Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Adoption & Fostering · Duelo

«Mi cicatriz se llama adopción»: experiencias vividas de madres irlandesas que han perdido a un hijo o una hija por una adopción cerrada

Durante décadas, Irlanda arrebató a miles de madres solteras sus bebés, en el secreto y la vergüenza. Seis de estas «primeras madres» relatan un parto deshumanizador, la disociación que vino después y, años más tarde, el momento en que unas palabras terapéuticas nombraron su dolor como duelo. El estudio muestra cómo romper el silencio y encontrar a su hijo o hija, hoy en la edad adulta, les ayudó a recuperar autonomía y conexión.

Autoría Deborah McNamara, Jonathan Egan y Pádraig McNeela (School of Psychology, National University of Ireland, Galway, Irlanda)Primera publicación Adoption & Fostering, 6 de julio de 2021Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de ‘My scar is called adoption’: The lived experiences of Irish mothers who have lost a child through closed adoption, de Deborah McNamara, Jonathan Egan y Pádraig McNeela, publicado en Adoption & Fostering (SAGE) (2021), doi: 10.1177/03085759211011734, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla se presenta en forma de lista; las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas; las biografías no se reproducen. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Yo creía que tenía que morirse alguien para estar de duelo.

Sarah, participante, citada por Deborah McNamara, Jonathan Egan y Pádraig McNeela

Resumen

La investigación previa ha señalado de forma reiterada la necesidad de un modelo integral de trabajo con las primeras madres en el ámbito de la adopción. Esta laguna de conocimiento ha frenado el desarrollo de servicios, en detrimento de la calidad de vida y el bienestar de este grupo. El presente estudio pretende subsanar esta carencia explorando las experiencias vividas de madres irlandesas que han perdido a un hijo o una hija por una adopción cerrada. Su objetivo es ampliar la comprensión del impacto de esa pérdida y, en particular, explorar cómo afecta a su recorrido de reconexión y reencuentro con su descendencia en la edad adulta. Se realizaron entrevistas semiestructuradas con seis mujeres de Irlanda que habían perdido a una criatura de este modo, y sus relatos se analizaron mediante el análisis fenomenológico interpretativo (IPA, por sus siglas en inglés). De los datos surgieron dos temas superordinados: «Maternidad oculta: la pérdida de autonomía y de conexión» y «Maternidad revelada: un camino hacia la autonomía y la reconexión». Dentro de cada tema superordinado se identificaron dos temas subordinados: «Deshumanizadas, despojadas de poder e ignoradas», «Afrontar mediante la desconexión», «Romper el silencio» y «Reencuentro y reconexión». Los dos primeros recogen la pérdida de autonomía personal y de conexión derivada de la pérdida de un hijo o una hija y la manera en que las participantes la afrontaron. Los otros dos describen las experiencias de las participantes de crecimiento en autonomía personal y capacidad de acción a través del proceso de romper el silencio sobre su maternidad oculta y de reconexión y reencuentro con sus hijos e hijas, hoy en la edad adulta. Los resultados indican que recurrir a servicios terapéuticos y/o al apoyo entre iguales en materia de adopción permite a las participantes expresar sus sentimientos de duelo y pasar de estrategias de afrontamiento dominadas por la desconexión a otras marcadas por el procesamiento autónomo de las emociones y nuevos patrones de afrontamiento. El proceso de reencuentro con su descendencia desempeña un papel importante en esta transición.

Palabras clave: primeras madres, adopción cerrada, pérdida, análisis fenomenológico interpretativo, Irlanda

Introducción

La pérdida de un hijo o una hija por una adopción cerrada es una experiencia profundamente singular, cargada a menudo de intensos sentimientos de duelo, pérdida, vergüenza, culpa, remordimiento y aislamiento (Madden, et al., 2018). Suele acarrear consecuencias físicas, psicológicas y socio-interpersonales de por vida para las personas implicadas (Henney, et al., 2007). Una reacción de duelo prolongada y complicada, agravada por su carácter desautorizado y ambiguo, es uno de esos efectos señalados de forma constante en la literatura (Coleman and Garratt, 2016; Madden, et al., 2016). Aunque la respuesta de cada primera madre es personal e individual, se ha observado que diversas variables influyen en la adaptación posterior a la adopción. Entre ellas figuran la coerción (DeSimone, 1996; Madden, et al., 2016), la disponibilidad de apoyo (Krahn and Sullivan, 2015; Triseliotis, Feast and Kyle, 2005; Wiley and Baden, 2005) y acontecimientos vitales posteriores, como las relaciones de pareja y la crianza de otros hijos e hijas (Henney, et al., 2007; Krahn and Sullivan, 2015). La calidad y la cantidad del contacto entre una primera madre y la persona adulta adoptada varias décadas más tarde también pueden ser relevantes (Ge, et al., 2008; McRoy, et al., 2007).

El lenguaje de la adopción

El lenguaje de la adopción ha cambiado en las últimas décadas. En particular, la terminología empleada para describir las experiencias de las madres que han perdido a una criatura por adopción ha sido objeto de un intenso debate. Aunque términos como «madre biológica» y «madre natural» se han utilizado ampliamente, hay quienes los consideran etiquetas reduccionistas y estigmatizantes impuestas por profesionales ignorantes e insensibles (Wilson, Lordan and Mullender, 2004). Del mismo modo, términos como «renuncia» y «entrega» referidos a las circunstancias de la adopción cerrada han sido criticados por no representar con exactitud las experiencias de madres que se sintieron coaccionadas en la decisión (Wiley and Baden, 2005). Tras ser consultadas sobre la formulación que, a su juicio, reflejaba con precisión y respetaba la forma en que preferían nombrarse, las mujeres que participaron en este estudio propusieron como más adecuados los términos «primera madre» y «madres que han perdido a un hijo o una hija por una adopción cerrada». Por ello, el estudio utilizará estos términos en todo momento.

Adopción cerrada por personas desconocidas: el contexto irlandés

La adopción cerrada por personas desconocidas, llamada a veces adopción confidencial, se define como la situación en la que un niño o una niña es adoptado por una familia desconocida para su familia biológica, sin que ambas partes compartan ninguna información identificativa sobre la familia de origen ni sobre la familia adoptiva y sin contacto alguno antes ni después de la adopción (Coleman and Garratt, 2016).

La adopción en Irlanda tiene una historia compleja y controvertida. Se reguló por primera vez en la ley de adopción de 1952 (Adoption Act). En aquella época, la Iglesia católica romana ejercía una fuerte influencia sobre el Estado irlandés y pudo imponer una actitud hacia las madres solteras, y un trato, que apenas se cuestionaban (Wilson, Lordan and Mullender, 2004). Dar a luz fuera del matrimonio se consideraba en la sociedad un escándalo indecible: estas madres eran condenadas como pecadoras y su descendencia como mancillada (Milotte, 1997). La adopción se veía, por tanto, como la solución «completa», que protegía a las madres del estigma social y de la vergüenza de un embarazo fuera del matrimonio, preservaba a la criatura del estigma de la «ilegitimidad» y atendía al mismo tiempo las necesidades de parejas que no podían tener descendencia propia (McCaughren and Lovett, 2014). Durante varias décadas, las prácticas de adopción fueron en gran medida cerradas y estuvieron marcadas por el secreto. Este clima social llevó a que, en 1967, se alcanzara un máximo del 97% de criaturas nacidas fuera del matrimonio entregadas en adopción (Adoption Authority of Ireland, 2012), y a una media de mil adopciones cerradas al año durante las dos décadas siguientes. Desde entonces, diversos factores han contribuido a un cambio importante en las tendencias de la adopción en Irlanda, principalmente la introducción en 1973 de una prestación para «madres solteras» (Considine and Dukelow, 2009), la abolición del estatus de ilegitimidad en 1987 (Farren, 1998) y la menguante influencia de la Iglesia sobre el Estado (Wilson, Lordan and Mullender, 2004).

Más recientemente han salido a la luz varios escándalos relacionados con la adopción, lo que ha llevado a examinar con mayor detenimiento las prácticas de adopción de las instituciones y agencias gestionadas por la Iglesia (Department of Children, Equality, Disability, Integration and Youth, 2021). El descubrimiento en 2018 de una fosa común y de restos de bebés en una fosa séptica del hogar para madres y bebés de Tuam, en el condado de Galway, puso de relieve el carácter históricamente deshumanizador del sistema irlandés de adopción (BBC News, 2018). Además, muchas primeras madres que durante décadas habían guardado silencio sobre sus experiencias han empezado a expresar su frustración y su angustia por el trato recibido (Kelly, 2005; Redmond, et al., 2012).

Aunque hay algunos indicios de cambio, las tensiones existentes entre las bases legislativas históricas y actuales de la adopción nacional amenazan las posibilidades de avanzar (McCaughren and Lovett, 2014). El camino hacia un cambio legislativo en materia de búsqueda y reencuentro, en forma del proyecto de ley Adoption Information and Tracing Bill 2016, ha sido especialmente largo. Presentado por primera vez en 2001, el proyecto habría convertido en delito que las personas adoptadas establecieran contacto directo con miembros de su familia de origen sin su permiso previo y expreso (O’Brien and Mitra, 2018). Archivado en 2003 tras una eficaz labor de presión de las organizaciones de adopción y publicado finalmente 14 años después, en 2016, el proyecto de ley aún no se ha aprobado. El derecho de las personas adoptadas a su partida de nacimiento original sigue siendo una cuestión controvertida.

Adaptación psicológica y pérdida por adopción

En el centro de la pérdida de una criatura por adopción cerrada se encuentra, para la primera madre, la experiencia del duelo desautorizado, es decir, un duelo que no se reconoce abiertamente, no se valida socialmente ni se vive públicamente (Doka, 2008). El secreto y el estigma que rodeaban el embarazo fuera del matrimonio en Irlanda intensificaron el proceso de duelo y negaron a las madres el reconocimiento de sus sentimientos y el apoyo de los demás (Cowie, 2011; Davidson, 2010; DeSimone, 1996). Al mismo tiempo, la criatura –aunque físicamente ausente– sigue presente psicológicamente, no solo en las fechas señaladas, sino también en la vida cotidiana (Boss, 1999; Fravel, McRoy and Grotevant, 2000). A partir del concepto de pérdida ambigua, Boss (1999; 2007) sostiene que se trata de uno de los tipos de pérdida más estresantes, debido a la falta de confirmación oficial y de rituales de apoyo y a la imposibilidad de una resolución (Boss, 2016). Como consecuencia, la persona suele quedar aislada y abandonada a sus propios recursos, atrapada entre la esperanza y la desesperación, con un duelo persistente que corre el riesgo de patologizarse (Boss, 1999, 2006, 2007).

Las reacciones de duelo de las primeras madres descritas en la literatura combinan reacciones físicas, psicológicas y socio-interpersonales (Henney, et al., 2007). Las respuestas psicológicas, a menudo reprimidas, incluyen sentimientos de vergüenza, culpa, ira, tristeza, remordimiento y pesar (Kelly, 2005; Namerow, Kalmuss and Cushman, 1997; Triseliotis, Feast and Kyle, 2005). Pueden manifestarse como síntomas de ansiedad y depresión, dependencia de sustancias, baja autoestima, síntomas somáticos, infertilidad secundaria y trastorno de estrés postraumático (Andrews, 2009; Bouchier, Lambert and Triseliotis, 1991; Brodzinsky, 1990; Christian, et al., 1997; Deykin, Campbell and Patti, 1984; Fessler, 2006; Jones, 1993; Kavanagh, 2015; Sorosky, Baran and Pannor, 1978). Entre los factores asociados al malestar psicológico figuran sentirse coaccionada en la decisión de adopción, la falta de apoyo de la familia y de profesionales, las escasas oportunidades de hablar de lo vivido, la supresión de las emociones y los resultados negativos de la búsqueda y el reencuentro (Cushman, Kalmuss and Namerow, 1997; De Simone, 1996; Logan, 1996). Las relaciones sociales también se ven afectadas, incluidas las de las primeras madres con su familia de origen, sus pares, sus parejas y el resto de su descendencia (Rynearson, 1982). En particular, refieren haberse impuesto niveles de exigencia parental imposibles y una sobreprotección de sus otros hijos e hijas, junto con una reticencia a favorecer su paso a la independencia (Howe, Sawbridge and Hinings, 1992).

Una cuestión clave que se plantea ante esta situación es si este duelo puede llegar a resolverse y, en tal caso, en qué circunstancias. Aunque el carácter desautorizado y ambiguo de la pérdida probablemente complique la recuperación (Lauderdale and Boyle, 1994; Weinreb and Konstam, 1995), un estudio cualitativo de Kane (2018) sugiere que un duelo sano es posible para las primeras madres si se les da la oportunidad de compartir sus experiencias en su totalidad y si estas se reconocen y sus sentimientos se validan. Más concretamente, el proceso de reencuentro y reconexión con la persona adoptada en la edad adulta resulta especialmente significativo. Las primeras madres que han aceptado o iniciado el contacto describen una sensación de alivio al conocer las circunstancias de su hijo o hija (Kelly, 2005; March, 2014) y subrayan que habrían iniciado y aceptado igualmente el contacto fuera cual fuera el resultado (Silverman, et al., 1988). Entre los principales beneficios identificados en el estudio de Triseliotis y su equipo (2005) figuraban la disminución de los sentimientos de culpa, tristeza, duelo y confusión, así como un aumento de la autoestima y una mejor perspectiva emocional. Además, las madres que emprendieron la búsqueda tenían más probabilidades de haber recibido asesoramiento psicológico y/o de haber participado en grupos de apoyo en materia de adopción que las que no lo hicieron (Affleck and Steed, 2001; Triseliotis, Feast and Kyle, 2005). Así pues, sea cual sea el resultado, el contacto suele ayudar a la primera madre al aportarle sanación emocional y el alivio de conocer las circunstancias vitales de su criatura.

Método

Diseño y aprobación ética

Se realizaron entrevistas semiestructuradas con seis madres que habían perdido a un hijo o una hija mediante un proceso de adopción cerrada. Para analizar la información se utilizó el marco del análisis fenomenológico interpretativo (IPA) (Pietkiewicz and Smith, 2014; Smith, Flowers and Larkin, 2009). Este otorga una importancia central al significado individual atribuido a las experiencias destacadas (Smith and Rhodes, 2015) y exige que la persona que investiga dé sentido a las respuestas de cada participante, quien a su vez intenta dar sentido a su propia experiencia (Osborn and Smith, 2008). Debido a la sensibilidad de los datos, se aplicaron amplias garantías de protección de datos, y la aprobación ética fue concedida por el Comité de Ética de la Investigación de la National University of Ireland, Galway.

Selección y características de las participantes

El compromiso del IPA con la indagación idiográfica favorece el estudio de muestras pequeñas, seleccionadas de forma intencional y razonablemente homogéneas (Charlick, et al., 2016). Siguiendo estas pautas, seis madres que habían vivido la pérdida de un hijo o una hija por una adopción cerrada aceptaron participar. Tenían entre 47 y 67 años (M = 56 años) en el momento de la entrevista, y el tiempo transcurrido desde la adopción oscilaba entre 30 y 44 años. En el momento de la adopción, las participantes tenían entre 17 y 32 años (M = 20.5 años). Cinco mujeres habían buscado a su criatura en la edad adulta y una había sido buscada. Cinco habían vivido encuentros de reencuentro, y cuatro de ellas mantenían el contacto con su hijo o hija. Los datos sociodemográficos se presentan en la tabla 1.

Tabla 1 — Datos sociodemográficos de las participantes

  • Sarah. Edad en el embarazo: 17; edad en la entrevista: 58; tipo de adopción: cerrada; años desde la adopción: 41; reencuentro: sí; contacto continuado: sí.
  • Meave. Edad en el embarazo: 19; edad en la entrevista: 63; tipo de adopción: cerrada; años desde la adopción: 44; reencuentro: sí; contacto continuado: sí.
  • Niamh. Edad en el embarazo: 19; edad en la entrevista: 49; tipo de adopción: cerrada; años desde la adopción: 30; reencuentro: sí; contacto continuado: sí.
  • Julia. Edad en el embarazo: 32; edad en la entrevista: 67; tipo de adopción: cerrada; años desde la adopción: 35; reencuentro: sí; contacto continuado: sí.
  • Jane. Edad en el embarazo: 17; edad en la entrevista: 47; tipo de adopción: cerrada; años desde la adopción: 30; reencuentro: no; contacto continuado: no.
  • Alison. Edad en el embarazo: 19; edad en la entrevista: 53; tipo de adopción: cerrada; años desde la adopción: 34; reencuentro: sí; contacto continuado: no.

Resultados

El análisis IPA identificó dos temas superordinados, «Maternidad oculta: la pérdida de autonomía y de conexión» y «Maternidad revelada: un camino hacia la autonomía y la reconexión». Dentro de cada uno se desarrollaron dos temas subordinados: «Deshumanizadas, despojadas de poder e ignoradas», «Afrontar mediante la desconexión», «Romper el silencio» y «Reencuentro y reconexión». A continuación se analizan en detalle.

Maternidad oculta: la pérdida de autonomía y de conexión

Este tema superordinado recoge la pérdida de autonomía personal y de conexión impuesta a las participantes por su experiencia de perder a un hijo o una hija por una adopción cerrada.

Deshumanizadas, despojadas de poder e ignoradas

Este subtema ilustra la pérdida de autonomía personal y de conexión descrita por las seis participantes. Se produjo en un contexto cultural de secreto y vergüenza que rodeaba entonces a la maternidad en solitario, lo que ayuda a explicar el sentimiento de las madres de haber sido «deshumanizadas, despojadas de poder e ignoradas» por su familia y por profesionales con quienes se encontraron. Su destino y el de sus bebés se decidieron sin su participación, sin tener en cuenta sus deseos ni considerar sus necesidades emocionales.

El relato de Niamh refleja esta experiencia deshumanizadora:

Dabas a luz. No se lo harías ni a un perro. Arrancarle la criatura a su madre a los pocos días del parto, entregarla y esperar que la madre la entregue. Decirle: «Que te vaya bien, vete y no vuelvas a hablar de esto nunca más, porque eres un ser humano horrible». O sea, era algo antinatural.

Su experiencia contrasta radicalmente con la imagen social de la maternidad católica como un papel respetado y celebrado, dotado de autonomía para decidir y de un estrecho vínculo emocional. La analogía que establece entre su experiencia y un trato que no se infligiría ni a «un perro» subraya el contraste con la experiencia tradicional del parto. No se la veía como una persona con sentimientos y necesidades emocionales, y quedó al margen de las convenciones sociales habituales.

Sarah también eligió una metáfora animal para dar forma a su experiencia de deshumanización:

Me convertí en blanco preferente de exploraciones, hasta el punto de que un día me derrumbé y dije: «Tenéis que parar. Tenéis que parar ya». La puerta de la habitación no paraba… aquel desfile de batas blancas. Y sé que tenían que aprender, pero me sentía como un conejillo de Indias. Eso sí lo dije, sabes, alguien tendrá que responder por esto. Quedé totalmente traumatizada.

Subraya su angustia ante las repetidas exploraciones físicas realizadas por personal médico y estudiantes, y su metáfora del «conejillo de Indias» transmite la sensación de ser vista como menos que humana, un animal de laboratorio con el que se experimenta, vulnerable y a merced de los demás. Esto la dejó «totalmente traumatizada» y, una vez más, su experiencia está en completa contradicción con la expectativa social de una atención a la maternidad que trata a las madres con dignidad, respeto y compasión.

En el contexto familiar, cinco de las seis participantes hablaron de haber sido excluidas de la planificación y de la toma de decisiones sobre su destino. Su pasividad y su falta de control sobre su propia vida se ponen de manifiesto en sus intentos de influir en el destino de su bebé. El tema de la pérdida de poder recoge estas experiencias, como muestra el relato de Jane:

Llamé a mi madre para decirle que quería quedarme con él, ¿sabes? Y ella simplemente… simplemente me dice: «Pues no esperes que aquí en casa te vayamos a ayudar». Y yo pensé: «Ay». Y le digo: «Bueno, ¿y si me lo quedo aquí?». Ya, claro. ¿Y qué va a decir toda la familia allí? ¿Sabes? Y le colgué. Y volvió a llamar y, madre mía, cómo me dejó claro que bajo ningún concepto le volviera a colgar. Sabes, era simplemente… era tan hostil.

El deseo natural de Jane de quedarse con su bebé chocó de inmediato con la oposición y con la retirada del apoyo que necesitaba. Su necesidad innata, como madre primeriza, de permanecer con su recién nacido fue ignorada y contrapuesta a la desaprobación que se esperaba de la parentela. Esto contrasta de nuevo con las expectativas sociales de nacimientos bienvenidos y del acompañamiento solícito de unos abuelos felices.

Este tema de deshumanización y pérdida de poder dominó los relatos de cinco de las madres, que aportaron muchos ejemplos estremecedores: dar a luz solas, indiferencia ante los síntomas físicos, negativa a aliviar el dolor y desdén general hacia su situación. La única excepción fue Jane, que describió una experiencia muy distinta de atención a la maternidad, caracterizada por la compasión y el apoyo. Atribuye a la amabilidad que recibió, y al recuerdo del tiempo precioso que pasó con su hijo, un papel esencial para sobrellevar el dolor de perderlo en los años siguientes:

… el personal de enfermería te animaba. Te decían: no tengas miedo de hablarle, venga, y eso. Y eran estupendas. O sea, las de cuidados intensivos con los bebés son un encanto, sabes, y se nota que quieren a los bebés, sabes. Fue precioso.

Aunque cabría esperar cierta variación en las experiencias de las madres, lo significativo es que la actitud hostil hacia las madres solteras y el carácter degradante de los servicios eran políticas deliberadas.

Afrontar mediante la desconexión

Ante el trauma de verse abocadas a perder a sus bebés, las madres describieron cómo lo afrontaron mediante distintas formas de desconexión, como la disociación, la supresión del pensamiento y los recuerdos reprimidos. Meave describe el proceso inconsciente de afrontamiento mediante la disociación:

Había muchísimas cosas de la vida que yo no sabía. Me habría gustado morirme, pero no sabía cómo. Así que simplemente no estaba allí. Simplemente no estaba presente. Todo le estaba pasando a otra persona.

Su imagen de la muerte refleja con viveza sus esfuerzos por afrontar la situación. La desconexión definitiva y la extinción del dolor que ofrecía la muerte le parecían preferibles a soportar la angustia de perder a su bebé. Pero, al no ser la muerte una posibilidad, Meave lo afrontó mediante la disociación, desligándose de sus pensamientos, sentimientos, recuerdos y sentido de identidad. Así lo ilustra su afirmación «Todo le estaba pasando a otra persona», que minimiza su angustia y la hace más soportable. Resulta especialmente significativo que su desapego no se extendía solo a sí misma («simplemente no estaba allí»), sino también al mundo que la rodeaba («simplemente no estaba presente»).

La segunda estrategia de afrontamiento descrita fue la supresión, es decir, el intento consciente y deliberado de suprimir pensamientos y sentimientos angustiosos. El relato de Jane ilustra esta experiencia:

Cuando firmé los papeles definitivos. Mmm…. Recuerdo pensar de forma consciente. Fue casi como si pusiera una verja. Y era como si simplemente no pudiera con ello. Simplemente cerré… creo… ahora creo que me apagué, sabes. En aquel momento no lo sabía. Pero me apagué del todo.

Su metáfora de la «verja» transmite la construcción de una barrera mental, algo sólido para cerrar el paso o mantener a raya sentimientos angustiosos o dolorosos a corto y largo plazo. Describe su mente consciente como la que determina la acción de supresión, es decir, poner «una verja», y su mente inconsciente –«en aquel momento no lo sabía»– como la que determina la reacción de «apagarse».

El proceso consciente de suprimir pensamientos, recuerdos y sentimientos no deseados encuentra eco en el lacónico comentario de Julia: «Me entrené. De hecho, aprendí a no pensar, a no recordar las cosas dolorosas».

La tercera estrategia de afrontamiento, la supresión de recuerdos, se refiere al olvido o bloqueo inconsciente de recuerdos angustiosos y es un síntoma de disociación. Todas las participantes refirieron ocasiones en las que no podían recordar aspectos de su experiencia. Como explica Sarah:

Todo eso es un vacío para mí. Va y viene, sabes. No hay nada sólido. Es como un rompecabezas: vas sacando las piezas e intentas encajarlas.

El vacío de estos recuerdos contrasta directamente con las emociones abrumadoras que vivieron las madres en el momento de su pérdida. La fluidez de su memoria hace que Sarah tenga poco en lo que confiar y creer: «no hay nada sólido». El proceso de intentar volver a unir estas partes inconexas de su memoria para formar una imagen más completa o íntegra de su historia personal se convierte en una tarea muy delicada, pero importante.

En otros casos, el deseo de recuperar recuerdos reprimidos entra en conflicto con la preocupación por el impacto de recordar. Alison expresa sus reservas sobre tener un recuerdo completo de sus experiencias:

A veces me gustaría que me hipnotizaran y volver atrás y recordar literalmente cada pequeño detalle. Pero luego pienso que eso me volvería loca de remate.

Este comentario pone de relieve el conflicto interno en torno a sus recuerdos reprimidos; para ella, contenerlos es una forma de seguridad, porque la idea de recordar «cada pequeño detalle» despierta la amenaza de no poder soportarlo. Además, sus temores probablemente se basan en las depresiones que sufrió en los años posteriores a la pérdida de su criatura.

Maternidad revelada: un camino hacia la autonomía y la reconexión

El segundo tema superordinado se refiere a un periodo más reciente de la vida de las madres y explora el recorrido hacia la recuperación de la autonomía y de la conexión a través del proceso de búsqueda y reencuentro.

Romper el silencio

Este tema subordinado describe el recorrido de las participantes hacia la recuperación de un sentido de autonomía sobre su experiencia a través del proceso de romper el silencio sobre su maternidad oculta. Cinco de las mujeres refirieron haber acudido a servicios profesionales de asesoramiento psicológico o de psicoterapia. Aunque el detonante para optar por la terapia variaba, la oportunidad de hablar de sus experiencias facilitó el proceso de recuperar la autonomía y reconectar con su hijo o hija.

Tras años de afrontamiento mediante la disociación, la supresión y la represión, las madres señalaron los efectos transformadores del apoyo recibido, que explicó su dolor como un duelo reconocido y les dio un espacio para expresarlo. Sarah lo describe ya desde su primera sesión con su terapeuta:

Él le puso nombre. Me dice: «Has estado de duelo». Yo creía que tenía que morirse alguien para estar de duelo. No lo entendía, sabes, hasta que él lo dijo. Fue como si alguien me quitara toneladas de encima. Me acuerdo de que no paraba de llorar porque no lo sabía. Simplemente no sabía lo que era.

El reconocimiento de su dolor y el hecho de nombrarlo como «duelo» ofrecieron a Sarah una comprensión y una perspectiva alternativas sobre su experiencia. Le quitaron un peso enorme de encima.

Mientras que Sarah utilizó la analogía de quitarse un peso de encima, Jane describe el poderoso torrente de emociones que brotó cuando dejó salir las emociones «atrapadas». La clave de ello fue, de nuevo, reformular la experiencia como una experiencia de duelo. La seguridad del espacio terapéutico le permitió adentrarse en el lugar «aterrador» que ocupaba su maternidad oculta. Se convirtió en participante activa y recuperó la autonomía sobre su experiencia.

Además de acceder al apoyo terapéutico, todas las participantes buscaron ayuda en redes de adopción. Esta contribución fue fiable y útil en la búsqueda de su descendencia, ya adulta, y en el reencuentro. Como dice Jane:

Nunca, jamás intenté buscarlo porque nunca sentí que tuviera derecho. Y luego, en el grupo de madres biológicas, sabes, me decían: «Bueno, ¿y por qué no?». Sabes, y yo estaba… Mi forma de pensar empezó a cambiar y era como: Dios mío, a lo mejor piensa que no me importa si no lo busco activamente para establecer contacto.

Describe el apoyo del grupo como decisivo para pasar de una posición de impotencia, en la que no tenía «derecho» a buscar, a una posición autónoma de búsqueda activa de su hijo. Meave desarrolla aún más este crecimiento en autonomía personal y capacidad de acción que produce la búsqueda:

En toda la red de adopción, alguien se puso en contacto conmigo y me dijo: «Esto no se lo decimos a todo el mundo, pero sabemos que eres alguien… sabes, que tendría la inteligencia y la paciencia de no causar problemas. Vale. Así que te vamos a decir cómo localizar a tu hija».

Descubrió que, si tendía la mano, podía establecer conexiones útiles. Con el paso del tiempo, el apoyo se había vuelto accesible y disponible, y otras personas implicadas en el recorrido de la adopción la reconocían como alguien íntegro. Al recibir este apoyo, Meave se vuelve autónoma dentro de su experiencia de adopción y busca activamente a su hija.

El paso de la pasividad a la actividad favorece también la sensación de poder influir en el sistema. Niamh describe cómo planificó y ejerció control para obtener la información que quería:

Fui muy manipuladora en mi manera de abordarlo. Y hablé dando rodeos, qué es lo que quieres y cómo lo quieres y todo eso, y simplemente fui trabajándolo. Fui desenredando todo poco a poco hasta que conseguí la fecha de la resolución de adopción. Era lo único que quería, y una vez que la tuve, sabía que tendría la identidad de mi hijo en 24 horas.

Los términos «manipuladora», «trabajándolo» y «desenredando» subrayan su paso de la impotencia y la vulnerabilidad a ser una participante activa, capaz de influir en la situación y de obtener lo que necesita.

Reencuentro y reconexión

Este tema subordinado amplía las experiencias de crecimiento en autonomía personal y capacidad de acción de las madres al examinar el reencuentro y la reconexión posteriores con sus hijos e hijas, hoy en la edad adulta. Su experiencia fue de catarsis, reintegración y sanación. Cinco participantes se habían reencontrado con la persona adoptada y todas lo describieron como enormemente positivo. Julia recordaba el primer encuentro con su hijo adulto:

Temblaba como una hoja y, de repente, lo vi venir hacia mí, con una sonrisa enorme, enorme. Y ese recuerdo se quedará conmigo para siempre. Aunque todo se vaya al garete, ese momento se quedará conmigo para siempre. Fue sencillamente el momento más fantástico de mi vida.

Lo significativo aquí es el contraste entre las estrategias de afrontamiento empleadas anteriormente, la supresión y la represión, y su elevación a la mente consciente para gestionar el malestar futuro. Este cambio se reitera en el relato de Sarah que figura a continuación:

Sabes, lo que tuve que hacer al principio es que tienes que volver atrás, porque ya no son la criatura, sino la persona adulta, y tienes que ir hacia atrás. Tienes que volver a recorrer todos los años de, sabes, y trabajarlo así. Y cuando llegas de la persona adulta al bebé, entonces vas del bebé hacia arriba. Y es increíble lo que aprendes en todo ese recorrido.

Para Sarah, reconectar con su hijo representó una oportunidad de seguir procesando sus emociones. Describe un esfuerzo deliberado y consciente por implicarse activamente con sus emociones para procesar e integrar estas experiencias traumáticas. Este recorrido, que exige un ajuste psicológico para aceptar la realidad del hijo convertido en adulto, es a la vez un proceso autónomo y transformador que conduce a una nueva comprensión y a un crecimiento personal.

Cuatro de las cinco participantes que habían vivido un reencuentro mantenían una relación positiva y relativamente estable con la persona adoptada, y todas hablaron de la necesidad de negociar para mantener la relación tras el reencuentro. Como explica Niamh:

Yo le habría dicho: «De verdad tienes que decidir qué es lo que quieres y qué es lo que esperas. Yo no puedo hacer eso. Y si necesitas tiempo para hacerlo, no pasa nada. Yo no me voy a ninguna parte, eh. Estoy aquí. No pasa nada». ¿Sabes un poco cómo? Así que sí intento dar espacio si hace falta o lo que sea. Pero tampoco voy a estar mimándolo. No voy a ser. No voy a ser un felpudo solo por… Sabes, así que se trata de intentar encontrar ese equilibrio, la verdad.

Describe un proceso de negociación dentro de la relación caracterizado por una comunicación abierta y por la necesidad de establecer límites y expectativas claros y mutuamente aceptables. Su descripción transmite un fuerte sentido de capacidad de acción y de autonomía personal en su esfuerzo por alcanzar el objetivo del «equilibrio».

Sin embargo, no todas las participantes vivieron la negociación de la relación como Niamh, ya que algunas destacaron que la dinámica de poder dentro de la relación era especialmente difícil. Esta fue la experiencia de Alison:

Para serte sincera, cualquiera, siempre lo hemos dicho, cualquier persona adoptada lleva las riendas. Sabes, mandan en la relación, sabes. No puedes obligarles a estar en tu vida si no quieren.

El aspecto de la relación entre la persona adoptada y la primera madre se presenta aquí como un límite a la capacidad de acción que la madre había recuperado, porque sigue dependiendo de otra parte. A diferencia del relato de Niamh, el equilibrio de poder se inclina a favor de la persona adulta adoptada, que «lleva las riendas» y «manda». Esto inhibe el sentido de capacidad de acción de la primera madre dentro de la relación, expresado en la frase «No puedes obligarles». Es comparable a la experiencia descrita por Julia, que habla de un desequilibrio amenazante en la relación: tener que aceptar a la persona adoptada en sus propios términos o arriesgarse a no tenerla en la propia vida.

Meave aceptaba más que las demás esta relación de poder y se lo explicó a su consejero:

Me dijo: «¿Cómo llevas, ya sabes, sus normas y que no aparezca, y cómo llevas no tener tanto como quieres?». Le dije: «Creo que lo que no entiendes es que cada segundo que ella me da es un regalo. Lo digo en serio, es un regalo. Ya sabes, años y años sin saber si estaba viva o muerta…».

Recoge la idea del amor incondicional propio del vínculo entre progenitores y descendencia, pero con una aceptación completa de las necesidades y los deseos de su hija, integrada en su percepción de la nueva relación como un «regalo».

Aunque el estudio logró identificar varios temas comunes, es importante destacar el recorrido distinto que vivió Jane. Su hijo murió antes de que ella pudiera reconectar con él. Esto dio lugar a un proceso de desconexión que contrasta con la experiencia de reintegración descrita por las demás madres. Reflexiona sobre el impacto de perder a su hijo por segunda vez:

Todo lo demás sigue como si nada y yo sentía que toda mi vida se había desmoronado. Como dije, de verdad destrozada. Creo que me volví a apagar, porque sé que habría estado llamando a los chicos todas las semanas, sabes, y no podía llamarlos. Incluso lo siento un poco, todavía. Es como si no pudiera conectar del todo.

Su estrategia de afrontamiento anterior frente al trauma de perder a su hijo por la adopción se reactiva con esta segunda pérdida. Revive su trauma y vuelve a estar desconectada de sí misma y de los demás.

Discusión

Este estudio ha explorado las experiencias subjetivas de seis primeras madres irlandesas que perdieron a un hijo o una hija por una adopción cerrada hace muchos años. Hasta donde sabe la autoría, se trata del primer estudio IPA sobre madres irlandesas en estas circunstancias. Surgieron los dos temas superordinados «Maternidad oculta: la pérdida de autonomía y de conexión» y «Maternidad revelada: un camino hacia la autonomía y la reconexión», así como cuatro temas subordinados, que a continuación se organizarán en un marco teórico para ampliar la comprensión actual de la pérdida y de sus efectos.

Deshumanizadas, despojadas de poder e ignoradas

Los relatos de las participantes apuntan a una experiencia de la adopción que les quitó todo poder y que a menudo resultó deshumanizadora. Muchas citaron ocasiones en las que su familia y profesionales con quienes se encontraron no las trataron como seres humanos. Varios estudios cualitativos anteriores sobre primeras madres que vivieron adopciones cerradas aportan resultados similares (Jones, 2004; Lauderdale and Boyle, 1994; Lewis, 1983; Logan, 1996; Rynearson, 1982; Weinreb and Konstam, 1995). La impotencia de la posición de la madre se veía reforzada por su exclusión de la toma de decisiones sobre su destino y el futuro de su bebé. Esta exclusión solía venir impuesta por miembros de la familia, en particular las madres, que negaban a la primera madre su condición de parte principal en la vida de su criatura. Estos resultados reflejan las actitudes punitivas que rodeaban la maternidad en solitario en la Irlanda de aquella época, así como la existencia de fuertes presiones para aceptar decisiones favorables a la adopción (Howe, Sawbridge and Hinings, 1992; Kelly, 2005).

Afrontar mediante la desconexión

Como en estudios cualitativos anteriores (Davis, 1994; Jones, 2004; Lauderdale and Boyle, 1994; Lewis, 1983; Rynearson, 1982), las participantes en esta investigación describieron, en distintos grados, cómo afrontaron la pérdida de su criatura mediante la disociación, la supresión y la represión. Arraigados en una reacción de duelo prolongada y compleja, estos mecanismos de afrontamiento comienzan en el embarazo y se prolongan en muchos casos más allá de la decisión de buscar. La constatación de que la disociación es una respuesta clave de afrontamiento ante el trauma psicológico de las participantes reviste especial importancia, ya que corrobora los hallazgos sobre la elevación de los síntomas de trastorno de estrés postraumático entre las primeras madres (Kavanagh, 2015; Kenny, et al., 2012).

Romper el silencio

Todas las madres refirieron haber vivido un duelo desautorizado. El asesoramiento psicológico, el trabajo psicoterapéutico y/o la participación en grupos de apoyo en materia de adopción les dieron la oportunidad de expresar su duelo de una manera socialmente aceptable, de vivirlo abiertamente y de que otras personas lo reconocieran y aceptaran en un marco empático y atento. Estos resultados respaldan investigaciones anteriores (Brodzinsky and Smith, 2014) que indican que las primeras madres pueden empezar a recuperarse de su pérdida si cuentan con un apoyo que facilite la plena expresión de la experiencia, valide los sentimientos y reconozca la pérdida (Kane, 2018). Todas las participantes que habían recurrido a servicios terapéuticos y/o a redes de apoyo en materia de adopción desempeñaron un papel activo en la búsqueda de su hijo o hija, un resultado que reproduce el de otros estudios sobre la búsqueda y el contacto de reencuentro de las primeras madres (Affleck and Steed, 2001; Triseliotis, Feast and Kyle, 2005).

Reencuentro y reconexión

Para todas las participantes, el proceso de reencuentro con su descendencia, hoy en la edad adulta, implicó pérdidas además de ganancias. En muchos casos se produjo un cambio significativo: de las estrategias de afrontamiento anteriores, marcadas por la supresión y la represión, a un procesamiento más autónomo de las emociones, tanto antes como después del reencuentro. Todas las que habían conocido a la persona adulta adoptada lo describen como una experiencia positiva, fuera cual fuera el resultado, en consonancia con investigaciones anteriores que pusieron de manifiesto los sentimientos de euforia y alivio de las madres al iniciar o aceptar el contacto (Farrar, 2005; Kane, 2018; Silverman, et al., 1988). Pero las cosas no siempre fueron sobre ruedas. Las madres comprobaron que la relación posterior al reencuentro exigía una negociación considerable para definir y satisfacer las expectativas mutuas. La mayoría aceptó los límites fijados por la persona adulta adoptada para asegurar la continuidad del contacto; sin embargo, en algunas persistía un miedo de fondo a volver a perderla. Como ha mostrado March (2014, 2015), el reencuentro exige un ajuste psicológico para afrontar la realidad de conocer a una persona adulta desconocida, en lugar de reencontrarse con el bebé que se vieron obligadas a dejar atrás.

Limitaciones

Esta exploración de la pérdida que viven las primeras madres por una adopción cerrada en el contexto irlandés es innovadora tanto por su metodología cualitativa como por aislar esta experiencia concreta de otras formas de adopción. Sin embargo, la estrategia de muestreo limitó la participación a mujeres vinculadas a grupos de apoyo en materia de adopción y deseosas de reconectar con su hijo o hija. El análisis se basó además en el recuerdo retrospectivo de experiencias vividas por las madres hace entre 30 y 45 años.

Implicaciones para la práctica

A medida que las prácticas de adopción cambian en todo el mundo, este estudio ofrece resultados de investigación y recomendaciones prácticas a quienes trabajan con primeras madres que han perdido a una criatura por una adopción cerrada. Muestra que muchas se vieron privadas de apoyo emocional y vivieron el secreto, el silencio y la estigmatización en un momento enormemente significativo de su vida, y cómo los efectos de ello pueden ser duraderos, con una recuperación que se produce muchos años después, por lo general en torno al momento en que se plantean buscar a su hijo o hija o empiezan a hacerlo. Los resultados indican también que, para elaborar eficazmente el duelo por su pérdida, las madres necesitan una comprensión, una validación y un apoyo bien informados y sensibles a lo que ocurrió. En particular, las guías de práctica deben incorporar los rasgos que se sabe que promueven los valores fundamentales de respeto, fiabilidad, rendición de cuentas, justicia, equidad, honestidad, veracidad y autonomía, y reconocer que la apertura necesaria va más allá del contacto y del intercambio de información para incluir el respeto sin juicios, la confianza y la compasión. Dado que es probable que las madres hayan sufrido un trato duro y a menudo cruel, esto puede teñir sus actitudes y sus respuestas ante los servicios que se les prestan.

Por último, todos los relatos atestiguan el valor de un apoyo terapéutico en el que las primeras madres puedan encontrarse con otras en un lugar seguro y recibir una empatía y una validación auténticas. Todas las participantes subrayaron que encontrar reciprocidad en su experiencia les ayudó a normalizar sus sentimientos y a reducir la sensación de aislamiento.

En muchos países siguen existiendo graves carencias en la ayuda a las personas en materia de búsqueda y reencuentro. Este estudio pone de relieve la complejidad de acceder a la información y de buscar a las personas adoptadas. La información suele estar estrechamente controlada por las agencias de adopción y, en algunos casos, por profesionales del trabajo social. Por ello, debería promoverse un cambio legislativo que aborde esta cuestión. El derecho legal de las personas adoptadas y de las familias de origen a acceder sin trabas a sus expedientes de adopción y a sus partidas de nacimiento existe en Escocia y en el Reino Unido desde 1930 y 1975, respectivamente.

Conclusión

Este estudio amplía el conocimiento y la comprensión de las experiencias vividas de las primeras madres que han perdido a un hijo o una hija por una adopción cerrada. Los resultados sugieren que la recuperación de los sentimientos de pérdida y duelo es posible, pero suele producirse muchos años después, en torno al momento en que la primera madre empieza a plantearse la búsqueda de su criatura o comienza a buscarla. Los resultados indican también que, para elaborar eficazmente el duelo por su pérdida, las madres necesitan comprensión, validación y redes formales de apoyo, junto con terapia personal e intervenciones grupales bien informadas y sensibles a las cuestiones propias de la adopción cerrada.

Complexe Systémique: puntos clave

Desde una perspectiva sistémica, este texto recuerda que la adopción cerrada no hace desaparecer un vínculo: lo vuelve clandestino. La criatura ausente sigue presente, y la madre carga en soledad con una pérdida que nadie le permite llorar, lo que Boss llama pérdida ambigua y Doka duelo desautorizado. Para la clínica destacan dos movimientos. Primero, nombrar: para Sarah, la sola palabra «duelo», pronunciada en una primera sesión, desplaza décadas de disociación. Después, vincular: los grupos de pares y las redes de adopción convierten la vergüenza en una historia compartida y abren el camino a la búsqueda del hijo o la hija. El reencuentro no lo cierra todo; exige negociar una relación con una persona adulta desconocida que «lleva las riendas». Los límites son reales: seis mujeres reclutadas a través de grupos de apoyo, recuerdos de hace treinta a cuarenta y cinco años y una adopción vista solo desde el lado de las madres. Puede leerse junto con el artículo sobre la identidad adoptiva reconstruida a través de los artefactos y la exploración de los secretos de familia como puertas de entrada en terapia.

Notas del original

Declaración de conflicto de intereses. La autoría declaró no tener ningún posible conflicto de intereses en relación con la investigación, la autoría y/o la publicación de este artículo.

Financiación. La autoría no recibió ningún apoyo económico para la investigación, la autoría y/o la publicación de este artículo.

Referencias

Adoption Authority of Ireland (2012) Adoption Authority Annual Report 2012. Dublin: Government Publications. Available at: http://aai.gov.ie/index.php/publications.html

Affleck MK, Steed LG (2001) Expectations and experiences of participants in ongoing adoption reunion relationships: A qualitative study. American Journal of Orthopsychiatry 71(1): 38–48.

Andrews I (2009) Secondary infertility and birth mothers. Psychoanalytic Inquiry 30(1): 80–93.

BBC News (2018) Tuam babies: Excavation of children’s mass grave to begin in 2019, 29 December. Available at: www.bbc.co.uk/news/world-europe-46708762

Boss P (1999) Ambiguous Loss: Learning to live with unresolved grief. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Boss P (2006) Loss, Trauma, and Resilience: Therapeutic work with ambiguous loss. New York: WW Norton & Co.

Boss P (2007) Ambiguous loss theory: Challenges for scholars and practitioners. Family Relations 56(2): 105–111.

Boss P (2016) The context and process of theory development: The story of ambiguous loss. Journal of Family Theory & Review 8(3): 269–286.

Bouchier P, Lambert L, Triseliotis JP (1991) Parting with a Child for Adoption: The mother’s perspective. London: BAAF.

Brodzinsky DM (1990) A stress and coping model of adoption adjustment. In: Brodzinsky, Schechter (MD) (eds) The Psychology of Adoption. New York: Oxford University Press, pp. 3–24.

Brodzinsky D, Smith S (2014) Post-placement adjustment and the needs of birthmothers who place an infant for adoption. Adoption Quarterly 17(3): 165–184.

Charlick S, Pincombe J, McKellar L, Fielder A (2016) Making sense of participant experiences: Interpretative phenomenological analysis in midwifery research. International Journal of Doctoral Studies 11: 205–216.

Christian CL, McRoy RG, Grotevant HD, Bryant CM (1997) Grief resolution of birthmothers in confidential, time-limited mediated, ongoing mediated, and fully disclosed adoptions. Adoption Quarterly 1(2): 35–58.

Coleman PK, Garratt D (2016) From birth mothers to first mothers: Toward a compassionate understanding of the life-long act of adoption placement. Issues in Law & Medicine 31(2): 139–164.

Considine M, Dukelow F (2009) Irish Social Policy: A critical introduction. Dublin: Gill & Macmillan.

Cowie L (2011) Birth Parent Grief and Loss Resolution in Open Adoption. Unpublished doctoral dissertation, University of British Columbia, Canada.

Cushman LF, Kalmuss D, Namerow PB (1997) Openness in adoption: Experiences and social psychological outcomes among birth mothers. Marriage & Family Review 25(1–2): 7–18.

Davidson H (2010) A Review of the Literature on Three Types of Disenfranchised Grief: Grandparent grief, grief of birthmothers following adoption, and the grief of ex-spouses. Unpublished master’s thesis, University of Wisconsin-Stout, USA.

Davis CE (1994) Separation loss in relinquishing birth mothers. The International Journal of Psychiatry Nursing Research 1(2): 63–70.

Department of Children, Equality, Disability, Integration and Youth (2021) Final Report of the Commission of Investigation into Mother and Baby Homes, Dublin: Government Publications. Available at: www.gov.ie/en/publication/d4b3d-final-report-of-the-commission-of investigation-into-mother-and-baby-homes/

DeSimone M (1996) Birth mother loss: Contributing factors to unresolved grief. Clinical Social Work Journal 24(1): 65–76.

Deykin EY, Campbell L, Patti P (1984) The postadoption experience of surrendering parents. American Journal of Orthopsychiatry 54(2): 271–280.

Doka K (2008) Disenfranchised grief in historical perspective. In: Stroebe MS, Hansson RO, Schut H, Stroebe W (eds) Handbook of Bereavement Research and Practice: Advances in theory and intervention. Washington, DC: American Psychological Association, Chapter 11.

Farrar PD (2005) Abject mothers: Women separated from their babies lost to adoption. In: Gustafson DL (ed.) Unbecoming Mothers: The social production of maternal absence. New York: Haworth Press, Chapter 3.

Farren G (1998) From Condemnation to Celebration: The story of Cherish 1972–1997. Dublin: Public Communications Centre.

Fessler A (2006) The Girls Who Went Away: The hidden history of women who surrendered children for adoption in the decades before Roe v Wade. New York: Penguin Books.

Fravel DL, McRoy RG, Grotevant HD (2000) Birthmother perceptions of the psychologically present adopted child: Adoption openness and boundary ambiguity. Family Relations 49(4): 425–432.

Ge X, Natsuaki MN, Martin DM, et al. (2008) Bridging the divide: Openness in adoption and postadoption psychosocial adjustment among birth and adoptive parents. Journal of Family Psychology 22: 529–540.

Henney SM, Ayers-Lopez S, McRoy RG, Grotevant HD (2007) Evolution and resolution: Birthmothers’ experience of grief and loss at different levels of adoption openness. Journal of Social and Personal Relationships 24(6): 875–889.

Howe D, Sawbridge P, Hinings D (1992) Half a Million Women: Mothers who lose their children by adoption. London: Penguin Books.

Jones KL (2004) Birthmothers’ experiences of open and closed adoption. Unpublished master’s thesis, Carleton University, Canada.

Jones M (1993) Birthmothers: Women who have relinquished babies for adoption tell their stories. Chicago, IL: Chicago Review Press.

Kane B (2018) An exploration of the experience of birth mothers who relinquished a child for adoption between 1960 and 1990 and who subsequently initiated contact with the relinquished child: The clinical implications for practitioners. Unpublished doctoral dissertation, Middlesex University/Metanoia Institute, UK.

Kavanagh S (2015) Losing a child to adoption in an Irish mother and baby home: A phenomenological analysis of the psychological legacy. Unpublished master’s dissertation, Cork Institute of Technology, Ireland.

Kelly RJ (2005) Motherhood Silenced: The experiences of natural mothers on adoption reunion. Dublin, Ireland: Liffey Press.

Kenny P, Higgins D, Soloff C, Sweid R (2012) Past Adoption Experiences: National Research Study on the Service Response to Past Adoption Practices. Research Report No. 21. Melbourne, Australia: The Australian Institute of Family Studies.

Krahn L, Sullivan R (2015) Grief and loss resolution among birth mothers in open adoption. Canadian Social Work Review 32(1–2): 27–48.

Lauderdale JL, Boyle JS (1994) Infant relinquishment through adoption. Image: The Journal of Nursing Scholarship 26(3): 213–217.

Lewis KM (1983) Birth mothers and oppression. Unpublished master’s dissertation, University of Lethbridge, Canada.

Logan J (1996) Birth mothers and their mental health: Uncharted territory. The British Journal of Social Work 26(5): 609–625.

Madden E, Ryan S, Aguiniga DM, et al. (2016) Understanding Options Counseling Experiences in Adoption: A quantitative analysis of first/birth parents and professionals. New York: Donaldson Adoption Institute.

Madden E, Ryan S, Aguiniga DM, et al. (2018) The relationship between time and birth mother satisfaction with relinquishment. Families in Society 99(2): 170–183.

March K (2014) Birth mother grief and the challenge of adoption reunion contact. American Journal of Orthopsychiatry 84(4): 409–418.

March K (2015) Finding my place: Birth mothers manage the boundary ambiguity of adoption reunion contact. Qualitative Sociology Review 11: 106–22.

McCaughren S, Lovett J (2014) Domestic adoption in Ireland: A shifting paradigm? Adoption & Fostering 38(3): 238–254.

McRoy RG, Grotevant HD, Ayers-Lopez S, Henney S (2007) Open adoptions: Longitudinal outcomes for the adoption triad. In: Javier RA, Baden AL, Biafora RA, Comacho-Gingerich DA (eds) Handbook of Adoption: Implications for researchers, practitioners, and families. Thousand Oaks, CA: Sage Publications, pp. 175–189.

Milotte M (1997) Banished Babies: The secret history of Ireland’s baby export business. Dublin, Ireland: New Island.

Namerow PB, Kalmuss D, Cushman LF (1997) The consequences of placing versus parenting among young unmarried women. Marriage & Family Review 25(3–4): 175–197.

O’Brien V, Mitra S (2018) Research on Adoption in Ireland. Dublin: Adoption Authority of Ireland. Available at: www.aai.gov.ie/images/Report_1_An_Audit_of_Research_on_Adoption_in_Ireland_1952_to_2017.pdf

Osborn M, Smith JA (2008) The fearfulness of chronic pain and the centrality of the therapeutic relationship in containing it: An interpretative phenomenological analysis. Qualitative Research in Psychology 5(4): 276–288.

Pietkiewicz I, Smith JA (2014) A practical guide to using interpretative phenomenological analysis in qualitative research psychology. Psychological Journal 20(1): 7–14.

Redmond P, Lawlor M, Malone C, McDonagh S (2012) Report into the History of Adoption in Ireland since 1922. Ireland: Adoption Rights. Available at: http://gamacavei.wordpress.com/2013/08/28/report-into-the-history-of-adoption-in-ireland-since-1922-by-adoption-rights-now/

Rynearson EK (1982) Relinquishment and its maternal complications: A preliminary study. The American Journal of Psychiatry 139(3): 338–340.

Silverman PR, Campbell P, Patti P, Briggs-Style C (1988) Reunions between adoptees and birth parents: The birth parents’ experience. Social Work 33: 523–528.

Smith JA, Rhodes JE (2015) Being depleted and being shaken: An interpretative phenomenological analysis of the experiential features of a first episode of depression. Psychology and Psychotherapy: Theory, Research and Practice 88(2): 197–209.

Smith JA, Flowers P, Larkin M (2009) Interpretative Phenomenological Analysis: Theory, method and research. London: Sage Publications.

Sorosky AD, Baran A, Pannor R (1978) The Adoption Triangle. New York: Doubleday.

Triseliotis J, Feast J, Kyle F (2005) The Adoption Triangle Revisited. London: BAAF.

Weinreb M, Konstam V (1995) Birthmothers: Silent relationships. Affilia 10(3): 315–327.

Wiley MO, Baden AL (2005) Birth parents in adoption: Research, practice, and counseling psychology. The Counseling Psychologist 33(1): 13–50.

Wilson M, Lordan N, Mullender A (2004) Family, community, Church and State: Natural parents talking about adoption in Ireland. British Journal of Social Work 34(5): 621–648.

Traducción no oficial al español de ‘My scar is called adoption’: The lived experiences of Irish mothers who have lost a child through closed adoption, de Deborah McNamara, Jonathan Egan y Pádraig McNeela, Adoption & Fostering, vol. 45, n.o 2 (2021), doi: 10.1177/03085759211011734, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción al español, tabla en forma de lista, declaraciones agrupadas en las notas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «‘My scar is called adoption’: The lived experiences of Irish mothers who have lost a child through closed adoption», publicado en Adoption & Fostering (2021) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

Leer el artículo original

Cómo citar este artículo

McNamara, D., Egan, J., y McNeela, P. (2021). ‘My scar is called adoption’: The lived experiences of Irish mothers who have lost a child through closed adoption. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/my-scar-is-called-adoption-the-lived-experiences-of-irish-mothers-who-have-lost-a-child (Obra original publicada en 2021 en Adoption & Fostering, 45(2), 138-154 (2021); republicada en 2021 por Adoption & Fostering, https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/03085759211011734)

Carrito

Su carrito está vacío.