Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Child & Family Social Work · Trabajo social

Desde fuera, por dentro: las prácticas agénticas de coordinación de las conferencias de grupo familiar con familias de menores en riesgo

En Israel, la conferencia de grupo familiar confía a la familia y a su red la elaboración de un plan de protección para una persona menor de edad. Jordan Shaibe y Orna Shemer entrevistaron a casi todas las personas que coordinan estas conferencias. Tres principios guían su trabajo: dejar la decisión en manos de la familia, poner de relieve sus capacidades y orientarla hacia el futuro, desde una posición singular, ni del todo dentro ni del todo fuera.

Autoría Jordan Shaibe y Orna Shemer (Paul Baerwald School of Social Work and Social Welfare, The Hebrew University of Jerusalem, Israel)Primera publicación Child & Family Social Work, 1 de diciembre de 2023Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de The outsider within: The agentic practices of Family Group Conference coordinators in the context of families with children at risk, de Jordan Shaibe y Orna Shemer, publicado en Child & Family Social Work (Wiley) (2024), doi: 10.1111/cfs.13114, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Para la mayoría de las personas coordinadoras, el propósito que veían en la FGC no era necesariamente llegar a celebrar la conferencia, sino recorrer con la familia un proceso que la anime a dar pasos activos hacia un futuro de su elección.

Jordan Shaibe y Orna Shemer

Resumen

La conferencia de grupo familiar (Family Group Conference, FGC) es un proceso participativo de toma de decisiones para familias con menores en riesgo, cuando la preocupación ha sido reconocida por la familia, por profesionales o por la comunidad. En sus etapas iniciales, la FGC es organizada por personas coordinadoras independientes, que acompañan a las familias. El estudio utilizó una metodología cualitativa orientada a la acción para explorar qué prácticas emplean quienes coordinan para fomentar la dinámica de la FGC dirigida por la familia. La recogida de datos incluyó 13 entrevistas en profundidad semiestructuradas y dos discusiones de grupo de investigación con personas coordinadoras, para conocer sus perspectivas y prácticas. El estudio halló que estas prácticas se guiaban por tres principios de acción principales: afirmar el control y la responsabilidad de la familia, poner de relieve la capacidad de la familia y orientar a la familia hacia el futuro. El artículo explora cómo estas prácticas contribuyen a la dinámica de la FGC dirigida por la familia y las sitúa en el contexto del sistema de bienestar y del posicionamiento de quienes coordinan como «outsiders within» tanto respecto de la familia como de los servicios sociales. Este estudio contribuye al conjunto de conocimientos sobre los modelos participativos de protección infantil y las prácticas agénticas, y ofrece implicaciones para las políticas y la implementación de la FGC de un modo que reconozca y respete la agencia de las familias.

1 INTRODUCCIÓN

El presente artículo comparte los resultados de un estudio que examinó las prácticas agénticas en el contexto de la protección infantil y del conjunto de servicios destinados a garantizar la seguridad infantil y a proporcionar a las familias la asistencia esencial para cuidar de sus hijos e hijas (Child Welfare Information Gateway, 2018). El estudio se centra en el modelo de conferencia de grupo familiar (FGC) en el contexto de la protección de la infancia, tal como se presenta en Israel. En la protección infantil, la FGC busca reforzar la seguridad de la infancia y reducir la necesidad de intervención profesional, implicando a las familias y a la infancia de manera participativa en las decisiones que se toman sobre su bienestar (Mitchell, 2020). Los resultados detallan las acciones específicas que llevan a cabo quienes coordinan las FGC para facilitar la agencia de las familias y alcanzar el propósito del modelo: una dinámica de toma de decisiones dirigida por la familia (Merkel-Holguin et al., 2020). Estas prácticas se exploran a través del contexto del sistema de bienestar y de la posición particular de la persona coordinadora.

2 REVISIÓN DE LA LITERATURA

2.1 La FGC en Israel

En Israel, uno de los procedimientos convencionales actuales de bienestar social para la atención a familias con menores en riesgo pasa por los Comités de Planificación, Intervención y Evaluación. En determinadas circunstancias, como la persistencia de la preocupación por la persona menor de edad tras una intervención, se convoca este comité de toma de decisiones con el fin de determinar el riesgo al que está expuesta la persona menor de edad, la capacidad de la familia para brindarle la protección que requiere y el plan de cuidado futuro (Alfandari, 2019). El estudio cualitativo de Alfandari (2017) halló que estos comités formales se caracterizan a menudo por un bajo nivel de colaboración con las familias. Esto se asemeja a la situación del sistema de bienestar de Nueva Zelanda en los años ochenta, al que se acusó de infravalorar la familia y la estructura social maoríes al separar a menores de sus hogares y de su cultura (Ministerial Advisory Committee on a Māori Perspective, 1986).

Estas críticas condujeron al desarrollo del modelo FGC en Nueva Zelanda, que también se adoptó en Israel. Aunque el Gobierno israelí adoptó el modelo FGC en la justicia juvenil en el año 2000 (Rivkin & Shmaia Yadgar, 2007), su incorporación al ámbito de la protección infantil es más reciente. En 2016, el Ministerio de Bienestar y Asuntos Sociales, en colaboración con el Ministerio de Inmigración, la organización Joint Ashalim y la organización Mosaica, puso en marcha un programa piloto basado en el modelo FGC para la protección infantil. El programa se ha implantado en cinco regiones de Israel para examinar su lugar como alternativa a los comités de evaluación convencionales (Shemer et al., 2022). Así, en el modelo israelí existe un reparto de responsabilidades: la de identificar las preocupaciones y derivar a las familias al modelo corresponde al Ministerio de Bienestar, y la de formar y acompañar a las personas coordinadoras corresponde a la organización Mosaica, especializada en mediación de procesos y justicia restaurativa. El espíritu de esta responsabilidad compartida es dejar la titularidad de la toma de decisiones en manos de la familia, mientras el Ministerio de Bienestar sigue acompañándola (Shemer et al., 2022).

2.2 El modelo FGC

En el marco de la FGC, las personas coordinadoras tienen la tarea de organizar y mediar el modelo (Frost et al., 2012). Por ello, su función se define por características y responsabilidades específicas, que entran en juego en las tres etapas del modelo: la preparación, la conferencia y la etapa posterior a la conferencia.

Antes de la conferencia, en Israel, la persona trabajadora social proporciona a quien coordina la información inicial sobre la familia y las preocupaciones relativas a la persona menor de edad. A continuación, quien coordina comparte con la familia la información esencial, como la estructura del modelo y las responsabilidades que este le atribuye. Durante esta etapa, la familia identifica las preocupaciones sobre su situación que se abordarán durante la conferencia. Por último, se invita a la familia a elegir qué personas de apoyo, miembros de su red social, desea incluir en el proceso de FGC (Connolly, 2006a; Sundell et al., 2001). En el modelo israelí se anima a la infancia implicada a participar en la selección e invitación de las personas de apoyo de la familia (Shemer et al., 2022).

La conferencia, moderada por la persona coordinadora, se divide en tres fases. La primera es la fase de intercambio de información, en la que están presentes todas las personas que integran la conferencia, incluidas la familia, sus personas de apoyo, la persona trabajadora social y demás profesionales pertinentes. Durante esta fase, la persona trabajadora social se asegura de comunicar toda la información crítica sobre las preocupaciones que motivaron la derivación y que la familia necesita para seguir adelante dirigiendo la toma de decisiones (American Humane Association, 2010). A continuación, todas las personas participantes comparten lo que consideran tanto las fortalezas como las preocupaciones de la familia, y después los posibles recursos e ideas de ayuda opcional para abordar las preocupaciones concretas planteadas (Connolly & Masson, 2014; Sundell et al., 2001). La segunda fase de la conferencia es la deliberación privada de la familia, durante la cual se retiran la persona coordinadora y todo el personal profesional. En ese tiempo, la familia decide qué recursos elegir para abordar las preocupaciones identificadas (Sampson, 2020; Sundell et al., 2001). Por último, durante la fase de acuerdo, la persona coordinadora y la persona trabajadora social vuelven a la sala. Los miembros de la familia presentan su plan para abordar las preocupaciones, y este plan se discute hasta alcanzar un acuerdo. Quienes coordinan son responsables de conducir esta negociación. En Israel se hace todo lo posible por llegar a un acuerdo pleno de todas las personas participantes que responda a las preocupaciones relativas a la infancia, y la persona trabajadora social puede aprobar o rechazar el plan en función del riesgo para la persona menor de edad y de la urgencia de la atención (Shemer et al., 2022). Durante esta discusión, la familia decide también un método de evaluación de su plan (Connolly, 2006a; Huntsman, 2006; Meijer et al., 2019).

La tercera etapa del modelo FGC es la de implementación y evaluación, durante la cual se ejecuta el plan familiar y se evalúan su eficacia y su éxito para abordar las preocupaciones planteadas durante la conferencia (Sampson, 2020). En Israel, el seguimiento de la familia corresponde a la persona trabajadora social. Por ello, se indica a quienes coordinan que expliquen a la familia que su función termina al final de la conferencia y que el contacto posterior será con la persona trabajadora social. En Israel, unas 6 semanas después de la conferencia, se organiza una segunda reunión con la persona trabajadora social para comprobar que el plan se ha puesto en marcha. Además, como rasgo propio del modelo israelí, se ofrece a la familia un presupuesto económico, así como la posibilidad de elegir una persona acompañante familiar, cuya función es ayudar a la familia en la ejecución del plan, por ejemplo facilitando el contacto con organismos públicos (Shemer et al., 2022).

2.3 La función de la persona coordinadora en la FGC

La persona coordinadora es independiente de cualquier función de los servicios relacionados con la familia (de Jong et al., 2015; Macgowan & Pennell, 2002). La investigación ha mostrado que quienes coordinan creen en la importancia de su carácter independiente, «externo», porque les permite garantizar que las decisiones de la familia no sean anuladas (Connolly, 2006a; Natland & Malmberg-Heimonen, 2014). Al mismo tiempo, las etapas iniciales del modelo FGC son organizadas por la persona coordinadora, y esta función formal que se le confía le otorga también una posición «interna» respecto del sistema de bienestar.

La dinámica de la FGC plantea numerosos retos a quienes coordinan, entre ellos las relaciones tensas entre la familia y los servicios sociales, la resistencia de profesionales del bienestar social y los conflictos entre miembros de la familia. Cuando se preguntó a las personas coordinadoras cómo gestionan estos retos, subrayaron la importancia de hablar con la familia de las preocupaciones y los recursos de manera práctica. También destacaron la importancia de preparar adecuadamente a la familia para la conferencia a fin de reducir su ansiedad (Connolly, 2006a, 2006b). Además, Schout y de Jong (2017) observaron que quienes coordinan animan a las familias a tomar la palabra y hacer oír su voz, formulando preguntas y compartiendo sus impresiones. Por último, en un ensayo controlado aleatorizado sobre la FGC realizado en Inglaterra, que concluyó que el modelo era coste-efectivo y reducía la probabilidad de ingreso de menores en el sistema de protección en comparación con el grupo control, las personas coordinadoras participantes describieron resultados positivos de la FGC, entre ellos la ampliación del apoyo familiar y el hecho de que las familias se sintieran escuchadas y empoderadas (Taylor et al., 2023).

En Israel, las personas coordinadoras reciben de Mosaica una formación en diversos ámbitos, entre ellos la infancia en riesgo, la protección infantil, las habilidades de mediación y la competencia cultural. Deben realizar un programa de prácticas y participar en supervisión grupal e individual. Por último, la selección pone el acento en la diversidad.

Así pues, las personas coordinadoras de la FGC tienen la tarea de reconocer y reforzar el control de las familias sobre el proceso de toma de decisiones. La revisión anterior pone de relieve hasta qué punto la función de coordinación es esencial para el modelo FGC. Además, que «la persona coordinadora debería ser una persona de la ciudadanía con dotes, con capacidades naturales para movilizar grupos» (Schout & de Jong, 2017, p. 1198) se desprende de las prácticas eclécticas que aplican quienes coordinan. El presente artículo propone el marco agéntico para comprender cuáles son estas prácticas y cómo pueden ayudar a las personas coordinadoras a gestionar los retos inherentes a la dinámica de la FGC.

2.4 La agencia en el contexto de la protección infantil

La definición de agencia utilizada en este artículo es la propuesta por Amitay y Rahav (2020): «la creencia de que se puede dirigir la propia vida hacia los objetivos y aspiraciones deseados a pesar de circunstancias y trayectorias vitales graves, que engloba el sentimiento de tener el control de las propias elecciones y decisiones y de ser responsable de sus resultados» (p. 136). Así, las prácticas agénticas de profesionales incluyen acciones que reconocen y sostienen la agencia de las personas, contrarrestan el sentimiento de alienación de las personas usuarias de los servicios y refuerzan su sentimiento de capacidad. Amitay y Rahav (2020) hallaron que estas prácticas tienen una influencia significativa y positiva en el contexto de la infancia en riesgo.

De manera más general, la investigación sobre la agencia ha puesto de relieve su importancia para el bienestar (Kahana et al., 2012; Kotan, 2010; Tuason et al., 2021), la satisfacción vital (Veronese et al., 2019) y el pensamiento positivo sobre el futuro (Bryant & Ellard, 2015), así como su cualidad protectora y de resiliencia en situaciones de riesgo (Karam et al., 2021; Okech et al., 2012; Veronese et al., 2018). Así pues, el marco agéntico resulta especialmente pertinente en el contexto de la FGC, en el que familias con menores en riesgo trabajan junto con su red social en un plan elegido por ellas mismas. Además, la perspectiva basada en las fortalezas de la FGC, que hace hincapié en el poder, la autonomía, la autosuficiencia y la resiliencia de las familias (Bredewold & Tonkens, 2021; Connolly & Masson, 2014; Meijer et al., 2019), es emblemática del enfoque agéntico.

La revisión aquí presentada pone de relieve hasta qué punto la función de coordinación es esencial para el modelo FGC, en particular cuando se entiende desde la perspectiva agéntica. Sin embargo, hasta donde sabemos, el tema de las prácticas de coordinación, y en particular de cómo se aplica en la práctica el modelo FGC participativo y dirigido por la familia, apenas se ha estudiado. Esto nos llevó a indagar bajo la superficie del modelo para descubrir los principios rectores y las prácticas que utilizan quienes coordinan para facilitar la dinámica de la FGC.

3 METODOLOGÍA

Para responder a la necesidad de seguir investigando las prácticas de coordinación de la FGC, utilizamos una metodología cualitativa orientada a la acción. Esta metodología busca las acciones que las personas participantes ponen en práctica para producir «conocimiento accionable», es decir, un conocimiento que se traduce fácilmente de nuevo en acciones (Schön, 1984; Schön, 1987; Yang, 2012, p. 262). Debido a la escasez de literatura sobre la coordinación, se eligió esta metodología para abordar la laguna de conocimiento sobre sus prácticas, y se constató que era eficaz para revelar conocimientos significativos sobre principios de acción. Además, este estudio se basó en la metodología de aprendizaje a partir de los éxitos. Se trata de una metodología orientada a la acción que busca descubrir las prácticas de las personas participantes pidiéndoles que compartan sus historias de éxito, los costes que perciben de ese éxito y las cuestiones no resueltas que han vivido. Esta metodología recopila las prácticas de las personas participantes con el fin de revelar principios de acción (Schechter et al., 2008).

3.1 Personas participantes y método de muestreo

Las personas participantes en la investigación eran coordinadoras de FGC con experiencia en la conducción del proceso. El estudio estaba abierto a todas las personas coordinadoras de FGC en activo en Israel, que en el momento de la recogida de datos eran 15.

Entrevistamos a 13 personas coordinadoras, y otras dos que no participaron en las entrevistas se sumaron a las discusiones del grupo de investigación. Las personas participantes eran fácilmente accesibles gracias a nuestros contactos con la organización Mosaica. La muestra incluía a 10 mujeres y cinco hombres con trayectorias profesionales variadas, así como a personas con experiencia de trabajo con familias de distintos orígenes culturales.

3.2 Método de recogida de datos

La recogida de datos se realizó mediante entrevistas en profundidad semiestructuradas de alrededor de 1 h cada una. Estas entrevistas se grabaron en audio y luego se transcribieron para dar cuenta fielmente de los significados y las historias de las personas participantes (Lietz & Zayas, 2010). Las preguntas de la entrevista se eligieron en función de las lagunas de conocimiento sobre la coordinación en la literatura sobre la FGC y en referencia a las tareas de coordinación a lo largo de las etapas de la FGC, tal como se desprenden de la revisión de la literatura y del proceso de formación. Por último, las preguntas se seleccionaron con el propósito de extraer un modelo de acción. Pedían a las personas participantes que describieran experiencias de FGC que hubieran encontrado difíciles y otras que hubieran considerado exitosas, qué estrategias de afrontamiento habían aplicado y cuáles de sus acciones percibían como contribuciones al éxito. Además, se pidió a quienes coordinan que compartieran su comprensión de las teorías abstractas en que se basa la FGC, como «dirigida por la familia» y «elección de la familia», términos que a menudo utilizaban para describir el proceso de FGC. Por último, la entrevistadora pidió a las personas participantes que compartieran sus experiencias como si ella estuviera en la sala con ellas. En respuesta, las personas participantes compartieron historias con una secuencia del tipo «hice esto, y la familia reaccionó así, así que hice aquello», y así sucesivamente.

Además de las entrevistas, realizamos dos discusiones de grupo de investigación con las personas coordinadoras. Una se celebró antes del proceso de entrevistas, para hablar con ellas del tema de investigación y establecer las preguntas de investigación y de entrevista, y otra después del análisis de datos, para discutir los resultados, recibir sus comentarios e integrar en mayor medida sus perspectivas en la recogida de datos (Chiu, 2003; Linhorst, 2002).

3.3 Análisis de datos

Las entrevistas y las discusiones de grupo transcritas se analizaron mediante un análisis orientado a la acción, para explorar los significados, los elementos comunes y las singularidades que podían encontrarse en las acciones que las personas participantes recordaban (Braun & Clarke, 2012; Carey, 2017). El método de análisis se centró específicamente en los fragmentos en los que las personas participantes compartían recuerdos en forma de relato, para descubrir qué prácticas utilizaban. Analizamos estos fragmentos como si se tratara de una observación, e identificamos así las acciones específicas como códigos y los grupos de acciones basados en un mismo principio como temas (Ngulube, 2015). Estos principios de acción describen cómo las personas participantes llevaban a la práctica sus valores y principios rectores (Schechter et al., 2008).

Decidimos combinar un análisis ascendente y uno descendente. En particular, utilizamos un análisis ascendente e inductivo, durante el cual descubrimos cómo las prácticas y acciones de las personas participantes se articulan para contar una historia coherente de agencia (Braun & Clark, 2012). Después, una vez completado el análisis ascendente, utilizamos la definición de agencia de Amitay y Rahav (2020) como lente teórica para realizar un análisis descendente que identificara específicamente si las acciones de las personas coordinadoras eran agénticas, y cuáles lo eran (Braun & Clarke, 2006; Leeming, 2018). Este minucioso análisis descendente nos permitió verificar que, en efecto, las acciones que describían quienes coordinan reconocían, facilitaban y reforzaban la agencia de las familias.

Consideramos que el análisis combinado era la manera más franca y auténtica de presentar los datos, ya que la teoría de la agencia arrojaba luz sobre las acciones de las personas participantes y sus prácticas, a su vez, enriquecían y ampliaban la comprensión de la agencia (Bradbury-Jones et al., 2022; Leeming, 2018; Tai & Ajjawi, 2016).

3.4 Fiabilidad

Para mantener la reflexividad, documentamos nuestras experiencias en un diario de campo y reflexionamos sobre nuestra posición e influencia como equipo investigador. Además, se logró una triangulación de la investigación mediante discusiones con miembros del equipo de investigación en el que se llevó a cabo el presente estudio (Koch et al., 2014; Lietz & Zayas, 2010). La descripción densa recogida durante las entrevistas y los grupos de discusión permitió presentar las prácticas de las personas participantes de la manera más auténtica posible. Por último, tras el análisis de datos, nos reunimos con las personas participantes para discutir los resultados y comprobar si estaban representadas con exactitud en el estudio (Connelly, 2016; Davies & Dodd, 2002; Lietz & Zayas, 2010).

Aunque el estudio se presenta en inglés, la recogida de datos se realizó en hebreo. Para garantizar que los relatos de las personas coordinadoras se presentaran con autenticidad, los datos se tradujeron durante y después del análisis, a fin de preservar la integridad de la voz de las personas participantes (Nurjannah et al., 2014). Durante la traducción procuramos captar el significado pragmático del mensaje que transmitían las personas participantes, y las citas traducidas, los principios de acción y las prácticas se tradujeron después de nuevo al hebreo para asegurar la exactitud de la traducción.

3.5 Consideraciones éticas

El estudio fue aprobado por el comité de ética de nuestra universidad de adscripción. Antes de la recogida de datos, las personas participantes recibieron un formulario de consentimiento informado. Las grabaciones de audio se transcribieron sin marcadores identificables y después se eliminaron. Se asignaron seudónimos a las personas coordinadoras para garantizar su anonimato y seguridad. Además, al comienzo de las entrevistas se les pidió que se abstuvieran de compartir detalles identificables sobre las familias con las que trabajaban, y cualquier detalle mencionado se eliminó durante la transcripción para proteger la privacidad de las familias (Cary, 2017; Shaw, 2003). Por último, dado el reducido tamaño del programa FGC en Israel, con solo 15 personas coordinadoras en el momento de la recogida de datos, se decidió no aportar ningún dato demográfico sobre las personas participantes, como la edad, el origen étnico o la experiencia laboral, para proteger su anonimato.

4 RESULTADOS

Este estudio se preguntó qué prácticas utilizaban las personas coordinadoras de FGC participantes para facilitar la agencia de las familias. Hallamos que sus acciones se guiaban por tres principios de acción principales, como ilustra la Figura 1. La figura muestra que todos los principios y acciones tenían la misma importancia en los relatos de las personas coordinadoras. Además, en la sesión de discusión final subrayaron que todas estas prácticas son interdependientes y que se esfuerzan por adaptar sus acciones a la persona con la que trabajan y a la situación en la que lo hacen. Conviene señalar que las prácticas reveladas en este estudio eran percibidas por las personas participantes como exitosas y eficaces, y que no coincidían necesariamente con las pautas estándar de la FGC en Israel ni a escala internacional.

Principios de acción y prácticas agénticas de las personas coordinadoras.
FIGURA 1. Principios de acción y prácticas agénticas de las personas coordinadoras.

4.1 Afirmar el control y la responsabilidad de la familia

A lo largo de las entrevistas, las personas participantes subrayaron la importancia de reconocer el autoconocimiento válido y valioso de las familias para tomar decisiones sobre su propia vida. Con arreglo a este principio, contaron que se ocupaban de explicar a las familias la posición de cada miembro de la familia y de cada profesional, así como cada paso que daban. Por ejemplo, Odi aclaró que él explicaba: «Por qué [el proceso] tiene que ser así. ¿Qué tiene de especial este proceso? ¿De dónde viene el proceso y qué pasa después?». Al dar explicaciones tan detalladas, Odi y otras personas coordinadoras asumían la responsabilidad de comunicar toda la información pertinente, respetando a la vez el poder de la familia para elegir si quería seguir adelante con el modelo FGC.

Quienes coordinan se esforzaban también por reencuadrar las dinámicas de poder entre las familias y el personal profesional implicado mediante cuatro prácticas distintas. En primer lugar, procuraban mantener la atención sobre sus propios prejuicios interiorizados. Esta reflexividad aparecía en la conversación abierta de las entrevistas: cuando las personas participantes usaban una conceptualización que aludía a relaciones de poder desiguales, a menudo se apresuraban a reformular la frase y a volver a subrayar el poder de la familia. Por ejemplo, Miriam recordó cómo explicó a una familia la conferencia de la FGC diciendo:

En la conferencia está la parte en la que se quedan ustedes a solas, en la que tienen que hacer cosas para que los servicios sociales aprueben el plan […] ¡No! No tienen que hacerlo, no he formulado bien esa frase, yo siempre se lo explico a la familia así: «¿Esto es lo que quieren?… Entonces escríbanlo, pero expliquen la preocupación que hay detrás, por qué lo necesitan…»

La afirmación inicial de Miriam implica una dinámica de poder en la que la familia ocupa una posición de impotencia, y sugiere que, aun siendo independiente del sistema de bienestar, había adoptado una posición «interna» respecto de ese sistema y había hecho suyo su lenguaje. Sin embargo, su esfuerzo por reformular la explicación pone de relieve cómo Miriam se esfuerza por corregir esa dinámica y volver a una posición externa. Además, al restar importancia al control de la persona trabajadora social, las palabras de Miriam señalan la tensión siempre presente entre el deseo de quien coordina de facilitar la agencia de la familia y el poder existente de la persona trabajadora social en el contexto de la FGC.

Una segunda práctica que utilizaban las personas coordinadoras era subrayar que es la familia quien está a cargo de tomar las decisiones. Esta estrategia aparecía sobre todo en los casos en que las familias expresaban sentimientos de inseguridad o de impotencia. Las personas coordinadoras describieron cómo repetían, a modo de lema, que es la familia quien elige y decide. Por ejemplo, Tamar contó que le repetía una y otra vez a una madre con la que trabajaba: «Queremos encontrar un camino que sea bueno para ti y para [tu hijo]; tú decidirás cuál, pero tienes que encontrar el camino que sea el mejor, tanto para ti como para tus hijos e hijas».

La tercera práctica para reencuadrar la dinámica de poder que compartieron las personas coordinadoras consistía en pedir el punto de vista y la elección de la familia en cada paso del proceso. Es una de las estrategias que más aparecieron en las entrevistas, tanto en el contexto de la etapa de preparación de la conferencia como en la propia conferencia, e incluía dónde celebrar las reuniones, cuáles son las preocupaciones de la familia, qué personas de apoyo quiere invitar a la conferencia, etc.

Por último, una vez que la familia ha llegado a una decisión, la importancia de escuchar y subrayar la elección de la familia apareció repetidamente en las entrevistas y en las discusiones de grupo. En la siguiente cita, Rachel cuenta cómo el personal de trabajo social tiende a dictar los planes de caso, y cómo a menudo tuvo que ayudar a reencuadrar las decisiones de la familia explicándoles la importancia de escuchar a la familia y su elección, sobre todo cuando no estaban de acuerdo con ella.

La trabajadora social decía: «[La familia] tiene que elegir orientación parental, y un centro de tratamiento madre/padre-hijo, y tienen que ir a…». Yo le dije: «Escucha, si derivaste aquí a esta familia, y está aquí, entonces no está obligada a nada, ni ante nadie, solo ante sí misma. ¿Y lo que decida? Eso es lo que será. Y punto».

La pasión de Rachel al defender la elección de la familia queda clara en la cita anterior. Ilustra lo que varias personas coordinadoras describieron como ponerse del lado de la familia. Así, las personas coordinadoras se situaban como parte interna de la familia. Es importante señalar que Rachel se cuidó de no discrepar de la evaluación de la trabajadora social sobre qué recursos serían beneficiosos para la familia, y subrayó que fue la decisión de la trabajadora social la que llevó a la familia a la FGC. Así, sigue poniendo de relieve el saber profesional de la trabajadora social.

Durante la discusión de grupo, las personas participantes subrayaron la importancia de esta práctica para garantizar que el control de la familia se mantenga después de la conferencia y una vez terminado el proceso de FGC. Esta práctica influye también en la naturaleza y la titularidad de la responsabilidad en el contexto de la protección infantil, ya que transmite la convicción de que la responsabilidad de la persona trabajadora social es compartir su saber experto pero escuchar la decisión de la familia, y la responsabilidad de la familia es tomar las decisiones que sean mejores para la infancia.

Así pues, las personas participantes expresaron la importancia de la elección y la responsabilidad de la familia como principio rector de su trabajo, y aplicaron prácticas que reencuadraban la dinámica de poder y defendían la decisión de la familia.

4.2 Poner de relieve la capacidad de la familia

Durante las entrevistas, las personas coordinadoras subrayaron la importancia que concedían a reconocer y creer en la capacidad inherente de las familias, y la importancia que veían en devolverles esa convicción. La primera práctica basada en este principio consistía en reforzar su propia confianza en la capacidad de la familia, tanto manteniendo una perspectiva objetiva como empatizando con la familia. Esta práctica aparecía en los relatos de las personas coordinadoras, en particular cuando describían preocupaciones sobre la seguridad infantil que ponían a prueba su propia confianza en la capacidad de la familia. Describieron cómo recurrían al diálogo interno, a la reflexión y a la supervisión para comprender la perspectiva de la familia.

Por ejemplo, cuando Gali se reunió por primera vez con la trabajadora social, su confianza en lo que ella llamaba el «potencial de la familia» se vio puesta a prueba por la larga lista de preocupaciones que la trabajadora social le transmitió: «Te describe a la familia y parece… ¡uf! O sea, ¡uf, uf!». A pesar de sus dudas, Gali intentó dejarlas a un lado y conocer a la familia sin ideas preconcebidas:

Pero luego conoces a la familia, conoces a la madre, conoces a su pareja, con toda su historia, y ves que son seres humanos. Primero, una madre. ¡Y qué fortalezas tenía! ¡Qué capacidad de supervivencia! ¡Qué batalla libró por sus criaturas!

Así, esta práctica permitió a Gali ver más allá del expediente de la familia y llegar a su humanidad, tras lo cual desarrolló una verdadera admiración por ella. Además, ayudó a Gali a pasar de una posición externa a la familia a una posición de familiaridad y cercanía.

A diferencia de la historia anterior, a veces a las personas coordinadoras les costaba descubrir las fortalezas de los miembros de la familia, incluso después de los primeros encuentros, por lo que buscaban métodos individualizados para sacarlas a la luz. Por ejemplo, Natan utilizó mensajes de WhatsApp para conectar con un adolescente que al principio se mostraba reservado y absorto en su teléfono móvil durante sus encuentros:

Le dije: «Oye, ven, ven aquí; enséñame, ¿qué estás haciendo?». Y cuando vi lo que estaba haciendo, me dije: «¡Vaya, este chico es un genio!». Y todo este tiempo todo el mundo lo veía como… [sic]. Así que aproveché eso y le dije: «Mira, mándame un mensaje sobre lo que sepas decir de algún cantante». Y entonces vi las cosas que escribió, ¡y le salían de su propia cabeza! Y me dije: «¡Vaya, esto es increíble!».

Natan, como otras personas coordinadoras, se guiaba por la convicción fundamental de que en toda persona pueden encontrarse fortalezas. Esta convicción lo impulsó a encontrar una manera de comunicarse con el chico a pesar de la dificultad inicial, lo que acabó transformando su percepción del adolescente.

Esto lleva a otra práctica significativa que se encontró en todas las entrevistas: devolver a la familia la admiración sincera que las personas coordinadoras habían cultivado por ella, así como transmitirla a la red social de la familia y a los demás profesionales implicados. Por ejemplo, en la historia anterior, Natan contó cómo expresó su admiración ante la red social del adolescente. Es también una práctica que aparecía en el contexto de las conferencias, para animar a sus integrantes a hablar de forma positiva con la familia y sobre ella. Rachel describió la importancia que veía en subrayar las fortalezas durante la conferencia:

Ahí realmente ves que ocurre. Haces la ronda de fortalezas, cada persona dice algo, y de repente tú [la familia] ya no estás sola frente al sistema de bienestar. Estás con gente a la que de verdad le importas […] Recuerdo que durante la conferencia la madre se levantó y dijo […] «Nunca pensé que yo le importara, que mi familia le importara, a tanta gente… Estaba segura de que estaba sola. Y estando aquí, entiendo que no estoy sola en este mundo».

Al compartir esta historia durante la entrevista, Rachel se emocionó hasta las lágrimas. Rachel describió cómo veía en esta transformación de la percepción del mundo de la madre el verdadero propósito de la FGC.

Así pues, poner de relieve la capacidad de la familia era un principio rector esencial en el trabajo de las personas coordinadoras. Para preservar su confianza en la capacidad de la familia, se esforzaban por mantener la neutralidad o por empatizar con la situación de la familia. Observando a la familia y conversando con ella, procuraban identificar rasgos de personalidad admirables, talentos, logros pasados y acciones positivas. Por último, una vez que buscaban las fortalezas de la familia, se aseguraban de compartirlas con la familia y con las personas de su entorno.

4.3 Orientarse con la familia hacia un futuro positivo

El último principio que guiaba las prácticas de las personas coordinadoras era la importancia de un pensamiento optimista sobre el futuro para el sentimiento de agencia de la familia. Las personas coordinadoras contaron cómo transmitían a la familia un mensaje de esperanza, enmarcando sus conversaciones en términos positivos, encontrando motivos de alegría y buscando un objetivo junto con la familia.

Por ejemplo, Alona describe cómo una madre le compartió sus expectativas negativas sobre el futuro. En respuesta, Alona intentó identificar con la madre momentos pasados de felicidad, lo que ella llamaba «florecimiento»:

Busco ese florecimiento… se lo recuerdo. También me dijo que quería trabajar en [cierto ámbito]. Yo no le busco ese recurso. Cuando me lo dijo, simplemente le dije: «Vamos a buscar juntas, ¿dónde puedes estudiar [eso]?». Y durante la reunión encontramos un sitio, allí, cerca de su casa. Sabes, es algo así lo que da esperanza.

Así, Alona ancla en el realismo su mensaje de una visión optimista del futuro, encontrando con la madre pasos concretos mediante los cuales pueda alcanzar sus objetivos.

La segunda práctica que las personas coordinadoras describieron en las entrevistas consistía en mostrar a la familia que tiene el poder de influir en su vida y de cambiarla. Una de las maneras en que intentaban lograr este objetivo era proporcionar a las familias una ayuda pertinente, en particular cuando las familias la pedían. Por ejemplo, Gali contó que el procedimiento de la FGC establece que el presupuesto de la FGC se reserve a recursos destinados a la infancia. Sin embargo, cuando una familia con la que trabajaba se enfrentó a una situación de vivienda de emergencia, el presupuesto se destinó a ayudar a la familia a pagar el alquiler. Las personas coordinadoras describieron esta práctica como transformadora, ya que creían que «demostraba» a las familias que la relación que mantienen con profesionales puede ser positiva y que, al tender la mano y pedir ayuda, tienen el poder de influir en esas relaciones para mejorarlas.

La segunda práctica que utilizaban las personas coordinadoras consistía en buscar oportunidades para que la familia viviera experiencias de éxito. Por ejemplo, Natan contó cómo descubrió que un adolescente con el que trabajaba quería ir a visitar a sus familiares en una localidad cercana. En respuesta, Natan dijo:

¡Ningún problema! Te enseño a coger el autobús. Vamos a la parada. Esta es la parada donde te bajas [Natan imitó el gesto de señalar un mapa en un teléfono móvil]. Este es el número del autobús. Ahora vas allí. Yo voy en coche y nos vemos allí.

Esta cita transmite cómo las personas coordinadoras desarrollaban relaciones cercanas con los miembros de la familia para descubrir sus sueños y objetivos. Una vez encontrado un objetivo de este tipo, buscaban la manera de hacerlo realidad, para que la familia pudiera experimentar el poder de influir positivamente en su vida incluso antes del final del proceso de FGC. Además, la historia de Natan muestra el papel activo que asumían las personas coordinadoras en el apoyo a la creación de esta nueva realidad.

Por último, una práctica que aparecía de forma destacada en las entrevistas era la importancia de que las personas coordinadoras preservaran su propia esperanza realista por el bien de las familias. Subrayaron que creer genuinamente en un futuro mejor era esencial para que su mensaje optimista a las familias fuera auténtico y, por tanto, eficaz. Así, las personas participantes compartieron acciones que habían visto realizar a la familia y que les ayudaban a creer en un futuro optimista. Estas acciones incluían que miembros de la familia contactaran con los servicios sociales, empezaran un nuevo trabajo, volvieran a estudiar o retomaran el contacto con familiares de los que se habían distanciado. Por ejemplo, Tamar contó cómo supo que había alcanzado su propio objetivo personal como coordinadora, que para ella era que la madre hiciera un cambio activo en su vida, cuando el día de la conferencia observó que:

La madre llegó antes [que todo el mundo], ¡y movió las mesas! Bueno, la vi con el pelo arreglado, iba muy bien vestida, y yo… yo… ¡me quedé con la boca abierta! ¡Me quedé con la boca abierta! ¡Puso la mesa como para la realeza! Sencillamente, son las cosas físicas, las que se ven.

Las palabras de Tamar ponen de relieve que, para la mayoría de las personas coordinadoras, el propósito que veían en la FGC no era necesariamente llegar a celebrar la conferencia, sino recorrer con la familia un proceso que la anime a dar pasos activos hacia un futuro de su elección. De hecho, algunas personas coordinadoras sugirieron que, para ellas, el proceso de FGC era exitoso si veían esta transformación activa, incluso cuando la familia elegía no seguir adelante hasta la conferencia. Tamar, como otras personas coordinadoras, no perdía de vista su propósito ni su confianza optimista en el futuro, buscando cambios de conducta observables que le indicaran que la madre se estaba volviendo proactiva más allá de su participación en la FGC.

En conclusión, los resultados detallados más arriba exploraron los tres principios de acción que guían las prácticas de las personas coordinadoras en las etapas de preparación y de conferencia de la FGC. Estos principios incluían afirmar el control y la responsabilidad de la familia sobre su propia vida, poner de relieve la capacidad de la familia y orientarse con la familia hacia el futuro. A partir de los resultados, queda claro que las personas coordinadoras aplican estas prácticas desplazando su posición de fuera hacia dentro y de vuelta, tanto en su trabajo con las personas trabajadoras sociales como con las familias. El apartado siguiente examina estos resultados en relación con la literatura existente sobre la FGC y la agencia, para determinar lo que sugieren respecto de la función de coordinación dentro del proceso de FGC.

5 DISCUSIÓN

Este artículo comparte los resultados de un estudio que examinó las prácticas agénticas en el contexto del modelo FGC. Los resultados detallan las acciones específicas que utilizaban las personas coordinadoras para facilitar la agencia de las familias y señalan la importancia del tema, pese a la escasa atención que ha recibido hasta ahora en la literatura. La siguiente discusión examina cómo, mediante estas prácticas, las personas coordinadoras se esforzaban por transformar el proceso de toma de decisiones de la protección infantil, que las familias perciben a menudo como coercitivo y alienante, en un proceso dirigido por la familia. Este proceso se sitúa en el contexto del sistema de bienestar para preguntarse qué complejidades existen en estas prácticas y cómo las hace posibles la figura singular de la persona coordinadora, caracterizada por cualidades a la vez externas e internas.

5.1 Tomar la decisión: de un acontecimiento a un proceso

Las prácticas de las personas participantes que afirman las elecciones de las familias son emblemáticas de dos percepciones esenciales: la importancia de reconocer el autoconocimiento de la familia y el carácter vital de proporcionarle la información pertinente sobre los recursos personales y sociales disponibles para que pueda tomar decisiones informadas. Los resultados indican que las personas coordinadoras asumen la responsabilidad de estos principios. Estas prácticas pueden considerarse condiciones previas de la expresión de la agencia, ya que buscan facilitar la libre elección de las familias y su control sobre el proceso, explicando el proceso, pidiendo la perspectiva de la familia y dándole tiempo para tomar sus decisiones (Cauce & Gordon, 2012; Stoljar, 2011). Así, las personas coordinadoras trabajan activamente para garantizar que el proceso de FGC no sea coercitivo, sino abierto a las decisiones de la familia.

Sin embargo, incluso con un consentimiento informado inicial, el proceso de bienestar posterior puede seguir limitando la agencia de las familias. Esto es especialmente cierto cuando muchas familias llegan al proceso de FGC con un sentimiento interiorizado de impotencia (Shaibe, 2022) y desconfianza hacia el sistema de bienestar (Shemer et al., 2022), lo que puede influir en su sentimiento de agencia (Ferguson & Lavalette, 2004; Hornsby, 2004). Para hacerle frente, las personas coordinadoras participantes describieron cómo transformaban la dinámica de toma de decisiones, del acontecimiento singular de la conferencia a un proceso continuo que se desarrolla a lo largo de toda la etapa de preparación, con comprobaciones y palabras de ánimo repetidas a la familia.

Esto apunta a una brecha entre la definición de la función de coordinación en la literatura y en las pautas, y la manera en que las personas coordinadoras desempeñan su función en la práctica. Por ejemplo, la teoría de la FGC exige una coordinación independiente (Macgowan & Pennell, 2002), y sin embargo las personas participantes describieron cómo se esforzaban por defender ante el personal de trabajo social el derecho de la familia a decidir. En estas dinámicas se revela la estructura limitadora del sistema de bienestar, ya que el personal de trabajo social expresaba percepciones sobre lo que las familias están obligadas a hacer. Quizá la posición externa de las personas coordinadoras respecto del sistema de bienestar les ayudó a detectar su estructura y a resistirse a ella. Así, su neutralidad pudo ayudarles a garantizar que las decisiones de las familias no se vieran comprometidas (Connolly, 2006a). Además, es posible que su percepción de no tener obligaciones con el sistema les permitiera experimentar más agencia para cambiarlo. Sin embargo, las personas coordinadoras no están completamente separadas de la estructura social y cultural de las dinámicas de bienestar, y también tuvieron que recurrir a la reflexividad para dejar a un lado sus propios prejuicios paternalistas.

5.2 La familia: capaz y vista a la vez

Las personas coordinadoras participantes se esforzaban por seguir transformando el proceso de toma de decisiones del sistema de bienestar abordando la percepción que los miembros de la familia tenían de sí mismos y las percepciones de su red social y del personal profesional implicado. Las personas participantes describieron cómo suspendían su propio juicio, empatizaban con la familia y buscaban las fortalezas de sus miembros para cultivar y preservar su confianza en la capacidad de las familias.

Una vez identificadas las fortalezas de la familia, las personas coordinadoras describieron cómo las subrayaban tanto ante las propias familias como ante su red social. Amitay y Rahav (2020), que estudiaron las prácticas agénticas en el contexto de la juventud en riesgo, hallaron que esta práctica contrarresta la alienación. También se ha constatado que esta práctica ayuda a quienes coordinan y a las personas trabajadoras sociales a desarrollar una percepción positiva de las familias derivadas a la FGC (Mitchell, 2020). Por último, se ha demostrado que una autopercepción positiva, en particular en cuanto a la capacidad de influir en la propia vida, influye en la conducta y la motivación (Contento et al., 2007; Kawano et al., 2021).

Quizá, al situarse fuera de la estructura del sistema de bienestar, las personas coordinadoras lograban dar menos cosas por sentadas (Staples, 2001) y estaban más abiertas a descubrir nuevas perspectivas sobre la familia, que luego podían compartir con el personal de trabajo social. Además, las personas coordinadoras suelen tener pocas ideas preconcebidas, o ninguna, sobre la familia concreta, más allá de lo que la persona trabajadora social les transmite antes de su primer encuentro (Natland & Malmberg-Heimonen, 2014). Este estudio constató que, al estar fuera del sistema de bienestar, las personas coordinadoras disponían de margen para moverse en espacios informales, como los hogares, los parques y las salidas por la ciudad. Estos espacios informales, a menudo inaccesibles para el personal de trabajo social, son donde las personas coordinadoras describieron haber visto las fortalezas de las familias y haber adquirido una perspectiva interna de la familia. Aun así, los resultados señalan una tensión en la negociación de la posición entre dentro y fuera que viven las personas coordinadoras, ya que se observó que las personas participantes defendían a la familia y se ponían de su lado, o bien desarrollaban prejuicios contra ella bajo la influencia de la perspectiva de la persona trabajadora social.

5.3 Sentimiento de agencia: mirar hacia el futuro

Las personas coordinadoras del estudio subrayaron también la importancia de mirar hacia el futuro para reforzar el sentimiento de agencia de la familia. Por ello, se esforzaban por transmitir un mensaje de optimismo y de propósito. La investigación sobre intervenciones centradas en concepciones positivas del «yo posible» ha mostrado que, en efecto, pueden tener una influencia positiva en el sentimiento de agencia de las personas (Grishutina & Kostenko, 2021; Midtgaard et al., 2007).

Las personas coordinadoras contaron cómo daban pasos activos para apoyar la percepción de un futuro positivo por parte de la familia, proporcionándole una ayuda pertinente con la esperanza de contrarrestar el sentimiento de desconfianza y alienación hacia el personal profesional. Del mismo modo, en un esfuerzo por reforzar la confianza de las familias en su capacidad futura, buscaban oportunidades para que vivieran éxitos ya durante el proceso de FGC. Ambas acciones son prácticas agénticas basadas en la esperanza que, según se ha constatado, contrarrestan la alienación (Amitay & Rahav, 2020).

En efecto, la esperanza y la desesperanza se consideran cada vez más fundamentales para el trabajo social y las profesiones del cuidado (Collins, 2015; Flesaker & Larsen, 2012; Krumer-Nevo, 2020). Las personas coordinadoras del estudio describieron cómo mantener su propia esperanza en el futuro les permitía ofrecer esperanza a las familias. Es posible que el gran sentimiento de control que experimentan quienes coordinan, al situarse fuera de la estructura del sistema de bienestar, les permita sentir a su vez una mayor esperanza y, por tanto, agencia (Lipschitz-Elhawi, 2009).

Esta discusión sugiere que las características de la persona coordinadora le confieren una cualidad de «outsider within». El término outsider-within se utiliza para referirse a personas que pertenecen a posiciones tradicionales de poder, como la investigación, el mundo académico o las profesiones, y que pertenecen al mismo tiempo a comunidades marginadas. Esta dinámica permite a quienes ocupan esa posición ser más conscientes de las relaciones de poder entre quienes están dentro y quienes están fuera (Gold, 2016). Adaptado a la coordinación, el término muestra cómo su posición singular les da un acceso interno al personal de trabajo social, pero una perspectiva externa más cercana a las familias. En esencia, las personas coordinadoras del estudio describen cómo navegan conscientemente y se desplazan por la frontera entre el dentro y el fuera del sistema de bienestar. Esto tiene implicaciones importantes para la función de coordinación en cuanto a cómo encontrar el equilibrio adecuado entre la posición interna y la externa respecto del sistema de bienestar. Contribuye también al trabajo social en general, al sugerir qué prácticas podrían ser posibles gracias a un mayor sentimiento de control y a una mayor flexibilidad del personal de trabajo social dentro de su estructura.

En conclusión, este estudio buscó las prácticas agénticas de las personas coordinadoras de FGC en su trabajo con familias con menores en riesgo. Mediante una metodología orientada a la acción, el estudio reunió resultados que aportan contribuciones significativas no solo al conjunto de conocimientos sobre la FGC y otros procesos participativos de bienestar, sino también a profesionales y equipos de facilitación que aplican estos modelos sobre el terreno. Mediante las prácticas halladas en este estudio, posibilitadas por la perspectiva singular de «outsider within» de la coordinación, las personas coordinadoras se esforzaban por transformar el proceso de toma de decisiones del sistema de bienestar de manera significativa y duradera, pasando de un proceso de alienación a uno que reconoce y respeta la agencia de las familias.

5.4 Limitaciones de la investigación

La investigación contó con una muestra de tamaño limitado, ya que la FGC está todavía en sus inicios en Israel. Esto implicaba también que el número de personas coordinadoras con experiencia en la organización del programa era reducido. Es importante señalar que el presente estudio es de naturaleza cualitativa y, por tanto, no persigue la generalización. En cambio, el reducido tamaño de la muestra permitió un contacto más estrecho y continuo entre el equipo investigador y las personas participantes, lo que hizo posible un conocimiento más profundo (Crouch & McKenzie, 2006). No obstante, el pequeño número de personas coordinadoras limitó la posibilidad de compartir información contextual sobre las personas participantes. Así, no pudo examinarse la influencia de la experiencia personal y laboral en las percepciones y prácticas de las personas coordinadoras.

Por último, la mayoría de las historias que compartieron las personas participantes se referían a su trabajo con madres. Pocas personas coordinadoras compartieron historias relacionadas con su trabajo con figuras paternas o con el trabajo directo con la infancia. Esto limitó la posibilidad de analizar si distintas prácticas resultan más exitosas al trabajar con distintos miembros de la familia y, en particular, qué prácticas utilizan las personas coordinadoras para fomentar la participación infantil. Por ello, se recomienda que futuros estudios examinen prácticas específicas dirigidas a la infancia y a las figuras paternas.

Complexe Systémique: puntos clave

El estudio arroja luz sobre un eslabón que a menudo queda en la sombra de los dispositivos participativos: la persona que prepara y conduce la conferencia de grupo familiar. Lo que describen quienes coordinan se parece mucho a una postura sistémica: explicar cada paso, pedir el punto de vista de la familia en cada elección, buscar las fortalezas fuera del expediente, en los lugares informales de la vida cotidiana, y sostener la propia esperanza para poder transmitirla. La idea más fecunda es la de una posición móvil, fuera de los servicios sociales y a la vez admitida en ellos, que permite detectar la estructura constrictiva de la institución y aflojarla, sin escapar por ello a sus prejuicios. La decisión se convierte en un proceso más que en un acontecimiento. Conviene tener presentes los límites: solo quince personas, ningún dato sobre su perfil, relatos seleccionados entre los éxitos, casi todos centrados en madres, y ninguna voz de las familias. La deriva hacia la defensa de la familia plantea además una cuestión de tercero: ¿quién ocupa el lugar de la protección de la infancia? Para leer junto con el artículo sobre el trabajo sistémico con madres y padres de menores en acogimiento y el artículo sobre el maltrato institucional en la protección de la infancia.

Notas del original

Agradecimientos. El estudio se realizó en cumplimiento parcial de los requisitos del máster (M.A) de la Paul Baerwald School of Social Work and Social Welfare de la Universidad Hebrea de Jerusalén. La investigación se llevó a cabo en el marco de un equipo de investigación del Nevet Greenhouse of Context-Informed Research and Training de la Universidad Hebrea de Jerusalén, como continuación de un estudio evaluativo más amplio del programa piloto israelí de FGC. La autoría desea expresar su profunda gratitud a las personas coordinadoras que compartieron sus conocimientos y experiencias, y al equipo de FGC «Kedem - Olim LaDerech», que con su apoyo, sus consejos y su facilitación hizo posible esta investigación.

Declaración de conflicto de intereses. La autoría declara que no existe ningún conflicto de intereses.

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Traducción no oficial de The outsider within: The agentic practices of Family Group Conference coordinators in the context of families with children at risk, de Jordan Shaibe y Orna Shemer, Child & Family Social Work, vol. 29, n.o 2 (2024), doi: 10.1111/cfs.13114, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «The outsider within: The agentic practices of Family Group Conference coordinators in the context of families with children at risk», publicado en Child & Family Social Work (2024) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción de Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Shaibe, J., et Shemer, O. (2024). The outsider within: The agentic practices of Family Group Conference coordinators in the context of families with children at risk. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-outsider-within-the-agentic-practices-of-family-group-conference-coordinators (Obra original publicada en 2023 en Child & Family Social Work, 29(2), 560-570 (2024); republicada en 2024 por Child & Family Social Work, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/cfs.13114)

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