Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Journal of Family Therapy · Terapia familiar

«¿Puedo contarlo?» Participación y posicionamiento infantil en una atmósfera de secreto en terapia familiar

¿Qué hacen niñas y niños cuando, en sesión, las personas adultas callan un suicidio o una enfermedad? A partir de una terapia familiar realizada en una clínica de psiquiatría infantil de Kuopio (Finlandia), el equipo de Mira Helimäki analiza, enunciado por enunciado, cómo Mark y Clara se posicionan frente a los secretos de su familia. Lejos de quedarse al margen, ambos revelan y protegen a la vez lo que no se dice, y el síntoma puede servir de «historia tapadera».

Autoría Mira Helimäki y Aarno Laitila (Departamento de Psicología, Universidad de Jyväskylä, Finlandia); Kirsti Kumpulainen (Psiquiatría Infantil, Universidad de Finlandia Oriental)Primera publicación Journal of Family Therapy, 4 de mayo de 2020Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de ‘Can I tell?’ Children’s participation and positioning in a secretive atmosphere in family therapy, de Mira Helimäki, Aarno Laitila y Kirsti Kumpulainen, publicado en Journal of Family Therapy (Wiley) (2021), doi: 10.1111/1467-6427.12296, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla de transcripción (tabla 1) y los tres extractos se presentan en forma de listas, enunciado por enunciado; los resúmenes en chino y en español del original no se reproducen. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

En terapia familiar, la conducta sintomática de un niño o una niña puede funcionar como una «historia tapadera» visible de construcciones invisibles de secretos.

Mira Helimäki, Aarno Laitila y Kirsti Kumpulainen

Resumen

Como fenómeno multifacético, los secretos familiares afectan a la interacción en el sistema terapéutico. Este estudio cualitativo, que aplica los Dialogical Methods for Investigations of Happening of Change (métodos dialógicos para la investigación del acontecer del cambio) para múltiples participantes, exploró cómo niñas y niños participaban y se posicionaban en terapia familiar en un clima de secretos familiares. Los resultados mostraron que participaban activamente en la compleja dinámica de una atmósfera de secreto, implicándose en los procesos paradójicos de reconstrucción y deconstrucción del clima de secreto e inseguridad. En terapia familiar, la conducta sintomática infantil puede funcionar como una «historia tapadera» visible de construcciones invisibles de secretos, impidiendo que los temas delicados se conviertan en el foco de la terapia. Por ello, los secretos familiares siguen representando un desafío para la práctica y la investigación en terapia familiar.

Puntos para la práctica

  • Conviene preguntar por los secretos familiares en la evaluación previa a la terapia y en las entrevistas diagnósticas en las que estén presentes todos los miembros de la familia
  • El genograma permite explorar los patrones y funcionamientos familiares multigeneracionales que podrían estar influidos por secretos familiares
  • Al normalizar el fenómeno de los secretos familiares, las y los terapeutas podrían abrir espacio a conversaciones conjuntas sobre ellos y animar a los miembros de la familia a hablar de sus buenas razones para guardar secretos

Introducción

Todas las familias tienen sus secretos (Knauth, 2003; Tracy, 2015). Como fenómeno normativo, los secretos no remiten automáticamente a algo patológico. Guardar un secreto puede ser indicio de una negación colectiva que se manifiesta en la familia como funcional. En la tradición de la terapia familiar, los secretos familiares remiten a temas cargados de intenso miedo, vergüenza y culpa. Si el secreto se convierte en tabú, inhibiendo el diálogo y distorsionando la adaptabilidad y el desarrollo del sistema familiar, se vuelve problemático (Simon et al., 1985), afecta a la dinámica de la unidad familiar como sistema emocional y relacional (Bowen, 1978; Vangelisti and Caughlin, 1997) y pone a prueba la labor de quienes ejercen la terapia familiar (Deslypere and Rober, 2018). En los secretos familiares, la información que se oculta se considera crucial para las personas a quienes se les oculta, porque tiene un efecto en su vida (Berger and Paul, 2008; Vangelisti and Caughlin, 1997). Se necesita investigación cualitativa para comprender mejor la complejidad del fenómeno del secreto familiar y sus efectos sistémicos y multidireccionales en los miembros de la familia. En este estudio, nos interesaba cómo se posicionan niñas y niños respecto de los temas mantenidos en secreto y cómo afrontan estas situaciones exigentes.

Los secretos definen fronteras que nos dicen quién está dentro y quién está fuera (Imber-Black, 1993). Desde una perspectiva sistémica, los secretos afectan a todas las personas que participan en el proceso terapéutico. Los secretos conducen a la colusión, al distanciamiento psicológico, a la disminución de la confianza, a una comunicación comprometida y a la insatisfacción, así como a lealtades familiares desequilibradas (Dreman, 1977; Imber-Black, 1998; Vangelisti and Caughlin, 1997). La familia, como unidad emocional y relacional, funciona de maneras que reflejan los pensamientos, sentimientos y conductas de cada uno de sus miembros. Como todas las partes del sistema están interconectadas, ningún individuo funciona en el vacío; al contrario, cada persona responde a las demás y contribuye a la integridad del sistema (Bowen, 1978; Kerr and Bowen, 1988). Los secretos en las familias pueden convertirse en fenómenos multigeneracionales, transmitidos como reglas de comunicación, delegaciones o legados, que pueden portar y mediar complicadas estructuras de lazos de lealtad. Algunas historias pueden, por ejemplo, recorrer las familias como temas prohibidos, o un miembro de la familia puede quedar destinado a cumplir algún deber o tarea predeterminados (Stierlin, 1977a, b).

En el plano individual, quienes guardan secretos experimentan tensión, soledad y problemas de salud física relacionados con el estrés (Kelly, 2002). Mantener el secreto inmoviliza energía psíquica, provoca confusión y ansiedad en quien lo guarda y afecta a la comunicación dentro de la familia, hasta conducir finalmente a la disfunción familiar (Imber-Black, 1998; Karpel, 1980; Vangelisti and Caughlin, 1997). Los secretos familiares pueden obstaculizar el crecimiento natural del proceso de individuación infantil. Incluso los secretos guardados con las mejores intenciones (protección) pueden afectar negativamente a los patrones de interacción de una familia (Bowen, 1978; Imber-Black, 1998; Stierlin, 1977b). Quienes desconocen un secreto intentan lidiar con prácticas de comunicación distorsionadas, y pueden desarrollar dudas sobre sí mismos, desconfianza, miedo y ansiedad, trastornos alimentarios y un funcionamiento psicológico negativo más adelante en la vida (Imber-Black, 1998). El mecanismo típico para mantener los secretos es la evitación de temas. Berger y Paul (2008) mostraron que existe una relación inversa entre la evitación de temas y el funcionamiento familiar. Encontraron que, especialmente entre las madres, la evitación general de temas era el predictor más fuerte del funcionamiento familiar, mientras que la revelación conjunta de madre y padre predecía el nivel más alto de funcionamiento. Se han identificado tres categorías distintas de motivación relacionadas con la evitación de temas: basada en la relación, basada en el individuo y basada en la información (Afifi and Guerrero, 2000; Berger and Paul, 2008; Golish and Caughlin, 2002). La primera remite a la necesidad de mantener una relación estrecha y protegerla, por ejemplo, del conflicto y la ira; la segunda se centra en la autoprotección; y la tercera está motivada por el deseo de transmitir la información de manera clara y pertinente.

Los secretos familiares abarcan una amplia gama de temas de la vida familiar. Las experiencias negativas del pasado, la adopción y la infertilidad (Berger and Paul, 2008), el alcoholismo, las relaciones extramatrimoniales y traumas como el suicidio, la enfermedad física y mental y la muerte suelen estar envueltos en secreto (Imber-Black, 1993). Proteger a la infancia de secretos delicados y «tóxicos» (Imber-Black, 1998), por ejemplo en casos de violencia dentro de la familia, es comprensible. Sin embargo, se sabe que niñas y niños, como barómetros del clima familiar, son especialmente vulnerables ante un aura de secreto, ya que sus capacidades de autorregulación todavía se están desarrollando. Sus reacciones también difieren. La conducta internalizante puede manifestarse en síntomas depresivos y la externalizante en problemas de conducta (Bowen, 1978). Dreman (1977) y Baird (1974) encontraron que un niño o una niña puede convertirse en chivo expiatorio y en quien porta el síntoma de un sistema de comunicación familiar secreto, en el que la comunicación secreta se entrelaza con un problema de agresividad derivado de la incapacidad de manejar eficazmente la ira.

El concepto de secreto familiar se centra «unilateralmente» en sus efectos negativos y, por ello, no logra captar la naturaleza compleja del secreto. El concepto de revelación selectiva ofrece un enfoque alternativo a esta complejidad, al señalar la tensión dialéctica entre lo que se dice y lo que no se dice, entre guardar el secreto y compartir información (Rober et al., 2012). Partiendo del supuesto de que el diálogo es una condición previa para el cambio positivo en cualquier forma de terapia (Seikkula and Trimble, 2005), la revelación selectiva, como concepto dialógico, se ha ganado su lugar en la práctica de la terapia familiar. El objetivo de un enfoque dialógico no es inducir ni presionar a una revelación abierta, sino invitar a reflexionar sobre los significados que los miembros de la familia atribuyen a sus vacilaciones y silencios (Rober, 2002). De centrarse únicamente en promover la «apertura», este enfoque ha pasado a poner de relieve la complejidad de la tensión dialéctica entre apertura y cierre (Baxter, 2011). En la conversación terapéutica, las personas consultantes seleccionan constantemente qué contar y qué callar. En lugar de centrarse en el contenido de la historia no dicha, la persona que ejerce la terapia debería invitar a los miembros de la familia a hablar de las buenas razones que hay detrás de su decisión.

Algunas historias que podrían ser pertinentes en el diálogo terapéutico son demasiado difíciles de contar (Rober, 2002). La decisión de contar una historia delicada debe sopesarse frente al impacto emocional que pueda tener en los miembros vulnerables de la familia (Rober and Rosenblatt, 2013.) Algunas historias quedan sin contar porque el contexto de la conversación se considera inseguro (Rober, 2002). Los silencios y las vacilaciones de las personas consultantes son información importante para la terapia y se convierten en las principales herramientas de trabajo en la terapia sistémica. También es importante tener presente que los secretos familiares no son necesariamente tóxicos; a veces sirven para crear una historia con la que los miembros de la familia pueden vivir (Rober and Rosenblatt, 2013).

La tarea terapéutica consiste en escuchar las historias de las personas consultantes y ayudar a abrir un espacio para lo todavía no dicho (Anderson and Goolishian, 1988). En el caso de los secretos familiares, la tarea es exigente, dado que los secretos suscitan impotencia, incertidumbre e incluso ira. Avanzar demasiado deprisa suele hacer que las personas consultantes se cierren y se retracten de su historia o interrumpan la terapia (Deslypere and Rober, 2018). Un enfoque dialógico genuinamente respetuoso crea un contexto en el que las personas consultantes sienten que es seguro contar sus historias delicadas (Rober, 2002). Esto exige que quienes ejercen la terapia toleren la incertidumbre de un modo que ayude a proporcionar la seguridad que permite también a los miembros de la familia tolerarla (Seikkula and Olson, 2003). Tolerar situaciones en las que no existen respuestas prefabricadas y adoptar una postura de no saber pone en cuestión la posición experta de quien ejerce la terapia (Anderson, 1997). En un estado de no saber, quienes ejercen la terapia se mantienen en contacto con la complejidad, la incertidumbre y el carácter inacabable de la situación y se exponen así a una multiplicidad de voces en sus conversaciones internas (Rober, 2002).

El lenguaje (la comunicación hablada y no hablada) adquiere sus significados mediante una atención cuidadosa a cómo se enuncia. Aristóteles, en Peri Hermeneias (De Interpretatione and Categories, 1975), formuló la idea de que las palabras exteriores y las interiores no son idénticas, y afirmó que toda oración es solo una interpretación del pensamiento propio. En la práctica, para entender «te», no basta con entender «tus» palabras. También es crucial captar el significado, el pensamiento y la motivación (Vygotsky, 1971, p. 151). La única manera de hacerlo es escuchar lo que la otra persona tiene que decir. Harlene Anderson (1988, 2001, 2012) describió la terapia familiar como un sistema generador de significados en el que las personas participan en un «proceso de estar juntos en ello». Los significados se generan en un contexto interrelacional, a través del proceso fluido de dar y recibir, que por su naturaleza es dialógico. En el diálogo, los significados y las comprensiones se construyen conjuntamente. La presencia activa de quien escucha es lo que distingue el diálogo del monólogo (Bakhtin, 1986). En el diálogo, cada enunciado necesita una respuesta. Responder no significa dar una explicación o una interpretación, sino mostrar en la propia respuesta que se ha tomado nota de lo dicho. La escucha se demuestra siempre en nuestras palabras de respuesta (Seikkula et al., 2012). Según Bajtín, «para la palabra no hay nada más terrible que la falta de respuesta» (Bakhtin, 1975, p. 127). Aunque un principio clave de la terapia familiar es que se escuchen las perspectivas de niñas y niños (Strickland-Clark et al., 2000), es evidente que las sesiones suelen construirse a partir de la palabra y la conversación dirigidas por las personas adultas. Escuchar las voces infantiles significa implicarlas como miembros de pleno derecho del diálogo terapéutico, como participantes que tienen cosas importantes que decir. El proceso de implicar a la infancia ha resultado ser difícil. Willis, Walters y Crane (2014) mostraron que, por lo general, niñas y niños eran participantes pasivos y quedaban excluidos de gran parte del diálogo terapéutico. Hutcby y O’Reilly (2010) y Parker y O’Reilly (2012) encontraron que tienden a ocupar una posición desigual, descrita como «estatus de medio miembro», en las interacciones con personas adultas. El estatus de medio miembro remite, por ejemplo, a la posición del niño o la niña como el otro del que se habla (Parker and O’Reilly, 2012) y como alguien a quien se interrumpe (O’Reilly, 2008). El posicionamiento remite a la pregunta «¿desde dónde habla la persona?» (Hermans, 2006; Seikkula et al., 2012).

Objetivos del estudio

El objetivo era estudiar cómo niñas y niños participan y se posicionan en episodios relativos a temas secretos en sesiones de terapia familiar y cómo afrontan estas situaciones. También investigamos cómo respondían terapeutas, madre y padre a las iniciativas infantiles de hablar de temas delicados o prohibidos. La investigación cualitativa sobre los secretos familiares en terapia familiar es escasa. Este estudio a pequeña escala contribuye a responder a esta necesidad.

Datos

Los datos de la investigación consistieron en sesiones de terapia familiar grabadas en vídeo en la Clínica de Psiquiatría Infantil del Hospital Universitario de Kuopio. El material forma parte de un proyecto de investigación más amplio en terapia familiar sobre catorce familias de niñas y niños de 6 a 12 años con diagnóstico de trastorno negativista desafiante o trastorno de conducta. Todas las personas participantes dieron su consentimiento informado para participar en el estudio, y el plan de investigación fue aprobado por el comité ético del Distrito Sanitario de Savonia del Norte. Uno de los procesos terapéuticos se seleccionó para un estudio más detenido por su rasgo distintivo: secretos familiares relativos a pérdidas traumáticas multigeneracionales. Este proceso de terapia familiar comprendió quince sesiones, de una duración variable entre 55 minutos y 1 hora 47 minutos, realizadas a lo largo de un año. Para un estudio más detallado, quien firma en primer lugar seleccionó tres tipos distintos de sesión de terapia familiar: (1) un taller de genograma realizado en el domicilio (4.ª sesión), de 1 h 37 min de duración; (2) una reunión de red en la clínica de psiquiatría infantil (11.ª), de 1 h 43 min; y (3) una sesión realizada en el domicilio (13.ª), de 60 min.

La familia estaba formada por (seudónimos) Jane (madre), Brian (padre), Mark, de 9 años, y su hermana menor, Clara, de 8 años. En los extractos se les identifica con las abreviaturas J, B, M y C. Las sesiones fueron conducidas por dos terapeutas familiares, T1 y T2. El enfoque terapéutico era sistémico, con elementos de juegos estructurados y tareas interactivas.

Métodos y procedimiento

Este estudio aplicó los Dialogical Methods for Investigations of Happening of Change (DIHC) para múltiples participantes (Seikkula et al., 2012). Antes del análisis, quien firma en primer lugar transcribió íntegramente tres sesiones grabadas en vídeo que trataban el tema del secreto en la familia. También se tuvo en cuenta la información no verbal. El grado de precisión de la transcripción se planificó para responder a las necesidades del DIHC, con énfasis en el contenido verbal, sin prosodia. El análisis se realizó en finés, la lengua materna de las personas participantes, para captar todos los matices del habla. La traducción al inglés la realizó una persona de lengua materna inglesa que vive desde hace mucho tiempo en Finlandia. No obstante, los significados de las traducciones se negociaron con quien firma en primer lugar. El análisis lo llevó a cabo quien firma en primer lugar, y quienes firman en segundo y tercer lugar actuaron como supervisión y como auditoría del análisis. Tras una lectura atenta por parte de la autoría, la investigación siguió estos pasos. (1) Se exploraron los episodios definidos como temáticos. Un cambio de tema se consideró un nuevo episodio. Los episodios relativos a secretos familiares se eligieron para el microanálisis. (2) Se anotaron las respuestas a cada enunciado para obtener una imagen de cómo participaba cada interlocutor en la construcción de la conversación conjunta. En este estudio, los conceptos utilizados para analizar las categorías de respuesta fueron la dominancia semántica, que remite a quién introduce nuevos temas o nuevas palabras en un momento dado de la conversación, y la dominancia interaccional, que remite a la influencia dominante de una persona participante sobre la interacción comunicativa. (3) En este paso se siguió el sistema de codificación de procesos narrativos (Angus et al., 1999; Laitila, 2016; Laitila et al., 2001). Las herramientas analíticas utilizadas fueron conceptos como el modo de proceso externo, que remite a las descripciones de cosas que han sucedido; el modo de proceso interno, que remite a las descripciones que hacen las personas participantes de su propia experiencia de los acontecimientos que describen; y el modo de proceso reflexivo, que remite a los esfuerzos de las personas participantes por comprender la conexión entre los acontecimientos en cuestión y sus experiencias personales. (4) Tras el análisis de las categorías de respuesta, el foco se desplazó a las voces, las personas destinatarias y el posicionamiento de quienes intervienen. Las voces remiten a la conciencia que habla (Bakhtin, 1984), que se hace visible en los intercambios entre interlocutores en el contexto del relato que se está produciendo. El posicionamiento vincula una voz con el punto de vista de una persona participante. Las personas destinatarias son aquellas a quienes se dirige un enunciado. Al analizar diálogos con múltiples participantes, no siempre es fácil identificarlas. El habla también puede dirigirse a alguien en el diálogo interno (Seikkula et al., 2012). La autoría discutió y reflexionó conjuntamente sobre el análisis y los resultados, y se consultó la bibliografía pertinente, incluida la investigación en terapia familiar. Los resultados se presentan en parte en forma narrativa, siguiendo la cronología de las sesiones de terapia (Braun and Clarke, 2006).

Análisis y resultados

Los resultados del análisis que se presentan en este artículo se centran en dos episodios temáticos relativos a los secretos de la familia, uno referido al pasado y el otro al presente. Los resultados sobre el secreto del suicidio de un tío (pasado) se presentan en primer lugar, pero solo en forma narrativa analítica. El segundo análisis se refiere a la salud de la madre (presente) y se presenta en detalle e íntegramente en la tabla 1. Las transcripciones de las tablas se presentan según el siguiente principio: primero se presentan los datos originales en finés y a continuación la traducción, en cursiva y entre paréntesis.

Tabla 1 — Secuencia 1: Jane, madre (J), Clara (C), Mark (M) y terapeutas 1 (T1) y 2 (T2), sesión 13, episodio temático 2 (líneas 25–75, minutos 2.13–4.40)

  • T2. Kuunnellaan nyt äitiä (Escuchemos a la madre). Categoría de respuesta: dominancia interaccional. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige en primer lugar a C, pero también a las demás personas. Posición de abrir espacio a la palabra de la madre.
  • T1. Joo. Vaikea viikko niinku suhteessa mihin asiaan? (Sí. Semana difícil… ¿en qué sentido?). Categoría de respuesta: diálogo dialógico. Responde a T2 y al tema de la «semana difícil», mencionado antes por la madre. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a J. Se posiciona como alguien que escucha y siente curiosidad por saber más. Abre espacio a su palabra.
  • J. Perheeseen, terveyteen, työhön (En relación con la familia, la salud, el trabajo). Categoría de respuesta: dialógica, dominancia semántica. Responde a T1. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a T1 + T2. Doble posición de revelar y ocultar. Voz de secretismo y de sugestión.
  • M. Mä en tarvii terveyttä (Yo no necesito salud). Categoría de respuesta: mezcla de modos dialógico y monológico. Dialógico en la medida en que el enunciado responde al tema de la salud, monológico en la medida en que no invita a las demás personas interlocutoras a contribuir. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a su madre y a los familiares multigeneracionales de ella. Se posiciona para desviar la atención hacia sí mismo y rescatar a su madre de tener que hablar de un tema delicado. Su autoposicionamiento desafía también a su madre y a la delegación recibida. La voz de desafío es sugestiva y oculta más de lo que revela.
  • J. Mitä? (¿Qué?). Categoría de respuesta: responde a M. Dialógica. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como «asombrada», algo irritada; posición de una madre acostumbrada a la obediencia por parte de su hijo.
  • T1. Äitin vuoro kertoo perheen kuulumiset..perhe, työ, terveys. Categoría de respuesta: dominancia interaccional, al abrir espacio a la palabra de la madre y acallar el autoposicionamiento desafiante de M. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a M. Voz pedagógica. Se posiciona como alguien que pone límites a las demás personas.
  • T1. (Le toca a la madre contarnos qué tal va todo… la familia, el trabajo y la salud). Categoría de respuesta: respuesta dialógica al tema de la madre, la «semana difícil». Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a M. Se posiciona como alguien que vuelve al tema del relato de la madre. Voz que neutraliza un clima tenso.
  • J. Hmmm. Categoría de respuesta: responde a T1 + M.
  • T1. Minkälaisia asioita siitä nousee sulla mieleen? (¿Qué tipo de cosas te hacen pensar?). Categoría de respuesta: dialógica. Responde a J y la anima a decir más sobre el tema. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a J. Se posiciona como alguien interesado en seguir escuchando.
  • J. Lasten kuullen en viitsi enempää (Delante de los niños no quiero (decir) más). Categoría de respuesta: responde a T1 + T2 + ¿M? Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como alguien que selecciona lo que dice. Voces de secreto, vacilación y protección.
  • Nota. Las personas destinatarias de la voz interior de la madre son sus familiares multigeneracionales / el otro generalizado
  • T1. Joo, okei (Entiendo, de acuerdo). Categoría de respuesta: responde a la madre con aceptación. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como alguien que comprende el punto de vista de J.
  • J. Niille tulee enemmän.. (Si no, van a tener/recibir más…). Categoría de respuesta: responde a T1 + T2. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como una madre que protege a sus criaturas de las cosas desagradables. Voz de sugestión y de secretismo. Las personas destinatarias de su voz interior son sus familiares multigeneracionales / el otro generalizado.
  • C. Minä tiiän mikä äitillä on (Yo sé lo que le pasa a mi mamá). Categoría de respuesta: nueva iniciativa. Se dirige a todas las personas participantes, en especial a T1. Dialógica. Dominancia semántica. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como activa, protestando contra el lugar de excluida que se le asigna. Voz de alguien que sabe lo que su madre intenta callar.
  • T1. No sulla on joku aavistus no… sä voit äitiltä kysyä sit ja äiti sit varmaan sanoa nii et kysy vaan (Bueno, puede que te lo imagines; bueno, puedes preguntárselo a tu madre y seguramente ella te lo pueda decir, así que pregunta). Categoría de respuesta: dialógica, dominancia semántica e interaccional; responde a la iniciativa de C y la anima a continuar el diálogo sobre el tema con su madre. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como alguien que anima a hija y madre a hablar del tema. Voz que toma en serio lo que ha dicho C, pero que modera su certeza de saber cuál es el problema de su madre.
  • J. Saat sä nyt sanoo jotain, mut.. (Puedes decir algo, pero…). Categoría de respuesta: responde a C. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: voces que oscilan entre apertura y cierre, incertidumbre y vacilación. Se posiciona como dudosa respecto de si es seguro hablar. Las personas destinatarias de su voz interior son sus familiares multigeneracionales.
  • C. Saaks’ sanoo kaikki? (¿Puedo contarlo todo?). Categoría de respuesta: responde al tema de preguntar y contar. Dialógica. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a todas las personas presentes, incluida ella misma, y a los familiares multigeneracionales de su madre. Adopta una posición de ambivalencia (lealtad frente a apertura) y se posiciona como quien no sabe realmente qué está pidiendo al solicitar permiso para hablar. Voces ambivalentes de valentía, inseguridad y vacilación; intenta asegurarse de si es seguro hablar y evalúa la reacción emocional de su madre.
  • J. Mmm. Categoría de respuesta: responde a C y a T1 + T2. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: posición de vacilación. Las personas destinatarias de su voz interior son sus familiares multigeneracionales.
  • C. Jee…äitiä on pyörryttänyt (¡Bieeen!… Mamá ha tenido mareos). Categoría de respuesta: dominancia semántica. Monológica. Modo de proceso externo. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a todas las personas presentes, incluida ella misma, además de los familiares multigeneracionales de la madre que no están presentes. Se posiciona como ambivalente: por un lado, aliviada de hablar y, por otro, temerosa de lo que va a decir. La ambivalencia respecto de revelar información delicada se transmite con una voz artificialmente alegre.
  • T2. Maha on ollu kippee? (¿Le ha dolido el estómago…?). Categoría de respuesta: dialógica, aunque se trate de la propia interpretación de T2 de la situación. No obstante, invita a J a precisar a qué se refiere C.
  • C. Ja se on hyppiny sohvalla kun sitä on pyörrytti (Y ha estado saltando en el sofá mientras estaba mareada). Categoría de respuesta: dominancia semántica. Monológica. Modo de proceso externo. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a T1 + T2 + M. Se posiciona como informante activa. Expresa su permiso para hablar.
  • J. Nii että toisin sanoen on kouristanut pahasti (Bueno, en otras palabras, ha habido espasmos feos). Categoría de respuesta: responde a T1 + T2. Modo de proceso interno. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como ambivalente, revelando y ocultando. Voz de sugestión y de secretismo.
  • T1 y T2. Joo (Sí) Joo (Sí). Categoría de respuesta: responden a J + C. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posicionan mostrando que escuchan, pero que necesitan más información. Voces de vacilación.
  • C. Äiti joutu sairaalaan ja sit siltä lähti ajokortti niin se ei nyt äiti voi ajaa autolla (A mamá la mandaron al hospital y le quitaron el carné de conducir y ahora no puede conducir el coche). Categoría de respuesta: dominancia semántica. Monológica. Modo de proceso externo. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como informante activa. Lo que C cuenta y cómo lo cuenta no concuerdan: falta el modo interno.
  • T1 y T2. Hmm Hmmm. Categoría de respuesta: responden a todas las personas participantes. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posicionan con desconcierto y en actitud evaluativa.
  • M. Miksi sä sitten meijät ajoit risteykseen? (¿Y entonces por qué nos llevaste en coche hasta el cruce?). Categoría de respuesta: nueva iniciativa. Dialógica. Responde al enunciado de C sobre el carné de conducir de J. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a J. Se posiciona cuestionando la forma de actuar de su madre. Voz de desafío.
  • J. Jotkut asiat on pakko tehä muuten ei (Hay cosas que hay que hacer, si no…). Categoría de respuesta: responde a M. Modo de proceso externo. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona a la defensiva. Voz de quien carga con la responsabilidad de las tareas cotidianas de la familia. Se dirige a todas las personas participantes.
  • C. Isi ei oo kotona (Papá no está en casa). Categoría de respuesta: dominancia semántica. Nuevo tema: la ausencia del padre. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como protectora de su madre. Voz sensible a la palabra de su madre.
  • J. Meni työt ynnä muut tässä kaikki nii (Perdí el trabajo y todo lo demás también). Categoría de respuesta: dialógica. Responde al tema de por qué ha sido una semana difícil. Modo de proceso externo. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como alguien que ha perdido su capacidad de acción. Voces de secretismo y de sugestión. Oscila entre apertura y cierre.
  • T1. Joo (Sí). Categoría de respuesta: responde a J. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona en actitud de comprensión.
  • T2. Niin ootko sä nyt kotona? (Entonces, ¿ahora estás en casa?). Categoría de respuesta: responde a J. Dialógica. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona buscando concretar y hacer visibles las cosas. Voz de normalización.
  • J. Mmm (levantando las manos). Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a T1 + T2. Se posiciona como insegura y avergonzada.
  • C. Se on työtön (Está en paro). Categoría de respuesta: responde a T1. Monológica. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como alguien que sabe.
  • J. En tiedä (No lo sé). Categoría de respuesta: responde a T1.
  • T1. Joo (Sí). Categoría de respuesta: responde a J. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como alguien que comprende lo extraño de la situación.
  • T2. Ainakin nyt tänä päivänä (Por lo menos hoy). Categoría de respuesta: responde a la incertidumbre de J, llamando la atención sobre lo que puede saberse en ese momento. Dialógica. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona neutralizando y estabilizando, y prestando atención a los hechos presentes.
  • J. Mmm. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: voz que acepta la respuesta.
  • C. Ja jos äitille niinku huutaa ja kiljuu niin äitiltä saattaa katketa verisuoni..olikse sillee..oliko? (Y si le gritamos y le chillamos a mamá, se le puede romper una vena, ¿verdad? ¿A que sí?). Categoría de respuesta: nueva iniciativa. Dominancia semántica. Modo de proceso externo. Dialógica. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como informante activa que quiere hablar del tema delicado de la salud de su madre. Voz de inseguridad. Se dirige.
  • T1. Jos äiti suuttuu sille.. (Si tu madre se enfada, ella…). Categoría de respuesta: responde a C. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a C. Se posiciona con curiosidad.
  • C. Oliks se sillee? (¿A que sí?). Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a su madre. Posición de quien necesita la respuesta para quedarse tranquila.
  • J. Äiti ei sais oikein hermostua mistään (Mamá (se refiere a sí misma) no debe alterarse). Categoría de respuesta: responde a C. Dominancia semántica, al introducir el nuevo tema de alterarse. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona como alguien a quien hay que proteger de alterarse. Voces de advertencia, que significan «por favor, sed amables con mamá», y de sugestión y secretismo. Las personas destinatarias de su voz interior son sus familiares multigeneracionales.
  • T1. Okei, joo…pystyiskö sitä tota mmm vähän silleen niinku avaan sen verran että mitä niinku silleen ja mehän voitais… mitä sää aattelit sovittaisko me joku semmonen aika sulle tonne vaikka niinku…erillinen aika et voitais (Vale, bueno… ¿habría alguna manera… quizá de abrir un poco el tema… así, un poco… qué te parece…, podríamos, por ejemplo, organizar una cita aparte para ti, para que pudiéramos…). Categoría de respuesta: empieza en modo dialógico, animando a J a abrir el tema, pero tras vacilar pasa a un modo que sugiere excluir a Mark y a Clara de la conversación conjunta. T1 responde a la atmósfera de secreto y emocionalmente difícil con una alternativa orientada a la solución. Dominancia interaccional. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se desplaza hacia un nuevo episodio temático: organizar una nueva cita. Se posiciona sopesando la importancia de hablar de lo que realmente ocurre y la necesidad de tomar en serio el deseo de la madre de no hablar del tema delante de Mark y Clara. Voces de confusión, incertidumbre y negociación.
  • J. Mä en voi tulla sinne. mulla ei ole kyytiä (No puedo ir… no tengo cómo ir). Categoría de respuesta: responde a T1. Monológica. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona irritada y frustrada. Voz de «¿no oyes lo que te acabo de decir?».
  • Nota. El equipo terapéutico preguntó a J si B podía llevarla a la cita en la clínica. J rechazó la propuesta, alegando la dificultad de organizarse con los turnos de trabajo de Brian.
  • T2. No entäs se seuraava kotikäynti vaihetaanko se sillee et lapset olisivat koulussa? (Bueno, ¿y la próxima reunión en casa? ¿La cambiamos a una hora en la que los niños estén en el colegio?). Categoría de respuesta: dialógica; responde a la propuesta de T1 de concertar una nueva cita y tiene en cuenta la respuesta de la madre. Sugiere una nueva alternativa práctica que, al mismo tiempo, excluiría a Mark y a Clara. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se dirige a la madre y a T1. Se posiciona queriendo crear un espacio para la historia privada de la madre.
  • C. EI! (¡NO!). Categoría de respuesta: responde a T1 + T2 + J. Voces, personas destinatarias, posicionamiento: se posiciona protestando contra la exclusión de la conversación. Se dirige a todas las personas.

Historia del caso

La familia de Mark había sido derivada a la clínica de psiquiatría infantil por la conducta agresiva de Mark, que había recibido un diagnóstico de trastorno de conducta. Había hablado de tener pensamientos suicidas, y esto también apareció en el proceso terapéutico. Clara, la hermana menor de Mark, presentaba síntomas internalizantes, tenía una dependencia problemática de su madre y sufría miedos y problemas de sueño. En los últimos años, la familia había vivido pérdidas traumáticas multigeneracionales (los suicidios del tío y de la abuela de Mark y Clara) que habían permanecido sin nombrarse debido a su carácter delicado.

El secreto del suicidio del tío

En la cuarta sesión, el equipo terapéutico propuso a la familia participar en un taller de genograma para estudiar las historias familiares de la madre y del padre a lo largo de tres generaciones. Esto resultó eficaz para que Mark y Clara examinaran sus complejos patrones familiares, sus recursos relacionales, los acontecimientos significativos y las pérdidas. El genograma les ofreció la posibilidad de acercarse a temas ocultos y no dichos. Ambos se posicionaron como activos respecto del tema de la muerte de su tío. Clara tomó la iniciativa al informar al equipo terapéutico de que el hermano de su madre había muerto. Mark, que planteó varias preguntas, quería saber cómo había ocurrido. El papel del equipo terapéutico consistía en equilibrar las necesidades de Mark y Clara y las de su madre. Con lenguaje corporal no verbal (gestos), la madre indicó la dificultad que tenía para hablar del tema y responder a las preguntas de Mark. T2 asumió el papel de negociadora. Intentó animar a la madre a revelar algo, por pequeño que fuera. La respuesta de la madre fue ambigua: abría y cerraba el tema a la vez. Era abierta en la medida en que afirmaba que el tema era difícil, pero cerraba en la medida en que afirmaba que responder «tendría consecuencias graves». La buena razón de la madre para mantener el secreto puede verse, comprensiblemente, como protectora; sin embargo, desde una perspectiva dialógica, ató las manos del equipo terapéutico, categorizó el tema como peligroso, como tabú, y reconstruyó así la atmósfera de secreto a su alrededor.

La atmósfera de secreto en torno al bienestar de la madre

La decimotercera sesión comenzó en la cocina de la familia, en un aura de secreto. Mark y Clara estaban tumbados junto a la chimenea. Como el equipo terapéutico pedía de forma rutinaria a los miembros de la familia que rellenaran, al comienzo de la sesión, cuestionarios de retroalimentación con el fin de seguir y focalizar la intervención, T1 había observado que las puntuaciones de bienestar autoevaluadas por la madre eran excepcionalmente bajas. Como es habitual en los contextos conversacionales terapéuticos con múltiples participantes, varios temas competían por ser elegidos y atendidos. Entre ellos estaban la pregunta de Clara a T1 y T2 sobre cuándo podría volver la familia a la clínica de psiquiatría infantil, la negativa desafiante de Mark a ir al colegio ese día y la alarmante observación sobre el deterioro del bienestar de la madre. El equipo terapéutico decidió centrarse en lo último. El «escuchemos a la madre» de T1 fue el punto de partida del microanálisis del episodio temático.

El autoposicionamiento de Mark y de Clara

Mark y Clara reaccionaron de manera diferente a la atmósfera de secreto. Mark se posicionó de acuerdo con su diagnóstico, como ilustra el siguiente extracto. La madre acababa de decir que «ha sido una semana difícil y unos tiempos complicados», y el equipo terapéutico quería saber más sobre ello.

Líneas 27–28, minutos 2.13–2.15. La madre (J), Mark (M)

  • J. Perheeseen, terveyteen, työhön (En relación con la familia, la salud, el trabajo). Categoría de respuesta: dialógica, dominancia semántica. Respuesta a T1. Personas destinatarias, posicionamiento, voces: se dirige a T1 + T2. Doble posición de quien revela y oculta. Uso secreto y sugestivo de la voz.
  • M. En minä tarvii terveyttä (Yo no necesito salud). Categoría de respuesta: mezcla de modos dialógico y monológico. Dialógico en la medida en que responde al tema de la salud, monológico en la medida en que el enunciado no invita a las demás personas interlocutoras a contribuir. Personas destinatarias, posicionamiento, voces: se dirige a su madre y a los familiares multigeneracionales de ella. Se posiciona para desviar la atención hacia sí mismo y rescatar a su madre de tener que hablar de un tema delicado. Su autoposicionamiento desafía también a su madre y a la delegación recibida. La voz de desafío es sugestiva y oculta más de lo que revela.

El «yo no necesito salud» de Mark es significativo en el contexto conversacional en el que el «semana difícil, ¿en qué sentido?» de T1 acababa de invitar a la madre de Mark a explicar su respuesta. La intervención de Mark puede interpretarse como una operación de rescate. Mark desvía la atención, aunque sea negativamente, hacia sí mismo y la aleja del tema delicado de la salud de su madre. Para evitar a su madre tener que hablar de un tema delicado, asume el papel de niño desafiante, uno al que él y su familia están acostumbrados. Al actuar así, Mark reconstruye tanto la atmósfera de secreto como su papel de niño desafiante. Su enunciado también puede entenderse, desde la perspectiva de su voz interior, como un desafío a la delegación multigeneracional. ¿Eran sus verdaderos destinatarios los familiares multigeneracionales de su madre que ya no estaban presentes? Lo que Mark estaba diciendo en realidad no se retomó.

La madre había sufrido una crisis repentina en casa apenas unos días antes. Clara asumió un papel activo y de iniciativa como informante clave sobre la crisis de su madre. Clara había presenciado esta situación aterradora y, a petición de su madre, había ido a buscar ayuda a su padre. El posicionamiento de Clara en la conversación era ambivalente. Pidió permiso a su madre para contar lo que sabía. Al contar su historia, Clara observaba las reacciones de su madre y buscaba un equilibrio entre su necesidad de contar y su lealtad hacia la reticencia de su madre a abordar el tema. Las voces del relato de Clara pueden interpretarse como contradictorias tanto en lo que dijo (contenido) como en cómo lo dijo (forma), como en el siguiente extracto:

Líneas 41–43. Clara (C), la madre (J)

  • C. Saaks sanoo kaikki? (¿Puedo contarlo todo?). Categoría de respuesta: responde al tema de preguntar y contar. Dialógica. Personas destinatarias, posicionamiento, voces: se dirige a todas las personas presentes, incluida ella misma, y a los familiares multigeneracionales de su madre. Adopta una posición de ambivalencia (lealtad frente a apertura) y se posiciona como quien no sabe realmente qué está pidiendo al solicitar permiso para hablar. Voces ambivalentes de valentía, inseguridad y vacilación; intenta asegurarse de si es seguro hablar y evalúa la reacción emocional de su madre.
  • J. Mmm. Categoría de respuesta: responde a C y a T1 + T2. Personas destinatarias, posicionamiento, voces: voz de vacilación. Las personas destinatarias de su voz interior son sus familiares multigeneracionales.
  • C. Jeee.. äitiä on pyörryttänyt (¡Bieeen!… (alegremente)… Mamá ha tenido mareos). Categoría de respuesta: dominancia semántica. Monológica. Modo de proceso externo. Personas destinatarias, posicionamiento, voces: se dirige a todas las personas presentes, incluida ella misma, además de los familiares multigeneracionales de su madre que no están presentes. Se posiciona como ambivalente: por un lado, aliviada de hablar y, por otro, temerosa de lo que va a decir. La ambivalencia respecto de revelar información delicada se transmite con una voz artificialmente alegre.

La iniciativa de Clara puede interpretarse como multidimensional. Muestra valentía al abordar un tema delicado, pero al mismo tiempo miedo a romper el legado multigeneracional de las estructuras de lealtad. Aunque no queda claro hasta qué punto ha estado permitido en general, en la historia de esta familia, que sus miembros hablaran de temas difíciles y de emociones negativas, es evidente que para Clara ha sido difícil.

La madre

La crisis de la madre se había producido unos días antes de la sesión. Al tratar el tema, la madre se posicionó como insegura de qué decir en presencia de Mark y Clara. Cuando el equipo terapéutico la posicionó para que explicara qué quería decir con una «semana difícil», su respuesta, «la familia, el trabajo, la salud», parecía ofrecer grandes temas de conversación. Sin embargo, esas palabras abrían y a la vez cerraban cualquier conversación posible. Las palabras distanciadoras, dirigidas al equipo terapéutico, indicaban su reticencia a seguir hablando de ello. Al mismo tiempo, en sus voces interiores pueden oírse ecos de lealtad hacia sus familiares multigeneracionales (está prohibido hablar de temas difíciles delante de los niños). Aun así, el equipo terapéutico intentó abrir más espacio a los temas sugestivos y secretos de la madre y la animó a hablar, como se ilustra a continuación:

Líneas 34–35. Terapeuta 1 (T1) y madre (J)

  • T1. Minkälaisia asioita siitä nousee sulla mieleen? (¿Qué tipo de cosas te hacen pensar?). Categoría de respuesta: dialógica. Responde a la madre y la anima a decir más sobre el tema. Personas destinatarias, posicionamiento, voces: posición de no saber; su voz expresa interés por saber más.
  • J. Lasten kuullen en viitsi enempää (Delante de los niños no quiero (decir) nada más). Categoría de respuesta: responde a T1 + T2. Personas destinatarias, posicionamiento, voces: se posiciona como alguien que selecciona lo que dice. Voces de secreto, vacilación y protección. Las personas destinatarias de la voz interior de la madre son sus familiares multigeneracionales / el otro generalizado.

La buena razón de la madre para ser reservada era proteger a su hijo y a su hija, como representante del pasado y del presente de la familia. Su respuesta vacilante y alusiva, «si no, van a tener más…», remite a su miedo y a su dificultad para «decir la verdad», de los que había hablado antes en una conversación privada con T1 en la clínica. En aquella conversación dejó claro que todavía no estaba preparada para contar a Mark y a Clara los hechos de la muerte de sus familiares, porque los suicidios habían provocado en ella un estallido tan fuerte de rabia y culpa. T1 había animado a la madre a hablar de esas muertes con Mark y Clara de un modo adecuado a su edad, sugiriendo que los temas no dichos pueden causar una ansiedad invisible. La madre admitió que así había sido en su familia. La salud de la madre era también un tema delicado, pues la madre había contado además a T1 que Clara había hablado de su miedo a perder a su madre y que, de vez en cuando, por las mañanas, le preguntaba: «¿te vas a morir hoy?». Pese a las buenas intenciones de la madre, sus palabras sugestivas abrían espacio a nuevos miedos e interpretaciones imaginarias y reconstruían así un clima inseguro.

T1 y T2

La atmósfera de secreto, con sus voces ambivalentes y contradictorias, era hostil a la tarea terapéutica de abrir un espacio para lo todavía no dicho. El equipo terapéutico se posicionó desde la escucha y el no saber. Animó a la madre a generar significados locales (Anderson and Goolishian, 1992) para construir una comprensión de su respuesta «la familia, el trabajo, la salud». Creó un espacio de diálogo entre la madre y Clara e intentó estabilizar la situación, confusa y emocionalmente exigente. Sin embargo, la atmósfera de secreto despertó también voces de ambivalencia en el equipo terapéutico, voces de confusión y vacilación en la dialéctica en pugna entre hablar o no hablar. Las palabras sugestivas de la madre surtieron efecto: en el momento en que la madre pidió después implícitamente a Mark y a Clara que la dejaran a cargo de su propia salud con las palabras «mamá no debe alterarse», T1 desplazó el foco de la conversación hacia la organización de una próxima reunión sin Mark ni Clara.

Discusión

Este estudio se centró en cómo los secretos familiares, como fenómeno sistémico, afectan al posicionamiento infantil en la terapia familiar y en cómo niñas y niños afrontan estas situaciones difíciles. En el presente caso observamos, en primer lugar, que tanto Mark como Clara participaban activamente en la compleja dinámica de la atmósfera de secreto de la familia. En segundo lugar, se implicaban en los procesos paradójicos de reconstrucción y deconstrucción de esa atmósfera de secreto. Ambos participaron activamente en los temas relativos a los secretos de la familia. Aunque el autoposicionamiento infantil en terapia familiar suele ser pasivo (Willis et al., 2014), los presentes resultados muestran que niñas y niños también pueden implicarse activamente en conversaciones sobre cuestiones delicadas y ocultas. Ambos asumieron papeles de iniciativa en su manera de abordar un tema delicado. Plantearon preguntas pertinentes y actuaron como informantes.

De forma paradójica y simultánea, en sus maneras de deconstruir la atmósfera de secreto también se posicionaron reconstruyéndola. La conducta sintomática de Mark, manifestada en su discurso sobre suicidarse, ofrecía la oportunidad de que se hablara de temas prohibidos. Al mismo tiempo, sin embargo, paradójicamente mantenía la atención sobre sí mismo, protegiendo así de forma implícita los temas delicados para que no se convirtieran en un tema de conversación terapéuticamente pertinente. Las amenazas de Mark de quitarse la vida mantenían presente el secreto del suicidio, mientras que, al mismo tiempo, su conducta provocadora, su protesta infantil, mantenía el foco sobre él en lugar de sobre el secreto. En este contexto, la deconstrucción remite a la idea de Derrida según la cual todo enunciado contiene simultáneamente aspectos contradictorios y escapa a una determinación absoluta; en otras palabras, el «significado» de una «cosa» llega a existir a través de lo que la «cosa» no es, y en relación con ello (Derrida et al., 2003).

Los mecanismos de afrontamiento de Mark y de Clara en el sistema emocional y relacional de la familia mostraron diferencias. Mientras que la manera de afrontar de Mark consistía en reaccionar hacia fuera, Clara, que tenía un apego problemático con su madre, asumió el papel de reguladora emocional después de haberse arriesgado a poner a su madre en contacto con su propia vulnerabilidad. Clara había presenciado la situación caótica en torno a la crisis de su madre, e incluso la había asistido, lo que la situaba en una posición de dominancia semántica en ese tema de conversación. Sin embargo, se encontraba en una posición ambivalente: por un lado quería hablar, contar lo que sabía, mientras que por otro buscaba proteger a su madre de ese tema difícil. La inseguridad de Clara quedaba enmascarada por su apariencia alegre, incongruente con su relato, lo que indicaba la presencia de al menos dos voces distintas. En el análisis de los relatos, es importante observar si «hay congruencia entre la historia contada y la historia vivida» (Rober et al., 2010, p. 36).

Los presentes hallazgos respaldan informes anteriores sobre el impacto negativo de los secretos en la comunicación familiar, tal como se expuso en la introducción. En primer lugar, observamos que un estilo comunicativo secreto producía un clima tenso y de distanciamiento psicológico, que generaba voces de ambivalencia, vacilación y confusión. El concepto de revelación selectiva (Rober et al., 2012) permitió comprender más a fondo las buenas razones de la madre para su reticencia a hablar. Sus razones pretendían proteger no solo a su hijo y a su hija y a sus familiares multigeneracionales fallecidos (basadas en la relación), sino también a sí misma (basadas en el individuo). Si se toman en serio las propias palabras de la madre, su proceso personal de duelo por los suicidios de su madre y de su hermano había quedado bloqueado por sentimientos de ira que la habían mantenido prisionera de la agresividad durante varios años. Es posible que la madre viera los discursos suicidas de Mark como potencialmente peligrosos y como una profecía autocumplida que desencadenaba en ella un miedo intenso. En línea con los hallazgos de Baird (1974) y Dreman (1977), el proceso de duelo mal gestionado e inconcluso de la madre y su ira podrían haber conducido al secretismo. El enunciado sugestivo de la madre, «si se habla del tema, las consecuencias serán perjudiciales», indica que hablar conjuntamente del secreto sería peligroso. Según Imber-Black (1998), los secretos peligrosos envenenan las relaciones, crean barreras y reducen la confianza. Los enunciados concebidos como protección tienen, paradójicamente, el efecto contrario: aumentan las exigencias emocionales de la situación y la inseguridad del clima dialógico. Un estilo de comunicación sugestivo tiende a abrir espacio a lo imaginario, y las fantasías infantiles suelen ser peores que la realidad (Fine, 1973). En el presente caso, la comunicación sugestiva logró influir en el clima emocional del sistema terapéutico y condujo a una disfunción, que se manifestó en la exclusión de Mark y Clara de la conversación terapéutica sobre el tema delicado.

El secreto influyó en las decisiones del equipo terapéutico. En primer lugar, las decisiones de la madre determinaron en última instancia de qué se podía hablar en presencia de Mark y Clara. En segundo lugar, el equipo terapéutico, que iba a pasar a compartir los secretos, se encontró con las manos atadas. Utilizó su mandato para intentar persuadir a la madre de que dijera al menos algo a su hijo y a su hija. Cabe preguntarse: ¿qué más podría haber hecho sin perder la confianza de la madre? Su tarea de equilibrar la necesidad infantil de hablar de temas delicados y tomar en serio las palabras de la madre era difícil. En este caso, el equipo terapéutico consideraba que el problema visible de agresividad de Mark estaba de algún modo conectado con las construcciones invisibles de los secretos familiares.

Con ayuda del genograma, promovió la conversación en torno a las pérdidas pasadas. En sus intentos de negociación, se esforzó en vano por motivar a la madre a hablar de cuestiones dolorosas que habrían favorecido el proceso de duelo compartido. El objetivo terapéutico de la madre era obtener ayuda para el problema de agresividad de Mark, más que hablar de las pérdidas pasadas. No hay un camino real para saber con certeza si el discurso suicida y la conducta agresiva de Mark estaban conectados con los temas ocultos de las muertes por suicidio de sus familiares. Sin embargo, se ha observado que un proceso de duelo bloqueado (Bowen, 1978), la comunicación secreta y la ira mal gestionada (Baird, 1974; Dreman, 1977; Fine, 1973) pueden convertir, sin quererlo, al niño o la niña en chivo expiatorio.

En esta familia, la madre consideraba que los secretos familiares relativos a los suicidios de sus familiares eran temas demasiado amenazantes para hablarlos y compartirlos conjuntamente. Sin embargo, su decisión de negarse a hablar de esos suicidios con su hijo y su hija fue una elección consciente y articulada. Los miembros de la familia mantenían eficazmente la atención sobre sus síntomas visibles, impidiendo que los temas invisibles y delicados pasaran a ocupar de manera efectiva y explícita el foco terapéutico. Sabiendo que guardar un secreto inmoviliza energía psíquica y provoca estrés, soledad y tensión, no es de extrañar que la crisis de la madre pareciera relacionada con síntomas vinculados al estrés, síntomas indicativos de alguien que guarda secretos (Kelly, 2002).

La conducta desafiante de Mark puede interpretarse como una «historia tapadera» de su vulnerabilidad. Solo cabe conjeturar qué papel desempeña el desafío de Mark en el patrón multigeneracional de su familia para afrontar sentimientos difíciles, como la ira. Mark había hablado al equipo terapéutico de su necesidad de recibir más atención de su madre y de su padre, y había manifestado una irritación implícita hacia su madre. Los enunciados de Mark «mamá no me conoce» y «yo no necesito salud» también pueden interpretarse como expresión de aislamiento y soledad. Sin embargo, los enunciados provocadores de alguien posicionado como desafiante suelen hacer de la escucha una tarea exigente. Las personas adultas interpretaron los enunciados de Mark de acuerdo con su conducta sintomática. Queda una pregunta interesante: ¿qué papel desempeñó la ausencia del padre en las sesiones en las que se ofrecieron los secretos de la familia a la conversación conjunta?

Conclusiones

Los hallazgos tienen implicaciones clínicas. Dado que los patrones familiares tienden a repetirse (Bowen, 1978; Kerr and Bowen, 1988), proponemos que el tema de los secretos familiares se tome en serio en el contexto de la terapia familiar. Se recomienda preguntar por los secretos familiares en la evaluación previa a la terapia y en las entrevistas diagnósticas en las que estén presentes todos los miembros de la familia. En el mejor de los casos, el genograma como herramienta terapéutica puede enriquecer los procesos terapéuticos, al permitir una exploración abierta de los patrones y funcionamientos familiares multigeneracionales que podrían estar influidos por secretos familiares (McGoldrick et al., 2008). Al normalizar el fenómeno de los secretos familiares, las y los terapeutas podrían abrir espacio a conversaciones conjuntas sobre ellos y animar a los miembros de la familia a hablar de sus buenas razones para no hablar (Rober, 2002). Según Tracy (2015), «los secretos familiares pueden ser una fuerza motriz, explícita o implícitamente, para muchas personas que buscan terapia».

Una limitación de este estudio de caso se refiere a la generalizabilidad de sus resultados. Como permanecieron ocultos para Mark y Clara, los efectos de los secretos de la familia en su funcionamiento siguen siendo oscuros. Aun reconociendo que las conclusiones de este estudio son provisionales, como suelen serlo en estudios de este tipo, creemos que el estudio enriquece la comprensión de la naturaleza multifacética y sistémica de los secretos familiares y del autoposicionamiento infantil en ellos. Además, este estudio ofrece una nueva perspectiva sobre la utilización del método DIHC para múltiples participantes cuando hay niñas o niños presentes. Los trastornos de conducta infantiles en el contexto de los secretos familiares merecen más investigación. En la atención psiquiátrica infantil podría haber muchas «historias tapadera» detrás de estos diagnósticos. Los significados contenidos en estas historias no pueden abordarse ni elaborarse sin una revelación segura. La terapia familiar puede ser un foro para investigarlos con seriedad y con una curiosidad respetuosa.

Complexe Systémique: lo esencial

El estudio tiene el tamaño de un solo caso, pero ilumina un momento que toda persona clínica conoce: cuando una madre o un padre dice «delante de los niños no» y la sesión se tambalea. El microanálisis muestra que niñas y niños no se limitan a presenciar el secreto. Clara pide permiso para hablar y cuenta su historia con una voz demasiado alegre; Mark atrae la tormenta hacia sí y desvía la conversación. Cada cual, a su manera, deconstruye y reconstruye el secreto. Desde un punto de vista sistémico, destacan dos enseñanzas. Primera: el síntoma de un niño o una niña puede proteger el sistema tanto como lo expresa; trabajar la agresividad sin ver el duelo bloqueado corre el riesgo de mantener el chivo expiatorio. Segunda: el propio equipo queda atrapado en el clima de secreto; proponer una cita sin Mark ni Clara parece respetuoso, pero ratifica precisamente la exclusión contra la que protesta Clara. La vía dialógica consiste menos en forzar la revelación que en hablar de las buenas razones del silencio, con toda la familia presente. Para leer junto con el artículo sobre el genograma y el artículo sobre las lealtades invisibles.

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Traducción no oficial al español de ‘Can I tell?’ Children’s participation and positioning in a secretive atmosphere in family therapy, de Mira Helimäki, Aarno Laitila y Kirsti Kumpulainen, Journal of Family Therapy, vol. 43, n.o 1 (2021), doi: 10.1111/1467-6427.12296, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (transcripciones presentadas en forma de listas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «‘Can I tell?’ Children’s participation and positioning in a secretive atmosphere in family therapy», publicado en Journal of Family Therapy (2021) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Helimäki, M., Laitila, A., et Kumpulainen, K. (2021). ‘Can I tell?’ Children’s participation and positioning in a secretive atmosphere in family therapy. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/can-i-tell-children-s-participation-and-positioning-in-a-secretive-atmosphere (Obra original publicada en 2020 en Journal of Family Therapy, 43(1) (2021); republicada en 2021 por Journal of Family Therapy, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1467-6427.12296)

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