Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Family Process · Terapia familiar

La transición a la teleterapia: experiencias de terapeutas de terapia focalizada en las emociones

«En persona, podía levantarme, extender la mano, acercar mi silla». Por vídeo, el micrófono corta la voz de la persona terapeuta justo cuando la pareja empieza a gritar. 69 terapeutas con certificación en terapia de pareja focalizada en las emociones (EFT) describen su paso forzoso a la teleterapia durante la pandemia: para la mitad, nada esencial cambia; para la otra mitad, la escalada se vuelve más difícil de contener y el trabajo más agotador. Caitlin Edwards y su equipo extraen de estos testimonios recomendaciones concretas.

Autoría Caitlin Edwards (Colorado State University); Andrea K. Wittenborn y Preston Morgan (Michigan State University); Francesca Pratt (Oklahoma State University); Katie Heiden‐Rootes (Saint Louis University)Primera publicación Family Process, 14 de octubre de 2024Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de The transition to Teletherapy: Experiences of emotionally focused therapists, de Caitlin Edwards, Andrea K. Wittenborn, Preston Morgan, Francesca Pratt y Katie Heiden‐Rootes, publicado en Family Process (Wiley) (2025), doi: 10.1111/famp.13068, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Me apoyo más en las explicaciones y menos en la vivencia de la clientela cuando trabajo en línea.

Una persona terapeuta entrevistada en el estudio

Resumen

La terapia focalizada en las emociones (EFT, por sus siglas en inglés) es un tratamiento basado en la evidencia para el malestar relacional, fundamentado en las teorías experiencial, humanista y del apego. A pesar del respaldo empírico de la EFT, no existen estudios sobre la EFT aplicada mediante teleterapia. En este estudio quisimos comprender las experiencias de terapeutas que aplican la EFT a través de la teleterapia, mediante preguntas abiertas de una encuesta en línea dirigida a terapeutas con certificación en EFT (n = 69). El análisis temático reflexivo identificó cinco temas: (1) aplicar la EFT mediante teleterapia es similar a la terapia presencial, (2) aplicar la EFT mediante teleterapia es más difícil que la terapia presencial, (3) aplicar la EFT mediante teleterapia es más difícil con determinados perfiles de clientes, (4) las personas terapeutas adaptaron la EFT a la teleterapia y (5) la teleterapia y la pandemia de COVID‐19 cambiaron la práctica terapéutica. Los temas ilustran las experiencias dispares de terapeutas de EFT que usan la teleterapia. Mientras que para unas personas resultó sencillo aplicar la EFT con parejas mediante teleterapia, otras experimentaron agotamiento y obstáculos. Se presentan recomendaciones prácticas para aplicar la EFT mediante teleterapia, entre ellas modificar las estrategias de evaluación, implantar nuevos protocolos de seguridad y ofrecer más psicoeducación.

La pandemia mundial de COVID‐19, con la mortalidad asociada, las órdenes de confinamiento domiciliario y nuevos factores de estrés externos, generó una fuerte demanda para que profesionales clínicos de la pareja y de la salud mental ofrecieran terapia en línea. Aunque terapeutas de pareja y de familia (CFT, por sus siglas en inglés) pueden contar con una preparación singular para ayudar a clientes con dificultades relacionales en épocas de gran estrés (Hardy et al., 2021; Lebow, 2020; Stanley & Markman, 2020), Blumer et al. (2015) señalaron que estas personas terapeutas no se sentían preparadas para la teleterapia. Allan et al. (2021), Brenner (2021), Hogan (2022), O'Reilly Treter et al. (2021) y Geller (2021) han ofrecido reflexiones conceptuales y recomendaciones sobre la teleterapia; sin embargo, la investigación sobre cómo se aplica la terapia de pareja y de familia mediante teleterapia es escasa. Aunque Blackhaus et al. (2012) realizaron una revisión sistemática de la eficacia de la teleterapia individual, no existen revisiones sistemáticas y hay pocos estudios sobre la teleterapia de pareja. La investigación sobre la teleterapia de pareja se ha centrado sobre todo en la experiencia de terapeutas en su transición a la teleterapia (Hardy et al., 2021), en la construcción de la alianza teleterapéutica (Aviram & Nadan, 2023; Glass & Bickler, 2021) y en las actitudes de terapeutas hacia la teleterapia (Machluf et al., 2021).

Doss et al. (2013) y Doss y Hatch (2022) ofrecen una descripción singular de la traslación de la terapia de pareja conductual integradora (IBCT; Jacobson & Christensen, 1996), un modelo conductual de terapia de pareja basado en la evidencia, a un formato de psicoeducación en línea. La IBCT y la EFT son los únicos modelos terapéuticos bien establecidos para tratar el malestar en las relaciones de pareja, lo que hace especialmente pertinente la traslación de la IBCT al programa en línea OurRelationship. El programa OurRelationship (Doss et al., 2013) consta de siete a 10 h de contenido en línea para identificar los problemas de la relación, comprenderlos con mayor profundidad y desarrollar soluciones, complementado con un breve acompañamiento telefónico por parte de una persona terapeuta (Doss et al., 2013). Aunque se ha demostrado que el programa OurRelationship mejora el funcionamiento de la relación (Doss et al., 2016, 2020; Hatch et al., 2022; Roddy et al., 2018), el programa se centra principalmente en producir cambios conductuales, y no cambios arraigados en la vivencia emocional, la coherencia emocional y la seguridad del apego (Doss et al., 2013). Doss y Hatch (2022) señalan que es difícil suscitar en línea las emociones más vulnerables y que el programa OurRelationship lo ha compensado con llamadas de acompañamiento guionizadas con una persona terapeuta. Esto plantea la cuestión de hasta qué punto los tratamientos con apoyo empírico de base afectiva y experiencial, como la terapia focalizada en las emociones (EFT), pueden trasladarse a un formato en línea. Por ello, este estudio se propuso explorar las experiencias de terapeutas de EFT que aplicaron la EFT mediante teleterapia tras las órdenes de confinamiento domiciliario durante la pandemia de COVID‐19.

La terapia focalizada en las emociones

La EFT es un tratamiento experiencial, centrado en el presente y con apoyo empírico para el malestar relacional. En la EFT, una persona terapeuta finamente sintonizada guía a los miembros de la pareja a través de su vivencia momento a momento, con el fin de favorecer un vínculo de apego seguro. La persona terapeuta sigue y refleja la vivencia emocional de cada miembro de la pareja, crea un compromiso emocional profundo y permite así el cambio mediante escenificaciones vulnerables y experiencias de corregulación. La EFT se organiza en tres etapas, las dos primeras delimitadas por el nivel de compromiso emocional entre los miembros de la pareja. La primera etapa implica la desescalada de los patrones de interacción negativos, que da lugar a una comprensión experiencial del ciclo negativo y de los miedos de apego de cada cual. La segunda etapa incluye dos acontecimientos de cambio significativos, el reenganche de la persona que se retira y el ablandamiento de la persona que persigue, en los que cada miembro de la pareja se encuentra de forma experiencial con sus miedos y necesidades de apego y los comparte con el otro. El objetivo es aumentar la seguridad del apego mediante una vivencia emocional que permita a la pareja pedir y recibir contacto, cuidado y consuelo en los momentos de angustia (Johnson, 2004; 2019). La tercera etapa implica la consolidación del cambio.

La terapia focalizada en las emociones en línea

Debido al carácter marcadamente experiencial de la EFT, cabe preguntarse si la EFT se ajustará a una prestación mediante teleterapia, y de qué manera. En concreto, la literatura aún no ha examinado el uso de la EFT mediante teleterapia para el desarrollo y el mantenimiento de la alianza terapéutica, el seguimiento y el reflejo de las microexpresiones de la clientela, la intensificación y la profundización de la vivencia emocional de la clientela, y las escenificaciones. En cuanto a la alianza terapéutica, mientras que la clientela valora de forma similar la alianza terapéutica en teleterapia y en persona, las personas terapeutas suelen valorarla más alta en persona que en teleterapia (Lopez et al., 2019). La escasa literatura sobre la terapia de pareja y de familia por teleterapia sugiere que el desarrollo de una alianza teleterapéutica se ve facilitado cuando la persona terapeuta está muy atenta a las respuestas auditivas, visuales, verbales y no verbales, así como al tono de la clientela (Glass & Bickler, 2021; Springer et al., 2020).

La necesidad de prestar mucha atención a señales mínimas se corresponde con el énfasis que pone la EFT en las microexpresiones (Johnson, 2019). Las microexpresiones son signos fugaces de emociones ocultas (Ekman, 2003) que a menudo escapan a la conciencia y que la EFT destaca como una vía hacia una coherencia y un compromiso emocionales más profundos (Johnson, 2019). Las microexpresiones implican tanto el rostro como el cuerpo (Ekman, 2003). Como trabajar en línea supone, por naturaleza, un estrechamiento del espacio físico, es posible que la persona terapeuta no pueda percibir el cuerpo entero ni la expresión facial completa de la persona cliente y que tenga más probabilidades de pasar por alto momentos emocionales destacados. Glass y Bickler (2021) señalan la necesidad de que la persona terapeuta sea verbalmente más explícita al trabajar mediante teleterapia, debido a la falta de presencia física y de sintonía.

Varias intervenciones de la EFT, como la intensificación y las escenificaciones, podrían plantear dificultades a terapeutas que trabajan en línea debido a limitaciones espaciales y tecnológicas. Por ejemplo, la intervención de intensificación en la EFT cumple la importante función de dirigir la atención a la vivencia emocional de la persona cliente y amplificarla (Johnson, 2019). Allan et al. (2020) abordan la intensificación mediante el uso de las palabras y expresiones de la clientela para implicarla en línea en una vivencia emocional intensa. En persona, la intensificación suele recurrir a imágenes evocadoras y a la repetición, con palabras sencillas, un ritmo lento y una voz suave (Johnson, 2019). Es posible que la intensificación se vea afectada por las limitaciones de la tecnología y por la necesidad de hablar más alto y de explicitar más verbalmente el propósito de las intervenciones terapéuticas.

Las escenificaciones (es decir, los encuentros comprometidos) en la EFT consisten en compartir una realidad emocional profundizada, concreta y coherente (Johnson, 2019). La persona terapeuta de EFT suele pedir a un miembro de la pareja que se vuelva hacia el otro y comparta, desde la vulnerabilidad, su vivencia emocional, ahora coherente (Johnson, 2019). Se trata de un ingrediente esencial de la EFT, ya que las parejas aprenden a corregularse y a comunicarse de forma más auténtica a través de los encuentros comprometidos (Johnson, 2019). Sin embargo, las limitaciones del espacio terapéutico, la posibilidad de escalada entre los miembros de la pareja y los obstáculos tecnológicos pueden hacer que estas escenificaciones sean menos viables. Allan et al. (2020) sugieren que la persona terapeuta se asegure de que esta revelación sea directa y pueda recibirse sin distracciones ni escalada. Si existe riesgo de escalada, la persona terapeuta debería actuar como figura de apego temporal y pedir a la persona cliente que se dirija a ella en lugar de a su pareja (Allan et al., 2020). Otras sugerencias consisten en mostrar empatía, utilizar un tono constantemente tranquilizador y pedir a la persona que comparta un aspecto más seguro de su vivencia emocional (Allan et al., 2020).

El presente estudio

A pesar del respaldo empírico de la EFT, faltan investigaciones sobre su aplicación mediante teleterapia. Esta falta de investigación sobre la teleterapia no es exclusiva de la EFT, sino común a los distintos enfoques de terapia de pareja. Recientemente se ha producido un auge de publicaciones sobre la teleterapia en el campo de la terapia de pareja; sin embargo, se trataba sobre todo de textos de reflexión (Brenner, 2021; Burgoyne & Cohn, 2020) o de estudios cualitativos sobre la formación del alumnado en terapia de pareja (p. ej., Heiden‐Rootes et al., 2021; Pickens et al., 2020) o sobre las experiencias generales de profesionales clínicos con la teleterapia (Eppler, 2021; Hardy et al., 2021). Incluso en esta literatura más amplia, existe una laguna de conocimiento sobre cómo aplicar tratamientos basados en la evidencia con parejas mediante teleterapia.

Dada la transición a la teleterapia durante la pandemia de COVID‐19, es importante comprender las experiencias de terapeutas de EFT que aplicaron la EFT mediante teleterapia. Aunque Allan et al. (2020) compartieron valiosas recomendaciones clínicas para el uso de la EFT mediante teleterapia, se necesitan estudios empíricos que aporten más conocimiento sobre la aplicación de la EFT en teleterapia. En este estudio nos proponemos utilizar el análisis temático reflexivo para comprender mejor las experiencias de terapeutas de EFT que aplicaron la EFT mediante teleterapia tras las órdenes de confinamiento domiciliario durante la pandemia de COVID‐19. En concreto, pretendemos explorar la siguiente pregunta de investigación: ¿Cómo vivieron terapeutas de EFT la aplicación de la EFT mediante teleterapia durante las órdenes de confinamiento domiciliario de la pandemia de COVID‐19? Captar la transición de la terapia presencial a la telesalud permitiría a las personas participantes establecer un contraste en tiempo real y aportaría descripciones de habilidades o competencias que tal vez deban abordarse en la formación en EFT y, de manera más general, en la terapia de pareja por telesalud.

Método

Todos los procedimientos del estudio fueron aprobados por el comité de ética institucional (Institutional Review Board) de la Saint Louis University (n.º 31185). El estudio se consideró exento debido a la naturaleza de la encuesta y de los datos recogidos. Se eximió del consentimiento escrito y verbal.

Procedimiento

Utilizamos un muestreo por criterios (Palinkas et al., 2015) para identificar y reclutar a terapeutas con experiencia en EFT. Se contactó con posibles participantes a través de listas de distribución de correo electrónico o de redes sociales, dirigidas a colegas y organizaciones conocidas por el equipo de investigación. Los criterios de inclusión fueron: (1) tener al menos 18 años; (2) contar con la certificación en EFT; (3) ejercer clínicamente con al menos 5 horas semanales de práctica con parejas; y (4) haber pasado de una terapia presencial a un servicio de teleterapia debido a la pandemia de COVID‐19 en 2020. La certificación en EFT exige al menos una licencia provisional como profesional de la salud mental en el estado o la provincia donde se ejerce la práctica clínica. Todas las personas participantes fueron informadas de los procedimientos del estudio y recibieron una declaración de reclutamiento antes de participar. Cada participante completó una encuesta en línea que incluía preguntas demográficas y preguntas abiertas. Al terminar el estudio, se ofreció a las personas participantes la posibilidad de inscribir su nombre en un sorteo de una tarjeta regalo de Amazon de 25 $. Los datos se recogieron entre febrero de 2021 y junio de 2021.

Participantes

En este estudio, 69 terapeutas participaron en las encuestas cualitativas. Cincuenta y ocho participantes se identificaron como mujeres y 11 como hombres. La mayoría de participantes (88%) eran de raza blanca y habían obtenido un máster en artes o en ciencias (n = 40); 15 participantes habían obtenido un doctorado y 14 indicaron haber obtenido otros títulos de posgrado (p. ej., máster en trabajo social, Psy.D., Ed.D., etc.). Las personas participantes contaban con las siguientes licencias: terapia matrimonial y familiar (n = 26), trabajo social (n = 19), psicología (n = 16), orientación profesional (n = 13) y otras (n = 3). La mayoría de participantes residía en Estados Unidos (n = 63) y seis en Canadá. Todas las personas participantes declararon ofrecer sesiones por vídeo; siete ofrecían sesiones por vídeo y por teléfono.

Instrumentos

Las personas participantes completaron una encuesta en línea que incluía preguntas sobre sus datos demográficos y preguntas abiertas sobre la aplicación de la EFT mediante teleterapia en comparación con la modalidad presencial. Las preguntas abiertas se diseñaron para indagar sobre cada etapa de la EFT. Algunos ejemplos de preguntas: (a) Describa las diferencias que haya observado en la formación y el mantenimiento de la alianza en las sesiones de terapia presencial en comparación con la teleterapia; (b) Describa las diferencias que haya observado en la identificación y el seguimiento del ciclo en las sesiones de terapia presencial en comparación con la teleterapia; y (c) Describa las diferencias que haya observado en el acceso a las emociones subyacentes y a las necesidades de apego en las sesiones de terapia presencial en comparación con la teleterapia. Se pidió a las personas participantes que precisaran si describían la aplicación de la EFT en sesiones por vídeo o por teléfono.

Análisis

Utilizamos el análisis temático reflexivo (Braun & Clarke, 2006, 2021) para analizar las preguntas abiertas de la encuesta. Dos especialistas en EFT (es decir, que habían completado todos los requisitos para la certificación) siguieron el proceso de seis pasos. En primer lugar, nos familiarizamos con los datos leyendo las respuestas de las personas participantes. En segundo lugar, cada cual leyó y codificó los datos y luego nos reunimos para comentar nuestros códigos y comparar nuestras interpretaciones de los datos. En tercer lugar, revisamos los datos codificados y generamos los temas iniciales. En cuarto lugar, revisamos y desarrollamos los temas. En quinto lugar, afinamos, definimos y nombramos los temas identificados. En sexto lugar, redactamos el informe. Adoptamos un enfoque inductivo para codificar los datos y desarrollar los temas a partir de las respuestas de las personas participantes. Además, combinamos enfoques latentes y semánticos para codificar los datos (Braun & Clarke, 2021). Utilizamos un enfoque latente para interpretar los significados subyacentes u ocultos de las respuestas de las personas participantes. Cuando el significado superficial de la respuesta era más claro, se recurrió a la codificación semántica para captar el concepto explícito expresado por las personas participantes. La mayoría de participantes solo utilizó la videoconferencia, pero siete participantes (10%) también realizaron algunas sesiones telefónicas. Todos los datos se recogieron y codificaron conjuntamente, pero los comentarios se distinguieron según la tecnología (es decir, vídeo o teléfono). En los resultados, el término teleterapia remite a hallazgos válidos tanto para la videoconferencia como para las sesiones telefónicas, mientras que los hallazgos propios de la videoconferencia o de las sesiones telefónicas se indican claramente.

Fiabilidad

La fiabilidad de la investigación cualitativa depende del grado de transparencia con que se exponen los procedimientos del estudio (p. ej., recogida y análisis de datos) y las posiciones de quienes investigan (Adler, 2022; Hadi & Closs, 2016). En el momento de la recogida de datos, todas las personas firmantes formaban parte de programas de posgrado acreditados por la COAMFTE en universidades del Medio Oeste y se identificaban como blancas (incluidos los privilegios asociados). La primera y la cuarta persona firmantes pasaron a ofrecer teleterapia al mismo tiempo que las personas participantes en la investigación, lo que reflejaba muchas de las experiencias que estas describieron. Los datos fueron codificados por la primera y la segunda persona firmantes, con experiencia en la práctica de la EFT (es decir, que habían completado todos los requisitos para la certificación) y en la investigación sobre ella (es decir, con artículos conceptuales y empíricos sobre la EFT publicados en revistas con revisión por pares). Las personas codificadoras se reunieron para comentar los datos, la codificación y los temas. Siguiendo las recomendaciones de Braun y Clarke (2021), se recurrió a varias personas codificadoras para generar una comprensión más profunda de los datos, y no como medida de acuerdo. Los intercambios condujeron sistemáticamente a un consenso, pero la segunda persona firmante fue la responsable final de redactar el informe de los resultados.

Resultados

El análisis permitió identificar cinco temas. Los temas ilustran las experiencias dispares de terapeutas que aplicaron la EFT con parejas mediante teleterapia. Mientras que para unas personas aplicar la EFT mediante teleterapia resultó similar, otras experimentaron agotamiento y obstáculos para trabajar con determinados perfiles de clientes. Las personas terapeutas también vivieron algunos pasos, etapas e intervenciones de la EFT como más difíciles que otros mediante teleterapia y describieron las adaptaciones que hicieron al modelo.

Aplicar la EFT mediante teleterapia es similar a la terapia presencial

Aproximadamente la mitad de las personas terapeutas describieron la aplicación de la EFT por videoconferencia como similar a su aplicación en persona. Explicaron que la formación y el mantenimiento de la alianza terapéutica, así como las tareas principales de la segunda etapa de la EFT (es decir, el ablandamiento de la persona que persigue y el reenganche de la persona que se retira), se vivían de forma similar por videoconferencia y en persona. Una persona terapeuta dijo: «He podido hacer buenos reenganches de la persona que se retira por teleterapia. Creo que fue tan eficaz como en persona. Durante esas sesiones echaba de menos estar en persona, porque es una experiencia que se siente tanto, pero aun así me conmovió mucho, y a las parejas también». Sobre los acontecimientos de ablandamiento de la persona que persigue, otra persona terapeuta dijo: «[No hay] ninguna diferencia significativa, siempre que la persona que persigue se sienta sostenida, escuchada y comprendida por la persona terapeuta».

Las personas terapeutas también percibieron que su tratamiento alcanzaba un nivel de éxito en los resultados clínicos similar al de los servicios presenciales. Eran frecuentes comentarios como «No he notado muchas diferencias» o «Encuentro poca diferencia». Otra persona terapeuta dijo: «En las sesiones por vídeo, todo transcurre de manera muy parecida. Es la EFT en acción». Las personas terapeutas percibieron la aplicación y la eficacia de la EFT en línea y en persona como similares durante la mayor parte del proceso de tratamiento, salvo a la hora de construir la seguridad terapéutica, desescalar el ciclo interaccional y trabajar con parejas muy escaladas.

El grado de éxito de la aplicación de la EFT en línea pareció sorprender a las personas terapeutas. Una de ellas explicó: «Me ha sorprendido lo eficaz que ha sido la EFT por vídeo. Puedo ayudar a mis clientes de las dos maneras». Otra dijo: «Me llevé una grata sorpresa. No sabía si podría lograr los mismos resultados, pero ha funcionado». Para muchas personas terapeutas, esta impresión valía tanto para la clientela existente como para la nueva. Una de ellas comentó: «Incluso he empezado con clientes nuevos y he logrado con personas a las que nunca he visto en persona la misma alianza que con aquellas con las que sí [he trabajado en persona]». Estas opiniones no se extendían a las sesiones telefónicas: las personas terapeutas describieron la aplicación de la EFT por teléfono como más difícil.

Aplicar la EFT mediante teleterapia es más difícil que la terapia presencial

Aproximadamente la mitad de las personas terapeutas describieron el uso de la EFT por videoconferencia como más difícil que en persona, mientras que casi todas las que aplicaron la EFT por teléfono la consideraron más difícil y menos eficaz. En concreto, intervenir a lo largo de la terapia en determinados pasos de la EFT y utilizar la EFT con determinados perfiles de clientes por videoconferencia se señalaron como más difíciles que en las sesiones presenciales. Por ejemplo, una persona terapeuta indicó que construir una alianza por teleterapia llevaba más tiempo: «Existe una barrera con la pantalla y el hecho de estar en otro lugar.… a quienes solo hacen telesalud les cuesta más permitirme acompañarles a ese lugar nuevo y que da miedo». Otra persona terapeuta dijo: «Me resulta más difícil evaluar la alianza por vídeo. Normalmente, después de la sesión inicial, sé que he creado una alianza. En persona, veo con más claridad en el momento si ha habido una falta de sintonía y puedo atenderla de inmediato. Por vídeo hay una distancia que no existe en persona».

El uso del movimiento y del lenguaje corporales se mencionó como una diferencia notable en la EFT aplicada mediante teleterapia. Una persona terapeuta explicó:

Utilizo la proximidad física [en persona] inclinándome hacia delante, acercando mi silla, extendiendo la mano hacia su espacio y levantándome o sentándome para transmitir conexión. Dejé de hacerlo en línea porque no es posible. Tuve que pasar a repetir más frases como: «Te escucho. Entiendo tu posición. Tiene sentido. Déjame que te haga ir más despacio. Lo que dices importa muchísimo. Asegurémonos de que lo estoy entendiendo».

Otras personas terapeutas compartieron dificultades relacionadas con la creación de seguridad en la sesión mediante teleterapia. Describieron preocupaciones sobre la privacidad y la confidencialidad, así como dificultades para mantener un entorno seguro en el que los miembros de la pareja no estuvieran escalados ni se criticaran duramente. Una persona terapeuta dijo: «Para mí es importante que la persona cliente se sienta segura en su entorno cuando está en sesión conmigo. A veces tengo que ayudarla a encontrar un lugar mejor o esperar un poco más a que se instale antes de empezar». Algunas personas terapeutas indicaron que el ablandamiento de la persona que persigue resultaba especialmente más difícil por videoconferencia. Por ejemplo, una de ellas dijo: «Las personas que persiguen están más escaladas en este periodo… así que ablandarlas exige más tiempo y más esfuerzo. Están más enfadadas y más agitadas.… lo cual se manifiesta en su relación, y quieren que su pareja cambie más rápido». Menos terapeutas describieron dificultades para implicar por teleterapia a las personas que se retiran. Otras personas terapeutas describieron intervenciones concretas, sobre todo las escenificaciones, como más difíciles mediante teleterapia. Una de ellas explicó:

Por mi experiencia, en línea es más difícil sentir la energía de la sala cuando no estamos en la misma sala. He pasado por alto algunas señales y me he desorientado más en línea que en la consulta. Las escenificaciones son igual de eficaces, pero tengo más probabilidades de que se me escape algo, y eso me pone en desventaja en el quinto paso del TANGO, cuando intento ayudarles a consolidar y dar sentido a lo que acaba de pasar.

Además, algunas personas terapeutas señalaron que su propio disfrute del trabajo clínico también disminuía con la teleterapia, porque trabajar en línea resultaba más agotador y extenuante que trabajar en persona. Una de ellas dijo: «No lo disfruto. Lo encuentro más cansado y menos gratificante. Al final del día me duele la espalda de tanto inclinarme hacia delante. Tengo los ojos cansados. Echo de menos poder sentarme cerca de mi clientela y tocarla en los momentos conmovedores». La falta de disfrute y el agotamiento profesional se reflejaban también en las palabras de otra persona terapeuta: «El trabajo no resulta tan gratificante a distancia. Hay algo de estar en la sala mientras se produce el cambio que, como terapeuta, echo en falta. Por esto y por otras cosas, siento más desgaste profesional que nunca en mis más de 35 años de carrera».

Aplicar la EFT mediante teleterapia es más difícil con determinados perfiles de clientes

Las personas terapeutas describieron dificultades para tratar con la EFT mediante teleterapia a determinados perfiles de clientes. Los perfiles con los que más les costó aplicar la EFT mediante teleterapia fueron las personas con trastorno de estrés postraumático (TEPT), con historias traumáticas importantes, con conductas de alto conflicto y con conductas de persecución más antagónicas. Una persona terapeuta explicó:

La mayor dificultad está más bien en mis clientes con diagnóstico dual, mis clientes con trauma y mis clientes con TEPT. Me resulta más fácil conectar con mis clientes cara a cara, más fácil hacer ir más despacio el proceso y crear una experiencia correctiva. Lo he conseguido sobre todo con clientes con quienes tenía una relación terapéutica sólida, en línea y en la consulta. Es difícil en ambos casos cuando vuelven a su trauma y pierden la seguridad en casa, por el motivo que sea, y recaen en su patrón. Luego lo traen a la terapia. Simplemente me cuesta más hacerles ir más despacio en línea. El retardo [durante la videoconferencia] perturba el proceso. Sí que bajan el ritmo. Solo que se siente más brusco, como una interrupción, y no como un auténtico ‘estoy aquí, estoy contigo’ que transmiten la voz y la presencia. Lo sienten más cara a cara.

Trabajar con parejas con un alto nivel de conflicto y conductas de persecución más hostiles resultaba más difícil por no compartir el mismo espacio y porque la tecnología no permitía a las personas terapeutas hablar por encima de la clientela e interrumpirla de una manera que resultara más empática y tranquilizadora. Una persona terapeuta explicó: «Es más difícil intervenir con rapidez ante la escalada (p. ej., parar las balas) por el retardo del sonido [durante la videoconferencia]. Si están hablando, mi micrófono se corta y no me oyen hablarles». Otra persona terapeuta dijo:

Es mucho más difícil contener la escalada en las sesiones por vídeo. Cuando las parejas se gritan, no oyen mis intentos de calmarlas y de captar su atención por la forma en que el programa de vídeo gestiona el audio. En persona, podía levantarme, extender la mano, acercar mi silla o contenerlas de muchas maneras no verbales. También era más probable que me oyeran decir sus nombres.

Las personas terapeutas adaptaron la EFT a la teleterapia

Las personas terapeutas describieron cómo adaptaron su aplicación de la EFT a la teleterapia. Entre las adaptaciones figuraban realizar una evaluación más a fondo, implantar nuevos protocolos de seguridad, pedir a la clientela que nombrara sus emociones más verbalmente, contener más la emoción, ralentizar el proceso e incorporar psicoeducación. Una persona terapeuta describió que en las sesiones por vídeo «hablaba más del ciclo» e «instruía» más a su clientela. Esto se hacía en particular con las parejas muy escaladas. Por ejemplo, otra persona terapeuta señaló: «Tengo que explicar más [por qué] les interrumpo, qué proceso voy a utilizar, obtener su adhesión y su permiso para nombrar que tomo el control de la sesión para detener la escalada». Otra persona terapeuta dijo: «Me apoyo más en las explicaciones y menos en la vivencia de la clientela cuando [trabajo en línea]». Esto mostraba un desplazamiento respecto del carácter más experiencial de la EFT cuando se practica en persona. Además, las personas terapeutas hablaron de la necesidad de ralentizar el proceso terapéutico para comprobar con más frecuencia cómo estaba la clientela. Una de ellas dijo: «En las sesiones en línea soy más consciente de lo necesario que es preguntar con más frecuencia a mis clientes cómo reaccionan ante lo que ocurre en la terapia y cómo lo perciben».

La teleterapia y la pandemia de COVID‐19 cambiaron la práctica terapéutica

Durante la pandemia mundial de COVID‐19, las personas terapeutas tuvieron que abordar temas nuevos en la sala de terapia. Muchas describieron a su clientela como desbordada por la política, las injusticias raciales, el miedo a la enfermedad, las diferencias de tolerancia al riesgo respecto de las medidas de seguridad frente a la COVID‐19 y la convivencia durante el confinamiento. Las personas terapeutas también describieron una abundancia de conversaciones sobre la crianza, la escolarización en casa, el aislamiento, la soledad, los trastornos del estado de ánimo, el consumo de sustancias y la ansiedad. Por ejemplo, una persona terapeuta observó que toda su clientela se había visto afectada por la pandemia de COVID‐19: «Todo el mundo lucha contra la depresión, la ansiedad [y] el abuso de sustancias en niveles mucho más altos. Sin el apoyo del tiempo con amistades y familiares, y encerradas únicamente con su pareja, las personas están más irritables… Nunca he visto nada tan estresante como este periodo». Otra persona terapeuta afirmó: «La mayoría habla de lo difícil que es gestionar la escolarización de sus hijas e hijos además de todo lo demás. También hablan de las dificultades psicológicas que atraviesan».

Las personas terapeutas explicaron que la transición a la teleterapia modificó sus planes de futuro para su consulta. Aunque algunas tenían previsto ofrecer solo sesiones presenciales una vez levantadas las restricciones de la pandemia, muchas describieron planes para adoptar un enfoque híbrido u ofrecer únicamente teleterapia en el futuro. Una persona terapeuta dijo que disfrutaba ofreciendo teleterapia; había «cerrado una consulta» y «probablemente cerrará la segunda» para ofrecer solo sesiones en línea. Otra dijo: «Creo que estar en mi propio entorno, tener mis propias figuras de apego a lo largo del día, el cariño de mis perros, comer mejor, desplazarme menos, dormir más, me ayuda a presentarme con más energía y más concentración. Siempre mantendré la telesalud como mi forma de servicio predominante».

Discusión

Este estudio examinó las experiencias de teleterapia de terapeutas con certificación en EFT que pasaron a la teleterapia durante la pandemia de COVID‐19. En conjunto, los resultados respaldan que terapeutas de EFT pueden aplicar la EFT en línea. Curiosamente, aunque las personas terapeutas indicaron que la EFT en línea es similar a la terapia presencial, también señalaron dificultades propias, como desescalar relaciones de alto conflicto y garantizar la seguridad física y emocional entre los miembros de la pareja. Las personas terapeutas también señalaron haber hecho adaptaciones al aplicar la EFT mediante teleterapia, como una detección más rigurosa de los riesgos para la seguridad y más psicoeducación sobre una amplia gama de temas, entre ellos los ciclos relacionales y la propia EFT.

Los resultados de este estudio coinciden con los de la encuesta de Hardy et al. (2021) y con los del estudio de Heiden‐Rootes et al. (2021). Hardy et al. (2021) constataron que la mayoría de terapeutas de pareja y de familia lograban realizar con éxito terapia de pareja en línea; sin embargo, resultaba más difícil reconducir a las parejas muy escaladas, más complicado crear presencia terapéutica y seguridad, y exigía un ritmo más lento. Aunque las personas terapeutas de los estudios de Hardy et al. (2021) y de Heiden‐Rootes et al. (2021) no mencionaron un aumento de la psicoeducación ofrecida a la clientela, sí hablaron de aumentar la estructura, ser más directivas y ralentizar la terapia, aspectos que se reflejan en los resultados del presente estudio. Las personas terapeutas de este estudio también señalaron un aumento del cansancio, aunque la mayoría tenía previsto seguir ofreciendo teleterapia una vez levantadas las restricciones (Hardy et al., 2021; Heiden‐Rootes et al., 2021).

Algunas personas terapeutas tienen una visión negativa de la teleterapia y pueden mostrarse escépticas sobre la posibilidad de generar presencia terapéutica en línea (Geller, 2021; Rees & Stone, 2005); sin embargo, la teleterapia aumenta la accesibilidad (Connolly et al., 2020; Glass & Bickler, 2021), una parte de la clientela puede preferirla (Maier et al., 2021) y la investigación indica que la alianza terapéutica puede crearse con éxito en línea (Maier et al., 2021; Simpson & Reid, 2014). Terapeutas de pareja y de familia han tardado más en adoptar la teleterapia (Hardy et al., 2021), quizá por la dificultad de crear una alianza terapéutica en línea con varias personas a la vez (Wagnild et al., 2006). Algunas personas terapeutas del presente estudio indicaron que les sorprendió poder crear en línea una alianza terapéutica tan sólida como en persona, pese a hallazgos previos que indicaban que una alianza teleterapéutica puede ser tan sólida como una alianza construida en persona (Davis et al., 2023).

Recomendaciones para la práctica

Aunque muchas personas terapeutas de EFT señalaron que trabajar en línea era más difícil que las sesiones presenciales, aportaron estrategias clave útiles para terapeutas de EFT que prevén usar la teleterapia. Hemos integrado las recomendaciones de las personas participantes y los temas resultantes con las principales recomendaciones de la literatura para ofrecer recomendaciones prácticas sobre la aplicación de la EFT mediante teleterapia. Muchas de ellas pueden extenderse, de forma más general, a toda terapia de pareja basada en la evidencia aplicada mediante teleterapia.

Preparación

Geller (2021), Bennett (2020) y Jorgensen y Gould (2020) señalan la necesidad de prepararse deliberadamente para trabajar en línea. Por ejemplo, anticipar los fallos tecnológicos y recibir una formación específica para ofrecer teleterapia puede mejorar notablemente la capacidad de terapeutas para fortalecer la relación teleterapéutica (Geller, 2021; Pierce et al., 2020). De hecho, la formación en teleterapia parece aumentar la competencia y la eficacia percibida de las personas terapeutas (Dopp et al., 2021). Además, para garantizar que se mantengan las habilidades terapéuticas y se respeten los códigos deontológicos, las personas terapeutas deberían recibir supervisión sobre la teleterapia (Bernhard & Camins, 2020). Esta recomendación integra los temas primero y segundo de esta investigación, ya que tanto la formación como la supervisión son esenciales para terapeutas de pareja y de familia que buscan desarrollar nuevas habilidades, utilizar nuevas modalidades y afrontar los retos y cambios de su práctica clínica (Jordan, 2015).

Bennett (2020) propone centrarse más en la planificación de las sesiones, la estabilización y la garantía de la privacidad de terapeuta y clientela. Esta recomendación coincide con los temas tercero y cuarto, ya que las personas terapeutas de EFT señalaron una necesidad adicional de planificación, de estabilización y de mayor privacidad al trabajar en línea. Para ello, conviene crear un espacio acogedor, sin distracciones y constante en el que realizar la teleterapia (Geller, 2021; Jorgensen & Gould, 2020). Geller (2021) sugiere también que, para maximizar la seguridad y la presencia de la persona terapeuta, conviene disponer de una iluminación de calidad y de la cámara a la altura de los ojos, y sentarse a una distancia segura y cómoda de la pantalla. Si es necesario cambiar de lugar, Bennett (2020) recomienda tomarse tiempo para preparar a la clientela ante los nuevos espacios.

Heiden‐Rootes et al. (2021) y Geller (2021) señalan que la teleterapia genera a la vez creatividad y agotamiento en las personas terapeutas, lo que indica que quizá deban estructurar sus sesiones de manera que puedan descansar. De hecho, la investigación existente indica que las personas que utilizan plataformas de videoconferencia durante periodos prolongados refieren cansancio, ansiedad, distracción y apatía, así como dificultades de concentración y de memoria (Bennett et al., 2021; Bothra, 2020). Para hacer frente a este cansancio, terapeutas de EFT pueden plantearse programar las sesiones más temprano en el día (Bennett et al., 2021), incorporar pausas para ponerse de pie y estirarse entre sesiones y cuidar su salud ocular mirando objetos más lejanos tan a menudo como sea posible (Ramachandran, 2021). Además, conviene que terapeutas de EFT se aseguren de que la configuración de su plataforma de telesalud ofrezca la máxima comodidad (Peper et al., 2021), reduzcan los estímulos en pantalla (Ramachandran, 2021; Wicks, 2021), oculten su ‘vista propia’ para reducir el exceso de estímulos (Ramachandran, 2021; Wicks, 2021) y utilicen movimientos corporales para mantener la implicación (Peper, 2021; Ramachandran, 2021).

Las personas terapeutas también deberían prepararse, y preparar a su clientela, para entrar en las sesiones y salir de ellas de forma eficaz. Geller (2021) recomienda que la persona terapeuta dedique de 5 a 10 min antes de cada sesión a una práctica de atención plena. Se ha demostrado que una práctica centrada en la presencia tiene un efecto positivo en la alianza terapéutica (Dunn et al., 2013). Debido a la exigencia de la teleterapia, puede que las personas terapeutas necesiten más tiempo de autocuidado entre sesiones (Geller, 2021). Esto puede implicar programar menos sesiones al día o dejar pausas entre ellas. Además, Geller (2021) señala que es importante crear un ritual para salir del espacio de teleterapia al final del día: moverse, estirarse y cerrar el espacio de la consulta virtual. En cuanto a la clientela, Brenner (2021) destaca la importancia de dedicar más tiempo a abrir y a cerrar la sesión, sobre todo cuando ha habido más escalada o vivencias emocionales más intensas. Brenner (2021) recomienda dar a la clientela un tiempo adicional para instalarse y preguntarle por sus intenciones para la sesión. Bennett (2020) y Jorgensen y Gould (2020) señalan que es importante cerrar la sesión con atención, sobre todo si la clientela vuelve a espacios que pueden resultar emocionalmente difíciles. Por ello, las personas terapeutas quizá quieran empezar a preparar el final de la sesión antes de lo que lo harían en persona y ayudar a la clientela a nombrar cómo cuidará de sí misma una vez terminada la sesión.

Evaluación

Al utilizar la teleterapia, las personas terapeutas de EFT indicaron haber modificado las estrategias de evaluación descritas por Johnson (2019) para garantizar la seguridad y la privacidad de la clientela, lo que se refleja en los temas tercero y cuarto. La evaluación del riesgo y la intervención de seguridad pueden llevarse a cabo con éxito mediante teleterapia (Myers et al., 2017). Al evaluar el riesgo, las recomendaciones previas incluyen valorar el daño autoinfligido (Holland et al., 2021), determinar la ubicación física de la persona cliente (Holland et al., 2021), asegurarse de que dispone de suficiente privacidad (Jorgensen & Gould, 2020) y evaluar a cada miembro de la pareja por separado (Wrape & McGinn, 2018). Puede favorecerse la privacidad pidiendo a la clientela que use auriculares, sobre todo si se sospecha violencia en la pareja (VP) (Wrape & McGinn, 2018).

En consonancia con los resultados de este estudio (es decir, el tema tres), Hogan (2022) señala que la diferencia más importante en teleterapia es la capacidad de controlar la sala de terapia. Por ello, la detección de riesgos para la seguridad (p. ej., VP) y de cualquier problema que pueda dificultar la comunicación (p. ej., dificultades auditivas) garantiza que la clientela disponga de los recursos necesarios para la teleterapia (Hogan, 2022; O'Reilly Treter et al., 2021). Burgoyne y Cohn (2020) amplían este punto con una lista de comprobación para la evaluación en teleterapia que incluye el estado cognitivo de la persona cliente, sus recursos tecnológicos y de espacio físico y cualquier posible riesgo para la seguridad. Las personas participantes de este estudio también ampliaron estas recomendaciones previas al señalar la necesidad de una evaluación más rigurosa, preguntando explícitamente por la seguridad física, emocional y económica de la clientela, así como por la ideación suicida. Las personas terapeutas de EFT señalaron también que evaluaban con más frecuencia los recursos extraterapéuticos, como las relaciones familiares y los apoyos económicos tras la pérdida de un empleo. En teleterapia, puede que terapeutas de EFT deban ir más allá del plan de evaluación habitual de la EFT para valorar las influencias macrosistémicas actuales sobre la salud intrapersonal e interpersonal de la clientela.

Implantar nuevos protocolos de seguridad

Además de evaluar la seguridad con más frecuencia (es decir, el tema cuatro), las personas terapeutas de EFT señalaron la necesidad de implantar nuevas formas de crear seguridad con la clientela, como realizar las sesiones en horarios que garanticen la privacidad, ser flexibles en cuanto al lugar de la sesión y asegurarse de que el lugar desde el que la persona terapeuta realizaba las sesiones resultara familiar a la clientela. Jorgensen y Gould (2020) señalan la necesidad de crear para la clientela un espacio terapéutico familiar e intencional dentro de la pantalla de teleterapia. Mantener rituales y rutinas ayuda en épocas de convulsión y estrés (Jorgensen & Gould, 2020), y esto puede incluir que la persona terapeuta siga trabajando desde su consulta o que cite a la clientela a la misma hora del día al pasar a la modalidad en línea (Jorgensen & Gould, 2020). Las personas terapeutas deberían también comprobar que disponen de los datos de contacto más recientes de la persona cliente para garantizar su seguridad o en caso de desconexión (Jorgensen & Gould, 2020). Las personas terapeutas citaron las interrupciones debidas a otras personas del hogar, en particular menores de edad, como principal preocupación en materia de privacidad. Jorgensen y Gould (2020) y Wrape y McGinn (2018) recomiendan el uso de auriculares para aumentar la privacidad de la clientela.

Aunque nunca es posible garantizar por completo la privacidad de la clientela al trabajar en línea (Burgoyne & Cohn, 2020), pueden tomarse medidas para crear seguridad dentro de un espacio privado, como una evaluación más rigurosa de qué perfiles de clientes son adecuados para la teleterapia, el consentimiento informado (Wrape & McGinn, 2018) y una conversación directa sobre la naturaleza de la terapia en línea (Jorgensen & Gould, 2020). Además, al trabajar con parejas de alto conflicto, puede ser necesario trabajar con cada miembro de la pareja por separado durante un tiempo antes de las sesiones conjuntas (Hogan, 2022), establecer turnos de palabra (Burgoyne & Cohn, 2020), animar a la clientela a hablar solo con la persona terapeuta, y no con su pareja (Allan et al., 2020), o utilizar habitaciones y pantallas separadas (Burgoyne & Cohn, 2020).

Además, como recomiendan Hoss et al. (2023) y Tseng et al. (2022), terapeutas de EFT deberían evaluar también el abuso tecnológico [es decir, el uso de la tecnología para perpetuar el daño, la violencia o el control con el fin de infundir miedo (Markwick et al., 2019)] como parte de la evaluación de la VP. Por ejemplo, conviene evaluar si la clientela ha observado anomalías tecnológicas (como aplicaciones instaladas que no reconoce), si su ubicación parece estar rastreada de forma constante por su pareja y en qué medida recibe llamadas o mensajes incesantes de su pareja (Hoss et al., 2023).

Hacer explícitas las emociones

Geller (2021) señala las dificultades de desarrollar y mantener la presencia y la alianza terapéuticas al trabajar en línea. Por ejemplo, desarrollar una relación terapéutica de confianza, segura y corregulatoria resulta difícil por las limitaciones perceptivas de la comunicación no verbal (Bos et al., 2002; Geller, 2021; Oshni Alvandi, 2019). De hecho, la comunicación no verbal constituye hasta el 70% del significado social de una conversación (Birdwhistell, 1970), y esto puede verse muy limitado en línea por el espacio y el tamaño de las pantallas. Para tenerlo en cuenta, Geller (2021) y Glass y Bickler (2021) recomiendan que quienes ejercen la teleterapia se centren en sus expresiones faciales, el ritmo y el tono de voz, la mirada mutua, los gestos no verbales y el reflejo de las expresiones y la respiración de la clientela.

Las personas terapeutas de este estudio subrayaron que las emociones más sutiles y las microexpresiones eran más difíciles de evaluar mediante teleterapia (es decir, el tema dos), en línea con los resultados de Burgoyne y Cohn (2020). Por ello, necesitaban preguntar de forma directa y más explícita por la vivencia emocional de la clientela. Bennett (2020) recomienda que quienes trabajan mediante teleterapia hagan preguntas sobre las emociones que parezcan ‘demasiado obvias’, para confirmar su implicación con la persona cliente. La vulnerabilidad de la persona terapeuta muestra a la clientela cómo implicarse emocionalmente en línea (Jorgensen & Gould, 2020); prestar atención a las emociones más sutiles y comprobar con más frecuencia cómo está la clientela (es decir, el tema cuatro) garantiza que terapeutas de EFT sigan y reflejen con precisión las experiencias de su clientela (Jorgensen & Gould, 2020) y dirijan la atención de la clientela hacia su propia vivencia emocional (Burgoyne & Cohn, 2020).

Ir más despacio

Las personas terapeutas de EFT de este estudio mencionaron con frecuencia la necesidad de ir más despacio al utilizar la teleterapia (es decir, el tema cuatro). Bennett (2020) se hace eco de esta necesidad y señala que la falta de presencia física impide a la persona terapeuta utilizar señales no verbales para influir en la clientela durante la sesión. Por ello, puede que las personas terapeutas necesiten interrumpir y pedir a la clientela que vaya más despacio con más frecuencia (Bennett, 2020). Esto puede servir para sostener un momento intenso, profundizar la conciencia de la experiencia intrapersonal o escuchar con más atención las sugerencias de la persona terapeuta (Bennett, 2020). Quienes trabajan por telesalud quizá deban preguntar de forma más explícita por las expresiones faciales, el lenguaje corporal o el afecto percibido de la persona cliente, sobre todo si hay problemas de iluminación o tecnológicos (Wrape & McGinn, 2018).

Las personas terapeutas señalaron también que la EFT en teleterapia llevaba más tiempo (es decir, los temas dos y cuatro): construir la relación, desescalar el ciclo y acceder a las emociones primarias requerían, según su experiencia, más tiempo en línea. La investigación arroja resultados dispares sobre la profundidad y el tiempo necesarios para establecer una alianza terapéutica sólida mediante teleterapia (Greene et al., 2010; Morland et al., 2015). Por ello, terapeutas de EFT deberían prever centrarse deliberadamente en construir la relación con la clientela de teleterapia durante más tiempo que en persona. También deberían prepararse para repetir con más frecuencia (Jorgensen & Gould, 2020) y dedicar más tiempo a acceder a las emociones primarias mientras desescalan el ciclo negativo.

Terapeutas de EFT utilizan con frecuencia la comunicación no verbal para transmitir su presencia terapéutica (Johnson, 2019). Por ejemplo, durante el ablandamiento de la persona que persigue y el reenganche de la persona que se retira, la persona terapeuta suele usar la mirada o gestos físicos para tranquilizar al miembro de la pareja que no es el foco de la intervención. Como muestra el segundo tema, esto puede resultar bastante más difícil en línea, ya que tanto terapeutas como clientela pueden pasar por alto mutuamente sus microexpresiones y su comunicación no verbal (Geller, 2021). Por ello, quizá convenga cambiar la manera de narrar la sesión. Por ejemplo, Brenner (2021) describe un aumento del grado de transparencia en la relación terapéutica. En concreto, Brenner (2021) describe nombrar con más frecuencia la propia sensación sentida, explicar las intenciones terapéuticas, hacer más explícito lo implícito, interrumpir más a menudo y pedir más retroalimentación a la clientela. En la segunda etapa de la EFT, esto puede traducirse en que la persona terapeuta explique su intención de acceder a los miedos y anhelos de apego fundamentales para aumentar la coherencia emocional y la capacidad de respuesta, y compruebe regularmente con ambos miembros de la pareja que sienten su apoyo.

Psicoeducación

Por último, las personas terapeutas de EFT se encontraron ofreciendo más psicoeducación mediante teleterapia (es decir, el tema cuatro). Esto incluía explicar explícitamente cómo se crea la seguridad, la naturaleza de la teleterapia y las acciones de la persona terapeuta. Jorgensen y Gould (2020) señalan la necesidad de explicitar más ante la clientela las conductas de la persona terapeuta. La clientela también se beneficia de conversaciones explícitas sobre la teleterapia, sobre los límites terapéuticos del trabajo en línea y sobre qué conductas son apropiadas durante la sesión (Jorgensen & Gould, 2020; Wrape & McGinn, 2018). Wrape y McGinn (2018) describen la necesidad de que la clientela practique habilidades tanto en sesión como en casa para garantizar que comprende las indicaciones de la persona terapeuta. Al utilizar la teleterapia, puede que terapeutas de EFT se encuentren trabajando al principio de un modo más cognitivo o conductual mientras establecen la relación y la conexión, antes de profundizar en la vivencia emocional de la clientela.

Limitaciones e investigación futura

El estudio ofreció una amplia variedad de aportaciones sobre el uso de la teleterapia en la práctica de la EFT con parejas. Sin embargo, una limitación importante de las encuestas cualitativas es que quienes investigan no pueden profundizar en las respuestas para comprenderlas mejor. Las respuestas solían ser breves, y la investigación futura podría utilizar nuestros resultados para diseñar una indagación más profunda y de métodos mixtos que permita comprender la EFT aplicada mediante teleterapia. La extensión de las encuestas cualitativas también puede ser un problema: varias personas participantes señalaron que el estudio era largo o que ya habían respondido a una pregunta en una respuesta anterior. Además, nuestra muestra estaba limitada por las identidades raciales y de género, con perspectivas mayoritariamente de mujeres blancas. El reclutamiento se centró en profesionales clínicos de EFT que pasaron a la teleterapia durante las órdenes de confinamiento domiciliario de la pandemia de COVID. Los resultados pueden haberse visto limitados porque las personas terapeutas quizá tuvieran poca experiencia previa en teleterapia antes de la pandemia. Por último, como en toda investigación cualitativa, la generalización es limitada. Braun y Clarke (2006, 2021) entienden la generalización como la capacidad de un estudio de aplicarse a distintas poblaciones; aunque este estudio pueda reflejar (en términos generales) las experiencias de terapeutas de EFT blancas y mujeres, puede no reflejar plenamente las experiencias de todas las personas terapeutas que aplican la EFT mediante teleterapia. Las personas terapeutas de este estudio describieron la adaptación de su aplicación de la EFT a la teleterapia. Se necesita una investigación sistemática que identifique las adaptaciones, traslade la EFT a la modalidad en línea y ponga a prueba la eficacia y la efectividad de la EFT aplicada mediante teleterapia. Dado que se considera que los enfoques conductuales se trasladan con más facilidad a la modalidad en línea que las intervenciones experienciales como la EFT, podría ser útil comparar la eficacia de la EFT en línea con la de un enfoque conductual en línea. Dada la escasa investigación existente sobre la teleterapia de pareja y el aumento del uso de la teleterapia, esta investigación debería ser una alta prioridad para garantizar la eficacia y la seguridad de la EFT aplicada mediante teleterapia.

Conclusión

Este artículo describe las experiencias de terapeutas de EFT que utilizan la teleterapia y, a partir de ellas, formula recomendaciones para la práctica de la EFT mediante teleterapia. Este estudio presenta varios resultados: aplicar la EFT en línea puede plantear dificultades, puede ser necesario hacer adaptaciones y algunas relaciones pueden resultar más difíciles de trabajar en línea o no ser adecuadas para la teleterapia. La investigación futura debería explorar las adaptaciones para aplicar la EFT en línea, la eficacia de la EFT en línea y el impacto de una comunicación no verbal limitada en la alianza terapéutica y en la profundidad de la vivencia emocional en la EFT.

Complexe Systémique: puntos clave

Más allá de la EFT, el estudio describe lo que la pantalla le hace a una terapia que trabaja en directo sobre los ciclos relacionales. El punto más sistémico atañe a la escalada: en persona, la persona terapeuta interrumpe un bucle con el cuerpo, la silla, la mano, el nombre; por vídeo, el sonido corta su voz cuando la pareja grita, y la intervención tiene que volverse verbal, anunciada, negociada. De ahí el desplazamiento que describen las personas participantes, hacia más explicación y psicoeducación y menos vivencia en sesión. Las recomendaciones son concretas: detectar los riesgos para la seguridad y el abuso tecnológico, trabajar a veces con cada miembro de la pareja por separado, ir más despacio, nombrar las emociones y las propias intenciones. Los límites están en el método: respuestas escritas breves, una muestra mayoritariamente de mujeres blancas y una crisis sanitaria que mezcla el efecto de la pantalla con el del confinamiento. Puede leerse junto con el estudio de Aviram y Nadan sobre la alianza terapéutica en la terapia de pareja en línea, que aporta el punto de vista de las parejas, y la revisión de Lebow y Snyder sobre la terapia de pareja en la década de 2020.

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Traducción no oficial de The transition to Teletherapy: Experiences of emotionally focused therapists, de Caitlin Edwards, Andrea K. Wittenborn, Preston Morgan, Francesca Pratt y Katie Heiden‐Rootes, Family Process, vol. 64 (2025), doi: 10.1111/famp.13068, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «The transition to Teletherapy: Experiences of emotionally focused therapists», publicado en Family Process (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Edwards, C., Wittenborn, A. K., Morgan, P., Pratt, F., et Heiden-Rootes, K. (2025). The transition to Teletherapy: Experiences of emotionally focused therapists. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-transition-to-teletherapy-experiences-of-emotionally-focused-therapists (Obra original publicada en 2025 en Family Process, 64(1) (2025); republicada en 2025 por Family Process, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/famp.13068)

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