Los grupos Capp® ofrecen a madres y padres un espacio para pensar juntos

En su trabajo, Jalila Kormachi conseguía que la escuchara un grupo de quince niños. En casa, con su hija de unos dos años, aquella experiencia parecía esfumarse. Por la noche, al ponerle el pijama, volvía a pensar en su propia reacción y en lo que le habría gustado hacer de otra manera. Tenía libros y experiencia profesional. Echaba en falta a alguien con quien volver sobre la escena.

De esa experiencia y del encuentro con el método sistémico de resolución de problemas de Yara Doumit nacieron los Collectifs d’analyse de la pratique parentale (Capp®), grupos de reflexión sobre la práctica de la crianza. Las dos terapeutas tomaron como punto de partida algo habitual entre profesionales: reservar un tiempo con sus colegas para examinar una situación difícil. Las madres y los padres también podían disponer de ese espacio.

¿Quién elige de qué se habla?

Jalila ya había coordinado talleres con un temario preparado. Una misma sugerencia podía cobrar sentidos muy distintos para una madre que cría sola, una pareja recién separada o una familia que acababa de migrar. En un Capp®, una persona elige una situación de su vida cotidiana. Las demás ponen su experiencia a su disposición. Quien coordina prepara la estructura de la sesión. El tema lo traen las familias.

Del relato a una pregunta sobre la que se puede actuar

El grupo empieza por una descripción. ¿Quién estaba allí? ¿Qué ocurrió justo antes? ¿Cómo respondió cada cual? Un esquema familiar puede ayudar a situar separaciones, vínculos y apoyos. Un relato suele plantear varias dificultades. La persona elige una y, con ayuda de quien coordina, encuentra una formulación en la que reconoce lo que quiere trabajar.

Pensemos en un ejemplo ficticio. Un padre dice que su hija nunca le escucha. Al detenerse en los minutos previos a salir para el colegio, advierte que cuanto más le repite que se ponga los zapatos, más tarda ella y más levanta él la voz. Su pregunta pasa a ser cómo salir de esa repetición cada mañana. Ahora el grupo puede explorar una interacción concreta en la que ambos tienen margen para actuar de otra manera.

A continuación se anota lo que el padre ya ha intentado, incluso aquello que solo ayudó una vez. Él puede apreciar el trabajo que lleva hecho. Los demás se ahorran aconsejarle por cuarta vez algo que ya ha probado. Surgen hipótesis, recuerdos de la propia familia y otras formas de entender la escena. Al final, el padre elige con qué se queda. Puede ser algo que ensayar en casa o una nueva lectura del comportamiento de su hija.

Qué protege quien coordina el grupo

Yara Doumit distingue dos responsabilidades. Quien coordina guía el proceso, reparte los turnos de palabra y frena las conclusiones precipitadas. La persona que presenta la situación decide cuál es su pregunta y qué hará después. Si seis adultos se ponen a decirle al padre lo que debe hacer, pueden reproducir la presión que acaba de describir en casa. Yara habla del riesgo de isomorfismo cuando una dinámica relacional se repite precisamente en el espacio creado para examinarla.

Esta idea enlaza con la autoeficacia que estudió Albert Bandura, la confianza en la propia capacidad para actuar en una situación concreta. Para el padre del ejemplo, recordar un miércoles en que salieron de casa con más calma abre una pregunta práctica: ¿qué hicimos de otra manera aquella mañana?

Lo que continúa en casa

Jalila describe grupos de seis a ocho personas, con una sesión por participante para que todas puedan presentar una situación. Prevé unas dos horas y media de trabajo y tres horas en total, incluida la acogida y la conversación informal. Cerca de 140 madres y padres han participado en sus talleres en la región de Lyon. De sus testimonios destaca un cambio en las preguntas que se hacían en casa. A veces, algo empieza a moverse cuando, antes de dar por sentada la intención de la otra persona, alguien le pregunta cómo vivió aquel momento.

Ver la entrevista con Jalila Kormachi y Yara Doumit (en francés)
https://www.youtube.com/watch?v=_QfKvtHJnyc
Ir a la explicación de una sesión (minuto 8:42)

Formarse para coordinar un grupo Capp®

El módulo 1 del Complexe Systémique está dirigido a profesionales que acompañan a familias. Jalila Kormachi, Peggy Gustin y Yara Doumit imparten tres jornadas presenciales en Lyon, del 3 al 5 de febrero de 2027. Una cuarta jornada de supervisión por videoconferencia permite revisar las primeras experiencias de coordinación.

Consultar el programa y la preinscripción del módulo 1

Referencia teórica

Bandura, A. (1977). Self-efficacy: Toward a unifying theory of behavioral change. Psychological Review, 84(2), 191–215. https://doi.org/10.1037/0033-295X.84.2.191

Cómo citar este artículo

Besse, J. (2026, 31 de octubre). Los grupos Capp® ofrecen a madres y padres un espacio para pensar juntos. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/es_ES/articulos/grupos-capp-madres-y-padres-piensan-juntos

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