Management sistémico · La mirada de Damien Légère
Bienvenida al departamento de Management sistémico del Complexe Systémique
Pensándolo bien, ¡no deja de sorprender este nombre de Departamento!
También podríamos haber hablado de polo.
Un polo es un punto de convergencia, un lugar de experiencia. Podría tener sentido para el Complexe Systémique, que busca precisar la comprensión del management desde una lectura sistémica.
Podríamos haber hablado de servicio.
Este término suele asociarse a una función, a servicios prestados: servicio administrativo, servicio de formación, servicio de acompañamiento…
Pero nuestro proyecto quiere ser mucho más amplio.
Hay reflexión.
Transmisión.
Experimentación.
Acompañamiento de las organizaciones.
En suma, las ganas de desarrollar un pensamiento sistémico del management.
También podríamos haber hablado de laboratorio. Y ahí, algo nos habría encajado bien.
Porque estamos en una dinámica de investigación en torno al management sistémico. No pretendemos tener un método definitivo. Queremos experimentar, poner en relación prácticas, observar lo que ocurre y hacer evolucionar nuestras maneras de pensar el management.
Y, sin embargo, hemos elegido hablar de Departamento.
Un departamento es un territorio vivo, rodeado de otros territorios vivos. En efecto, el Complexe Systémique tendrá otros departamentos, como los de Parentalidad, Discapacidad e Innovaciones territoriales… Nuestro departamento no va a vivir, pues, encerrado en sí mismo.
Así que le damos la bienvenida al Departamento de Management Sistémico.
Un departamento es un territorio necesariamente particular. Acompáñeme, ¡voy a dárselo a conocer!
Un territorio no existe solo por su geografía. Existe por las relaciones entre quienes lo habitan.
Hoy ya hay cinco pueblos que llevan el nombre de Julien, Yara, Marie-Anne, Claudio y Damien. Algunos son pueblos, villas; otros, aldeas. Algunas casas resuenan con risas infantiles; otras son ricas en las experiencias de vida de quienes las habitan.
Como cualquier ser humano, somos nómadas. Venimos, sin excepción, de otra parte y solo habitamos la tierra de forma pasajera. No llegamos por el mismo camino ni por los mismos mares. Venimos de países diferentes, de profesiones diferentes, con historias, experiencias y sensibilidades propias. Nuestras construcciones dan testimonio de arquitecturas y saberes diferentes. Nuestros caminos acaban encontrándose aquí, pero no se trata de uniformar, sino de dar vida a nuestras diferencias.
Y cuando se encuentran, puede aparecer algo que nadie podía ver en solitario.
No hemos aprendido las mismas lenguas: no solo las que hablamos, sino también las de nuestros oficios, las de nuestras culturas, surgidas de los contextos industrial, asociativo, social o sociosanitario. A veces, detrás de una misma palabra, no ponemos exactamente la misma idea. Entonces tendremos que traducir, precisar las palabras, confrontar nuestras representaciones y descubrir lo que nos acerca y lo que nos distingue.
También hay acentos diferentes. Escuchar es también saber guardar silencio. No un silencio vacío, ni un silencio ruidoso en el que, mientras escuchamos, preparamos nuestra respuesta. No: un verdadero silencio que permite que las palabras se articulen y que los pensamientos se construyan. Un silencio que acepta no saber para dar lugar a una reflexión nueva.
También hay paisajes diferentes. Llanuras y colinas. Porque cada cual mira el management desde un lugar distinto. Desde nuestra ladera, no vemos necesariamente lo mismo que desde la de al lado. ¡Un punto de vista es siempre la vista desde un punto! Así que atrevámonos a ocupar distintos puntos de vista. Tomemos altura, bajemos de nuevo al valle, miremos desde otra orilla.
También hay un río. Atraviesa nuestros paisajes, recibe afluentes, encuentra obstáculos y dibuja meandros. Nos recuerda que los movimientos no se decretan y que los caminos del cambio rara vez son rectilíneos. El management es un proceso complejo. Un río siempre acaba encontrando su camino hacia una desembocadura. Confiemos en los procesos que animan los sistemas.
Un río se apoya en toda una ecología. No es solo un flujo de agua. Es un movimiento en los acuíferos, corre por las laderas de las colinas, se alimenta del viento y de la humedad, de la lluvia o del sol. Desde un punto de vista sistémico, el management no descansa únicamente en el contexto profesional. La cuestión del agotamiento profesional nos lo recuerda: cada profesional se inscribe en distintos entornos que se encuentran.
Vamos a recorrer en común el management sistémico. No llegamos con un mapa ya hecho. Más bien vamos a aprender a cartografiar.
También tendremos que observar la fauna y la flora del management. Las especies que conviven, las que se protegen, las que compiten, las que han aprendido a vivir juntas y las que aparecen cuando un entorno cambia.
En el fondo, compartimos la misma curiosidad por descubrir lo que está en juego en las organizaciones, lo que las sostiene, lo que las pone en movimiento, lo que las desconcierta y lo que puede permitirles evolucionar.
No sabemos de antemano lo que producirán todos estos encuentros. Y eso es, sin duda, lo que hace interesante nuestra aventura. No sabemos exactamente adónde vamos a llegar. Como dice nuestro amigo Bernard Geberowicz: «Cuando estés perdido, no preguntes el camino. ¡Podrías no perderte!». Lo más interesante no será saber adónde hemos llegado, sino mirar lo que ha pasado por el camino.
Este departamento no es un destino. Es un territorio que recorrer, explorar, cartografiar y hacer evolucionar.
Con regularidad, cada integrante del equipo enviará una postal desde su pueblo.
Una manera de dar noticias, de compartir lo que observamos, lo que nos interroga, lo que experimentamos en torno al management sistémico.
Poco a poco, estas postales podrán crear vínculos entre nuestros pueblos y hacer surgir una reflexión común.
Y quizá un día organicemos mercados de pueblo para reencontrarnos, cruzar nuestras experiencias, compartir nuestras prácticas y hacer circular las ideas. Podrá tomar la forma de un coloquio, de jornadas de formación o de otros encuentros.
Porque un departamento no es solo un territorio que descubrir: es también un territorio al que dar vida. Así que le damos la bienvenida a nuestro departamento, la bienvenida a este paisaje que vamos a seguir descubriendo en común.
Comentarios 1
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Merci Damien pour ta présentation du département Management systemique. Il promet de belles découvertes nourrissantes et stimulantes. J’ai hâte de rencontrer plus en détails les habitants des villages, bourgs et hameaux voisins. À bientôt pour écrire ensemble la suite de cette nouvelle aventure!