Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Child and Family Studies · Duelo
Cuando un niño o una niña pierde a una persona cercana en un accidente de tráfico, ¿importa la manera en que su madre o su padre habla de la pérdida? Un equipo neerlandés observó a veinte díadas formadas por una figura parental y su hijo o hija mientras conversaban sobre la muerte. La crítica parental va de la mano de más depresión y estrés postraumático en la persona menor; las valoraciones positivas de la pérdida, de menos depresión y una mejor calidad de vida.
Traducción no oficial al español de The Role of Parental Expressed Emotion and Loss-Specific Parental Responses in Children’s Loss-Related Outcomes Following Traumatic Loss: A Mixed-Methods Observational Study, de Iris van Dijk, Lonneke I. M. Lenferink, Lisanne Asberg, Jos de Keijser y Paul A. Boelen, publicado en Journal of Child and Family Studies (Springer) (2026), doi: 10.1007/s10826-026-03380-4, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas; el material complementario en línea no se reproduce. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
La crítica parental puede actuar como un factor perjudicial para la depresión y el estrés postraumático.
Iris van Dijk, Lonneke I. M. Lenferink, Lisanne Asberg, Jos de Keijser y Paul A. Boelen
Resumen
Existe un creciente corpus de literatura sobre el impacto de la crianza en los resultados psicológicos de niños, niñas y adolescentes en duelo. La mayoría de los estudios se centran en una crianza positiva entendida en sentido amplio (p. ej., la calidez). La investigación sobre la emoción expresada (EE) parental (es decir, falta de apoyo emocional, mayor intrusividad, irritación y crítica) y sobre las respuestas parentales específicas a la pérdida (p. ej., valoraciones parentales positivas o negativas asociadas a la pérdida o a la persona perdida) sigue siendo limitada. Este estudio exploró cómo la EE parental y las respuestas parentales específicas a la pérdida se relacionan con los resultados de la población infantil relacionados con la pérdida (es decir, duelo prolongado, depresión y estrés postraumático [PTS], y calidad de vida relacionada con la salud [HRQoL]) en el contexto de una pérdida traumática. Participaron veinte díadas formadas por una figura parental y su hijo o hija que habían perdido a una persona cercana en un accidente de tráfico (las personas jóvenes tenían entre 8 y 18 años (Mdn = 13.50); el 55% había perdido a su madre o a su padre). Las figuras parentales completaron el cuestionario Level of Expressed Emotion. Se codificaron las respuestas parentales específicas a la pérdida —valoraciones y estrategias de afrontamiento— durante una interacción parento-filial de 20 minutos sobre la pérdida. Los resultados infantiles relacionados con la pérdida se evaluaron mediante puntuaciones autoinformadas basadas en entrevistas. Planteamos la hipótesis de que una mayor EE parental y unas respuestas parentales negativas específicas a la pérdida se asociarían con peores resultados en la infancia, mientras que las respuestas parentales positivas específicas a la pérdida mostrarían el patrón opuesto. Las correlaciones bayesianas τ de Kendall mostraron que la crítica parental se asociaba positivamente con la depresión y el PTS de los menores, y que las valoraciones positivas específicas a la pérdida se asociaban negativamente con la depresión y positivamente con la HRQoL. Aunque la pequeña escala del estudio aconseja cautela en la interpretación, los hallazgos sugieren que la crítica parental puede ser perjudicial, mientras que las valoraciones positivas relacionadas con la pérdida parecen beneficiosas para ciertos resultados relacionados con la pérdida.
Palabras clave: Comunicación parento-filial, Crianza, Pérdida traumática, Duelo prolongado, Estrés postraumático
Aspectos destacados
Niñas, niños y adolescentes que pierden a una persona cercana en accidentes de tráfico, que causan aproximadamente 1,19 millones de muertes al año en todo el mundo (Foreman et al., 2018; World Health Organization [WHO], 2023), se enfrentan a una forma de duelo repentina y violenta. Estas pérdidas traumáticas pueden suponer riesgos para su ajuste psicológico; en particular, cuando las muertes son repentinas e inesperadas, el duelo en la infancia se ha vinculado a consecuencias psicológicas duraderas (Berg et al., 2016; Melhem & Brent, 2016; Melhem et al., 2008). Un posible desenlace es el duelo prolongado (PG, por sus siglas en inglés), que implica angustia de separación y síntomas como la soledad y el embotamiento. El trastorno de PG está reconocido en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición, texto revisado (DSM-5-TR; American Psychiatric Association [APA], 2022), cuyos síntomas causan un deterioro significativo al menos seis meses (12 meses en personas adultas) después de la pérdida. La pérdida traumática también se ha asociado con un mayor riesgo de síntomas de depresión y de estrés postraumático (PTS) en la infancia (Boelen et al., 2023; Melhem et al., 2011).
Desde una perspectiva cognitivo-conductual, la psicopatología posterior a una pérdida traumática puede explicarse en parte por una sensación de irrealidad respecto a la pérdida, cogniciones negativas, interpretaciones catastrofistas de las reacciones de duelo y conductas de evitación (Boelen et al., 2006). En personas adultas en duelo, se ha demostrado que estos procesos median las asociaciones entre la pérdida violenta y los síntomas de PG, depresión y PTS (Boelen et al., 2015). A pesar de la elevada incidencia de accidentes de tráfico mortales y de los posibles riesgos psicológicos asociados para niños y niñas en duelo, la investigación sobre su impacto en la infancia sigue siendo limitada (Huang et al., 2016).
El duelo suele vivirse en un contexto interpersonal de amistades, cultura y familia (Alvis et al., 2023; Kaplow et al., 2013). En el contexto familiar, la crianza positiva, caracterizada por la calidez, una disciplina coherente y el apoyo emocional, se asocia con mejores resultados psicológicos en niños, niñas y adolescentes en duelo (Haine et al., 2008; Kwok et al., 2005; Morris et al., 2016; Shapiro et al., 2014). También se ha demostrado que las intervenciones que refuerzan la crianza positiva reducen los síntomas psicológicos en la infancia (Sandler et al., 2018).
Cabe destacar que una crianza poco útil puede desempeñar un papel más importante que la crianza positiva en contextos en los que la infancia afronta acontecimientos potencialmente traumáticos (PTE, por sus siglas en inglés) (Afzal et al., 2023). La emoción expresada (EE) parental puede ser especialmente importante. La EE en la crianza refleja el clima emocional de las interacciones parento-filiales: una EE más alta indica más crítica, hostilidad y sobreimplicación emocional hacia el niño o la niña (Fahrer et al., 2022; Peris & Miklowitz, 2015). Una EE más alta se ha vinculado de forma sistemática con diversos problemas de salud mental en la infancia, entre ellos los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad (Fahrer et al., 2022; Peris & Miklowitz, 2015). Esto puede deberse en parte a que una EE más alta puede actuar como estresor e interactuar con la vulnerabilidad y la reactividad al estrés de la persona menor (Fahrer et al., 2022). En el contexto de una pérdida traumática, esto puede ser especialmente pertinente, ya que la infancia puede experimentar ya un estrés y una vulnerabilidad elevados debido a una pérdida repentina y violenta, mientras que el trauma acumulado y los recordatorios de la pérdida pueden tensar aún más las respuestas emocionales de las figuras parentales (Layne et al., 2017). La investigación sobre el vínculo entre la EE parental y los resultados infantiles relacionados con la pérdida sigue siendo limitada. Examinar este vínculo es importante por razones tanto teóricas como clínicas, ya que la crianza representa un objetivo potencialmente modificable para la intervención terapéutica (Goodman et al., 2020).
La EE parental abarca un patrón amplio de actitudes y comportamientos parentales en la comunicación parento-filial en general. En cambio, las respuestas parentales específicas a la pérdida pueden incluir tanto respuestas de apoyo como respuestas poco útiles propias de la comunicación parento-filial sobre la pérdida. La investigación muestra que unas respuestas parentales específicas a la pérdida cálidas, implicadas y sensibles se asocian con niveles más bajos de síntomas de PG y depresión en niños y niñas cuyo padre había fallecido recientemente (Shapiro et al., 2014). En cambio, las conductas parentales de evitación específicas a la pérdida, como la reticencia a mencionar a la persona fallecida o el malestar al hablar de la pérdida, se han vinculado con niveles elevados de PG, PTS y depresión en la infancia (Alvis et al., 2020). Sin embargo, se sabe menos sobre si las valoraciones parentales de la pérdida y su fomento activo de un afrontamiento de aproximación o de evitación durante las conversaciones sobre la pérdida se asocian con el funcionamiento psicológico de niños, niñas y adolescentes.
En la literatura sobre la ansiedad infantil y el trastorno de PTS, estos procesos se describen como respuestas parentales cognitivo-conductuales y se han implicado en el desarrollo y el mantenimiento de los síntomas psicológicos en la infancia (p. ej., Afzal et al., TS2023; Hiller et al., 2018; Percy et al., 2016). En un estudio de Hiller et al. (2018), las figuras parentales conversaron con sus hijos e hijas sobre un incidente por el que el niño o la niña había sido llevado a urgencias tras un accidente. El equipo investigador constató que las descripciones parentales de la urgencia como algo muy amenazante se vinculaban con un mayor PTS en la infancia, al igual que el fomento parental de la evitación (p. ej., decir «Sí, mejor alejémonos de los árboles» después de que el niño o la niña expresara miedo a trepar a los árboles tras haber sido hospitalizado por una caída desde un árbol). Estas conductas de evitación y valoraciones negativas pueden impedir que la persona menor se enfrente a los estímulos relacionados con el trauma y aborde sus propias valoraciones negativas, lo que podría transmitirle estos patrones de respuesta parentales (Afzal et al., 2023; Hiller et al., 2018; Williamson et al., 2017). Estos hallazgos concuerdan con los modelos cognitivo-conductuales del trastorno de PTS, que subrayan el papel de las valoraciones de amenaza y de las conductas de evitación en el desarrollo y el mantenimiento de los síntomas (Ehlers & Clark, 2000). Dado el solapamiento conceptual entre el marco cognitivo-conductual del trastorno de PG y los modelos del trastorno de PTS (Boelen et al., 2006), las valoraciones parentales y el fomento de conductas de afrontamiento, tal como se expresan durante la interacción con el niño o la niña, también podrían explicar parte de la variabilidad en el funcionamiento psicológico infantil tras la pérdida. Sin embargo, si este es el caso sigue estando poco estudiado.
La investigación estudia cada vez más las respuestas parentales en tiempo real mediante métodos observacionales. A diferencia de los autoinformes, estos métodos ayudan a captar matices de las interacciones parento-filiales que de otro modo podrían pasar desapercibidos (Marsac & Kassam-Adams, 2016). Los enfoques observacionales son también más fiables, porque reducen el impacto de los sesgos subjetivos y de memoria que suelen estar presentes al informar sobre las interacciones parento-filiales, dado que estas interacciones son por lo general breves e inconscientes (Herbers et al., 2017; Morsbach & Prinz, 2006). El valor de los métodos observacionales resulta especialmente relevante dada la variabilidad de los hallazgos sobre el vínculo entre los comportamientos de crianza y los resultados relacionados con la pérdida y el trauma, que a menudo difieren según que los datos procedan de informes de la figura parental o de la persona menor (Afzal et al., 2023; Boelen & Spuij, 2024). Se han utilizado tareas observacionales en las que la figura parental y el niño o la niña hablan de la pérdida para estudiar el uso parental de palabras emocionales positivas y la calidad de una comunicación eficaz (Shapiro et al., 2014; Wardecker et al., 2017). Sin embargo, todavía no se han utilizado este tipo de tareas para examinar las respuestas parentales cognitivo-conductuales específicas a la pérdida, como la manera en que las figuras parentales interpretan la pérdida o fomentan estrategias de afrontamiento.
El presente estudio pretendía subsanar estas lagunas de la literatura examinando, por primera vez y de manera exploratoria, cómo la EE parental y las respuestas parentales cognitivo-conductuales específicas a la pérdida se relacionan con los resultados psicológicos infantiles tras una pérdida traumática, dentro de un marco diádico de métodos mixtos. En primer lugar, nos centramos en las dimensiones de la EE parental informadas por las propias figuras parentales y en sus asociaciones con los resultados infantiles relacionados con la pérdida (es decir, PG y resultados relacionados: PTS y depresión, así como calidad de vida relacionada con la salud; HRQoL). En segundo lugar, nos propusimos adaptar un esquema de codificación existente (Hiller et al., 2018) para categorizar las respuestas parentales específicas a la pérdida a partir de investigaciones previas. Entre ellas se encuentran las respuestas parentales cognitivo-conductuales a la pérdida: el fomento de estrategias de afrontamiento (es decir, evitación o aproximación) y la expresión de valoraciones (es decir, positivas o negativas). A continuación, exploramos cómo se relacionan estas respuestas parentales específicas a la pérdida con los resultados infantiles relacionados con la pérdida.
Esperábamos que niveles altos en las dimensiones de la EE (es decir, falta de apoyo emocional, más intrusividad, más irritación y más crítica), así como el fomento parental de la evitación y las valoraciones parentales negativas, se asociaran positivamente con el PG, la depresión y el PTS de los menores, y negativamente con su HRQoL. Además, planteamos la hipótesis de que el fomento parental de la aproximación y las valoraciones positivas se relacionarían negativamente con el PG, la depresión y el PTS en la infancia, y positivamente con su HRQoL. Dada la escasa investigación en este ámbito, no teníamos expectativas específicas sobre la contribución relativa de las dimensiones de la EE y de las respuestas específicas a la pérdida para explicar las diferencias en los resultados infantiles.
Este estudio se llevó a cabo en los Países Bajos y forma parte del proyecto neerlandés «TrafVic Kids», centrado en las consecuencias psicológicas de perder a una persona cercana en un accidente de tráfico y en la atención posterior. Se obtuvo la aprobación ética del comité de ética de la Facultad de Ciencias Sociales y del Comportamiento de la Universidad de Utrecht (número de identificación: 21-0140). Participaron niños, niñas y adolescentes de 8 a 18 años, junto con sus figuras parentales, que habían perdido a una persona cercana en un accidente de tráfico al menos seis meses antes. El reclutamiento combinó diversas estrategias, como el contacto con participantes de un proyecto similar con personas adultas en duelo, la difusión en redes sociales y entre organizaciones de salud mental, profesionales de la clínica, organizaciones de apoyo (entre iguales) y centros escolares, el muestreo en bola de nieve y un cuestionario en línea accesible a través de un sitio web sobre el duelo.
Una figura parental participó en el estudio junto con su hijo o hija. Las figuras parentales podían participar varias veces si participaba más de un hijo o hija. Se obtuvo el consentimiento informado activo de las personas menores (a partir de 12 años) y de sus figuras parentales o personas cuidadoras (cuando la persona menor tenía 15 años o menos). Niños, niñas y adolescentes participaron en una entrevista en línea a través de Microsoft Teams, de hasta 90 min, que incluía las medidas descritas a continuación. Las figuras parentales completaron medidas en línea, también descritas más abajo. En la última parte de la entrevista, las díadas parento-filiales participaron en una tarea narrativa conjunta.
Para evaluar la EE parental se utilizó la versión parental del cuestionario Level of Expressed Emotion (LEE; Cole y Kazarian (1988). El LEE consta de 38 ítems. Se pidió a las figuras parentales que valoraran en qué medida cada afirmación describía con exactitud su comportamiento hacia su hijo o hija durante los últimos tres meses, en una escala de cuatro puntos de 1 = falso a 4 = verdadero. Si participaban con varios hijos o hijas, se les preguntaba si sus respuestas a las afirmaciones diferían de un hijo o hija a otro. En caso contrario, se aplicaron las mismas respuestas en las dimensiones de la EE a todos ellos. Algunos ítems se recodifican al puntuar el cuestionario. Las puntuaciones más altas reflejan un mayor nivel percibido en las dimensiones de la EE: falta de apoyo emocional (19 ítems, p. ej., «Muestro comprensión cuando mi hijo o hija comete un error», tras la recodificación), intrusividad (7 ítems, p. ej., «Necesito saberlo todo de mi hijo o hija»), irritación (7 ítems, p. ej., «Me irrito cuando las cosas no van bien») y crítica (5 ítems, p. ej., «Intento cambiar a mi hijo o hija»). En nuestros análisis tuvimos en cuenta las cuatro dimensiones de la EE. Investigaciones previas han confirmado que el LEE presenta propiedades psicométricas sólidas (Hale et al., 2011). En este estudio, el alfa de Cronbach de las cuatro dimensiones del LEE fue: 0.68 para la falta de apoyo emocional, 0.90 para la intrusividad, 0.80 para la irritación y 0.63 para la crítica.
Las figuras parentales y sus hijos e hijas mantuvieron una conversación sobre la muerte de una persona cercana a raíz de un accidente de tráfico. Se siguió el mismo procedimiento que en Hiller et al. (2018), con pequeños ajustes para adaptarlo al contexto de la pérdida de una persona cercana en un accidente de tráfico. Se indicó a las díadas que empezaran la conversación hablando de los momentos inmediatamente anteriores al suceso y que incluyeran cualquier detalle posterior que consideraran importante. A continuación se les proporcionaron once consignas (p. ej., «¿Qué pensaste en el momento en que te enteraste de que ____ había muerto?»). No había límite de tiempo. De media, la tarea duró unos 20 min. La persona investigadora no estaba presente durante la tarea, pero sí disponible a través de la función de chat para enviar las consignas y responder a preguntas. Antes de la tarea, se pidió a cada miembro de la díada que evaluara su estado emocional del momento en dos escalas visuales analógicas de 0 a 10 (es decir, sin angustia – con mucha angustia, y relajado – agitado/estresado). Después de la tarea, la persona investigadora volvió a la reunión virtual y pidió tanto a la figura parental como al niño o la niña que volvieran a evaluar su estado emocional. Esta información solo se utilizó para detectar posibles reacciones emocionales intensas y ofrecer apoyo si era necesario, y no se empleó en los análisis. Véase https://osf.io/bszdk para el procedimiento completo.
El PG en la infancia se evaluó con el TGI-K-CA (Van Dijk et al., 2023). Esta entrevista de 16 ítems permite el cribado del trastorno de PG según los criterios tanto del DSM-5-TR como de la CIE-11. En este estudio se utilizaron los once ítems correspondientes a los síntomas del DSM-5-TR (sin el criterio D). Para los dos ítems que miden el dolor emocional, se utilizó la puntuación más alta de ambos para evaluar el síntoma «Dolor emocional intenso». Niños, niñas y adolescentes valoraron la frecuencia de cada síntoma durante el último mes en escalas Likert de 5 puntos (1 = nunca, 5 = siempre). Un ejemplo de ítem es «Durante el último mes, ¿te sentiste muy solo o sola por la muerte de ____?». Las puntuaciones oscilan entre 10 y 50 (excluido el ítem de deterioro funcional). Una clasificación de probable trastorno de PG puede indicarse con una puntuación ≥ 3 (en consonancia con investigaciones anteriores, p. ej., Heeke et al., 2023; Lenferink et al., 2017) en al menos un ítem que represente el criterio B, en al menos tres de los ocho ítems que representan los ocho síntomas del criterio C, y en el ítem que representa el criterio D. El alfa de Cronbach para los ítems del DSM-5-TR fue de 0.92.
Para evaluar la depresión en la infancia se utilizó el Patient Health Questionnaire-9 Modified for Teens (PHQ-9 M; Aggarwal et al., 2017). La medida incluye nueve ítems, cada uno de los cuales representa un síntoma del DSM-IV del trastorno depresivo mayor (MDD, por sus siglas en inglés). El PHQ-9 M se tradujo del inglés al neerlandés mediante traducción directa e inversa por dos personas traductoras independientes (véase: https://osf.io/5xuaf). Niños, niñas y adolescentes valoraron en qué medida habían experimentado un síntoma durante la última semana (por ejemplo, «¿Tuviste poco interés o placer en hacer cosas?»). Las respuestas se dan en una escala Likert de 4 puntos, de 0 = nada en absoluto a 3 = casi todos los días. Las puntuaciones oscilan entre 0 y 27. Puede utilizarse un punto de corte de 11 para indicar un probable MDD en jóvenes (Richardson et al., 2010). El PHQ-9 M presenta cualidades psicométricas adecuadas (Nandakumar et al., 2019). En el presente estudio, el alfa de Cronbach fue de 0.82.
El PTS infantil se midió con la Child PTSD Symptom Scale for DSM-5 – Self Report (CPSS-5-SR; Foa et al., 2018). Este cuestionario de 27 ítems incluye 20 ítems que evalúan los síntomas del trastorno de PTS según el DSM-5 y siete ítems que evalúan el deterioro funcional. En este estudio solo se utilizaron los ítems de síntomas de PTS. La medida se tradujo del inglés al neerlandés mediante traducción directa e inversa por dos personas traductoras independientes (véase: https://osf.io/6p4sq). Niños, niñas y adolescentes valoraron la frecuencia de un síntoma durante el último mes en una escala Likert de 4 puntos (0 = nada en absoluto, 4 = seis o más veces por semana/grave). Un ejemplo es «Tener malos sueños o pesadillas». Las puntuaciones oscilan entre 0 y 80. Una puntuación de 31 puede utilizarse como punto de corte para una clasificación de probable trastorno de estrés postraumático (Foa et al., 2018). La investigación muestra que la CPSS-5-SR tiene buenas cualidades psicométricas (Foa et al., 2018). En el presente estudio, el alfa de Cronbach fue de 0.93.
La HRQoL de niños, niñas y adolescentes se evaluó con el KIDSCREEN-27 (Ravens-Sieberer et al., 2007). Este cuestionario de 27 ítems evalúa cinco dominios de la HRQoL: bienestar físico, bienestar psicológico, autonomía y relación con las figuras parentales, apoyo social y amistades, y escuela. Cada ítem mide la frecuencia de comportamientos y sentimientos o la intensidad de actitudes, con un periodo de referencia de la última semana. Las categorías de respuesta iban de 1 = mala a 5 = excelente, de 1 = nada en absoluto a 5 = muchísimo, o de 1 = nunca a 5 = siempre, según el ítem. Las puntuaciones oscilan entre 27 y 135. Las puntuaciones más altas indican una mayor HRQoL, una vez recodificados cuatro ítems formulados en negativo. La investigación muestra que el KIDSCREEN-27 es válido para niños, niñas y adolescentes de 8 a 18 años y que presenta una buena fiabilidad test-retest y una buena consistencia interna (Ravens-Sieberer et al., 2007). El alfa de Cronbach del KIDSCREEN-27 en el presente estudio fue de 0.92.
Se evaluaron variables demográficas (edad, género, nivel educativo): las figuras parentales informaron sobre sí mismas y las personas menores, sobre sí mismas. Las variables relacionadas con la pérdida (p. ej., tiempo transcurrido desde la pérdida, naturaleza del accidente de tráfico) fueron informadas por la figura parental.
Las conversaciones de la tarea narrativa conjunta se grabaron en vídeo y se transcribieron, y las intervenciones parentales se dividieron en unidades codificables, denominadas «fragmentos» (chunks), siguiendo el manual de codificación de Hiller et al. (2018). Cada fragmento representaba una proposición o un único pensamiento. También nos basamos en el esquema de codificación desarrollado por Hiller et al. (2018), que se apoya en trabajos consolidados del campo de la ansiedad infantil. Su objetivo es categorizar las respuestas parentales ante experiencias que asustan a niños y niñas, como las que acaban en una visita a urgencias.
En el esquema de codificación, las respuestas parentales relacionadas con la pérdida se agrupan en cuatro categorías generales: (1) Evitación, que incluye afirmaciones que fomentan la evitación cognitiva o conductual, como «No tenemos por qué hablar de ello»; (2) Aproximación, que incluye afirmaciones que promueven la aproximación cognitiva o conductual, como «Hablar de ello te ayudará»; (3) Valoraciones negativas, que incluyen afirmaciones que evalúan negativamente la pérdida o sus consecuencias, como culpar al niño o a la niña, enfatizar amenazas externas o percibir un cambio permanente, por ejemplo «No creo que nuestra familia vuelva a ser nunca la misma»; y (4) Valoraciones positivas, que engloban afirmaciones que minimizan la amenaza, evitan la culpa o la crítica, promueven la autonomía o respaldan un cambio temporal, positivo o la ausencia de cambio, como «Lo has afrontado muy bien por tu cuenta». Introdujimos varios ajustes en el esquema de codificación para adaptarlo al duelo tras un accidente de tráfico. Para ello se combinó un método deductivo (aplicación del esquema de codificación predefinido) con un método inductivo (modificación o desarrollo de códigos a partir de los datos) (Braun & Clarke, 2006). Véase https://osf.io/ruqcn para el manual de codificación y el Material complementario A para información más detallada sobre el desarrollo del esquema de codificación.
La codificación la realizó en ATLAS.ti 24 (ATLAS.ti Scientific Software Development GmbH, 2024) la primera autora, en diálogo regular con el último autor para afinar el esquema de codificación. La fiabilidad interjueces se calculó sobre el 25% de las transcripciones, codificadas por la primera autora y por la tercera autora (previamente formada). Se utilizó el α de Krippendorff como índice de fiabilidad interjueces porque, a diferencia de índices como el κ de Cohen, tiene en cuenta la probabilidad de que las personas codificadoras coincidan por azar a partir de los patrones globales de los datos, y no de las preferencias individuales de cada codificador o codificadora (Krippendorff, 2004). Los valores ≥ 0.50 se consideraron aceptables, en consonancia con la investigación sobre la memoria traumática (Kozina et al., 2019). Las discrepancias se resolvieron mediante discusión. Para cada transcripción se calculó el número total de fragmentos parentales (excluidos los fragmentos irrelevantes como «eh»), que se utilizó para calcular la frecuencia relativa de cada una de las categorías de codificación.
Se calcularon estadísticos descriptivos para todas las variables, incluidas las dimensiones de la EE, las respuestas parentales específicas a la pérdida y los resultados infantiles (síntomas de PTS, PG y depresión, y HRQoL). Realizamos correlaciones bayesianas τ de Kendall con las distribuciones a priori por defecto de JASP 0.18.3 (JASP Team, 2024) para examinar las asociaciones de los resultados infantiles relacionados con la pérdida con las dimensiones de la EE, así como con la frecuencia relativa de las respuestas parentales específicas a la pérdida. Se realizaron análisis bayesianos porque pueden ser más precisos que la estadística frecuentista cuando el tamaño muestral es relativamente pequeño (Natesan, 2015; Van De Schoot et al., 2017). La τ de Kendall es un método de correlación no paramétrico que no requiere una distribución normal de los datos (El-Hashash & Hassan, 2022). Los valores de τ ≤ 0.20 se consideraron débiles, τ > 0.20 ≤ 0.34 moderados y > 0.34 fuertes (Gilpin, 1993). Se utilizó el factor de Bayes (BF) para cuantificar el apoyo a la hipótesis alternativa (es decir, que existe una relación entre las dos variables consideradas). Por ejemplo, si BF = 2, la hipótesis alternativa recibe el doble de apoyo que la hipótesis nula (es decir, que no existe relación entre estas dos variables).
La tabla 1 presenta las características de la muestra. La muestra incluyó 20 díadas parento-filiales; las figuras parentales (87.5% madres) tenían una mediana de edad de 46.00 años (SD = 5.57) y las personas menores (50% niñas) una mediana de edad de 13.50 años (SD = 3.44). Tres figuras parentales (15.0%) participaron varias veces en la tarea de interacción, cada vez con un hijo o hija diferente. La mayoría de las pérdidas correspondían a la muerte de la madre o el padre (55.0%) o de una hermana o un hermano (25.0%) en el caso de las personas menores, y de la pareja (41.2%) o de un hijo o hija (29.4%) en el caso de las figuras parentales. Las personas fallecidas viajaban con mayor frecuencia en coche o en bicicleta. La mediana del tiempo transcurrido desde la pérdida era de 42.56 meses (SD = 52.29). Aproximadamente la mitad de las personas menores había recibido apoyo psicológico relacionado con la pérdida. Ninguna de las figuras parentales que participaron con varios hijos o hijas indicó diferencias en sus respuestas al LEE según cada uno de ellos. Tres personas menores (15.0%) cumplían la clasificación de probable trastorno de PG, cuatro (20.0%) la de probable trastorno de PTS y siete (35.0%) la de probable MDD.
Tabla 1 Características de la muestra de díadas parento-filiales
aUna figura parental no completó las medidas cuantitativas, por lo que n = 16
bSolo se incluyen díadas únicas en los cálculos para evitar sesgos en los estadísticos descriptivos; en el caso de las figuras parentales que participaron con más de un hijo o hija, su información se contabilizó una sola vez
cPara las figuras parentales, el nivel educativo más alto alcanzado; para las personas menores, el nivel educativo que cursan actualmente
dSe refiere a las personas fallecidas cuya pérdida se abordó durante la tarea narrativa conjunta
Las correlaciones bayesianas τ de Kendall, presentadas en la tabla 2, secc. 1, indicaron que la crítica parental informada por las figuras parentales mostraba asociaciones fuertes con la depresión (τ = 0.37, BF = 3.07) y el PTS (τ = 0.37, BF = 2.92) de las personas menores. Esto sugiere que estas asociaciones eran aproximadamente 3 veces más probables que la ausencia de asociación. Para todas las demás dimensiones de la EE, incluidas la falta de apoyo emocional, la intrusividad y la irritación, los BF indicaron una evidencia débil o insignificante de asociaciones con los resultados infantiles, con BF inferiores a 1.3.
Tabla 2 Resultados de los análisis bayesianos de las asociaciones entre la emoción expresada parental, las respuestas parentales específicas a la pérdida y los resultados infantiles relacionados con la pérdida
En la tabla 3 se presenta una visión general de las respuestas parentales específicas a la pérdida, con sus definiciones, ejemplos, fiabilidades interjueces y frecuencias relativas en la muestra. En el conjunto de las interacciones, el número de fragmentos osciló entre 133 y 1214 (Md = 322.5; visión general por díada en el Material complementario B). Las figuras parentales expresaron con mayor frecuencia valoraciones positivas asociadas a la pérdida o a la persona perdida a lo largo de toda la interacción con su hijo o hija, seguidas de valoraciones negativas, luego del fomento de la evitación y, por último, del fomento de la aproximación. Aunque las frecuencias de las conductas de evitación y de aproximación eran bajas, estas respuestas no estaban del todo ausentes, por lo que se realizaron igualmente análisis correlacionales para examinar posibles relaciones con los resultados infantiles relacionados con la pérdida.
Tabla 3 Visión general de los códigos
1Frecuencia relativa = (frecuencia absoluta / número total de fragmentos de una transcripción) × 100
Las correlaciones bayesianas τ de Kendall, presentadas en la tabla 2, secc. 2, indicaron que la expresión parental de relativamente más valoraciones positivas asociadas a la pérdida o a la persona perdida se asociaba fuertemente con que las personas menores informaran de menos depresión (τ = −0.36, BF = 2.79) y de una mayor HRQoL (τ = 0.47, BF = 13.74). Esto significa que estas asociaciones eran unas 3 y 14 veces más probables que la ausencia de asociación. No hubo evidencia de relación entre la frecuencia relativa de valoraciones positivas y el PTS (BF = 0.66) o el PG (BF = 0.58) de las personas menores. Las frecuencias relativas de valoraciones negativas, evitación y aproximación no mostraron evidencia de asociación con ninguno de los resultados infantiles, con todos los BF por debajo de 1.0.
Este estudio examinó el papel de la crianza en los resultados psicológicos de niños, niñas y adolescentes tras una pérdida traumática debida a un accidente de tráfico. En concreto, se centró en (1) las dimensiones de la EE parental informadas por las figuras parentales y (2) las respuestas parentales específicas a la pérdida expresadas durante la interacción con el niño o la niña (es decir, el fomento de estrategias de afrontamiento y las valoraciones en torno a la pérdida). A diferencia de investigaciones anteriores basadas en el autoinforme, este estudio combinó métodos de autoinforme y de observación con el fin de captar la crianza de manera más precisa y fiable. El papel de la crianza se examinó en relación con el PG, la depresión, el PTS y la HRQoL de las personas menores.
En parte de acuerdo con lo esperado, los hallazgos muestran que únicamente la crítica parental informada por las figuras parentales, como dimensión de la EE, se asociaba positivamente tanto con la depresión como con el PTS en la infancia. Esto concuerda con estudios previos que, aunque no se centraban en el duelo, han mostrado una fuerte asociación entre la EE (especialmente la crítica parental) y la depresión infantil (Braet et al., 2013; Nelemans et al., 2014; Tompson et al., 2010). La crítica puede acentuar las autoevaluaciones negativas y la autoculpabilización que caracterizan la depresión (Garnefski & Kraaij, 2018), probablemente a través de la interiorización de cogniciones negativas sobre uno mismo y de una regulación emocional deteriorada (Berla et al., 2021).
El solapamiento entre depresión y PTS (p. ej., distorsión cognitiva y autoevaluaciones negativas; Wang et al., 2024) puede explicar por qué la crítica parental se relaciona tanto con la depresión como con el PTS en la infancia. Además, de forma especulativa, la crítica parental contribuiría a la hiperactivación asociada al PTS, dado el vínculo entre la crítica parental y las regiones neuronales de la activación emocional (Chaplin et al., 2021). Aunque la EE (en particular la crítica parental) está relacionada con distintos tipos de psicopatología infantil (Peris & Miklowitz, 2015), este estudio sugiere que el PG y la HRQoL asociada son menos sensibles a la crítica parental. Es posible que, aunque niños y niñas puedan formar nuevos vínculos de apego con otras personas que cumplan las mismas funciones de apego que la persona cercana (Mısırlı & Karakuş, 2024), quienes presentan PG sigan tan absortos en la persona perdida que presten menos atención a otras relaciones, incluidas las que mantienen con sus figuras parentales. Se trata de explicaciones tentativas que deben ponerse a prueba en investigaciones futuras. Una explicación metodológica podría ser que las asociaciones entre la crítica parental y la depresión y el PTS infantiles fueran más fuertes que en el caso del PG porque, en nuestra muestra, los niveles de síntomas de depresión y de PTS eran algo más altos que los de PG. En cuanto al vínculo entre la crítica parental y la HRQoL infantil, la investigación sugiere que los factores directamente relacionados con el niño o la niña —como una enfermedad física crónica o unas habilidades sociales deficientes— pueden ser más importantes que los factores familiares y de la red social para predecir la HRQoL infantil (Bastiaansen et al., 2020).
Contrariamente a lo esperado, la expresión parental de valoraciones negativas durante la tarea narrativa conjunta no se asoció con los resultados infantiles relacionados con la pérdida. Esto sugiere que este tipo de valoraciones quizá no determine directamente dichos resultados. Sin embargo, las cogniciones negativas críticas más profundamente arraigadas podrían tener más impacto. Por ejemplo, una valoración superficial como «Todavía no lo hago muy bien» puede reflejar una cognición más profunda y crítica como «Quien no se recupera rápido tras una pérdida es débil». Es posible que estas cogniciones subyacentes no se expresaran fácilmente en la tarea narrativa conjunta.
También contrariamente a lo esperado, el fomento parental de la evitación y de la aproximación no se relacionó con los resultados infantiles relacionados con la pérdida. Esto puede explicarse por la baja frecuencia de estas respuestas parentales en las interacciones, que probablemente limitó la potencia de los análisis correlacionales. En consecuencia, los resultados deben interpretarse con cautela. Una posible explicación de la baja frecuencia de estas respuestas es que el manual de codificación, adaptado de un marco centrado en el PTS y la ansiedad, quizá no capte adecuadamente las conductas de evitación y aproximación pertinentes para el PG. En el PG, la evitación supone evitar la realidad de la pérdida, lo que paradójicamente puede expresarse mediante conductas de aproximación, como hablar repetidamente de la pérdida o de la persona perdida (Eisma & Lenferink, 2023). Estas conductas de búsqueda de proximidad son más frecuentes en el PG que en el PTS (Smith & Ehlers, 2021). No obstante, puede resultar difícil medir estas conductas paradójicas de aproximación mediante métodos observacionales. Las conductas de aproximación que buscan mantener una conexión con la persona fallecida también pueden cumplir una función adaptativa al ayudar a construir sentido tras el duelo (Hewson et al., 2024). Ello dificulta observar cuándo estas conductas son desadaptativas. Sin embargo, dado que la evitación también es difícil de medir mediante autoinforme (Gamez et al., 2010), sigue siendo valioso perfeccionar la tarea de interacción y el manual de codificación mediante nuevas investigaciones cualitativas para captar mejor las distintas conductas de afrontamiento (des)adaptativas y su impacto diferencial en los resultados infantiles relacionados con la pérdida.
En parte de acuerdo con lo esperado, la expresión parental de valoraciones positivas durante la tarea narrativa conjunta se asoció negativamente con los síntomas depresivos y positivamente con la HRQoL. Esto concuerda con investigaciones previas que muestran que el uso parental de palabras emocionales positivas al rememorar a la persona fallecida se relaciona con menos depresión, ansiedad y afrontamiento evitativo (Wardecker et al., 2017). Nuestros hallazgos sugieren que la positividad parental en torno a la pérdida puede desempeñar un papel protector en los resultados relacionados con el estado de ánimo y el bienestar (es decir, depresión y HRQoL), más que en los resultados relacionados con el estrés (es decir, PGD y PTSD). En concreto, dado que la depresión, en particular, se caracteriza por una desregulación del afecto positivo (Werner-Seidler et al., 2013), las figuras parentales pueden ayudar a sus hijos e hijas a intensificar sus emociones positivas centrándose en pensamientos positivos asociados a la persona perdida (Fredrickson, 2004). Llevar a cabo una reevaluación positiva de un acontecimiento puede generar más afecto positivo y menos síntomas depresivos (Garnefski & Kraaij, 2018; Pavani et al., 2016).
Sobre todo en las personas con más PG, las valoraciones positivas relacionadas con el duelo pueden suscitar sentimientos «agridulces», en los que los recuerdos felices relacionados con la pérdida también pueden causar dolor (Smith et al., 2020). De forma especulativa, esto podría explicar por qué no se encontró ningún vínculo entre las valoraciones positivas y el PG infantil. También pone de relieve la necesidad de que la investigación siga explorando cómo valoraciones aparentemente positivas pueden tener efectos tanto de apoyo como negativos en niños y niñas con PG.
Aunque los hallazgos deben interpretarse con cautela, pueden tener implicaciones para profesionales que acompañan a niños, niñas y adolescentes en duelo y a sus familias. En particular, el acompañamiento en el duelo puede ayudar a las figuras parentales a reflexionar sobre una comunicación dura o crítica y ofrecerles estrategias para expresar más valoraciones positivas relacionadas con la pérdida. Este acompañamiento podría basarse en intervenciones psicoeducativas existentes centradas en la comunicación parento-filial específica del trauma y en las estrategias de afrontamiento parentales (Cobham et al., 2012; Haag et al., 2020), reconociendo que las propias figuras parentales pueden necesitar apoyo para afrontar las conversaciones sobre la pérdida con su hijo o hija. El personal docente y otras personas adultas de apoyo también pueden beneficiarse de una mayor conciencia del contexto familiar del duelo, ya que pueden estar en buena posición para advertir cuándo un niño, una niña o una familia atraviesa dificultades y para facilitar la derivación a un apoyo adecuado.
Este estudio presenta varias limitaciones. En primer lugar, el diseño correlacional impide extraer conclusiones sobre la causalidad. Es especialmente importante considerar las relaciones bidireccionales, ya que se ha constatado no solo que la crítica parental predice la psicopatología adolescente, sino también lo contrario (Nelemans et al., 2014). En segundo lugar, el estudio se realizó con una muestra comunitaria y los niveles de síntomas de las personas menores eran relativamente bajos. Las poblaciones clínicas podrían mostrar valoraciones negativas y estrategias de afrontamiento más marcadas durante la tarea narrativa conjunta, porque a menudo presentan más vulnerabilidades de origen familiar (p. ej., alta conflictividad; Weymouth et al., 2016). En tercer lugar, el pequeño tamaño de la muestra limita la generalización de los resultados. Además, el estudio se llevó a cabo en los Países Bajos; los hallazgos podrían no generalizarse a interacciones parento-filiales en otros contextos culturales, donde las jerarquías familiares y las normas en torno a la comunicación parento-filial sobre la pérdida pueden diferir. Los BF aportaron una evidencia razonable pero no abrumadora y, junto con una baja fiabilidad interjueces para el fomento parental de la aproximación —probablemente debida a la baja frecuencia de estas respuestas—, esto pone aún más de relieve las limitaciones del reducido tamaño muestral. Además, dos subescalas de la EE (es decir, falta de apoyo emocional y crítica) mostraron una consistencia interna relativamente baja. Es probable que esto haya reducido las asociaciones de estas escalas con las demás variables consideradas. En cuarto lugar, dado que el presente estudio era de carácter exploratorio y la investigación previa sobre las posibles asociaciones entre estos constructos es limitada, no aplicamos correcciones por comparaciones múltiples ni tuvimos en cuenta estadísticamente la posible falta de independencia de los datos debida a la agrupación por familia cuando una figura parental participaba con más de un hijo o hija. Esta agrupación afectaba a una pequeña proporción de la muestra (15%); en estudios futuros con muestras más amplias y estructuras de datos anidados más sustanciales, podrían ser apropiados los análisis multinivel. En conjunto, los hallazgos deben considerarse con cautela y a la espera de su replicación en muestras más amplias y diversas.
La investigación futura también podría incluir factores como las diferencias de edad y de género y el tiempo transcurrido desde la pérdida, ya que pueden influir en la interacción (p. ej., las figuras parentales pueden expresar culpa o crítica con más frecuencia hacia los hijos e hijas de más edad; Canale et al., 2022; Sloover et al., 2024). La crianza también puede diferir cualitativamente en las figuras parentales que han perdido a su pareja (es decir, a la otra figura parental del niño o la niña), ya que a menudo deben seguir criando en solitario. Este cambio de responsabilidad puede dar lugar a comportamientos de crianza distintos de los de las figuras parentales que han perdido a otra persona. Además, el reducido tamaño del estudio no permitió analizar aspectos detallados de la interacción narrativa conjunta en relación con el PG y otros resultados infantiles relacionados con la pérdida. Los estudios futuros podrían explorar estas asociaciones con más detalle. Por ejemplo, de forma especulativa, las valoraciones de amenaza podrían asociarse más estrechamente con el PTS, y las valoraciones de vulnerabilidad (p. ej., la indefensión), con el PG, dadas las características centrales de cada uno (es decir, el PTS se caracteriza por la ansiedad y el PG por la angustia de separación; Jordan & Litz, 2014, Maercker & Znoj, 2010). Asimismo, la investigación futura puede examinar otros aspectos de la interacción narrativa conjunta. Por ejemplo, las prácticas parentales de socialización emocional, como el egocentrismo parental (es decir, centrar la conversación en las propias emociones y experiencias de la figura parental) durante la comunicación parento-filial sobre catástrofes, pueden influir negativamente en el bienestar infantil (Hendrickson et al., 2020). Por último, dada la importancia de los métodos observacionales que hemos subrayado en este estudio, el uso de una medida observacional de la EE como la Five Minute Speech Sample (FMSS) (Magaña et al., 1986) podría minimizar el sesgo de la persona informante. Esto es importante, ya que los trabajos previos sobre la crianza y el PTS infantil muestran que los estudios suelen basarse en medidas de una sola fuente y de autoinforme, con un alto riesgo de sesgo, mientras que rara vez se utilizan métodos observacionales para evaluar las interacciones parento-filiales (Afzal et al., 2023). La FMSS pide a las personas cuidadoras que hablen de sus pensamientos y sentimientos sobre el niño o la niña durante cinco minutos sin interrupción. Sin embargo, esta medida no está exenta de limitaciones, ya que una de sus dimensiones arroja resultados no concluyentes en cuanto a su validez (Rea et al., 2020). En relación con ello, dado que las medidas se realizaron en línea por videoconferencia, el entorno pudo influir en la forma en que figuras parentales y menores interactuaron durante la tarea narrativa conjunta y pudo dificultar la captación de dinámicas interaccionales sutiles y del comportamiento no verbal (Khan & MacEachen, 2022). No obstante, esta influencia pudo ser limitada, ya que la tarea exigía que figuras parentales y menores se implicaran principalmente entre sí y no con la pantalla, y solo se analizó el contenido verbal. Los estudios observacionales futuros podrían, por tanto, examinar si surgen patrones similares de forma presencial, donde las expresiones faciales y otros aspectos no verbales de la interacción parento-filial también podrían captarse más plenamente.
Pese a su pequeña escala, este estudio exploratorio es el primero en aportar indicios preliminares tanto sobre la EE parental como sobre las respuestas parentales específicas a la pérdida en el contexto de una pérdida traumática. Uno de sus principales puntos fuertes es el uso de una tarea observacional combinada con cuestionarios de autoinforme desde un enfoque diádico. El esquema de codificación de las respuestas parentales específicas a la pérdida ofrece un enfoque estructurado para medir las valoraciones parentales y el fomento de estrategias de afrontamiento. Sin sobrevalorarlos, los hallazgos pueden poner de relieve aspectos del apoyo parental que pueden vincularse a los resultados infantiles relacionados con la pérdida. En concreto, la crítica parental puede actuar como un factor perjudicial para la depresión y el PTS. Además, las respuestas parentales específicas a la pérdida también podrían desempeñar un papel importante. En particular, las valoraciones positivas parentales pueden proteger frente a los síntomas depresivos y mejorar la HRQoL. En conclusión, este estudio ofrece orientaciones valiosas para la investigación futura sobre dimensiones específicas de la crianza y los resultados infantiles relacionados con la pérdida.
Complexe Systémique: puntos clave
El estudio es pequeño, como reconoce el propio equipo, pero su diseño interpela directamente a la clínica del duelo: en lugar de preguntar a las figuras parentales cómo hablan de la pérdida, las escucha hablar de ella con su hijo o hija. Lo que surge interesa a la terapia familiar. No pesan la evitación ni la exposición, sino el clima relacional: la crítica parental, medida fuera del tema de la pérdida, va de la mano de la depresión y el estrés postraumático del niño o la niña, mientras que la capacidad de la figura parental para decir algo positivo sobre la persona fallecida, el vínculo que continúa o la manera en que el niño o la niña ha hecho frente a la situación va de la mano de menos depresión. El duelo prolongado parece menos sensible a estos intercambios, como si la persona menor permaneciera vuelta hacia la persona perdida. Para la práctica, esto invita a acompañar a la figura parental en duelo, a menudo también en dificultades, en la manera de hablar de la pérdida. Los límites son importantes: veinte díadas, correlaciones, una muestra neerlandesa con pocos síntomas. Puede leerse junto con el artículo sobre lo que niños y niñas en duelo quieren saber y el artículo sobre las dinámicas familiares en el duelo.
Notas del original
Agradecimientos. Damos las gracias al estudiantado que colaboró en la transcripción de las interacciones de la tarea narrativa conjunta. Agradecemos también a Sarah Halligan que nos facilitara los materiales de la tarea narrativa conjunta y sus aportaciones a nuestro estudio, y a Tamsin Sharp su orientación para la codificación de la tarea.
Financiación. Este estudio contó con el apoyo de Fonds Slachtofferhulp.
Aprobación ética. Se obtuvo la aprobación ética del comité de ética de la Facultad de Ciencias Sociales y del Comportamiento de la Universidad de Utrecht (ID: 21-0140).
Consentimiento informado. Se obtuvo el consentimiento informado de todas las personas participantes incluidas en el estudio (menores de 12 años o más y sus tutores legales).
Conflicto de intereses. La autoría declara no tener ningún conflicto de intereses.
Referencias
Afzal, N., Ye, S., Page, A. C., Trickey, D., Lyttle, M. D., Hiller, R. M., & Halligan, S. L. (2023). A systematic literature review of the relationship between parenting responses and child post-traumatic stress symptoms. European Journal of Psychotraumatology, 14(1), 2156053. https://doi.org/10.1080/20008066.2022.2156053
Aggarwal, S., Taljard, L., Wilson, Z., Berk, M., Shilpa Aggarwal, L. T., Wilson, Z., & Berk, M. (2017). Evaluation of Modified Patient Health Questionnaire-9 Teen in South African Adolescents. Indian Journal of Psychological Medicine, 39(2), 143–145. https://doi.org/10.4103/0253-7176.203124
Alvis, L. M., Dodd, C. G., Oosterhoff, B., Hill, R. M., Rolon-Arroyo, B., Logsdon, T., Layne, C. M., & Kaplow, J. B. (2020). Caregiver behaviors and childhood maladaptive grief: Initial validation of the Grief Facilitation Inventory. Death Studies, 46(6), 1307–1315. https://doi.org/10.1080/07481187.2020.1841849
Alvis, L., Zhang, N., Sandler, I. N., & Kaplow, J. B. (2023). Developmental manifestations of grief in children and adolescents: Caregivers as key grief facilitators. Journal of Child & Adolescent Trauma, 16(2), 447–457. https://doi.org/10.1007/s40653-021-00435-0
American Psychiatric Association [APA] (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed., text rev.) (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787
ATLAS.ti Scientific Software Development GmbH (2024). ATLAS.ti Mac (version 24.2.1.32227) [Qualitative data analysis software]. In https://atlasti.com
Bastiaansen, D., Ferdinand, R. F., & Koot, H. M. (2020). Predictors of quality of life in children and adolescents with psychiatric disorders. Child Psychiatry & Human Development, 51(1), 104–113. https://doi.org/10.1007/s10578-019-00914-4
Berg, L., Rostila, M., & Hjern, A. (2016). Parental death during childhood and depression in young adults – a national cohort study. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 57, 1092–1098. https://doi.org/10.1111/jcpp.12560
Berla, N., Peisch, V., Thacher, A., Pearlstein, J., Dowdle, C., Geraghty, S., & Cosgrove, V. (2021). All in the family: How parental criticism impacts depressive symptoms in youth. Research on Child and Adolescent Psychopathology, 1–9. https://doi.org/10.1007/s10802-021-00809-w
Boelen, P. A., & Spuij, M. (2024). Individual and systemic variables associated with prolonged grief and other emotional distress in bereaved children. PLOS One, 19(4), e0302725. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0302725
Boelen, P. A., Van Den Hout, M. A., & Van Den Bout, J. (2006). A cognitive-behavioral conceptualization of complicated grief. Clinical Psychology: Science and Practice, 13(2), 109.
Boelen, P. A., De Keijser, J., & Smid, G. (2015). Cognitive–behavioral variables mediate the impact of violent loss on post-loss psychopathology. Psychological Trauma: Theory Research Practice and Policy, 7(4), 382.
Boelen, P. A., Giannopoulou, I., & Papadatou, D. (2023). Patterns and predictive value of acute prolonged grief and posttraumatic stress in youngsters confronted with traumatic loss: A latent class analysis. Psychiatry Research, 319, 114961. https://doi.org/10.1016/j.psychres.2022.114961
Braet, C., Vlierberghe, L. V., Vandevivere, E., Theuwis, L., & Bosmans, G. (2013). Depression in early, middle and late adolescence: Differential evidence for the cognitive diathesis–stress model. Clinical Psychology & Psychotherapy, 20(5), 369–383. https://doi.org/10.1002/cpp.1789
Braun, V., & Clarke, V. (2006). Using thematic analysis in psychology. Qualitative Research in Psychology, 3(2), 77–101.
Canale, C. A., Hayes, A. M., Yasinski, C., Grasso, D. J., Webb, C., & Deblinger, E. (2022). Caregiver behaviors and child distress in trauma narration and processing sessions of trauma-focused cognitive behavioral therapy (TF-CBT). Behavior Therapy, 53(1), 64–79. https://doi.org/10.1016/j.beth.2021.06.001
Chaplin, T. M., Mauro, K. L., & Niehaus, C. E. (2021). Effects of parenting environment on child and adolescent social-emotional brain function. Neuroscience of Social Stress, 341–372. https://doi.org/10.1007/7854_2021_276
Cobham, V. E., March, S., De Young, A., Leeson, F., Nixon, R., McDermott, B., & Kenardy, J. (2012). Involving parents in indicated early intervention for childhood PTSD following accidental injury. Clinical Child and Family Psychology Review, 15, 345–363. https://doi.org/10.1007/s10567-012-0124-9
Cole, J. D., & Kazarian, S. S. (1988). The level of expressed emotion scale: a new measure of expressed emotion. Journal of Clinical Psychology, 44(3), 392–397. https://doi.org/10.1002/1097-4679(198805)44:3%3C392::aid-jclp2270440313%3E3.0.co;2-3
Ehlers, A., & Clark, D. M. (2000). A cognitive model of posttraumatic stress disorder. Behaviour Research and Therapy, 38(4), 319–345. https://doi.org/10.1016/s0005-7967(99)00123-0
Eisma, M. C., & Lenferink, L. (2023). Co-occurrence of approach and avoidance in prolonged grief: a latent class analysis. European Journal of Psychotraumatology, 14(2), 2190544. https://doi.org/10.1080/20008066.2023.2190544
El-Hashash, E., & Hassan, R. (2022). A comparison of the pearson, spearman rank and kendall tau correlation coefficients using quantitative variables. Asian Journal of Probability and Statistics, 36–48. https://doi.org/10.9734/AJPAS/2022/v20i3425
Fahrer, J., Brill, N., Dobener, L. M., Asbrand, J., & Christiansen, H. (2022). Expressed emotion in the family: a meta-analytic review of expressed emotion as a mechanism of the transgenerational transmission of mental disorders. Frontiers in Psychiatry, 12, 721796. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2021.721796
Foa, E. B., Asnaani, A., Zang, Y., Capaldi, S., & Yeh, R. (2018). Psychometrics of the Child PTSD Symptom Scale for DSM-5 for Trauma-Exposed Children and Adolescents. Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology, 47(1). https://doi.org/10.1080/15374416.2017.1350962
Foreman, K. J., Marquez, N., Dolgert, A., Fukutaki, K., Fullman, N., McGaughey, M., Pletcher, M. A., Smith, A. E., Tang, K., & Yuan, C. W. (2018). Forecasting life expectancy, years of life lost, and all-cause and cause-specific mortality for 250 causes of death: reference and alternative scenarios for 2016–40 for 195 countries and territories. The Lancet, 392(10159), 2052–2090. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)31694-5
Fredrickson, B. L. (2004). The broaden–and–build theory of positive emotions. Philosophical transactions of the royal society of London Series B: Biological Sciences, 359(1449), 1367–1377. https://doi.org/10.1098/rstb.2004.1512
Gamez, W., Kotov, R., & Watson, D. (2010). The validity of self-report assessment of avoidance and distress. Anxiety Stress & Coping, 23(1), 87–99. https://doi.org/10.1080/10615800802699198
Garnefski, N., & Kraaij, V. (2018). Specificity of relations between adolescents’ cognitive emotion regulation strategies and symptoms of depression and anxiety. Cognition and Emotion, 32(7), 1401–1408. https://doi.org/10.1080/02699931.2016.1232698
Gilpin, A. R. (1993). Table for conversion of Kendall’s Tau to Spearman’s Rho within the context of measures of magnitude of effect for meta-analysis. Educational and Psychological Measurement, 53(1), 87–92. https://doi.org/10.1177/001316449305300100
Goodman, S. H., Simon, H. F., Shamblaw, A. L., & Kim, C. Y. (2020). Parenting as a mediator of associations between depression in mothers and children’s functioning: A systematic review and meta-analysis. Clinical Child and Family Psychology Review, 23, 427–460. https://doi.org/10.1007/s10567-020-00322-4
Haag, A. C., Landolt, M. A., Kenardy, J. A., Schiestl, C. M., Kimble, R. M., & De Young, A. C. (2020). Preventive intervention for trauma reactions in young injured children: results of a multi-site randomised controlled trial. J Child Psychol Psychiatr, 61, 988–997. https://doi.org/10.1111/jcpp.13193
Haine, R. A., Ayers, T. S., Sandler, I. N., & Wolchik, S. A. (2008). Evidence-based practices for parentally bereaved children and their families. Professional Psychology: Research and Practice, 39(2), 113. https://doi.org/10.1037/0735-7028.39.2.113
Hale, I. I. I., Keijsers, W. W., Klimstra, L., Raaijmakers, T. A., Hawk, Q. A., Branje, S., Frijns, S. J., Wijsbroek, T., Van Lier, S. A., P., & Meeus, W. H. (2011). How does longitudinally measured maternal expressed emotion affect internalizing and externalizing symptoms of adolescents from the general community? Journal of Child Psychology and Psychiatry, 52(11), 1174–1183. https://doi.org/10.1111/j.1469-7610.2011.02400.x
Heeke, C., Franzen, M., Knaevelsrud, C., & Lenferink, L. I. (2023). Latent classes of prolonged grief and other indicators of mental health in bereaved adults: A systematic review. Journal of Affective Disorders Reports, 100654. https://doi.org/10.1016/j.jadr.2023.100654
Hendrickson, M. L., Abel, M. R., Vernberg, E. M., McDonald, K. L., & Lochman, J. E. (2020). Caregiver–adolescent co-reminiscing and adolescents’ individual recollections of a devastating tornado: Associations with enduring posttraumatic stress symptoms. Development and Psychopathology, 32(1), 151–161. https://doi.org/10.1017/S0954579418001487
Herbers, J. E., Garcia, E. B., & Obradović, J. (2017). Parenting assessed by observation versus parent-report: Moderation by parent distress and family socioeconomic status. Journal of Child and Family Studies, 26, 3339–3350. https://doi.org/10.1007/s10826-017-0848-8
Hewson, H., Galbraith, N., Jones, C., & Heath, G. (2024). The impact of continuing bonds following bereavement: A systematic review. Death Studies, 48(10), 1001–1014. https://doi.org/10.1080/07481187.2023.2223593
Hiller, R. M., Meiser-Stedman, R., Lobo, S., Creswell, C., Fearon, P., Ehlers, A., Murray, L., & Halligan, S. L. (2018). A longitudinal investigation of the role of parental responses in predicting children’s post‐traumatic distress. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 59(7), 781–789. https://doi.org/10.1111/jcpp.12846
Huang, L., Adhikary, K. P., Choulagai, B. P., Wang, N., Poudyal, A. K., & Onta, S. R. (2016). Road Traffic Accident and its Characteristics in Kathmandu Valley. Journal of the Nepal Medical Association, 55(203). https://doi.org/10.31729/jnma.2829
JASP Team (2024). JASP (Version 0.18.3). In https://jasp-stats.org/
Jordan, A. H., & Litz, B. T. (2014). Prolonged grief disorder: Diagnostic, assessment, and treatment considerations. Professional Psychology: Research and Practice, 45(3), 180. https://doi.org/10.1037/a0036836
Kaplow, J. B., Layne, C. M., Saltzman, W. R., Cozza, S. J., & Pynoos, R. S. (2013). Using multidimensional grief theory to explore the effects of deployment, reintegration, and death on military youth and families. Clinical Child and Family Psychology Review, 16, 322–340. https://doi.org/10.1007/s10567-013-0143-1
Khan, T. H., & MacEachen, E. (2022). An alternative method of interviewing: Critical reflections on videoconference interviews for qualitative data collection. International journal of qualitative methods, 21, 16094069221090063.
Kozina, S., Kowalski, M., Vlastelica, M., Mastelić, T., & Borovac, J. A. (2019). Traumatic Memory of One’s Son Gone Missing in War: Content Analysis Using Krippendorff’s Alpha. SAGE Open, 9(1), 2158244019839627. https://doi.org/10.1177/2158244019839627
Krippendorff, K. (2004). Reliability in content analysis: Some common misconceptions and recommendations. Human Communication Research, 30(3), 411–433. https://doi.org/10.1111/j.1468-2958.2004.tb00738.x
Kwok, O., Haine, R. A., Sandler, I. N., Ayers, T. S., Wolchik, S. A., & Tein, J. Y. (2005). Positive parenting as a mediator of the relations between parental psychological distress and mental health problems of parentally bereaved children. Journal of Clinical Child and Adolescent Psychology, 34(2), 260–271. https://doi.org/10.1207/s15374424jccp3402_5
Layne, C. M., Kaplow, J. B., Oosterhoff, B., Hill, R. M., & Pynoos, S., R (2017). The interplay between posttraumatic stress and grief reactions in traumatically bereaved adolescents: When trauma, bereavement, and adolescence converge. Adolescent Psychiatry, 7(4), 266–285. https://doi.org/10.2174/2210676608666180306162544
Lenferink, L. I., de Keijser, J., Smid, G. E., Djelantik, A. M. J., & Boelen, P. A. (2017). Prolonged grief, depression, and posttraumatic stress in disaster-bereaved individuals: latent class analysis. European Journal of Psychotraumatology, 8(1), 1298311. https://doi.org/10.1080/20008198.2017.1298311
Maercker, A., & Znoj, H. (2010). The younger sibling of PTSD: Similarities and differences between complicated grief and posttraumatic stress disorder. European Journal of Psychotraumatology, 1(1), 5558. https://doi.org/10.3402/ejpt.v1i0.5558
Magaña, A. B., Goldstein, M. J., Karno, M., Miklowitz, D. J., Jenkins, J., & Falloon, I. R. (1986). A brief method for assessing expressed emotion in relatives of psychiatric patients. Psychiatry Research, 17(3), 203–212. https://doi.org/10.1016/0165-1781(86)90049-1
Marsac, M. L., & Kassam-Adams, N. (2016). A novel adaptation of a parent–child observational assessment tool for appraisals and coping in children exposed to acute trauma. European Journal of Psychotraumatology, 7(1), 31879. https://doi.org/10.3402/ejpt.v7.31879
Melhem, N. M., & Brent, D. (2016). Commentary: The course of depression after childhood parental death - a reflection on Berg. The Journal of Child Psychology and Psychiatry, 57(12), 1467–1469. https://doi.org/10.1111/jcpp.12626
Melhem, N. M., Walker, M., Moritz, G., & Brent, D. A. (2008). Antecedents and sequelae of sudden parental death in offspring and surviving caregivers. Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, 162(5), 403–410. https://doi.org/10.1001/archpedi.162.5.403
Melhem, N. M., Porta, G., Shamseddeen, W., Payne, M. W., & Brent, D. A. (2011). Grief in children and adolescents bereaved by sudden parental death. Archives of General Psychiatry, 68(9), 911–919. https://doi.org/10.1001/archgenpsychiatry.2011.101
Mısırlı, G. N., & Karakuş, Ö. (2024). Grief in Children within the Framework of Attachment Theory. Current Approaches in Psychiatry, 16(1), 126–137. https://doi.org/10.18863/pgy.1243304
Morris, A. T., Gabert-Quillen, C., Friebert, S., Carst, N., & Delahanty, D. L. (2016). The indirect effect of positive parenting on the relationship between parent and sibling bereavement outcomes after the death of a child. Journal of Pain and Symptom Management, 51(1), 60–70. https://doi.org/10.1016/j.jpainsymman.2015.08.011
Morsbach, S. K., & Prinz, R. J. (2006). Understanding and improving the validity of self-report of parenting. Clinical Child and Family Psychology Review, 9, 1–21. https://doi.org/10.1007/s10567-006-0001-5
Nandakumar, A. L., Voort, V., Nakonezny, J. L., Orth, P. A., Romanowicz, S. S., Sonmez, M., Ward, A. I., Rackley, J. A., Huxsahl, S. J., J. E., & Croarkin, P. E. (2019). Psychometric properties of the patient health questionnaire-9 modified for major depressive disorder in adolescents. Journal of Child and Adolescent Psychopharmacology, 29(1), 34–40. https://doi.org/10.1089/cap.2018.0112
Natesan, P. (2015). Comparing interval estimates for small sample ordinal CFA models. Frontiers in Psychology, 6, 155362. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2015.01599
Nelemans, S. A., Hale, W. W., Branje, S. J., Hawk, S. T., & Meeus, W. H. (2014). Maternal criticism and adolescent depressive and generalized anxiety disorder symptoms: A 6-year longitudinal community study. Journal of Abnormal Child Psychology, 42, 755–766. https://doi.org/10.1007/s10802-013-9817-x
Pavani, J. B., Le Vigouroux, S., Kop, J. L., Congard, A., & Dauvier, B. (2016). Affect and affect regulation strategies reciprocally influence each other in daily life: The case of positive reappraisal, problem-focused coping, appreciation and rumination. Journal of Happiness Studies, 17, 2077–2095. https://doi.org/10.1007/s10902-015-9686-9
Percy, R., Creswell, C., Garner, M., O’Brien, D., & Murray, L. (2016). Parents’ verbal communication and childhood anxiety: A systematic review. Clinical Child and Family Psychology Review, 19, 55–75. https://doi.org/10.1007/s10567-015-0198-2
Peris, T. S., & Miklowitz, D. J. (2015). Parental expressed emotion and youth psychopathology: New directions for an old construct. Child Psychiatry & Human Development, 46, 863–873. https://doi.org/10.1007/s10578-014-0526-7
Ravens-Sieberer, U., Auquier, P., Erhart, M., Gosch, A., Rajmil, L., Bruil, J., Power, M., Duer, W., Cloetta, B., Czemy, L., Mazur, J., Czimbalmos, A., Tountas, Y., Hagquist, C., Kilroe, J., Ravens-Sieberer, U., Auquier, P., Erhart, M., Gosch, A., & Kilroe, J. (2007). The KIDSCREEN-27 quality of life measure for children and adolescents: psychometric results from a cross-cultural survey in 13 European countries. Quality of Life Research, 16(8). https://doi.org/10.1007/s11136-007-9240-2
Rea, H. M., Factor, R. S., Kao, W., & Shaffer, A. (2020). A meta-analytic review of the five minute speech sample as a measure of family emotional climate for youth: relations with internalizing and externalizing symptomatology. Child Psychiatry & Human Development, 51, 656–669. https://doi.org/10.1007/s10578-020-00964-z
Richardson, L. P., McCauley, E., Grossman, D. C., McCarty, C. A., Richards, J., Russo, J. E., Rockhill, C., & Katon, W. (2010). Evaluation of the Patient Health Questionnaire-9 Item for detecting major depression among adolescents. Pediatrics, 126(6), 1117–1123. https://doi.org/10.1542/peds.2010-0852
Sandler, I., Gunn, H., Mazza, G., Tein, J. Y., Wolchik, S., Kim, H., Ayers, T., & Porter, M. (2018). Three perspectives on mental health problems of young adults and their parents at a 15-year follow-up of the family bereavement program. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 86(10), 845. https://doi.org/10.1037/ccp0000327
Shapiro, D. N., Howell, K. H., & Kaplow, J. B. (2014). Associations among mother–child communication quality, childhood maladaptive grief, and depressive symptoms. Death Studies, 38(3), 172–178. https://doi.org/10.1080/07481187.2012.738771
Sloover, M., Stoltz, S. E., & van Ee, E. (2024). Parent–child communication about potentially traumatic events: A systematic review. Trauma Violence & Abuse, 25(3), 2115–2127. https://doi.org/10.1177/15248380231207906
Smith, K. V., & Ehlers, A. (2021). Prolonged grief and posttraumatic stress disorder following the loss of a significant other: An investigation of cognitive and behavioural differences. PLOS One, 16(4), e0248852. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0248852
Smith, K. V., Rankin, H., & Ehlers, A. (2020). A qualitative analysis of loss-related memories after cancer loss: a comparison of bereaved people with and without prolonged grief disorder. European Journal of Psychotraumatology, 11(1), 1789325. https://doi.org/10.1080/20008198.2020.1789325
Tompson, M. C., Pierre, C. B., Boger, K. D., McKowen, J. W., Chan, P. T., & Freed, R. D. (2010). Maternal depression, maternal expressed emotion, and youth psychopathology. Journal of Abnormal Child Psychology, 38, 105–117. https://doi.org/10.1007/s10802-009-9349-6
Van De Schoot, R., Winter, S. D., Ryan, O., Zondervan-Zwijnenburg, M., & Depaoli, S. (2017). A systematic review of Bayesian articles in psychology: The last 25 years. Psychological Methods, 22(2), 217. https://doi.org/10.1037/met0000100
Van Dijk, I., Boelen, P. A., Keijser, J., & Lenferink, L. I. M. (2023). Assessing DSM-5-TR and ICD-11 prolonged grief disorder in children and adolescents: development of the Traumatic Grief Inventory – Kids – Clinician-Administered. European Journal of Psychotraumatology, 14(2). https://doi.org/10.1080/20008066.2023.2197697
Wang, Z., He, D., Yang, L., Wang, P., Xiao, J., Zou, Z., Min, W., He, Y., Yuan, C., & Zhu, H. (2024). Similarities and differences between post-traumatic stress disorder and major depressive disorder: evidence from task-evoked functional magnetic resonance imaging meta-analysis. Journal of Affective Disorders. https://doi.org/10.1016/j.jad.2024.06.095
Wardecker, B. M., Kaplow, J. B., Layne, C. M., & Edelstein, R. S. (2017). Caregivers’ positive emotional expression and children’s psychological functioning after parental loss. Journal of Child and Family Studies, 26, 3490–3501. https://doi.org/10.1007/s10826-017-0835-0
Werner-Seidler, A., Banks, R., Dunn, B. D., & Moulds, M. L. (2013). An investigation of the relationship between positive affect regulation and depression. Behaviour Research and Therapy, 51(1), 46–56. https://doi.org/10.1016/j.brat.2012.11.001
Weymouth, B. B., Buehler, C., Zhou, N., & Henson, R. A. (2016). A meta-analysis of parent–adolescent conflict: Disagreement, hostility, and youth maladjustment. Journal of Family Theory & Review, 8(1), 95–112. https://doi.org/10.1111/jftr.12126
Williamson, V., Creswell, C., Fearon, P., Hiller, R. M., Walker, J., & Halligan, S. L. (2017). The role of parenting behaviors in childhood post-traumatic stress disorder: A meta-analytic review. Clinical Psychology Review, 53, 1–13. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2017.01.005
World Health Organization [WHO] (2023). Road traffic injuries. Retrieved 02–26 from https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/road-traffic-injuries
Traducción no oficial de The Role of Parental Expressed Emotion and Loss-Specific Parental Responses in Children’s Loss-Related Outcomes Following Traumatic Loss: A Mixed-Methods Observational Study, de Iris van Dijk, Lonneke I. M. Lenferink, Lisanne Asberg, Jos de Keijser y Paul A. Boelen, Journal of Child and Family Studies, publicación en línea anticipada (2026), doi: 10.1007/s10826-026-03380-4, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (declaraciones agrupadas en las notas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción del artículo original «The Role of Parental Expressed Emotion and Loss-Specific Parental Responses in Children’s Loss-Related Outcomes Following Traumatic Loss: A Mixed-Methods Observational Study», publicado en Journal of Child and Family Studies (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
van Dijk, I., Lenferink, L. I. M., Asberg, L., de Keijser, J., et Boelen, P. A. (2026). The Role of Parental Expressed Emotion and Loss-Specific Parental Responses in Children’s Loss-Related Outcomes Following Traumatic Loss: A Mixed-Methods Observational Study. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-role-of-parental-expressed-emotion-and-loss-specific-parental-responses-in-children-s (Obra original publicada en 2026 en Journal of Child and Family Studies (2026), publicación en línea anticipada; republicada en 2026 por Journal of Child and Family Studies, https://link.springer.com/article/10.1007/s10826-026-03380-4)
Para profundizar