El texto del artículo es el original en español. Los elementos editoriales añadidos por Complexe Systémique (presentación, puntos clave, notas) se han traducido con la ayuda de la inteligencia artificial.
Red Sistémica · Psicopatología
Al recibir el doctorado honoris causa de la Universidad Maimónides de Buenos Aires, Juan Luis Linares toma la palabra desde una triple pertenencia: miembro de la comunidad universitaria, español, psicoterapeuta familiar sistémico. De Maimónides, Averroes y Llull —tres hombres que nunca emplearon más que la palabra sabia al servicio de sus ideas— extrae el hilo de una perplejidad muy moderna: la de la compatibilidad entre el amor y la psicoterapia.
Nota del original
(*) Discurso de investidura como doctor honoris causa, Universidad Maimónides.
Distinguidas autoridades académicas, apreciados colegas y amigos, señoras y señores. Voy a dirigirles unas palabras desde mi triple condición de miembro de la comunidad universitaria, español y psicoterapeuta familiar sistémico.
Como miembro de la comunidad académica, debo agradecer a la Universidad Maimónides el honor de que me hace objeto. Es grande su generosidad al concederme esta distinción sin que mediaran servicios de ninguna clase por mi parte, y ello, no les quepa la menor duda, me hace sentirme en deuda y me obliga a corresponder. El futuro será testigo de mi reconocimiento.
Como español y andaluz, deseo detenerme un momento en la figura de mi compatriota (o quizá mejor decir mi paisano), el cordobés Maimónides, patrono indiscutible de esta docta casa. Y querría hacerlo de forma contextualizada, no contemplando en solitario su gigantesca figura de sabio judío, sino acompañado de otros dos titanes del pensamiento humano: el musulmán Averroes, coetáneo y también cordobés, y el cristiano Llull, mallorquín nacido un siglo más tarde. Los tres iluminaron las supuestas tinieblas medievales desde el espacio privilegiado para la convivencia creativa que fue, durante algún tiempo, España – Sepharad – Al Andalus.
Los tres pertenecieron a su época y participaron de sus contradicciones, pero las afrontaron con una característica singular que les unía más allá de sus diferencias: el empeño por convencer a través del razonamiento y de la persuasión científicamente fundamentada. Pagaron por ello un alto tributo. Llull fue rechazado y perseguido, Averroes cayó en desgracia y murió bajo arresto domiciliario, y Maimónides debió exiliarse para escapar al rigor del fundamentalismo almohade. Ninguno de ellos se doblegó y, en particular, Maimónides reconstruyó brillantemente en el destierro una vida que le permitió desarrollar su obra extraordinaria.
No soy quién para glosar la ingente obra de Maimónides. Sólo haré referencia, muy brevemente, a dos de sus libros, uno menor, el Tratado sobre el Coito, y otro mayor, la Guía para Perplejos. En el Tratado sobre el Coito, nuestro sabio hizo alarde de una gran capacidad reformuladora, puesto que convirtió lo que no era más que un encargo del rijoso sultán de Hama para aumentar su potencia viril en un rico y ponderado manual de higiene sexual. En cuanto a la Guía para Perplejos, merecería, por el título, formar parte de la literatura argentina, porque, sin duda, Borges y Cortázar se disputarían su autoría. El contenido, sin embargo, pertenece inequívocamente a Maimónides y a su tiempo, puesto que se trata de un magno esfuerzo por compatibilizar fe y ciencia. Perplejos serían aquellos que, guiados por la razón, se sintieran en peligro de chocar con la verdad revelada, algo de lo que difícilmente podía prescindir el hombre medieval. Un mérito añadido y no caducable de Maimónides, doblemente perceptible en estos tiempos en que la religión sigue justificando atentados, matanzas e invasiones, es que sólo utilizó la palabra sabia al servicio de su idea, y no la hoguera o la espada.
Como psicoterapeuta familiar sistémico quiero, con toda modestia, emular a Maimónides transitando por un territorio de moderna perplejidad: el de la compatibilidad del amor y la psicoterapia. En el fondo, una encrucijada de razón, emoción y praxis, no tan distinta de la que exploró el cordobés hace 800 años.
Existen argumentos antropológicos que permiten sostener que el amor es el elemento definitorio de la condición humana…
Quién es Juan Luis Linares
(1) El Dr. Linares es psiquiatra y psicólogo, profesor titular de psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona y director de la unidad de Psicoterapia y de la de Terapia Familiar del Hospital Sant Pau en Barcelona. Ha sido presidente y fundador de la Societat Catalana de Teràpia Familiar, de la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar y de la European Family Therapy Association. Es autor de numerosos libros, como por ejemplo Tras la honorable fachada. Los trastornos depresivos desde una perspectiva relacional y Del abuso y otros desmanes. El maltrato familiar entre la terapia y el control, entre otros.
Texto parcial
Red Sistémica solo publica en línea un fragmento de este discurso, que se interrumpe aquí, al comienzo de su desarrollo central. El texto completo apareció en el n.º 89 de Perspectivas Sistémicas, revista en papel de la casa.
Texto original de «Amor, desamor y psicopatología», publicado por Red Sistémica (primera publicación: Perspectivas Sistémicas, n.º 89, 2005). Reproducido con el acuerdo de la revista.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Linares, J. L. (2022). Amour, désamour et psychopathologie (Complexe Systémique, trad.). Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/fr_FR/articles/amour-desamour-et-psychopathologie (Obra original publicada en 2005 en Perspectivas Sistémicas, n.º 89, 2005; republicada en 2022 por Red Sistémica, https://redsistemica.ar/2022/08/01/amor-desamor-y-psicopatologia/)
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