Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Clinical Child Psychology and Psychiatry · Familia
«Aliado» de una de las figuras parentales y «peón» en su conflicto: cuando madre y padre se disputan la custodia, la niña o el niño puede acabar actuando en contra de lo que piensa y siente. Un equipo de la Western University de Canadá relee trece trabajos a la luz de la disonancia cognitiva y propone que la mediación familiar tome prestadas las herramientas de la terapia narrativa.
Traducción no oficial al español de Children and divorce: A rapid review targeting cognitive dissonance, in the context of narrative therapy, de Christopher Lie Ken Jie, Joanne Jessen Yramategui y Richard Huang, publicado en Clinical Child Psychology and Psychiatry (SAGE) (2025), doi: 10.1177/13591045251314908, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla se presenta en forma de lista. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Que la infancia aprenda a desprenderse del sentimiento de ser responsable del divorcio y del conflicto de sus progenitores es clave para afrontar su disonancia cognitiva.
Christopher Lie Ken Jie, Joanne Jessen Yramategui y Richard Huang
Resumen
Hoy en día, para las madres y los padres que se divorcian, las normas sociales de la «buena» crianza parecen imponer la obligación de «luchar» por la custodia compartida de su descendencia. Sin embargo, esto puede intensificar los conflictos que vive la infancia en forma de disonancia cognitiva. Realizamos una revisión rápida para explorar las experiencias de divorcio de menores (de tres a 12 años) en el contexto de la terapia narrativa, con el fin de desvelar el mecanismo de la disonancia cognitiva. Se consultaron cuatro bases de datos —Scopus, PsychINFO, Family and Societies Studies Worldwide y PubMed— en busca de literatura de los últimos 10 años. Los resultados incluyeron 11 artículos de estudio, un informe de políticas públicas y un capítulo de libro, que representan las experiencias de 1169 menores de siete países o regiones desarrollados. Nuestros hallazgos sugieren cuatro temas asociados a la disonancia cognitiva; los tres primeros representan la formación de percepciones dañinas de disonancia cognitiva derivadas del divorcio. El cuarto representa las estrategias de afrontamiento de la infancia para reducir su disonancia cognitiva. Abogamos por que las personas mediadoras familiares consideren la terapia narrativa centrada en la disonancia cognitiva como un medio para reparar las rupturas de la coherencia familiar. En este sentido, recomendamos que la investigación futura explore las consecuencias de que la infancia confronte su disonancia cognitiva en las narrativas que resultan prevalentes en sus experiencias de divorcio.
Palabras clave: disonancia cognitiva, infancia, divorcio, terapia narrativa, mediación familiar, revisión
El divorcio o la separación, alienación o distanciamiento parental es un fenómeno frecuente en Norteamérica y Europa [(que afecta, por término medio, aproximadamente al 42–53% de los matrimonios) World Population Review, 2024], aunque ha disminuido ligeramente en las últimas cuatro décadas (Demir-Dagdas, 2021). Si bien muchos menores acaban recuperando una sensación de normalidad tras el divorcio, un porcentaje significativo queda atrapado en un conflicto familiar prolongado, un «problema de relación entre la persona cuidadora y el niño» frecuente que moldea la salud (World Health Organization, 2024). Así, el divorcio puede asociarse a una grave disfunción del hogar, al maltrato y a la negligencia, derivados de la ruptura de las relaciones de la primera infancia con figuras parentales de confianza (Fujiwara, 2022). Ello sienta las bases para el desarrollo de ansiedad de apego (es decir, miedo al abandono y falta de confianza en que los demás responderán a las propias necesidades), apego desorganizado (es decir, combinación de ansiedad y evitación en las relaciones), trastorno de estrés postraumático u otras formas de psicopatología, como la depresión (Lim et al., 2020). Además, la infancia (en comparación con la adolescencia) es más vulnerable a que el divorcio repercuta negativamente en su situación socioeconómica y genere una propensión al consumo de sustancias, como el alcohol (Demir-Dagdas, 2021).
El divorcio rara vez es un acontecimiento único: es más bien un proceso de rupturas que desencadena una cascada de efectos a lo largo de varias fases, entre ellas la preseparación, la separación y la postseparación o posdivorcio (D’Abate, 2016). En medio de la politización y del juego jurídico del divorcio, se reconoce cada vez más que la voz infantil debe ocupar «el centro del escenario», en honor a su derecho a ser escuchado (Brand et al., 2017). Sin embargo, en los litigios muy conflictivos, los intereses parentales tienden a divergir y, por tanto, las figuras parentales no deberían ser las únicas responsables de decidir qué es «lo mejor» para su descendencia (Eekelaar, 2020). Por ello, se considera que la mediación en el divorcio es más adecuada para resolver los litigios que la resolución contenciosa ante un tribunal de familia (Ellis, 2022).
La mediación en el divorcio designa un proceso en el que las figuras parentales se reúnen con personas formadas (en psicoterapia, orientación psicológica, derecho o resolución de conflictos) y elaboran un acuerdo escrito sobre la custodia y el régimen de visitas en el interés superior del menor (Tveit et al., 2023). Aunque existen muchos modelos de mediación, su éxito depende de su capacidad para crear condiciones terapéuticas de seguridad emocional que ayuden a la infancia y a sus familias a dar sentido a sus experiencias relacionales e integrarlas en un relato que les permita resolver sus litigios (Lohvinenko et al., 2021). De hecho, los modelos de mediación que siguen conductas de parentalidad positiva pueden mejorar la adaptación infantil tras el divorcio (van Dijk, et al., 2020).
Quien practica la terapia narrativa puede actuar como una figura mediadora de confianza que acude en ayuda de la persona menor para resolver los litigios familiares; idealmente, una figura compasiva, que ofrezca «guiones correctivos y replicativos» para abordar los miedos de la infancia al rechazo y al abandono, o el miedo a decepcionarse a sí misma o a decepcionar a los demás (Dallos & Vetere, 2014, p. 496). La terapia narrativa se basa en el supuesto de que la vida humana tiene una estructura de relato y de que los esfuerzos intencionales por darle sentido contribuyen a organizar la acción humana (Wallis et al., 2011). En efecto, la infancia se apoya en recuerdos tempranos (a partir de los tres años) y desarrolla la memoria autobiográfica hacia los cuatro años (Middleton, 2017). Esta edad coincide con la capacidad de recordar y describir acontecimientos traumáticos pasados (Middleton, 2017). Entre los seis y los nueve años, la infancia ya puede transmitir sus historias traumáticas con un detalle bastante preciso (Middleton, 2017).
Quienes practican la terapia narrativa cartografían los relatos de la infancia de un modo que le ayuda a «ver» sus problemas y a darles sentido dentro del contexto más amplio de las influencias culturales, sociales, históricas y políticas (Jørgensen et al., 2024). Ello permite «externalizar» y deconstruir las líneas argumentales dominantes para reencuadrar las propias perspectivas (un constructo denominado «reautoría»), de modo que se pueda negociar una nueva relación con los problemas («desenlaces únicos»), lo que incluye tomar distancia o reconstruir la propia situación como algo que reside, en parte, en estructuras sociales (por ejemplo, la clase socioeconómica, la etnicidad o el sistema judicial) (Wallis et al., 2011). Sin embargo, la terapia narrativa presenta resultados dispares con la infancia, en parte porque se le critica que requiere mucho tiempo y exige una formación y una práctica especializadas (Jørgensen et al., 2024), y porque el mecanismo activo de sus componentes centrales es ecléctico y poco claro (Wallis et al., 2011). Además, la revisión de Wallis et al. (2011) sobre la terapia narrativa recomienda una descripción más detallada que integre teoría y acción para hacer avanzar el enfoque a partir de una «evidencia basada en la práctica».
Hoy en día, para las figuras parentales que se divorcian, las normas sociales de la «buena» crianza parecen imponer la obligación de «luchar» por la custodia compartida de su descendencia (Bertelsen, 2023). Sin embargo, esto puede intensificar los conflictos de identidad que vive la infancia en forma de disonancia cognitiva, definida como las situaciones en que las actitudes, creencias o valores de una persona contradicen (están en disonancia con) sus conductas (Cooper, 2019). En el proceso de divorcio, sugerimos que la disonancia cognitiva puede producirse cuando la persona menor se siente presionada a tomar partido entre progenitores distanciados y a actuar en contra de sus creencias, un constructo denominado «triangulación»; alternativamente, puede sentir disonancia cuando vive una «difusión de roles», es decir, cuando experimenta malestar al verse en el papel de ejercer la parentalidad, ya sea por apoyo práctico o emocional (van Dijk et al., 2020).
La autoría sugiere que las experiencias de disonancia cognitiva reflejan la variación del conflicto entre progenitores tras el divorcio (van Dijk et al., van der Valk, Deković, et al., 2022). Además, la disonancia cognitiva puede resolverse si la persona menor aprende de sus progenitores o personas cuidadoras que no es responsable de ese conflicto entre ellos (Cooper, 2019). Así, la autoría postula que las formas en que la infancia afronta la disonancia cognitiva constituyen un mecanismo clave en el desarrollo de psicopatología a partir de las experiencias de divorcio parental.
Para comprender mejor el mecanismo de la disonancia cognitiva, realizamos una revisión rápida con el fin de explorar las experiencias de divorcio de la infancia en el contexto de la terapia narrativa; concretamente, recurriendo a la literatura que utilizó un enfoque de terapia narrativa para fundamentar la práctica terapéutica. Nos centramos en menores de tres a 12 años como población diana, a partir de investigaciones según las cuales estos menores experimentan problemas significativos en sus hitos del desarrollo y en sus transiciones identitarias mientras se adaptan a las normas sociales asociadas al divorcio (Pires & Martins, 2021). Además, la conciencia de las amenazas relativas a la custodia, y la respuesta a ellas, parecen acentuarse en la primera infancia (Pires & Martins, 2021).
Realizamos una revisión rápida de la literatura guiada por el Cochrane Rapid Reviews Methods Group (Garritty et al., 2021). La pregunta de investigación fue: ¿Puede centrarse en la disonancia cognitiva, en el contexto de la terapia narrativa, ayudar a la infancia a afrontar mejor el divorcio? Se eligió el diseño de revisión rápida por su capacidad para sintetizar la evidencia actual en «un proceso acelerado» (es decir, cuatro meses) y para «producir evidencia para las partes interesadas de forma eficiente en recursos» (Garritty et al., 2021, p. 15). Tras identificar la investigación narrativa y la literatura relativa a las experiencias de divorcio de la infancia, buscamos la inclusión de la disonancia cognitiva o de alguno de sus elementos asociados* (detalles en la estrategia de búsqueda).
Dado lo estrecho y especializado de nuestro foco de investigación y su carácter emergente en la literatura, consideramos que la literatura gris era un recurso valioso que podía aumentar nuestras posibilidades de encontrar estudios pertinentes y ofrecer una visión completa de toda la evidencia disponible (Mahood et al., 2014). Además, dado el breve plazo del que disponíamos para completar la revisión rápida, no presentamos ningún protocolo a Cochrane ni a PROSPERO para su registro.
Las palabras clave utilizadas en la estrategia de búsqueda se seleccionaron a partir del marco PICO, que representa población, intervención, contexto y resultado. La búsqueda sistemática se limitó a cuatro bases de datos principales: Scopus, PsychINFO, Family and Societies Studies Worldwide y PubMed. La búsqueda combinó palabras clave, términos MeSH y sinónimos con operadores booleanos (AND/OR) en todos los campos. Concretamente, la estrategia de búsqueda combinó («childhood») AND («narrative OR storytelling OR story OR externalization OR internalization») AND («divorce») AND (*«dissonance OR acceptance OR trivialization OR compliance OR conflict OR justification OR avoidance OR denial OR adjustment»). [(*Estos términos remiten a elementos de la disonancia cognitiva, tal como los conceptualiza una revisión de la literatura publicada por Yahya & Sukmayadi, 2020)].
Dos personas del equipo investigador (CLKJ, JJY) realizaron un ejercicio piloto para cribar de forma independiente títulos y resúmenes según los criterios de inclusión: (i) centrarse en menores que vivieron el divorcio de sus progenitores entre los tres y los 12 años; (ii) un discurso narrativo o una asociación con la narración de historias, o estrategias narrativas de internalización y externalización de actitudes y conductas negativas; (iii) incluir un elemento de disonancia cognitiva* o conductas manifestadas por la persona menor en el contexto del afrontamiento del divorcio para reducir el conflicto interno; y (iv) haber sido publicado en los últimos 10 años. Los criterios de exclusión fueron: (i) centrarse únicamente en medir los efectos del divorcio sobre la salud mental sin relación con la terapia narrativa o la disonancia cognitiva; (ii) no estar disponible en inglés; (iii) tesis o tesinas no publicadas; y (iv) no abordar la perspectiva infantil en el afrontamiento del divorcio. Una tercera persona investigadora (RH) ayudó a resolver las discrepancias de selección surgidas entre las dos primeras (CLKJ, JJY). Todos los resúmenes seleccionados se sometieron después a un cribado a texto completo por parte de dos personas del equipo (CLKJ, JJY) para confirmar su inclusión. Se utilizó la herramienta web Rayyan para la gestión y organización de los datos. Se empleó la plantilla PRISMA para informar de los resultados de nuestro cribado (Figura 1).

Una persona revisora (CLKJ) realizó la extracción descriptiva de los datos de todos los artículos incluidos, mientras que una segunda (JJY) comprobó la exactitud y exhaustividad de los datos extraídos, recogidos en una tabla con la siguiente información: título del artículo, nombres de la autoría, año de publicación, país, muestra, diseño del estudio, componente narrativo y componente de disonancia cognitiva. Salvo la literatura gris, los estudios incluidos fueron evaluados de forma independiente por 2 personas investigadoras (CLKJ, JJY) mediante una valoración de la calidad con las siguientes herramientas de evaluación según el diseño: Critical Appraisal Skills Programme (para estudios de cohortes y cualitativos), Mixed Method Appraisal Tool (para estudios de métodos mixtos) y Critical Appraisal Tool (para estudios transversales) (véase la Tabla 1). Todos los datos se sintetizaron temáticamente para conceptualizarlos y narrarlos. Mientras que una sola persona revisora (CLKJ) interpretó toda la evidencia, una segunda (JJY) verificó todos los juicios.
Tabla 1 — Breve descripción de los estudios incluidos.
Las valoraciones de la calidad se realizaron con el Critical Appraisal Skills Programme, la Mixed Methods Appraisal Tool y la Critical Appraisal Tool. Se asignó 1 punto por criterio cumplido, 0 por cumplimiento parcial y −1 por incumplimiento. Las puntuaciones se convirtieron en porcentajes (−100%–100%). Los juicios se basaron en la claridad y la metodología de la investigación. Se evaluaron once estudios, excluida la literatura gris. Calificaciones: 0% o menos = insatisfactoria, 10%–50% = satisfactoria, 51%–80% = buena, 81%–100% = excelente.
Se incluyeron trece documentos: 11 artículos de estudio, un informe de políticas públicas (D’Abate, 2016) y un capítulo de libro (Blow & Daniel, 2016). La literatura procedía de siete países o regiones, lo que representa cierto grado de diversidad: dos de Estados Unidos (Christopher et al., 2017; O’Hara et al., 2019), tres de los Países Bajos (Rejaän et al., 2022; van Dijk, van der Valk, Buist, et al., 2022; van Dijk, van der Valk, Deković, & Branje, 2022), dos de Sudáfrica (Bezuidenhout & Theron & Fritz, 2018; Brand et al., 2017), uno de Nueva Zelanda (Artioli & Reese, 2014), uno de Grecia (Pantelis et al., 2015), uno de Francia (Bacro & Macario de Medeiros, 2021) y uno de Noruega (Stokkebekk, Iversen & Hollekim et al., 2019). El informe de políticas públicas se redactó para el contexto norteamericano (D’Abate, 2016). La diversidad cultural se limitó a descripciones de los contextos de las personas participantes en cada estudio, según su diseño de investigación.
En conjunto, la literatura representaba las experiencias de divorcio de 1169 menores; la mayoría de las personas participantes relataron sus experiencias en la adolescencia temprana [(n = 1095) (Artioli & Reese, 2014; Christopher et al., 2017; O’Hara et al., 2019; Pantelis et al., 2015; Rejaän et al., 2022; Stokkebekk, Iversen & Hollekim et al., 2019; van Dijk, van der Valk, Buist, et al., 2022; van Dijk, van der Valk, Deković, & Branje, 2022). El capítulo de libro de Blow y Daniel (2016) no especificaba de forma sistemática la edad de los menores.
Los estudios incluidos representaban cinco diseños: cohortes [(n = 3) (Christopher et al., 2017; van Dijk, van der Valk, Buist, et al., 2022; van Dijk, van der Valk, Deković, & Branje, 2022)], transversal [(n = 2) Bacro, Macario de Medeiros, 2021; Rejaän et al., 2022], cualitativo [(n = 4) (Bezuidenhout & Theron & Fritz, 2018; Brand et al., 2017; Pantelis et al., 2015; Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019)], métodos mixtos [(n = 1) (Artioli & Reese, 2014)] y un ensayo controlado aleatorizado [(n = 1) (O’Hara et al., 2019)]. El capítulo de libro de Blow y Daniel (2016) incluía descripciones narrativas de personas que habían vivido un divorcio durante la infancia. Tras la valoración de la calidad, 2 estudios se calificaron como satisfactorios, 6 como buenos y 3 como excelentes. Véase la Tabla 1 para una descripción de cada estudio.
Nuestro análisis identificó cuatro temas asociados a la disonancia cognitiva. Los tres primeros representan la formación, en la infancia, de percepciones dañinas de disonancia cognitiva derivadas del divorcio, y el cuarto representa el proceso de adaptación mediante el cual la infancia afrontó y atenuó su disonancia cognitiva. A continuación, examinaremos cada tema en detalle.
El divorcio se asocia a fuertes ideas negativas preconcebidas sobre sus efectos en la infancia, como una vulneración de su sistema familiar (van Dijk, van der Valk, Deković, & Branje, 2022), que las normas sociales perpetúan (Bacro, Macario de Medeiros, 2021; Brand et al., 2017; D’Abate, 2016; Rejaän et al., 2022) y que sitúan a los menores como víctimas del divorcio (Brand et al., 2017; D’Abate, 2016; Pantelis et al., 2015; Rejaän et al., 2022; van Dijk, van der Valk, Deković, & Branje, 2022; Blow & Daniel, 2016; Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019). De hecho, los tribunales recurren a la voz de la persona menor para determinar la custodia y el régimen de visitas (Blow & Daniel, 2016; van Dijk, van der Valk, Buist, et al., 2022). En consecuencia, ante la escasez de servicios psicosociales, la voz de la infancia pasa a formar parte de una agenda jurídica más amplia destinada a reducir la carga que el conflicto parental intenso supone para el sistema judicial (Blow & Daniel, 2016). Paradójicamente, cuanto más protagonismo narrativo adquiere la voz infantil en las batallas judiciales de los progenitores, más puede enmudecer la infancia (Bezuidenhout et al., 2018; Blow & Daniel, 2016; Brand et al., 2017; Pantelis et al., 2015). Así pues, las normas sociales y las batallas judiciales pueden enmarcar el divorcio como una amenaza para la infancia.
Según Artioli et al. (2014), la coherencia narrativa de los acontecimientos del divorcio, definida como el recuerdo del «cuándo, dónde y qué» del divorcio y de su significado para quien lo narra, resultó inesperadamente mejor cuando el divorcio se produjo más temprano en la vida de la persona menor (desde los tres años), debido a una menor exposición al conflicto parental. En efecto, los resultados de la investigación respaldan la idea de que el malestar infantil puede asociarse a una falta de coherencia narrativa en las percepciones contradictorias de las figuras parentales durante la infancia media y tardía (Bacro & Macario de Medeiros, 2021; Blow & Daniel, 2016).
Los conflictos de lealtad derivados de la triangulación surgen de la implicación activa de la persona menor en las negociaciones sobre los derechos parentales (Blow & Daniel, 2016; Rejaän et al., 2022; Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019; van Dijk, van der Valk, Deković, & Branje, 2022), lo que induce disonancia cognitiva en la infancia. Este tema abarca dos subtemas: (i) la obligación de elegir un bando y (ii) la disociación respecto del divorcio parental, que refleja una manifestación de la disonancia cognitiva infantil.
Con frecuencia, la infancia se encontraba atrapada entre líneas argumentales enfrentadas y polarizadas (Blow & Daniel, 2016; Stokkebekk, Iversen & Hollekim, 2019), que adoptaban en gran medida la forma de un progenitor que quería «luchar por la igualdad parental» o «luchar por el derecho de elección del menor», lo que implicaba etiquetar al otro progenitor como opresor. Esto situaba a la persona menor como agente independiente y a las figuras parentales como «receptoras neutrales y comprensivas» (Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019). La infancia refería sentirse como un «objeto», un «mensajero», un «aliado» o un «peón» en el conflicto parental, o «la única responsable» de sí misma (Rejaän et al., 2022; Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019; van Dijk, van der Valk, Deković, & Branje, 2022). En consecuencia, los menores se veían incapaces de ir más allá de la hostilidad y de la exposición a información negativa sobre el otro progenitor (D’Abate, 2016; Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019), lo que generaba disonancia cognitiva.
Un mayor nivel de empatía parecía inducir en la infancia mayores niveles de disonancia cognitiva, ya que comprendía las emociones de ambas figuras parentales (van Dijk, van der Valk, Deković, & Branje, 2022). Estas líneas argumentales se caracterizaban a menudo por la amargura y el resentimiento, sobre todo cuando las figuras parentales eran incapaces de asumir la responsabilidad de sus actos (Pantelis et al., 2015; Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019). En consecuencia, la infancia expresaba un agotamiento emocional derivado del conflicto prolongado (Brand et al., 2017; Pantelis et al., 2015; Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019). Más tarde, expresaba duelo cuando acababa sintiéndose obligada a alejarse de uno de los progenitores para protegerse (Pantelis et al., 2015; Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019).
Este tema describe la necesidad de la infancia de negociar la rendición de cuentas con otras personas para reescribir su propio relato nuevo. Ello implicaba construir nuevas alianzas que favorecieran un desplazamiento del sentido de obligación moral de las figuras parentales hacia el bienestar de su descendencia. A pesar del conflicto parental, por lo general niñas y niños no deseaban adherirse a relatos de culpa dirigidos contra sus progenitores (Blow & Daniel, 2016). Cuando se desligaban de la obligación de reparar la dinámica familiar, referían desarrollar sentimientos de autoinculpación, culpa, tristeza y celos (Christopher et al., 2017; Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019). Por tanto, el compromiso con un relato familiar deseable y duradero exigía que se forjaran alianzas de trabajo entre las figuras parentales (D’Abate, 2016; Pantelis et al., 2015) para reducir la disonancia cognitiva de la infancia y permitirle disociarse del divorcio parental (D’Abate, 2016; Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019).
Se observó que el personal terapéutico, la familia extensa o las nuevas parejas de los progenitores ayudaban a sostener esas alianzas de trabajo desempeñando el papel de un «tercero estabilizador» y movilizando los recursos familiares (por ejemplo, hermanas y hermanos, amistades y vecindario) para deconstruir los relatos que presentan a la infancia como «víctima» (Bezuidenhout & Theron & Fritz, 2018; Brand et al., 2017; Pantelis et al., 2015; Rejaän et al., 2022; Blow & Daniel, 2016; van Dijk, van der Valk, Buist, et al., 2022; Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019). Además, ello permitía a la infancia transformar su obligación moral en una forma de agencia propia, basada en la interdependencia familiar, tanto dentro como fuera de su vida familiar (Brand et al., 2017; O’Hara et al., 2019; Stokkebekk, Iversen, Hollekim, et al., 2019).
Como en la literatura previa sobre el divorcio, cuando la descendencia ya adulta se aleja de sus dos progenitores biológicos tras el divorcio, ello puede tener consecuencias negativas para su bienestar, lo que Hornstra et al. (2022) describen como consonancia negativa. De hecho, la consonancia negativa puede producirse durante la infancia y persistir en la edad adulta, en lo que se conoce como «disonancia crónica», asociada a la depresión y a la soledad (Hornstra et al., 2022, p. 500). En otras palabras, que la infancia aprenda a desprenderse del sentimiento de ser responsable del divorcio y del conflicto de sus progenitores es clave para afrontar su disonancia cognitiva como parte del proceso de divorcio (Priolo et al., 2019). Nuestros resultados revelaron que, si los menores podían negociar su responsabilidad en el divorcio parental con un tercero estabilizador, al margen de la triangulación parental y de los conflictos de lealtad, podían construir un relato «nuevo» y más coherente.
Al igual que la literatura previa sobre la disonancia cognitiva, nuestros resultados respaldan tanto sus efectos potencialmente perjudiciales como sus posibles beneficios para la infancia (Hornstra et al., 2022). Los relatos de divorcio muestran que la manera en que una niña o un niño resuelve su disonancia cognitiva puede conducir a actitudes tanto positivas como negativas hacia sí y hacia sus progenitores. Por un lado, nuestros hallazgos indican que, para resolver la disonancia cognitiva derivada de los conflictos de lealtad, los menores pueden culparse a sí mismos como forma de dar sentido a los acontecimientos del divorcio; en otras palabras, pueden adherirse a la creencia de que «cada cual recibe lo que merece», conocida como «creencia en un mundo justo» (Aguilar et al., 2022, p. 17). Según Aguilar et al. (2022), las personas tienden a culpar a las víctimas de su desgracia para preservar su propia percepción de un «mundo justo». De modo que, cuando le ocurre algo malo a una víctima inocente, ello vulnera esa creencia y genera disonancia cognitiva, lo que conduce a la negación de la victimización, a su minimización y a la culpabilización de la víctima como formas de «restauración cognitiva» (Aguilar et al., 2022, p. 5). Del mismo modo, la infancia implicada en una triangulación a raíz del divorcio puede mostrar procesos similares de restauración cognitiva, incluido culparse del divorcio. A la luz de nuestros resultados, esto puede reflejar un intento de explicar su implicación activa en los conflictos de lealtad sin adherirse a relatos de culpa hacia sus progenitores (Blow & Daniel, 2016). Además, pueden afrontarlo de maneras que los disocian del divorcio y generan, sin pretenderlo, estigma interiorizado, negación, minimización de sus sentimientos o una tendencia a evitar la confrontación de los conflictos interpersonales (Pantelis et al., 2015). De hecho, evitar la disonancia cognitiva, por ejemplo evitando a la figura parental que crea conflictos de lealtad, puede ser una medida de protección, pero puede tener un efecto perjudicial en sus relaciones (Aguilar et al., 2022).
Por otro lado, los resultados de nuestra revisión indicaron que el divorcio no tiene por qué ser una amenaza, ya que es una construcción social sostenida por las normas sociales y los litigios judiciales. En consonancia con la percepción de que el divorcio puede ser una parte normal de la vida (Fučík, 2020), nuestros resultados respaldan que la terapia narrativa puede facilitar el afrontamiento de la disonancia cognitiva. Nuestros resultados sugieren que las personas mediadoras podrían actuar como terceros «estabilizadores» para buscar alianzas de trabajo entre las figuras parentales, de modo que estas pudieran asumir la responsabilidad de sus actos y resolver sus litigios. Así, la amenaza del divorcio podría atenuarse para la infancia, que podría disponer de agencia para reescribir sus historias. De hecho, sugerimos que una mediación inspirada en la terapia narrativa podría ofrecer a la infancia un espacio para identificar obligaciones morales hacia sí misma, al margen de sus progenitores. Al hacerlo, los menores podrían transformar su creencia anterior de ser «víctimas» en la de personas empoderadas, dotadas de recursos (competencias) gracias a su experiencia del divorcio.
Sugerimos que la investigación que explore el mecanismo de la disonancia cognitiva puede servir para fundamentar una «evidencia de la práctica narrativa» y ampliar así su utilidad para la mediación familiar en el divorcio. Según Rafti (2019), la terapia narrativa encaja bien en el arsenal de herramientas terapéuticas, junto, entre otros enfoques, al modelo de negociación estructurada, al modelo transformativo y a la mediación facilitadora. Recomendamos que el uso de la terapia narrativa dependa de si se produce la disonancia cognitiva y de cómo se produce (es decir, en la triangulación y en la difusión de roles), así como de su grado en la parentalidad posdivorcio (conflicto alto o bajo) y en la relación entre progenitores e hijos. Por tanto, sostenemos que centrarse en desvelar los patrones de disonancia cognitiva de la infancia puede aumentar la eficacia de la terapia narrativa: ayudar a aprovechar el impulso de resolver las discrepancias y producir resultados, no como un acontecimiento único, sino como un proceso de socialización que moldea la trayectoria vital de la infancia.
Los hallazgos de nuestro estudio apuntan también a una micropolítica en juego en el sistema judicial. Su cultura jurídica y administrativa puede influir en la manera en que se socializa a la infancia para vivir el divorcio como un proceso amenazante. Eekelaar (2020) afirma que la clave podría residir en establecer tempranamente los intereses comunes de las figuras parentales para lograr lo que es «mejor» para su descendencia. Así, la abogacía podría beneficiarse de una formación en mediación basada en la terapia narrativa, que la sitúa en un papel de asesoramiento para favorecer los intereses del menor y le ofrece medios adicionales para lograrlo (Eekelaar, 2020). Para ello, quienes ejercen la abogacía pueden trabajar con las personas mediadoras familiares para sostener de forma coherente una alianza estabilizadora que se resista a situar a la infancia como «víctima» y la ayude, en cambio, a negociar su agencia para resolver su disonancia cognitiva, en interdependencia con sus progenitores, a lo largo del divorcio.
La principal fortaleza de nuestro estudio reside en su capacidad para identificar un esquema cognitivo potencialmente universal que describe el proceso de adaptación de la infancia tras el divorcio. Centrarse en la disonancia cognitiva dentro de la terapia narrativa puede ser un mecanismo clave para evitar que experiencias traumáticas como el divorcio provoquen efectos adversos para la salud.
Los hallazgos relativos a la diversidad cultural no fueron predominantes en nuestra revisión. Las personas mediadoras familiares deben tener en cuenta la diversidad cultural de la infancia para garantizar que la terapia se ofrezca de forma culturalmente adecuada (por ejemplo, mediante dibujos) (Rafti, 2019). Dicho esto, aunque la muestra representaba cierto grado de diversidad cultural (es decir, siete países), también constituye una limitación. Un estudio de Smith-Greenaway y Clark (2017) halló que, en los países africanos donde el divorcio se declara menos y, por tanto, se acepta menos, la descendencia de madres divorciadas presentaba mayor morbilidad y mortalidad. Se encontraron algunos indicios de que los mejores resultados para la infancia se debían a una mayor aceptación social del divorcio en algunas regiones, más que a la educación y la riqueza de las madres (Smith-Greenaway & Clark, 2017). Dado que las normas sociales actúan como moderadoras de la disonancia cognitiva, los hallazgos de nuestro estudio pueden respaldar la hipótesis de que el entorno social sería un factor clave de las variaciones entre contextos en la generación de las desventajas infantiles asociadas al divorcio (como postulan Smith-Greenaway & Clark, 2017). Sin embargo, el entorno social y las normas culturales no eran el objeto de nuestro estudio, por lo que nuestros hallazgos pueden no ser generalizables a los distintos contextos sociales de la infancia en países en desarrollo, ni a menores de más de 12 años.
En suma, nuestra revisión se cuenta entre las primeras en revelar una conexión entre la disonancia cognitiva y los relatos de divorcio basados en la experiencia infantil. Concretamente, nuestros hallazgos sugieren que la deconstrucción de la lealtad en conflicto de la infancia le brindó la oportunidad de reflexionar sobre su autoinculpación, su culpa y su tristeza. Al hacerlo, se enfrentaba a la tensión de sentirse en la obligación de ser un «aliado» responsable de una figura parental y, al mismo tiempo, ser tratada como su «peón». Con apoyo para reencuadrar su obligación moral hacia sí misma, pudo renegociar la calidad de sus relaciones con su familia. De hecho, nuestros resultados respaldan la conclusión de Aguilar et al. (2022) según la cual las manifestaciones orientadas a desvelar la disonancia cognitiva infantil pueden «inocular» frente a futuros estresores relacionales.
Aguilar et al. (2022) describen un proceso por el cual la confrontación de la disonancia cognitiva —que se manifiesta cuando las creencias de una persona contradicen sus conductas— puede ofrecer competencias individuales para reevaluar y resolver esa tensión. Al hacerlo, puede dotar de la capacidad de resistirse a ser percibido como «víctima» en futuras situaciones similares. Además, abogamos por que las personas mediadoras familiares consideren la terapia narrativa centrada en la disonancia cognitiva como un medio para remediar las rupturas de la coherencia familiar. En este sentido, recomendamos que la investigación futura explore los efectos de que la infancia confronte su disonancia cognitiva en las narrativas que resultan prevalentes en sus experiencias de divorcio.
Complexe Systémique: puntos clave
El interés clínico de esta revisión reside en su vocabulario: la triangulación y la difusión de roles, familiares para la terapia familiar, se releen aquí como situaciones de disonancia cognitiva, en las que la niña o el niño actúa en contra de lo que cree para mantenerse leal. Destacan tres pistas útiles: la voz infantil puede quedar capturada por la lógica jurídica hasta silenciarla; la autoinculpación puede ser una forma de preservar un mundo coherente; un «tercero estabilizador» (terapeuta, familia extensa, nueva pareja de un progenitor) ayuda a liberar a la infancia tanto del papel de víctima como del de aliado. Conviene, no obstante, la prudencia: una revisión rápida sin protocolo registrado, trece fuentes muy heterogéneas (entre ellas un comentario y un informe de políticas públicas), relatos recogidos sobre todo en la adolescencia o en la edad adulta aunque la población diana sea de 3 a 12 años, y una conclusión sobre un esquema «potencialmente universal» que va más allá de lo que permiten los datos. Puede leerse junto con el artículo sobre las relaciones sociales de los casos de divorcio muy conflictivo y el artículo sobre el modelo grupal narrativo en mediación familiar.
Notas del original
La autoría declaró no tener ningún posible conflicto de intereses en relación con la investigación, la autoría o la publicación de este artículo.
Financiación: La autoría no recibió apoyo financiero para la investigación, la autoría o la publicación de este artículo.
Agradecimientos. Agradecemos a Journal Edit la edición profesional de este manuscrito.
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Traducción no oficial al español de Children and divorce: A rapid review targeting cognitive dissonance, in the context of narrative therapy, de Christopher Lie Ken Jie, Joanne Jessen Yramategui y Richard Huang, Clinical Child Psychology and Psychiatry, vol. 30, n.o 2 (2025), doi: 10.1177/13591045251314908, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción al español, tabla presentada en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial del artículo original «Children and divorce: A rapid review targeting cognitive dissonance, in the context of narrative therapy», publicado en Clinical Child Psychology and Psychiatry (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Lie Ken Jie, C., Jessen Yramategui, J., y Huang, R. (2025). Children and divorce: A rapid review targeting cognitive dissonance, in the context of narrative therapy. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/children-and-divorce-a-rapid-review-targeting-cognitive-dissonance (Obra original publicada en 2025 en Clinical Child Psychology and Psychiatry, 30(2), 465-478 (2025); republicada en 2025 por Clinical Child Psychology and Psychiatry, https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/13591045251314908)
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