Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Residential Treatment for Children & Youth · Familia

Perspectivas profesionales sobre la práctica centrada en la familia en la atención (semi)residencial a la juventud en los Países Bajos: un estudio cualitativo con entrevistas

En los Países Bajos, el programa FamilyTotal comienza con una semana en la que toda la familia se aloja en el centro residencial de atención a la juventud, bajo la observación de dos profesionales de referencia, antes de seis meses de acompañamiento en el domicilio. El equipo de Emily Tang entrevistó a veinte profesionales sobre lo que significa trabajar «con» las familias en lugar de «sobre» ellas. Surgen cuatro principios, desde «que madres y padres ejerzan la crianza» hasta unos servicios a medida, junto con sus límites concretos.

Autoría Emily Tang, Chris H. Z. Kuiper, Amaranta D. de Haan y Annemiek T. Harder (Erasmus University Rotterdam; iHub; University of Amsterdam; Leiden University of Applied Sciences; University of Groningen; Netherlands Youth Institute [NJi])Primera publicación Residential Treatment for Children & Youth, 28 de junio de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Professionals’ Perspectives on Family-Centered Practice in Dutch (Semi-)Residential Youth Care: A Qualitative Interview Study, de Emily Tang, Chris H. Z. Kuiper, Amaranta D. de Haan y Annemiek T. Harder, publicado en Residential Treatment for Children & Youth (Taylor & Francis) (2026), doi: 10.1080/0886571x.2026.2693318, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla 1 se presenta en forma de lista; no se reproduce la declaración de disponibilidad de datos. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Así, las decisiones se toman con las familias, y no sobre ellas.

Emily Tang, Chris H. Z. Kuiper, Amaranta D. de Haan y Annemiek T. Harder

Resumen

La práctica centrada en la familia (FCP, por sus siglas en inglés) cuenta con el respaldo de la investigación y de las políticas públicas, pero se sabe poco sobre cómo interpreta sus principios el personal de la atención (semi)residencial a la juventud y cómo implican a las familias en la práctica cotidiana. En este estudio cualitativo prerregistrado, entrevistamos a 20 profesionales del programa FamilyTotal en los Países Bajos para explorar las actitudes que orientan su trabajo, sus estrategias, así como los factores facilitadores y las barreras relacionados con las competencias, las condiciones organizativas y la receptividad de las familias. Surgieron cuatro grandes temas que describen principios clave de la FCP: (1) madres y padres deben ejercer la crianza, (2) los servicios deben abordar a la familia en su conjunto y el contexto más amplio de cada joven, (3) los equipos profesionales deben colaborar en alianza con las familias y (4) los servicios deben adaptarse a las necesidades y los deseos de las familias, lo que pone de relieve un enfoque en la familia en su conjunto y una redistribución del poder entre familias y profesionales. En la práctica, el personal subrayó la construcción de la alianza y la toma de decisiones compartida para suscitar la motivación intrínseca de las familias para el cambio. Entre los factores facilitadores figuraban disponer de tiempo suficiente para la observación y el contacto, el apoyo del equipo, las competencias inter e intrapersonales y un entorno de aprendizaje abierto, mientras que las barreras tenían que ver con implicar a las redes más amplias de las familias y con responder a necesidades familiares complejas que requieren una pericia especializada o a capacidades cognitivas limitadas. Este estudio aporta conocimientos ricos y basados en la práctica sobre los procesos cotidianos que configuran la FCP en la atención (semi)residencial a la juventud, e identifica estrategias y condiciones pertinentes para la práctica profesional y el desarrollo de programas.

Implicaciones prácticas

  • Una alta intensidad de contacto con la familia y de observación al inicio del programa permite al personal construir alianzas y evaluar con eficacia los comportamientos familiares.
  • La construcción de la alianza precede a la toma de decisiones compartida, necesaria para fijar objetivos en los que la familia esté intrínsecamente motivada a trabajar.
  • La FCP se ve facilitada por condiciones de trabajo que priorizan la flexibilidad, el aprendizaje abierto, la formación en competencias inter e intrapersonales, la supervisión y el apoyo del equipo.

Palabras clave: práctica centrada en la familia; implicación familiar; atención residencial a la juventud; perspectivas profesionales

Introducción

La atención residencial a la juventud es una forma de cuidado fuera del hogar en la que las personas jóvenes viven en un entorno grupal con el apoyo de personal educativo de grupo (Knorth & Harder, 2021). Ofrece un entorno estructurado centrado en el tratamiento y la educación (Whittaker et al., 2016). La juventud atendida en recursos residenciales procede a menudo de contextos muy desfavorecidos, marcados por la pobreza, la inestabilidad familiar, el maltrato y la enfermedad mental o el consumo de sustancias en las figuras parentales (Leloux-Opmeer et al., 2016). Con frecuencia presenta dificultades cognitivas y problemas en las relaciones con sus iguales (Leloux-Opmeer et al., 2016), mientras que sus familias refieren a menudo unas competencias parentales limitadas (Griffith et al., 2009). Desde la década de 1970, en Europa occidental y en Norteamérica el acogimiento residencial se ha considerado a menudo una medida de último recurso, reservada a los casos en que formas de atención menos intensivas no han dado resultado (Ainsworth & Huefner, 2025). Esta preferencia refleja principios de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (1989), que subrayan el derecho de la infancia a crecer en un entorno familiar y a mantener relaciones estrechas con sus figuras parentales siempre que sea posible. En la atención residencial a la juventud, estos principios se plasman en enfoques centrados en la familia, en los que el personal se esfuerza por implicar a madres y padres en el tratamiento y en la vida cotidiana de la persona joven durante su estancia.

En los Países Bajos, donde se llevó a cabo el presente estudio, las políticas recientes de atención a la juventud han dado una prioridad creciente a los enfoques centrados en la familia (Dekker & Blokhuis, 2021). El sistema neerlandés de atención a la juventud y de salud mental está actualmente fragmentado en cuanto a financiación, responsabilidades y conocimientos especializados entre los servicios de salud mental para jóvenes y para personas adultas, y se considera costoso, ineficiente y a menudo ineficaz (Van Der Steege & Regeer, 2024). Los servicios se enfrentan a largas listas de espera y a una demanda creciente, mientras que las familias y la juventud expresan su insatisfacción con un sistema en el que a menudo se decide por ellas en lugar de con ellas. Organizar la atención a la juventud en torno a las familias, en lugar de centrarse únicamente en cada joven, se considera por tanto una solución clave para garantizar el derecho de la infancia a seguir vinculada a su familia, así como para mejorar la eficiencia y la eficacia de los servicios (Van Der Steege & Regeer, 2024).

La práctica centrada en la familia en la atención residencial a la juventud

La práctica centrada en la familia (FCP) se centra en la familia en su conjunto y no solo en la persona menor. En el núcleo de este enfoque se encuentra la toma de decisiones compartida, en la que las familias tienen la capacidad de fijar objetivos y elegir estrategias, y sus preferencias se respetan a lo largo de todo el proceso (Allen & Petr, 1998; Knorth et al., 1997). Cuando una persona joven ingresa en un recurso residencial, se sigue consultando a sus figuras parentales sobre su comportamiento y su modo de vida, para mantener en la medida de lo posible las rutinas del hogar dentro del entorno residencial. Así, las decisiones se toman con las familias, y no sobre ellas, lo que sostiene la capacidad de acción de la familia y la continuidad de la vida familiar en la mayor medida posible.

La FCP puede resultar especialmente prometedora para las familias atendidas en recursos residenciales que afrontan múltiples y complejos problemas de salud mental, ya que a menudo requieren formas integradas de apoyo (Nooteboom et al., 2020). Prestar atención al funcionamiento de la familia en su conjunto, así como a las problemáticas individuales que afectan al sistema familiar, permite al personal comprender de forma global las necesidades de las familias y priorizar los problemas de fondo en lugar de centrarse en síntomas enraizados en cuestiones subyacentes. Comprender el contexto más amplio que rodea a cada joven favorece formas de atención más integradas y aporta flexibilidad para adaptar los enfoques a las necesidades de cada familia. Por ejemplo, la FCP también puede aplicarse en modelos semirresidenciales que combinan el apoyo en el domicilio con estancias residenciales temporales de la persona joven (p. ej., Blankestein et al., 2021) o de toda la familia (p. ej., Barth et al., 2024). A diferencia del acogimiento residencial a tiempo completo, en el que la juventud permanece principalmente en un entorno grupal, los modelos semirresidenciales permiten una alta intensidad de atención al tiempo que ofrecen apoyo directamente en el contexto familiar. La persona joven puede pasar de una atención residencial a tiempo parcial a la plena reunificación, o bien la familia puede ingresar en su conjunto con un apoyo a tiempo completo y pasar después a un apoyo a tiempo parcial en el domicilio.

Los niveles más altos de implicación familiar en la atención residencial a la juventud se asocian de forma sistemática con mejores resultados para jóvenes (p. ej., Carr, 2019; Curry, 1991; Frensch & Cameron, 2002; Hair, 2005; Knorth et al., 2008; Maltais et al., 2019). Dado que la FCP aborda a la familia en su conjunto, incluidas las dinámicas internas, se espera que la participación activa de la familia mejore ámbitos como las interacciones parentofiliales, la autoestima parental y las competencias parentales (Maltais et al., 2019). La investigación sugiere asimismo que ajustar el apoyo profesional a las prioridades de las familias fomenta una implicación más significativa por su parte y aumenta su satisfacción con la atención recibida (Butler et al., 2015; Langer & Jensen-Doss, 2018).

Conceptualización de la práctica centrada en la familia

Aunque la FCP cuenta con el respaldo tanto de las políticas (p. ej., Van Der Steege & Regeer, 2024; Whittaker et al., 2016) como de la investigación (p. ej., Ainsworth & Small, 1995; Geurts et al., 2012), el concepto de FCP en la atención (semi)residencial a la juventud admite múltiples interpretaciones (Tang et al., 2024). Por ejemplo, las familias pueden participar en talleres de parentalidad, asistir a reuniones de planificación del tratamiento o compartir una comida en el centro residencial. Aunque todos son ejemplos de FCP, estas actividades difieren en la naturaleza de la implicación de las familias y del contacto parentofilial. Nuestra reciente revisión sistemática de la FCP en la atención residencial a la juventud indicó que el carácter centrado en la familia es un constructo multidimensional, que abarca las prácticas centradas en la familia y la implicación familiar como componentes distintos pero relacionados (Authors, 2024). Propusimos tres perspectivas para comprender el carácter centrado en la familia: (i) las características de la intervención, (ii) la implicación emocional y conductual de las familias en el tratamiento de la persona joven y (iii) los comportamientos y actitudes del personal. Desde la primera perspectiva, el grado en que una intervención está centrada en la familia se describe por sus componentes, que clasificamos en terapia familiar, formación en competencias parentales, implicación en la planificación del tratamiento, promoción del contacto parentofilial y construcción de alianzas sólidas entre familia y equipo. Desde la perspectiva de las familias, el carácter centrado en la familia se describe por el grado en que la familia se ha implicado y ha participado activamente en el tratamiento. Aunque a menudo se mide de forma cuantitativa (p. ej., contabilizando la asistencia de la familia), también debe tenerse en cuenta la implicación emocional de la familia en el tratamiento (p. ej., la motivación para el cambio). Por último, desde la perspectiva profesional, el carácter centrado en la familia se refleja en las actitudes del personal hacia la implicación familiar y en las acciones que emprende para promover la participación de las familias (cf. Tang et al., 2025).

Estas perspectivas ponen de relieve que la FCP no es solo un conjunto de acciones prácticas, sino también una postura normativa que configura las actitudes del personal a la hora de prestar una atención adecuada a familias que afrontan problemas complejos de salud mental. En el marco de la FCP, se espera que el personal no solo implique a las familias mediante determinadas actividades, sino que también considere su participación como esencial para una atención de calidad. En consonancia con la ética del cuidado de Tronto (1993), la FCP concibe el cuidado como una práctica relacional, en la que la calidad surge del compromiso mutuo, la colaboración y la co-creación entre familias y profesionales. Como marco normativo, defiende valores como la autonomía familiar, la colaboración, la igualdad y el respeto. Así pues, la FCP no atañe solo a lo que hace el personal, sino también a las actitudes que mantiene hacia las familias y hacia su implicación en el tratamiento de la persona joven (Authors, 2025).

Actitudes y acciones del personal en la FCP en la práctica cotidiana

Aunque este trabajo conceptual ofrece un marco inicial para comprender la FCP, se sabe poco sobre cómo interpreta el personal sus principios e implica a las familias en su trabajo diario (Blankestein et al., 2021; Foster et al., 2016). Como la FCP suele formularse en términos de valores generales, como apoyarse en las fortalezas de la familia, sigue sin estar claro lo que el personal hace realmente (McCarthy & Guerin, 2022; Authors, 2024). Para reforzar la FCP en los entornos (semi)residenciales, es por tanto importante examinar cómo entiende el personal la FCP y cómo la traduce en acciones concretas. En la práctica, cada profesional debe decidir qué forma adopta la FCP durante las visitas domiciliarias, las evaluaciones de objetivos o la resolución de conflictos. Tales decisiones, en particular las que implican riesgo, seguridad o contacto con las familias, no pueden quedar plenamente prescritas por directrices y dependen, en cambio, de un juicio profesional nutrido por la experiencia.

Diversos factores pueden influir en la manera en que el personal interpreta y pone en práctica los principios de la FCP. En el plano individual, la formación y la experiencia previas pueden desempeñar un papel importante. Las actitudes negativas o ambivalentes hacia la participación familiar se han señalado desde hace tiempo como barreras para implantar la FCP (p. ej., Allen & Petr, 1998; Holt & Kelly, 2018; Horwitz & Marshall, 2015). En la atención residencial a la juventud en particular, los ingresos se producen a menudo tras denuncias de maltrato o negligencia, y el personal puede dudar de que el contacto con las figuras parentales redunde en el interés superior de la persona menor (p. ej., Allen & Petr, 1998; Landsman & Boel-Studt, 2011; Leichtman, 2008). La preocupación por la seguridad de la persona joven, los malos tratos pasados o la tendencia a culpar a las figuras parentales de las dificultades de la persona joven pueden complicar aún más la colaboración. Una experiencia basada en enfoques centrados en la infancia puede dificultar también el paso a la FCP. Por ejemplo, Ahn et al. (2016) constataron que más años de experiencia se asociaban con una menor adhesión a los principios centrados en la familia. En la misma línea, los estudios muestran que los servicios de protección a la infancia siguen marcados por tradiciones arraigadas centradas en la infancia, y que las necesidades familiares quedan a menudo en un segundo plano incluso en sistemas que respaldan formalmente la FCP (p. ej., Toros et al., 2018).

Además, la receptividad de las familias y la complejidad de sus situaciones también influyen en la capacidad del personal para aplicar la FCP. La toma de decisiones compartida con familias que afrontan problemas múltiples y complejos puede resultar especialmente difícil y requiere procesos de decisión continuos y tiempo suficiente para construir una alianza de trabajo (Barnhoorn-Bos et al., 2025). Al personal le cuesta a menudo organizar una atención adecuada para estas familias (Tausendfreund et al., 2016), por ejemplo cuando intenta comprender todos los ámbitos problemáticos pertinentes, cómo interactúan entre sí y cómo equilibrarlos con las capacidades de la familia al fijar los objetivos del tratamiento (Van Tausendfreund et al., 2016; Yperen et al., 2006). Además, el personal puede encontrarse con resistencia u hostilidad por parte de familias que han tenido experiencias negativas previas con los servicios de atención a la juventud (Schout et al., 2011).

Por último, las actitudes y acciones del personal también dependen de culturas organizativas que facilitan o restringen su capacidad para practicar la FCP. Las culturas que priorizan la implicación familiar, ofrecen formación y asignan tiempo y recursos suficientes tienen más probabilidades de sostener prácticas de FCP (Holt & Kelly, 2018; Lietz & Rounds, 2009; Wright et al., 2010). Cuando la experiencia previa del personal se basa en enfoques centrados en la infancia, las organizaciones desempeñan un papel especialmente importante para fomentar una cultura segura y de apoyo que estimule el aprendizaje y la innovación, y para garantizar que esta visión se comparta en todos los niveles (Ahn et al., 2016; Van Veelen et al., 2017). A la inversa, una elevada carga de casos, un apoyo limitado de la dirección y unos procedimientos rígidos pueden obstaculizar el trabajo centrado en la familia (Holt & Kelly, 2018; Olin et al., 2014). Así pues, las culturas organizativas configuran y a la vez hacen posibles la competencia y el compromiso del personal con la práctica centrada en la familia.

El presente estudio

Aunque la FCP se promueve cada vez más en la atención (semi)residencial a la juventud, sigue sin estar claro cómo la entiende y la pone en práctica el personal. La investigación vincula una mayor implicación familiar con mejores resultados para jóvenes, pero apenas aclara cómo construye el personal esa implicación, cómo comparte las decisiones o cómo maneja dinámicas familiares complejas. Pese al papel central del personal a la hora de determinar cómo se implica y se apoya a las familias, sabemos relativamente poco sobre cómo interpreta él mismo la FCP, qué competencias considera esenciales para ejercerla bien y qué aspectos de su trabajo diario favorecen u obstaculizan esta forma de trabajar. En el presente estudio, nuestro objetivo central es explorar cómo y por qué el personal de atención a la juventud aplica la FCP en una intervención neerlandesa de atención (semi)residencial a la juventud. En concreto, investigamos cómo describe este personal las actitudes que orientan su trabajo, las estrategias que utiliza, las competencias que considera necesarias, las condiciones organizativas que lo apoyan o lo limitan y cómo vive la respuesta de las familias a la atención que presta.

Método

Diseño de la investigación

El presente estudio forma parte de un proyecto de investigación más amplio que examina qué funciona, para quién y por qué en la atención (semi)residencial a la juventud en los Países Bajos. Los métodos y procedimientos del presente estudio fueron aprobados por el comité de ética de la investigación del DPECS (DPECS Research Ethics Review Committee) en septiembre de 2021 (ETH2021-0112) y prerregistrados en el Open Science Framework (https://osf.io). En el presente estudio, recogimos datos originales mediante entrevistas semiestructuradas con profesionales de un centro neerlandés de atención a la juventud que prestaban tratamiento a familias en la intervención «GezinTotaal» (traducida como «FamilyTotal»).

Posicionamiento

Como equipo investigador, nos apoyamos tanto en enfoques pospositivistas como construccionistas sociales. En este estudio adoptamos principalmente una postura pospositivista, utilizando entrevistas para explorar las actitudes y prácticas del personal de atención a la juventud en relación con la atención centrada en la familia. Aunque aspirábamos a la objetividad en el análisis de los temas emergentes, también explicitamos nuestra comprensión previa en aras de la transparencia. Nuestra comprensión de la práctica centrada en la familia está moldeada por la teoría existente (p. ej., Allen & Petr, 1998; Dunst, 2002; Knorth et al., 1997), por nuestra revisión sistemática sobre la práctica centrada en la familia y los resultados familiares (Authors, 2024) y por nuestra propia experiencia práctica en contextos de atención a la juventud, que nos dio un conocimiento directo de los retos y las dinámicas que supone implicar a las familias en la atención. Con este fin, aplicamos un enfoque de análisis denso («thick analysis») (Van Staa & Evers, 2010), combinando estrategias inductivas y deductivas para analizar nuestros datos.

Contexto

FamilyTotal (FT) es una intervención centrada en la familia desarrollada en los Países Bajos para apoyar a familias con menores en acogimiento fuera del hogar o en riesgo de serlo. Actualmente la presta una única organización de atención a la juventud en dos sedes del país. FT atiende a familias con menores de 18 años que presentan necesidades graves y complejas en múltiples ámbitos, entre ellos problemas psiquiátricos, cognitivos, de salud y económicos. En todas las familias hay jóvenes con problemas conductuales y emocionales, y todas afrontan dificultades de orden familiar, como un bajo nivel de funcionamiento, dificultades en la crianza y un apoyo social limitado, aunque las problemáticas concretas varían mucho. La población es diversa tanto en edad como en composición familiar: incluye la primera infancia y la adolescencia, y a familias biparentales, monoparentales, de acogida o reconstituidas. Las familias llegan derivadas por los servicios de protección a la infancia o por los equipos de apoyo social de barrio, y pueden participar de forma voluntaria o por mandato. Entre las contraindicaciones figuran los problemas individuales graves (p. ej., adicción, psicosis o trastornos disociativos) que requieren una estabilización previa, y los casos que implican acogimientos secretos (p. ej., violencia relacionada con el honor o trata de seres humanos), en los que no es posible implicar de inmediato al sistema.

Cada familia es atendida por dos profesionales de atención a la juventud, que ejercen como referentes familiares, y por una persona encargada de la supervisión clínica del caso. La intervención dura por lo general seis meses y comienza con una semana de observación en el centro residencial de atención a la juventud. Durante esa semana, las personas referentes observan a la familia en actividades cotidianas, como las cenas familiares, y en actividades sistémicas propuestas por ellas que exigen la colaboración familiar. Los principales objetivos de esta semana son revelar rápidamente los patrones destructivos de la familia y construir alianzas sólidas entre las personas referentes y los miembros de la familia. Al final de la semana, la familia, en colaboración con sus referentes, decide sus objetivos de tratamiento individuales o familiares. El resto de la intervención tiene lugar habitualmente en el domicilio familiar, donde las personas referentes acompañan a madres, padres y jóvenes mediante visitas domiciliarias para que alcancen sus objetivos. Por término medio, las personas referentes dedican seis horas semanales al tratamiento de una familia, aunque las horas de contacto suelen ser más numerosas al principio y disminuyen a lo largo de la intervención, con el objetivo de que la familia gane autonomía.

FT incorpora en distinto grado los cinco componentes de las intervenciones centradas en la familia identificados en nuestra revisión (Authors, 2024). En el centro del programa se sitúan la construcción de alianzas entre familia y equipo y la implicación de las familias en la planificación del tratamiento, sobre todo durante la semana de observación. Las actividades con las familias en FT se centran en mejorar la relación parentofilial y el funcionamiento familiar (formación en competencias parentales). Aunque algunos contactos pueden tener carácter terapéutico (terapia familiar), las personas referentes son profesionales de la educación, sin habilitación como profesionales de la psicología, y apoyan principalmente en la crianza cotidiana a familias con problemas emocionales y conductuales complejos. Por último, la mayoría de la población infantil y adolescente vive en casa o regresan a ella durante la intervención, de modo que las actividades parentofiliales buscan mejorar la calidad, más que la cantidad, del contacto (promoción del contacto parentofilial).

Participantes

Utilizamos una muestra intensiva (Suri, 2011) de profesionales que intervenían en FT en el momento de la recogida de datos. Podían participar quienes trabajaban en activo como referentes familiares o en supervisión clínica; se excluyó al personal en prácticas. De las 35 personas empleadas en FT que cumplían los criterios en las dos sedes, entrevistamos a 20 (57 %), con lo que alcanzamos nuestro objetivo de entrevistar a la mayoría de quienes podían participar. Garantizamos un reparto equitativo entre sedes entrevistando a diez participantes de cada una. La muestra incluía a 3 hombres y 17 mujeres; 16 personas eran referentes familiares y 4 ejercían la supervisión clínica (véanse las características de la muestra en la tabla 1).

Tabla 1 — Características de la muestra.

Columnas del original: característica de las personas participantes, N, %, M (DE), rango.

  • Género (mujer). N 17; 85 %.
  • Nacionalidad (neerlandesa). N 20; 100 %.
  • Nivel educativo más alto. Formación profesional superior: N 16, 80 %; título universitario: N 4, 20 %.
  • Ocupación. Referente de caso: N 16, 80 %; supervisión clínica: N 4, 20 %.
  • Edad. M (DE) 36.15 (9.77); rango 23–58. <25: N 2, 10 %; 25–29: N 3, 15 %; 30–34: N 4, 20 %; 35–39: N 4, 20 %; 40–44: N 2, 10 %; 45–49: N 4, 20 %; >50: N 1, 5 %.
  • Experiencia laboral (años). M (DE) 11.35 (7.67); rango 2–24. <5: N 6, 30 %; 5–10: N 5, 25 %; 15–20: N 8, 40 %; >20: N 1, 5 %.

Recogida de datos

Como preparación para la recogida de datos, la primera autora formó a dos estudiantes en prácticas de investigación, que cursaban el último año de grado y realizaban esta investigación en el marco de sus estudios, para llevar a cabo entrevistas semiestructuradas. La formación siguió cuatro etapas: (1) estudiar las pautas éticas de la investigación conductual, las entrevistas cualitativas y este estudio en concreto; (2) familiarizarse con el método FT, el contexto y la población destinataria mediante la bibliografía y visitas sobre el terreno; (3) participar en la elaboración de la guía de entrevista, comentando las observaciones recibidas para profundizar en la comprensión de las preguntas y de la estructura; y (4) realizar una entrevista piloto con una persona colega investigadora para practicar la técnica de entrevista y probar el equipo de grabación.

El dúo de estudiantes en prácticas, bajo la supervisión de la primera autora, reclutó a las personas participantes. Consultó a las personas responsables de los equipos para determinar la mejor estrategia de reclutamiento. A partir de sus indicaciones, invitamos a participar por correo electrónico, mediante mensajes internos al personal y en sesiones informativas. Las personas interesadas recibieron una carta informativa digital que exponía los objetivos del estudio y sus consideraciones éticas, entre ellas la confidencialidad y el carácter voluntario. Garantizamos que las entrevistas serían estrictamente confidenciales, que las citas no incluirían información identificable y que la retirada del estudio sería anónima. Para reducir al mínimo la presión, adoptamos un enfoque en el que la iniciativa correspondía a cada participante, que podía programar su entrevista cuando le conviniera mediante un sistema de reserva en línea, con opciones flexibles de fecha y hora.

La primera autora y el dúo de estudiantes en prácticas realizaron las entrevistas entre el 28 de abril de 2023 y el 1 de septiembre de 2023. La duración de las entrevistas osciló entre 38:10 y 88:52 minutos, con una media de 59:14 minutos. Todas las entrevistas se realizaron en persona en una sala privada de las oficinas de la organización de atención a la juventud, lo que garantizaba tanto la accesibilidad como la privacidad. Antes de empezar, la persona entrevistadora (la primera autora o una de las dos personas estudiantes formadas) repasaba la carta informativa, se aseguraba de que la persona participante la había comprendido y respondía a sus preguntas. Una vez plenamente informadas, las personas participantes firmaban los formularios de consentimiento, que incluían también preguntas sociodemográficas (véase la tabla 1). Grabamos las entrevistas, que se transcribieron literalmente con el programa AmberScript y cuya exactitud revisó una tercera persona asistente de investigación cotejando las transcripciones con el audio.

Instrumentos

La primera autora elaboró una guía de entrevista que incluía un protocolo de consentimiento informado y un formato estructurado en torno a cuatro temas principales: (a) motivación y experiencia, (b) operacionalización de la práctica centrada en la familia, (c) dificultades y factores facilitadores y (d) competencias y necesidades. El primer bloque exploraba las motivaciones de las personas participantes para trabajar en un tratamiento centrado en la familia, su experiencia previa en atención a la juventud y las transiciones que habían vivido (p. ej., «¿Cómo llegó a trabajar en FT?»). El segundo bloque se centraba en la definición y la aplicación de la práctica centrada en la familia, con preguntas accesibles para explorar cómo entiende el personal la filosofía que la sustenta y cómo describe su puesta en práctica (p. ej., «¿Cómo describiría con sus propias palabras la práctica centrada en la familia?»). El tercer bloque abordaba las dificultades y los factores facilitadores, incluidos los obstáculos, los elementos de apoyo y los resultados esperados del tratamiento (p. ej., «¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes de trabajar en alianza con madres y padres?»). Por último, el cuarto bloque examinaba las competencias necesarias, la competencia autoevaluada y las necesidades de apoyo organizativo (p. ej., «¿Qué necesita para aplicar eficazmente la práctica centrada en la familia?»).

Análisis de datos

Empleamos un enfoque de análisis temático y codificamos los datos de las entrevistas en tres fases: (1) codificación abierta, (2) codificación axial y (3) codificación selectiva (Boeije, 2014). Antes de codificar, elaboramos un marco de codificación inicial basado en los temas clave de nuestra pregunta de investigación (es decir, principios orientadores, estrategias, competencias, apoyo organizativo y resultados familiares). Por ejemplo, las estrategias que describía el personal reflejaban a menudo las competencias que valoraba, y había elementos de la toma de decisiones compartida presentes en distintos ámbitos de la práctica. Sin embargo, el solapamiento considerable entre estos temas en las entrevistas hacía que este marco resultara poco eficaz para estructurar los datos. Por ello, procedimos a una codificación abierta para organizar el material de forma más inductiva, seguida de una codificación axial y selectiva para identificar relaciones y afinar los temas generales. De este modo, surgieron de nuestros datos cuatro temas que integran múltiples dimensiones del trabajo centrado en la familia.

La primera autora realizó el análisis inicial y documentó cada etapa en un registro. Para estructurar y codificar los datos de forma sistemática, utilizamos Microsoft Excel siguiendo las seis primeras etapas descritas por Ose (2016). Las personas firmantes en segundo, tercer y cuarto lugar siguieron de cerca el proceso de codificación. La primera autora y la persona firmante en segundo lugar se reunieron en varias ocasiones durante todas las fases para comentar las decisiones de codificación. Además, todo el equipo de autoría se reunió en cada transición de fase, es decir, al pasar de la codificación abierta a la axial, de la axial a la selectiva y de la codificación selectiva a la formulación de los temas. En esas reuniones, la primera autora presentaba listas de códigos y representaciones visuales que ilustraban cómo se relacionaban los códigos entre sí y con el constructo de práctica centrada en la familia.

Resultados

De los datos surgieron cuatro grandes temas, cada uno de los cuales representa un principio orientador de la práctica centrada en la familia. La exposición comienza por los principios que el personal consideraba más fundamentales para su enfoque centrado en la familia y avanza hacia aquellos que desarrollan o amplían estas convicciones de base mediante estrategias y prácticas concretas.

Tema 1: «Madres y padres deben ejercer la crianza»

El primer gran tema refleja el principio orientador según el cual madres y padres son responsables de su descendencia y, por tanto, tienen también derecho a cuidarla. La convicción de que, incluso en las formas más intensivas de atención a la juventud, la responsabilidad primera del bienestar y del desarrollo de la persona joven recae en la familia y no en el personal tiene automáticamente consecuencias en la manera en que el personal se dirige a las familias en su trabajo. Las personas entrevistadas explican que, al restablecer la responsabilidad parental, la situación se vuelve más natural tanto para el personal como para la familia, ya que la figura parental asume un papel más central en la vida de la persona joven mientras el personal pasa a un segundo plano. El personal no asume el papel parental, sino que capacita a las familias para recuperar su capacidad de acción y ejercer sus responsabilidades parentales:

Siento que, con nuestro equipo, las familias vuelven a sentirse de verdad las expertas. Que el miedo de «Uy, alguien tiene una opinión sobre esto» está mucho menos presente, y es más bien: «Oye, puedo mostrarme vulnerable, puedo decir: uf, esto ahora me cuesta o me resulta difícil». (…) Eso le devuelve muchísima autonomía a una madre o a un padre. (Participante 1)

Sin embargo, el personal describe que algunas familias no aceptan de buen grado esta responsabilidad, algo que podría explicarse por experiencias anteriores con los servicios de atención a la juventud que les privaron de ese papel, y que muchas familias han perdido la confianza en sus competencias parentales:

A algunas familias, en realidad, les viene bien tener aquí a sus criaturas. Ya sea porque no quieren ejercer de madre o de padre, o simplemente porque les supera. Mira, los motivos son variados, claro, pero en los grupos residenciales directamente se asume el cuidado, y aquí eso no lo hacemos. (Participante 2)

El personal reconoce que una parte esencial de su papel consiste en mantener una actitud positiva sin dejar de reconocer las dificultades que atraviesan las familias. Relativizando esas dificultades, tranquilizando a las familias para que no se avergüencen de sus circunstancias y recurriendo al humor para aligerar los momentos difíciles, busca ayudarlas a sentirse más seguras en la crianza y a asumir la responsabilidad de la crianza:

Y el humor, eso también lo vas a necesitar. […] Muchísimo. Ayuda a quitar tensión del ambiente, a romperla un momento. A hacer las cosas un poco más ligeras, porque para una familia muchas veces todo es pesado y tenso. Usar el humor ayuda a aliviar eso, para que puedas seguir avanzando. (Participante 3)

Para dar plena autonomía a las familias, el personal describe que tiene que distanciarse de sus propios juicios sobre la situación o el modo de vida de la familia. A menudo expresa esta actitud con la pregunta retórica «¿Quién soy yo para juzgar?», para aclarar su papel y sus límites en el trabajo con las familias. Las personas entrevistadas subrayan que no importa cómo lo harían en su propia familia; el objetivo es que las familias puedan ocuparse eficazmente de la crianza, de modo que los servicios deben centrarse en lo que funciona para esta familia. En consecuencia, en lugar de indicar a las familias lo que deben hacer, el personal les pregunta cómo se las puede apoyar mejor: «Las familias nos dicen muchas veces que no nos asocian con los servicios de atención a la juventud, porque hacemos otras preguntas. No decimos lo que pensamos. No, preguntamos: “¿Qué quieren ustedes?”» (Participante 4). Aunque el personal siempre tiene su propia opinión sobre lo que sería mejor para la familia, se centra en lo que la familia quiere y no le impone sus propias ideas, porque lo considera contraproducente. Aunque no siempre es fácil, algunas personas entrevistadas mencionan explícitamente que este reto es también lo que mantiene el interés de su trabajo:

A veces sí que piensas: bueno, a esa madre le vendría bien tomar algunas decisiones distintas en su vida, por ejemplo hacer más ejercicio o seguir un tratamiento del trauma. Pero no te dejan llegar ahí, la verdad. Así que sí, la «desventaja» es que no siempre hacen lo que tú quieres, claro. Pero eso, en el fondo, también tiene su interés y es agradable en cierto modo, y al final lo más importante es que la familia se sienta ayudada. (Participante 5)

El personal describe que cambiar su actitud hacia las familias, reconocer su autonomía y no emitir juicios no fue especialmente un problema al empezar a trabajar en un programa centrado en la familia. Nadie refirió dificultades para adoptar esta actitud en lo que respecta a sus convicciones sobre la implicación familiar. Sin embargo, el personal, sobre todo quienes contaban con muchos años de experiencia previa en atención residencial a la juventud, describió que había tenido que desaprender activamente su tendencia a recurrir por defecto a un reflejo de ayuda y a asumir las tareas de madres y padres. Según las personas entrevistadas, la forma más eficaz de desarrollar una actitud centrada en la familia es la práctica, observando los cambios en las familias y las mejoras en el bienestar familiar:

En la atención residencial tienes mucha costumbre de asumir las cosas (…) Y ahora se trata muchísimo de dejar que las familias hagan el trabajo ellas mismas (…), de estar de verdad al lado de madres y padres en lugar de sustituirles. Eso sí que me costó, eh, un poco de adaptación. (Participante 6)

Tema 2: «Los servicios deben centrarse en la familia en su conjunto y en el contexto de la persona joven»

El segundo gran tema subraya la importancia del sistema familiar y de los patrones de interacción entre sus miembros en el tratamiento. El personal señaló que centrarse únicamente en la persona menor equivalía a menudo a «echar agua al mar», mientras que implicar a toda la familia aumenta la probabilidad de abordar los problemas de fondo en lugar de tratar solo los síntomas. Esta perspectiva era una fuerte motivación para su trabajo, ya que le permitía intervenir de un modo que consideraba más constructivo y más justo, al reconocer que las dificultades de la persona menor están a menudo moldeadas por las dinámicas familiares en lugar de tener en ella su única causa:

Lo que he notado todo este tiempo es que, cuando cambian las madres, los padres o las personas cuidadoras, en nueve de cada diez casos algo cambia también en el comportamiento de la criatura. En los grupos residenciales cerrados me pasaba eso de pensar: «¿Pero por qué vive aquí esta criatura?». Porque dentro de la estabilidad del grupo, con estructura y normas claras, en realidad las cosas iban muy bien. (…) Así que, si me preguntas qué es lo que me entusiasmó, es sobre todo el enfoque en el que no se ve solo a la criatura como culpable, sino que se reconoce que todo el sistema tiene su parte. (Participante 7)

Al describir su trabajo con las familias, el personal expuso un ciclo recurrente de acciones: observar, preguntar, escuchar, comentar, decidir, practicar y repetir, que aplicaba de forma sistemática con distintos tipos de familias. Subrayó la importancia de estas competencias y señaló que es preciso saber identificar patrones y dinámicas de comportamiento y dar una retroalimentación que en ocasiones puede resultar confrontativa, preservando al mismo tiempo la capacidad de acción de la familia y una alianza de trabajo constructiva:

Observaba una situación y luego preguntaba a todas las partes: «¿Qué te ha llevado a hacer esto? ¿Qué te ha llevado a decir aquello? ¿Te dabas cuenta de tu tono de voz, de lo rápido que hablabas y del efecto que eso tenía en la otra persona?». (…) Después trabajaba junto con la familia, a menudo sobre todo con las figuras parentales, para elaborar un plan: «¿Cómo podríais mejorar esto?». Luego dejaba que lo probaran, volvía a observar y repetía el proceso. La idea es seguir practicando hasta que de verdad cuaje. (Participante 8)

El personal señaló que, aunque cada familia tiene sus propios objetivos, su práctica diaria giraba a menudo en torno a un apoyo básico a la crianza, como crear una estructura familiar, gestionar las normas y los comportamientos difíciles y reforzar los vínculos familiares. Para reforzar esos vínculos y mejorar la comprensión que tienen las familias del comportamiento de la persona joven, el personal buscaba fomentar la comprensión mutua. Mediante preguntas, ayudaba a madres, padres y jóvenes a explorar las razones de fondo de su comportamiento y a reconocer los patrones de interacción negativos. Según el personal, este enfoque centrado en la familia en su conjunto también podía ayudar a la persona joven a sentirse menos una carga y menos situada como el problema principal:

Las personas jóvenes tienden a creer que el problema son ellas mismas. (…) En el trabajo centrado en la familia intentamos quitarles ese peso. Puede consistir en decirles: «El problema no eres tú. Es una interacción». Porque eso es lo que es, y en la atención centrada en la familia miramos esa interacción dentro de toda la familia. (…) Ahí es donde entran las conversaciones sistémicas, sentarse con toda la familia. (Participante 9)

Además de trabajar con la familia, el personal también intentaba implicar a la red de apoyo más amplia de la familia. Subrayaba la importancia de este paso, ya que los servicios profesionales son temporales y las redes sociales pueden ayudar a sostener la resiliencia una vez terminada la atención. Al mismo tiempo, reconocía dificultades considerables para movilizar estas redes. Las familias pueden sentir vergüenza de implicar a otras personas, contar con pocos familiares o amistades disponibles, o depender de contactos que atraviesan sus propias dificultades y no pueden ofrecer un apoyo adecuado. Además, dado el gran número de objetivos ya priorizados en el tratamiento, la atención al refuerzo de las redes sociales puede pasarse por alto:

A menudo son personas de la familia extensa, una abuela, un tío, quienes han estado presentes en la vida de una familia desde siempre, y a quienes se puede llamar cuando la situación desborda y hace falta consejo. Es mejor que llamen a esas personas que a nosotros, porque han formado parte de su vida todo el tiempo. Así que intentamos implicarlas lo máximo posible. Al mismo tiempo, puede ser difícil, porque algunas familias tienen una red muy pequeña o directamente ninguna, y desde luego no una red que esté implicada activamente. (Participante 3)

Tema 3: «El personal debe tratar a las familias en una alianza de colaboración»

El tercer gran tema se refiere a la alianza de trabajo que el personal establece con las familias y subraya el valor de basar esta alianza en la igualdad. Las personas entrevistadas describen la relación como crucial y a la vez frágil, ya que la motivación y la confianza de las familias influyen mucho en la consecución de los objetivos del tratamiento: «De verdad creo que el contacto es la clave para construir al final una relación de trabajo, y esa relación de trabajo es la clave del tratamiento» (Participante 10). Señalan que la motivación de las familias varía mucho. Algunas están deseando aprovechar al máximo la oportunidad, mientras que otras muestran resistencia. Construir la confianza exige, por tanto, que el personal muestre un interés genuino por la familia, la implique en la toma de decisiones y cumpla sistemáticamente sus compromisos para demostrar que es de fiar:

De verdad se trata de tomarse el tiempo. Intentar no juzgar, escuchar de verdad, que las familias se sientan realmente escuchadas, mostrarles: «Queremos oír vuestra versión, queremos conocer a vuestra familia». A menudo tienen miedo porque saben que ya existe todo un expediente sobre ellas, y no siempre están de acuerdo con lo que pone. Así que es importante mostrarles: «Todavía no conocemos a vuestra familia, enseñadnos cómo es, explicadnos por qué hacéis lo que hacéis». Eso puede ser complicado, porque algunas familias enseguida se sienten juzgadas (…) o porque ya han tenido experiencias negativas. (…) Pero manteniendo un contacto accesible e informal, muchas acaban abriéndose. (Participante 10)

El personal describe como especialmente valiosa la semana de observación con la que comienza el programa FamilyTotal. Le permite conocer a la familia de manera intensiva desde el principio y observar sus dinámicas en la vida cotidiana. Esto proporciona una imagen clara de las personalidades, el modo de vida y las dificultades de la familia, y muestra a la vez a las familias que se las ve y se las escucha de verdad. Al final de la semana, personal y familia evalúan juntos las observaciones y formulan conjuntamente los objetivos. Este proceso ayuda a identificar con precisión tanto los puntos fuertes como los débiles y garantiza que los objetivos reflejen las prioridades de la propia familia, lo que refuerza la idea de que el programa se construye en torno a lo que más le importa:

Creo que la toma de decisiones compartida es un elemento muy fuerte del método, porque ayuda a construir la confianza de las familias. Como decías, al principio suelen desconfiar, pero cuando ven que el foco está en aquello en lo que ellas quieren trabajar, siento que se motivan más para implicarse. También me parece que la semana de exploración familiar es una herramienta valiosa para establecer un contacto real con las familias y hacer un mapa de lo que está pasando. Da una imagen clara de lo que ocurre dentro de una familia. (…) Aunque es intensa, al final, [madres y padres] la encuentran útil y entienden por qué forma parte del proceso. Así que diría que esos son realmente los dos elementos más importantes. (Participante 11)

El personal subraya que, aunque su relación con las familias es profesional, necesita ser auténtico y mostrarse verdaderamente abierto si quiere que las familias también sean auténticas y abiertas. La capacidad de conectar con familias diversas sin dejar de ser fiel a sí mismo, y de construir una alianza en la que se pueda confrontar sin riesgo a las familias con sus comportamientos y darles una retroalimentación constructiva, es la competencia que las personas entrevistadas destacan con más frecuencia. La mayoría expresa una gran confianza tanto en su enfoque personal como en su capacidad para implicar eficazmente a las familias.

Se me da bien establecer contacto y empatizar. A veces mis colegas recurren a mí cuando se atascan con alguien joven, porque conecto bien. Puedo crear en una familia un ambiente en el que se pueda decir todo, si confían en mí. Soy capaz de confrontarles, pero siempre lo hago con amabilidad. (Participante 4)

Tema 4: «Los servicios deben adaptarse a las necesidades y los deseos de la familia»

El cuarto gran tema pone de relieve la importancia de adaptar los servicios a las familias para implicarlas eficazmente en el tratamiento. El personal describe de forma unánime una cartera de casos diversa, ya sea en composición familiar, clase social o procedencia cultural. Aun así, subraya que FamilyTotal puede, en principio, ser adecuado para cualquier familia: «Lo que de verdad valoro de FamilyTotal es su diversidad. Creo que es un aspecto precioso del programa que, en principio, todo el mundo es bienvenido» (Participante 7). Las personas entrevistadas consideraban que todas las familias podían beneficiarse del programa, pero que ciertas dificultades individuales, como un trauma o una crisis personal, pueden limitar temporalmente la capacidad de una familia para participar plenamente. En esos casos, el momento de la intervención no es el óptimo, pero, según el personal, eso no significa que las intervenciones centradas en la familia nunca vayan a ser eficaces para esa familia:

Hay familias con tantos problemas personales que no están preparadas para este tipo de ayuda. Necesitan de verdad estar primero en terapia antes de poder siquiera empezar a pensar más allá de sus preocupaciones inmediatas, por así decirlo. Ese es un motivo, pero sigo creyendo que el trabajo centrado en la familia es necesario. En cuanto estén preparadas, seguimos a partir de ahí. (Participante 12)

El personal percibía una tendencia hacia derivaciones de situaciones familiares más complejas. Algunas personas apuntaban que los largos periodos de espera permiten que los problemas se agraven antes de que empiece el tratamiento, mientras que otras observaban que las prácticas de derivación buscan cada vez más mantener unidas a las familias en lugar de ingresar a la persona menor en un recurso residencial, lo que podría haber ampliado el abanico de familias que reciben esta intervención híbrida, (semi)residencial y centrada en la familia:

Esto se debe en parte a la reducción de los grupos residenciales cerrados. Se quiere trabajar más en casa, así que nuestra población destinataria es simplemente cada vez más exigente, y vemos familias más complejas. (Participante 11)

Y por más complejas quiero decir que hay muchos problemas distintos en juego. No es como: llegan las familias, están abiertas a aprender, la criatura tiene alguna rabieta de vez en cuando y les ayudamos. No, es que realmente hay múltiples problemas de fondo, en quienes ejercen la crianza, en la criatura y, a menudo, también problemas de salud mental. (Participante 10)

La diversidad de las familias pone de relieve la necesidad de que el personal actúe con flexibilidad en su práctica diaria. Para responder de verdad a la amplia gama de necesidades y deseos de las familias, el personal debe adaptar su enfoque a las circunstancias concretas de cada una. Esta adaptación adopta a menudo la forma de ensayo y error, a medida que el personal explora qué tipos de comunicación o de actividades son más eficaces para motivar a las familias a implicarse e iniciar el cambio. La flexibilidad se extiende también al momento y al lugar del apoyo, por ejemplo estar disponible fuera del horario de oficina si es necesario, como durante el desayuno o a la hora de acostarse:

Puedes ofrecer algo que ayude a las familias a implicarse. Puede ser a través del juego o de actividades; hay de verdad madres y padres que lo esperan con ganas. (…) Así que a veces se trata de averiguar: ¿ayuda sentarse en el sofá con una taza de té a hablar? ¿O ayuda más hacer juntos una actividad divertida? Así que sí, en ese sentido también tienes que tirar de creatividad tú también. (Participante 7)

La necesidad de flexibilidad pone de relieve también un límite clave: en la práctica, la flexibilidad no es infinita. La duración fija de seis meses del programa FamilyTotal restringe hasta qué punto el personal puede adaptar el apoyo a cada familia. Para hacer frente a estos límites, las personas entrevistadas insistieron en ampliar la pericia del equipo mediante la formación, por ejemplo formando a especialistas en divorcios muy conflictivos, en altas capacidades o en discapacidad intelectual leve, y en reforzar la colaboración con otras organizaciones de salud mental para personas adultas o para jóvenes:

Creo que es valioso para todas las familias. Solo que a veces hay casos realmente intensos, por ejemplo cuando madre y padre tienen graves problemas de pareja o están pasando por un divorcio muy conflictivo. Eso de momento todavía nos cuesta un poco, porque aún no tenemos formación para esas situaciones, así que es difícil saber cuál es la mejor manera de abordarlas. Pero creo que al final es factible, en cuanto tengamos la pericia adecuada. (Participante 2)

Sin embargo, en los casos de discapacidad intelectual leve parental, el personal se preguntaba con frecuencia si FamilyTotal podía ser suficiente. Una persona entrevistada se refirió a ello como la «paradoja del riesgo»: las familias con menos capacidades afrontan problemas más complejos y objetivos más ambiciosos y difíciles de alcanzar. Seis meses solían ser insuficientes para lograr esos objetivos, pero la mayoría del personal dudaba también de que bastara con prolongar el programa, lo que sugiere que podría ser necesario un enfoque diferente:

Te das cuenta, aunque esto tiene más que ver con nuestra forma de prestar el tratamiento que con el trabajo centrado en la familia en sí, de que no conectamos muy bien con las familias con discapacidad intelectual leve. Nos centramos demasiado en la toma de conciencia y, aunque intentamos simplificar las cosas, siguen sin entenderlas. (…) Te das cuenta: «A lo mejor tendríamos que haber parado antes». No porque las familias no quieran, sino porque lo que hacemos es simplemente demasiado difícil. Hay que dedicar mucho más tiempo a practicar las cosas una y otra vez, y para esas familias incluso seis meses es demasiado poco, porque no es una cuestión de toma de conciencia. Necesitan práctica repetida en todas las situaciones. (Participante 12)

Al mismo tiempo, el personal destacó como un punto fuerte la diversidad del equipo y su apoyo, subrayando el valor de la consulta y de las reuniones de reflexión entre colegas, en particular con la persona co-referente del caso y con la supervisión clínica:

Y también creo que el contacto con el resto del equipo es muy importante, poder consultar con regularidad o pedir rápidamente una opinión del tipo: «¿Lo he hecho bien?» o «¿Tú cómo lo ves?». Así que creo que eso es realmente importante. Y, bueno, también creo que es muy importante tener a alguien en supervisión a quien acudir, tener la sensación de «ah, puedo ir a verle si me topo con algo» o si hay problemas. (Participante 13)

El hecho de que el personal, al igual que las familias, difiera en su trayectoria, sus capacidades o sus preferencias se considera una ventaja más que un límite:

Cuando llega una familia con una demanda de apoyo compleja, sé dentro de mi equipo: «Ah, a esta persona le encantaría ese reto» o «A esa, desde luego, no». O «Esta persona necesita un caso más tranquilo», o «una criatura más pequeña», o «mejor adolescentes». (…) Hay colegas que se están desarrollando de verdad en la práctica sistémica, y otras personas se están desarrollando en la PEL [aprendizaje experiencial]. Así que acabas teniendo estos subequipos dentro del equipo grande. Y eso funciona muy bien, porque abre posibilidades. (Participante 14)

Discusión

En este estudio exploramos las experiencias del personal de atención a la juventud con la práctica centrada en la familia (FCP) en el programa FamilyTotal (FT). En concreto, analizamos la conceptualización de la FCP por parte del personal, su traducción de esta conceptualización en la práctica cotidiana y los factores contextuales que configuran estas prácticas, entre ellos sus propias competencias, el apoyo organizativo y la receptividad de las familias. Las entrevistas con veinte profesionales del programa FT revelaron un alto grado de consenso entre las personas participantes sobre la conceptualización de la FCP y sobre las barreras y los factores facilitadores que encuentran en su trabajo. Los resultados se organizaron en cuatro grandes temas: (1) «Madres y padres deben ejercer la crianza», (2) «Los servicios deben centrarse en la familia en su conjunto y en el contexto más amplio de la persona joven», (3) «El personal debe trabajar en alianza de colaboración con las familias» y (4) «Los servicios deben adaptarse a las necesidades y los deseos de la familia». En conjunto, las personas participantes expresaron una fuerte adhesión a los principios centrados en la familia y una gran estima por ellos, así como satisfacción con su trabajo, pero también señalaron límites en su práctica.

Conceptualización y estrategias del personal en la práctica centrada en la familia

La conceptualización de la FCP por parte del personal se refleja en los cuatro grandes temas, que juntos forman un marco normativo sobre cómo debería tratarse a las familias en la atención a la juventud. El primer tema subraya los derechos y responsabilidades de madres y padres en el cuidado de su descendencia, e implica que apoyar a las familias significa capacitarlas para que asuman por sí mismas las tareas de crianza, en lugar de eximirlas de su responsabilidad. El segundo tema pone de relieve la importancia de comprender los problemas de las familias en su contexto más amplio y de abordarlos como retos compartidos por todos sus miembros. El tercer tema subraya la importancia de las alianzas entre familia y equipo en la prestación de la atención, haciendo hincapié en una colaboración basada en una relación de igual a igual y en una conexión genuina. El cuarto tema destaca la responsabilidad profesional de adaptar los servicios a las necesidades de la familia, lo que exige flexibilidad y aportaciones de múltiples ámbitos de especialización. En conjunto, estos principios reflejan una redistribución del poder entre el personal y las familias, que otorga a madres y padres más derechos y responsabilidades. La persona joven deja de ser la única responsable de impulsar el cambio, y sobre el personal recaen mayores expectativas de adaptar la atención a las diversas necesidades de la familia. Estos cambios en el poder y las responsabilidades concuerdan con perspectivas teóricas consolidadas sobre la FCP (p. ej., Allen & Petr, 1998; Dunst, 2002; Knorth et al., 1997) y con el modelo conceptual del carácter centrado en la familia (Authors, 2024), que concibe la FCP como un conjunto de intervenciones que se centran en la familia en su conjunto, en las que tanto las familias como el personal actúan como agentes activos del proceso de atención.

Las estrategias que describió el personal para implicar a las familias en la atención seguían una lógica secuencial, según la cual era necesario alcanzar ciertos objetivos antes que otros. Apoyar a las familias para que trabajaran en sus objetivos desde una motivación intrínseca exigía que esos objetivos se co-construyeran mediante una toma de decisiones compartida y se ajustaran a sus necesidades y preferencias; ahora bien, esa colaboración dependía de que previamente se hubiera establecido la confianza y una alianza de trabajo sólida. En consecuencia, el personal prioriza en primer lugar la construcción de esta alianza y dedica tiempo suficiente a conocer a la familia antes de pasar a formular los objetivos y a trabajar en ellos. Al describir el trabajo orientado a objetivos con madres, padres y adolescentes, el personal expuso un proceso cíclico que incluía observar los comportamientos de las familias y practicar la escucha reflexiva, ofrecer confrontaciones suaves (es decir, nombrar con respeto las discrepancias entre objetivos, intenciones y comportamientos observados) dentro de una relación segura, y ayudar a las familias a identificar enfoques que se ajusten a su propia manera de avanzar hacia sus objetivos. Estas prácticas se corresponden estrechamente con las técnicas de la entrevista motivacional (Miller & Rollnick, 2013), que se centran igualmente en suscitar el cambio mediante la colaboración y el apoyo a la autonomía, en lugar de decir a las personas usuarias lo que deben hacer. En conjunto, estos resultados sugieren que el trabajo diario del personal implica un proceso iterativo y colaborativo que se despliega en el tiempo, en el que la observación, la escucha reflexiva y la retroalimentación se integran en una alianza segura que sostiene la autonomía de la familia.

Barreras y factores facilitadores en la práctica centrada en la familia

El personal describió una serie de factores facilitadores que sostenían la FCP. Uno de ellos era el contacto intenso con las familias durante la semana de observación, que le permitía conocer a la familia, acelerar la vinculación e identificar dinámicas y problemas de fondo que, de otro modo, habrían tardado mucho más en salir a la luz. En comparación con los grupos residenciales de atención a la juventud, el total de horas de contacto entre personal y jóvenes era menor en FT, algo que las personas entrevistadas mencionaban junto con una mayor flexibilidad para programar las visitas y realizar las tareas administrativas, y con la ausencia de turnos de noche. Esta flexibilidad fomentaba un sentimiento de autonomía, que se reflejaba en la manera en que el personal describía su trabajo: no en términos de obligaciones, sino en términos de elecciones sobre lo que haría para apoyar a las familias.

Además de los factores facilitadores estructurales de FT, el personal destacó la importancia de las cualidades personales de cada profesional. Subrayó un fuerte sentimiento de autoeficacia profesional, en particular para establecer vínculos con las familias, y señaló que una FCP eficaz se apoya en competencias interpersonales para reconocer las dinámicas familiares, construir relaciones y acompañar a las familias hacia un cambio significativo. También insistió en el papel de las competencias intrapersonales, como la conciencia de sí y la práctica reflexiva, que permiten adaptar continuamente el enfoque a la evolución de las necesidades de la familia. El aprendizaje de la FCP se describió como un proceso continuo, sostenido en gran medida por un clima abierto entre colegas que animaba a pedir ayuda, así como por el acompañamiento en el puesto de trabajo. Al igual que en estudios realizados en otros contextos de protección a la infancia (p. ej., Dunkerley et al., 2021; Goodyear et al., 2017; Lietz & Rounds, 2009; Mytton et al., 2013), el personal destacó la importancia de la supervisión y la formación para reforzar su competencia en FCP. En particular, la supervisión con la persona co-referente del caso o con otros miembros del equipo se vivía como un componente crucial para mejorar las competencias.

A diferencia de estudios anteriores (Allen & Petr, 1998; Holt & Kelly, 2018; Horwitz & Marshall, 2015), el personal no señaló actitudes negativas hacia la FCP como barrera. Sin embargo, mencionó con frecuencia que su práctica podía verse limitada por su experiencia laboral previa, ya que estaba acostumbrado a intervenir y asumir tareas para aliviar a madres y padres. Miller y Rollnick (2013) describen de forma similar esta tendencia a arreglar los problemas de las personas usuarias o a corregir sus comportamientos como el «reflejo de corrección» («righting reflex»).

Además, el personal encontró barreras para adaptar sus servicios de modo que respondieran plenamente a las necesidades de una familia. La flexibilidad se veía limitada por factores estructurales, como las horas de contacto y la duración del servicio, así como por la pericia del personal en ámbitos problemáticos específicos. Aunque estas limitaciones podían compensarse a menudo con la persona co-referente o con miembros del equipo con competencias especializadas, algunas problemáticas familiares, en particular un trauma parental grave o una discapacidad intelectual leve, dificultaban la participación en intervenciones sistémicas. Las dificultades emocionales o cognitivas de madres y padres podían limitar la disposición o la capacidad de las familias para implicarse en las actividades de FT y, dado el énfasis del programa en la toma de conciencia de los propios patrones de comportamiento y de los de la familia como base del cambio, estas familias podían no beneficiarse plenamente de FT.

Al igual que en otras intervenciones centradas en la familia (Visscher et al., 2020; Zeinstra et al., 2025), el personal refirió que, aunque trabajar con el sistema familiar era una práctica habitual, la implicación de las redes ampliadas de las familias a menudo no llegaba a concretarse en la práctica. Encontraba múltiples barreras, como la resistencia de las familias, unas redes inestables y la priorización de otros objetivos del tratamiento, que restaban tiempo y atención al trabajo con las redes de las familias.

Limitaciones del estudio y recomendaciones para las políticas y la investigación

Este estudio presenta algunas limitaciones que deben tenerse en cuenta. Recogimos los datos únicamente mediante entrevistas cualitativas con profesionales de la intervención FT. Aunque las entrevistas en profundidad ofrecen una visión rica de las experiencias y los razonamientos del personal, se basan en el autoinforme y pueden verse influidas por la deseabilidad social. Además, como la muestra se limitó a referentes de caso y a la supervisión clínica, otros miembros del personal podrían haber aportado perspectivas distintas sobre los factores que obstaculizan o favorecen la FCP. Las experiencias del personal con la FCP fueron en gran medida positivas. Aunque las familias resultaban a menudo exigentes y sus comportamientos podían suponer barreras considerables, el personal mantenía actitudes firmemente centradas en la familia y describía estas dificultades como gratificantes y estimulantes. Aunque se identificaron múltiples factores facilitadores que contribuyen a la satisfacción profesional, esta visión positiva puede reflejar en parte un efecto de autoselección: quienes eligen trabajar en FT probablemente valoran los enfoques centrados en la familia y se sienten motivados por un trabajo complejo y exigente. Por último, aunque se recogió información sobre las experiencias del personal con las familias y sobre los cambios percibidos en el bienestar y el comportamiento, ni jóvenes ni personas cuidadoras formaron parte de la muestra. Por tanto, los resultados reflejan únicamente la perspectiva del personal y pueden no representar plenamente las vivencias de las familias.

El principal punto fuerte del presente estudio reside en su examen cualitativo en profundidad de profesionales directamente responsables de aplicar la práctica centrada en la familia en el contexto de un programa bien definido. Al entrevistar a referentes de caso y a personal de supervisión clínica de dos sedes del programa FT, el estudio recogió conocimientos ricos y basados en la práctica sobre los procesos relacionales y organizativos que configuran el trabajo centrado en la familia con familias muy vulnerables. Este enfoque permitió identificar estrategias y condiciones de implementación concretas, directamente pertinentes para la práctica profesional y el desarrollo de programas. Aunque FT solo se aplica actualmente en dos sedes de los Países Bajos, los resultados ponen de relieve condiciones clave que pueden orientar una implantación más amplia de los enfoques centrados en la familia en la atención (semi)residencial a la juventud. Además, este estudio ofrece pistas para hipótesis de investigación futuras.

A partir de los presentes resultados, recomendamos que las organizaciones de atención a la juventud asignen un tiempo suficiente y específico al contacto entre familias y profesionales en los programas centrados en la familia. La intervención FT solo está disponible actualmente en una organización de atención a la juventud de los Países Bajos y, hasta donde sabemos, prácticas como una semana de observación no son habituales en otras intervenciones o servicios neerlandeses de atención a la juventud. Sin embargo, la semana de observación puede ser un elemento clave de FT para acelerar la implicación y la evaluación de las dinámicas familiares.

Recomendamos asimismo que las organizaciones de atención a la juventud ofrezcan al personal oportunidades continuas de desarrollar competencias tanto interpersonales como intrapersonales, como la práctica reflexiva y la construcción de alianzas, y que garanticen un apoyo suficiente de las personas co-referentes y de los equipos multidisciplinares. Además, recomendamos que las organizaciones faciliten la flexibilidad del personal para prestar servicios a medida, ya que nuestros resultados, en línea con Bartelink et al. (2026), sugieren que ello puede reforzar su motivación laboral al concederle mayor autonomía.

La investigación futura debería seguir incluyendo al personal para comprender mejor qué funciona en la FCP y por qué. Estudios cualitativos en programas, contextos organizativos y funciones profesionales diversos podrían aclarar cómo se implementa la FCP e identificar los factores que favorecen u obstaculizan su éxito, así como qué elementos pueden generalizarse de un contexto a otro. Además, dado que algunos estudios sugieren que las acciones declaradas pueden diferir de la práctica observada (Brookman-Frazee et al., 2021; Wang et al., 2023), la investigación futura sobre la FCP en la práctica cotidiana podría incorporar métodos adicionales, como la observación directa de la práctica profesional, para captar los comportamientos reales y complementar los datos autoinformados.

Además, la investigación futura debería incluir la perspectiva de las familias para ofrecer una comprensión más completa de la FCP, incluido qué funciona, para quién y en qué circunstancias puede ser menos eficaz. A partir de los presentes resultados, los estudios podrían examinar cómo se relacionan el sentimiento de autonomía del personal y la flexibilidad percibida por las familias con la satisfacción y los resultados del tratamiento, así como de qué modo el poder y la autonomía percibidos por las familias se asocian con la alianza entre familia y equipo y con los resultados del tratamiento. Se necesitan estudios futuros que pongan a prueba la eficacia de FT mediante diseños de caso único (SCED) o cuasiexperimentales, a partir de las ideas y las hipótesis generadas por el presente trabajo cualitativo.

Conclusión

En conjunto, nuestros resultados sugieren que, en la atención (semi)residencial a la juventud, la práctica centrada en la familia del programa FamilyTotal influye en el modo en que se desarrollan los procesos de atención, en particular al configurar la implicación, fomentar alianzas de colaboración y redistribuir la responsabilidad entre el personal y las familias. Nuestros resultados subrayan que la práctica centrada en la familia no es un mero conjunto de principios, sino un proceso dinámico que puede facilitar una implicación y un cambio significativos cuando el personal dispone de competencias tanto relacionales como reflexivas, cuenta con el respaldo de estructuras organizativas adecuadas y puede trabajar en colaboración con las familias como agentes activos de la atención. En definitiva, la práctica centrada en la familia parece reforzarse cuando tanto el personal como las familias disponen de autonomía, con el apoyo de estructuras que hacen posibles la colaboración, la confianza y la apropiación compartida de la atención.

Complexe Systémique: puntos clave

Lo que llama la atención en estas entrevistas es el paso del síntoma a la interacción: «El problema no eres tú. Es una interacción», dice una de las personas entrevistadas. La semana de observación en el centro funciona como una fase intensiva de acoplamiento («joining»), en la que el equipo observa los patrones familiares en situaciones reales antes de co-construir los objetivos con la familia. Quienes practican la terapia sistémica reconocerán movimientos familiares: renunciar al «reflejo de corrección», devolver a madres y padres su lugar, buscar la motivación de la familia y no la de la institución. El estudio tiene, no obstante, sus puntos ciegos: solo habla el personal, muy comprometido en su conjunto, y las familias quedan fuera de escena. Los límites descritos merecen también atención: un programa que se apoya en la toma de conciencia deja de lado a las familias con discapacidad intelectual leve, y la red ampliada, decisiva una vez terminado el acompañamiento, rara vez se moviliza. Puede leerse junto con el estudio sobre el enfoque centrado en la familia en el tratamiento residencial cerrado y las perspectivas sobre un programa residencial de intervención familiar para jóvenes «al borde del acogimiento».

Notas del original

Declaración de intereses. La autoría no declaró ningún posible conflicto de intereses.

Referencias

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Traducción no oficial al español de Professionals’ Perspectives on Family-Centered Practice in Dutch (Semi-)Residential Youth Care: A Qualitative Interview Study, de Emily Tang, Chris H. Z. Kuiper, Amaranta D. de Haan y Annemiek T. Harder, Residential Treatment for Children & Youth, publicación en línea anticipada (2026), doi: 10.1080/0886571x.2026.2693318, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción al español, tabla presentada en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial son responsables de esta traducción; prevalece la versión original.

Este es el artículo original «Professionals’ Perspectives on Family-Centered Practice in Dutch (Semi-)Residential Youth Care: A Qualitative Interview Study», publicado en Residential Treatment for Children & Youth (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Tang, E., Kuiper, C. H. Z., de Haan, A. D., y Harder, A. T. (2026). Professionals’ Perspectives on Family-Centered Practice in Dutch (Semi-)Residential Youth Care: A Qualitative Interview Study. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/professionals-perspectives-on-family-centered-practice-in-dutch-semi-residential-youth (Obra original publicada en 2026 en Residential Treatment for Children & Youth, publicación en línea anticipada, 1-26 (2026); republicada en 2026 por Residential Treatment for Children & Youth, https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/0886571X.2026.2693318)

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