Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Integrative Psychological and Behavioral Science · Práctica sistémica

Crisis de replicación en psicología, cibernética de segundo orden y causalidad transaccional: de la psicología experimental a la práctica psicológica aplicada

¿Y si la crisis de replicación en psicología no fuera ante todo una cuestión de métodos defectuosos, sino de epistemología? Desde Atenas, Alexios Brailas relee el debate a la luz de la cibernética de segundo orden de Heinz von Foerster: si quien observa forma parte del sistema observado, la replicación exacta se vuelve imposible por principio. A partir de la controversia sobre las «posturas de poder», el artículo defiende una «superposición epistemológica» y devuelve la responsabilidad a la práctica: actuar de manera que aumente el número de opciones.

Autoría Alexios Brailas (Departamento de Psicología, Universidad Panteion, Atenas; Athenian Institute of Anthropos, Atenas)Primera publicación Integrative Psychological and Behavioral Science, 8 de enero de 2025Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Replication Crisis in Psychology, Second-Order Cybernetics, and Transactional Causality: from Experimental Psychology to Applied Psychological Practice, de Alexios Brailas, publicado en Integrative Psychological and Behavioral Science (Springer) (2025), doi: 10.1007/s12124-024-09867-3, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La nota a pie de página y las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas del original. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

No tenemos que temer las diferencias epistemológicas; al contrario, necesitamos aprender de ellas.

Alexios Brailas

Resumen

Este artículo se propone reconceptualizar la crisis de replicación no solo como un problema de métodos defectuosos, de falta de rigor científico o de conductas cuestionables en la investigación, sino como una cuestión fundamentalmente epistemológica y filosófica. Si bien son necesarias mejores metodologías y prácticas científicas, estas deben considerarse a la luz de las epistemologías subyacentes. Con este fin, se propone como instrumental un nuevo paradigma para la investigación y la práctica psicológicas, basado en la cibernética de segundo orden y en la causalidad transaccional. La cibernética de segundo orden, tal como la introdujo Heinz von Foerster, cuestiona las metodologías científicas tradicionales, que presuponen una separación estricta entre quien observa y lo observado. La idea central es que quien observa, por el propio acto de observar, pasa inevitablemente a formar parte del sistema que estudia, lo que conduce a pasar de una causalidad lineal a una causalidad transaccional. Este cambio epistemológico tiene profundas implicaciones para la práctica de la investigación y para la responsabilidad de la persona profesional de la psicología. El imperativo ético de Foerster –actúa siempre de manera que aumente el número de opciones–, combinado con el imperativo estético –si deseas ver, aprende a actuar–, ilumina un paisaje metodológico alternativo para la práctica clínica. La crisis de replicación en psicología se examina a la luz de estos cambios teóricos, lo que permite una nueva visión constructiva que integra la investigación básica con la práctica psicológica aplicada. La cibernética de segundo orden fomenta un enfoque participativo de la investigación y subraya el papel catalizador de la persona profesional que observa. El artículo concluye abogando por una superposición epistemológica, en la que quienes ejercen la psicología transitan entre múltiples perspectivas para reforzar la integridad y la aplicabilidad de sus hallazgos en el mundo real.

Introducción

En este artículo me propongo ofrecer una perspectiva alternativa sobre la cuestión de la reproducibilidad en la investigación psicológica (Open Science Collaboration, 2015) a través de la lente de la cibernética de segundo orden y de la causalidad transaccional (Von Foerster, 2003). Comienzo con una breve introducción a la crisis de replicación en psicología, incluidos sus supuestos subyacentes, para situar el contexto. A continuación, presento la cibernética de segundo orden y la causalidad transaccional como marco epistemológico. Discuto también las implicaciones de este marco para afrontar el reto de la reproducibilidad. Por último, analizo un estudio controvertido que se desarrolló en paralelo a la crisis de replicación en psicología. Apoyándome en la cibernética de segundo orden, presento y exploro una perspectiva epistemológica alternativa sobre este caso y discuto sus implicaciones para la investigación y la práctica psicológicas.

El propósito de este artículo no es discutir la crisis de replicación ni cómo abordarla mediante modificaciones y reformas metodológicas dentro del paradigma de investigación positivista, algo que la literatura existente ya trata ampliamente (Munafò et al., 2017). Mi objetivo es, en cambio, explorar la crisis de replicación desde otra perspectiva epistemológica: ¿y si quien investiga y observa no pudiera, por principio, desligarse del sistema que observa o estudia? Este cambio epistemológico tiene implicaciones importantes para la práctica psicológica, tanto en contextos sociales como clínicos, ya que permite a las personas participantes en las intervenciones hacer realidad futuros alternativos y más generadores de acción para sí mismas y para sus comunidades.

El marco metodológico de este estudio se basa en la cibernética de segundo orden y, en particular, en los imperativos ético y estético tal como los formuló Von Foerster (2003). Aplicando estos dos principios a la hipótesis de la «postura de poder» (Carney et al., 2010), una teoría basada en un estudio que numerosos especialistas no han logrado replicar (Ranehill et al., 2015), muestro cómo incluso un estudio controvertido puede servir de herramienta valiosa para la persona profesional de la psicología bien informada que trabaja en contextos naturales del mundo real.

Dado que quien observa siempre está incluido en el sistema dentro del campo de observación y no puede escapar de él, surge una pregunta crucial: ¿de qué maneras podemos incorporar esta perspectiva a nuestros métodos de investigación de forma constructiva? Con este fin, el artículo concluye discutiendo la importancia del eclecticismo metodológico, de la conciencia y la alfabetización epistemológicas, de la flexibilidad en la investigación y de la diversidad metodológica como vías para enriquecer y hacer avanzar la práctica de la investigación psicológica.

La crisis de replicación en psicología

En 2005, John Ioannidis, en su artículo de referencia titulado Why Most Published Research Findings Are False, examinó críticamente la fiabilidad de la investigación científica, centrándose en el campo de la biomedicina. Del mismo modo, se intentó replicar 100 estudios experimentales y correlacionales para evaluar la reproducibilidad de los hallazgos de la investigación en psicología. Solo alrededor del 36% de los estudios replicados produjo resultados estadísticamente significativos similares a los originales, con tamaños del efecto que, de media, eran la mitad de grandes (Open Science Collaboration, 2015).

Ioannidis (2005) sostuvo que una proporción significativa de los hallazgos publicados no se replicaba debido a una combinación de factores metodológicos y de prácticas académicas muy extendidas –como la dependencia excesiva de los valores p y el sesgo de replicación–. Y hoy existe un conjunto de publicaciones en constante crecimiento que discute el fenómeno de la flexibilidad oculta, como el p-hacking, en el que quienes investigan manipulan de hecho los datos hasta obtener resultados significativos, por ejemplo, un valor p justo por debajo del umbral convencional de 0.05 (Chambers, 2017; Ioannidis, 2005).

Esta manipulación suele implicar análisis múltiples no comunicados, diseños de investigación con baja potencia estadística o el ajuste de parámetros del estudio, como excluir selectivamente valores atípicos, elegir covariables concretas o detener la recogida de datos en el momento oportuno para lograr el resultado deseado (Chambers, 2017; Head et al., 2015; Ioannidis, 2005; Munafò et al., 2017; Simmons et al., 2011; Wicherts et al., 2016). Aunque estas prácticas no sean abiertamente fraudulentas y a menudo se den con buenas intenciones o por desconocimiento, generan pese a todo una literatura científica distorsionada, llena de hallazgos poco fiables (Chambers, 2017).

Numerosos especialistas señalan que los problemas de reproducibilidad suelen ser sistémicos y estar arraigados culturalmente en las presiones que sufren quienes investigan para publicar en revistas prestigiosas, obtener financiación y progresar en su carrera: el famoso dogma de «publicar o perecer» (Chambers, 2017; Munafò et al., 2017). Se considera que reformas como el prerregistro, los datos abiertos y las iniciativas de transparencia mejoran la reproducibilidad y la credibilidad de la ciencia psicológica (Chambers, 2017; Munafò et al., 2017; Simmons et al., 2011). Sin embargo, la crisis de replicación está profundamente arraigada en cuestiones tanto metodológicas como epistemológicas relativas a la naturaleza de la indagación científica (Earp & Trafimow, 2015; Park, 2020), que merecen más discusión y una consideración cuidadosa.

Los supuestos epistemológicos y metodológicos implícitos

La reproducibilidad se considera un principio fundacional de la metodología científica en ciencias clásicas como la física o la química, donde los experimentos deben poder repetirse en las mismas condiciones y dar resultados idénticos una y otra vez, con independencia de quien experimente (Atmanspacher & Jahn, 2003). Este paradigma de investigación positivista se volvió dominante en la psicología y en muchas otras disciplinas sociales durante el siglo XX, en un intento de distanciarse de la filosofía y de adquirir el estatus y el prestigio de las ciencias clásicas (Dafermos, 2014, 2021). En psicología, la noción de reproducibilidad descansa en la hipótesis de que los fenómenos psicológicos son generalizables a distintos contextos y momentos. Así, el fracaso de una replicación suele interpretarse como un problema de los hallazgos originales y no como el resultado de diferencias contextuales.

Sin embargo, debido a la complejidad del comportamiento humano y a las numerosas variables que pueden influir en los resultados experimentales, a menudo resulta difícil en la práctica determinar si el fracaso de una replicación se debe a diferencias metodológicas, al azar o a factores no reconocidos y no tenidos en cuenta (Earp & Trafimow, 2015). Flis (2019) critica la respuesta reduccionista a la crisis de replicación en psicología, que reduce el problema a un conjunto de defectos psicológicos de investigadoras e investigadores individuales y pasa por alto la complejidad de cómo la ciencia, en cuanto sistema cultural, produce y legitima el conocimiento. Los experimentos y sus replicaciones están moldeados por supuestos conceptuales y materiales que, en muchos casos, hacen imposible una replicación exacta (Feest, 2019). Las diferencias entre las poblaciones de las muestras, los contextos culturales y pequeñas variaciones metodológicas pueden afectar significativamente a la capacidad de replicar los hallazgos. La reproducibilidad podría ser inalcanzable cuando las personas participantes son conscientes de la repetición de los experimentos (algo a menudo inevitable, puesto que están inmersas en un paisaje cultural en cambio constante), lo que altera las propias condiciones al crear un efecto bucle: «Una comprensión causal, si la conocen quienes son comprendidos, puede cambiar su carácter, puede cambiar el tipo de personas que son. Eso puede llevar a un cambio en la propia comprensión causal» (Hacking, 1996, p. 351). Estas dificultades son especialmente problemáticas en psicología y en las ciencias del comportamiento, donde la naturaleza subjetiva y cambiante de las personas participantes complica aún más la reproducibilidad de los experimentos (Atmanspacher & Jahn, 2003). Por tanto, aunque la replicación sea esencial en el paradigma de investigación positivista (sobre todo en los estudios cuantitativos), debe abordarse con una conciencia epistémica de las limitaciones y complejidades inherentes a la investigación psicológica. Teo (2020) critica el enfoque «hipercientífico» de la psicología, en el que la disciplina infla artificialmente su rigor metodológico para disimular su falta de fundamento como ciencia natural. En este artículo, defiendo un cambio epistemológico para abordar la cuestión de los fracasos de replicación de una manera nueva, más enactiva y habilitadora.

Quienes observan como partes del sistema que observan: causalidad transaccional y cibernética de segundo orden

La cibernética surgió como campo transdisciplinar en la década de 1940, centrada en el estudio de la comunicación y el control tanto en los sistemas vivos como en las máquinas (Scott, 2004). El término lo acuñó Norbert Wiener, inspirándose en la palabra griega Κυβερνήτης (Wiener, 1948/2019). Las Conferencias Macy sobre cibernética, celebradas entre 1946 y 1953, desempeñaron un papel decisivo en la configuración del campo (Umpleby, 2016). La cibernética pone un énfasis particular en el concepto de bucle de retroalimentación: todo resultado retroactúa sobre su causa. Por consiguiente, todo proceso debe entenderse como cíclico. Esta idea puede parecer bastante simple, pero sus implicaciones son enormes, sobre todo en combinación con el concepto de sistema. Un sistema puede definirse, en sentido amplio, como un conjunto de partes interdependientes e interrelacionadas con propiedades emergentes distintas de las de sus componentes individuales (Kauffman, 1996). Como resultado, se puso en cuestión la forma lineal tradicional de interpretar los fenómenos.

La teoría cibernética tradicional, hoy denominada cibernética de primer orden, se centra principalmente en los sistemas observados, es decir, en cómo los sistemas funcionan, mantienen su estabilidad y alcanzan sus objetivos mediante mecanismos y bucles de retroalimentación, tal como los percibe una persona observadora independiente. Heinz von Foerster fue una figura clave en el desarrollo de la cibernética de segundo orden, que definió brevemente como la cibernética de la cibernética (Scott, 2004; Von Foerster, 2003). La cibernética de segundo orden introdujo el concepto de circularidad de la observación, en el que quien observa ya no está desligado ni aislado del sistema, sino que se considera un actor que participa en el bucle. Esta inclusión de quien observa altera de raíz la naturaleza de la observación y la convierte en un proceso autorreferencial. Quien observa retroactúa sobre el sistema y el sistema, a su vez, retroactúa sobre quien observa, creando una especie de causalidad transaccional. Dicho de otro modo, la cibernética de segundo orden nos exige considerar cómo nuestras observaciones y acciones influyen en los propios sistemas que estudiamos. Este cambio tiene profundas implicaciones para la metodología científica, más allá de los ámbitos de la cibernética y de la ciencia de sistemas (Umpleby, 2016).

Con la cibernética de segundo orden, Von Foerster cuestionó la metodología científica tradicional, que exigía separar a quien observa de lo observado para garantizar la objetividad. Sostuvo que este principio no solo es erróneo, sino también imposible de cumplir, pues ignora la influencia transaccional inherente de quien observa sobre el sistema observado (Von Foerster, 2003). La negación de esta influencia, sugería, tiene su raíz en el miedo a las paradojas inevitables que surgen cuando se reconoce a quien observa como parte activa del sistema que observa:

Lo que hoy nos parece lo más natural de ver y de pensar no solo era entonces difícil de ver, sino que ni siquiera estaba permitido pensarlo. ¿Por qué? Porque violaría el principio básico del discurso científico, que exige la separación entre el observador y lo observado. Es el principio de objetividad. Las propiedades del observador no deben entrar en la descripción de sus observaciones. (Von Foerster, 2003, p. 287)

En la causalidad lineal tradicional, la relación entre causa y efecto se concibe como unidireccional: una única causa produce un único efecto. La causalidad transaccional, en cambio, reconoce que la causalidad es recíproca e implica interacciones simultáneas entre los elementos de un sistema. Este cambio es lo que Gergen describió más tarde como el paso de la influencia a la confluencia (Gergen, 2009). El concepto de causalidad transaccional está maravillosamente representado en la célebre litografía de M.C. Escher Manos dibujando, en la que una mano parece dibujar a la otra en el mismo momento en que la otra la hace existir al dibujarla. La causalidad transaccional se remonta a las teorías de Heráclito y de Crátilo:

Heráclito sostenía que nadie puede bañarse dos veces en el mismo río, porque en cada intento sería una persona distinta en un río distinto. Crátilo, discípulo de Heráclito, llevó la idea más lejos: no es posible bañarse en el mismo río ni siquiera una vez, ya que tanto la persona como el río cambian por el hecho mismo de entrar en él. (Brailas, 2024, p. 510)

La causalidad transaccional implica que todas las personas que participan en un estudio (incluido el equipo de investigación), así como su contexto cultural e histórico, se encuentran en un proceso de determinación recíproca simultánea: «Llamamos a este enfoque “transaccional” porque favorece la libre transacción multilateral de todas las personas que participan. […] El enfoque es a la vez analítico e interrelacional, pues consideramos que uno no puede desarrollarse plenamente sin el otro» (Vassiliou, 1968, p. 65). Las observaciones volverán siempre a quien observa, formando un bucle cerrado de interdependencia, y el sistema en su conjunto no puede comprenderse plenamente sin reconocer el papel de quien observa en la configuración de su realidad (Archibald Wheeler, 1977).

La crisis de replicación y la necesidad de una nueva epistemología

Si quien observa forma parte del sistema que observa, ¿cómo podríamos hablar alguna vez de replicación? No se trata solo de que las personas participantes en un estudio sean distintas. La replicación no es posible por principio dentro de una epistemología de cibernética de segundo orden, porque quienes investigan difieren de forma inherente: tienen intenciones distintas. Quien realiza el estudio experimental inicial puede creer en una idea y tratar de demostrar que su hipótesis es correcta. Quien realiza el estudio de replicación puede, por el contrario, dudar de la hipótesis original y proponerse refutarla. En el primer caso, se obtiene reconocimiento demostrando que algo es cierto; en el segundo, demostrando que algo es falso. Como señala Sexton (1997), «la perspectiva del observador y el objeto de la observación son inseparables; la naturaleza del significado es relativa; los fenómenos dependen del contexto; y el proceso de conocimiento y comprensión es social, inductivo, hermenéutico y cualitativo» (p. 8).

¿Y qué decir de los diseños de investigación de doble ciego? ¿No garantizan la objetividad al separar a quien observa de lo observado? Solo hasta cierto punto. Quien observa es siempre una parte del sistema que observa las demás partes. Los más pequeños cambios o perturbaciones en una parte del sistema pueden producir, a largo plazo, resultados complejos e impredecibles (efecto mariposa) (Mitchell, 2009). Cuando pasamos de las ciencias clásicas a las ciencias sociales, la viabilidad de llevar a cabo experimentos reproducibles se vuelve mucho más incierta (Atmanspacher & Jahn, 2003). Esta incertidumbre surge porque, en los estudios sobre el comportamiento humano, tanto las personas participantes como quienes investigan pueden saber que el experimento se está replicando. Esta autoconciencia, o reflexividad, altera de raíz las condiciones originales en las que se realizó el experimento. Saber que forman parte de un estudio de replicación, junto con el conocimiento de los resultados previos, puede influir en las respuestas de las personas participantes, modificando así variables clave y cambiando el entorno experimental. En consecuencia, recrear las condiciones exactas del experimento original se vuelve imposible, lo que hace que una verdadera replicación sea difícil, si no imposible, en estos campos. La reflexividad de los sujetos humanos introduce una variabilidad inherente que socava la posibilidad de lograr condiciones idénticas en los estudios replicados (Atmanspacher & Jahn, 2003).

La reproducibilidad en las ciencias sociales exige enfoques mucho más sofisticados que los que se emplean habitualmente en las ciencias físicas tradicionales. Necesitamos desarrollar modelos de indagación psicológica que tengan en cuenta esta compleja interdependencia entre los actores humanos y el mundo material (Atmanspacher & Jahn, 2003; Von Foerster, 2003). Estos modelos deberían estar mejor preparados para manejar la complejidad inherente de estos sistemas y ofrecer formas más complejas de juzgar su validez.

Un estudio de caso: el debate sobre las posturas de poder

Consideremos ahora el siguiente caso de un estudio controvertido que se desarrolló en paralelo a la crisis de replicación en psicología. Intentaré después ofrecer una perspectiva epistemológica alternativa sobre este caso a través de la lente de la cibernética de segundo orden.

En su controvertido estudio experimental, Carney et al. (2010) exploraron cómo adoptar posturas no verbales de alto o de bajo poder durante solo dos minutos podía influir en los estados fisiológicos y psicológicos. Sus hallazgos sugerían que breves cambios posturales podían producir cambios hormonales y conductuales medibles, lo que respaldaba la corporeización del poder y sus posibles implicaciones en el mundo real.

A partir de estos hallazgos, una de las autoras del estudio, Amy Cuddy, dio una charla TED titulada «Your body language may shape who you are». La charla se volvió viral rápidamente, con millones de visualizaciones en todo el mundo. Subrayaba las implicaciones prácticas de las posturas de poder e inspiraba a las personas a servirse del lenguaje corporal para ganar confianza y resiliencia en su vida cotidiana. Sin embargo, cuando la crisis de replicación en psicología irrumpió en la década de 2010, este estudio se convirtió en un foco de controversia (Dominus, 2017).

Ranehill et al. (2015) realizaron una replicación conceptual del estudio de Carney et al. sobre las posturas de poder con una muestra considerablemente mayor, de 200 participantes, y un diseño de investigación más riguroso. Aunque el estudio confirmó que las posturas de poder aumentaban de forma significativa la sensación de poder autoinformada, no encontró efectos significativos en los niveles hormonales ni en la conducta de asunción de riesgos, lo que suscitó dudas sobre la integridad del estudio original.

Pronto estalló una «guerra científica», en la que participaron muchos de los metodólogos y metodólogas que impulsaban el movimiento de la crisis de replicación, con numerosas acusaciones de «terrorismo metodológico», acoso científico o malas prácticas de investigación por ambas partes (Dominus, 2017; Gelman & Fung, 2016). Surgieron numerosos estudios empíricos y metodológicos sobre el tema, algunos de los cuales confirmaban parcialmente la teoría de las posturas de poder y otros la refutaban (Loncar, 2021). En plena controversia, Carney, primera autora del estudio original, acabó renunciando a la teoría de las posturas de poder1, mientras que Cuddy siguió defendiéndola, apoyándose en un corpus creciente de publicaciones sobre el tema (Cuddy et al., 2018).

Superposición epistemológica: el camino de la psicología experimental a la práctica psicológica aplicada

En física cuántica, el famoso gato de Schrödinger, encerrado en una caja, no está ni vivo ni muerto, sino que existe en una superposición de estados hasta que alguien abre la caja. En ese momento, el gato colapsa en uno de dos estados distintos, vivo o muerto, una condición binaria de sí o no. Del mismo modo, en el antiguo oráculo de la Pitia, la enigmática frase «Irás volverás nunca en la guerra perecerás» carece de un significado definido hasta que alguien decide dónde colocar la coma.

La hipótesis de las posturas de poder surgió y coevolucionó con la creciente toma de conciencia de la crisis de reproducibilidad en psicología. Loncar (2021) ofrece una visión de conjunto concisa de la evidencia empírica sobre el tema. Pero la pregunta sigue en pie: ¿adoptar o no adoptar posturas de poder? Es una pregunta válida solo dentro de una epistemología de cibernética de primer orden, en la que existe un punto de observación objetivo y en la que una indagación científica rigurosa debe proporcionar una respuesta de sí o no. La crisis de replicación y el movimiento metodológico que la siguió han mejorado sin duda las prácticas científicas, por ejemplo al promover la ciencia abierta, el prerregistro de los estudios y el reconocimiento de la importancia de publicar replicaciones. Las revistas aceptan ahora con más facilidad los resultados negativos. El uso de herramientas metodológicas como los metaanálisis y los diagramas de curva p se ha extendido, y quienes investigan han desarrollado una mayor alfabetización metodológica, de modo que conceptos como el p-hacking se comprenden ya bien. Sin embargo, la epistemología que subyace a la metodología es una parte central de la indagación científica en la que deberíamos centrarnos.

Entonces, ¿debemos adoptar posturas de poder o no? Sin descuidar la necesidad de prácticas científicas sólidas y robustas, dentro de una epistemología de cibernética de segundo orden la respuesta no tiene por qué ser un sí o un no binario. Puede existir en una superposición de estados, en función de quien observa y de los actores que participan. Las posturas de poder pueden funcionar o no, según la situación concreta. En la cibernética de primer orden, se considera que quien investiga observa la realidad de manera objetiva. En la cibernética de segundo orden, quien investiga participa activamente: es un catalizador del despliegue de la realidad que facilita inevitablemente transformaciones (Cabell & Valsiner, 2014). Los procesos psicológicos se despliegan en el tiempo de una manera intrínsecamente ligada a los parámetros contextuales específicos y a los objetivos orientados al futuro de los actores que participan y del todo que cocrean con sus sinergias (Agazarian, 1992; Valsiner, 2017). El antiguo oráculo podría responder a la pregunta insinuando una superposición de desenlaces: Adoptarás la postura de poder te elevarás nunca en el mundo perecerás.

Actuar de manera que aumente el número de opciones

Cada fenómeno psicológico, inserto en su contexto social e histórico único, requiere enfoques metodológicos a medida (Valsiner, 2017). Reconocer a quien observa como parte integrante del sistema significa que asume una mayor responsabilidad por sus acciones. Esta constatación condujo al famoso imperativo ético de Foerster: «Actúa siempre de manera que aumente el número de opciones» (Von Foerster, 1984, p. 60). Situar a quien observa dentro del sistema observado implica que el significado se construye de forma colaborativa en lugar de imponerse unilateralmente. En este sentido, la indagación científica se convierte en una práctica de creación de comprensión compartida y de ampliación del espacio de interacción mutua, dos actividades profundamente éticas.

Una persona profesional que trabaje con sistemas humanos y tenga experiencia en facilitar proyectos de investigación-acción podría decidir utilizar las posturas de poder en una intervención comunitaria, junto con otras herramientas para el empoderamiento de las personas. Comprobaría en la práctica si las posturas de poder resultan significativas y beneficiosas en su acción situada. Si se adhiere a una epistemología de sí o no, limitada por la reproducibilidad, usted no tiene que decidir nada, no tiene que asumir la responsabilidad de elaborar un plan de acción a medida. No puede asumir la responsabilidad de influir en su futuro mediante sus acciones. ¿Por qué no puede? «Simplemente porque las preguntas decidibles ya están decididas por la elección del marco en el que se plantean… finalmente llegamos, tras una larga secuencia de pasos lógicos convincentes, a una respuesta irrefutable: un “sí” definitivo o un “no” definitivo» (Von Foerster, 2003, p. 293).

Von Foerster (2003) sostenía que la libertad de elegir conlleva la responsabilidad de tomar decisiones que amplíen, en lugar de limitar, las opciones disponibles. Si se adhiere a una epistemología de cibernética de segundo orden y se considera parte del sistema que observa, del sistema con el que quiere trabajar, tiene que asumir la responsabilidad y actuar de manera que aumente el número de opciones. ¿Es esto bueno o malo? «Con esta libertad de elección somos ahora responsables de la elección que hacemos. Para algunos, esta libertad de elección es un regalo del cielo. Para otros, tal responsabilidad es una carga insoportable» (Von Foerster, 2003, p. 293). Si la teoría de las posturas de poder es válida o no lo es, no tengo ninguna responsabilidad, no necesito decidir, no necesito actuar. Pero si la teoría de las posturas de poder existe en una «superposición de validez», entonces tengo la responsabilidad de decidir, de actuar de manera que aumente el número de opciones que se ofrecen a las personas y también a mí.

¿Implica la crisis de replicación que la práctica psicológica se sostiene sobre pies de barro? No necesariamente. El imperativo del movimiento de la crisis de replicación era que, si la metodología no es sólida, no se puede confiar en todo el fundamento de la psicología como disciplina. Esa es solo una lectura de la historia. El supuesto subyacente es que quienes ejercen la psicología leerán un estudio publicado, tomarán los resultados como dados e intentarán aplicarlos exactamente de la misma manera en su práctica. Pero ¿es realmente así? En psicología no tratamos con átomos ni con moléculas. Aunque los resultados de un experimento psicológico sean fiables al 100% dentro de un contexto controlado específico, ¿cómo se espera que se apliquen a un contexto natural distinto? En el mejor de los casos, los resultados de un experimento de psicología social pueden ofrecer una pista o una idea que probar, y esto puede ser o no un problema según su epistemología.

Wu (2023) utilizó modelos de simulación para estudiar comunidades científicas que exploran paisajes epistémicos en los que las soluciones varían en calidad y el objetivo es encontrar el máximo global (la mejor solución). Wu comparó dos estrategias: la estrategia de lo mejor, en la que se adopta la mejor solución conocida, y la estrategia de lo mejorable, en la que se adopta cualquier mejora respecto de la solución actual. El hallazgo clave es que, con el tiempo, las comunidades que aplican la estrategia de lo mejorable superan a las que aplican la estrategia de lo mejor. Ello se debe a que la estrategia de lo mejorable favorece la diversidad de prácticas y una exploración prolongada, lo que reduce el riesgo de conformarse prematuramente con soluciones subóptimas. Dicho de otro modo, es la «diferencia que marca una diferencia» (Bateson, 1971, p. 5), y es la diversidad (epistémica) la que garantiza la resiliencia (científica) (Capra & Luisi, 2014). Aunque las metodologías normativas rígidas adoptadas en respuesta a la crisis de reproducibilidad pretenden frenar la desviación negativa, corren al mismo tiempo el riesgo de sofocar la desviación positiva, esencial para la evolución y el éxito de la ciencia (Phaf, 2024).

Pero volvamos a nuestra pregunta guía: ¿adoptar o no adoptar posturas de poder? ¿Cómo decidir qué respuesta es mejor? Esto nos lleva al «postulado metafísico» de Von Foerster (2003): «Solo aquellas preguntas que son en principio indecidibles podemos decidirlas nosotros» (p. 293). Para Von Foerster, solo las preguntas indecidibles ofrecen una verdadera libertad de elección. Las preguntas decidibles están limitadas por el marco y las reglas en los que se plantean, lo que conduce a respuestas específicas e ineludibles. En cambio, las preguntas indecidibles, al carecer de tales restricciones, nos dejan la libertad de decidir quiénes llegamos a ser. Al aumentar el número de opciones, ampliamos las posibilidades de construir y poner en acto realidades más ricas y variadas (Von Foerster, 1984). Por tanto, la pregunta debería plantearse de otro modo, de forma que nos obligue a decidir, por ejemplo: ¿por qué, cuándo y cómo adoptar posturas de poder?

Von Foerster criticó cómo las estructuras sociales, como las jerarquías epistémicas y el positivismo metodológico, se utilizan a menudo para eludir la responsabilidad. Identificó estas estructuras como mecanismos para desviar la rendición de cuentas trasladando el poder de decisión a sistemas abstractos y a «algoritmos» científicos, en lugar de situarlo en individuos que asumen la responsabilidad. Este desvío, sostenía, socava el imperativo ético de actuar de manera responsable y limita la libertad de elección, central en su marco ético (Von Foerster, 2003). En la cibernética de primer orden (con quien observa supuestamente de forma objetiva los fenómenos), la responsabilidad recae exclusivamente en los métodos y herramientas científicos, como los valores p o los opacos algoritmos de IA, una suerte de «sagradas escrituras de la ciencia» modernas. El papel de quien investiga u observa se reduce entonces a aplicar estos métodos con rigor y coherencia, manteniendo una distancia «segura» respecto de lo observado para evitar interferencias (por ejemplo, el concepto de ensayo clínico aleatorizado y de doble ciego). Para Von Foerster (2003), la objetividad es un dispositivo para eludir la responsabilidad, ya que «la objetividad exige que las propiedades del observador queden fuera de toda descripción de sus observaciones. […] el observador queda reducido a una máquina copiadora, y la noción de responsabilidad se ha escamoteado con éxito» (p. 293).

Si deseas ver, aprende a actuar

El imperativo estético, «Si deseas ver, aprende a actuar» (Von Foerster, 1984, p. 61), subraya el papel activo de quien observa en la configuración de su percepción. Este principio sugiere que nuestra capacidad de percibir belleza o sentido en el mundo depende de nuestras acciones y actitudes. Dicho de otro modo, la percepción no es una experiencia pasiva, sino un compromiso activo con el mundo (Von Foerster, 1984).

El paso de la exociencia (observar desde fuera) a la endociencia (observar desde dentro) abre nuevas oportunidades en la investigación científica (Umpleby, 2016). El énfasis en el papel activo de quien observa anima a quienes investigan a ser más conscientes de su influencia en el proceso de investigación y, en consecuencia, de su impacto en las personas que estudian. Si quien investiga forma parte inevitablemente del sistema que observa, todo proceso de investigación se convierte en un proyecto de investigación-acción interactivo, participativo y sensible al contexto, tal como se entiende en el paradigma de la investigación cualitativa.

El concepto de confluencia, tal como lo define Gergen (2009), resuena con los principios de la cibernética de segundo orden y ofrece una lente provocadora para repensar la crisis de replicación en psicología. La cibernética de segundo orden cuestiona la noción de una observación objetiva y desligada subrayando la naturaleza participativa de la observación, ya que quien observa forma parte intrínsecamente del sistema que estudia. Del mismo modo, la teoría de la confluencia rechaza la visión acotada y aislada de la causalidad y sugiere que las acciones y los significados humanos emergen de forma relacional, moldeados por interacciones dinámicas. La crisis de replicación, a menudo presentada como un fracaso de los métodos o del rigor, puede reinterpretarse a través de esta lente como un síntoma de rigidez epistemológica. Los fundamentos positivistas de la psicología se apoyan en gran medida en modelos causales replicables que simplifican en exceso la complejidad del comportamiento humano y descuidan la naturaleza relacional y dependiente del contexto de los fenómenos psicológicos: «Así, tratamos los actos de agresión, de altruismo y de prejuicio como efectos, y buscamos un conjunto independiente de condiciones que los produzcan. En la práctica, definimos al individuo como fundamentalmente separado del mundo que lo rodea, solo y sometido a sus vicisitudes» (Gergen, 2009, p. 51).

Un giro hacia la confluencia y la cibernética de segundo orden invita a quienes investigan a considerar las dinámicas relacionales y la coacción, con el fin de promover prácticas de investigación que acojan la complejidad y la variabilidad contextual. Al incorporar epistemologías relacionales, la investigación psicológica puede reforzar su pertinencia para las aplicaciones en el mundo real: «Si deseamos generar futuros más prometedores, el gran reto es crear de forma colaborativa nuevas condiciones de confluencia. ¿Cómo podemos apoyarnos en nuestras historias relacionales de tal manera que surjan confluencias nuevas y más prometedoras?» (Gergen, 2009, p. 58).

Reflexiones finales: una cultura metodológica habilitadora

La crisis de replicación en psicología refleja problemas más profundos que la mera posibilidad de métodos defectuosos o de prácticas poco éticas. El estudio de la psicología humana que aísla los métodos de las teorías y de los supuestos puede conducir a una simplificación excesiva y a una mala interpretación de la complejidad de los fenómenos psicológicos (Valsiner, 2017). Afrontar la crisis de replicación exige reconocer la sensibilidad al contexto de los objetos de estudio psicológicos y combinar reformas metodológicas rigurosas con una comprensión teórica más profunda (Feest, 2024). Quizá sea este el camino de la psicología experimental a la práctica psicológica aplicada.

En un marco de eclecticismo metodológico, confrontarse con alternativas y puntos de vista opuestos intentando integrarlos en la acción puede ser muy beneficioso (Parsons, 2015). Quienes ejercen la psicología necesitan ser capaces de realizar estudios científicamente sólidos, conformes a los últimos avances y estándares metodológicos. También deben tener la alfabetización metodológica suficiente para evaluar estudios realizados dentro de una epistemología de cibernética de primer orden (alguien que observa objetivamente un sistema desde la distancia). Las personas profesionales de la psicología que trabajan con sistemas humanos necesitan además poder acoger la complejidad que se despliega en el aquí y ahora de un sistema vivo, seguir su proceso y aplicar sus conocimientos, ajustando constantemente sus prácticas y acciones a la situación cambiante en la que están inmersas y de la que son parte constitutiva.

Este enfoque flexible, situado y orientado al proceso de la investigación y de la práctica ha sido adoptado también por los enfoques abductivos de la generación de conocimiento (Brinkmann, 2014; Salvatore, 2014). Aquí, el proceso de abducción conecta la situación con la indagación y con quien investiga, de manera muy parecida a los bucles de retroalimentación de la teoría cibernética (Wiener, 1948/2019). Dado que los fenómenos psicológicos no preexisten a la observación, sino que emergen a través de intraacciones específicas con quien investiga (Sandle et al., 2024), la psicología profesional tiene que «actuar como participante en la vida de los demás para comprenderlos» (Brinkmann, 2024, p. 15). No obstante, la manera en que quienes investigan se implican con las personas participantes durante el proceso de investigación importa. Esta implicación debería enmarcarse en una ética de colaboración como un oficio relacional, lo que significa que, «en lugar de limitarse a aplicar principios abstractos y reglas de procedimiento, quienes investigan recurren a juicios continuos y flexibles y a respuestas creativas ante los complejos desafíos que surgen en las situaciones de investigación» (Wertz et al., 2011, p. 354).

En la era de la desinformación (Weatherall & O’Connor, 2024) en la que vivimos, en la que la ciencia se ve constantemente desafiada por la pseudociencia, las creencias mágicas y las teorías conspirativas, necesitamos métodos y prácticas científicos robustos y sólidos, que se autocorrijan continuamente y evolucionen sin cesar (Sikorski & Andreoletti, 2023) dentro de un marco de cibernética de primer orden. Sin embargo, no deberíamos esconder bajo la alfombra los supuestos epistemológicos inevitables que hacemos durante el proceso. Al contrario, los supuestos epistemológicos deberían hacerse siempre visibles y discutirse con una actitud abierta: «si no veo que estoy ciego, estoy ciego; pero si veo que estoy ciego, veo» (Von Foerster, 1984, p. 43). Las metodologías normativas actuales, centradas en el prerregistro y el rigor estadístico, funcionan con una concepción lineal de la ciencia y presuponen una instancia observadora objetiva que contempla todo el proceso (Phaf, 2024). Pero la crisis de replicación no es solo un problema estadístico; es una cuestión más amplia que requiere un importante trabajo filosófico y epistemológico entre bastidores para garantizar la fiabilidad y el progreso de la ciencia (Gervais, 2021; Malich & Rehmann-Sutter, 2022; Romero, 2019). Un enfoque así hará que el método científico sea más digno de confianza y más útil para las personas y las comunidades.

Entre el libro fundamental de Feyerabend (1975), Against the method, y el movimiento de reforma metodológica de la psicología experimental, con el debate científico y la crisis que de él resultaron (Derksen & Field, 2022), hay una gran distancia epistemológica. Una comunidad científica que se mantiene abierta a perspectivas e informaciones más diversas obtiene una ventaja epistémica (Wu, 2023). Esta diversidad permite a la comunidad investigadora explorar un abanico más amplio de teorías posibles (Gervais, 2021). Una ciencia fecunda necesita espacio para ideas desviadas que cuestionen las normas existentes, ya que, históricamente, las innovaciones científicas revolucionarias surgieron a menudo de hipótesis poco convencionales que en un principio parecían inverosímiles (Phaf, 2024). Sin embargo, un exceso de diversidad o una exploración prolongada de teorías inferiores pueden ser perjudiciales y retrasar avances científicos decisivos, sobre todo en la práctica clínica (Wu & O’Connor, 2023). ¿Cómo puede la comunidad científica mantener el equilibrio entre ambos? Aquí aparece la necesidad de una superposición epistemológica para evitar una respuesta binaria. Phaf (2024) defiende una concepción evolutiva de la ciencia, en la que se permite que teorías en competencia coexistan y evolucionen por ensayo y error. Necesitamos pasar de un ecosistema científico tóxico (Gervais, 2021) a una cultura metodológica habilitadora. No tenemos que temer las diferencias epistemológicas; al contrario, necesitamos aprender de ellas.

Declaraciones de ética humana y de consentimiento para participar

No procede.

Intereses financieros o no financieros

La autoría no tiene intereses financieros ni no financieros relevantes que declarar.

Complexe Systémique: puntos clave

Para quienes practican la terapia sistémica, este texto es una vuelta a las fuentes: von Foerster, Bateson, la circularidad y el Athenian Institute of Anthropos, donde los Vassiliou ya hablaban de un enfoque «transaccional». Su aportación clínica es sencilla y exigente: un estudio publicado nunca es una receta, sino una pista que hay que poner a prueba en una situación en la que la persona terapeuta participa y de la que es responsable. El imperativo ético, aumentar el número de opciones, puede servir de brújula tanto en sesión como en supervisión. Sigue siendo necesaria una lectura crítica: la «superposición de validez» puede deslizarse hacia un relativismo que justificaría técnicas poco respaldadas, el ejemplo de las posturas de poder es endeble y el ensayo no propone ningún diseño metodológico concreto. El propio ensayo recuerda que la ciencia necesita métodos robustos de primer orden. Todo el reto consiste en sostener ambos niveles a la vez. Puede leerse junto con la introducción a la cibernética de primer y de segundo orden y con la movilidad epistémica en la intervención compleja.

Notas del original

1 Disponible en: https://faculty.haas.berkeley.edu/dana_carney/pdf_My%20position%20on%20power%20poses.pdf.

Nota de la editorial Springer Nature se mantiene neutral con respecto a las reivindicaciones jurisdiccionales en los mapas publicados y las afiliaciones institucionales.

Agradecimientos. Quiero expresar mi profunda gratitud al Athenian Institute of Anthropos (AIA), reconocido centro de terapia de grupo y de familia en Grecia. Conocí la epistemología de la cibernética de segundo orden durante mi formación en psicoterapia en el AIA, y debo gran parte de este trabajo a mis docentes de allí.

Contribuciones de la autoría. El artículo está firmado únicamente por Alexios Brailas.

Financiación. Financiación de acceso abierto proporcionada por HEAL-Link Greece.

Consentimiento para participar. No procede.

Consentimiento para la publicación. No procede.

Declaración ética. Este artículo no contiene ningún estudio con seres humanos ni con animales.

Número de ensayo clínico. No procede.

Aprobación ética. No procede.

Conflicto de intereses. La autoría declara no tener conflictos de intereses.

Referencias

Agazarian YM. Contemporary theories of group psychotherapy: A systems approach to the group-as-a-whole. International Journal of Group Psychotherapy. 1992;42(2):177–203. https://doi.org/10.1080/00207284.1992.11490685.

Archibald Wheeler, J. (1977). Genesis and Observership. In R. E. Butts & J. Hintikka (Eds.), Foundational Problems in the Special Sciences (pp. 3–33). Springer Netherlands. 10.1007/978-94-010-1141-9_1

Atmanspacher H, Jahn RG. Problems of reproducibility in complex mind–matter systems. Journal of Scientific Exploration. 2003;17(2):243–270.

Bateson G. The cybernetics of self: A theory of alcoholism†. Psychiatry. 1971;34(1):1–18. https://doi.org/10.1080/00332747.1971.11023653.

Brailas A. Postdigital duoethnography: An inquiry into human-artificial intelligence synergies. Postdigital Science and Education. 2024;6(2):486–515. https://doi.org/10.1007/s42438-024-00455-7.

Brinkmann S. Doing without data. Qualitative Inquiry. 2014;20(6):720–725. https://doi.org/10.1177/1077800414530254.

Brinkmann, S. (2024). Persons in a posthuman world. Qualitative Research in Psychology, 1–17. 10.1080/14780887.2024.2348130

Cabell, K. R., & Valsiner, J. (2014). Systematic Systemics: Causality, Catalysis, and Developmental Cybernetics. In K. R. Cabell & J. Valsiner (Eds.), The Catalyzing Mind (pp. 3–13). Springer New York. 10.1007/978-1-4614-8821-7_1

Capra F, Luisi PL. The systems view of life: A unifying vision. 2014.

Carney DR, Cuddy AJC, Yap AJ. Power Posing: Brief nonverbal displays affect neuroendocrine levels and risk tolerance. Psychological Science. 2010;21(10):1363–1368. https://doi.org/10.1177/0956797610383437.

Chambers C. The seven deadly sins of psychology: A manifesto for reforming the culture of scientific practice / Chris Chambers. 2017.

Cuddy AJC, Schultz SJ, Fosse NE. P-Curving a more comprehensive body of research on postural feedback reveals clear evidential value for power-posing effects: Reply to simmons and simonsohn (2017). Psychological Science. 2018;29(4):656–666. https://doi.org/10.1177/0956797617746749.

Dafermos, M. (2014). Reductionism. In T. Teo (Ed.), Encyclopedia of Critical Psychology (pp. 1651–1653). Springer New York. 10.1007/978-1-4614-5583-7_271

Dafermos M. The metaphysics of psychology and a dialectical perspective. Theory & Psychology. 2021;31(3):355–374. https://doi.org/10.1177/0959354320975491.

Derksen M, Field S. The Tone Debate: Knowledge, self, and Social Order. Review of General Psychology. 2022;26(2):172–183. https://doi.org/10.1177/10892680211015636.

Dominus, S. (2017). When the revolution came for Amy Cuddy. The New York Times Magazine. Retrieved October 18, 2017, from https://www.nytimes.com/2017/10/18/magazine/when-the-revolution-came-for-amy-cuddy.html

Earp, B. D.,Trafimow, D. (2015). Replication, falsification, and the crisis of confidence in social psychology. Frontiers in Psychology,6,. 10.3389/fpsyg.2015.0062110.3389/fpsyg.2015.00621PMC443679826042061

Feest U. Why replication is overrated. Philosophy of Science. 2019;86(5):895–905. https://doi.org/10.1086/705451.

Feest U. What is the Replication Crisis a Crisis Of?. Philosophy of Science. 2024;91(5):1–11. https://doi.org/10.1017/psa.2024.2.

Feyerabend P. Against method: Outline of an anarchistic theory of knowledge. 1975.

Flis I. Psychologists psychologizing scientific psychology: An epistemological reading of the replication crisis. Theory & Psychology. 2019;29(2):158–181. https://doi.org/10.1177/0959354319835322.

Gelman, A., & Fung, K. (2016). The Power of the Power Pose. SLATE. Retrieved January 16, 2016, from https://slate.com/technology/2016/01/amy-cuddys-power-pose-research-is-the-latest-example-of-scientific-overreach.html

Gergen KJ. Relational being: Beyond self and community. 2009.

Gervais WM. Practical methodological reform needs good theory. Perspectives on Psychological Science. 2021;16(4):827–843. https://doi.org/10.1177/1745691620977471.

Hacking I, Sperber D, Premack D, Premack AJ. The looping effects of human kinds. Causal Cognition. 1996:351–383.

Head ML, Holman L, Lanfear R, Kahn AT, Jennions MD. The extent and consequences of P-Hacking in Science. PLOS Biology. 2015;13(3):e1002106. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.1002106.

Ioannidis JPA. Why most published Research findings are false. PLoS Medicine. 2005;2(8):e124. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.0020124.

Kauffman SA. At Home in the Universe: The Search for the Laws of Self-Organization and Complexity. 1996.

Loncar T. A decade of ‘power posing’: Where do we stand? Tom Loncar examines power posing’s 10-year journey to date, and the challenges that still remain. The Psychologist. 2021;34:40–45.

Malich L, Rehmann-Sutter C. Metascience is not enough – A Plea for psychological humanities in the wake of the Replication Crisis. Review of General Psychology. 2022;26(2):261–273. https://doi.org/10.1177/10892680221083876.

Mitchell M. Complexity: A Guided Tour. 2009.

Munafò MR, Nosek BA, Bishop DVM, Button KS, Chambers CD, Du Sert P, Simonsohn N, Wagenmakers U, Ware EJ, Ioannidis JPA. A manifesto for reproducible science. Nature Human Behaviour. 2017;1(1):0021. https://doi.org/10.1038/s41562-016-0021.

Open Science Collaboration. Estimating the reproducibility of psychological science. Science. 2015;349(6251):aac4716. https://doi.org/10.1126/science.aac4716.

Park J. The epistemological (not reproducibility) Crisis. Advances in Radiation Oncology. 2020;5(6):1320–1323. https://doi.org/10.1016/j.adro.2020.07.019.

Parsons C. Before eclecticism: Competing alternatives in constructivist research. International Theory. 2015;7(3):501–538. https://doi.org/10.1017/S1752971915000135.

Phaf RH. Positive deviance underlies successful science: Normative methodologies risk throwing out the Baby with the Bathwater. Review of General Psychology. 2024;28(3):219–236. https://doi.org/10.1177/10892680241235120.

Ranehill E, Dreber A, Johannesson M, Leiberg S, Sul S, Weber RA. Assessing the robustness of Power Posing: No effect on hormones and risk tolerance in a large sample of men and women. Psychological Science. 2015;26(5):653–656. https://doi.org/10.1177/0956797614553946.

Romero F. Philosophy of science and the replicability crisis. Philosophy Compass. 2019;14(11):e12633. https://doi.org/10.1111/phc3.12633.

Salvatore S. The mountain of cultural psychology and the mouse of empirical studies. Methodological considerations for birth control. Culture & Psychology. 2014;20(4):477–500. https://doi.org/10.1177/1354067X14551299.

Sandle, R., Gough, B., Day, K., Muskett, T. (2024). Making the universe together: Baradian inspirations for the future of qualitative psychology. Qualitative Research in Psychology, 1–28. 10.1080/14780887.2024.2390930

Scott B. Second-order cybernetics: An historical introduction. Kybernetes. 2004;33(9/10):1365–1378. https://doi.org/10.1108/03684920410556007.

Sexton TL, Sexton TL, Griffin BL. Constructivist thinking within the history of ideas: The challenge of a new paradigm. Constructivist thinking in counseling practice, research, and training. 1997:3–18.

Sikorski M, Andreoletti M. Epistemic functions of replicability in Experimental sciences: Defending the Orthodox View. Foundations of Science. 2023. https://doi.org/10.1007/s10699-023-09901-4.

Simmons JP, Nelson LD, Simonsohn U. False-positive psychology: Undisclosed flexibility in Data Collection and Analysis allows presenting anything as significant. Psychological Science. 2011;22(11):1359–1366. https://doi.org/10.1177/0956797611417632.

Teo T. Theorizing in psychology: From the critique of a hyper-science to conceptualizing subjectivity. Theory & Psychology. 2020;30(6):759–767. https://doi.org/10.1177/0959354320930271.

Umpleby SA. Second-order cybernetics as a fundamental revolution in science. Constructivist Foundations. 2016;11(3):455–465.

Valsiner J. From methodology to methods in human psychology. Springer International Publishing. 2017. https://doi.org/10.1007/978-3-319-61064-1.

Vassiliou G. Certain basic aspects of Transactional Group Image Therapy. Group Analysis. 1968;1(2):65–68. https://doi.org/10.1177/053331646800100204.

Von Foerster, H. (1984). On Constructing a Reality. In P. Watzlawick (Ed.), The Invented reality: How do we know what we believe we know? Contributions to constructivism (1st ed, pp. 41–61). Norton.

Von Foerster, H. (2003). Ethics and Second-Order Cybernetics. In H. Von Foerster, Understanding Understanding (pp. 287–304). Springer New York. 10.1007/0-387-21722-3_14

Weatherall JO, O’Connor C. Fake News! Philosophy Compass. 2024;19(6):e13005. https://doi.org/10.1111/phc3.13005.

Wertz FJ, McSpadden E, Charmaz K, McMullen L, Anderson R. Five Ways of Doing Qualitative Analysis: Phenomenological Psychology, Grounded Theory, Discourse Analysis, Narrative Research, and Intuitive. 2011.

Wicherts, J. M., Veldkamp, C. L. S., Augusteijn, H. E. M., Bakker, M., Van Aert, R. C. M., & Van Assen, M. A. L. M. (2016). Degrees of Freedom in Planning, Running, Analyzing, and Reporting Psychological Studies: A Checklist to Avoid p-Hacking. Frontiers in Psychology, 7. 10.3389/fpsyg.2016.0183210.3389/fpsyg.2016.01832PMC512271327933012

Wiener, N. (2019). Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine. The MIT Press. 10.7551/mitpress/11810.001.0001 (Original work published 1948)

Wu J. Better than Best: Epistemic landscapes and diversity of practice in science. Philosophy of Science. 2023;91(5):1–11. https://doi.org/10.1017/psa.2023.129.

Wu J, O’Connor C. How should we promote transient diversity in science?. Synthese. 2023;201(2):37. https://doi.org/10.1007/s11229-023-04037-1.

Traducción no oficial al español de Replication Crisis in Psychology, Second-Order Cybernetics, and Transactional Causality: from Experimental Psychology to Applied Psychological Practice, de Alexios Brailas, Integrative Psychological and Behavioral Science, vol. 59, n.o 1 (2025), doi: 10.1007/s12124-024-09867-3, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Traducción no oficial del artículo original «Replication Crisis in Psychology, Second-Order Cybernetics, and Transactional Causality: from Experimental Psychology to Applied Psychological Practice», publicado en Integrative Psychological and Behavioral Science (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido y maquetado por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

Leer el artículo original

Cómo citar este artículo

Brailas, A. (2025). Replication Crisis in Psychology, Second-Order Cybernetics, and Transactional Causality: from Experimental Psychology to Applied Psychological Practice. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/replication-crisis-in-psychology-second-order-cybernetics-and-transactional-causality (Obra original publicada en 2025 en Integrative Psychological and Behavioral Science, 59(1), 14 (2025); republicada en 2025 por Integrative Psychological and Behavioral Science, https://link.springer.com/article/10.1007/s12124-024-09867-3)

Para ir más lejos

Carrito

Su carrito está vacío.