Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Journal of Solution-Focused Brief Therapy · Práctica clínica
Una madre grita durante una visita supervisada, la policía tiene que intervenir, la profesional que lleva el caso ya no puede más: «No veo que esos niños vayan a volver con ella pronto». Robert Blundo, que forma a equipos de protección infantil en Carolina del Norte, transcribe la sesión de supervisión grupal que sigue. No le plantea la pregunta del milagro a la madre, sino a la profesional, y después a todo el grupo. Una colega comenta «parece una mamá osa», y la madre imposible vuelve a ser una madre que protege a sus crías porque el primer acogimiento familiar salió mal. La profesional escribe una carta. La madre vuelve, con la carta en la mano. Un texto breve de 2014, con un protocolo en ocho pasos, que dice sobre todo esto: en un sistema que vigila a las familias, la supervisión debe empezar por desaturar el propio relato de los equipos profesionales.
Traducción no oficial al español de Group supervision in Child Protective Service: Utilising the miracle question, de Robert Blundo, publicado en el Journal of Solution-Focused Brief Therapy (2014), hoy Journal of Solution Focused Practices, doi: 10.59874/001c.75125, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La transcripción de la sesión se presenta en un recuadro. Los recuadros marcados «Complexe Systémique» son nuestros, no del autor. Esta traducción no ha sido realizada ni por el autor ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
En Estados Unidos, el personal de los servicios de protección infantil se encuentra a menudo en una relación de confrontación con las familias. Por lo general realiza un trabajo indirecto, que consiste en supervisar planes de tratamiento preestablecidos y derivar a programas de tratamiento o de intervención, como cursos de parentalidad y de control de la ira, cuya eficacia para reducir las conductas de riesgo es limitada. En este estudio descriptivo, un grupo de profesionales de protección infantil ha recibido formación centrada en soluciones para el trabajo directo con las familias y recibe supervisión centrada en soluciones. Se describe en detalle el uso de la pregunta del milagro como ejemplo de cómo se puede animar a estos equipos a avanzar hacia una práctica más positiva y esperanzadora.
El verdadero signo de la inteligencia no es el conocimiento, sino la imaginación.
Albert Einstein
Plantear la pregunta del milagro es un método de trabajo importante en la práctica centrada en soluciones y puede tenerse en cuenta en la supervisión (de Shazer, 1988, 1991; de Shazer & Dolan, 2007; Pichot & Dolan, 2003). Esta técnica refleja un cambio fundamental en la manera de relacionarse con la clientela y, en este caso, con las personas supervisadas. La práctica centrada en soluciones sitúa a las personas supervisadas en la posición de expertas en sí mismas y en su trabajo. Este artículo se centra específicamente en el uso de la pregunta del milagro en una sesión de supervisión grupal centrada en soluciones con profesionales de protección infantil (Wetchler, 1990; Selekman, & Todd, 1995; Junke, 1996). Pretende mostrar cómo el uso de esta técnica puede ampliar la creatividad de estos equipos, ensanchar sus perspectivas y permitir que una profesional o un grupo de profesionales vean más allá del problema o del impasse inmediato para obtener ideas potencialmente útiles y nuevas formas de abordar la situación.
Las personas que participan en el ejemplo de este artículo forman parte de un proyecto de investigación sobre el uso de la práctica centrada en soluciones en su trabajo con niñas, niños y familias. El autor forma al grupo en servicios de protección infantil (CPS) centrados en soluciones mediante sesiones quincenales de formación y consulta. Se han modificado algunos detalles, y no se revelan ni el lugar ni el contexto del trabajo, para proteger la confidencialidad.
En el proyecto de investigación que estamos llevando a cabo, hemos reorientado el trabajo del personal de CPS hacia un trabajo más directo con las familias. En lugar de realizar un trabajo indirecto de seguimiento de planes de tratamiento preestablecidos, consistentes en derivaciones a programas, se forma a los equipos para que impliquen a las familias, mediante el trabajo centrado en soluciones, en el diseño de su propio conjunto de cambios de conducta que creen la seguridad necesaria para que la profesional o el profesional de CPS pueda cerrar el caso. Evidentemente, esto puede incluir servicios adicionales, como tratamiento de adicciones, servicios de salud mental, cursos de parentalidad y programas de control de la ira. Sin embargo, muchas de estas familias en situación crónica han asistido a numerosos cursos de parentalidad y de control de la ira sin realizar cambios significativos.
En el contexto de esta investigación, el foco está puesto en que el personal de CPS trabaje directamente con la familia sobre el futuro que desea: que sus hijas e hijos permanezcan con ella o que regresen del acogimiento familiar. La o el profesional realiza con los miembros de la familia un trabajo centrado en soluciones muy concreto para identificar, como objetivos, conductas de seguridad particulares y detalladas que la familia debe lograr para crear seguridad. Se trazan planes de pasos conductuales sencillos y claros hacia un objetivo de seguridad, con la participación de la familia en la definición de sus propios objetivos singulares, trabajando con las excepciones y fijando pequeños pasos hacia el objetivo de seguridad.
El trabajo centrado en soluciones es una práctica colaborativa que implica a la persona usuaria en una relación bidireccional y la considera experta en su vida y en sus experiencias. Cuando se trabaja con «personas supervisadas», la colaboración, más que la supervisión, representa mejor este proceso. La supervisión connota control y mando sobre algo o alguien. Se presupone una forma de poder sobre, aunque no se pretenda abiertamente. La colaboración connota una conversación entre dos o más personas, y la idea básica es la de un poder con o entre dos o más personas. El poder con implica que todas las personas participantes tienen poder, en el sentido de que sus ideas y experiencias tienen igual autoridad en la conversación. Esto no niega que quienes supervisan tengan objetivos específicos, dadas las funciones y responsabilidades que se les asignan en la institución. Al mismo tiempo, tanto la profesional como quien supervisa reconocen que la intención es ofrecer orientación, reflexión y apoyo.
La supervisión centrada en soluciones en los ámbitos de la salud mental, los servicios de protección infantil, las adicciones y otros servicios sociales reconoce esta naturaleza básica de la relación y constituye una interacción colaborativa centrada en las competencias de la o del profesional, que al mismo tiempo puede ampliar su conciencia clínica. Evidentemente, la persona que supervisa o asesora tiene la obligación de confrontar y detener toda práctica que no sea segura y de abordar las cuestiones éticas. Una práctica competente y ética requiere consulta y aprendizaje continuo. La competencia, mediante el modelado y el fortalecimiento de la conciencia de sí, o de la capacidad de reflexionar sobre las propias acciones y creencias, es una de las claves del crecimiento como profesional de protección infantil.
La práctica centrada en soluciones adopta una perspectiva diferente para implicar a otras personas frente a las dificultades. En lugar de desvelar la historia del problema, las relaciones patológicas subyacentes y el desarrollo de un pensamiento irracional, el trabajo se centra en averiguar cuál será el resultado deseado por la persona usuaria cuando los problemas hayan desaparecido o hayan mejorado mucho. Una vez más, el foco está en cómo implicar a las personas usuarias de un modo que las lleve a crear futuros posibles desde su propio relato de vida y su propia cultura. Una salvedad: cuando se ha producido un trauma, o ha tenido lugar o está teniendo lugar una crisis inalterable, el foco se desplaza hacia el afrontamiento y hacia lo que hará falta para aceptar las consecuencias de ese acontecimiento traumático y de ese problema de salud.
Quien supervisa en clave colaborativa, al igual que quien practica el enfoque centrado en soluciones, utiliza diversas herramientas de la práctica centrada en soluciones, una de las cuales es la curiosidad respetuosa: quien supervisa siente siempre curiosidad por cómo ve y entiende la situación la o el profesional. O’Connell (2003) describe esta postura de curiosidad como una postura que:
... lleva a quien supervisa a averiguar cuál es la mejor manera de cooperar de forma singular con esta persona supervisada. La exploración abarcará los estilos de aprendizaje preferidos de la persona supervisada, su uso del lenguaje, su experiencia previa de supervisión, su etapa de desarrollo profesional, sus cualidades personales y su contexto.
O’Connell, 2003, p. 90
En el trabajo centrado en soluciones, la curiosidad respetuosa adopta la forma de preguntas. Sharry (2001) llama a las preguntas centradas en soluciones preguntas constructivas porque «generan una experiencia nueva sobre las soluciones potenciales y sobre las fortalezas y capacidades de la persona usuaria» (p. 33). La pregunta del milagro es precisamente una pregunta constructiva. Requiere una imaginación que refleje la experiencia vital de la persona usuaria o, en nuestro caso, de la o del profesional de CPS. La pregunta del milagro moviliza la imaginación de la o del profesional y se centra en un resultado o un objetivo deseado. Cuando pensamos en objetivos, en los resultados que deseamos para nuestra vida, lo más probable es que se trate de resultados positivos, posiblemente la superación de una situación difícil. Cuando las personas piensan de este modo, se genera una sensación de esperanza y de positividad. Groopman (2004) ha señalado que, al considerar un resultado positivo o deseado, se genera esperanza, y que la esperanza implica:
… una previsión afectiva, es decir, la sensación reconfortante, vigorizante y elevadora que se experimenta cuando se proyecta mentalmente un futuro positivo. Esto exige que el cerebro genere un estado afectivo, o emocional, distinto de aquel en el que uno se encuentra en ese momento.
Groopman, 2004, p. 193
Otro constructo importante y básico del enfoque centrado en soluciones es que el «problema» no ocurre todo el tiempo, en cada momento (salvo en el caso de una enfermedad crónica o mortal). Una madre no pega a su hijo a todas horas, todos los días. Un niño no falta a la escuela todos los días. La ansiedad y la depresión fluctúan a lo largo del día. Todos esos momentos en que la dificultad no es tan grave o no está presente se denominan excepciones. Estas excepciones son ejemplos de las fortalezas y capacidades que la persona tiene en su propio repertorio y de posibles maneras de actuar que atenúan el problema y crean un momento mejor, un futuro posible.
Hay muchas maneras de orientar las intervenciones de supervisión cuando se trabaja con una o un profesional. En el ejemplo que sigue, poner de relieve las fortalezas de la o del profesional y las posibles soluciones a las dificultades que encuentra con una persona usuaria se convierte a la vez en un modelo para trabajar con las personas usuarias desde una perspectiva centrada en soluciones y en una ayuda para que la persona supervisada descubra su propia creatividad y las posibles soluciones a los retos de este caso concreto.
El relato positivo orientado al futuro se construye mediante preguntas respetuosamente curiosas sobre los resultados deseados o sobre lo que será diferente cuando el problema se resuelva. La pregunta del milagro (de Shazer, 1988; de Shazer & Dolan, 2007) es precisamente una de esas preguntas y una manera de animar a la o al profesional de protección infantil a pensar de forma creativa en posibles maneras de trabajar con la persona usuaria. Ayuda a quienes integran la supervisión grupal y a quien supervisa a construir un relato nuevo, distinto del relato saturado por el problema. Salir del relato negativo arraigado ofrece la oportunidad de considerar un amplio abanico de posibilidades, incluidos datos sencillos que se han pasado por alto o hechos perdidos en el foco negativo (Berg & De Jong, 1996).
La lucidez y la creatividad disminuyen cuando una persona está sumida en pensamientos y afectos negativos (Compton, & Hoffman, 2013). Cuando el pensamiento de la o del profesional queda dominado por las experiencias negativas, la cognición se estrecha en cuanto a los posibles pasos alternativos para que las cosas cambien a mejor. La pregunta del milagro, formulada por quien supervisa, ofrece a la o al profesional la oportunidad de tomar la iniciativa en la creación de un resultado posible diferente. En lugar de asumir la responsabilidad de saber «lo que hay que hacer» y de quitarle la iniciativa a la o al profesional (y de tomar quizá una decisión mal informada), el uso de la pregunta del milagro puede dar a quien supervisa y a la o al profesional la oportunidad de considerar posibilidades que tal vez nunca habrían contemplado, de reconocer excepciones perdidas en la frustración de un relato negativo, lo que puede abrir pistas sobre acciones posibles para resolver las dificultades.
Esto es posible gracias al uso de las preguntas constructivas mencionadas más arriba: las que piden a las personas usuarias que elaboren un relato sobre un futuro posible y un resultado deseado, en lugar de preguntas sobre el pasado y descripciones del problema, de su historia y de su intensidad (O’Hanlon & Beadle, 1999). Cuando se le pide que imagine un «milagro», la o el profesional de protección infantil tiene la oportunidad de formular ideas que de otro modo quizá no se plantearía. La mayoría de nosotros censuramos nuestras ideas y las evaluamos antes de expresarlas. Esto ocurre sobre todo cuando a alguien se le ocurre una idea, da por hecho que no funcionará o que no es aceptable y, autocensurándose, se abstiene de mencionarla.
La pregunta del milagro se plantea de una manera concreta y tiene por objeto abrir el relato. Como al principio puede parecer fantasiosa, permite que se expresen más creatividad y más posibilidades. En este caso, se pide a la profesional, así como a todos los demás miembros del grupo, que imagine que termina su jornada de trabajo, vuelve a casa y hace lo que suele hacer hasta que se acuesta. Después se duerme. Pero mientras duerme ocurre un milagro. El milagro es que ese impasse, esa dificultad o ese problema ha desaparecido, pero ella no lo sabe porque está dormida. Entonces se le pregunta: «¿Qué sería lo primero que notaría de diferente con esta familia y que le indicaría que el milagro ha ocurrido?», «¿Qué sería diferente?» (pidiendo específicamente detalles de esa diferencia). «¿Qué haría de otra manera su cliente? ¿Qué haría usted de otra manera?»
Cuando se describe el resultado deseado o el futuro preferido, se expresa un nuevo conjunto de posibilidades positivas que ayudan a generar un pensamiento más creativo en todas las personas presentes en la consulta grupal. No solo la profesional, sino también las demás personas del grupo que conocen a la familia y las dificultades de trabajar con ella aportan ideas y perspectivas. Muy a menudo se obtiene una mirada diferente y esperanzadora sobre la familia y sus actos, incluso allí donde se había instalado el cinismo.
A medida que estas ideas se comentan y se comparten, puede seguir una de dos preguntas. La primera consiste en preguntar si en algún momento del trabajo con esta familia llegó a producirse alguna parte de ese milagro. Se trata de una posible excepción al problema. El foco se pone entonces en la descripción de conductas que fueron positivas, por ejemplo que la familia cooperaba y tomaba las medidas necesarias para la seguridad, aunque fuera de pequeñas maneras.
Las preguntas pasan a ser entonces: «¿Qué era diferente en aquel momento? ¿Qué hacía de otra manera la familia o la persona usuaria? ¿Qué era diferente, de un modo u otro, en la situación o en el contexto de vida de la persona usuaria?». Estar en relación con profesionales de CPS y con otros sistemas produce cambios importantes en el contexto de vida de la persona usuaria. Las cosas no son «normales». «¿Qué pudo contribuir a que se produjera esa diferencia? ¿En qué era usted diferente con la familia?». Mirar la situación desde la perspectiva de las excepciones o de las respuestas positivas al trabajo (y a la o al profesional) abre la puerta a eliminar parte de la negatividad que se ha acumulado en torno a la familia.
Después, quien supervisa puede preguntar: «Si esto fue posible, ¿cómo, o qué tiene que ocurrir para que se pueda volver a activar esta conducta más positiva?». La respuesta puede ir desde que la familia se siente apoyada y por tanto se esfuerza por cambiar, a que las circunstancias de vida cambian y crean mejores oportunidades para la familia, o a una interacción concreta con la o el profesional que hizo avanzar a la familia en una dirección positiva. En algunas de estas situaciones, la o el profesional pudo haber implicado a la familia de maneras más útiles, y es importante identificar qué fue lo más útil para que el trabajo tuviera más éxito.
Lo contrario también es cierto. ¿Qué pudo haber hecho la o el profesional, u otras personas, sin querer, que perturbara la relación y provocara una respuesta negativa de la familia? Cuando se le plantea la pregunta del milagro y se le da después la oportunidad de explorar la situación desde una perspectiva más amplia y positiva, la o el profesional se abre a ideas que pueden apuntar a nuevas comprensiones posibles del impasse. Evidentemente, el foco suele estar en que la familia actúe. Se considera a la familia como «la paciente» o como la parte problemática, dejando fuera a la o al profesional y al personal, que quizá no reconozcan las consecuencias de las acciones que han emprendido (aunque no de forma intencionada). Al tomar distancia, la o el profesional y los miembros del grupo pueden comprender mejor su propio trabajo y el contexto de vida de la familia dentro de los servicios de protección.
El hecho de que alguna parte del milagro o del resultado deseado se haya producido se convierte en la «excepción» al relato del problema y es el punto de partida de un posible relato positivo y deseable sobre el futuro y sobre un éxito potencial. Empezar por pequeños éxitos o pequeños pasos que crean una relación de trabajo más útil puede ayudar a la o al profesional a dar pasos para cambiar el trabajo con una persona usuaria. El relato positivo que ahora se describe sustituye al relato negativo y ofrece la oportunidad de preguntar cómo podría hacerse realidad ese relato positivo y esperado (que describe la relación de trabajo deseada), si no se ha producido antes. Es una oportunidad para evaluar críticamente el proceso, pero de una manera más positiva, creativa y esperanzadora. Además, se basa en las propias ideas y percepciones de la o del profesional. Cuando esto se hace en una consulta grupal, todos los miembros pueden participar y beneficiarse de un pensamiento más creativo y de sus aportaciones a la exploración de la situación difícil.
A continuación se presenta un conjunto de preguntas que utilizan la pregunta del milagro como parte de la supervisión o de la consulta:
Este ejemplo procede de una consulta o supervisión grupal real. Recordemos que las y los profesionales y quienes los supervisan se están formando para realizar un trabajo directo con las familias más centrado en soluciones. Suelen participar de cinco a seis profesionales, todas y todos del trabajo social, con un máster en trabajo social (MSW). Aunque el foco está puesto en un caso concreto, se pide a todos los miembros del grupo que participen en la pregunta del milagro y que hagan comentarios durante el intercambio. Esto amplía el abanico de posibilidades creativas, contribuye a enseñar el trabajo centrado en soluciones y se apoya en relaciones de colaboración.
Transcripción de la consulta grupal
Profesional de protección infantil [PPI]: Tengo un problema serio. La madre vino a una visita supervisada aquí en el servicio y estaba fuera de sí. Gritaba que no la dejaban ver a los niños sin que alguien los vigilara y que iba a asegurarse de que estaban bien en la familia de acogida. De hecho, había habido problemas en una familia de acogida anterior y hubo que trasladar a los niños. Estaba agresiva y exigía hablar con sus hijos sobre cómo les iba en la familia de acogida, y les preguntaba qué pasaba allí. Intenté decirle que eso no era adecuado. Los niños no necesitan que se les interrogue sobre todo. Ella está ahí para visitarlos. Tuvimos que hacer venir al agente de policía para que la ayudara a dejar de gritar. Fue tremendo, y no veo que esos niños vayan a volver con ella pronto. No tengo ninguna gana de verla.
Consultor: Evidentemente ha sido muy duro para usted y para todas las personas implicadas.
PPI: Sí, y ya no sé qué hacer. Es imposible. La mayor parte del tiempo no consigo contactar con ella. No contesta a mis llamadas. Estoy realmente harta de ella. No veo a los niños volviendo con ella nunca [otros miembros del grupo comentaban lo difícil que era].
Consultor: Me imagino que, con todos los casos que tiene y el duro trabajo que hace, resulta desalentador. Todos ustedes tienen un trabajo muy difícil, como ya hemos comentado. Permítame hacerle una de esas preguntas extrañas que usamos a veces, la pregunta del milagro. Así que veamos si podemos jugar todos con esta pregunta del milagro. Vuelve a casa, se ocupa de lo que hay que hacer y se acuesta como de costumbre. Y durante la noche ocurre un milagro, y ese milagro es que esta madre se transforma, así sin más, en la persona con la que le apetecería trabajar. Al despertar, se levanta y va a trabajar como de costumbre. Por supuesto, no sabe que el milagro ha ocurrido. ¿Qué sería lo primero que notaría al encontrarse con esta madre y que le haría decir: «Esto tiene que ser una especie de milagro, no me puedo creer cómo está yendo»? ¿Qué sería lo primero que notaría en usted y en ella que le haría pensar que ha tenido que pasar algo realmente extraño?
PPI: Que ya no sería mi clienta. [todo el mundo se ríe]. En serio, es difícil de pensar. Supongo que tendría ganas de contactar con ella y de reunirme con ella.
Consultor: ¿Qué más sería diferente? ¿Qué sería diferente en usted y en ella que le indicaría que esto ha ocurrido? ¿Algo es diferente?
PPI: Supongo que ella estaría tranquila y con ganas de trabajar para recuperar a sus hijos. Yo también estaría tranquila y podría hablar con ella de lo que tiene que ocurrir para garantizar la seguridad.
Consultor: ¿Qué estaría haciendo ella que le indicaría que quiere trabajar para recuperar a sus hijos?
PPI: Sería respetuosa y estaría tranquila conmigo, y al ver a los niños no los acribillaría a preguntas sobre la familia de acogida y sobre cómo les va allí. Simplemente hablaría con ellos de sus cosas. Necesito ver que es capaz de ser responsable y de comprometerse a que los niños vuelvan. Contestaría a mis llamadas y hablaría conmigo de lo que tiene que pasar.
Consultor: Entonces, ¿ha habido algún momento, al verla, en que la cosa se pareciera de algún modo a la imagen de su milagro?
PPI: Creo que al principio, antes de que los niños fueran a una familia de acogida por primera vez, parecía más dispuesta a hablar conmigo y a ponerse en contacto conmigo.
Consultor: ¿Qué era diferente en aquel momento? ¿Qué cree que hacía que las cosas fueran diferentes para ella?
PPI: Déjeme pensar. Ha sido tan difícil últimamente. Supongo que la situación era que, hasta que ella hiciera algunos cambios, los niños estarían seguros en la familia de acogida y que era algo temporal.
Consultor: Y entonces, ¿qué hizo usted para ayudar a que las cosas fueran mejor en aquel momento?
PPI: Yo veía el traslado de los niños como algo temporal y pensaba que lo que habíamos acordado que había que cambiar se podía hacer más fácilmente de lo que ha resultado.
Consultor: Entonces, ¿cómo cree que lo que hacía y decía ayudó a que las cosas fueran mejor para ella en aquel momento?
PPI: Creo que me oía decir cosas más positivas. Entendía que el acogimiento era temporal y que los niños estarían bien hasta que ella hiciera los cambios. Yo la tranquilizaba y tenía esperanza en que este caso saliera adelante siguiendo las ideas y los cambios que habíamos elaborado juntas.
Consultor: ¿En qué cree que eso le ayudó a ella? ¿Cómo le ayudó a mantener la calma y a trabajar más con usted?
PPI: Supongo que se sentía más segura respecto a los niños y a volver a la normalidad.
Consultor: Entiendo que eso pudiera ayudarla a mantener más la calma y a trabajar con usted. ¿Qué haría falta para que eso volviera a ocurrir?
PPI: No lo sé, porque los niños sí tuvieron un problema real en esa familia de acogida y tuvimos que sacarlos de allí y llevarlos a otra familia. Ella estaba furiosa por lo que pasó.
Consultor: Así que los miedos que tenía se hicieron realidad. Dada esa situación, ¿qué cree que ha cambiado para ella?
PPI: Supongo que no me cree cuando le digo que mantendremos a los niños a salvo, y ha sido más difícil hablar con ella porque está muy enfadada con nosotros por habérnoslos llevado y por tener que trasladarlos otra vez.
Consultor: Entonces, ¿qué podría hacer usted para ayudarla a volver a creerle?
PPI: No estoy segura, ahora está tan enfadada.
Otra persona del equipo (PPI) presente en la reunión: Parece una mamá osa.
Consultor: Cuéntenos más sobre eso. ¿En qué sentido es una mamá osa?
La otra persona del equipo (PPI): Pues que ahora ve a sus crías en peligro y nos ataca, igual que hacen los osos cuando tienen crías.
Consultor: Entonces, si es eso lo que está pasando, ¿qué dice eso de esta madre? ¿Qué le dice a usted de ella?
PPI: Está furiosa porque no protegimos bien a sus hijos y tuvimos que trasladarlos a una nueva familia de acogida. Intenta protegerlos como haría cualquier madre. Ya no confía en mí ni en nosotros.
Consultor: Tiene sentido. ¿Qué tendría que hacer para intentar acercarse a ella, cuando ella piensa que el servicio ya no la ve como una madre suficientemente buena y que quizá no está protegiendo a sus hijos?
PPI: Necesito poder decirle que sé que le importan mucho sus hijos y su seguridad, y que es una buena madre en muchos aspectos. Supongo que su ira era como la de una osa con sus crías. No debería haberlo hecho de esa manera, pero entiendo cómo puede sentirse ahora.
Consultor: Entonces, dado que se niega a verla, ¿cómo podría hacerle saber lo que piensa de ella como madre y de los miedos que puede tener por el hecho de que sacaran a los niños de la primera familia de acogida?
PPI: A veces escribo cartas a las personas que atiendo. Podría escribirle una carta para hacerle saber que sé que de verdad le importa la seguridad de sus hijos y que quiere tenerlos con ella. Puedo intentar tranquilizarla respecto a sus preocupaciones, dada la situación de la última familia de acogida. Y también decirle que lo que habíamos trabajado todavía puede hacerse realidad para que sus hijos puedan volver a casa.
Consultor: Entonces, ¿merece la pena el esfuerzo de hacérselo saber? ¿Es algo que podría hacer pronto?
PPI: Sí. Me reuniré con la persona que me supervisa y le redactaremos una carta.
Consultor: Evidentemente, no tenemos ni idea de si esto funcionará o no en este caso. Pero parece que podría ser una manera posible de volver a implicarla como lo había hecho usted al principio. Veamos qué pasa.
[La madre se presentó efectivamente a una sesión con la profesional y llevó la carta consigo. Estaba mucho más receptiva y tuvo una buena visita con sus hijos.]
En este ejemplo, las y los profesionales (todos los miembros del grupo) han aprendido a salir de un discurso saturado por el problema, con juicios cada vez más negativos sobre esta persona usuaria. Han descubierto que, al tomar distancia y mirar cuáles podrían ser las posibilidades, en lugar de quedar atrapados en todo lo que va mal, pueden empezar a adoptar otras perspectivas sobre las conductas y encontrar maneras creativas de implicar a la persona usuaria. Pueden reconocer lo que quizá hacen o no hacen y que influye en el proceso y en el trabajo con la persona usuaria, sin centrarse en lo que ha ido «mal» ni quedarse en los relatos negativos sobre sus conductas. El foco está en las posibilidades más que en los «fracasos».
Esto ha convertido las sesiones con los equipos en una experiencia de crecimiento cada vez más positiva, y la positividad siempre va unida a la creatividad y a un pensamiento más amplio (Fredrickson, 2001). En lugar de repetir el relato habitual que explora problemas o carencias potenciales, la experiencia va construyendo confianza y la capacidad de considerar opciones y posibilidades. Las y los profesionales han podido aprender a hacerlo por sí mismos y a reflexionar sobre sí mismos de un modo más productivo. Según mi experiencia, la consulta (supervisión) centrada en soluciones contribuye a ofrecer a los equipos la oportunidad de salir del foco estrecho del relato negativo o, peor aún, de la tendencia a presionar más a la persona usuaria y a volverse más críticos. En cambio, pueden mostrar su creatividad y el arte de su trabajo cuando construyen con las familias un relato de posibilidades y de resultados positivos, así como su manera de acercarse a ellas.
El seguimiento en la sesión siguiente suele iniciarse preguntando: «¿Qué ha ido mejor?», refiriéndose a cualquier cosa, incluida la cuestión que fue el foco de la sesión anterior. La oportunidad consiste aquí en descubrir cualquier otro cambio positivo, y también en hacer el seguimiento de la diferencia que ha supuesto el nuevo esfuerzo. Esto mantiene de nuevo la expectativa positiva y el potencial de avanzar hacia mejores resultados. Aunque solo se hayan observado pequeños cambios, esos pequeños cambios son los primeros pasos hacia mejores resultados. La conversación puede pasar entonces a cómo construir sobre ellos. Se nos ha sugerido utilizar las escalas en nuestro trabajo y, por supuesto, es algo que hemos empezado a incorporar a la supervisión. Se utilizan en el trabajo entre la o el profesional y la persona usuaria, como parte de su formación para ser profesionales de CPS más activos e implicados.
El trabajo centrado en soluciones exige una perspectiva muy diferente de la que suele ser una visión patológica de la familia, que debería ser tratada o reparada por servicios especializados. El sistema de CPS en Estados Unidos es, en muchos aspectos, un encuentro de confrontación (aunque la institución y su personal no lo consideren así). En Estados Unidos, se declara problemáticas a las familias y después se las envía a diversos servicios, que luego supervisa la o el profesional de CPS. La o el profesional elabora un plan de intervención y espera después que la familia emprenda una psicoterapia, cursos de parentalidad, un tratamiento de adicciones o cursos de control de la ira. Si los miembros de la familia no cumplen, se les presiona para que participen. Esta posición crea una relación de confrontación y además incita a los equipos a buscar las conductas negativas, como «no asistir» a algún programa de intervención. Pasar de este papel de experto «adversario» a un papel de trabajo de caso colaborativo, centrado en soluciones y basado en las fortalezas, no es un cambio fácil. La idea de proteger a la infancia se impone a la oportunidad de implicar a la familia en las excepciones y en el potencial de un trabajo de caso directo y centrado en soluciones con ella, para que haga cambios y utilice los servicios. Centrarse en lo que va mal e identificar las conductas negativas que crean un problema de seguridad para las niñas y los niños es, evidentemente, importante, ya que el objetivo del trabajo es proteger a la criatura. Sin embargo, la intención es también mejorar el funcionamiento de la familia y mantener a la niña o al niño con su familia.
La repetición constante de situaciones familiares problemáticas a lo largo del tiempo puede hacer que quienes supervisan y las y los profesionales se vuelvan escépticos y ciegos a lo que es posible. Es un trabajo muy difícil, y la o el profesional está en primera línea, sometido a mucha presión y a la política. Por ello, resulta muy difícil apartarse del papel tradicional de «vigilante» de la familia. En ese papel, los equipos adoptan a menudo una perspectiva muy estrecha y negativa que genera frustración en el personal y negatividad hacia las familias.
Este proyecto de investigación y el trabajo que acabamos de describir constituyen un esfuerzo de esta institución por producir cambios reales en la manera en que el personal de protección infantil ve a las familias y trabaja con ellas. Es el primer verdadero reto para quienes aprenden la práctica centrada en soluciones: mantenerse del lado de lo que funciona y de las posibilidades u oportunidades que pueden crearse cuando se es creativo y se aprende a pensar en un contexto más amplio. Ampliar la conciencia mediante la práctica centrada en soluciones, tomando distancia y mirando las posibilidades (por descabelladas que puedan parecer a la práctica tradicional), es una de las claves para no volver a diseccionar problemas negativos y dar consejos sobre lo que hay que hacer. También ayuda a centrar el trabajo en los esfuerzos de la o del profesional sin adoptar una postura de juicio. Muchas veces, estas oportunidades de creatividad y de imaginación, como probar la pregunta del milagro, pueden ayudar a profesionales y a quienes supervisan a ver la situación con nuevos ojos y a encontrar otras opciones y perspectivas.
Complexe Systémique: lo que hay que retener
Un texto modesto, sin datos, pero con una escena de supervisión que no se olvida. Lo que lo cambia todo no es la pregunta del milagro en sí, sino que se plantea a las y los profesionales y no a la familia, y al grupo entero. La metáfora de la mamá osa, lanzada por una colega, hace lo que ningún análisis habría hecho: reencuadra la ira como protección, y la profesional vuelve a encontrar a una madre allí donde solo veía un expediente. Blundo dice además lo difícil: en un sistema de vigilancia, el relato saturado por el problema pertenece tanto a los equipos profesionales como a las familias, y la supervisión tiene que empezar por ahí. Para leer junto con Perry, Alexander y Hemmington sobre la esperanza en la evaluación bajo coerción, con Hsu y Chen sobre la supervisión centrada en soluciones, y con Protección o maltrato institucional, que plantea la misma pregunta desde las políticas públicas.
Referencias
Berg, I. K. & De Jong, P. (1996). Solution-building conversations: Co-constructing a sense of competence with clients. Families in Society, 77, 376–391.
Compton, W. C. & Hoffman, E. (2011). Positive Psychology (2nd Ed.). Belmont, CA: Wadsworth.
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de Shazer, S. (1991). Putting Difference to Work. New York: W. W. Norton & Co.
de Shazer, S. & Dolan, Y. M., (2007). More Than Miracles: The State of the Art of Solution-Focused Brief Therapy. New York: Routledge.
Fredrickson, B. L. (2001). The role of positive emotions in positive psychology: The broaden-and-build theory of positive emotions. American Psychologist, 135(5), 1190–1195.
Groopman, J. (2004). The Anatomy of Hope: How People Prevail in the Face of Illness. New York: Random House.
Junke, G. A. (1996). Solution-Focused supervision: Promoting supervisee skills and confidence through successful solutions. Counselor Education and Supervision, 36, 48–57.
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O’Connell, B. (2005). Solution-Focused Therapy. London: Sage Publications.
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Sharry, J. (2001). Solution-Focused Groupwork. London: Sage.
Wetchler, J. L. (1990). Solution-Focused supervision. Family Therapy, 17(2), 129–138.
Sobre el autor
Robert (Bob) Blundo, Ph.D., MSW, LCSW, BCD is Professor of Clinical Social Work at the School of Social Work, University of North Carolina Wilmington, Wilmington, NC, U.S.A. and Director of the Strengths and Solution-Focused Collaborative. Bob teaches Solution-Focused practice at the undergraduate and graduate level and conducts training and develops Solution-Focused programs for regional agencies through training and consultation. Email: blundor@uncw.edu
Artículo original Group supervision in Child Protective Service: Utilising the miracle question, de Robert Blundo, publicado en el Journal of Solution-Focused Brief Therapy, vol. 1, n.º 1 (2014), artículo 6, pp. 46-60, doi: 10.59874/001c.75125, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por el autor ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Traducción no oficial al español del artículo original «Group supervision in Child Protective Service: Utilising the miracle question», publicado en Journal of Solution-Focused Brief Therapy (2014) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Blundo, R. (2014). Group Supervision in Child Protective Service: Utilising the Miracle Question. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/group-supervision-in-child-protective-service-utilising-the-miracle-question (Obra original publicada en 2014 en Journal of Solution-Focused Brief Therapy, vol. 1, n.º 1 (2014), artículo 6, pp. 46-60; republicada en 2014 por Journal of Solution-Focused Brief Therapy, https://journalsfp.org/article/75125)
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