Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del francés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

El proyecto · Management sistémico

El trabajo es una historia de vínculos: nuestro proyecto de management sistémico

Hay una ambición que me mueve con el Complexe Systémique: hacer accesible el enfoque sistémico y permitirle encontrar su lugar allí donde pueda ser útil. En el acompañamiento de personas, parejas y familias, por supuesto. Pero también en esos lugares donde pasamos buena parte de nuestra vida, donde intentamos construir algo en común y donde las relaciones humanas pueden tanto sostenernos como ponernos en dificultades: nuestros lugares de trabajo.

Aportamos a ellos nuestras competencias, nuestras ideas, nuestras ganas de hacer bien las cosas. Comprometemos también algo más personal: nuestra necesidad de reconocimiento, nuestra relación con la autoridad, nuestra manera de encontrar un lugar, nuestro temor a decepcionar o a no ser escuchados. Todo ello se encuentra con una organización, con limitaciones económicas, con una historia colectiva, con reglas a veces muy claras y otras que nadie ha formulado nunca de verdad.

Es en ese encuentro donde el trabajo se hace posible. Y es también ahí donde algunas situaciones se complican.

Una persona con responsabilidades de dirección multiplica las verificaciones porque teme que su equipo carezca de autonomía. Quienes integran el equipo, sintiéndose cada vez menos libres para decidir, esperan sus instrucciones. Ella ve en ello la confirmación de que debe supervisarlo todo. Cada cual puede explicar con total sinceridad lo que le lleva a actuar así. Y cada cual acaba reforzando, a su pesar, aquello que le pesa.

Este tipo de situaciones da todo su sentido a la mirada sistémica. Nos invita a observar cómo las respuestas de unas personas se convierten en el contexto de otras, cómo se instala una dificultad y en qué punto sería posible intentar algo diferente.

Es con este deseo como construimos el departamento de Management sistémico del Complexe Systémique.

Queremos hacer de él un espacio de transmisión, de reflexión y de experimentación para las personas que dirigen, coordinan, acompañan o participan en la vida de las organizaciones. El mundo de la empresa ocupa en él un lugar importante, junto a las asociaciones y las instituciones. En todas partes, la cooperación exige lidiar con personas, responsabilidades y realidades que nunca se dejan prever por completo.

Para llevar adelante este proyecto somos cinco: Damien Légère, responsable del departamento, Marie-Anne Perrey, Claudio Godoy, Yara Doumit, responsable pedagógica del Complexe, y yo mismo, Julien Besse, como director.

Lo que me gusta de este equipo es la diversidad de experiencias desde las que cada cual piensa las relaciones humanas. Compartimos una orientación, aunque tengamos trayectorias, sensibilidades y ámbitos de práctica diferentes. Quiero que esa diversidad alimente lo que vamos a construir.

Retrato de Damien Légère

Damien Légère

Responsable del departamento de Management sistémico – Interventor sistémico – Psicólogo

Vengo del mundo asociativo.

Desde hace más de treinta y cinco años, mi trayectoria profesional se ha construido en asociaciones del ámbito social y sociosanitario. Implicarme en un proyecto colectivo representa para mí algo importante: contribuir a algo que nos supera y formar parte de una energía colectiva.

Fue en ese universo profesional donde encontré el pensamiento sistémico, primero en el acompañamiento de niñas, niños y familias, y después en el trabajo con profesionales a través de la supervisión. Poco a poco, esta manera de mirar las situaciones se convirtió en mucho más que un método de intervención: en una manera de pensar y de mirar el mundo.

Un periodo reciente de mi vida profesional me llevó a cuestionar a fondo mi manera de ejercer la dirección. Era esencial comprender cómo había podido surgir una situación difícil en un sistema del que yo mismo formaba parte. Empezar una presentación enunciando una dificultad puede parecer inusual. Sin embargo, es bastante representativo de mi manera de pensar: desconfío de las posiciones de saber absoluto y prefiero a las personas capaces de dudar, de mirar sus propias dificultades y de interrogarse sobre aquello en lo que participan.

Mirar tanto los éxitos como las dificultades es, para mí, aceptar apoyarse en la experiencia. Ya sea en terapia, en supervisión, en formación o en la consultoría de management, privilegio un enfoque basado en la experiencia, no solo porque aumenta nuestros conocimientos, sino sobre todo porque nos transforma.

Me interesé por lo que ocurre cuando se mira una asociación como un sistema humano: no como un conjunto de individuos a los que simplemente habría que hacer funcionar juntos, sino como un todo vivo, atravesado por historias, relaciones, alianzas y coaliciones, tensiones y crisis, reglas y movimientos permanentes.

Desarrollé esta reflexión en un máster 2 en gestión de la administración y de la empresa. Mi trabajo de fin de máster se titulaba: «Comment l’approche systémique peut aider les managers d’association à accompagner les processus de changement». Eso me llevó a desarrollar lo que denomino el management procesual sistémico. Me interesé por los procesos mediante los cuales una organización se transforma.

El papel de quien dirige se parece al del jardinero: no hace crecer las plantas. Prepara el terreno, crea las condiciones, cuida, observa, ajusta… y acepta que una parte de lo que va a suceder se le escapa.

El pensamiento sistémico invita a abandonar una lógica en la que alguien cargaría con el problema y otra persona tendría la solución; en la que habría buenos y malos. Lleva más bien a mirar lo que se construye en las relaciones, lo que contribuye a mantener una situación y lo que puede permitir su evolución. Quien dirige nunca es ajeno a lo que observa. En el contexto actual, esta manera de pensar me parece especialmente necesaria: invita a resistir a las divisiones y a la designación de chivos expiatorios.

Es esta experiencia la que hoy deseo compartir en el departamento de Management del Complexe Systémique: no transmitir un nuevo método, sino proponer un espacio colectivo para mirar las situaciones de otra manera, poner a trabajar las propias representaciones y experimentar otras formas de intervenir.

Con, en el fondo, una pregunta sencilla: en una situación dada, ¿cuál es el próximo movimiento posible?

Retrato de Marie-Anne Perrey

Marie-Anne Perrey

Psicóloga del trabajo – Terapeuta sistémica – Consultora en dinámicas humanas y organizacionales – Preparadora mental

Soy psicóloga del trabajo, terapeuta sistémica, consultora de organizaciones y preparadora mental. Prácticas que podrían parecer bastante alejadas y que, para mí, hablan en el fondo de lo mismo: de personas, de relaciones, de contextos… y de lo que permite recuperar el movimiento cuando algo se ha quedado demasiado rígido.

Acompaño a personas, parejas y deportistas, pero también a equipos, a responsables y a organizaciones que se enfrentan a situaciones humanas complejas. Me gusta esta diversidad de ámbitos. Alimenta mi curiosidad y, sobre todo, me ha enseñado a desconfiar de las explicaciones demasiado simples.

Porque rara vez me he encontrado con un «problema» que se redujera a una sola persona.

Una pareja que ya no logra hablarse, una persona deportista que ya no consigue expresar su potencial cuando hay mucho en juego, alguien en la plantilla que se agota, un mando en dificultades o un equipo que se desgarra: detrás de lo que se ve suele estar en juego algo más complejo.

Es precisamente ahí donde me gusta ir a mirar.

Comprender lo que ocurre entre las personas, a su alrededor y a veces a pesar de ellas. Explorar el contexto, las interacciones, la historia, las limitaciones, las representaciones, pero también los recursos y las fuerzas presentes. Buscar menos «¿quién causa el problema?» que «¿qué está pasando aquí y qué podría permitir que la situación evolucione?».

El enfoque sistémico se incorporó, pues, de forma bastante natural a mi práctica. Corresponde a mi manera de pensar y de trabajar: cambiar de foco, desplazar la mirada, cuestionar lo que parece evidente y, a veces, ir a buscar en otro lugar distinto de donde parece encontrarse el problema.

En las organizaciones, esta manera de mirar las situaciones adquiere una resonancia particular. Cuando se instala un conflicto, cuando un equipo deja de cooperar, cuando alguien en un puesto de responsabilidad se ve en dificultades o cuando una persona de la plantilla se agota, la tentación de buscar a la persona que está en el origen del problema es grande. Mi trabajo como consultora consiste más bien en ampliar el foco: mirar las interacciones, el marco, las limitaciones, la organización del trabajo y los intentos de regulación ya puestos en marcha. No para diluir las responsabilidades individuales, sino para comprender lo que produce el sistema y lo que podría permitirle funcionar de otra manera.

Mi práctica de la preparación mental con deportistas también alimenta mucho esta mirada. Me recuerda que el rendimiento, como la dificultad, nunca es solo una cuestión de talento, de voluntad o de cualidades individuales. Siempre actuamos en un contexto, con algo en juego, con emociones, representaciones, un entorno y recursos más o menos accesibles en ese momento.

Me gustan especialmente esos momentos en los que algo hace «clic». No necesariamente una gran revelación. A veces basta una pregunta, un cambio de perspectiva o una experiencia diferente para hacer accesible lo que hasta entonces parecía fuera de alcance.

En definitiva, sea cual sea mi ámbito de intervención, vuelve a menudo una pregunta: ¿qué es posible, aquí y ahora, para que algo empiece a moverse?

No intento decir a las personas lo que deberían hacer, ni llevarlas hacia una respuesta que sería «la buena». Probablemente no exista, además, una buena respuesta independiente de la persona —o del sistema— que tendrá que vivir con ella. Prefiero ayudar a cada cual a encontrar la que se le parece, la que tiene en cuenta su contexto, sus recursos y lo que de verdad le importa.

Seguramente es ahí donde se aloja mi optimismo. No en la idea de que todo acaba necesariamente arreglándose, sino en la convicción de que una situación contiene a menudo más posibilidades de las que somos capaces de ver cuando estamos atrapados en ella.

Mi trabajo consiste entonces en ayudar a que aparezcan. Y como las situaciones que me traen suelen ser ya bastante serias, me gusta trabajar con seriedad sin tomarme necesariamente demasiado en serio.

Una pregunta algo inesperada, una sonrisa o ese toque de picardía que también forma parte de mi manera de ser pueden a veces crear el desfase justo para mirar de otro modo lo que parecía insoluble. No se trata de minimizar la dificultad. La montaña está ahí. Pero si poco a poco puede adquirir las proporciones de una colina, entonces se puede volver a imaginar cómo cruzarla.

Por último, concedo un lugar esencial al poder de actuar. Acompañar no consiste, para mí, en saber en lugar de la otra persona lo que sería bueno para ella. Se trata de crear un espacio lo bastante seguro para depositar lo que pesa, comprender lo que está en juego, hacer emerger los recursos disponibles y, a veces, descubrir otros nuevos. Y después recuperar márgenes de maniobra y elegir la manera en que se desea avanzar.

Probablemente es esto lo que mejor une todas mis prácticas:

Comprender sin encerrar. Preguntar sin juzgar. Hacer emerger los recursos en lugar de señalar las carencias. Crear las condiciones para el clic. Y devolver el movimiento allí donde se había acabado creyendo que ya no lo había.

Es también, después de todos estos años, lo que me sigue dando ganas de ejercer esta profesión.

Retrato de Claudio Godoy

Claudio Godoy

Psicoterapeuta sistémico – Experto en dinámicas organizacionales

Mi visión del acompañamiento sistémico

«Si hay algo en lo que creo profundamente, es en su capacidad de estar bien».

En mi práctica, estoy profundamente apegado a una idea sencilla: cada persona, cada pareja y cada sistema dispone de recursos, a veces difíciles de movilizar, pero nunca desaparecidos del todo. Mi papel consiste en crear las condiciones necesarias para que esos recursos puedan volver a ser accesibles.

Cuando nos encontramos, no me sitúo como el experto que viene a salvar o a imponer soluciones prefabricadas. Usted ha avanzado, crecido y funcionado hasta aquí gracias a sus propias competencias. Acompaño para reconocerlas, ponerlas de nuevo en movimiento y desarrollarlas.

A veces, el recorrido de la vida nos lleva por caminos de travesía. Podemos tener entonces la sensación de habernos perdido. No es necesariamente por falta de voluntad, sino porque la bruma, la niebla o un acontecimiento imprevisto ha captado nuestra atención y nos ha alejado de «nuestro camino».

Mi papel no es imponer un camino predefinido ni devolver a lo que se llama el «buen camino». Intento acompañar para que las personas puedan reencontrar su propia dirección, a partir de lo que tiene sentido para ellas.

Para guiar mi práctica, me apoyo en varios compromisos fundamentales:

  • Tan breve como sea posible, tan largo como sea necesario.
  • La autenticidad recíproca.
  • El tiempo de conocerse y ganarse la confianza.
  • La claridad del encuadre.
  • El respeto del ritmo y de las estaciones.

Para acompañar mejor, me intereso por las trayectorias vitales, las historias familiares y, cuando es pertinente, por las experiencias migratorias y los distintos contextos culturales que han construido esa odisea.

Comprender la filosofía, las creencias, los valores y la visión del mundo de un sistema me permite captar mejor la manera en que se entra en relación. Esta comprensión nos ayuda a identificar lo que mantiene la bruma y a buscar juntos los caminos que pueden volver a ser posibles.

Tras quince años de experiencia sobre el terreno, he podido observar numerosos disfuncionamientos y funcionamientos en las organizaciones. Estas experiencias han alimentado mi interés por comprender el management «sistémico» y por la necesidad de hacer las prácticas de dirección más humanas, más claras y más accesibles.

Constato que las dificultades que se encuentran en los equipos no siempre están ligadas a una sola persona. A menudo hunden sus raíces en las interacciones, los roles, las reglas implícitas, los modos de comunicación y las decisiones organizativas.

He podido encontrar, por ejemplo:

  • Disfuncionamientos frecuentes en la dirección: tensiones relacionales, pérdida de sentido, dificultades de comunicación (explícitamente) o falta de coherencia.
  • Responsables que no siempre tienen suficientemente en cuenta sus competencias relacionales, pedagógicas y humanas.
  • Personas que reciben o asumen responsabilidades de dirección sin formación ni acompañamiento.

Por eso me parece necesario divulgar y repensar las prácticas de dirección para hacerlas más concretas, más comprensibles y más eficaces.

Este enfoque me parece especialmente pertinente para construir soluciones duraderas. Permite restaurar la coherencia, reforzar la cooperación y favorecer un funcionamiento más equilibrado en los equipos y en las organizaciones.

Para terminar, ya sea en el acompañamiento individual, de pareja, familiar u organizacional, procuro considerar a las personas como agentes capaces de cambio. Creo en la fuerza de los recursos existentes, en la calidad del vínculo y en la posibilidad de construir juntos caminos más ajustados.

Retrato de Yara Doumit

Yara Doumit

Responsable pedagógica del Complexe Systémique · Presentación de Julien Besse

Yara Doumit es la responsable pedagógica del Complexe Systémique. Participa en el conjunto de los proyectos de nuestros departamentos, y su presencia en esta aventura es muy importante para mí. Nos permite vincular lo que construimos aquí con el enfoque de transmisión que defendemos a escala del Complexe.

Dar un lugar a la sistémica en el mundo del trabajo nos compromete también en la manera de transmitirla. ¿Cómo hacer accesible una idea sin que pierda su riqueza? ¿Cómo ayudar a las personas a apropiársela, a ponerla a prueba con su experiencia y luego a hacer algo con ella en su día a día profesional? Son preguntas que me importan y que tenemos que trabajar juntos con Yara.

Quiero que este departamento sea un lugar donde se pueda aprender a partir de situaciones concretas, contrastar las lecturas y tomarse el tiempo de buscar. La responsabilidad pedagógica de Yara se sitúa en el corazón de esta ambición: dar coherencia a la transmisión, sin dejar de hacer sitio a las diferentes experiencias que componen nuestro equipo. Me alegra construir este proyecto con ella, como los demás proyectos que dan vida al Complexe Systémique.

Construir juntos lo que viene

Al leer estas presentaciones, reencuentro lo que me da ganas de llevar adelante este proyecto: personas con experiencia, con convicciones, y que siguen dejándose interpelar por lo que encuentran. Esta disposición a aprender en común me parece valiosa para ir a trabajar con otros colectivos.

Me gustaría que este departamento permitiera a quienes se unan a nosotros recuperar posibilidades de acción en situaciones que a veces les parecen bloqueadas. Poder comprender lo que se repite, probar otra manera de participar en una relación, aclarar una responsabilidad o reabrir una conversación: son cambios concretos a los que deseamos contribuir.

Tenemos mucho que construir, y quiero que este trabajo se nutra de las realidades de las empresas, las asociaciones y las instituciones que encontremos. Con Damien, Marie-Anne, Claudio y Yara compartimos esta ambición común: hacer que el enfoque sistémico sea vivo y útil allí donde las personas intentan trabajar juntas.

El departamento se compromete a publicar cada jueves un artículo dedicado al enfoque sistémico aplicado a las organizaciones. Trabajamos también en proyectos de formación-acción, para vincular las aportaciones de la sistémica con las situaciones concretas que se encuentran sobre el terreno. Estamos a su disposición para cualquier solicitud particular y para construir con usted una intervención a medida en la empresa, a partir de su contexto, de sus necesidades y de las preguntas que le movilizan.

Si estas preguntas resuenan con su experiencia, espero que tengamos ocasión de explorarlas con usted.

Debate

Comentarios 4

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  1. 1

    J’ai pris mon poste de directrice il y a 4 ans, alors que j'entrai en 2eme année du diplôme universitaire de thérapie familiale a Toulouse. Je n’avais pas ete formée à cette nouvelle fonction. J’ai appris et grandi a mon poste avec cette lecture des systèmes, faisant le pont entre des apprentissages pensés pour la thérapie familiale mais qui se ne limitent jamais à un système, et ma pratique. Et j’ai beaucoup ecrit dans les premiers temps, pour garder la mémoire de ce que j'ai vécu et imaginé. Je ne sais pas comment, mais je suis partante pour l'aventure !

  2. 1

    Merci pour ce temps, pour cet article et cette super présentation.
    Prêt pour le voyage!

  3. 1

    Félicitations pour ce projet, j'ai hâte de lire les premiers articles !

    1. 1 Julien BesseAutorMerci Simon ! Hâte de construire l'histoire ensemble !!

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