Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Family Relations · Familia
¿Poder seguir siendo quien se es dentro del vínculo ayuda a pensar la mente ajena, y le va mejor por ello a la pareja? Con 158 parejas de Turquía, Buket Ünver muestra que la diferenciación del self va de la mano de la mentalización, que a su vez acompaña un mejor ajuste diádico, incluso en el otro miembro de la pareja.
Traducción no oficial al español de Self‐Differentiation and Mentalization in Couple Adjustment: An Actor–Partner Mediation Model, de Buket Ünver, publicado en Family Relations (Wiley) (2026), doi: 10.1111/fare.70273, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de lista; la información complementaria en línea no se reproduce. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
La diferenciación del self no es la ausencia de cercanía, sino la capacidad de mantener la conexión emocional sin una fusión excesiva.
Buket Ünver
Resumen
Objetivo. Examinar si la mentalización media la asociación entre la diferenciación del self y el ajuste diádico en parejas mediante un modelo diádico.
Contexto. La diferenciación del self (equilibrar intimidad y autonomía) y la mentalización (comprender los estados mentales propios y ajenos) están ambas vinculadas al funcionamiento de la relación; sin embargo, su contribución conjunta al ajuste de pareja rara vez se ha puesto a prueba a nivel diádico.
Método. Ciento cincuenta y ocho parejas heterosexuales de Turquía completaron medidas de autoinforme de diferenciación del self, mentalización y ajuste diádico. Se estimó un modelo de mediación de interdependencia actor–pareja (APIMeM) para examinar simultáneamente las vías de actor y de pareja.
Resultados. Una mayor diferenciación del self se asoció con una mayor mentalización tanto en las mujeres como en los hombres, y una mayor mentalización se asoció con un mejor ajuste diádico. Efectos de pareja modestos pero significativos indicaron que la mentalización de un miembro de la pareja se asociaba positivamente con el ajuste diádico del otro. Las asociaciones cruzadas entre la diferenciación del self de un miembro y la mentalización del otro no fueron significativas.
Conclusión. La diferenciación del self se vinculó indirectamente con el ajuste diádico, principalmente a través de la propia mentalización de cada miembro de la pareja, junto con modestas asociaciones entre miembros de la pareja de la mentalización con el ajuste.
Implicaciones. Las intervenciones de pareja que apoyan tanto los procesos de diferenciación como la mentalización pueden fortalecer el ajuste diádico al actuar sobre procesos reguladores individuales y relacionales.
El matrimonio es más vulnerable al divorcio en los primeros años. En los primeros 5 años, alrededor del 13% de los primeros matrimonios terminan en divorcio (Mayol-García et al. 2021), y esta cifra asciende al 35%–55% hacia el décimo año (Abdel-Sater 2022; Diler and Diler 2022), con diferencias raciales y étnicas significativas (Bulanda and Brown 2007; Mayol-García et al. 2021). También se observa una tendencia similar en Turquía; según los datos del Instituto de Estadística de Turquía (TÜİK 2025), el 33,7 % de los divorcios de 2024 se produjeron en los primeros 5 años de matrimonio y el 21,3 % entre el sexto y el décimo año, lo que indica que el 55% de los divorcios se produjeron en los primeros 10 años de matrimonio. No es de extrañar, por tanto, que en los últimos años se haya producido en todo el mundo un marcado aumento del número de personas casadas que recurren a la psicoterapia. Según los datos disponibles, más del 30% busca apoyo profesional por problemas de relación, y la psicoterapia de pareja no ha dejado de crecer (Fischer et al. 2018). También en Turquía ha aumentado la conciencia de la importancia de buscar apoyo psicológico, y la demanda de terapia de pareja se ha hecho más visible (Gürmen 2025).
Existe, por tanto, una necesidad de apoyo psicológico profesional para las parejas, en particular en los primeros años de matrimonio, que adopte enfoques sistémicos para abordar tanto los factores psicológicos individuales como los procesos diádicos, con el fin de comprender y tratar mejor las dificultades relacionales (Young and Seedall 2024). Entre estas dificultades, el conflicto conyugal representa una amenaza importante para la salud de la relación (Frye-Cox et al. 2021). Se manifiesta a través de una serie de síntomas, desde pequeños desacuerdos cotidianos hasta discusiones verbales y físicas graves, que a menudo se derivan de valores, motivaciones, objetivos y prioridades divergentes (Singh et al. 2023). Aunque el conflicto conyugal se reconoce ampliamente como un aspecto inevitable de las relaciones románticas a largo plazo, que a menudo surge en paralelo a la intimidad y al amor (Dong et al. 2022), la capacidad de gestionarlo eficazmente es un determinante central tanto de la satisfacción con la relación como del éxito de las intervenciones de terapia de pareja (Wusirige et al. 2025).
Los conflictos conyugales pueden acarrear múltiples consecuencias psicológicas negativas, entre ellas un menor ajuste de pareja (Özgüç and Tanrıverdi 2018). El ajuste de pareja, definido como la condición en la que los miembros de la pareja experimentan de forma constante satisfacción, felicidad y bienestar, implica una acomodación mutua a las preferencias individuales y el reconocimiento de los rasgos propios de cada miembro de la pareja (Jiménez-Picón et al. 2021). Un ajuste de pareja eficaz, caracterizado habitualmente por un acuerdo frecuente, actividades de ocio compartidas, la consulta mutua sobre las decisiones vitales y económicas y la satisfacción con la relación sexual, contribuye de manera significativa al mantenimiento del matrimonio (Demirci et al. 2022). Está influido por los rasgos de personalidad de los miembros de la pareja, el contexto cultural y factores psicológicos (Costa and Mosmann 2021), y está estrechamente asociado con su capacidad para afrontar las diferencias de estilo de vida, mantener la cercanía emocional y gestionar el conflicto de forma funcional (Rived-Ocaña et al. 2025; Silverio et al. 2025). Sin embargo, la importancia atribuida al matrimonio y a la familia no se distribuye de manera uniforme entre culturas. En Turquía, el matrimonio y la familia adquieren sentido dentro de un contexto social en el que destacan la conexión intergeneracional y las redes relacionales estrechas; al mismo tiempo, este contexto se caracteriza también por patrones en los que la autonomía psicológica y la vinculación pueden organizarse de forma conjunta (Kagitcibasi 2005, 2017). El modelo de cambio familiar de Kagitcibasi subraya que el aumento de la autonomía psicológica que acompaña al desarrollo socioeconómico no implica necesariamente un debilitamiento de los lazos familiares estrechos; por el contrario, estos procesos pueden desarrollarse de forma simultánea (Kagitcibasi 2002). En consonancia con esta perspectiva, el marco de la integración-diferenciación equilibrada indica igualmente que la individuación y la vinculación son orientaciones distintas pero concurrentes, en particular en los grupos más urbanos y de nivel socioeconómico más alto (İmamoğlu and Karakitapoğlu-Aygün 2004). La investigación comparativa en las sociedades mediterráneas (incluida Turquía) sugiere que la autodirección y la autoexpresión pueden coexistir con el compromiso con las relaciones cercanas y los lazos con el endogrupo, lo que apunta a patrones culturales en los que autonomía y vinculación pueden vivirse conjuntamente en Turquía (Uskul et al. 2004, 2023). Trabajos recientes sobre los significados de la familia en Turquía subrayan también que la interdependencia y la independencia pueden coexistir dentro de un mismo contexto cultural y que las prácticas de interdependencia pueden variar considerablemente entre grupos sociales (Erdem et al. 2022). En conjunto, las relaciones cercanas y los lazos familiares en Turquía pueden vivirse dentro de patrones que, para algunos grupos, están más arraigados en la conexión intergeneracional y en las relaciones con la familia extensa, mientras que, para otros grupos, la autonomía psicológica y la individuación son más destacadas (İmamoğlu and Karakitapoğlu-Aygün 2004). Esta heterogeneidad puede variar con la urbanización, el nivel socioeconómico y la generación (Kagitcibasi 2005; İmamoğlu and Karakitapoğlu-Aygün 2004). Cuando se tienen en cuenta estos patrones culturales, el ajuste de pareja y el funcionamiento relacional pueden estar configurados no solo por procesos intradiádicos, sino también por el contexto más amplio del sistema familiar, entrelazado con los lazos intergeneracionales y con la familia extensa (Ataca 2009).
Los hallazgos empíricos sugieren que el funcionamiento relacional adulto está configurado no solo por rasgos psicológicos individuales, sino también por patrones emocionales formados a través de las interacciones y experiencias familiares tempranas (Kim and Woo 2025). Las personas procedentes de entornos familiares más funcionales suelen mostrar una mayor flexibilidad emocional, mejores capacidades de regulación interpersonal y relaciones románticas más armoniosas (Rived-Ocaña et al. 2025). Para comprender de manera global el conflicto relacional y el proceso subyacente al ajuste de pareja, es necesario, por tanto, desarrollar modelos teóricos integradores que incorporen estas estructuras intrapsíquicas de aparición temprana.
Un determinante fundamental de estas estructuras intrapsíquicas es la diferenciación del self, que designa la capacidad de mantener un sentido coherente de la propia identidad sin perder la conexión emocional en las relaciones cercanas (Bowen 1978). Las personas muy diferenciadas establecen eficazmente límites interpersonales sanos y gestionan sus propias emociones y pensamientos, mientras que las personas con baja diferenciación son más propensas a experimentar una reactividad emocional elevada, ansiedad y desvinculación relacional (Kim and Woo 2025; Skowron and Friedlander 1998). En las relaciones de pareja, estas dificultades para gestionar la cercanía y la distancia se manifiestan a menudo como un conflicto intenso y recurrente, en lugar de una negociación flexible y colaborativa con el otro miembro de la pareja (Mozas-Alonso et al. 2022). Dado que la diferenciación abarca tanto la conciencia intrapsíquica como los límites interpersonales, ofrece una perspectiva central para comprender cómo las personas regulan la intimidad y la autonomía en las relaciones cercanas (Rived-Ocaña et al. 2025).
La investigación basada en Bowen conceptualiza la diferenciación del self como una tarea evolutiva universal a lo largo del ciclo vital; en todas las culturas, las personas deben aprender a equilibrar la necesidad de independencia con la necesidad de formar vínculos emocionales con otras personas significativas (Calatrava et al. 2022; Kerr and Bowen 1988; Manzi et al. 2006). Sin embargo, la literatura sugiere también que no todas las dimensiones de la diferenciación operan con independencia de la cultura. Por ejemplo, mientras que la dimensión de posición del yo, que refleja una postura interna, se relaciona de forma similar con el ajuste psicológico y el funcionamiento de la relación en distintos países, la dimensión de fusión con los otros se vive, en particular en los contextos colectivistas, como un indicador deseable de lealtad y armonía dentro del endogrupo (Erdem and Safi 2018; Işık and Bulduk 2015; Kim et al. 2014; Lam and Chan-So 2015; Lampis et al. 2019). En conjunto, estos hallazgos sugieren que la diferenciación del self es, por un lado, un constructo teóricamente significativo y con relevancia transcultural, mientras que, por otro, sus dimensiones interpersonales pueden estar configuradas por las normas sociales relativas a la autonomía y la conexión.
En Turquía, las relaciones cercanas suelen estar insertas en la conexión intergeneracional y en una implicación familiar más amplia, mientras que la autonomía puede negociarse junto con las obligaciones relacionales dentro de las redes de parentesco (Kagitcibasi 2005; Uskul et al. 2004). Aunque la estructura familiar en Turquía ha evolucionado hacia una configuración más nuclear, a menudo sigue funcionando como una unidad holística que preserva fuertes lazos intergeneracionales y con la familia extensa (Ataca 2009; Bölükbaşı 2024); la identidad social de las personas se define a menudo a través de la familia, el parentesco y las redes relacionales cercanas (Kagitcibasi 2005; Kagitcibasi and Ataca 2005, 2015). Una ecología relacional de este tipo puede acentuar la importancia de negociar la autonomía y la conexión, lo que hace que la diferenciación del self y la mentalización sean especialmente pertinentes para comprender el ajuste de pareja en Turquía. En tales contextos, la diferenciación del self no es la ausencia de cercanía, sino la capacidad de mantener la conexión emocional sin una fusión excesiva, conservando al mismo tiempo un sentido coherente de la propia identidad (Bowen 1978). En consecuencia, niveles más altos de diferenciación del self se han asociado con una mentalización/función reflexiva más sólida, lo que sugiere que la diferenciación puede proporcionar una base para las capacidades de mentalización en las relaciones cercanas (Kim and Woo 2025; Todosijević and Kojić 2022).
La mentalización es otra capacidad psicológica cuyo papel en el ajuste de pareja se reconoce cada vez más (Borelli et al. 2021; Froidevaux et al. 2025). Designa la capacidad de comprender e interpretar las conductas propias y ajenas como expresiones de estados mentales tales como intenciones, deseos y creencias (Fonagy and Luyten 2009). Más que una habilidad unitaria, la mentalización es una capacidad multidimensional que implica percibir los estados internos, reflexionar sobre ellos y tener presente de manera flexible la mente propia y la del otro miembro de la pareja, incluso en situaciones de gran activación emocional o de ambigüedad (Bateman and Fonagy 2016; Luyten and Fonagy 2015). Esta capacidad facilita la sensibilidad empática y la regulación emocional en el contexto de las relaciones cercanas, en las que los miembros de la pareja deben interpretar y reinterpretar una y otra vez la conducta del otro (Schwarzer et al. 2021). Las personas con altos niveles de mentalización captan con más eficacia los fundamentos psicológicos de las conductas de su pareja, responden de forma menos defensiva a los desaires o malentendidos percibidos y son más capaces de reparar las rupturas tras un conflicto, lo que da lugar a relaciones más satisfactorias y menos conflictivas (Borelli et al. 2020). Además, se ha demostrado que la mentalización influye tanto en la satisfacción con la relación propia como en la de la pareja (Aspiras et al. 2025; Silverio et al. 2025), lo que subraya su importancia como recurso regulador compartido y como proceso genuinamente diádico dentro de las relaciones íntimas. Sin embargo, la mayor parte de estos trabajos se ha realizado en contextos occidentales, y sigue sin estar claro si la mentalización desempeña un papel regulador similar en Turquía, un contexto a menudo caracterizado por la interdependencia psicológica (relación autónoma), en el que autonomía y vinculación pueden coexistir (İmamoğlu and Karakitapoğlu-Aygün 2004; Kagitcibasi 2005). Tanto la diferenciación del self como la mentalización tienen su origen en las interacciones tempranas entre progenitores y descendencia y constituyen sistemas reguladores intrapsíquicos que sustentan el buen funcionamiento de las relaciones románticas adultas (Finzi-Dottan 2023; Wagner-Skacel et al. 2022). Investigaciones recientes han demostrado una asociación significativa entre estas capacidades: la diferenciación del self se vincula con una mayor mentalización, que a su vez se asocia con una mayor satisfacción de pareja (Kim and Woo 2025). Los estudios con muestras femeninas indican que la diferenciación del self predice positivamente la mentalización (Todosijević and Kojić 2022), lo que refuerza esta vía evolutiva. Sin embargo, pese al creciente reconocimiento de la mentalización como proceso regulador diádico, los datos sobre la mentalización como mecanismo mediador entre la diferenciación del self y el ajuste de pareja siguen siendo escasos y se limitan a análisis de nivel individual (Kim and Woo 2025), lo que deja abiertas preguntas importantes sobre si el vínculo entre diferenciación del self y mentalización opera a nivel de la pareja, y de qué manera, en particular en Turquía, donde la autonomía puede negociarse junto con las obligaciones relacionales dentro de lazos intergeneracionales y de parentesco muy presentes (Erdem et al. 2022; Kagitcibasi 2005).
Dada la interdependencia inherente a las relaciones románticas, es fundamental examinar cómo las capacidades psicológicas de ambas personas contribuyen simultáneamente a la satisfacción con la relación (Cook and Kenny 2005; Ledermann et al. 2011). La capacidad de anticipar los estados mentales del otro miembro de la pareja y de responder en consecuencia se convierte en una vía relacional plausible dentro del sistema diádico (Aspiras et al. 2025; Fonagy and Luyten 2009). Desde esta perspectiva, la mentalización puede conceptualizarse no solo como una capacidad intrapsíquica de regulación de los propios estados afectivos, sino también como un proceso regulador diádico que configura la experiencia relacional del otro miembro de la pareja y que puede mediar la asociación entre la diferenciación del self y el ajuste de pareja.
La mayoría de los modelos de ajuste diádico y de conflicto desarrollados hasta la fecha se basan en gran medida en muestras occidentales/WEIRD y, por lo general, han examinado la diferenciación del self o la mentalización por separado, casi siempre a nivel individual (Peleg 2008; Williamson et al. 2022). Trabajos más recientes han empezado a operacionalizar la mentalización en contextos de pareja (p. ej., Borelli et al. 2020), pero su integración con la diferenciación del self en modelos diádicos sigue siendo limitada. Aunque este conjunto de trabajos indica que ambas capacidades están vinculadas al funcionamiento relacional, hasta donde sabemos no se han examinado, en contextos culturales colectivistas y orientados a la familia como Turquía, modelos diádicos que consideren simultáneamente la diferenciación del self y la mentalización e incorporen las influencias recíprocas entre los miembros de la pareja. Si bien algunos estudios han investigado la asociación entre la diferenciación del self y el ajuste diádico en el marco del APIM (Lampis et al. 2019; Rizkalla and Rahav 2016), la mentalización no se ha incluido en estos modelos como proceso regulador diferenciado. Por consiguiente, al integrar la diferenciación del self y la mentalización en un mismo modelo diádico, el presente estudio pretende enriquecer la literatura sobre el ajuste diádico aportando datos procedentes del contexto cultural de Turquía. Para colmar estas lagunas teóricas, el presente estudio aplica el modelo de mediación de interdependencia actor–pareja (APIMeM; Ledermann et al. 2011) para investigar cómo la diferenciación del self y la mentalización contribuyen al ajuste de pareja tanto a nivel individual como diádico. Este marco analítico permite examinar simultáneamente los efectos actor (la influencia de las variables de una persona sobre sus propios resultados) y los efectos pareja (la influencia de las variables del otro miembro de la pareja sobre los resultados de la persona), captando así mecanismos de transmisión de nivel relacional. Dada la naturaleza diádica de la mentalización, explorar tanto las vías de actor como las de pareja es esencial para la precisión explicativa.
El ajuste/la satisfacción diádica en las relaciones románticas está configurado no solo por las capacidades psicológicas de los miembros de la pareja, sino también por el momento evolutivo y el contexto estructural en que se desarrolla la relación (p. ej., edad, duración de la relación, parentalidad/número de hijos e hijas y recursos socioeconómicos; Bogdan et al. 2022; Falconier and Jackson 2020). Los datos de revisiones sistemáticas y metaanálisis sugieren además que las trayectorias de satisfacción/ajuste en la relación a lo largo de la vida pueden ser sensibles tanto a la edad como a la duración de la relación (Bühler et al. 2021). Las transiciones del ciclo vital familiar, en particular la transición a la parentalidad, se han vinculado también a cambios y fluctuaciones sistemáticos del ajuste/la satisfacción diádica (Bogdan et al. 2022). Por último, las condiciones socioeconómicas y el estrés económico se asocian de forma sistemática con el clima emocional de las relaciones de pareja y con los procesos de conflicto (Falconier and Jackson 2020). Por consiguiente, se recomienda que la investigación sobre el ajuste diádico tenga en cuenta estos indicadores contextuales junto con los procesos psicológicos.
Concretamente, este estudio pretendía examinar si (a) la diferenciación del self influye indirectamente en el ajuste de pareja a través de la mentalización, y (b) la mentalización contribuye al funcionamiento de la relación mediante efectos pareja en parejas heterosexuales. Este enfoque ofrece una contribución novedosa al esclarecer los papeles interrelacionados de la diferenciación del self y de la mentalización en las relaciones románticas. Así, el presente estudio pretende ofrecer una explicación más precisa de cómo se configura, en el contexto de las relaciones románticas, la interacción recíproca entre la diferenciación del self y la mentalización, y de cómo opera a nivel diádico en una muestra turca.
La autoría obtuvo la aprobación ética de este estudio de la Universidad Işık (aprobación n.º 2024/03), y todos los procedimientos se llevaron a cabo conforme a las normas éticas pertinentes. Los criterios de inclusión establecían que las personas participantes debían tener al menos 18 años y mantener en ese momento una relación romántica conviviendo con su pareja (es decir, viviendo en el mismo hogar en el momento de la recogida de datos). El estudio se centró en parejas heterosexuales; la mayoría de las parejas estaban casadas, lo que nos permitió poner a prueba un modelo diádico relativamente homogéneo. Por consiguiente, no se incluyeron parejas del mismo sexo ni parejas en relaciones no monógamas consensuadas. Los datos se recogieron mediante muestreo en bola de nieve y por conveniencia, y todo el proceso de recogida de datos se realizó con Google Forms. La encuesta se difundió a través de redes sociales, y todas las personas participantes dieron su consentimiento informado. Para garantizar respuestas independientes a nivel diádico, se utilizaron enlaces de encuesta distintos para cada miembro de la pareja. Tras contactar con el primer miembro de la pareja, y con su permiso, se obtuvieron los datos de contacto del otro miembro, y el enlace de la encuesta se envió directamente y por separado al segundo miembro. Se indicó explícitamente a las personas participantes que completaran la encuesta de forma independiente, que no la rellenaran juntas en el mismo lugar y que no comentaran sus respuestas con su pareja mientras completaban los cuestionarios. No se exigía que la cumplimentación fuera simultánea; cada participante completó la encuesta individualmente en el momento que le resultaba conveniente. No obstante, debido a la recogida de datos en línea, no pudo verificarse por completo que los miembros de la pareja completaran la encuesta en condiciones totalmente independientes. Cada pareja generó un código de participante anonimizado para permitir el emparejamiento. El código estaba formado por la inicial del propio nombre de la persona participante, el nombre de una fruta elegido conjuntamente por la pareja y la inicial del nombre de su pareja. Esta instrucción se dio a las parejas tanto de forma oral como por escrito antes de completar la encuesta. A continuación, las respuestas de ambos miembros se emparejaron manualmente a partir de estos códigos; las entradas que no coincidían o estaban incompletas se excluyeron, y los análisis se realizaron únicamente sobre díadas completas y plenamente emparejadas.
La muestra del estudio estuvo formada por 158 parejas heterosexuales, de las cuales el 93,7 % estaban casadas y el 6,3 % estaban prometidas o mantenían una relación de noviazgo y convivían con su pareja (es decir, vivían en el mismo hogar) en el momento de la recogida de datos. La edad media de las mujeres participantes era de 38,44 años (SD = 9.62; rango de edad: 20–65), mientras que la edad media de los hombres participantes era de 41,35 años (SD = 10.69; rango de edad: 23–67). En conjunto, el 64,2 % de las personas participantes declaró tener al menos un hijo o una hija. Por término medio, las parejas llevaban 164,1 meses de relación (SD = 125.4; rango de duración: 1–516 meses). El 59,5 % de las mujeres y el 60,1 % de los hombres habían completado estudios universitarios. En cuanto al nivel socioeconómico, el 49,4 % de las personas participantes se situaba en la franja media. La tabla 1 detalla las características de la muestra por separado para mujeres y hombres.
Tabla 1 — Características sociodemográficas de las díadas mujer–hombre (N = 158 parejas)
Nota: Las variables continuas se presentan como M ± SD y se compararon mediante pruebas de rangos con signo de Wilcoxon para muestras pareadas; las variables categóricas se presentan como n (%) y se compararon mediante pruebas de χ2 o de McNemar, según correspondiera. a Valores p bilaterales.
Este formulario se elaboró ad hoc para recoger información autoinformada sobre la edad, el género, el nivel educativo, el nivel socioeconómico, la situación de pareja, la duración de la relación, el hecho de tener descendencia y la situación laboral de las personas participantes.
El Differentiation of Self Inventory–Short Form (DSI-SF; Drake et al. 2015) es una medida de autoinforme de 20 ítems desarrollada como versión breve del Differentiation of Self Inventory–Revised (DSI-R) original, de 46 ítems. Utilizamos la adaptación turca del DSI-SF (Sarıkaya et al. 2018), que conserva los mismos 20 ítems y la estructura original de cuatro subescalas: reactividad emocional, corte emocional, posición del yo y fusión con los otros. Cada ítem se puntúa en una escala Likert de 6 puntos que va de 1 (nada cierto en mi caso) a 6 (muy cierto en mi caso). Un ítem de ejemplo es: «A menudo me incomoda que la gente se acerque demasiado a mí». El coeficiente alfa de Cronbach de la escala completa en el estudio de adaptación fue de 0.82 (Sarıkaya et al. 2018). En la presente muestra, la consistencia interna fue α = 0.83.
La MentS-11 es una forma breve de 11 ítems de la Mentalization Scale original (MentS; 28 ítems; Dimitrijević et al. 2018) y conserva la misma estructura de tres dominios (mentalización relativa al propio self, mentalización relativa a los demás y motivación para mentalizar). En turco, la forma larga incluye 25 ítems; la MentS-11 se desarrolló como forma más breve para su uso en el presente estudio (Ünver 2026). Cada ítem se puntúa en una escala de tipo Likert de 5 puntos que va de 1 (completamente falso) a 5 (completamente cierto). Un ítem de ejemplo es: «Para comprender la conducta de alguien, necesitamos conocer sus pensamientos, deseos y sentimientos». La consistencia interna de la escala completa en el estudio de adaptación fue un omega total de McDonald = 0.91 (Ünver 2026). En la presente muestra, la consistencia interna fue α = 0.74.
La Revised Dyadic Adjustment Scale (RDAS; Busby et al. 1995) es una versión revisada de 14 ítems de la Dyadic Adjustment Scale (DAS; Spanier 1976), de 31 ítems, y evalúa el ajuste diádico. El estudio psicométrico turco (Bayraktaroğlu and Çakıcı 2017) conservó los mismos 14 ítems y respaldó una estructura de tres factores (satisfacción, consenso y conflicto). Cada ítem se puntúa en una escala de tipo Likert de 5 puntos que va de 1 (nunca) a 5 (la mayor parte del tiempo). Un ítem de ejemplo es: «¿Con qué frecuencia conversan ustedes con calma sobre algo?». En el estudio psicométrico turco, el coeficiente alfa de Cronbach de la escala total en el estudio de adaptación fue de 0.88 (Bayraktaroğlu and Çakıcı 2017). En la presente muestra, la consistencia interna fue α = 0.85.
Los análisis se realizaron con R, versión 4.5.1 (R Foundation for Statistical Computing). Las variables del estudio se resumieron y las diferencias entre mujeres y hombres se pusieron a prueba con pruebas de rangos con signo de Wilcoxon para muestras pareadas en el caso de las medidas continuas y con pruebas de McNemar (o de Bowker, si había > 2 niveles) en el de las medidas categóricas. Se calcularon correlaciones de Spearman por separado para mujeres y hombres, y se utilizaron estadísticos r-a-z de Fisher para evaluar si los dos conjuntos de correlaciones diferían. Antes del análisis, se examinó la falta de normalidad de las variables y la posible presencia de casos influyentes mediante comprobaciones gráficas y descriptivas estándar. Las covariables sociodemográficas candidatas (edad, duración de la relación, nivel educativo, ingresos mensuales/nivel socioeconómico y número de hijos e hijas) se examinaron en análisis preliminares mediante correlaciones de Spearman calculadas por separado para mujeres y hombres; para mantener la parsimonia del modelo dado el tamaño de la muestra, la edad y la duración de la relación se conservaron como covariables a priori en el APIMeM principal.
Se estimó un modelo de mediación de interdependencia actor–pareja (APIMeM) en lavaan para comprobar si la mentalización de cada miembro de la pareja transmite el efecto de su diferenciación del self al ajuste diádico. Hombres y mujeres se trataron como tipos distintos de miembros de la pareja. En consecuencia, se ajustó un APIMeM de díadas distinguibles (con el género como variable distintiva). Las vías actor y pareja se estimaron inicialmente de forma libre para mujeres y hombres; a continuación se evaluaron restricciones de igualdad entre géneros. La edad de cada miembro de la pareja (centrada en la media general) se añadió a ambos pasos de la mediación, con una pendiente común para el vínculo VI → mediador (gA) y otra para el vínculo mediador → resultado (gM). La duración de la relación de la pareja, también centrada, entró en ambos pasos con las pendientes dA y dM. Los parámetros del modelo se estimaron por máxima verosimilitud y con 5000 muestras bootstrap no paramétricas para obtener intervalos de confianza del 95%. Antes del análisis, se comprobó que las respuestas estuvieran completas y que las parejas estuvieran correctamente emparejadas; solo se conservaron las díadas completas y plenamente emparejadas. Como la encuesta en línea exigía responder a todos los ítems, no hubo datos faltantes en las variables incluidas en el APIMeM (316 personas de 158 díadas). El ajuste del modelo se consideró aceptable cuando χ2/df < 2, CFI y TLI ≥ 0.90, RMSEA ≤ 0.06 y SRMR < 0.08 (Stefana et al. 2025). La significación estadística se evaluó mediante valores p bilaterales con un umbral de .05. También se presentaron intervalos de confianza bootstrap no paramétricos basados en 5000 muestras. No se realizaron análisis de subgrupos ni de moderación, por lo que los resultados se refieren al conjunto de las 158 díadas completas hombre-mujer. Posteriormente, se realizó una comprobación de la potencia mediante Monte Carlo. Las estimaciones estandarizadas del modelo ajustado (más las dos covarianzas residuales entre miembros de la pareja) se trataron como valores poblacionales. Generamos 1000 nuevos conjuntos de datos de 158 parejas con simulateData(), volvimos a ajustar cada vez el mismo APIMeM y registramos con qué frecuencia cada vía clave de actor, de pareja e indirecta alcanzaba p < 0.05; la potencia se definió como la proporción de réplicas que cumplían este criterio.
Se incluyeron en el análisis un total de 158 parejas heterosexuales. Las mujeres tenían una edad media de M = 38.44 años (SD = 9.62; rango de edad: 20–65), mientras que la de los hombres era de M = 41.35 años (SD = 10.69; rango de edad: 23–67); la diferencia de 2,90 años fue estadísticamente significativa (p = 0.012). Las parejas llevaban juntas una media de 13,6 años (SD = 10.4; rango de duración: 0,08–43 años). El 59,5 % de las mujeres y el 60,1 % de los hombres habían completado estudios universitarios. El nivel socioeconómico se concentraba en la franja media (49% de las mujeres, 50% de los hombres). La situación laboral mostraba la disparidad de género más clara: el 62% de las mujeres frente al 91% de los hombres tenían un empleo remunerado (p < 0.001). La mayoría de las parejas estaban casadas (93,7 %) y, en conjunto, el 64,2 % de las personas participantes declaró tener al menos un hijo o una hija. Las tablas cruzadas a nivel de díada no indicaron discrepancias significativas entre las respuestas de las mujeres y de los hombres sobre el estado civil y el hecho de tener descendencia (pruebas de Bowker y de McNemar, respectivamente, ambas p = 1.00). La tabla 1 presenta información sociodemográfica detallada.
La puntuación media en el DSI-SF (diferenciación del self) de las mujeres fue inferior a la de su pareja masculina (18.73 ± 3.60 frente a 20.95 ± 3.33, respectivamente; p < 0.001). En cambio, las mujeres puntuaron más alto que los hombres en la MentS (mentalización) (41.71 ± 5.84 frente a 39.56 ± 6.19, respectivamente; p = 0.002). Los miembros de la pareja no difirieron en el ajuste diádico percibido (mujeres = 52.86 ± 8.22; hombres = 53.34 ± 7.72; p = 0.622).
En las mujeres, una mayor diferenciación del self se asoció de forma pequeña a moderada con una mejor mentalización (ρ = 0.30), pero no con el ajuste; la mentalización también se asoció de forma pequeña a moderada con el ajuste diádico (ρ = 0.33). En los hombres, la diferenciación del self se correlacionó tanto con la mentalización (ρ = 0.24) como con el ajuste (ρ = 0.20), mientras que la mentalización volvió a asociarse de forma pequeña a moderada con el ajuste (ρ = 0.32). Las pruebas r-a-z de Fisher indicaron que ninguna de estas correlaciones difería significativamente entre mujeres y hombres (todas p > 0.50). Las correlaciones de Spearman intraindividuales de orden cero (no ajustadas) se presentan en la tabla S1. Las correlaciones de Spearman de orden cero entre miembros de la pareja se presentan en la tabla S2 (p. ej., ajuste diádico de ambos miembros de la pareja: ρ = 0.72, p < 0.01).
En este estudio, los valores de los índices de ajuste del modelo fueron χ2(18) = 27.85, p = 0.064, CFI = 0.94, TLI = 0.90, RMSEA = 0.06, 90% CI [0.00, 0.10], y SRMR = 0.04, lo que indica un buen ajuste a los datos.
La diferenciación del self de las mujeres predijo su propia mentalización (vía a de actor de las mujeres: b = 0.53, SE = 0.13, p < 0.001), y los hombres mostraron un efecto equivalente menor pero igualmente significativo (vía a de actor de los hombres: b = 0.42, SE = 0.15, p = 0.006). Los predictores cruzados entre miembros de la pareja —hombres → mujeres (vía a de pareja de los hombres) y mujeres → hombres (vía a de pareja de las mujeres)— no fueron significativos (ps ≥ 0.63).
A su vez, la mentalización predijo el ajuste diádico en ambos miembros de la pareja (vía b de actor de las mujeres: b = 0.41, p < 0.001; vía b de actor de los hombres: b = 0.35, p = 0.001). Las dos vías b cruzadas fueron menores pero significativas (mujeres → hombres: b = 0.22, p = 0.037; hombres → mujeres: b = 0.25, p = 0.017). Los coeficientes completos figuran en la tabla 2 y en el diagrama estructural (figura 1).
Tabla 2 — Vías de regresión estandarizadas (SE por bootstrap, 5000 extracciones)
Nota: DSI-SF = diferenciación del self. Los valores β están completamente estandarizados (Std.all).

El efecto indirecto de actor de las mujeres (diferenciación → mentalización → ajuste) fue significativo, b = 0.22, SE = 0.08, p = 0.005, mientras que el efecto indirecto de actor de los hombres, menor, fue marginal, b = 0.15, p = 0.053. Ninguno de los efectos indirectos mediados por el otro miembro de la pareja fue significativo (véase la tabla 3).
Tabla 3 — Coeficientes de los efectos indirectos (mediados) (estandarizados)
Ni la edad ni la duración de la relación se relacionaron con la mentalización ni con el ajuste diádico (ps ≥ 0.19).
Restringir a la igualdad las vías de mujeres y hombres no empeoró el ajuste, Δχ2(4) = 1.64, p = 0.80.
Una simulación de 1000 réplicas (N = 158 díadas cada una) mostró una potencia excelente (> 0.95) para las dos vías a de actor, las dos vías b de actor y el efecto indirecto de actor de las mujeres, una potencia moderada (0.59–0.70) para las dos vías b de pareja y el efecto indirecto de actor de los hombres, pero una potencia muy baja (< 0.10) para las vías a de pareja.
Este estudio hace avanzar la literatura al examinar la mentalización como mediadora entre la diferenciación del self y el ajuste diádico a nivel de la pareja, lo que aclara los procesos psicológicos que subyacen al funcionamiento relacional. Nuestros hallazgos indican que la diferenciación del self y la mentalización se vincularon con el ajuste diádico principalmente a través de vías intraindividuales, ya que ambas vías de actor —de la diferenciación del self a la mentalización y de la mentalización al ajuste diádico— fueron significativas en mujeres y hombres. Dicho de otro modo, las personas con mayor diferenciación son más capaces de regular sus emociones y de establecer límites interpersonales, lo que a su vez se asocia con una mentalización más sólida y una mejor calidad de la relación (Priest 2019; Salehi et al. 2021; Todosijević and Kojić 2022; Williamson and Lavner 2020). Cabe destacar que el estudio también halló efectos pareja modestos pero significativos, lo que sugiere que la mentalización de un miembro de la pareja se asocia positivamente con el ajuste diádico del otro. Sin embargo, no se observaron efectos cruzados significativos de la diferenciación del self sobre la mentalización del otro miembro de la pareja, lo que puede reflejar el carácter principalmente intrapersonal de la diferenciación del self (es decir, el hecho de que esté menos directamente configurada por las características del otro miembro de la pareja). En conjunto, estos hallazgos sugieren que, aunque las vías principales son intrapersonales, la mentalización también puede funcionar como recurso relacional dentro de la pareja.
Aunque el efecto indirecto de actor alcanzó la significación convencional en las mujeres y fue marginal en los hombres, nuestro estudio no examinó directamente la moderación por el género, lo que exige interpretar con cautela las diferencias de género. No obstante, los datos previos que muestran una mentalización generalmente más alta en las mujeres (Greenberg et al. 2023) concuerdan con este patrón. Más allá de las diferencias de medias, el patrón actual puede entenderse también a la luz de los roles relacionales de género: las mujeres suelen quedar situadas de manera más sistemática como principales «gestoras de la relación» (Reich-Stiebert et al. 2023; Umberson et al. 2020). En consecuencia, las diferencias individuales en la mentalización de las mujeres pueden estar más estrechamente vinculadas con el ajuste diádico percibido. Esta interpretación concuerda también con los planteamientos sobre el trabajo emocional y el mantenimiento relacional atravesados por el género, que sugieren que las mujeres se implican de forma más central en la vigilancia y el sostenimiento del clima relacional, lo que puede hacer que las diferencias individuales en su mentalización estén más estrechamente acopladas al ajuste diádico percibido (Smoliak et al. 2023; Umberson et al. 2020; Wang and Umberson 2022).
En el contexto turco, este vínculo puede verse amplificado por las expectativas de género en torno a la expresión emocional y al trabajo relacional; los guiones de rol tradicionales pueden hacer que la expresión emocional de los hombres esté menos sancionada socialmente, al tiempo que sitúan a las mujeres en un papel más activo a la hora de expresar las emociones (Kara and Ümmet 2021) y de sostener el clima relacional mediante el trabajo emocional y el mantenimiento relacional (Horne and Johnson 2019). Más concretamente, normas ampliamente compartidas en Turquía sitúan a menudo a las mujeres como principales garantes de la vida doméstica y de la armonía relacional, una expectativa que puede reflejarse en una mayor carga de responsabilidades de las mujeres y en una postura más sacrificada en la vida familiar (Şendil and Korkut 2008; Yüksel and Dağ 2015). En este marco, la relevancia del efecto indirecto de actor de las mujeres concuerda con la posibilidad de que las capacidades relativas al self de las mujeres (p. ej., la diferenciación) covaríen más probablemente con su forma de mentalizar y de evaluar el funcionamiento de la pareja, mientras que las vías indirectas paralelas en los hombres podrían depender más de la ideología de género y de la organización de los roles dentro de la pareja (Greenstein 1995; Mickelson et al. 2006). La investigación futura debería explorar estas diferencias con más rigor. En concreto, los estudios deberían modelizar las actitudes hacia los roles de género y la ideología de género de ambos miembros de la pareja y comprobar si los procesos de trabajo emocional/mantenimiento relacional operan como moderadores o como mediadores paralelos, en particular en contextos culturales orientados a la familia.
Los efectos pareja de la mentalización sobre el ajuste diádico, pequeños pero significativos, son destacables y respaldan los modelos teóricos que conceptualizan la mentalización a la vez como capacidad reguladora individual y como proceso funcional dentro del sistema de pareja (Fonagy and Luyten 2009). El nivel de mentalización de un miembro de la pareja se asoció positivamente con el ajuste diádico del otro, lo que concuerda con la naturaleza de regulación mutua y de coconstrucción de las relaciones románticas. Estas asociaciones entre miembros de la pareja se observaron en ambas direcciones y concuerdan con datos recientes sobre los beneficios de la mentalización tanto en el contexto de la parentalidad como en el de la pareja (Aspiras et al. 2025; Ensink et al. 2023; Silverio et al. 2025). Es importante señalar que esta interpretación converge con datos diádicos que indican que los esfuerzos de regulación emocional interpersonal (extrínseca) dentro de la pareja están significativamente vinculados con el ajuste diádico (Kinkead et al. 2023). En relación con ello, la investigación sobre el trabajo emocional en las díadas conyugales indica que la vigilancia y la gestión continuas del clima relacional tienen consecuencias psicológicas y relacionales medibles, lo que subraya que estos procesos reguladores «entre miembros de la pareja» son determinantes y no accesorios (Umberson et al. 2020). En conjunto, los efectos pareja observados pueden entenderse como reflejo de transacciones corregulatorias cotidianas dentro de la pareja (p. ej., sensibilidad a las necesidades del otro y mantenimiento relacional), a través de las cuales la mentalización se asocia con la manera en que los miembros de la pareja viven el ajuste diádico.
Por el contrario, la ausencia de efectos pareja significativos de la diferenciación del self sobre la mentalización del otro miembro refleja probablemente los orígenes estables e intrapsíquicos de la diferenciación, que nace de las primeras experiencias de apego y es menos susceptible a la influencia externa (Bowen 1978; Kim and Woo 2025). Los trabajos empíricos indican también que el funcionamiento diádico covaría fuertemente con canales interaccionales más proximales, en particular la calidad de la comunicación, la expresividad emocional y los intercambios relacionados con el afrontamiento ante el estrés cotidiano, más que con una transmisión directa de un miembro de la pareja al otro de capacidades del self de tipo rasgo (Kinkead et al. 2023; Laslo-Roth and George-Levi 2022; Schwenck et al. 2022). Por ejemplo, se ha demostrado que los procesos diádicos de comunicación y afrontamiento predicen las trayectorias de satisfacción con la relación a largo plazo, al configurar la manera en que los miembros de la pareja atraviesan conjuntamente el estrés y el conflicto (Roth et al. 2025). Los datos de diarios cotidianos revelan además que las fluctuaciones del estrés diario y de las dinámicas interaccionales covarían significativamente con la satisfacción con la relación del mismo día en ambos miembros de la pareja (Birthelmer et al. 2025). Asimismo, la evidencia sistemática subraya que un afrontamiento diádico y una comunicación eficaces favorecen tanto los resultados individuales como los relacionales en las relaciones de pareja íntimas (Landolt et al. 2023). Por último, los enfoques de los sistemas familiares y los enfoques culturales señalan que las dinámicas de autonomía–conexión (p. ej., la fusión con los otros) pueden tener significados distintos en contextos colectivistas como Turquía, lo que apoya interpretar los vínculos cruzados entre miembros de la pareja como dependientes de la manera en que las parejas negocian la autonomía, la expresión emocional y las expectativas de rol dentro de su ecología relacional (es decir, durante los episodios de conflicto o las negociaciones sobre los límites familiares; Kagitcibasi 2005; Lampis et al. 2019).
En general, nuestros hallazgos concuerdan con la idea de que la diferenciación del self se asoció indirectamente con el ajuste diádico a través de las capacidades de mentalización de las personas, tanto a nivel individual como de pareja. La demostración empírica de efectos tanto actor como pareja de la mentalización subraya la relevancia de la mentalización como proceso relacional dentro del sistema de pareja. Estos resultados concuerdan con los modelos evolutivos que destacan la transformación de las experiencias relacionales tempranas en mecanismos reguladores internos y competencias interpersonales en la edad adulta (Barthel et al. 2018; Girme et al. 2021).
Estos hallazgos tienen varias implicaciones clínicas para la terapia de pareja. En primer lugar, evaluar el nivel de diferenciación del self puede orientar la formulación del caso, ya que una menor diferenciación se asocia con una mayor reactividad emocional, ansiedad y desvinculación relacional (Kim and Woo 2025). Las intervenciones destinadas a reforzar las habilidades de regulación pueden ser especialmente beneficiosas para las personas con niveles de diferenciación más bajos. En segundo lugar, el papel identificado de la mentalización en el ajuste diádico, a través de efectos tanto actor como pareja, pone de relieve el interés de integrar intervenciones basadas en la mentalización (p. ej., la MBT para parejas) en la terapia de pareja y familiar. Estos enfoques pueden aumentar la conciencia de las personas sobre sus propios estados mentales y los de su pareja (Fonagy et al. 2019), favoreciendo una cercanía emocional más equilibrada y duradera. Dada la modesta asociación entre miembros de la pareja observada en este estudio, la terapia de pareja debería incorporar tanto la comprensión individual como las habilidades de mentalización mutua. En tercer lugar, adaptar las intervenciones a las capacidades psicológicas de ambos miembros de la pareja puede optimizar los resultados terapéuticos. Una evaluación basada en la evidencia de la diferenciación y de la mentalización puede, por tanto, orientar tanto la formulación del caso como la planificación de la intervención. Dado que la muestra es no clínica y heterosexual, estas implicaciones clínicas deberían aplicarse con cautela a poblaciones clínicas y a configuraciones de pareja más diversas.
Los hallazgos de este estudio deben interpretarse a la luz de algunas limitaciones. En primer lugar, el diseño transversal impide extraer inferencias causales; por tanto, los efectos observados deben interpretarse como asociaciones y vínculos indirectos, y no como mecanismos direccionales. Se necesitan estudios longitudinales y experimentales para examinar el desarrollo de estos mecanismos a lo largo del tiempo y para comprobar si los cambios en la mentalización covarían con los cambios en el ajuste dentro de la pareja en situaciones de estrés que se producen de forma natural. En segundo lugar, el hecho de centrarse exclusivamente en parejas heterosexuales, casadas en su mayoría, convivientes y no clínicas limita la generalización a otras formas de relación, incluidas las minorías sexuales y las parejas muy conflictivas. La investigación futura debería extender explícitamente este modelo a las parejas del mismo sexo, a muestras clínicas o de alta conflictividad y a parejas con otras formas de convivencia, y comprobar si las vías de medida y estructurales son invariantes entre tipos de pareja y organizaciones de los roles de género. En tercer lugar, como los datos se recogieron en línea, se pidió a los miembros de la pareja que completaran los cuestionarios de forma independiente (es decir, sin comentar los ítems ni completarlos juntos). Sin embargo, no fue posible verificar de forma absoluta la independencia de las respuestas; por tanto, no puede descartarse un riesgo residual de contaminación de las respuestas (y de inflación por método compartido). Los estudios futuros deberían aplicar controles de procedimiento más sólidos (p. ej., enlaces individualizados, marcas de tiempo de cumplimentación, controles de atención o breves ítems de verificación) para garantizar mejor la independencia. En cuarto lugar, las medidas de autoinforme pueden introducir sesgos como la deseabilidad social o las tendencias de respuesta. Además, la medida turca breve de la mentalización (MentS-11) se ha validado muy recientemente; por tanto, conviene replicar los resultados con otras muestras y/o con evaluaciones multimétodo de la mentalización. Los estudios futuros deberían incorporar informes de la pareja, paradigmas de observación estructurada (p. ej., discusiones de conflicto o de resolución de problemas codificadas en cuanto a sensibilidad, escalada/reparación e indicadores de función reflexiva/mentalización) o valoraciones clínicas, con el fin de asegurar la triangulación de los datos y reforzar así la validez. Por último, factores individuales y contextuales no medidos, como los roles de género, los estilos de apego o los valores culturales, también pueden influir en la dinámica de la pareja. Dados los datos existentes sobre su papel en la configuración de las dinámicas relacionales (Sbarra and Whisman 2022), estos moderadores deberían tenerse en cuenta en la investigación futura. Más concretamente, los estudios futuros podrían modelizar la ideología de género/las actitudes hacia los roles y el mantenimiento relacional (trabajo emocional) como moderadores o mediadores paralelos, y examinar si los vínculos entre miembros de la pareja aparecen con más claridad en contextos relevantes para los roles (p. ej., episodios de conflicto) que como asociaciones globales de nivel de rasgo. Estudios futuros con muestras más amplias podrían también comprobar la solidez del patrón tras ajustar por factores sociodemográficos adicionales (p. ej., nivel educativo, nivel socioeconómico, número de hijos e hijas) y explorar posibles efectos no lineales o ligados a la etapa de la relación.
Al explorar los mecanismos de nivel de pareja que vinculan la diferenciación del self y la mentalización con el ajuste diádico, este estudio contribuye a aclarar cómo los sistemas reguladores internos se asocian con las dinámicas relacionales. Los hallazgos sugieren que la conciencia de sí y la gestión de los límites emocionales se vinculan con el ajuste diádico a través de la mentalización, que puede conceptualizarse como un proceso a la vez individual y diádico. En conjunto, estos resultados respaldan las perspectivas sistémicas en terapia de pareja, al mostrar que los recursos psicológicos de cada miembro de la pareja se asocian no solo con su propia evaluación de la relación, sino también con el ajuste diádico declarado por el otro miembro.
Complexe Systémique: puntos clave
El estudio aporta un respaldo empírico a una intuición compartida por Bowen y por los enfoques de la mentalización: poder seguir siendo quien se es dentro del vínculo favorece la capacidad de pensar la mente ajena, lo que a su vez acompaña un mejor ajuste de pareja. El hallazgo más sistémico es el efecto pareja: la mentalización de un miembro de la pareja va de la mano del ajuste del otro, mientras que la diferenciación no «pasa» directamente de un miembro al otro. Para la clínica, esto invita a cultivar en sesión la curiosidad por la experiencia del otro, sin renunciar a acompañar la diferenciación de cada miembro de la pareja. La lectura de género que se propone (las mujeres como «gestoras de la relación») ilumina la carga del trabajo emocional, con el riesgo de naturalizarla. Conviene ser prudente: diseño transversal, medidas de autoinforme, muestra no clínica de parejas heterosexuales casadas en su mayoría y con estudios universitarios, efectos modestos, efecto indirecto marginal en los hombres y una escala de mentalización abreviada recién validada. Para leer junto con el artículo sobre la dependencia y la independencia en la pareja y el artículo sobre los análisis diádicos de la alianza y la satisfacción conyugal.
Notas del original
Agradecimientos. La autoría agradece a la Universidad Işık su apoyo.
Financiación. Esta investigación fue financiada por la Unidad de Coordinación de Proyectos de Investigación Científica de la Universidad Işık (proyecto n.º 23B105).
Declaración. La autoría no tiene nada que declarar.
Declaración ética. Este estudio se llevó a cabo conforme a las normas éticas. Se obtuvo el consentimiento informado de todas las personas participantes, y el protocolo del estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Universidad Işık (aprobación n.º 2024/03, 16 de abril de 2024).
Conflictos de intereses. La autoría declara no tener ningún conflicto de intereses.
Referencias
Abdel-Sater, R. 2022. “Marriage Dissolution in the United States: A Survival Analysis Approach.” Journal of Divorce & Remarriage 63, no. 4: 235–261. https://doi.org/10.1080/10502556.2022.2042788.
Aspiras, O., J. O'Gara, and J. Radunzel. 2025. “Actor–Partner Parenting and Co-Parenting Practices and Youth Resilience During the COVID-19 Pandemic.” Family Process 64, no. 2: e70033. https://doi.org/10.1111/famp.70033.
Ataca, B. 2009. “ Turkish Family Structure and Functioning.” In Perspectives on Human Development, Family, and Culture, edited by S. Bekman and A. Aksu-Koç, 108–125. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/CBO9780511720437.010.
Barthel, A. L., A. Hay, S. N. Doan, and S. G. Hofmann. 2018. “Interpersonal Emotion Regulation: A Review of Social and Developmental Components.” Behaviour Change 35, no. 4: 203–216. https://doi.org/10.1017/bec.2018.19.
Bateman, A., and P. Fonagy. 2016. Mentalization-Based Treatment for Personality Disorders: A Practical Guide. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/med:psych/9780199680375.001.0001.
Bayraktaroğlu, H. T., and E. T. Çakıcı. 2017. “Psychometric Properties of Revised Form Dyadic Adjustment Scale in a Sample From North Cyprus.” International Journal of Educational Science 19, no. 2–3: 113–119. https://doi.org/10.1080/09751122.2017.1393954.
Birthelmer, S., E. Zambrano Garza, T. Pauly, et al. 2025. “Daily Stress-Influence Dynamics Predict Relationship Satisfaction in Post-Stroke Couples.” Frontiers in Psychology 16: 1659945. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2025.1659945.
Bogdan, I., M. N. Turliuc, and O. S. Candel. 2022. “Transition to Parenthood and Marital Satisfaction: A Meta-Analysis.” Frontiers in Psychology 13: 901362. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2022.901362.
Bölükbaşı, A. 2024. “Social Consequences of Demographic Transformation in Turkey.” Uluslararası Anadolu Sosyal Bilimler Dergisi 8, no. 4: 1041–1058. https://doi.org/10.47525/ulasbid.1572932.
Borelli, J. L., K. Ensink, M. L. Gillespie, et al. 2021. “Mothers' Self-Focused Reflective Functioning Interacts With Childhood Experiences of Rejection to Predict Current Romantic Relationship Quality and Parenting Behavior.” Family Process 60, no. 3: 920–934. https://doi.org/10.1111/famp.12603.
Borelli, J. L., A. Slade, C. Pettit, and D. Shai. 2020. “I “Get” You, Babe: Reflective Functioning in Partners Transitioning to Parenthood.” Journal of Social and Personal Relationships 37, no. 6: 1785–1805. https://doi.org/10.1177/0265407520905641.
Bowen, M. 1978. Family Therapy in Clinical Practice. Jason Aronson.
Bühler, J. L., S. Krauss, and U. Orth. 2021. “Development of Relationship Satisfaction Across the Life Span: A Systematic Review and Meta-Analysis.” Psychological Bulletin 147, no. 10: 1012–1053. https://doi.org/10.1037/bul0000342.
Bulanda, J. R., and S. L. Brown. 2007. “Race-Ethnic Differences in Marital Quality and Divorce.” Social Science Research 36, no. 3: 945–967. https://doi.org/10.1016/j.ssresearch.2006.04.001.
Busby, D. M., C. Christensen, D. R. Crane, and J. H. Larson. 1995. “A Revision of the Dyadic Adjustment Scale for Use With Distressed and Nondistressed Couples: Construct Hierarchy and Multidimensional Scales.” Journal of Marital and Family Therapy 21, no. 3: 289–308. https://doi.org/10.1111/j.1752-0606.1995.tb00163.x.
Calatrava, M., M. V. Martins, M. Schweer-Collins, C. Duch-Ceballos, and M. Rodríguez-González. 2022. “Differentiation of Self: A Scoping Review of Bowen Family Systems Theory's Core Construct.” Clinical Psychology Review 91: 102101. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2021.102101.
Cook, W. L., and D. A. Kenny. 2005. “The Actor–Partner Interdependence Model: A Model of Bidirectional Effects in Developmental Studies.” International Journal of Behavioral Development 29, no. 2: 101–109. https://doi.org/10.1080/01650250444000405.
Costa, C. B., and C. P. Mosmann. 2021. “Personality Traits and Marital Adjustment: Interaction Between Intra and Interpersonal Aspects.” Paidéia (Ribeirão Preto) 31: e3107. https://doi.org/10.1590/1982-4327e3107.
Demirci, A. D., R. Aydın, Ö. Korukcu, and K. Kabukcuoğlu. 2022. “Is Marital Adjustment a Way to Increase Women's Identification With the Motherhood Role During Pregnancy?” Health Care for Women International 43, no. 6: 568–582. https://doi.org/10.1080/07399332.2020.1867859.
Diler, Z., and S. Diler. 2022. “Türkiye'de Boşanma Olgusunun Zamansal Değişimi (2001-2021).” International Journal of Social and Humanities Sciences Research 9, no. 89: 2166–2178. https://doi.org/10.26450/jshsr.3305.
Dimitrijević, A., N. Hanak, A. Altaras Dimitrijević, and Z. Jolić Marjanović. 2018. “The Mentalization Scale (MentS): A Self-Report Measure for the Assessment of Mentalizing Capacity.” Journal of Personality Assessment 100, no. 3: 268–280. https://doi.org/10.1080/00223891.2017.1310730.
Dong, S., Q. Dong, H. Chen, and S. Yang. 2022. “Mother's Parenting Stress and Marital Satisfaction During the Parenting Period: Examining the Role of Depression, Solitude, and Time Alone.” Frontiers in Psychology 13: 847419. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2022.847419.
Drake, J. R., N. L. Murdock, J. M. Marszalek, and C. E. Barber. 2015. “Differentiation of Self-Inventory-Short Form: Development and Preliminary Validation.” Contemporary Family Therapy: An International Journal 37, no. 2: 101–112. https://doi.org/10.1007/s10591-015-9329-7.
Ensink, K., M. Bégin, G. Martin-Gagnon, et al. 2023. “Post-Traumatic Stress in the Context of Childhood Maltreatment: Pathways From Attachment Through Mentalizing During the Transition to Parenthood.” Frontiers in Psychology 14: 919736. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2023.919736.
Erdem, G., M. Adli-Isleyen, N. Baltalarlı, and E. Kılıç. 2022. “Low-Income Turkish Mothers' Conceptions and Experiences of Family Life.” Frontiers in Psychology 12: 756278. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.756278.
Erdem, G., and O. Safi. 2018. “A Cultural Lens Approach to Bowen Family Systems Theory: Contributions of Family Change Theory.” Journal of Family Theory & Review 10, no. 2: 469–483. https://doi.org/10.1111/jftr.12258.
Falconier, M. K., and J. B. Jackson. 2020. “Economic Strain and Couple Relationship Functioning: A Meta-Analysis.” International Journal of Stress Management 27, no. 4: 311–325. https://doi.org/10.1037/str0000157.
Finzi-Dottan, R. 2023. “The Role of Fear of Intimacy as Mediator Between Self-Differentiation and Marital Relationship Satisfaction: A Dyadic Model.” Family Journal 31, no. 3: 392–398. https://doi.org/10.1177/10664807231163254.
Fischer, M. S., V. Bhatia, J. L. Baddeley, R. Al-Jabari, and J. Libet. 2018. “Couple Therapy With Veterans: Early Improvements and Predictors of Early Dropout.” Family Process 57, no. 2: 525–538. https://doi.org/10.1111/famp.12308.
Fonagy, P., E. Allison, and C. Campbell. 2019. “ Mentalizing, Resilience, and Epistemic Trust.” In Handbook of Mentalizing in Mental Health Practice, edited by A. W. Bateman and P. Fonagy, 2nd ed., 63–77. American Psychiatric Association Publishing.
Fonagy, P., and P. Luyten. 2009. “A Developmental, Mentalization-Based Approach to the Understanding and Treatment of Borderline Personality Disorder.” Development and Psychopathology 21, no. 4: 1355–1381. https://doi.org/10.1017/S0954579409990198.
Froidevaux, N. M., S. Millwood, H. K. Hecht, et al. 2025. “Attachment Insecurity and Partner Reflective Functioning in the Context of Long-Distance Interracial Romantic Relationships.” Personal Relationships 32, no. 1: e70004. https://doi.org/10.1111/pere.70004.
Frye-Cox, N., L. Ganong, T. Jensen, and M. Coleman. 2021. “Marital Conflict and Health: The Moderating Roles of Emotion Regulation and Marriage Order.” Journal of Divorce & Remarriage 62, no. 6: 450–474. https://doi.org/10.1080/10502556.2021.1925853.
Girme, Y. U., R. E. Jones, C. Fleck, J. A. Simpson, and N. C. Overall. 2021. “Infants' Attachment Insecurity Predicts Attachment-Relevant Emotion Regulation Strategies in Adulthood.” Emotion 21, no. 2: 260–272. https://doi.org/10.1037/emo0000721.
Greenberg, D. M., V. Warrier, A. Abu-Akel, et al. 2023. “Sex and Age Differences in “Theory of Mind” Across 57 Countries Using the English Version of the “Reading the Mind in the Eyes” Test.” Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 120, no. 1: e2022385119. https://doi.org/10.1073/pnas.2022385119.
Greenstein, T. N. 1995. “Gender Ideology, Marital Disruption, and the Employment of Married Women.” Journal of Marriage and Family 57, no. 1: 31–42. https://doi.org/10.2307/353814.
Gürmen, M. S. 2025. “Who Seeks Couple and Family Therapy in Turkey? A Descriptive Analysis From the MFT-PRN.” Contemporary Family Therapy 48: 25–34. https://doi.org/10.1007/s10591-025-09772-w.
Horne, R. M., and M. D. Johnson. 2019. “A Labor of Love? Emotion Work in Intimate Relationships.” Journal of Social and Personal Relationships 36, no. 4: 1190–1209. https://doi.org/10.1177/0265407518756779.
İmamoğlu, E. O., and Z. Karakitapoğlu-Aygün. 2004. “Self-Construals and Values in Different Cultural and Socioeconomic Contexts.” Genetic, Social, and General Psychology Monographs 130, no. 4: 277–306. https://doi.org/10.3200/MONO.130.4.277-306.
Işık, E., and S. Bulduk. 2015. “Psychometric Properties of the Differentiation of Self Inventory-Revised in Turkish Adults.” Journal of Marital and Family Therapy 41, no. 1: 102–112. https://doi.org/10.1111/jmft.12022.
Jiménez-Picón, N., M. Romero-Martín, L. Ramirez-Baena, J. C. Palomo-Lara, and J. Gómez-Salgado. 2021. “Systematic Review of the Relationship Between Couple Dyadic Adjustment and Family Health.” Children 8, no. 6: 491. https://doi.org/10.3390/children8060491.
Kagitcibasi, C. 2002. “A Model of Family Change in Cultural Context.” Online Readings in Psychology and Culture 6, no. 3. https://doi.org/10.9707/2307-0919.1059.
Kagitcibasi, C. 2005. “Autonomy and Relatedness in Cultural Context: Implications for Self and Family.” Journal of Cross-Cultural Psychology 36, no. 4: 403–422. https://doi.org/10.1177/0022022105275959.
Kagitcibasi, C. 2017. Family, Self, and Human Development Across Cultures: Theory and Applications. Routledge.
Kagitcibasi, C., and B. Ataca. 2005. “Value of Children and Family Change: A Three-Decade Portrait From Turkey.” Applied Psychology. An International Review 54, no. 3: 317–337. https://doi.org/10.1111/j.1464-0597.2005.00213.x.
Kagitcibasi, C., and B. Ataca. 2015. “Value of Children, Family Change, and Implications for the Care of the Elderly.” Cross-Cultural Research 49, no. 4: 374–392. https://doi.org/10.1177/1069397115598139.
Kara, A., and D. Ümmet. 2021. “Evli Kadınlarda Evlilik Uyumu Ve Iletişim Becerileri Arasındaki Ilişkinin Incelenmesi.” Academic Platform Journal of Education and Change 4, no. 2: 233–244.
Kerr, M. E., and M. Bowen. 1988. Family Evaluation: An Approach Based on Bowen Theory. Norton & Co.
Kim, H., A. M. Prouty, D. B. Smith, M. Ko, J. L. Wetchler, and J.-E. Oh. 2014. “Differentiation of Self and Its Relationship With Family Functioning in South Koreans.” American Journal of Family Therapy 42, no. 3: 257–265. https://doi.org/10.1080/01926187.2013.838928.
Kim, S., and S. Woo. 2025. “Indirect Effects of Self-Differentiation and Mentalization on Family of Origin Health and Marital Satisfaction Among Korean Adults.” Journal of Marital and Family Therapy 51, no. 1: e12756. https://doi.org/10.1111/jmft.12756.
Kinkead, A., C. Salas, and C. P. Ewert. 2023. “Couples' Extrinsic Emotion Regulation and Dyadic Adjustment: An Actor-Partner Interdependence Model Analysis.” Current Psychology 42: 31619–31633. https://doi.org/10.1007/s12144-022-04188-3.
Lam, C. M., and P. C. Y. Chan-So. 2015. “Validation of the Chinese Version of Differentiation of Self Inventory (C-DSI).” Journal of Marital and Family Therapy 41, no. 1: 86–101. https://doi.org/10.1111/jmft.12031.
Lampis, J., S. Cataudella, M. Agus, A. Busonera, and E. A. Skowron. 2019. “Differentiation of Self and Dyadic Adjustment in Couple Relationships: A Dyadic Analysis Using the Actor-Partner Interdependence Model.” Family Process 58, no. 3: 698–715. https://doi.org/10.1111/famp.12370.
Landolt, S. A., K. Weitkamp, M. Roth, N. M. Sisson, and G. Bodenmann. 2023. “Dyadic Coping and Mental Health in Couples: A Systematic Review.” Clinical Psychology Review 106: 102344. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2023.102344.
Laslo-Roth, R., and S. George-Levi. 2022. “Hopeful Woman, Happy Couple: A Dyadic Model of Hope, Partner Support, and Relationship Satisfaction.” Journal of Happiness Studies 23: 2201–2216. https://doi.org/10.1007/s10902-021-00494-y.
Ledermann, T., S. Macho, and D. A. Kenny. 2011. “Assessing Mediation in Dyadic Data Using the Actor–Partner Interdependence Model.” Structural Equation Modeling 18, no. 4: 595–612. https://doi.org/10.1080/10705511.2011.607099.
Luyten, P., and P. Fonagy. 2015. “The Neurobiology of Mentalizing.” Personality Disorders, Theory, Research, and Treatment 6, no. 4: 366–379. https://doi.org/10.1037/per0000117.
Manzi, C., V. L. Vignoles, C. Regalia, and E. Scabini. 2006. “Cohesion and Enmeshment Revisited: Differentiation, Identity, and Well-Being in Two European Cultures.” Journal of Marriage and Family 68, no. 3: 673–689. https://doi.org/10.1111/j.1741-3737.2006.00282.x.
Mayol-García, Y., B. Gurrentz, and R. M. Kreider. 2021. Number, Timing, and Duration of Marriages and Divorces: 2016 (Current Population Reports, P70–167). U.S. Census Bureau. https://www.census.gov/library/publications/2021/demo/p70-167.html.
Mickelson, K. D., S. T. Claffey, and S. L. Williams. 2006. “The Moderating Role of Gender and Gender Role Attitudes on the Link Between Spousal Support and Marital Quality.” Sex Roles 55, no. 1–2: 73–82. https://doi.org/10.1007/s11199-006-9061-8.
Mozas-Alonso, M., J. Oliver, and A. Berastegui. 2022. “Differentiation of Self and Its Relationship With Marital Satisfaction and Parenting Styles in a Spanish Sample of Adolescents' Parents.” PLoS One 17, no. 3: e0265436. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0265436.
Özgüç, S., and D. Tanrıverdi. 2018. “Relations Between Depression Level and Conflict Resolution Styles, Marital Adjustments of Patients With Major Depression and Their Spouses.” Archives of Psychiatric Nursing 32, no. 3: 337–342. https://doi.org/10.1016/j.apnu.2017.11.022.
Peleg, O. 2008. “The Relation Between Differentiation of Self and Marital Satisfaction: What Can Be Learned From Married People Over the Course of Life?” American Journal of Family Therapy 36, no. 5: 388–401. https://doi.org/10.1080/01926180701804634.
Priest, J. B. 2019. “Examining Differentiation of Self as a Mediator in the Biobehavioral Family Model.” Journal of Marital and Family Therapy 45, no. 1: 161–175. https://doi.org/10.1111/jmft.12301.
Reich-Stiebert, N., L. Froehlich, and J. B. Voltmer. 2023. “Gendered Mental Labor: A Systematic Literature Review on the Cognitive Dimension of Unpaid Work Within the Household and Childcare.” Sex Roles 88: 475–494. https://doi.org/10.1007/s11199-023-01362-0.
Rived-Ocaña, M., M. Calatrava, and M. Rodríguez-González. 2025. “Relational Ethics and Differentiation of Self: An Empirical Study of the Key Constructs of Contextual Theory and Bowen Family Systems Theory.” Family Process 64, no. 1: e70005. https://doi.org/10.1111/famp.70005.
Rizkalla, N., and G. Rahav. 2016. “Differentiation of the Self, Couples' Intimacy, and Marital Satisfaction: A Similar Model for Palestinian and Jewish Married Couples in Israel.” International Journal of the Jurisprudence of the Family 7: 1–32.
Roth, M., F. W. Nussbeck, S. A. Landolt, et al. 2025. “Dyadic Coping and Communication as Predictors of 10-Year Relationship Satisfaction Subgroup Trajectories in Stable Romantic Couples.” Behavioral Sciences 15, no. 10: 1361. https://doi.org/10.3390/bs15101361.
Salehi, H., S. Hoseinian, and S. M. Yazdi. 2021. “The Relationship Between Successful Marriage and Self-Differentiation: The Mediating Role of Cognitive Emotion Regulation.” Journal of Woman and Family Studies 9, no. 4: 63–78.
Sarıkaya, Y., M. Boyacı, T. İlhan, and A. Aldemir. 2018. “Adaptation of the Differentiation of Self Inventory-Short Form (DSI-SF) to Turkish: Validity and Reliability Study.” Bartın University Journal of Faculty of Education 7, no. 2: 365–380. https://doi.org/10.14686/buefad.364196.
Sbarra, D. A., and M. A. Whisman. 2022. “Divorce, Health, and Socioeconomic Status: An Agenda for Psychological Science.” Current Opinion in Psychology 43: 75–78. https://doi.org/10.1016/j.copsyc.2021.06.007.
Schwarzer, N. H., T. Nolte, P. Fonagy, and S. Gingelmaier. 2021. “Mentalizing and Emotion Regulation: Evidence From a Nonclinical Sample.” International Forum of Psychoanalysis 30, no. 1: 34–45. https://doi.org/10.1080/0803706X.2021.1873418.
Schwenck, G. C., S. J. Dawson, D. B. Allsop, and N. O. Rosen. 2022. “Daily Dyadic Coping: Associations With Postpartum Sexual Desire and Sexual and Relationship Satisfaction.” Journal of Social and Personal Relationships 39, no. 12: 3706–3727. https://doi.org/10.1177/02654075221107393.
Şendil, G., and Y. Korkut. 2008. “Evli Çiftlerdeki Çift Uyumu Ve Evlilik Çatışmasının Demografik Özellikler Açısından Incelenmesi.” Psikoloji Çalışmaları 28: 15–34.
Silverio, N., R. Gao, A. I. Skeen, et al. 2025. “The Dyadic Influence of Relationship Hope on Family Functioning.” Family Process 64, no. 2: e70036. https://doi.org/10.1111/famp.70036.
Singh, Y., V. Gupta, and A. K. Srivastava. 2023. “Marital Conflict, Health, and Well-Being Among Couples.” International Journal of Indian Psychology 11, no. 1: 1098–1110.
Skowron, E. A., and M. L. Friedlander. 1998. “The Differentiation of Self Inventory: Development and Initial Validation.” Journal of Counseling Psychology 45, no. 3: 235–246. https://doi.org/10.1037/0022-0167.45.3.235.
Smoliak, O., K. Al-Ali, A. LeCouteur, et al. 2023. “The Third Shift: Addressing Emotion Work in Couple Therapy.” Family Process 62, no. 3: 1006–1023. https://doi.org/10.1111/famp.12906.
Spanier, G. B. 1976. “Measuring Dyadic Adjustment: New Scales for Assessing the Quality of Marriage and Similar Dyads.” Journal of Marriage and the Family 38, no. 1: 15–28. https://doi.org/10.2307/350547.
Stefana, A., S. Damiani, U. Granziol, et al. 2025. “Psychological, Psychiatric, and Behavioral Sciences Measurement Scales: Best Practice Guidelines for Their Development and Validation.” Frontiers in Psychology 15: 1494261. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2024.1494261.
Todosijević, M., and D. Kojić. 2022. “Differentiation of Self as a Predictor of Capacity for Mentalization.” ГОДИШЊАК ЗА ПСИХОЛОГИЈУ 19: 65–79. https://doi.org/10.46630/gpsi.19.2022.04.
Türkiye İstatistik Kurumu. 2025, February 24. “Evlenme ve boşanma istatistikleri, 2024”. https://data.tuik.gov.tr/Bulten/Index?p=Evlenme-ve-Bo%C5%9Fanma-%C4%B0statistikleri-2024-54194&dil=1.
Umberson, D., M. B. Thomeer, A. M. Pollitt, and S. E. Mernitz. 2020. “The Psychological Toll of Emotion Work in Same-Sex and Different-Sex Marital Dyads.” Journal of Marriage and Family 82, no. 4: 1141–1158. https://doi.org/10.1111/jomf.12686.
Uskul, A. K., M. Hynie, and R. N. Lalonde. 2004. “Interdependence as a Mediator Between Culture and Interpersonal Closeness for Euro-Canadians and Turks.” Journal of Cross-Cultural Psychology 35, no. 2: 174–191. https://doi.org/10.1177/0022022103262243.
Uskul, A. K., A. Kirchner-Häusler, V. L. Vignoles, et al. 2023. “Neither Eastern Nor Western: Patterns of Independence and Interdependence in Mediterranean Societies.” Journal of Personality and Social Psychology 125, no. 3: 471–495. https://doi.org/10.1037/pspa0000342.
Ünver, B. 2026. “Development and Validation of a Short Form of the Mentalization Scale (MentS-11): An Evidence-based Measure for Turkish adults.” Cognitive Processing Advance online publication. https://doi.org/10.1007/s10339-026-01335-7.
Wagner-Skacel, J., D. Riedl, H. Kampling, and A. Lampe. 2022. “Mentalization and Dissociation After Adverse Childhood Experiences.” Scientific Reports 12, no. 1: 6809. https://doi.org/10.1038/s41598-022-10787-8.
Wang, Y., and D. Umberson. 2022. “Dyadic Coping and Marital Quality in Same-Sex and Different-Sex Marriages.” Journal of Social and Personal Relationships 40, no. 3: 996–1017. https://doi.org/10.1177/02654075221123096.
Williamson, H. C., J. X. Bornstein, V. Cantu, O. Ciftci, K. A. Farnish, and M. T. Schouweiler. 2022. “How Diverse Are the Samples Used to Study Intimate Relationships? A Systematic Review.” Journal of Social and Personal Relationships 39, no. 4: 1087–1109. https://doi.org/10.1177/02654075211053849.
Williamson, H. C., and J. A. Lavner. 2020. “Trajectories of Marital Satisfaction in Diverse Newlywed Couples.” Social Psychological and Personality Science 11, no. 5: 597–604. https://doi.org/10.1177/1948550619865056.
Wusirige, X. Liang, and Z. Wang. 2025. “The Association Between Marital Satisfaction and Perceived Coparenting in Infancy: A Longitudinal Dyadic Approach.” Family Process 64, no. 1: e13082. https://doi.org/10.1111/famp.13082.
Young, B., and R. B. Seedall. 2024. “Power Dynamics in Couple Relationships: A Review and Applications for Systemic Family Therapists.” Family Process 63, no. 4: 1703–1720. https://doi.org/10.1111/famp.13008.
Yüksel, Ö., and İ. Dağ. 2015. “Kadınlarda Evlilik Uyumu Ve Psikolojik Belirtiler Arasındaki Ilişki: Stresle Baş Etme Biçimleri Ve Toplumsal Cinsiyet Rolü Tutumlarının Aracı Rolleri.” Türk Psikiyatri Dergisi 26, no. 3: 181–188.
Traducción no oficial de Self‐Differentiation and Mentalization in Couple Adjustment: An Actor–Partner Mediation Model, de Buket Ünver, Family Relations, publicación anticipada en línea (2026), doi: 10.1111/fare.70273, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción del artículo original «Self‐Differentiation and Mentalization in Couple Adjustment: An Actor–Partner Mediation Model», publicado en Family Relations (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Ünver, B. (2026). Self‐Differentiation and Mentalization in Couple Adjustment: An Actor–Partner Mediation Model. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/self-differentiation-and-mentalization-in-couple-adjustment (Obra original publicada en 2026 en Family Relations, Early View, e70273 (2026); republicada en 2026 por Family Relations, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/fare.70273)
Para profundizar