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Journal of Child and Family Studies · Familia

Comprender la relación entre familias de origen y familias de acogida: una revisión sistemática

Cuando un niño o una niña pasa a acogimiento familiar, dos familias quedan unidas en torno a su persona. El equipo de Jéssica Spínola, de la Universidade da Beira Interior, ha revisado 22 estudios sobre la relación entre familias de origen y familias de acogida. Cuatro elementos le dan forma: la voluntad de cooperar, la calidad de los intercambios, la claridad de los roles y el apoyo de los servicios.

Autoras Jéssica S. Spínola, Ana I. Cunha y Marta P. Alves (Department of Psychology and Education, CIDESD and NECE, University of Beira Interior, Covilhã, Portugal)Primera publicación Journal of Child and Family Studies, 22 de abril de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Understanding the Relationship Between Birth and Foster Parents: A Systematic Review, de Jéssica S. Spínola, Ana I. Cunha y Marta P. Alves, publicado en Journal of Child and Family Studies (Springer) (2026), doi: 10.1007/s10826-026-03305-1, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla 1 se presenta en forma de lista. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

También deberían dejar claro que, aunque el acogimiento familiar haya sido ordenado legalmente, nadie está en contra de nadie.

Jéssica S. Spínola, Ana I. Cunha y Marta P. Alves

Resumen

Se ha señalado que una relación positiva entre la familia de origen y la familia de acogida es importante para el éxito del acogimiento familiar del niño o la niña y para el proceso de reunificación. Sin embargo, se sabe poco sobre las particularidades de esta relación, por ejemplo, qué factores pueden influir en su establecimiento y su mantenimiento. Este estudio tiene como objetivo revisar sistemáticamente la literatura empírica sobre la relación entre las familias de origen y las familias de acogida de menores en acogimiento familiar. La revisión siguió la lista de verificación y las directrices PRISMA, y las búsquedas se realizaron en las bases de datos Web of Science y Scopus. Incluye investigaciones cuantitativas y cualitativas redactadas en inglés que se centraban en madres y padres biológicos de menores en acogimiento familiar, así como en personas acogedoras sin parentesco con el niño o la niña. En total se revisaron veintidós estudios. Los resultados indican que la relación entre familias de origen y familias de acogida está configurada por cuatro elementos clave: las intenciones y los esfuerzos de cooperación, la calidad del contacto y de la comunicación, las expectativas de rol y la percepción del apoyo profesional. Los resultados señalan también la falta de estudios sobre la perspectiva de ambas partes respecto de su relación. Esta revisión ha identificado elementos importantes que pueden ayudar a crear programas psicoeducativos mejor adaptados a las circunstancias y necesidades de cada familia, así como a promover un entorno positivo para el niño o la niña y para todas las partes implicadas.

Palabras clave: familias de acogida, familias de origen, relación, menores en acogimiento, revisión sistemática

Aspectos destacados

  • Los esfuerzos de cooperación, la calidad de la comunicación, las expectativas de rol y el apoyo profesional percibido se reconocieron como elementos clave de la relación entre familias de origen y familias de acogida.
  • Es necesario aclarar previamente el rol y las responsabilidades de cada parte respecto del niño o la niña durante el acogimiento familiar.
  • La formación y el apoyo percibidos desempeñan un papel importante en la manera en que las familias de origen y las de acogida valoran la importancia de su relación.

El acogimiento familiar puede considerarse una medida temporal destinada a proteger y promover el desarrollo, el bienestar y la educación de niños, niñas y adolescentes en un entorno familiar estable y seguro (es decir, la familia de acogida), mientras la familia de origen trabaja para reunir las condiciones necesarias para su regreso al hogar (Moro et al., 2007). Aunque esté justificado, este enfoque implica con frecuencia separar a la persona menor de su entorno natural, que incluye a su familia, sus amistades y su escuela. Además, suele exigir que se la sitúe en un entorno completamente nuevo, con nuevas personas cuidadoras, y a menudo no conoce o no comprende las circunstancias previas al acogimiento. Las reacciones tanto del niño o la niña como de la familia de origen ante la separación pueden ir de negativas a positivas, y la adaptación a esta nueva realidad depende en gran medida de la comunicación entre las familias (Tribuna & Relvas, 2002). Según Bertão et al. (2015), establecer y mantener una buena relación entre la familia de origen y la familia de acogida tiene varios beneficios, como gestionar las expectativas, crear un proyecto educativo en el que todas las partes participen, compartir métodos y estrategias educativas y permitir que la infancia acogida exprese su afecto por la familia de acogida sin temor a ser desleal a su familia de origen. Además, una relación positiva facilita la integración social y la sensación de seguridad de la persona menor en su nuevo entorno, lo que reduce las conductas de riesgo y las fugas del hogar de acogida, en particular en el caso de menores de más edad y adolescentes (Andersson 2009; Holtan 2008; Linares et al. 2006a, b a). Sen y Broadhurst (2011) sugieren que, si la relación entre familia de origen y familia de acogida no está planificada, es de mala calidad o carece de todo tipo de apoyo profesional, puede ser perjudicial para el niño o la niña, sobre todo si existen antecedentes de malos tratos. No deben pasarse por alto los fundamentos legales y las preocupaciones asociadas que condujeron a la separación, ya que pueden influir de forma significativa en la dinámica relacional entre ambas familias (Corser & Furnell, 1992).

Así pues, la investigación señala la importancia de la relación entre familias de origen y familias de acogida, incluso cuando la persona menor va a ser adoptada y no se reunificará con su familia de origen (Collings et al., 2020). Por un lado, si el contacto entre ambas familias es positivo, puede ayudar al niño o la niña a hacer el duelo de la «antigua» familia, a aceptar su situación vital, a reforzar los vínculos con la «nueva» familia y a mantener buenas relaciones con todas las personas. Por otro lado, si ese contacto no es positivo, puede debilitar su sensación de seguridad y la estabilidad de su acogimiento en la «nueva» familia, y generar sentimientos de confusión, desconfianza, abandono y angustia (Boyle, 2017).

Se ha señalado que es crucial proporcionar información, apoyo, recursos y herramientas que ayuden a estas familias a vincularse (Carvalho et al., 2019; Delgado et al., 2014; Sen & McCormack, 2011). Sin embargo, la investigación aún no ha documentado en profundidad cómo se relacionan entre sí las familias de origen y las de acogida, qué contribuye a la calidad de esta relación ni cuál es su perspectiva sobre los factores que influyen en el inicio, el mantenimiento o el final de la relación (Chateauneuf et al., 2018; Järvinen & Luckow, 2020). Las revisiones sistemáticas previas sobre el acogimiento familiar han abordado temas relacionados, por ejemplo, con la relación entre las familias de origen y sus hijos e hijas antes, durante y después del acogimiento (p. ej., Havlicek, 2021; Poitras et al., 2022); la adaptación de la persona menor al acogimiento (p. ej., Saarnik, 2021); la intención de convertirse en familia de acogida y de seguir siéndolo (p. ej., Gouveia et al., 2021); los problemas conductuales y emocionales y las necesidades de la infancia acogida (p. ej., Engler et al., 2020; Hegar & Rosenthal, 2009); las intervenciones y la formación dirigidas a las familias de acogida (p. ej., Kaasbøll et al., 2019; Kinsey & Schlösser, 2012), y el apego entre el niño o la niña y la familia de acogida (p. ej., West et al., 2020). Hasta donde sabemos, ninguna revisión sistemática se ha centrado específicamente en la relación entre familias de origen y familias de acogida. Por ello, el propósito de esta revisión sistemática de la literatura es examinar la investigación empírica que aborda nuestra pregunta principal: ¿qué factores influyen en la relación entre familias de origen y familias de acogida? Además, esta revisión puede servir de base para futuras investigaciones y, al mismo tiempo, ampliar el conocimiento necesario para desarrollar y difundir intervenciones y programas de formación de alta calidad que promuevan patrones de relación positivos entre ambas familias.

Método

Estrategias de recogida de datos

Para desarrollar una estrategia de recogida de datos, la pregunta de investigación se formuló de acuerdo con el método SPIDER (Sample, Phenomenon of Interest, Design, Evaluation and Research Design; Cooke et al., 2012): (a) muestra: madres y padres biológicos de menores en familias de acogida, y personas acogedoras; (b) fenómeno de interés: acogimiento familiar; (c) diseño: todos los diseños y métodos empíricos, excepto revisiones de la literatura y estudios de caso único; (d) evaluación: información específica sobre la relación entre familias de origen y familias de acogida (p. ej., información sobre la frecuencia, el contexto, el contenido y la calidad de la relación); y (e) tipo de investigación: métodos cualitativos, cuantitativos o mixtos.

La búsqueda se realizó en enero de 2023 en las bases de datos en línea Web of Science y Scopus, con la siguiente combinación de términos: (relation* OR contact* OR communicati* OR interacti* OR connecti* OR collaborati* OR cooperati* OR conflict* OR difficult* OR negotiat*) AND (“Biological famil*” OR “birth famil*” OR “origin famil*” OR “biological parent*” OR “birth parent*” OR “origin parent*” OR “birth mother*” OR “natural parent*”) AND (“Foster famil*” OR “foster parent*” OR “foster care*”). Las restricciones específicas aplicadas fueron que los artículos debían estar publicados en revistas académicas con revisión por pares y redactados en inglés, portugués o español. No se impuso ninguna restricción en cuanto a la fecha de publicación. Se verificaron y eliminaron los estudios duplicados. No se registró ningún protocolo. En la literatura se emplean diversos términos para designar a las madres y los padres de menores en acogimiento; las autoras optaron por utilizar los términos birth parents (familias de origen) y foster parents (familias de acogida) a lo largo de este artículo.

Criterios de inclusión y exclusión de los estudios

Los criterios de inclusión fueron: (1) estudios cualitativos, cuantitativos o de métodos mixtos; (2) estudios que exploraran (de forma exclusiva o no) la relación entre familias de origen y familias de acogida o la percepción que cada una tiene de la otra; (3) estudios con participación de familias de origen y/o de acogida; (4) estudios con familias de acogida sin parentesco o mixtos (con y sin parentesco en un mismo estudio); (5) estudios que contemplaran la reunificación familiar o no especificaran el desenlace; y (6) estudios que examinaran la relación entre familias de origen y familias de acogida. Los criterios de exclusión fueron: (1) estudios de caso único, revisiones de la literatura o estudios que evaluaran los resultados de intervenciones terapéuticas o de programas psicoeducativos; (2) estudios que exploraran las relaciones entre familias de acogida y menores, familias de acogida y profesionales de referencia del caso, familias de origen y menores, familias de origen y profesionales de referencia, menores y profesionales de referencia, la percepción de la infancia, la percepción del personal técnico de referencia o la de otras personas ajenas a estas relaciones; (3) estudios limitados a menores en acogimiento, a profesionales de referencia o a familiares que no fueran la madre o el padre; (4) estudios exclusivamente sobre acogimiento en familia extensa; (5) estudios centrados en la adopción, el acogimiento residencial o la autonomía juvenil; y (6) estudios que no exploraran específicamente la relación entre familias de origen y familias de acogida.

Proceso de selección de artículos y extracción de datos

Realizamos la recogida inicial de datos en las bases de datos con Mendeley Desktop y llevamos a cabo todo el proceso de revisión de forma manual. Cada una de nosotras actuó como codificadora, con el apoyo de un diagrama de flujo que describe el número de estudios identificados según las directrices Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses (PRISMA; Page et al., 2021). La figura 1 muestra el diagrama de flujo del proceso de selección de estudios.

Diagrama de flujo (basado en PRISMA; Page et al., 2021)
Fig. 1. Diagrama de flujo (basado en PRISMA; Page et al., 2021)

La búsqueda recuperó inicialmente 904 artículos, que se importaron a Mendeley. No realizamos una búsqueda manual de artículos adicionales. Tras eliminar los duplicados, las codificadoras iniciaron el proceso de descartar o conservar artículos. Este análisis se realizó de forma independiente: la primera autora revisó todos los artículos y la segunda y la tercera revisaron cada una la mitad. Así, dos codificadoras revisaron cada artículo para garantizar la aplicación estricta de los criterios de inclusión y minimizar el riesgo de sesgo de subjetividad (como recomiendan Haddaway et al., 2015). Conservamos un total de 571 artículos considerando únicamente sus títulos y resúmenes. En esta fase no hubo desacuerdos sobre qué artículos conservar y cuáles descartar. Tras el cribado inicial, excluimos 530 artículos y seleccionamos 41 para el análisis a texto completo. La concordancia entre juezas fue del 90%, ya que coincidimos en la inclusión/exclusión de 37 artículos y discrepamos en los otros cuatro. Los desacuerdos y las dudas se resolvieron mediante una discusión entre las tres codificadoras sobre las particularidades de los artículos y la aplicación de los criterios de inclusión/exclusión. Como resultado, se eliminaron 19 artículos y se incluyeron 22 en esta revisión. Utilizamos una hoja de extracción para registrar los datos relevantes, que incluían la autoría, el año de publicación, el país en el que se realizó el estudio, el título, el objetivo de la investigación, los métodos empleados, las personas participantes y los principales resultados (tabla 1). El análisis de datos siguió las fases de la síntesis temática propuesta por Thomas y Harden (2008). Inicialmente, las secciones de resultados de los estudios se analizaron mediante una codificación línea por línea para producir códigos inductivos. Después se compararon estos códigos para identificar semejanzas y diferencias, a partir de las cuales se construyeron temas descriptivos. En la fase final, los temas descriptivos se interpretaron para generar temas analíticos que respondieran a la pregunta de investigación.

Tabla 1. Visión general de los estudios seleccionados

  • Referencia/País: Basiaga et al. (2018)
    Polonia; Objetivo de la investigación: Analizar las actitudes, el apoyo y el cumplimiento de tareas de las familias de acogida para reintegrar a los niños y niñas en sus familias de origen; Método: Cuantitativo y cualitativo
    Estudios de casos múltiples; Participantes: 58 familias de acogida profesionales; Principales resultados: La mayoría de las familias de acogida no apoya a las familias biológicas ni en el contacto con sus hijos e hijas ni en el desarrollo de sus competencias parentales y sus intentos de reunificación
  • Referencia/País: Bengtsson y Karmsteen (2020)
    Dinamarca; Objetivo de la investigación: Examinar la cooperación de las familias de origen con profesionales del trabajo social y familias de acogida; Método: Cualitativo
    Entrevistas semiestructuradas; Participantes: 22 madres y padres biológicos con hijos o hijas en acogimiento familiar; Principales resultados: Identificación de cinco patrones de cooperación de las familias biológicas con las familias de acogida y con profesionales del trabajo social: constructiva, ambivalente, mejorada, decreciente y ausencia de cooperación
  • Referencia/País: Berrick y Skivenes (2012)
    EE. UU. | Noruega; Objetivo de la investigación: Determinar si es necesario o no contar con competencias específicas para criar a menores en acogimiento; Método: Cualitativo
    Entrevistas; Participantes: 141 personas acogedoras; Principales resultados: El acogimiento familiar de alta calidad se caracteriza por competencias parentales eficaces, la plena integración del niño o la niña, la consideración de la relación entre la persona menor, la familia biológica y la familia de acogida, y la respuesta a su desarrollo y a sus necesidades especiales
  • Referencia/País: Broady et al. (2010)
    Australia; Objetivo de la investigación: Explorar la formación y el apoyo de las familias de acogida; Método: Cualitativo
    Grupo focal y entrevistas; Participantes: 12 personas acogedoras; Principales resultados: Emergencia de cinco dominios que describen la experiencia del acogimiento: familia de origen, motivación, influencias de la entidad, impactos en las relaciones y apego
  • Referencia/País: Chateauneuf et al. (2018)
    Canadá; Objetivo de la investigación: Examinar la naturaleza y la calidad de la relación entre familias de acogida y familias de origen; Método: Cualitativo
    Entrevistas semiestructuradas; Participantes: 45 familias de acogida y familias de acogida extensa; Principales resultados: La calidad de la dinámica relacional varía en función de cómo y con qué frecuencia se desarrollan las visitas entre la familia de origen y la persona menor, de las características de la familia de origen y de las actitudes de la familia de acogida
  • Referencia/País: Collings y Wright (2022)
    Australia; Objetivo de la investigación: Comprender las relaciones entre madres biológicas y madres de acogida de un mismo niño o niña; Método: Cualitativo
    Entrevistas semiestructuradas; Participantes: 5 díadas de madres biológicas y madres de acogida; Principales resultados: Pese al marco legal, las figuras maternas de la persona menor pueden mantener interacciones positivas y naturales cuando ambas son capaces de mostrar competencia emocional, aprender habilidades para construir la relación y superar los desequilibrios de poder
  • Referencia/País: Corser y Furnell (1992)
    Escocia; Objetivo de la investigación: Comparar las actitudes de familias de acogida de corta duración, profesionales del trabajo social y madres y padres de la población general hacia las familias de origen de menores víctimas de maltrato en acogimiento familiar; Método: Cuantitativo
    Viñetas de casos estandarizadas y escalas de valoración; Participantes: 26 personas acogedoras, 15 profesionales del trabajo social y 22 madres y padres; Principales resultados: Diferencias significativas entre las familias de acogida y los grupos de comparación en dimensiones relativas a la conveniencia del acogimiento familiar, las restricciones del contacto con la familia de origen y las condiciones para la reunificación
  • Referencia/País: Erera (1997)
    Israel; Objetivo de la investigación: Examinar las conductas y actitudes de las familias de acogida hacia las familias de origen y el personal técnico de referencia; Método: Cuantitativo
    Cuestionarios; Participantes: 324 personas acogedoras; Principales resultados: La mayoría de las familias de acogida no fomentaba las visitas entre menores y familias de origen, no se implicaba en la vida de estas y sentía que la persona menor le pertenecía más a ella que a su familia de origen
  • Referencia/País: Fuentes et al. (2019)
    España; Objetivo de la investigación: Analizar las opiniones de familias de acogida y profesionales del trabajo social sobre los beneficios y los problemas asociados a las visitas de contacto; Método: Cualitativo
    Grupos focales; Participantes: 8 profesionales del trabajo social y 9 personas acogedoras; Principales resultados: Las visitas eran útiles para mantener el apego de la infancia a su familia de origen, mejorar su bienestar psicológico y ayudarla a comprender la situación de su familia de origen. Existen problemas de coordinación entre profesionales del trabajo social y familias de acogida, y falta de apoyo y de preparación para las familias de acogida, la infancia acogida y las familias de origen
  • Referencia/País: Gilligan (1996)
    Irlanda; Objetivo de la investigación: Analizar la experiencia de las familias de acogida; Método: Cuantitativo
    Encuestas postales; Participantes: 73 familias de acogida; Principales resultados: Preocupación por el nivel de apoyo administrativo y profesional, por la separación del niño o la niña y por los problemas en la relación con las familias biológicas
  • Referencia/País: Hedin (2015)
    Suecia; Objetivo de la investigación: Comprender cómo funciona en la vida cotidiana la coparentalidad entre familias de acogida y familias de origen; Método: Cualitativo
    Entrevistas; Participantes: 9 madres y padres biológicos y 10 personas acogedoras; Principales resultados: La importancia de una «familia de acogida abierta» para que la coparentalidad sea posible
  • Referencia/País: Höjer (2009)
    Suecia; Objetivo de la investigación: Comprender la experiencia y las percepciones de madres y padres biológicos con hijos o hijas en acogimiento familiar; Método: Cualitativo
    Grupo focal; Participantes: 13 madres y padres biológicos; Principales resultados: La mayoría sentía inferioridad, culpa y vergüenza; las relaciones entre familias biológicas y de acogida eran a menudo asimétricas; visitas problemáticas en el hogar de acogida
  • Referencia/País: Järvinen y Luckow (2020)
    Dinamarca; Objetivo de la investigación: Analizar la coparentalidad entre familias de acogida y familias de origen; Método: Cualitativo
    Entrevistas; Participantes: 15 madres y padres biológicos y 16 personas acogedoras; Principales resultados: Ambivalencia estructural al traducir el principio del «interés superior del menor» en una práctica concreta entre familias de origen y de acogida
  • Referencia/País: Jones et al. (2016)
    Nueva York; Objetivo de la investigación: Explorar las estrategias que facilitan la adaptación funcional de la infancia que llega a su cuidado; Método: Cualitativo
    Entrevistas y grupo focal; Participantes: 35 personas acogedoras; Principales resultados: La adaptación de la infancia al acogimiento familiar se ve favorecida por el compromiso incondicional de las familias de acogida, las conductas de reconocimiento mutuo entre la persona menor y la familia de acogida, el establecimiento de rutinas, el apoyo a las relaciones con la familia de origen y la defensa de la persona menor ante los distintos sistemas
  • Referencia/País: Pinto y Luke (2022)
    Inglaterra | Portugal; Objetivo de la investigación: Comparar las percepciones del rol de las familias de acogida en Inglaterra y en Portugal; Método: Cualitativo
    Grupos focales; Participantes: 53 participantes de Inglaterra (3 menores en acogimiento, 8 jóvenes que estuvieron en acogimiento, 16 personas acogedoras y 26 profesionales del trabajo social) y 46 de Portugal (4 menores en acogimiento, 2 jóvenes que estuvieron en acogimiento, 27 personas acogedoras y 13 profesionales del trabajo social); Principales resultados: El rol de las familias de acogida no solo abarca la crianza, sino también la promoción del sentimiento de pertenencia de la infancia, la atención a sus necesidades y la colaboración con las familias de origen
  • Referencia/País: Riggs (2014)
    Australia; Objetivo de la investigación: Explorar los relatos de intimidad de las personas acogedoras; Método: Cualitativo
    Entrevistas semiestructuradas; Participantes: 85 personas acogedoras; Principales resultados: Interacciones complejas en torno a la intimidad entre familias de acogida y menores, familias de origen y personal de las entidades, por temor a denuncias
  • Referencia/País: Salem y Wilde (2022)
    Bélgica; Objetivo de la investigación: Analizar la perspectiva de madres y padres sobre su parentalidad tras una medida de acogimiento fuera del hogar; Método: Cualitativo
    Entrevistas; Participantes: 13 madres y padres biológicos de menores en acogimiento familiar; Principales resultados: Las familias biológicas tienden a redefinir su rol parental tras el acogimiento de sus hijos e hijas, a pesar de sus reservas u objeciones
  • Referencia/País: Sanchirico y Jablonka (2000)
    Nueva York; Objetivo de la investigación: Poner a prueba la hipótesis de que la formación especializada y el apoyo continuado de las entidades pueden promover la implicación de las familias de acogida en el vínculo entre la persona menor y su familia de origen; Método: Cuantitativo
    Encuestas; Participantes: 650 personas acogedoras; Principales resultados: La formación y el apoyo aumentan la implicación de las familias de acogida en los contactos entre la persona menor y su familia de origen
  • Referencia/País: Sliedrecht et al. (2022)
    Países Bajos; Objetivo de la investigación: Examinar los intercambios de novedades entre familias de acogida y familias de origen sobre los traslados de la persona menor, los principales acontecimientos de su vida y los problemas previos; Método: Cualitativo
    Análisis de la conversación; Participantes: 11 personas acogedoras y 11 madres y padres biológicos; Principales resultados: Intercambios de novedades entre familias de origen y familias de acogida sobre los traslados, las experiencias y los problemas de la persona menor
  • Referencia/País: Spielfogel y Leathers (2022)
    Chicago; Objetivo de la investigación: Examinar las relaciones entre familias de acogida y familias de origen; Método: Cualitativo
    Entrevistas; Participantes: 11 madres y padres biológicos, 15 personas acogedoras y 12 profesionales de referencia del caso; Principales resultados: Las familias biológicas se sentían a menudo juzgadas y sin control sobre la toma de decisiones y el contacto; la práctica del personal técnico de referencia no era proactiva a la hora de crear o sostener mejores relaciones entre familias biológicas y de acogida
  • Referencia/País: Weitz y Karlsson (2021)
    Suecia; Objetivo de la investigación: Explorar las negociaciones de las familias de origen con las familias de acogida en torno a la identidad de la madre biológica; Método: Cualitativo
    Entrevistas; Participantes: 16 madres y padres biológicos; Principales resultados: Las madres biológicas se posicionaban como madres auténticas, portadoras de un vínculo único, emocional y para toda la vida con sus hijos e hijas, mientras que las madres de acogida quedaban posicionadas como profesionales que realizaban las actividades formales del cuidado cotidiano
  • Referencia/País: Wilson et al. (2000)
    Reino Unido; Objetivo de la investigación: Describir y medir la reacción de las familias de acogida ante acontecimientos estresantes, su satisfacción con el acogimiento y su intención de seguir acogiendo; Método: Cuantitativo
    Cuestionarios; Participantes: 950 personas acogedoras; Principales resultados: La mayoría de las familias de acogida había vivido uno o varios acontecimientos estresantes relacionados con el acogimiento, y estos se asociaban a una medida de malestar psíquico y a las actitudes respecto de seguir acogiendo

Resultados

Características de los estudios

De los 22 artículos incluidos en la revisión final (tabla 1), cinco utilizaron métodos cuantitativos (p. ej., escalas, cuestionarios, encuestas), 16 emplearon métodos cualitativos (p. ej., entrevistas, grupos focales, análisis de la conversación) y uno recurrió a un enfoque mixto (estudios de casos múltiples). La entrevista fue el método de recogida de datos más utilizado entre los enfoques cualitativos (12 artículos). Los artículos se publicaron entre 1992 y 2022, la mayoría después de 2009. En los estudios participaron en total 2736 personas, y el tamaño de las muestras osciló entre 63 y 950 participantes en los estudios cuantitativos, entre 10 y 141 en los cualitativos, y fue de 58 en el estudio de métodos mixtos.

Las características de las personas participantes eran variadas. Los estudios incluían solo familias de origen (n = 4); solo familias de acogida (n = 10); familias de origen y de acogida (n = 4); familias de acogida y profesionales del trabajo social (n = 1); familias de origen, familias de acogida y profesionales del trabajo social (n = 2); y familias de acogida, profesionales del trabajo social y menores (n = 1). Trece publicaciones centradas en familias de origen y de acogida precisaban el número de madres, padres y/o parejas (madre y padre) que participaron en la investigación. Los nueve artículos restantes no mencionaban esta cifra o no identificaban las características sociodemográficas de las personas participantes. Los artículos que aportaban estos datos demográficos contaban con más parejas (n = 189) que madres solas (n = 185) o padres solos (n = 52), lo que se tradujo en una mayor participación de mujeres (n = 374) que de hombres (n = 241) en los estudios.

Trece estudios se realizaron en Europa (sobre todo en países del norte), cuatro en América del Norte, uno en Asia, tres en Australia y uno fue intercontinental (América y Europa). Todos los artículos estaban redactados en inglés.

Temas emergentes

La síntesis temática puso de manifiesto dominios que influyen en la relación entre familias de origen y familias de acogida, lo que condujo a cuatro temas: (1) intenciones y esfuerzos de cooperación, (2) calidad del contacto y de la comunicación, (3) expectativas de rol y (4) percepción del apoyo profesional.

Intenciones y esfuerzos de cooperación

Siete de los estudios revisados examinaron las relaciones en términos de las intenciones y los esfuerzos de las familias de origen y de acogida para cooperar y establecer vínculos positivos y sanos entre sí. Estas intenciones y estos esfuerzos parecen estar influidos principalmente por la percepción que cada parte tiene del «interés superior del menor» (Bengtsson & Karmsteen, 2020; Järvinen & Luckow, 2020; Jones et al., 2016), por las características de las familias de origen y de acogida (Basiaga et al., 2018; Erera, 1997; Riggs, 2014) y por las circunstancias que rodearon la separación de la persona menor (Corser & Furnell, 1992).

En cuanto a la percepción del interés superior del menor, Bengtsson y Karmsteen (2020) examinaron la experiencia de colaboración de las familias de origen con las familias de acogida y constataron que, aunque las madres y los padres biológicos querían que se reconociera su amor por sus hijos e hijas y su condición parental, la mayoría no cooperaba en absoluto con la familia de acogida (n = 8); el resto mostraba sistemáticamente poca cooperación (n = 4) o solo cooperaba a veces (n = 6). Järvinen y Luckow (2020) observaron que tanto las familias de origen como las de acogida se percibían inmersas en una lucha en torno a lo que sería bueno o malo para la persona menor. La autoría sugería que las familias de origen (n = 15) querían que la familia de acogida cuidara bien de sus hijos e hijas, pero también se sentían amenazadas en su rol parental, porque temían que la familia de acogida ocupara su lugar y que la infancia la prefiriera. La misma autoría afirmaba también que las familias de acogida (n = 16) querían mantener una relación estrecha entre la infancia acogida y su familia de origen, pero constataban que las emociones y las conductas de los niños y niñas se veían afectadas negativamente por los problemas y las incoherencias de las familias de origen. Jones et al. (2016) observaron que, aunque la relación con la familia de origen podía suponer un reto para las familias de acogida, estas se esforzaban por respetarla, implicarse con ella y apoyarla, porque sabían lo importante que era para ayudar a la persona menor a adaptarse con éxito al acogimiento.

En cuanto a las percepciones de las familias de origen y de acogida, Basiaga et al. (2018) constataron que, pese a las obligaciones legales relativas al contacto durante el acogimiento, al carácter temporal de este y al previsto regreso de la persona menor a su familia, el 65,5 % de las familias de acogida tenía una actitud negativa hacia las familias de origen y el proceso de reunificación. Esto se traducía en intenciones y esfuerzos escasos o inexistentes de comunicarse con las familias de origen. Las familias de acogida argumentaban que esta actitud negativa se debía a que habían observado la falta de competencias parentales de las familias de origen, así como la ausencia de oportunidades para enseñárselas. Erera (1997) concluyó que la mayoría de las familias de acogida no tenía relación con las familias de origen, principalmente porque el contacto con ellas era mínimo o inexistente (estaban geográficamente alejadas). Además, las familias de acogida consideraban innecesario, improductivo o inapropiado interactuar con las familias de origen. Riggs (2014) observó que muchas personas acogedoras no estaban de acuerdo con la presencia íntima de las familias de origen en su vida y deseaban tomar distancia. Una pequeña minoría afirmaba ser capaz de mantener relaciones con las familias de origen al margen de su opinión sobre la vida y las competencias parentales de estas.

En cuanto a las causas de la separación de la persona menor de su hogar por malos tratos, Corser y Furnell (1992) constataron que, para las familias de acogida, la relación con las familias de origen era más aceptable cuando el maltrato consistía en negligencia y no en abuso físico y/o sexual, siendo este último el menos aceptable.

Calidad del contacto y de la comunicación

Seis estudios describieron características particulares del contacto y la comunicación entre familias de origen y familias de acogida que indican si las relaciones eran de mayor o menor calidad. Estas características eran la comprensión y la aceptación del acogimiento familiar por parte de las familias (Berrick & Skivenes, 2012; Chateauneuf et al., 2018; Hedin, 2015), las competencias conductuales y socioemocionales (Collings & Wright, 2022; Wilson et al., 2000) y el uso y la frecuencia de diversas formas de comunicación (Sliedrecht et al., 2022).

En cuanto a la comprensión y la aceptación del acogimiento familiar por parte de las familias de acogida, Berrick y Skivenes (2012) sugirieron que, para la mayoría de ellas, la relación con las familias de origen era de mayor calidad cuando se daba prioridad a la integración de la persona menor, a la empatía, al respeto y al valor del vínculo entre la persona menor, la familia de origen y la familia de acogida. En su estudio, Chateauneuf et al. (2018) constataron que 15 de las 29 personas acogedoras que se pronunciaron sobre la calidad de la relación mantenían una relación positiva con la familia de origen, con muestras de respeto, confianza y reconocimiento del rol de cada cual. Cinco personas acogedoras tenían una relación mediocre, mientras que tres tenían una relación difícil, caracterizada por malas interacciones con la madre, con el padre o con ambos, tensión, decepción, competencia extrema y falta de confianza mutua. Las seis personas acogedoras restantes tenían poco o ningún contacto, porque la familia de origen había dejado de contactar o solo visitaba a la persona menor en raras ocasiones. Por tanto, según la autoría, la comprensión y la aceptación por parte de la familia de origen del acogimiento de su hijo o hija es un elemento clave para desarrollar una relación positiva. En el estudio de Hedin (2015), las familias de origen y de acogida relataron que conocerse antes del acogimiento propiciaba una buena relación, al permitir que se desarrollaran actitudes y expectativas positivas recíprocas y facilitar la confianza, así como una mejor cooperación en los pequeños y grandes acontecimientos de la vida cotidiana de la persona menor.

En cuanto a las competencias conductuales y socioemocionales, Collings y Wright (2022) constataron que las díadas de madre biológica y madre de acogida que mostraban más competencia emocional (p. ej., empatía e inteligencia emocional, cuidado y atención), habilidades relacionales (p. ej., modelar el respeto y la resolución de conflictos), creencias positivas sobre el contacto (p. ej., ejercer la parentalidad y la supervisión por parte de la entidad) y comprensión de las cuestiones de poder (p. ej., resolver la ambigüedad legal, resolver la ambigüedad identitaria y abordar las cuestiones de límites) referían mejores relaciones. En cambio, una cuarta parte de las familias de acogida del estudio de Wilson et al. (2000) refería relaciones difíciles con las familias de origen como consecuencia de conductas agresivas o violentas por parte de estas (como amenazas o falsas denuncias contra la familia de acogida). Este tipo de relación deficiente solía provocar conductas disruptivas en la persona menor, lo que hacía el acogimiento más difícil o incluso imposible de mantener.

En cuanto al uso y la frecuencia de diversas formas de comunicación, Sliedrecht et al. (2022) constataron que se valoraba la comunicación regular entre ambas partes mediante llamadas telefónicas, mensajes de texto o imágenes. Esto permitía a las familias de origen y de acogida compartir noticias y responsabilidades relacionadas con la persona menor.

Expectativas de rol

En cuatro estudios, la interpretación que las familias de origen y de acogida hacían de lo que se esperaba (y de lo que no se esperaba) de ellas respecto de la persona menor acogida (es decir, el rol que cada parte desempeñaría en su vida y sus responsabilidades individuales) apareció como un factor importante en la configuración y el mantenimiento de su relación (Höjer, 2009; Pinto & Luke, 2022; Salem & Wilde, 2022; Weitz & Karlsson, 2021). En un estudio realizado por Höjer (2009), la mayoría de las madres y los padres biológicos admitía sentirse inferior a la familia de acogida en sus competencias parentales, tras no haber podido proporcionar a su hijo o hija los cuidados adecuados, lo que había dado lugar al acogimiento. Estos sentimientos generaban, a su vez, un patrón asimétrico en la relación entre ambas familias, ya que cuanto más se esforzaba la familia de origen por mejorar sus condiciones de vida y sus competencias parentales, peor se volvía su relación con la familia de acogida. Percibía que la familia de acogida esperaba que siguiera en el rol inferior, como mala madre o mal padre, o al menos menos informada o capaz que ella. Esta jerarquía parecía aportar cierta estabilidad a sus interacciones, pero era incompatible con la mejora de las competencias de la familia de origen y con el inicio del proceso de reunificación. Por ello, estas familias de origen subrayaban la necesidad de que las familias de acogida estuvieran bien informadas sobre sus tareas de acogimiento (lo que deben hacer y lo que no), así como de que interactuaran de forma positiva y cooperaran con las familias de origen. Añadían algunos requisitos previos para una buena cooperación en el desempeño de estas tareas, como la apertura, la claridad, el respeto y la buena voluntad.

Al comparar los resultados de muestras de dos países, Inglaterra y Portugal, y teniendo en cuenta sus diferencias culturales, históricas y legislativas, Pinto y Luke (2022) constataron que algunas familias de acogida portuguesas de su estudio actuaban como si la persona menor fuera propia y ponían un fuerte acento en el rol parental. Asimismo, estas familias tendían a desatender el rol de la familia de origen e incluso a cuestionar las decisiones de los servicios sociales y del tribunal sobre el contacto, lo que generaba tensiones con las familias de origen. En cambio, la autoría constató que las familias de acogida inglesas desempeñaban por lo general un rol más amplio y estructurado, que combinaba la crianza con otras tareas necesarias para el éxito de la medida temporal. Por ello, tendían a ver a las familias de origen como una fuente de apoyo.

Salem y Wilde (2022) identificaron tres factores principales que pueden configurar la manera en que las familias de origen ven y asumen su nuevo rol una vez que la persona menor pasa a acogimiento familiar: el acogimiento repentino, el proceso de acogimiento y el hecho de sentirse madre o padre. Las familias de origen que participaron en su estudio revelaron una nueva comprensión de su rol parental a partir del momento en que se produjo un cambio significativo en su vida familiar, así como en sus rutinas y responsabilidades cotidianas. Encontrar otra forma de ejercer la parentalidad (sin dejar de tener una presencia positiva y proactiva en la vida de sus hijos e hijas) era crucial para que las familias de origen pudieran establecer buenas relaciones con las familias de acogida.

Centrándose en la tensión ligada a la competitividad entre familias de origen y de acogida, Weitz y Karlsson (2021) identificaron tres grandes narrativas en su muestra de 16 madres y padres biológicos, según las cuales la madre biológica se percibía como una madre (a) irreemplazable, (b) incomprendida o (c) distante, y percibía a la madre de acogida simplemente como una profesional que realiza un trabajo. La autoría afirmaba que este tipo de discurso moral sobre la maternidad era un intento de las familias de origen de dar sentido al acogimiento y a la parentalidad compartida, aunque parecía limitar su cooperación.

Percepción del apoyo profesional

Cinco estudios examinaron la percepción que las familias de origen y/o de acogida tenían de la disponibilidad de los servicios sociales para orientarlas y acompañarlas durante la experiencia del acogimiento. La percepción de la presencia o ausencia de orientación y validación parecía influir en la manera en que las familias valoraban la importancia de su relación, en su conducta dentro de esas interacciones e incluso en el éxito o el fracaso de la relación (Broady et al., 2010; Fuentes et al., 2019; Gilligan, 1996; Sanchirico & Jablonka, 2000; Spielfogel & Leathers, 2022).

Broady et al. (2010) identificaron cinco dominios de la experiencia de las familias de acogida (familia de origen, motivación, influencias de la entidad, impactos en las relaciones y apego) que ponían de manifiesto dificultades con los procedimientos de formación y la ausencia de apoyo continuado de los servicios sociales. Se observó que estas dificultades influían en la relación entre familias de origen y de acogida y, a la vez, se veían influidas por ella, y se consideraban determinantes tanto en la decisión de las familias de acogida de seguir acogiendo en el futuro como en la calidad del cuidado que proporcionaban.

En el estudio de Fuentes et al. (2019), las personas participantes identificaron una serie de dificultades entre familias de origen y familias de acogida, que percibían como resultado de una formación en competencias y un apoyo insuficientes por parte de profesionales del trabajo social. Estas dificultades incluían desconfianza, miedo, conflictos de lealtad, mala comunicación, ansiedad, falta de seguridad ante algunas conductas de las familias de origen, visiones negativas recíprocas, ausencia de información, quejas, falsas expectativas y malestar en la infancia acogida.

Aunque la mayoría de las familias de acogida del estudio de Gilligan (1996) consideraba que el personal de trabajo social las había preparado bien para el acogimiento, un número significativo cuestionaba la importancia del contacto con las familias de origen, lo que revelaba la necesidad de sensibilizar sobre el valor de las familias de origen y de ofrecer formación para facilitar mejores relaciones y la gestión de las conductas. Sanchirico y Jablonka (2000) constataron que la formación y el apoyo proporcionados a las familias de acogida estaban directamente relacionados con su relación con las familias de origen. Más concretamente, las familias de acogida que habían recibido formación y apoyo realizaban más actividades vinculadas o no a las visitas (p. ej., organizar visitas, fomentar las llamadas telefónicas e implicar a la familia de origen en celebraciones y en la toma de decisiones). Las familias de acogida que solo habían recibido formación o solo apoyo realizaban menos actividades, mientras que las que no habían recibido ni formación ni apoyo eran las que menos actividades realizaban.

En el estudio de Spielfogel y Leathers (2022), el personal técnico de referencia del caso solía dejar en manos de las familias de acogida la decisión de comunicarse o no con las familias de origen, y de cómo hacerlo. Esto significaba que las familias de acogida no contaban con ninguna gestión de expectativas ni con pautas para colaborar con las familias de origen. Ninguna de las dos familias estaba debidamente preparada para relacionarse de manera positiva y bien ajustada, lo que tuvo resultados diversos: algunas familias colaboraban, otras se negaban a colaborar y otras estaban en conflicto. El resultado dependía de la iniciativa, la disposición, la experiencia y la actitud de las familias de origen y de acogida.

Discusión

El objetivo de este estudio era presentar una revisión sistemática de la literatura empírica sobre las relaciones entre familias de origen y familias de acogida. Se identificaron y resumieron en total 22 artículos en cuanto a su muestra, su contexto y sus principales resultados, lo que nos permitió identificar cuatro grandes dominios que parecen configurar estas interacciones. Hasta donde sabemos, se trata de la primera revisión sistemática de la literatura sobre los factores que contribuyen al establecimiento y al mantenimiento de esta relación. Los resultados sugieren que las relaciones entre familias de origen y de acogida están configuradas por las intenciones y los esfuerzos de cooperación de cada parte, la calidad del contacto y de la comunicación, los roles esperados e inesperados que desempeña cada parte y la percepción que las familias tienen del apoyo profesional.

En cuanto a las intenciones y los esfuerzos de cooperación de las familias de origen y de acogida, siete artículos (es decir, Basiaga et al., 2018; Bengtsson & Karmsteen, 2020; Corser & Furnell, 1992; Erera, 1997; Järvinen & Luckow, 2020; Jones et al., 2016; Riggs, 2014) constataron que el inicio de las relaciones depende de la disposición de ambas familias a hablar, a visitarse y a ayudarse mutuamente. Tres de estas publicaciones señalaban la ambigüedad a la hora de determinar qué es lo mejor para la persona menor, es decir, las actitudes, acciones y resultados que la ayudarían a tener un desarrollo sano y seguro. Dada esta subjetividad, basada en la realidad de cada familia, las opiniones y actitudes de las familias de origen y de acogida hacia sí mismas o hacia la otra parte pueden ser a veces contradictorias. Estos resultados sugieren que, cuando ambas familias discrepan sobre esta cuestión, resulta más difícil lograr la cooperación y, en consecuencia, una buena relación. Otros tres estudios revisados subrayaban cómo las familias de origen y de acogida evalúan las características personales de la otra parte en términos de competencias parentales e historia de vida. Aunque el contacto entre las partes sea a veces una exigencia legal, cuando existen creencias negativas sobre la competencia personal, las competencias parentales y la experiencia vital general de la otra parte, las intenciones y los esfuerzos suelen ser escasos o incluso inexistentes. Un artículo se centraba en las diferencias de respuesta según los motivos de la separación de la persona menor (maltrato físico, negligencia o abuso sexual).

Estos estudios sugieren que las familias de acogida tienden a formarse juicios críticos cuando tienen acceso a la historia de la persona menor y de su familia de origen. Estos juicios se basan en su propia percepción de lo vivido por la persona menor. Cuanto más grave consideran la situación, menores son sus intenciones y sus esfuerzos de cooperar con la familia de origen. Esta cuestión de las intenciones y los esfuerzos podría plantearse desde muy pronto en los sistemas de acogimiento familiar, ya que, según Skivenes (2010), los servicios legales de protección de la infancia han sido objeto de frecuentes críticas por sus decisiones a menudo arbitrarias y subjetivas. Además, esto concuerda con los resultados del estudio cualitativo de Ankersmit (2016) sobre las buenas colaboraciones entre familias de origen y de acogida. En concreto, es importante desarrollar la confianza y la aceptación del sistema de acogimiento familiar y de cada persona implicada en él y de sus capacidades, así como que las familias de origen y de acogida tengan un conocimiento suficiente la una de la otra y se pongan de acuerdo sobre el plan para la persona menor acogida.

En cuanto a la calidad del contacto y de la comunicación, seis artículos (Berrick & Skivenes, 2012; Chateauneuf et al., 2018; Collings & Wright, 2022; Hedin, 2015; Sliedrecht et al., 2022; Wilson et al., 2000) indicaban que las relaciones entre familias de origen y de acogida pueden oscilar entre lo negativo y lo positivo, en función de la existencia y las particularidades de sus interacciones. Estas interacciones se ven afectadas por los conocimientos, la actitud, el grado de estabilidad emocional y el grado de comprensión y aceptación de la situación de cada parte. Un mejor contacto y una mejor comunicación parecen estar relacionados con una mayor inteligencia emocional, la confianza en sí y en los demás, las habilidades sociales, la amabilidad, el respeto, la empatía y un uso coherente y reflexivo de las tecnologías de la comunicación. Así pues, una implicación es que las familias de origen y de acogida se beneficiarían de una formación en habilidades socioconductuales. Esto es coherente con una conclusión que Saarnik (2021) extrajo de su revisión sistemática de la literatura: las familias de acogida necesitan estar bien preparadas en materia de comunicación y de competencias conductuales para sus interacciones tanto con la persona menor como con la familia de origen. Además, concuerda con el resultado de Noordegraaf y Nijnatten (2022) según el cual la comunicación regular, por ejemplo mediante mensajería instantánea, es importante porque puede ayudar a ambas familias a acompasar el diálogo, intercambiar información y, en última instancia, construir y mantener una relación de cooperación.

Cuatro artículos abordaban los roles esperados e inesperados que desempeñan las familias de origen y de acogida (Höjer, 2009; Pinto & Luke, 2022; Salem & Wilde, 2022; Weitz & Karlsson, 2021). Estos estudios mostraban que definir el contenido de la relación, es decir, dejar claro a ambas familias lo que deben hacer y lo que no durante el acogimiento, es esencial para el mantenimiento y el éxito de su relación. Esto nos reveló que las relaciones satisfactorias parecen asociarse a que ambas partes sepan exactamente cómo respetar y desempeñar correctamente su rol. En consecuencia, tanto las familias de origen como las de acogida deberían estar bien informadas sobre su rol, sobre lo que se espera y lo que no se espera de ellas. También deberían comprender, respetar y apoyar el rol de la otra parte para atenuar los desequilibrios de poder subyacentes que socavan la parentalidad compartida, como señalan Cannaert y Wilde (2024). Esta necesidad de clarificar los roles también fue señalada por Blythe et al. (2014) en su revisión integradora sobre la experiencia de las familias de acogida. La autoría constató que las familias de acogida tenían perspectivas diversas sobre su rol, lo que parecía dar lugar a una variedad de dificultades emocionales y conductuales. Por tanto, los servicios sociales deberían ofrecer formación en comunicación y cooperación tanto a las familias de origen como a las de acogida, fomentando desde el inicio del acogimiento un verdadero sentido de coparentalidad.

Por último, cinco artículos (Broady et al., 2010; Fuentes et al., 2019; Gilligan, 1996; Sanchirico & Jablonka, 2000; Spielfogel & Leathers, 2022) indicaban que la formación y el apoyo que las familias de origen y de acogida perciben haber recibido de los servicios sociales pueden influir en su reconocimiento de la importancia de su relación. Por ejemplo, cuando las familias de origen y de acogida perciben un apoyo escaso o nulo de los servicios sociales, tienden a comportarse e interactuar a su manera, sin conocer o sin seguir las pautas adecuadas, lo que a menudo da lugar a relaciones deficientes entre ellas. Cuanto mejores son la formación y el apoyo que estas familias perciben haber recibido, más conscientes son de los efectos positivos de relacionarse entre sí. En consecuencia, realizan más actividades conjuntas. Estos resultados son coherentes con los de un estudio cualitativo realizado por Healy et al. (2023), que mostró que las relaciones entre familias de origen y de acogida tendían a ser deficientes o inexistentes, lo que parecía deberse a la falta de formación y de apoyo. Como señala un estudio cualitativo realizado por Nesmith et al. (2017), el apoyo del personal de trabajo social tiene la capacidad de aumentar y mejorar las interacciones entre familias de origen y de acogida durante las visitas. Del mismo modo, Gouveia et al. (2021) indicaban que el personal de trabajo social debería estar disponible para apoyar la relación entre las familias y resolver cualquier malentendido o conflicto que surja en cualquier fase del proceso de acogimiento. También debería dejar claro que, aunque el acogimiento familiar haya sido ordenado legalmente, nadie está en contra de nadie y que todas las personas implicadas, incluidas sus opiniones y sentimientos, son igual de importantes y deben ser tenidas en cuenta.

Limitaciones y líneas futuras

Este estudio ha puesto de relieve resultados pertinentes procedentes de diversos estudios. No obstante, debemos considerar varias limitaciones, en particular en lo que respecta al número de estudios existentes sobre las relaciones entre familias de origen y familias de acogida, así como a la metodología, la distribución geográfica, las muestras y el objetivo o el contenido de estos estudios.

Solo 22 estudios cumplían los criterios de inclusión y exclusión. La mayoría eran cualitativos (n = 16) y se habían realizado en países europeos (n = 13), y un número significativo (n = 10) contaba únicamente con familias de acogida como participantes. Además, los estudios revisados carecían a menudo de información descriptiva y sociodemográfica sobre sus muestras. Los estudios que aportaban información clara sobre el número de madres, padres y parejas mostraban una tendencia a contar con más participantes mujeres (n = 374) que hombres (n = 241). A lo largo de nuestro proceso de búsqueda y cribado, constatamos que la investigación sobre este tema es limitada y que el foco principal de los estudios sobre la relación entre familias de origen y de acogida suele ser la salud física y mental de la persona menor. Ninguno de los estudios incluidos, por ejemplo, comparaba las percepciones que ambas partes de un mismo caso de acogimiento tenían de las particularidades de su relación en lo relativo a su establecimiento y su mantenimiento. Tampoco encontramos ninguna investigación centrada en el impacto, la calidad o la importancia de la relación entre familias de origen y de acogida sobre el bienestar de esas mismas familias (o a la inversa).

Esto coincide con la limitación señalada por Blythe et al. (2014): pese a la influencia de las familias de acogida en la evolución de la infancia acogida, hay pocas investigaciones sobre su experiencia y sobre los efectos que tiene en ellas el hecho de acoger. Para Miller et al. (2019), los factores de estrés de las familias de acogida, en concreto los relacionales/sociales y los relacionados con la persona menor acogida, las finanzas y el sistema de protección de la infancia, son cruciales para su autocuidado y, en consecuencia, para sus actitudes y conductas hacia las demás partes (p. ej., las familias de origen). Hasta donde sabemos, y según nuestra búsqueda, no se han realizado investigaciones similares con familias de origen. No encontramos información detallada sobre, por ejemplo, la frecuencia, el contexto y el contenido de las relaciones entre familias de origen y de acogida que nos permitiera comprender mejor este fenómeno.

En consecuencia, la investigación futura debería incluir más estudios cuantitativos, cualitativos o de métodos mixtos, así como estudios con familias de origen y con las familias de origen y de acogida de un mismo niño o niña. Estos estudios nos permitirían saber más sobre la percepción que las familias de origen y de acogida tienen de su relación mutua. Para profundizar, en particular en la calidad de estas relaciones, sería útil desarrollar o adaptar medidas de coparentalidad pertinentes para el contexto del acogimiento familiar (p. ej., la Family Functioning Style Scale [FFSS], desarrollada por Dunst et al., 1988; la Coparenting Relationship Scale [CRS], desarrollada por Feinberg et al., 2012; el Coparenting Questionnaire [CQ], desarrollado por Margolin et al., 2001).

Además, sería útil analizar el impacto de la frecuencia, el contexto y el contenido en la percepción que las familias de origen y de acogida tienen del carácter positivo o negativo de su relación. El número de veces que se comunican, el lugar o los lugares donde se encuentran y lo que comparten influyen en su opinión sobre el tipo de relación que mantienen. Todos estos factores pueden desempeñar un papel clave en la mejora progresiva de los servicios psicosociales prestados a estas familias, contribuyendo así a su bienestar y su satisfacción. Asimismo, proponemos investigar, desarrollar o adaptar y difundir programas de intervención y de formación (p. ej., The Connections Project, desarrollado por Gerring et al., 2008; Incredible Years, adaptado al acogimiento familiar por Linares et al. 2006a, b). Esto podría ayudar a paliar la escasez de investigación sobre la formación de las familias de acogida, puesta de manifiesto por Kaasbøll et al. (2019) en su revisión sistemática de la literatura.

Además, esta revisión sistemática presenta limitaciones derivadas de nuestras decisiones metodológicas. En primer lugar, se excluyeron los estudios centrados específicamente en el acogimiento en familia extensa; sin embargo, dado que el parentesco implica una relación previa entre la familia de origen y la de acogida, podría ser importante explorar estas relaciones. En segundo lugar, cabe señalar el número limitado de bases de datos utilizadas, la consideración exclusiva de artículos de revistas con revisión por pares y la ausencia de búsqueda manual de artículos que podrían haber surgido de la investigación primaria. En tercer lugar, los criterios de inclusión admitían tres idiomas posibles (inglés, portugués y español), pero los términos de búsqueda solo estaban en inglés. En cuarto lugar, existe un riesgo de sesgo asociado a la interpretación subjetiva de los criterios de inclusión y exclusión, que minimizamos mediante la codificación por pares. Reconocemos la posibilidad de no haber encontrado todos los estudios pertinentes sobre este tema. Reconocemos también que registrar el protocolo de la revisión sistemática (p. ej., en PROSPERO) habría reforzado el rigor metodológico del estudio. Por último, utilizamos la síntesis temática en este campo heterogéneo y subjetivo. Aunque se trata de un método adecuado dado el objetivo de esta revisión sistemática y las características de los artículos, reconocemos que los temas pueden no ser del todo independientes y estar interrelacionados. Para superar estas limitaciones, las futuras revisiones sistemáticas deberían ampliar la búsqueda a otras bases de datos, como PsychINFO, utilizar combinaciones de términos en idiomas distintos del inglés en la búsqueda inicial y ajustar los criterios de inclusión y exclusión. Estas decisiones pueden contribuir a un enfoque más inclusivo y evitar que se pasen por alto estudios potencialmente pertinentes.

Conclusión

Esta revisión sistemática de la literatura ha aportado datos importantes sobre varios factores que influyen en las relaciones entre familias de origen y familias de acogida. Los principales temas que surgieron fueron las intenciones y los esfuerzos de cooperación de ambas familias, la calidad del contacto y de la comunicación, las expectativas de rol y la percepción del apoyo profesional. La revisión también ha puesto de relieve algunas limitaciones de la investigación. Para abordarlas, son necesarios más estudios cuantitativos y de métodos mixtos que permitan superar la subjetividad presente en la exposición de los resultados de la mayoría de los estudios revisados. Asimismo, se requieren más estudios cualitativos para ampliar nuestro conocimiento de la percepción que las familias de origen y de acogida (idealmente de un mismo niño o niña) tienen de la importancia y del funcionamiento concreto de su relación. Los resultados de este estudio tienen implicaciones significativas para los servicios de bienestar infantil y familiar, el personal sanitario y las instancias decisorias, ya que ofrecen un marco para futuras investigaciones e intervenciones que puede conducir a mejorar el bienestar psicosocial de todas las partes implicadas en el acogimiento familiar.

Complexe Systémique: puntos clave

Esta revisión tiene el mérito de mirar un vínculo que los servicios suelen tratar como secundario: el que une, u opone, a las dos familias de un mismo niño o niña. Desde una perspectiva clínica sistémica, se trata de un triángulo, a veces de un sistema más amplio, en el que están en juego lealtades, rivalidades y necesidad de reconocimiento. Los resultados hablan con claridad: cuanto más progresa la familia de origen, más tensa puede volverse la relación si cada parte permanece encerrada en un lugar jerárquico; a la inversa, conocerse antes del acogimiento, aclarar quién hace qué y contar con el apoyo de los servicios abre el camino a una verdadera coparentalidad. La clínica gana pensando esta relación desde el principio y ayudando a la persona menor a no tener que elegir entre quienes la crían. El alcance sigue siendo limitado: 22 estudios heterogéneos, dos bases de datos, pocas investigaciones que crucen la mirada de las dos familias de un mismo niño o niña y casi ninguna voz infantil. Para leer junto con el artículo sobre el acogimiento en medio familiar y el artículo sobre el contacto con la familia de origen.

Notas del original

Financiación. Financiación de acceso abierto proporcionada por FCT|FCCN (b-on). La primera autora recibió una beca de doctorado denominada “Bolsa de Incentivo a Doutoramento UBI-Santander Totta 2021”, que financió este trabajo.

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Traducción no oficial de Understanding the Relationship Between Birth and Foster Parents: A Systematic Review, de Jéssica S. Spínola, Ana I. Cunha y Marta P. Alves, Journal of Child and Family Studies, vol. 35, n.o 6 (2026), doi: 10.1007/s10826-026-03305-1, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tabla presentada en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «Understanding the Relationship Between Birth and Foster Parents: A Systematic Review», publicado en Journal of Child and Family Studies (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de las autoras se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Spínola, J. S., Cunha, A. I., et Alves, M. P. (2026). Understanding the Relationship Between Birth and Foster Parents: A Systematic Review. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/understanding-the-relationship-between-birth-and-foster-parents-a-systematic-review (Obra original publicada en 2026 en Journal of Child and Family Studies, 35(6), 1364-1376 (2026); republicada en 2026 por Journal of Child and Family Studies, https://link.springer.com/article/10.1007/s10826-026-03305-1)

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