Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Community Mental Health Journal · Diálogo Abierto

Enmarcar la apertura: similitudes y diferencias en las experiencias de pacientes y de su red social al participar en reuniones de red dialógicas, a través de la lente del sentimiento de importar

En un programa de tratamiento de día en Bergen (Noruega), cuarenta pacientes reunieron a sus personas allegadas en una o dos reuniones de red dialógicas. Justo después de cada reunión, cada participante anotó de forma anónima lo que había ayudado y lo que debería haber sido distinto. El equipo de Siri Omvik compara ambos puntos de vista a través del concepto de mattering, el sentimiento de importar: sentirse valorado y poder aportar valor.

Autoría Siri Omvik y Øyvind Reehorst Kalsås (Western Norway University of Applied Sciences, Bergen, Noruega); Siri Omvik y Ragnhild Andersland (Kronstad District Psychiatric Center, Helse Bergen HF, Bergen, Noruega)Primera publicación Community Mental Health Journal, 17 de septiembre de 2024Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Framing openness: Exploring Similarities and Differences in Patients’ and Their Social Networks’ Experiences with Participating in Dialogical Network Meetings Through the Lens of Mattering, de Siri Omvik, Ragnhild Andersland y Øyvind Reehorst Kalsås, publicado en Community Mental Health Journal (Springer) (2025), doi: 10.1007/s10597-024-01354-8, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla se presenta en forma de lista; las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

El sentimiento de importar se revela como un marco conceptual fecundo para describir y comprender los procesos que se dan en las reuniones de red.

Siri Omvik, Ragnhild Andersland y Øyvind Reehorst Kalsås

Resumen

En este estudio cualitativo, realizado en una clínica ambulatoria pública de salud mental en Noruega, se examinó la integración de la red social de pacientes en el tratamiento. El objetivo era explorar las experiencias de pacientes y de su red durante reuniones de red dialógicas y discutir las similitudes y diferencias entre ambos grupos de participantes. Se llevó a cabo un análisis temático reflexivo de los datos obtenidos en cincuenta y tres reuniones, que dio lugar a cinco temas. Para pacientes se identificaron dos temas: «Más confianza en nuestras relaciones» y «Ofrecernos un espacio seguro para hablar abiertamente»; para integrantes de la red, tres: «Empoderamiento a través de la participación», «Encontrar acogida y una escucha seria» y «Aportar más claridad para mejorar nuestra capacidad de contribuir». Se recurrió al concepto de mattering, el sentimiento de importar, como marco conceptual para discutir las similitudes y diferencias entre los temas de ambos grupos. Tanto pacientes como integrantes de la red concedieron gran importancia a la libertad de expresión y reconocieron el papel crucial de las personas que dirigían las reuniones a la hora de facilitar conversaciones sobre temas importantes y difíciles. Entre las diferencias, las personas de la red insistieron en sentirse bien acogidas y en su necesidad de aportar valor, mientras que pacientes destacaron el fortalecimiento de las relaciones y el hecho de sentirse valorados y empoderados al confiárseles el control del contenido de la conversación. En conjunto, el sentimiento de importar parece una herramienta valiosa para comprender las dinámicas relacionales en las reuniones de red.

Introducción

Los enfoques terapéuticos que integran sistemáticamente a la familia y a la red social en el tratamiento de los problemas de salud mental se han asociado a mejoras en los resultados de pacientes en diversos ámbitos (Bergström et al., 2022; Buus et al., 2019; Stratton, 2016). Además, se ha demostrado que tienen un efecto positivo en la situación de las familias de pacientes (Jeppesen et al., 2005) y que pueden favorecer dinámicas más sanas en la familia de la persona atendida (Buus & McCloughen, 2022; Gidugu et al., 2021). Las autoridades sanitarias noruegas abogan por la participación de las familias en la atención en salud mental (Norwegian Directorate of Health, 2017). Sin embargo, la práctica real se queda corta, y estudios recientes documentan una aplicación poco frecuente (Bjørkquist & Hansen, 2017; Gotaas et al., 2021; Kalsås et al., 2020).

Una manera de implicar a familiares y a integrantes de la red en el proceso de tratamiento son las reuniones de red. Muchos estudios en salud mental centrados en la integración de las redes sociales en el tratamiento se han concentrado principalmente en el Diálogo Abierto, que incluye reuniones de red basadas en la práctica dialógica (Freeman et al., 2019). El Diálogo Abierto suele describirse como un marco terapéutico integral que pone el acento en la respuesta inmediata y en situar a la red social en el centro de la labor terapéutica a lo largo de toda la prestación de servicios de salud mental (véase Buus et al., 2021; Ong et al., 2019; Seikkula et al., 2011; Seikkula & Arnkil, 2006).

Los principios del Diálogo Abierto incluyen pautas para facilitar las reuniones de red conforme a la práctica dialógica propia del Diálogo Abierto. Estas pautas, tal como las describen Olson et al. (2014), abarcan doce elementos clave que deben impregnar la facilitación de las reuniones de red. Algunos elementos centrales son la presencia de dos o más terapeutas en la reunión, el uso de preguntas abiertas, las respuestas activas a lo que expresa la persona atendida, la reflexión entre profesionales durante las reuniones y el fomento de la transparencia y de la tolerancia a la incertidumbre (Olson et al., 2014). Siguiendo estas pautas, los sistemas de salud mental menos flexibles que un sistema basado en el Diálogo Abierto pueden integrar reuniones de red dialógicas en sus procesos de tratamiento e incorporar así elementos del Diálogo Abierto dentro de sus estructuras existentes. Por ejemplo, se ha informado de que la oferta sistemática de reuniones de red dialógicas en una unidad psiquiátrica cerrada dio resultados positivos tanto para pacientes como para integrantes de la red (Sørgård & Karlsson, 2017).

Una de las conclusiones de una revisión de la investigación sobre el Diálogo Abierto fue que se necesita más investigación cualitativa sobre cómo viven las reuniones de red las personas usuarias de los servicios (Freeman et al., 2019). La revisión subrayaba además la importancia de comparar las percepciones de personas con distintos roles en estas reuniones. Los estudios cualitativos posteriores se han centrado sobre todo en explorar las percepciones conjuntas de pacientes e integrantes de la red. A menudo giran en torno a las experiencias vinculadas a la puesta a prueba del Diálogo Abierto como enfoque integral de la atención, que incluye las reuniones de red sin limitarse a ellas (p. ej., Florence et al., 2021; Gidugu et al., 2021; Hendy & Pearson, 2020; Wusinich et al., 2020). La mayoría de los resultados de estos estudios muestran experiencias y cambios positivos derivados de participar en un sistema de salud mental basado en el enfoque del Diálogo Abierto y en las reuniones de red. Entre esas experiencias figuran un sentimiento de reciprocidad con el equipo profesional que facilita la reunión (Hendy & Pearson, 2020), cambios en la comprensión de sí, en la comprensión de los demás, en las relaciones de la red y en sus dinámicas (Wusinich et al., 2020), una reducción del estigma (Florence et al., 2021) y el fortalecimiento de las relaciones (Buus & McCloughen, 2022).

Varios estudios arrojan también luz sobre las dificultades asociadas a la conducción de las reuniones de red dialógicas y a la participación en ellas. Un estudio con 17 personas que recibían servicios basados en el Diálogo Abierto en Vermont informó de que las personas participantes vivían a veces tensiones difíciles y un clima de inseguridad en las reuniones (Florence et al., 2021). Del mismo modo, un estudio australiano con cuatro pacientes y 14 integrantes de la red señaló que las personas participantes se veían implicadas en un trabajo práctico, emocional e interpretativo complejo durante las reuniones (Buus & McCloughen, 2022). Por otra parte, un estudio realizado en el Reino Unido, con cinco personas usuarias y tres integrantes de la red, puso de relieve que algunas personas usuarias no tenían claros el propósito ni las expectativas de las reuniones, se sentían incómodas e inseguras cuando las emociones se compartían de forma demasiado abierta y ponían en duda la autenticidad de las interacciones con el equipo profesional (Tribe et al., 2019).

Aunque los estudios mencionados se basan principalmente en análisis conjuntos de lo que expresan pacientes e integrantes de la red, algunos incluyen citas ilustrativas de la red social. Por ejemplo, en un estudio realizado en Massachusetts, el tema de la implicación familiar se ilustró con un familiar que describía una capacidad recién adquirida para apoyar al paciente de una manera que este podía aceptar, lo que había fortalecido la relación entre ambos (Gidugu et al., 2021). Esta experiencia muestra que la posición y el rol de una persona de la red pueden ser, en muchos aspectos, distintos de los de un paciente. Así, es probable que sus necesidades y experiencias en relación con la participación en las reuniones de red difieran en algunos aspectos y coincidan en otros. Aun así, escasean los estudios que esclarezcan las similitudes y diferencias entre pacientes e integrantes de la red a la hora de participar en reuniones de red.

En el presente estudio nos propusimos específicamente comparar las experiencias de participantes con roles distintos en estas reuniones, centrándonos en pacientes e integrantes de la red en un contexto público de salud mental en Noruega. La pregunta de investigación fue: «¿Qué aspectos positivos y qué propuestas de cambio destacan pacientes y su red social tras asistir a una o dos reuniones de red en una clínica ambulatoria de salud mental?». Además, al analizar los datos, se hizo evidente que el concepto de mattering, el sentimiento de importar, tal como lo describe Prilleltensky (2020), ofrecía un marco pertinente para esclarecer las similitudes y diferencias entre los temas de ambos grupos de participantes. Por ello, nos propusimos también discutir los resultados a través de esta lente.

Metodología

Diseño

Este estudio cualitativo analiza, con un enfoque hermenéutico, las respuestas escritas de pacientes e integrantes de la red sobre sus experiencias con las reuniones de red dialógicas. Utilizamos el análisis temático reflexivo para interpretar los patrones presentes en esas respuestas. El estudio forma parte de un proyecto de investigación más amplio que examina la influencia de estas reuniones en la salud mental de pacientes y que incluye un estudio cuantitativo de tratamiento que mide su efecto sobre diversos resultados (véase Omvik & Kvamme, 2022).

Contexto

El estudio se llevó a cabo en un hospital público de salud mental de Bergen, ciudad de la costa oeste de Noruega con unos 300 000 habitantes. El área de influencia del hospital se extiende desde el centro de la ciudad hasta su periferia y ofrece servicios voluntarios de salud mental a unas 90 000 personas adultas de esa zona. Presta servicios especializados y cuenta con unidades de hospitalización y unidades ambulatorias.

El estudio se realizó en una unidad grupal del hospital, donde las reuniones de red se introdujeron como opción adicional para pacientes que participaban en un programa de tratamiento de día en grupo. El programa consistía en cuatro semanas de tratamiento, tres días por semana, con múltiples componentes: psicoeducación, conciencia corporal, actividad física, terapia de grupo y comidas compartidas. Un equipo interdisciplinario formado por profesionales de enfermería psiquiátrica, psicología, fisioterapia, terapia ocupacional, apoyo entre pares, trabajo social y psiquiatría gestionaba el programa, que acogía a ocho pacientes a la vez. Cada paciente tenía asignada una persona terapeuta responsable de su tratamiento, con quien mantenía sesiones preparatorias y de cierre y a quien podía pedir apoyo cuando lo necesitara. En el momento del estudio, el objetivo principal del programa era ayudar a pacientes a mejorar sus estrategias de afrontamiento y alimentar la esperanza de recuperación. La mayoría de participantes llegaba por derivación interna desde otras unidades del hospital, y el programa pretendía acompañar la fase de transición tras el alta de la unidad de hospitalización o, cuando el seguimiento ambulatorio semanal resultaba insuficiente, servir de alternativa a la hospitalización. Las personas atendidas presentaban por lo general trastornos afectivos, de ansiedad, de la personalidad o relacionados con el trauma. Los pensamientos y conductas suicidas eran frecuentes, mientras que un trastorno psicótico primario constituía un criterio de exclusión.

Las reuniones de red en el programa de tratamiento

Antes del presente estudio, un miembro del equipo con formación específica en esta forma de trabajar ofrecía de manera no sistemática reuniones de red dialógicas a algunas personas del programa de día. A raíz de los comentarios positivos, decidimos ampliar la oferta a todas las personas del programa y evaluar la utilidad de las reuniones. Así, las reuniones de red se introdujeron como un elemento opcional que cada paciente podía aceptar o rechazar. Dada la breve duración del programa, limitamos el número de reuniones a un máximo de dos por paciente.

Las reuniones se guiaron por los principios del Diálogo Abierto relativos al dialogismo y a la tolerancia a la incertidumbre (Olson et al., 2014) y las facilitaron terapeutas con formación en práctica dialógica. Todas las personas que dirigían las reuniones trabajaban en el programa de día, salvo una. En las reuniones participaron familiares y otras personas de la red social. No había un orden del día fijado de antemano, y se animaba a cada participante a compartir sus propias experiencias y reflexiones sobre la situación del momento. Se planteaban preguntas abiertas para suscitar una variedad de perspectivas. Quienes dirigían las reuniones procuraban crear un ambiente informal y cordial y se esforzaban por usar el mismo lenguaje que pacientes e integrantes de la red para reducir la distancia y evitar adoptar un rol experto. En ocasiones conversaban entre sí sobre sus reflexiones mientras el resto de participantes escuchaba.

La formación en práctica dialógica la impartieron profesionales con experiencia en la conducción de reuniones de red. Duró unos seis meses e incluyó la lectura y discusión de bibliografía, el visionado y comentario de vídeos de reuniones de red y juegos de rol para practicar la conducción de reuniones. El equipo terapéutico participó además en una o dos reuniones de red reales junto a una persona experimentada antes de empezar a dirigirlas. Asimismo, asistió durante el proyecto a sesiones mensuales de supervisión grupal en las que se analizaban cuestiones surgidas en las reuniones de red en relación con los principios dialógicos, con el fin de garantizar una práctica dialógica segura.

La adhesión de quienes dirigían las reuniones a los principios dialógicos se evaluó con una escala Likert de elaboración propia. La escala contenía ocho preguntas centradas en aspectos dialógicos de la reunión, como la apertura, el interés y el respeto, que podían responderse en una escala de 0 («en absoluto») a 4 («en muy gran medida»). Tanto pacientes como integrantes de la red completaron la escala después de cada reunión. La media de cada pregunta indicaba que los principios se habían respetado «en gran medida», lo que implica que la fidelidad era satisfactoria. Pueden consultarse resultados más detallados en el estudio cuantitativo de Omvik y Kvamme (2022).

Pacientes que aceptaban organizar reuniones de red se reunían primero con su terapeuta para concretar los detalles, como el lugar y la hora. Después, eran las propias personas atendidas quienes invitaban a las personas de su red a las que deseaban implicar. Las reuniones solían durar entre 60 y 90 min y las dirigían dos personas, una de las cuales era la o el terapeuta de la persona atendida. Aunque las reuniones podían celebrarse en distintos lugares, todas las personas participantes eligieron hacerlo en el hospital. Tras la primera reunión de red, cada paciente podía programar otra. La mitad organizó una sola reunión, y la otra mitad, dos. La composición de participantes variaba: algunas personas invitaron dos veces a las mismas personas de su red, otras solo a personas nuevas, y otras combinaron ambas opciones.

Proceso de recogida de datos

Se invitó a participar en el estudio a todas las personas derivadas al programa de día entre agosto de 2017 y mayo de 2019. El objetivo y los procedimientos se explicaban durante la consulta preparatoria individual con su terapeuta. Con independencia de su decisión sobre la participación, todas las personas atendidas pasaban por los mismos procedimientos de evaluación. Sin embargo, solo quienes aceptaban participar firmaban un formulario de consentimiento informado que autorizaba la inclusión de sus datos en el estudio. El formulario de consentimiento abarcaba tanto el estudio cuantitativo como el cualitativo del proyecto. La participación en el programa de día no estaba supeditada a dar el consentimiento. Las personas de la red recibían la invitación a participar en el estudio después de asistir a las reuniones. Al comienzo de cada reunión, quienes la dirigían presentaban brevemente el estudio y su finalidad, e informaban de que al final se daría información más detallada. Una vez concluida la reunión, a las personas interesadas se les entregaba un formulario de consentimiento informado que describía el estudio. Quienes deseaban participar lo leían y firmaban. A continuación, se distribuían los cuestionarios entre integrantes de la red y pacientes, que los cumplimentaban en la misma sala en la que se había celebrado la reunión. El procedimiento permitía que todo el mundo viera quién consentía en participar. Las respuestas de integrantes de la red y de pacientes se recogían de forma anónima en sobres cerrados. Cada sobre llevaba un número de identificación que podía vincularse al paciente. Los formularios de consentimiento recibían el mismo número de identificación y se guardaban por separado de los cuestionarios. En la primera página del cuestionario, se pedía a cada participante que indicara su rol en la reunión (p. ej., paciente, madre o padre, hermano o hermana, amistad, etc.). Junto con el número de identificación, esta información permitía relacionar a integrantes de la red con sus respuestas, de modo que sus datos pudieran suprimirse si lo solicitaban.

Muestra del estudio

Pacientes

En total, 40 de las 93 personas atendidas (43%) que participaron en el estudio de tratamiento aceptaron organizar reuniones de red (véase la Fig. 1 para una visión de conjunto del proceso de reclutamiento). De ellas, 9 (22,5 %) eran hombres y 31 (77,5 %) mujeres, con edades comprendidas entre 19 y 68 años y una media de 34,6 años. En cuanto a la situación laboral, el 42,5 % declaró percibir una pensión de invalidez, una prestación de aclaración laboral o estar en desempleo, mientras que el 57,5 % declaró tener empleo o estar estudiando. Todas las personas participantes refirieron limitaciones importantes en su funcionamiento cotidiano, como no poder trabajar o estudiar, o tener dificultades para mantener relaciones cercanas. Además, casi todas puntuaban por encima del umbral clínico de depresión y ansiedad (Omvik & Kvamme, 2022).

Reclutamiento de pacientes para el estudio de tratamiento y para el presente estudio cualitativo
Fig. 1. Reclutamiento de pacientes para el estudio de tratamiento y para el presente estudio cualitativo

Integrantes de la red

En cada reunión registramos el número de participantes de la red de la persona atendida y su relación con ella. Para garantizar el anonimato, no se recogió ninguna otra información. No se registró la identidad ni el número de quienes no participaban en el estudio. Por ello, el número real de participantes en algunas reuniones pudo ser algo superior al que aquí se indica.

Una reunión de red típica reunía a cuatro personas: la persona atendida, dos personas que dirigían la reunión y su madre, su padre o su pareja. Esta composición se observó en aproximadamente 35 de las 60 reuniones organizadas. En 15 reuniones hubo dos participantes de la red de la persona atendida, y en 10 reuniones, tres o más. Las madres y los padres fueron quienes participaron con más frecuencia, presentes en más de la mitad de las reuniones, seguidos de las parejas, que asistieron a cerca de un tercio. También se registraron como participantes hermanos y hermanas, amistades e hijos e hijas.

Material de datos

Queríamos recoger las experiencias inmediatas y sinceras de las personas participantes respecto a las reuniones, y deseábamos plantear tanto preguntas abiertas sobre su experiencia de participación como preguntas cuantitativas sobre la adhesión. Para ello utilizamos cuestionarios anónimos que se respondían inmediatamente después de las reuniones. En los ítems cuantitativos se pedía a cada participante que valorara las reuniones en determinadas dimensiones. En las preguntas cualitativas abiertas, se le pedía que comentara con más detalle su experiencia. Este estudio presenta los resultados de las preguntas abiertas, que se formulaban así:

  • «¿Hubo algo que podría haber sido diferente durante la reunión de red? Si es así, ¿qué?»
  • «¿Hubo algo de la reunión que sintiera que le hizo bien? Si es así, ¿qué?»
  • «¿Algún otro comentario?»

En total se organizaron 60 reuniones de red, ya que la mitad de pacientes organizó dos. En 53 de ellas, al menos una persona respondió a las preguntas abiertas. Todas las respuestas se utilizaron como datos, y el material completo comprendía unas 200 respuestas. Estas variaban en extensión y contenido, desde afirmaciones breves hasta frases más largas de hasta tres líneas que abordaban varios temas. La respuesta más habitual ocupaba alrededor de una línea de texto. De las 40 personas atendidas que organizaron reuniones de red, 38 estaban representadas en el material, ya fuera por sus propias respuestas o por las de integrantes de su red, o por ambas. A medida que avanzaba el análisis, se excluyeron las afirmaciones consideradas irrelevantes para la pregunta de investigación por ser demasiado generales o no corresponder a los temas desarrollados. El análisis final incluye 50 segmentos de texto de pacientes y 92 de integrantes de la red, procedentes de 46 reuniones de red distintas.

Análisis de los datos

Las tres personas firmantes de este artículo participaron en el análisis de los datos. S.O., psicóloga, era la profesional responsable del programa de tratamiento de día y la directora del proyecto de investigación durante la recogida de datos. Sin embargo, no ejercía como terapeuta en el programa ni en las reuniones de red. R.A., terapeuta ocupacional, trabajaba en el programa de tratamiento de día cuando se pusieron en marcha las reuniones y dirigió algunas de las reuniones de red del proyecto. Ø.R.K., trabajador social con experiencia en la conducción de reuniones de red y conocimientos de método cualitativo, nunca trabajó en el centro de tratamiento y no participó en las reuniones de red ni en la recogida de datos. Mientras que R.A. ocupaba una posición muy cercana al análisis de los datos, por haber asistido a algunas reuniones, S.O. aportaba una perspectiva más distante, basada en su implicación en el estudio cuantitativo comparativo (Omvik & Kvamme, 2022), y Ø.R.K. representaba una posición externa al contexto de tratamiento, pero con una pericia pertinente.

Análisis temático reflexivo

El análisis temático reflexivo ofrece flexibilidad tanto para análisis descriptivos como interpretativos (Braun & Clarke, 2022). Los datos consistían en respuestas escritas breves, y consideramos que esta flexibilidad podía resultar útil para abordarlos. Braun y Clarke (2022) describen seis fases en el análisis temático: (1) familiarización con los datos, (2) codificación, (3) generación de temas iniciales, (4) desarrollo y revisión de los temas, (5) depuración, definición y denominación de los temas, y (6) redacción. Recomiendan ir y venir entre las fases 2 y 5 antes de la redacción. Nuestro análisis siguió estos procedimientos y se realizó con NVivo, versión 14 (Lumivero, 2023), junto con una revisión manual del material. Las respuestas de pacientes y de integrantes de la red se analizaron por separado. Cuando una respuesta contenía varias unidades de sentido, la dividimos en unidades más pequeñas.

Antes de iniciar el análisis, todo el equipo investigador realizó un trabajo de reflexividad, documentando y compartiendo sus experiencias y posiciones como profesionales de la clínica en relación con las reuniones de red dialógicas, así como sus expectativas respecto a los datos. En la primera fase del análisis, R.A. se familiarizó con el conjunto de datos y presentó ideas iniciales para el análisis. Después, S.O. y Ø.R.K. se familiarizaron también con el material, revisándolo varias veces, tomando notas y registrando ideas iniciales y posibles códigos.

En la fase de codificación, S.O. creó códigos y temas a partir de ideas y reflexiones compartidas. Se discutieron y modificaron en reuniones de análisis a lo largo de cinco rondas antes de redactar los resultados y la discusión. El proceso se repitió además en una sexta y una séptima ronda, a partir de los comentarios de la revisión por pares tras el envío a esta revista. La codificación siguió un enfoque inductivo y semántico, ciñéndose al principio a las expresiones semánticas de los datos. A medida que avanzaba el análisis, las etiquetas de codificación se elaboraron a partir de interpretaciones de significados más latentes, surgidas de las discusiones y del movimiento iterativo entre el todo y las partes a lo largo de las fases del análisis temático. Las interpretaciones estuvieron influidas por la diversidad de trayectorias del equipo investigador y por sus distintas relaciones con los datos. R.A., que participó activamente en las reuniones, fue testigo de intercambios emocionales significativos entre pacientes e integrantes de su red, y reconoció la importancia de integrar en mayor medida las redes de pacientes en la atención en salud mental. Desempeñó un papel importante en el reconocimiento de la vulnerabilidad tanto de pacientes como de integrantes de la red. S.O., por su parte, había dudado inicialmente de que las reuniones de red aportaran una mejora más allá de la ayuda que se recibía en el programa de tratamiento de día. Sin embargo, esas dudas se redujeron cuando el estudio cuantitativo mostró que la realización de reuniones de red se asociaba a una reducción de los síntomas. Durante el análisis cualitativo, S.O. prestó atención a la manera en que las reuniones podían contribuir a cambios en el estado mental de pacientes. Por último, la experiencia de Ø.R.K. con reuniones de red dialógicas en otros contextos resultó valiosa para generar interpretaciones más profundas y reconocer fenómenos conocidos en el Diálogo Abierto, como la importancia de compartir temas emocionales entre sí. Las perspectivas se complementaron, contribuyendo a una comprensión global del contexto del estudio y enriqueciendo la discusión.

Un ejemplo de la evolución de la interpretación y del proceso reflexivo es la manera en que comprendimos que dos de los temas generados para pacientes en las primeras rondas, concretamente «Poder hablar de lo que necesito» y «Un marco profesional para el diálogo», se referían al mismo fenómeno. En las discusiones de grupo, fue S.O. quien subrayó especialmente la importancia del papel de quienes dirigían las reuniones para establecer un espacio seguro que permitiera un diálogo importante sobre temas difíciles. Este énfasis concuerda con su formación como psicóloga y con su comprensión de la importancia de la relación terapéutica en el tratamiento. Finalmente, llegamos a un tema más amplio que englobaba los dos anteriores: «Ofrecernos un espacio seguro para hablar abiertamente».

En la última fase del análisis, evaluamos si los temas finales cumplían los requisitos para condensar conceptos organizadores centrales en relación con los datos y la pregunta de investigación (véase Braun & Clark, 2022), y consideramos que así era.

Consideraciones éticas

Antes de comenzar, el estudio se presentó al Comité Regional de Ética para su evaluación. El comité lo clasificó como un proyecto de garantía de calidad y concluyó que no era necesaria ninguna otra evaluación. Posteriormente se obtuvo la autorización para realizar el estudio de la persona delegada de protección de datos de la región sanitaria (número de referencia 2017/6136).

Todas las personas participantes, pacientes e integrantes de la red, recibieron información oral y escrita sobre el estudio. Se les informó también de su derecho a retirarse en cualquier momento sin consecuencia alguna para su tratamiento, y dieron su consentimiento informado para participar. Todos los datos se anonimizaron y se almacenaron de forma segura en el servidor de calidad de la región sanitaria, conforme a la normativa vigente.

Resultados

A partir de los datos generamos cinco temas: dos relativos a pacientes y tres a integrantes de la red (véase la Tabla 1). En el caso de pacientes, ambos temas giran en torno a aspectos positivos que destacan tras participar en las reuniones. En el caso de integrantes de la red, los dos primeros temas presentados recogen aspectos positivos, y el último, propuestas de cambio en la organización de las reuniones. Los temas se ilustran con segmentos de texto codificados, que S.O. tradujo al inglés en su totalidad. Para mostrar la diversidad de participantes de quienes proceden los ejemplos, se indica un número de identificación en los segmentos de texto de pacientes. Las personas de la red se presentan con su relación con la persona atendida (p. ej., madre o padre, amistad, etc.) y el número de identificación de la persona atendida a la que se vinculan.

Tabla 1 — Pregunta de investigación, roles de participantes, nombres y descripciones de los temas

Pregunta de investigación: ¿Qué aspectos positivos y qué propuestas de cambio destacan pacientes y su red social tras asistir a una o dos reuniones de red en una clínica ambulatoria de salud mental?

  • Pacientes — Más confianza en nuestras relaciones. Comprendimos mejor las experiencias de cada cual. Siento que la apertura reforzó la confianza en nuestras relaciones, y ahora confío más en que mi red puede apoyarme.
  • Pacientes — Ofrecernos un espacio seguro para hablar abiertamente. Dejarnos decidir de qué hablar nos permitió abordar temas difíciles que necesitábamos tratar. Las personas que dirigían la reunión fueron clave para crear el espacio seguro que necesitábamos.
  • Integrantes de la red — Empoderamiento a través de la participación. Expresar nuestros pensamientos y sentimientos nos hizo sentir que nuestra voz importaba. También comprendimos mejor la situación. Esto, a su vez, nos hizo sentir más capaces de apoyar a la persona atendida.
  • Integrantes de la red — Encontrar acogida y una escucha seria. Las personas que dirigían la reunión facilitaron el diálogo sobre temas difíciles gracias a su actitud acogedora y libre de juicios. Aun así, preferimos que sean abiertas y directas antes que protectoras.
  • Integrantes de la red — Aportar más claridad para mejorar nuestra capacidad de contribuir. Una información más clara sobre los objetivos, más estructura y consejos más concretos mejorarían nuestra capacidad de contribuir eficazmente a las reuniones y a la vida de la persona atendida más allá del marco del tratamiento.

Temas de pacientes

Más confianza en nuestras relaciones

Este tema gira en torno a las experiencias de pacientes al entablar un diálogo con sus personas allegadas durante las reuniones, y refleja que percibieron una mejora en su sentimiento de conexión con ellas. Como observó una persona: «De verdad ayudó a nuestra relación. Siento que las cosas mejoraron mucho entre nosotros» [ID 29]. Otra subrayó el proceso mutuo de mejora: «[Yo] sentí que a ellos [la red] les aportó algo, y eso a su vez fue bueno para mí» [ID 25]. Pacientes expresaron también que valoraban poder abordar temas difíciles, lo que indica que las reuniones desempeñaron un papel decisivo en el fomento de la confianza. Una persona comentó: «Hubo mucha apertura sobre asuntos difíciles, y eso estuvo bien» [ID 5]. Además, el tema refleja que las interacciones durante las reuniones favorecieron una comprensión más profunda, al permitir a pacientes formular sus pensamientos y comprender mejor las emociones de las personas de su red. Los beneficios de esta comunicación abierta los describió una persona que relató las ventajas de participar: «[Yo] pude poner las cosas en palabras y explicarlas. También vi cómo se sienten quienes me rodean. [Me volví] más consciente de las cosas» [ID 17].

El tema abarca además las experiencias de pacientes en torno a la importancia de poder expresar sus necesidades a sus personas más cercanas. Varias respuestas muestran que pacientes sintieron una confianza renovada en la capacidad y la disposición de su red social para apoyarlos. Esta confianza reforzada se refleja en lo que dicen sobre los aspectos positivos de participar en las reuniones, por ejemplo: «[Poder] dar a mi red una mejor comprensión de cómo me siento y de cómo pueden manejarlo» [ID 18], junto con la constatación, que empodera, de ser capaz de pedir apoyo: «[Que] tuve la oportunidad, y lo logré, de pedirle ayuda a mi pareja» [ID 13]. Además, algunas personas destacaron los beneficios de hablar sobre cómo afrontar posibles problemas futuros, lo que transmite un sentimiento subyacente de ser valiosas para su red y la expectativa de recibir de ella un apoyo duradero. La reflexión de una persona subraya este sentimiento: «[Yo] pude poner en palabras cómo afrontar una recaída junto con mi familia cercana» [ID 31].

En resumen, el tema transmite una experiencia compartida por pacientes: la apertura de las reuniones contribuyó a fortalecer los lazos relacionales y su confianza en la capacidad de la red para brindar apoyo.

Ofrecernos un espacio seguro para hablar abiertamente

El segundo tema recoge cómo pacientes percibieron a quienes dirigían las reuniones como clave para favorecer un espacio propicio a un diálogo constructivo. Al recibirlos sin un orden del día fijado de antemano y dejarles decidir, junto con su red, de qué temas hablar, pacientes sintieron que sus experiencias personales eran validadas y valoradas. Una persona reconoció este aspecto que empodera: «Pudimos llevar nosotros las riendas» [ID 31]. Otra destacó el beneficio de poder expresarse sin restricciones: «Tuve la oportunidad de desahogar mis pensamientos y sentimientos sobre mi situación, y me recibieron bien» [ID 5]. El tema refleja también la importancia percibida para la red en su conjunto, como muestra el elogio de una persona sobre la manera en que se condujo la reunión: «[Una] buena puesta en práctica de lo que queríamos y necesitábamos hablar» [ID 17].

El tema incluye además que pacientes se sintieron más capaces de tratar temas difíciles durante las reuniones, capacidad que atribuían a la facilitación de quienes las dirigían. Una persona expresó el efecto de este entorno de apoyo así: «Pude hablar de cosas de las que no podía hablar a solas en casa» [ID 7], mientras que otra valoró el carácter constructivo de las conversaciones: «Pudimos hablar sin que se volviera negativo» [ID 24]. Se destacó también el papel crucial de quienes dirigían las reuniones para establecer la seguridad necesaria, como expresó una persona que describió una reunión como: «Un lugar seguro para hablar cuando tienes a un tercero en el diálogo» [ID 12]. Además, pacientes identificaron habilidades concretas de quienes dirigían las reuniones que, a su juicio, mejoraban el diálogo, como saber manejar temas delicados e indagar con preguntas directas y aclaratorias. También elogiaron su capacidad para abordar de manera abierta y reflexiva las cuestiones personales y complejas que se compartían. Para ilustrar el valor de esta facilitación experta, una persona afirmó: «Cuando expliqué el caos que tenía en la cabeza, ellos [quienes dirigían la reunión] me ayudaron a ponerlo en palabras para que lo entendiera mejor» [ID 26].

En conjunto, el tema transmite una conexión percibida entre la forma abierta facilitada por quienes dirigían las reuniones y la capacidad de pacientes y de su red para entablar un diálogo constructivo sobre temas difíciles.

Temas de integrantes de la red

Empoderamiento a través de la participación

El primer tema desarrollado a partir de las respuestas de integrantes de la red se centra en la importancia que concedían al hecho de participar y asumir un papel activo durante las reuniones, así como a compartir sus experiencias personales. Refleja que valoraban poder expresar abiertamente sus pensamientos y sentimientos sobre la situación, lo que contribuía a la sensación de que su voz importaba. Una persona expresó este aprecio con este comentario: «Estuvo muy bien poder hablar de cómo vivo la enfermedad» [ID 10, amistad]. Del mismo modo, otra persona señaló el beneficio de expresarse con sinceridad: «[Fue] útil para mí, porque me resultó más fácil hablar de cómo me siento de verdad en la situación en la que estoy» [ID 1, hermana]. Además, integrantes de la red subrayaron la importancia de que sus aportaciones formaran parte integral y legítima del diálogo en su conjunto, como resume el comentario de una persona: «[Sentí] que mis pensamientos y sentimientos tenían un lugar y eran aceptados» [ID 4, hermana].

Además de reforzar su papel en la situación al participar, las personas de la red valoraron también la comprensión más profunda que adquirieron de las circunstancias de la persona atendida, incluidos su tratamiento y sus necesidades. Esta perspectiva más amplia contribuyó a mejorar su capacidad de brindar apoyo. Una madre reflexionó sobre este crecimiento: «Mi comprensión aumentó. Recibí un toque de atención que me hacía mucha falta» [ID 2, madre]. Otras personas dijeron haber adquirido una visión más informada del sistema sanitario, señalando por ejemplo: «Estuvo muy bien conocer los resultados de las pruebas, tanto los anteriores como los actuales, desde un punto de vista profesional. Daba una sensación de seguridad» [ID 33, familiar]. Varias personas subrayaron en particular la importancia de comprender la situación personal de la persona atendida. Una madre lo expresó así: «Me quedó claro por lo que está pasando mi hija, lo que vive y lo que piensa» [ID 25]. Muchas personas sintieron que esta comprensión reforzada contribuía a mejorar su capacidad de ayudar a la persona atendida, como recoge una de ellas: «Como madre, entendí mejor cómo puedo apoyar a mi hija de forma positiva» [ID 28].

En conjunto, el tema transmite que las personas de la red experimentaron, al participar en las reuniones, un empoderamiento en su papel de apoyo a la persona atendida.

Encontrar acogida y una escucha seria

El segundo tema de integrantes de la red se refiere a cómo percibían el papel de quienes dirigían las reuniones a la hora de favorecer un diálogo significativo dentro de la red. Entre los aspectos clave figuran su actitud acogedora y libre de juicios ante las cuestiones planteadas y su preocupación genuina por quienes participaban en las reuniones. Por ejemplo, una persona de la red resumió así su experiencia de participación: «En esta sala me siento en un lugar seguro. [Quienes dirigen la reunión son] gente estupenda que quiere lo mejor para mí» [ID 26, madre o padre], mientras que otra señaló: «Estuvo bien que se tomaran en serio los temas planteados» [ID 8, amistad]. Las personas de la red valoraron también el espacio y el apoyo para conversar sobre cuestiones delicadas, que les ayudaron a sentirse más cómodas al expresar pensamientos inquietantes. Una de ellas reflexionó: «[Fue una] oportunidad de hablar abiertamente, con apoyo. Decir cosas difíciles da menos miedo» [ID 5, pareja]. Varias expresaron su aprecio por la neutralidad de quienes dirigían las reuniones, que creaba un clima colaborativo y no confrontativo para dialogar sobre cuestiones sensibles. Una persona destacó este aspecto: «Sentí que podía sacar temas difíciles en terreno neutral» [ID 26, hermano o hermana], mientras que otra observó: «Es la primera vez que no nos peleamos» [ID 20, madre o padre].

Aunque se elogió sobre todo el papel validador de quienes dirigían las reuniones, algunas personas de la red mencionaron momentos en los que les parecieron excesivamente prudentes o protectores en su manera de proceder. Una escribió: «Quizá haya un ligero grado de cautela en el tono de voz o en el lenguaje corporal que puede dar una impresión de sobreprotección. Es difícil de describir con exactitud, pero resulta un poco artificial» [ID 25, madre o padre], mientras que otra afirmó: «Al principio de la reunión se usó mucho la “voz de terapia”. Aunque probablemente pretenda ser neutral, a mí personalmente me pareció infantilizante» [ID 10, hijo o hija].

En resumen, el tema gira en torno a la percepción de integrantes de la red de lo importante que es que quienes dirigen las reuniones no juzguen y les tomen en serio para lograr hablar de temas difíciles durante las reuniones. Refleja también una preferencia por una comunicación abierta y directa antes que por la protección.

Aportar más claridad para mejorar nuestra capacidad de contribuir

El último tema de integrantes de la red recoge propuestas de cambio en la organización y la realización de las reuniones de red. Gira en torno a las necesidades no cubiertas de información y orientación, y refleja que sentían incertidumbre y ansiedad ante la perspectiva de asistir a las reuniones. Por ejemplo, una persona escribió: «La información previa solo me llegó de la persona atendida, así que no sabía en qué iba a participar» [ID 5, pareja], mientras que otra afirmó: «No sabía lo que era una reunión de red. La temía de antemano, porque pensaba que era lo mismo que una reunión de confrontación» [ID 26, hermano o hermana]. Además de la ansiedad ligada a lo desconocido de la situación y a la falta de claridad sobre el propósito de las reuniones, integrantes de la red expresaron también incertidumbre respecto a las interacciones con profesionales del sistema de tratamiento. Una persona escribió: «Al principio no tenía claro en qué consistía la reunión ni cuánta información tenían sobre mi hijo» [ID 17, madre o padre]. En conjunto, estas afirmaciones sugieren un temor más profundo a no ser capaz de manejar la situación de la reunión.

A la luz de estas inquietudes, las modificaciones propuestas por integrantes de la red pueden entenderse como un intento de aliviar su incertidumbre estableciendo medios para lograr claridad, control y previsibilidad. Entre las propuestas figura la petición de una comunicación más transparente sobre el orden del día y las expectativas antes de las reuniones de red. Una persona de la familia subrayó esta necesidad: «[Yo/nosotros] podríamos habernos preparado mejor para lo que se iba a tratar en la reunión» [ID 25, madre o padre]. Además del deseo de una información previa más clara, algunas personas pidieron una conversación más estructurada y centrada durante las reuniones. Así lo expresó una persona que recomendaba adoptar: «[Un] programa de la reunión y un plan escrito para la siguiente reunión» [ID15, madre o padre]. Además, algunas personas de la red sugirieron que quienes dirigían las reuniones podrían ofrecer reflexiones más específicas y orientaciones concretas para favorecer una mayor seguridad a la hora de afrontar los desafíos actuales y futuros. Una persona propuso: «Quizá algunos ejemplos más concretos de cómo puedo yo, desde la amistad, contribuir a mejorar el día a día de la persona atendida» [ID 30, amistad].

En conjunto, el tema pone de manifiesto una necesidad de previsibilidad y de orientación entre integrantes de la red, para poder contribuir de manera significativa en las reuniones y en la vida de la persona atendida más allá del marco del tratamiento.

Discusión

En línea con estudios anteriores, tanto pacientes como integrantes de la red de nuestro estudio acogieron favorablemente las reuniones de red (véase Buus et al., 2021; Freeman et al., 2019) y describieron mejoras en la calidad de sus relaciones (véase Buus & McCloughen, 2022). También refirieron una ampliación de su comprensión (véase Wusinich et al., 2020) y una mejora en la calidad de su comunicación (véase Twamley et al., 2020). Además, las personas de la red subrayaron la importancia de comprender cómo podían brindar apoyo (véase Gidugu et al., 2021). Sin embargo, también refirieron sentimientos de incertidumbre (véase Florence et al., 2021), que parecían relacionados con un conocimiento limitado del propósito de las reuniones (véase Tribe et al., 2019).

Mientras que los estudios citados incluyen resultados de análisis conjuntos de las perspectivas de distintos participantes (p. ej., Gidugu et al., 2021; Twamley et al., 2020; Wusinich et al., 2020; Florence et al., 2021), en nuestro estudio realizamos análisis separados para cada rol, lo que permitió comparar las experiencias propias de cada grupo en las reuniones de red. En la discusión nos centramos en identificar los puntos comunes y las variaciones entre los distintos roles, a la luz del concepto de mattering, el sentimiento de importar, de Prilleltensky (2020). Según este marco, el sentimiento de importar remite a dos necesidades psicológicas fundamentales, sentirse valorado y aportar valor, ambas decisivas para favorecer la plenitud psicológica y establecer vínculos sociales. Mientras que la necesidad de sentirse valorado se refiere a la necesidad de una persona de experimentar un sentimiento de pertenencia, de sentirse valorada por los demás, de aceptarse y de experimentar autoestima, aportar valor implica la capacidad de contribuir de forma significativa a la vida de otras personas, así como al propio desarrollo personal (Prilleltensky, 2020). Sentirse valorado y aportar valor son procesos interdependientes. Cuando las personas se sienten valoradas, es más probable que se sientan capaces de aportar valor, y viceversa. Por ello, estos procesos son especialmente pertinentes en las reuniones de red, donde las personas participantes se reúnen para dialogar y apoyarse mutuamente.

El efecto de las reuniones de red en las relaciones dentro de la red

Los temas desarrollados tanto a partir de pacientes como de integrantes de la red reflejan un énfasis común en los beneficios relacionales de hablar abiertamente de temas difíciles. Expresar y recibir distintas perspectivas surgió en ambos grupos como un aspecto importante que favorecía la comprensión mutua, en consonancia con la perspectiva dialógica en la que se fundamenta el Diálogo Abierto (véase Ong et al., 2019). No obstante, sus reflexiones temáticas presentan matices en cuanto al énfasis puesto en sentirse comprendido y en el acto mismo de participar.

En cuanto al primer aspecto, sentirse comprendido, nuestros resultados muestran que pacientes destacaron especialmente cómo el diálogo ayudó a reforzar los lazos y la confianza en su red social al hacerles sentir realmente escuchados y comprendidos por sus integrantes (véase Gidugu et al., 2021; Sunthararajah et al., 2022). Desde el concepto del sentimiento de importar, parece por tanto que la participación atenta y la mayor comprensión de las personas de la red contribuyeron a reforzar en pacientes el sentimiento de ser valorados, y que este sentimiento reforzó a su vez su convicción de tener un valor propio para el grupo.

Por el contrario, integrantes de la red se centraron menos en ser comprendidos y más en implicarse activamente en las reuniones expresando sus propias experiencias y puntos de vista. Si bien la mera invitación a participar constituía para ellos una primera forma de reconocimiento, compartir activamente sus perspectivas parecía la validación más decisiva, al reforzar su papel como apoyos importantes de la persona atendida. Desde la perspectiva del sentimiento de importar, esta implicación activa puede verse como un medio de afirmar su propio valor, de empoderarse y de reforzar su sentimiento de ser capaces de aportar valor.

Así, la impresión general que se desprende de nuestros resultados es que, en términos del sentimiento de importar, sentirse valorado era especialmente importante para pacientes, mientras que aportar valor lo era para integrantes de la red. Sin embargo, un punto central del marco conceptual es que ambos procesos son necesarios para el bienestar psicológico (Prilleltensky, 2020). Esto se apreciaba también en nuestros temas. Por ejemplo, pacientes expresaron gratitud no solo por sentirse valorados gracias a la comprensión recibida, sino también por haber conocido mejor las perspectivas de las personas de su red. Del mismo modo, integrantes de la red se sintieron valorados al recibir espacio y reconocimiento por su papel, lo que a su vez era crucial para que se sintieran capaces de aportar valor a la vida de pacientes. En suma, las experiencias de sentirse valorado y de aportar valor parecían enriquecer de manera recíproca las reuniones de red, lo que respalda el marco conceptual que las describe como procesos interdependientes y complementarios.

Implicaciones para el rol de quienes dirigen las reuniones

Quienes dirigen las reuniones de red dialógicas se esfuerzan por crear un marco que invite a una pluralidad de perspectivas y emociones y que reconozca la diversidad de las historias individuales (véase Ong et al., 2019). Nuestros resultados subrayan el papel esencial de quienes dirigen las reuniones en esta tarea. Tanto pacientes como integrantes de la red destacaron en particular su contribución indispensable para facilitar conversaciones sobre temas emocionalmente difíciles y para enmarcar la forma abierta, que permitía a las personas participantes plantear los temas que necesitaban tratar.

Sin embargo, pese a un reconocimiento compartido del valor de la forma abierta de las reuniones, nuestro análisis apunta a una divergencia en lo que esta apertura puede representar para cada grupo de participantes. Para pacientes, la forma abierta parece especialmente importante porque les permitía, junto con su red, controlar el contenido de la conversación. Vista a través de la lente del sentimiento de importar, esto indica que para ellos era crucial la confianza de quienes dirigían las reuniones en su capacidad para identificar y plantear las cuestiones importantes, lo que favorecía un sentimiento de empoderamiento.

Por el contrario, para integrantes de la red, lo que destacaba como aspecto más importante era la actitud cálida, acogedora y abierta de quienes dirigían las reuniones, así como el hecho de que tomaran en serio sus aportaciones. Esto concuerda con la investigación que muestra que las familias de personas con problemas de salud mental suelen quedar marginadas en el sistema sanitario (véase Doody et al., 2017). Por ello, su experiencia de verse incluidas probablemente difería mucho de sus encuentros anteriores. Desde la perspectiva del sentimiento de importar, esto implica que, cuando las personas de la red se sienten bien acogidas y son recibidas sin juicios, ello les transmite un sentimiento de ser valoradas que puede ser transformador y que afirma su papel y su participación activa en la vida y la recuperación de la persona atendida. Sin embargo, aunque la cálida acogida fue en general apreciada, algunas personas percibieron también una sutil cautela en quienes dirigían las reuniones, vivida de forma más bien negativa. Esa reserva podía interpretarse, sin querer, como una infravaloración de su capacidad para manejar la situación, lo que mermaba su capacidad percibida de aportar valor. En conjunto, estos resultados sugieren que tanto pacientes como integrantes de la red tienen una necesidad subyacente de que se validen sus capacidades y sus recursos. Esta constatación subraya la importancia de transmitir confianza a las personas participantes mediante una comunicación transparente y directa, para suscitar su potencial de contribuir de forma significativa en las reuniones.

El contraste más notable observado entre ambos grupos de participantes fue, sin embargo, que las sugerencias de cambio sobre las reuniones y su forma de conducirlas procedían casi exclusivamente de integrantes de la red. Estas propuestas se centraban principalmente en aumentar la previsibilidad de las reuniones, probablemente a raíz de cierta aprensión ante la participación. Desde la perspectiva del sentimiento de importar, no reconocer plenamente las necesidades de las personas de la red en este punto puede considerarse una forma de restar importancia a su papel y a su capacidad de aportar valor. Por ello, parece crucial establecer reglas transparentes para las reuniones, a fin de garantizar una seguridad suficiente y reforzar la capacidad de integrantes de la red para contribuir eficazmente, sobre todo cuando el contexto les resulta desconocido. En este sentido, la difusión de información pertinente por parte de quienes dirigen las reuniones, antes y al comienzo de estas, se vuelve central, ya que puede empoderar a las personas de la red desde el primer momento.

Un último aspecto en el que los grupos diferían era el deseo, entre integrantes de la red, de recibir más orientación y consejos de quienes dirigían las reuniones sobre cómo afrontar problemas futuros, algo que no se reflejaba en el grupo de pacientes. Esta diferencia sugiere que las personas de la red necesitan más apoyo y orientación para sentirse seguras en su papel, sobre todo si la oferta de reuniones de red es limitada, como ocurría en nuestro estudio. Desde el sentimiento de importar, no ofrecer una orientación concreta puede percibirse como una falta de reconocimiento de la importancia y la complejidad del papel de las personas de la red. Por consiguiente, estos resultados indican que quienes dirigen las reuniones necesitan prestar atención, ensayar y calibrar el equilibrio entre una postura abierta, reflexiva y dialógica y, al mismo tiempo, la aportación de sus puntos de vista, de su pericia profesional y de su orientación. Esta comprensión concuerda con resultados y debates anteriores de la literatura sobre los desafíos terapéuticos de las prácticas de Diálogo Abierto (véase Buus et al., 2021).

Implicaciones para la implantación de las reuniones de red dialógicas en la práctica clínica

Nuestros resultados indican que la forma abierta de las reuniones de red puede ser muy beneficiosa tanto para pacientes como para participantes de la red, al favorecer el sentimiento de ser valorados y, con ello, la capacidad de aportar valor ante problemas graves de salud mental. Sin embargo, es crucial adaptar el encuadre de la apertura al contexto de tratamiento concreto y a las necesidades individuales de los distintos grupos de participantes. De acuerdo con nuestros resultados, las personas de la red pueden necesitar más información previa, una estructura de reunión más previsible y consejos más concretos que pacientes, sobre todo cuando el contexto y la forma les resultan desconocidos.

Además, recurrir al sentimiento de importar como marco conceptual para interpretar las dinámicas de las reuniones de red dialógicas resulta una herramienta valiosa. Considerar los procesos de las reuniones a través de la lente de aportar valor y sentirse valorado concuerda con los principios del Diálogo Abierto (véase Olson et al., 2014) y ayuda a comprender cómo empoderar tanto a la red como a pacientes. Esta perspectiva subraya la importancia de establecer marcos para la práctica dialógica que ofrezcan a pacientes y a su red social la oportunidad de implicarse en los procesos de recuperación cruciales que son sentirse valorado y aportar valor.

Fortalezas y limitaciones de nuestro estudio

Las fortalezas de este estudio residen en su diseño naturalista, que hace que los resultados sean muy pertinentes para la práctica clínica. Además, el estudio incorpora respuestas procedentes de numerosas reuniones de red con participantes diversos. Asimismo, nuestra decisión de agrupar en el análisis a todas las personas de la red nos permitió comparar las experiencias de pacientes con las de integrantes de la red ajenos al sistema de tratamiento. Esta comparación aporta nuevas perspectivas sobre las necesidades y vulnerabilidades específicas de participantes con roles distintos en las reuniones de red. Sin embargo, esta forma de estratificar la muestra no permitió analizar ni comparar las experiencias según las distintas posiciones dentro de la red social.

Una limitación de este estudio es el desequilibrio en la cantidad de datos, con más respuestas escritas de integrantes de la red que de pacientes, ya que las personas de la red formaban un grupo más numeroso. No obstante, nuestro conocimiento más profundo del contexto de pacientes ayudó a compensar la diferencia de riqueza de los datos entre ambos grupos. Otra limitación tiene que ver con la naturaleza y el análisis de los datos, que consistían en respuestas escritas relativamente breves, codificadas en un nivel intermedio entre la interpretación semántica y la latente. Los análisis interpretativos son susceptibles de confirmar supuestos, pero la participación de tres personas investigadoras con perspectivas diversas y distintos grados de proximidad a los datos ayudó a reforzar la fiabilidad del trabajo reflexivo. Además, el hecho de que nuestros análisis arrojaran resultados sorprendentes respalda también la solidez de los hallazgos. Por ejemplo, no esperábamos que la incertidumbre de integrantes de la red fuera tan evidente, lo que plantea la posibilidad de que las respuestas anónimas obtenidas inmediatamente después de participar en la reunión dieran acceso a estados emocionales espontáneos que, de otro modo, podrían haber pasado desapercibidos. Una última limitación es la medición de la fidelidad, que se evaluó de forma indirecta recogiendo lo que las personas encuestadas decían de su experiencia de las reuniones, en lugar de realizar evaluaciones más sistemáticas.

Implicaciones para la investigación futura

Esta investigación señala la importancia de explorar los distintos roles de participantes en las reuniones de red, como madres y padres, parejas, hermanos y hermanas y amistades, para comprender mejor sus perspectivas propias. También parece esencial seguir examinando el rol de quienes dirigen las reuniones en diversos contextos de tratamiento. Además, aunque pacientes e integrantes de la red respondieron positivamente a las reuniones de red en este estudio, no sabemos si la participación influyó en el diálogo dentro de su red social fuera del sistema de tratamiento, ni conocemos la relación entre los cambios dialógicos y la salud mental. Se necesita, por tanto, más investigación para explorar el efecto más amplio de la participación en reuniones de red.

Conclusiones

Participar en una o dos reuniones de red dialógicas en una clínica ambulatoria de salud mental fue considerado muy valioso tanto por pacientes como por integrantes de la red. Al comparar sus experiencias, se observaron similitudes en el énfasis puesto en la oportunidad de expresarse libremente y en el papel de quienes dirigían las reuniones a la hora de facilitar conversaciones sobre asuntos importantes y difíciles. Entre las diferencias figuraban la necesidad de mayor previsibilidad de integrantes de la red y el énfasis de pacientes en la importancia de sentirse comprendidos y de reforzar la confianza en las relaciones. El sentimiento de importar se revela como un marco conceptual fecundo para describir y comprender los procesos que se dan en las reuniones de red.

Complexe Systémique: puntos clave

El interés del estudio reside en un gesto sencillo: analizar por separado lo que dicen pacientes y lo que dicen sus personas allegadas, en lugar de fundir todas las voces en una sola. Ambos grupos valoran la misma apertura, pero no por las mismas razones. Para pacientes, la ausencia de orden del día es una muestra de confianza: eligen de qué se habla. Para las personas allegadas, a menudo mantenidas a distancia por la psiquiatría, lo que más cuenta es ser recibidas sin juicios y poder contribuir; son ellas, y casi solo ellas, quienes piden información previa, algo de estructura y consejos concretos. Para la práctica sistémica, la lección es valiosa: la apertura dialógica no elimina la necesidad de encuadre, y un exceso de prudencia puede vivirse como condescendencia. Preparar a las personas allegadas para lo que es una reunión de red forma parte del trabajo. Los límites son los de respuestas escritas muy breves, recogidas justo después de una o dos reuniones en un programa de día de cuatro semanas. Puede leerse junto con el estudio sobre la experiencia de madres y padres en las reuniones escolares de Diálogo Abierto y el artículo sobre las conversaciones reflexivas en las reuniones de red.

Notas del original

Nota de la editorial Springer Nature se mantiene neutral con respecto a las reclamaciones jurisdiccionales en los mapas publicados y las afiliaciones institucionales.

Agradecimientos. Queremos expresar nuestra gratitud y nuestro reconocimiento a Per Halfdan Nilsen por sus importantes contribuciones. En concreto, le agradecemos su labor de introducción del Diálogo Abierto en la unidad de tratamiento donde se realizó el estudio, su supervisión en este enfoque y su estímulo y apoyo para investigar en este proyecto.

Financiación. Financiación en acceso abierto proporcionada por la Western Norway University Of Applied Sciences

Conflicto de intereses. La autoría declara no tener intereses financieros ni no financieros pertinentes.

Referencias

Bergström T, Seikkula J, Alakare B, Kurtti M, Köngäs-Saviaro P, Löhönen E, Miettunen J, Mäkiollitervo H, Taskila JJ, Virta K, Valtanen K. The 10‐year treatment outcome of open dialogue‐based psychiatric services for adolescents: A nationwide longitudinal register‐based study. Early Intervention in Psychiatry. 2022. https://doi.org/10.1111/eip.13286.

Bjørkquist C, Hansen GV. Samproduksjon med pårørende til personer med ROP-lidelser [Co-production with relatives of people with mental and substance use disorders. ] Tidsskrift for Omsorgsforskning. 2017;3(3):194–203. https://doi.org/10.18261/issn.2387-5984-2017-03-05.

Braun, V., & Clarke, V. (2022). Thematic analysis: A practical guide. Sage Publications Ltd.

Buus N, McCloughen A. Client and family responses to an open dialogue approach in early intervention in psychosis: A prospective qualitative case study. Issues in Mental Health Nursing. 2022;43(4):308–316. https://doi.org/10.1080/01612840.2021.1986758.

Buus N, Jacobsen K, Bojesen E, Bikic AB, Müller-Nielsen A, Aagaard K, Erlangsen A. The association between Open Dialogue to young Danes in acute psychiatric crisis and their use of health care and social services: A retrospective register-based cohort study. International Journal of Nursing Studies. 2019;91:119–127. https://doi.org/10.1016/j.ijnurstu.2018.12.015.

Buus N, Ong B, Einboden R, Lennon E, Mikes-Liu K, Mayers S, McCloughen A. Implementing open dialogue approaches: A scoping review. Family Process. 2021;60(4):1117–1133. https://doi.org/10.1111/famp.12695.

Doody, O., Butler, M. P., Lyons, R., & Newman, D. (2017). Families’ experiences of involvement in care. planning in mental health services: an integrative literature review. Journal of Psychiatric and Mental Health Nursing, 24(6), 412-430. 10.1111/jpm.1236910.1111/jpm.1236928102020

Florence AC, Jordan G, Yasui S, Cabrini DR, Davidson L. It makes us realize that we have been heard: Experiences with open dialogue in Vermont. Psychiatric Quarterly. 2021;92(4):1771–1783. https://doi.org/10.1007/s11126-021-09948-1.

Freeman AM, Tribe RH, Stott JCH, Pilling S. Open dialogue: A review of the evidence. Psychiatric Services. 2019;70(1):46–59. https://doi.org/10.1176/appi.ps.201800236.

Gidugu V, Rogers ES, Gordon C, Elwy AR, Drainoni ML. Client, family, and clinician experiences of open dialogue-based services. Psychological Services. 2021;18(2):154. https://doi.org/10.1037/ser0000404.

Gotaas, N., Monkerud, L. C., & Zeiner, H. H. (2021). Samarbeid mellom pårørende og helse-og.

Hendy C, Pearson M. Peer supported open dialogue in a UK NHS trust – a qualitative exploration of clients’ and network members’ experiences. Journal of Mental Health Training Education and Practice. 2020;15(2):95–103. https://doi.org/10.1108/JMHTEP-10-2019-0052.

Jeppesen P, Petersen L, Thorup A, Abel MB, Oehlenschlaeger J, Christensen T, Krarup G, Hemmingsen R, Jørgensen P, Nordentoft M. Integrated treatment of first-episode psychosis: Effect of treatment on family burden: OPUS trial. The British Journal of Psychiatry. 2005;187(S48):85–90. https://doi.org/10.1192/bjp.187.48.s85.

Kalsås ØR, Selbekk AS, Ness O. I get a whole different view: Professionals experiences with family-oriented practice in addiction treatment. Nordisk Alkohol-& Narkotikatidskrift: NAT. 2020;37(3):243–261. https://doi.org/10.1177/1455072520914207.

Lumivero (2023). NVivo 14. QSR International Pty Ltd. https://lumivero.com/products/nvivo

Norwegian Directorate of Health. (2017). Veileder Om pårørende i helse- og omsorgstjenesten. [Guidelines on involvement of relatives in health and care services]. Helsedirektoratet. https://www.helsedirektoratet.no/veiledere/parorendeveileder

Olson, M., Seikkula, J., & Ziedonis, D. (2014). The key elements of dialogic practice in open dialogue. Fidelity criteria. The University of Massachusetts Medical School,8, (2017). https://www.umassmed.edu/globalassets/psychiatry/open-dialogue/keyelementsv1.109022014.pdf

Omsorgstjenesten (NIBR rapport 569). [Collaboration between relatives and health and care services (NIBR Report 569)]. By- og regionforskningsinstituttet NIBR. https://hdl.handle.net/20.500.12199/6517

Omvik S, Kvamme A. Å involvere nettverket til pasienter i behandling–en kvantitativ studie av hvilket utbytte pasienter i dagbehandling har av åpen dialog i nettverksmøter. [Involving the patients’social network in mental health treatment – a quantitative study of how patients in a day treatment program benefit of open dialogue in network meetings]. Tidsskrift for Psykisk Helsearbeid. 2022;19(2–3):117–130. https://doi.org/10.18261/tph.19.2-3.3.

Ong, B., Barbara-May, R., Brown, J. M., Dawson, L., Gray, C., McCloughen, A., Mikes‐Liu, K., & Sidis A. Singh, R., Thorpe, C. R., & Buus, N. (2019). Open Dialogue: Frequently Asked Questions. Australian and New Zealand Journal of Family Therapy, 40(4), 416-428. 10.1002/anzf.1387

Prilleltensky I. Mattering at the intersection of psychology, philosophy, and politics. American Journal of Community Psychology. 2020;65(1–2):16–34. https://doi.org/10.1002/ajcp.12368.

Seikkula, J., & Arnkil, T. E. (2006). Dialogical meetings in social networks. Taylor & Francis Group.

Seikkula J, Alakare B, Aaltonen J. The comprehensive open-dialogue approach in Western Lapland: II. Long-term stability of acute psychosis outcomes in advanced community care. Psychosis. 2011;3(3):192–204. https://doi.org/10.1080/17522439.2011.595819.

Sørgård J, Karlsson B. Åpen dialog bak lukkede dører – pasienter og pårørendes erfaringer med Åpen dialog i nettverksmøter ved en lukket psykiatrisk avdeling. [Open dialogue behind locked doors – patients’ and relatives’ experiences with open dialogue in network meetings at a closed psychiatric ward]. Tidsskrift for Psykisk Helsearbeid. 2017;14(4):327–338. https://doi.org/10.18261/issn.1504-3010-20.

Stratton, P. (2016). The evidence base of family therapy and systemic practice. London: Association for Family Therapy and Systemic Practice UK. https://static1.squarespace.com/static/60469dc5522a05284a1176f8/t/60da31105d26b830152288fb/1624912147383/AFT_Evidence-Base-of-Family-Therapy.pdf

Sunthararajah S, Clarke K, Razzaque R, Chmielowska M, Brandrett B, Pilling S. Exploring patients’ experience of peer-supported open dialogue and standard care following a mental health crisis: Qualitative 3-month follow-up study. BJPsych Open. 2022;8(4):e139. https://doi.org/10.1192/bjo.2022.542.

Tribe, R. H., Freeman, A. M., Livingstone, S., Stott, J. C. H., & Pilling, S. (2019). Open dialogue in the UK: Qualitative study. BJPsych Open, 5(04). 10.1192/bjo.2019.3810.1192/bjo.2019.38PMC658221331189488

Twamley I, Dempsey M, Keane N. An open dialogue-informed approach to mental health service delivery: Experiences of service users and support networks. Journal of Mental Health. 2020;30(4):494–499. https://doi.org/10.1080/09638237.2020.1739238.

Wusinich, C., Lindy, D. C., Russell, D., Pessin, N., & Friesen, P. (2020). Experiences of Parachute NYC: An.10.1007/s10597-020-00556-032036517

Traducción no oficial de Framing openness: Exploring Similarities and Differences in Patients’ and Their Social Networks’ Experiences with Participating in Dialogical Network Meetings Through the Lens of Mattering, de Siri Omvik, Ragnhild Andersland y Øyvind Reehorst Kalsås, Community Mental Health Journal, vol. 61, n.o 2 (2025), doi: 10.1007/s10597-024-01354-8, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tabla presentada en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «Framing openness: Exploring Similarities and Differences in Patients’ and Their Social Networks’ Experiences with Participating in Dialogical Network Meetings Through the Lens of Mattering», publicado en Community Mental Health Journal (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

Leer el artículo original

Cómo citar este artículo

Omvik, S., Andersland, R., et Kalsås, Ø. R. (2025). Framing openness: Exploring Similarities and Differences in Patients’ and Their Social Networks’ Experiences with Participating in Dialogical Network Meetings Through the Lens of Mattering. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/framing-openness-exploring-similarities-and-differences-in-patients-and-their-social (Obra original publicada en 2024 en Community Mental Health Journal, 61(2), 337-349 (2025); republicada en 2025 por Community Mental Health Journal, https://link.springer.com/article/10.1007/s10597-024-01354-8)

Carrito

Su carrito está vacío.