Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Solution Focused Practices · Investigación empírica
Seis mujeres de 22 a 32 años, en Taipéi, que han sido dejadas o han dejado a su pareja en el último año y que siguen sintiendo dolor o confusión. Ocho sesiones de dos horas, canciones de amor para hacer aflorar lo que desencadena las lágrimas, una lista de las ventajas de estar soltera, una pregunta del milagro escenificada en común, un dibujo de una misma en tres momentos. Wei-Su Hsu y su equipo miden, antes, después y un mes más tarde, siete dimensiones de la resiliencia tras una ruptura. Lo que se mueve: el placer, el flow, la esperanza, el optimismo, el crecimiento personal, todo lo que mira al presente y al futuro. Lo que no se mueve: el perdón y la gratitud, todo lo que mira al pasado. La autoría lo dice sin rodeos: es lo esperable de un enfoque que no trabaja sobre el pasado. Un estudio pequeño, sin grupo control, que dice exactamente lo que puede y lo que no puede decir, y que describe un protocolo grupal reutilizable, sesión a sesión.
Traducción no oficial al español de The Effectiveness of Solution-Focused Group Counseling for Taiwanese Unmarried Females’ Post-Breakup Loss: A Pilot Study, de Wei-Su Hsu, Hsiang-Yun Chen y Hsuan-Jung Chen, publicado en Journal of Solution Focused Practices (2022), doi: 10.59874/001c.75001, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La presentación se ha adaptado a la lectura en línea: las siete tablas se presentan en forma de fichas, con sus cifras releídas en las páginas maquetadas. Los recuadros titulados «Complexe Systémique» son nuestros, no de la autoría. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
La ruptura de una relación íntima es una forma de pérdida. Además de significar el final de una relación íntima, una ruptura conlleva también la pérdida de los vínculos sociales, el apoyo emocional, la identidad de rol, las esperanzas de futuro y la identidad personal asociados a esa relación (Hebert & Popadiuk, 2008). Robak y Weitzman (1995) observaron que las experiencias de pérdida tras una ruptura en personas adultas jóvenes se parecían a las que siguen a una pérdida por fallecimiento y eran notablemente similares a las respuestas de duelo, como la depresión, el malestar, el dolor y otras emociones negativas. Robak y Weitzman (1998) describen esta forma de pérdida no reconocida y difícil de expresar como un duelo desautorizado, que puede no recibir la atención suficiente. La ruptura amorosa se correlaciona positivamente con la ira (Purwoko & Fitriyah, 2018) y con síntomas depresivos (Verhallen et al., 2019), lo que interfiere en las relaciones íntimas posteriores o en la elección de cónyuge en la etapa de la adultez temprana (Wu, 2001).
El impacto de la ruptura de una relación romántica supone a menudo un desafío importante para la propia manera de vivir y puede asociarse a sentimientos de confusión e incertidumbre ante el futuro. Sin embargo, no toda ruptura desemboca en duelo y pérdida, ni todas las rupturas tienen efectos negativos o traumáticos. Aunque una ruptura puede ocasionar múltiples formas de pérdida y generar importantes factores de estrés, también puede llevar a una persona a desarrollar una mayor capacidad para afrontar el estrés y a adoptar conductas de afrontamiento eficaces (Huang, 2003). Norona et al. (2018) destacaron especialmente cómo las estrategias de regulación emocional ayudan a las personas en la adultez emergente a afrontar factores de estrés relacionales como las rupturas. Además, las personas capaces de construir un sentido en una ruptura y de encontrar explicaciones a su dolor pueden transformar la ruptura en oportunidades de cambio (Huang; Neimeyer, 2001). Las personas también pueden lograr un crecimiento personal a lo largo del proceso de recuperación, por ejemplo reflexionando de manera significativa sobre sus rasgos personales y sus relaciones íntimas, y obteniendo un desarrollo positivo gracias al apoyo social (Tashiro & Frazier, 2003).
Según el trabajo de Seligman (2002) sobre psicología positiva, las emociones positivas pueden ayudar a las personas a construir recursos personales duraderos, entre ellos recursos físicos, intelectuales, sociales y psicológicos. Asimismo, las emociones positivas amplían la flexibilidad cognitiva y conductual de las personas al estimular su apertura a la información nueva y a la experimentación, lo que conduce a cambios constructivos (Kim & Franklin, 2015). Seligman distinguió entre emociones positivas orientadas al pasado, al presente y al futuro. El perdón y la gratitud pueden ayudar a una persona a sentir satisfacción y otras emociones positivas respecto del pasado; el placer, una emoción relativamente fácil de alcanzar, y el flow, que puede proporcionar una satisfacción duradera, son medios para suscitar emociones positivas en el presente; mientras que las emociones positivas del optimismo y la esperanza pueden infundir fe y confianza frente a los desafíos futuros (Chen, 2010; Seligman).
La terapia breve centrada en soluciones (SFBT) se ha aplicado ampliamente en forma de counseling individual, counseling grupal, coaching y supervisión, y se ha adaptado con éxito a una variedad de problemáticas, poblaciones destinatarias y contextos clínicos (Bavelas et al., 2013; Franklin et al., 2012; Hsu et al., 2017; Martenstyn & Grant, 2021). La investigación basada en la evidencia sobre la SFBT indica que el modelo es muy eficaz en plazos breves (Kim et al., 2019). Debido a la gran eficiencia y al amplio abanico de aplicaciones de la SFBT, hallazgos recientes de investigaciones realizadas en Asia oriental, incluida Taiwán, han mostrado que la SFBT se adapta fácilmente a contextos culturales diversos y produce buenos resultados de counseling para las personas consultantes (Chen et al., 2018; Gong & Hsu, 2017; Kim et al., 2015). Según Kim y Franklin, en el proceso de construcción de soluciones (con sus componentes: objetivo autodeterminado, visión del cambio futuro, compromiso con el cambio, pequeños pasos hacia el cambio, percepción de la mejora y mayor sentido de resiliencia para sostener el cambio), los valores profesionales y las técnicas de la SFBT pueden dar lugar a ciclos de cambio que se refuerzan mutuamente, entre ellos cambios conductuales (como la realización de las tareas, la ampliación de las opciones de solución, la práctica de nuevas conductas y la amplificación de las conductas que funcionan), un aumento de las emociones positivas (como la esperanza, la felicidad, la alegría, la gratitud, el orgullo y el interés) y una mejora del repertorio de pensamiento y acción (como una mayor apertura a ideas y conductas nuevas, un mayor sentido de competencia y la inversión de pensamientos y emociones negativos). Una fortaleza de la SFBT puede residir en el papel central que concede al hallazgo de nuevas posibilidades en la vida. Para las personas consultantes capaces de convertir las crisis en oportunidades, los cambios personales suscitados por las pérdidas suelen ser cambios profundos y relativamente permanentes en la manera de pensar (Hsu, 2014).
Al abordar cuestiones relacionadas con la pérdida, el enfoque centrado en soluciones no concibe la terapia como un simple proceso de relato de historias ni como la provisión de explicaciones a la persona consultante, sino como un esfuerzo colaborativo que implica narración, escucha activa y ayuda a la persona consultante para explorar partes desconocidas, con el fin de guiarla en la construcción de narrativas terapéuticas orientadas a producir significados positivos, nuevas realidades y nuevas narrativas (Simon, 2010). Además de ser señales de que la persona consultante espera obtener más de la vida, las emociones pueden ayudar también a revelar lo que desea (Hsu, 2014). Los objetivos de la persona consultante deben servir de brújula para el proceso terapéutico, y el trabajo colaborativo debe avanzar según el método y el ritmo que ella desee, sin imponerle un marco predeterminado ni una teoría de la pérdida (De Jong & Berg, 2012; Hsu). En la SFBT se entiende que las personas pueden atravesar simultáneamente los procesos de duelo y de curación. Por ello se hace hincapié en el autocuidado en los momentos de pérdida y en enmarcar las recaídas como partes esperables del aprendizaje de nuevas experiencias. La SFBT trabaja sobre la percepción de la persona consultante y la desplaza para que incluya nuevas interacciones entre sus emociones, su cognición y sus acciones en los contextos sociales. Se fomentan activamente las respuestas transformadoras ante la pérdida y, con percepciones transformadas, las personas consultantes pueden llegar a comprender que el futuro sigue ofreciendo posibilidades de ajuste y que el verdadero problema no es la pérdida en sí, sino cómo afrontar la vida después de la pérdida con perspectivas y acciones diferentes (de Shazer & Miller, 2000; Simon). Huang (2012) observó que las pérdidas suelen reencuadrarse como oportunidades de cambio. En su estudio, el efecto positivo de la SFBT sobre el crecimiento de las personas consultantes que afrontaban una ruptura les ayudó a manejar la frustración y el dolor por el final de su relación. Las personas consultantes en SFBT reforzaron su capacidad para reorganizar sus experiencias a medida que desarrollaban formas nuevas y más estables de autoconciencia.
Como todos los enfoques centrados en soluciones, el counseling grupal centrado en soluciones (SFGC) pone el acento en los cambios y las posibilidades de quienes integran el grupo. El SFGC utiliza las mismas herramientas que la SFBT, pero las aplica al contexto grupal (Cooley, 2009; Sharry, 2007). Además de integrar el espíritu del enfoque centrado en soluciones, otras características clave del SFGC son: a) el rápido establecimiento de la cohesión grupal y la facilitación activa de la interacción entre las personas participantes, de modo que la coordinación del grupo no domine las conversaciones; b) las personas participantes pueden aprender mejor unas de otras y desarrollar soluciones por sí mismas, sobre todo cuando tienen problemas, objetivos y experiencias vitales relativamente homogéneos; y c) la regla de «trabajar sobre lo que funciona» puede reducir de forma significativa las luchas, los conflictos y la ansiedad que los grupos tradicionales suelen encontrar en la fase de transición (Hsu, 2003; Sharry, 2007). En cuanto a los pasos concretos del proceso de SFGC, Pichot y Dolan (2003) propusieron un modelo de 13 pasos que incluye formular preguntas de presentación, explorar e identificar temas comunes, conectar los temas comunes con los temas de cada participante, pedir permiso a las personas participantes para centrarse en un tema común, formular la pregunta del milagro, obtener el mayor número posible de detalles relativos a la pregunta del milagro, prestar atención a las excepciones y a los detalles pertinentes, formular preguntas de escala para evaluar el progreso de cada participante hacia sus objetivos, ayudar a las personas participantes a descubrir lo que han hecho para mantener su situación actual, formular preguntas relacionales, invitar a las personas participantes a asignarse tareas y dar retroalimentación a quienes integran el grupo.
En los últimos años, el SFGC ha empezado a aplicarse en contextos diversos y con participantes de orígenes variados, y una cantidad considerable de investigaciones respalda su eficacia (Smock et al., 2008), también en Taiwán (Gong & Hsu, 2017). Quick y Gizzo (2007) estudiaron la eficacia y los factores promotores del cambio de un SFGC «Hacer lo que funciona» en el que participaron 108 personas en total. Observaron que, en la última sesión grupal, las personas participantes habían adquirido un sentido de control significativamente mayor sobre sus problemas personales, y que quienes asistían a más sesiones experimentaban cambios mayores. Este estudio sugería también que, cuanto más específico es el foco, mejor. Además, Gray et al. (2000) y Whitehead et al. (2018) aplicaron la SFBT a grupos de duelo y observaron que un programa centrado en soluciones tenía un impacto positivo en jóvenes que sufrían una pérdida, en cuanto a su sentido de vinculación con los demás, su sentido de dominio, su competencia social y emocional y su pensamiento optimista.
Aunque existe un amplio corpus de investigación sobre la eficacia del SFGC con una gran variedad de poblaciones y problemáticas, faltan estudios sobre la eficacia específica del SFGC en cuestiones relacionadas con la ruptura. Por ello, el objetivo de este estudio es investigar la eficacia del SFGC en el ajuste tras una ruptura de mujeres adultas solteras en Taiwán. Las preguntas de investigación son:
Integrantes del grupo. Las participantes se reclutaron por internet (es decir, Facebook, tablones electrónicos de anuncios, correo electrónico, etc.). Debido a la amplitud del rango de edad y del tiempo transcurrido desde la ruptura entre las personas reclutadas, los criterios de selección se revisaron para incluir a mujeres taiwanesas solteras que: a) nunca se hubieran casado y no estuvieran actualmente comprometidas ni saliendo con nadie; b) se encontraran en la etapa de la adultez temprana (entre 20 y 35 años); c) hubieran vivido su ruptura en el último año; d) consideraran subjetivamente que aún no habían superado el impacto de la ruptura y siguieran sintiendo dolor o confusión, pero estuvieran dispuestas a abrirse paso y a hacer algunos cambios; y e) estuvieran interesadas en el tema de la investigación, dispuestas a participar en todas las sesiones del SFGC, a completar las escalas requeridas y las entrevistas individuales, y a ser grabadas durante las entrevistas.
En este estudio se invitó a las candidatas que cumplían los criterios a una reunión individual para informarles del estudio. Durante esa reunión individual se evaluó también el estado actual de cada solicitante. Se realizó una preselección para comprobar si estaban preparadas para incorporarse al grupo o si necesitaban una derivación. Por ejemplo, si se encontraban en un estado de alto riesgo, se recomendaba primero un counseling individual. Inicialmente se inscribieron catorce personas que cumplían los criterios; después, seis aceptaron participar y firmaron el formulario de consentimiento del estudio.
Las edades de las seis participantes taiwanesas eran 22, 23, 24, 25, 28 y 32 años. Todas tenían como mínimo un título universitario de cuatro años. Tres de ellas tenían un empleo a tiempo completo y tres eran estudiantes a tiempo completo. Sus rupturas se habían producido entre una semana y seis meses antes. Solo dos de las participantes habían iniciado la ruptura. En cuanto a la duración de la relación íntima antes de la ruptura, una había durado seis meses, otra más de dos años, tres habían durado tres años y una, diez años.
Coordinación del grupo. El grupo lo condujo quien figura en segundo lugar en la autoría de este artículo, con más de diez años de formación en SFBT. La co-coordinación corrió a cargo de una persona con formación básica en SFBT y una amplia experiencia en la conducción de grupos.
Los ajustes del protocolo grupal del SFGC en este estudio se realizaron a partir de un grupo piloto y de la retroalimentación aportada por tres especialistas en SFBT. El protocolo final (presentado en la tabla 1) preveía ocho sesiones grupales de 120 minutos cada una. Cada sesión de este grupo se centraba en un tema relacionado con la técnica centrada en soluciones. Como este grupo trataba de las rupturas y la pérdida, tras conocer los objetivos iniciales de participación de las integrantes, el grupo exploró primero sus procesos de afrontamiento tras la ruptura. Después exploró posibles miradas positivas sobre la ruptura para aumentar su energía, y devolvió a cada integrante sus recursos y fortalezas individuales (sesiones 1-3). A continuación, el grupo habló de la visión del futuro preferido de cada integrante y luego de un pequeño paso hacia esa visión (sesiones 4-5). Se invitó a las integrantes a compartir sus pequeños cambios al comienzo de cada sesión, y también se las animó a revisar sus avances y a explorar cómo mantenerlos tras el final del grupo (sesiones 6-8). Todas las sesiones incluían además una pausa de 10 minutos, seguida de la retroalimentación de las integrantes y de la coordinación, con elogios y tareas.
Tabla 1. Protocolo grupal del SFGC en este estudio
1. Un encuentro con la felicidad: formación del grupo. Se invita a las integrantes a elegir una tarjeta de color que represente una cualidad personal positiva y, después, a presentarse. Las integrantes comparten su motivación para participar en el grupo, y la coordinación las guía para que formulen sus mejores esperanzas de cambio o los objetivos que desean alcanzar en el grupo. La coordinación explora, confirma y anota los objetivos de las integrantes, y las anima a participar en este proceso grupal de acuerdo con sus propios objetivos. Las integrantes recuerdan y comparten lo que ha cambiado desde la ruptura, y la coordinación pregunta qué podría ayudarlas a mantener la esperanza. El grupo debate qué reglas son necesarias para crear un entorno grupal seguro. Pausa breve. Las integrantes se elogian mutuamente, y la coordinación da retroalimentación a cada una. Tarea: invitar a las integrantes a fijarse en los acontecimientos que desearían que perduraran.
2. El amor siempre brilla: estrategias de afrontamiento. Las integrantes comparten los pequeños cambios de la última semana y cómo los hicieron posibles. Tras escuchar canciones de amor populares, comparten las situaciones que desencadenan fácilmente sus emociones. La coordinación normaliza las reacciones negativas relacionadas con el desamor. Se exploran los detalles de los momentos de excepción en los que la ruptura no tenía tanta influencia. Las integrantes comparten las estrategias y los recursos que les han resultado útiles, y la coordinación resume sus estrategias de afrontamiento. Pausa breve. Las integrantes se elogian mutuamente, y la coordinación da retroalimentación a cada una. Tarea: invitar a las integrantes a seguir haciendo lo que les ha resultado útil.
3. Volverse hacia la felicidad: reencuadre. Las integrantes comparten los pequeños cambios de la última semana y cómo los hicieron posibles. Se invita a cada integrante a anotar rápidamente las ventajas de estar soltera. La coordinación invita a las integrantes a compartir qué ventajas de estar soltera han experimentado personalmente o esperan experimentar. Se las invita a reencuadrar su experiencia de ruptura y a descubrir en ella los significados positivos, los aprendizajes y las cualidades personales positivas. Pausa breve. Las integrantes se dirigen elogios positivos, y la coordinación da retroalimentación a cada una. Tarea: invitar a las integrantes a seguir descubriendo los significados positivos y las fortalezas personales en la experiencia de la ruptura.
4. Milagros que conmueven: establecer objetivos. Las integrantes comparten los pequeños cambios de la última semana y cómo los hicieron posibles. Se describe un momento brillante de la última semana y se vincula a una fortaleza personal. La coordinación utiliza una pregunta del milagro para ayudar a las integrantes a imaginar un momento en que la ruptura no las perturbara. Las integrantes describen con detalle en qué sería diferente su vida después de que ocurriera el milagro. Cada integrante elige una nueva acción que emprendería después del milagro y luego la escenifican en común. Las integrantes comparten y comentan su experiencia al escenificar la acción. Pausa breve. Las integrantes se dirigen elogios positivos, y la coordinación da retroalimentación a cada una. Tarea: invitar a las integrantes a dar un pequeño paso que haga más probable que el milagro ocurra.
5. La gramola de canciones de amor, parte 1: mi primer pequeño paso. Las integrantes comparten los pequeños cambios de la última semana y cómo los hicieron posibles. Se las invita a imaginar un símbolo que represente el milagro y a compartir cómo podrían utilizarlo para recordarse que deben poner el milagro en práctica en su vida cotidiana. Se las invita a dibujar un gráfico de sus altibajos emocionales durante el último mes. Las integrantes reflexionan sobre sus estados emocionales del último mes y comparten cómo afrontaron los momentos bajos y qué les ayudó a sentirse mejor. Mediante preguntas de escala, la coordinación las invita a medir su posición actual y la distancia entre esa posición y su milagro. Después imaginan cómo será su siguiente pequeño paso hacia delante, en qué se diferencia de su vida actual y qué necesitan para ayudarse a darlo. Pausa breve. Las integrantes se dirigen elogios positivos, y la coordinación da retroalimentación a cada una. Tarea: invitar a las integrantes a intentar dar ese pequeño paso.
6. La gramola de canciones de amor, parte 2: perseverar. Las integrantes comparten los pequeños cambios de la última semana y cómo los hicieron posibles. Se las invita a imaginar y describir un símbolo que represente su fuerza y sus avances hasta el momento. Se utiliza una pregunta de escala para evaluar cómo ha evolucionado con el tiempo el grado de determinación de las integrantes para adaptarse a la ruptura. Se utiliza una pregunta relacional para indagar sobre una persona significativa que pueda ser testigo de los cambios, valorarlos y dar su opinión sobre ellos, y para preguntar qué notaría esa persona y cómo reaccionaría ante nuevos cambios. Pausa breve. Las integrantes se dirigen elogios positivos, y la coordinación da retroalimentación a cada una. Tarea: invitar a las integrantes a planificar y llevar a cabo una acción destinada a ayudarse a avanzar un poquito.
7. Hitos hacia la felicidad: revisar los avances. Las integrantes comparten los pequeños cambios de la última semana y cómo los hicieron posibles. Se las invita a dibujarse en tres momentos distintos: durante la ruptura, en la primera sesión del grupo y ahora. Se las invita a compartir por turnos los detalles de sus cambios en las distintas etapas y los métodos que utilizaron para hacerlos posibles. Se las invita a compartir los cambios que han observado en otras integrantes durante las sesiones grupales. Pausa breve. Las integrantes se dirigen elogios positivos, y la coordinación da retroalimentación a cada una. Tarea: invitar a las integrantes a poner en práctica y mantener una acción importante para el cambio positivo.
8. La felicidad no se detiene: dar la bienvenida al futuro. Las integrantes comparten los pequeños cambios de la última semana y cómo los hicieron posibles. Se pone una canción sobre el futuro y se invita a las integrantes a escucharla. Las integrantes comparten cómo mantener sus cambios una vez terminado el grupo. Se las invita a hablar de las dificultades que podrían encontrar tras el final del grupo y de cómo podrían afrontarlas. Se las invita a elaborar para sí mismas una tarjeta que contenga el plano de un futuro feliz. Se las invita a pensar y compartir cómo utilizarán esta tarjeta en el futuro para recordar el apoyo y la ayuda de este grupo. Las integrantes se desean suerte para el futuro. Pausa breve. Las integrantes se dirigen elogios positivos, y la coordinación da retroalimentación a cada una. Fin del grupo.
Inventario de resiliencia y crecimiento personal. A partir de los conceptos de emociones positivas de Seligman (2002), el Resilience and Personal Growth Inventory (RPGI), elaborado por Chen (2010), reestructuró la Cognitive Adaptation to Dissolution Scale (CADS) y la Coping to Dissolution Scale (CDS). La CADS y la CDS fueron desarrolladas por Wang y Wang (2007), que recurrieron a 746 personas en estudios cuantitativos para el análisis de ítems, el análisis de estructura y un estudio de validez. El análisis factorial de la CADS dio como resultado 34 ítems en cuatro subescalas, con coeficientes alfa de α = .70–.90. El análisis factorial de la CDS dio como resultado 115 ítems en quince subescalas, con coeficientes alfa de α = .78–.93.
El RPGI evalúa en total siete dimensiones: a) perdón: la capacidad de aceptar que la relación ha terminado y de hacer las paces con ella; b) gratitud: la capacidad de valorar lo que fue bueno en la relación y de sentirse satisfecha con los esfuerzos de la expareja en la relación; c) placer: la capacidad de restablecer el propio ritmo de vida y de sentir felicidad y satisfacción en la vida actual; d) flow: la capacidad de centrarse en vivir el momento y de alcanzar un sentido relativamente duradero de satisfacción y de logro en la vida; e) optimismo: la capacidad de atribuir la ruptura a factores temporales y específicos y de confirmar el propio valor en futuras relaciones; f) esperanza: la capacidad de tener una actitud abierta hacia el futuro y confianza respecto de las relaciones futuras; y g) crecimiento personal: la capacidad de comprender mejor a las propias parejas y de gestionar la relación íntima.
La escala completa consta de 42 ítems, con seis ítems por subescala. Las respuestas se puntuaban en una escala Likert de seis puntos. Una puntuación más alta en una subescala indica una tendencia positiva más alta en esa dimensión. La consistencia interna del RPGI se evaluó con las respuestas de 361 personas (136 hombres y 225 mujeres) que habían vivido recientemente una ruptura y tenían entre 19 y 33 años. El α de Cronbach de las subescalas oscilaba entre .77 y .89, lo que indica una buena consistencia interna. Las siete dimensiones del RPGI se obtuvieron tras un análisis de ítems y un análisis factorial confirmatorio. Según los criterios de ajuste preliminar, el ajuste global del modelo y el ajuste de su estructura interna, el RPGI muestra una buena validez de constructo.
Las integrantes de este SFGC completaron el RPGI una semana antes del inicio del grupo, en la semana siguiente a su finalización y cuatro semanas después de su finalización.
Autoevaluación de la capacidad y la confianza para adaptarse tras la ruptura. Se pidió a cada participante que puntuara en una escala su confianza y su capacidad percibida para adaptarse a la ruptura una semana antes del inicio del grupo, en la semana siguiente a su finalización y cuatro semanas después de su finalización. Las integrantes elegían el número de una escala de 1 a 10 que mejor se correspondía con su estado actual percibido; 1 indicaba ninguna capacidad o confianza y 10, una capacidad o confianza plenas.
Formulario de retroalimentación. Tras cada sesión grupal, las integrantes completaban un formulario de retroalimentación que evaluaba su percepción de la sesión de esa semana. El formulario constaba de tres ítems que preguntaban a las participantes por su grado de implicación, de satisfacción y de utilidad percibida de la sesión del día (por ejemplo, «Hoy me he implicado plenamente en la sesión del grupo»). Las respuestas se puntuaban en una escala Likert de cinco puntos, en la que 1 significaba «totalmente en desacuerdo» y 5, «totalmente de acuerdo».
Entrevista sobre la experiencia global del grupo. Una vez terminado el grupo, se invitó a cada integrante a participar en una entrevista individual de una hora. El objetivo de las entrevistas era comprender las experiencias globales de las integrantes, sus resultados personales y las impresiones más fuertes que les había dejado el grupo.
Este estudio utilizó un análisis estadístico descriptivo para presentar los datos del formulario de retroalimentación, incluidas las evaluaciones subjetivas de la capacidad, la confianza, la resiliencia y el crecimiento personal de las integrantes.
Para el análisis se utilizaron estadísticas no paramétricas. Dado el tamaño de la muestra, no se supone que los datos procedan de modelos prescritos determinados por un pequeño número de parámetros (Hollander et al., 2013). En concreto, se utilizó la prueba de rangos con signo de Wilcoxon para evaluar las diferencias entre las puntuaciones de resiliencia y crecimiento personal de las integrantes en el pretest, el postest y el seguimiento, con el fin de evaluar la eficacia terapéutica inmediata y en el seguimiento del SFGC (Laerd Statistics, 2022).
Los datos de las entrevistas se analizaron mediante codificación abierta, según lo propuesto por Kao (2008). Cada frase de cada entrevista se descompuso en las unidades de significado más pequeñas posibles. Cada transformación de significado, de acontecimiento o de perspectiva se marcó como una nueva sección y se etiquetó. Mediante comparaciones e inducciones repetidas, estas secciones etiquetadas se agruparon en subtemas. Por último, se compilaron los datos del conjunto de las entrevistadas.
Las estadísticas de las respuestas de las integrantes al RPGI se presentan en la tabla 2. En las puntuaciones globales, las medias fueron más bajas en el pretest y más altas en el postest. Las puntuaciones del seguimiento fueron ligeramente inferiores a las del postest, pero seguían siendo superiores a las del pretest. Por ello utilizamos la prueba de rangos con signo de Wilcoxon para muestras pareadas para evaluar la significación estadística de estas diferencias.
Tabla 2. Resumen de estadísticos descriptivos de las puntuaciones del RPGI (N = 6 en cada momento)
Para cada subescala: pretest M (SD); postest M (SD); seguimiento M (SD).
Perdón: 26.50 (2.43); 29.00 (3.29); 27.67 (4.18). Gratitud: 26.50 (4.46); 28.00 (5.55); 25.50 (7.01). Placer: 21.17 (2.99); 27.33 (5.09); 28.33 (4.41). Flow: 22.00 (2.83); 27.17 (5.56); 28.33 (4.68). Optimismo: 22.00 (1.55); 25.17 (6.01); 26.00 (5.06). Esperanza: 23.33 (1.37); 27.17 (2.64); 25.67 (2.42). Crecimiento personal: 24.17 (4.31); 26.33 (6.22); 26.50 (4.93). Puntuación global: 165.67 (10.56); 190.17 (29.43); 188.00 (27.52).
En cuanto a la eficacia inmediata de la intervención de SFGC sobre el ajuste tras la ruptura, la comparación de las puntuaciones del RPGI de las integrantes entre el pretest y el postest se presenta en la tabla 3. Las puntuaciones globales de las integrantes fueron significativamente diferentes entre el pretest y el postest (z = -1.89, p = .047), así como las puntuaciones de las subescalas de placer (z = -2.21, p = .016), flow (z = -2.02, p = .031) y esperanza (z = -2.23, p = .016), pero no las de las subescalas de perdón, gratitud, optimismo y crecimiento personal.
Tabla 3. Resumen de la prueba de rangos con signo de Wilcoxon para muestras pareadas del RPGI, pretest frente a postest
Para cada subescala: número de rangos negativos (postest < pretest) / rangos positivos (postest > pretest) / empates; rango medio de los negativos / de los positivos; puntuación Z; significación (unilateral).
Perdón: 2 / 4 / 0; 1.75 / 4.38; -1.48; .094. Gratitud: 2 / 3 / 1; 1.75 / 3.83; -1.08; .188. Placer: 0 / 6 / 0; 0.00 / 3.50; -2.21; .016*. Flow: 0 / 5 / 1; 0.00 / 3.00; -2.02; .031*. Optimismo: 2 / 4 / 0; 2.25 / 4.13; -1.26; .125. Esperanza: 0 / 6 / 0; 0.00 / 3.50; -2.23; .016*. Crecimiento personal: 1 / 5 / 0; 3.50 / 3.50; -1.48; .094. Puntuación global: 1 / 5 / 0; 1.50 / 3.90; -1.89; .047*.
*p < .05.
En cuanto a la eficacia en el seguimiento de la intervención de SFGC sobre el ajuste tras la ruptura, la tabla 4 indica que las puntuaciones globales de las integrantes fueron significativamente diferentes entre el pretest y el seguimiento (z = -1.99, p = .031), así como las puntuaciones de las subescalas de placer (z = -2.02, p = .031), flow (z = -2.20, p = .016), optimismo (z = -2.21, p = .016), esperanza (z = -1.89, p = .047) y crecimiento personal (z = -2.03, p = .031). No se hallaron diferencias significativas en las subescalas de perdón y gratitud.
Tabla 4. Resumen de la prueba de rangos con signo de Wilcoxon para muestras pareadas del RPGI, pretest frente a seguimiento
Misma disposición que la tabla 3 (seguimiento < pretest / seguimiento > pretest / empates).
Perdón: 3 / 3 / 0; 2.67 / 4.33; -0.53; .344. Gratitud: 4 / 2 / 0; 3.38 / 3.75; -0.63; .297. Placer: 0 / 5 / 1; 0.00 / 3.00; -2.02; .031*. Flow: 0 / 6 / 0; 0.00 / 3.50; -2.20; .016*. Optimismo: 0 / 6 / 0; 0.00 / 3.50; -2.21; .016*. Esperanza: 1 / 5 / 0; 1.50 / 3.90; -1.89; .047*. Crecimiento personal: 0 / 5 / 1; 0.00 / 3.00; -2.03; .031*. Puntuación global: 2 / 3 / 1; 1.00 / 4.00; -1.99; .031*.
*p < .05.
En cuanto a la diferencia entre el final del grupo y el seguimiento a las cuatro semanas, el examen de las tablas 2 y 5 muestra que las puntuaciones de las integrantes en la escala global y en las subescalas de perdón, gratitud y esperanza fueron ligeramente inferiores en el seguimiento que en el postest, pero estas diferencias no fueron estadísticamente significativas. En las subescalas de placer, flow, optimismo y crecimiento personal, las puntuaciones del seguimiento fueron ligeramente superiores a las del postest, pero esta diferencia tampoco fue estadísticamente significativa.
Tabla 5. Resumen de la prueba de rangos con signo de Wilcoxon para muestras pareadas del RPGI, postest frente a seguimiento
Misma disposición (seguimiento < postest / seguimiento > postest / empates); Z basada en los rangos positivos (d) o en los rangos negativos (e).
Perdón: 4 / 1 / 1; 3.13 / 2.50; -1.36 (d); .125. Gratitud: 3 / 2 / 1; 4.00 / 1.50; -1.22 (d); .156. Placer: 2 / 4 / 0; 3.50 / 3.50; -0.74 (e); .266. Flow: 1 / 4 / 1; 3.50 / 2.88; -1.08 (e); .188. Optimismo: 1 / 4 / 1; 4.50 / 2.63; -0.82 (e); .250. Esperanza: 4 / 1 / 1; 3.50 / 1.00; -1.79 (d); .063. Crecimiento personal: 3 / 2 / 1; 2.17 / 4.25; -0.27 (e); .438. Puntuaciones globales: 3 / 3 / 0; 3.67 / 3.33; -1.05 (d); .500.
*p < .05.
Los cambios en las autoevaluaciones de las integrantes sobre su capacidad y su confianza para adaptarse tras la ruptura se presentan en la tabla 6. Las respuestas se midieron en una escala Likert de 10 puntos.
Tabla 6. Estadísticos descriptivos de la capacidad y la confianza para adaptarse tras la ruptura en las distintas etapas (N = 6)
Capacidad de adaptación tras la ruptura: pretest 6.00 (2.53); postest 7.58 (1.50); seguimiento 7.87 (1.18). Confianza en la adaptación tras la ruptura: pretest 5.92 (2.46); postest 7.25 (1.48); seguimiento 8.00 (1.41).
En el pretest, la media de las autoevaluaciones de la capacidad de adaptación percibida de las integrantes era de 6.00. Estas puntuaciones subieron a 7.58 y 7.87 en el postest y en el seguimiento, respectivamente. Se obtuvieron resultados similares en cuanto a la confianza percibida de las integrantes en su capacidad de adaptación. Las puntuaciones medias eran de 5.92 en el pretest y subieron a 7.25 y 8.00 en el postest y en el seguimiento, respectivamente. Las puntuaciones más altas tras la finalización del grupo sugieren que la participación de las integrantes en el SFGC se tradujo en una mayor capacidad y una mayor confianza percibidas para adaptarse a la ruptura, que siguieron siendo altas una vez terminado el grupo.
La tabla 7 presenta la asistencia a cada una de las ocho sesiones grupales, así como las medias y desviaciones típicas de las puntuaciones de las integrantes en cada uno de los tres ítems de retroalimentación. Las respuestas se puntuaban en una escala Likert de cinco puntos.
Tabla 7. Estadísticos descriptivos de las puntuaciones de los ítems de retroalimentación en cada sesión grupal
Para cada sesión: número de participantes; implicación M (SD); satisfacción M (SD); utilidad M (SD).
1: 6; 4.17 (.75); 4.33 (.82); 4.33 (.52). 2: 4; 4.00 (.00); 4.25 (.50); 4.00 (.00). 3: 5; 4.40 (.55); 4.40 (.55); 4.40 (.55). 4: 4; 4.75 (.50); 4.75 (.50); 4.00 (.00). 5: 6; 4.17 (.75); 4.00 (.63); 4.00 (.00). 6: 5; 3.80 (.45); 4.40 (.55); 4.00 (.00). 7: 6; 4.33 (.52); 4.33 (.52); 4.00 (.89). 8: 6; 4.33 (.52); 4.83 (.41); 4.50 (.55).
Salvo en la sexta sesión (M = 3.80), las puntuaciones medias de implicación fueron todas superiores a 4. Las puntuaciones medias de satisfacción fueron superiores a 4 en todas las sesiones grupales y especialmente altas en la cuarta (M = 4.75) y en la octava (M = 4.83). En cuanto a la utilidad, las puntuaciones medias de todas las sesiones fueron también de al menos 4, y la octava sesión obtuvo una puntuación media de 4.5. Estos resultados indican que las integrantes coincidían en general en que la participación en el grupo de cada día había sido implicante, satisfactoria y útil.
El análisis de los datos de las entrevistas individuales realizadas tras la finalización del grupo mostró que la percepción de las integrantes sobre los efectos de este SFGC puede analizarse en torno a tres factores principales.
El primer factor fue el clima cálido, seguro y de confianza del grupo. A las integrantes les afectaron la calidez del grupo, el apoyo sincero de las demás integrantes y la aceptación y la capacidad empática de la coordinación. Además, las integrantes contaron que se habían sentido a gusto en el proceso grupal. Entre las razones figuraban el énfasis del grupo en lo positivo y en los aspectos posibles de la vida que habían quedado ignorados, así como su insistencia en tener un foco temático claro y reglas grupales para la retroalimentación.
El segundo factor fue el apoyo y el aprendizaje mutuos de las integrantes y el sentimiento compartido de universalidad. Compartir las cuestiones relacionadas con la ruptura y abordar las emociones asociadas ayudó a las integrantes a sentirse reconfortadas y menos solas, lo que reforzó su capacidad para aceptar sus emociones. El diálogo y el intercambio en el grupo ayudaron a las integrantes a reflexionar sobre sus experiencias relacionales, sus sentimientos y sus pensamientos acerca de sí mismas y de todos los aspectos de su vida, y a aclararlos. Además de conocer a nuevas amistades y ampliar su aprendizaje interpersonal, las integrantes aprendieron también del contacto con las experiencias y los modos de afrontamiento de las demás. Comprender los estados positivos y negativos de las otras integrantes favoreció su propio autoexamen y las ayudó a sentirse más preparadas para el futuro. Las integrantes sintieron también que los rasgos positivos y los cambios constructivos de las demás tenían un carácter contagioso. Para las integrantes, estos factores significaban que participar en el grupo era una oportunidad de establecer nuevas relaciones y de volver a examinar el proceso de ruptura. Recibir retroalimentación directa ayudó a las integrantes a validarse y a ajustar sus objetivos y sus maneras de pensar anteriores.
El tercer factor fueron los efectos beneficiosos del diseño del grupo y de la participación en las actividades grupales. A las integrantes les impresionaron las actividades en las que compartían o comentaban sus imágenes del milagro, los elogios, las acciones de afrontamiento, las tareas y la puntuación de su mejora en escalas. Durante las actividades y tareas grupales, las preguntas orientadoras de la coordinación y los intercambios entre integrantes resultaron muy alentadores y validaron en gran medida sus propios recursos, fortalezas y capacidades de afrontamiento, entre ellas su capacidad para aceptar que los altibajos emocionales son inevitables, para reflexionar sobre distintas estrategias de afrontamiento de las rupturas, para ver con claridad sus propios cambios y su desarrollo en las distintas etapas, y para obtener recordatorios y estrategias sobre cómo mantener y consolidar los cambios. Todos estos beneficios del grupo contribuyeron a aumentar la autoeficacia y el sentido de competencia de las integrantes, y reforzaron su capacidad para aprender a fijar y ajustar objetivos y a esbozar un futuro deseable, con lo que recuperaron un fuerte sentido de poder, de esperanza y de control sobre su vida.
Aunque el SFGC solo se reunió ocho veces, el grupo mostró un impacto positivo en sus integrantes, tanto inmediatamente como en el seguimiento posterior. Las mujeres taiwanesas solteras que participaron en el grupo refirieron una mejor capacidad de adaptación y una mayor confianza que antes de participar en él. En conjunto, las participantes tuvieron una experiencia muy positiva, en gran parte gracias al apoyo interpersonal que ofrecía el grupo.
Se hallaron diferencias significativas entre las puntuaciones medias del pretest y del postest en la puntuación global del RPGI y en las subescalas de placer, flow y esperanza, lo que indica que esta intervención de SFGC mostró una eficacia terapéutica inmediata. El análisis de las diferencias entre las puntuaciones medias del pretest y del seguimiento halló diferencias significativas en la puntuación global del RPGI y en las subescalas de placer, flow, optimismo, esperanza y crecimiento personal, lo que indica una eficacia terapéutica en el seguimiento. No se hallaron diferencias significativas en los cambios de las cuatro semanas posteriores a la finalización del grupo, lo que sugiere que las ocho sesiones grupales explican la mayor parte de la eficacia del grupo.
Los resultados de este estudio sugieren que las intervenciones de SFGC tienen un impacto limitado en las emociones positivas relativas al pasado (p. ej., el perdón y la gratitud), pero pueden contribuir a un aumento significativo de las emociones positivas de las integrantes orientadas al presente (p. ej., el placer y el flow) y al futuro (p. ej., el optimismo y la esperanza), tanto en el postest como en el seguimiento. Estos hallazgos son esperables, ya que los principios de la SFBT en los que se basa el SFGC hacen hincapié en un pensamiento orientado al presente y al futuro y en centrarse en los objetivos deseados por la persona consultante, más que en el pasado (Bavelas et al., 2013). Además, como afirmaron Kim y Franklin (2015), el enfoque centrado en soluciones ayudó a las personas consultantes a generar emociones positivas y a producir cambios.
Las actividades de esta intervención de SFGC fueron especialmente útiles para suscitar sentimientos positivos. Este plan de grupo de SFGC se basaba en el enfoque de construcción de soluciones y en la convicción de que las propias personas consultantes poseen las capacidades y los recursos necesarios para construir una vida mejor. Por ello, muchas actividades grupales tenían como objetivo ayudar a las integrantes a descubrir y ampliar las soluciones que consideraban eficaces para afrontar la situación (en particular en la primera, la segunda y la quinta sesión), a centrarse en los objetivos concretos y los pequeños pasos posibles en su vida actual (cuarta y sexta sesión), y a revisar y alentar los avances (al comienzo de cada sesión y especialmente de la quinta a la octava). Los conceptos y las estrategias de un enfoque centrado en soluciones pueden generar sentimientos de esperanza (Reiter, 2010) y ponen el acento en la esperanza que puede surgir tras una pérdida, no en el impacto de la pérdida en las personas consultantes. Asimismo, el efecto del SFGC sobre el optimismo y el empoderamiento de las integrantes procedía de un sentido razonable de poder y de control, que refuerza su esperanza y sus expectativas de cambio. Como sugirieron Steinbrecher et al. (2021), la pregunta del milagro es una pregunta orientada al futuro que co-crea un futuro preferido y aporta esperanza a las personas consultantes que viven pérdidas y traumas de distinto tipo. La discusión de la pregunta del milagro en la cuarta sesión y la actividad «dar la bienvenida al futuro» de la octava sesión fueron muy elogiadas por las participantes como especialmente potenciadoras de su sentido de esperanza.
En cuanto a los avances de las integrantes en la recuperación y el crecimiento tras la ruptura, comprenden mejor cómo adaptarse a los desafíos presentes y futuros estableciendo objetivos, reforzando sus recursos y fortalezas personales y explorando las excepciones en las que afrontaron situaciones difíciles (Sharry, 2007). Gracias a actividades como el cambio previo a la sesión (primera sesión), los elogios y las tareas (al final de cada sesión) y las excepciones y el afrontamiento (segunda y quinta sesión), las integrantes adquirieron un mayor sentido de competencia al ver a otras personas en situaciones similares enfrentarse a dificultades similares. Esta camaradería ayudó a externalizar los problemas y a reforzar la confianza de las integrantes y su capacidad para afrontar la ruptura. Las integrantes pudieron ajustar continuamente sus objetivos al escuchar elogios, reforzar sus conductas originales y probar nuevas perspectivas y acciones. Como la eficacia de los grupos de SFGC no procede de la imposición de conocimientos o técnicas, cuando las integrantes logran encontrar su fuerza, su objetivo y su futuro preferido, pueden implicarse continuamente en cada momento de la vida que desean. Esto refleja también el énfasis de la SFBT en las capacidades propias de la persona consultante y la convicción de que la tarea más importante del grupo es ayudar a las integrantes a iniciar el proceso de cambio, lo que les permite comprender los métodos y medios de cambio más adecuados para ellas y tener una experiencia personal directa del cambio.
Los hallazgos de este estudio aportan pruebas de que, en el trabajo grupal, no es necesario centrarse en explorar las experiencias pasadas de ruptura, lo que concuerda con la sugerencia de Eads y Lee (2019) de que los beneficios de un enfoque centrado en soluciones para las personas consultantes no dependen de centrarse en el trauma pasado. Este grupo de SFGC no dedicó mucho tiempo a abordar las cuestiones no resueltas de las integrantes, pero cuando estas lograron encontrar en su vida pequeños tesoros ya existentes, aumentó aún más su confianza en mantener o incluso mejorar su vida. Como indica la actividad de reencuadre de la tercera sesión, las respuestas transformadoras de las personas consultantes ante la pérdida pueden facilitarse cuando se respeta la diversidad de información contenida en sus respuestas a la pérdida y cuando la coordinación ayuda a explorar y lleva a las personas consultantes a ver las cosas desde nuevas perspectivas (Li, 2006). Aunque las integrantes no hubieran resuelto del todo su percepción de la ruptura al final del grupo, refirieron igualmente más disfrute y pasión en su vida presente (es decir, podían concentrarse en lo que es importante para ellas en el presente e implicarse plenamente en su vida actual mediante acciones). En otras palabras, el enfoque centrado en soluciones ayuda a las personas a transformar las emociones negativas adoptando nuevas perspectivas y probando nuevas conductas (Kim & Franklin, 2015).
Aunque la pérdida por una ruptura puede afectar significativamente al respeto por una misma y al sentido de la propia valía (Kaczmarek & Backlund, 1991), este resultado refleja el principio según el cual el énfasis del SFGC en explorar las fortalezas y en aportar validación puede aumentar la autoestima de las integrantes, un cambio que puede requerir poner en práctica con éxito las soluciones elaboradas en el grupo. Este resultado concuerda con los hallazgos de Martenstyn y Grant (2021), según los cuales las preguntas centradas en soluciones aumentaban las expectativas de éxito, el progreso percibido hacia los objetivos y la autoeficacia. Grant y Gerrard (2020) observaron también que las preguntas centradas en soluciones son más eficaces que las preguntas centradas en el problema para aumentar la autoeficacia y atenuar el impacto negativo de las actitudes disfuncionales. Este proceso coincide con la convicción de la SFBT de que la capacidad propia de la persona consultante para generar significados eficaces a partir de su experiencia de pérdida es mucho más importante que aceptar la realidad de la pérdida (Simon, 2010). Tashiro y Frazier (2003) observaron igualmente que las personas pueden referir cambios positivos tras una ruptura, como sentirse más seguras de sí mismas, más independientes y más fuertes.
Neimeyer (2001) señaló que ayudar a las personas consultantes a crear cambios y nuevos sentidos de identidad, y tender puentes entre las pérdidas del pasado y las incógnitas del futuro, son partes importantes del proceso de counseling del duelo. En este estudio, las actividades de dibujo de la quinta y la séptima sesión ayudaron a las integrantes a descubrir nuevos aspectos de sí mismas, y el conjunto del proceso grupal las ayudó a darse retroalimentación mutua y a ver reflejos de sí mismas en las demás. La retroalimentación de las otras personas estimuló a las integrantes a desarrollar nuevas formas de comprenderse. En la tercera sesión, al reflexionar sobre «¿quién soy?» durante el proceso de reestructuración de sus marcos personales de significado, llegaron a comprender que no es necesario depender por completo de los demás o del mundo exterior para sanar de una pérdida. Por el contrario, las personas consultantes pueden tomar decisiones por sí mismas y construirse nuevas identidades a medida que vuelven a conocerse, lo que les aporta un sentimiento de autoempoderamiento, como subrayaron De Jong y Berg (2012). Este proceso de cambio se parece a lo que Hebert y Popadiuk (2008) describieron en su «Theoretical model of change and personal growth following breakups»: el proceso posterior a la ruptura gira en torno al tema del «yo», y «hacer avanzar el yo» era un aspecto clave del proceso de crecimiento.
Estos hallazgos respaldan aún más la afirmación de que los procesos de duelo y de curación pueden coexistir (Simon, 2010) y coinciden con el énfasis de los enfoques centrados en soluciones en el autocuidado de las personas consultantes mientras afrontan el problema (Hsu, 2014). Al trabajar en el SFGC, las integrantes se vivieron como personas en proceso de cambio, que no solo poseen la capacidad y la voluntad de reescribir la historia de su vida, sino que también moldean y remodelan, negocian y transforman sus relaciones en curso. Estos resultados ponen de relieve el importante papel que desempeña, en estos diálogos terapéuticos, la creación de una narrativa coherente tras una ruptura romántica. Como afirmaron Berg y Dolan (2001) y Kansky y Allen (2018), las rupturas fuera del matrimonio ofrecen a las personas en la adultez emergente tiempo para reflexionar sobre los éxitos y los fracasos de sus relaciones pasadas, lo que puede aumentar la posibilidad de aprender y crecer a partir de esas experiencias y conducir en el futuro a relaciones románticas más satisfactorias, estables y plenas.
Según lo que las integrantes contaron de su experiencia en el grupo, integrar el espíritu del SFGC en el diseño y el funcionamiento de un grupo puede ser sumamente valioso para crear un entorno grupal cálido, seguro, de confianza y de apoyo. Cuando las personas participantes colaboran entre sí en el proceso de explorar y construir soluciones, no solo ayudan a las demás a encontrar su potencial, sino que también aprenden de las soluciones ajenas y desarrollan así nuevos recursos a través de sus interacciones en el grupo (Chang, 2006; Cooley, 2009; Lin, 2011). Este hallazgo sugiere que el SFGC puede integrar diversos métodos y recursos para un afrontamiento positivo tras la ruptura, lo que anima a las integrantes a encontrar sus fortalezas, genera un mayor sentido de valía y contribuye a una alta implicación, satisfacción y utilidad percibida.
El mero hecho de aceptar participar en el grupo ya dio a las integrantes más fuerza para afrontar su ruptura. Como sugirieron Quick y Gizzo (2007), unos temas claros y específicos ayudan a las personas participantes a sentirse más preparadas antes de las sesiones y a implicarse en el grupo con seguridad. Los temas claros de esta intervención grupal ayudaron a las integrantes a compartir experiencias similares y a empatizar entre sí. Cultivar un sentimiento de camaradería y de resonancia en el grupo hizo que las participantes se sintieran menos solas y menos atascadas. Este entorno alentador corresponde a los factores terapéuticos del SFGC que son el apoyo grupal (Sharry, 2007) y la universalidad.
Otro factor terapéutico clave fue el aprendizaje interpersonal entre las integrantes. Lo que percibían de las historias de las demás era un reflejo de sus propias experiencias, de modo que obtuvieron comprensión y preparación para el futuro. Dar a las demás una retroalimentación positiva y eficaz aumentó también su autoestima. Rosa y Riva (2021) subrayaron la importancia de los aspectos sociales y relacionales de la psicoterapia de grupo en el proceso de recuperación, y participar en el grupo fue para las integrantes una oportunidad de hacer nuevas amistades en este entorno seguro de interacción interpersonal. Este nuevo apoyo social les ofreció la oportunidad de ensayar nuevas formas de interactuar y de liberarse de sus patrones relacionales rígidos. Las personas participantes en un SFGC reciben también la validación de la coordinación y de las demás integrantes a medida que van cambiando, lo que refuerza su determinación de cambiar (Cooley, 2009; Lin, 2011). Además, los objetivos concretos y los ámbitos de progreso de las demás integrantes, a lo largo de los intercambios del grupo, sirvieron también como puntos de referencia para que cada una ajustara sus propios objetivos y avances.
En suma, estos resultados validan lo expuesto por Quick y Gizzo (2007) sobre los efectos del proceso grupal. Entre los factores terapéuticos importantes de este grupo figuraban el aprendizaje grupal, la ayuda a las demás personas (Sharry, 2007), la transmisión de información, el aprendizaje interpersonal, el desarrollo de técnicas de socialización, la conducta imitativa, la infusión de esperanza y el altruismo (Yalom, 1995).
Este estudio investigó las experiencias de consultantes mujeres que seguían afrontando la pérdida causada por una ruptura y respaldó que las intervenciones eficaces del SFGC implican centrarse en objetivos, fortalezas, afrontamiento, pasos y acciones orientados al futuro y al presente. El estudio demostró que el SFGC puede ayudar a las integrantes a recuperar un sentido de satisfacción y de orden en la vida, contribuyendo así a su recuperación y crecimiento tras la ruptura.
Debido a la escasez de posibles participantes, no pudimos establecer límites estrictos sobre las características sociodemográficas de las integrantes, por lo que no pudimos incluir datos más diversos. Ello dio lugar a carencias inevitables en las características de las participantes, entre ellas una gran variación en la duración de las relaciones terminadas, en quién había iniciado la ruptura, en el grado de ajuste tras la ruptura, en las oportunidades de interacción continuada con la expareja y en otras características sociodemográficas. Por ello sugerimos que futuras investigaciones estudien en profundidad la influencia de las variables de contexto de las personas participantes en el ajuste tras la ruptura.
Además, al no contar con un grupo control, no pudimos descartar la posibilidad de que influencias externas al grupo de counseling expliquen una parte o la totalidad de los cambios de las integrantes, de modo que la capacidad de explicar los efectos hallados es limitada. Futuras investigaciones podrían conducir simultáneamente dos grupos de orientaciones terapéuticas distintas o utilizar un diseño con grupo experimental y grupo control, con el fin de comparar la eficacia sobre el ajuste de las personas participantes a las rupturas. Asimismo, al invitar a participantes en el futuro, podría utilizarse una escala de cribado adecuada.
Por último, en este estudio no se halló una eficacia terapéutica significativa en las subescalas de perdón y gratitud del RPGI. Las futuras investigaciones y diseños grupales de SFGC podrían explorar más a fondo las cuestiones de pérdida ligadas a la ruptura, en particular cómo aumentar aún más las emociones positivas y cómo utilizar el marco de la SFBT para desarrollar medidas de las variables pertinentes. Por ejemplo, la investigación futura sobre el SFGC podría abordar cómo producir mejor efectos inmediatos y duraderos en las emociones de placer, flow y esperanza, e intentar desarrollar métodos de conducción de grupos en los que la coordinación pueda utilizar el poder del lenguaje de manera más estructurada, por ejemplo para transmitir con mayor claridad información que ayude a las integrantes a percibir sus intenciones.
Complexe Systémique: lo que hay que retener
Seis participantes, sin grupo control, pruebas no paramétricas: la autoría no pretende más que un estudio piloto, y lo dice. Lo que merece la pena está en otra parte. Primero, el protocolo, descrito sesión a sesión y reutilizable tal cual por quien conduzca grupos tras una separación: canciones de amor para localizar los desencadenantes, ventajas de estar soltera, un milagro escenificado en grupo, una curva de altibajos, un dibujo de una misma en tres momentos, una tarjeta para el futuro. Después, un resultado honesto y esclarecedor: el enfoque mueve todo lo que mira al presente y al futuro, y nada de lo que mira al pasado, el perdón y la gratitud. Es coherente con lo que es, y también dice lo que deja de lado. Para leer junto con el mismo equipo de autoría sobre la supervisión en Taiwán, con la pérdida ambigua y los rituales, para otra teoría de la pérdida, y con la historia del matrimonio Rodríguez, donde el final de un amor se cuenta desde la terapia.
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Contacto
Wei-Su Hsu: weisuhsu@ntnu.edu.tw · Hsiang-Yun Chen: anneluckies@gmail.com · Hsuan-Jung Chen: dj9xk@hotmail.com
Artículo original The Effectiveness of Solution-Focused Group Counseling for Taiwanese Unmarried Females’ Post-Breakup Loss: A Pilot Study, de Wei-Su Hsu, Hsiang-Yun Chen y Hsuan-Jung Chen, publicado en Journal of Solution Focused Practices, vol. 6, n.º 1 (2022), artículo 6, pp. 52-69, doi: 10.59874/001c.75001, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español, la presentación se ha adaptado a la lectura en línea y las tablas se presentan en forma de fichas, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Traducción no oficial al español del artículo original «The Effectiveness of Solution-Focused Group Counseling for Taiwanese Unmarried Females’ Post-Breakup Loss: A Pilot Study», publicado en Journal of Solution Focused Practices (2022) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial; la presentación se ha adaptado a la lectura en línea, tal como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Hsu, W.-S., Chen, H.-Y., & Chen, H.-J. (2022). The Effectiveness of Solution-Focused Group Counseling for Taiwanese Unmarried Females’ Post-Breakup Loss: A Pilot Study. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-effectiveness-of-solution-focused-group-counseling-for-taiwanese-unmarried-females-post-breakup-loss-a-pilot-study (Obra original publicada en 2022 en Journal of Solution Focused Practices, vol. 6, n.º 1 (2022), artículo 6, pp. 52-69; republicada en 2022 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/75001)
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