Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Family Process · Terapia familiar
Cuando A tiene una cita con C, ¿cómo puede regularse B? ¿Y en qué se convierte la terapia de pareja cuando la «relación» cuenta con tres o cuatro personas? Caitlin Edwards, Robert Allan, Nick Marzo, Ted Wynfield y Ryan Hicks proponen extender la terapia focalizada en las emociones (EFT) a las polículas: ciclos diádicos anidados, parcialidad multidireccional, celos tratados como una emoción secundaria, acuerdos en lugar de reglas y la negativa a hacer de la monogamia la solución.
Traducción no oficial al español de The use of emotionally focused therapy with polyamorous relationships, de Caitlin Edwards, Robert Allan, Nick Marzo, Ted Wynfield y Ryan Hicks, publicado en Family Process (Wiley) (2023), doi: 10.1111/famp.12934, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Es esencial que quien hace terapia crea, y luego asegure a la relación, que la solución al problema planteado no es volverse monógama.
Caitlin Edwards, Robert Allan, Nick Marzo, Ted Wynfield y Ryan Hicks
Resumen
Aproximadamente el 5% de las personas en Estados Unidos practica alguna forma de no monogamia consensuada (CNM, por sus siglas en inglés; Archives of Sexual Behavior, 2018, 47, 1439). Cada vez más terapeutas toman conciencia de la necesidad de atender a miembros de relaciones CNM, entre ellas las relaciones poliamorosas. Hasta la fecha no se ha realizado ninguna investigación, y se ha escrito poco, sobre la aplicación a las relaciones CNM o poliamorosas de los modelos de terapia de pareja existentes, normados en relaciones heterosexuales, cisgénero y monógamas. La terapia focalizada en las emociones (EFT) es un tratamiento con apoyo empírico para el malestar relacional que resulta prometedor para trabajar con relaciones poliamorosas gracias a los fundamentos sistémicos y de la teoría del apego del modelo. Proponemos que la EFT es un modelo idóneo para trabajar con relaciones poliamorosas por su atención a la externalización, a la coherencia emocional y experiencial interpersonal e intrapersonal, y al vínculo de apego. Construir y sostener múltiples relaciones de apego permite satisfacer una amplia gama de necesidades y deseos relacionales, a la vez que ofrece una base segura para la exploración individual y relacional. En este artículo, presentamos primero información general sobre el poliamor y comentamos la investigación sobre la teoría del apego y el poliamor. Después ofrecemos una conceptualización paso a paso de cómo quienes practican la EFT pueden ampliar el modelo para incluir relaciones de apego extradiádicas. Además, incluimos formas específicas en que el modelo debería adaptarse al trabajar con personas consultantes poliamorosas. Concluimos con recomendaciones para terapeutas de EFT que trabajan con relaciones poliamorosas.
Las relaciones consensualmente no monógamas (CNM) (es decir, estructuras relacionales en las que todas las partes han acordado tener múltiples parejas románticas y/o sexuales) son cada vez más visibles y están más normalizadas (Haupert et al., 2017). Esto incluye las relaciones poliamorosas, que son «una forma de CNM en la que personas adultas negocian múltiples relaciones amorosas con el consentimiento de sus parejas» (Henrich & Trawinski, 2016, p. 1). Sin embargo, no se ha desarrollado ningún tratamiento del malestar relacional con muestras CNM, ni se ha aplicado ningún modelo terapéutico con apoyo empírico al trabajo con relaciones CNM y/o poliamorosas. La terapia focalizada en las emociones (EFT; Johnson, 2019; Johnson & Greenberg, 1985a) es un tratamiento especialmente adecuado para trabajar con relaciones poliamorosas, por sus fundamentos teóricos en las teorías del apego y de sistemas, así como por sus intervenciones dirigidas a aumentar la coherencia y la conexión emocionales intrapersonales e interpersonales. Este artículo analiza cómo puede aplicarse la EFT al trabajar con relaciones poliamorosas. Examinamos el trabajo sobre la persona de quien hace terapia, describimos cada paso y cada etapa de la EFT y detallamos el uso del metaproceso del Tango de la EFT con relaciones poliamorosas. Comenzamos con una breve revisión de la EFT y de la CNM antes de sintetizar la investigación actual sobre el poliamor y la teoría del apego.
La EFT (Johnson, 2019; Johnson & Greenberg, 1985b) es un tratamiento con apoyo empírico para el malestar relacional (Spengler et al., 2022). La EFT postula que el malestar resulta de respuestas emocionales restrictivas reiteradas que refuerzan patrones de desconexión (Johnson, 2019). La EFT orienta estos patrones hacia un apego seguro aumentando la coherencia emocional y la empatía mutua (Johnson, 2019).
La CNM es un término paraguas para las relaciones en las que todas las partes dan su consentimiento explícito a mantener relaciones románticas, íntimas y/o sexuales con más de una persona. La CNM ofrece un marco para desarrollar y sostener relaciones que pueden ser románticas, arrománticas, sexuales, no sexuales y/o centradas en necesidades estructurales (p. ej., vivienda, finanzas). Las variantes de relaciones CNM pueden incluir las siguientes: (1) relaciones abiertas o «monogamish» (es decir, relaciones diádicas de pareja sexualmente no exclusivas), (2) el swinging (es decir, interacciones sexuales ocasionales entre varias parejas), (3) la «anarquía relacional» (es decir, mantener múltiples relaciones con la misma prioridad) y (4) el poliamor (Hamilton et al., 2021).
El poliamor se ha descrito como una identidad personal (Klesse, 2006), una estructura relacional (Easton & Hardy, 2017) y una orientación relacional (Blumer et al., 2014). Las relaciones poliamorosas (p. ej., las polículas) pueden implicar relaciones sexuales, emocionales, espirituales, de compañía, económicas, estructurales y/o de crianza. Aunque cada estructura relacional plantea consideraciones clínicas, nuestra intención no es ofrecer una descripción exhaustiva. Este artículo pretende más bien ofrecer una visión general de las relaciones poliamorosas en el contexto de la EFT. Recomendamos encarecidamente consultar otras obras (p. ej., Easton & Hardy, 2017; Kauppi, 2022) para obtener información adicional.
Existen diversas configuraciones de relaciones poliamorosas. Por ejemplo, una V incluye a tres personas: una de ellas está vinculada íntimamente con otras dos que no mantienen entre sí una relación romántica y/o sexual. Una tríada es una relación en la que las tres personas implicadas mantienen entre sí una relación sexual y/o romántica. Una Z o una N es una variante habitual de la V: a menudo dos parejas están conectadas porque dos personas de esas parejas mantienen también una relación romántica y/o sexual. Un cuarteto (quad), un reloj de arena o una red es un grupo de cuatro o más personas vinculadas íntimamente de alguna manera. Esta estructura puede ser abierta, lo que permite implicarse en otras relaciones, o cerrada (Hamilton et al., 2021; Kauppi, 2022).
Este artículo se centra específicamente en las relaciones multiamorosas no jerárquicas. La jerarquía relacional describe cómo las personas clasifican funcionalmente la importancia de sus relaciones íntimas y determina cómo interactúan con las demás en función de esa clasificación (Gahran, 2017). Por ejemplo, las personas en relaciones monógamas suelen dar prioridad a su pareja romántica sobre las amistades. Las relaciones no jerárquicas favorecen la equidad, la capacidad de acción personal y la autonomía al permitir que las necesidades de cada pareja se tengan en cuenta y se satisfagan según los acuerdos relacionales vigentes. Estas estructuras se basan en la confianza y la rendición de cuentas y a menudo exigen una honestidad radical. Elegimos centrarnos en este tipo de configuración relacional porque es la menos descrita y abordada en la literatura, y porque buscamos un método para hablar de la EFT más allá de una comprensión diádica y monocéntrica de las relaciones románticas.
La participación en el poliamor varía según el género y la orientación sexual (Levine et al., 2018). Las personas gais, lesbianas y bisexuales (GLB) tienen más probabilidades de mantener relaciones CNM que las personas heterosexuales (Levine et al., 2018). En concreto, las personas bisexuales practican la CNM en niveles significativamente más altos que los hombres gais y las lesbianas (Haupert et al., 2017).
Se han realizado muy pocas investigaciones sobre las motivaciones de las personas que eligen la CNM. Moors et al. (2021) señalan la autonomía, las creencias y los valores, la relacionalidad, la sexualidad, el crecimiento y el pragmatismo como razones por las que las personas eligen tener relaciones poliamorosas. Hnatkovicova y Bianchi (2022) respaldan estos resultados e indican que la satisfacción de necesidades relacionales, el crecimiento personal y la autonomía, el desarrollo de la identidad, la expresión de valores, la exploración de identidades minorizadas (p. ej., la bisexualidad), la pertenencia a una comunidad y el deseo de diversidad sexual llevan a las personas a implicarse y a permanecer en relaciones poliamorosas.
La teoría del apego (Ainsworth et al., 1978; Bowlby, 1988) describe el mecanismo humano de supervivencia que consiste en establecer vínculos afectivos con personas significativas, lo que influye en la regulación emocional y en la manera en que las personas piden y reciben cuidado y consuelo en sus relaciones (Johnson, 2019). Se han realizado pocas investigaciones que describan la asociación entre apego y poliamor, y un solo artículo (Katz & Katz, 2021) describe el apego desde la perspectiva del poliamor. Las investigaciones realizadas concluyen en general que las personas poliamorosas utilizan estrategias de apego seguro con más frecuencia que las que mantienen relaciones monógamas (Moors et al., 2019; Morrison et al., 2011; Kolmes & Witherspoon, 2017). En concreto, Morrison et al. (2011) observaron que las personas poliamorosas mostraban con más probabilidad una estrategia de apego seguro que las personas monógamas (52% frente a 44%), y Kolmes y Witherspoon (2017) indicaron que todas las parejas de su estudio de caso mostraban estrategias de apego seguro.
No obstante, el resto de la literatura presenta resultados dispares. Ka et al. (2020) informaron de que las personas con una estrategia de apego ansioso se implicaban en relaciones poliamorosas para obtener atención y afecto. De hecho, Morrison et al. (2011) indicaron que el 20% de las personas poliamorosas participantes en su estudio mostraban una estrategia de apego ansioso, frente al 13% de las personas monógamas. Por otro lado, Moors et al. (2015) constataron que el apego ansioso no se asociaba ni con la disposición a mantener relaciones poliamorosas ni con la práctica actual o pasada del poliamor. Moors et al. (2015) y Moors et al. (2023) observaron también que la evitación del apego se correlacionaba positivamente con la disposición a implicarse en relaciones poliamorosas, pero no con la implicación efectiva en ellas. De hecho, las personas en relaciones poliamorosas tienen menos probabilidades de mostrar niveles más altos de evitación que las personas monógamas (Moors et al., 2015, 2019; Morrison et al., 2011).
Aunque la literatura existente sobre poliamor y apego es limitada, conviene señalar que la evidencia empírica disponible no muestra que las relaciones poliamorosas procedan de personas con estrategias de apego desorganizado. Esto desmiente un mito muy arraigado según el cual el poliamor en sí podría entenderse como una estrategia de apego desorganizado a gran escala. Del mismo modo, la evidencia disponible demuestra que las personas poliamorosas utilizan estrategias de apego seguro con más frecuencia que las personas en relaciones monógamas, lo que pone de manifiesto que el apego seguro caracteriza a las relaciones poliamorosas.
La EFT es un modelo sólido para trabajar con relaciones poliamorosas por varias razones. Ante todo, la EFT cuenta con una sólida base de investigación (Beasley & Ager, 2019; Spengler et al., 2022), y el compromiso de quienes la practican con la conceptualización del trabajo multicultural dentro del modelo (p. ej., Allan et al., 2022; Guillory, 2021; Nightingale et al., 2019; Soleimani et al., 2015; Tseng, 2022) muestra la aplicación del modelo en distintos contextos y culturas. Además, el carácter no patologizante de la EFT y sus raíces en la teoría de sistemas y en la teoría del apego ofrecen una base segura para tratar a las polículas. Los párrafos siguientes expondrán la conceptualización que proponemos de la EFT aplicada al poliamor.
Quienes practican la EFT con personas consultantes poliamorosas pueden encontrar dificultades al deconstruir la mononormatividad hegemónica (es decir, el supuesto implícito de que las relaciones diádicas exclusivas son la forma preferida y única de mantener relaciones románticas). Pese a la evidencia de que una persona puede tener múltiples relaciones de apego (Doherty & Feeney, 2004; Overall et al., 2003), la teoría del apego se ha interpretado tradicionalmente como diádica (Katz & Katz, 2021). Es importante que quienes practican la EFT sean conscientes de sus pensamientos y sentimientos respecto a las relaciones de apego extradiádicas y amplíen su conocimiento de la teoría del apego como un proceso independiente de la monogamia, ya que ello influirá en la relación terapéutica, en la seguridad y en la capacidad de quien hace terapia para abordar las preocupaciones relacionales de sus consultantes. Es esencial que cada terapeuta trabaje dentro de su ámbito de competencia y sepa reconocer cuándo sus sesgos personales, sus experiencias previas con la no monogamia y/o su falta de experiencia indican que debería abstenerse de trabajar con relaciones poliamorosas.
Recomendamos a quienes hacen terapia reflexionar sobre los sesgos ligados a sus narrativas internas acerca de la no monogamia. Esta autorreflexión puede abarcar conceptos relacionados con la intimidad emocional y sexual, la singularidad y la pluralidad, los mensajes culturales interiorizados sobre la monogamia y la no monogamia, y el aprendizaje de las diversas formas de CNM, así como las respuestas internas de quien hace terapia ante cada una de ellas. En concreto, la supervisión con terapeutas que conozcan y validen la CNM es un método excelente para mejorar las competencias, recibir apoyo y trabajar los sesgos. Además, puede resultar útil vivir experiencias inmersivas, como asistir a un encuentro, un grupo de apoyo, una convención o un espacio de reunión centrado en la formación y la sensibilización sobre las personas y relaciones CNM. Por ejemplo, a quien hace terapia y tiene dificultades con la polisexualidad de las personas swingers puede resultarle beneficioso participar en una reevaluación de actitudes sexuales (SAR, por sus siglas en inglés), es decir, un proceso experiencial de desarrollo profesional que facilita el examen de las actitudes, creencias, valores y prácticas sexuales, así como buscar supervisión.
Además de la supervisión y de las oportunidades de desarrollo profesional favorables a la CNM, quienes hacen terapia pueden recurrir a diversos libros y medios para aumentar su conocimiento, su comodidad y su competencia al trabajar con relaciones poliamorosas. Por ejemplo, la serie You, Me, Her y la película Professor Marston and the Wonder Women presentan las relaciones poliamorosas de forma positiva. Libros como Sex at Dawn, The Ethical Slut y Polyamory: A Clinical Toolkit for Therapists (and their clients) son recursos útiles. Por último, pódcasts como Multiamory y Life on the Swingset también pueden ayudar a familiarizarse con la CNM.
Gestionar los celos en las relaciones poliamorosas plantea un desafío particular. Es importante que quienes practican la EFT exploren sus propias experiencias y creencias sobre los celos en las relaciones íntimas. En el poliamor, los celos se consideran una expresión de emociones subyacentes como el miedo al abandono, al rechazo, a no estar a la altura, a la amenaza o a la soledad (Easton & Hardy, 2017). Quienes practican la EFT con relaciones poliamorosas deberían considerar los celos como cualquier otra emoción secundaria, aunque en las relaciones monógamas los celos suelan evitarse (Davidson, 2002). Por ejemplo, en la EFT, emociones como la ira y la culpa suelen considerarse secundarias (Johnson, 2019). Estas emociones bloquean el acceso a emociones primarias más profundas, como el miedo y la tristeza (Johnson, 2019). Quienes trabajan los celos desde la EFT deberían explorar la relación de los celos con las emociones y necesidades de apego, de forma análoga a como explorarían la ira y la culpa.
Un objetivo central de la EFT es aumentar la corregulación entre las parejas románticas (es decir, la capacidad de regular las emociones y conductas angustiantes con la ayuda de otras personas seguras, tranquilizadoras y conectadas; Johnson, 2019). Al describir la terapia individual focalizada en las emociones (EFIT), Johnson (2019) describe el uso de una figura imaginada (es decir, una experiencia interiorizada) como fuente de consuelo en momentos de malestar. Desde un marco de apego, esta puede ser una excelente manera de ayudar a los miembros de las polículas a calmarse cuando no pueden contactar físicamente con sus parejas. Por ejemplo, cuando la persona A tiene una cita con la persona C, la persona B puede regularse imaginando que le cuenta a A su malestar y accediendo a una sensación sentida de consuelo.
Además, las relaciones poliamorosas abren la puerta a una variedad de formas de regulación, en lugar de centrarse únicamente en la corregulación entre parejas románticas. Otras terapias focalizadas en las emociones (p. ej., Greenberg & Goldman, 2008) ofrecen métodos para ampliar la capacidad de cada persona de regularse cuando atraviesa un malestar emocional. A partir de estas teorías, es importante considerar la autorregulación como clave para la salud y el bienestar, así como ampliar las opciones de cada persona para distintos tipos de regulación. Por ello, se vuelve necesario dotar a las personas de recursos fuera de las relaciones diádicas. Por ejemplo, estar con amistades mientras una pareja tiene una cita ofrece una oportunidad de corregulación fuera de la díada romántica, la meditación favorece la autorregulación y los contactos regulares de seguimiento ofrecen a todas las partes una vía de corregulación.
Existe una gran variedad de herramientas y modelos terapéuticos que se utilizan para ampliar las opciones de regulación, entre ellos la EFIT, la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR), la terapia dialéctica conductual (DBT), la terapia de aceptación y compromiso (ACT), la terapia de conducta (BT), la terapia cognitivo-conductual (TCC), el mindfulness y la meditación. Todas ellas pueden ser intervenciones importantes que quien practica la EFT puede integrar para ayudar a las polículas a ampliar sus opciones de regulación de las emociones angustiantes. La integración puede producirse en distintos momentos: como intervención independiente al inicio de la terapia, como intervención terapéutica al comienzo de una sesión o durante el segundo movimiento del Tango.
Al integrar la autorregulación en la sesión, quien hace terapia debería asegurarse de que participen todas las partes. Por ejemplo, puede ayudar a un miembro de la polícula (la persona A) a practicar el acceso a su experiencia interiorizada y a la sensación sentida de una de sus parejas (la persona B). Después, quien hace terapia debería procesar con A la experiencia de acceder a esa sensación sentida antes de ampliarla a una escenificación con toda la polícula. Puede pedir a A que comparta su experiencia y preguntar a los demás miembros de la polícula cómo vivieron el hecho de observar a A regularse mediante sus experiencias interiorizadas. Quien hace terapia debería centrarse en validar y consolidar los temas de apego entre todas las partes para favorecer tanto la autorregulación como la corregulación.
En términos generales, la evaluación en la EFT implica explorar los ciclos de cercanía y distancia, las fortalezas de la relación, las agendas y los objetivos de la terapia, realizar una historia de apego y de salud sexual, y valorar qué papel desempeñan la violencia en la pareja, el consumo de sustancias o los apegos extradiádicos en el o los ciclos negativos de la relación. El proceso de evaluación se centra en las formas concretas en que las relaciones quedan atrapadas en el conflicto y la distancia, en cómo intentan resolver sus problemas y en cómo se regula la emoción. Las sesiones de evaluación suelen comprender una sesión conjunta seguida de dos sesiones individuales (Johnson, 2019). Al trabajar con polículas se aplican las mismas reglas de cribado para iniciar una EFT (p. ej., la violencia en la pareja actual y grave es una contraindicación).
Al trabajar con relaciones poliamorosas, es importante que quien hace terapia dedique tiempo a pensar con quién está trabajando, tanto desde el punto de vista de la evaluación como de la alianza. En concreto, la evaluación con relaciones poliamorosas implica aclarar con quién se trabaja, y parte del trabajo con estas relaciones consiste en comprender la diversidad de maneras de «hacer» CNM. Cada tipo de relación poliamorosa plantea consideraciones clínicas para el acoplamiento (joining). Por ejemplo, si el problema planteado tiene que ver con la comunicación sobre un espacio compartido, puede valer la pena incluir a todas las parejas convivientes (es decir, todas las personas de la relación que viven juntas). Aunque no podemos ofrecer un modelo lineal de toma de decisiones sobre a quién incluir en la terapia, en línea con Kauppi (2022) recomendamos incluir a todas las personas con poder de decisión. Puede ser necesario ajustar la estructura de las sesiones según cómo organice la polícula su relación y qué subsistemas relacionales deban abordarse en función de sus dinámicas de interacción y de su historia relacional.
Conviene preguntar por los acuerdos relacionales. En concreto, es importante evaluar la presencia de acuerdos y no de reglas. Los acuerdos se basan en un apego seguro o en el deseo de apegos seguros. Las reglas, en cambio, suelen ser intentos de ejercer poder o control (intencionadamente o no) sobre uno o varios miembros de la polícula. La evaluación puede incluir preguntas exploratorias abiertas como «¿cómo llegaron a esa decisión?», «¿cómo afecta esa decisión a su relación o relaciones?» y «¿practican la polifidelidad o poliamor cerrado, o cada cual explora y construye sus propias relaciones de forma individual?». Otras preguntas pueden ser «¿cómo describirían la estructura de su relación?», «¿tiene hijas o hijos con alguna de sus parejas?» y «¿comparte las finanzas con alguna de sus parejas?». Aunque no podemos incluir una lista exhaustiva de preguntas, varias publicaciones (p. ej., LaSala, 2001; Kauppi, 2022) proponen preguntas de evaluación adaptadas a las polículas. Para preguntas de evaluación propias de la EFT, Johnson (2019) expone las preguntas que se formulan en la EFT para evaluar el apego y las dinámicas relacionales.
Las relaciones poliamorosas no pueden apoyarse en los supuestos inherentes a la monogamia. Es necesario preguntar específicamente qué conexiones emocionales, espirituales, sexuales, románticas y sociales han negociado las personas consultantes, y cómo. Esta información permite a quien hace terapia saber cuándo y cómo intervenir en el plano relacional. Quien hace terapia debería discernir en qué medida las dificultades de la relación se deben a los factores de estrés propios del poliamor o a problemas comunes a las relaciones románticas en general (Finn et al., 2012), e incluir conversaciones continuas sobre cómo influyen en la relación los factores socioculturales y sociopolíticos.
Quien practica la EFT debería evaluar también si los miembros de la relación tienen suficiente capacidad de regulación emocional y suficiente seguridad relacional como para realizar de forma conjunta las historias de apego y de salud sexual. Johnson (2019) recomienda realizar las historias de apego por separado. Aunque coincidimos en que es una práctica útil, puede resultar poco viable con varios miembros de una relación poliamorosa por razones de tiempo, por la urgencia percibida del problema planteado o por limitaciones económicas, entre otras. Siempre que cada miembro dé su consentimiento, que haya suficiente seguridad en la relación y que cada miembro pueda experimentar, expresar y utilizar la emoción de forma adaptativa (Eisenberg et al., 2000), realizar conjuntamente las historias de apego y de salud sexual puede ampliar la comprensión de las experiencias y conductas relacionales de cada miembro. Insistimos especialmente en el consentimiento, ya que cada miembro de la polícula tiene derecho a decidir qué quiere compartir con cada uno de los demás miembros, y cuándo.
Por supuesto, recomendamos que quien practica la EFT con relaciones poliamorosas evalúe con flexibilidad y por separado la seguridad física, emocional, psicológica y económica dentro de la relación. Esto puede hacerse en sesiones individuales si se desea y si es asumible económicamente. También puede hacerse en sesiones parciales, dedicando quien hace terapia el tiempo mínimo y suficiente a preguntar por la seguridad. Por ejemplo, quien trabaja con una tríada puede reunirse con cada miembro durante 20 minutos de una sesión de 60 minutos para evaluar la seguridad.
Por último, recomendamos preguntar específicamente por la infidelidad utilizando las palabras de las propias personas consultantes. Johnson (2019) emplea específicamente la expresión «apegos competidores» (p. 133) al describir el proceso de evaluación. Animamos a quienes practican la EFT a modificar su comprensión de un «apego competidor»: no cualquier apego extradiádico, sino cualquier relación que quede fuera de los acuerdos establecidos por la polícula. Animamos a quienes practican la EFT con relaciones poliamorosas a acoger los apegos múltiples y a evaluar específicamente las rupturas de confianza en las relaciones pasadas y presentes de las personas consultantes.
La investigación previa sobre la alianza en la EFT indica que la alianza en las tareas (es decir, que los métodos utilizados para alcanzar los objetivos fijados conjuntamente por las personas consultantes y quien hace terapia sean pertinentes y eficaces) es la que más influye en los resultados terapéuticos (Johnson & Talitman, 1997). Crear y mantener la alianza terapéutica en la terapia de pareja/relacional y familiar es especialmente difícil, ya que la alianza debe preservarse no solo a lo largo del tiempo, sino también con varias personas (Sprenkle & Blow, 2004). Por ello, la formación de la alianza con relaciones poliamorosas debería apoyarse en el principio de parcialidad multidireccional (Boszormenyi-Nagy, 1974), comprendiendo, empatizando con y validando las perspectivas diversas, y potencialmente contradictorias, de cada pareja. Quien hace terapia debería también implicar activamente a todos los miembros, prestar una atención constante a la alianza durante toda la terapia y dar prioridad a las conductas de acoplamiento. Entre ellas se cuentan utilizar el lenguaje de las personas consultantes, transmitir respeto a cada miembro de la polícula, infundir esperanza, reencuadrar y ofrecer apoyo (Minuchin & Fishman, 1981). Al trabajar con relaciones poliamorosas, es esencial utilizar el lenguaje de las personas consultantes. Aunque en este artículo hemos ofrecido algunas definiciones generales del poliamor, cada uno de estos términos y definiciones es tan singular como la relación que los utiliza. Esto significa que quien hace terapia debe preguntar específicamente por la terminología y sus significados idiográficos.
Una parte esencial de la etapa uno es la creación de seguridad. El énfasis de la EFT en la validación, la empatía incansable y el uso de las palabras de las personas consultantes son fortalezas al trabajar con relaciones poliamorosas y al crear seguridad (Johnson, 2019). En la EFT, la seguridad se asocia a la asunción de riesgos emocionales vulnerables entre las parejas (Johnson, 2019) y en el conjunto del sistema terapéutico (Friedlander et al., 2006). Cuando quien hace terapia percibe en qué momento se produce el ciclo de interacción negativo y puede crear nuevas experiencias en la consulta, la propia terapia se convierte en una base segura para la asunción de riesgos emocionales y para nuevos niveles de implicación (Welch et al., 2019). La seguridad puede ser más difícil de crear con relaciones poliamorosas, ya que hay varias personas adultas con distintos niveles de implicación emocional en cada subsistema relacional. Por ello, la creación de seguridad se vuelve primordial. Quienes practican la EFT con polículas deberían avanzar despacio y actuar con receptividad, implicación y sintonía ante el impacto de sus intervenciones en cada miembro. Cada intervención se centra en el consentimiento de todas las partes. Los reflejos empáticos, la validación y la normalización son competencias esenciales que habrá que utilizar despacio y con tacto para asegurar su aceptación por toda la polícula.
Además, quienes practican la EFT deberían asegurarse de saber cuándo y cómo se producen los ciclos negativos dentro de la polícula, ya que interrumpirlos es clave para desarrollar la seguridad (Welch et al., 2019). Quien practica la EFT debería velar por que la estructura de la relación poliamorosa se valide de forma continua; es esencial que quien hace terapia crea, y luego asegure a la relación, que la solución al problema planteado no es volverse monógama. Por ejemplo, al trabajar con una relación triádica, quien practica la EFT podría decir: «Creo que lo entiendo. Cuando entras en este ciclo con tus parejas, te sientes con el ánimo por los suelos, triste y en soledad. En esos momentos, lo único que quieres es encontrar el camino de vuelta hacia ellas, pero no sabes cómo».
La evaluación en la EFT implica también, en general, analizar la función de las conductas de apego para clasificar a las parejas como «perseguidoras» o «retraídas». Esta evaluación se realiza para comprender las estrategias de apego y determinar el curso del tratamiento (p. ej., la reimplicación de quien se retrae se produce antes del ablandamiento de quien persigue). En general, se ha descrito que quienes persiguen tienen una estrategia de apego ansioso (Johnson, 2019) e intentan satisfacer sus necesidades relacionales «hiperactivando» su necesidad de cercanía mediante demandas de cuidado y/o rumiaciones sobre un rechazo y/o un abandono percibidos. Quienes se retraen, en cambio, suelen describirse como personas que utilizan una estrategia de apego evitativo (Johnson, 2019) y reprimen sus necesidades y emociones de apego mediante conductas de distanciamiento y defensa (Mikulincer & Shaver, 2023).
Al trabajar con polículas, es posible encontrar una variedad de ciclos relacionales, entre ellos retraimiento/persecución, retraimiento/retraimiento o persecución/persecución, debido tanto a la complejidad del sistema relacional como a que las estrategias de apego dependen del contexto y de la relación (Doherty & Feeney, 2004; Overall et al., 2003). Por ejemplo, la persona A puede utilizar en general un apego ansioso en sus relaciones y hacerlo así con B. Con C, en cambio, A utiliza una estrategia de apego seguro gracias al nivel de sintonía, implicación y receptividad que existe entre ambas. C, aunque mantiene un apego seguro con A, muestra una estrategia más ansiosa con B. B, también ansiosa, utiliza una estrategia de apego ansioso con A. Por tanto, al clasificar los patrones de ciclo diádicos, el ciclo de A y B podría clasificarse como persecución/persecución, A y C pueden mostrar o no un ciclo de interacción negativo, y B y C también podrían clasificarse como persecución/persecución, a menos que una de ellas muestre más supresión emocional y evitación que la otra.
Al trabajar con relaciones poliamorosas, quienes hacen terapia necesitan comprender las posiciones de cada pareja en los ciclos relacionales, las emociones secundarias y primarias, cómo influyen los factores socioculturales en los ciclos y cómo cada ciclo diádico puede desencadenar ciclos más amplios dentro de las distintas relaciones y/o de la estructura relacional global. Quien practica la EFT con polículas tendrá que repetir cada intervención varias veces. Esto puede ocurrir entre díadas, tríadas y cuartetos, y a través de ellos. Quien hace terapia se centraría en ayudar a todos los miembros a destilar y revelar sus emociones de apego a una, dos y/o varias de sus parejas.
Quien hace terapia puede encontrarse también trabajando con distintos subsistemas dentro de la polícula más amplia. Hay varias razones posibles para ello. La polícula puede concebir su relación como compuesta por relaciones primarias y/o secundarias. En ese caso, un determinado subsistema de la relación puede solicitar y/o necesitar una atención más focalizada por parte de quien hace terapia que otros subsistemas. Es posible que un subsistema mejore antes o de forma más notable que otros. Esto puede indicar que quien hace terapia necesita dedicar más tiempo a trabajar con ciertos miembros de la relación en beneficio de la estructura poliamorosa. Quienes practican la terapia sistémica están a menudo habituados a trabajar con distintos subsistemas familiares para alcanzar objetivos diferentes, como crear una conexión más profunda en una relación determinada u ofrecer a otro subsistema la oportunidad de resolver problemas.
Además, quienes practican la EFT pueden dedicar al principio más tiempo a centrarse en la conducta. Hay también varias razones para ello. En primer lugar, en las terapias familiares basadas en el apego (es decir, la terapia familiar focalizada en las emociones y la terapia familiar basada en el apego) es más habitual dedicar más tiempo a la conducta que en la terapia de pareja. En segundo lugar, con varios ciclos produciéndose simultáneamente en la consulta, quien hace terapia puede necesitar más tiempo para rastrear las emociones secundarias en relación con las tendencias de acción de las personas consultantes antes de profundizar en la emoción primaria y en las necesidades de apego. En tercer lugar, para el proceso de desescalada de la EFT es esencial que cada persona asuma la responsabilidad de sus tendencias de acción (Johnson, 2019). Con varios miembros en la consulta, procesar estas tendencias de acción puede llevar simplemente más tiempo.
El paso tres de la EFT implica profundizar y destilar emociones de apego hasta entonces no reconocidas (Johnson, 2019). Con cualquier relación, esto supone comprender cómo el género, la raza/etnicidad, la orientación sexual y otras identidades marginadas influyen en la implicación en la experiencia emocional. Además, las experiencias continuas de prejuicio y/o la necesidad de ocultar la implicación en múltiples relaciones pueden poner a prueba de forma constante los modelos operativos internos tanto de sí como de las demás personas. Por ello, quienes practican la EFT deberían centrarse en cómo se satisfacen las necesidades de apego en un contexto de desafíos continuos a la relación poliamorosa. A medida que se abordan temas de apego más intensos con cada pareja, lo que revela aún más los patrones de implicación y desimplicación relacional, es importante señalar estos patrones y atenderlos en la etapa dos de la EFT.
Además, al trabajar con relaciones poliamorosas jerárquicas, desaconsejamos el concepto de «derecho de veto» (es decir, una práctica que intenta obtener seguridad permitiendo que ciertas parejas tengan la opción de prohibir a otras participar en determinados eventos, actividades sexuales y/o relaciones), ya que a menudo se trata de una falsa sensación de poder impuesta por una pareja para hacer frente a inseguridades como la ansiedad, los celos, la envidia y visiones heteropatriarcales no examinadas del sexo y la intimidad. El uso de tal poder desplaza el contexto de la no monogamia lejos del consentimiento, que requiere la capacidad de acción y la autonomía individuales de todas las partes, hacia un desequilibrio de poder que puede perjudicar la salud de los subsistemas relacionales. Quienes practican la EFT pueden ayudar a las personas implicadas en la terapia a explorar las emociones primarias y secundarias que pueden estar alimentando el deseo de recurrir al «derecho de veto», y ayudar a la relación a orientarse hacia acuerdos basados en la seguridad y la confianza, honrando así la autonomía y la capacidad de acción de todas las partes.
El objetivo de la etapa uno de la EFT es la desescalada del ciclo y la estabilización (Johnson, 2019). Con relaciones poliamorosas, el proceso de estabilización será similar. Comprender y externalizar los patrones de interacción negativos permite a la polícula concebir las dinámicas relacionales negativas como el enemigo común, y acceder a las emociones primarias hace posible una comunicación más vulnerable, que aumenta la empatía y la aceptación.
Finn et al. (2012) recomiendan externalizar la mononormatividad mediante la afirmación de la implicación en el poliamor. Al ayudar a las polículas a separarse de la creencia, a menudo interiorizada, de que la monogamia es la forma preferida —y quizá la única— de mantener relaciones, quien hace terapia ayuda a las personas consultantes a deslindar los problemas que la mononormatividad hegemónica impone a la polícula. Quienes practican la EFT suelen tener destreza para reformular los patrones de interacción negativos como ciclos extradiádicos y no como problemas intrapersonales. Trabajar con relaciones poliamorosas exige a menudo un énfasis adicional en la externalización para desestigmatizar la complejidad relacional que pueda presentarse.
La reformulación probablemente implique atribuir más los problemas a las dificultades de lidiar con una mononormatividad hegemónica interiorizada, así como a nuevas formas de relacionarse que pueden aportar entusiasmo y alegría. Por ejemplo, quienes practican la EFT pueden vivir las conexiones extradiádicas como descubrimientos gozosos y no como la amenaza relacional y existencial que se presupone en la monogamia. Las nuevas parejas pueden generar complejidad, lo que exige explorar abiertamente cómo una multitud de emociones, entre ellas el miedo y el entusiasmo, entran en el ciclo de la polícula.
Al igual que el trabajo de la etapa uno, el de la etapa dos implica pasar de una experiencia intrapersonal a una experiencia interpersonal (Johnson, 2019). Aunque es probable que algunos patrones de interacción dentro de las relaciones poliamorosas sean diádicos, es importante que quien practica la EFT ayude a las personas consultantes a pasar de una experiencia intrapersonal a una experiencia relacional que abarque todas las relaciones de apego de la polícula. Por ejemplo, cuando un miembro de la polícula comparte sus miedos de apego, quien hace terapia puede ampliar esos miedos para incluir a todas las parejas. También puede ayudar a cada miembro a aprender a calmar los miedos de apego de los demás.
Es posible que un miembro de una polícula se sienta fuera de la relación o menos integrado en ella. Según la relación, esto puede resultar cómodo y/o ser intencionado. Sin embargo, en las relaciones en las que todas las partes desean estar plenamente integradas (es decir, en las que todos los miembros son figuras de apego), se necesita una atención terapéutica adicional. Por ello, un objetivo de la etapa dos puede ser reintegrar a todas las partes en la relación. Se ayuda a las parejas que están dentro a tomar conciencia de los miedos y necesidades de la pareja que está fuera. Quien hace terapia trabaja con las parejas que están dentro para que se conviertan en un refugio seguro para esas necesidades y/o en un lugar seguro para autorregularse, lo que permite reincorporar a la relación a la pareja que antes estaba fuera.
Es habitual que, en la etapa dos, las parejas expresen sentimientos de no valer lo suficiente o de no ser dignas de amor. Para las personas en relaciones poliamorosas, estas narrativas de apego pueden estar relacionadas con su identidad poliamorosa y/o con otras identidades, como la raza, la orientación sexual, el género o la situación de discapacidad, entre otras. Corresponde, por tanto, a quien practica la EFT ser consciente de cómo estas identidades influyen en los miedos y anhelos de apego de cada miembro de la relación. Las narrativas de apego pueden estar relacionadas también con mensajes sistémicos basados en la mononormatividad. Los mensajes habituales de «no valer lo suficiente» o de «no merecer amor» pueden verse exacerbados por la necesidad de ocultar la estructura de la relación a la familia, a los grupos sociales y a la empresa, lo que da lugar a mensajes interiorizados de vergüenza y rechazo que aparecen dentro de la relación o relaciones. El apoyo terapéutico permite deconstruir estos mensajes y construir resiliencia y capacidad de acción propia, al margen de las expectativas sociales basadas en la monogamia.
El paso seis se caracteriza por la aceptación y la receptividad hacia nuevos niveles de coherencia intrapersonal e interpersonal (Johnson, 2019). Quien hace terapia ayuda a todas las partes a mostrarse más receptivas, accesibles e implicadas emocionalmente ante la experiencia de miedos y necesidades de apego de cada una de las demás. Quien practica la EFT ayuda a cada pareja a reconocer los profundos anhelos y miedos de apego que atraviesan el grupo poliamoroso y a responder a ellos, de modo que cualquiera de sus miembros pueda ver los miedos y las demandas de conexión y responder a ellos.
Es probable que el paso seis implique también centrarse en la aceptación de la propia identidad poliamorosa. Otros trabajos (p. ej., Allan & Johnson, 2017; Nightingale et al., 2019) han señalado la importancia de aceptar e integrar una identidad marginada como parte de la etapa dos. Dado que el poliamor puede considerarse tanto una identidad relacional (Blumer et al., 2014) como una estructura relacional (Easton & Hardy, 2017), el grado de aceptación de este aspecto de la identidad puede ser más importante en algunas relaciones que en otras.
Quien hace terapia ayuda a cada miembro de la polícula a pedir consuelo y apoyo desde un lugar de vulnerabilidad y ayuda a los demás miembros a satisfacer esas necesidades. Dado que las personas de la polícula pueden mostrar estrategias de apego distintas en cada díada, tríada y cuarteto, puede ser necesario repetir los pasos cinco a siete con cada persona o con distintas configuraciones de la polícula, para lograr la plena reimplicación de los miembros más retraídos de la relación y el ablandamiento de las parejas más perseguidoras o ansiosas. Puede que quienes practican la EFT tengan que seguir desestigmatizando el hecho de satisfacer las necesidades relacionales de múltiples maneras y en una variedad de relaciones.
La etapa tres implica celebrar los avances y pasar a ocuparse de problemas prácticos (Johnson, 2019). La terapia se caracteriza por conversaciones que ya no están completamente desbordadas por las amenazas de apego (Johnson, 2019). La polícula puede, en cambio, apoyarse en la seguridad del apego para resolver problemas de forma creativa y gestionar las cuestiones prácticas. Las conversaciones sobre dificultades prácticas pueden girar en torno a cómo afrontar la discriminación y los prejuicios en una sociedad monógama. Quien practica la EFT se centra en ayudar a las parejas a acceder a su capacidad de buscar cercanía en momentos de malestar y consolida la base segura que las relaciones ofrecen frente a la discriminación externa. Las personas en relaciones poliamorosas pueden encontrarse con problemas prácticos adicionales. Por ejemplo, una polícula que ejerce conjuntamente la crianza puede necesitar más tiempo para consolidar sus estructuras de crianza, debido a la complejidad añadida de conjugar varios estilos de crianza. Por ello, quien practica la EFT puede necesitar dedicar más tiempo a estas cuestiones prácticas y ofrecer recursos adicionales favorables al poliamor.
El trabajo de la etapa tres con relaciones poliamorosas puede implicar también una reestructuración de las dinámicas y los acuerdos de la relación. Puede tratarse de un cambio en la configuración de la relación y/o de un cambio en los acuerdos estructurales, sociales, emocionales o sexuales dentro de la polícula. Por ejemplo, un cambio de estructura relacional podría consistir en que un cuarteto antes abierto pase a ser un cuarteto cerrado, o en que una V antes abierta se convierta en una tríada cerrada. Esto no debe interpretarse como que las relaciones poliamorosas no puedan funcionar. Animamos a quienes practican la EFT a mantener la apertura, la flexibilidad y la sintonía empática con las necesidades de sus consultantes, incluida la necesidad de cambiar las dinámicas y la estructura relacionales.
El Tango de la EFT está presente en todos los pasos y etapas de la EFT. Por ello, hemos optado por abordar específicamente el uso del Tango con relaciones poliamorosas. El Tango consta de cinco «movimientos» iterativos. En primer lugar, quien hace terapia refleja el proceso presente, centrándose en las emociones y las experiencias de apego. En segundo lugar, inicia el «ensamblaje del afecto». El ensamblaje del afecto consiste en destilar cinco componentes distintos que forman una experiencia emocional: el desencadenante o señal, la valoración inmediata, la respuesta corporal, la construcción de sentido y la tendencia de acción. Una vez destilada una emoción, quien hace terapia coreografía una escenificación. El Tango concluye cuando quien hace terapia ayuda a cada pareja a integrar sus opciones ampliadas de interacción con sus parejas. Con polículas, la escenificación puede tener que ser diádica, triádica o cuádruple, según las dinámicas y la estructura de la relación.
La secuenciación de las escenificaciones será también importante. Por ejemplo, quien hace terapia puede recorrer los movimientos uno a tres del Tango con una persona. Sin embargo, al llegar al movimiento cuatro, otro miembro de la relación puede estar más activado emocionalmente, y puede ser necesario volver a empezar el Tango antes de procesar la escenificación y validar los nuevos patrones relacionales. Es importante atender a la emoción más «caliente» de la consulta, sin perder de vista cómo este patrón puede atraer a algunas parejas y aislar a otras. En este caso, quien hace terapia debe llamar la atención explícitamente sobre estos patrones como método para integrar a todas las partes. Dada la naturaleza compleja de la escenificación, recomendamos que quienes practican la EFT dediquen tiempo adicional a integrar y validar las dinámicas cambiantes del sistema relacional. Deberían subrayarse tanto los cambios interpersonales e intrapersonales como las nuevas formas de relacionarse, para celebrar la transformación de las dinámicas relacionales.
Recomendamos también que quienes practican la EFT sean transparentes sobre el proceso terapéutico con todos los miembros de la polícula. Conviene explicar con claridad el proceso y por qué la oportunidad de cada pareja de presenciar la secuencia de escenificaciones beneficia tanto a cada persona como al logro de los objetivos terapéuticos compartidos por la polícula. La oportunidad de que una o varias parejas presencien y observen su propia experiencia mientras quien hace terapia trabaja con otros miembros ofrece a quien no está en primer plano un espacio para rastrear y percibir su propia experiencia interna. Es beneficioso explicar y explorar esta forma de trabajar desde el principio, como manera de atender a las parejas que ya pueden estar afectadas por las dinámicas más complejas de la relación y del proceso terapéutico.
Existen varios artículos conceptuales sobre el trabajo con personas consultantes poliamorosas (Bettinger, 2005; Davidson, 2002; Finn et al., 2012; Girard & Brownlee, 2015; Timm, 2018; Trexler, 2021; Weitzman, 2006; Zimmerman, 2012). Sin embargo, se ha investigado muy poco sobre el trabajo terapéutico con personas consultantes poliamorosas, y ninguna investigación ha extendido modelo alguno de terapia de pareja a estas personas. Hemos propuesto una forma de reconceptualizar y ampliar la EFT para trabajar con relaciones poliamorosas. Teniendo en cuenta la evolución de las estadísticas relativas al poliamor (p. ej., Haupert et al., 2017; Moors et al., 2021), recomendamos investigar más a fondo la ampliación de modelos hasta ahora diádicos para que abarquen las relaciones poliamorosas.
Complexe Systémique: puntos clave
El artículo interesa mucho más allá del poliamor, porque obliga a un modelo concebido para la díada a reformularse en términos sistémicos. Tres ideas merecen atención. En primer lugar, las estrategias de apego dependen de la relación: una misma persona puede ser ansiosa con una pareja y segura con otra, de modo que una polícula contiene varios ciclos que se desencadenan entre sí. En segundo lugar, la autoría redescubre herramientas clásicas de la terapia familiar: la parcialidad multidireccional de Boszormenyi-Nagy, el trabajo con subsistemas, la externalización, aquí de la mononormatividad. En tercer lugar, la distinción entre acuerdos, basados en la seguridad, y reglas o «derecho de veto», instrumentos de control, es válida para cualquier configuración conyugal. Un límite claro: se trata de una propuesta conceptual sin datos clínicos, y las cifras sobre el apego de las personas poliamorosas siguen siendo frágiles. Para leer junto a el artículo sobre el ménage à trois y otras variaciones relacionales en la psicoterapia de pareja y el estudio de Caitlin Edwards y su equipo sobre la EFT en teleterapia.
Referencias
Ainsworth, M. D. S., Blehar, M. C., Waters, E., & Wall, S. (1978). Patterns of attachment. Lawrence Erlbaum Associates.
Allan, R., Edwards, C., & Lee, N. (2022). Cultural adaptations of emotionally focused therapy. Journal of Couple and Relationship Therapy, 22, 43–63. https://doi.org/10.1080/15332691.2022.2052391
Allan, R., & Johnson, S. M. (2017). Conceptual and application issues: Emotionally focused therapy with gay male couples. Journal of Couple and Relationship Therapy, 16(4), 286–305. https://doi.org/10.1080/15332691.2016.1238800
Beasley, C. C., & Ager, R. (2019). Emotionally Focused Couples Therapy: A systematic review of its effectiveness over the past 19 years. Journal of Evidence-Based Social Work, 16(2), 144–159. https://doi.org/10.1080/23761407.2018.1563013
Bettinger, M. (2005). Polyamory and gay men: A family systems approach. Journal of GLBT Family Studies, 1(1), 97–116. https://doi.org/10.1300/J461v01n01_07
Blumer, M. L. C., Haym, C., Zimmerman, K., & Prouty, A. (2014). What's one got to do with it? Considering monogamous privilege. Family Therapy Magazine, 13(2), 28–33.
Boszormenyi-Nagy, I. (1974). Ethical and practical implications of intergenerational family therapy. Psychotherapy and Psychosomatics, 24(4–6), 261–268. https://doi.org/10.1159/000286741
Bowlby, J. (1988). A secure base: Parent-child attachment and healthy human development. Basic Books.
Davidson, J. (2002). Working with polyamorous clients in the clinical setting. Electronic Journal of Human Sexuality, 5, 1–8.
Doherty, N. A., & Feeney, J. A. (2004). The composition of attachment networks throughout the adult years. Personal Relationships, 11(4), 469–488. https://doi.org/10.1111/j.1475-6811.2004.00093.x
Easton, D., & Hardy, J. (2017). The ethical slut: A guide to infinite sexual possibilities. Greenery Press.
Eisenberg, N., Fabes, R. A., Guthrie, I. K., & Reiser, M. (2000). Dispositional emotionality and regulation: Their role in predicting quality of social functioning. Journal of Personality and Social Psychology, 78(1), 136–157. https://doi.org/10.1037/0022-3514.78.1.136
Finn, M. D., Tunariu, A. D., & Lee, K. C. (2012). A critical analysis of affirmative therapeutic engagements with consensual non-monogamy. Sexual and Relationship Therapy, 27(3), 205–216.
Friedlander, M. L., Escudero, V., & Heatherington, L. (2006). Therapeutic alliances in couple and family therapy: An empirically informed guide to practice. American Psychological Association. https://doi.org/10.1037/11410-000
Gahran, A. (2017). Stepping off the relationship escalator: Uncommon love and life. Off the Escalator Enterprises.
Girard, A., & Brownlee, A. (2015). Assessment guidelines and clinical implications for therapists working with couples in sexually open marriages. Sexual and Relationship Therapy, 30(4), 462–474. https://doi.org/10.1080/14681994.2015.1028352
Greenberg, L. S., & Goldman, R. N. (2008). Emotion-focused couples therapy: The dynamics of emotion, love, and power. American Psychological Association. https://doi.org/10.1037/11750-000
Guillory, P. T. (2021). Emotionally focused therapy with African American couples: Love heals. Routledge.
Hamilton, L. D., De Santis, C., & Thompson, A. E. (2021). Introduction to the special section on consensual non-monogamy. Archives of Sexual Behavior, 50, 1217–1223. https://doi.org/10.1007/s10508-021-02055-z
Haupert, M. L., Gesselman, A. N., Moors, A. C., Fisher, H. E., & Garcia, J. R. (2017). Prevalence of experiences with consensual non-monogamous relationships: Findings from two national samples of single Americans. Journal of Sex & Marital Therapy, 43(5), 424–440. https://doi.org/10.1080/0092623X.2016.1178675
Henrich, R., & Trawinski, C. (2016). Social and therapeutic challenges facing polyamorous clients. Sexual and Relationship Therapy, 31(3), 376–390. https://doi.org/10.1080/14681994.2016.1174331
Hnatkovicova, D., & Bianchi, G. (2022). Model of motivations for engaging in polyamorous relationships. Sexologies, 31(3), 84–194. https://doi.org/10.1016/j.sexol.2022.03.003
Johnson, S. M. (2019). Attachment theory in practice: Emotionally focused therapy (EFT) with individuals, couples, and families. Guilford Publications.
Johnson, S. M., & Greenberg, L. S. (1985a). Differential effects of experiential and problem solving interventions in resolving marital conflict. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 53, 175–184. https://doi.org/10.1037/0022-006X.53.2.175
Johnson, S. M., & Greenberg, L. S. (1985b). Emotionally focused couples therapy: An outcome study. Journal of Marital and Family Therapy, 11(3), 313–317. https://doi.org/10.1111/j.1752-0606.1985.tb00624.x
Johnson, S. M., & Talitman, E. (1997). Predictors of success in emotionally focused marital therapy. Journal of Marital and Family Therapy, 23(2), 135–152. https://doi.org/10.1111/j.1752-0606.1997.tb00239.x
Ka, W. L., Bottcher, S., & Walker, B. R. (2020). Attitudes toward consensual non-monogamy predicted by sociosexual behavior and avoidant attachment. Current Psychology, 7, 4312–4320. https://doi.org/10.1007/s12144-020-00941-8
Katz, M., & Katz, E. (2021). Reconceptualizing attachment theory through the lens of polyamory. Sexuality and Culture, 22, 792–809. https://doi.org/10.1007/s12119-021-09902-0
Kauppi, M. (2022). Polyamory: A clinical toolkit for therapists (and their clients). Rowman and Littlefield.
Klesse, C. (2006). Polyamory and its “others”: Contesting the terms of non-monogamy. Sexualities, 9(5), 565–583. https://doi.org/10.1177/1363460706069986
LaSala, M. C. (2001). Monogamous or not: Understanding and counseling gay male couples. Families in Society, 82(6), 605–611. https://doi.org/10.1606/1044-3894.155
Levine, E. C., Herbenick, D., Martinez, O., Fu, T. C., & Dodge, B. (2018). Open relationships, non-consensual non-monogamy, and monogamy among U.S. adults: Findings from the 2012 national survey of sexual health and behavior. Archives of Sexual Behavior, 47(5), 1439–1450. https://doi.org/10.1007/s10508-018-1178-7
Mikulincer, M., & Shaver, P. R. (2023). Attachment theory applied: Fostering personal growth through healthy relationships. Guilford Press.
Minuchin, S. H., & Fishman, C. (1981). Family therapy techniques. Harvard University Press.
Moors, A. C., Conley, T. D., Edelstein, R. S., & Chopik, W. J. (2015). Attached to monogamy? Avoidance predicts willingness to engage (but not actual engagement) in consensual non monogamy. Journal of Social and Personal Relationships, 32(2), 222–240. https://doi.org/10.1177/026540751452906
Moors, A. C., Gesselman, A. N., & Garcia, J. R. (2021). Desire, familiarity, and engagement in polyamory: Results from a national sample of single adults in the United States. Frontiers in Psychology, 12, 1–12. https://doi.org/10.1016/j.paid.2019.04.023
Moors, A. C., Ramos, A., & Schechinger, H. (2023). Bridging the science communication gap: The development of a fact sheet for clinicians and researchers about consensually nonmonogamous relationships. Psychology of Sexual Orientation and Gender Diversity, 10(1), 166–174. https://doi.org/10.1037/sgd0000487
Moors, A. C., Ryan, W., & Chopik, W. J. (2019). Multiple loves: The effects of attachment with multiple concurrent romantic partners on relational functioning. Personality and Individual Differences, 147, 102–110. https://doi.org/10.1016/j.paid.2019.04.023
Morrison, T. G., Beaulieu, D., Brockman, M., & Beaglaoich, C. (2011). A comparison of polyamorous and monoamorous persons: Are there differences in indices of relationship well-being and sociosexuality? Psychology and Sexuality, 4(1), 1–17. https://doi.org/10.1080/19419899.2011.631571
Nightingale, M., Awosan, C. I., & Stavrianoplous, K. (2019). Emotionally focused therapy: A culturally sensitive approach for African American heterosexual couples. Journal of Family Psychotherapy, 30(3), 221–244. https://doi.org/10.1080/08975353.2019.1666497
Overall, N. C., Fletcher, G. J. O., & Friesen, M. D. (2003). Mapping the intimate relationship mind: Comparisons between three models of attachment representations. Personality and Social Psychology Bulletin, 29(12), 1479–1493. https://doi.org/10.1177/0146168203251519
Soleimani, A. A., Najafi, M., Ahmadi, K., Kamkar, E. H., & Mahboubi, M. (2015). The effectiveness of emotionally focused couples therapy on sexual satisfaction and marital adjustment of infertile couples with marital conflicts. International Journal of Fertility and Sterility, 9(3), 393–402. https://doi.org/10.22074/ijfs.2015.45556
Spengler, P. M., Lee, N. A., Wiebe, S. A., & Wittenborn, A. K. (2022). A comprehensive meta analysis on the efficacy of emotionally focused couple therapy. Couple and Family Psychology: Research and Practice. Advance online publication. https://doi.org/10.1037/cfp0000233
Sprenkle, D. H., & Blow, A. J. (2004). Common factors and our sacred models. Journal of Marital and Family Therapy, 30(2), 113–129. https://doi.org/10.1111/j.1752-0606.2004.tb01228x
Timm, T. M. (2018). Brief therapy with non-monogamous couples: Challenging the status quo. In D. Flemons & S. Green (Eds.), Quickies: The Handbook of Brief Sex Therapy ( 2nd ed.). W.W. Norton.
Trexler, B. (2021). When two is too few: Addressing polyamorous clients in therapy. Sexual and Relationship Therapy. https://doi.org/10.1080/14681994.2021.1998424
Tseng, C.-F. (2022). Emotionally focused therapy for couples in Taiwan (Publication No. 29322106) [Doctoral dissertation, Michigan State University]. ProQuest Dissertations and Theses.
Weitzman, G. (2006). Therapy with clients who are bisexual and polyamorous. Journal of Bisexuality, 6(1–2), 137–164. https://doi.org/10.1300/J159v06n01_08
Welch, T. S., Lachmar, E. M., Leija, S. G., Easley, T., Blow, A. J., & Wittenborn, A. K. (2019). Establishing safety in emotionally focused couple therapy: A single-case process study. Journal of Marital and Family Therapy, 45(4), 621–634. https://doi.org/10.1111/jmft.12398
Witherspoon, R. G., & Kolmes, K. (2017). Therapy with a consensually nonmonogamous couple. Journal of Clinical Psychology, 73, 954–964. https://doi.org/10.1002/jclp.22509
Zimmerman, K. J. (2012). Clients in sexually open relationships: Considerations for therapists. Journal of Feminist Family Therapy, 24(3), 272–289. https://doi.org/10.1080/08952833.2012.648143
Traducción no oficial al español de The use of emotionally focused therapy with polyamorous relationships, de Caitlin Edwards, Robert Allan, Nick Marzo, Ted Wynfield y Ryan Hicks, Family Process, vol. 62 (2023), doi: 10.1111/famp.12934, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra ha sido modificada en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
El artículo original, «The use of emotionally focused therapy with polyamorous relationships», se publicó en Family Process (2023) bajo licencia CC BY 4.0. Esta versión es una traducción no oficial de Complexe Systémique, realizada con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Edwards, C., Allan, R., Marzo, N., Wynfield, T., & Hicks, R. (2023). The use of emotionally focused therapy with polyamorous relationships. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-use-of-emotionally-focused-therapy-with-polyamorous-relationships (Obra original publicada en 2023 en Family Process, 62(4) (2023); republicada en 2023 por Family Process, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/famp.12934)
Para profundizar