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Journal of Family Theory & Review · Familia

Trauma intergeneracional en familias refugiadas: una revisión de alcance de las perspectivas contextuales y sistémicas

¿Cómo entiende la investigación la transmisión del trauma de una generación a la siguiente en las familias que han huido de la guerra y la persecución? Zamzam Dini y Kadija Mussa examinaron 18 estudios recientes: definiciones cambiantes, una teoría a menudo ausente o implícita y familias reducidas a la díada madre-hijo, sin padres, sin hermanos ni hermanas y sin hijos e hijas que hayan llegado a la edad adulta.

Autoría Zamzam Dini (Couple and Family Therapy Program, School of Counseling, Family Therapy, and Social Work, Alliant International University, Irvine, California) y Kadija Mussa (Department of Family Social Science, University of Minnesota, Saint Paul), Estados UnidosPrimera publicación Journal of Family Theory & Review, 7 de octubre de 2025Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Intergenerational Trauma in Refugee Families: A Scoping Review of Contextual and Systemic Perspectives, de Zamzam Dini y Kadija Mussa, publicado en Journal of Family Theory & Review (Wiley) (2026), doi: 10.1111/jftr.70013, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Solo los enfoques que incorporan perspectivas sistémicas y relacionales ofrecen los matices necesarios para captar plenamente la experiencia de las familias refugiadas.

Zamzam Dini y Kadija Mussa

Resumen

Esta revisión de alcance analizó 18 artículos de investigación actuales para identificar cómo la comunidad investigadora conceptualiza y utiliza la teoría para comprender la transmisión del trauma en los sistemas familiares refugiados. El análisis de la teoría y de los resultados de este conjunto de publicaciones arrojó varios hallazgos significativos. En primer lugar, existe una falta de coherencia en la forma en que se define y operacionaliza el trauma. En consecuencia, la evidencia sobre la transmisión del trauma y sus vías también es incoherente. En segundo lugar, aunque estos artículos pretenden comprender el trauma en las familias refugiadas, las únicas constelaciones familiares representadas son díadas madre-hijo, lo que deja fuera a los padres y a las familias con varios hijos e hijas. La investigación futura debería superar estas limitaciones integrando perspectivas sistémicas, medidas relacionales y enfoques interdisciplinarios. El uso de metodologías innovadoras y de teorías culturalmente fundamentadas permitirá producir estudios más inclusivos y de mayor impacto sobre este tema crucial.

1 Introducción

Las personas refugiadas que huyen de la guerra, la violencia y la persecución viven tanto un trauma previo a la emigración como un estrés posmigratorio (Hecker et al. 2017; Porter and Haslam 2005; Steel et al. 2017). En este artículo definimos en primer lugar las experiencias traumáticas como respuestas a acontecimientos que ponen en peligro la vida y que se viven de forma directa o indirecta (Muir 2006). Según el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5, American Psychiatric Association 2013), un acontecimiento traumático implica la exposición a una muerte real o amenazada, a lesiones graves o a violencia sexual, ya sea de forma directa, como testigo o al saber de manera indirecta que le ocurrió a una persona allegada. Esta revisión de alcance se centra en los acontecimientos que cumplen los criterios del DSM-5 como generadores de trauma. No todos los acontecimientos muy estresantes o adversos, como las pérdidas vinculadas a la migración o las dificultades económicas, se consideran traumáticos, salvo que impliquen una amenaza real o percibida para la vida o la integridad corporal. Las respuestas al trauma pueden ser de naturaleza neurobiológica, como la hiperactivación o la hipoactivación, la desregulación del cortisol o el insomnio (Yehuda et al. 2015). También pueden afectar al funcionamiento interpersonal, con rupturas del apego, desregulación emocional y un deterioro de la inteligencia emocional (Bombay et al. 2014; Kellermann 2001; Sangalang and Vang 2017). En el contexto de la experiencia de refugio, las personas pueden sufrir tortura, trauma de guerra, violencia sexual, hambre o separación familiar, lo que puede activar múltiples formas de respuesta traumática (Bombay et al. 2014; Kellermann 2001; Sangalang and Vang 2017).

Las personas refugiadas son individuos y familias obligados a migrar por un temor fundado a amenazas contra su vida, sus bienes o su libertad (United Nations High Commissioner for Refugees [UNHCR] 2016). Los marcos teóricos son fundamentales para evaluar el diseño de la investigación, en particular para saber si los estudios tienen en cuenta las conceptualizaciones del trauma y los contextos culturales de las familias refugiadas. El trauma intergeneracional describe cómo el trauma vivido por una generación se manifiesta en las generaciones siguientes, incluso sin exposición directa (Yehuda and Giller 1994). Esta comprensión fundamental del trauma y de sus efectos intergeneracionales sirve de base para explorar tipos específicos de trauma, como el trauma previo a la emigración, especialmente pertinente en el contexto de la experiencia de refugio.

El trauma y estrés previos a la emigración designan los efectos psicológicos y físicos que pueden provocar experiencias como la tortura, la persecución política y religiosa y el encarcelamiento. El estrés posmigratorio abarca las dificultades de adaptación a un nuevo entorno, como desenvolverse en sistemas desconocidos y hacer frente a la escasez de recursos (Hecker et al. 2017; Perera et al. 2013; Porter and Haslam 2005). A menudo se agrupa a las personas refugiadas en una sola categoría y se homogeneizan sus experiencias, de modo que sus historias se diluyen en el contexto más amplio de la inmigración. Sin embargo, aunque todas las personas refugiadas son inmigrantes, no todas las personas inmigrantes son refugiadas. Esta distinción es esencial para comprender los traumas y las dificultades de reasentamiento propios de las personas refugiadas, que difieren considerablemente de los de otros grupos de inmigrantes.

En el caso de las personas refugiadas, el trauma previo a la emigración causado por experiencias vividas en su país de origen, como la persecución política, el encarcelamiento o la violencia, afecta a su bienestar psicológico, altera la dinámica familiar y dificulta su acceso al empleo, a la educación y a los sistemas de apoyo social del país de acogida. El estrés posmigratorio también influye en la adaptación de las familias refugiadas; se debe a los obstáculos que encuentran en el reasentamiento, como el escaso reconocimiento de su formación, las diferencias lingüísticas, la falta de recursos económicos y la falta de oportunidades laborales (Halcón et al. 2004; O'Donnell et al. 2020; Weine et al. 2011). Estas barreras económicas, lingüísticas y sistémicas agravan el estrés de la transición a un nuevo entorno y acumulan dificultades para las personas refugiadas.

Steel et al. (2017) mostraron hasta qué punto las personas refugiadas sufren los efectos del trauma previo a la emigración y del estrés posmigratorio, que son distintos de los de la población inmigrante en general. A diferencia de quienes migran a menudo de forma voluntaria en busca de mejores oportunidades, las personas refugiadas soportan con frecuencia traumas graves antes de migrar, como la persecución, la guerra o el desplazamiento forzado, y se enfrentan a factores de estrés acumulados, como desenvolverse en los sistemas de reasentamiento y afrontar las secuelas psicológicas de sus experiencias en el país de acogida. El estudio halló que el 89% de las 420 personas refugiadas participantes refería al menos un acontecimiento traumático antes de la migración, el 47% presentaba un trastorno de estrés postraumático (TEPT) clínicamente significativo y el 20% síntomas depresivos clínicamente significativos. Estos resultados ponen de relieve el impacto generalizado del trauma en la salud mental de las personas refugiadas y subrayan la importancia de estudiar sus efectos intergeneracionales.

Otros estudios han documentado igualmente tasas elevadas de exposición al trauma y de síntomas de estrés postraumático en las poblaciones refugiadas. Por ejemplo, Fazel et al. (2005) realizaron una revisión sistemática de estudios sobre la salud mental de niñas y niños refugiados y hallaron tasas elevadas de TEPT, depresión y ansiedad en múltiples contextos de reasentamiento. Del mismo modo, Silove et al. (2017) subrayaron que la exposición prolongada a la persecución, al desplazamiento y a los factores de estrés del reasentamiento aumenta el riesgo de trastornos relacionados con el trauma en las personas desplazadas por la fuerza. Un metaanálisis de Bogic et al. (2015) demostró que las personas refugiadas afectadas por la guerra sufren consecuencias duraderas en su salud mental, con tasas de TEPT que siguen siendo elevadas incluso 20 años después del desplazamiento. Estos estudios confirman el impacto psicológico generalizado tanto del trauma previo a la emigración como del estrés posmigratorio en las familias desplazadas.

1.1 Contextualizar la experiencia de refugio

A escala mundial, la magnitud de los desplazamientos sigue aumentando, lo que contextualiza aún más la experiencia vivida de las familias refugiadas. Según el UNHCR (2022), más de 103 millones de personas se encuentran desplazadas por la fuerza en el mundo, entre ellas 32,5 millones de personas refugiadas, 53,2 millones de personas desplazadas internas y 5,4 millones de solicitantes de asilo. En estas poblaciones, el acceso limitado al empleo, a la educación, a la atención sanitaria y a la protección jurídica agrava la vulnerabilidad y contribuye a un malestar psicológico persistente. Estos factores estructurales muestran que la experiencia de refugio no solo está determinada por las historias traumáticas individuales, sino también por las barreras sistémicas a la estabilidad y al bienestar en contextos mundiales diversos.

Una percepción extendida es que la vida de las personas refugiadas mejora considerablemente una vez que se reasientan en un país de acogida. Aunque sea cierto que han escapado de los peligros inmediatos de la guerra y la persecución o de las durísimas condiciones de los campos de refugiados, esta perspectiva suele pasar por alto las dificultades persistentes a las que se enfrentan tras el reasentamiento. Esta simplificación ignora la complejidad de la experiencia de refugio y los factores de estrés a largo plazo que soportan. Entre ellos figuran la adaptación a nuevos sistemas financieros, educativos y laborales; la adaptación cultural (Lincoln et al. 2016), y la elaboración del trauma de lo vivido durante la migración y el reasentamiento (Jorgenson and Nilsson 2021; Medford 2019; Sirin et al. 2019; Tummala-Narra et al. 2019; Wilmsen 2019). Clasificar estas dificultades en los ámbitos financiero, cultural y emocional permite contextualizar mejor sus luchas (Jorgenson and Nilsson 2021; Medford 2019; Sirin et al. 2019; Tummala-Narra et al. 2019; Wilmsen 2019). Hay indicios de que el estrés y el trauma de las familias refugiadas no cesan una vez reasentadas en el país de acogida, sino que se intensifican por la exposición continuada al estrés posmigratorio, unida a un trauma premigratorio no resuelto. Bentley et al. (2019) hallaron que el tiempo necesario para reasentarse en Estados Unidos estaba directamente relacionado con niveles más elevados de malestar psicológico. Este malestar alcanzaba su punto máximo a los 7 años de la migración y se estabilizaba hacia los 15 años. En cambio, Javanbakht et al. (2018) observaron que los síntomas de TEPT y de ansiedad aumentaban en niñas y niños refugiados sirios 2 años después de su llegada a Estados Unidos. En conjunto, estos resultados revelan que tanto la duración de los procesos de reasentamiento como el estrés posmigratorio agravan de manera significativa los problemas de salud mental. Además, la investigación subraya que el estrés posmigratorio afecta a familias enteras. Las madres y los padres que cargan con un trauma previo a la emigración unido al estrés posmigratorio suelen tener dificultades para ofrecer unos cuidados atentos (Phipps and Degges-White 2014). Un estudio sobre personas refugiadas en Dinamarca de Dalgaard et al. (2016) reveló que la infancia con figuras parentales afectadas por el trauma estaba peor adaptada que sus pares daneses. Estas observaciones ponen de manifiesto la necesidad de intervenciones centradas en la familia que aborden de forma integral las dificultades sistémicas e individuales de las familias refugiadas.

1.2 Transmisión intergeneracional del trauma

La transmisión intergeneracional del trauma describe el proceso por el cual los efectos psicológicos y fisiológicos del trauma pasan de las personas cuidadoras a su descendencia, y se manifiesta a menudo en perturbaciones relacionales, problemas de salud mental y alteraciones del funcionamiento familiar. Este fenómeno se ha documentado en diversas poblaciones expuestas a traumas crónicos y colectivos, entre ellas la descendencia de las personas afroamericanas esclavizadas, las comunidades indígenas afectadas por la colonización y las familias que sufren el racismo sistémico y la violencia comunitaria. El trauma vivido por una generación —como el desplazamiento forzado, la violencia racializada o el genocidio cultural— puede dar lugar en las personas cuidadoras a síntomas de estrés postraumático no resueltos, como el embotamiento emocional, la evitación o la hiperactivación (Bombay et al. 2014; Comas-Díaz et al. 2019). Estos síntomas interfieren a menudo con la disponibilidad emocional de las personas cuidadoras y con sus prácticas de crianza, y crean condiciones en las que la infancia puede desarrollar síntomas internalizantes o externalizantes y vivir un apego inseguro o una desconexión de su identidad cultural (Gee et al. 2019; Sotero 2006).

Investigaciones recientes han mostrado que la exposición al trauma y sus secuelas en poblaciones históricamente marginadas están vinculadas a disparidades de salud mental en las generaciones siguientes. Por ejemplo, estudios con familias afroamericanas han constatado que los legados de la esclavitud, la segregación y el racismo estructural persistente contribuyen a un mayor estrés, a las exigencias de la socialización racial y a una vulnerabilidad a los síntomas ansiosos y depresivos en la juventud (Bryant et al. 2022). De manera similar, en comunidades indígenas se han descrito asociaciones entre el trauma histórico —como la experiencia de los internados— y resultados en la juventud como el consumo de sustancias, la conducta suicida y la alteración de la cohesión familiar (Kirmayer et al. 2014). Estos efectos suelen agravarse cuando el trauma no se aborda en las familias o en las comunidades, lo que deja a las generaciones más jóvenes interpretando el silencio, el malestar o la sobreprotección sin contexto. Otras investigaciones han mostrado que las familias refugiadas reasentadas tras la guerra y la persecución sufren igualmente perturbaciones relacionales, como la inseguridad del apego y una regulación emocional desadaptativa en la infancia (Sangalang and Vang 2017).

La investigación sobre el trauma reconoce la transmisión intergeneracional del trauma de madres y padres a hijos e hijas; los primeros estudios sobre esta cuestión se centraron principalmente en la descendencia de supervivientes del Holocausto. El fenómeno del trauma intergeneracional se señaló por primera vez cuando Rakoff (1966) observó problemas de conducta en tres descendientes de segunda generación de supervivientes del Holocausto, lo que dio origen a un nuevo campo de investigación. Estudios posteriores confirmaron la existencia de patrones intergeneracionales de trauma en los sistemas familiares de supervivientes del Holocausto (Sigal and Weinfeld 1989; Solkoff 1992; van IJzendoorn et al. 2003; Yehuda and Giller 1994). Estos estudios establecieron que los efectos psicológicos del trauma vivido por las figuras parentales podían influir en su descendencia, incluso sin exposición directa a los acontecimientos traumáticos. Por ejemplo, la descendencia de supervivientes del Holocausto presentaba a menudo síntomas como ansiedad, depresión o dificultades en las relaciones interpersonales, que los equipos de investigación relacionaban con el trauma no resuelto de sus progenitores. Estos estudios fundacionales establecieron la existencia del trauma intergeneracional y proporcionaron una base teórica para explorar patrones similares en otras poblaciones.

Aunque los estudios con víctimas del Holocausto arrojaron una luz importante sobre el fenómeno de la transmisión intergeneracional del trauma en las familias, la investigación sobre esta transmisión en otras poblaciones, en particular en familias inmigrantes y refugiadas, solo ha comenzado a surgir recientemente. El trauma parental puede afectar a la salud mental y a la adaptación de la infancia, pero se sabe menos sobre cómo influyen los factores culturales, migratorios y sistémicos en la transmisión del trauma en las familias refugiadas. Por ejemplo, varios estudios han documentado cómo los síntomas de salud mental de las madres repercuten en el bienestar psicológico de sus hijos e hijas (Dalgaard et al. 2016; East et al. 2018; Javanbakht et al. 2018; Steel et al. 2017), pero se sabe poco de los mecanismos específicos por los que se transmiten estos efectos en el contexto del desplazamiento y el reasentamiento. Esta línea de investigación ha descuidado en gran medida a quienes llegaron en la adolescencia (generación 1.5 de personas refugiadas) y a quienes nacieron en el país de acogida (segunda generación). Falta claridad sobre la manera específica en que el momento de la migración, la adaptación cultural y las barreras sistémicas configuran la transmisión del trauma en estas generaciones.

Esta carencia deja una laguna importante en nuestra comprensión de cómo el trauma de las madres y padres refugiados influye en la vida de su descendencia, en especial de la descendencia adulta perteneciente a la generación 1.5 y a la segunda generación de las familias refugiadas. Colmar esta laguna es fundamental por varias razones. En primer lugar, comprender estos procesos puede ayudar a identificar puntos de intervención para apoyar con más eficacia a las familias refugiadas. En segundo lugar, un examen más profundo del trauma intergeneracional en las personas refugiadas puede orientar prácticas culturalmente sensibles y garantizar que los servicios tengan en cuenta las experiencias singulares de las familias desplazadas. Por último, este trabajo tiene implicaciones más amplias para la salud mental y la política social, ya que pone de relieve la interacción entre factores individuales, familiares y sistémicos en el bienestar de las familias refugiadas a lo largo del tiempo.

Para colmar las lagunas mencionadas, esta revisión de alcance pretende comprender cómo se conceptualiza la transmisión intergeneracional del trauma en la investigación sobre los sistemas familiares refugiados. Se llevó a cabo una búsqueda exhaustiva de la literatura siguiendo las directrices Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses (PRISMA) (Page et al. 2021). El propósito de esta revisión es comprender mejor cómo estudiar la transmisión intergeneracional del trauma en las familias refugiadas. Busca profundizar en el conocimiento de los marcos teóricos y las metodologías empleados para estudiar el trauma intergeneracional en las familias refugiadas e identificar áreas clave para la investigación futura, incluidos los enfoques del trauma culturalmente sensibles.

2 Búsqueda y metodología

Esta revisión de alcance siguió las directrices PRISMA (Page et al. 2021) para garantizar la transparencia y la reproducibilidad en todos los procesos de selección y de presentación de resultados. Se eligió PRISMA frente a otros marcos, como la metodología de Arksey y O'Malley (2005), por su estructura sistemática para identificar, cribar e incluir estudios, acorde con los objetivos de esta revisión. Sus criterios explícitos de inclusión y exclusión proporcionaron un enfoque estructurado para depurar el conjunto de datos y garantizar su exhaustividad.

2.1 Pregunta y objetivo de la investigación

La pregunta de investigación que guía esta revisión es la siguiente: ¿cómo se conceptualiza la transmisión intergeneracional del trauma y qué teorías se utilizan para comprender este fenómeno en los sistemas familiares refugiados? El objetivo de esta revisión es identificar los marcos teóricos y los enfoques metodológicos empleados en la literatura y evaluar su sensibilidad cultural, su amplitud y su profundidad a la hora de conceptualizar la transmisión del trauma en las familias refugiadas.

2.2 Estrategia de búsqueda

Se realizó una búsqueda exhaustiva en tres grandes bases de datos: PsychInfo, Medline y Sociological Abstracts. Estas bases se seleccionaron por su pertinencia para los sistemas familiares, el trauma y las cuestiones relativas a las personas refugiadas. Los términos de búsqueda ampliados pretendían abarcar una gama más amplia de estudios sin perder de vista la pregunta de investigación. Los términos de búsqueda fueron los siguientes: (Refugee OR “forced migrant”) AND (“intergenerational trauma” OR “transmission of trauma” OR “parental trauma”) AND (family* OR “family systems” OR “child*”) AND (“transgenerational patterns” OR “intergenerational relations” OR “intergenerational patterns”). Las listas de referencias de los estudios identificados se revisaron manualmente para encontrar otros artículos pertinentes.

2.3 Criterios de inclusión

Se incluyeron los estudios que cumplían los siguientes criterios: (a) eran estudios empíricos publicados en revistas con revisión por pares; (b) se centraban en el trauma; (c) incluían un componente de trauma generacional en el que solo las madres o los padres refugiados habían vivido directamente el trauma; (d) examinaban familias refugiadas reasentadas en un país de acogida (no en campos de refugiados), y (e) se habían publicado en inglés entre 2014 y 2024. Se eligió este límite de 10 años para que la revisión recogiera la investigación contemporánea y reflejara los avances teóricos y metodológicos actuales. Dado que la transmisión intergeneracional del trauma en las familias refugiadas es un ámbito de estudio relativamente nuevo, este periodo permite equilibrar exhaustividad y pertinencia.

2.4 Criterios de exclusión

Se excluyeron los estudios que (a) no eran empíricos (por ejemplo, libros, tesis doctorales, revisiones o estudios de caso); (b) no se centraban en el trauma; (c) carecían de componente generacional (es decir, no iban más allá del nivel individual); (d) examinaban a participantes que vivían en campos de refugiados y no en países de acogida; (e) se centraban únicamente en supervivientes del Holocausto o en personas refugiadas de la Segunda Guerra Mundial, o (f) no se centraban en poblaciones refugiadas.

2.5 Proceso de cribado y selección

En las tres bases de datos se identificaron inicialmente 528 artículos. Tras aplicar los criterios de exclusión, se descartaron los artículos que (a) se habían publicado antes de 2014 (n = 146); (b) no eran artículos (por ejemplo, libros, tesis, revisiones; n = 25); (c) eran estudios no empíricos (n = 18); (d) no se centraban en el trauma (n = 40); (e) carecían de componente generacional (n = 5); (f) se centraban en participantes de campos de refugiados (n = 81); (g) se centraban únicamente en supervivientes del Holocausto o en personas refugiadas de la Segunda Guerra Mundial (n = 3), o (h) estaban duplicados entre bases de datos (n = 120). Quedaron así 90 artículos para la revisión de los resúmenes. Se realizaron exclusiones adicionales de ensayos de viabilidad (n = 4), estudios de caso (n = 3) y estudios centrados en personas refugiadas de la Segunda Guerra Mundial (n = 1). Por último, se identificó un artículo mediante la revisión manual de las listas de referencias, con lo que se incluyeron 18 artículos en la revisión.

2.6 Extracción y análisis de los datos

La muestra final de 18 estudios revisados por pares se sometió a un análisis temático siguiendo el enfoque en seis fases de Braun y Clarke (2006, 2012). Se eligió este método por su flexibilidad y su rigor para identificar, analizar y comunicar patrones de significado en datos cualitativos, sobre todo en campos interdisciplinarios en los que los marcos teóricos varían. El análisis temático ofreció un marco estructurado pero adaptable para examinar sistemáticamente cómo se ha conceptualizado, medido y teorizado el trauma intergeneracional en contextos diversos. Tras familiarizarse con los estudios, se generaron códigos iniciales de forma inductiva a partir de contenidos recurrentes relativos a la transmisión del trauma, el posicionamiento teórico, los supuestos culturales y los resultados relacionales. Estos códigos se revisaron y se organizaron después en temas de orden superior que recogían patrones de significado más amplios en el conjunto de la literatura.

Se identificaron cuatro temas clave: (a) las conceptualizaciones del trauma intergeneracional; (b) las vías y mecanismos de transmisión del trauma; (c) la evidencia empírica de una transmisión psicológica, fisiológica o relacional, y (d) la orientación y aplicación teóricas. Para comprender mejor el papel de la teoría en la configuración de los resultados, los estudios se clasificaron además según el carácter explícito del uso de la teoría: manifiesto (marco claramente formulado), encubierto (influencia teórica sin reconocimiento formal) o ausente (sin fundamento teórico identificable). Esta tipología permitió evaluar con matices cómo la teoría orientaba, o no lograba orientar, la interpretación que los equipos de investigación hacían de los resultados relacionados con el trauma. La agrupación temática reveló también una notable falta de marcos sistémicos y culturalmente fundamentados, lo que apunta a una laguna crítica en la forma de estudiar el trauma fuera de los paradigmas eurocéntricos e individualistas. En conjunto, el análisis temático no solo sirvió para sintetizar la literatura existente, sino también para identificar ámbitos conceptuales desatendidos que merecen investigación futura. Véase la figura 1 para el diagrama de flujo PRISMA.

Diagrama de flujo PRISMA.
FIGURA 1. Diagrama de flujo PRISMA.

3 Recopilación, síntesis y presentación de los resultados

Las características de los estudios incluidos figuran en la tabla 1. Los resultados de esta revisión de alcance sintetizan y presentan tres enfoques distintos que los equipos de investigación han empleado para conceptualizar y examinar la transmisión intergeneracional del trauma en las familias refugiadas. Estos enfoques se identificaron y clasificaron según la manera en que los estudios formulaban sus preguntas de investigación, sus metodologías y sus interpretaciones de la transmisión del trauma. El primer enfoque se centraba en las vías de transmisión del trauma y exploraba mecanismos como los estilos de crianza severos, los patrones de comunicación familiar o los procesos de apego a través de los cuales el trauma se transmite de una generación a otra. El segundo enfoque ponía el acento en la evidencia o los resultados de la transmisión del trauma y evaluaba sus efectos psicológicos, emocionales o conductuales en la infancia, como las dificultades de regulación emocional o las conductas internalizantes y externalizantes. El tercer enfoque integraba tanto las vías como la evidencia y examinaba no solo los mecanismos de transmisión, sino también sus resultados medibles en los sistemas familiares refugiados. Esta organización ofrece un marco claro para presentar e interpretar los resultados y pone de relieve la diversidad de conceptualizaciones y metodologías de los estudios revisados.

Tabla 1 — Características de los estudios.

  • Autoría, fecha: Beiser and Hou (2016); Análisis del trauma: Resultados; Unidad de análisis del trauma: Problemas emocionales y conducta agresiva de la infancia; Uso de la teoría: Ninguno; Teoría: NA; Diseño de investigación: Análisis secundario de datos cuantitativos; Participantes: New Canadian Children & Youth Study; población joven refugiada de 11 a 13 años; Revista: Journal of Nervous & Mental Disease
  • Autoría, fecha: Browne et al. (2017); Análisis del trauma: Vía; Unidad de análisis del trauma: Situación parental (monoparental, biparental, etc.); Uso de la teoría: Ninguno; Teoría: NA; Diseño de investigación: Análisis secundario de datos cuantitativos; Participantes: Longitudinal Survey of Immigrants to Canada; personas adultas; Revista: PLoS One
  • Autoría, fecha: Bryant et al. (2021); Análisis del trauma: Vía y resultados; Unidad de análisis del trauma: Separación familiar; Uso de la teoría: Implícito; Teoría: Separación familiar; Diseño de investigación: Análisis secundario de datos cuantitativos; Participantes: Building a New Life in Australia; personas adultas y descendencia de las personas adultas encuestadas; Revista: Australian & New Zealand Journal of Psychiatry
  • Autoría, fecha: Dalgaard et al. (2016); Análisis del trauma: Vía y resultados; Unidad de análisis del trauma: Estilos de comunicación y de apego, síntomas de TEPT; Uso de la teoría: Explícito; Teoría: Teoría del apego; Diseño de investigación: Métodos mixtos; Participantes: 30 familias refugiadas con 30 niñas y niños; Revista: Attachment & Human Development
  • Autoría, fecha: Dikyurt (2023); Análisis del trauma: Vía; Unidad de análisis del trauma: Estilo de comunicación; Uso de la teoría: Implícito; Teoría: Comunicación familiar; Diseño de investigación: Métodos mixtos: entrevistas semiestructuradas e investigación documental; Participantes: Personas bosnioestadounidenses; Revista: Journal of Aggression, Conflict, and Peace Research
  • Autoría, fecha: East et al. (2018); Análisis del trauma: Resultados; Unidad de análisis del trauma: Estilo de apego; síntomas de madres y padres y de la infancia; Uso de la teoría: Explícito; Teoría: Teoría del apego; Diseño de investigación: Métodos mixtos; Participantes: Mujeres refugiadas somalíes y sus hijos e hijas; Revista: Journal of Immigrant and Minority Health
  • Autoría, fecha: Elsayed et al. (2019); Análisis del trauma: Resultados; Unidad de análisis del trauma: Regulación emocional infantil; Uso de la teoría: Ninguno; Teoría: NA; Diseño de investigación: Cuantitativo; Participantes: Niñas y niños sirios recién llegados y sus madres; Revista: Child Psychiatry & Human Development
  • Autoría, fecha: Féron (2024); Análisis del trauma: Vía; Unidad de análisis del trauma: Memorias del conflicto; Uso de la teoría: Implícito; Teoría: Transmisión de la memoria; Diseño de investigación: Entrevistas semiestructuradas; Participantes: Personas ruandesas de segunda generación; Revista: Ethnic and Racial Studies
  • Autoría, fecha: Hoffman et al. (2020); Análisis del trauma: Resultados; Unidad de análisis del trauma: Adaptación infantil; Uso de la teoría: Ninguno; Diseño de investigación: Métodos mixtos; Participantes: Personas refugiadas karen; Revista: Journal of Immigrant and Minority Health
  • Autoría, fecha: Jeyasundaram et al. (2020); Análisis del trauma: Vía; Unidad de análisis del trauma: Estilo de comunicación; Uso de la teoría: Explícito; Teoría: Marco crítico; Diseño de investigación: Cualitativo; Participantes: Personas refugiadas vietnamitas; Revista: Canadian Journal of Occupational Therapy
  • Autoría, fecha: Kizilhan et al. (2022); Análisis del trauma: Vía y resultados; Unidad de análisis del trauma: Estilo de comunicación y síntomas de TEPT; Uso de la teoría: Implícito; Teoría: Estilos de comunicación (Braga et al. 2012); Diseño de investigación: Métodos mixtos; Participantes: Tres generaciones de personas refugiadas kurdas; Revista: International Journal of Environmental Research and Public Health
  • Autoría, fecha: Lembcke et al. (2020); Análisis del trauma: Vía y resultados; Unidad de análisis del trauma: Niveles de cortisol y afecto parental; Uso de la teoría: Ninguno; Teoría: NA; Diseño de investigación: Métodos mixtos; Participantes: Díadas madre–hijo; Revista: Psychoneuroendocrinology
  • Autoría, fecha: McCleary et al. (2020); Análisis del trauma: Vía; Unidad de análisis del trauma: Estilo de comunicación; Uso de la teoría: Implícito; Teoría: Comunicación familiar; Diseño de investigación: Entrevistas cualitativas en grupos focales; Participantes: Personas refugiadas somalíes, oromo, birmanas y karen; Revista: Sociology compass
  • Autoría, fecha: Meschke and Juang (2014); Análisis del trauma: Vía; Unidad de análisis del trauma: Estilo de comunicación; Uso de la teoría: Explícito; Teoría: Teoría del estrés aculturativo; Diseño de investigación: Cualitativo; Participantes: Personas hmong estadounidenses; Revista: Ethnicity and health
  • Autoría, fecha: Miller et al. (2018); Análisis del trauma: Vía; Unidad de análisis del trauma: Separación familiar; Uso de la teoría: Implícito; Teoría: Separación familiar; Diseño de investigación: Métodos mixtos; Participantes: Personas afganas/persas, iraquíes/sirias y africanas (región de los Grandes Lagos); Revista: American Journal of Orthopsychiatry
  • Autoría, fecha: Muruthi and Lewis (2017); Análisis del trauma: Vía; Unidad de análisis del trauma: Relaciones intergeneracionales; Uso de la teoría: Explícito; Teoría: Marco de la ambivalencia intergeneracional; Diseño de investigación: Cualitativo; Participantes: Personas refugiadas camboyanas; Revista: Journal of Intergenerational Relationships
  • Autoría, fecha: Sangalang et al. (2017); Análisis del trauma: Vía y resultados; Unidad de análisis del trauma: Cohesión familiar, calidez e implicación parentales; Uso de la teoría: Ninguno; Diseño de investigación: Longitudinal; Participantes: Madres refugiadas del Sudeste Asiático y sus hijos e hijas; Revista: Social Science & Medicine
  • Autoría, fecha: Speidel et al. (2021); Análisis del trauma: Resultados; Unidad de análisis del trauma: Adversidad familiar, infantil y parental; Uso de la teoría: Explícito; Teoría: Teoría de los sistemas familiares; Diseño de investigación: Métodos mixtos; Participantes: Madres refugiadas sirias y sus hijos e hijas; Revista: International Journal of Environmental Research and Public Health

Abreviaturas: NA = no aplicable; TEPT = trastorno de estrés postraumático.

3.1 Vías de transmisión del trauma

Ocho de los artículos revisados entran en esta categoría. Algunos adoptaron una perspectiva conductual para comprender la vía de transmisión del trauma, por ejemplo, la comunicación (McCleary et al. 2020; Meschke and Juang 2014) o los estilos de crianza cálidos y severos (Bryant et al. 2021). Cabe destacar que otros estudios examinaron niveles más amplios de experiencia, como la separación familiar (Miller et al. 2018) y las transmisiones culturales, familiares y sociohistóricas del trauma (Jeyasundaram et al. 2020). Browne et al. (2017) utilizaron la situación parental (divorcio, familia biparental, etc.) para evaluar la vía de transmisión del trauma. Dikyurt (2023) recurrió a una autoidentificación reflexiva o basada en la toma de conciencia de la transmisión del trauma en la vida de la descendencia adulta de personas refugiadas bosnias. Féron (2024) examinó la transmisión de las memorias del conflicto en una diáspora ruandesa. Estos artículos pertenecen a la categoría de las vías porque no se centraban en la sintomatología de la descendencia adulta, sino que pedían a las personas participantes que reflexionaran sobre su relación con sus madres y padres durante su crecimiento para identificar la influencia del trauma en su educación.

3.2 Evidencia de la transmisión del trauma

Cinco artículos se centraron en la sintomatología del trauma y en la evidencia de su transmisión. Estos artículos examinaron la regulación de la ira y la tristeza en la infancia (Elsayed et al. 2019), los problemas emocionales y la conducta agresiva de niñas y niños (Beiser and Hou 2016), las conductas internalizantes y externalizantes y las capacidades socioemocionales infantiles (Speidel et al. 2021) y la adaptación infantil (East et al. 2018; Hoffman et al. 2020). Aunque los resultados se centraban en la experiencia de la infancia, estos artículos también consideraron como variables experiencias parentales concretas, como la exposición materna a la tortura (Hoffman et al. 2020), los factores de estrés vitales premigratorios y las contrariedades cotidianas posmigratorias de madres y padres (Beiser and Hou 2016; Elsayed et al. 2019) y la salud mental de la madre (Beiser and Hou 2016; East et al. 2018). Speidel et al. (2021) examinaron además niveles más amplios de experiencia, como la aparición de adversidades parentales y familiares.

3.3 Enfoque dual de la transmisión del trauma: resultados y vías

Los cinco artículos restantes examinaron las vías de transmisión del trauma junto con la evidencia o los resultados de dicha transmisión. Sangalang et al. (2017) evaluaron la calidez y la implicación parentales como vía del trauma, y los síntomas depresivos, la conducta antisocial, la conducta delictiva y los problemas escolares de la infancia como evidencia o resultados de su transmisión. Bryant et al. (2021) examinaron el trastorno de duelo prolongado (TDP) y los estilos de crianza cálidos y severos como vías del trauma, y evaluaron los problemas conductuales, emocionales y sociales de la infancia como evidencia de su transmisión. Lembcke et al. (2020) fueron los únicos en incorporar una perspectiva biológica de la transmisión del trauma: midieron como resultados los niveles de cortisol capilar de las díadas madre–hijo y examinaron la crianza materna afectuosa como vía de transmisión. Dalgaard et al. (2016) utilizaron el apego y el estilo de comunicación como vías de transmisión del trauma para explicar resultados como la adaptación y la salud mental de la infancia. Kizilhan et al. (2021) utilizaron el estilo de comunicación para evaluar la transmisión del trauma y los criterios del TEPT para medir su evidencia en tres generaciones de familias kurdas alevíes.

4 Panorama y crítica de la teoría

Partiendo de la definición de teorización crítica de Knapp (2009), el uso de la teoría en los artículos identificados se evaluó no solo por la mención explícita de una teoría, sino también, cuando se mencionaba, por la manera en que los equipos de investigación la utilizaban. Knapp explicó que la teorización crítica examina el uso encubierto y manifiesto de supuestos teóricos integrados en la conceptualización, la metodología y el análisis, así como la manera en que los supuestos de los fundamentos teóricos se solapan o se relacionan con otras formas de comprender el fenómeno estudiado o de formular hipótesis sobre él.

4.1 Vías de transmisión del trauma

4.1.1 Uso manifiesto y explícito de la teoría

Tres estudios utilizaron la teoría de manera manifiesta y explícita. Dos de ellos, Muruthi y Lewis (2017) y Jeyasundaram et al. (2020), recurrieron respectivamente a un marco teórico adaptado de la ambivalencia intergeneracional y a un marco de perspectiva crítica para comprender cómo el trauma afecta a los valores, hábitos o tradiciones frente a las experiencias, actitudes o preocupaciones reales (Muruthi and Lewis 2017) y a la vida ocupacional de las personas refugiadas de segunda generación (Jeyasundaram et al. 2020). Meschke y Juang (2014) sostuvieron que el estrés aculturativo de madres y padres conduce a una ruptura de la comunicación basada en las diferencias lingüísticas (es decir, las figuras parentales estresadas hablan a sus hijos e hijas exclusivamente en su lengua materna, aunque esa lengua les resulte incómoda a sus hijos e hijas adolescentes). Estos artículos recogieron datos mediante entrevistas individuales semiestructuradas y los analizaron mediante investigación narrativa (Jeyasundaram et al. 2020; Muruthi and Lewis 2017) o mediante entrevistas abiertas y análisis temático (Meschke and Juang 2014). Los tres estudios se basaron en la experiencia de las personas participantes para confirmar o descartar la transmisión del trauma en su sistema familiar. El uso de la teoría era explícito y estaba integrado en toda su comprensión conceptual del trauma y en su interpretación de los resultados. Esto significa que nociones teóricas como el estrés aculturativo, por ejemplo, se abordaban en la discusión mostrando cómo las experiencias compartidas por las personas participantes se solapaban con el fenómeno del estrés aculturativo.

4.1.2 Uso encubierto e implícito de la teoría

Cuatro artículos utilizaron la teoría de forma implícita para comprender las vías de transmisión del trauma en los sistemas familiares refugiados (Dikyurt 2023; Féron 2024; McCleary et al. 2020; Miller et al. 2018). No se identificó una teoría explícita. Sin embargo, se hacía referencia a supuestos procedentes de la literatura, como los distintos estilos de comunicación familiar (Dikyurt 2023; McCleary et al. 2020), la transmisión de las memorias del conflicto (Féron 2024) y el efecto negativo de la separación familiar (Miller et al. 2018).

4.1.3 Ausencia de teoría

Un artículo de la categoría de las vías de transmisión del trauma no utilizó ninguna teoría. Nada indicaba que Browne et al. (2017) recurrieran a una teoría, ni implícita ni explícitamente. Como se ha mencionado, utilizaron la situación parental (por ejemplo, divorcio, hogar biparental) para evaluar la vía de transmisión del trauma. La hipótesis era que los hogares monoparentales tendrían más dificultades que los biparentales en cuanto a capacidad de crianza y otros factores (Browne et al. 2017). Este estudio fue el único artículo que incorporó el malestar parental a su análisis de datos sin medir directamente ningún resultado en la infancia, lo que constituye una limitación. Quienes firman el estudio intentaron evaluar el estrés parental centrándose en la situación parental y en los resultados emocionales. Sin embargo, la parentalidad solo existe en relación con la criatura, y prescindir de los resultados infantiles sin un diseño cualitativo limita la capacidad de captar con precisión el estrés parental. La situación parental se utilizó como variable categórica para agrupar a las figuras parentales, pero no se integró ningún fundamento teórico.

4.2 Evidencia y resultados de la transmisión del trauma

4.2.1 Uso encubierto o implícito de la teoría

Los dos artículos de esta categoría utilizaron la teoría de los sistemas familiares (Speidel et al. 2021) y la teoría del apego (East et al. 2018). East et al. (2018) utilizaron la teoría del apego para conceptualizar el estilo de apego como evidencia de la transmisión del trauma, y no como vía de transmisión, centrándose exclusivamente en la sintomatología del TEPT. En su origen, el apego se conceptualizó como el vínculo emocional entre una persona cuidadora y una criatura a partir de datos de observación de la criatura (Bowlby 1969), mientras que East et al. (2018) realizaron una evaluación mediante narración de historias sin examinar las interacciones parentales-filiales. En este caso, la teoría se utilizó de manera implícita o encubierta, lo que reducía sus principios y supuestos. Modificaron la teoría del apego en su modelo conceptual para centrarse en las conductas de desapego o de retraimiento, dos características del estilo de apego evitativo, con el fin de medir el vínculo emocional de las madres con sus hijos e hijas.

Partiendo de la teoría de los sistemas familiares, Speidel et al. (2021) dividieron a las personas participantes en distintos subsistemas (subsistema parental-filial, subsistema parental, sistema familiar) al examinar las experiencias adversas. Esta perspectiva sistémica les permitió examinar las adversidades de la infancia, de las figuras parentales y de la familia tanto por separado como en su interconexión. El enfoque de sistemas familiares permitió a Speidel et al. (2021) estudiar los niveles de adversidad en los distintos sistemas, ante la necesidad de una mayor coherencia en la investigación sobre los factores de riesgo y de protección de la adversidad en las familias refugiadas. Sin embargo, desde un punto de vista sistémico, Speidel et al. (2021) se centraron únicamente en los resultados o la evidencia de la transmisión del trauma, como los síntomas traumáticos, la regulación emocional y el optimismo. Aunque el uso de la teoría era aquí explícito, habría sido necesario integrarla en todo el trabajo.

Speidel et al. (2021) sostuvieron que la adversidad familiar, y no solo las adversidades parentales e infantiles, constituía un factor diferenciado en la transmisión intergeneracional del trauma, en consonancia con el supuesto de la teoría de los sistemas familiares según el cual un individuo influye en todo el sistema familiar y viceversa (Atzaba-Poria et al. 2004). La teoría se utilizó para defender una mirada relacional o sistémica en el estudio de las familias refugiadas, lo que constituye un punto fuerte de este estudio. La teoría solo se discutía en la introducción para defender esta idea; no obstante, se mencionaba de nuevo al final para ofrecer una interpretación mínima de los resultados desde una perspectiva relacional.

4.2.2 Ausencia de teoría

Los tres artículos siguientes abordaron la transmisión del trauma a partir de la evidencia sintomatológica y no utilizaron ninguna teoría. Examinaron la regulación de la ira y la tristeza en la infancia (Elsayed et al. 2019), los problemas emocionales y la conducta agresiva infantiles (Beiser and Hou 2016) y la adaptación infantil (Hoffman et al. 2020). Debido a este foco en la sintomatología, se utilizaron medidas de autoinforme y de informe parental para evaluar los síntomas conductuales de las figuras parentales, de su descendencia o de ambas, con el fin de comprender la transmisión intergeneracional del trauma en estos sistemas familiares. Ningún estudio utilizó la teoría de forma explícita integrando sus principios a lo largo de todo el trabajo; solo se tuvo en cuenta la evidencia de la transmisión del trauma.

4.3 Enfoque dual de la transmisión del trauma: resultados y vías

4.3.1 Uso manifiesto y explícito de la teoría

Un artículo de la categoría de las vías y la evidencia de la transmisión del trauma hizo un uso explícito de la teoría. Dalgaard et al. (2016) combinaron la teoría de la comunicación y la del apego para examinar cómo una comunicación intrafamiliar afectada por carencias lingüísticas desembocaba en un apego inseguro en la descendencia de madres y padres expuestos al trauma. Dalgaard y su equipo describieron la vía como un proceso psicodinámico de transmisión de emociones desplazadas. Utilizaron los estilos de comunicación y de apego tanto para conceptualizar y comprender las conductas de las familias como a modo de evaluación en la interpretación de sus resultados, integrando así la teoría en todo el estudio. Además, Dalgaard y su equipo citaron un estudio (Sagi-Schwartz 2008) que había llevado a cabo una investigación transversal con hijas de supervivientes del Holocausto y un grupo de control, y que había constatado que las hijas de supervivientes presentaban en conjunto menos apegos seguros. La teoría del apego es un marco teórico que se utiliza no solo en la investigación, sino también en la práctica clínica. Los resultados del estudio citado remiten al supuesto de que menos apegos seguros equivalen a relaciones poco sanas. Sin embargo, puede haber muchas razones por las que alguien tenga pocas figuras de apego seguro, y este relato quizá no ofrezca la comprensión más integral del apego.

4.3.2 Uso encubierto e implícito de la teoría

Dos artículos de la categoría de las vías y la evidencia de la transmisión del trauma utilizaron la teoría de forma implícita. Kizilhan et al. (2021) y Bryant et al. (2021) incorporaron ambos supuestos teóricos de manera implícita en sus estudios. Bryant y su equipo identificaron la separación familiar como fenómeno y la utilizaron como medida para evaluar una vía de transmisión del trauma, cruzándola con síntomas generales de salud mental. Kizilhan y su equipo utilizaron los estilos de comunicación identificados por Braga et al. (2012) en un estudio de teoría fundamentada con personas refugiadas para evaluar las vías de transmisión del trauma. A continuación evaluaron los síntomas de salud mental mediante evaluaciones basadas en los criterios del TEPT.

4.3.3 Ausencia de teoría

Los dos últimos estudios recurrieron tanto a las vías de transmisión del trauma como a su evidencia o resultados para comprender la transmisión intergeneracional del trauma, pero no utilizaron ninguna teoría, ni de forma manifiesta ni encubierta. Sangalang y Vang (2017) elaboraron sus propias medidas de cohesión familiar, calidez parental e implicación parental en lugar de fundamentar sus variables en una teoría propiamente dicha. Lembcke et al. (2020) fueron los únicos en incorporar una perspectiva biológica de la transmisión del trauma: midieron como resultados los niveles de cortisol capilar de las díadas madre–hijo y examinaron la crianza materna afectuosa como vía de transmisión. Tampoco hubo un uso explícito o implícito de la teoría a lo largo del estudio, incluida la discusión y la interpretación de los resultados. Véase la tabla 2 para una representación visual de las agrupaciones de artículos.

Tabla 2 — Agrupación de los estudios según el enfoque y el uso de la teoría.

  • Vías de transmisión del trauma; Uso explícito de la teoría: Jeyasundaram et al. (2020); Meschke and Juang (2014); Muruthi and Lewis (2017); Uso implícito de la teoría: Dikyurt (2023); Féron (2024); McCleary et al. (2020); Miller et al. (2018); Sin uso de la teoría: Browne et al. (2017)
  • Evidencia de la transmisión del trauma; Uso explícito de la teoría: Ninguno; Uso implícito de la teoría: East et al. (2018); Speidel et al. (2021); Sin uso de la teoría: Beiser and Hou (2016); Elsayed et al. (2019); Hoffman et al. (2020)
  • Vías y evidencia de la transmisión del trauma; Uso explícito de la teoría: Dalgaard et al. (2016); Uso implícito de la teoría: Bryant et al. (2021); Kizilhan et al. (2022); Sin uso de la teoría: Lembcke et al. (2020); Sangalang et al. (2017)

5 La importancia de utilizar la teoría

De los 18 artículos revisados, más de la mitad (n = 12) no identificaron explícitamente ni integraron a fondo un marco teórico al interpretar una vía de transmisión del trauma o los resultados o la evidencia de dicha transmisión. Esto resulta especialmente preocupante a la luz de lo expuesto sobre la imposibilidad de establecer una única definición operativa de las vías de transmisión del trauma y una única conceptualización de la evidencia de las vías identificadas.

La falta de transparencia sobre los supuestos que subyacen a la transmisión del trauma en las familias refugiadas dificulta la evaluación de la adecuación cultural de la investigación. Aunque la falta de fundamento teórico es problemática en cualquier población, resulta especialmente crítica en la investigación con personas refugiadas por las experiencias singulares y culturalmente específicas de esta población. Las personas refugiadas proceden a menudo de contextos culturales diversos, con estructuras familiares, prácticas de crianza y formas de elaborar el trauma propias, que pueden diferir considerablemente de los marcos occidentales e individualistas empleados habitualmente en la investigación. Sin teorías explícitas que tengan en cuenta estos matices culturales, existe el riesgo de malinterpretar o simplificar en exceso las vías y los resultados de la transmisión del trauma, lo que podría llevar a conclusiones que no son pertinentes ni aplicables a las familias refugiadas. Un uso transparente de la teoría permite a quienes investigan criticar y adaptar los supuestos para que se ajusten a la experiencia vivida y a los contextos culturales de las poblaciones estudiadas. En la investigación con personas refugiadas, esta transparencia es esencial para captar la complejidad del trauma intergeneracional de manera culturalmente sensible y significativa (Henrich et al. 2010). En los artículos centrados en los resultados de la transmisión del trauma, limitarse a los síntomas reproduce el modelo médico de evaluación, que aborda los problemas a nivel individual. Esta mentalidad no es sistémica y puede conducir a representaciones deficitarias de las comunidades.

Cabe señalar que seis de los artículos revisados que parecían carecer de una teorización explícita empleaban diseños cuantitativos para examinar la sintomatología traumática de las figuras parentales y los patrones de trauma en la infancia (Beiser and Hou 2016; Browne et al. 2017; Elsayed et al. 2019; Hoffman et al. 2020; Lembcke et al. 2020; Sangalang et al. 2017). Estos estudios tendían a seguir una estructura constante: (a) identificar los síntomas de trauma en las figuras parentales; (b) examinar conductas parentales como la calidez o la crianza severa, y (c) medir resultados en la infancia como la regulación emocional o la adaptación. Una posible razón de este foco en la sintomatología es que cinco de estos estudios se publicaron en revistas de psiquiatría y uno en una revista de salud pública, campos que suelen dar prioridad a la evaluación clínica de los síntomas. Sin embargo, hay que reconocer que llevar a cabo investigación empírica relacional con poblaciones refugiadas plantea dificultades considerables, y que la falta de teorización explícita no significa necesariamente que las teorías estuvieran ausentes de la conceptualización o de la interpretación de los resultados. Aunque recurrir a la sintomatología clínica puede simplificar en exceso las complejas experiencias relacionales del trauma, también es posible que los equipos de investigación utilizaran marcos teóricos de forma implícita para orientar su trabajo, aunque no lo formularan en sus publicaciones. Se trata menos de una crítica que de un llamamiento a reforzar nuestra intencionalidad en el uso de la teoría en los estudios sobre personas refugiadas y sobre la familia.

6 Puntos fuertes y aportaciones destacadas de los resultados

En cuanto a las limitaciones de esta revisión, reconocemos la importancia de los resultados de estos estudios y su contribución a la ciencia de la familia y a los estudios sobre personas refugiadas. Esta discusión no pretende ser exhaustiva, y animamos a leer cada artículo para captar la profundidad y la amplitud de sus resultados. Jeyasundaram et al. (2020) utilizaron un marco crítico para comprender las experiencias ocupacionales de las personas refugiadas. Explicaron que una perspectiva ocupacional crítica les permitía postular que los significados asociados a una ocupación son efímeros, dependen de factores sociales y evolucionan en respuesta a los cambios sociopolíticos (Jeyasundaram et al. 2020). Este artículo ofrece un buen ejemplo de cómo distintos campos de investigación intentan comprender la transmisión del trauma intergeneracional desde su propia visión del mundo. Sus autoras y autores adoptaron una mirada crítica para cuestionar los supuestos de su disciplina y mostrar cómo las ocupaciones de las personas refugiadas de segunda generación están influidas por los contextos en los que se sitúan (Jeyasundaram et al. 2020). Desde una perspectiva crítica, exploraron cómo se manifiesta el trauma intergeneracional en la vida ocupacional de las personas refugiadas de segunda generación, teniendo en cuenta las fuerzas sociopolíticas en juego.

Los artículos de esta revisión coinciden en que el trauma previo a la emigración de la madre o de las figuras parentales se asocia a resultados negativos en la infancia (Beiser and Hou 2016; Bryant et al. 2021; Dalgaard et al. 2016; East et al. 2018; Hoffman et al. 2020; Lembcke et al. 2020; Sangalang et al. 2017). Aplicando una mirada ecológica y sistémica, Speidel et al. (2021) hallaron que la adversidad familiar premigratoria se asocia a síntomas internalizantes y externalizantes de la infancia en mayor medida que la adversidad infantil o parental por sí sola. Sangalang et al. (2017) explicaron que los problemas escolares se hacían más visibles cuando el profesorado comunicaba conductas negativas a las familias, lo que amplificaba un estrés familiar enraizado en el trauma materno subyacente e introducía así más estrés en el sistema familiar. Lembcke et al. (2020), que se centraron en el afecto materno, y Bryant et al. (2021), que examinaron la crianza severa y cálida, constataron ambos que una menor crianza cálida y un menor afecto materno se asociaban significativamente a un mayor trauma parental. Lembcke y su equipo explicaron que, si la madre o el padre presentaba niveles bajos de TDP, la crianza cálida se asociaba a una buena salud mental en la infancia; en cambio, niveles más altos de TDP parental se asociaban a una mayor ansiedad infantil, probablemente debido a una crianza ansiosa o sobreprotectora.

Otro consenso importante entre los estudios que tuvieron en cuenta el racismo y la discriminación sufridos por la infancia refugiada fue la existencia de una asociación clara y significativa entre la discriminación percibida y resultados negativos de salud mental, independiente del trauma vivido por la infancia o por las figuras parentales (Beiser and Hou 2016; East et al. 2018; Jeyasundaram et al. 2020). Beiser y Hou (2016) explicaron que la juventud refugiada era capaz de distinguir entre la discriminación por motivos raciales y la discriminación por su condición de refugio, y que ambas tenían una influencia estadísticamente significativa en la conducta agresiva y los problemas emocionales. El análisis de Beiser y Hou fue singular porque comparó a la juventud refugiada con la juventud inmigrante del mismo país de origen, y halló que la juventud refugiada presentaba niveles más elevados de conducta agresiva y de problemas emocionales. Este método de muestreo permite comprender las diferencias entre grupos sin perder la significación cultural. La experiencia de refugio es matizada y compleja, lo que pone aún más de relieve la complejidad de estos estudios en su intento de comprender la experiencia vivida de sus participantes.

7 Crítica de las conceptualizaciones del trauma

7.1 El TEPT como único indicador del trauma

Lo preocupante de que tantos estudios utilicen el TEPT como única medida del trauma es que muchas personas refugiadas pueden sufrir estrés traumático sin que sus síntomas alcancen el umbral clínico o los criterios del TEPT. El estrés traumático designa las respuestas emocionales, psicológicas y fisiológicas que surgen al vivir o presenciar acontecimientos percibidos como amenazantes, abrumadores o dañinos para el sentimiento de seguridad, la identidad o el bienestar de una persona (American Psychiatric Association 2013). Las concepciones culturalmente sensibles del estrés traumático reconocen que las experiencias, las expresiones y los procesos de curación de cada persona están moldeados por su bagaje cultural, su contexto histórico, sus identidades sociales y factores sistémicos como el racismo, el desplazamiento y el trauma colectivo (Bryant-Davis 2005). El estrés traumático puede manifestarse de forma distinta según las culturas y las comunidades, y un apoyo eficaz exige reconocer las diversas maneras en que el trauma se vive, se narra y se aborda en cada contexto cultural.

Varios estudios de este corpus tuvieron en cuenta esta diferencia. Por ejemplo, Hoffman et al. (2020) utilizaron tres medidas: una escala de TEPT y la General War Trauma and Torture Scale, que incluía acontecimientos traumáticos no recogidos por la escala de TEPT de cinco ítems. Además, emplearon el Physical Health Questionnaire, que medía la respuesta fisiológica al trauma, algo que otros estudios suelen pasar por alto. Speidel et al. (2021) y Elsayed et al. (2019) utilizaron el Traumatic Stress Questionnaire para evaluar la exposición a factores de estrés. Para medir el estrés posmigratorio, algunos estudios emplearon medidas como la Social Adjustment Rating Scale (Elsayed et al. 2019; Speidel et al. 2021), una medida breve de contrariedades cotidianas (Elsayed et al. 2019) aplicada a las madres y a la infancia, y una escala de 10 ítems sobre los acontecimientos vitales estresantes actuales (Bryant et al. 2021) aplicada solo a la madre o al padre. Miller et al. (2018) utilizaron una medida más amplia, la World Health Organization Quality of Life Scale—Brief, para examinar la calidad de vida global, o medidas específicas de la conceptualización del trauma. Bryant et al. (2021) utilizaron medidas del TDP propias de su estudio. Estas medidas muestran que el TEPT no tiene por qué ser la forma de evaluación del trauma por defecto y exclusiva. Hay pruebas de su eficacia en la investigación y en la práctica clínica; sin embargo, siempre debería haber más espacio para evaluaciones culturalmente sensibles de la expresión del trauma. La tabla 3 recoge la lista completa de las evaluaciones utilizadas por los estudios incluidos en esta revisión.

Tabla 3 — Lista completa de las evaluaciones y medidas utilizadas en los 18 artículos de esta revisión de alcance.

  • Medidas de estrés y de trauma. Harvard Trauma Questionnaire: Bryant et al. (2021); Dalgaard et al. (2016); East et al. (2018); Lembcke et al. (2020); Miller et al. (2018). Hopkins Symptoms Checklist: Dalgaard et al. (2016); East et al. (2018); Miller et al. (2018). Traumatic Stress Questionnaire: Elsayed et al. (2019); Speidel et al. (2021). Cribado de salud mental del TDM y del TEPT; General War Trauma and Torture Scale: Hoffman et al. (2020). PTSD-8; Prolonged Grief Disorder; escala de 10 ítems sobre acontecimientos vitales y estrés actuales: Bryant et al. (2021). PTSD Symptoms Checklist—Civilian Version; World Health Organization Quality of Life Scale-Brief: Miller et al. (2018). Concentración de cortisol capilar: Lembcke et al. (2020). Problemas emocionales (sí/no): Browne et al. (2017). Social Readjustment Rating Scale para la madre y para la criatura; cinco ítems de medidas breves de contrariedades cotidianas para personas adultas y jóvenes: Elsayed et al. (2019). Posttraumatic Diagnostic Scale: Kizilhan et al. (2022).
  • Medidas de crianza. Cohesión familiar, calidez parental, implicación parental: Sangalang et al. (2017). Harsh Parenting Scale del Early Childhood Longitudinal Study of Children; Warm Parenting Scale del Child Rearing Questionnaire: Bryant et al. (2021). Afecto materno mediante la medida observacional Parenting Interactions with Children Checklist of Observations Linked to Outcomes: Lembcke et al. (2020). Situación parental (cuatro categorías): Browne et al. (2017).
  • Evaluación parental de la infancia. Strengths and Difficulties Questionnaire, evaluación materna de la juventud: Dalgaard et al. (2016); Hoffman et al. (2020); Speidel et al. (2021). Subescalas Emotion Regulation Coping de las Children's Emotion Management Scales; Child Routines Inventory—5: Elsayed et al. (2019). Comunicación parental-filial; Conflict Behavior Questionnaire: Sangalang et al. (2017). Holistic Student Assessment (capacidades socioemocionales): Speidel et al. (2021).
  • Evaluaciones de la infancia. Children's Depression Inventory—2; Perceived Racism Scale—Children; Multicultural Peer Victimization scale; entrevista semiestructurada Harvard–Uppsala Trauma Questionnaire for Children: East et al. (2018). Child Behavior Checklist—Preschool PTSD (en árabe): Lembcke et al. (2020). Síntomas depresivos, conducta antisocial, conducta delictiva, problemas escolares: Sangalang et al. (2017). Subescala Emotional Problems de la Ontario Child Health Survey, escala de conducta agresiva de seis ítems, discriminación percibida, trauma previo a la huida, traumas del trayecto: Beiser and Hou (2016). Traumatic Stress Questionnaire (cuatro ítems para la infancia): Elsayed et al. (2019); Speidel et al. (2021). Attachment and Traumatization Story Task: Dalgaard et al. (2016). Strengths and Difficulties Questionnaire (SDQ): Bryant et al. (2021).
  • Otras evaluaciones (personas adultas). Capital humano y social familiar y personal (síntomas depresivos, nivel educativo de las figuras parentales, dominio lingüístico de las figuras parentales, competencia social, competencia instrumental); receptividad social (pobreza, barrio de baja calidad, percepción de buena acogida en la escuela): Beiser and Hou (2016). Physical Health Questionnaire: Hoffman et al. (2020).

Nota: Dalgaard et al. (2016) indicaron explícitamente el uso de la teoría del apego en su trabajo. Abreviaturas: TDM = trastorno depresivo mayor; TEPT = trastorno de estrés postraumático.

7.2 Falta de atención a los síntomas somáticos del trauma

Lembcke et al. (2020), que midieron el estrés mediante la concentración de cortisol capilar, constituyen el único estudio con un enfoque médico. Utilizar medidas biológicas para examinar las respuestas fisiológicas al trauma puede ser un componente importante para comprender el estrés. Muchos factores pueden afectar a las muestras de cabello (frecuencia de lavado, longitud del cabello, etc.); no obstante, Lembcke et al. (2020) lo señalaron como limitación. Por ello, se recomienda utilizar más de una medida biológica, como la resonancia magnética, los análisis de sangre, la amplitud del pulso digital y la frecuencia cardiaca (Kanahara et al. 2022; Kiecolt-Glaser et al. 2003; Wrocklage et al. 2017).

7.3 Medidas culturalmente incompatibles

Bryant et al. (2021) utilizaron los estilos de crianza cálido y severo derivados del Early Childhood Longitudinal Study of Children, un conjunto de datos nacional canadiense (Zubrick et al. 2014), con la Harsh Parenting Scale elaborada por Paterson y Sanson (1999) y la Warm Parenting Scale del Child Rearing Questionnaire elaborado por el U.S. Department of Education (2001) para evaluar la crianza en su estudio. Estas escalas de crianza se elaboraron hace más de 20 años y requieren una adaptación cultural. Las expresiones emocionales como el afecto y la calidez están influidas por la cultura; por tanto, evaluar una expresión culturalmente específica como si fuera un estilo de crianza universal no parece ético, ni representa con precisión a las familias que no se ajustan a esas expresiones emocionales culturalmente específicas. Una limitación importante del estudio de Browne et al. (2017) fue el uso de cuatro categorías de situación parental —familia monoparental, hogar biparental, persona divorciada sin hijos a cargo y persona no divorciada sin hijos a cargo— para comparar las diferencias de estrés parental. Ninguna otra medida aportaba información sobre estas madres y padres, lo que reducía la investigación a una única dimensión estructural y pasaba por alto una complejidad considerable en las experiencias premigratorias y la vida posmigratoria de las personas participantes.

7.4 Un foco en el individuo

Una crítica al uso de medidas individuales es que no evalúan la naturaleza relacional de una vía de transmisión. Los estudios que emplean medidas individuales de las figuras parentales y de la infancia ocultan la vía relacional de transmisión y no miden ciertas cualidades de la relación, como la comunicación, la confianza, la seguridad y el estilo de crianza, que es importante poner de relieve. Las medidas individuales pueden ser eficaces si se combinan con medidas relacionales que examinen la dinámica familiar. Es fundamental considerar tanto la vía de transmisión del trauma como los factores contextuales que pueden influir en un fenómeno percibido. La mayoría de las familias refugiadas son de naturaleza transnacional, es decir, no todos sus miembros están físicamente juntos, lo que dificulta el diseño de estudios que examinen sistemas familiares completos. La crítica se dirige aquí a la exclusión deliberada de otros hijos e hijas del sistema familiar que son accesibles, para centrarse en una sola criatura o en la de mayor edad. Féron (2024) destacó en el trabajo con individuos, pero aun así utilizó un enfoque sistémico. El estudio conceptualizó por tanto una sola generación de una diáspora como una unidad y evaluó la transmisión de las memorias del conflicto sin tener en cuenta ciertos matices o diferencias.

8 Discusión

Uno de los hallazgos más significativos de esta revisión es la ausencia de una definición operativa coherente de la transmisión intergeneracional del trauma en los estudios identificados. Esta incoherencia pone de manifiesto la necesidad de una mayor estandarización, al tiempo que refleja la complejidad del fenómeno. Muchos estudios se basan en definiciones que dependen de cada equipo de investigación, moldeadas por perspectivas paradigmáticas y culturales específicas, lo que da lugar a una comprensión fragmentada de la transmisión del trauma. Esta variabilidad dificulta los esfuerzos por sintetizar los resultados, evaluar las metodologías y desarrollar marcos coherentes que capten las realidades matizadas de la transmisión del trauma en las familias refugiadas. Colmar esta laguna es esencial para fomentar un lenguaje común y enfoques culturalmente adaptados en la investigación futura. Incorporar aportaciones de la investigación en salud mental global podría reforzar los esfuerzos por conceptualizar la transmisión del trauma en contextos diversos, garantizando marcos culturalmente sensibles y metodológicamente rigurosos. Aunque unos supuestos uniformes para individuos, díadas o familias no son ni posibles ni deseables, dada la naturaleza profundamente personal de las respuestas al trauma, el avance de este campo exige más coherencia en la definición y la operacionalización de los constructos clave. La literatura sobre salud mental global ofrece modelos valiosos para conciliar la necesidad de enfoques estandarizados con la atención a las variaciones culturales y contextuales locales. Esta revisión identifica varias consideraciones clave para quienes investigan sobre familias traumatizadas y sobre la transmisión intergeneracional del trauma. La discusión que sigue aborda estas consideraciones, extrae implicaciones de los estudios existentes y formula recomendaciones para reforzar la investigación futura con una perspectiva global y culturalmente fundamentada.

8.1 Implicaciones y recomendaciones para futuras orientaciones

El hallazgo más crucial de esta revisión es la importancia de fundamentar la investigación sobre la transmisión intergeneracional del trauma en una teoría sólida y en la claridad conceptual. Aunque la conceptualización del trauma debe seguir siendo flexible para dar cabida a etiologías diversas y a respuestas humanas individuales, esa flexibilidad no debe ir en detrimento del rigor teórico. Quienes investigan deben formular marcos teóricos claros y justificar las conceptualizaciones elegidas para garantizar su pertinencia y su solidez metodológica. Cuando el foco es la transmisión del trauma en las familias refugiadas, es crucial recurrir a teorías sistémicas y familiares para no privilegiar las perspectivas individuales y adoptar, en cambio, una visión sistémica holística, relacional e interdependiente. Es esencial integrar a fondo la teoría en todo el proceso de investigación, no solo en el planteamiento, sino también en la metodología y en la interpretación.

Esta revisión identificó tres grandes enfoques para interpretar la transmisión del trauma (vías, evidencia o ambas). De ellos, solo los enfoques que incorporan perspectivas sistémicas y relacionales ofrecen los matices necesarios para captar plenamente la experiencia de las familias refugiadas. En la misma línea, revisiones sistemáticas recientes de intervenciones familiares con poblaciones refugiadas aportan información clave sobre cómo podría interrumpirse la transmisión del trauma mediante enfoques multigeneracionales, relacionales y culturalmente adaptados (Bunn et al. 2022; Mak and Wieling 2022; Slobodin and de Jong 2015). Estas revisiones respaldan de forma constante el uso de grupos de madres y padres, de intervenciones grupales multifamiliares y de modelos de visitas domiciliarias para mejorar los resultados en la infancia, la cohesión familiar y la alfabetización en salud mental. Sin embargo, advierten de que el campo carece de claridad teórica y de modelos de implementación rigurosos, lo que hace eco del llamamiento de esta revisión a favor de marcos sistémicos de nivel familiar que tengan en cuenta las dimensiones socioculturales e históricas del trauma (Bunn et al. 2022; Mak and Wieling 2022; Slobodin and de Jong 2015).

La investigación futura debe ir más allá de los modelos centrados en los síntomas para contextualizar el trauma en realidades socioculturales, históricas y geopolíticas más amplias. Inspirarse en los marcos de la salud mental global puede reforzar aún más este trabajo, ya que abordan la intersección entre cultura, violencia estructural y resiliencia en poblaciones refugiadas diversas. Incorporar modelos como el análisis multiaxial de Good y Hinton (2015), que considera dimensiones como la etnopsicología, las representaciones públicas del trauma, la espiritualidad y la resiliencia, proporcionaría un enfoque más completo y globalmente informado para comprender la transmisión del trauma entre generaciones. Otro ejemplo es el marco de la psicología clínico-cultural (Ryder et al. 2011). Este marco favorece una comprensión integrada de la salud mental al examinar cómo los sistemas culturales influyen en la expresión de los síntomas, el diagnóstico y la eficacia de los tratamientos en todo el mundo. Además de estas dimensiones ontológicas, es igualmente importante considerar los contextos sistémicos y temporales que configuran la experiencia del trauma de las personas refugiadas a lo largo del tiempo.

8.2 Trauma existencial, limbo jurídico y límites de la teoría actual

Además de las lagunas identificadas en la conceptualización de las vías y los resultados del trauma, es importante considerar el trauma asociado al limbo existencial, a los procedimientos de asilo prolongados y a la incertidumbre jurídica entre las personas refugiadas y solicitantes de asilo. Las largas esperas para obtener un estatus legal, las restricciones de acceso al empleo y la pertenencia ambigua tanto al país de origen como al de acogida generan formas crónicas y relacionales de trauma que los modelos de transmisión del trauma basados en acontecimientos no captan fácilmente (Hartonen et al. 2022). La investigación con poblaciones refugiadas en contextos de campos de larga duración muestra que la dependencia no es fruto de disposiciones culturales, sino de barreras sistémicas que erosionan la autoestima, la capacidad de acción y el funcionamiento relacional (Abdi 2005). Conceptualizar el trauma de forma restrictiva como exposición a acontecimientos que ponen en peligro la vida pasa por alto el impacto acumulativo de la inmovilidad forzada, la invisibilidad jurídica y la exclusión política. Sin marcos que aborden estas experiencias duraderas y sistémicas, se corre el riesgo de seguir produciendo modelos deficitarios que no captan las realidades vividas por las familias desplazadas. Ampliar constructos como la pérdida ambigua (Boss 1999) o desarrollar nuevas teorías culturalmente fundamentadas que tengan en cuenta la incertidumbre temporal y existencial resulta esencial para hacer avanzar la investigación sobre la transmisión del trauma en los sistemas familiares refugiados.

Otra limitación importante de la literatura revisada es el predominio del foco en las experiencias de la díada madre–hijo. Pese a la naturaleza relacional de la transmisión del trauma, los estudios ignoraron en gran medida las relaciones paterno-filiales y las dinámicas entre varios hermanos y hermanas del sistema familiar. Muchos estudios se centraron en una sola criatura y en la madre, incluso cuando se disponía de datos de otros miembros de la familia. Solo un estudio (Lembcke et al. 2020) incluyó observaciones de la dinámica familiar y medidas de la relación. También sorprende que ninguna díada padre–hijo formara parte de estos estudios. Incluso cuando ambos progenitores estaban presentes en el sistema familiar, los equipos de investigación solo entrevistaron a la madre, sin ofrecer ninguna justificación teórica ni razón práctica para ello. Otra crítica a esta literatura es que los estudios parecen centrarse casi exclusivamente en la transmisión del trauma de las figuras parentales a la primera infancia. La descendencia adulta solo participaba cuando se la entrevistaba individualmente; en cambio, cuando las figuras parentales participaban, los hijos e hijas mayores o adultos resultaban invisibles en la investigación. La incapacidad de la infancia para expresar su experiencia interna provoca una atención excesiva a sus conductas y no ofrece una imagen completa ni precisa del impacto del trauma. Incluir a personas adultas jóvenes capaces de describir sus experiencias aportaría conocimientos esenciales a la base de investigación. Colmar esta laguna es indispensable para comprender de forma más completa el trauma intergeneracional en las familias refugiadas.

La comunicación en las familias refugiadas expuestas al trauma se reveló como un factor crucial para perpetuar o romper el ciclo de transmisión del trauma. La comunicación familiar influye en los estilos de apego y puede salvar las brechas generacionales causadas por las diferencias de aculturación. Esta revisión subraya el papel de la terapia para facilitar la comunicación familiar y ayudar a las familias a revelar de manera significativa el trauma parental y los legados familiares. Además, la investigación futura debería examinar si los patrones de comunicación persisten a lo largo de varias generaciones, en particular entre las personas refugiadas de segunda generación y su descendencia.

Un último hallazgo subraya la importancia de incorporar medidas biológicas a los estudios sobre el trauma intergeneracional. Aunque solo un estudio (Lembcke et al. 2020) empleó una medida biológica (concentración de cortisol capilar), sus resultados ponen de relieve cómo el trauma afecta a la infancia a medida que crece y madura. A medida que estas medidas resulten más accesibles y asequibles, la investigación debería integrar evaluaciones conductuales y biológicas para ofrecer una comprensión más completa de la transmisión del trauma. Los estudios interdisciplinarios que asocien salud pública, trabajo social, ciencia de la familia y medicina permitirían enfoques creativos para explorar la naturaleza multifacética del trauma en las familias refugiadas.

9 Conclusión, implicaciones y recomendaciones para el futuro

La transmisión intergeneracional del trauma es un fenómeno complejo e importante que afecta a familias refugiadas de comunidades muy diversas. Esta revisión analizó 18 estudios que empleaban conceptualizaciones y definiciones variadas de la transmisión del trauma. Los resultados sugieren que la salud mental materna está estrechamente correlacionada con resultados adversos en la infancia, mientras que la comunicación familiar desempeña un papel central para perpetuar o interrumpir los ciclos de transmisión del trauma. Las tensiones generacionales debidas a las diferencias de aculturación afectan también a la cohesión familiar y generan diferencias individuales y familiares en las experiencias.

Entre las principales limitaciones de la literatura existente figuran la falta de perspectivas procedentes de constelaciones familiares diversas más allá de la díada madre–hijo, un fundamento teórico limitado y la dependencia de datos autoinformados. Además, la mayoría de los estudios no abordaron la naturaleza relacional de la transmisión del trauma ni exploraron sus efectos sistémicos más amplios. Solo dos estudios examinaron el racismo o la discriminación como factores de estrés específicos, una omisión sorprendente dado el predominio de personas racializadas en las poblaciones refugiadas y la doble discriminación que sufren por sus identidades raciales y migrantes.

La investigación futura debería abordar estas limitaciones incorporando perspectivas sistémicas, medidas relacionales y enfoques interdisciplinarios. Prestar atención a la sensibilidad cultural, a la diversidad de las dinámicas familiares y a la inclusión de los padres y de hijos e hijas adolescentes o adultos permitirá una comprensión más completa del trauma intergeneracional en las familias refugiadas. Mediante metodologías innovadoras y teorías culturalmente fundamentadas, la investigación puede contribuir a estudios más inclusivos y de mayor impacto sobre este importante tema. La ciencia de la familia está especialmente bien situada para abordar los sistemas familiares y los factores contextuales ecológicos más amplios cuando se estudian familias refugiadas. Esta revisión de alcance ha puesto de manifiesto la necesidad de que surja más investigación sobre las familias refugiadas desde la ciencia de la familia como disciplina.

Complexe Systémique: puntos clave

Esta revisión presta un valioso servicio a la clínica familiar: muestra que lo que se denomina «transmisión intergeneracional del trauma» abarca objetos muy distintos de un estudio a otro, desde el cortisol capilar hasta los estilos de comunicación, y que la teoría que debería articular esos objetos suele permanecer muda. El hallazgo más revelador es sistémico: casi todos los estudios observan a una madre y una criatura, nunca a un padre, rara vez a los hermanos y hermanas, y casi nunca a hijos e hijas que han llegado a la edad adulta, aunque podrían describir lo que se les ha transmitido. Para la práctica destacan tres pistas: ver la comunicación familiar como el lugar donde el ciclo se perpetúa o se rompe, no reducir el trauma a un diagnóstico de trastorno de estrés postraumático y tener en cuenta el limbo jurídico y la incertidumbre existencial, que la noción de pérdida ambigua ayuda a iluminar. La revisión tiene sus límites: tres bases de datos, solo artículos en inglés y una clasificación de los estudios a veces discutible en los detalles. Puede leerse junto con el artículo sobre el trauma intergeneracional y el puente relacional en personas refugiadas de África Oriental y el artículo sobre migración, pérdida ambigua y rituales.

Notas del original

Conflictos de intereses. La autoría declara no tener conflictos de intereses.

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Traducción no oficial al español de Intergenerational Trauma in Refugee Families: A Scoping Review of Contextual and Systemic Perspectives, de Zamzam Dini y Kadija Mussa, Journal of Family Theory & Review, vol. 18, n.o 1 (2026), doi: 10.1111/jftr.70013, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tablas presentadas como listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Traducción no oficial del artículo original «Intergenerational Trauma in Refugee Families: A Scoping Review of Contextual and Systemic Perspectives», publicado en Journal of Family Theory & Review (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido y maquetado por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Dini, Z., y Mussa, K. (2026). Intergenerational Trauma in Refugee Families: A Scoping Review of Contextual and Systemic Perspectives. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/intergenerational-trauma-in-refugee-families-a-scoping-review-of-contextual-and-systemic (Obra original publicada en 2025 en Journal of Family Theory & Review, 18(1), 192-208 (2026); republicada en 2026 por Journal of Family Theory & Review, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jftr.70013)

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