Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Family Process · Terapia familiar

Primeros auxilios psicológicos para familias en tiempos de guerra: integrar el enfoque narrativo con la terapia focalizada en las emociones (EFT)

Orit, de nueve años, ya no va al colegio por miedo a que le caiga un cohete; su padre, reservista durante 200 días, se siente excluido al volver a casa. Michal Shamai (Universidad de Haifa), Uri Carmel‐Kraiem y Osnat Cohen‐Ganor describen un acompañamiento de tres o cuatro encuentros, puesto en marcha después del 7 de octubre para familias israelíes del Consejo Regional de Menashe: contar la historia de la familia ante un testigo y, después, trabajar el ciclo de apego que el miedo ha alterado.

Autoría Michal Shamai (School of Social Work, University of Haifa); Uri Carmel‐Kraiem (Menashe Regional Council); Osnat Cohen‐Ganor (Mifrasim Institute, Academic College of Tel Aviv‐Yaffo)Primera publicación Family Process, 3 de julio de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de First Psychological Aid for Families During War: Integrating the Narrative Approach With Emotionally Focused Therapy (EFT), de Michal Shamai, Uri Carmel‐Kraiem y Osnat Cohen‐Ganor, publicado en Family Process (Wiley) (2026), doi: 10.1111/famp.70175, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Lo común a todas las evaluaciones, positivas y negativas, era que el cambio se debía a las figuras terapéuticas y al clima que creaban, más que a las técnicas concretas utilizadas.

Michal Shamai, Uri Carmel‐Kraiem y Osnat Cohen‐Ganor

Resumen

El artículo describe un proyecto de primer apoyo psicológico para familias que viven en la zona de costura (seam zone) entre Israel y las áreas controladas por la Autoridad Palestina. Desde el 7 de octubre, la proximidad de la frontera y la posibilidad de infiltraciones terroristas en las comunidades han generado una ansiedad elevada en la población residente, junto con la preocupación por los familiares movilizados en la reserva o que cumplen el servicio militar obligatorio. Por ello, la Unidad de Terapia Familiar del Consejo Regional de Menashe puso en marcha un programa de apoyo psicológico destinado a reforzar los recursos de las familias y mejorar su capacidad para afrontar el estrés y la ansiedad persistentes. La intervención se basó en la integración del enfoque narrativo y la terapia focalizada en las emociones (EFT). Estos enfoques se eligieron por su anclaje en la psicología positiva y humanista, que pone de relieve la resiliencia familiar y puede aplicarse en una intervención focalizada y breve. Se describen con detalle el protocolo de intervención y un caso ilustrativo. Se expone, además, un intento de evaluar el proyecto en condiciones de guerra, con sus limitaciones. El método de evaluación incluyó un componente cuantitativo y un análisis de contenido de una pregunta abierta centrada en la experiencia de la familia con la intervención. Los resultados mostraron una reducción significativa del estrés de madres y padres y de su percepción del estrés de sus hijos e hijas, pero ninguna diferencia significativa en la resiliencia familiar. En consonancia con estudios anteriores, las personas participantes vivieron la relación terapéutica como el factor más significativo, por encima de las técnicas empleadas. El artículo concluye con un llamamiento a seguir evaluando este tipo de intervenciones en zonas de guerra y regiones afectadas por catástrofes, en contextos socioculturales y políticos diversos.

Palabras clave: terapia focalizada en las emociones, terapia familiar, terapia narrativa, primeros auxilios psicológicos, guerra

1 Introducción

Este artículo describe el primer apoyo psicológico prestado a familias que viven en el Consejo Regional de Menashe, en la zona de costura entre Israel y las áreas controladas por la Autoridad Palestina. Inmediatamente después del 7 de octubre, profesionales del trabajo social del departamento de bienestar social señalaron síntomas de ansiedad y estrés en las familias que residen en esta zona. La población atribuía su ansiedad al miedo a una infiltración terrorista, como la ocurrida en las localidades fronterizas con Gaza, y a la movilización en la reserva de muchos padres y maridos o parejas, con la consiguiente preocupación por su bienestar. Además de afrontar la realidad de la guerra, las familias tuvieron que adaptarse continuamente a circunstancias cambiantes y a la incertidumbre, a medida que las parejas entraban y salían del servicio en la reserva. A raíz de estos informes, la Unidad de Terapia Familiar ofreció un primer apoyo a las familias que lo necesitaban.

2 El contexto de aplicación del proyecto

El Consejo Regional de Menashe tiene una población rural, similar a la de las localidades fronterizas con Gaza, donde, el 7 de octubre, comandos terroristas de Hamás cruzaron la frontera y masacraron a civiles de todas las edades. Otra similitud histórica entre ambas regiones es que, en 2002, un terrorista se infiltró en el kibutz Metzer, en el Consejo Regional de Menashe, y asesinó a cinco civiles. El ataque del 7 de octubre reavivó entre la población de la región de Menashe el recuerdo del ataque de 2002 y suscitó el temor a una posible infiltración terrorista también en su zona. Además, muchas localidades árabes se encuentran dentro de la región de Menashe o cerca de ella. Pese a la convivencia cotidiana estable entre estas poblaciones judía y árabe, en anteriores períodos de conflicto estallaron disturbios en las cercanías, lo que aumentó el clima local de tensión y vigilancia.

Estudios de las últimas décadas, en Israel y en otras zonas de conflicto del mundo, han constatado que las guerras y los conflictos armados tienen efectos graves y duraderos en las familias. Entre ellos figuran el deterioro del funcionamiento parental (p. ej., Eltanamly et al. 2021; Mijalevich‐Soker and Taubman‐Ben‐Ari 2025; Weingarten 2003), síntomas traumáticos en madres, padres e hijos (p. ej., Thabet et al. 2008) y el deterioro de las relaciones de pareja, en particular, aunque no exclusivamente, cuando uno de sus miembros era llamado a filas y participaba en los combates (p. ej., Klaric et al. 2011; Shamai et al. 2016,2017; Zamir et al. 2019). La población civil ucraniana que recibió intervenciones telefónicas de primeros auxilios psicológicos, evaluadas mediante una metodología narrativa, refirió menos malestar y mejores estrategias de afrontamiento (Shraga et al. 2025). Sin embargo, no encontramos literatura que describa intervenciones terapéuticas con familias que viven en una zona de guerra y, por tanto, tampoco evaluaciones de este tipo de intervenciones familiares. El propósito de este artículo es, pues, colmar esta laguna de conocimiento.

3 La base teórica del proyecto

La intervención integró dos enfoques de terapia familiar consolidados y basados en la evidencia, ambos fundados en principios afines a una perspectiva psicológica positiva y humanista (Seligman and Csikszentmihali 2000) y adecuados para aplicarse en una intervención focalizada: el enfoque narrativo y el enfoque focalizado en las emociones.

3.1 Terapia narrativa

El enfoque narrativo (White and Epston 1990) subraya cómo las personas dan sentido a sus experiencias a través de las historias que cuentan. En las familias que atraviesan una guerra y una incertidumbre persistente, las historias suelen volverse saturadas por el problema y se centran en el miedo, la impotencia y el sentimiento de fracaso. Las historias saturadas por el problema ponen de relieve el malestar y minimizan u ocultan los esfuerzos de afrontamiento de la familia, lo que refuerza un relato que intensifica su sensación de vulnerabilidad. El lenguaje que utilizan madres, padres e hijos (p. ej., «No puedo protegerlos», «Siempre tengo miedo», «No podemos con nada») moldea su manera de entender la realidad y de responder al estrés continuo. La terapia narrativa ayuda a las familias a externalizar estas dificultades vinculadas a la guerra, a organizar experiencias fragmentadas en una historia coherente y compartible, y a reconocer momentos de afrontamiento y resiliencia que pueden haber pasado desapercibidos. Contar su historia en presencia de una persona terapeuta que actúa como testigo permite a los miembros de la familia acceder a significados alternativos y reescribir un relato que destaque la competencia, el vínculo y la supervivencia, incluso en circunstancias extremas.

El enfoque narrativo se utiliza ampliamente en terapia familiar, pero el conocimiento sobre su eficacia sigue siendo limitado por dos razones principales. En primer lugar, durante muchos años solo se reconocían como basadas en la evidencia las intervenciones avaladas por estudios cuantitativos. La terapia narrativa se fundamenta epistemológicamente en el construccionismo social y en conceptos postestructuralistas, que chocan con los conceptos estructurales en los que se apoyan las evaluaciones experimentales. En segundo lugar, como la terapia narrativa se adapta a cada familia, resulta difícil unificar un protocolo para contextos e intervenciones diferentes (Busch 2007). No obstante, algunos estudios señalaron que sustituir los términos de victimización (p. ej., «Todo se derrumba», «Estoy roto») por términos de resiliencia (p. ej., «Lo afrontamos juntos», «Puedo proteger a mi familia»), uno de los propósitos y técnicas centrales de la terapia narrativa, era eficaz para que las personas consultantes pasaran de un significado de sí centrado en la patología a otro centrado en el crecimiento y el afrontamiento (Busch 2007; Ghavibazou et al. 2022). Aunque varios artículos describen el enfoque narrativo en terapia familiar en situaciones de guerra (p. ej., Onyut et al. 2005; Saltzman et al. 2013,2016), estos estudios no se realizaron con familias civiles que vivían en la línea de fuego durante la guerra mientras uno o varios de sus miembros prestaban servicio militar.

3.2 Terapia focalizada en las emociones (EFT)

El enfoque EFT (Johnson 2019, 2020) se centra en comprender las relaciones de pareja y familiares a la luz de la teoría del apego (Bowlby 1969). Se corresponde con la evolución de los conceptos básicos de esta teoría, que ha pasado de centrarse en el individuo a comprender cómo los estilos de apego (seguro, ansioso, evitativo y desorganizado) pueden influir en el desarrollo de la pareja y de la familia y en su manera de afrontar las situaciones de estrés (Hazan and Shaver 1987; Overall et al. 2022). La teoría del apego sostiene que, a lo largo de la vida, toda persona necesita una figura de apego. Para sobrevivir, cada individuo necesita una figura que le sirva de base segura desde la cual explorar el mundo, asumir riesgos y vivir su autonomía. En situaciones de estrés, la relación con la figura de apego es vital para regular el sistema nervioso.

Las personas sometidas a estrés suelen tener una capacidad limitada para ver el panorama general; se comunican menos con los demás y son menos capaces de ayudar o de dejarse ayudar (Johnson 2005). Las situaciones de estrés intenso que afectan a ambos miembros de la pareja o a toda la familia, como la guerra, acentúan este estado (Johnson 2005). Además, cuando la figura de apego no responde, las personas pueden desarrollar patrones repetitivos destinados a recuperar su atención. Estos patrones dificultan la capacidad de respuesta de los demás y agravan el malestar individual, de pareja y familiar (Johnson 2019, 2020).

La función de la persona terapeuta es ayudar a quienes consultan a conectar con su dolor emocional y expresarlo, al tiempo que ayuda a los demás miembros de la familia a ser figuras de apego disponibles, que ofrezcan una respuesta emocional y se impliquen con quien lo necesita. En situaciones estresantes vividas por todos los miembros de la familia, como la exposición a acontecimientos con potencial traumático, la regulación emocional se vuelve especialmente difícil. Por ello, el papel terapéutico consiste en ayudar a cada miembro de la familia, tanto personas adultas como menores, a comprender sus necesidades y a encontrar formas adecuadas de satisfacerlas mediante un apoyo pertinente de las personas significativas de la familia. En la intervención familiar, es esencial ayudar a madres y padres a convertirse en las figuras mayores y protectoras de sus hijos. Cabe señalar que la EFT con parejas y familias cuenta con respaldo empírico y produce un aumento significativo de la satisfacción en la relación de pareja y una reducción de la ansiedad de apego (Wiebe et al. 2017). Genera mejoras significativas en el funcionamiento familiar, refuerza los vínculos emocionales entre progenitores e hijos y aumenta el bienestar emocional de los miembros de la familia (Conradi et al. 2023; Severinsen et al. 2022).

En síntesis, el modelo de apoyo propuesto se basa en el reconocimiento del papel esencial de la familia para afrontar los desafíos que genera una realidad continua de guerra y terror (Shamai 2016). Los objetivos de la intervención eran: (a) reducir el nivel de estrés, incluida la ansiedad; (b) procesar las emociones y construir un relato personal y familiar que potenciara la resiliencia familiar, reforzando y sosteniendo así la capacidad de afrontamiento. El Comité de Ética Institucional de la Facultad de Bienestar Social y Ciencias de la Salud de la Universidad de Haifa aprobó el proyecto y su evaluación (aprobación n.º 425/24).

4 Preparación para aplicar el proceso de intervención

Antes de la puesta en marcha del proyecto, se celebró un taller preparatorio de siete horas para los 13 miembros del equipo de la Unidad de Terapia Familiar, un hombre y doce mujeres, terapeutas de entre 31 y 58 años. El taller incluyó la presentación de los fundamentos teóricos de la intervención, del protocolo y de los métodos de evaluación. El objetivo era apoyar al equipo terapéutico en la aplicación de la intervención focalizada, que integraba el enfoque narrativo y la EFT. Para ello, se realizaron simulaciones de cada componente del protocolo, seguidas de debates sobre las preguntas planteadas por el equipo. El protocolo fue elaborado de forma colaborativa por el director de la Unidad de Terapia Familiar, Uri Carmel‐Kraiem, y dos supervisoras, Michal Shamai y Osnat Cohen, profesionales con amplia experiencia clínica en estos enfoques. El proceso de intervención se acompañó mediante sesiones de supervisión quincenales dirigidas por dos supervisoras, una especializada en EFT y la otra en el enfoque narrativo, cuyas aportaciones se integraban después en los casos familiares concretos presentados. Este estudio no examinó el papel de la supervisión en el proceso; sin embargo, las primeras observaciones sugieren que el marco de supervisión grupal funcionó como una familia de apoyo, que dedicó una atención considerable a las realidades compartidas por terapeutas, familias y supervisoras, sobre todo teniendo en cuenta los acontecimientos de la guerra en curso.

5 El protocolo de intervención

5.1 Primer encuentro

Este encuentro se realizaba con la madre y el padre o con la pareja (o con uno de sus miembros, si el otro estaba en la reserva o rechazaba el apoyo). Todos los encuentros estaban previstos para durar entre una hora y hora y media.

  1. Aclarar el motivo de la solicitud de apoyo
  2. Se invita a las familias a narrar la historia de la familia desde el comienzo de la guerra: la persona terapeuta explica que relatar toda la historia, desde el inicio del acontecimiento, en voz alta, a otra persona —un miembro de la familia o la persona terapeuta— que actúa como testigo, puede regular las emociones complejas que surgen en una situación de supervivencia y, de este modo, reforzar la capacidad de afrontamiento. Se ha indicado al equipo terapéutico que no formule, durante la narración, preguntas que puedan suscitar cuestiones complejas, ya que es posible que las personas consultantes no estén preparadas para incluirlas en una conversación terapéutica en esta fase, o que ni siquiera sean conscientes de ellas. Si la secuencia de los acontecimientos de la historia salta hacia delante y hacia atrás, o si es necesario asegurarse de haber entendido las palabras de quien habla, se puede intervenir con el reflejo, la validación y las hipótesis empáticas.
  3. Resumir el relato familiar: una vez que las personas participantes han terminado de contar sus historias, la persona terapeuta resume el relato reconociendo el dolor y las dificultades que han surgido y subrayando las estrategias de afrontamiento eficaces y los puntos fuertes clave que han aparecido. Si ambos miembros de la pareja están presentes, tras este resumen se les pide que identifiquen las similitudes y diferencias entre sus historias y sus estrategias de afrontamiento.
  4. Desarrollar las capacidades de regulación emocional: en esta fase, la persona terapeuta se centra en las emociones que emergen en el relato de cada miembro de la pareja o figura parental e intenta localizar la emoción vulnerable (con el fin de identificar emociones primarias como la ansiedad y el miedo al abandono) y comprender qué necesitaba cada cual de su pareja, cómo lo pidió y qué reacción obtuvo. Según el enfoque EFT, puede utilizarse la técnica de la escenificación (enactment), en la que la persona terapeuta anima a cada participante a expresar directamente su vulnerabilidad, para ayudar a los miembros de la familia que escuchan a dar una respuesta emocional y para animar a las personas participantes a expresar sus necesidades. Tras este proceso, la persona terapeuta puede identificar las necesidades y valorar cómo atenderlas en la situación actual, y cómo la familia puede servir de marco de apoyo para una comunicación segura. Si solo está presente un miembro de la pareja, pueden utilizarse preguntas circulares, por ejemplo: ¿Cómo crees que reaccionaría tu pareja (el otro progenitor) si compartieras con él o con ella tus emociones vulnerables? ¿Tus necesidades, tus pensamientos? ¿Cómo crees que vive tu pareja la dificultad que ha surgido? ¿Tendría tu pareja el valor de revelártela?
  5. Preparar un encuentro con los hijos: si la solicitud se centra en los hijos e hijas, como ocurría en la mayoría de los casos, se invita a madre y padre a traerlos al siguiente encuentro. La persona terapeuta valora si les cuesta invitar a sus hijos. Además, valida y normaliza las reacciones de progenitores e hijos ante la guerra, subrayando sus puntos fuertes. La hipótesis es que dar a las figuras parentales una sensación de fuerza y capacidad puede reducir la ansiedad (consciente e inconsciente) que rodea la exposición de sus hijos a una persona ajena —la persona terapeuta— y animarles a alentar a sus hijos a acudir para compartir sus experiencias.

5.2 Segundo encuentro

Este encuentro se realiza con los hijos e hijas y comienza con una presentación (datos generales: nombre, edad, escuela)

  1. Contar el relato de la infancia desde el 7 de octubre: se pide a cada niño o niña que describa lo que ha vivido desde el estallido de la guerra
  2. Procesar el relato de la infancia mediante preguntas como las siguientes: ¿Qué sentiste en el corazón cuando ocurrió y qué pensaste en tu cabeza? La persona terapeuta valida las emociones y luego desplaza el foco hacia los puntos fuertes, preguntando: ¿Qué te ayuda a superar emociones como el miedo? ¿La rabia? ¿La tristeza? ¿Cuándo has sentido que el miedo, la rabia o la tristeza eran más fuertes que tú? ¿Cómo se manifestaba? ¿Cuándo has sido más fuerte que tu miedo, tu rabia o tu tristeza, o que cualquier otra emoción difícil? ¿Cómo se manifestaba?
  3. Desarrollar las capacidades de regulación emocional: la persona terapeuta pregunta a los hijos e hijas qué necesitan de su madre y su padre durante la guerra o cuando atraviesan emociones difíciles. ¿Se sienten cómodos acudiendo a ellos? ¿Son capaces de darles una respuesta adecuada? ¿Qué ha sido una buena respuesta y qué ha resultado inadecuado? También aquí puede utilizarse la técnica de la escenificación, pidiendo a cada hijo o hija que cuente a su madre o a su padre un momento en el que recibió una respuesta ante una emoción difícil y otro en el que no la recibió. Después se pide a las figuras parentales que respondan a sus palabras. Si apoyan a sus hijos, la persona terapeuta las refuerza. Si no, intenta derribar la barrera parental mediante el reflejo, mostrando empatía por las dificultades que afrontan tanto el niño o la niña como su progenitor y hablando de la dura situación que nace de estas circunstancias.
  4. Tras procesar los relatos de la infancia, la persona terapeuta pone de relieve los elementos que aportaron una sensación de competencia y fuerza, los subraya y, junto con la familia, elabora tareas conductuales para afrontar los momentos de angustia.
  5. Decidir quién participará en el tercer encuentro, una decisión conjunta de la persona terapeuta y la familia: ¿Consideran los miembros de la familia que los hijos e hijas necesitan volver? Si se decide que solo la madre y el padre asistirán al siguiente encuentro, la persona terapeuta cierra la sesión con los niños y niñas y comprueba cómo podrá mantener el contacto con ellos, a través de sus progenitores, por si desearan un encuentro adicional.

5.3 Tercer encuentro

Un encuentro conjunto con madre, padre e hijos, o solo con las figuras parentales

  1. Evaluar la semana transcurrida desde el último encuentro: durante la última semana, ¿qué se ha puesto en práctica del encuentro anterior? ¿Qué cuestiones angustiosas surgieron? ¿Qué miembros de la familia vivieron esa angustia? ¿Se lo contaron a alguien? ¿Cómo expresaron su angustia (sobre todo en el caso de los hijos e hijas, que a menudo no la expresan)? ¿Recibió la angustia una respuesta y, en tal caso, cuál? ¿Funcionó? ¿Se puede hacer algo de otra manera y, en tal caso, cómo? La persona terapeuta resume los modos de afrontamiento de la familia como una «caja de herramientas», un conjunto de estrategias, puntos fuertes y recursos relacionales a los que la familia puede recurrir para gestionar el estrés continuo; de este modo pone de relieve y refuerza las capacidades que la familia ya tiene.
  2. Si las sugerencias del encuentro anterior no se han puesto en práctica: ¿Cómo lo explica la familia? ¿Qué más necesita para aplicarlas? La sesión continúa con ejercicios y juegos de rol para poner en práctica las sugerencias, incluidos el entrenamiento y el acompañamiento en la expresión de necesidades, cuya respuesta generará una sensación de comunicación segura.
  3. Identificar los patrones relacionales dentro de los sistemas familiar y diádico que contribuyen a la falta de regulación emocional (Johnson 2020) y explorar las barreras emocionales que impiden a los miembros de la familia brindarse mutuamente un apoyo emocional seguro.
  4. Ampliar la caja de herramientas de afrontamiento: construir islas de seguridad en casa, pensando en un lugar de la casa donde se sientan a salvo y en un miembro de la familia con quien puedan sentirse seguros; practicar ejercicios de respiración
  5. Construir un relato para el futuro: imaginemos una reunión familiar dentro de 10, 20 o 30 años. ¿Cómo os gustaría contar la historia de este período? ¿Qué diríais de vuestra capacidad y la de vuestra familia para afrontar los desafíos que vivisteis? ¿Qué tipo de sentimientos formarían parte de esta historia? ¿Describiríais también lo que aprendisteis sobre vuestros propios recursos de afrontamiento y los de vuestra familia? A partir de lo que habéis aprendido, ¿qué podría ayudaros a dar forma a la historia futura de la familia de una manera que no os perjudique en el presente? El papel de la persona terapeuta es ayudar a la familia a reconocer su fuerza y sus capacidades de afrontamiento ante los peligros, el dolor, los miedos y la incertidumbre.
  6. Hacer balance de la intervención: ¿Qué les han aportado los encuentros y qué les ha ayudado? ¿Cómo valoran la gravedad de la dificultad después de los encuentros? ¿Qué más necesitan? ¿Qué les ha decepcionado y cómo se les puede ayudar? La persona terapeuta decide si propone uno o dos encuentros más.

5.4 Encuentro de seguimiento un mes después

  1. ¿Qué ha cambiado en casa desde los encuentros? ¿Ha aliviado el cambio la dificultad?
  2. Afrontamiento y dificultades: ¿Qué desafíos han conseguido afrontar satisfactoriamente las personas consultantes? ¿Cómo? ¿Qué han utilizado del contenido de los encuentros anteriores? ¿Qué desafíos no consiguen afrontar? La persona terapeuta intenta abordar estas cuestiones con técnicas de los encuentros anteriores.
  3. La persona terapeuta concluye subrayando los puntos fuertes y determina si hace falta o no un seguimiento adicional.

6 De la teoría a la práctica1

Danny y Ronit, una pareja de unos cuarenta años, llevan diez años casados y son madre y padre de Orit (9 años), Uri (7 años y medio) y Orna (3 años). Danny fue llamado a la reserva el primer día de la guerra y desde entonces ha servido unos 200 días. Durante un permiso de Danny, la pareja pidió ayuda. El motivo de la consulta era la ansiedad de su hija mayor, que se manifestaba en numerosas ausencias escolares, en el miedo a salir de casa y en que no se separaba de su madre.

6.1 Primer encuentro: construir el relato y sacar a la luz las emociones primarias

Desde un enfoque narrativo, se pidió a Danny y a Ronit que relataran sus historias desde el comienzo de la guerra. Ronit contó que había estado preocupada por Danny y que temía que le ocurriera algo malo. Estos pensamientos la acompañaban todo el día, pero se mantenía ocupada con el trabajo y el cuidado de los niños, lo que reducía un poco la intensidad de sus preocupaciones. Ronit describió las dificultades de sus tres hijos, en especial de la mayor, Orit, que durante días se había negado a ir al colegio e incluso a salir de casa por miedo a que le cayera un misil. Ronit describió su sensación de impotencia, que a menudo la llevaba a reaccionar con ira, tras lo cual sentía culpa. Al final de la historia, la terapeuta resumió el relato de Ronit subrayando su fortaleza, que se expresaba en su funcionamiento tanto en el trabajo como en casa, junto a su preocupación por Danny, y señaló que merecía que se le reconocieran esos puntos fuertes.

Danny dijo que había echado de menos a Ronit y a los niños durante todo el tiempo que estuvo en la reserva. Describió su sentimiento de culpa por haber dejado sola a Ronit y, conociéndola bien, estaba convencido de que no pediría ayuda a su familia extensa. La terapeuta se dirigió a Danny y le preguntó si quería compartir sus experiencias de la guerra. Danny respondió de inmediato y compartió sus difíciles vivencias de guerra. Finalmente, le dijo a Ronit que no se había atrevido a contárselo por miedo a aumentar su ansiedad. Ronit respondió que prefería saber lo que estaba viviendo antes que limitarse a imaginarlo. Tras el relato y la conversación que siguió, la terapeuta reconoció la dificultad y el miedo de estar en una situación de guerra, y señaló que el valor de compartir sus experiencias difíciles era una prueba de la solidez de su relación. Ronit añadió que, al igual que Danny, no se había atrevido a preguntarle por sus experiencias de guerra, y Danny respondió en un tono algo bromista: «Qué preocupones somos». Ambos sonrieron y Ronit se levantó de su asiento y abrazó a Danny. Según la EFT, el abrazo expresaba la capacidad de Ronit para suscitar una respuesta emocional en Danny y para ser un refugio seguro para él. Después Danny añadió que, desde su regreso a casa, Ronit y los niños se habían distanciado de él, y que sentía que los había «perdido». La terapeuta validó el dolor de Danny y les preguntó si estarían dispuestos a invitar a los niños al siguiente encuentro para escuchar lo que estaban viviendo en esta difícil situación. Ambos aceptaron enseguida.

6.2 Segundo encuentro: el relato de los hijos

Tras presentarse a los niños, la terapeuta les preguntó si sabían por qué sus padres los habían invitado. El hijo, Uri, dijo que Orit, su hermana mayor, siempre tenía miedo, lo que irritaba a Ronit, que entonces se enfadaba con todos. La terapeuta recurrió al enfoque EFT, validó los sentimientos de Uri y le preguntó: «¿Cómo es para ti cuando mamá se enfada?». Uri respondió: «Me molesta». Terapeuta: «¿Te molesta y quizá te da un poco de miedo?». Uri asintió. Entonces le preguntó si aceptaba compartir esos sentimientos con su madre. Uri se sintió avergonzado, pero el estímulo de la terapeuta le ayudó a expresar sus emociones. Aunque a Ronit le resultó difícil escuchar los sentimientos dolorosos y las críticas de Uri, lo escuchó y reconoció que tenía razón, señaló que últimamente se había enfadado incluso cuando los niños no lo merecían y les pidió perdón. En respuesta, Orit le dijo a Ronit: «Muchas veces te enfadas conmigo cuando tengo miedo». La terapeuta le pidió que hablara de sus miedos: «Tengo miedo de que me caiga un cohete, como en [una comunidad cercana]… y tengo miedo de que suene una sirena y no me dé tiempo a llegar al refugio…». Ante la pregunta de la terapeuta sobre qué le ayudaría a superar el miedo, Orit dijo que, a la hora de dormir, Danny solía contarles cuentos que se inventaba, y que eso la ayudaba a conciliar el sueño. Sin embargo, desde que Danny había vuelto de la reserva, Ronit les había dicho que no lo molestaran. Al oír esto, Danny miró sorprendido a Ronit y le dijo a Orit: «A partir de hoy, todas las noches, mientras esté en casa, volveré a contaros cuentos. También le diré a mamá que no me molesta». Para cerrar la sesión, la terapeuta dio las gracias a los niños por haber compartido sus sentimientos con ella y con su madre y su padre.

6.3 Tercer encuentro: procesamiento emocional de las relaciones durante la guerra

Danny y Ronit contaron que Orit había hecho algunos progresos. Después del encuentro anterior, Danny le preguntó si tenía alguna idea para superar sus miedos, sobre todo en el camino al colegio. A petición de Orit, la acompañó al colegio y midieron cuánto tiempo tardaría en llegar al refugio desde el aula. Comprobaron que tendría tiempo suficiente. Orit también preguntó si su madre o su padre podían acompañarla a la parada del autobús y esperarla allí a la vuelta. Aceptaron y, desde entonces, había ido al colegio todos los días. En respuesta, la terapeuta subrayó la capacidad de Orit y de sus padres para mantener una conversación en la que Orit se sintiera capaz de compartir sus miedos y buscar soluciones en común. La terapeuta señaló que, como madre y padre, eran una fuente de seguridad para Orit.

El reconocimiento por parte de la terapeuta de su capacidad parental quizá les permitió abordar una cuestión más difícil. Danny dijo que se había enfadado mucho con Ronit al enterarse de que había dicho a los niños que no lo molestaran. Explicó que, desde su regreso de la reserva, se sentía excluido en casa. Era un sentimiento que conocía por sus experiencias en su familia de origen, y no lo aceptaría en la familia que estaba criando.

La terapeuta reconoció el miedo de Danny a la exclusión y lo animó a expresárselo directamente a Ronit, compartiendo lo que necesitaba de ella. En respuesta, Ronit dijo que en realidad había estado protegiendo a los niños. Como no les había resultado fácil adaptarse a la ausencia de su padre, temía que, cuando volviera a la reserva, les costara volver a adaptarse. En el curso de su intervención, repitió su preocupación por Danny. Danny se acercó entonces a ella, la rodeó con el brazo y le dijo que entendía su preocupación, pero que alejarlo de los niños había creado una situación como si lo peor ya hubiera ocurrido, y que le parecía que ella había empezado a ensayar para ese peor escenario.

La terapeuta resumió la conversación subrayando la resiliencia de la familia y el cuidado y la preocupación de Danny y Ronit el uno por el otro y por la familia. Además, compartió su impresión sobre los sentimientos que cada uno había expresado. Le dijo a Ronit que Danny tenía razón al señalar que el «peor escenario» no se había producido y le recordó que reconociera su fuerza y su capacidad para arreglárselas sola con los niños y con el trabajo durante los últimos meses, en los que Danny había estado fuera en el servicio militar. Luego se dirigió a Danny y le dijo que parecía como si estuviera continuando la guerra en casa: la guerra contra la exclusión. Añadió que daba la impresión de estar luchando en casa como si se tratara de una batalla militar y le preguntó si era posible «luchar por la implicación» de una forma no combativa.

Tras la conversación entre Danny y Ronit y el resumen de la terapeuta, ambos parecían más tranquilos. Danny señaló que entendía que Ronit no había pretendido excluirlo, sino que era su manera de intentar protegerse a sí misma y a los niños. Añadió que no había querido enfadarse con Ronit, sino que había temido perder su lugar en la familia, como le había ocurrido en su familia de origen. Su capacidad para compartir sus miedos y necesidades creó islas de seguridad en las que cada uno sentía que el otro era una figura de apego segura.

6.4 Encuentro de seguimiento

La madre y el padre informaron de una mejora significativa en casa, sobre todo en lo que respecta a Orit, que había recuperado un funcionamiento normal. Como el encuentro tuvo lugar poco antes del siguiente período de reserva de Danny, la terapeuta les preguntó si la manera en que habían afrontado el período anterior influía en lo que sentían ante el que se acercaba. Ambos dijeron que evitaban pensar en ello en la medida de lo posible. En respuesta, la terapeuta les recordó la resiliencia familiar e individual que habían demostrado durante el servicio anterior de Danny y desde su regreso. Les propuso hablar con los niños sobre la movilización de su padre en la reserva y comentar con ellos cómo cambiarían distintos aspectos de su vida cotidiana. También les sugirió que era esencial permitir que los niños expresaran sus miedos y preocupaciones por Danny, ya que reconocer estas dificultades e intentar responder a ellas reforzaría la relación con los niños y su sensación de seguridad. La terapeuta le dijo a Ronit que podía llamarla mientras Danny estuviera fuera y les ofreció la posibilidad de un encuentro adicional a su regreso (aunque esto se apartara de la estructura del proyecto).

7 Evaluación del proyecto

El proceso de evaluación incluía cuestionarios destinados únicamente a las personas adultas, es decir, a madre y padre o a la pareja. Las mediciones se programaron en tres momentos concretos: antes del primer encuentro (semana 1), después del tercer encuentro (o del cuarto si se proponía un encuentro adicional, como se ha ilustrado más arriba, semana 3 o 4) y un mes después.

Además, la intención era que, si ambos miembros de la pareja estaban presentes y dispuestos a participar en el estudio de evaluación, cada uno rellenara un cuestionario por separado y que junto a cada participante se indicara si se trataba del padre o de la madre. Por desgracia, la validación para el inicio del proyecto generó una falta de claridad sobre el estudio de evaluación, y la identidad de los progenitores o miembros de la pareja no figuraba en algunos cuestionarios. Por ello, los datos no se analizaron por familia, sino por respuestas individuales, sin comparación entre géneros. Antes del primer encuentro, las personas solicitantes recibían información sobre el proyecto, incluida la de que iría acompañado de un estudio de evaluación con cuestionarios administrados en tres momentos. Se les garantizaba la preservación de su anonimato y de la confidencialidad, y que participar en el proceso de evaluación no era requisito para participar en el proyecto. A quienes aceptaban participar se les pedía que firmaran un formulario de consentimiento informado. A las familias que aceptaban participar en el estudio se les enviaba un enlace a los cuestionarios en línea. El equipo terapéutico no sabía si las familias que atendía participaban en el estudio de evaluación ni si habían rellenado todos los cuestionarios. La única persona con acceso a esta información era la secretaria de la Unidad de Terapia Familiar. Sin embargo, para preservar la confidencialidad, no se le mostraban los cuestionarios cumplimentados. Como se trataba del primer intento de aplicar el modelo de intervención, era esencial recoger la perspectiva del equipo terapéutico sobre su experiencia. Por ello, se le planteó una pregunta abierta en la que se pedía a cada terapeuta que resumiera su valoración de la integración de los dos enfoques y de la aplicación de una intervención focalizada con un número limitado de encuentros.

8 Método

8.1 Participantes

Tras la aprobación del director del Departamento de Bienestar Social de Menashe, del que depende la Clínica de Terapia Familiar, se difundieron anuncios sobre el proyecto en todas las comunidades del consejo regional. Además, profesionales del trabajo social comunitario se pusieron en contacto directamente con familias que habían señalado dificultades o que habían sido identificadas por otros profesionales sanitarios o educativos. En total, 78 familias recibieron ayuda a través del proyecto. De ellas, 14 no residían de forma permanente en la zona, sino que eran familias desplazadas internamente desde comunidades fronterizas con el Líbano tras el conflicto con Hezbolá y la Franja de Gaza. Estas familias se excluyeron de la evaluación. De las 64 familias locales, 15 abandonaron tras una o dos sesiones. No se hizo ningún seguimiento para averiguar los motivos del abandono, ya fuera porque una o dos sesiones habían bastado para resolver sus dificultades o porque las familias sentían que la intervención no respondía a sus necesidades y expectativas. El número final de familias que respondieron a los cuestionarios fue de 23 en la primera medición. En la segunda medición, realizada tras tres o cuatro encuentros, respondieron 21 familias, y en la tercera, un mes después, en el encuentro de seguimiento, respondieron 16. Estas 16 familias (nueve familias con hijos y siete parejas) completaron los tres momentos de evaluación (T1–T3) y constituyeron la muestra analítica de los análisis cuantitativos.

Una posible razón del reducido número de familias participantes, en comparación con el total de familias que recibieron apoyo, fue la dificultad de gestionar el proyecto y llevar a cabo el proceso de evaluación al mismo tiempo, en una situación general de emergencia. El perjuicio concreto al proceso de evaluación pudo deberse a la falta de experiencia del equipo terapéutico y del personal administrativo en la realización de procesos de evaluación.

La intervención se realizó a nivel de la familia o de la pareja; sin embargo, los datos cuantitativos solo se recogieron de madres y padres. Los hijos e hijas no rellenaron cuestionarios, por lo que los resultados relativos a la infancia reflejan la percepción que tienen sus progenitores de los síntomas de estrés postraumático de sus hijos. La tabla 1 presenta las características demográficas únicamente de las familias que participaron en el estudio. La tabla 1 muestra la edad de madres y padres, que oscila entre 30 y 53 años (M = 43.42, SD = 7.24). El número de hijos por familia oscilaba entre 1 y 7 (M = 3.11, SD = 1.48). La edad de los hijos e hijas de las familias participantes oscilaba entre 1 y 26 años (M = 12.13, SD = 6.36).

Tabla 1 — Características demográficas de la muestra analítica (N = 16).

  • Tipo de unidad de intervención
  • Variable: Familias con hijos; n (%) o M (SD): 9 (56%)
  • Variable: Parejas; n (%) o M (SD): 7 (44%)
  • Características de los progenitores
  • Género del progenitor
  • Variable: Mujer; n (%) o M (SD): 12 (75%)
  • Variable: Hombre; n (%) o M (SD): 4 (25%)
  • Variable: Edad del progenitor (años); n (%) o M (SD): 43.42 (7.24)
  • Características de los hijos e hijas
  • Variable: Número de hijos (por familia); n (%) o M (SD): 3.11 (1.48)
  • Variable: Edad de los hijos (años); n (%) o M (SD): 12.13 (6.36)

Nota: características demográficas de una persona participante por familia (N = 16) que rellenó los cuestionarios. Los hijos e hijas no rellenaron cuestionarios; las variables relativas a ellos se refieren a la descendencia de las personas participantes.

Dado el número relativamente limitado de participantes en la evaluación, se realizó un análisis de potencia para detectar un cambio medio en los resultados principales entre la línea de base (primera medición) y el encuentro de seguimiento (tercera medición). Suponiendo un tamaño del efecto moderado (d de Cohen = 0.65), una prueba de comparación pareada bilateral (medición 1 y medición 3) con un nivel de significación de 0.05 y un tamaño muestral de 16 participantes (pares), la potencia estadística se estimó en aproximadamente un 80%. El cálculo de potencia se realizó con el programa G*Power, versión 3.1.9.7.

8.2 Instrumentos de medida

En cada medición, se pidió a las personas participantes que rellenaran cuatro cuestionarios y que respondieran a una pregunta abierta adicional, planteada solo en la tercera medición.

8.2.1 Estrés postraumático parental

Se administró a cada progenitor o miembro de la pareja un cuestionario de síntomas de estrés postraumático (PTS). El cuestionario se elaboró a partir de la PTSD Checklist—Civilian Version de 17 ítems (Weathers et al. 1991). Incluye ítems como: «¿En qué medida le han molestado los siguientes problemas en el último mes? Sentirse irritable o tener arrebatos de ira; estar “superalerta” o vigilante y en guardia». Las respuestas se valoran con una escala Likert de 5 puntos que va de 0 (nada) a 4 (muchísimo). La traducción al hebreo y la validación del cuestionario PCL‐5 se realizaron en el Centro Assif, un centro nacional multidisciplinar dedicado al tratamiento de los trastornos relacionados con el trauma psíquico, situado en el Tel Aviv Sourasky Medical Center. Este instrumento se utiliza ampliamente en todo Israel en diversas organizaciones y clínicas de salud mental, así como en el Instituto Nacional de la Seguridad Social de Israel y en el Ministerio de Defensa. En el presente estudio, el alfa de Cronbach fue de α = 0.92.

8.2.2 Estrés postraumático infantil

La evaluación por parte de madres y padres del estrés postraumático de su hijo o hija se realizó de forma individual para cada progenitor. Cuando, como ocurría con frecuencia, la familia había solicitado participar debido a las dificultades de uno de sus hijos, se pedía a cada progenitor que evaluara el nivel de PTS de ese niño o niña. El cuestionario utilizado era análogo a la PCL–5, tal como se detalla en investigaciones anteriores (Weathers et al. 1991). En este estudio, el coeficiente alfa de Cronbach fue de α = 0.89.

8.2.3 Resiliencia familiar

Para evaluar la resiliencia familiar se empleó la Family Resilience Scale–Short Form (FRS‐16; Chow et al. 2022). Este instrumento de 16 ítems procede de la Family Resilience Assessment Scale (FRAS) original, de 54 ítems. La herramienta se basa en el marco teórico de Walsh, que concibe la resiliencia familiar como la capacidad colectiva de la familia para adaptarse, recuperarse y fortalecerse ante la adversidad mediante la construcción compartida de sentido, procesos relacionales de apoyo y una comunicación eficaz (Walsh 2007, 2016a,2016b,2021). La escala incluye ítems como «Hablamos de las cosas hasta llegar a una solución» y «Podemos salir adelante si surge otro problema», con respuestas graduadas en una escala Likert de 4 puntos que va de 1 (totalmente en desacuerdo) a 4 (totalmente de acuerdo). El instrumento se tradujo al hebreo y se validó en el contexto israelí (Pagorek‐Eshel and Finklestein 2019). En el presente estudio, el alfa de Cronbach fue de α = 0.87.

8.2.4 Gravedad del problema

La gravedad del problema por el que habían acudido al proyecto se evaluó en una escala de 1 a 10, en la que 10 indicaba el nivel de gravedad más alto y 1 el más bajo.

8.2.5 Satisfacción de las personas consultantes (pregunta abierta)

En la pregunta abierta, se pidió a las personas participantes que evaluaran la intervención terapéutica centrándose en dos aspectos: (1) ¿Le ha ayudado el tratamiento y en qué? (2) ¿Puede identificar qué fue lo que le ayudó de la terapia?

8.3 Recogida de datos

La secretaria de la clínica facilitó a las personas participantes cuestionarios en línea para rellenar en casa. La principal limitación del método de recogida de datos fue el propio proceso de evaluación. Es concebible que, si los datos se hubieran recogido en la clínica, sin la presencia de la persona terapeuta, antes de la primera sesión e inmediatamente después de la tercera sesión y de la de seguimiento, la mayoría de las familias que aceptaron participar en el estudio habrían rellenado los cuestionarios.

8.4 Análisis de datos

En el análisis de los datos cuantitativos, comparamos el nivel de estrés traumático, la evaluación parental del PTS del hijo o la hija, la resiliencia familiar y el nivel de gravedad declarado del problema por el que habían acudido, en los tres momentos de medición. En cuanto a la pregunta abierta, el análisis de contenido de las respuestas lo realizaron el director de la clínica y una persona formadora experta en análisis cualitativo. En una primera fase, cada persona codificadora revisó la pregunta abierta y abordó los dos temas definidos de antemano: (a) los cambios que se produjeron tras la intervención familiar; (b) las causas subyacentes de esos cambios. En una segunda fase, se compararon los hallazgos correspondientes a cada tema. Como la pregunta abierta se centraba en dos cuestiones concretas, todos los hallazgos coincidían salvo una respuesta relativa a la segunda pregunta, referida a las causas de los cambios. Tras un debate, las dos personas codificadoras acordaron retirar este ejemplo del análisis global.

9 Resultados

9.1 Resultados cuantitativos

La tabla 2 presenta las medias y desviaciones típicas de cada una de las cuatro escalas en las mediciones correspondientes. Un ANOVA de efectos mixtos reveló diferencias significativas en los síntomas de estrés postraumático de madres y padres, F(2, 24) = 4.67, p < 0.05. Las comparaciones múltiples entre momentos revelaron diferencias significativas entre el momento 1 y el momento 3, t (24) = 2.93, p < 0.02, mientras que la diferencia entre el momento 1 y el momento 2 y entre el momento 2 y el momento 3 no alcanzó significación estadística.

Tabla 2 — Medias y desviaciones típicas de las variables del estudio en los tres momentos de medición.

  • PTS de madres y padres. T1 (n = 23): M 1.11, SD 0.55; T2 (n = 21): M 0.90, SD 0.55; T3 (n = 16): M 0.81, SD 0.48.
  • Percepción parental del PTS del hijo o hija. T1: M 0.70, SD 0.59; T2: M 0.49, SD 0.45; T3: M 0.46, SD 0.29.
  • Resiliencia familiar (FRS‐16). T1: M 2.94, SD 0.39; T2: M 2.97, SD 0.51; T3: M 2.98, SD 0.37.
  • Gravedad del problema. T1: M 6.43, SD 2.11; T2: M 5.48, SD 2.77; T3: M 5.94, SD 1.77.

Nota: los tamaños muestrales difieren según el momento debido al abandono durante el proceso de evaluación. La muestra analítica estaba formada por 16 unidades de intervención que completaron las tres evaluaciones (T1–T3).

Un modelo ANOVA de efectos mixtos que analizaba las diferencias entre momentos reveló diferencias estadísticamente significativas en la evaluación parental del estrés postraumático del hijo o hija, F (2, 24) = 8.35, p < 0.01. Las comparaciones múltiples entre momentos revelaron una reducción significativa del momento 1 al momento 2, t (24) = 2.58, p < 0.05, y del momento 1 al momento 3, t (24) = 3.92, p < 0.01, mientras que la diferencia entre el momento 2 y el momento 3 no fue estadísticamente significativa.

En cuanto a la resiliencia familiar y al nivel de gravedad del problema, aunque la media de resiliencia familiar aumentó a lo largo de los tres momentos y la gravedad del problema disminuyó, no se hallaron diferencias significativas entre las tres mediciones.

9.2 Hallazgos de la pregunta abierta

El tipo de cambios señalados por las familias giraba en torno a: (a) la sensación de competencia personal, descrita por dos mujeres, madres y esposas. Una madre contó: «Ella [refiriéndose a la terapeuta] me hizo sentir que lo que estoy viviendo está bien, que soy normal, que estoy cuerda en un período tan turbulento e inquietante de mi vida». Otra madre dijo:

Cuando vine al primer encuentro, dependía de los demás. Con la ayuda de la terapeuta, me di cuenta de que tenía fuerza dentro de mí, de que puedo ayudarme a mí misma. Tengo que asumir la responsabilidad de encontrar y utilizar esas fuerzas.

(b) Cambios en el ejercicio de la parentalidad:

La conversación con los hijos, sobre todo con nuestro hijo adolescente, fue el cambio más significativo gracias a la terapia. Durante el encuentro terapéutico tuvimos una conversación directa con él y nos dimos cuenta de que valoraba lo que nosotros, sus padres, habíamos hecho por él, incluso cuando C. (padre/marido) estaba en la reserva. Lo que dijo me ayudó a seguir funcionando como una madre más tranquila y mejor, a pesar de la presión de la situación en la que nos encontramos.

Dos parejas describieron cambios en su relación. A continuación se recogen extractos de las respuestas de una de ellas. En primer lugar, la mujer contó

La terapia reforzó nuestra relación… aprendimos a hablarnos, a escucharnos. Nuestra comunicación ha mejorado muchísimo. Llegamos a la terapia agotados y heridos, alejados de todo lo que hemos vivido en los últimos meses.

A lo que su pareja masculina respondió:

Yo estaba en la reserva, en la guerra, y mi mujer estaba en casa. Vivíamos en dos mundos distintos, y es difícil saber por dónde empezar a salvar esa distancia. El tratamiento fue un espacio seguro para nosotros. El lugar donde podíamos decir las cosas tal como eran, tocar la profundidad de la fractura.

En cuanto al segundo eje, lo que había producido el cambio, todas las evaluaciones describieron el clima del encuentro terapéutico, creado por la presencia de la persona terapeuta, como la causa más significativa del cambio. Una familia contó: «Lo que le dio sentido fue escucharnos en presencia de otra persona en la sala, lo que nos permitió ver las cosas de otra manera. Entendimos que podíamos recibir ayuda a través de la terapia cuando fuera necesario». Otra familia compartió:

No siempre nos sentimos comprendidos en la terapia, pero sentimos que teníamos una terapeuta compasiva, que se preocupa por nosotros… en la última sesión nos dijo que, si sentimos la necesidad, siempre seremos bienvenidos si volvemos.

Por último, una mujer cuyo marido había sido movilizado para el servicio militar y que, por tanto, no pudo asistir a los encuentros terapéuticos, compartió: «Lo que más me ayudó fue la presencia de una profesional adulta y responsable que me hiciera sentir que lo que me pasa está bien y es normal en esta situación estresante y peligrosa».

Incluso en el único caso en que se criticó la terapia, la participante centró su crítica en la terapeuta:

No sentí que me ayudara. Una vez hice una terapia que funcionó, pero esta vez no. Fui a todos los encuentros por respeto a la terapeuta, pero sentí que no era lo bastante profesional y que no pasó gran cosa, ni durante la terapia ni después.

Lo común a todas las evaluaciones, positivas y negativas, era que el cambio se debía a las figuras terapéuticas y al clima que creaban, más que a las técnicas concretas utilizadas. Este rasgo común está bien documentado en numerosos estudios de evaluación de terapias que comparan distintos enfoques de intervención, y suele clasificarse como «variables inespecíficas», entre ellas la comunicación segura con la persona terapeuta y su aceptación y empatía (Cuijpers et al. 2019; Kuhn et al. 2018).

10 La experiencia del equipo terapéutico

Cuatro meses después del inicio del proyecto, cuando todas las personas terapeutas habían tenido ocasión de trabajar con al menos una familia, se les pidió un resumen escrito de su experiencia con el modelo propuesto. Once de las 13 personas del equipo lo entregaron. En sus resúmenes, señalaban que, gracias al enfoque narrativo, madres, padres e hijos habían podido reconstruir sus historias personales y familiares. Centrarse en la observación conjunta de la historia, poniendo de relieve los puntos fuertes y las estrategias de afrontamiento, ayudó a crear un sentido renovado desde una perspectiva de competencia y empoderamiento. También les ayudó a concebir su vida durante el período de guerra como una lucha compartida, apoyándose en fuerzas ocultas que habían logrado identificar, al tiempo que se validaban las emociones y el afrontamiento emocional. El enfoque EFT permitió a las familias explorar y profundizar en la comprensión de cómo ciertos patrones de conducta las distancian internamente e impiden crear cercanía. La posibilidad de tocar las emociones básicas de cada miembro de la familia ayudó a identificar las fuentes de ansiedad y dolor, cómo se expresaban en la conducta y cómo la conducta de cada persona afectaba a la de las demás, creando un círculo que amplifica la ansiedad. Esta identificación ayudó a los miembros de la familia a expresar sus sentimientos de un modo que permitía a los demás ofrecer apoyo emocional, lo que mejoró su regulación emocional cuando el nivel de estrés aumentaba por la situación de emergencia. En cuanto al número limitado de encuentros, casi todo el equipo indicó que llevar a cabo intervenciones tan breves era difícil, pues tenían la sensación de que otras cuestiones —no necesariamente relacionadas de forma directa con el afrontamiento de la situación de guerra, pero reflejadas en el afrontamiento familiar— no se habían tratado ni abordado plenamente.

11 Discusión

La discusión se centrará principalmente en lo que puede aprenderse del proyecto de apoyo familiar propuesto. Para abordar esta cuestión, expondremos primero las limitaciones de la evaluación. A continuación, valoraremos la contribución del modelo a las intervenciones en situaciones de emergencia. Por último, esbozaremos orientaciones para la aplicación y la evaluación futuras del modelo.

11.1 Eficacia

Los resultados de la evaluación indican la eficacia del proyecto en varios ámbitos. Los hallazgos mostraron una reducción significativa de los niveles de estrés postraumático de madres y padres y del estrés postraumático de sus hijos, según lo referido por las figuras parentales. Los otros dos ámbitos evaluados, la resiliencia familiar y la gravedad percibida del problema, se cuantificaron únicamente a partir de los datos recogidos de los progenitores y no arrojaron resultados estadísticamente significativos. La resiliencia es un constructo más duradero, por lo que, para reforzarla, probablemente se necesiten intervenciones terapéuticas de más larga duración. La percepción inalterada de la gravedad del problema, pese a la participación en la intervención, puede reflejar la realidad contextual más amplia en la que las familias seguían viviendo bajo condiciones de guerra continuas. Además, el tamaño relativamente reducido de la muestra puede haber limitado la capacidad de detectar cambios sutiles en la gravedad percibida. Con todo, era poco probable que una intervención focalizada, en el contexto sociopolítico de un conflicto en curso y de amenazas terroristas, produjera cambios en todos los ámbitos examinados en este estudio. Además, teniendo en cuenta que las intervenciones clínicas suelen ser terapias familiares de larga duración, el protocolo parece haber ayudado al equipo terapéutico a mantener una intervención focalizada mientras gestionaba una ansiedad comparable a la que vivían las propias familias. En suma, el modelo propuesto parece haber permitido eficazmente a las familias compartir sus experiencias y haber funcionado como un espacio colectivo de sanación.

11.2 Limitaciones

La principal limitación de la evaluación fue el reducido tamaño de la muestra de participantes que rellenaron los cuestionarios en los tres momentos de medición. Como se ha expuesto en el apartado sobre la recogida de datos, el modo de recogida elegido quizá no fuera adecuado para algunas familias, y la clínica carecía de experiencia en investigación evaluativa. Es probable que los elevados niveles de estrés que vivían tanto las personas usuarias del servicio como el personal de la clínica limitaran su capacidad para dedicar recursos adicionales al proceso de evaluación. Una limitación secundaria fue la necesidad de elaborar un cuestionario breve y focalizado. Por ello, los datos demográficos pertinentes para los mecanismos de afrontamiento, como la religiosidad, el nivel educativo y la duración del matrimonio, no se recogieron de forma suficiente. Además, los niveles de síntomas postraumáticos de los hijos e hijas no se midieron directamente, sino que se evaluaron únicamente a través de lo referido por sus progenitores. Teniendo en cuenta estas limitaciones, y pese a la adecuación de la potencia estadística, los resultados deben interpretarse con cautela.

11.3 Implicaciones para la práctica

Pese a estas limitaciones, el proyecto de intervención ofreció una respuesta rápida a las familias, atendiendo a la necesidad urgente de afrontar las penalidades provocadas por la guerra. A partir de los hallazgos, cabe considerar tres implicaciones para la práctica: (a) Priorizar un proceso centrado en la familia: el proyecto pone de relieve la importancia de un enfoque centrado en la familia, basado en la comprensión de que el estrés no afecta solo a las personas, sino a familias enteras, y de que las estrategias de afrontamiento de cada individuo influyen en todos los miembros de la familia. (b) Subrayar los puntos fuertes reconociendo al mismo tiempo el dolor y las dificultades: el objetivo principal del proyecto era identificar los puntos fuertes y recursos existentes de la familia y apoyarse en ellos mediante la elaboración de un relato familiar. Este relato pone de relieve las capacidades y los recursos de la familia para hacer frente a las dificultades. Además del enfoque narrativo, el recurso a la terapia focalizada en las emociones (EFT) facilita el trabajo con emociones difíciles de un modo que reduce la actitud defensiva y favorece la reconstrucción de relaciones familiares de apoyo para la regulación emocional. (c) Utilizar un protocolo breve y estructurado: como las intervenciones terapéuticas suelen extenderse más allá de tres o cuatro sesiones, el uso de un protocolo estructurado para un proceso focalizado y breve puede ayudar al equipo terapéutico a aplicar eficazmente este tipo de intervenciones.

11.4 Orientaciones para la investigación futura

Se necesitan estudios más amplios para validar y ampliar los hallazgos de esta investigación. Se recomienda que las investigaciones futuras incluyan muestras más grandes y se realicen en contextos culturales y políticos diversos, en particular allí donde las familias se enfrentan a situaciones de alto riesgo e incertidumbre. Además, es necesario desarrollar métodos para evaluar directamente los niveles de trastorno de estrés postraumático en la infancia, incluidas las edades más tempranas. Por último, es esencial crear un programa de formación para que el personal terapéutico pueda ofrecer apoyo breve a familias que viven en entornos inciertos y peligrosos.

Complexe Systémique: puntos clave

El interés del texto es clínico: muestra cómo sostener un marco breve y estructurado cuando la amenaza es real, persistente y compartida por terapeutas y familias por igual. La combinación de los dos enfoques está bien pensada. El relato narrativo, contado ante un testigo, devuelve orden y competencia a una historia «saturada por el problema»; la EFT identifica después el ciclo familiar que amplifica la ansiedad y ayuda a cada miembro a volver a ser una figura de apego disponible. El caso de Danny y Ronit habla a una lectura sistémica: la protección de los niños por parte de la madre, que el padre vive como una exclusión que reactiva su historia familiar, se convierte en una «guerra en casa» que la terapeuta nombra y desactiva. Los límites están claros: solo 16 familias en la evaluación, mediciones procedentes únicamente de madres y padres, sin grupo de comparación, y un programa diseñado para un territorio y una población concretos, que la propia autoría invita a poner a prueba en otros contextos socioculturales y políticos. Para leer junto con el artículo sobre la vida en pareja en tiempos de guerra y el artículo sobre las Semillas de sueños, una herramienta para construir historias alternativas.

Notas del original

1 Para preservar el anonimato de las familias, la descripción del caso se ha compuesto a partir de tres familias distintas. Se han modificado todos los datos que pudieran permitir su identificación, y las tres familias dieron su consentimiento para que el caso se presentara de este modo.

Financiación. La autoría no tiene nada que declarar.

Conflictos de intereses. La autoría declara no tener conflictos de intereses.

Agradecimientos. Queremos dar las gracias a Assaf Kagan, director del Departamento de Bienestar Social del Consejo Regional de Menashe, y a Etti Ozer, jefa de equipo del Departamento de Bienestar Social del Consejo Regional de Menashe, por haber creído en la importancia del proyecto y por su aliento a lo largo de todo el proceso. Damos también nuestro sincero agradecimiento al equipo terapéutico de la Unidad de Terapia Familiar del Consejo Regional de Menashe por su compromiso y su dedicación en la aplicación del modelo y en el acompañamiento de las familias durante este período difícil.

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Traducción no oficial al español de First Psychological Aid for Families During War: Integrating the Narrative Approach With Emotionally Focused Therapy (EFT), de Michal Shamai, Uri Carmel‐Kraiem y Osnat Cohen‐Ganor, Family Process, vol. 65 (2026), doi: 10.1111/famp.70175, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra ha sido modificada en el sentido de la licencia (traducción, tablas presentadas como listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Artículo original: «First Psychological Aid for Families During War: Integrating the Narrative Approach With Emotionally Focused Therapy (EFT)», publicado en Family Process (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Shamai, M., Carmel-Kraiem, U., y Cohen-Ganor, O. (2026). First Psychological Aid for Families During War: Integrating the Narrative Approach With Emotionally Focused Therapy (EFT). Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/first-psychological-aid-for-families-during-war-integrating-the-narrative-approach-with-emotionally-focused-therapy (Obra original publicada en 2026 en Family Process, 65(3) (2026); republicada en 2026 por Family Process, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/famp.70175)

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