Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Contemporary Psychotherapy · Terapia narrativa
Durante dos años, entre sesión y sesión, una paciente diagnosticada de trastorno bipolar y trastorno esquizoafectivo escribió su autobiografía junto con su terapeuta en un documento compartido. De esas 120 páginas surge una metaposición, el «yo como escritora», que pone en diálogo a la hija, la hermana, la licenciada en Derecho, la poeta y la paciente psiquiátrica. El equipo de Giacomo Chiara, con Hubert Hermans, ve en ello una práctica situada en la encrucijada del self dialógico, la terapia colaborativa y la terapia narrativa.
Traducción no oficial al español de Collaborative Polyphonic Writing as Therapeutic Practice: A Longitudinal Case Study, de Giacomo Chiara, Hubert Hermans, Diego Romaioli, Elena Faccio y Roberto Vitelli, publicado en Journal of Contemporary Psychotherapy (Springer) (2026), doi: 10.1007/s10879-026-09751-8, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las declaraciones finales del artículo se agrupan en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
El trabajo terapéutico no pretende sustituir una narrativa dominante por otra, sino preservar las condiciones para un diálogo continuo entre múltiples posiciones del self.
Giacomo Chiara, Hubert Hermans, Diego Romaioli, Elena Faccio y Roberto Vitelli
Resumen
Este artículo presenta la escritura polifónica colaborativa como una práctica terapéutica fundamentada en el construccionismo social, la teoría del self dialógico, la terapia colaborativa y la terapia narrativa. Expone un estudio de caso longitudinal con una paciente diagnosticada de trastorno bipolar y trastorno esquizoafectivo. Terapeuta y paciente construyeron de forma colaborativa una narrativa autobiográfica, creando un espacio dialógico en el que podían explorarse, negociarse y reescribirse múltiples voces del self. El texto se examinó mediante un marco temático combinado con una indagación dialógica. Los resultados ponen de relieve el desarrollo de la metaposición «yo como escritora», que facilitó el diálogo entre múltiples posiciones del yo y sostuvo la reconstrucción del significado autobiográfico. Se discute la escritura polifónica colaborativa como una práctica terapéutica que favorece la transformación narrativa y amplía las posibilidades de comprensión de sí y de cambio psicológico a través de una autoría colaborativa.
Palabras clave: construcción social, construcción de significado, terapia narrativa, teoría del self dialógico, escritura polifónica colaborativa, re-autoría
La escritura y el relato son procesos fundamentales mediante los cuales las personas organizan su experiencia y construyen coherencia en su vida. También pueden descentrar las narrativas saturadas por el problema al separar a las personas de sus dificultades, abriendo espacio a historias alternativas que ponen en primer plano los recursos, los valores y las posibilidades de acción. Desde las perspectivas dialógicas y narrativas (Mellado et al., 2024), el relato se entiende como un proceso transformador a través del cual se reconstruyen significados y emergen nuevas comprensiones de sí. En este contexto, la escritura autobiográfica puede sostener la re-autoría de las historias de vida mediante la reflexividad, la apertura a lo posible y la exploración de identidades alternativas (Ruini & Mortara, 2022). Desde una perspectiva construccionista social (Gergen & McNamee, 2025), la identidad se concibe como un logro relacional en curso, negociado de forma continua en la interacción y que evoluciona como una forma de multiser (Gergen, 2022). De modo similar, la teoría del self dialógico conceptualiza el self como una multiplicidad dinámica de posiciones del yo implicadas en un diálogo permanente (Hermans, 2025). La metáfora de la polifonía recoge la coexistencia de estas múltiples perspectivas, cuyas tensiones y negociaciones pueden estar estrechamente relacionadas con experiencias de malestar psicológico. Las posiciones del yo pueden ser internas (p. ej., «yo como terapeuta») o externas (p. ej., «mi paciente») y funcionan como voces que interactúan dentro de un espacio dialógico (Georgiaca & Viou, 2026). El desarrollo de una metaposición permite a las personas adoptar una postura reflexiva frente a esas posiciones, lo que facilita el diálogo y favorece formas más integradas de comprensión de sí.
Los desarrollos recientes de los enfoques relacionales, dialógicos, narrativos, fenomenológicos y colaborativos en psicoterapia han subrayado la importancia de crear espacios terapéuticos en los que las personas en tratamiento participen activamente en la co-construcción del significado. Desde estas perspectivas, la escritura colaborativa puede entenderse como una práctica relacional a través de la cual las narrativas se exploran, se negocian y se transforman, promoviendo la reflexividad, la autonomía y formas participativas de cuidado (Faccio et al., 2023; Chiara et al., 2026).
Pese al creciente interés por las prácticas basadas en la escritura y por las prácticas colaborativas, se ha prestado poca atención a los procesos de escritura polifónica colaborativa desarrollados conjuntamente por terapeuta y paciente a lo largo de una psicoterapia de larga duración. Hasta donde sabemos, ningún estudio ha examinado cómo estas prácticas pueden sostener el diálogo entre múltiples posiciones del self, contribuir a la re-autoría de la experiencia autobiográfica y favorecer el cambio psicológico a lo largo del tiempo. Para cubrir esta laguna, el presente artículo explora la aplicación terapéutica de la escritura polifónica colaborativa mediante un estudio de caso longitudinal, examinando cómo se despliegan los procesos narrativos, dialógicos y relacionales dentro de un texto autobiográfico de autoría colaborativa.
Desde finales de 2019 hasta principios de 2025, la paciente siguió una psicoterapia con el primer autor de este artículo. Las sesiones se realizaron dos veces al mes durante los tres primeros años, cada tres semanas durante los dos años siguientes y, posteriormente, una vez al mes. Todas las sesiones fueron presenciales. Tras una fase inicial dedicada a establecer la alianza terapéutica, el terapeuta propuso la escritura polifónica colaborativa y la paciente aceptó. Esta se desarrolló a lo largo de aproximadamente dos años (2022–2024) como componente integral de la psicoterapia y se centró en la elaboración colaborativa de una narrativa autobiográfica a través de la cual podían explorarse experiencias vitales significativas, reflexiones y significados personales.
Aunque hubo momentos de reflexión conjunta durante las sesiones presenciales, la narrativa autobiográfica se desarrolló principalmente mediante la escritura colaborativa en un entorno digital compartido. Los intercambios escritos se producían de forma asíncrona entre las sesiones, que a partir de 2022 se celebraban cada tres semanas. El uso de una plataforma digital compartida (Google Drive) aportó flexibilidad en cuanto al momento y el ritmo del proceso de escritura y permitió a terapeuta y paciente mantener un diálogo escrito continuo entre sesiones.
El proceso de escritura polifónica colaborativa se desplegó en una serie de etapas interconectadas que combinaban escritura individual, diálogo terapéutico y escritura colaborativa. En la primera etapa, el terapeuta invitó a la paciente a escribir por su cuenta una narrativa autobiográfica centrada en experiencias vitales significativas. Este primer relato sirvió de punto de partida para las actividades terapéuticas y de escritura posteriores. En la segunda etapa, el diálogo terapéutico se combinó con la escritura reflexiva. El terapeuta trabajó con el material autobiográfico mediante preguntas circulares y reflexivas (Tomm, 2025), reflexiones escritas e invitaciones a desarrollar experiencias concretas. La paciente respondía después por escrito, desarrollando el texto. A través de este intercambio iterativo, la experiencia autobiográfica se convirtió en el foco de un proceso colaborativo continuo de exploración y reflexión. En la tercera etapa, terapeuta y paciente identificaron conjuntamente las distintas posiciones del yo presentes en la narrativa, así como los temas narrativos dominantes que organizaban la experiencia de la paciente. Este trabajo se llevó a cabo tanto en las sesiones presenciales como en los intercambios escritos. La cuarta etapa consistió en ciclos sucesivos de diálogo terapéutico, escritura, retroalimentación y revisión, mediante los cuales se exploraron significados y posibilidades narrativas alternativos. Se prestó atención a facilitar el diálogo entre las posiciones del yo y a sostener la emergencia de una metaposición reflexiva. En la quinta etapa, terapeuta y paciente elaboraron de forma colaborativa una versión final de la narrativa autobiográfica. El trabajo terapéutico que acompañó la escritura polifónica colaborativa se apoyó en perspectivas construccionistas sociales, dialógicas y narrativas. La autobiografía final, de autoría colaborativa, constaba de aproximadamente 120 páginas de Word.
Una vez concluido el proceso terapéutico y de escritura, el terapeuta propuso redactar un artículo científico a partir de este material, con el consentimiento de la paciente. La narrativa autobiográfica constituyó el texto objeto del examen clínico.
El texto se examinó identificando primero los temas generales del material narrativo, que orientaron después una exploración más profunda de las distintas voces y posiciones dentro del sistema narrativo de la paciente, apoyándose en conceptos dialógicos (Androutsopoulou et al., 2020; Braun & Clarke, 2025). Este proceso iterativo implicó un movimiento continuo entre los temas identificados y las relaciones dialógicas presentes en el material. Durante la fase de familiarización, terapeuta y paciente realizaron lecturas repetidas del corpus para lograr una comprensión profunda de la narrativa. La fase de codificación posterior consistió en identificar los fragmentos de texto especialmente significativos en relación con dominios experienciales clave, entre ellos el diagnóstico, la hospitalización, la transformación identitaria, los procesos reflexivos y las formas emergentes de comprensión de sí. El primer autor examinó el texto para identificar las distintas posiciones del yo en la narrativa y explorar sus relaciones. Este proceso se basó en los tres indicadores de relevancia propuestos por Androutsopoulou (2015): frecuencia, singularidad y negación. Estos indicadores facilitaron la identificación de las voces internas más destacadas y el examen de las relaciones dialógicas entre ellas. Las perspectivas temática y dialógica se integraron después para alcanzar una comprensión de conjunto de los procesos mediante los cuales los significados autobiográficos se negociaron y transformaron con el tiempo. Las interpretaciones preliminares se discutieron primero entre el primer autor y la paciente y luego se compartieron con el resto de la autoría. Este proceso dio lugar a la identificación de cinco temas generales que reflejan a la vez dominios experienciales distintos y una trayectoria más amplia de transformación narrativa.
A lo largo tanto del proceso psicoterapéutico como del desarrollo de la escritura polifónica colaborativa, terapeuta y paciente adoptaron una postura reflexiva y relacional. El primer autor ocupó el doble papel de terapeuta e investigador. En el momento del estudio tenía 43 años, era doble doctor y contaba con unos 15 años de experiencia como psicoterapeuta, con un interés particular por los enfoques interaccionistas, narrativos y de terapia familiar inspirados en perspectivas construccionistas sociales. La paciente ocupó el doble papel de paciente e investigadora. En el momento del estudio era una mujer de 46 años, licenciada en Filosofía y en Derecho. Tenía una larga historia de malestar psicológico caracterizada por la alternancia de periodos de ánimo deprimido y de excitación maníaca. Tras una hospitalización psiquiátrica y el tratamiento posterior en los servicios comunitarios de salud mental, recibió los diagnósticos de trastorno bipolar y trastorno esquizoafectivo. Se prestó atención a las cuestiones de poder relacional, a la posición interpretativa y a las formas en que los significados se construyeron de manera colaborativa a lo largo de los procesos terapéutico y de investigación. La reflexividad se sostuvo además mediante discusiones periódicas con el resto de la autoría, que funcionó como equipo reflexivo.
Este estudio se llevó a cabo de acuerdo con las normas éticas reconocidas internacionalmente para la investigación con pacientes humanos, incluidos los principios enunciados en la Declaración de Helsinki. La paciente recibió información completa sobre los objetivos del estudio, el uso del material narrativo anonimizado y los procedimientos adoptados para proteger la confidencialidad y la privacidad. Se obtuvo su consentimiento informado por escrito para el uso del material con fines de investigación y publicación, entendido como un proceso continuo que incluía oportunidades de discusión, revisión y retirada del consentimiento (Klykken, 2022). La paciente dio su consentimiento explícito a la publicación científica de los resultados tanto antes del envío como durante el proceso de revisión por pares.
Se identificaron cinco temas generales que recogen dimensiones clave de la trayectoria vital y de la transformación narrativa de la paciente: Vivir con una enfermedad mental; Diagnóstico, hospitalización y resignificación de la experiencia psiquiátrica; La arena polifónica: el coro de voces; Reflexividad: de la escritura a la coescritura con el terapeuta; y Hacia la singularidad y una sensación de libertad. Todos los fragmentos pueden entenderse como manifestaciones escritas de un diálogo terapéutico colaborativo.
Este tema recoge el predominio inicial de una narrativa centrada en el diagnóstico y la emergencia progresiva de posiciones del yo alternativas a lo largo del proceso de escritura colaborativa y polifónica. En las primeras fases, la posición «yo como persona con un diagnóstico psiquiátrico» organizaba la experiencia de la paciente en torno a la pasividad, la limitación y el estigma internalizado. Durante estas etapas iniciales, la paciente describió así esta experiencia:
«Vivir con una enfermedad mental, bueno, significa tener una excusa para no moverme, para quedarme en la cama, esperando un milagro o algún acontecimiento milagroso que me saque de mi apatía por la pura fuerza de mi alma».
En respuesta a las invitaciones clínicas a reflexionar desde la perspectiva de la escritora, surgió una tensión dialógica entre esta posición centrada en el diagnóstico y una voz de resistencia con mayor capacidad de agencia. La paciente señaló explícitamente que era mucho más que un diagnóstico psiquiátrico y se identificó como alguien que lucha contra lo incomprensible. Esta tensión pudo favorecer la creación de un espacio relacional y dialógico para interpretaciones alternativas del self, aunque la narrativa centrada en el diagnóstico siguiera ocupando un lugar destacado.
Este tema reúne los relatos sobre la hospitalización psiquiátrica, el diagnóstico y la presencia de la familia durante los periodos de crisis. Al principio, estas experiencias se organizan a través de la posición «yo como persona con un diagnóstico psiquiátrico», asociada al miedo, la vulnerabilidad y una menor capacidad de agencia. Al recordar estos acontecimientos, la paciente subrayó esta profunda vulnerabilidad:
«Recuerdo que me aterrorizaba. […] No quería comunicarme con nadie más que conmigo misma».
Junto a esta organización narrativa aparecieron también perspectivas relacionales, en particular con la emergencia de la posición «yo como hija» en relación con los vínculos familiares durante la crisis:
«Les escribía mensajes confusos y angustiosos. […] No soportan verme sufrir. Ya no me reconocen. […]».
A través de la exploración dialógica, los significados diagnósticos parecieron abrirse cada vez más a la negociación y a la reinterpretación. Esta dinámica cambiante propició un contacto más estrecho entre la narrativa centrada en el diagnóstico y la voz de escritora en desarrollo, lo que permitió que ambas perspectivas interactuaran:
«Cuando estaba en la planta, los otros “huéspedes” a veces me hablaban. Yo respondía con gestos y muecas dictados por mi angustia. [Pero ahora] estas dos voces deberían dialogar entre sí en el momento presente. Deberían animarse mutuamente sin desanimarse».
Una transformación ulterior se hizo visible con la consolidación de la metaposición «yo como escritora», que ha contribuido a una reinterpretación tanto del diagnóstico como de la hospitalización. Este proceso ha permitido a la paciente resignificar activamente el sentido de la enfermedad, alejándose de una perspectiva centrada en el déficit:
«Después de la hospitalización, empecé a pensar que si el equipo médico hubiera usado desde el principio la palabra “melancolía” en lugar de “depresión”, habría tenido beneficios tangibles para mi salud. Mientras que “depresión” evoca el concepto de enfermedad mental, “melancolía” es menos pesada y más ambigua. Permite a personas como yo conectar con la literatura […]. Los momentos de angustia y de enfermedad me han transformado, como el arte japonés del kintsugi».
Este movimiento ilustra un desplazamiento desde una comprensión de las experiencias psiquiátricas principalmente como marcas de déficit hacia su integración en una narrativa autobiográfica más amplia. La metáfora del kintsugi expresa la posibilidad de incorporar la vulnerabilidad a la propia historia de vida sin reducirla únicamente a la enfermedad.
Este tema representa la expresión más clara de la transformación dialógica que se desplegó a través de la escritura colaborativa y polifónica. En el centro de este proceso se sitúa la emergencia de la metaposición «yo como escritora», que funciona como una voz coordinadora y facilita el diálogo entre las posiciones. La paciente introdujo la metáfora del «coro de voces» como recurso narrativo para representar y explorar esta multiplicidad interna:
«A veces, en estas imperfecciones, me faltan las palabras; por eso decidí que un coro de voces me acompañara, a partir de ahora, en este viaje introspectivo. […] Siento esta polifonía y escribo sobre ella. Soy una mujer libre y generosa y ya no sublimo el dolor como una presencia constante en mi vida».
La arena polifónica pareció articularse más plenamente a medida que distintas posiciones del yo eran invitadas al diálogo. La paciente utilizó el espacio de la escritura polifónica colaborativa para dar voz a múltiples y diversas facetas de la experiencia de sí, permitiendo que posiciones relacionales, académicas y personales emergieran al unísono:
«Yo como persona con un diagnóstico psiquiátrico: La psiquiatría respondió a mi angustia existencial […] estabilizó mi estado de ánimo, pero no mi corazón, mi alma ni mi identidad.
Yo como hija: Mis padres siempre han hecho todo lo posible para que me sintiera mejor.
Yo como hermana: Mi hermana ha estado muy cerca de mí en los últimos años. Eso no es algo que se pueda dar por sentado.
Yo como licenciada en Filosofía: El concepto de malestar psíquico era esencialmente ajeno al pensamiento socrático.
Yo como licenciada en Derecho: Deberíamos crear asociaciones o fundaciones sensibles a esta cuestión.
Yo como homosexual: Amar a una mujer, siendo mujer, en esta sociedad italiana […]. Hace falta mucho valor.
Yo como tía: El nacimiento de mi sobrinita ha traído una alegría inmensa a mi vida.
Yo como poeta: Veo la poesía como una manera de expresar en verso todo el amor que tengo».
Todo ello ha puesto de relieve cómo la metaposición de escritora puede facilitar la comunicación entre los distintos aspectos del self, permitiendo que las tensiones y contradicciones existenciales fundamentales sigan presentes sin fragmentar la narrativa de conjunto. Al reflexionar sobre cómo armonizar estas distintas perspectivas, la paciente concluyó:
«Creo que la vida y la salud mental tienen que ver, ante todo, con las relaciones».
En este sentido, el «coro de voces» funciona como un proceso dialógico a través del cual pueden emerger nuevos significados y posibilidades alternativas de comprensión de sí.
Este tema pone de relieve las dimensiones reflexivas y relacionales de la escritura colaborativa y polifónica, centrándose en el proceso a través del cual se exploraron, negociaron y transformaron los significados personales. El paso de la escritura autobiográfica a la escritura colaborativa pareció marcar un cambio significativo, de una narración solitaria a un espacio compartido de reflexión. En este marco compartido, la experiencia personal se convirtió en objeto de un diálogo continuo entre terapeuta y paciente. La paciente destacó cómo la escritura evolucionó poco a poco de una forma de autoexpresión solitaria a una práctica colaborativa de construcción de significado:
«Para mí, escribir ha sido un viaje de autodescubrimiento entrelazado con la terapia […]. Fue la escritura colaborativa, y luego la lectura, la relectura y la reflexión conjunta sobre mi historia con mi terapeuta, lo que pareció poner en marcha el proceso de cambio […]. Escribir con un terapeuta es un acto de cuidado de sí […]. La escritura colaborativa implica distintos niveles de reflexión y de comprensión compartida […]».
En conjunto, este tema ilustra cómo la escritura colaborativa y polifónica transformó el acto de componer en una práctica relacional y reflexiva. El paso de la escritura individual a la coescritura favoreció un proceso dialógico mediante el cual los significados autobiográficos se abrieron a la revisión, la negociación y la re-autoría, sosteniendo la consolidación de nuevas posiciones narrativas identitarias.
Este último tema recoge la consolidación del proceso global de transformación dialógica. Posiciones del yo que antes competían entre sí parecieron coordinarse cada vez más dentro de un sentido de sí más amplio y flexible, mientras que la narrativa centrada en el diagnóstico perdía su predominio organizador. La paciente reflexionó sobre esta conciencia de sí relacional e integrada y señaló:
«Me he dado cuenta de que solo es posible conocerse y comprenderse a través de los demás, en la manera en que vivimos a los demás y a nosotros mismos en relación con ellos, y en la manera en que los demás nos viven a nosotros, como un juego de reflejos en espejos».
El papel integrador de la metaposición de escritora, que sostuvo esta transformación de fondo, se ilustra además en la capacidad de la paciente para co-construir activamente nuevos significados personales a través de la multiplicidad narrativa:
«Descubro cómo contar mi historia a través de la polifonía; es decir, múltiples puntos de vista reunidos por mi papel de escritora, gracias al cual fue posible, junto con el terapeuta, construir un nuevo significado para la historia».
Estas reflexiones sugieren un desplazamiento: de definirse principalmente a través de una narrativa de sí centrada en un diagnóstico psiquiátrico a una comprensión más compleja del self, organizada en clave dialógica.
Este artículo presenta la escritura polifónica colaborativa como una práctica terapéutica situada en la intersección del construccionismo social, la teoría del self dialógico, la terapia colaborativa y la terapia narrativa. Estas perspectivas comparten una comprensión relacional y posmoderna de la identidad, el significado y el cambio psicológico, y subrayan la construcción colaborativa de la experiencia a través del diálogo.
La escritura polifónica colaborativa puede entenderse como una práctica relacional mediante la cual los significados autobiográficos se exploran, se negocian y se transforman a lo largo del tiempo. El propio estudio refleja estos presupuestos, ya que el proceso de investigación surgió directamente de las prácticas de escritura colaborativa que constituían la intervención terapéutica.
Los enfoques tradicionales, como la escritura expresiva o la escritura de cartas terapéuticas, se basan principalmente en la escritura individual, del mismo modo que la terapia narrativa se centra en reescribir las narrativas dominantes. En nuestra propuesta de escritura polifónica colaborativa, en cambio, terapeuta y paciente co-construyen la narrativa de forma colaborativa, compartiendo un espacio relacional y dialógico. Este proceso aspira explícitamente a cultivar una metaposición reflexiva capaz de orquestar una multiplicidad de voces internas, lo que lo distingue de las intervenciones habituales de coescritura o de documentación colaborativa.
El marco teórico relacional centrado en la construcción social, así como el uso del modelo de la entrevista interventiva (Tomm et al., 2026), permitieron al terapeuta formular distintos tipos de preguntas destinadas a estimular la reflexividad, lo que a su vez facilitó la co-construcción de múltiples narrativas expresadas a través de la polifonía del self.
El proceso terapéutico se desplegó en dos dimensiones interconectadas: los encuentros presenciales sincrónicos y un proceso de escritura asíncrono desarrollado mediante la escritura polifónica colaborativa. Juntas, estas dimensiones crearon un contexto continuo de reflexión en el que la experiencia vivida podía revisitarse, cuestionarse y reinterpretarse. En las fases iniciales, la narrativa de la paciente se organizaba en gran medida en torno a una comprensión de sí centrada en el diagnóstico. Los temas «Vivir con una enfermedad mental» y «Diagnóstico, hospitalización y resignificación de la experiencia psiquiátrica» ilustran cómo el diagnóstico psiquiátrico funcionó al principio como un marco narrativo dominante a través del cual se interpretaban las experiencias de sufrimiento, vulnerabilidad e identidad. Dentro de ese marco, las comprensiones alternativas de sí quedaban en gran medida marginadas.
La introducción de la escritura polifónica colaborativa amplió progresivamente la gama de voces disponibles en la narrativa de la paciente. A través de ciclos sucesivos de escritura, reflexión, retroalimentación y revisión, posiciones del yo antes marginadas se hicieron cada vez más visibles y capaces de entrar en diálogo. Este proceso se refleja con mayor claridad en el tema «La arena polifónica: el coro de voces», en el que el self ya no se organiza en torno a una única posición centrada en el diagnóstico, sino que emerge como una multiplicidad de perspectivas, cada una de las cuales aporta comprensiones distintas de la experiencia. En coherencia con la teoría del self dialógico, el cambio psicológico no parece implicar la eliminación de voces, sino la ampliación de las relaciones dialógicas entre ellas.
Reviste especial importancia la emergencia de la metaposición «yo como escritora». Aunque al principio parecía ser solo una voz entre muchas, esta posición fue asumiendo poco a poco una función coordinadora y reflexiva. A través de esta metaposición, la paciente fue cada vez más capaz de observar, comparar y mediar entre posiciones del yo en competencia, en lugar de identificarse exclusivamente con una narrativa centrada en el diagnóstico. La metaposición de «escritora» funcionó así como un punto de observación desde el que era posible facilitar el diálogo entre las voces y reconsiderar los significados autobiográficos.
Desde esta perspectiva, la relevancia terapéutica de la escritura polifónica colaborativa quizá no resida simplemente en el uso de la escritura como herramienta terapéutica, sino en su capacidad para facilitar la emergencia de metaposiciones reflexivas capaces de coordinar múltiples voces. Los resultados sugieren que la escritura colaborativa puede ofrecer condiciones especialmente fértiles para el desarrollo de tales posiciones, al crear oportunidades de reflexión, relectura, diálogo y reinterpretación repetidos.
El tema «Reflexividad: de la escritura a la coescritura con el terapeuta» aclara aún más este proceso. El paso de la escritura a la escritura colaborativa implicó algo más que un cambio de técnica terapéutica: marcó un desplazamiento de la narración individual hacia un proceso compartido de indagación. A través de los intercambios continuos entre terapeuta y paciente, los significados autobiográficos se fueron abriendo a la revisión y a la reinterpretación. La reflexividad no surgió simplemente como una actividad cognitiva interna, sino como un logro relacional favorecido por el diálogo y la coautoría.
El tema «Hacia la singularidad y una sensación de libertad» puede entenderse como el resultado de este proceso más amplio de transformación dialógica. Más que indicar la resolución de las tensiones internas o la consecución de una identidad unificada, el tema refleja la creciente capacidad de la paciente para habitar múltiples posiciones sin quedar definida exclusivamente por ninguna de ellas. En particular, la narrativa centrada en el diagnóstico perdió progresivamente su predominio organizador y se convirtió en una voz entre otras dentro de un paisaje autobiográfico más amplio. Las referencias de la paciente a las relaciones, la creatividad, la sexualidad, los vínculos familiares y la capacidad de agencia personal sugieren una ampliación de las posibilidades narrativas de las que dispone para comprenderse. Desde una perspectiva dialógica, este movimiento puede entenderse como el desarrollo de una mayor flexibilidad para negociar entre múltiples voces y perspectivas. Así pues, la sensación emergente de libertad no parece derivar de la eliminación de la complejidad, sino de una mayor capacidad para relacionarse con ella de manera reflexiva y relacional.
La orientación relacional que caracteriza la escritura polifónica colaborativa puede contribuir también a abordar las asimetrías de la relación terapéutica, al favorecer un proceso más colaborativo de producción de conocimiento.
La orientación relacional y de justicia epistémica que caracteriza la escritura polifónica colaborativa puede ayudar también a abordar las asimetrías de poder en la relación terapéutica, favoreciendo un proceso más colaborativo de producción de conocimiento en el que la paciente participa de forma activa y en pie de igualdad en la construcción del significado (Drożdżowicz & Grodniewicz, 2025). En coherencia con las perspectivas construccionistas sociales, la relación terapéutica se convierte en un contexto generativo (Gergen, 2026) a través del cual pueden emerger nuevos significados, nuevas formas de comprensión de sí y nuevas posibilidades de acción. En conjunto, los resultados sugieren que el valor de la escritura polifónica colaborativa reside en su capacidad para propiciar condiciones en las que múltiples voces puedan expresarse, coordinarse y transformarse a través del diálogo. Parece ampliar la gama de posibilidades dialógicas mediante las cuales las personas pueden comprender, reinterpretar y escribir su propia vida.
Los resultados sugieren que esta práctica terapéutica puede ofrecer a profesionales de la clínica una forma estructurada de prolongar el trabajo terapéutico más allá de los encuentros presenciales. Al crear un espacio continuo de escritura y reflexión, la escritura polifónica colaborativa permite revisitar experiencias, emociones y narrativas personales a lo largo del tiempo. Esto puede resultar especialmente útil en el trabajo con personas cuyas dificultades se organizan en torno a narrativas rígidas, saturadas por el problema o centradas en el diagnóstico. La puesta en práctica de la escritura polifónica colaborativa exige a quienes ejercen la terapia adoptar una postura colaborativa y reflexiva, caracterizada por la apertura, la curiosidad y la atención a la multiplicidad de perspectivas presentes en la narrativa de la persona en tratamiento. En la práctica, se invita a la o el terapeuta a facilitar el diálogo entre las distintas voces del self mediante preguntas, reflexiones y respuestas escritas que estimulen la exploración. Ello requiere una inversión considerable de tiempo y esfuerzo por ambas partes. Puede resultar especialmente adecuada para personas que se sienten cómodas expresándose por escrito y que desean asumir un papel activo en el proceso terapéutico.
Al interpretar los resultados de este estudio deben tenerse en cuenta varias limitaciones. El estudio surgió de un proceso terapéutico y no de un proyecto de investigación diseñado de antemano. Aunque esto reforzó su anclaje en una práctica clínica que se produjo de forma natural, la implicación posterior de terapeuta y paciente en la coautoría del artículo puede haber influido en la interpretación y la presentación del material. No puede descartarse por completo la influencia de las posiciones y perspectivas de la autoría en el proceso analítico.
Otras limitaciones atañen a la naturaleza colaborativa de la propia narrativa. El texto autobiográfico se co-construyó mediante el diálogo terapéutico y la escritura, lo que dificulta distinguir entre experiencia vivida, reconstrucción retrospectiva y elaboración narrativa. Del mismo modo, la selección y la interpretación de los fragmentos reflejaron inevitablemente el marco teórico e interpretativo adoptado en el estudio. Además, no es posible determinar la contribución relativa de la escritura polifónica colaborativa frente a otros factores potencialmente influyentes, como la alianza terapéutica, la duración de la psicoterapia, la medicación, la maduración personal o acontecimientos vitales significativos. Otras limitaciones se refieren al interés de larga data de la paciente por la escritura y a sus notables capacidades literarias. Sigue sin estar claro en qué medida surgirían procesos similares en personas con una relación distinta con la escritura autobiográfica.
La investigación futura podría explorar la aplicación de la escritura polifónica colaborativa en poblaciones clínicas, encuadres terapéuticos y contextos culturales diversos. Los estudios de casos múltiples y los estudios comparativos podrían ayudar a aclarar los mecanismos por los que la escritura colaborativa contribuye al desarrollo dialógico, a la transformación narrativa y al cambio psicológico. La investigación futura también podría examinar el papel de los entornos de escritura digitales como espacios terapéuticos y explorar cómo las formas de interacción sincrónicas y asíncronas contribuyen a la construcción de significado.
Este artículo ha presentado la escritura polifónica colaborativa como una práctica terapéutica fundamentada en el construccionismo social, la teoría del self dialógico y la terapia narrativa. Esta práctica puede favorecer el cambio terapéutico al crear un espacio de diálogo en el que los significados autobiográficos pueden revisitarse, negociarse y reescribirse. En el centro de este proceso estuvo la emergencia de la metaposición «yo como escritora», que facilitó el diálogo entre múltiples posiciones del yo y sostuvo la reorganización de la experiencia autobiográfica.
Al mismo tiempo, el presente estudio invita a la cautela respecto al estatuto de las metaposiciones reflexivas. Existe el riesgo de que una narrativa recién desarrollada, aunque más rica y compleja que un relato centrado en el diagnóstico, pase a ocupar un lugar privilegiado y constriña otras voces. Desde esta perspectiva, el trabajo terapéutico no pretende sustituir una narrativa dominante por otra, sino preservar las condiciones para un diálogo continuo entre múltiples posiciones del self. La metaposición de escritora puede entenderse, por tanto, a la vez como un recurso y como un límite potencial: puede facilitar la coordinación entre las voces, pero no debería convertirse en la única autoridad a través de la cual se interpreta la experiencia.
En coherencia con las perspectivas construccionistas sociales, ninguna posición puede considerarse permanentemente privilegiada. El valor de una metaposición no reside en su capacidad para controlar las demás voces, sino en su capacidad para favorecer la comunicación, la negociación y la apertura a significados alternativos. Como sugiere la noción de multiser de Gergen, toda posición sigue estando constituida relacionalmente y situada contextualmente. Por consiguiente, la relevancia del «yo como escritora» reside menos en su permanencia que en su capacidad para sostener el diálogo en un momento concreto del desarrollo narrativo continuo de una persona.
En conclusión, la escritura polifónica colaborativa puede representar un recurso valioso para una práctica clínica orientada a favorecer formas más plurales y dialógicas de comprender el self y la experiencia. Por último, parece sostener la ampliación de las posibilidades dialógicas mediante las cuales las personas pueden escribir y reescribir continuamente su propia vida.
Complexe Systémique: puntos clave
Este caso interesa a la práctica sistémica menos por la escritura en sí que por lo que produce en la relación entre una persona y su diagnóstico. Al principio, el «yo como persona con un diagnóstico psiquiátrico» organiza todo el relato; al final, es una voz entre otras, junto a la hija, la hermana, la tía, la mujer que ama a una mujer en una Italia poco acogedora. Las herramientas del campo son reconocibles: las preguntas circulares y reflexivas de Tomm, un equipo reflexivo, la re-autoría narrativa, el self dialógico de Hermans. La aportación original es la asincronía: un documento compartido entre sesiones, donde el diálogo continúa por escrito. Los límites son evidentes y el artículo los asume: un único caso, una paciente ya muy culta y cómoda con la escritura, un terapeuta que es también investigador y coautor, ninguna forma de separar el efecto de la escritura del de seis años de terapia o de la medicación. Merece retenerse la advertencia final: una nueva metaposición no debe convertirse, a su vez, en una historia dominante. Puede leerse junto con el artículo sobre el otro internalizado y el self distribuido y el artículo sobre las conversaciones colaborativas.
Notas del original
Agradecimientos. La autoría expresa su más profunda gratitud a la paciente por su inestimable colaboración, su confianza y su dedicación a lo largo del proceso terapéutico y de escritura colaborativa. Su voz y su mirada singulares fueron fundamentales para la co-construcción de este trabajo.
Financiación. Financiación en acceso abierto proporcionada por la Università degli Studi di Napoli Federico II en el marco del acuerdo CRUI-CARE. Declaración de financiación: convocatoria PRIN 2022 (Decreto n.º 104 del 2 de febrero de 2022, macrosector SH, sector de Ciencias Sociales y Humanidades SH4 «The Human Mind and Its Complexity», 2022AR3EFB), proyecto titulado «ReCo2: Re-Co-VeryThrough Co-Writing: The Implementation of a Collaborative Writing Approach in Mental Health Care».
Conflicto de intereses. La autoría declara no tener intereses en conflicto.
Referencias
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Traducción no oficial al español de Collaborative Polyphonic Writing as Therapeutic Practice: A Longitudinal Case Study, de Giacomo Chiara, Hubert Hermans, Diego Romaioli, Elena Faccio y Roberto Vitelli, Journal of Contemporary Psychotherapy, publicación anticipada en línea (2026), doi: 10.1007/s10879-026-09751-8, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Traducción no oficial del artículo original «Collaborative Polyphonic Writing as Therapeutic Practice: A Longitudinal Case Study», publicado en Journal of Contemporary Psychotherapy (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido y maquetado por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Chiara, G., Hermans, H., Romaioli, D., Faccio, E., y Vitelli, R. (2026). Collaborative Polyphonic Writing as Therapeutic Practice: A Longitudinal Case Study. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/collaborative-polyphonic-writing-as-therapeutic-practice-a-longitudinal-case-study (Obra original publicada en 2026 en Journal of Contemporary Psychotherapy, OnlineFirst (2026); republicada en 2026 por Journal of Contemporary Psychotherapy, https://link.springer.com/article/10.1007/s10879-026-09751-8)
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