiento de tener voz en un foro seguro. En conjunto, este patrón apunta a mecanismos comunes que podrían operar con independencia de la etapa.
A partir de las entrevistas cualitativas pueden identificarse, con cautela, dos configuraciones de contexto, mecanismos y resultados coherentes con nuestro modelo lógico. En primer lugar, cuando las personas coordinadoras preparan las FGC pronto y con flexibilidad (C), se fomenta un sentimiento de apropiación en la familia extensa (M), lo que a su vez favorece dentro de las familias una comunicación más clara, una implicación más amplia en el cuidado de la infancia y una planificación pragmática (O). En segundo lugar, los componentes de la intervención —una reunión estructurada, una facilitación equilibrada y el tiempo privado en familia—, llevados a cabo con éxito gracias a una práctica de coordinación hábil y proactiva (C), hicieron posibles la seguridad psicológica y la voz (M), lo que produjo compromisos de apoyo concreto por parte de la familia extensa y una mejor comunicación intrafamiliar (O). Los mecanismos centrales se relataron de forma bastante constante en las entrevistas y se vieron respaldados por el análisis cuantitativo, lo que sugiere que la manera de llevar a cabo las FGC puede importar más que el momento en que se ofrecen a lo largo del recorrido de la intervención del trabajo social, al menos en lo que respecta a los resultados proximales aquí medidos. Ambas configuraciones CMO concuerdan con la revisión realista de Stabler et al. (2025) sobre la evidencia de cómo las FGC pueden prevenir el acogimiento fuera del hogar, por lo que planteamos teóricamente que las FGC pueden operar de manera similar en otras etapas de preocupación.
Volviendo al hallazgo general de la escasa diferencia entre las categorías, las pruebas estadísticas no encontraron diferencias significativas en siete de los ocho resultados medidos en tres momentos. La única diferencia significativa se basaba además en solo ocho familias de la categoría de menores bajo tutela en el seguimiento a seis meses, por lo que no debe tomarse como evidencia definitiva. Las entrevistas cualitativas hallaron de forma constante, en todas las categorías, experiencias positivas de la preparación y del desarrollo de la reunión de FGC, así como de la reunión como lugar seguro donde se escuchaban las opiniones. Los cambios en los resultados medidos en varios momentos fueron pequeños; sin embargo, las tres categorías otorgaron valoraciones altas a la seguridad percibida de la persona menor (y al papel de la FGC en ella) y al hecho de que las familias tuvieran voz, tanto en la organización práctica de la FGC como en la propia reunión. Muchas personas, incluidas las propias familias (Mitchell 2020), consideran que la participación de la familia en las decisiones importantes sobre la infancia es el objetivo principal de una FGC y un resultado importante en sí mismo.
La categoría de ayuda temprana es aquella en la que, hasta la fecha, ha habido menos evidencia empírica a escala internacional. Nuestro estudio aporta cierta evidencia preliminar de que las FGC pueden asociarse a algunos resultados positivos para estas familias, como se observa en los resultados de los cuestionarios sobre satisfacción, participación, comunicación, salud psicosocial infantil y aumento a corto plazo de la autoeficacia, así como en los hallazgos cualitativos sobre la mejora de la comunicación y del apoyo dentro de la familia. Los hallazgos cualitativos positivos se hacen eco de los de muchos otros estudios realizados a lo largo de los años sobre las FGC en etapas posteriores de preocupación por el bienestar infantil (p. ej., Holland et al. 2005; Mutter et al. 2008; Mason et al. 2017; Stabler et al. 2025).
En resumen, nuestros hallazgos apuntan a mecanismos comunes, dependientes de la forma de llevar a cabo la intervención —en particular, una preparación de alta calidad, una facilitación equilibrada y el tiempo privado en familia—, que parecen operar en las distintas etapas de la intervención. Dentro de los límites de la potencia estadística, de la medición y de la estructura de las categorías, encontramos muy pocas diferencias según la etapa en los resultados proximales evaluados.
Hay varias limitaciones importantes que señalar. En primer lugar, la tasa de respuesta a la encuesta cuantitativa fue baja. La disminución de las tasas de respuesta es, por desgracia, una tendencia mundial, que se explica al menos en parte por la proliferación de encuestas en línea (Eggleston 2024). Pensándolo bien, si el equipo de investigación hubiera trabajado de forma más intensiva con menos administraciones locales, la tasa de respuesta podría haber mejorado. En segundo lugar, el Family Views and Context Study es un estudio de un solo grupo, sin grupo de comparación formado por familias que no recibieron FGC. En tercer lugar, la agrupación que decidimos para las etapas de preocupación por el bienestar infantil tendrá un efecto importante en los resultados. Si hubiéramos dividido la muestra de otra manera, quizá habríamos observado más variación entre categorías. Dentro de nuestras categorías había una gran diversidad de experiencias: por ejemplo, la categoría de ayuda temprana y menores en situación de necesidad incluía algunas familias con problemas de nivel relativamente bajo y otras con problemas mucho más graves, para las que parecía probable un plan de protección infantil. No obstante, en conjunto, nuestras agrupaciones tienen cierta credibilidad y, en la mayoría de los casos, proporcionaron tamaños muestrales suficientes para el análisis comparativo.
Una cuarta cuestión era el posible sesgo de selección en la muestra de entrevistas. Aproximadamente una de cada seis de las personas que habían indicado su disposición a ser entrevistadas respondió después sobre la organización de la entrevista. Estas personas valoraban muy positivamente su experiencia de la FGC, pero bien podría ser que quienes habían tenido experiencias más positivas estuvieran desproporcionadamente dispuestas a ser entrevistadas. Por último, observamos que los miembros de las familias de la categoría de ayuda temprana/menores en situación de necesidad se expresaron más y se implicaron más en la entrevista, mientras que los de la categoría de protección infantil/riesgo inminente de acogimiento parecían más reacios a compartir en detalle sus experiencias del proceso de FGC. Los estudios sobre las opiniones de madres y padres acerca del proceso de protección infantil han constatado que viven el sistema como poco atento e inflexible, con un desequilibrio de poder que a menudo les deja un sentimiento de vergüenza y una reticencia a expresarse o a hablar de sus experiencias con profesionales y familiares (Smithson and Gibson 2017; Gibson 2020). Podría ser que las entrevistas de investigación que incluían preguntas sobre el proceso de protección infantil despertaran sentimientos de vergüenza y, por tanto, cierta reticencia a compartir.
Quienes defienden las FGC podrían considerar estos hallazgos positivos en líneas generales. Mientras que el Gobierno de Inglaterra está a punto de hacer obligatorias las FGC únicamente en la fase previa al procedimiento judicial, nuestros hallazgos generales, que muestran efectos similares de las FGC en todas las etapas del proceso de protección infantil, podrían justificar que se ofrecieran más FGC a un mayor número de familias, más allá del contexto bastante limitado de la fase previa al procedimiento judicial. Ello aumentaría la voz de las familias en un sistema de protección infantil en el que las decisiones sobre la infancia tienden a estar en manos del personal profesional. En particular, el grupo de ayuda temprana/menores en situación de necesidad era hasta ahora el menos investigado, y estas familias mostraron algunos resultados prometedores, aunque, como en las demás categorías de protección infantil, los resultados medidos en tres momentos mostraron relativamente pocos cambios. Las FGC son solo una intervención relativamente ligera, y un análisis separado del mismo estudio (Liao et al. 2026) muestra la importancia, para obtener resultados familiares positivos, de otros servicios de apoyo además de las FGC.
Al menos hasta que dispongamos de más evidencia sobre estas cuestiones, las administraciones locales y quienes diseñan las políticas deberían, por tanto, dar prioridad a estándares coherentes de implementación y considerar una oferta de FGC en todas las etapas, sin dejar de prestar atención a las necesidades propias de cada etapa (por ejemplo, la reparación de las relaciones en un contexto de protección infantil; la gestión de las expectativas en el caso de menores bajo tutela). Existe el riesgo de que, sin recursos adicionales, ofrecer más FGC diluya precisamente las cualidades que las hacen eficaces para las familias en la etapa de protección infantil/riesgo inminente de acogimiento. Si una oferta generalizada y de plena calidad no es posible, dadas las limitaciones de recursos, nuestros hallazgos también podrían interpretarse como un argumento para priorizar la calidad sobre la cantidad.
Sería útil una investigación más a fondo para seguir comparando las FGC en estas distintas etapas de preocupación por el bienestar infantil. Podría incluir el uso de métodos cualitativos como la observación y entrevistas de seguimiento de las familias a lo largo del tiempo; además, el análisis cuantitativo de datos administrativos proporcionaría conjuntos de datos más amplios y un mejor acceso a los datos sobre los resultados del sistema. Nuestro próximo Service Use Study (Scourfield et al. 2024) utiliza datos administrativos para medir los resultados de las FGC en términos de uso de servicios en distintas etapas de preocupación por la infancia, pero se necesita más.
Complexe Systémique: puntos clave
Desde una lectura sistémica, este estudio tiene el mérito de poner a prueba una intuición muy extendida en los servicios: una conferencia de grupo familiar funcionaría mejor si se ofreciera pronto. Los datos de 155 familias no la confirman. Tanto si la familia está en la etapa de ayuda temprana como en la de protección infantil o de tutela, la experiencia descrita es la misma, y lo que parece funcionar reside en el dispositivo: una preparación flexible, una facilitación equilibrada y un tiempo privado en familia en el que la propia familia elabora su plan. Dicho de otro modo, la palanca es menos el momento que la calidad del marco que permite a la red hablar y repartirse el apoyo. Las limitaciones son claras y el equipo las asume: una tasa de respuesta baja, la ausencia de grupo de comparación, números reducidos en el caso de menores bajo tutela y entrevistas realizadas sobre todo con familias satisfechas. Para la práctica, también conviene tener presente la cara negativa señalada en la ayuda temprana: cuando los servicios se retiran, la conferencia puede convertirse en una forma de trasladar la carga a la familia. Para leer junto con el ejemplo detallado de una evaluación realista aplicada a las conferencias de grupo familiar de protección y el análisis de un servicio de conferencias de grupo familiar de ayuda temprana.
Notas del original
Agradecimientos. Agradecemos profundamente a las familias y al personal profesional que participaron en los talleres de codiseño del estudio, así como a los miembros del Families Research Advisory Group, que nos asesoraron sobre el diseño y la realización de la investigación a lo largo de todo el proceso.
Conflictos de intereses. JS es miembro del patronato del Family Rights Group, que promueve el uso de las conferencias de grupo familiar.
Financiación. Esta investigación ha sido financiada por el NIHR Health and Social Care Delivery Research Programme, número de subvención: NIHR131866. Las opiniones expresadas son las de la autoría y no necesariamente las del NIHR ni las del Department of Health and Social Care. CASCADE, DECIPHer y el Centre for Trials Research reciben financiación de infraestructura de Health and Care Research Wales. JS también recibe financiación de Health and Care Research Wales como Senior Research Leader.
Referencias
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Traducción no oficial de Family group conference provision across the lifespan of child welfare intervention: A mixed-method realist-informed evaluation comparing three stages of welfare concern, de Lee Sobo-Allen, Lois Liao, Jonathan Scourfield, Felicity Smith, Sophie Wood, Melissa Meindl, Kar Man Au, Abigail Palmer, Rhiannon Evans, Fiona Lugg-Widger, Tarirai Lincoln Mahachi, Philip Pallmann, Stavros Petrou, Michael Robling, Elizabeth-Ann Schroeder y David Wilkins, The British Journal of Social Work, publicación en línea anticipada (2026), doi: 10.1093/bjsw/bcag248, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (dos tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción del artículo original «Family group conference provision across the lifespan of child welfare intervention: A mixed-method realist-informed evaluation comparing three stages of welfare concern», publicado en The British Journal of Social Work (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Sobo-Allen, L., Liao, L., Scourfield, J., Smith, F., Wood, S., Meindl, M., Au, K. M., Palmer, A., Evans, R., Lugg-Widger, F., Mahachi, T. L., Pallmann, P., Petrou, S., Robling, M., Schroeder, E.-A., y Wilkins, D. (2026). Family group conference provision across the lifespan of child welfare intervention: A mixed-method realist-informed evaluation comparing three stages of welfare concern. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/family-group-conference-provision-across-the-lifespan-of-child-welfare-intervention (Obra original publicada en 2026 en The British Journal of Social Work, publicación en línea anticipada (2026); republicada en 2026 por The British Journal of Social Work, https://academic.oup.com/bjsw/advance-article/doi/10.1093/bjsw/bcag248/8898819)
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