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Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Family Relations · Familia

La experiencia de crecer con un hermano o hermana con depresión desde la perspectiva de personas en la adultez emergente

¿Qué supone crecer con un hermano o hermana con depresión? Shiri Shinan-Altman e Inbar Levkovich entrevistaron a 25 jóvenes en la adultez emergente en Israel. Sus relatos describen roles parentales asumidos demasiado pronto, madres y padres poco disponibles y sueños dejados de lado, pero también una nueva empatía y resiliencia.

Autoras Shiri Shinan-Altman (Louis and Gabi Weisfeld School of Social Work, Bar-Ilan University, Ramat Gan) e Inbar Levkovich (Faculty of Graduate Studies, Oranim Academic College of Education), IsraelPrimera publicación Family Relations, 20 de marzo de 2024Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de The experience of growing up with a sibling who has depression from emerging adults' perspectives, de Shiri Shinan-Altman e Inbar Levkovich, publicado en Family Relations (Wiley) (2024), doi: 10.1111/fare.13024, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por las autoras ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

La relación fraterna suele perdurar como uno de los vínculos más duraderos que una persona puede vivir.

Shiri Shinan-Altman e Inbar Levkovich

Resumen

Objetivo. El propósito era explorar las experiencias de crecer con un hermano o hermana con depresión desde la perspectiva de quienes, en la adultez emergente, comparten esa fratría.

Antecedentes. Crecer con un hermano o hermana que padece depresión repercute profundamente en la vida personal de las personas en la adultez emergente. Este estudio aborda un vacío en la investigación al profundizar en las experiencias singulares de estas personas jóvenes.

Métodos. Mediante un enfoque cualitativo-fenomenológico, examinamos las experiencias de 25 jóvenes en la adultez emergente (de 18 a 29 años) que habían convivido durante la adolescencia con un hermano o hermana con depresión. Se realizaron entrevistas semiestructuradas en profundidad. La recogida de datos prosiguió hasta la saturación conceptual. Se empleó un análisis temático.

Resultados. Identificamos dos temas centrales en las experiencias de las personas participantes. En el primero se pusieron de manifiesto dificultades importantes en la relación con la madre y el padre, marcadas por la frustración, la asunción de roles parentales, la desconexión emocional y los obstáculos al desarrollo personal. El segundo tema se refería a las repercusiones de la depresión del hermano o la hermana en la vida personal de estas personas jóvenes, que se traducían en sacrificios, agitación emocional y un sentido de responsabilidad. Las personas participantes también mostraron resiliencia, empatía y crecimiento personal.

Conclusiones. Esta investigación arroja luz sobre las dinámicas matizadas que viven las personas en la adultez emergente que tienen un hermano o hermana con depresión, y subraya la necesidad de intervenciones adaptadas que apoyen tanto las responsabilidades de cuidado como el desarrollo personal. Incorporar la perspectiva de la fratría a la práctica clínica puede mejorar las estrategias de intervención y promover el bienestar.

Implicaciones. Estos hallazgos subrayan la necesidad de un apoyo personalizado que permita a estas personas jóvenes conciliar el cuidado de su familiar con depresión con su propio crecimiento personal, poniendo el foco en el fomento de la comunicación familiar y de la resiliencia.

INTRODUCCIÓN

Hermanos y hermanas comparten un vínculo singular que se entreteje en la trama de la vida familiar. En medio de las complejidades de crecer en común, la salud mental de uno de sus miembros, por ejemplo sentimientos depresivos, puede proyectar una sombra que se extiende y que no solo afecta a la persona, sino que repercute también en la vida del resto de la fratría. En este manuscrito profundizamos en las experiencias de personas que crecieron con un hermano o una hermana con depresión en el contexto cultural de Israel, explorando sus estrategias de afrontamiento, sus dificultades y las lecciones aprendidas durante la fase transformadora de la adultez emergente.

La depresión en la adolescencia y en la adultez emergente

La depresión es un constructo multifacético que abarca una gama de experiencias y dificultades relacionadas con el estado de ánimo (American Psychiatric Association, 2013). En concreto, el espectro de la depresión comprende un estado de ánimo que se sitúa dentro de las fluctuaciones normativas del humor, así como formas más graves de trastornos depresivos y del estado de ánimo. La depresión en la adolescencia y en la adultez emergente constituye una carga mundial creciente (Zhao et al., 2024). Los resultados metaanalíticos de estudios realizados en todo el mundo indicaron que el 34% de adolescentes estudiados entre 2001 y 2020 declaraban síntomas depresivos elevados; las tasas eran mayores en la década 2011–2020 que en la década 2001–2010 (24% y 37%, respectivamente, y la juventud de Oriente Medio, el norte de África y el Sudeste Asiático presentaba la prevalencia más alta; Shorey et al., 2022). Además, las investigaciones empíricas han demostrado que la depresión ejerce un impacto significativo no solo en la infancia y la adolescencia, sino que extiende su influencia a la fratría y a la familia en su conjunto (Buist et al., 2019; Finan et al., 2018; Panaite et al., 2019).

La influencia de la fratría en la depresión

Las complejas dinámicas de las relaciones fraternas entran en juego durante la infancia y la adolescencia. Hermanos y hermanas pueden influir mutuamente en su bienestar emocional, incluidos los síntomas depresivos, a través de dos mecanismos principales (Buist et al., 2019). En primer lugar, la calidad de la propia relación fraterna desempeña un papel importante en la configuración de los síntomas depresivos que experimentan niñas, niños y adolescentes. Es decir, la naturaleza de su vínculo puede determinar en qué medida los síntomas depresivos de uno afectan al otro. En segundo lugar, pueden influirse mutuamente mediante un proceso de identificación fraterna, por el cual aprenden unos de otros a través de la observación y la interacción (Finan et al., 2018). Dada la similitud orgánica inherente entre miembros de una misma fratría, se convierten en modelos sumamente influyentes entre sí y pueden reflejar estados emocionales, incluidas conductas depresivas. Esta influencia es especialmente pertinente para las experiencias de personas en la adultez emergente que crecieron junto a la depresión de un miembro de su fratría, ya que las interacciones estrechas y frecuentes dentro de la fratría, así como la gran cantidad de tiempo compartido, podrían intensificar estas dinámicas (Buist et al., 2019).

Una perspectiva del curso vital para comprender la depresión

La experiencia de las fratrías y de las familias que afrontan una depresión puede comprenderse mejor desde la perspectiva del curso vital, ya que esta ofrece un marco valioso para entender el impacto de la discapacidad (como la depresión) en cada miembro de la familia (Avieli et al., 2019; Cook et al., 1997). La depresión, como otras enfermedades mentales, puede considerarse una circunstancia vital que altera no solo las normas sociales esperadas, sino también las trayectorias personales de las personas y de sus familiares. De hecho, pasa a formar parte integrante de la vida familiar y modela con el tiempo las experiencias de todos sus miembros (Farrell & Krahn, 2014) en términos de malestar emocional, alteración de las rutinas cotidianas y daño social causado por los estigmas negativos (Levkovich & Labes, 2023). Las relaciones dentro de la familia cambian, no solo entre hermanos y hermanas, sino también entre las figuras parentales y sus hijos e hijas. Por ejemplo, en nuestro estudio reciente constatamos que la falta de disponibilidad parental debida a la depresión de uno de los hijos tenía un impacto negativo en el resto de la descendencia que vivía en el hogar, que experimentaba profundos sentimientos de abandono, decepción, pérdida y dolor (Levkovich & Labes, 2023). Al adoptar una perspectiva del curso vital, la investigación ha puesto de relieve la interdependencia continua entre los miembros de la familia durante la adultez y ha subrayado la importancia de estudiar cómo los efectos de la enfermedad mental de un ser querido se extienden a otros miembros de la familia (George, 2013).

Las relaciones fraternas a la sombra de la depresión

A partir de la convivencia con un hermano o hermana con depresión, la investigación ha identificado un espectro de estrategias de afrontamiento que va desde un afrontamiento activo y comprometido, en el que se ofrece de forma constante ayuda y apoyo al miembro enfermo de la fratría, hasta mecanismos de afrontamiento pasivos caracterizados por el distanciamiento y la falta de reconocimiento del estado de salud de esa persona. Estas estrategias de afrontamiento desempeñan un papel fundamental en la configuración de la dinámica global de las relaciones fraternas a la sombra de la depresión, ya que incluyen patrones de afrontamiento evitativo marcados por la evasión y la huida (Levkovich & Labes, 2023).

Aunque el sistema familiar, incluida la fratría, puede verse afectado por la experiencia de depresión de un hijo o una hija, se han realizado muy pocas investigaciones sobre las experiencias específicas de quienes tienen un hermano o una hermana que lucha contra la depresión (Buist et al., 2019; Finan et al., 2018; Levkovich & Labes, 2023; Panaite et al., 2019). Este vacío en la literatura sorprende, dado que el bienestar de quienes tienen hermanos o hermanas con dificultades médicas, físicas o del desarrollo se ha explorado en numerosos estudios (Lamsal & Ungar, 2021; Lummer-Aikey & Goldstein, 2021; Shivers et al., 2023). La mayor parte de la evidencia sugiere que estas personas tienen un riesgo más alto de experimentar problemas psicológicos que quienes no tienen una situación así en su fratría (Sommantico et al., 2020). Las experiencias y dificultades singulares de quienes crecen con depresión en su fratría, y su posible impacto en su propio desarrollo, siguen siendo un territorio relativamente inexplorado en la investigación psicológica.

El tema de las relaciones fraternas y la depresión solo se ha abordado en unos pocos estudios (Buist et al., 2019; Finan et al., 2018; Levkovich & Labes, 2023; Panaite et al., 2019). Por ejemplo, en un estudio realizado con 412 díadas fraternas se constató que los síntomas depresivos en la adolescencia dependían más de los síntomas depresivos del otro miembro de la díada que de la calidad de la relación fraterna (Buist et al., 2019). Los resultados de otro estudio realizado con 372 adolescentes sugirieron que las relaciones fraternas predecían las trayectorias de los síntomas depresivos tanto en las chicas como en los chicos (Finan et al., 2018). Aunque importantes, estos estudios previos (Buist et al., 2019; Finan et al., 2018) se basaban en métodos de investigación cuantitativos y, por tanto, no aportaban las valiosas perspectivas que pueden ofrecer los enfoques cualitativos. Nuestro reciente estudio cualitativo, en cambio, se centró en las experiencias de adolescentes que crecieron con un hermano o hermana que sufría depresión (Levkovich & Labes, 2023). Aunque esta investigación es significativa (Levkovich & Labes, 2023), deja de lado la perspectiva de las personas en la adultez emergente que han vivido la experiencia de crecer junto a un hermano o hermana con depresión. En el presente estudio, colmamos este vacío de la literatura centrándonos en las experiencias de personas en la adultez emergente que crecieron con un hermano o hermana que afrontaba una depresión.

La adultez emergente

La adultez emergente es una etapa del desarrollo que abarca por lo general de los 18 a los 29 años, aunque sus límites pueden variar en función de los contextos culturales, sociales e individuales (Arnett et al., 2014). Sus rasgos sobresalientes incluyen la exploración activa, la formación de la identidad y una sensación generalizada de inestabilidad y transición. Durante este periodo, las personas suelen atravesar transiciones vitales como cursar estudios superiores, emprender trayectorias profesionales, establecer relaciones sentimentales y asumir gradualmente mayores niveles de independencia respecto de las figuras parentales (Arnett & Mitra, 2020).

El presente estudio

En este estudio examinamos el impacto de crecer con un hermano o hermana con depresión a través del marco del curso vital, para comprender cómo esta experiencia modela el bienestar psicológico y emocional de las personas en la adultez emergente, sus dinámicas familiares y su desarrollo global. Centrarse en este tema es muy pertinente por varias razones. En primer lugar, la etapa vital de la adultez emergente está marcada por tareas de desarrollo cruciales (Arnett et al., 2014), lo que hace este periodo especialmente sensible al profundo impacto que tiene la depresión en la fratría sobre el bienestar psicológico y el desarrollo global. Esta relevancia se ve amplificada por el hecho de que la mayoría de las personas crecen con al menos un hermano o hermana (Dunifon et al., 2017), y la relación fraterna suele perdurar como uno de los vínculos más duraderos que una persona puede vivir (McHale et al., 2012). Comprender cómo interactúa este vínculo fraterno duradero con la depresión durante esta etapa vital decisiva es de suma importancia.

En segundo lugar, este estudio puede aportar perspectivas valiosas sobre la compleja interacción entre las relaciones fraternas y la salud mental durante la adultez emergente. Este conocimiento resulta aún más pertinente a la luz de la creciente prevalencia de los diagnósticos de depresión, sobre todo entre la población joven. Al abordar el vacío de investigación en los estudios sobre fratría y depresión, podemos orientar el desarrollo de intervenciones específicas y de sistemas de apoyo. Estas soluciones prácticas son vitales para quienes afrontan las dificultades de crecer junto a la depresión de un miembro de la fratría. Además, comprender las experiencias de estas personas tiene implicaciones directas y prácticas para la práctica clínica, ya que permite a profesionales de la salud mental ofrecer un apoyo eficaz y sensibilizar a las familias, al profesorado y a profesionales de la intervención sobre la influencia significativa de las dinámicas fraternas en la salud mental. Al profundizar en el impacto específico de la depresión de un miembro de la fratría durante la adultez emergente —es decir, al explorar los aspectos emocionales, sociales y de crecimiento personal, llenos de matices, que pueden verse afectados—, podemos comprender mejor cómo estas experiencias modelan el desarrollo individual en esta etapa vital crucial. Este enfoque va más allá del ámbito de la adolescencia, que fue el foco de nuestro estudio anterior (Levkovich & Labes, 2023).

En consecuencia, el objetivo del presente estudio era explorar la experiencia de crecer con un hermano o hermana con depresión desde el punto de vista de personas que se encuentran en la etapa vital de la adultez emergente. Para alcanzar este objetivo, nuestra pregunta principal de investigación se formuló así: «¿Cómo influye crecer con un hermano o hermana con depresión en las experiencias, las estrategias de afrontamiento y el desarrollo global de las personas en la adultez emergente?». Nuestra indagación se adentró en la vida de quienes crecieron con depresión en su fratría, con el fin de comprender sus estrategias de afrontamiento, las dificultades a las que se enfrentan y las valiosas lecciones que adquirieron por el camino.

MÉTODO

Participantes

El estudio incluyó a 25 jóvenes israelíes en la adultez emergente, de entre 18 y 29 años, que habían convivido durante su adolescencia con un hermano o hermana con depresión. La edad media de las personas participantes en el momento de las entrevistas (mayo–septiembre de 2022) era de 22,39 años, con una desviación típica de 3,47, y el 57,14 % (n = 14) eran mujeres. Todas las personas participantes eran judías; la mayoría no estaba casada (n = 23; 90,47 %) y no tenía hijos. Cinco participantes (20%) cumplían el servicio militar en el momento de las entrevistas, siete (28%) habían terminado sus estudios de posgrado y desarrollaban una carrera profesional, y las 13 restantes (52%) eran estudiantes con diversos empleos a tiempo parcial.

Las personas participantes procedían de todo Israel, de distintas regiones que incluían zonas rurales y ciudades. Todas indicaron que la depresión persistía en su fratría, aunque en grados diversos. Los criterios de inclusión eran haber vivido en el mismo hogar durante la adolescencia con un hermano o hermana biológicos con un historial médico de depresión, tener en la actualidad entre 18 y 29 años y compartir con esa persona la misma madre y el mismo padre. Las personas candidatas que cumplían los criterios de inclusión quedaban excluidas si declaraban tener depresión, expresaban ideación suicida o si el miembro de la fratría afectado tenía antecedentes de psicosis. Estos criterios se aplicaron para proteger el bienestar emocional de las personas participantes, sobre todo dados los temas sensibles tratados en las entrevistas sobre el hecho de crecer junto a la depresión de un miembro de la fratría. Nuestra principal preocupación era dar prioridad a la salud mental y a la seguridad de todas las personas participantes a lo largo del proceso de investigación. Además, se pedía a las personas participantes que aportaran un informe médico que documentara los antecedentes de depresión de su familiar durante su adolescencia (la de las personas participantes).

Instrumentos de investigación

Como ha hecho nuestro equipo en otros trabajos (Levkovich & Labes, 2023), empleamos un enfoque cualitativo-fenomenológico para identificar y comprender fenómenos explorando las percepciones y las acciones de las personas en una situación dada. Este enfoque consiste en examinar las experiencias vividas por las personas y destilarlas en una descripción de las características esenciales que comparten (Creswell & Poth, 2018).

Realizamos entrevistas semiestructuradas en profundidad con una guía de entrevista flexible que abarcaba los ámbitos clave y permitía a la vez una expresión personal y un diálogo significativos (tabla 1). Este enfoque nos permitió obtener una comprensión amplia y auténtica de las experiencias de las personas participantes y de los significados que les atribuían (Creswell & Poth, 2018).

Tabla 1 — Guía de entrevista

  • ¿Cómo define usted personalmente la depresión?
  • Describa el recorrido de la depresión de su hermano o hermana: su aparición, el diagnóstico, la evolución, los tratamientos y cualquier diagnóstico asociado o cambio a lo largo del tiempo.
  • ¿A qué dificultades se enfrentó durante su adolescencia al convivir con un hermano o hermana con depresión?
  • ¿Qué le ayudó a mejorar su relación con su hermano o hermana?
  • ¿Cómo evolucionó su relación a lo largo de los años?
  • ¿Sigue su hermano o hermana luchando hoy contra la depresión?
  • Describa su relación con sus progenitores y cómo evolucionó a lo largo de los años, antes y después del inicio de la depresión de su hermano o hermana.
  • ¿Cómo percibe el impacto de haber crecido con un hermano o hermana con depresión en su bienestar emocional actual, en sus logros vitales y en su toma de decisiones?
  • Describa la relación entre sus progenitores y su hermano o hermana. En su opinión, ¿afectó esa depresión a sus progenitores (estado emocional, relación entre ellos, situación laboral)?
  • ¿Qué necesitaba de sus progenitores durante su adolescencia? ¿Qué apoyo recibió?
  • ¿Cómo afronta actualmente su hermano o hermana las dificultades relacionadas con su salud mental?
  • ¿Qué ha ganado al crecer con un hermano o hermana que sufría depresión?
  • ¿Qué fortalezas ha descubierto en sí?

Las preguntas de la guía de entrevista incluían cuestiones sobre las experiencias de las personas participantes y sobre su visión del impacto (en ellas) de la depresión de un miembro de su fratría. Las entrevistas se grabaron y se transcribieron literalmente, lo que permitió al equipo investigador remitirse a los relatos originales y garantizar su exactitud. La recogida de datos prosiguió hasta alcanzar la saturación teórica, es decir, hasta que las nuevas entrevistas no aportaron material nuevo.

Procedimiento de investigación

El protocolo del estudio fue aprobado por el comité de ética institucional de la universidad (aprobación n.º 117/2022). Se recurrió a un muestreo intencional para garantizar la diversidad del grupo de participantes, teniendo en cuenta factores como el género y la edad dentro de los criterios establecidos. Además, buscamos una amplia representación geográfica que abarcara todas las regiones de Israel. Las personas entrevistadas se reclutaron a través de redes sociales, principalmente Facebook e Instagram, dirigiéndonos a personas en la franja de edad de la adultez emergente (de 18 a 29 años) que habían crecido junto a la depresión de un miembro de su fratría. Utilizamos específicamente grupos de Facebook y páginas de Instagram dedicados al apoyo en salud mental para llegar a posibles participantes. El reclutamiento se realizó mediante una carta publicada en las redes sociales, y las personas interesadas enviaron un correo electrónico con sus datos. Se ofreció a las personas participantes una explicación completa de los objetivos de la investigación y se obtuvo su consentimiento informado. Antes de la entrevista, debían firmar el consentimiento informado y aportar un informe médico que describiera los antecedentes depresivos de su familiar. Las personas participantes aportaron voluntariamente estos documentos médicos, y el equipo investigador no los conservó. El objetivo principal era verificar que cumplían el criterio de tener un hermano o hermana con un diagnóstico de depresión, y el equipo investigador no conservó los documentos. No recogimos detalles específicos sobre el diagnóstico, el tratamiento o la medicación de la persona afectada, ya que nos centramos en captar las experiencias y las perspectivas de las personas participantes.

Se excluyó del estudio a tres participantes que no pudieron presentar documentación médica que acreditara la depresión de su familiar. Las entrevistas, realizadas en hebreo por Zoom por dos entrevistadoras con experiencia, se transcribieron literalmente. Posteriormente, las transcripciones se tradujeron al inglés para su análisis. Para garantizar la exactitud y el control de calidad, tanto la transcripción como la traducción se sometieron a rigurosas comprobaciones, con una verificación cruzada a cargo de especialistas bilingües. Cada entrevista duró 1 hora, y se garantizó a las personas participantes la confidencialidad y el anonimato. La participación no se remuneró.

Análisis de datos

Tras la recogida de datos y la transcripción de las grabaciones de las entrevistas, el equipo investigador realizó un análisis de contenido temático. La primera fase consistió en una codificación abierta de cada transcripción para identificar temas y motivos recurrentes. En la segunda fase se llevó a cabo una codificación axial para comparar los temas entre entrevistas y reducir el número de categorías. Las dos investigadoras analizaron los datos por separado y después discutieron las categorías seleccionadas para garantizar la exactitud. La tercera fase, la codificación selectiva, consistió en descartar las categorías que no guardaban relación con los temas centrales, con el fin de obtener una imagen clara y coherente de los temas principales y de sus interrelaciones. Esta reducción permitió depurar, focalizar y organizar los datos, lo que condujo finalmente a los resultados definitivos (Brinkman & Kvale, 2015). El equipo investigador aplicó criterios de credibilidad, que consistieron en presentar los datos de forma densa y detallada, incorporando múltiples realidades ancladas en contextos específicos (Anney, 2014). Al ceñirse a estos criterios, el equipo reforzó la fiabilidad del estudio y aumentó la solidez y la autenticidad de los resultados.

RESULTADOS

En este estudio nos propusimos investigar la experiencia vivida por personas en la adultez emergente que, durante sus años formativos, habían vivido en el mismo hogar que un hermano o hermana con depresión. Quisimos explorar las diversas repercusiones de la enfermedad de ese familiar en su vida durante la adultez emergente. El análisis en profundidad de los datos de las entrevistas hizo emerger tres temas generales, que arrojan luz sobre las múltiples implicaciones de crecer junto a un hermano o hermana con depresión durante los años formativos. El primer tema, «A menudo me frustran su comportamiento y su actitud hacia mí», se refería a la relación entre estas personas jóvenes y sus figuras parentales durante el periodo formativo de la adultez emergente, y concernía a la relación actual de las personas participantes con sus progenitores a la sombra de la depresión presente en la fratría. El segundo tema, «Hice muchos esfuerzos por estar ahí para ella/él», se refería a las implicaciones de la depresión del hermano o la hermana en el estado mental actual y en la vida de las personas jóvenes participantes. La clasificación de las categorías y subcategorías principales se ilustra en la tabla 2.

Tabla 2 — Clasificación de las categorías y subcategorías principales

Tema 1: «A menudo me frustran su comportamiento y su actitud hacia mí» (la relación entre las personas en la adultez emergente y sus figuras parentales durante el periodo formativo de la adultez emergente)

  • Roles parentales y responsabilidad asumidos: las personas participantes asumieron roles y responsabilidades parentales, incluso después de dejar el hogar, encargándose de tareas y del cuidado de su familiar con depresión, lo que refleja la necesidad que percibían de cubrir el rol parental.
  • Desconexión emocional y falta de apoyo: las personas participantes vivieron una falta de apoyo emocional y relaciones tensas con sus progenitores debido a las exigencias del cuidado de un hermano o hermana con depresión. Evitaban compartir emociones y mantener conversaciones, y se sentían aisladas y decepcionadas.
  • Ser testigo de las dificultades parentales: las personas participantes presenciaron dificultades en la vida de sus figuras parentales (emocionales, laborales y de pareja) derivadas de sus esfuerzos por afrontar esa depresión. Presenciar estas dificultades se convirtió en una carga que, en ocasiones, desembocaba en enfado y en reproches hacia la persona enferma.

Tema 2: «Sacrifiqué mucho para estar ahí para mi hermano o hermana» (las implicaciones de la depresión del hermano o la hermana en la vida personal de las personas en la adultez emergente)

  • Metas y sueños personales sacrificados: las personas participantes describieron cómo la depresión de su hermano o hermana obstaculizó sus aspiraciones personales y condicionó sus elecciones vitales, a menudo a costa de sus sueños y ambiciones.
  • Entre independencia y culpa: estas personas jóvenes equilibran la búsqueda de independencia y de desarrollo personal con sentimientos de culpa y de preocupación tomando distancia de la persona afectada, una estrategia en la que se entrelazan la esperanza de alivio y la agitación emocional de la relación fraterna.
  • Coste emocional e impacto en la salud mental: la preocupación constante de las personas participantes por el bienestar de su familiar y las responsabilidades que habían asumido tuvieron un profundo impacto en su salud emocional y mental, que desembocó en una crisis psicológica en algunos casos y en un complejo conflicto interno entre aspiraciones personales y obligaciones familiares durante su adultez emergente.
  • Resiliencia y crecimiento personal: pese a las dificultades, las personas participantes descubrieron fortalezas en sí mismas, como la resiliencia, la empatía y una comprensión profunda de formas maduras de afrontar las situaciones. También crearon comunidades de apoyo para ayudar a otras personas que viven experiencias similares.

Tema 1: «A menudo me frustran su comportamiento y su actitud hacia mí» (la relación entre las personas en la adultez emergente y sus progenitores durante el periodo formativo de la adultez emergente)

Roles parentales y responsabilidad asumidos

Las personas participantes describieron su relación con sus figuras parentales en relación con la depresión presente en la fratría. Veintiuna sentían responsabilidad y compromiso con la situación del hogar incluso después de haberlo dejado. Cuando volvían de visita, asumían roles parentales como realizar las tareas domésticas y ocuparse del hermano o la hermana. Las emociones que expresaban mezclaban un sentimiento de injusticia, reticencia y culpa. Luchaban contra una sensación de injusticia al compaginar su vida con estas responsabilidades añadidas, y anhelaban que sus progenitores asumieran un papel más activo en la gestión del hogar y en el apoyo a su hermano o hermana.

Este fin de semana tuve que volver de un curso intensivo en el ejército, ir a casa y pasar mucho tiempo allí con mi hermana para que mi madre pudiera tener algo de tiempo libre y hacer algunas cosas. Eso significa limpiar la casa, sacar al perro, poner alguna lavadora, básicamente hacer todo lo que mi madre no puede hacer porque está ocupada con mi hermana las 24 horas del día. Mi hermana necesita supervisión las 24 horas para no hacerse daño. A veces siento que no tengo padres. Pero incluso de adulto sigo necesitando a mis padres. Quería que asumieran la responsabilidad, que tomaran las riendas y se responsabilizaran de su matrimonio, de sus hijos, y que fueran padres. Que fueran la figura estable en toda esta historia. (Participante varón, 20 años)

Desconexión emocional y falta de apoyo

Las personas participantes señalaron dificultades en la relación con sus figuras parentales. En concreto, 22 de ellas percibían una falta de disponibilidad parental que las llevaba a no expresarse emocionalmente e incluso a no mantener conversaciones con sus progenitores. A su juicio, el hecho de que la atención parental se centrara en la enfermedad del familiar afectado se traducía en una falta de recursos parentales y de energía emocional que impedía establecer vínculos significativos. Las personas participantes describieron sentimientos de soledad, frustración, asfixia y decepción debidos a la escasa implicación parental que percibían en su vida; esta percepción les impedía compartir experiencias y emociones con sus figuras parentales.

Al menos una vez a la semana hay un momento de frustración en el que siento que a nadie le importo, y me pregunto por qué me pasa esto. Siento que siempre me estoy sacrificando y que a mis padres no les importa, que no me devuelven nada y no me dan nada. A menudo me frustran su comportamiento y su actitud hacia mí. A veces hablo con ellos de esto, y entonces sube el tono y llegan las lágrimas. Prometen que no volverá a pasar, y luego vuelve a pasar… prometen que no volverá a pasar y luego vuelve a pasar una y otra vez, pasa todo el tiempo. (Participante mujer, 19 años)

Ser testigo de las dificultades parentales

Otro aspecto que caracterizaba la relación entre las figuras parentales y las personas participantes tenía que ver con las consecuencias de esa depresión. Todas las personas participantes explicaron cómo el bienestar emocional, la actividad profesional y la dinámica de pareja de sus progenitores se habían visto profundamente afectados por el estado de su hermano o hermana. Algunas parejas parentales acabaron divorciándose, lo que, en opinión de las personas participantes, era un resultado indirecto de los conflictos surgidos al afrontar la depresión de su hijo o hija. Esta ruptura familiar supuso un obstáculo formidable para todos los miembros de la familia y agravó la angustia de las personas participantes. En algunos casos, las personas participantes dirigieron su enfado hacia la persona enferma y la responsabilizaron del divorcio. Además, algunas madres y algunos padres redujeron su dedicación laboral (llegando a veces a dejar por completo su empleo) para asumir el cuidado del hijo o la hija con depresión, lo que agravó las dificultades económicas. La principal dificultad para las personas participantes residía en presenciar el sufrimiento de sus figuras parentales. Explicaron que esa situación les pesaba enormemente y que, en ocasiones, superaba las dificultades asociadas al estado de su familiar.

Ser testigo del impacto de la situación de mi hermano en nuestros padres ha sido difícil. La armonía que existía entre ellos parece haberse disipado y ha dado paso a discusiones frecuentes. A menudo me encuentro haciendo de mediadora, intentando discernir quién tiene razón y quién no, mientras temo el ambiente tenso que me espera en casa. Personalmente, creo que una separación habría sido más conveniente; las circunstancias actuales no hacen más que agravar unas relaciones ya tensas. (Participante mujer, 21 años)

Síntesis del tema 1: las personas participantes expresaron dificultades en la relación con sus progenitores derivadas del estado de su hermano o hermana. Se encontraron con una falta de disponibilidad parental, dificultades para comunicarse con sus figuras parentales y un profundo sentimiento de soledad. Estos sentimientos crearon una distancia que les impedía compartir experiencias y emociones. Además, las personas participantes señalaron que presenciaron disputas entre sus progenitores y percibieron que la relación tensa entre ellos agravaba aún más su relación con ellos.

Tema 2: «Sacrifiqué mucho para estar ahí para mi hermano o hermana» (las implicaciones de la depresión del hermano o la hermana en la vida personal de las personas en la adultez emergente)

Metas y sueños personales sacrificados

Veinte participantes describieron cómo la enfermedad de su familiar había afectado a su capacidad de construir su futuro como personas en la adultez emergente y de darle forma según sus deseos. Para estas personas jóvenes, la sombra de esa enfermedad se cernía sobre sus aspiraciones. El peso de la depresión en la fratría afectaba a su capacidad de forjarse un futuro propio acorde con sus deseos. Relataron cómo sus elecciones y decisiones en distintas etapas de la vida estaban intrínsecamente ligadas al estado de su hermano o hermana y a menudo se tomaban a costa de sus propios sueños y ambiciones.

Cuando estaba en el ejército, pasé por una época muy difícil por el estado de mi hermana. Aunque me había ido de casa, me llamaba diez veces al día. Esta situación me hacía difícil integrarme y seguir con mis tareas, y no me daba ninguna tranquilidad. Cuando volví a casa, recuerdo verla sentada en el sofá mirándome con esos ojos vacíos de la depresión, y recuerdo sentirme presionada, pensando: «¡¿Qué hacemos?! ¡No me acuerdo de qué hay que hacer!». Yo también entré en un estado de angustia, física y mental, pero seguí funcionando y estando ahí para ella. (Participante mujer, 24 años)

Creo que la enfermedad de mi hermana me hizo crecer demasiado deprisa. Estuve expuesta al mundo de la salud mental a una edad relativamente temprana. Lidiar con la enfermedad mental, las autolesiones y vigilar a mi hermana para que no se hiciera daño fue muy difícil para mí. Me hizo sentir una gran responsabilidad hacia mis padres, mis hermanas y el hogar. Este sentimiento sigue conmigo… Pensaba que algo cambiaría, pero la responsabilidad sigue pesando injustamente sobre mí… Quiero ser responsable, buena y seria. Pensaba que cuando me fuera de casa podría liberarme de esta carga, pero no consigo escapar de este papel, y eso repercute en mis deseos personales. (Participante mujer, 28 años)

Entre independencia y culpa

Por otra parte, cinco participantes describieron cómo eligieron tomar distancia de su hermano o hermana, adoptando una estrategia de afrontamiento evitativo para dar prioridad a su desarrollo personal y a su independencia, mientras lidiaban con sentimientos de culpa, de conflicto y de preocupación por esa persona. Estas personas jóvenes compartieron su esperanza de que esa distancia les aportara alivio y les permitiera centrarse en su desarrollo personal. Sin embargo, su deseo de desplegar las alas y llevar una vida independiente entraba en conflicto con la situación de su familiar, lo que les provocaba una culpa pesada y una profunda preocupación por él o por ella. En este subtema se desarrollaron sus complejas luchas emocionales y las estrategias que emplearon para conciliar la búsqueda de su propia vida con el cumplimiento de sus responsabilidades dentro de la fratría.

Hoy no tengo ninguna relación con mi hermano. Él, por alguna razón, cree que hay un vínculo, pero llevo meses sin cogerle las llamadas. Me di cuenta de que era demasiado para mí; no puedo con ello. Estar con él es para mí una conmoción emocional: o me insulta o me describe cómo se va a hacer daño. No lo soporto. Yo solo quería que me fuera bien en los estudios, avanzar, pero verlo estancado lo hace totalmente imposible. Me hace retroceder y me llena de esta sensación abrumadora de culpa y de conflicto. (Participante varón, 19 años)

Coste emocional e impacto en la salud mental

Según los testimonios de las personas participantes, un deseo central que tuvieron que reprimir (debido a la depresión de su hermano o hermana) era el anhelo de una vida independiente y separada de su familia inmediata. Describieron una gran dificultad para desvincularse emocional y físicamente de su familia. No podían ignorar el sufrimiento de su familiar y se sentían en la obligación de ayudar en su tratamiento. Por ello, les costaba irse de casa, probar cosas nuevas, cumplir sus aspiraciones o tomar decisiones que pudieran limitar su capacidad de ayudar a su hermano o hermana y a sus progenitores. Tuvieron que renunciar a destinos en el ejército o a empleos lejos de casa, así como al tiempo de ocio con amistades; sufrieron el impacto del estado de su familiar en sus relaciones sentimentales. Las personas participantes describieron sentimientos de culpa, confusión, herida y dolor.

Sacrifico mucho para estar ahí para mi hermana. Estoy en un destino del ejército en el que no quería estar, solo para estar más cerca de casa, para estar más con ella, para ayudar más. Renuncié a un puesto en el ejército con el que había soñado solo para poder estar más cerca de casa. Hasta mis relaciones con mujeres se ven afectadas. Ya he roto con una novia porque sentía que no tenía suficiente tiempo para ella y no tenía energía para invertir en la relación. (Participante varón, 20 años)

Además, la depresión en la fratría repercutía en el estado emocional y la salud mental de las personas participantes. La angustia emocional, el miedo y la tensión que vivían no solo eran emocionalmente agotadores, sino que también suponían importantes obstáculos para su crecimiento personal y su autodescubrimiento. Durante este periodo, las personas en la adultez emergente suelen explorar su identidad, sus sueños y sus aspiraciones. Sin embargo, en el caso de estas personas participantes, la preocupación constante por el bienestar de su familiar y las responsabilidades asumidas proyectaban una sombra sobre su recorrido. Este conflicto interno, entre aspiraciones personales y obligaciones familiares, añadía una capa de complejidad a su paso por la adultez emergente. Esta realidad turbulenta de la vida con un familiar enfermo hizo que 13 participantes vivieran miedo y tensión, lo que desembocó en una crisis psicológica. Seis de las personas participantes describieron haber necesitado tratamiento psicológico para afrontar la angustia emocional que sentían a raíz de la enfermedad de su hermano o hermana.

En ciertas etapas sentí que era tan intenso que ni siquiera podía ayudarme a mí mismo, y me pesaba demasiado. Al final me di cuenta de que, por todas las luchas y por el deseo de salir adelante y superar las dificultades en casa, había perdido una parte importante de mi infancia y básicamente había olvidado el sentido de vivir, que no es proteger a otra persona ni huir de un estado mental difícil. En un momento dado perdí parte de la magia de las cosas y acabé intentando recuperarla. Eso me llevó a mucha imprudencia y a muchas decisiones irresponsables, decisiones no muy sensatas, como ciertas drogas o cosas con mujeres, todo tipo de decisiones imprudentes. (Participante varón, 20 años)

Resiliencia y crecimiento personal

Pese a lo anterior, todas las personas participantes fueron capaces de señalar fortalezas que hoy ven en sí mismas por haber crecido junto a un hermano o hermana con depresión. Describieron la resiliencia que descubrieron en sí, las capacidades que adquirieron y cómo su rápido proceso de maduración las había convertido en quienes eran hoy. Habían desarrollado capacidades de resiliencia que les ayudaban a afrontar las crisis, sensibilidad y empatía hacia su entorno, el deseo de ayudar a otras personas en situaciones similares y una comprensión personal de las situaciones y las circunstancias más madura que la de sus pares. Estas fortalezas les infundían un sentimiento de orgullo y de satisfacción personal.

También presto mucha más atención a lo que pasa a mi alrededor, a otras personas en relación con el tema [de la depresión]. Un compañero de trabajo me dijo una frase concreta que sé que es típica de una persona deprimida. Al principio no me sentía cómodo planteándole lo de esa frase, pero al final sí hablé con él, de una manera que creo que resultaba cómoda para alguien que lucha con estas cosas. Me interesa esto porque es algo que probablemente no habría hecho si no tuviera el conocimiento, si no tuviera un pasado. (Participante varón, 29 años)

Además, 10 participantes señalaron haber vivido un crecimiento personal, caracterizado por una mayor sensibilidad emocional y una capacidad reforzada de empatía y de apoyo. Esta nueva empatía iba más allá de su contexto familiar inmediato y les permitía conectar más profundamente con las necesidades emocionales de otras personas. Subrayaron la importancia de fomentar comunidades de apoyo, como la creación de grupos de WhatsApp en los que personas con experiencias similares pudieran ofrecer comprensión y orientación. De este modo, forjaron vínculos que trascendían sus dificultades, lo que pone de relieve la extraordinaria fuerza y resiliencia que pueden surgir del crisol de la adultez emergente en el contexto de la depresión en la fratría.

He madurado mucho y me he vuelto más sensible a mi entorno. Entiendo que en este ámbito tengo una fortaleza. Ahora hemos abierto un grupo de WhatsApp para «hermanos y hermanas de», y la gente comparte cosas allí, y yo sé cómo responder, simplemente porque yo he pasado por ello. Es realmente algo de lo que he salido ganando. Hay altibajos, cosas buenas y malas. Pero sobre todo es algo muy significativo que formó parte de mi vida. Es parte de mi historia. (Participante mujer, 19 años)

Síntesis del tema 2: las personas participantes indicaron que muchas decisiones y elecciones estuvieron influidas por la situación de su hermano o hermana. Pese a haberse ido de casa, la mayoría siguió cuidando de esa persona y velando por ella, aunque con un sentimiento de angustia emocional. Un pequeño número de participantes que optó por desvincularse experimentó sentimientos de culpa. Pese a las dificultades, todas las personas participantes señalaron haber vivido un crecimiento personal y haber desarrollado su capacidad empática.

DISCUSIÓN

El presente estudio se propuso explorar la experiencia de crecer con un hermano o hermana con depresión desde el punto de vista de personas que se encuentran en la fase vital de la adultez emergente. Este estudio contribuye a la literatura existente al dilucidar los retos específicos que esta etapa del desarrollo plantea a la fratría, lo que mejora nuestra comprensión del impacto duradero en su bienestar general y de las complejas dinámicas propias de las relaciones fraternas atravesadas por la depresión.

Los resultados indicaron que la vida de las personas participantes durante el periodo de la adultez emergente se veía muy afectada por la depresión en la fratría y por la carga que acompaña al rol de cuidado (Arnett & Mitra, 2020; Arnett et al., 2014). Aunque en su mayoría no vivían en el hogar y se percibían fuera del sistema formal de cuidados, las personas participantes se sentían desbordadas por la responsabilidad de cuidar de su familiar. Esta carga obstaculizaba su capacidad de llevar una vida independiente y de afrontar las tareas de desarrollo de la adultez emergente. Este resultado concuerda con los de estudios realizados con hermanos y hermanas de personas con enfermedad mental, que ponen de relieve cómo la carga persiste para estas personas (Barnett & Hunter, 2012; Finan et al., 2018; Guan & Fuligni, 2016). Un estudio previo constató también que los niveles más altos de cuidado declarados por estas personas se asociaban en general a un peor funcionamiento psicosocial, a una mayor sensación de carga, a una falta de autocuidado y a estrategias de afrontamiento desadaptativas (Jansen et al., 2015).

Los resultados de este estudio revelaron dos estrategias de afrontamiento principales empleadas por las personas en la adultez emergente para gestionar la compleja interacción entre responsabilidades familiares y metas personales mientras apoyaban a un hermano o hermana con depresión. La estrategia de «afrontamiento activo comprometido» (Cassidy & Shaver, 2002), preferida por el 80% (n = 20) de las personas participantes, mostraba un profundo compromiso con su familiar, al que brindaban activamente apoyo emocional y cuidados. Sin embargo, esta dedicación se producía a menudo a costa de sus aspiraciones. Por otra parte, el 20% de las personas participantes (n = 5) optó por una «estrategia de afrontamiento evitativo» (Shivers et al., 2023), que daba prioridad al crecimiento personal y a la independencia. Esta estrategia les permitía establecer límites, pero iba acompañada de sentimientos de culpa y de preocupación por su familiar. Cada enfoque tiene sus propias ventajas e inconvenientes, lo que arroja luz sobre las complejas dinámicas de las familias que afrontan problemas de salud mental.

Los resultados de este estudio aportan perspectivas valiosas sobre las complejas dinámicas y los cambios que se producen en las relaciones entre las figuras parentales y sus hijos e hijas durante la adultez emergente (Oliveira et al., 2020), concretamente en el contexto de la gestión de las consecuencias de la depresión de un miembro de la fratría. Los resultados sugieren que la asunción por parte de hijos e hijas de roles y responsabilidades adultas, conocida como parentificación, puede producirse como respuesta a las necesidades y dificultades familiares, lo que conduce a la alteración o a la desaparición de los límites dentro de las estructuras familiares (Hooper et al., 2012). En efecto, las personas participantes mostraban un fuerte sentido de la responsabilidad y del compromiso con su familia, lo que se traducía en un desplazamiento hacia la asunción de responsabilidades parentales. Estos resultados concuerdan con las teorías de los sistemas familiares y las teorías socioecológicas, que subrayan la relación recíproca entre el funcionamiento familiar y el funcionamiento y el estado emocional individuales (Bronfenbrenner, 1979; Hoffman, 1981).

Las personas participantes describieron una gama de emociones negativas, como sentimientos de injusticia, reticencia y culpa, al afrontar la depresión de su hermano o hermana. Expresaron el deseo de que sus progenitores asumieran más responsabilidad en distintos aspectos de la vida familiar, como su matrimonio, la crianza y la estabilidad general. También tenían dificultades en la relación con sus figuras parentales, debidas principalmente a una falta de disponibilidad parental percibida. Sentían que la atención que sus progenitores dedicaban a la enfermedad de su familiar consumía sus recursos emocionales y obstaculizaba los vínculos significativos. Cabe señalar que las personas cuidadoras familiares de personas con enfermedad mental se enfrentan a menudo a dificultades relacionadas con la necesidad de compaginar múltiples responsabilidades en el proceso de cuidado (Tamizi et al., 2020). Encontrar un equilibrio entre el cumplimiento de estas responsabilidades de cuidado y la atención a las necesidades del resto de hijos e hijas de la familia puede resultar especialmente difícil para madres y padres.

El estudio también reveló dificultades importantes en la vida de las figuras parentales a raíz de la depresión de su hijo o hija. Las personas participantes señalaron haber observado efectos profundos en el bienestar emocional, la trayectoria profesional y la dinámica de pareja de sus progenitores. Este resultado concuerda con una revisión sistemática anterior que pone de relieve el impacto de la salud y del bienestar mental de un hijo o una hija en sus progenitores (Barreto et al., 2020). En el presente estudio, a las personas participantes les resultaba difícil presenciar el sufrimiento de sus progenitores y les costaba empatizar con esas figuras mientras lidiaban con sus propias cargas emocionales relacionadas con el estado de su familiar. Estos resultados subrayan el impacto significativo de la salud mental de un hijo o una hija en todo el sistema familiar y la necesidad de apoyo y comprensión para todos los miembros de la familia (Giallo et al., 2012).

En comparación con nuestro estudio anterior (Levkovich & Labes, 2023), centrado en las experiencias de adolescentes que ajustaban su conducta y afrontaban sentimientos de confusión, impotencia y soledad debidos a la depresión de un miembro de su fratría, nuestro estudio pone de relieve de forma singular el impacto a largo plazo en la vida personal de la fratría en la adultez joven. En concreto, nuestros resultados revelan hasta qué punto las elecciones vitales y las aspiraciones de estas personas jóvenes están influidas por sus responsabilidades de cuidado hacia su familiar con depresión. Este compromiso continuo conlleva a menudo cargas emocionales y psicológicas, así como sacrificios personales, ya que estas personas anteponen el bienestar de su familiar a su propio crecimiento personal. Este aspecto de los retos emocionales y psicológicos persistentes en la búsqueda de independencia y desarrollo personal en la adultez joven constituye una contribución distintiva de nuestro estudio, que aporta una comprensión más profunda de los efectos duraderos en la fase de la adultez joven, más allá de las experiencias adolescentes exploradas en nuestro estudio anterior (Levkovich & Labes, 2023). Estos resultados concuerdan con estudios previos que ponen de relieve las cargas que soportan los miembros de la familia cuando uno de ellos atraviesa problemas de salud mental (Lippi, 2016; Malhotra, 2016). Un deseo central reprimido con frecuencia era el anhelo de una vida independiente y separada de la familia inmediata, ya que la vida familiar parecía obstaculizar su capacidad de establecer un sentido diferenciado del sí mismo (Bowen, 1978).

No obstante, estas dificultades también llevaron a las personas participantes a experimentar cambios positivos, a veces denominados crecimiento postraumático (Zhou et al., 2021). En efecto, las investigaciones previas sobre personas que crecen con un hermano o hermana con discapacidad, con una enfermedad crónica o con necesidades especiales han demostrado de forma sistemática los efectos positivos de estas experiencias, como el desarrollo de la tolerancia, de la sensibilidad, de la capacidad de trabajo autónomo, de una gran confianza en sí y el descubrimiento de capacidades de liderazgo (Panaite et al., 2019; Sanders & Szymanski, 2013). En el presente estudio, las personas participantes mostraron resiliencia ante las crisis, ganaron sensibilidad y empatía hacia las demás personas y cultivaron una perspectiva de la vida más madura que la de sus pares. Este proceso transformador les permitió formar un sentido diferenciado del sí mismo (Bowen, 1978), modelado por su comprensión singular de las dificultades de salud mental. Expresaron orgullo y satisfacción por su crecimiento personal y un fuerte deseo de ayudar a otras personas que afrontan dificultades similares. Es importante reconocer que los efectos positivos observados en las personas participantes, como una mayor sensibilidad y madurez, también pueden haber tenido un reverso. Aunque una sensibilidad acrecentada puede conducir a una mayor compasión, también puede afectar negativamente al bienestar emocional. Del mismo modo, en línea con nuestro estudio anterior, la madurez se considera en general un rasgo positivo, pero en la adultez emergente puede entrar en conflicto con las expectativas de mayor libertad personal y de menores obligaciones familiares al dejar el hogar familiar (Levkovich & Labes, 2023). Parece que muchas personas participantes no pudieron vivir plenamente las experiencias habituales de la adultez emergente, que suelen abarcar el crecimiento personal, la independencia y la exploración. Las dificultades singulares que planteaba la depresión en su fratría parecen haberlas privado de estas oportunidades esperadas. Por ello, en consonancia con investigaciones previas, los resultados del presente estudio subrayan la importancia de reconocer tanto las pérdidas personales como el crecimiento personal que vive la fratría adulta por tener un familiar con una enfermedad mental (Leith & Stein, 2012; Sanders & Szymanski, 2013).

Este estudio presenta varias limitaciones que conviene tener en cuenta. El análisis no incorporó factores demográficos como el sexo del hermano o la hermana, la diferencia de edad dentro de la fratría o el orden de nacimiento, que se sabe que influyen en las relaciones fraternas y podrían repercutir de forma significativa en las experiencias de las personas en la adultez emergente que tienen un familiar con depresión. Incorporar estos factores sería importante para comprender de forma más completa cómo se configuran en este contexto las dinámicas fraternas y las estrategias de afrontamiento, sobre todo teniendo en cuenta que la depresión es más frecuente en las chicas adolescentes que en los chicos (Shorey et al., 2022). Además, no se recogieron datos sobre el nivel socioeconómico ni los ingresos de las personas participantes. Los estudios futuros podrían beneficiarse de investigar el papel de estos factores para obtener una perspectiva más global del tema. Asimismo, el uso de plataformas sociales para reclutar a las personas participantes puede haber influido en los datos, ya que se seleccionó a personas más activas en las redes sociales y potencialmente más abiertas a hablar de sus experiencias con problemas de salud mental y con sus relaciones fraternas. Los estudios futuros podrían diversificar los métodos de reclutamiento y recoger características de las personas participantes para atenuar los posibles sesgos derivados de las redes sociales. Por último, el carácter transversal del diseño del estudio limita nuestra capacidad de examinar la naturaleza dinámica de la relación fraterna y su impacto a largo plazo en la vida de las personas. Los estudios longitudinales permitirían explorar de forma más completa cómo evolucionan y cambian estas experiencias a medida que las personas transitan hacia la adultez.

En conclusión, este estudio arroja luz sobre las profundas implicaciones de la depresión de un miembro de la fratría en la vida personal de las personas en la adultez emergente. Los resultados ponen de relieve los importantes sacrificios realizados por las personas participantes, ya que sus elecciones estaban a menudo influidas por el estado de su familiar, lo que reprimía su deseo de una vida independiente. Comprender las experiencias de las personas en la adultez emergente que tienen un hermano o hermana con un diagnóstico de depresión tiene implicaciones significativas para profesionales que trabajan en el ámbito de la salud mental y de la práctica clínica. Al reconocer los retos singulares y las dificultades emocionales que estas personas afrontan durante su adultez emergente, profesionales de la salud mental pueden adaptar las intervenciones y los servicios de apoyo para responder mejor a las necesidades específicas de esta población. Los equipos clínicos deben ofrecer recursos y orientación que ayuden a estas personas a gestionar sus roles de cuidado y promuevan al mismo tiempo su crecimiento personal y su bienestar. Además, profesionales de la terapia y del asesoramiento pueden desempeñar un papel vital en el fomento de una comunicación abierta entre estas personas jóvenes y sus progenitores, contribuyendo a reducir los sentimientos de frustración, culpa y aislamiento emocional. Asimismo, las intervenciones centradas en el desarrollo de la resiliencia y en las estrategias de afrontamiento pueden dar a estas personas jóvenes los medios para gestionar eficazmente su salud mental mientras cuidan de su familiar con depresión. Al reconocer y abordar estas implicaciones, profesionales y familias pueden apoyar y cultivar mejor el sí mismo diferenciado de las personas en la adultez emergente, al tiempo que contribuyen a prestar cuidados a su familiar con depresión.

Complexe Systémique: puntos clave

Leído desde una óptica sistémica, este estudio da voz a una posición a menudo olvidada: la del hermano o la hermana «sanos», que se convierten en un apoyo, en una instancia mediadora dentro de la pareja parental y a veces en una figura parental sustituta. Los relatos hacen visibles la parentificación, las lealtades que retienen a las personas cuando intentan irse y el precio de elegir la distancia, pagado en culpa. Para la práctica clínica, puede retenerse el interés de invitar a la fratría al trabajo familiar, de reconocer su contribución sin prescribirla y de acompañar su diferenciación en lugar de enrolarla en los cuidados. Algunas reservas: el estudio es transversal y retrospectivo, el reclutamiento se basó en las redes sociales y el contexto israelí, en el que el servicio militar pesa sobre las trayectorias vitales, limita la generalización; se anuncian tres temas pero solo se presentan dos, y el análisis permanece centrado en la experiencia individual, sin explorar cómo organiza la familia las posiciones en torno al síntoma. Para leer junto con la revisión sistemática sobre los familiares de personas con depresión y el artículo sobre la parentificación.

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Traducción no oficial de The experience of growing up with a sibling who has depression from emerging adults' perspectives, de Shiri Shinan-Altman e Inbar Levkovich, Family Relations, vol. 73, n.o 4 (2024), doi: 10.1111/fare.13024, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Ni las autoras ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «The experience of growing up with a sibling who has depression from emerging adults' perspectives», publicado en Family Relations (2024) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de las autoras se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Shinan-Altman, S., et Levkovich, I. (2024). The experience of growing up with a sibling who has depression from emerging adults' perspectives. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-experience-of-growing-up-with-a-sibling-who-has-depression-from-emerging-adults (Obra original publicada en 2024 en Family Relations, 73(4), 2655-2670 (2024); republicada en 2024 por Family Relations, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/fare.13024)

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