Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Family Relations · Familia
Se les pide que quieran, que den estabilidad, que construyan un apego, pero nunca que lleguen a ser del todo madres o padres. Dieciséis personas acogedoras, de familia ajena y de familia extensa, del estado de Victoria (Australia) describen un rol desgarrado entre el hogar y la institución. El equipo de Kimberlea Cooper extrae de ello una teoría fundamentada articulada en torno a una frase: «ser madre o padre, pero no».
Traducción no oficial al español de Being a parent, but not: A grounded theory of home-based care, de Kimberlea Cooper, Christina Sadowski y Rob Townsend, publicado en Family Relations (Wiley) (2024), doi: 10.1111/fare.12969, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Parece que, tanto si las personas acogedoras conciben su rol principalmente desde una óptica profesional como parental, su papel no encaja limpiamente en ninguna de estas categorías normativas.
Kimberlea Cooper, Christina Sadowski y Rob Townsend
Resumen
Objetivo. Este estudio de teoría fundamentada constructivista exploró cómo las personas acogedoras de familia ajena y de familia extensa conciben y viven su rol.
Contexto. A escala internacional, en un momento en que se pone cada vez más el acento en el acogimiento familiar de niñas, niños y adolescentes que viven fuera del cuidado parental, problemas como la escasez de familias acogedoras, la insatisfacción de quienes acogen y la inestabilidad de los acogimientos plantean retos importantes.
Método. Dieciséis personas acogedoras (siete de familia ajena y nueve de familia extensa) de una zona regional de Victoria (Australia) participaron en entrevistas en profundidad siguiendo los protocolos de la teoría fundamentada constructivista.
Resultados. Seis categorías ponen de manifiesto las principales formas en que las personas acogedoras se ocupan de la infancia y la adolescencia a su cargo y los principales retos a los que se enfrentan al hacerlo. La categoría central, «ser madre o padre, pero no», muestra las tensiones que viven las personas acogedoras al intentar crear un sentimiento de pertenencia y de vínculo con cada menor dentro de los límites del sistema de acogimiento familiar de Victoria.
Conclusión. Las personas acogedoras ven su rol desde una óptica parental, pero con diversas limitaciones que restringen su sentimiento de ser madre o padre.
Implicaciones. La presente investigación reconoce las tensiones de rol inherentes al sistema de acogimiento familiar de Victoria y subraya la importancia de elevar el estatus de las personas acogedoras de familia ajena y extensa para reconocer mejor la pericia que poseen en el cuidado de la infancia y la adolescencia en este contexto complejo.
Las personas acogedoras de familia extensa y de familia ajena desempeñan un papel crucial en la crianza y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes que viven fuera del cuidado de su familia de origen. Debido a la tendencia a la desinstitucionalización, los programas de acogimiento en familia ajena y en familia extensa están experimentando un fuerte crecimiento en todo el mundo (Garcia Quiroga & Hamilton-Giachritsis, 2014). Sin embargo, estas modalidades de cuidado alternativo en un entorno familiar se enfrentan actualmente a retos importantes, como la escasez de familias acogedoras, la sobrecarga y la insatisfacción de quienes acogen y la inestabilidad de los acogimientos (D'Amato & Brownlee, 2022; McPherson et al., 2022; Rose et al., 2022). Los programas de acogimiento familiar dependen de que las personas acogedoras reciban a la infancia y la adolescencia en sus hogares. Por ello, es crucial basarse en las opiniones y experiencias de las propias personas acogedoras para construir una sólida base de investigación que oriente los esfuerzos por reforzar los programas de acogimiento familiar y garantice que quienes acogen cuenten con apoyo para seguir desempeñando su rol.
A escala mundial se observa una tendencia creciente y continua a preferir el acogimiento familiar frente a las formas institucionales de cuidado alternativo para la infancia separada de su familia (Garcia Quiroga & Hamilton-Giachritsis, 2014), con un abandono notable de los hogares de grupo y las instituciones en países como Estados Unidos (Child Welfare Information Gateway, n.d.) y Australia (Musgrove & Michell, 2018). Este giro hacia las opciones de acogimiento familiar se está produciendo en todas las regiones del mundo, incluidas aquellas en las que el cuidado institucional sigue siendo predominante (Garcia Quiroga & Hamilton-Giachritsis, 2014). Es la naturaleza misma del «hogar» lo que distingue el acogimiento familiar de los modelos institucionales de cuidado alternativo, ya que se considera que un hogar proporciona un entorno familiar seguro y estable que ofrece a niñas y niños la oportunidad de construir vínculos emocionales con las personas que les cuidan (Musgrove & Michell, 2018).
La teoría del apego ha sido determinante en el crecimiento del acogimiento familiar en todo el mundo (Hart et al., 2011; Smith et al., 2017). La teoría del apego sostiene que las primeras relaciones con las figuras de cuidado son fundamentales para el desarrollo infantil y que estos vínculos emocionales son tan importantes para el bienestar de la infancia como sus necesidades físicas y biológicas (Chinnery, 2016). Las relaciones de apego con las figuras de cuidado permiten a niñas y niños sentir seguridad y protección y les ofrecen así una base desde la que explorar el mundo con confianza. Esta perspectiva se refleja en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, según la cual la principal prioridad del cuidado alternativo debe ser una relación de apego con al menos una persona adulta, así como la provisión de cuidados, estabilidad y vida familiar (United Nations Committee on the Rights of the Child, 2011, párr. 72e).
En el estado de Victoria (Australia), la estrategia actual del gobierno estatal en materia de acogimiento sitúa el acogimiento familiar como la forma preferida de cuidado alternativo (Department of Health and Human Services [DHHS], 2019), lo que se traduce en la práctica en que el 91% de los niños, niñas y adolescentes en cuidado fuera del hogar (Out-of-Home Care, OOHC) en Australia vivían en 2021 en acogimiento familiar (Australian Institute of Health and Welfare [AIHW], 2022). La visión política del estado para el acogimiento familiar es que toda la infancia «viva con personas acogedoras que reciban apoyo para crear un hogar seguro y afectuoso» (DHHS, 2019, p. 6) y «crezca en familias afectuosas, atentas y estables» (DHHS, 2019, p. 9). Esta visión refleja claramente el creciente reconocimiento de la importancia de los vínculos relacionales con las figuras de cuidado para el desarrollo infantil, en consonancia con la tendencia internacional hacia el acogimiento familiar y el énfasis en las relaciones de apego.
En Australia, la protección de la infancia y el OOHC son competencia de los gobiernos estatales. En Victoria, el Victoria Child Protection Service supervisa y gestiona el OOHC, pero financia a diversas entidades sociales no gubernamentales de todo el estado para que ejecuten los programas (AIHW, 2022). Estas entidades se encargan de captar a las personas acogedoras de familia ajena y extensa, de ofrecerles formación y apoyo y de realizar la gestión de casos de la infancia y la adolescencia acogidas. Tienen la obligación contractual de cumplir una legislación, unas normas, unas políticas y unas medidas de control específicas, y de rendir cuentas ante los servicios de protección de la infancia (AIHW, 2022).
En toda Australia, el acogimiento familiar comprende tanto el acogimiento en familia ajena como en familia extensa, que se diferencian en que las personas acogedoras de familia extensa tienen una relación o un vínculo familiar o social previo con la persona acogida, mientras que las de familia ajena no. En Victoria, estas dos formas de acogimiento familiar funcionan como dos programas separados con distintos niveles de acceso a apoyos y recursos, pero desde el punto de vista de las políticas ambos se agrupan y se tratan conjuntamente, como en la actual estrategia estatal de acogimiento familiar (DHHS, 2019). Las personas acogedoras asumen el cuidado cotidiano de la infancia y la adolescencia como voluntarias, con cierto apoyo económico en forma de asignaciones y reembolsos para cubrir los gastos (AIHW, 2022).
En ocasiones, las personas acogedoras de familia extensa y ajena pasan a cuidar a largo plazo mediante un acogimiento permanente o una adopción cuando niñas y niños no pueden volver con su familia biológica. En toda Australia se prioriza el acogimiento permanente frente a la adopción para la infancia y la adolescencia que no pueden reunificarse con su familia biológica (Permanent Care and Adoptive [PCA] Families, 2021). La adopción es poco frecuente en Victoria: solo se adoptaron 17 menores en todo el estado en 2019-2020 (PCA Families, 2021). En su lugar, los objetivos de permanencia en Victoria suelen alcanzarse mediante órdenes de acogimiento familiar de larga duración (en las que la responsabilidad parental sigue correspondiendo al estado) u órdenes de acogimiento permanente. Las órdenes de acogimiento permanente transfieren la responsabilidad parental a la persona acogedora hasta que la persona menor cumple 18 años, pero se diferencian de la adopción en que no hay un cambio automático del certificado de nacimiento ni de los derechos sucesorios, y se espera que se mantenga el contacto con la familia biológica (PCA Families, 2021). [Corrección añadida el 29 de diciembre de 2023, tras la primera publicación en línea: se sustituyó «La principal diferencia entre el acogimiento permanente y la adopción es que la responsabilidad parental sobre los menores en acogimiento permanente recae en el departamento gubernamental competente y no en la propia persona acogedora, como ocurre en la adopción. Sin embargo, la adopción es poco frecuente en Victoria: solo se adoptaron 17 menores en todo el estado en 2019-2020 (PCA Families, 2021)» por «La adopción es poco frecuente en Victoria: solo se adoptaron 17 menores en todo el estado en 2019-2020 (PCA Families, 2021). En su lugar, los objetivos de permanencia en Victoria suelen alcanzarse mediante órdenes de acogimiento familiar de larga duración (en las que la responsabilidad parental sigue correspondiendo al estado) u órdenes de acogimiento permanente. Las órdenes de acogimiento permanente transfieren la responsabilidad parental a la persona acogedora hasta que la persona menor cumple 18 años, pero se diferencian de la adopción en que no hay un cambio automático del certificado de nacimiento ni de los derechos sucesorios, y se espera que se mantenga el contacto con la familia biológica (PCA Families, 2021)».] A escala internacional, las respuestas políticas difieren en las situaciones en que no es posible que niñas y niños se reúnan con su familia biológica. Australia, los países nórdicos, los Países Bajos y España priorizan el acogimiento familiar estable de larga duración, mientras que Estados Unidos y el Reino Unido priorizan la adopción (Konijn et al., 2019). Así, aunque las personas acogedoras de los países que priorizan la adopción pueden acabar convirtiéndose en familias adoptivas, este desenlace es muy poco probable en Victoria (PCA Families, 2021). Además, los documentos de política de Victoria insisten claramente en el uso del término «persona acogedora» (carer) como terminología preferida, en lugar de «madre o padre de acogida» (foster parent), que se emplea a veces en otras jurisdicciones (Kirton, 2022). Por tanto, aunque las orientaciones políticas de Victoria animan a las personas acogedoras a formar vínculos estables y afectuosos con la infancia, no las animan abiertamente a considerarse, a largo plazo, madres o padres de los menores a su cargo.
La cuestión de cómo conciben su rol las personas acogedoras ha suscitado el interés de la investigación en diversos contextos, debido a la complejidad que surge del hecho de que se sitúan a caballo entre el ámbito público de los servicios sociales y el ámbito privado de la familia (Blythe et al., 2014; Pinto & Luke, 2022). Aunque históricamente el rol de las personas acogedoras consistía en ocupar el lugar de una madre o un padre sustituto, con el tiempo se ha ampliado y exige mayores competencias profesionales para ayudar a niñas, niños y adolescentes que presentan emociones y conductas difíciles derivadas de sus experiencias de trauma complejo y/o maltrato (Fergeus et al., 2017; Musgrove & Michell, 2018). Berrick y Skivenes (2012) emplearon el término «Parenting Plus» para describir «las exigencias particulares de una crianza que incluye el componente de “acogida” de sus cuidados» (p. 1964). Sin embargo, los resultados de la investigación existente sobre la percepción del rol de las personas acogedoras son dispares: algunas se ven sobre todo como quienes desempeñan un rol parental (Blythe et al., 2013; Borenstein, 2022; De Wilde et al., 2019; Riggs et al., 2009), otras como quienes desempeñan principalmente un rol profesional (Hollett et al., 2022; Smyth & McHugh, 2006), y otras ven su rol como un híbrido de ambos (Blythe et al., 2014; Farmer & Lippold, 2016) o presentan resultados mixtos (Schofield et al., 2013). Según Sprecher et al. (2021), las relaciones entre las personas acogedoras y la juventud acogida son diversas y no deberían simplificarse en categorías como «madre o padre» o «profesional».
El propósito de esta investigación era aprovechar la pericia de quienes tienen más experiencia en la puesta en práctica del acogimiento familiar, es decir, las personas acogedoras de familia ajena y extensa. El objetivo era utilizar sus aportaciones para orientar estrategias que refuercen los programas de acogimiento familiar y afronten algunos de los retos a los que se enfrenta actualmente, como la escasez de familias acogedoras, la inestabilidad de los acogimientos y la presión sobre las personas acogedoras de familia extensa (D'Amato & Brownlee, 2022; McPherson et al., 2022; Rose et al., 2022).
La Central Highlands Children and Youth Area Partnership (CHCYAP) reunió a las principales entidades de servicios para la infancia y la familia, alianzas de servicios y administraciones de Central Highlands (una región del oeste del estado de Victoria, Australia, con la ciudad regional de Ballarat en su centro) para crear innovaciones colaborativas en los servicios que respondieran a los retos a los que se enfrentan la infancia, la juventud y las familias (Vulnerable Children Reform Unit, n.d.). En el marco de esta alianza territorial, la Federation University estableció una colaboración de investigación con las partes interesadas participantes con el objetivo compartido de aportar evidencia científica que sustentara el desarrollo de servicios locales innovadores. Las partes interesadas seleccionaron temas pertinentes y pusieron en común recursos para financiar y apoyar en especie proyectos de investigación doctoral, entre ellos el presente estudio. El equipo de investigación del presente estudio estaba formado por la investigadora doctoral, dos personas encargadas de la supervisión académica y dos de la supervisión en la organización (responsables de programa). Con el deseo de comprender mejor el acogimiento familiar en el contexto local y de contribuir a orientar el desarrollo de los programas, el equipo de investigación y diversas partes interesadas elaboraron conjuntamente dos preguntas de investigación amplias:
¿Cómo comprenden y apoyan las personas acogedoras a la infancia y la adolescencia a su cargo?
¿Qué les resulta de apoyo y qué les resulta difícil a las personas acogedoras en el cuidado de la infancia y la adolescencia?
El equipo investigador utilizó la teoría fundamentada constructivista para guiar un proceso iterativo de recogida y análisis de datos, siguiendo a Charmaz (2014). La teoría fundamentada se consideró una metodología útil para explorar los significados, las acciones y los procesos sociales cotidianos desde la perspectiva de las personas acogedoras (Charmaz, 2014). La metodología se apoyó en el interaccionismo simbólico (Blumer, 1969) para explorar con más detalle cómo las concepciones que las personas acogedoras tienen de su rol, y el contexto que las rodea, enmarcan las acciones que emplean en el cuidado de la infancia y la adolescencia. En la teoría fundamentada, la recogida y el análisis de datos se producen simultáneamente, ya que el análisis y la teoría emergentes orientan la dirección del proceso de recogida de datos (Charmaz, 2014). Por tanto, los métodos que se exponen aquí se desarrollaron en el marco de un enfoque iterativo.
De acuerdo con la teoría fundamentada constructivista (Charmaz, 2014), se recurrió inicialmente a un muestreo intencional para encontrar a personas con una pericia cotidiana en acogimiento familiar, es decir, las personas acogedoras de familia extensa y ajena de la región. Una vez iniciada la recogida de datos, se utilizó un muestreo teórico para captar a personas acogedoras con experiencias o características específicas que ayudaran a desarrollar la teoría emergente (Charmaz, 2014). El equipo de investigación decidió invitar a participar tanto a personas acogedoras de familia ajena como de familia extensa, dado el fuerte énfasis que ponen en ambos grupos las orientaciones políticas sobre el acogimiento familiar en Victoria.
La captación se realizó mediante avisos en los boletines dirigidos a las personas acogedoras, en los grupos de apoyo para personas acogedoras y con carteles en la sala de personas acogedoras de la organización colaboradora. Para afrontar los riesgos éticos relacionados con la coerción, la influencia indebida para participar y la confidencialidad, dada la relación previa de las personas acogedoras con la organización colaboradora, quienes podían participar se pusieron en contacto directamente con la investigadora para manifestar su interés. Además, el equipo investigador universitario eliminó los datos identificativos específicos y agrupó los datos antes de cualquier discusión de análisis con el equipo investigador de la organización.
Participaron en esta investigación 16 personas acogedoras de la región de Central Highlands, en Victoria, vinculadas a una organización de servicios comunitarios. Seis eran acogedoras de familia ajena, nueve de familia extensa y una realizaba acogimientos de respiro en familia ajena. Su experiencia como personas acogedoras oscilaba entre 1 y 25 años. Las edades de los menores a su cargo incluían tres bebés (0-2 años), dos menores en edad preescolar (3-5), 10 en edad de educación primaria (6-12) y ocho adolescentes (13-18). Las personas participantes habían empezado a cuidar a la mayoría de los menores cuando estos eran bebés o estaban en edad de primaria; sin embargo, dos personas acogedoras habían acogido a adolescentes. Catorce de las personas acogedoras eran de ascendencia blanca británica y dos de ascendencia de Europa continental. La tabla 1 describe con más detalle los datos demográficos de las personas participantes.
Tabla 1 — Personas participantes en la investigación y datos demográficos.
Una información más detallada sobre las personas participantes podría permitir identificarlas, dado lo reducido de la comunidad de personas acogedoras en la que se desarrolla la investigación. Por ello, hemos ponderado la información incluida para dar a quien lee un conocimiento suficiente de las personas participantes, dando prioridad a su confidencialidad. Todos los nombres de este artículo son seudónimos.
La recogida de datos consistió en entrevistas en profundidad, presenciales, con personas acogedoras de familia ajena y de familia extensa. La autora principal utilizó una guía temática general y planteó diversas preguntas de seguimiento para profundizar con las personas participantes en función de los temas que les interesaban y de la teoría emergente (Charmaz, 2014). Algunos ejemplos de preguntas formuladas por la investigadora fueron: a) ¿cómo describe su rol como persona acogedora?; b) ¿cuáles son las principales necesidades de los niños, niñas o adolescentes a su cargo?; c) piense en un ejemplo reciente en el que haya respondido a una situación difícil al cuidar de un niño, una niña o un adolescente (descríbalo y desarróllelo); d) ¿qué es lo que más le ayuda a apoyar a los menores a su cargo?; y e) ¿con qué tipo de obstáculos se encuentra para apoyar a los menores a su cargo?
La autora principal realizó 15 entrevistas iniciales con 16 personas acogedoras (una de las entrevistas fue con una pareja) y una entrevista de seguimiento con una de las primeras participantes. Todas las personas acogedoras consintieron en la grabación de voz de las entrevistas, cuya duración osciló entre 52 y 106 minutos, con una duración media de 68 minutos. En total se obtuvieron 20 horas y 39 minutos de datos de entrevista. La autora principal transcribió los datos manualmente. El equipo investigador puso fin a la recogida de datos cuando determinó que se había alcanzado la saturación teórica, ya que la recogida de datos adicionales no daba lugar a un mayor desarrollo de las categorías (Charmaz, 2014).
El análisis de datos consistió en etapas iterativas de codificación, empezando por una codificación inicial línea por línea de las transcripciones de las entrevistas y pasando después por etapas sucesivas de codificación focalizada e integración teórica, tal como describe Charmaz (2014). Siempre que fue posible, la autora principal utilizó palabras pronunciadas por las personas participantes como etiqueta de los códigos iniciales, para preservar su voz en el análisis (Charmaz, 2014). El equipo investigador empleó un proceso de comparación constante, que consiste en comparar dos elementos de información para evaluar su semejanza o diferencia con el fin de analizar los datos (Charmaz, 2014), para decidir qué códigos o categorías eran lo bastante similares como para agruparse, cuáles eran diferentes y por qué, y para explicar las relaciones entre ellos. El equipo investigador utilizó una combinación de codificación en papel y técnicas de mapeo de códigos (Saldaña, 2013), así como el programa informático NVivo (https://lumivero.com/products/nvivo/), para gestionar y ordenar el gran número de códigos generados durante el proceso de análisis. La autora principal completó el proceso de codificación inicial y los demás miembros del equipo de investigación contribuyeron a los debates sobre las etapas posteriores de codificación e integración teórica.
El equipo investigador redactó memorandos a lo largo de cada etapa del proceso de investigación. La redacción de memorandos es una forma importante de mantener la inmersión en los datos a lo largo del análisis de teoría fundamentada (Lempert, 2007), reflexionar sobre el propio papel en el proceso de investigación y dejar una importante pista de auditoría del proceso de análisis (Charmaz, 2014). La autora principal redactó memorandos para describir el proceso de análisis y el desarrollo de cada categoría, así como para arrojar luz sobre sus pensamientos, supuestos y reflexiones durante el proceso de investigación, lo que ayudó a aportar una mirada reflexiva sobre cómo el equipo de investigación y el contexto han dado forma a la teoría resultante.
Inicialmente, el equipo de investigación tenía la intención de analizar a las personas acogedoras de familia ajena y de familia extensa como dos grupos distintos. Sin embargo, durante el análisis, el equipo decidió mantener juntos los datos relativos a ambos grupos. En el proceso iterativo de la teoría fundamentada, este tipo de decisiones pueden estar guiadas por el análisis emergente y por las opiniones de las personas participantes (Charmaz, 2014). Aunque había algunas circunstancias específicas de cada grupo, los significados, las acciones y los procesos subyacentes eran compartidos por todas las personas participantes. El uso del interaccionismo simbólico (Blumer, 1969) ayudó a explorar estos significados subyacentes y contribuyó a esta comprensión. Algunas de las consideraciones adicionales que solo eran pertinentes para las personas acogedoras de familia extensa se exponen por separado en la sección de resultados.
El Comité de Ética de la Investigación con Seres Humanos (HREC) concedió su aprobación el 3 de agosto de 2017 (A17–103) y se siguieron todos los protocolos conforme a la aprobación y las directrices del HREC. La investigadora obtuvo el consentimiento escrito y verbal de todas las posibles personas participantes antes de iniciar las entrevistas.
El equipo investigador se basó en los cuatro criterios propuestos por Charmaz (2014) para garantizar la calidad y el rigor: credibilidad, originalidad, resonancia y utilidad. Entre las estrategias empleadas para mantener estos estándares figuran la redacción de memorandos detallados sobre los fundamentos del proceso de investigación, el uso de las palabras de las personas participantes en el análisis y en la presentación de los resultados, la verificación con las personas participantes de que se habían recogido los significados que querían transmitir, la inclusión de una amplia gama de observaciones que respaldaran cada categoría y la redacción de memorandos sobre las creencias y los supuestos personales de la investigadora.
Los resultados muestran cómo las personas acogedoras de familia extensa y de familia ajena de la región de Central Highlands, en Victoria (Australia), conciben y ejercen su rol. En primer lugar se analizarán los tres temas relacionados con las acciones de las personas acogedoras, para mostrar cómo se ocupaban de la infancia y la adolescencia a su cargo y qué consideraban más importante. Estos temas son «hacer entrar a los chavales en tu círculo», «dar a los chavales una vida normal» y «hacer frente a todo lo que traen consigo». En segundo lugar se analizarán los tres temas relacionados con las experiencias de las personas acogedoras, para mostrar qué les resultaba de apoyo y qué les resultaba difícil en su rol. Estos temas son «sentir que “solo” eres la persona acogedora», «dar desde una taza vacía» y «vivir en el limbo». Por último, se analizará la categoría central, «ser madre o padre, pero no», para mostrar las tensiones y contradicciones que vivían las personas acogedoras de Central Highlands al intentar cuidar de la infancia y la adolescencia en un contexto complejo. La categoría central muestra cómo las personas acogedoras concebían su rol desde una óptica parental, pero con diversas limitaciones en su capacidad para desempeñarlo. La figura 1 ilustra los principales temas de la investigación y representa un modelo de cómo las personas acogedoras de la región de Central Highlands comprendían y apoyaban a la infancia y la adolescencia a su cargo.

Las personas acogedoras de familia ajena y extensa cuidaban de la infancia y la adolescencia de tres formas principales. Aunque cada una abordaba el cuidado cotidiano de manera distinta, adaptándolo a las necesidades y a la edad de los menores a su cargo, compartían intenciones similares en lo que trataban de conseguir. Había tres acciones principales que las personas acogedoras consideraban las más importantes en su forma de abordar su rol en el día a día:
«Hacer entrar a los chavales en tu círculo» muestra la importancia que las personas acogedoras de esta investigación concedían al vínculo con la infancia y la adolescencia que llegaba a su cuidado, para construir confianza. Explicaron que la vinculación es un proceso que se produce con el tiempo, a medida que se construye poco a poco una relación de confianza mutua y se muestra al menor que se le va a apoyar. A más largo plazo, decían que mantienen este vínculo estando presentes para fomentar un sentimiento de pertenencia, conexión, amor y seguridad. Todas las personas acogedoras expresaron su comprensión de las experiencias pasadas de los menores a su cargo y reconocieron que adaptaban su enfoque para apoyar a quienes habían cambiado de lugar muchas veces o no habían tenido antes en su vida personas adultas que les apoyaran.
Estas citas muestran cómo describían las personas acogedoras las acciones de crear vínculo y estar presentes, y las razones por las que las consideraban importantes:
Tienes que hacerlos entrar en tu círculo. Si no los haces entrar en tu círculo, siempre se van a quedar fuera, y no se van a sentir seguros. No se van a sentir queridos ni deseados. (Debbie)
Con amor, el niño adquiere un sentido de pertenencia, eh, un sentido de su lugar, de orgullo, eh, «alguien me quiere», ¿sabes?, «merezco que me quieran», algo debo de estar haciendo para que sea así, pero sí, eh, eso está ahí. Y ha habido momentos en los que he sentido que yo era la única [que quería a Jack]. (Marie)
Todas las personas acogedoras de esta investigación explicaron que crear vínculo y estar presentes eran acciones importantes para ellas. Sin embargo, explicaron que la manera de construir estas conexiones dependía de cada menor y de sus circunstancias e intereses particulares, como en el siguiente ejemplo de Steve:
No se fía nada de nadie y está acostumbrada a que la decepcionen, así que es lo que espera y hace todo lo posible por apartarte solo para asegurarse de que vas a volver, algo así… tienes que tenderle la mano y atraerla, porque se va a quedar ahí atrás diciendo, sí, esto es a lo que estoy acostumbrada, y, sabes, la vida no ha cambiado mucho, igual me dan de comer a su hora, pero, ya sabes, a nadie le importo o nadie me quiere, algo así… tienes que acompañarla con suavidad para que sepa que te importa.
Dar a los chavales una vida «normal».
«Dar a los chavales una vida “normal”» muestra que las personas acogedoras de esta investigación creían que su objetivo fundamental es ofrecer a la infancia una vida lo más normal posible. Esto implicaba ayudarles con sus necesidades cotidianas y garantizar que tuvieran acceso a una educación adecuada, a oportunidades de socializar y a oportunidades de ocio y diversión. Se veían desempeñando un papel importante para ayudarles a ganar autonomía y a planificar su vida futura. Estos sentimientos se reflejan en las siguientes citas:
Así que, ya ves, intentamos dar a los chavales una vida lo más normal que podemos, creciendo aquí, quedándose en nuestra casa, lo que podamos darles, más o menos. (Hugh).
Intento preparar a esa criatura con las herramientas que tenga, intento añadir herramientas, para que cuando esa criatura sea independiente, o si ya ha pasado por nosotros, se lleve otro juego de herramientas que le pueda ayudar. O sea, prepararla para la vida. Y así es como yo entiendo la crianza. (Jane).
Todas las personas acogedoras explicaron que estas actividades cotidianas no solo son importantes para satisfacer las necesidades básicas, sino para dar a la infancia coherencia, rutina y estructura, lo que revela que, aunque las tareas concretas varían según la edad y las circunstancias de cada menor, las intenciones de las personas acogedoras al realizarlas eran constantes.
Aquí tienen disciplina, tienen estructura, saben lo que se espera de ellos, y gracias a eso han encontrado seguridad y protección. Y creo que a los chavales les pasa eso cuando tienen estructura, saben lo que se espera de ellos, conocen los límites. Eh, tienen una rutina buena y sana, comen bien, duermen, ¿sabes? Y entonces, entonces tienen la oportunidad de simplemente desarrollarse. (Alexandra)
Las personas acogedoras explicaron que su objetivo es preparar a la infancia para el futuro reconociendo primero en qué punto se encuentra cada menor y avanzando a partir de ahí hacia una mayor autonomía. Esto adoptaba una forma distinta para cada menor, según su edad, sus capacidades y sus intereses. Para Jane, acoger a adolescentes significaba centrarse en desarrollar competencias de educación financiera, ahorro y toma de decisiones, y trabajar en una competencia o un interés concreto con vistas a futuros estudios o a un empleo. Para Marie, Steve y Sharon, cuidar de menores con discapacidad significaba centrarse en ayudarles a alcanzar sus metas futuras, como vivir de forma independiente. Para Evelyn, acoger a bebés a corto plazo significaba centrarse en ayudarles a alcanzar los hitos del desarrollo y a desarrollar habilidades de lenguaje y de juego que les servirán cuando dejen su casa.
«Hacer frente a todo lo que traen consigo» muestra que las personas acogedoras de esta investigación consideraban que una parte importante de su rol consistía en ayudar a la infancia y la adolescencia a afrontar sus propias dificultades específicas, o a recuperarse de ellas. Estas dificultades incluían problemas físicos, emocionales, conductuales y/o psicológicos que las personas acogedoras atribuyen a las experiencias pasadas de los menores. Como describió Nicole: «Así que algunos chavales traen, o sea, eh, trauma, mental, y otros es físico». Catorce de las 16 personas acogedoras señalaron que los menores a su cargo presentaban conductas y emociones difíciles. Aunque las dificultades vividas por cada menor y cada persona acogedora son únicas, las personas acogedoras describieron un proceso compartido en el camino de averiguar qué le pasa al niño o a la niña y cómo apoyarle mejor. Explicaron que recurrían de forma proactiva al apoyo profesional y asistían a formaciones que les ayudaran a averiguar cómo responder mejor a cada menor.
Jane dio un ejemplo de este proceso de aprendizaje. En el momento de su primera entrevista, Jane dijo que no sabía muy bien qué le pasaba a la niña, pero se preguntaba si era autista y estaba organizando evaluaciones profesionales para investigarlo más a fondo. En el momento de su entrevista de seguimiento para esta investigación (12 meses después), Jane explicó que tenía nuevas estrategias que apoyaban a la niña con más eficacia y un diagnóstico profesional de autismo. Jane reflexionó sobre su propio aprendizaje a lo largo de este proceso en la siguiente explicación:
Mirándolo ahora, veo que empeoré las cosas. Eh, pensando vale, esto es mal comportamiento, voy a ponerme dura, uy, explosión enorme, uy, bueno, eso ha sido horrible [se ríe]. Así que ahora he avanzado un poco en el camino… Así que ahora hago las cosas de una manera muy distinta. Sigo queriendo el mismo resultado, pero ahora he aprendido [estrategias más eficaces para llegar a él].
Algunas personas acogedoras concebían su papel en ayudar a la infancia con conductas y emociones difíciles como parte del rol de cualquier madre o padre. Sin embargo, otras describían este elemento de su rol como algo que iba más allá de lo que esperaban de una crianza «ordinaria». Steve afirmó que «[Los chavales] tienen todos necesidades especiales. La mayoría, en todo caso, así que en realidad es ser padre con extras, sí». Explicó que veía esta parte de su rol como algo que iba más allá de su visión de la crianza normativa porque no lo había vivido al criar a sus hijos biológicos, mientras que otras personas acogedoras lo veían como parte del rol de criar a cualquier menor con necesidades especiales. Con todo, muchas personas acogedoras hablaron de las dificultades añadidas que supone intentar desempeñar este rol como persona acogedora sin acceso pleno a la información sobre el menor. Algunas describieron momentos en los que desconocían conductas o emociones concretas cuyo conocimiento les habría ayudado a ofrecer un cuidado más específico y eficaz. Por ejemplo, Marie explicó que pasó por alto «señales de alarma» relativas al niño a su cargo porque desconocía su historial de exposición a drogas en el útero, y que se sintió culpabilizada por no haber buscado antes ayuda profesional. Marie afirmó que siente que «siempre es mi falta de conocimiento… tengo que seguir buscando… a ciegas».
Esta sección expone los tres factores principales que representan lo que las personas acogedoras de familia ajena y extensa encontraban de apoyo y lo que encontraban difícil en su rol de cuidado. Cada una de las categorías se sitúa en un continuo, en el que un extremo explica lo que apoyaba a las personas acogedoras en su rol y el extremo opuesto lo que les planteaba dificultades. Las tres categorías son las siguientes:
«Sentir que “solo” eres la persona acogedora» representa el sentimiento de reconocimiento de las personas acogedoras de familia ajena y extensa. Las personas acogedoras de este estudio diferían en el grado en que decían sentir que solo eran la persona acogedora. Su sentimiento de reconocimiento estaba asociado a cómo percibían que otras personas (principalmente los equipos profesionales) valoraban su contribución particular al cuidado de un menor. Quienes sentían que su contribución era valorada pensaban que los equipos profesionales las veían como capaces, dignas de confianza y conocedoras del menor a su cargo. Cuando se las mantenía al día de la información importante relativa al menor y se las incluía en los procesos de toma de decisiones, decían sentirse valoradas. Steve, por ejemplo, describió cómo «se sentaron con todo el mundo y… todos estuvimos de acuerdo en que eso es lo que pasaría. Sí. Es una manera mucho mejor de hacer las cosas».
En cambio, quienes sentían que solo eran la persona acogedora se describían con la sensación de que los equipos profesionales pensaban que eran «solo un número» y que no tenían el mismo valor que el personal profesional. Sharon lo ilustró al contar que «a veces siento que no soy nada, que solo soy la acogedora de Sienna, y ya está. ¿Sabes?».
Cuando no se las incluía, las personas acogedoras sentían que los equipos profesionales no reconocían su contribución ni las consideraban dignas de aportar algo significativo. Muchas señalaron que se resistían a defenderse a sí mismas o a defender a los menores a su cargo ante los servicios de protección de la infancia por miedo a que los equipos profesionales fueran menos propensos a recomendar que el menor siguiera a su cargo a largo plazo y a que las juzgaran por ello. En la siguiente cita, Denise expresó que sentía que los equipos profesionales juzgaban su capacidad de cuidar y que sus opiniones no se valoraban ni se reconocían:
Nuestra técnica de caso en Protección de la Infancia tendría, no sé, 20, 21 años, eh, recién llegada al puesto, eh, diciéndome lo que tenía que hacer, y sí, cómo hacerlo, y cómo cuidar de los niños, y yo pensaba, mira, ya estoy harta de esto. Y en 12 meses solo vino a nuestra, ¿vino a nuestra casa? Sí, una vez… Y aun así, cuando yo quería hacer algo, ah no, no podemos hacerlo así, tenemos que hacerlo de esta otra manera. No puedes discutir porque no vas a ganar.
En cambio, cuando las personas acogedoras sentían que los equipos profesionales confiaban en ellas y las valoraban, tenían más seguridad para hablar de los problemas y plantear sus preocupaciones, porque no sentían que eso fuera a dejar en mal lugar su capacidad de cuidar. Fue el caso de Hugh, que explicó que se puso en contacto con el equipo profesional para informarle de un incidente en el que un menor había prendido fuego en su casa. La autora principal le preguntó a Hugh si había sentido alguna reticencia a comunicar el incidente, dado que otras personas acogedoras habían expresado esa preocupación en las entrevistas. Hugh respondió que no había sentido reticencia porque «confían en nosotros, ocurra la situación que ocurra, y saben perfectamente que la vamos a manejar lo mejor que podamos».
«Dar desde una taza vacía» representa el grado en que las personas acogedoras de familia ajena y extensa se sienten apoyadas en su rol de cuidado. Las personas acogedoras diferían en el grado en que se sentían capaces de afrontar el estrés asociado a su rol, pero todas sentían que su propio bienestar influía en su cuidado de la infancia y la adolescencia.
Porque a veces sientes que estás dando desde una taza vacía, pero si te sientes apoyada y te sientes valorada, Dios mío, no te imaginas la diferencia que supone. Y eso se traduce en el cuidado, en la calidad del cuidado que les das a los chavales. (Elizabeth)
Las personas acogedoras de familia ajena y extensa explicaron que se sentían más capaces de afrontar la situación cuando tenían buenas relaciones con los equipos profesionales, sólidas redes de apoyo de su familia y amistades, apoyo entre iguales de otras personas acogedoras, apoyo práctico y económico, y oportunidades de tomarse descansos. Cuando las personas acogedoras decían sentirse emocionalmente agotadas, sentían que no tenían acceso a un apoyo suficiente dentro de sus propias redes personales y que tampoco iban a recibirlo de los equipos profesionales. Para algunas, la sensación de agotamiento emocional era tan grave que se plantearon renunciar al cuidado de los menores porque sentían que no podían continuar. Así lo contó Debbie, una abuela acogedora en familia extensa, que afrontaba unas dinámicas familiares difíciles con poco apoyo personal o profesional y a la que le preocupaba pedir ayuda a los equipos profesionales porque temía que lo interpretaran como una señal de incapacidad y le retiraran a los niños. Sin embargo, la tensión continuó y llevó a Debbie a plantearse ella misma esta opción, como muestra la siguiente cita:
Así que llegó un momento, no hace tanto, creo que fue hacia junio, junio-julio, en que estaba pasando por algo emocionalmente muy fuerte, y estaba a punto de renunciar, de entregar a los niños después de 8 años por lo que estaba pasando.
En esta situación, Debbie consiguió finalmente acceder a un acogimiento de respiro a través de un servicio sanitario de discapacidad, ajeno al sistema de OOHC, lo que le dio el espacio para recuperar su energía emocional y seguir cuidando de sus nietos.
Algunas personas acogedoras manifestaron resentimiento por el tipo de intervención de los equipos profesionales del sistema de OOHC, en el sentido de que sentían que los equipos profesionales deberían estar ahí para apoyarlas, pero en cambio sentían que sobre todo las vigilaban. Así lo muestra la siguiente cita de Steve:
El escrutinio, supongo, estás siempre en tensión… sabes que luego te van a echar la bronca si haces algo mal, pero es algo con lo que cargas… ¡Cuando necesito a alguien nunca hay nadie, y cuando no te necesito, siempre me estás fastidiando!
«Vivir en el limbo» representa el grado en que las personas acogedoras sienten que tienen estabilidad y previsibilidad en su rol de cuidado. Las personas acogedoras de Central Highlands explicaron que este sentimiento surge de no saber qué esperar en cuanto al tiempo que el menor iba a estar a su cargo. Asumieron su rol sabiendo que los menores podían volver con su familia o pasar a otro acogimiento, pero explicaron que no sentían que se las «mantuviera al tanto» y, por tanto, les preocupaba que los menores llegaran o se fueran sin previo aviso. Explicaron que esta sensación de vivir en el limbo influía en la manera de ejercer su rol de cuidado, sobre todo en lo relativo a vincularse con el menor y ayudarle a prepararse para el futuro. Cuando sabían qué esperar, describían una mayor estabilidad y previsibilidad en sí mismas, que podían transmitir a los menores a su cargo. Las personas acogedoras expresaron que eran conscientes de que las transiciones podían ser momentos difíciles para todas las personas implicadas, por lo que planificaban cómo despedirse como es debido y hacer que el traspaso fuera fluido.
Cuando el niño se va, los chavales pueden escribir una carta o hacer un dibujo para despedirse y luego el niño se lleva ese libro. Y siempre compramos, o sea, cuando el niño se va siempre vamos a comprar un osito o un libro o algo, y los chavales me ayudan a elegirlo y pueden despedirse. (Evelyn)
En cambio, cuando no sabían qué esperar, las personas acogedoras sentían una incertidumbre derivada de no saber cuánto tiempo iba a estar un menor a su cargo. Como explicó Elizabeth en la siguiente cita, prepararse con frecuencia para despedir a un menor afectaba a su capacidad de hacer planes y de dar estabilidad al menor a su cargo:
Por eso acabé siendo la acogedora permanente de Toby. Como te decía, solo iba a venir 3 meses. Eh, así que llegas al final de esos 3 meses, y la técnica de caso te decía, bueno, el mes que viene vamos a la comisión de acogimiento permanente, así que racionabas los pañales, le lavabas la ropa, le hacías las maletas. Eh, y luego ni siquiera te llamaban, solo te llegaba un correo la noche anterior diciendo, bueno, no han encontrado a nadie adecuado, lo vas a tener otro mes. Y esto pasó 3 o 4 veces, ¿vale?, y acabé pensando, pobrecito mío, ¿sabes?, te están mareando de un lado a otro, eh, mi vida está en el limbo, su vida está en el limbo, no puedo planear nada.
A la inversa, las personas acogedoras describieron situaciones en las que los menores fueron trasladados bruscamente sin previo aviso, y explicaron que esto les hacía temer no tener tiempo de prepararse, de preparar a los menores y al resto de su familia para tales transiciones. Dieron ejemplos de ocasiones en las que solo tuvieron un par de horas de aviso de que un menor iba a dejar su casa y de ocasiones en las que las autoridades se llevaron a un menor sin oportunidad de despedirse. Explicaron que esto les llevaba a preocuparse por anticipado ante posibles finales bruscos, sobre todo por sus efectos en los menores implicados. En la siguiente cita, Evelyn describió una situación en la que una niña a su cargo volvió con su madre biológica sin previo aviso. Aunque Evelyn se alegraba de que la niña pudiera reunirse con su familia, le preocupaba lo inesperado de la transición y su impacto en la niña, en ella misma y en los demás menores a su cargo.
[El Departamento] llamó y dijo que tenían plaza en un programa para bebés y madres en Melbourne y que [la niña] iba a ir allí y que yo tenía que hacerle las cosas y llevarla allí en una hora. Así que dije, vale, ¿volverá? Sí, seguro que volverá, le daremos una semana y ya veremos cómo va. Y luego me llamaron dos horas después y dijeron, ah, no, la madre lo está llevando muy bien, en 2 horas, la madre lo está llevando muy bien, la vamos a mandar a casa.
«Ser madre o padre, pero no» resume cómo las personas acogedoras comprenden su rol y le dan sentido. Las personas acogedoras de este estudio explicaron que se veían asumiendo la crianza de un menor a través de su cuidado cotidiano, pero que no podían ser plenamente madres o padres debido a las tensiones inherentes al acogimiento fuera del hogar. Como describió Joan: «Ya sabes, cuando haces algo por una criatura que es tuya, pero no es tuya».
Las personas acogedoras explicaron que las acciones cotidianas que realizaban al cuidar de la infancia hacían que, ante todo, estuvieran criando a ese menor. Sin embargo, veían su rol como distinto del de la familia biológica y reconocían que esto genera complejidad en su papel parental. Joan describió su rol con respecto a la nieta a su cargo como «hacer el papel de su madre cuando ella tiene una madre». Otras personas acogedoras compartían este sentimiento al explicar que veían su rol como el de una madre o un padre, a pesar de que el menor ya tiene una familia biológica. Jane explicó que interpretaba sus actos cotidianos de cuidado como una forma de crianza, pero que la distinguía del papel que la familia biológica tiene en la vida del menor.
Pero a los niños les dejo muy claro que, aunque somos sus padres, no somos sus padres biológicos, de esos solo tienes unos, nadie les quita ese papel, pero mientras sea yo quien te prepara la comida y te limpia la casa, soy tu madre.
Las personas acogedoras que tenían a menores en acogimiento no permanente, como Jane, explicaron que esperaban dejar su rol de principal figura de cuidado del menor y que, por tanto, planificaban esta transición y entendían desde el principio que no serían la única figura de cuidado a largo plazo. Esto limitaba su visión de sí mismas como madres o padres del menor. A la inversa, algunas personas acogedoras en acogimiento en familia ajena o extensa sí pasaron a ser las figuras de cuidado permanentes, o de larga duración, de los menores. Estas personas describieron su transición hacia un rol parental de manera distinta a quienes habían empezado ofreciendo un acogimiento de corta duración. Una relación de cuidado de larga duración o permanente con un menor cambiaba las expectativas que las personas acogedoras tenían de su rol y reforzaba su sentimiento de ser madre o padre de esa criatura.
Supongo que nos hizo sentir más que éramos sus padres. Se nos estaba confirmando y validando que probablemente se iba a quedar y, sí, ahora solo queda esperar. Al parecer puede ser un proceso bastante largo. Así que es emocionante y a la vez angustioso, porque todavía nos la podrían quitar… Cuanto más tiempo la tenemos, más nuestra es, más nos vinculamos y más encaja en nuestra familia a la perfección. Y sí, la considero mi hija, mi niña. (Nicole)
Las personas acogedoras describieron un proceso de transición, el de «convertirse en madre o padre», que surgía lentamente con el tiempo a medida que se desarrollaba su relación con el menor y cambiaban las expectativas sobre su rol. Algunas explicaron que, en cuanto vieron posible el acogimiento permanente, se sintieron más madres o padres debido a la relación continuada que probablemente iban a mantener con el menor, como expresó Nicole en la cita anterior. Además, el tiempo que llevaban cuidando del menor contribuía a su sentimiento de «ser madre o padre», ya que esta transición se producía gradualmente a través de experiencias compartidas.
Yo no me veo como la acogedora de Sienna, soy la madre de Sienna… Tengo a Sienna desde que tenía 3 meses, así que me considero su madre, porque he estado ahí en todo. (Sharon)
Lleva su tiempo que el rol de acogedora en familia extensa llegue a ser el rol de madre. Cuando los niños llevan tanto tiempo a tu cargo, te conviertes en su madre. Llegas a ese mismo nivel. (Debbie)
En general, la experiencia de «ser madre o padre, pero no» y el proceso de convertirse en madre o padre eran compartidos por las personas acogedoras de familia ajena y de familia extensa. Sin embargo, las personas acogedoras de familia extensa describieron algunas complejidades adicionales debidas a su relación previa con el menor y con su madre o su padre biológicos. Describieron su transición al rol parental como algo que implicaba también la pérdida de su rol original, o como la búsqueda de un equilibrio entre ambos roles.
Y cuando solo era su abuela hacíamos cosas geniales juntas. Ya sabes, era totalmente distinto. No sé. ¡Yo era la abuela guay! Así que ahora tengo que, más o menos, tiene que haber límites y tiene que haber normas y cosas con las que antes no teníamos que lidiar, así que es un rol mucho más difícil, porque sigo queriendo ser la abuela, pero no puedo. (Joan)
Porque yo no lo veo, o sea, soy su abuela, claro, pero en otro rol, en un rol de madre. Y eso, eso no es lo que deberían hacer los abuelos, deberían mimar a sus nietos y, eh, eso es lo que echo de menos. (Heather)
Las personas acogedoras de familia extensa explicaron que las relaciones entre ellas y la familia biológica de los menores a su cargo podían ser una fuente de tensión. Algunas explicaron que su transición a un rol parental y la relación que establecían con los menores podían resultar difíciles de gestionar dentro de su familia más amplia.
Sí, llevo años siendo su madre. Eh, el pequeño hasta me llamaba mamá. Hasta que su madre lo oyó y entonces le montó una bronca tremenda, y él era solo un bebé, un niño pequeño, me dio un susto de muerte. Pero, eh, sí, llevo mucho tiempo siendo su verdadera madre. (Debbie)
El concepto de «ser madre o padre, pero no» plantea cuestiones importantes sobre las expectativas de rol de las personas acogedoras. Esta investigación sugiere que las personas acogedoras sienten que desempeñan el rol de madre o padre de un menor, pero con extras añadidos que superan sus expectativas de una crianza normativa, dentro de un gran sistema burocrático que crea complejidades y obstáculos adicionales en su rol parental. Algunas de estas tensiones son inherentes a la naturaleza misma del acogimiento familiar, ya que las personas acogedoras asumen el cuidado de menores que ya tienen una familia, una historia y unas complejidades propias. Sin embargo, otras surgen de la forma en que se conciben y diseñan los sistemas de acogimiento familiar, lo que obliga a plantearse cómo apoyar mejor a las personas acogedoras para que afronten las tensiones inevitables de su rol.
Las personas acogedoras actúan en un contexto en el que se las anima a formar relaciones de apego sólidas y a ofrecer entornos seguros, estables y hogareños a la infancia y la adolescencia a su cargo, en consonancia con el creciente reconocimiento de la importancia de los vínculos relacionales para el desarrollo infantil y con el crecimiento de las modalidades familiares de cuidado alternativo (DHHS, 2019; Harlow, 2021; Smith et al., 2017). Las personas acogedoras de la investigación aquí descrita mostraron que sus opiniones coinciden con esta concepción del acogimiento familiar, ya que se esforzaban por crear relaciones de confianza con los menores y un entorno familiar normal y cotidiano. Sin embargo, les resultaba difícil desempeñar este rol cuando no sabían cuánto tiempo iba a quedarse el menor a su cargo y cuando temían tener que despedirse de los menores de forma inesperada, debido a políticas sistémicas que generan altas tasas de inestabilidad de los acogimientos (Riggs et al., 2009). Así, las personas acogedoras vivían un dilema entre el deseo de que el menor se sintiera parte de su hogar y de su familia y el miedo a encariñarse demasiado por si el vínculo se rompía de forma inesperada. Wheeler (2022, p. 123) describió esta tensión como un «riesgo emocional» que asumen las personas acogedoras al vincularse con los menores, debido al duelo que anticipan vivir si la relación termina. Esta anticipación de un posible final es una de las limitaciones a una identidad parental descritas por las personas acogedoras en esta investigación.
El proceso de convertirse en madre o padre descrito en esta investigación muestra que las personas acogedoras describían una transición entre verse actuando como madre o padre del menor y verse siendo su madre o su padre. Explicaron que se sentían más madres o padres cuando cuidaban de los menores durante largos periodos y cuando esperaban poder mantener la relación con el menor a largo plazo, sobre todo si tenían previsto convertirse en acogedoras permanentes. Este resultado coincide con investigaciones realizadas en Estados Unidos que muestran que las personas acogedoras de familia ajena se comprometían más con los menores a su cargo si esperaban mantener la relación a largo plazo, por ejemplo adoptándolos (Leathers et al., 2019). La investigación existente muestra que las personas acogedoras de larga duración se ven como madres o padres (Blythe et al., 2013), y la presente investigación lo amplía al incluir a personas acogedoras de familia ajena y extensa en distintas etapas de acogimientos de larga y corta duración, para esclarecer el proceso por el que se sienten cada vez más madres o padres con el tiempo. Es destacable que las personas acogedoras del contexto de Victoria siguieran describiendo una transición hacia una identidad parental con el tiempo, aunque era poco probable que llegaran a ser reconocidas como madres o padres en la medida en que podría serlo una familia adoptiva.
Una de las principales frustraciones señaladas por las personas acogedoras en esta investigación era la sensación de que no se las tenía en cuenta y de que no se las respetaba en sus interacciones con los equipos profesionales del sistema de OOHC. Esto coincide con la investigación existente, que muestra que tanto las personas acogedoras de familia extensa (McPherson et al., 2022; Rose et al., 2022; Zuchowski et al., 2019) como las de familia ajena (D'Amato & Brownlee, 2022) se sienten excluidas de la toma de decisiones y viven con malestar su comunicación con las entidades y los departamentos gubernamentales en distintas jurisdicciones. No es de extrañar que las personas acogedoras se identificaran como «madre o padre, pero no» cuando recibían mensajes contradictorios entre la intención política del acogimiento familiar (ofrecer familias estables y afectuosas) y sus experiencias de las prácticas de nivel meso dentro del OOHC (sentirse sin reconocimiento, sin apoyo y en la incertidumbre). Las personas acogedoras querían que se las viera y valorara como personas importantes en la vida de los menores, y que se reconociera su pericia específica. El sistema de acogimiento familiar depende de que las personas acogedoras de familia ajena y extensa inviertan tiempo, energía y emoción en el cuidado de la infancia, por lo que es crucial valorar su contribución específica y apoyarlas para que sostengan su importante rol.
Los esfuerzos por defender un mayor reconocimiento y apoyo para las personas acogedoras contribuyeron al impulso de profesionalizar el acogimiento familiar en el Reino Unido como medio para afrontar algunos de los retos de esta forma de cuidado alternativo (Kirton, 2022). Sin embargo, una investigación reciente en el Reino Unido con personas acogedoras de familia ajena mostró que, aunque concebían su rol desde una óptica profesional, sentían que su estatus profesional seguía considerándose inferior al de los «verdaderos» profesionales que asisten a la infancia y a las personas acogedoras en el OOHC (Wheeler, 2022). Esto se parece al sentimiento, descrito por las personas acogedoras de esta investigación, de no ser «del todo» madres o padres. Parece que, tanto si las personas acogedoras conciben su rol principalmente desde una óptica profesional como parental, su papel no encaja limpiamente en ninguna de estas categorías normativas. En lugar de intentar lograr un mayor reconocimiento presentando a las personas acogedoras como madres o padres o como profesionales, puede ser más útil elevar su estatus y su visibilidad reconociendo la pericia de las personas acogedoras de familia ajena y extensa como categorías de rol propias. Esto les permitiría obtener un estatus de experticia por derecho propio, en lugar de sentir que no son del todo madres o padres ni del todo profesionales.
La presente investigación fue una exploración del acogimiento familiar específica de un contexto. Por ello, es importante tener en cuenta el impacto de las diferencias sistémicas y culturales al interpretar sus resultados, como recomiendan Pinto y Luke (2022). La presente investigación nos anima a situar a las personas acogedoras de familia ajena y extensa en el centro, como expertas, a la hora de diseñar programas o de impulsar cambios de políticas. Recomendamos que la investigación futura sitúe a las personas acogedoras como expertas mediante metodologías de investigación emancipadoras, como la investigación-acción (Kolenick, 2021). Reunir a las personas acogedoras con responsables de programas, profesionales sobre el terreno y responsables de las políticas en entornos específicos puede permitir situar su voz en el centro y crear soluciones que favorezcan una mejor alineación de las políticas y las prácticas en apoyo de sus experiencias. Aunque la presente investigación ha aportado algunas sugerencias sobre estrategias que pueden ayudar a afrontar los retos de los programas de acogimiento familiar, las diferencias de contexto hacen que haya que desarrollar estrategias específicas dentro de las condiciones sistémicas y legislativas de cada jurisdicción (Konijn et al., 2019).
Además, es importante reconocer que las personas acogedoras son solo uno de los muchos grupos importantes que deben tenerse en cuenta en relación con el acogimiento familiar. También hay que escuchar a los propios niños, niñas y adolescentes, a la familia biológica y a otras diversas partes interesadas, y es importante equilibrar las necesidades y los derechos de todas estas personas a la hora de plantear cambios en los sistemas de acogimiento familiar. Por ejemplo, una investigación australiana reciente muestra que tanto las madres biológicas como las mujeres acogedoras de larga duración necesitan renegociar sus roles para apoyar a los menores en situaciones de cuidado complejas (Collings & Wright, 2022). Si el objetivo del acogimiento familiar es ofrecer entornos de tipo familiar y vínculos estables con las figuras de cuidado, es crucial que todas las personas implicadas en el proceso participen en la investigación y en la reforma de las políticas.
Una limitación de la presente investigación es que ninguna de las personas acogedoras de familia ajena o extensa que participaron es aborigen o isleña del estrecho de Torres. Dado que la infancia aborigen e isleña del estrecho de Torres entra en el sistema de cuidado fuera del hogar en Australia en proporciones superiores a la infancia no aborigen y no isleña del estrecho de Torres (AIHW, 2022), es crucial diseñar investigaciones que incluyan de forma proactiva a los pueblos de las Primeras Naciones. Las perspectivas de las Primeras Naciones y de otras culturas podrían aportar una gran comprensión de este tema, dadas las diferencias en los sistemas de parentesco y en las concepciones de la familia en comparación con las culturas occidentales; por ello es importante incorporar de forma proactiva la pericia de las personas acogedoras aborígenes e isleñas del estrecho de Torres en la investigación futura.
La presente investigación puede ayudar a los programas de acogimiento familiar a afrontar algunos de los retos que vive actualmente esta forma de cuidado alternativo, como la escasez de familias acogedoras, la insatisfacción de quienes acogen y la inestabilidad de los acogimientos (D'Amato & Brownlee, 2022). En lugar de considerar de forma aislada cada uno de los retos del acogimiento familiar, la teoría fundamentada integrada ofrece un marco para comprender cómo se relacionan entre sí las acciones y las intenciones de las personas acogedoras, el contexto y sus expectativas de rol. Dicho de otro modo, muestra lo que hacen las personas acogedoras de familia ajena y extensa, por qué lo hacen y qué influye en que lo hagan. Esta perspectiva integrada ofrece a quienes diseñan las políticas un marco para examinar las expectativas de rol que se imponen a las personas acogedoras y las formas en que los sistemas de acogimiento familiar apoyan o limitan su capacidad para cumplirlas. Además, la presente investigación sitúa a las personas acogedoras de familia ajena y extensa como expertas en acogimiento familiar y ofrece un espacio para que sus perspectivas se escuchen y se compartan.
Las personas acogedoras de familia extensa y ajena de esta investigación comparten sus experiencias sobre lo que les ha resultado útil y lo que les ha resultado difícil en el desempeño de su rol de cuidado, en particular desde la perspectiva del sistema de OOHC en el que actúan. El presente estudio revela que factores como unas buenas relaciones con los equipos profesionales, unas redes de apoyo sólidas, el apoyo entre iguales de otras personas acogedoras, el apoyo económico y las oportunidades de tomarse descansos marcaban la diferencia en las experiencias de las personas acogedoras y en su capacidad para desempeñar y sostener su rol. Estas sugerencias aportan pistas sobre algunas de las formas en que los programas de acogimiento familiar pueden mejorar las experiencias de las personas acogedoras de familia ajena y extensa, una vez adaptadas a las diferencias de contexto. Sin embargo, se centran principalmente en soluciones de nivel micro (individual) que ayudarían a las personas acogedoras a afrontar el sistema de OOHC tal como está actualmente.
La presente investigación nos anima a ir más allá del nivel micro para establecer conexiones entre las políticas, las prácticas y las experiencias de las personas acogedoras. Al explorar las tensiones y frustraciones que viven las personas acogedoras debido a las discrepancias entre sus propias expectativas de rol, las prácticas a nivel de programa y las orientaciones políticas, se hace evidente la necesidad de introducir cambios en los niveles meso (comunidad y organización) y macro (sistema). Si la intención del acogimiento familiar es ofrecer a la infancia y la adolescencia la oportunidad de «vivir con personas acogedoras que reciban apoyo para crear un hogar seguro y afectuoso» (DHHS, 2019, p. 6), es crucial abordar las discrepancias que sienten las personas acogedoras de familia ajena y extensa en su rol mediante cambios sistémicos que les permitan aplicar los principios del apego en el cuidado cotidiano de los menores y reduzcan los mensajes contradictorios que describen. La presente investigación respalda la idea de aumentar el reconocimiento de las personas acogedoras de familia ajena y extensa como expertas en acogimiento familiar como base para hacer posibles estos cambios sistémicos.
Complexe Systémique: lo esencial
El estudio describe con acierto una posición de tercero: la persona acogedora sostiene la vida cotidiana del menor, pero las decisiones, la información y el futuro del vínculo pertenecen a la institución y, a menudo, a la familia biológica. Se espera de quienes acogen que creen un apego sólido mientras se les niega el lugar y el tiempo que lo harían soportable, lo que se parece mucho a un mensaje contradictorio. Para la práctica clínica destacan tres puntos: incluir a la entidad de acogimiento en el mapa del sistema, en lugar de ver solo a la familia acogedora; reconocer el duelo anticipado que frena el compromiso; y, con las abuelas y los abuelos acogedores, acompañar la pérdida del rol de abuela o abuelo y los conflictos con su propia descendencia adulta. El alcance sigue siendo limitado: dieciséis personas vinculadas a una sola entidad, en su mayoría abuelas, ninguna persona participante aborigen, y no se escucha ni a los menores ni a la familia biológica. La descripción de los servicios es la que hacen las personas acogedoras. Para leer junto con el artículo sobre las lealtades invisibles y el artículo sobre el maltrato institucional en la protección de la infancia.
Notas del original
Agradecimientos. Publicación en acceso abierto facilitada por la Federation University Australia, en el marco del acuerdo Wiley - Federation University Australia a través del Council of Australian University Librarians.
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Traducción no oficial al español de Being a parent, but not: A grounded theory of home-based care, de Kimberlea Cooper, Christina Sadowski y Rob Townsend, Family Relations, vol. 73, n.o 3 (2024), doi: 10.1111/fare.12969, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción al español). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Traducción no oficial del artículo original «Being a parent, but not: A grounded theory of home-based care», publicado en Family Relations (2024) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida y maquetada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Cooper, K., Sadowski, C., y Townsend, R. (2024). Being a parent, but not: A grounded theory of home-based care. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/being-a-parent-but-not-a-grounded-theory-of-home-based-care (Obra original publicada en 2023 en Family Relations, 73(3), 1880-1898 (2024); republicada en 2024 por Family Relations, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/fare.12969)
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