Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Frontiers in Psychology · Pareja

Uso estratégico de las preguntas de perspectiva de observación en terapia de pareja

«¿Sabe Anna cuánto le duele?». Herederas de las preguntas circulares de Milán y de las preguntas reflexivas de Karl Tomm, las preguntas que piden a un miembro de la pareja lo que el otro piensa, sabe o siente están por todas partes en la terapia de pareja. Peter Muntigl y Adam Horvath las examinan desde el análisis de la conversación, turno a turno, en sesiones grabadas en vídeo con dos parejas.

Autores Peter Muntigl (Faculty of Education, Simon Fraser University, Burnaby, BC, Canada; Department of Translation, Interpreting and Communication, Ghent University, Belgium) y Adam O. Horvath (Faculty of Education, Simon Fraser University, Burnaby, BC, Canada)Primera publicación Frontiers in Psychology, 31 de agosto de 2023Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Strategic use of observer-perspective questions in couples therapy, de Peter Muntigl y Adam O. Horvath, publicado en Frontiers in Psychology (Frontiers Media) (2023), doi: 10.3389/fpsyg.2023.1229991, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla de convenciones de transcripción se presenta en forma de lista; la declaración de disponibilidad de los datos no se reproduce. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Las OPQ no se formulaban «precocinadas», sino que se construían de manera secuencial, interactiva y receptiva, turno a turno, a veces repetidas y reforzadas.

Peter Muntigl y Adam O. Horvath

Resumen

Las preguntas son una de las estrategias más utilizadas en terapia. Existe un cuerpo de trabajos teóricos sobre los tipos de preguntas que se prefieren en determinados enfoques de tratamiento. Sin embargo, la investigación sobre el uso de las preguntas en general, sobre cómo se formulan y sobre qué trabajo terapéutico concreto realizan, es relativamente escasa en la literatura. En este estudio utilizamos el marco conceptual y los métodos del análisis de la conversación (AC) para examinar cómo se realizan de forma interactiva, en la práctica clínica real, las preguntas sistémicas que solicitan la perspectiva de una persona consultante sobre los pensamientos y las intenciones de su pareja (preguntas de perspectiva de observación, Observer-Perspective Questions; OPQ), así como la variedad de trabajo terapéutico que llevan a cabo en la terapia de pareja. Identificamos 78 OPQ en datos de archivo de terapias de pareja de duración limitada grabadas en vídeo, con una población clínica atendida por un terapeuta profesional. De este conjunto de 78 OPQ se seleccionaron cinco extractos que representan usos diversos de las OPQ. Estos extractos se transcribieron con detalle, recogiendo no solo el contenido textual, sino también los aspectos prosódicos, gestuales y no verbales de estos episodios. Mediante la metodología del AC, identificamos cuatro tipos específicos de cambio que estas preguntas pueden favorecer: el avance hacia un optimismo relacional, el apoyo a los aspectos positivos de la relación de pareja, la promoción de la idea de que las experiencias y las emociones de la pareja están interrelacionadas y la introducción de nuevas opciones relacionales creativas. Los análisis detallados de AC de estos extractos clínicos nos permitieron identificar cómo se construían las secuencias de OPQ para realizar estos movimientos terapéuticamente útiles, utilizando diversos recursos conversacionales de manera progresiva e interactiva. El análisis conversacional de estas secuencias facilitó la exploración de las relaciones entre la manera en que se formulan las preguntas, el momento en que se plantean y el modo en que se enuncian, por un lado, y las funciones específicas que cumplen para hacer avanzar la terapia, por otro. En conclusión, sostenemos de manera general que examinar acontecimientos importantes de la terapia desde la perspectiva del AC ofrece un vector complementario significativo a la investigación cuantitativa sobre el proceso terapéutico.

1. Introducción

Las definiciones de diccionario de las «preguntas» suelen dar prioridad a nociones como «oraciones o cláusulas interrogativas… concebidas para obtener información, definidas por la sintaxis o la estructura gramatical» (p. ej., Merriam-Webster, 2019). En la praxis de la terapia, la forma gramatical de la pregunta es una de las más utilizadas (Hill, 2020) y puede concebirse para cumplir una gran variedad de funciones; sin embargo, obtener información no es más que un subconjunto muy pequeño de los diseños posibles.

Aunque es habitual que terapeutas formulen preguntas durante la terapia, la literatura (teórica y empírica) sobre las preguntas es relativamente escasa (Williams, 2023). En la mayor parte de la literatura disponible sobre psicoterapia, las preguntas se dividen simplemente en dos categorías: las «preguntas abiertas», que a menudo recurren a formas de pronombre interrogativo (p. ej., qué, quién, cuándo y por qué); este tipo de preguntas está concebido para favorecer la exploración o el desarrollo del tema. La segunda categoría es la de las «preguntas cerradas», que solicitan una información concreta relativamente sucinta o una respuesta de sí o no. Algunas teorías de la terapia —p. ej., la centrada en el cliente y las humanistas— evitan las preguntas cerradas e interrogativas y prefieren formulaciones abiertas (si es que se utilizan preguntas), mientras que otras (p. ej., la TCC) acogen mejor el uso de preguntas y no favorecen un tipo frente a otro (Elliott et al., 1987; Hill, 2020). Además, «abierta» y «cerrada» son distinciones muy toscas. En psicoterapia, las preguntas cumplen una gama de funciones diversa y rica y constituyen un componente fundamental de la práctica psicoterapéutica.1 Aunque las preguntas están omnipresentes en todas las formas de «terapia conversacional», algunas orientaciones de tratamiento se centran en tipos particulares de preguntas para alcanzar objetivos específicos, y el uso de esas preguntas es un elemento central del tratamiento. Por ejemplo, las preguntas socráticas se utilizan en la terapia racional emotiva (RET) y en algunas aplicaciones de la TCC para aclarar creencias falsas o disfuncionales (Ellis, 2019; Beck, 2021); la terapia breve centrada en soluciones (BSF) utiliza las preguntas hipotéticas (también llamadas preguntas del «milagro») para dirigir la atención de las personas consultantes hacia soluciones concretas, alcanzables, pero hasta entonces desatendidas (de Shazer et al., 2007). La «escuela de Milán» de la terapia familiar sistémica (SFT) desarrolló la noción de preguntas circulares, que solicitan a cada participante información sobre cómo cree que los demás miembros del sistema piensan o perciben determinadas cuestiones relacionales. Para la versión milanesa de la SFT, estas preguntas circulares se convirtieron en una manera de reformular el problema del paciente identificado como inscrito en un contexto familiar dinámico, lo cual, según sostienen, es esencial para alcanzar una solución colaborativa e interactiva (Palazzoli Selvini et al., 1986).

El trabajo teórico más profundo e influyente sobre el uso de las preguntas —con un interés particular por la terapia familiar y de pareja— lo ofreció Tomm en un artículo en tres partes (Tomm, 1987a,b, 1988). Tomm examinó las propiedades formales de las preguntas en el contexto de la terapia y se centró en un tipo de pregunta especialmente útil: la(s) pregunta(s) reflexiva(s) (RQ). Definió las RQ como «preguntas formuladas con la intención de facilitar la autocuración de un individuo o de una familia activando la reflexividad entre los significados de los sistemas de creencias preexistentes, lo que permite a los miembros de la familia generar o generalizar por sí mismos patrones constructivos de cognición y de comportamiento» (Tomm, 1987b, p. 197). Dentro de esta amplia categoría de preguntas reflexivas, enumeró ocho tipos específicos: preguntas orientadas al futuro, preguntas de perspectiva de observación, preguntas de cambio de contexto [inesperado], preguntas de sugerencia encarnada, preguntas de comparación normativa, preguntas de clarificación de distinciones, preguntas que introducen hipótesis y preguntas de interrupción del proceso. Las listas originales de tipos de preguntas de Tomm fueron criticadas posteriormente: se señaló que, más que especificar tipos o formas distintas de preguntas, a menudo había un solapamiento considerable entre categorías, y que lo que identificaban era más bien el trabajo terapéutico o los objetivos que las preguntas pretendían alcanzar. No obstante, estos artículos fundacionales siguen enriqueciendo e influyendo en nuestra comprensión de la variedad de trabajo que pueden realizar las preguntas, no solo en la terapia familiar y de pareja, sino también en el tratamiento individual (Collins y Tomm, 2009).

Conviene señalar, sin embargo, que casi toda la investigación actual sobre este tema2 considera la tipología y el uso de las preguntas en terapia desde una perspectiva teórica y orientada hacia quien ejerce la terapia. La literatura disponible se centra en la justificación del uso de las preguntas, identifica varios objetivos que alcanzar y, en muchos casos, ofrece ejemplos hipotéticos del uso de preguntas en terapia. Además, las investigaciones no han tendido a centrarse en las siguientes cuestiones importantes: ¿cómo se conciben y se realizan las preguntas en contextos clínicos reales? ¿Cómo se despliegan de manera secuencial e interactiva? ¿Cómo realizan las preguntas un trabajo relacional a lo largo del tiempo cuando se utilizan con parejas o familias? En resumen, falta un examen de los tipos de efectos inmediatos y a corto plazo que estas preguntas tienen en el discurso posterior. Existen estudios sobre el uso interaccional de las preguntas en las conversaciones cotidianas (Stivers, 2010), pero muy pocos abordan el uso de las preguntas en el contexto de la disciplina formal de la psicoterapia y, como hemos visto, el contexto de la terapia ofrece oportunidades especiales (y quizá riesgos) en el uso de las preguntas. El estudio que presentamos aquí pretende ser un paso para colmar esta laguna.

Las bases teóricas y prácticas de nuestro estudio se fundamentan en el análisis de la conversación (AC) (Heritage, 2005; Sidnell, 2013). Aunque nos guía el objetivo general antes expuesto, de manera realista tuvimos que tener en cuenta los límites de nuestros recursos: en la práctica de la psicoterapia, las preguntas tienen una amplia gama de usos. Por ello, seleccionamos para este estudio una variedad de preguntas relativamente restringida (más que representativa): nos centramos en la categoría de preguntas que Tomm denominó «preguntas de perspectiva de observación» (OPQ), en el contexto de una modalidad de tratamiento narrativa en la que el uso de este tipo de preguntas está estrechamente vinculado a la teoría y al método del tratamiento (White y Epston, 1990; de Shazer et al., 2007).

En un plano más general, nuestra investigación se sitúa en el contexto de los enfoques de investigación complementarios que buscan comprender mejor el proceso de cambio en psicoterapia. La mayoría de las investigaciones sobre el proceso psicoterapéutico, tanto teóricas como empíricas, se centran en identificar intervenciones y secuencias particulares que den lugar a tratamientos eficaces y eficientes del malestar psicológico de las personas consultantes. El tema común de estas importantes contribuciones es un intento de responder a la pregunta del «qué» [funciona] en la terapia. El importante aspecto del «cómo» [se hace que funcione] del proceso de cambio queda, en gran medida, al margen de estos diseños. La investigación basada en el AC adopta una perspectiva complementaria y se centra en cómo se despliegan los acontecimientos importantes de la terapia en la «terapia conversacional»: cómo se realizan estas intervenciones y cómo se vuelven eficaces. En su mayor parte, estas investigaciones de AC en terapia de pareja y en terapia familiar se han centrado en la alianza terapéutica (Muntigl y Horvath, 2016), la colaboración entre terapeuta y persona consultante (Sutherland y Strong, 2011), la resistencia (Muntigl, 2013), los llamados «momentos de cambio» (Couture, 2006, 2007), las agendas terapéuticas (Gale, 1991), los miembros de la pareja que reivindican independencia y control (Janusz et al., 2021), las atribuciones de culpa (Buttny, 1993; Edwards, 1995), las quejas de las personas consultantes (O'Reilly, 2005; Peräkylä et al., 2023) y el orden moral familiar (Hutchby y O'Reilly, 2010; Wahlström, 2016). Tseliou (2013) ofrece una «revisión metodológica crítica» que defiende las ventajas de utilizar el AC para estudiar la terapia familiar. Esperamos que la investigación que presentamos en este estudio no solo sirva para comprender mejor cómo funcionan las OPQ en la terapia de pareja, sino que también refuerce el argumento de que la investigación de AC sobre el proceso psicoterapéutico puede aportar un complemento importante a los diseños más tradicionales de investigación de procesos.

Se ha demostrado que las preguntas son un vehículo primordial para llevar a cabo el trabajo terapéutico (Ferrara, 1994; Peräkylä, 1995; Vehviläinen et al., 2008). Las preguntas se conciben gramaticalmente de diversas maneras, pero la mayoría adopta un formato polar o de pronombre interrogativo (Stivers, 2010). Se ha demostrado que las secuencias de pregunta y respuesta realizan diversos tipos de trabajo discursivo, y el importante papel de las preguntas en el discurso institucional es un ámbito de investigación en pleno auge (p. ej., Freed y Ehrlich, 2010). En las consultas médicas, por ejemplo, se ha demostrado que las preguntas fijan la agenda, encierran presuposiciones, muestran una posición epistémica y hacen visibles preferencias de respuesta (Heritage, 2010). Al fijar la agenda, las preguntas hacen pertinente un determinado tema de indagación. Así, puede considerarse que las preguntas tematizan un problema determinado, una cuestión relacional, un acontecimiento pasado, etc.; además de solicitar información nueva, las preguntas también pueden presuponer cierta información o cierto conocimiento que una respuesta puede ratificar implícitamente. Como buscan información, las preguntas pueden dar a entender que quien ejerce la terapia tiene menos conocimiento o se encuentra en una posición epistémicamente rebajada respecto a los miembros de la pareja. Terapeutas pueden señalar explícitamente este conocimiento rebajado o incluso elevar su estatus de conocimiento mediante rasgos específicos del diseño del turno; por último, las preguntas invitan a ciertos tipos de preferencias de respuesta (Schegloff, 2007), como la confirmación tras una pregunta de sí o no, o una respuesta que aporta la información solicitada tras una pregunta con pronombre interrogativo. Ajustarse a estas preferencias se considera afiliativo (Stivers et al., 2011). Los estudios basados en el AC han empezado a identificar algunas funciones importantes de las preguntas en la evaluación sanitaria y en las interacciones terapéuticas, entre ellas: atribuir rasgos positivos a la persona consultante, las llamadas preguntas optimistas (MacMartin, 2008); las preguntas hipotéticas para poner a prueba las opiniones o el compromiso de pacientes respecto al tratamiento (Speer, 2012); las preguntas reflexivas que «suscitan, aclaran y despliegan el razonamiento de las personas consultantes: sus explicaciones de su propia experiencia y sus reflexiones sobre ella» (Gaete et al., 2018, p. 125) y las preguntas circulares para obtener la perspectiva de una persona consultante sobre las creencias o los sentimientos de otra persona presente (Peräkylä, 1995; Rossen et al., 2020; Lester et al., 2022).

Nuestro interés particular en este estudio era examinar la organización interactiva de las OPQ en la terapia de pareja. Desde una perspectiva interaccional general, las OPQ invitan a las personas consultantes a reflexionar sobre la experiencia (p. ej., la perspectiva o los sentimientos) de alguien que pertenece a su red social (p. ej., cónyuge, amistad y progenitor). Según Tomm (1987b, p. 5), las OPQ «están orientadas a mejorar la capacidad de los miembros de la familia para distinguir comportamientos, acontecimientos o patrones que aún no han distinguido, o para ver la importancia de ciertos comportamientos y acontecimientos reconociendo su papel como eslabones o conexiones en patrones de interacción en curso». Además, aunque estos tipos de preguntas comportan un elemento de «lectura de la mente», su foco es interpersonal y pueden utilizarse para llamar la atención sobre patrones relacionales recursivos (Tomm, 1987b). En el plano interaccional, se ha demostrado que las OPQ suscitan un habla «pertinente para la relación», llaman la atención sobre la naturaleza sistémica de los problemas y permiten superar la resistencia (Peräkylä, 1995). Aunque las OPQ se han estudiado en el asesoramiento sobre el sida (p. ej., Peräkylä, 1995), queda por explorar cómo se utilizan estas preguntas en las sesiones de terapia de pareja para favorecer la conexión entre los miembros de la pareja.

2. Métodos

2.1. Datos y participantes

Los extractos analizados en este proyecto se seleccionaron de un estudio anterior concebido para examinar los procesos de cambio comunes a diversas formas de terapia de pareja (Horvath et al., 2010).3 Se ofreció a las parejas un tratamiento gratuito de duración limitada (seis sesiones) a cargo de profesionales de la terapia de pareja con cualificación y experiencia, titulares como mínimo de un máster en un campo pertinente. El equipo terapéutico atendía a las parejas como lo haría con su clientela privada y percibía una remuneración por sus servicios.

En este estudio pretendíamos mostrar cómo puede aplicarse el AC a episodios clínicamente pertinentes de la conversación en terapia de pareja y cómo las OPQ pueden desempeñar un papel singular para poner en marcha este proyecto terapéutico. Para ilustrar el AC en la práctica, nos basaremos en extractos transcritos de grabaciones en vídeo de parejas que siguieron un tratamiento que combinaba técnicas narrativas y centradas en soluciones (White y Epston, 1990). Los extractos muestran al mismo terapeuta trabajando con dos parejas diferentes: el caso 10 identificó por sí mismo la «comunicación» como preocupación común4, y el caso 16 se ocupaba de las secuelas de una relación extramatrimonial; en ambos casos, el resultado agregado tras el tratamiento se situó en la categoría «mejoría».

2.2. Enfoque analítico

El AC es el método principal utilizado en este estudio (Heritage, 1984; Sacks, 1995; Schegloff, 2007). Siguiendo a Sidnell (2013), nuestro método analítico constaba de tres partes: (1) la observación; (2) la identificación y la recopilación de un corpus, y (3) la descripción de una práctica. En el primer paso observamos, al ver los vídeos en los que el terapeuta narrativo y centrado en soluciones en cuestión trabajaba con parejas, que solía formular preguntas que buscaban la perspectiva de la persona interpelada sobre su cónyuge, lo que antes hemos denominado OPQ. Quisimos, pues, explorar más a fondo esta acción. Esto nos llevó al segundo paso: identificar y recopilar secuencias centradas en las OPQ en las transcripciones de los 3 casos (18 sesiones). Algunos ejemplos de este tipo de pregunta eran los siguientes: «¿De dónde saca la idea de que usted ya ha tomado una decisión?»; «¿Sabe ella lo que le pasa a usted cuando ocurre esto?»; «¿Es un problema para ella que usted vaya allí?»; «¿Cómo le hace saber él que su opinión no cuenta?». En este paso, todas las sesiones se transcribieron siguiendo las convenciones de transcripción del AC (Hepburn y Bolden, 2013). Las convenciones de transcripción utilizadas en este estudio figuran en la tabla 1. Para el tercer paso, nos basamos en la distinción de Sidnell (2013, p. 83) entre las prácticas de habla y las acciones que estas realizan. Aunque la acción central se realiza mediante una pregunta que busca información, las «prácticas de habla» remiten a rasgos del diseño del turno que tienen consecuencias para llevar a cabo la acción de preguntar. Nos interesaba, por tanto, identificar las distintas maneras en que las OPQ se conciben gramatical e interaccionalmente y cómo estos rasgos de diseño pueden influir en la manera en que los miembros de la pareja se orientan hacia la pregunta. Para contextualizar adecuadamente nuestro análisis de las OPQ, examinamos estas acciones en función de cómo se insertaban en una secuencia de habla (Schegloff, 2007). La unidad mínima para examinar estas construcciones constaba de tres partes: Pregunta (terapeuta)—Respuesta (persona consultante)—Respuesta de retorno (terapeuta). Las respuestas dentro de la secuencia también se consideraron en relación con dos conceptos distintos: la afiliación, por ejemplo, si los miembros de la pareja respondían directamente a la pregunta (o retrasaban la respuesta mediante una reparación iniciada por el otro, Schegloff et al., 1977) o si el terapeuta confirmaba o no la respuesta del cónyuge —puede encontrarse un análisis detallado de la afiliación en Lindström y Sorjonen (2013)—; la epistémica, es decir, cómo el terapeuta se mostraba con un conocimiento menor o «rebajado», o cómo los miembros de la pareja se mostraban con un conocimiento «elevado» o carentes del conocimiento necesario para responder adecuadamente (véase Heritage, 2012). Otros conceptos pertinentes se explicarán brevemente a medida que se introduzcan durante el análisis de los extractos. Por último, como nuestro objetivo era también explicitar cómo puede considerarse que las secuencias de OPQ realizan un trabajo interaccional acorde con los objetivos terapéuticos sistémicos, examinamos también cómo estas secuencias de preguntas lograban cierta calidad de conexión entre los miembros de la pareja o, dicho más llanamente, hacían un trabajo relacional.

Tabla 1 — Notación de la transcripción

  • [ Inicio de un solapamiento de habla.
  • ] Fin de un solapamiento de habla.
  • (1.5) Silencio medido en segundos.
  • (.) Silencio < 0,2 s.
  • . Entonación descendente al final del enunciado.
  • , Entonación continuativa al final del enunciado.
  • ? Entonación ascendente al final del enunciado.
  • (word) Conjetura de quien transcribe.
  • () Fragmento inaudible.
  • wor- Habla truncada, interrumpida.
  • wo:rd Prolongación de un sonido.
  • word=word Encadenamiento (sin pausa audible entre palabras).
  • < word> Fragmento de habla más lento, alargado.
  • >word < Fragmento de habla acelerado, comprimido.
  • °word° Fragmento de habla pronunciado en voz baja.
  • word (subrayado en el original) Énfasis.
  • WORD Volumen marcadamente alto.
  • ↓word Descenso marcado del tono.
  • ↑word Ascenso marcado del tono.
  • .hhh Inspiración audible; el número de h indica la duración.
  • hhh Espiración audible; el número de h indica la duración.
  • heh/huh/hah/hih Partículas de risa.
  • wo(h)rd Partícula de risa o espiración insertada en una palabra.
  • hx Suspiro.
  • ~word~ Voz temblorosa a lo largo del texto.
  • .snih Sorbido de nariz.
  • huhh.hhihHuyuh Sollozo.
  • >hhuh < Sollozo, si se inspira o espira bruscamente.
  • ((cough)) Sonidos no verbales audibles.
  • cursiva (azul) Comportamiento no verbal (la inicial indica quién lo realiza).

3. Resultados: preguntas que buscan otras perspectivas

En total se identificaron en los datos 78 ejemplos de secuencias de OPQ dirigidas a otras perspectivas. A partir de este corpus, identificamos cuatro prácticas distintas mediante las cuales estas preguntas realizaban un trabajo interpersonal: solicitar posibles escenarios optimistas (preguntas hipotéticas; n = 9), llamar la atención sobre la conducta del otro que favorece la relación (n = 37), facilitar la toma de conciencia del conocimiento del otro (n = 10) y explorar los obstáculos a formas productivas de relacionarse (n = 22). En el primer tipo, las preguntas hipotéticas, el terapeuta solicitaba la opinión de un miembro de la pareja sobre cómo podría mejorar la relación si cambiara algún aspecto de la experiencia del otro (es decir, su conocimiento y sus sentimientos). «Si…, entonces…» y «¿Y si…?» son prácticas lingüísticas habituales para poner en marcha esta acción. En la segunda categoría, llamar la atención sobre la conducta del otro que favorece la relación, el terapeuta conseguía que un miembro de la pareja se centrara en las contribuciones positivas del otro para sostener la relación en el aquí y ahora, y no de manera hipotética. Los diseños de turno identificados con más frecuencia eran «¿Cómo le muestra él/ella Y?» o «¿Ha notado que él/ella hace Y?». La tercera categoría, facilitar la toma de conciencia del conocimiento del otro, llama la atención de manera singular sobre aquello de lo que el otro miembro de la pareja podría no ser consciente (o incluso sobre la falta de conciencia de una persona respecto a lo que la otra sabe…) y, además, sobre el hecho de que ayudar al otro miembro de la pareja a adquirir ese conocimiento puede aportar beneficios a la relación. Los diseños de turno genéricos habituales en esta categoría eran «¿Qué sabe/no sabe él/ella?». Por último, explorar los obstáculos a formas productivas de relacionarse: este tipo de OPQ lleva a un miembro de la pareja a reflexionar sobre las razones por las que el otro podría estar conteniéndose en cuanto a su conducta o sus emociones. Algunos formatos habituales para realizar esta acción eran «¿Por qué hace/no hace/deja de hacer él/ella Y?». En los apartados siguientes se presentan breves extractos conversacionales que ilustran cada una de estas acciones.

3.1. «Si X, ¿…?»; «¿Y si…?»: solicitar posibles escenarios optimistas/preguntas hipotéticas

Las preguntas hipotéticas se han descrito como preguntas que suelen tener un formato de acción «Si…, entonces…» o «¿Y si…?» (Peräkylä, 1995; Speer, 2012). En el extracto 1, que se produce unos 15 min después del inicio de la sesión 2, aparece una pregunta hipotética. Antes de este extracto, la pareja, Melvin y Leyla, había estado hablando de la importancia de sus relaciones personales propias con miembros de la familia (es decir, hermano, hermana, progenitor y primo). Melvin había mencionado cuánto valoraba las conversaciones con su tío, sobre todo tras la muerte de su padre, y la importancia que concedía a sus viajes familiares anuales (sin Leyla) para mantener el vínculo con los miembros de su familia. Melvin también se quejó de lo que percibía como una falta de respeto o de comprensión por parte de Leyla hacia su necesidad de estar con su familia.

Caso 10-2/603.
Extracto 1. Caso 10-2/603.

Al comienzo del extracto 1, el terapeuta formula una pregunta en forma interrogativa de sí o no (Can you…). La pregunta también se concibe desde lo que puede denominarse una «posición de no saber» (Anderson et al., 1992), que sitúa claramente al terapeuta con un acceso epistémico rebajado a la perspectiva de Melvin (Heritage, 2012). Así, al pedir a Melvin que le «ayude:: a entender», el terapeuta busca algo más que un «sí» o un «no»: una aclaración o un relato más extenso por parte de Melvin. En las líneas 04–09, Melvin ofrece entonces una explicación en la que afirma que Leyla no comparte las mismas prioridades y que quizá no siempre reconoce lo que podría ser importante para él. Observamos que Melvin concibe el comienzo de su turno como una opinión (I would say that), lo que no solo indica que lo que va a decir puede ser controvertido (es decir, que Leyla podría no estar de acuerdo o tener otro punto de vista), sino que también parece orientarse hacia los mayores derechos epistémicos de Leyla. Al fin y al cabo, Melvin está dando cuenta de lo que piensa Leyla. En respuesta, el terapeuta formula una pregunta hipotética que lleva a Melvin a considerar cómo Leyla podría tener otra perspectiva sobre su situación si comprendiera lo importantes que son para él ciertos asuntos familiares. Por un lado, la pregunta propone un escenario alternativo para la pareja, en el que el pensamiento de Leyla estaría más en sintonía con el de Melvin. Por otro, la pregunta suscita el acuerdo de Melvin en torno a un escenario relacional más productivo y positivo: Leyla comprende las necesidades de Melvin. En la línea 17, Melvin inicia una secuencia de reparación iniciada por el otro con «∧Say that again.∧» (Schegloff et al., 1977), pero también se inclina hacia el terapeuta, mostrando una mayor implicación corporal con lo que se le propone. Tras la reparación del terapeuta, Melvin produce una confirmación débil (línea 21), lo que lleva al terapeuta a reformular la última parte de la pregunta hipotética. Esto, a su vez, suscita un acuerdo firme por parte de Melvin. En conclusión, parece que la pregunta hipotética, al introducir un escenario más productivo desde la perspectiva de Melvin (pero también de la pareja), sugirió una salida al dilema, obtuvo el acuerdo del consultante y les dio la posibilidad de avanzar. Además, este movimiento positivo se desplegó secuencialmente a lo largo de una serie de turnos: el terapeuta adoptó primero una postura de «no saber» respecto a las razones de Leyla, lo que dio lugar a una mayor elaboración por parte de Melvin. Esto creó a su vez un buen contexto para una pregunta hipotética centrada en un escenario posible en el que Leyla apoyaría y comprendería más a Melvin.

3.2. «¿Cómo le muestra él/ella Y?»: llamar la atención sobre la conducta del otro que favorece la relación

Algunas preguntas que buscan en un miembro de la pareja otras perspectivas se formulan de manera que llamen la atención sobre lo que el otro puede estar pensando, sintiendo o haciendo. Estas preguntas pueden presentarse como una forma de lograr que la persona explique o ilustre las acciones o los pensamientos y sentimientos del otro, y cómo estos pueden tener un efecto beneficioso para la relación de pareja. También pueden concebirse de manera más tentativa, como aquello que la persona ha notado en el otro. En el extracto 2, tomado de otra pareja —Colin y Anna— y que se produce unos 40 min después del inicio de la sesión 2, se muestra un ejemplo de este tipo de pregunta. Uno de los principales problemas que afectaban a esta pareja era que Anna había tenido una aventura años atrás y Colin lo había descubierto recientemente, muchos años después de que ocurriera. Este acontecimiento provocó mucha tensión en la relación: Colin se sentía herido y cínico, y expresaba a menudo estos sentimientos.

Caso 16-2/1366.
Extracto 2. Caso 16-2/1366.

Colin comienza este extracto relatando la decepción que sintió cuando Anna se acostó con otro hombre. En la línea 08, T se afilia al turno de Colin formulando sus sentimientos de dolor (It hurts.=doesn't it.)5, lo que recibe una confirmación inmediata y, a continuación, una confirmación reforzada pronunciada en voz baja [°(It does/sucks)°]. En la línea 13, el terapeuta recoge la incipiente expresión emocional de Colin preguntándole si todavía siente el dolor, lo que pone de relieve el sufrimiento de Colin en el momento presente de la terapia para que Anna sea testigo de él. Después, tras una confirmación mínima del consultante, lanza su OPQ (líneas 15–18). La pregunta realiza varios tipos de trabajo interaccional. En primer lugar, desplaza el tema de «Anna hace daño a Colin» hacia el más reconfortante en el plano emocional «cómo le muestra ahora Anna que le importa/que quiere reparar la confianza»; en segundo lugar, intenta que Colin considere motivos más prosociales por parte de Anna (es decir, que quiere enmendarse). Aunque este movimiento podría verse como una manera de dirigir la atención de Colin hacia la fuerza positiva de Anna en la relación, en lugar de centrarse en cómo le ha hecho daño, puede que el terapeuta trabajara para cambiar de tema demasiado deprisa. Hay una pausa de 1 s en la línea 20, y Colin muestra dificultades para responder alegando falta de conocimiento (°Um:° °°I dunno,°°) y hablando aún más bajo. Además, en lugar de orientarse hacia la emoción manifestada por Colin, el terapeuta sigue centrándose en los posibles motivos prosociales de Anna en las líneas 23–28 (es decir, que ha estado escuchando, que está presente en la terapia de pareja, que quiere reparar la relación). Tras recibir una confirmación mínima de Colin, utiliza otra OPQ para que Colin nombre otros motivos prosociales que Anna podría tener, con independencia de los que el terapeuta ya había propuesto. La pregunta también alude al dolor de Colin sin confrontar directamente a Anna con él, lo que permite a Anna «ver» el dolor de Colin sin que se le pida que tome posición, y quizá se ponga a la defensiva.

Sin embargo, los repetidos intentos del terapeuta por tematizar las intenciones positivas de Anna y lograr que Colin contemple esta perspectiva quizá se hicieron demasiado deprisa y quizá no atendieron adecuadamente a la creciente angustia de Colin al tener que afrontar este episodio doloroso; es decir, puede que aún no estuviera preparado para considerar las acciones de Anna desde una perspectiva alternativa, no dolorosa. Así lo muestran la pausa de 2 s en la línea 34 y el posterior «°Tómese su tiempo,°» del terapeuta. Se ha demostrado que estas respuestas, conocidas como take-your-times o TYT, aparecen en otros contextos institucionales, como las líneas de ayuda telefónica y los interrogatorios policiales (Hepburn y Potter, 2007; Antaki et al., 2015). Se ha mostrado que sirven para gestionar interrupciones del habla más que para afiliarse con un «habla emocional» y suscitar más; es decir, las TYT tienden a tratar la emoción como algo potencialmente perturbador para la tarea en curso, que en nuestro extracto consistiría en lograr que Colin considere la perspectiva de Anna desde un ángulo prosocial. Colin muestra grandes dificultades para implicarse en la tarea, como reflejan las numerosas pausas largas y el habla ininteligible. También se orienta hacia la expectativa de que se implique en el proyecto del terapeuta, ofreciendo una justificación de por qué no puede responder (Can't think of anything right ↑now.), pero también afirmando que debe de haber maneras en que ella demuestra su cariño y su confianza.

A medida que se desarrollaba este extracto, Colin mostró en numerosas ocasiones una angustia creciente y estuvo al borde del llanto. Una opción para el terapeuta habría sido afiliarse con su angustia formulándola o implicándose en ella en un grado adecuado, e invitar a Colin a seguir explorando su dolor (Muntigl, 2020; Muntigl et al., 2023). En cambio, el terapeuta centró sus intervenciones de manera persistente (y rápida) en lograr que Colin considerara la perspectiva de Anna desde un punto de vista de «construcción de la relación». Si el terapeuta hubiera invertido más afiliación o empatía en su respuesta antes de proseguir con su proyecto terapéutico de lograr que Colin reconociera los motivos prosociales de Anna6, esto quizá habría permitido a Colin ocuparse de su dolor en ese momento y le habría dado el apoyo y el espacio para colaborar con el terapeuta. Sin embargo, de haberlo hecho, la conversación se habría centrado principalmente en las emociones y las necesidades de Colin, más que en la relación y en las implicaciones sistémicas de su dolor y, sobre todo, en cómo Anna (y no el terapeuta) podía ayudarle con su dolor. En la línea 43, el terapeuta vuelve a abstenerse de implicarse en el dolor e insinúa, en cambio, que Colin está eludiendo la cuestión (Are are you saying that because (.) Anna's here?). Esto lleva a Colin a ponerse a la defensiva y a negar que la esté eludiendo, y a afirmar en cambio que conoce las intenciones de Anna, aunque sin ser capaz de nombrarlas.

En conclusión, al optar por mantenerse en el hilo optimista y positivo, el terapeuta sostiene de manera constante el movimiento de avance de la narración, pasando de empatizar con el «dolor» y validarlo a señalar la posibilidad de que Anna esté participando en la dinámica emocional al intentar ayudar a reparar la relación. Así, el sufrimiento de Colin se reformula no solo como un «asunto privado» que él debe resolver, sino como un asunto interpersonal en el que Anna es una participante importante. Ello crea también un desplazamiento del pasado al presente, que permite a Anna ser testigo de la implicación de Colin con su sufrimiento.

3.3. «¿Qué sabe/no sabe él/ella?»: facilitar la toma de conciencia del conocimiento del otro

Las OPQ también pueden solicitar el conocimiento de un miembro de la pareja sobre el conocimiento del otro, y estas preguntas suelen adoptar los siguientes formatos de turno: «¿Qué (no) sabe él/ella sobre X?» y «¿Sabe él/ella lo de X?», donde X suele remitir a los sentimientos del otro o a asuntos importantes de la relación.7 Lo que se da a entender aquí es que el otro miembro de la pareja podría no ser consciente de las necesidades de la persona interpelada y que, por tanto, puede ser importante decírselas. En el plano epistémico, estas preguntas implican que la persona interpelada puede asumir ciertos derechos epistémicos al inferir el alcance del conocimiento del otro miembro de la pareja sobre determinados acontecimientos de la relación. En el extracto 3, que es la continuación del extracto 1 con Melvin y Leyla, se muestra un ejemplo de OPQ centrada en el conocimiento del otro. Recordemos que la conversación giraba en torno a la queja de Melvin de que Leyla no respeta su necesidad de estar con su familia.

Caso 10-2/603.
Extracto 3. Caso 10-2/603.

El terapeuta prosigue la conversación anterior (del extracto 1) formulando una OPQ (líneas 1–3). En el plano epistémico, la primera parte de la pregunta sitúa a Melvin en un papel de conocimiento elevado ([K+]; Heritage, 2012), desde el cual puede inferir aquello que Leyla desconoce o acceder a ello. La segunda parte de la pregunta solicita entonces lo que Melvin piensa que «ella podría necesitar saber». La respuesta de Melvin, a partir de la línea 05, se orienta hacia ambas partes de la pregunta. Melvin reflexiona primero sobre el conocimiento de Leyla de manera rebajada (I think she thinks that uh::) y propone después aquello de lo que Leyla no es consciente (>she doesn't<s::ee the visible importance of uh (.) the interaction,). A partir de la línea 16, Melvin entra en muchos detalles para explicar por qué es importante que Leyla comprenda la interacción entre él y los miembros de su familia. Menciona primero a su primo y cuenta que, cuando él entra en la habitación, «hay má::s en juego» en el plano relacional de lo que quizá perciben los demás. Ofrece otro ejemplo con su prima Sarah (línea 24). Afirma que tienen «mucha historia» y que, aunque no se vean con frecuencia ni durante mucho tiempo, «hay intensidad, hay sentimientos,». En resumen, la OPQ del terapeuta llevó a Melvin no solo a desarrollar su visión de la perspectiva de Leyla en lo relativo a su desconocimiento de la relación de Melvin con su familia, sino que también propició un relato detallado de lo importantes que son sus relaciones con sus primos. Así, al centrarse en el conocimiento de Leyla, la OPQ permitió a Leyla ser testigo de las creencias de Marvin sobre aquello de lo que ella no es consciente, pero también de lo que es importante para él y de cómo sus relaciones familiares tienen un profundo significado.

Las OPQ centradas en el conocimiento del otro miembro de la pareja también pueden servir para que una persona reflexione sobre lo que cree saber acerca del conocimiento del otro. Estas preguntas tienden a utilizarse en un contexto en el que la persona aún no se da cuenta de que su pareja ya posee el conocimiento necesario. En el extracto 4, que es la continuación del extracto 3 y en el que intervienen Colin y Anna, se muestra un ejemplo.

Caso 16-2/1366.
Extracto 4. Caso 16-2/1366.

Como se recordará del extracto 2, la conversación giraba en torno a los sentimientos de dolor de Colin y a la agenda terapéutica contrapuesta de lograr que considerara los motivos prosociales de Anna: construir confianza y preocuparse por su dolor. El terapeuta prosigue con su agenda pidiendo a Colin que considere las maneras positivas y atentas en que Anna se ha comportado tras la aventura (líneas 01–06). La pregunta contiene la premisa de que Anna ha cambiado, introduce después de manera rebajada la posibilidad de que esté «intentando superar la aventura» y ofrece una valoración optimista según la cual ella quiere quedarse. En la línea 06, el uso de «me» parece ofrecer a Colin una opción «en primera persona». Colin, sin embargo, sigue oyéndose afectado, como lo atestigua su sorbido resoplado en la línea 03 (Hepburn y Potter, 2007). La respuesta de Colin, aunque aborda distintas maneras positivas en que Anna ha cambiado, parece más desafiliativa que afiliativa. Por ejemplo, aunque concede que Anna tiene mucha menos ira, introduce esta afirmación con «↑obviously», lo que puede tener dos implicaciones. La primera es que lo que va a decir no es especialmente novedoso, y la segunda es que está cuestionando la pertinencia de la pregunta o incluso la presuposición de que pueda formularse (Stivers, 2011).8 Colin sigue después cuestionando el comportamiento cambiado y positivo de Anna señalando que «ella habla de mi ira», lo que implica que Anna podría seguir teniendo problemas de ira, cosa que luego afirma explícitamente (an:' Ann had a lot of anger t↑oo.). Concede, no obstante, que la ira de ella ha disminuido.

Lo que sigue a la respuesta de Colin es una secuencia de desacuerdo. En la línea 13, Anna niega la afirmación anterior de que a menudo estaba enfadada. Colin, a su vez, responde con un desacuerdo que, por un lado, sostiene que ella sí expresaba ira y, por otro, que se la guardaba porque no quería que Colin fuera testigo de ella. La posición de Colin se expresa de manera más sucinta en la línea 22 (There was anger th↓ere, and there's a lot less of that. so). Colin muestra además un malestar de baja intensidad durante su turno (Muntigl et al., 2023), como indican su voz baja y sus frecuentes pausas, y esta manifestación puede ser lo que propicia el siguiente movimiento del terapeuta en la línea 24, que aborda el dolor de Colin en forma de OPQ: does Anna kn:ow how hurt you are?'. Así, el tema se desplaza de un desacuerdo a los sentimientos de Colin en el momento presente; obsérvese que el terapeuta utiliza el presente «are» y no el pasado «were». La pregunta sitúa también a Anna como alguien capaz de acceder al estado emocional de Colin.

Colin, sin embargo, parece tener un nudo en la garganta y le cuesta responder (líneas 25–27), lo que lleva al terapeuta a afirmar que Anna conoce su ira y su tristeza. En las líneas 30–31, sin embargo, Colin rebate la afirmación del terapeuta declarando que ella no es consciente de su ira, y lo justifica con «I- I (.) keep it to myself». Así, Anna no puede acceder a los sentimientos de Colin porque él no se los revela. A continuación, en las líneas 34–37, el terapeuta produce otra OPQ que vuelve a centrarse en lo que Colin cree que Leyla sabe: >Does she see the hurt, <. Al hacerlo, el terapeuta vuelve a desplazar el tema, pero esta vez de la «ira» de Colin a su «dolor». Tras recibir de Leyla la confirmación visual de que sí lo ve (you do ↓eh, (.)), toma esto como una «luz verde» para centrarse en las emociones dolorosas de Colin en el aquí y ahora, lo que implica que el dolor de Colin no es un «asunto privado», sino algo que tiene un lugar legítimo en el momento conversacional presente. Este foco en el momento presente se logra lingüísticamente a lo largo del resto del turno del terapeuta con las siguientes expresiones: «now», «you started to experience» y «just a few minutes ago». Colin confirma la pregunta del terapeuta, a lo que sigue la confirmación de retorno del terapeuta, lo que produce un momento empático (Heritage, 2011; Muntigl, 2020) en el que se alcanza una comprensión mutua en torno al conocimiento que Leyla tiene del dolor de Colin.

En conclusión, sostenemos que las OPQ sirven para romper un patrón relacional en el que Colin sufre en privado» y Anna se siente culpable por la culpa de Colin, pero también en privado.9 Las OPQ del terapeuta llevaron a Colin a tener que afrontar el conocimiento que Anna tiene de su sufrimiento, obligándole a reconocerlo, con el objetivo de poder superarlo más adelante. Mediante estas preguntas, el terapeuta intenta generar una nueva manera de relacionarse tematizando el dolor de Colin en el momento presente y sacándolo a la luz para que ambos miembros de la pareja puedan percibirlo, reconocerlo y explorarlo.

3.4. «¿Por qué hace/no hace/deja de hacer él/ella Y?»: explorar los obstáculos a formas productivas de relacionarse

Las OPQ también pueden utilizarse para explorar las razones y los motivos de la conducta del otro. Preguntas como «¿por qué cree que él hace eso?» o «¿por qué deja de hacerlo?» son ejemplos típicos de este tipo de preguntas. El extracto 5 ofrece un ejemplo de OPQ centrada en los motivos del otro. Este extracto de la sesión 2 implica a Melvin y Leyla y se produce solo unos minutos después del extracto 3. Recordemos que tanto Melvin como Leyla consideran que la familia es sumamente importante y que Melvin se ha quejado de que Leyla trata con desprecio su necesidad de estar con su familia. El terapeuta formula una pregunta para explicar las razones del desprecio de Leyla y explicar esta contradicción, lo que lleva a Melvin a contar una historia sobre cómo Leyla no respeta su necesidad de estar con su familia.

Caso 10-2/815.
Extracto 5. Caso 10-2/815.

Al comienzo del extracto, el terapeuta dirige una pregunta a Melvin en la que le pide que explique cómo Leyla no respeta sus necesidades (she treats with contempt (0.2) you:r need,). El terapeuta adopta un marco epistémico (what I don't understand) que no solo explicita su conocimiento rebajado sobre esta cuestión, sino que también señala el mayor conocimiento de Melvin y su legitimidad para hablar de las posibles razones por las que Leyla no respeta sus necesidades, así como la pertinencia, aquí, de su conocimiento sobre los motivos de ella. Melvin aprovecha entonces esta oportunidad en la línea 13 empezando con un prefacio de relato (Sacks, 1995) que anuncia una historia que responderá a la pregunta de T (I'll g-give yuh an idea.) y, a continuación, lanzándose a un episodio narrativo sobre su viaje de pesca. Durante la historia de Melvin, en la línea 16, T toma un turno que realiza un trabajo discursivo importante. Subraya que no es la primera vez que se cuenta (es decir, en la sesión de terapia anterior Melvin había mencionado que visita con frecuencia a sus familiares para ir de pesca) y pone de relieve la naturaleza afectiva de la cuestión (es decir, su carácter conflictivo).

A partir de la línea 35, Melvin empieza a contar la narración principal. Tras mencionar que su relación con Leyla no iba bien, enumera las distintas transgresiones morales cometidas por Leyla, todas ellas centradas en la llamada telefónica de Leyla a la prima de Melvin, Sarah. Por ejemplo, Melvin utiliza muchas expresiones negativas que remiten a diversas formas de mala conducta, como «behind my ba:ck.», «laying on to her pretty heavy» o «broker the idea». Tras un continuador de T en la línea 46 que anima a Melvin a seguir con su historia (Muntigl y Zabala, 2008), sugiere primero que la mala conducta de ella pudo ser intencionada («try'en humiliate me, (0.9) try'en hurt.») y expone después cómo le habían afectado emocionalmente las acciones de Leyla (°it really pissed me off.°; it really (2.2) really bothered me). Cabe señalar también que, en las líneas 48–51, la enunciación de Melvin cambia en cuanto a la duración y la frecuencia de sus pausas, pero también, y sobre todo, por su voz más suave y más baja. En la línea 52, el terapeuta parece captar este cambio produciendo una observación que llama la atención sobre la emoción manifestada por Melvin en el aquí y ahora (its choking you up °right now eh?°), lo que desplaza el foco hacia cómo este acontecimiento ocurrido en el pasado está teniendo un impacto significativo en él en el momento presente de la terapia. Con este movimiento, el terapeuta puede confirmar los sentimientos de angustia de Melvin y transmitirle empatía (Muntigl et al., 2014; Ford y Hepburn, 2021).

La investigación ha mostrado que las observaciones tienden a requerir una respuesta afiliativa posterior de la persona consultante, como una confirmación o incluso un «habla sobre los sentimientos» más elaborada (Muntigl y Horvath, 2014). Vemos en la línea 54 que Melvin confirma con fuerza la observación (Oh=it bothers me), pero pasa después a explicar cómo la llamada de Leyla podría haber creado una ruptura en la relación entre él y su prima Sarah (my relationship with my cousin I don't wanna change it.). Esto se debe a que su prima había previsto visitar a Melvin y reprenderle por sus actos (es decir, chew all over him). Así, la llamada de Leyla se presenta como algo que podría crear múltiples líneas de desafiliación, no solo entre él y su esposa, sino también entre él y su prima. Esto puede explicar la respuesta de Leyla en la línea 61, en la que expresa sorpresa ante la actuación de Sarah (↑Sarah told you this?) y, por tanto, que no estaba al tanto de los planes de Sarah. Al dar a entender que no era su intención que Sarah reprendiera a Melvin, Leyla muestra un intento de reparar (al menos en parte) la creciente desafiliación entre ella y Melvin. Como respuesta, sin embargo, Melvin sigue criticando las acciones de Leyla como «lamentables» y afirmando su propia inocencia en el asunto («alls I wanted to do was go out, (0.8) an on my annual fishing trip. …»).

Ante este relato de queja, en el que Melvin ofrece un relato detallado de la mala conducta de Leyla y de su propia inocencia, el terapeuta podría responder con un movimiento afiliativo y empático —como una formulación— que valide la experiencia emocional de Melvin. El riesgo, sin embargo, sería ahondar y respaldar la representación que Melvin hace de Leyla como la culpable y de sí mismo como la víctima. En cambio, el terapeuta formula a Melvin una pregunta que no se afilia con su queja, sino que ofrece una perspectiva y una explicación alternativas de los acontecimientos de la historia. La pregunta de T —«°¿qué cree que impidió a Leyla venir a hablar con usted directamente?°.»— realiza una amplia gama de trabajo terapéutico importante: presupone que Leyla pudo haber intentado o querido hablar con Melvin directamente sobre el viaje (y sobre lo que le molesta), presupone que algo le «impidió» hacerlo y, por último, enmarca estas presuposiciones en una pregunta a la que el propio Melvin puede dar respuesta. La OPQ marca, por tanto, un cambio brusco en la manera en que se habían construido y conceptualizado hasta entonces los acontecimientos relatados por Melvin. En la línea 78, Melvin parece orientarse hacia este «cambio radical» expresando incomprensión o incredulidad mediante lo que en la jerga del AC se denomina una reparación iniciada por el otro (Schegloff et al., 1977) y se inclina hacia T mientras abre mucho los ojos. Tras un breve silencio, Melvin vuelve a iniciar la reparación («wha- wha- what stops her?») y T, en las líneas 81–83, ofrece una reparación repitiendo su pregunta, pero esta vez incorporando el uso del presente «stops» por parte de Melvin. Con este sutil movimiento, el foco de atención pasa de lo que pudo impedir a Leyla actuar en esa situación concreta a lo que, en general, puede impedirle hablar con Melvin, tanto en el pasado como en el presente. Sigue entonces una larga pausa en la que Melvin da signos verbales de reflexión (golpea el suelo con el pie, hace «movimientos de boca» con los labios cerrados). Después de que Leyla haga en la línea 85 un comentario que sugiere en broma que debería tomar ella el turno y responder, Melvin ofrece una respuesta precedida de cierta vacilación y posiblemente de cierto grado de angustia (obsérvense la larga espiración y las largas pausas). Pero ahora, en lugar de seguir quejándose de Leyla, presenta su propio comportamiento como un obstáculo para la comunicación entre ambos («be' she thinks I'm not gonna be receptive to her.»). Así, con este movimiento interrogativo aparentemente sutil, el terapeuta consigue llevar la queja de Melvin sobre Leyla como principal culpable hacia un modo más reflexivo en el que se responsabiliza a ambas personas de coconstruir un determinado patrón relacional.

La reserva de Melvin sigue siendo un tema en el resto de este extracto. En las líneas 90–97, el terapeuta busca la confirmación de Melvin sobre el impacto negativo de la reserva (kindagetsinthatwayofyourrelationship;itmakesLeylathink aboutyouinwaysthatmaynotbe(0.5)fairtoyou.). Las respuestas siguientes de Melvin no solo son firmemente confirmatorias, sino que subrayan también la magnitud con la que la reserva puede estar actuando como una fuerza negativa en la relación. En primer lugar, la pertinencia de «ser reservado» se trata como sumamente significativa (its probably the s::martest thing I've heard in about (0.6) three years.); en segundo lugar, la reserva se caracteriza como una nueva perspectiva sobre la relación o un «salto adelante» en la manera de pensar («I'v-have never thought of it that way.»); y, en tercer lugar, estas respuestas transmiten una fuerte afiliación con la opinión del terapeuta de que la reserva podría ser un problema relacional. Las respuestas de Melvin parecen, por tanto, indicar la construcción de una alianza entre él y el terapeuta, tanto en el sentido de un fortalecimiento de la relación terapéutica como en el de una alineación mutua en la tarea conjunta de decidir cómo puede proseguir ahora una terapia de pareja productiva.

4. Discusión

Nuestro objetivo en este estudio era doble: explorar algunas de las distintas maneras en que las OPQ pueden utilizarse para generar un movimiento de avance en la terapia de pareja y explicitar algunas de las funciones relacionales importantes de las OPQ y cómo estas se realizan en la secuencia. Nuestro enfoque de AC centrado en los rasgos de diseño del turno de estas preguntas reveló que pueden emplearse distintas prácticas lingüísticas para llevar a cabo de maneras singulares la acción de preguntar por la perspectiva del otro. Así, nuestro estudio amplía estudios anteriores, por ejemplo (Peräkylä, 1995), al identificar tres gamas adicionales de prácticas —más allá de las preguntas hipotéticas dirigidas a otras perspectivas— mediante las cuales puede realizarse este tipo de pregunta. Nuestra investigación de los cuatro tipos específicos de OPQ nos permitió también explorar cómo se ponía en marcha un trabajo interpersonal «sistémico» importante: solicitar optimismo en la relación, fomentar una relación sana en la pareja, promover la conciencia de los aspectos interrelacionados de las experiencias y los desafíos de la pareja y promover maneras nuevas y creativas de contextualizar sus dinámicas relacionales.

Nuestros análisis de AC nos permitieron poner de relieve cómo estas OPQ se producen en secuencia y generan una conceptualización más positiva de los «otros» incluidos o implícitos en la pregunta (p. ej., extracto 1, líneas 13–15; extracto 2, líneas 15–18 y 31–32). En otros ejemplos pudimos identificar cómo, utilizando formatos de OPQ, el terapeuta tematizaba la idea de que cada miembro de la pareja tenía ciertas ideas privadas sobre los pensamientos del otro y, al plantear esto como tema de conversación, creaba espacio para renegociar estas creencias privadas y ponía de relieve la importante interconexión entre estas creencias y su relación (p. ej., extracto 4, líneas 24; extracto 5, líneas 7–9). En otros casos, las OPQ se elaboraban de un modo que ofrecía a las personas consultantes nuevos recursos conversacionales con el potencial de volver a implicarse con su pareja en otros términos, p. ej., extracto 5, líneas 90–104. En este último ejemplo vimos indicios de una «apropiación» entusiasta de los recursos ofrecidos (líneas 98–99). Así, gracias al AC, pudimos poner de relieve que las OPQ no se formulaban «precocinadas», sino que se construían de manera secuencial, interactiva y receptiva, turno a turno, a veces repetidas y reforzadas.

Las OPQ incluían a menudo una oferta que mostraba el conocimiento propio a la persona consultante y, en consonancia con los hallazgos de Peräkylä (1995) para el asesoramiento sobre el sida, rebajaban el acceso epistémico del terapeuta. Así, el miembro de la pareja interpelado quedaba situado en una posición epistémica elevada para ofrecer su conocimiento sobre el conocimiento, los sentimientos o los motivos de su pareja, a lo que a menudo seguía una hipótesis positiva sobre la intención de esta. Por ejemplo, en el extracto 5 (líneas 75–76): «°¿qué cree que impidió a Leyla venir a hablar con usted directamente?°». Formulada así, la respuesta preferida a una pregunta con pronombre interrogativo abordaría la parte «qué impidió», pero invitaría también a Melvin a tomar posición sobre la proposición relacionalmente positiva u optimista que sigue: «venir a hablar con usted directamente».

Como sostiene el estudio de Peräkylä y Vehviläinen (2003) sobre los «acervos profesionales de conocimiento interaccional», el AC es idóneo para investigar prácticamente cualquier enfoque teórico de las profesiones de ayuda en lo que respecta a la realización de los modelos teóricos en la práctica real. Este estudio aporta pruebas creíbles del posible papel decisivo de las OPQ para iniciar secuencias conversacionales orientadas a fines terapéuticos, como subrayan las terapias sistémico-narrativas. Aunque las funciones terapéuticas más amplias identificadas en este estudio también podrían haberse iniciado mediante otros tipos de acciones o secuencias conversacionales, sostenemos que las OPQ parecen especialmente adecuadas para poner en marcha un trabajo interpersonal entre los miembros de la pareja, un trabajo que les lleva a considerar las acciones de su pareja desde una perspectiva alternativa, a menudo más prosocial. Nuestros extractos se seleccionaron a partir de tratamientos con un enfoque sistémico-narrativo. Esta elección nos proporcionó diversos ejemplos claros e interesantes del uso de las preguntas en terapia y nos dio la oportunidad de ilustrar cómo examinar las preguntas cualitativamente desde el AC puede complementar los estudios cuantitativos. Aunque los ejemplos en los que nos basamos estaban, por tanto, acotados, creemos que nuestra investigación puede ser un «primer paso» útil para generar conocimiento sobre cómo se construyen las preguntas para desempeñar funciones específicas en terapia. Además, prevemos que estudios como el que presentamos serán útiles para formar a terapeutas en el uso creativo de las preguntas y también para ilustrar los posibles retos y escollos del uso de este formato de pregunta en terapia.

Complexe Systémique: puntos clave

Las preguntas circulares son un pilar de la formación sistémica; lo que realmente hacen en el intercambio se conoce peor. El interés de este estudio es mostrarlo segundo a segundo. Una pregunta de perspectiva de observación sitúa a quien ejerce la terapia en una posición de «no saber» y otorga a la persona interpelada autoridad sobre lo que piensa la otra: puede abrir un escenario optimista, desplazar una queja hacia un patrón de dos personas («¿qué le impide a Leyla venir a hablar con usted?») o convertir un sufrimiento privado en algo compartido delante de la pareja. Pero los autores tienen la honestidad de mostrar también el reverso: con Colin, herido por una infidelidad, el terapeuta empuja demasiado deprisa hacia las «buenas intenciones» de Anna, y el «tómese su tiempo» gestiona la emoción más de lo que la acoge. La lección clínica es valiosa: una pregunta circular no es una fórmula, sino un movimiento cuyo momento importa y que conviene preceder de afiliación con el malestar. Límites: un solo terapeuta, dos parejas, extractos seleccionados, y buena parte del análisis se apoya en transcripciones que quienes lean las traducciones solo pueden seguir en inglés. Puede leerse junto con el artículo de Karl Tomm sobre siete formas de dolor relacional y el análisis de la conversación de las repeticiones de terapeutas en el Diálogo Abierto.

Notas del original

1Para un análisis teórico extenso de las formas de las preguntas en terapia, véanse Hill (2020) y McCarthy et al. (2021).

2Para las excepciones, véanse Williams (2023) sobre la frecuencia de uso, y Hill (2020) y Anvari et al. (2020) sobre la relación con los resultados.

3Las personas consultantes firmaron formularios de consentimiento informado que permitían utilizar las transcripciones con fines de investigación. Las transcripciones están anonimizadas para eliminar los posibles vínculos con las personas reales implicadas; el protocolo de investigación fue aprobado por el comité de ética de la universidad.

4También se analizaron las OPQ de una tercera pareja, el caso 8, pero decidimos no incluir extractos de esta pareja en este estudio, principalmente por razones de espacio. Optamos en cambio por centrarnos en dos casos en los que las OPQ se desplegaban y se negociaban a lo largo de fragmentos de conversación más extensos.

5Por formular, en esta posición de la secuencia, entendemos «dar la conclusión» de lo que Colin había sentido al descubrir que su esposa se había acostado con otro hombre (Antaki, 2008).

6Según Peräkylä (2019, p. 267), un proyecto terapéutico consiste en «la fijación global de objetivos y la estructuración de la interacción destinadas a ayudar a esa persona consultante en particular a superar sus obstáculos particulares en su comportamiento, sus relaciones sociales o su vida interior». Consideramos que el foco de la pregunta en los posibles «motivos» prosociales del miembro de la pareja constituye uno de esos proyectos.

7También se utilizan verbos distintos de saber, como comprender o reconocer.

8El trabajo de Stivers examinó las respuestas a preguntas que contenían «of course», que parece similar a «obviously».

9Por patrón relacional entendemos que cada persona consultante puede estar suponiendo que sus sentimientos eran «privados», inaccesibles para la otra y vividos «dentro de sí». Las preguntas del terapeuta pueden estar fomentando un nuevo concepto sistémico: que las emociones surgen de un contexto relacional en el que cada cual tiene un interés importante en acceder a los propios sentimientos de la otra persona, así como a las suposiciones sobre ella. Tratar las emociones como intersubjetivas (frente a intrasubjetivas) puede abrir un espacio para reconsiderar «desde dónde habla la otra persona» y, por tanto, una negociación más flexible en la relación.

Declaración ética. Los estudios con participantes humanos fueron revisados y aprobados por el comité de ética de la investigación de la Simon Fraser University. Las personas pacientes y participantes dieron su consentimiento informado por escrito para participar en este estudio.

Contribuciones de los autores. PM: diseñó el estudio, realizó el análisis de los datos, supervisó el análisis de los datos y redactó el artículo. AH: realizó el análisis de los datos y redactó el artículo. Ambos autores contribuyeron al artículo y aprobaron la versión presentada.

Conflicto de intereses. Los autores declaran que la investigación se llevó a cabo en ausencia de cualquier relación comercial o financiera que pudiera interpretarse como un posible conflicto de intereses.

Nota de la editorial. Todas las afirmaciones expresadas en este artículo son exclusivamente las de los autores y no representan necesariamente las de sus organizaciones afiliadas, ni las de la editorial, el equipo editorial o las personas revisoras. Ningún producto que pueda evaluarse en este artículo, ni ninguna afirmación que pueda hacer su fabricante, está garantizado ni respaldado por la editorial.

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Traducción no oficial de Strategic use of observer-perspective questions in couples therapy, de Peter Muntigl y Adam O. Horvath, Frontiers in Psychology, vol. 14 (2023), doi: 10.3389/fpsyg.2023.1229991, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tabla presentada en forma de lista). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Esta es una traducción del artículo original «Strategic use of observer-perspective questions in couples therapy», publicado en Frontiers in Psychology (2023) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto de la autoría se ha traducido al español y la presentación se ha adaptado para la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.

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Cómo citar este artículo

Muntigl, P., et Horvath, A. O. (2023). Strategic use of observer-perspective questions in couples therapy. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/strategic-use-of-observer-perspective-questions-in-couples-therapy (Obra original publicada en 2023 en Frontiers in Psychology, 14, 1229991 (2023); republicada en 2023 por Frontiers in Psychology, https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2023.1229991/full)

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