Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Solution Focused Practices · Investigación empírica
En las plazas y ferias del Altiplano boliviano, diecinueve miembros de comunidades aimaras aceptaron llevar un oxímetro de dedo durante una entrevista de quince minutos sobre prevención de la violencia. Siete recibieron la entrevista clásica (definición, causas, marco legal); doce mantuvieron una conversación centrada en soluciones siguiendo el Diamante de Connie y Froerer. Del lado del problema, la oxigenación se estanca y se produce un punto de inflexión cuando se piden ejemplos de violencia; del lado de las soluciones, la oxigenación sube y el corazón se ralentiza, sobre todo al final de la entrevista, durante la descripción del futuro preferido. Una muestra pequeña, resultados prudentes, pero una pregunta dirigida a las campañas de prevención: ¿quién está legitimado para enseñar qué a quién?
Traducción no oficial al español de Oxygenation and Heart Rate in Solution-Focused and Problem-Focused Interviews With Rural and Indigenous Aymara Communities (Viacha and Laja) Regarding Intersectional Violence, de Marcos Pérez Lamadrid, Freddy Andrés Ponce Valdivia y Adam Froerer, publicado en Journal of Solution Focused Practices (2026), doi: 10.59874/001c.162060, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, las siete tablas se presentan en forma de fichas y los veinticuatro gráficos individuales de predicción, no reproducidos, se describen en el texto, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por los autores ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Resumen. Este estudio trata de la prevención de la violencia en comunidades indígenas del altiplano boliviano, a partir de la necesidad de realizar este trabajo con respeto a la diversidad cultural. Se comparan dos enfoques de prevención: uno se centra en el problema, ofreciendo educación sobre la violencia, sus causas y cómo denunciarla, mientras que el otro se centra en las soluciones, priorizando la noción de bienestar de la persona en su cultura y animando a las personas a describir su presencia en la comunidad. Se tuvieron en cuenta parámetros fisiológicos como el nivel de oxigenación y la frecuencia cardiaca mediante una metodología cuantitativa, cuasiexperimental y exploratoria, con 12 entrevistas en total, 6 en cada enfoque. Los resultados sugieren que las entrevistas centradas en el problema presentan una mayor alteración de la frecuencia cardiaca y una menor oxigenación, mientras que las entrevistas centradas en soluciones se asocian con un mayor estado de bienestar, con frecuencias cardiacas ligeramente más bajas y mayor oxigenación. No obstante, se reconoce que este estudio tiene limitaciones y se sugiere la necesidad de investigaciones más amplias que consideren las diferencias según la edad de las personas participantes.
Palabras clave: enfoque centrado en soluciones, terapia sistémica, proceso de investigación, oxigenación, frecuencia cardiaca
Bolivia es un país caracterizado por sus diversos matices culturales, que abarcan valles, llanos y altiplano. Es en esta topografía variada donde convergen modos de vida singulares, que dan lugar a una identidad y una cultura ricas y diversas (Mesa Gisbert, 2013). Sin embargo, debido a la multitud de regiones y culturas, lograr una integración armoniosa de estos diversos elementos culturales puede resultar difícil. Una vía prometedora para favorecer esta armonización pasa por el lenguaje. Al explorar el lenguaje como fuerza unificadora, es posible tender puentes entre las divisiones culturales y crear una cohesión significativa en la sociedad boliviana.
Evaluar la respuesta fisiológica (frecuencia cardiaca y nivel de oxigenación) de participantes indígenas del Altiplano boliviano durante la aplicación de entrevistas centradas en soluciones frente a entrevistas centradas en el problema, en el contexto de la prevención de la violencia.
La realidad de la humanidad está intrincadamente tejida por el lenguaje mismo que empleamos. En nuestras conversaciones, el lenguaje funciona como una herramienta dinámica y diversa que nos permite cocrear nuevas realidades (Wittgenstein, 1967). En consecuencia, mediante conversaciones significativas y transformadoras, la realidad misma puede cambiar e influir en la manera en que las personas se relacionan con su entorno (Froerer & Walker, 2022). Al reconocer la naturaleza omnipresente del lenguaje en nuestras microconversaciones cotidianas, que en conjunto dan forma al tejido de la cultura (Moon, 2022), es posible captar verdaderamente la profunda trama de la cultura boliviana. En este contexto, el lenguaje surge como un poderoso instrumento para catalizar el cambio, favorecer la integración y cultivar el respeto. El lenguaje puede ofrecer una vía prometedora para abordar de manera significativa problemas acuciantes de la sociedad boliviana, entre ellos preocupaciones tan extendidas como la violencia.
La Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud definen la violencia como
«el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones» (OMS, 2002, p. 5).
Como afirma Bismark Pinto (2016), la violencia es el acto de obligar a otra persona a ajustarse a los propios deseos, lo que la convierte en la antítesis del amor. El amor, en cambio, implica acoger a la otra persona tal como es, y convivir en el amor supone validarse y realizarse a uno mismo al presenciar el crecimiento y el desarrollo de la otra persona (Maturana Romesín, 2010). Moreno et al. (2021) arrojan luz sobre la naturaleza compleja de la violencia, en particular entre las mujeres indígenas, en Bolivia y en otras culturas similares, y sobre cómo la violencia impregna muchos aspectos de la vida de estas mujeres. Al considerar la interseccionalidad y la posición social de estas mujeres indígenas, podemos comprender mejor cómo la violencia puede afectarlas de manera particular (Cabnal, 2019). Es probable que buena parte de la investigación disponible sobre la violencia doméstica y su tratamiento no se adecue a las necesidades particulares de las mujeres indígenas. Estos tratamientos, muy centrados en la psicoeducación y la intervención legal, pueden no hacer más que perpetuar el enfoque colonizador de la intervención vertical, sin intentar comprender qué adaptaciones del tratamiento podrían ser apropiadas en las comunidades indígenas.
Un informe del Programa de las Naciones Unidas para la Prevención de la Violencia contra la Niñez y las Mujeres de 2021 revela que en Bolivia una preocupante cifra de 7,5 de cada 10 mujeres sufre alguna forma de violencia a lo largo de su vida, y que más de 100 mujeres son asesinadas cada año por el solo hecho de ser mujeres. Swissinfo.ch (2022) da a conocer una cifra desalentadora de 33.453 casos de violencia contra mujeres y menores denunciados entre enero y agosto en Bolivia, lo que representa un aumento del 11% respecto al mismo periodo de 2021.
Entre 2013 y 2023, Bolivia registró un asombroso aumento del 193% de los casos de violencia doméstica, reflejo de la creciente gravedad de este problema social. Solo en 2023, el país registró 81 casos de feminicidio, una estadística desgarradora que pone de relieve las consecuencias mortales de la violencia de género. Además, hubo 39.096 denuncias de violencia doméstica o familiar ese mismo año, lo que indica un aumento alarmante del número de personas, en particular mujeres, niñas y niños, sometidas a abusos en su propio hogar. Estas cifras, publicadas por la Coordinadora de la Mujer en 2024, ponen de manifiesto la urgente necesidad de estrategias integrales para combatir y prevenir la violencia en todos los niveles de la sociedad.
En el contexto boliviano, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) se dedica a ampliar el alcance y la eficacia de los Servicios Legales Integrales (SLIM) situados en las regiones rurales. Estos servicios desempeñan un papel vital en la atención a las comunidades indígenas que residen en la zona altiplánica del departamento de La Paz y actúan como entidades cruciales en la lucha contra la violencia. Para avanzar en esta misión se creó el programa SLIM-UMSA, que emprende investigaciones destinadas a arrojar luz sobre el poder del lenguaje como catalizador para transformar realidades y prevenir la violencia. A través de esta iniciativa y del trabajo colaborativo con las comunidades indígenas, se están generando conocimientos valiosos que contribuyen a una comprensión más profunda de cómo el lenguaje puede impulsar un cambio positivo.
Bolivia es una nación caracterizada por un vibrante sentido de comunidad, en la que la población indígena desempeña un papel fundamental en la preservación de costumbres y prácticas significativas, cruciales para su sustento. Adoptando una postura de humildad cultural (Foronda et al., 2015), este artículo se propone abordar la urgente necesidad de prevenir la violencia subrayando a la vez un profundo respeto por la diversidad de modos de vida. Con ello pretendemos arrojar luz sobre la compleja dinámica del lenguaje y de las conversaciones centradas en la prevención de la violencia, y transmitirla, preservando al mismo tiempo la cultura indígena.
Tradicionalmente, las conversaciones sobre prevención de la violencia han adoptado a menudo un lenguaje centrado en el problema, ofreciendo psicoeducación sobre su definición, sus causas y los distintos tipos de violencia. Este enfoque ha partido por lo general de una perspectiva punitiva y legalista. Sin embargo, cuando se trata de minorías, personas socialmente desfavorecidas y comunidades indígenas, este enfoque crea una dinámica en la que una figura experta (una persona de la función pública, de la universidad o del activismo) asume el papel de enseñar, lo que implica que las personas carecerían de los recursos necesarios para hacer frente por sí mismas a la violencia.
El personal dedicado a prestar atención en los SLIM se enfrenta a importantes dificultades debido a unas condiciones de trabajo inadecuadas, marcadas por elevados riesgos legales e inestabilidad laboral (Pérez Lamadrid & Froerer, 2022). Los contratos de trabajo, que pueden durar arbitrariamente uno, tres, seis o nueve meses, están diseñados de manera que se evite el pago de primas o la provisión de seguro de salud. Además, la formación especializada, crucial para sus funciones, resulta prohibitivamente cara en comparación con el salario mínimo nacional. Por lo tanto, las personas encargadas de abordar la violencia, y otros problemas, en estas comunidades indígenas están a su vez sometidas a condiciones laborales hostiles, lo que puede reducir aún más la eficacia de las actuales medidas de prevención de la violencia doméstica.
Las entrevistas centradas en soluciones podrían ser una alternativa flexible y práctica, ya que proponen una relación simétrica, trabajan con el lenguaje de las personas en su propio contexto cultural, honran el resultado que desean, les piden que describan su presencia en su vida, ya sea en el presente, el pasado o el futuro, y ponen de relieve sus recursos. En el caso de la prevención de la violencia, el enfoque centrado en soluciones se orienta a trabajar hacia lo que se desea, más que a alejarse de lo que no se desea. Además, la versatilidad de las entrevistas centradas en soluciones se centra en un continuo en la vida de las personas, pero con mayores posibilidades y capacidad de agencia.
El personal de los SLIM recibe manuales que sirven como medio para difundir información entre la población, lo que representa una estrategia potencial para mejorar la prestación de servicios a pesar de las dificultades mencionadas. Sin embargo, este proceso de replicación sigue a menudo un enfoque lineal, que pasa por alto la interacción y los factores socioculturales cruciales y propios de cada comunidad o de cada persona con la que se encuentran. La participación de los miembros de la comunidad indígena en estas interacciones se limita a recibir información o intervención; este enfoque desaprovecha la oportunidad de una implicación significativa. Aunque la persona profesional pueda conocer bien el contenido que transmite, a menudo carece de la conciencia o del cuidado necesarios para comprender verdaderamente las dinámicas y los matices que se despliegan entre ella y los miembros de la comunidad a la que sirve.
La aplicación de prácticas manualizadas de prevención de la violencia carece a menudo de espacio para la reflexión crítica sobre el proceso creativo durante las conversaciones. La participación de los miembros de la comunidad sigue siendo mínima, mientras que la persona profesional asume los papeles de experta y de líder heroica (McKergow, 2009). Como experta, posee el conocimiento recogido en el manual y prescribe cómo debe una comunidad prevenir la violencia. También asume el papel de líder heroica, tomando decisiones y dictando lo que hay que hacer, a menudo con la expectativa implícita de que los miembros de la comunidad están obligados a cumplirlo. En el enfoque centrado en soluciones, en cambio, la protagonista de la entrevista es la persona consultante, que describe la presencia de la transformación que desea, lo que incluye sus propias descripciones del contexto en el que vive, incorporando sus propias nociones de bienestar, de manera respetuosa y generando una relación en la que puede responder con capacidad de agencia a las preguntas de quien entrevista.
Aunque estos esfuerzos por difundir información importante son loables, es crucial reconocer que pueden contribuir involuntariamente a una neocolonización. Estos procesos suelen implicar la negación de los recursos de la comunidad y la suposición de que las personas son incapaces de gestionar sus propios recorridos de transformación. Paradójicamente, empoderar a una comunidad, en particular en el contexto de la prevención de la violencia, exige favorecer la convivencia cotidiana y reconocer la capacidad inherente de la comunidad para impulsar un cambio significativo.
Desde la perspectiva de Humberto Maturana, el amor implica reconocer al otro como un ser legítimo en la convivencia, sin imponerle las propias expectativas o exigencias (Maturana Romesín & Porksen, 2015). Para Maturana, la transformación se produce a través del lenguaje cotidiano; cuando el lenguaje legitima el proceso de devenir del otro, el cambio se hace posible (Maturana Romesín, 2010). En el enfoque centrado en soluciones, las personas articulan su propio lenguaje de transformación —el resultado que desean— y quien ejerce la terapia legitima y amplía este lenguaje mediante preguntas que invitan a seguir desarrollando el cambio.
Esta iniciativa de investigación surge de una postura crítica que prioriza el lenguaje como vehículo principal de las soluciones. Su objetivo central es crear un espacio en el que las personas puedan articular y cultivar su propia comprensión del bienestar. El proyecto se basa en un profundo respeto por la diversidad cultural y sitúa a la persona entrevistada como experta en su propia vida. La relación entre quien entrevista y la persona entrevistada es colaborativa: quien entrevista formula preguntas generativas y estimulantes que amplían un lenguaje orientado a las soluciones, la esperanza y el amor.
La terapia breve centrada en soluciones (SFBT) se desarrolló como un modelo terapéutico basado en un lenguaje útil, respetuoso y coconstruido. Se ha aplicado a problemas como la violencia doméstica (Dinmohammadi et al., 2021; Lee et al., 2004), entre otros motivos de consulta. Sin embargo, su aplicación formal con poblaciones indígenas no se ha examinado ampliamente. Con el tiempo, la evolución del enfoque centrado en soluciones ha puesto un énfasis creciente en los procesos lingüísticos que generan el cambio, en particular mediante las preguntas presuposicionales (Froerer et al., 2022). Estas preguntas presuponen que las personas y las comunidades ya poseen recursos y capacidades que pueden movilizarse hacia los resultados que prefieren.
Más recientemente, Elliott Connie y Adam Froerer (2023) formularon un marco estructurado conocido como el enfoque del Diamante de la SFBT. Este enfoque distingue tres etapas de una conversación centrada en soluciones. La primera se centra en establecer el resultado deseado por la persona consultante, es decir, el cambio que le gustaría lograr como resultado de la conversación. Este resultado definido por la persona consultante determina lo que es pertinente abordar y lo que queda fuera del alcance de la sesión. Las preguntas de quien conduce la sesión se guían exclusivamente por este resultado deseado.
La segunda etapa invita a una descripción detallada de cómo sería diferente la vida si el resultado deseado estuviera presente. Esta descripción se despliega por tres vías posibles: 1) la Historia del Resultado (momentos del pasado en que ciertos aspectos del resultado deseado ya estaban presentes), 2) los Recursos para el Resultado (habilidades y cualidades existentes que sostienen la posibilidad del cambio) y 3) el Futuro del Resultado (un futuro hipotético en el que el resultado deseado se ha hecho realidad y sus efectos son visibles).
La tercera etapa se centra en el cierre. La sesión concluye de una manera que respeta la autonomía de la persona consultante y afirma su experticia. Se entiende que el trabajo se ha realizado en la propia conversación; no se dan consejos ni se asignan tareas. En esta comprensión evolucionada de la SFBT, el proceso descriptivo constituye la intervención. El énfasis se desplaza de los elogios, la reformulación o la asignación de tareas hacia la implicación de las personas consultantes en un diálogo significativo que pone en primer plano su propia capacidad de agencia.
Este enfoque mantiene el deseo de la persona consultante en el centro de la conversación en lugar de privilegiar la experticia de quien ejerce la terapia. Prioriza el lenguaje y la coconstrucción de la realidad por encima de la psicoeducación o de las intervenciones basadas en habilidades. Al hacerlo, evita imponer soluciones definidas desde fuera e invita en cambio a las personas consultantes a identificar las habilidades y características que ya poseen, recursos que pueden sostener resultados acordes con su contexto cultural y su experiencia vivida.
Para comparar los dos procesos conversacionales —centrado en soluciones y centrado en el problema— se utilizaron oxímetros como dispositivos de medición. Estos instrumentos registran la saturación de oxígeno y la frecuencia cardiaca de una persona. Los dispositivos se colocaron en el dedo índice de las personas participantes, lo que permitió observar datos fisiológicos en tiempo real a lo largo de la conversación. Además, se utilizó la grabadora de vídeo de un teléfono móvil para captar tanto las fluctuaciones que aparecían en la pantalla del oxímetro como el audio de la interacción. Este método combinado permitió obtener un registro completo tanto de las respuestas fisiológicas como de la dinámica verbal de las conversaciones.
Las posibles diferencias entre los dos tipos de conversación pueden interpretarse a través de la teoría bioinformacional de Lang (1979). Según este marco, cuando el cerebro imagina vívidamente una situación, tiende a procesarla como si estuviera ocurriendo en el presente, lo que puede intensificar las respuestas emocionales. Estas reacciones pueden ser positivas o negativas, según la naturaleza de la conversación y los significados que las personas participantes le atribuyan.
Desde esta perspectiva, las experiencias de emoción positiva amplían la percepción que una persona tiene de su entorno y le permiten advertir posibilidades y oportunidades adicionales. Esta conciencia ampliada puede estimular el desarrollo de nuevas formas de responder a las dificultades. Con el tiempo, las personas empiezan a generar lo que Barbara Fredrickson (2012) denomina «ideas de acción», posibilidades emergentes de comportamiento que favorecen la creatividad, la esperanza y la confianza.
La SFBT se propone como un mecanismo de cambio basado en la evidencia (Kim et al., 2019) que utiliza el lenguaje para coconstruir la transformación deseada por la persona consultante, con un fuerte énfasis en la generación de esperanza (Connie & Froerer, 2023; De Shazer et al., 2007; O’Hanlon & Weiner-Davis, 2003). Al orientar las conversaciones hacia el bienestar y las posibilidades futuras, este proceso lingüístico puede suscitar emociones positivas, cuyos efectos beneficiosos sobre el cerebro son a la vez observables y medibles (Alexander et al., 2021; Fredrickson & Joiner, 2002).
Desde la perspectiva de la neurociencia, la descripción detallada del cambio deseado puede movilizar intensamente procesos neuroplásticos (Chaplo & Fishbein, 2021; Kaczmarek, 2020; Madu, 2019). Esta movilización se ha asociado con aumentos progresivos de los niveles de oxihemoglobina (oxy-Hb) en la corteza prefrontal dorsolateral (DLPFC), una región esencial para el control cognitivo y la regulación emocional (Miller & Cohen, 2001; Schmaußer et al., 2024). La actividad de esta zona cortical está también conectada con el nervio vago, una vía bidireccional clave entre el cerebro y el corazón (Thayer et al., 2012; Thayer & Lane, 2009). A través de estas vías —que se originan en parte en la corteza prefrontal—, el sistema nervioso puede contribuir a la ralentización de la frecuencia cardiaca.
En consecuencia, las conversaciones centradas en un estado de bienestar deseado pueden asociarse con indicadores fisiológicos de una mejor regulación, como frecuencias cardiacas ligeramente más bajas y una mayor oxigenación. La investigación sugiere que estas respuestas pueden acumularse a lo largo de una sesión, lo que refleja los efectos de refuerzo de una reflexión positiva sostenida (Froerer & Jordan, 2013; Kort et al., 2021). Estos cambios fisiológicos vendrían a sumarse a otros estudios fisiológicos que respaldan la eficacia de la SFBT (Koorankot et al., 2022).
Se recogieron las lecturas de oxigenación y de frecuencia cardiaca tanto del grupo centrado en soluciones como del grupo centrado en el problema, y se compararon entre sí. El objetivo de este estudio es determinar si existen diferencias psicofisiológicas significativas entre las entrevistas centradas en soluciones y las entrevistas psicoeducativas (centradas en el problema) con miembros de comunidades indígenas de Bolivia.
Este estudio sigue un enfoque cuantitativo con un diseño cuasiexperimental en el que se examinan dos tipos de intervención: las entrevistas centradas en el problema y las entrevistas centradas en soluciones. El estudio es descriptivo y exploratorio, ya que pretende caracterizar la oxigenación y la frecuencia cardiaca durante estos procesos de intervención (Hernández et al., 2016).
Las personas participantes en este estudio se reclutaron mediante un muestreo por conveniencia: se ofrecieron por iniciativa propia para participar en la investigación. No se realizó ningún cribado de trastornos de salud mental, por lo que se las consideró una muestra no clínica. El estudio se llevó a cabo en el marco de un proyecto más amplio de acción comunitaria en el que intervenían profesionales de varias disciplinas que trabajaban con poblaciones rurales. Todas las entrevistas tuvieron lugar durante visitas programadas a la región del Altiplano de La Paz, en Bolivia. Todas las personas participantes y el equipo investigador tenían el español como lengua materna. Todas las entrevistas se realizaron en español.
El estudio utilizó una muestra de diecinueve (N=19) participantes. La muestra presentaba un reparto casi equilibrado en cuanto al género, con un ligero predominio de mujeres, que representaban el 52.63% (n=10), frente a un 47.37% (n=9) de hombres. La distribución por edades estaba equilibrada entre los tres grupos definidos: el 31.58% (n=6) pertenecía al grupo de 17–25 años y otro tanto al de 26–45 años, mientras que el grupo de 46–67 años era el segmento más numeroso, con un 36.84% (n=7) de la muestra. En cuanto al origen geográfico, las personas participantes se repartían entre cuatro municipios. El municipio 4 concentraba la mayor proporción, con un 36.84% (n=7), seguido de los municipios 1, 2 y 3, que aportaban cada uno una parte igual del 21.05% (n=4).
Tabla 3. Datos demográficos de las personas participantes (N = 19)
Género: mujeres 10 (52.63%), hombres 9 (47.37%). Edad: 17-25, 6 (31.58%); 26-45, 6 (31.58%); 46-67, 7 (36.84%). Municipio: 1 Viacha, 4 (21.05%); 2 Tiahuanacu, 4 (21.05%); 3 Laja, 4 (21.05%); 4 Achocalla, 7 (36.84%).
En total participaron en el estudio 19 personas. De ellas, 12 fueron asignadas al grupo de entrevistas centradas en soluciones y 7 al grupo de entrevistas centradas en el problema. Su edad oscilaba entre 17 y 67 años. Procedían de las siguientes comunidades: Laja (8), Tiahuanaco (3), Achocalla (5) y Viacha (3). Siete eran hombres y doce mujeres. Para permitir comparaciones tanto entre grupos como dentro de cada grupo, un grupo participó en entrevistas centradas en soluciones y el otro en entrevistas centradas en el problema. La asignación a los grupos se hizo al azar, lanzando una moneda. Se informó a las personas participantes de que podían abandonar el estudio en cualquier momento y por cualquier motivo. Dada la naturaleza delicada del contenido de las entrevistas, se les informó de que disponían de asistencia psicológica en caso necesario. El investigador principal del estudio era psicólogo formado y habría podido prestar esta atención de seguimiento. Ninguna persona abandonó el estudio ni expresó necesidad de atención psicológica.
Ambos entrevistadores eran clínicos con nivel de máster. El entrevistador centrado en soluciones es formador internacional en el enfoque centrado en soluciones y aportó su experiencia en este enfoque a las entrevistas. Es clínico certificado en el enfoque del Diamante. El entrevistador centrado en el problema cuenta con una amplia trayectoria en intervención en trauma.
Guía de preguntas para la entrevista centrada en soluciones. Las entrevistas centradas en soluciones eran semiestructuradas y se basaban en el enfoque del Diamante de la SFBT, dividido en tres partes: 1) averiguar el resultado que la persona consultante desea obtener de la conversación, 2) una descripción detallada de la presencia del resultado deseado por la persona consultante y 3) el cierre, en el que la sesión termina con la menor intervención posible por parte de quien entrevista.
Guía de preguntas para la entrevista centrada en el problema. La entrevista centrada en el problema era un proceso psicoeducativo en el que primero se explicaban la definición de la violencia y sus causas, después el marco legal contra la violencia y la manera de acudir a las autoridades competentes en casos de violencia, y por último cómo recibir ayuda de los sistemas de atención.
Pulsioxímetros. Se utilizaron pulsioxímetros de dedo. Funcionaban con alimentación DC3V y dos pilas AAA. La SpO2 iba del 70 al 100% y medían de 25 a 250 latidos por minuto.
Tabla 1. Ejemplos de preguntas de entrevista SFBT
Parte 1, resultado deseado: «¿Qué es lo que más espera de esta conversación?» «¿Qué diferencia supondría lograr ese resultado deseado?» «Si notara en nuestra conversación de hoy que esto está ocurriendo un poco más, ¿le parecería satisfactorio?» Parte 2, descripción. Preguntas sobre la Historia del Resultado: «¿Cuándo ha visto antes este resultado deseado?» «¿Cómo lo hizo?» «¿Cómo reaccionaron los demás?» «¿Qué más?» Preguntas sobre el Futuro del Resultado: «Si mañana se despertara y su resultado deseado ya estuviera ocurriendo, ¿cómo lo notaría?» «¿Qué haría?» «¿Cómo lo notarían los demás?» «¿Cómo reaccionaría usted ante eso?» «¿Qué más?» Parte 3, cierre: «No tengo más preguntas para usted por ahora.» «Muchas gracias por compartirlo conmigo.»
Tabla 2. Ejemplos de preguntas de entrevista centrada en el problema
Parte 1, definición de la violencia y sus causas: «¿Qué entiende usted por violencia?» «¿Qué es para usted la violencia?» Parte 2, marco legal: «¿Cómo ve usted la violencia?» «¿Dónde ve usted violencia?» Parte 3, experiencia pasada: «¿Qué pasa cuando esto ocurre?» «¿Ha vivido alguna vez algo así?»
Grabadora de vídeo. Se utilizó la cámara de un teléfono móvil Samsung Galaxy M33 5G.
El procedimiento constó de tres fases: 1) logística y coordinación del proceso de investigación, 2) recogida de datos y 3) análisis. En la primera fase se solicitó el apoyo y el permiso de los miembros de las comunidades de las zonas visitadas y se compraron los oxímetros. Las personas que entrevistaban y las entrevistadas tenían todas el español como lengua materna. No fue necesaria ninguna traducción. Por este motivo, no se añadió al artículo ninguna mención de traducción.
En la fase de recogida de datos se firmó un consentimiento informado y se convocó a las personas participantes a las plazas principales y a las ferias de las comunidades. Fue allí donde se las visitó, con el respaldo de la Universidad y como parte del proyecto de intervención y acompañamiento del Observatorio de Cultura de Paz. Cada participante realizó una entrevista de 15 minutos, cualquiera que fuera el tipo de entrevista (centrada en soluciones o centrada en el problema). El periodo de entrevista y recogida de datos comprendía un total de 15 minutos: dos minutos para establecer la línea de base, nueve minutos de recogida de datos del pulsioxímetro y de la frecuencia cardiaca, y tres minutos de análisis predictivo para evaluar las tendencias de la entrevista. Las entrevistas las realizaron dos investigadores, uno para las entrevistas centradas en soluciones y otro para las entrevistas centradas en el problema con los miembros de la comunidad. Se decidió así porque cada uno es experto en ese tipo de entrevista. Los entrevistadores revisaron el protocolo con las personas participantes. Estas entrevistas se grabaron en vídeo y una segunda persona asistente anotaba el nivel de oxígeno y la frecuencia cardiaca. Se eligieron entrevistas de quince minutos porque este proyecto formaba parte de un proyecto comunitario más amplio y las personas participantes tenían que completar otros componentes del proyecto que quedaban fuera del marco del artículo. Cabe señalar que se trataba de entrevistas y no de sesiones de terapia, y que los resultados deben interpretarse teniéndolo en cuenta. El análisis de los datos se realizó con el programa estadístico IBM SPSS y el equipo investigador revisó los resultados obtenidos.
El análisis de los datos comenzó con la estadística descriptiva de las entrevistas centradas en el problema y de las centradas en soluciones. A continuación se compararon los dos grupos en cuanto al nivel de oxigenación por minuto y la frecuencia cardiaca por minuto a lo largo de cada entrevista. Por último, se exploraron predicciones estadísticas de la oxigenación y de la frecuencia cardiaca, basadas en las tendencias, tanto para las entrevistas centradas en el problema como para las centradas en soluciones, a partir de los datos obtenidos linealmente en un tiempo de nueve minutos y de los datos ajustados. Todos los análisis se realizaron con IBM SPSS Statistics 27.0.1.
Dadas las características de la muestra y de las personas participantes en el estudio, se decidió utilizar pruebas no paramétricas para el análisis de los datos, tanto para la comparación de la oxigenación y de la frecuencia cardiaca por minuto como para el tiempo completo.
En primer lugar, el equipo investigador analizó las entrevistas centradas en el problema y después las centradas en soluciones. La Tabla 4 indica los niveles globales de oxigenación (OX) y los resultados globales de frecuencia cardiaca (HR) del conjunto de las entrevistas centradas en el problema durante los nueve primeros minutos. Es importante señalar que las lecturas de oxigenación comenzaron oficialmente en el minuto dos, una vez establecida la línea de base de cada participante. Se observa que la oxigenación, a partir de la media y de la puntuación máxima obtenida, sube en un valor de uno, mientras que la frecuencia cardiaca, a partir de las puntuaciones máximas y medias, muestra un descenso. Esta dinámica es más evidente en las puntuaciones mínimas obtenidas por las personas participantes. Para el grupo de entrevistas centradas en soluciones, los resultados figuran en la Tabla 5. De nuevo se presentan las tasas globales de oxigenación (OX) y los resultados globales de frecuencia cardiaca (HR) de los nueve primeros minutos. El nivel de oxigenación del grupo centrado en soluciones sube con el tiempo, con un valor máximo de 92 y un valor máximo de 113. La oxigenación media de este grupo muestra una tendencia similar, con un valor mínimo de 87.5 y un valor máximo de 91.75. Los datos de frecuencia cardiaca, en cambio, muestran una dinámica irregular, pero con tendencia a bajar con el tiempo, con una frecuencia máxima de 102 en el minuto dos y de solo 93 en el minuto nueve. La frecuencia cardiaca media también disminuyó un poco con el tiempo, con una frecuencia inicial de 85.67 y una frecuencia final de 81.92.
Tabla 5. Estadística descriptiva, entrevistas centradas en soluciones (mínimo, máximo, media por minuto)
Oxigenación: minuto 2, 82-92, 87.50; minuto 3, 81-92, 87.83; minuto 4, 78-93, 88.04; minuto 5, 80-97, 88.08; minuto 6, 68-101, 87.67; minuto 7, 68-105, 87.83; minuto 8, 79-109, 90.00; minuto 9, 82-113, 91.75. Frecuencia cardiaca: minuto 2, 69-102, 85.67; minuto 3, 64-102, 83.17; minuto 4, 73-103, 85.08; minuto 5, 74-97, 84.67; minuto 6, 69-98, 84.83; minuto 7, 71-104, 85.17; minuto 8, 66-101, 87.17; minuto 9, 57-93, 81.92.
Tabla 4. Estadística descriptiva, entrevistas centradas en el problema (mínimo, máximo, media por minuto)
Oxigenación: minuto 2, 81-89, 85.71; minuto 3, 80-89, 85.29; minuto 4, 81-91, 86.29; minuto 5, 83-90, 87.43; minuto 6, 81-89, 85.64; minuto 7, 77-89, 85.41; minuto 8, 80-90, 85.44; minuto 9, 82-90, 85.50. Frecuencia cardiaca: minuto 2, 80-90, 85.43; minuto 3, 77-90, 83.71; minuto 4, 69-104, 84.29; minuto 5, 73-95, 81.00; minuto 6, 73-96, 83.43; minuto 7, 71-86, 76.86; minuto 8, 68-90, 78.71; minuto 9, 64-89, 79.29.
Para distinguir los momentos exactos de las entrevistas centradas en soluciones y de las centradas en el problema en los que se produce un cambio significativo, se realizó una comparación de la oxigenación y de la frecuencia cardiaca minuto a minuto. La Tabla 6 sugiere que en las entrevistas centradas en el problema hubo un cambio significativo ( p < .05) en la oxigenación entre el minuto cinco y el minuto seis (indicado en negrita en la Tabla 6 ). En cambio, en las entrevistas centradas en soluciones hubo un cambio del nivel de oxigenación entre el minuto siete y el minuto ocho que se acercaba a la significación estadística ( p < .05; también indicado en negrita en la Tabla 6 ).
Para analizar conjuntamente los nueve minutos de mediciones de oxigenación tomadas durante la entrevista se utilizó la prueba de Friedman. La Tabla 6 muestra en la primera fila los intervalos entre minutos con la abreviatura OX - OX, que divide la entrevista en periodos de un minuto. Se interpreta mediante dos estadísticos, el nivel de significación ( p ) y el coeficiente Z. El nivel de significación es relevante cuando p < .05, por lo que debe prestarse atención a ese minuto.
Los resultados de la prueba de Friedman para el grupo centrado en el problema fueron F = 5.666(7), con un valor de significación de p = .579, mientras que los resultados para el grupo centrado en soluciones fueron F = 7.563 (7), p = .373. Estos resultados sugieren que durante los nueve minutos, cualquiera que fuera el grupo de entrevista (centrada en el problema o centrada en soluciones), no hubo un cambio significativo, lo que no significa que no exista cambio, pues en la Tabla 6 puede observarse en detalle un pequeño cambio.
Tabla 6. Comparación de la oxigenación por minuto (puntuación Z, significación, tamaño del efecto r)
Centrada en el problema: OX2–OX3, Z = -.736, p = .461, r = -.169 (pequeño); OX3–OX4, -.947, .344, -.217 (pequeño); OX4–OX5, -.954, .340, -.219 (pequeño); OX5–OX6, -2.003, .045, -.460 (mediano); OX6–OX7, -.677, .498, -.155 (pequeño); OX7–OX8, -.105, .916, -.024 (muy pequeño); OX8–OX9, -.365, .715, -.084 (muy pequeño). Centrada en soluciones: OX2–OX3, -.418, .676, -.096 (muy pequeño); OX3–OX4, -.354, .723, -.081 (muy pequeño); OX4–OX5, -.103, .918, -.024 (muy pequeño); OX5–OX6, -.595, .552, -.137 (pequeño); OX6–OX7, -.258, .796, -.059 (muy pequeño); OX7–OX8, -1.858, .063, -.427 (mediano); OX8–OX9, -1.107, .268, -.254 (pequeño).
La Tabla 7 indica la frecuencia cardiaca en las entrevistas centradas en el problema y en las centradas en soluciones, con un análisis minuto a minuto. La primera fila de la Tabla 7 detalla los intervalos entre minutos con la abreviatura HR - HR. Se interpreta mediante dos estadísticos, el nivel de significación ( p ) y el coeficiente Z; cuando el nivel de significación es p < 0.05, el intervalo de tiempo resulta significativo. Estos resultados indicaron que en el grupo centrado en el problema hubo un cambio significativo (Z = .042, p < .05) entre el minuto seis y el minuto siete (indicado en negrita en la Tabla 7 ). En cambio, en el grupo centrado en soluciones hay un cambio entre el minuto ocho y el minuto nueve que se aproxima a la significación estadística (Z = .065, p > .05; también indicado en negrita en la Tabla 6 ). Esto significa que podemos encontrar diferencias temporales entre algunos minutos en la frecuencia cardiaca, y que estas son significativas si incluimos todos los casos del estudio.
Se volvió a utilizar la prueba de Friedman para comparar el cambio entre los dos grupos durante los nueve minutos de entrevista. Se observó que la frecuencia cardiaca del grupo centrado en el problema sí cambió, pero no de forma estadísticamente significativa, aunque se acercaba a la significación (F = 13.554(7), p = .06). Por el contrario, el grupo centrado en soluciones no mostró un cambio estadísticamente significativo (F = 6.032(7), p = .536).
Tabla 7. Comparación de la frecuencia cardiaca por minuto (puntuación Z, significación, tamaño del efecto r suponiendo N = 19)
Centrada en el problema: HR2–HR3, Z = -1.378, p = .168, r = -.317 (mediano); HR3–HR4, -.210, .833, -.048 (muy pequeño); HR4–HR5, -.841, .400, -.193 (pequeño); HR5–HR6, -.944, .345, -.217 (pequeño); HR6–HR7, -2.032, .042, -.467 (mediano); HR7–HR8, -.946, .344, -.217 (pequeño); HR8–HR9, -.339, .734, -.078 (muy pequeño). Centrada en soluciones: HR2–HR3, -.714, .475, -.164 (pequeño); HR3–HR4, -.869, .385, -.200 (pequeño); HR4–HR5, -.665, .506, -.153 (pequeño); HR5–HR6, .0001, 1.000, .000 (nulo); HR6–HR7, -.539, .590, -.124 (pequeño); HR7–HR8, -1.419, .156, -.326 (mediano); HR8–HR9, -1.847, .065, -.424 (mediano).
Para un análisis en profundidad, se estudiaron predicciones de la oxigenación y de la frecuencia cardiaca en las entrevistas centradas en soluciones y en las centradas en el problema. Aquí difieren el comportamiento de la oxigenación y de la frecuencia cardiaca, la tendencia y los tres primeros minutos posteriores a la entrevista. Estos análisis ayudaron a distinguir lo que podría ocurrir si las entrevistas fueran más largas. Se predijo un tiempo de tres minutos porque es un intervalo de predicción aceptable a partir del tiempo de línea de base considerado para las entrevistas, que fue de tres minutos, lo que da un total de 12 minutos de análisis. El análisis se centra en los minutos iniciales porque las respuestas fisiológicas a los estímulos psicológicos, como el estrés o la sintonía, suelen ser más intensas y observables al comienzo de la interacción.
Las 12 entrevistas centradas en soluciones, representadas en los 12 gráficos siguientes de la primera columna, sugieren una oxigenación lineal, indicada por la línea verde de cada gráfico (las líneas rojas son las tasas reales de oxígeno y las líneas azules, las tasas de oxígeno ajustadas estadísticamente). En el segundo y el cuarto gráfico de la primera columna se observa una oxigenación ligeramente mayor, mientras que el resto muestra una tasa similar, sin cambios. Pero, según la previsión basada en estos datos para los tres minutos siguientes, se observa que el nivel de oxigenación se mantiene estable y no baja ni sube más, lo que establece un cambio estable en el nivel de oxigenación.
La frecuencia cardiaca de la segunda columna, por su parte, muestra una tendencia a bajar, aunque de forma irregular durante las entrevistas, salvo en la segunda, la cuarta, la séptima y la décima. En todos los casos, las predicciones realizadas tras tres minutos no muestran variación respecto al estado anterior. A partir de los datos recogidos se observa sobre todo una tendencia descendente, y este cambio, aparentemente según los datos de previsión, se mantiene estable durante los tres minutos posteriores a la entrevista.
Los gráficos del grupo centrado en el problema de la primera columna sugieren que el nivel de oxigenación tiende a bajar, salvo en la cuarta y la séptima entrevista. Estos datos se reflejan en los obtenidos (línea roja) y en los ajustados (línea azul). En los demás casos, fuera de las figuras cuatro y siete, las tendencias de oxigenación parecen descender. Las estadísticas predictivas establecidas con las líneas verdes sugieren que los niveles de oxigenación se mantendrán, a pesar del cambio introducido en los minutos anteriores, de modo que no suben ni bajan.
Las predicciones de frecuencia cardiaca de la segunda columna indican que las frecuencias tienden a bajar, salvo en el último caso. Esto se refleja principalmente en los datos representados por las líneas rojas, aunque es inestable y hay momentos en que tienden a subir.
Las comunidades indígenas aimaras de este estudio proceden de la región del altiplano boliviano, concretamente de Viacha, Laja y Tiwanaku. Estas comunidades se dedican principalmente a la agricultura y al comercio. Tienen su propia forma de organización, en la que las autoridades gozan de gran prestigio y confianza para la toma de decisiones. La noción de violencia y los procesos para combatirla contrastan profundamente con lo que diseña el Estado boliviano: son las propias autoridades comunitarias quienes resuelven diversos conflictos, pero se espera que las leyes contra la violencia se apliquen en estas localidades, como en las ciudades.
Ante este contraste cultural, es necesario estudiar el proceso de realización de entrevistas para la prevención de la violencia. Se han identificado dos tipos de entrevista. El primero es un proceso psicoeducativo que se centra en el problema y se asemeja a otros estudios como Grant (2012) o Koorankot et al. (2022). Durante este proceso, una persona entrevistadora experta, por lo general procedente de una zona urbana, explica y enseña a los miembros de la comunidad qué es la violencia y cómo prevenirla. En este marco, los miembros de la comunidad desempeñan un papel más pasivo. El segundo tipo de entrevista es centrado en soluciones: se anima a las personas a describir la transformación que desean y su repercusión en su vida. Otros estudios afirmaron lo mismo, Pérez Lamadrid y Froerer (2022).
Los resultados de este estudio indican que, durante las entrevistas centradas en el problema para la prevención de la violencia, los niveles de oxigenación se mantienen de forma constante en sus valores máximos, mínimos y medios, acompañados de un descenso de la frecuencia cardiaca. Estos hallazgos sugieren que hablar de las causas, el contexto y las consecuencias de la violencia no conduce a la relajación, sino que más bien aumenta la tensión, en consonancia con los hallazgos de Cohen et al. (2002). Según la teoría de ampliación y construcción (Broaden and Build Theory; Fredrickson, 2012), cabe inferir que centrarse únicamente en la violencia dentro de un marco legal podría hacer que las personas participantes experimentaran tensión y emociones negativas. Esta tensión surge de las relaciones de poder entre la persona entrevistadora experta y las personas que buscan aprender nuevas estrategias más allá de sus conocimientos. En consecuencia, la comprensión de la violencia queda limitada, lo que refuerza los papeles de víctima y agresor, restringe la capacidad de agencia de las personas y minimiza la pertinencia de los recursos de su comunidad para abordar el problema.
Este fenómeno se acentúa especialmente durante las entrevistas, en concreto entre el 5.º y el 6.º minuto, cuando se pregunta a las personas participantes por características concretas o se les pide que den ejemplos de situaciones violentas. Este momento marca un punto de inflexión crítico en la conversación y desemboca en una crisis del estado emocional de la persona, que puede atribuirse a la intervención profesional. Es crucial no considerar la conversación únicamente desde una perspectiva causal, ya que puede no haber una pregunta concreta que desencadene estos cambios fisiológicos. Sin embargo, resulta evidente que cuando las personas participantes llegan a la etapa de revelar sus experiencias de violencia o de describir situaciones concretas de violencia que han vivido, se produce un cambio estadísticamente significativo en sus respuestas fisiológicas.
Ahora bien, al comparar los niveles de oxígeno y la frecuencia cardiaca, resulta evidente que este momento de tensión no es favorable para las personas participantes y no contribuye directamente a mejorar su situación. Al contrario, puede agravar su malestar y dificultar que se calmen o encuentren consuelo y esperanza. Esto concuerda con los hallazgos propuestos por Walker, Froerer y Gourlay-Fernandez (2021), que subrayan la importancia de generar experiencias emocionales positivas. Al crear una espiral emocional positiva, las personas participantes pueden activar recursos y habilidades internas dentro de un marco pragmático de acción. Esto, a su vez, conduce a una nueva espiral de emociones positivas, que amplía su perspectiva sobre la situación y aumenta su percepción de las opciones disponibles para combatir o prevenir la violencia.
Por el contrario, las entrevistas que adoptan un enfoque centrado en soluciones muestran una tendencia notable. Los niveles de oxígeno aumentan mientras la frecuencia cardiaca disminuye, lo que indica indicadores de salud positivos (Gutiérrez Muñoz, 2010; Moya et al., 2013). Esto sugiere un estado de tranquilidad y de mejora en las personas participantes (Carter & Kingsbury, 2022). Implica que hablar de la violencia en un marco centrado en soluciones, que supone imaginar futuros preferidos, identificar momentos de cambio y explorar acciones alternativas, genera un cambio positivo en la persona.
Además, en consonancia con la teoría de ampliación y construcción (Fredrickson, 2012), las personas que participan en entrevistas centradas en soluciones para la prevención de la violencia experimentan emociones positivas cuando describen la presencia de los resultados que desean en su vida cotidiana. Este proceso amplía la percepción de sus experiencias y las conecta con sus propios recursos internos, lo que favorece un sentimiento de empoderamiento y de capacidad de agencia.
Este fenómeno puede atribuirse a la presencia de esperanza y al descubrimiento de una perspectiva positiva en el discurso, que funciona como una invitación a actuar con implicaciones terapéuticas. Cabe destacar que este efecto es especialmente marcado entre los minutos 7 y 8 en cuanto a la oxigenación, lo que indica una consolidación de estas reflexiones positivas hacia el final de la entrevista, justo antes de su conclusión. Del mismo modo, la frecuencia cardiaca presenta un cambio significativo y alcanza su punto más bajo aproximadamente un minuto después, entre los minutos ocho y nueve.
La dinámica de la entrevista centrada en soluciones, caracterizada por un enfoque coconstructivo en el que la siguiente pregunta de quien entrevista se basa en la respuesta anterior de la persona consultante, dificulta establecer una correlación directa entre una pregunta concreta y los cambios correspondientes en la oxigenación y la frecuencia cardiaca. Sin embargo, es posible identificar la etapa y el tipo de preguntas que se formulan dentro de la estructura de la entrevista. En las entrevistas centradas en soluciones, el cambio significativo se produce durante la etapa de Descripción, más precisamente en la fase del Futuro Preferido, cuando se utilizan preguntas interactivas, tal como se describe en la estructura del Diamante.
Además, es importante tener en cuenta que la variabilidad de los niveles de oxigenación y de la frecuencia cardiaca no es de una magnitud significativa, ya que los casos que presentan variaciones representan menos de una cuarta parte del tamaño total de la muestra. Por lo tanto, los datos presentados en el estudio se basan principalmente en el 70% de los datos recogidos.
Cabe destacar que surge un patrón perceptible en cuanto a la aparición de cambios significativos analizados minuto a minuto en ambos tipos de entrevista. El patrón sugiere una secuencia constante: primero se observa un cambio significativo en la oxigenación, seguido, al minuto siguiente, de un cambio significativo en la frecuencia cardiaca. Este patrón confiere cierto grado de fiabilidad al análisis realizado en este estudio. Otro factor que contribuye a la fiabilidad del estudio es el análisis predictivo realizado, que revela que los patrones de datos observados en las entrevistas centradas en el problema probablemente persistirán en el periodo de análisis posterior de 3 minutos. En concreto, cuando se habla del problema, los niveles de oxígeno tienden a mantenerse estables, mientras que la frecuencia cardiaca muestra un descenso constante. Este análisis predictivo sugiere que es probable que esta tendencia continúe. Del mismo modo, en las entrevistas centradas en soluciones existe cierto grado de coherencia entre las frecuencias registradas y los resultados predichos. Las personas participantes tienden a presentar niveles de oxigenación más elevados junto con cambios irregulares de la frecuencia cardiaca, que se apartan de un patrón constante.
Además, varios estudios muestran que el establecimiento temprano de la alianza, de las expectativas y del compromiso con la conversación influye en el resultado global de las conversaciones terapéuticas (Kort et al., 2021; Wampold & Imel, 2015). Este estudio corrobora esta idea al identificar cambios significativos tanto en la oxigenación como en la frecuencia cardiaca dentro de los 10 primeros minutos. Ya se trate de una sesión de terapia tradicional o de un proceso de prevención de la violencia, como en el caso de este estudio, toda conversación ejerce una influencia inmediata en las personas. Por ello, es crucial que quienes promueven campañas de prevención de la violencia reconozcan la importancia de su enfoque y destinen recursos a formar adecuadamente a las personas entrevistadoras. Esto es especialmente pertinente en el caso de las campañas realizadas en las zonas rurales de Bolivia. Cabe señalar también que estos resultados cuestionan los supuestos históricos sobre la necesidad de sesiones de 50 minutos, que pueden considerarse propios de una posición privilegiada.
Este estudio presenta características singulares, ya que los equipos de entrevista se desplazan a las comunidades y mantienen conversaciones en entornos diversos, como plazas, huertos, aulas escolares, campos de fútbol y ferias. Es fundamental señalar que la lengua principal de estas comunidades es el aimara, y que el español es la segunda lengua. Además, cabe mencionar que los conceptos de salud mental y de psicoterapia no son muy conocidos ni habituales en estas regiones del país. En este contexto, el estudio subraya la importancia del uso del lenguaje y pone de relieve que las conversaciones, sea cual sea su naturaleza, son de carácter portátil. Sin embargo, subraya también las diferencias inherentes a los procesos y a las respuestas fisiológicas asociados a estas conversaciones, y destaca la importancia de comprender los contextos culturales y lingüísticos específicos de estas comunidades y de adaptarse a ellos.
Este estudio pretende explorar y comparar los procesos implicados en ambos tipos de entrevista, no para determinar qué enfoque es superior, sino para identificar elementos que puedan mejorar su calidad. Al examinar sus dinámicas propias, la investigación busca profundizar en la comprensión de cómo funciona cada entrevista y de lo que contribuye a su eficacia. En definitiva, este estudio amplía el conocimiento sobre la naturaleza y el impacto de estos enfoques y ofrece aportaciones significativas para orientar las intervenciones futuras y la práctica profesional.
Tanto las entrevistas centradas en soluciones como las centradas en el problema pueden generar cambios transformadores en las personas, y este cambio parece desplegarse de forma acumulativa a lo largo de la conversación. El proceso comienza con la dinámica relacional que se establece entre quien entrevista y la persona entrevistada, que marca el tono y la dirección del intercambio. En las entrevistas centradas en el problema, el tema central gira por lo general en torno a la ausencia o la prevención de la violencia, haciendo hincapié en identificar, comprender y reducir los comportamientos problemáticos. En cambio, las entrevistas centradas en soluciones se centran en la presencia del bienestar y ponen de relieve las fortalezas, los resultados preferidos y los futuros deseados. A medida que avanza la conversación, estos temas rectores se vuelven cada vez más destacados y refuerzan sus orientaciones respectivas. Con el tiempo, esta atención sostenida contribuye a un efecto transformador acumulativo que moldea la manera en que las personas se perciben a sí mismas, sus circunstancias y sus posibilidades de acción.
La ausencia o la evitación de un problema y el cultivo activo del bienestar o de las soluciones implican mecanismos fundamentalmente distintos. Desde la perspectiva de la teoría del bienestar, las entrevistas centradas en soluciones pueden entenderse como procesos promotores de salud, dada la asociación bien documentada entre niveles más altos de bienestar y una mejor salud física y psicológica. En este marco, participar en conversaciones centradas en soluciones puede favorecer estados fisiológicos más regulados, como una respiración más lenta y relajada, que contribuye a una sensación general de calma y bienestar. Al dirigir la atención hacia las fortalezas, las posibilidades y los resultados deseados, estas entrevistas propician condiciones no solo psicológicamente constructivas, sino también fisiológicamente favorables, que promueven un estado más saludable y adaptativo en las personas participantes.
Examinar el bienestar a la luz de la teoría bioinformacional pone de relieve cómo este proceso acumulativo permite a las personas no solo reconocer experiencias de bienestar, sino también reforzar las habilidades y los recursos que lo sostienen. Es especialmente significativa su capacidad para expresar cómo se relacionarían con los demás y participarían en sus comunidades desde un lugar de bienestar.
Esta exploración más profunda permite a las personas imaginar y describir formas preferidas de interactuar, lo que refuerza su sentido de agencia y activa sus capacidades y su potencial existentes. De este modo, se convierten en artífices activas de su propio bienestar, al tiempo que cultivan vínculos más intencionales y armoniosos dentro de sus comunidades.
Se recomienda encarecidamente ir más allá de una atención exclusiva a los problemas y facilitar, en cambio, procesos que ayuden a las personas consultantes a activar sus recursos, imaginar un futuro preferido, construir soluciones y fijarse metas significativas en las intervenciones terapéuticas o educativas. Estos procesos concuerdan con los enfoques descritos por Grant et al. (2012) y Smock et al. (2010). Al situar los problemas en un marco temporal y contextual más amplio, resulta igualmente importante dar prioridad a las conversaciones sobre las posibles soluciones. Tratar las soluciones como ejes rectores centrales abre vías hacia un cambio significativo y capacita a las personas para conducir su vida de forma proactiva hacia resultados positivos. En consecuencia, integrar estrategias centradas en soluciones junto con conversaciones centradas en el problema es esencial para favorecer un progreso transformador.
Es importante reconocer varias limitaciones de este estudio. En primer lugar, la investigación se realizó con una muestra relativamente pequeña, lo que puede limitar la generalización de los hallazgos. Los distintos tipos de violencia vividos no fueron el objeto de este estudio, lo que puede haber dado lugar a resultados confusos. Además, la participación fue voluntaria y no ofrecía incentivos directos, lo que podría haber introducido un sesgo en la composición de la muestra. Reconocemos también que limitarse a la oxigenación y la frecuencia cardiaca puede ofrecer solo una perspectiva estrecha del bienestar global.
Para futuras investigaciones, sería valioso realizar un análisis más diferenciado que tenga en cuenta las características propias de cada comunidad indígena. Este enfoque permitiría comprender mejor las dinámicas de la violencia y ayudaría a identificar estrategias congruentes desde el punto de vista cultural y lingüístico. En definitiva, contribuiría al desarrollo de intervenciones de prevención de la violencia más eficaces y culturalmente sensibles en estas comunidades.
Además, es esencial subrayar la importancia de proseguir esta línea de investigación diferenciando los distintos tipos de violencia presentes en las comunidades indígenas. Esta diferenciación permitiría evaluar con mayor precisión la eficacia de las entrevistas centradas en el problema y de las centradas en soluciones para abordar aspectos concretos de la prevención de la violencia. Proseguir los estudios en esta dirección permitiría al equipo investigador comprender mejor las dinámicas matizadas de estos enfoques de entrevista y su adecuación a diferentes contextos. Estos esfuerzos mejorarían nuestra comprensión y ofrecerían orientaciones valiosas para diseñar intervenciones adaptadas a las necesidades y los retos propios de cada comunidad.
Recomendamos asimismo que la investigación futura recurra a métodos cualitativos para explorar la percepción que tienen las personas participantes del enfoque de las preguntas. Los estudios futuros deberían considerar también la inclusión de indicadores adicionales más allá de la oxigenación y la frecuencia cardiaca, examinando otras variables fisiológicas pertinentes. Recomendamos incorporar instrumentos adicionales para medir la saturación de oxígeno y la frecuencia cardiaca, así como ampliar la duración de los estudios para evaluar el bienestar más allá de los 15 minutos. También podría ser útil recoger datos fisiológicos fuera del contexto de la entrevista, antes o después de las sesiones, para obtener una imagen más completa. Además, es aconsejable poner a prueba la metodología de entrevista junto con otros enfoques de entrevista, así como en el contexto de las acciones de prevención.
Recibido el 14 de agosto de 2024, aceptado el 2 de abril de 2026, publicado el 8 de junio de 2026.
Complexe Systémique: puntos clave
Un estudio modesto en sus medios, un oxímetro de unas decenas de euros y un teléfono, pero valioso por su terreno: las plazas de los pueblos del Altiplano, donde la psicoterapia no existe como concepto y donde la prevención de la violencia suele llegar en forma de lección. Las cifras son frágiles (diecinueve personas, dos minutos significativos), y los autores lo dicen; lo esencial está en otra parte. El punto de inflexión fisiológico de la entrevista centrada en el problema llega justo cuando se piden ejemplos de violencia vivida; el de la entrevista centrada en soluciones, cuando se describe el futuro preferido. Y el argumento político, en una frase: la sesión de cincuenta minutos podría ser un privilegio. Para leer junto con la resiliencia vicaria del personal de los SLIM, del mismo autor, Kort, Froerer y Walker sobre los factores comunes y Colmar y Sing sobre el cerebro.
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Traducción no oficial al español de Oxygenation and Heart Rate in Solution-Focused and Problem-Focused Interviews With Rural and Indigenous Aymara Communities (Viacha and Laja) Regarding Intersectional Violence, de Marcos Pérez Lamadrid, Freddy Andrés Ponce Valdivia y Adam Froerer, publicado en Journal of Solution Focused Practices, vol. 10, n.º 1 (2026), pp. 40-64, doi: 10.59874/001c.162060, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en los términos de la licencia (traducción, tablas en forma de fichas, gráficos descritos). Esta traducción no ha sido realizada ni por los autores ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores; prevalece la versión original.
Traducción no oficial al español del artículo original «Oxygenation and Heart Rate in Solution-Focused and Problem-Focused Interviews With Rural and Indigenous Aymara Communities (Viacha and Laja) Regarding Intersectional Violence», publicado en Journal of Solution Focused Practices (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de los autores se ha traducido íntegramente y solo se ha adaptado la presentación para su lectura en línea, como se indica al principio de esta página. Esta traducción no ha sido realizada ni por los autores ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
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Perez Lamadrid, M., Ponce Valdivia, F. A., & Froerer, A. (2026). Oxygenation and Heart Rate in Solution-Focused and Problem-Focused Interviews With Rural and Indigenous Aymara Communities (Viacha and Laja) Regarding Intersectional Violence. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/oxygenation-and-heart-rate-in-solution-focused-and-problem-focused-interviews-with-aymara-communities (Obra original publicada en 2026 en Journal of Solution Focused Practices, vol. 10, n.º 1 (2026), pp. 40-64; republicada en 2026 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/162060)
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