Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Frontiers in Developmental Psychology · Migración

Cómo las madres venezolanas y sus hijas e hijos pequeños usan la narración para elaborar el trayecto migratorio

Invitadas a contar a sus hijos e hijas en edad preescolar una historia sobre la ciencia o la naturaleza, siete madres venezolanas recién llegadas a Chicago y Nueva York eligieron relatar el cruce de la selva del Darién. Algunas lo convirtieron en un recuerdo compartido; otras, en un cuento en el que el niño se vuelve «el superhéroe morenito». Andrea Buhler-Wassmann y su equipo identifican seis maneras de afrontar juntos la experiencia: nombrar los peligros, resignificarlos, apoyarse en los demás, en la naturaleza y en la fe, y afirmar la fuerza de la criatura.

Autoría Andrea C. Buhler-Wassmann y Jennifer Navarro Chavez (University of Wisconsin-Madison), Anele Villanueva y Catherine A. Haden (Loyola University of Chicago), Gigliana Melzi (New York University), Maureen A. Callanan (University of California, Santa Cruz), Estados UnidosPrimera publicación Frontiers in Developmental Psychology, 24 de septiembre de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de How Venezuelan mothers and their young children use storytelling to process immigration journeys, de Andrea C. Buhler-Wassmann, Anele Villanueva, Jennifer Navarro Chavez, Gigliana Melzi, Maureen A. Callanan y Catherine A. Haden, publicado en Frontiers in Developmental Psychology (Frontiers Media) (2026), doi: 10.3389/fdpys.2026.1910152, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla 1 se presenta en forma de lista. Las citas de las madres y de sus hijos e hijas, traducidas al inglés en el original, se reproducen aquí únicamente en su versión española original. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

A través de los relatos, las familias pueden reinterpretar, en lugar de borrar, experiencias peligrosas y traumáticas.

Andrea C. Buhler-Wassmann, Anele Villanueva, Jennifer Navarro Chavez, Gigliana Melzi, Maureen A. Callanan y Catherine A. Haden

Resumen

Introducción. La población venezolana residente en Estados Unidos aumentó drásticamente entre 2010 y 2023 a raíz de la crisis económica, política y humanitaria de Venezuela, que provocó el desplazamiento masivo de 6 millones de sus habitantes, que huían de la violencia generalizada, la pobreza, la inseguridad alimentaria, la precariedad económica, la falta de acceso a la atención sanitaria y a la educación, y la persecución política. Para llegar a Estados Unidos, muchas personas migrantes venezolanas tomaron rutas peligrosas a través del Tapón del Darién, una selva tropical de unas 10 000 millas cuadradas que se extiende entre el norte de Colombia y el sur de Panamá, sin carreteras ni puentes. El presente estudio explora la narración de historias como estrategia central mediante la cual las madres inmigrantes venezolanas ayudan a sus hijos e hijas pequeños a elaborar su migración de Venezuela a Estados Unidos.

Métodos. En el marco de un proyecto más amplio sobre la ciencia en los relatos (Ciencia en relatos), se pidió a personas cuidadoras latinas de Nueva York, Chicago y San José (California) que compartieran con sus hijos e hijas de 3 a 5 años una historia relacionada con la ciencia o la naturaleza. Siete madres recién llegadas de Venezuela a Chicago y a la ciudad de Nueva York eligieron compartir historias sobre su experiencia migratoria, concretamente sobre el recorrido de la selva del Darién con sus familias. En este análisis temático en profundidad, nos interesaba cómo las madres y sus hijos e hijas utilizaban la narración para elaborar su trayecto migratorio.

Resultados. Observamos que 4 madres contaron relatos autobiográficos de rememoración —narraciones de recuerdos personales de experiencias compartidas con sus hijos e hijas— y 3 contaron historias ficcionalizadas basadas en hechos reales. Al construir y resignificar de forma selectiva el relato migratorio, es posible que las madres utilicen la narración para ayudar a la infancia a elaborar sus experiencias pasadas y para transmitir estrategias adaptativas de regulación emocional y guiones de resiliencia. En el conjunto de las historias, identificamos seis estrategias de afrontamiento adaptativo: transparencia sobre los factores de estrés, reevaluación cognitiva, apoyo en el respaldo social, uso de la naturaleza como recurso, espiritualidad y mensajes de empoderamiento para proteger a sus hijos e hijas pequeños durante lo que se ha descrito como una época angustiosa y difícil.

Discusión. Estos resultados subrayan el papel crucial que puede desempeñar el relato como mecanismo de afrontamiento en periodos de gran estrés. Esta investigación ofrece una perspectiva singular sobre las prácticas narrativas de las familias inmigrantes venezolanas y contribuye a la literatura de la ciencia del desarrollo sobre cómo la narración compartida en la relación filioparental funciona como una herramienta eficaz para fomentar la fortaleza socioemocional en la primera infancia.

Palabras clave: afrontamiento adaptativo, estrés cultural, Tapón del Darién, narración familiar, inmigración y migración, infancia en edad preescolar, Estados Unidos, Venezuela

Introducción

Los niños y niñas de familias migrantes en situación de crisis, que huyen de sus países de origen por motivos de seguridad y supervivencia, afrontan trayectos migratorios estresantes que amenazan su salud mental y física (Barajas-Gonzalez et al., 2021; Salas-Wright et al., 2024; Vos et al., 2021). Una crianza protectora y afectuosa puede amortiguar las consecuencias emocionales y físicas del estrés temprano, de modo que promueva la resiliencia y un desarrollo positivo en contextos de adversidad (Masten, 2018; Parmar et al., 2023). Cuando las madres hablan de las emociones y ofrecen a sus hijos e hijas explicaciones coherentes sobre los acontecimientos estresantes vividos en común, la infancia desarrolla una comprensión que, en última instancia, favorece su bienestar psicológico (Sales and Fivush, 2005). Mediante la narración familiar, las personas cuidadoras pueden ayudar a sus hijos e hijas a elaborar sus emociones y fomentar su empoderamiento personal ante experiencias complejas y estresantes de su vida (Koenig Kellas and Trees, 2006; Pereñíguez et al., 2025). En otras palabras, la construcción de sentido a través de los relatos facilita el afrontamiento (Graci et al., 2018). En el presente estudio cualitativo, exploramos cómo las madres inmigrantes venezolanas y sus hijos e hijas en edad preescolar utilizaban la narración para elaborar y afrontar la experiencia al relatar su paso por la selva tropical del Tapón del Darién, cuando huían de las crisis en Venezuela hasta llegar finalmente a Estados Unidos.

Cruzar el Tapón del Darién

La población venezolana residente en Estados Unidos aumentó drásticamente, de 184 000 personas en 2010 a 770 000 en 2023 (Amaya and Batalova, 2025). Este aumento respondió a la crisis económica, política y humanitaria de Venezuela, que provocó el desplazamiento masivo de 6 millones de sus habitantes, que huían de la violencia generalizada, la pobreza, la inseguridad alimentaria, la precariedad económica, la falta de acceso a la atención sanitaria y a la educación, y la persecución política (Freier and Doña-Reveco, 2022; Salas-Wright et al., 2025; Sobczak-Szelc et al., 2025), preocupaciones que las propias familias venezolanas señalaron como centrales en su decisión de marcharse (Alpysbekova et al., 2024).

Para llegar a Estados Unidos, muchas personas migrantes venezolanas tomaron rutas peligrosas a través del Tapón del Darién, una selva tropical de unas 10 000 millas cuadradas que se extiende entre el norte de Colombia y el sur de Panamá, sin carreteras ni puentes (Yates and Pappier, 2023). Los cruces por tierra —la ruta más habitual— requieren guías de pago, duran de 4 a 10 días y consisten en subir montañas, bajar valles y atravesar ríos (Yates and Pappier, 2023). Entre los peligros figuran el ahogamiento, las enfermedades y la deshidratación por beber agua del río, las lesiones en senderos peligrosos y el riesgo de robo, violación y abuso sexual. Las rutas marítimas son más rápidas, pero cuestan entre 1000 y 2000 dólares, lo que las hace mucho menos accesibles. Tras el cruce, las personas migrantes llegan a comunidades indígenas de Panamá, donde se las registra y reciben una ayuda básica, aunque Yates y Pappier (2023) la describen como del todo insuficiente dada la magnitud y la peligrosidad del trayecto, con graves carencias en atención médica, alimentos, agua potable y servicios de interpretación.

Los cruces del Tapón del Darién pasaron de 130 000 personas en 2021 a casi 250 000 en 2022 y superaron las 500 000 a finales de 2023 (Yates and Pappier, 2023). La población venezolana impulsó gran parte de este aumento, con más de 150 000 cruces en 2022 y más de 209 000 solo entre enero y agosto de 2023, más que cualquier otra nacionalidad. Las personas menores de 18 años representaron el 21% de todos los cruces en 2023, frente al 16% en 2022, lo que refleja el gran número de familias que emprenden este trayecto (Yates and Pappier, 2023). Las madres migrantes que viajaban con sus hijos e hijas figuraban entre las personas más vulnerables, ya que el género, las responsabilidades de cuidado, la situación migratoria y un control fronterizo racializado agravaban su exposición a los peligros del entorno, la violencia sexual, la extorsión y las necesidades sanitarias no cubiertas (Yates and Pappier, 2023).

El afrontamiento adaptativo de las familias ante el estrés relacionado con la inmigración

Gran parte de la literatura existente sobre cómo afrontan las familias el estrés relacionado con la inmigración se centra en el estrés cultural posmigratorio en comunidades de origen latinoamericano, y empiezan a surgir investigaciones dedicadas específicamente a la diáspora venezolana (Salas-Wright et al., 2024). La teoría del estrés cultural postula que los factores de estrés vinculados a la inmigración y a la aculturación, en particular los relacionados con experiencias de otredad, rechazo u hostilidad en el país de acogida, comprometen el funcionamiento familiar y el bienestar psicológico (Hill et al., 2024; Meca and Schwartz, 2024; Salas-Wright et al., 2021). Sin embargo, para las familias venezolanas migrantes en situación de crisis con hijos e hijas pequeños, a estos factores de estrés posmigratorios se suman la exposición a la crisis antes de la migración y unos trayectos migratorios peligrosos. Las familias afrontan penurias materiales, desesperación psicológica, peligro físico, salidas no planificadas y discriminación, que pueden afectar a su salud mental y provocar una mayor ansiedad y síntomas de TEPT (Carroll et al., 2025; Galvez et al., 2025; Rodriguez et al., 2021; Salas-Wright et al., 2021, 2024). En este contexto de alto riesgo, las madres que viajan con hijos e hijas pequeños son especialmente vulnerables a las amenazas para la salud física y al trauma emocional (Pineros-Leano et al., 2025). La primera infancia tiene una capacidad limitada para afrontar el estrés por sí sola, por lo que depende de la corregulación materna para gestionar la angustia emocional y fisiológica (Buhler-Wassmann and Hibel, 2021).

El afrontamiento adaptativo, es decir, los esfuerzos cognitivos y conductuales empleados para gestionar el malestar y favorecer el bienestar, actúa como un amortiguador fundamental frente al estrés relacionado con la migración (Chaaya et al., 2025). En las familias inmigrantes, este afrontamiento es a menudo comunitario e implica la comunicación sobre los factores de estrés, la elaboración emocional compartida y la resolución colaborativa de problemas (Lyons et al., 1998; Wlodarczyk et al., 2016). La reevaluación cognitiva es una estrategia de afrontamiento adaptativo primordial, mediante la cual las personas reinterpretan una situación estresante para alterar su significado y modificar su impacto emocional (Okumura et al., 2022). Las personas inmigrantes venezolanas con un fuerte apoyo social declararon ser más capaces de reevaluar los acontecimientos estresantes para fomentar emociones más positivas y menos negativas (Okumura et al., 2022). Recibir apoyo emocional o instrumental a través de relaciones interpersonales y de redes de apoyo comunitario permite a las personas afrontar el estrés, en parte al hablar de las emociones difíciles con personas de confianza (Galvez et al., 2025; Okumura et al., 2022). En ausencia de estas relaciones de apoyo, las personas inmigrantes venezolanas declararon una mayor supresión emocional (Okumura et al., 2022). Del mismo modo, la espiritualidad es otra forma en que las personas inmigrantes venezolanas afrontan el estrés, ya que su fe y su relación con Dios les ofrecen una vía para expresar sus miedos y emociones negativas y les permiten mantener una actitud positiva (Abrams et al., 2022). La espiritualidad y la religiosidad protegen frente al trauma relacionado con la inmigración y favorecen el bienestar emocional (Holle, 2025). También se sabe que la exposición a entornos naturales reduce el estrés fisiológico y psicológico (Shuda et al., 2020); sin embargo, se ha documentado menos cómo las personas aprovechan estos paisajes como mecanismo de afrontamiento durante trayectos migratorios peligrosos. En conjunto, las estrategias de afrontamiento adaptativo de las familias inmigrantes se nutren de recursos intrínsecos, como la reevaluación cognitiva, la espiritualidad y la valentía, y de recursos externos, como el apoyo de la familia, las relaciones comunitarias y los entornos naturales (Garcini et al., 2022; Gonzalez et al., 2022; Holle, 2025; Salas-Wright et al., 2021; Shuda et al., 2020).

Comprender cómo se transmiten de forma intergeneracional las estrategias de afrontamiento adaptativo entre las madres y la generación siguiente es esencial para conceptualizar la adversidad de las familias inmigrantes. La investigación existente sugiere que las madres latinas tienden más a fomentar la expresión emocional de sus hijos e hijas pequeños, a ayudarles a resolver problemas y a acompañarles en las emociones difíciles que a ignorarles, distraerles o castigarles por expresar su malestar (Buhler-Wassmann and Hibel, 2026; Gamble et al., 2007). Cuando las madres latinas tienen una alta autoeficacia en estrategias de afrontamiento activo, como la validación emocional y la resolución de problemas, sostienen eficazmente las respuestas al estrés y las conductas prosociales de sus hijos e hijas en edad escolar (Power et al., 2022). El compromiso de las madres latinas con el bienestar y la seguridad de sus hijos e hijas adolescentes les permitía encontrar fuerza y perseverancia en los momentos de estrés (Alvarez-Frank et al., 2026). Sin embargo, utilizaban estrategias diferentes para proteger a sus hijos e hijas en contextos de estrés. Algunas madres recurrían a una amortiguación protectora, ocultando de forma selectiva información sobre los factores de estrés relacionados con la inmigración y la discriminación, mientras que otras, en particular las madres afrolatinas, afrontaban el estrés sistémico mediante conversaciones explícitas y directas (Alvarez-Frank et al., 2026). En conjunto, esta literatura subraya que hablar con sus hijos e hijas de las experiencias estresantes ofrece a las madres inmigrantes latinas la oportunidad de modelar estrategias de afrontamiento, validar emociones y transmitir sabiduría, valores y lecciones de vida (Alvarez-Frank et al., 2026; Power et al., 2022). Sigue habiendo pocos datos empíricos sobre las estrategias concretas de afrontamiento adaptativo que utilizan las madres inmigrantes venezolanas para sostener a sus hijos e hijas pequeños frente al estrés relacionado con sus trayectos migratorios reales.

Usar la narración para afrontar experiencias estresantes

Las historias son vehículos social y culturalmente moldeados para comunicar experiencias vividas o imaginadas, y el proceso de narración familiar construye conocimiento cultural, configura las relaciones sociales y fortalece la identidad (Bruner, 1996; Fivush, 2019; Fivush and Haden, 2003; Fivush and Merrill, 2016). Más allá de limitarse a relatar el pasado, narrar la migración es otra forma de afrontar la adversidad (Cáceres-Titos et al., 2025). Al coconstruir historias sobre experiencias migratorias compartidas, niñas y niños aprenden a estructurar, organizar y dar sentido a acontecimientos que cambian su vida (Fivush et al., 2006). Hacia los 3 o 4 años, participan activamente en el proceso narrativo haciendo preguntas y añadiendo elementos clave a la historia, lo que contribuye a su comprensión creciente del mundo, de sus familias y de sus comunidades (Bohanek et al., 2006; Fivush and Merrill, 2016).

Las personas cuidadoras cuentan estas historias del trayecto migratorio de maneras acordes con sus objetivos particulares, que pueden incluir la transmisión de determinados valores y conocimientos, el arraigo de sus hijos e hijas en la herencia familiar o cultural y la ayuda activa para que elaboren experiencias familiares difíciles (Kulkofsky et al., 2009; Koenig Kellas and Trees, 2006; Wang and Fivush, 2005). A través de los relatos, las familias pueden reinterpretar, en lugar de borrar, experiencias peligrosas y traumáticas. Narrar los trayectos migratorios puede facilitar el alivio emocional del sufrimiento social, validar las emociones complejas de la infancia y fomentar el empoderamiento en medio de la vulnerabilidad estructural (Pereñíguez et al., 2025). Al guiar a sus hijos e hijas a través de relatos estresantes e inciertos con un cuidado cálido y receptivo, las madres median en su malestar y convierten el trauma compartido en resiliencia colectiva (Parmar et al., 2023).

Las familias construyen historias mediante géneros narrativos diferenciados, entre ellos la rememoración autobiográfica y las historias familiares ficcionalizadas, que ofrecen mecanismos socioemocionales propios para elaborar el estrés y el trauma. La rememoración autobiográfica consiste en que las personas cuidadoras y la infancia coconstruyan relatos de acontecimientos pasados vividos en común (Fivush, 2019). En las historias autobiográficas, las madres suelen invitar a sus hijos e hijas a colaborar activamente en la narración y desarrollan los acontecimientos compartidos preguntándoles por lo que vivieron. Conceptualmente, este género sitúa a la criatura como participante directa en un acontecimiento real y compartido, lo que le exige integrar explícitamente recuerdos potencialmente estresantes en su sentido del yo en desarrollo. En cambio, las historias familiares ficcionalizadas constituyen un género narrativo aparte. Las personas cuidadoras, en particular en las familias latinas, elaboran con frecuencia relatos ficcionalizados basados en experiencias familiares que utilizan elementos inventados o fantásticos y que a menudo convierten en personajes a la propia criatura o a sus pares (Melzi and Caspe, 2005). Desde el punto de vista temático y terapéutico, este género ficticio proporciona un marco esencial de distancia narrativa. Al transformar experiencias vividas de estrés y trauma en un relato ficcionalizado, las personas cuidadoras crean un amortiguador psicológico protector que permite a la infancia abordar y elaborar experiencias muy angustiosas de forma indirecta en lugar de directa. Utilizar historias que incluyen experiencias subjetivas similares a las vividas por la criatura favorece su identificación con los personajes y le permite explorar con seguridad la realidad presentada, expresar emociones y encontrar nuevos significados para experiencias difíciles (Valenzuela-Pérez et al., 2014). Ambos géneros narrativos aparecen con claridad en los presentes datos y la distinción es analíticamente significativa (Buhler-Wassmann et al., 2026), ya que revela cómo las familias recurren tanto a la elaboración directa como al distanciamiento protector para relatar los trayectos migratorios mediante la narración.

El presente estudio

Adoptamos un enfoque émico, desde dentro de la cultura, que sitúa en el centro las experiencias vividas por las familias venezolanas y las reconoce como expertas en sus propias realidades (Jahoda, 1989; Yosso, 2005). El presente estudio se fundamenta en teorías socioculturales que subrayan que el desarrollo cognitivo y la regulación emocional están mediados socialmente y se producen a través de interacciones cotidianas y dinámicas con las familias y las comunidades (Rogoff, 2003; Vygotsky, 1978). En este marco, el lenguaje y la narración familiar son los principales mecanismos mediante los cuales la infancia aprende a dar sentido a la adversidad de maneras culturalmente específicas. Cuando las madres y sus criaturas construyen en colaboración relatos del trayecto migratorio, niñas y niños elaboran activamente estas experiencias e interiorizan progresivamente las herramientas comunicativas, los guiones emocionales y las estrategias de afrontamiento adaptativo que sus madres modelan (Fivush, 2019). En lugar de considerar estas interacciones como meros reflejos de acontecimientos pasados, concebimos las historias orales compartidas entre las madres venezolanas y sus hijos e hijas como recursos familiares, lingüísticos y culturales vitales —formas de riqueza cultural comunitaria que sostienen explícitamente la resiliencia psicológica y el afrontamiento adaptativo de la infancia en medio del estrés relacionado con la inmigración (González et al., 2013; Meca and Schwartz, 2024; Rogoff, 2003; Salas-Wright et al., 2021; Yosso, 2005).

La perspectiva de la riqueza cultural comunitaria (CCW, community cultural wealth) (Yosso, 2005) explica que las familias inmigrantes con recursos económicos limitados poseen capital aspiracional, lingüístico, familiar, social, de navegación y de resistencia. Este marco se basa en el enfoque de los fondos de conocimiento (Moll et al., 1992), que reconoce los conocimientos, las habilidades y las prácticas socioculturales de las familias como fuentes esenciales del aprendizaje y del funcionamiento adaptativo de la infancia. La CCW legitima la narración, las historias transnacionales y los testimonios como pedagogías basadas en los recursos que guían el desarrollo moral y social y la autonomía de niñas y niños (Díaz Lara et al., 2025; Yosso, 2005). A través de las historias, las madres transmiten a sus hijos e hijas estrategias de afrontamiento y valores culturales vitales (Elias and Brown, 2022). La narración intergeneracional moviliza formas de riqueza cultural que promueven el bienestar comunitario ante las dificultades y proporcionan el apoyo instrumental y emocional necesario para desenvolverse en estructuras sociales hostiles (Yosso, 2005). En lugar de mirar estos relatos desde una óptica del déficit, la CCW nos permite interpretar las historias orales compartidas como herramientas activas para fomentar la resiliencia bajo el estrés antiinmigrante y mantener los lazos familiares (Ayón et al., 2010; Bylund, 2003; Elias and Brown, 2022). En definitiva, la CCW ofrece una lente crítica para interpretar las historias de las madres y sus criaturas sobre sus experiencias en el Tapón del Darién como formas de riqueza cultural, sostenidas por las personas cuidadoras venezolanas para ayudar a sus hijos e hijas pequeños a elaborar contextos estresantes.

El presente estudio explora la narración como estrategia central mediante la cual las madres inmigrantes venezolanas ayudan a sus hijos e hijas pequeños a elaborar la experiencia traumática y estresante de migrar de Venezuela a Estados Unidos. Inscrito en un estudio más amplio que investiga la narración y el aprendizaje científico en contextos familiares y comunitarios latinos (n = 226), este estudio cualitativo se centra en un subgrupo de siete madres venezolanas residentes en Chicago y en la ciudad de Nueva York. Cuando se les pidió que compartieran con sus hijos e hijas una historia relacionada con la ciencia o la naturaleza, estas madres aprovecharon de manera singular la consigna para relatar sus propios trayectos migratorios a través del Tapón del Darién. Guiado por un análisis temático, el presente estudio aborda la siguiente pregunta de investigación: ¿qué estrategias de afrontamiento adaptativo utilizan las madres en estos relatos compartidos para ayudar a sus hijos e hijas en edad preescolar a elaborar su trayecto migratorio?

Método

Participantes

Las siete madres venezolanas y sus hijos e hijas que participaron en este estudio vivían en Chicago, Illinois (n = 5) y en la ciudad de Nueva York (n = 2) durante la recogida de datos, en 2023-2024, cuando la población venezolana podía acogerse al Estatus de Protección Temporal y a programas de permiso humanitario (parole) que otorgaban autorización legal para vivir y trabajar en Estados Unidos. Las familias llegaron a Estados Unidos entre 2022 y 2024, y ambas ciudades figuraban entre las principales áreas metropolitanas de residencia de la población inmigrante venezolana en ese periodo (Amaya and Batalova, 2025). Las madres tenían una media de 29,71 años (SD = 2.69) en el momento de la recogida de datos. Indicaron sus años de educación formal en Venezuela, equivalentes a una media de 12,64 años (SD = 2.75; rango = 8–16) de educación formal en Estados Unidos. Dos de las madres declararon tener un empleo a tiempo parcial en Estados Unidos (n = 1 en Chicago, n = 1 en Nueva York). Dos de las cinco familias de Chicago declararon unos ingresos anuales del hogar de «Menos de 25 000 dólares» y una, de entre 25 000 y 49 999 dólares; las otras dos no conocían sus ingresos familiares anuales. Las dos familias de Nueva York estaban inscritas en un centro Head Start y cumplían el umbral de pobreza exigido para la inscripción en ese centro de educación infantil.

Los niños y niñas de la muestra (n = 3 niñas; n = 4 niños) tenían entre 3 y 6 años (M = 53.57 meses, SD = 13.72, rango: 38–71 meses), y la totalidad había nacido en Venezuela, salvo una criatura de progenitores venezolanos que nació en Colombia durante el trayecto migratorio de la familia. En seis familias, los niños y niñas hablaban y oían más español que inglés en casa; en una familia, el español era la única lengua utilizada.

Procedimiento

Todos los procedimientos del presente estudio formaban parte de un proyecto más amplio (Buhler-Wassmann et al., 2026; Haden et al., 2023) aprobado por el Comité de Ética Institucional (Institutional Review Board) de la New York University. El equipo de investigación colaboró con entidades comunitarias para distribuir folletos bilingües español-inglés que invitaban a personas cuidadoras latinas a participar en un estudio sobre cómo aprende la infancia, en particular sobre la ciencia y la naturaleza. Las familias de Chicago se reclutaron entre octubre de 2023 y octubre de 2024 a través de colaboraciones comunitarias con un museo local, centros de educación preescolar y organizaciones sin ánimo de lucro que atienden a familias latinas. Las familias de Nueva York se reclutaron entre mayo y noviembre de 2023 a través de un centro Head Start colaborador que atiende a familias latinas hispanohablantes con hijos e hijas en edad preescolar. Las visitas del estudio se realizaron en un espacio privado de centros comunitarios, una familia cada vez.

Cada familia participó en dos visitas dirigidas en español, la lengua elegida por las familias, por personal investigador latino, bilingüe en español e inglés y bicultural, y programadas según la disponibilidad de las familias, normalmente con una semana de intervalo. El equipo de investigación se presentaba, expresaba su gratitud y su reconocimiento a las personas cuidadoras, establecía una buena relación con las familias y era consciente de las dinámicas de poder entre investigación y participantes, situando conscientemente a las personas cuidadoras como expertas en las experiencias y el aprendizaje de sus hijos e hijas. En la primera visita, las madres participantes dieron su consentimiento para sí mismas y su autorización para la participación de sus hijos e hijas. La primera sesión se realizaba solo con la madre e incluía una entrevista semiestructurada sobre la narración y el aprendizaje científico. En la segunda visita, las madres realizaron con sus hijos e hijas tres actividades —relato oral, lectura compartida de un libro y adivinanzas— y después respondieron a dos cuestionarios sobre datos sociodemográficos y actividades de lectoescritura. Cada visita duraba entre 45 y 60 min. Las familias recibieron una tarjeta regalo de 20 dólares después de la primera visita y otra de 25 dólares después de la segunda.

El presente estudio se centró en una actividad al comienzo de la segunda visita, en la que se invitó a las madres a compartir con sus hijos e hijas en edad preescolar un relato oral relacionado con la ciencia o la naturaleza, y se las grabó en audio y vídeo mientras lo hacían. A todas las madres de este estudio salvo una se les indicó al final de la primera visita que pensaran en un relato oral relacionado con la ciencia o la naturaleza para contarlo en la visita siguiente. A una madre se le pidió que inventara una historia al comienzo de la segunda visita, después de que se introdujera este cambio de procedimiento a sugerencia de las coordinadoras y coordinadores familiares del centro Head Start de Nueva York, que querían reducir al mínimo cualquier sensación de ansiedad o presión que pudiera acompañar al hecho de tener que preparar una historia con antelación. Las familias fueron grabadas en audio y vídeo durante la narración y se les animó a participar libremente y a interactuar como lo harían normalmente. Al final de la segunda visita, las madres respondieron a una pregunta abierta sobre la elección de su relato oral: «¿Qué historia compartió y por qué?».

El proyecto más amplio, con 226 familias (Buhler-Wassmann et al., 2026; Haden et al., 2023), incluía un total de 16 familias venezolanas, todas ellas llegadas a Estados Unidos entre 2022 y 2024 (dos personas cuidadoras venezolanas no indicaron el año de llegada). El presente estudio solo incluye a las siete personas cuidadoras venezolanas que eligieron compartir una historia sobre su trayecto migratorio en respuesta a la consigna del relato oral. Las otras nueve personas cuidadoras venezolanas contaron relatos orales sobre la ciencia o la naturaleza acerca de otros temas (p. ej., recuerdos de una finca familiar, de animales y de actividades al aire libre; cuentos sobre el respeto al medio ambiente); por lo tanto, no conocemos detalles concretos de sus historias migratorias (p. ej., si migraron o no a través del Tapón del Darién).

Declaración de posicionalidad y reflexividad

De las seis personas firmantes, cuatro se identifican como mujeres latinas bilingües en español e inglés, de herencia mexicana, nicaragüense y peruana. Las tres primeras son hijas de personas inmigrantes. Nuestros vínculos personales y nuestro compromiso con el bienestar de las familias inmigrantes latinas y con su representación en la investigación influyeron sin duda en nuestro marco teórico y en el proceso de análisis de datos del presente estudio. Adoptamos un enfoque basado en las fortalezas para situar en el centro y amplificar las voces de las madres venezolanas y de sus hijos e hijas, de un modo que pone de relieve su riqueza cultural comunitaria y sus experiencias auténticas.

Las dos primeras personas firmantes colaboraron con las familias y las entidades comunitarias en la recogida de datos del proyecto más amplio, y las tres últimas eran responsables principales de dicho proyecto. Como equipo multicultural de personas investigadoras latinas y blancas no latinas, nos reunimos semanalmente y, una vez concluida la recogida de datos, cada dos semanas, a lo largo de todo el proceso de diseño, recogida y análisis de los datos. En estas conversaciones trabajamos en conjunto con el objetivo de representar de manera fiel y ética, a través de la investigación, las experiencias de las familias participantes.

Codificación

Los relatos orales y las respuestas de las personas participantes se transcribieron en su lengua original y fueron verificados por personal asistente de investigación bilingüe en español e inglés y debidamente formado. Las transcripciones se generaron con el programa ELAN (versión 5.2; Max Planck Institute for Psycholinguistics, The Language Archive, Nijmegen, Países Bajos) conforme a las convenciones de los Codes for the Analysis of Human Language (CHAT) (MacWhinney, 2014). Para garantizar que los matices lingüísticos y culturales se captaran con precisión durante el análisis, toda la codificación de los vídeos con sus transcripciones la realizaron de forma colaborativa investigadoras latinas bilingües y biculturales, que también seleccionaron y tradujeron las citas escogidas para este artículo. Cuando expresiones culturalmente específicas o giros idiomáticos se resistían a una traducción directa, el equipo de investigación bilingüe y bicultural discutía varias versiones y elegía la que preservaba con mayor fidelidad el sentido que la persona hablante quería transmitir, anotando las decisiones interpretativas en el registro de codificación.

Anteriormente habíamos analizado la muestra completa de relatos orales del proyecto más amplio para comprender cómo las familias latinas que viven en Estados Unidos construían sentido a través de la narración familiar sobre la ciencia, la naturaleza y la identidad (Buhler-Wassmann et al., 2026; Bühler-Wassmann et al., 2026), y observamos un patrón de madres venezolanas que compartían con sus hijos e hijas relatos orales sobre sus trayectos migratorios. Para responder a nuestra pregunta sobre las formas en que las madres venezolanas ayudaban a sus hijos e hijas a elaborar estos trayectos migratorios, realizamos un análisis cualitativo que combinaba un marco teórico deductivo sobre los procesos de estrés y afrontamiento con un desarrollo inductivo de códigos. Para conocer mejor el contexto de las experiencias de las familias y familiarizarnos con los datos, las tres primeras personas firmantes se reunieron para ver los vídeos de los trayectos migratorios, leer las transcripciones y redactar memorandos sobre el contenido y la estructura de las historias, señalando los momentos destacados de las interacciones entre las personas cuidadoras y la infancia, incluidas las recreaciones corporales. También leímos las transcripciones de las entrevistas de la primera visita con las madres y sus respuestas posteriores a la narración, en las que explicaban por qué habían elegido su historia. A lo largo de una inmersión repetida en los datos narrativos y de las discusiones en equipo, generamos patrones recurrentes surgidos de los datos en relación con nuestra pregunta de investigación sobre cómo las historias sostienen los procesos de estrés y afrontamiento. Identificamos seis categorías de codificación diferenciadas que reflejaban estrategias de afrontamiento adaptativo: (1) transparencia sobre los peligros y los factores de estrés de sus trayectos, (2) reevaluación cognitiva, (3) vínculos sociales y apoyo durante los trayectos, (4) la naturaleza como recurso, (5) empoderamiento y (6) espiritualidad y religión. Utilizando la versión web 26 de ATLAS.ti1 para facilitar la colaboración del equipo en tiempo real, nos reunimos virtualmente y codificamos conjuntamente las 7 historias, documentando nuestras decisiones en nuestras notas de codificación (Coulston et al., 2025). La unidad principal de análisis fue el enunciado individual (definido como una oración completa o un turno de conversación diferenciado). Para garantizar límites claros entre categorías, los códigos se aplicaron de forma mutuamente excluyente a nivel del enunciado. Dimos prioridad al consenso cualitativo y a la convergencia interpretativa. Cualquier diferencia inicial de interpretación se discutió a fondo a la luz del contexto del vídeo y del texto de la transcripción hasta alcanzar un consenso del 100% en todos los enunciados codificados. Este enfoque colaborativo y de construcción de consenso reforzó la validez interpretativa y garantizó que la aplicación de los códigos, así como la selección y la traducción de las citas, reflejaran fielmente los matices de las dinámicas narrativas de las madres y de sus hijos e hijas.

Resultados

La elección de la historia por parte de las madres

Las interacciones narrativas tuvieron una duración variable. Una historia duró 57 s, dos duraron entre 2 y 4 min, tres entre 4 y 6 min, y una 17 min y 57 s.

Cuatro díadas madre-hijo o madre-hija contaron relatos autobiográficos de rememoración, en los que compartieron con sus hijos e hijas narraciones de recuerdos personales de experiencias reales del cruce del Tapón del Darién. Tres díadas contaron historias ficcionalizadas basadas en experiencias reales de sus familias durante el trayecto migratorio. En las historias familiares ficcionalizadas, madres y criaturas alternaban con frecuencia la tercera persona (p. ej., la mamá, la niña) y la primera persona (p. ej., nosotros, tú o yo). Interpretamos esta alternancia entre tercera y primera persona como reflejo de las semejanzas entre las experiencias de los personajes y las de las familias. La decisión de ficcionalizar sus historias puede ser en sí misma una estrategia de afrontamiento. Es probable que las madres estén creando un amortiguador psicológico protector que permite a la infancia identificarse con los personajes y explorar con seguridad, y encontrar nuevos significados, en lo que pudo ser una experiencia muy angustiosa.

Cuando se les preguntó por qué habían elegido contar esta historia en particular en respuesta a la consigna de compartir un relato oral relacionado con la ciencia o la naturaleza, las madres establecieron conexiones explícitas entre la naturaleza y las experiencias de sus hijos e hijas al migrar a través de la selva.

Madre: Y sí está el cuentecito…de la selva sí y todo lo que ella, como que tuviera como una idea de los ríos, de los animales, y todo eso que vio.

Todas mencionaron que se trataba de una experiencia que habían vivido con sus hijos e hijas, y algunas madres destacaron los altibajos de la vivencia emocional del trayecto por parte de la criatura.

Madre: De todo lo que vivimos en el entonces cuando venimos, decidimos salir de nuestro país. Porque él también se quedaba sorprendido por todo lo que pasabamos. Había momentos que se asustaba, había momentos que lo disfrutaba, pues estaba viviendo como una travesía

Las madres explicaron que contaron la historia para ayudar a sus hijos e hijas a comprender lo que habían vivido. Una madre que compartió una historia ficcionalizada mencionó específicamente que sentía la necesidad de ayudar psicológicamente a su hijo para protegerlo del trauma de la experiencia.

Madre: Fue una experiencia fuerte porque nos marcó emocionalmente. Nos marcó de muchas maneras. Por eso se la conté. Y porque la vivió conmigo también de una manera más inocente. Por lo que también uno allí le toca a uno trabajarles a ellos psicológicamente porque es algo que están viviendo nuevo, les toca la incomodidad que no han visto que no han vivido pues y para que ellos no se traumen tanto.

Al compartir estos relatos de experiencia, las madres actúan como pedagogas críticas que infunden mensajes de esperanza e identidad, al tiempo que resignifican estratégicamente la carga emocional de los momentos angustiosos.

Como se define en la tabla 1, identificamos un total de seis estrategias de afrontamiento adaptativo que las madres pusieron en práctica durante la narración mientras elaboraban, con sus hijos e hijas y para ellos, sus experiencias del trayecto migratorio. En concreto, las historias incluían (1) transparencia sobre los peligros y los factores de estrés de sus trayectos, (2) reevaluación cognitiva, (3) vínculos sociales y apoyo durante los trayectos, (4) la naturaleza como recurso, (5) momentos de empoderamiento y, en la historia de una familia, (6) espiritualidad y religión como posible estrategia de afrontamiento. A continuación se ofrece una descripción en profundidad de nuestros resultados sobre las seis estrategias de afrontamiento que surgieron de los datos.

Tabla 1 — Descripción de las categorías de códigos.

  • Transparencia sobre los peligros y los factores de estrés. Peligros reales encontrados, previstos o imaginados durante el trayecto migratorio.
  • Reevaluación cognitiva. Respuestas a emociones difíciles o a retos que resignifican la situación de un modo más esperanzador, tranquilizador o basado en las fortalezas, haciendo hincapié en los desenlaces positivos, destacando la resiliencia y desviando la atención de los detalles angustiosos hacia otros más positivos.
  • Vínculos sociales y apoyo. Personas cuidadoras o criaturas que experimentan vínculo y apoyo, incluidos el amor y la cercanía dentro de la familia, el apoyo mutuo, así como la ayuda, los cuidados o el ánimo de otras personas que las familias encontraron por el camino.
  • La naturaleza como recurso. La naturaleza como recurso para el trayecto, incluido el río como recurso multidimensional (guía, agua potable, baño o medio de transporte) y la naturaleza como recurso para el juego y la exploración.
  • Espiritualidad y religión. Fe, espiritualidad o religión mencionadas al describir el trayecto migratorio, incluido cualquier sistema de creencias, prácticas o visiones, o cualquier mención de una entidad sobrenatural.
  • Empoderamiento. Mensajes que afirman la fuerza y la perseverancia, y afirmaciones positivas.

Transparencia sobre los peligros y los factores de estrés

Huyendo de la crisis política y económica de Venezuela, estas familias emprendieron el peligroso paso por el Tapón del Darién de camino a Estados Unidos. En cuatro de las historias, las madres fueron francas con sus hijos e hijas sobre la angustia y los peligros que empujaron a la familia a salir de Venezuela y que encontraron a lo largo del trayecto: caminar durante días, cruzar ríos, toparse con animales peligrosos y, en México, viajar encima de La Bestia, también conocida como El Tren de la Muerte, una red de trenes de mercancías que va del sur de México a la frontera con Estados Unidos (Castillo, 2023). Con palabras adaptadas a la edad, las madres explicaron los motivos y las consecuencias de abandonar su país, incluidas las condiciones sociopolíticas que obligaron a las familias a salir de Venezuela y a emprender el cruce de la selva.

Madre: Pero en ese momento en ese tiempo en su país estaban pasando muchas cosas malas, ¿verdad? Las situaciones. Estaban pasando por un muy mal momento, ¿verdad? Bueno, esa mamá decidió irse de su país para recorrer otros países…Entonces pasó otra situación que tuvieron que irse más lejos y en esa más lejos les tocó pasar por una selva.

Al narrar la historia de este modo, las madres transmiten que fueron las condiciones geopolíticas externas, y no una elección personal, las que convirtieron a sus familias en migrantes de crisis.

En otro relato autobiográfico de rememoración, una madre contó la salida de su familia de Venezuela hacia Colombia, lugar de nacimiento de su hija menor, con quien estaba contando la historia. Cuando ya no fue posible quedarse en Colombia —la madre no dio ningún motivo explícito—, dejaron atrás a las hermanas y a la abuela de la niña e iniciaron el trayecto hacia el norte a través del Darién. Durante la historia, la madre preguntó a su hija por sus sentimientos ante el hecho de estar lejos de su familia. Cuando la niña dijo que se sentía bien, la madre respondió: «¿Ya no te duele el corazón?», y más tarde contó al equipo de investigación que su hija había estado muy triste y que quizá no comprendía la enorme distancia física que la separaba de sus hermanas y de su abuela. En conjunto, el relato de la madre y su lectura del estado emocional de su hija iluminan cómo los factores de estrés sociopolíticos y migratorios, al entrecruzarse, transforman las estructuras familiares, los cuidados y el bienestar psicosocial.

Las familias también hicieron referencia a factores de estrés naturales que encontraron durante el trayecto. En un relato autobiográfico de rememoración, una madre recordó un momento en que su criatura oyó un gruñido que sonaba como el de un león o un tigre.

Madre: ¿Y el león? ¿Tú lo escuchaste cómo hacía el león o el tigre.? Yo no sé qué animal era ese pero hacía todo (gruñendo) grande, ¿cierto?

Del mismo modo, en una historia familiar ficcionalizada, la madre y el niño oían los sonidos de animales que daban miedo, entre ellos un puma que rondaba su campamento. El niño amplió el relato describiendo sus encuentros con el lobo feroz, una conexión fantástica con el villano de los cuentos que el niño estableció para dar forma a los peligros que había vivido. Los personajes de la historia también oían los gritos de personas que murieron durante el trayecto y presenciaban las huellas dejadas por miles de personas antes que ellos, como tiendas de campaña y mantas abandonadas. Fuertes corrientes fluviales amenazaban la vida de los personajes; el niño y su madre se retiraron a un terreno más alto entre los árboles, fuera del alcance del río. En otra historia familiar ficcionalizada sobre una niña que vivía en una montaña, una niña de 4 años coconstruyó con su madre un relato en el que la protagonista tenía miedo de los cocodrilos al cruzar el río. Este intercambio ilustra cómo los peligros naturales agravaban los miedos de la infancia y cómo las historias presentaban los cruces como algo que había que hacer de todos modos:

Niña: El río está lleno de cocodrilo(s).

Madre: Sí.

Niña: Y el río, (ella) tiene miedo para bañarse (con) los cocodrilos.

Madre: Y la niña tenía que cruzar el río.

En todas las historias, las madres nombraban directamente los peligros —los animales depredadores, el terreno traicionero, el propio miedo— en lugar de ocultárselos a sus hijos e hijas. Esta transparencia narrativa puede cumplir múltiples funciones, como hacer que la infancia tome conciencia de aquello a lo que sobrevivió, crear un espacio para la expresión emocional y afirmar que el miedo era una respuesta compartida y razonable ante una amenaza real.

Reevaluación cognitiva

Aunque las madres fueron transparentes sobre los peligros, cuatro de ellas también recurrieron a la reevaluación cognitiva en sus historias, sobre todo en respuesta al miedo o a la angustia de sus hijos e hijas. En lugar de detenerse en la amenaza, las madres resignificaban el trayecto como algo manejable o incluso positivo, y reorientaban las historias hacia la seguridad y la protección. Al resignificar el trayecto como una aventura y no como un calvario, es posible que las madres estuvieran protegiendo a sus hijos e hijas frente a las consecuencias del estrés y del miedo. Por ejemplo, en una historia ficcionalizada, una madre convirtió a su hijo en «el superhéroe morenito», una reimaginación de su propio hijo basada en las fortalezas y culturalmente resonante. Lo animaba a pensar en el trayecto como en una excursión de acampada cada vez que tenía miedo, dirigiendo intencionadamente su atención hacia nadar y bañarse en los ríos. Aunque ficcionalizada, la historia se nutre claramente de la experiencia vivida; los ríos son reales, y la identificación del niño con el superhéroe creado por su madre se hace evidente en la manera en que se suma a la narración y la amplía.

Madre: Y el superhéroe morenito tenía miedo pero siempre cuando estaba con su mamá, su mamá le decía que no tuviera miedo que era un viaje de campamento. Luego entraron en esa selva. Conocimos muchos ríos.

Niño: Que me bañe.

Madre: Ese superhéroe morenito le gustaba bañarse mucho en el agua de los ríos.

Las madres también respondían a las expresiones de miedo o peligro de sus hijos e hijas reorientando el relato hacia la seguridad y la resolución. Cuando una niña describió a un cocodrilo que intentaba comerse a la protagonista de una historia ficcionalizada, la madre respondió volviendo a contar la escena. En lugar de desechar la aportación de su hija, la madre la acogió y transformó su desenlace, en un acto sutil pero significativo de corregulación narrativa.

Madre: Y de repente, ¿qué salió de repente?

Niña: Las

Madre: Un cocodrilo.

Niña: Este es un cocodrilo así.

Madre: Y se la quería comer.

Niña: Rawr rawr rawr. Se la comió y la dijo.

Madre: No, no se la comió. La niña peleó con el cocodrilo.

Niña: Sí.

Madre: Y el cocodrilo se fue asustado. (llorando) Así se fue asustado. Y fin.

En todas las historias, las madres implicaban a sus hijos e hijas en una coparticipación activa en la narración, al tiempo que anclaban sus recuerdos compartidos en momentos de disfrute y de descubrimiento más que de peligro. En una de ellas, una madre recreó físicamente el trayecto: se colocó a su criatura a la espalda y representó de forma lúdica la caminata por la selva, el avistamiento de animales y la exploración del río. En otra, una madre invitó a su hijo a recordar los peces que había visto mientras se bañaba en el río, suscitando un intercambio sencillo pero cálido.

Madre: Cuando te metías a bañarte en el río veías muchos pececitos. ¿Sí los veías?

Niño: Sí.

Madre: Sí, ¿te acuerdas?

Niño: Sí.

Madre: ¿Y te gusta?

Niño: Sí.

Una madre invitó a su hija a reflexionar sobre la experiencia de la niña de la historia ficcionalizada que compartían, preguntándole si había sido «muy divertida». La madre se mostró claramente sorprendida cuando su hija respondió que había sido tan divertida que quería volver. El rápido cierre narrativo de la madre («Y fin») tras esa respuesta inesperada sugiere que estaba gestionando en tiempo real la interpretación emocional de su hija, sin desestimarla ni profundizar en ella.

Madre: Y fue una experiencia que …

Niña: En Darién.

Madre: Ajá pero ¿cómo piensa(s) tú que sea esa experiencia que pasó esa niña? ¿Muy divertida?

Niña: Sí.

Madre: Sí.

Niña: Sí. muy divertida. Yo me quiero ir para allá.

Madre: ¿Cómo te vas a querer ir? Y fin. Y llegó aquí a México y llegó a los Estados Unidos.

En uno de los momentos más llamativos de los datos, un niño de 5 años realizó por iniciativa propia una reevaluación positiva durante el relato del superhéroe. El niño añadió una escena en la que el superhéroe envía lejos El Tren de la Muerte y lo sustituye por un tren de corazoncitos para salvar a quienes hacían el trayecto.

Niño: Pero el superhéroe morenito tenía mucha curiosidad que mandó al tren de muerte lejano y puso uno de corazoncitos para que los salvara.

Al transformar un icono de peligro y de muerte en uno de amor y de rescate, este niño hizo algo más que resignificar: utilizó el relato para ejercer el cuidado. Que un niño de 5 años recurriera a esta inversión parece indicar que la reevaluación cognitiva no solo era modelada por las madres en estos contextos narrativos, sino que, en algunos casos, era interiorizada y ampliada por los propios niños y niñas.

Vínculos sociales y apoyo

En cuatro de las historias, las relaciones entre las personas cuidadoras y la infancia, así como las relaciones comunitarias, sirvieron como fuentes de vínculo y apoyo que sostenían el afrontamiento adaptativo en un contexto de estrés. La relación entre la persona cuidadora y la criatura ofrecía protección por sí misma, como fuente constante de valentía, seguridad, consuelo físico y sostén emocional mutuo. Cabe destacar que el apoyo parece circular en ambas direcciones. Por ejemplo, un niño daba a su madre el apoyo emocional para seguir adelante («Le daba ánimo a su mamá para que siguieran adelante, ¿verdad?»), mientras que la madre, al mismo tiempo, fortalecía a su hijo. En esta relación de cuidado mutuo, el niño encontraba valor y dejaba atrás el miedo, no a pesar del peligro, sino porque tenía el abrazo de su madre.

Madre: Esas noches el superhéroe morenito.

Niño: No tenía miedo.

Madre: No tenía miedo porque se abrazaba de su mami.

Niño: ¡Sí!

Madre: Que le daba mucho, mucho valor.

Niño: Mucho valor.

Madre: Muchos abrazos, mucho amor, mucho cariño.

El carácter bidireccional de este apoyo emocional sugiere que las relaciones familiares funcionan como un recurso compartido para generar esperanza y resistencia en momentos de desesperación y miedo. Al darse ánimo mutuamente, tanto la madre como el niño contribuyen activamente a una reserva colectiva de fuerza emocional y de supervivencia.

Las personas cuidadoras también atendían las necesidades de desarrollo de sus hijos e hijas a lo largo del trayecto. Por ejemplo, los llevaban a la espalda para que pudieran descansar. Una madre describió el hecho de sostener a su hijo mientras descansaba como «recargando las baterías», una imagen tierna de cuidado y apoyo. Otra madre lo integró en la historia de forma lúdica, imaginando a su hijo como un monito agarrado a su madre y a su padre mientras subían la montaña:

Madre: Mientras mamá subía la montaña, [el niño] iba como un monito…Iba todo el tiempo del camino montado atrás de mami y atrás de papi y se quedaba dormido.

La interacción entre el cuidado físico y la narración lúdica muestra cómo las personas cuidadoras transforman un lugar de profundo agotamiento físico en un lugar de apoyo familiar coordinado. Cabe destacar que este ejemplo ilumina la capacidad de improvisación de la madre para traducir una experiencia migratoria difícil en un relato adecuado a la etapa de desarrollo.

Los vínculos sociales y el apoyo procedían también de personas de la comunidad encontradas por el camino. Las historias incluían ejemplos de personas desconocidas que proporcionaban a las familias comida, mantas, zapatos, ropa y lugares para bañarse y descansar. En una historia familiar ficcionalizada, se relataba cómo una madre y su criatura recibían estas provisiones mientras viajaban en el tren durante tres días y medio:

Menor: Y también nos dieron ropa, cobija.

Madre: Sí le dan mucha comida.

Menor: Chancleta, unas chancletas nos dieron.

Otra historia describía una noche pasada en un poblado donde una comunidad indígena ofreció comida, baño y descanso antes de que la familia continuara su trayecto.

Madre: Llegamos a un sitio donde había una población pequeña de personas indígenas que los ayudaron a ellos. Les dieron comida. Se pudieron bañar. Descansaron para seguir su travesía el día siguiente.

Menor: Al día siguiente fue de noche y se encamparon en su carpa.

Madre: Y de noche otra vez acampamos en la carpa nuevamente para descansar.

En momentos de peligro agudo, personas desconocidas se convirtieron en fuentes de seguridad física. Cuando un río creció y la corriente empezó a arrastrar a la gente, las personas de la comunidad se sujetaron unas a otras:

Madre: ¡Empezó una crecida del río y se estaba llevando a las personas al río! Fuerte la corriente. Y todos se agarraban. “¡Ayudense! ¡Sujétense fuerte las cuerdas!”

En la frontera, una madre y su hijo, en una historia familiar ficcionalizada, encontraron a dos desconocidos —reimaginados como «superhéroes» como ellos— que les ayudaron a cruzar el muro sin peligro.

Madre: Y caminaron hasta que consiguieron dos señores superhéroes que los ayudaron a cruzar ese muro.

Aunque las familias inmigrantes suelen carecer de redes sociales consolidadas y de recursos económicos mientras atraviesan países con políticas migratorias y prácticas de control diferentes, estas historias transmiten un contrarrelato, en el que las personas desconocidas se convierten en aliadas y la ayuda mutua sustituye al apoyo institucional. En estos relatos, la comunidad no es algo dado, sino algo que se construye en movimiento, entre personas que recorren el mismo camino peligroso.

La naturaleza como recurso

En sus historias, cinco madres describieron la naturaleza como un recurso para la higiene de las familias, el alivio del calor, el juego, la exploración y la orientación. Las familias recurrían a los ríos para bañarse durante el largo trayecto, para refrescarse y, en ocasiones, para orientar su camino («se guiaban en el camino del rio»). Esos mismos ríos también suponían un grave peligro, con corrientes amenazantes, cocodrilos temidos y sonidos misteriosos. La elección narrativa de las madres de poner en primer plano el río como lugar de juego y de frescor refleja las mismas estrategias de reevaluación descritas anteriormente, extendidas ahora al propio mundo natural. Mediante estas elecciones narrativas deliberadas, las madres reconocen a la vez los riesgos de su trayecto migratorio y sitúan el paisaje natural como un depósito de conocimiento ecológico y de ingenio.

En las historias, los niños y niñas exploraban y jugaban en la naturaleza, con piedras, hojas, plumas de animales y agua del río. Una madre representó con todo su cuerpo la alegría de su hijo:

Madre: (El niño) metía los piecitos y hacía así. Está bien? Mhmm que divertido! Agarraba agua así…Agarraba las hojas que se caían y agarraba las hojas… y las plumas de los animales.

Al relatar estos momentos de deleite sensorial junto a peligros reales, las madres ofrecían a sus hijos e hijas un relato del trayecto en el que el mundo natural no solo era amenazante, sino también maravilloso.

Espiritualidad y religión

Una madre recurrió a la espiritualidad y a la religión para dar sentido tanto al peligro como a la maravilla a lo largo del trayecto. La oración, la presencia divina y el misterio formaban en conjunto un marco para comprender experiencias que escapaban a la explicación ordinaria. Cuando apareció un puma, la madre describió cómo los personajes rezaban a Dios pidiendo protección y cómo el puma se marchaba.

Madre: Le pidió a Dios que tranquilizara a esa puma y se fuera. Y se fue.

En la historia de esta familia, el mundo natural no solo era una fuente de peligro, sino también de sentido divino. Cuando el niño de la historia preguntó «¿Por qué había tantas estrellas?», la respuesta de la madre entrelazó la maravilla y la fe.

Madre: Porque Dios estaba alegre y eso era para que él viera que el brillo de los ojos de Dios se reflejaba en las estrellas.

Junto a la oración y la explicación divina, la historia dejaba espacio para lo verdaderamente desconocido, describiendo cómo se oía a mujeres llorando en el río sin que se viera a nadie:

Madre: Cuando crecía el río anteriormente, escuchaban voces.

Niño: De lobos.

Madre: De mujeres llorando. Y no había nadie. Todo era un misterio.

Más adelante, describió unos sonidos procedentes de las montañas que podían ser árboles cayendo o, posiblemente, caminando. Cuando el niño objetó que los árboles no caminan, la madre no lo corrigió en dirección a lo empírico, sino que mantuvo abierto el misterio.

Madre: Luego amaneció y escuchamos un ruido muy fuerte que venía desde las montañas. Eran los árboles que se estaban desprendiendo o posiblemente estaban caminando.

Niño: Los árboles no caminan.

Madre: Ahí dicen que hay historias de que los árboles caminan o se estaban cayendo. ¡Boom! Sonó duro.

Niño: ¡Boom! Pero lo que no sabían es que estaban caminando.

Al invitar a su hijo a este modo de conocimiento, la madre ofrecía un marco espiritual e imaginativo para experiencias que desafiaban una explicación sencilla.

Empoderamiento

Durante las historias del trayecto migratorio, tres madres compartieron mensajes de empoderamiento sobre sus hijos e hijas, sobre sí mismas y sobre sus comunidades. Las madres señalaban las características positivas de sus criaturas (p. ej., feliz/alegre, inteligente, tenía muchas amistades) y afirmaban su identidad racial y étnica (p. ej., «morenito es bien bonito»). De este modo, las madres sacaban partido de su riqueza cultural y reconstruían estratégicamente el clima emocional de la historia destacando las fortalezas de sus hijos e hijas, lo que puede favorecer un autoconcepto positivo en lugar de uno frágil.

Las historias también situaban en el centro la resiliencia, la persistencia y la determinación de las familias para sobrevivir. Cuando un niño nombró directamente su pobreza, la madre transformó ese reconocimiento en una declaración de fuerza. El énfasis de la madre en la perseverancia parece subrayar su intención de enseñar a su hijo a ver el trayecto como una forma de fuerza familiar y de riqueza cultural, más que como una marca de vulnerabilidad. El niño se hizo eco de ello y pareció asimilar la resignificación en tiempo real. De hecho, la repetición por parte del niño de fuertes, fuertes, fuertes; luchando y luchando parece mostrar una interiorización que se produce en el propio acto de narrar, a medida que el niño prolonga el relato de fuerza que le ofrece su madre.

Niño: Sí pero no pudimos, no tuvimos plata porque eramos pobres.

Madre: Ellos eran pobres pero fuertes.

Niño: Fuertes, fuertes, fuertes.

Madre: Eran pobres pero fuertes y siguieron luchando.

Niño: Luchando y luchando.

Madre: Por su vida y por salvar a otras personas.

Este intercambio se produjo en el contexto más amplio de una migración en díada madre-hijo, un trayecto emprendido con personas desconocidas, sin el amortiguador de redes familiares más amplias, lo que intensificaba la dependencia mutua de ambos. La madre describió también su propia valentía al cruzar la frontera a pesar de saber que al otro lado les esperaban «enemigos». Sin embargo, en lugar de centrarse en la impotencia o en las carencias, reconstruía sistemáticamente el relato en torno a la fuerza, la perseverancia y la identidad.

En última instancia, las historias proclamaban que las familias lo habían logrado. Cruzaron la selva y llegaron a Estados Unidos. Para una familia, la llegada supuso el reencuentro con el padre del niño, y la madre cerró la historia con el lenguaje de los cuentos de hadas:

Madre: Para poder llegar a su destino y encontrarse con su padre. Y cuando se encontraron con su padre, los tres, la mamá, el hijo, el superhéroe morenito, con su papá se abrazaron fuerte, fuerte, fuerte. Y lloraron y se quisieron mucho y ahora son felices para siempre. Fin.

Al elegir el «felices para siempre» para enmarcar un trayecto real a través de la pobreza y el peligro, esta madre transformó la resistencia de ambos en una historia familiar compartida de llegada, reencuentro y pertenencia. Esta elección concuerda con la intención de la madre de mantener la esperanza y abrir posibilidades de futuro, y funciona como una herramienta pedagógica basada en los recursos para enseñar a su hijo a alcanzar metas y a mantener sus aspiraciones pese a dificultades extremas. Al terminar deliberadamente el relato con una nota positiva, la madre podría estar asegurándose de que lo que el niño retuviera en última instancia estuviera anclado en la seguridad y el vínculo familiar, presentando así eficazmente un contexto migratorio estresante como un capítulo temporal de miedo y no como un estado permanente.

Discusión

Este estudio muestra que los relatos familiares son una vía poderosa para comprender cómo afrontan las familias sus experiencias migratorias. A través de los relatos, las madres facilitaron la reflexión sobre las experiencias de las familias y relataron y (re)interpretaron para sus hijos e hijas acontecimientos difíciles y potencialmente traumáticos. Las madres utilizaron diferentes estructuras narrativas, ya fuera para hablar directamente de las experiencias de las familias mediante la rememoración autobiográfica, ya fuera para ficcionalizar las historias de modo que se creara una distancia psicológica entre las experiencias de las familias y las de los personajes. Al igual que en investigaciones anteriores con madres latinas inmigrantes de adolescentes (Alvarez-Frank et al., 2026), las madres venezolanas de este estudio parecen mostrar un claro compromiso con el bienestar y la seguridad de sus hijos e hijas en edad preescolar y una atención especial a protegerles del estrés relacionado con la migración. Es probable que las madres empoderaran a sus hijos e hijas al centrarse en las fortalezas familiares, en las relaciones de apoyo y en perspectivas positivas sobre el trayecto, así como en su éxito final al llegar a Estados Unidos. Algunas madres fueron transparentes respecto a la información sobre los peligros y los factores de estrés del trayecto. Esta transparencia solía ir seguida de una reorientación hacia la seguridad y la protección, que establecía una seguridad física y psicológica. Esta vulnerabilidad y este apoyo podrían formar parte de una estrategia para construir con sus hijos e hijas relaciones cercanas, honestas y de confianza, y para ayudarles a dar sentido a experiencias familiares difíciles (Alvarez-Frank et al., 2026; Koenig Kellas and Trees, 2006). En definitiva, compartir estas historias con sus hijos e hijas podría ofrecer a las madres oportunidades de transmitir y modelar estrategias de afrontamiento adaptativo que pueden dotar a la infancia de las herramientas necesarias para prosperar frente a la adversidad relacionada con la inmigración.

Estas historias ponen de relieve los factores de estrés que surgen durante los trayectos migratorios de las familias, el miedo pese a la necesidad, y la importancia de los recursos individuales, familiares y comunitarios como mecanismos de resiliencia y de adaptación positiva. Sostenemos que la teoría del estrés cultural debería incluir los factores de estrés ligados al trayecto migratorio (p. ej., factores sociopolíticos, emocionales y naturales) y los factores de protección (p. ej., la narración, la resignificación cognitiva, el empoderamiento y el apoyo de la familia, de la comunidad, de la espiritualidad y del mundo natural). Actualmente, el estrés cultural se entiende como un constructo multidimensional de estrés posmigratorio derivado del estrés aculturativo, el estrés bicultural, la discriminación y un contexto de recepción negativo en el país de acogida (Meca and Schwartz, 2024). Salas-Wright et al. (2024) propusieron que una teoría del estrés cultural fundamentada en la migración de crisis debería incluir los factores de estrés premigratorios, ya que también afectan al funcionamiento familiar. Factores de estrés pre y posmigratorios como la inestabilidad política, la precariedad económica, la separación familiar y los sistemas migratorios restrictivos se entrecruzan y configuran las motivaciones migratorias y la toma de decisiones de las familias inmigrantes venezolanas. Durante la migración surgen otros factores de estrés que también afectan a la salud mental de las personas inmigrantes (Galvez et al., 2025). Por lo tanto, para comprender mejor las experiencias de las familias inmigrantes en su globalidad y ofrecer tratamientos de salud mental adecuados e informados sobre el trauma, la teoría del estrés cultural debe incluir el trayecto migratorio (Cruz et al., 2024; Meca and Schwartz, 2024).

En consonancia con la perspectiva de la riqueza cultural comunitaria (Yosso, 2005), las historias que compartieron las madres venezolanas y sus hijos e hijas son ricas en capital lingüístico, aspiracional, familiar, social, de navegación y de resistencia. Al invitar a sus criaturas a participar activamente en las interacciones narrativas, es posible que las madres favorezcan habilidades lingüísticas que les permitan elaborar sus emociones a través de las historias. Las historias muestran las fuertes aspiraciones de las madres a ofrecer una mejor calidad de vida a sus hijos e hijas, mediante mensajes de empoderamiento y una reevaluación cognitiva positiva frente a los múltiples obstáculos que encontraron durante sus trayectos. El capital social está presente en las historias a través de las referencias a vínculos cálidos y de calidad entre personas cuidadoras y criaturas, que ofrecen amor, ánimo y cuidado, así como a un afrontamiento comunitario basado en el apoyo instrumental y en la resolución colectiva de problemas. Cabe destacar que el capital de resistencia de las madres se hace visible cuando transforman sus experiencias vividas singulares en un recurso pedagógico, contrarrestando activamente los discursos dominantes sobre lo que cuenta como conocimientos y habilidades valiosos para sus hijos e hijas (Paulick et al., 2023). Esto implica recuperar temas que a menudo se consideran «inapropiados» o «peligrosos» en los espacios educativos tradicionales, como la pobreza, el racismo, las dinámicas de las familias de estatus migratorio mixto, la inmigración y la intermediación lingüística, que constituyen realidades centrales de la vida de estos niños y niñas (Fránquiz et al., 2021). Además, estos relatos orales podrían favorecer en la infancia una identidad étnica y racial positiva, que puede ayudarle a afrontar el estrés cultural y a resistir los mensajes deshumanizadores. Al convertir a su hijo en el superhéroe morenito de la historia, una madre afirmó su identidad y se opuso a la exclusión racializada y a la marginación antiinmigrante, situando el trayecto no solo como supervivencia, sino como dignidad. Los mensajes de empoderamiento transmitidos en las historias sobre la piel morena, la belleza y la fuerza pueden reforzar el sentido de sí de la infancia y protegerla de las consecuencias del estrés ligado al racismo y a la discriminación (Curenton et al., 2022).

Dado que el estudio más amplio se centraba en la narración y en la ciencia y la naturaleza, las historias de las madres y sus criaturas en el presente estudio ponen en primer plano el mundo natural, en concreto las experiencias de caminar por la selva entre árboles, ríos y fauna salvaje. En estos relatos, la naturaleza aparece como una fuerza paradójica: actúa a la vez como amenaza letal y como recurso para las familias que afrontan la adversidad durante el trayecto. Mientras atravesaban terrenos peligrosos, las familias aprovechaban esos mismos entornos para promover el juego y la exploración de sus hijos e hijas en ecosistemas naturales, conductas que se sabe que fomentan la creatividad, la imaginación, la autoestima y el desarrollo cognitivo (Summers et al., 2019). Frente a animales peligrosos y corrientes fluviales de alto riesgo, las familias se apoyaron en la ayuda comunitaria, la valentía y la espiritualidad. Estas estrategias se han asociado con el bienestar emocional en otros contextos (Garcini et al., 2022; Gonzalez et al., 2022; Holle, 2025; Salas-Wright et al., 2021). La conexión espiritual era inseparable del paisaje para una de las madres, que atribuía a Dios la creación de la naturaleza e interpretaba el brillo de las estrellas como reflejo de la alegría de Dios. Aunque no se incluyeron mediciones cuantitativas de los resultados del desarrollo infantil, estos relatos ponen de relieve cómo el entorno podría servir de cauce para una resiliencia adaptada al estrés y para el aprendizaje cultural (Ellis et al., 2022; Marin et al., 2020). Al identificar cómo las familias utilizan los recursos naturales para afrontar la adversidad vivida en entornos naturales, estos resultados amplían la investigación que establece vínculos entre la exposición a la naturaleza y un menor estrés fisiológico y psicológico (Shuda et al., 2020).

Varias limitaciones del presente estudio merecen consideración. La muestra es pequeña y geográficamente específica, con siete familias venezolanas en dos ciudades de Estados Unidos, lo que limita la posibilidad de generalizar los resultados a otras poblaciones inmigrantes venezolanas o a otras comunidades migrantes en situación de crisis. Las familias incluidas constituyen además un subgrupo autoseleccionado —aquellas que, invitadas a compartir una historia relacionada con la ciencia o la naturaleza, eligieron relatar su trayecto migratorio—; las familias que eligieron otras historias no están representadas aquí. Los relatos se construyeron de forma retrospectiva y en el marco de una actividad centrada en la ciencia y la naturaleza, lo que probablemente influyó en los aspectos del trayecto que las madres decidieron poner en primer plano (p. ej., el entorno físico, los ríos, el terreno selvático) y pudo restar visibilidad a otras formas de estrés y de afrontamiento adaptativo no relacionadas con el mundo natural. Las investigaciones futuras deberían emplear consignas más abiertas sobre las experiencias migratorias de las familias con hijos e hijas pequeños para ofrecer una comprensión más amplia de los procesos de estrés y afrontamiento. La duración de las historias varió considerablemente, desde menos de 1 min hasta casi 18 min, de modo que las historias más breves ofrecían menos oportunidades para que surgieran todas las categorías de codificación, lo que limita las comparaciones directas entre familias. Por último, dado que variables como el trauma, la regulación emocional, el afrontamiento y el bienestar infantil no se evaluaron directamente, presentamos las funciones psicológicas de la narración como posibilidades y líneas de investigación futura, y no como resultados demostrados. El trabajo empírico también se beneficiaría de utilizar marcos basados en los recursos para examinar cómo la riqueza cultural y las experiencias vividas de las familias transnacionales configuran el aprendizaje y la resiliencia de la infancia.

El desplazamiento forzado desde Venezuela, la migración prolongada a través de Colombia y los trayectos posteriores de las familias por la selva del Darién reflejan cómo la inestabilidad política, la precariedad económica y los sistemas migratorios restrictivos estructuran colectivamente las trayectorias migratorias de las familias inmigrantes venezolanas y producen formas dolorosas de separación familiar transnacional, en las que la seguridad física y la unidad familiar se convierten en necesidades contrapuestas (Salas-Wright et al., 2025). Los relatos de las madres revelan cómo gestionan simultáneamente la supervivencia, los cuidados, el desplazamiento y la angustia emocional de sus hijos e hijas dentro de los sistemas migratorios. Es importante señalar que las respuestas de la infancia sugieren que niñas y niños no asisten de forma pasiva a la adversidad ligada a la migración. Al contrario, interiorizan emocionalmente la ruptura de las relaciones familiares y transnacionales y el estrés de la migración, aun cuando no puedan expresar plenamente la profundidad de esa pérdida. En estos relatos, los recuerdos infantiles de afrontamiento comunitario, tanto ofreciendo como recibiendo apoyo, revelan una inmersión temprana en la resiliencia colectiva. Al tejer desafíos ficcionalizados, propios de los cuentos de hadas, como las peleas con cocodrilos, el lobo feroz o la victoria sobre El Tren de la Muerte y su sustitución por un tren de corazoncitos, niñas y niños utilizan su imaginación para transformar la violencia sistémica en obstáculos franqueables y superables. Con el andamiaje de sus madres, estas victorias felices representan una forma de agencia psicológica en un contexto en el que, por lo demás, tienen poco control. En definitiva, prestar atención a la participación activa de la infancia en la narración pone al descubierto sus fondos de conocimiento politizados (Oliveira and Gallo, 2023), un conjunto de saberes sofisticado y a menudo pasado por alto que sitúa a niñas y niños no como meras personas dependientes en la migración, sino como parte activa en la coconstrucción del relato de supervivencia de la familia.

Las historias del trayecto representan el comienzo de las experiencias de las familias como inmigrantes en Estados Unidos, ya que las consecuencias de la inmigración persisten mucho después de que haya terminado el propio trayecto migratorio (Meca and Schwartz, 2024). La separación familiar, el estrés postraumático, el estrés aculturativo, las barreras lingüísticas y la precariedad jurídica funcionan como factores de estrés crónicos y persistentes que no pueden comprenderse plenamente sin atender a los contextos sociopolíticos, a las perspectivas de los sistemas familiares y a las identidades sociales que se entrecruzan (Cáceres-Titos et al., 2025). Las personas inmigrantes venezolanas afrontan estos factores de estrés de maneras heterogéneas (Stonawski, 2025). Las familias de este estudio participaron durante un periodo de relativa protección jurídica para la población inmigrante venezolana, en gran parte revocada desde entonces. La investigación muestra de forma constante que la inestabilidad y los cambios continuos en las políticas migratorias crean condiciones que agravan los peligros a los que están expuestas la infancia y las familias a nivel sistémico (Barajas-Gonzalez et al., 2021; Danaher et al., 2022; Wood, 2018). Las familias de esta muestra representan a quienes sobrevivieron a este trayecto; otras no lo lograron, y perdieron la vida o a seres queridos en el cruce. Crear vías legales, ampliar el acceso al asilo y al estatuto de refugiado e intensificar los esfuerzos de integración podría reducir estos daños y proteger mejor a la infancia (American Immigration Council, 2023; Yates and Pappier, 2023). En definitiva, aunque las protecciones institucionales siguen siendo insuficientes, las madres de este estudio recuperaron activamente su capacidad de agencia, utilizando una narración adaptativa deliberada para proteger y sostener el bienestar de sus hijos e hijas pequeños.

Complexe Systémique: puntos clave

Este estudio interesa a la clínica por una razón sencilla: muestra un relato familiar en construcción, turno a turno. Se puede ver la corregulación en acción cuando una madre retoma la escena en la que el cocodrilo se come a la niña y cambia su desenlace, o cuando un niño de 5 años, sin que nadie se lo pida, sustituye El Tren de la Muerte por un tren de corazoncitos. El rodeo por la ficción ofrece una distancia protectora que quienes practican la terapia narrativa conocen bien, y la criatura aparece menos como testigo que como participante en la historia familiar. Conviene hacer dos salvedades. La muestra es minúscula y autoseleccionada, y ninguna medida nos dice si estas historias protegen realmente a la infancia. Sobre todo, el rápido cierre de una madre («Y fin») cuando su hija dice que quiere «ir para allá» recuerda que la resignificación también puede cerrar una conversación: la pregunta clínica sigue siendo cuándo sostener el asombro y cuándo dar lugar al miedo. Puede leerse junto con Padres Ayudando a Padres, una intervención coconstruida con madres y padres inmigrantes de Centroamérica, y la revisión sobre los procesos sensoriales y narrativos en la juventud refugiada.

Notas del original

1 ATLAS.ti Scientific Software Development GmbH. (2023). ATLAS.ti Mac (versión 26) [Programa de análisis de datos cualitativos]. Disponible en línea en: https://atlasti.com

Declaración ética. Los estudios con seres humanos fueron aprobados por el Institutional Review Board de la New York University. Los estudios se realizaron de conformidad con la legislación local y los requisitos institucionales. El consentimiento informado por escrito para participar en este estudio fue otorgado por quienes ejercían la tutela legal de las personas participantes o por sus familiares más cercanos.

Contribuciones de la autoría. AB-W: Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición. AV: Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición. JN: Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición. GM: Obtención de financiación, Redacción – revisión y edición. MC: Obtención de financiación, Redacción – revisión y edición. CH: Obtención de financiación, Redacción – revisión y edición.

Financiación. La autoría declaró haber recibido apoyo financiero para este trabajo o su publicación. Esta investigación contó con el apoyo de la National Science Foundation (NSF) de Estados Unidos mediante una subvención colaborativa DRL #2055382 (IP: Melzi), # 2055345 (IP: Haden) y # 2055426 (IP: Callanan).

Conflicto de intereses. La autoría declaró que este trabajo se realizó en ausencia de cualquier relación comercial o financiera que pudiera interpretarse como un posible conflicto de intereses.

Declaración sobre la IA generativa. La autoría declaró que se utilizó IA generativa en la elaboración de este manuscrito. Se utilizó una herramienta de IA para corregir la gramática de la versión final del manuscrito. Cualquier texto alternativo (alt text) que acompañe a las figuras de este artículo ha sido generado por Frontiers con el apoyo de la inteligencia artificial, y se han realizado esfuerzos razonables para garantizar su exactitud, incluida la revisión por parte de la autoría siempre que ha sido posible. Si detecta algún problema, póngase en contacto con nosotros.

Nota de la editorial. Todas las afirmaciones expresadas en este artículo son exclusivamente las de la autoría y no representan necesariamente las de sus organizaciones de adscripción, ni las de la editorial, el equipo editorial o las personas revisoras. Cualquier producto que pueda evaluarse en este artículo, o cualquier afirmación que pueda hacer su fabricante, no está garantizado ni respaldado por la editorial.

Referencias

Abrams, M. P., Wharton, T., Cubillos-Novella, A., Vargas-Monroy, A. M., and Riveros, M. A. (2022). Fractured families and social networks: identifying risk and resilience factors for supporting positive mental health in Venezuelan immigrant groups. Fam. Syst Health 40, 354–363. doi: 10.1037/fsh0000721

Alpysbekova, A., Montero-Zamora, P., Soares, M. H., Scaramutti, C., Sahbaz, S., Duque, M., et al. (2024). A comparative study of Venezuelan immigrants' pre-and post-migration concerns for their children in the United States and Colombia. Plos ONE 19: e0313215. doi: 10.1371/journal.pone.0313215

Alvarez-Frank, N. A., Sarmiento Hernández, D., Martínez-Villalba, A., and Cardemil, E. V. (2026). “Es por ellos que estoy aquí”: exploring cultural stress coping in Latina immigrant mothers. J. Latinx Psychol. 14, 105–123. doi: 10.1037/lat0000297

Amaya, A. A., and Batalova, J. (2025). Venezuelan Immigrants in the United States. Migration Policy Institute. Available online at: https://www.migrationpolicy.org/article/venezuelan-immigrants-united-states (Accessed April 30, 2026).

American Immigration Council (2023). Beyond a Border Solution. Available online at: https://www.americanimmigrationcouncil.org/report/beyond-border-solutions/ (Accessed April 30, 2026).

Ayón, C., Marsiglia, F. F., and Bermudez-Parsai, M. (2010). Latino family mental health: exploring the role of discrimination and familismo. J. Commun. Psychol. 38, 742–756. doi: 10.1002/jcop.20392

Barajas-Gonzalez, R. G., Ayón, C., Brabeck, K., Rojas-Flores, L., and Valdez, C. R. (2021). An ecological expansion of the adverse childhood experiences (ACEs) framework to include threat and deprivation associated with US immigration policies and enforcement practices: an examination of the Latinx immigrant experience. Soc. Sci. Med. 282:114126. doi: 10.1016/j.socscimed.2021.114126

Bohanek, J. G., Marin, K. A., Fivush, R., and Duke, M. P. (2006). Family narrative interaction and children's sense of self. Fam. Process 45, 39–54. doi: 10.1111/j.1545-5300.2006.00079.x

Bruner, J. S. (1996). The Culture of Education. Cambridge: Harvard University Press.

Bühler-Wassmann, A. C., Acosta, D. I., Haden, C. A., Callanan, M. A., and Melzi, G. (2026). Latine caregivers' storytelling with their preschoolers about science, nature, and identity. Mind Cult. Act. 1–20. doi: 10.1080/10749039.2026.2706179

Buhler-Wassmann, A. C., and Hibel, L. C. (2021). Studying caregiver-infant co-regulation in dynamic, diverse cultural contexts: a call to action. Infant Behav. Dev. 64:101586. doi: 10.1016/j.infbeh.2021.101586

Buhler-Wassmann, A. C., and Hibel, L. C. (2026). Toddlers' emotion socialization in context: associations with Mexican heritage cultural values. J. Lat. Psychol. 14, 231–247. doi: 10.1037/lat0000303

Buhler-Wassmann, A. C., Villanueva, A., Acosta, D. I., Melzi, G., Callanan, M. A., and Haden, C. A. (2026). Narrating science, shaping selves: Oral stories Latine caregivers share with their preschoolers as pathways to science learning and identity. Appl. Cogn. Psychol. 40:e70247. doi: 10.1002/acp.70247

Bylund, C. L. (2003). Ethnic diversity and family stories. J. Fam. Commun. 3, 215–236. doi: 10.1207/S15327698JFC0304_4

Cáceres-Titos, M. J., García-Navarro, E. B., and da Silva Barreto, M. (2025). Migratory experience as a factor of vulnerability: navigating loss, gratitude, and meaning. Healthcare 13:2109. doi: 10.3390/healthcare13172109

Carroll, H. A., Guevara, T., Aron, V., Freier, L. F., and Bird, M. D. (2025). “Pa'lante!” Perseverance, progress and mental health among Venezuelan migrants in Peru: a qualitative study. J. Migr. Health 11:100336. doi: 10.1016/j.jmh.2025.100336

Castillo, O. B. (2023). “My Love, You Can Do This”: A Dangerous Journey in a Quest for a Better Life. The New York Times. Available online at: https://www.nytimes.com/2023/03/04/opinion/venezuelan-migrants-border-la-bestia.html (Accessed April 30, 2026).

Chaaya, R., Sfeir, M., Khoury, S. E., Malhab, S. B., and Khoury-Malhame, M. E. (2025). Adaptive versus maladaptive coping strategies: insight from Lebanese young adults navigating multiple crises. BMC Public Health 25:1464. doi: 10.1186/s12889-025-22608-4

Coulston, F., Lynch, F., and Vears, D. F. (2025). Collaborative coding in inductive content analysis: Why, when, and how to do it. J. Genet. Couns. 34:e70030. doi: 10.1002/jgc4.70030

Cruz, N., Bart-Plange, E.-L. B., Zeledon, I., West, A., Unger, J., Meca, A., et al. (2024). The 123s and affective, behavioral, and cognitives of unaccompanied Latinx minors: a trauma-informed composite case study. Cultur. Divers. Ethnic Minor. Psychol. 30, 907–916. doi: 10.1037/cdp0000693

Curenton, S. M., Harris, K., Rochester, S. E., Sims, J., and Ibekwe-Okafor, N. (2022). Promoting racial literacy in early childhood: storybooks and conversations with young black children. Child Dev. Perspect. 16, 3–9. doi: 10.1111/cdep.12440

Danaher, F., Blackwell, R., Jasrasaria, R., and Bosson, R. (2022). Collateral damage: increasing risks to children in a hostile immigration policy environment. Curr. Pediatr. Rep. 10, 260–265. doi: 10.1007/s40124-022-00281-0

Díaz Lara, G., Ochoa, W., and Alcalá, L. (2025). Sabiduría en pocas palabras: Dichos y moralejas as a storytelling parenting strategy supporting Latinx children's development. Parenting 25, 144–162. doi: 10.1080/15295192.2025.2485791

Elias, A., and Brown, A. D. (2022). The role of intergenerational family stories in mental health and wellbeing. Front. Psychol. 13:927795. doi: 10.3389/fpsyg.2022.927795

Ellis, B. J., Abrams, L. S., Masten, A. S., Sternberg, R. J., Tottenham, N., and Frankenhuis, W. E. (2022). Hidden talents in harsh environments. Dev. Psychopathol. 34, 95–113. doi: 10.1017/S0954579420000887

Fivush, R. (2019). Family Narratives and the Development of an Autobiographical Self: Social and Cultural Perspectives on Autobiographical Memory. New York, NY: Routledge. doi: 10.4324/9780429029158

Fivush, R., and Haden, C. A. (Eds.). (2003). Autobiographical Memory and the Construction of a Narrative Self: Developmental and Cultural Perspectives. Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum Associates. doi: 10.4324/9781410607478

Fivush, R., Haden, C. A., and Reese, E. (2006). Elaborating on elaborations: role of maternal reminiscing style in cognitive and socioemotional development. Child Dev. 77, 1568–1588. doi: 10.1111/j.1467-8624.2006.00960.x

Fivush, R., and Merrill, N. (2016). An ecological systems approach to family narratives. Mem. Stud. 9, 305–314. doi: 10.1177/1750698016645264

Fránquiz, M. E., Ortiz, A. A., and Lara, G. P. (2021). Enlaces prometedores: funds of knowledge and funds of identity. Biling. Res. J. 44, 405–408. doi: 10.1080/15235882.2022.2057767

Freier, L. F., and Doña-Reveco, C. (2022). Introduction: Latin American political and policy responses to Venezuelan displacement. Int. Migr. 60, 9–17. doi: 10.1111/imig.12957

Galvez, E. S., Held, M. L., Wang, F., and Lucio, R. (2025). Unraveling the migration journey: Understanding the impact of migration stage stress on the mental health of Mexicans and Central Americans. J. Immigr. Minor. Health 27, 564–577. doi: 10.1007/s10903-025-01692-z

Gamble, W. C., Ramakumar, S., and Diaz, A. (2007). Maternal and paternal similarities and differences in parenting: an examination of Mexican-American parents of young children. Early Child. Res. Q. 22, 72–88. doi: 10.1016/j.ecresq.2006.11.004

Garcini, L. M., Cadenas, G., Domenech Rodríguez, M. M., Mercado, A., Campos, L., Abraham, C., et al. (2022). Lessons learned from undocumented Latinx immigrants: How to build resilience and overcome distress in the face of adversity. Psychol. Serv. 19, 62–71. doi: 10.1037/ser0000603

Gonzalez, L. M., Mejia, Y., Kulish, A., Stein, G. L., Kiang, L., Fitzgerald, D., et al. (2022). Alternate approaches to coping in Latinx adolescents from immigrant families. J. Adolesc. Res. 37, 353–377. doi: 10.1177/0743558420914083

González, N., Moll, L. C., and Amanti, C. (Eds.). (2013). Funds of Knowledge: Theorizing Practices in Households, Communities, and Classrooms. New York, NY: Routledge.

Graci, M. E., Watts, A. L., and Fivush, R. (2018). Examining the factor structure of narrative meaning-making for stressful events and relations with psychological distress. Memory 26, 1220–1232. doi: 10.1080/09658211.2018.1441422

Haden, C. A., Melzi, G., and Callanan, M. A. (2023). Science in stories: Implications for Latine children's science learning through home-based language practices. Front. Psychol. 14:1096833. doi: 10.3389/fpsyg.2023.1096833

Hill, P. L., Beatty, J. F., Toprakkiran, S., and Wolk, M. W. (2024). Cultural stress and immigrant well-being: the role of sense of purpose. Cultur. Divers. Ethnic Minor. Psychol. 30, 774–783. doi: 10.1037/cdp0000666

Holle, L. M. (2025). The emotional well-being and mental health of Hispanic immigrants in the United States: understanding the impact of traumatic experiences and coping styles. Soc. Work Mental Health 23, 115–144. doi: 10.1080/15332985.2024.2399550

Jahoda, G. (1989). “Our Forgotten Ancestors,” in Nebraska Symposium on Motivation, Vol. 37, (Lincoln: University of Nebraska Press), 1–40.

Koenig Kellas, J., and Trees, A. R. (2006). Finding meaning in difficult family experiences: sense-making and interaction processes during joint family storytelling. J. Fam. Commun. 6, 49–76. doi: 10.1207/s15327698jfc0601_4

Kulkofsky, S., Wang, Q., and Koh, J. B. K. (2009). Functions of memory sharing and mother-child reminiscing behaviors: individual and cultural variations. J. Cogn. Dev. 10, 92–114. doi: 10.1080/15248370903041231

Lyons, R. F., Mickelson, K. D., Sullivan, M. J., and Coyne, J. C. (1998). Coping as a communal process. J. Soc. Person. Relationsh. 15, 579–605. doi: 10.1177/0265407598155001

MacWhinney, B. (2014). The CHILDES Project: Tools for Analyzing Talk. New York, NY: Psychology Press.

Marin, A., Taylor, K. H., Shapiro, B. R., and Hall, R. (2020). Why learning on the move: intersecting research pathways for mobility, learning and teaching. Cogn. Instr. 38, 265–280. doi: 10.1080/07370008.2020.1769100

Masten, A. S. (2018). Resilience theory and research on children and families: Past, present. and promise. J. Fam. Theory Rev. 10, 12–31. doi: 10.1111/jftr.12255

Meca, A., and Schwartz, S. J. (2024). Cultural stress theory: an overview. Cult. Divers. Ethn. Minor. Psychol. 30, 603–612. doi: 10.1037/cdp0000704

Melzi, G., and Caspe, M. (2005). Variations in maternal narrative styles during book reading interactions. Narrat. Inq. 15, 101–125. doi: 10.1075/ni.15.1.06mel

Moll, L. C., Amanti, C., Neff, D., and Gonzalez, N. (1992). Funds of knowledge for teaching: using a qualitative approach to connect homes and classrooms. Theory Pract. 31, 132–141. doi: 10.1080/00405849209543534

Okumura, A., Espinoza, M. D. C., Boudesseul, J., and Heimark, K. (2022). Venezuelan forced migration to Peru during sociopolitical crisis: an analysis of perceived social support and emotion regulation strategies. J. Int. Migr. and Integr. 23, 1277–1310. doi: 10.1007/s12134-021-00889-z

Oliveira, G., and Gallo, S. (2023). “I have a story for you”: engaging with im/migrant children's politicized funds of knowledge in qualitative research. Int. J. Qual. Stud. Educ. 36, 1966–1980. doi: 10.1080/09518398.2021.1956627

Parmar, D. D., Minnis, A. M., Caballero, E., Zerofsky, M., Comfort, M., and Raymond-Flesch, M. (2023). Latina mothers' perspectives on adverse experiences and protection of Latinx youth in an agricultural community. BMC Public Health 23:223. doi: 10.1186/s12889-023-14993-5

Paulick, J., Kibler, A. K., and Palacios, N. (2023). Understanding literacies in Latinx families: teachers using home visits to reimagine classroom practices. Read. Teach. 76, 578–585. doi: 10.1002/trtr.2178

Pereñíguez, M. D., Palacios, J., Echevarría, P., Morales-Moreno, I., and Muñoz, A. (2025). The use of narratives as a therapeutic tool among Latin American immigrant women: processes of reconstruction and empowerment in contexts of vulnerability. Healthcare 13:362. doi: 10.3390/healthcare13040362

Pineros-Leano, M., Costas-Rodríguez, B., Taylor, M. M., Pérez-Flores, N. J., Gomez, D., and Piñeros-Leaño, N. (2025). “Going hungry, walking, working, and being cold is hard”: experiences of Venezuelan migrant parents and caregivers of minors. PLoS ONE 20:e0329536. doi: 10.1371/journal.pone.0329536

Power, T. G., Garcia, K. S., Martinez, A. D., Parker, L. A., Hidalgo-Mendez, J., and Ramos, G. (2022). Randomized controlled trial of a program to help Latina mothers help their children cope with stress: effects on parenting, child coping, and adjustment. Prev. Sci. 23, 1018–1028. doi: 10.1007/s11121-022-01353-9

Rodriguez, D. X., Hill, J., and McDaniel, P. N. (2021). A scoping review of literature about mental health and well-being among immigrant communities in the United States. Health Promot. Pract. 22, 181–192. doi: 10.1177/1524839920942511

Rogoff, B. (2003). The Cultural Nature of Human Development. New York, NY: Oxford University Press.

Salas-Wright, C. P., Maldonado-Molina, M. M., Brown, E. C., Bates, M., Rodríguez, J., García, M. F., et al. (2021). Cultural stress theory in the context of family crisis migration: implications for behavioral health with illustrations from the Adelante Boricua study. Am. J. Crim. Just. 46, 586–608. doi: 10.1007/s12103-021-09626-9

Salas-Wright, C. P., Mejía-Trujillo, J., Maldonado-Molina, M. M., García, M. F., Bates, M., Schwartz, S. J., et al. (2024). Interplay of premigration crisis exposure and postmigration cultural stress on depressive symptoms among Venezuelan crisis migrants in Colombia. Cult. Divers. Ethn. Minor. Psychol. 30, 886–895. doi: 10.1037/cdp0000665

Salas-Wright, C. P., Schwartz, S. J., Mejía-Trujillo, J., Garcia, M. F., Sahbaz, S., Bates, M., et al. (2025). The crisis migration experience scale: developing and validating a tool for Venezuelan youth and adults residing in Colombia. Psychol. Trauma 17, 1086–1095. doi: 10.1037/tra0001708

Sales, J. M., and Fivush, R. (2005). Social and emotional functions of mother–child reminiscing about stressful events. Soc. Cogn. 23, 70–90. doi: 10.1521/soco.23.1.70.59196

Shuda, Q., Bougoulias, M. E., and Kass, R. (2020). Effect of nature exposure on perceived and physiologic stress: a systematic review. Complement. Ther. Med. 53:102514. doi: 10.1016/j.ctim.2020.102514

Sobczak-Szelc, K., Stonawski, M., Górska, K., Olter-Castillo, A., Brzozowski, J., and Gomez, S. (2025). Lima is good enough: exploring role of city in coping strategies and future planning among Venezuelan forced migrants in Peru. Comp. Migr. Stud. 13:39. doi: 10.1186/s40878-025-00451-1

Stonawski, M. (2025). Heterogeneity among Venezuelan migrants in terms of coping in the context of the population exodus from Venezuela. PLoS ONE 20:e0332084. doi: 10.1371/journal.pone.0332084

Summers, J. K., Vivian, D. N., and Summers, J. T. (2019). The role of interaction with nature in childhood development: an under-appreciated ecosystem service. Psychol. Behav. Sci. 8, 142–150. doi: 10.11648/j.pbs.20190806.11

Valenzuela-Pérez, A., Couture, M., and Arias-Valenzuela, M. (2014). Exploring refugee children's psychological needs through storytelling: a case study of two Latino American children. J. Lat. Psychol. 2, 172–186. doi: 10.1037/lat0000022

Vos, S. R., Clark-Ginsberg, A., Puente-Duran, S., Salas-Wright, C. P., Duque, M. C., Herrera, I. C., et al. (2021). The family crisis migration stress framework: A framework to understand the mental health effects of crisis migration on children and families caused by disasters. New Dir. Child Adolesc. Dev. 2021, 41–59. doi: 10.1002/cad.20397

Vygotsky, L. S. (1978). Mind in Society: The Development of Higher Psychological Processes. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Wang, Q., and Fivush, R. (2005). Mother-child conversations of emotionally salient events: exploring the functions of emotional reminiscing in European-American and Chinese families. Soc. Dev. 14, 473–495. doi: 10.1111/j.1467-9507.2005.00312.x

Wlodarczyk, A., Basabe, N., Páez, D., Amutio, A., García, F. E., Reyes, C., et al. (2016). Positive effects of communal coping in the aftermath of a collective trauma: the case of the 2010 Chilean earthquake. Eur. J. Educ. Psychol. 9, 9–19. doi: 10.1016/j.ejeps.2015.08.001

Wood, L. C. (2018). Impact of punitive immigration policies, parent-child separation and child detention on the mental health and development of children. BMJ Paediatr Open 2:e000338. doi: 10.1136/bmjpo-2018-000338

Yates, C., and Pappier, J. (2023). How the treacherous Darien Gap became a migration crossroads of the Americas. Migration Policy Institute. Available online at: https://reliefweb.int/report/panama/how-treacherous-darien-gap-became-migration-crossroads-americas#main-content (Accessed April 30, 2026).

Yosso, T. J. (2005). Whose culture has capital? A critical race theory discussion of community cultural wealth. Race Ethn. Educ. 8, 69–91. doi: 10.1080/1361332052000341006

Traducción no oficial al español de How Venezuelan mothers and their young children use storytelling to process immigration journeys, de Andrea C. Buhler-Wassmann, Anele Villanueva, Jennifer Navarro Chavez, Gigliana Melzi, Maureen A. Callanan y Catherine A. Haden, Frontiers in Developmental Psychology, vol. 4, art. 1910152 (2026), doi: 10.3389/fdpys.2026.1910152, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra ha sido modificada en el sentido de la licencia (texto traducido al español, tabla presentada en forma de lista, citas reproducidas en su versión española original). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Traducción no oficial al español del artículo original «How Venezuelan mothers and their young children use storytelling to process immigration journeys», publicado en Frontiers in Developmental Psychology (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.

Leer el artículo original

Cómo citar este artículo

Buhler-Wassmann, A. C., Villanueva, A., Navarro Chavez, J., Melzi, G., Callanan, M. A., y Haden, C. A. (2026). How Venezuelan mothers and their young children use storytelling to process immigration journeys. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/how-venezuelan-mothers-and-their-young-children-use-storytelling-to-process-immigration (Obra original publicada en 2026 en Frontiers in Developmental Psychology, 4, 1910152 (2026); republicada en 2026 por Frontiers in Developmental Psychology, https://www.frontiersin.org/journals/developmental-psychology/articles/10.3389/fdpys.2026.1910152/full)

Carrito

Su carrito está vacío.