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Enfoque estratégico · Vocabulario

Las 7 palabras clave de la terapia sistémica estratégica

Es posible definir siete palabras clave que determinan la intervención estratégica resolutiva: directividad, no neutralidad, temporalidad, brevedad, resolubilidad, funcionalidad y prevención. Aquí están, una por una.

1 — Directividad

En el enfoque estratégico resolutivo, la intervención se basa en un principio de directividad, en el sentido de que quien ejerce la terapia asume que su intervención produce un efecto en el sistema consultante. Quien interviene asume, por tanto, la responsabilidad que le corresponde en la organización del proceso de cambio.

2 — No neutralidad

Aunque varios enfoques terapéuticos insisten en el carácter neutral de la posición terapéutica, en el enfoque estratégico se produce —en el plano conceptual— un abandono de cualquier pretensión de neutralidad. Esta postura se inscribe en la herencia de las aportaciones de la segunda cibernética de Heinz von Foerster: puesto que la simple presencia de quien ejerce la terapia modifica instantáneamente la configuración de los intercambios, dado que participa en el propio proceso que describe, sería ilusorio pensar que se puede alcanzar neutralidad alguna.

Y abandonar esta posición quimérica implica inevitablemente asumir una responsabilidad, puesto que resulta imposible atribuir toda la responsabilidad del fracaso de la terapia a la persona consultante. Si ello permite una mayor implicación terapéutica, se añade una piedra al edificio del encuentro significativo.

3 — La temporalidad

Tradicionalmente, tendemos a considerar que el pasado configura el presente. Por eso la mayoría de los enfoques terapéuticos centran su atención en la génesis de los problemas, en los elementos que —desde un pensamiento causalista— explican las dificultades del presente, con la idea de que saber qué explica el problema permitirá tratarlo en su construcción presente. Algunos enfoques llegan a sostener que es precisamente el encuentro entre la conciencia del sujeto y las causas enterradas de sus males lo que tiene, en sí mismo, un efecto terapéutico, mediante una operación que las personas más creyentes atribuirían al Espíritu Santo.

El postulado que aquí se desarrolla puede parecer sorprendente y, en cierto modo, contraintuitivo. Sin embargo, es al captar sus diversas implicaciones cuando se revela su potencia para el ámbito que nos ocupa. Podría formularse así: es el estado del presente el que configura y connota el pasado. Por consiguiente, el cambio de las representaciones en el presente tiene un efecto retroactivo sobre la connotación y la percepción de los acontecimientos del pasado, lo que puede darles un significado completamente distinto y transfigurar su apariencia.

Basta con imaginar el efecto que puede tener la revelación de la infidelidad de un miembro de la pareja sobre la percepción que el otro tiene del pasado para representarse este fenómeno. Del mismo modo, una información o una experiencia significativa en el presente puede modificar y teñir positivamente los acontecimientos del pasado. Por tomar un ejemplo de la cultura popular: en la saga de J. K. Rowling, el profesor Severus Snape aparece durante los seis primeros tomos de las aventuras de Harry Potter como un feroz antagonista, antes de revelarse movido por intenciones muy distintas gracias a una información desvelada en el séptimo y último tomo, lo que permite a quien lee revisar desde un ángulo mucho más positivo todos los comportamientos de este personaje.

También puede decirse que el futuro condiciona el presente, en la medida en que la representación del porvenir aporta una información o un dato sobre lo que la situación actual podría llegar a ser.

4 — La brevedad

En continuidad con esta reflexión sobre la temporalidad, conviene hacer algunas precisiones sobre la del proceso terapéutico. En pocas palabras: aunque podría creerse que la duración del tratamiento guarda correlación con los resultados, probablemente no sea así en definitiva. En todo caso, ese es el postulado en el que se apoyan el enfoque estratégico y, de forma más general, todas las formas de terapia breve. Basta con ver la rapidez de los resultados terapéuticos que obtenía Milton Erickson con sus pacientes para convencerse de ello.

En otras palabras, un proceso extenso en el tiempo no es determinante para obtener buenos resultados, y un buen resultado puede obtenerse mediante un proceso corto. Esta constatación cuestiona, por tanto, la idea de que los resultados podrían estar ligados a la duración del proceso terapéutico.

5 y 6 — Resolubilidad y funcionalidad

El principio de resolubilidad es al proceso terapéutico lo que el GPS es a quien conduce y desea llegar a su destino de la manera más eficaz posible. Este principio se basa en la idea de que corresponde a quien ejerce la terapia balizar el recorrido terapéutico de modo que la persona consultante tome caminos que conduzcan a resultados, mediante un intercambio inteligible entre ambas partes.

Cada familia se inscribe en un ciclo vital en el que algunas etapas tienen un carácter general (Caplan, 1964) y otras un carácter específico —como las etapas ligadas a la discapacidad de uno de los miembros del sistema familiar (Merucci, 1999)—, y cada familia debe adaptarse a las crisis provocadas por el paso de un estado a otro. Por ello es esencial trabajar siempre en el sentido de conservar y sostener la capacidad familiar de concebir soluciones adecuadas para acompañar su crecimiento.

Es esta capacidad de adaptación de cada entidad la que se define como capacidad funcional, en el sentido de que el carácter funcional de un sistema es su facultad de reinventarse a medida que se suceden los acontecimientos que perturban su estabilidad. Es esencial conservar esta cualidad a lo largo de todo el proceso terapéutico, con la preocupación, siempre presente, de no convertirse —como terapeuta— en un elemento indispensable para el equilibrio familiar.

7 — La prevención

La prevención evoca la acción de anticipar y evitar la aparición de un trastorno, de una enfermedad o de una disfunción grave en una organización vital o formal. La acción de quien ejerce la terapia estratégica se inscribe en distintos niveles del proceso de prevención. Es posible definir cuatro:

1

Prevención primaria

Reducir la probabilidad de aparición de síntomas y enfermedades. Irène Grosjean, naturópata desde hace más de sesenta años, ilustra este nivel con una metáfora: no se combate el frío, se añade calor; no se combate la oscuridad, se añade luz; no se combate la enfermedad, se añade salud.

2

Prevención secundaria

Reducir una sintomatología detectada precozmente, para evitar que los síntomas se asocien en un síndrome y construyan la enfermedad o la disfunción futura. Detectar los signos precoces para frenar su desarrollo y sus consecuencias.

3

Prevención terciaria

Tratar las consecuencias de una disfunción o de una enfermedad declarada. Para simplificar: una acción curativa.

4

Prevención cuaternaria

Mantener durante el mayor tiempo posible la calidad de vida de la entidad cuyo funcionamiento está tan gravemente perturbado que las posibilidades curativas quedan descartadas: los cuidados paliativos, en la medicina somática.

La intervención de quien ejerce la terapia estratégica —a quien el Método Estratégico Resolutivo también denomina «agente de cambio»— puede realizarse en cada uno de estos cuatro niveles de prevención.

Estas siete palabras clave también se presentan en el vídeo que figura a continuación.

Cómo citar este artículo

Besse, J. (2021, 5 de diciembre). Les 7 mots-clés de la thérapie systémique stratégique. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/fr_FR/articles/les-7-mots-cles-de-la-therapie-systemique-strategique

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