Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Solution Focused Practices · Ensayo
¿Practica usted la lectura del lenguaje corporal? ¿Ve mensajes ocultos en la manera en que se sienta o se mueve la persona con la que conversa? Entonces probablemente ha caído en uno de los malentendidos más comunes sobre la comunicación: que toda conducta humana es comunicación susceptible de ser interpretada y comprendida. Puede que sea cierto que es imposible no comunicar nada en una situación de interacción. Sin embargo, no toda conducta es comunicativa ni significativa.
Traducción no oficial al español del artículo original The Big Misunderstanding: Not Everything Is Communication!, de Dominik Godat y Elfie J. Czerny, publicado en Journal of Solution Focused Practices, vol. 5, n.º 2 (2021), doi: 10.59874/001c.75051, bajo licencia CC BY 4.0. La revista lo presenta como «RE-PRINT ARTICLE»: el texto se publicó originalmente en alemán en el Leadership Network Lucerne Blog de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Lucerna, y la autoría agradece a Heather Fiske su apoyo en la edición de la versión inglesa. Son las mismas personas autoras quienes republican su texto y conceden la licencia. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, con la adición de una nota firmada por Complexe Systémique, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Así pues, no toda conducta es comunicativa y, desde luego, no toda conducta es significativa.
Dominik Godat y Elfie J. Czerny
Hay innumerables libros sobre lenguaje corporal. La mayoría postula que ciertas poses, ciertas posturas, ciertas reacciones del cuerpo tienen significados específicos, con independencia de las palabras de una persona. Lo no verbal y lo verbal se describen como canales separados, con significados separados y a menudo distintos. Aunque esta posición está omnipresente, no es sostenible empíricamente y se basa en un malentendido que dura ya medio siglo.
Toda persona que estudia la comunicación conoce los cinco axiomas de la comunicación formulados por Watzlawick et al. (1967). Estos axiomas han moldeado nuestra manera de hablar de la comunicación durante 50 años, aunque Watzlawick et al. los consideraban únicamente hipótesis tentativas o provisionales. A juicio de quienes los formularon, los cinco axiomas no eran ni completos ni definitivos y requerían verificación empírica (Bavelas, 1990). Pese a su carácter no demostrado, los axiomas se han aceptado como hechos. Este malentendido ha sido especialmente frecuente en el caso del axioma 1, «No se puede no comunicar».
El axioma 1 consta de dos hipótesis:
1
Toda conducta en una situación interpersonal tiene valor de mensaje, es decir, es comunicación.
2
Por lo tanto, no se puede no comunicar.
Complexe Systémique — nota
El artículo impreso dice «All behavior is an interpersonal situation has message value». Se trata de un lapsus por «in an interpersonal situation» («en una situación interpersonal»), la formulación que Bavelas (1990) da a esta primera hipótesis. En la versión original la frase se reproduce exactamente como aparece impresa; la traducción sigue la formulación correcta.
Sobre todo la primera parte ha suscitado una atención intensa por el lenguaje corporal, con la siguiente conclusión errónea:
La conclusión errónea
Puesto que no se puede no comunicar, toda reacción corporal es comunicación y tiene que significar algo. Por lo tanto, es importante conocer e interpretar esos significados.
Este entusiasmo por el lenguaje corporal sigue vigente, aunque la conclusión se basa en dos enunciados lógicamente diferentes y es insostenible desde el punto de vista empírico.
La propia Janet Bavelas (1990) señala que sus dos hipótesis plantean dos argumentos lógicos diferentes. «Toda conducta es comunicación» es un enunciado universal que atribuye propiedades comunicativas a toda conducta, mientras que «no se puede no comunicar» afirma simplemente que, en presencia de otras personas, alguna conducta tiene que ser comunicativa.
Esto significa que, si el primer enunciado es verdadero, el segundo también tiene que serlo. Si toda conducta es comunicación, entonces también es cierto que no se puede no comunicar. Sin embargo, si el primer enunciado es falso y no toda conducta es comunicación, el segundo enunciado puede seguir siendo verdadero. Aunque no toda conducta sea comunicación, puede seguir ocurriendo que no sea posible evitar comunicar algo en presencia de otras personas.
O, dicho al revés: aunque «no se pueda no comunicar», no toda conducta tiene por qué ser comunicación.
Wiener et al. (1972) establecieron ya en 1972 la distinción entre conducta no verbal y comunicación no verbal. Consideraban la comunicación no verbal como un subgrupo de la conducta no verbal.
Distinguían entre dos formas diferentes de conducta no verbal:
Conducta comunicativa
Conducta con la que la persona pretende comunicar algo y a la que la otra persona reacciona.
Conducta informativa
Conducta con la que la persona no pretende comunicar nada y que solo es interpretada como comunicación por quien la observa.
La conducta informativa es la conducta de una persona interpretada por otra. La interpretación de esa conducta depende en gran medida de las ideas de quien interpreta. Como tiene lugar principalmente «en la cabeza» de quien interpreta y no como una interacción entre personas, no puede investigarse empíricamente mediante la observación. La conducta informativa no se considera interactiva y se ve como conducta no verbal, pero no como comunicación no verbal.
La conducta comunicativa, en cambio, es interactiva y puede verse como un intercambio entre personas que conversan. Como la conducta comunicativa tiene lugar «entre las personas» —una persona pretende comunicar algo y la segunda se relaciona con la conducta de la primera—, puede observarse empíricamente y se considera comunicación no verbal.
La distinción anterior da lugar a tres conductas no verbales:
1
Conducta no informativa y no comunicativa (conducta no verbal): conducta con la que no se pretende comunicar nada y que la otra persona no interpreta (por ejemplo, mover el dedo meñique del pie o estirar los dedos de una mano apoyada en la mesa).
2
Conducta informativa (conducta no verbal): conducta con la que no se pretende comunicar nada, pero que la otra persona interpreta (por ejemplo, rascarse visiblemente una picadura de mosquito, que la otra persona interpreta como que la picadura pica).
3
Conducta comunicativa (comunicación no verbal): conducta con la que la persona pretende comunicar algo (por ejemplo, imitar con la mano derecha un auricular de teléfono mientras dice «Ayer hablé con mi madre») y a la que la otra persona responde (por ejemplo, con una respuesta de escucha como «Ah, ya» o «Mmm», o con un comentario o una pregunta a continuación).
Así pues, no toda conducta es comunicativa y, desde luego, no toda conducta es significativa. El primer tipo de conducta no verbal (no informativa, no comunicativa) no tiene significado para ninguna de las dos personas. El segundo tipo (conducta informativa) tiene un significado para quien interpreta. Sin embargo, la conducta informativa no tiene por qué tener el mismo significado (ni, de hecho, significado alguno) para la otra persona. Solo el tercer tipo de conducta no verbal (conducta comunicativa) es comunicativo.
Bavelas y Chovil precisan que la conducta comunicativa no verbal solo se produce en presencia de otras personas (para comunicar algo), pero no cuando la persona está sola (Bavelas, 1990). Por ejemplo, un equipo de investigación pudo mostrar que las personas que muerden un sándwich salado muestran la expresión facial de «asco» cuando hay otras personas presentes (Brightman et al., 1975).
En los círculos de investigación hace tiempo que está claro que la hipótesis de 1967 según la cual toda conducta es comunicación es errónea. Y, sin embargo, la idea persiste entre el público general. En palabras de Janet Bavelas (1990): «En cuanto a “toda conducta es comunicación”, yo creía que este error solo había estado en la literatura durante cinco años antes de ser corregido por Wiener et. al (1972)».
¿Significa esto que el axioma 1, «No se puede no comunicar», es falso? No necesariamente. Aunque la derivación del axioma haya sido refutada y no toda conducta sea comunicación, puede seguir ocurriendo que cierta conducta tenga que ser comunicativa en presencia de otras personas.
Los estudios actuales de microanálisis muestran que las conductas comunicativas (por ejemplo, asentir, la mirada, los gestos faciales, las palabras) se producen de forma continua en las interacciones humanas (Bavelas et al., 2017). Incluso cuando no hay interacción verbal, parece imposible no comunicar nada. La presencia de otras personas parece obligar a comunicar al menos la propia disponibilidad o no disponibilidad para la comunicación. En situaciones en las que se quiere evitar la comunicación, por ejemplo, a menudo se aparta rápidamente la mirada cuando se cruza con la de otra persona, lo que comunica que no se está disponible para seguir interactuando. «No se puede no comunicar» es, por tanto, una hipótesis que puede y debe someterse a prueba empírica.
Aunque muchos libros sobre lenguaje corporal difundan esa idea, no toda conducta es comunicativa y no toda conducta es significativa. Habrá quien diga: «Aun así, tiene sentido al menos interpretar la conducta informativa o comunicativa».
Desde nuestro punto de vista, eso suele tener poco sentido. Por un lado, a menudo está claro lo que muestra la conducta de la otra persona. Si la otra persona se rasca el brazo tras una picadura de mosquito, o da un sorbo a su café y sonríe, no hace falta ninguna interpretación adicional.
Las interpretaciones dependen en gran medida de quien las hace y a menudo no tienen nada que ver con la experiencia de la otra persona. Las personas son diferentes y a menudo reaccionan de manera diferente. Aunque los libros sobre lenguaje corporal intenten contar otra historia, no se apoyan en hallazgos científicamente demostrados que muestren que la conducta en general —es decir, con independencia de las características individuales y de la interacción en curso— tenga un significado. Aun así, muchas personas que escriben sobre el tema promueven esta falacia sin base científica. Un ejemplo es la idea de que «si alguien se cruza de brazos, significa que le rechaza a usted o rechaza su idea». Sin embargo, puede que esa persona simplemente tenga frío, o esté más cómoda con los brazos cruzados, o esté aliviando un dolor de espalda. Si cada conducta tuviera un significado genérico, independiente de la persona, eso querría decir que todos los seres humanos se comportan, en general, de la misma manera. En cambio, vemos cada día que no es así.
Por eso, en lugar de interpretar, vale la pena preguntar a la otra persona por su conducta. La única persona que puede llegar a saber si su conducta no verbal significa algo es la persona con la que usted habla.
Referencias
Bavelas, J. B. (1990). Forum: Can one not communicate? Behaving and communicating: A reply to Motley. Western Journal of Speech Communication, 54, 593-602.
Bavelas, J., Gerwing, J., & Healing, S. (2017). Doing mutual understanding. Calibrating with micro sequences in face-to-face dialogue. Journal of Pragmatics 121, 91-112.
Brightman, V., Segal, A., Werther, P., & Steiner, J. (1975). Ethological study of facial expression in response to taste stimuli. Journal of Dental Research, 54, L141.
Watzlawick, P., Beavin, J. H., & Jackson, D. D. (1967). Pragmatics of human communication: A study of interactional patterns, pathologies, and paradoxes. W.W. Norton & Company.
Wiener, M., Devoe, S., Rubinow, S., & Geller, J. (1972). Nonverbal behavior and nonverbal communication. Psychological Review, 79(3), 185–214.
Artículo original The Big Misunderstanding: Not Everything Is Communication!, de Dominik Godat y Elfie J. Czerny, publicado en Journal of Solution Focused Practices, vol. 5, n.º 2 (2021), doi: 10.59874/001c.75051, bajo licencia CC BY 4.0; artículo reimpreso, publicado primero en alemán en el Leadership Network Lucerne Blog de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Lucerna. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial; el texto se ha traducido y maquetado para su lectura en línea, con la adición de una nota firmada por Complexe Systémique. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «The Big Misunderstanding: Not Everything Is Communication!», publicado en Journal of Solution Focused Practices (2021) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Godat, D., & Czerny, E. J. (2021). The Big Misunderstanding: Not Everything Is Communication!. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-big-misunderstanding-not-everything-is-communication (Obra original publicada en 2021 en Journal of Solution Focused Practices, vol. 5, n.º 2; republicada en 2021 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/75051)
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