Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Journal of Marital and Family Therapy · Terapia familiar

Construir la confianza y el vínculo: una perspectiva sistémica familiar sobre la reintegración de personas veteranas negras

Volver a casa tras un despliegue significa regresar a una familia que ha aprendido a vivir sin uno. Lastenia Francis entrevistó a 23 personas veteranas negras de las guerras de Afganistán e Irak, todas con un diagnóstico de trastorno de estrés postraumático. La confianza se reconstruye menos a través de grandes revelaciones que mediante una presencia constante, una escucha que respeta los ritmos y unos roles que se desplazan, con una identidad racial que protege tanto como expone.

Autoría Lastenia Francis (Marriage and Family Therapy Program, Department of Human Development and Family Science, Syracuse University, Syracuse, Nueva York, EE. UU.)Primera publicación Journal of Marital and Family Therapy, 12 de mayo de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Building Trust and Connection: A Family Systems Perspective on Black Veteran Reintegration, de Lastenia Francis, publicado en Journal of Marital and Family Therapy (Wiley) (2026), doi: 10.1111/jmft.70144, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla 1 se presenta en forma de lista; la información complementaria en línea no se reproduce. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Las familias que toleraron una asimetría en el compromiso lograron reconstruir la confianza de forma progresiva, lo que pone de relieve el papel central de una presencia sostenida, más que de un acceso emocional inmediato, en el proceso de reintegración.

Lastenia Francis

Resumen

La reintegración tras un despliegue militar suele considerarse un proceso individual, aunque se produce dentro de sistemas familiares. Las personas veteranas negras siguen estando infrarrepresentadas en la investigación sobre la reintegración, en particular en los estudios centrados en la confianza relacional y el estrés racializado. Las entrevistas semiestructuradas realizadas a 23 personas veteranas de la Operation Enduring Freedom (OEF) y la Operation Iraqi Freedom (OIF) revelaron cuatro temas interrelacionados: la presencia, la comunicación, la identidad racial y la negociación de los roles familiares. Los hallazgos indican que la confianza se construyó a través de procesos relacionales cotidianos más que mediante una revelación emocional inmediata, y que la identidad racial funcionó a la vez como recurso y como carga. Estos hallazgos ponen de relieve la confianza como un proceso relacional moldeado por las dinámicas familiares y los contextos socioculturales, y amplían la literatura sobre la reintegración.

Palabras clave: personas veteranas negras, sistemas familiares, reintegración militar, estrés racializado, confianza relacional

1 La reintegración como proceso de los sistemas familiares

La reintegración comienza cuando una persona militar regresa a casa tras un despliegue, pero es mucho más que un acontecimiento puntual. Según Elnitsky et al. (2017), la reintegración es un proceso continuo que exige a las familias reorganizar los roles, renegociar las relaciones y ajustarse emocionalmente a la persona militar que regresa, y que afecta no solo a la familia, sino también a la comunidad y al entorno laboral. Paley et al. (2013) subrayan además que estos ajustes son sistémicos e influyen en todos los niveles del sistema familiar. Drew et al. (2022) describen la reintegración como un proceso por fases —preparación, regreso a casa y estabilización a más largo plazo—, cada una de las cuales trae sus propios cambios de expectativas y de roles. Durante el despliegue, las familias se adaptan redistribuyendo las responsabilidades de cuidado, la toma de decisiones y las rutinas cotidianas. Al regreso, estos patrones requieren una renegociación cuidadosa para ajustarse a la nueva realidad de la familia, y no una simple vuelta atrás (Pincus et al. 2001). Así, la reintegración altera el equilibrio familiar y exige que todo el sistema se recalibre (Elnitsky et al. 2017; Paley et al. 2013).

Una perspectiva de los sistemas familiares concibe la reintegración como una reestructuración relacional que afecta a todo el sistema familiar (Brennan et al. 2021; Paley et al. 2013). Las parejas deben afrontar cambios en la intimidad y en los roles relacionales; las figuras parentales adaptan su manera de abordar la jerarquía y la coparentalidad; y la descendencia se ajusta a estructuras y expectativas familiares en evolución (Riggs y Riggs 2011). Como estos subsistemas están interconectados, el estrés o la perturbación en una relación puede propagarse por toda la familia. O'Neal y Mancini (2020) observaron que las dificultades de la reintegración, en especial el conflicto entre progenitores, pueden repercutir en la adaptación de adolescentes, lo que pone de relieve la influencia mutua entre los procesos familiares durante este periodo. La teoría de los sistemas familiares conceptualiza así la reintegración como un conjunto de procesos continuos e interactivos en los que las experiencias de cada miembro moldean las respuestas de los demás (Paley y Hajal 2022).

La renegociación de los roles y la regulación emocional son centrales en la reintegración familiar. Las personas militares suelen regresar a familias que han desarrollado nuevas rutinas durante su ausencia, lo que puede generar incertidumbre y sentimientos de exclusión (Knobloch y Theiss 2012). Unos roles flexibles y una comunicación abierta son cruciales para adaptarse a estos cambios, ya que las familias deben mantener y ajustar nuevos patrones familiares a lo largo del tiempo (Glorieux et al. 2023). La comunicación pasa de la intensidad emocional inicial del reencuentro al trabajo práctico de coordinación y apoyo cotidianos (Knobloch‐Fedders et al. 2020). Cuando las familias experimentan estrés durante la reintegración, son los síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT) de los progenitores, y no el número ni la duración de los despliegues, los que se asocian directamente con una peor adaptación infantil; los síntomas de TEPT maternos socavan además una crianza eficaz (Gewirtz et al. 2018). Sandoz et al. (2015) observaron que la flexibilidad psicológica, es decir, la capacidad de los miembros de la familia para adaptar su comportamiento y su comunicación a exigencias cambiantes, es fundamental para amortiguar los efectos negativos y favorecer una adaptación familiar más sana tras el despliegue. En última instancia, el resultado de la reintegración depende de la capacidad del sistema familiar para reorganizar los roles, regular las emociones y construir juntos un nuevo equilibrio.

1.1 La confianza como proceso relacional durante la reintegración

En el contexto de la reintegración, la confianza es un proceso dinámico que se desarrolla a través de interacciones continuas y de la dependencia mutua, más que un rasgo fijo (Melvin et al. 2015). A medida que las familias atraviesan el periodo posterior al despliegue, la incertidumbre sobre la relación de pareja, el compromiso o las emociones puede abrir espacio a la duda y favorecer interpretaciones negativas si no se gestiona (Knobloch et al. 2021). La comunicación abierta y la revelación sincera reducen la ambigüedad y construyen una comprensión compartida, fortaleciendo así los lazos relacionales (Drew et al. 2022; Knobloch et al. 2023).

Construir y sostener la confianza durante la reintegración depende de una comunicación que favorezca a la vez la vulnerabilidad y la seguridad emocional. Las parejas fortalecen la confianza compartiendo emociones, reconociendo errores y reparando las rupturas relacionales mediante disculpas y reconexión (Knobloch et al. 2023; Melvin et al. 2015). Un ajuste gradual, unas expectativas moderadas y la paciencia ayudan a reducir la actitud defensiva y a fomentar la confianza (Adler et al. 2011). Blow et al. (2015) sostienen que la terapia focalizada en las emociones es un modelo eficaz para abordar las dificultades relacionales de parejas militares que conviven con el TEPT, ya que pone el acento en la reestructuración de las respuestas emocionales y en el fomento de vínculos de apego seguros. Con el tiempo, una fiabilidad y una capacidad de respuesta constantes construyen una sensación de estabilidad y hacen de la confianza un proceso dinámico y continuo dentro del sistema familiar (Kopacz et al. 2018).

La confianza dentro del sistema familiar puede erosionarse cuando los patrones de interacción generan ambigüedad o riesgo emocional. Por ejemplo, la sospecha, sobre todo si un miembro de la pareja cree que se le oculta información, aumenta la incertidumbre y socava la confianza incluso en ausencia de una traición clara (Knobloch et al. 2021). El retraimiento emocional, la revelación limitada o el bloqueo comunicativo (stonewalling) transmiten falta de disponibilidad, que la pareja puede interpretar como falta de interés o de compromiso. Knobloch‐Fedders et al. (2020) observaron que las parejas militares experimentan cambios importantes y fluctuantes en la cercanía, la comunicación y la incertidumbre relacional a lo largo de la reintegración, mientras se adaptan a la vida posterior al despliegue. Perkins (2025) subraya que el racismo puede conducir a un retraimiento protector y a una actitud de reserva en las parejas negras, lo que desalienta aún más la apertura emocional. La confianza también puede verse amenazada cuando se cuestiona la competencia del miembro de la pareja que se quedó en casa, o cuando la autoridad se recupera con rapidez tras el despliegue, lo que suscita resentimiento y desconfianza (Adler et al. 2011).

1.2 Estrés racializado, interseccionalidad y reintegración familiar de las personas veteranas negras

Las jerarquías raciales arraigadas en las organizaciones militares moldean profundamente las experiencias de las personas militares negras y generan dificultades cotidianas (por ejemplo, acoso, escasa mentoría y obstáculos para el ascenso) cuyas consecuencias van más allá de la carrera militar (Cancelmo et al. 2025). Los prejuicios raciales persistentes dentro de las fuerzas armadas tienen efectos duraderos, entre ellos una mayor vulnerabilidad al trauma (Burk y Espinoza 2012). Dohrenwend et al. (2008) observaron que las personas veteranas negras de Vietnam presentaban TEPT con mayor frecuencia que sus pares blancos, y que el racismo dentro y fuera del ejército contribuía directamente a esa disparidad. Sohn y Harada (2008) demostraron que la discriminación racial se asocia con peores resultados de salud en las personas veteranas pertenecientes a minorías. La reintegración de las personas veteranas negras exige sanar a la vez del trauma militar y del trauma racial, ya que estas heridas se entrecruzan y se agravan mutuamente (Winters et al. 2023). Esta doble carga tensiona las relaciones familiares, pues la hipervigilancia protectora puede obstaculizar la apertura emocional.

La interseccionalidad, tal como la definió Crenshaw (1989) y la amplió Collins (2019), es más que un concepto teórico: es una realidad vivida que moldea la reintegración de las personas veteranas negras y pone al descubierto los límites de los marcos que ignoran la raza. Burk y Espinoza (2012) documentan que la historia del servicio militar de la población negra está marcada por la exclusión, la segregación y la desigualdad en las prestaciones, mientras que Carlson et al. (2018) sostienen que este legado alimenta la desconfianza y convierte el regreso a casa en una negociación con la desigualdad sistémica y la memoria colectiva. Estas complejidades distinguen a las personas veteranas negras de los análisis más amplios sobre los «militares racializados» y ponen de relieve la necesidad de investigaciones específicas. El estrés racializado agrava el trauma. Coleman (2016) observó que las personas veteranas negras con una alta exposición al combate presentan un TEPT más grave que sus pares blancos e hispanos. McClendon et al. (2021) demuestran que, en las veteranas negras, el estrés discriminatorio en la intersección entre raza y género predice con fuerza un aumento de la gravedad del TEPT. Winters et al. (2023) observaron que las identidades racial y militar de los veteranos negros interactúan para moldear sus experiencias de reintegración tras el despliegue y su salud mental.

La reintegración de las personas veteranas negras no está determinada solo por la logística de la transición, sino por las realidades vividas del racismo sistémico, el sesgo institucional y un estrés racializado incesante. Perkins (2025) describe cómo la discriminación se absorbe y se encarna, afectando tanto a las respuestas de estrés como a las relaciones íntimas. Burk y Espinoza (2012) documentan la exclusión y los obstáculos persistentes que encuentran las personas veteranas negras al volver a la vida civil, mientras que Cancelmo et al. (2025) ponen de relieve el impacto del sesgo institucional, en especial en las bajas administrativas. Winters et al. (2023) muestran que el racismo acumulado fomenta la hipervigilancia y socava la confianza, dos elementos vitales para una reintegración lograda. Whealin et al. (2024) observan que el coste psicológico del racismo sistémico puede intensificarse tras el servicio militar y agravar el trauma vinculado al despliegue. Las personas veteranas negras soportan cargas de servicio amplificadas por un daño racializado continuo. Cancelmo et al. (2025) identifican además disparidades estructurales, como una proporción desmedida de bajas Other Than Honorable (OTH), prestaciones limitadas y una vida familiar tensionada. La precariedad económica, los obstáculos en la atención sanitaria y la desconfianza institucional perturban la comunicación, la confianza y el clima emocional de la familia.

La reintegración de las personas veteranas negras y de sus familias se ve complicada por desigualdades estructurales y relatos excluyentes. Nillni et al. (2023) observaron que la discriminación en el empleo, la vivienda, la atención sanitaria y la vida pública opera como un estresor psicosocial cotidiano que alimenta las disparidades en salud mental entre las personas veteranas racializadas. Burk y Espinoza (2012) documentan cómo el legado de la segregación, la falta de reconocimiento y el ascenso limitado en el servicio militar de la población negra reflejan patrones más amplios de estratificación racial. Carlson et al. (2018) y Williams‐Washington y Mills (2018) subrayan además cómo estas desigualdades están arraigadas en las instituciones estadounidenses y moldean las experiencias vividas. Perkins (2025) muestra que las microagresiones y los encuentros racializados en el trabajo alteran las dinámicas familiares al influir en la expresión emocional, intensificar los conflictos y socavar la sensación de seguridad en el hogar. Estas dificultades persistentes se ven agravadas por el trauma histórico e intergeneracional (por ejemplo, la esclavitud, las leyes de segregación Jim Crow, el encarcelamiento masivo), ya que el trauma racial perdura a lo largo de las generaciones debido a la exposición crónica a un daño sistémico (Cénat 2023; Coleman 2016).

Coleman (2016) y Lee et al. (2023) demuestran que el trauma intergeneracional transmite el estrés racializado de una generación a otra y moldea el cuidado, la confianza y los límites emocionales en las familias negras. Carlson et al. (2018) subrayan que estas adaptaciones, arraigadas en la supervivencia y el amor, transforman la manera en que se da y se recibe el apoyo familiar. Sin embargo, Knobloch et al. (2023) señalan que la mayor parte de la investigación sobre la reintegración se centra en familias blancas, de modo que las experiencias de la población negra han sido menos exploradas. Con demasiada frecuencia, la raza se trata como una casilla que marcar y no como una fuerza estructural en la reintegración. Dorsey Holliman et al. (2018) señalan que buena parte de los trabajos se centra en la patología y descuida la resiliencia presente en la espiritualidad, las redes de parentesco y la identidad racial, recursos vitales para el bienestar de las personas veteranas negras. En consecuencia, los marcos convencionales pasan por alto cómo el racismo estructural y el estrés interseccional moldean a las familias de personas veteranas negras. Situar estas realidades en el centro nos permite ir más allá de los paradigmas que ignoran la raza para reflejar las historias complejas de las personas veteranas negras y de sus familias.

En resumen, la literatura pone de relieve que la reintegración es un proceso complejo que afecta a toda la familia (Adler et al. 2011; Elnitsky et al. 2017; Paley et al. 2013) y que exige un ajuste continuo de los roles, las emociones y las relaciones (Drew et al. 2022; Knobloch‐Fedders et al. 2020; Riggs y Riggs 2011). La confianza es central: crece a través de la comunicación, la vulnerabilidad y la capacidad de respuesta, pero puede dañarse fácilmente por la incertidumbre, el retraimiento o los cambios de poder o de seguridad (Knobloch et al. 2021; Knobloch et al. 2023; Melvin et al. 2015). Para las personas veteranas negras y sus familias, estas dificultades se ven agravadas por el estrés racializado, las desigualdades sistémicas y las identidades que se entrecruzan (Burk y Espinoza 2012; Carlson et al. 2018; McClendon et al. 2021; Perkins 2025; Winters et al. 2023). Aunque la investigación previa ha estudiado la reintegración, la confianza y las experiencias racializadas como temas separados, sabemos poco sobre cómo se combinan en la vida de las familias de personas veteranas negras. No está claro cómo el estrés racializado y las experiencias militares moldean conjuntamente la confianza y el vínculo durante la reintegración. Este estudio pretende colmar esta laguna explorando cómo las personas veteranas negras y sus familias viven la reintegración y cómo esta afecta a la confianza y al vínculo en su vida familiar.

2 Método

2.1 Diseño de la investigación

Este estudio empleó un enfoque de teoría fundamentada constructivista para explorar las experiencias de reintegración de personas veteranas negras tras el despliegue, con énfasis en la confianza relacional, la comunicación, las transiciones de rol y la construcción de sentido en los contextos familiares y sociales. La teoría fundamentada constructivista pone el acento en la coconstrucción de sentido entre la investigadora y las experiencias vividas de las personas participantes, y tiene en cuenta los factores socioculturales e institucionales que moldean esas realidades (Charmaz 2025). Aunque el objetivo inicial era incluir tanto a las personas veteranas como a sus familiares para examinar la reintegración como proceso relacional, la mayoría de las personas veteranas se mostró reticente a incluir a sus allegados, lo que limitó la participación familiar. Por ello, el análisis se centró principalmente en los relatos de las personas veteranas, de los que surgieron temas de distancia relacional, retraimiento emocional y obstáculos a la confianza y al compromiso.

2.2 Personas participantes y reclutamiento

La muestra estuvo compuesta por 23 personas veteranas negras que sirvieron durante la Operation Enduring Freedom (OEF) o la Operation Iraqi Freedom (OIF), antes de 2020. Las personas participantes tenían entre 25 y 59 años, la mayoría entre 25 y 39. Catorce sirvieron en el Ejército de Tierra, cinco en el Cuerpo de Marines y cuatro en la Armada. Los orígenes autoidentificados fueron africano (n = 3), afroestadounidense (n = 8) y afrocaribeño (n = 12). Las estructuras familiares de las personas participantes incluían situaciones en pareja (casadas o en unión de hecho; n = 10, aunque solo nueve convivían con su pareja), con crianza a cargo (menores en el hogar; n = 8), en familia extensa (varias personas adultas, sin pareja; n = 7) y en vida independiente (n = 4). Estas configuraciones se consideraron influencias contextuales sobre la reintegración, no variables de comparación directa. Tres familiares participaron en entrevistas complementarias; sin embargo, estos datos se excluyeron del análisis temático para mantener el foco analítico en las experiencias vividas de las personas veteranas. Todas las personas participantes tenían un diagnóstico previo de TEPT emitido por el Department of Veterans Affairs, aunque la gravedad de los síntomas no era un criterio de inclusión. El reclutamiento se hizo a través de programas de Veterans Affairs en la ciudad de Nueva York, de difusión en redes sociales y de muestreo en bola de nieve. Toda la información identificativa se anonimizó para garantizar la confidencialidad. En la tabla 1 se presenta un resumen de los datos demográficos de las personas veteranas participantes, que incluye la edad, la rama de servicio, la identidad racial o étnica y el nivel educativo.

Tabla 1 — Características de las personas participantes (N = 23 personas veteranas).

  • Edad (años). 25–39: n = 15 (65.2%); 40–59: n = 8 (34.8%).
  • Rama de servicio. Ejército de Tierra: n = 14 (60.9%); Cuerpo de Marines: n = 5 (21.7%); Armada: n = 4 (17.4%).
  • Raza/etnia. Africana: n = 3 (13.0%); afroestadounidense: n = 8 (34.8%); caribeña africana/afrocaribeña: n = 12 (52.2%).
  • Nivel educativo. Diploma de secundaria/GED: n = 2 (8.7%); estudios universitarios sin título: n = 2 (8.7%); título universitario de ciclo corto (associate's degree): n = 3 (13.0%); grado (bachelor's degree): n = 9 (39.1%); máster: n = 7 (30.4%).

Nota: Los datos demográficos se basan en 23 personas veteranas participantes; los familiares (n = 3) no respondieron a los cuestionarios demográficos y, por tanto, no figuran en esta tabla. La participante 12 (esposa de un veterano) fue retirada por completo, pero los seudónimos no se modificaron.

2.3 Recogida de datos

En 2020 se realizaron entrevistas semiestructuradas de 60 a 90 min, presenciales o virtuales, según la preferencia de cada participante. El protocolo de entrevista exploraba la reintegración, la identidad racial y cultural y las dinámicas familiares, con especial atención a la confianza relacional y al vínculo (véase el apéndice SA para la guía completa de la entrevista). Las entrevistas comenzaban con «Hábleme de sus experiencias de reintegración después del despliegue», lo que permitía a las personas participantes definir la reintegración en sus propios términos. Las preguntas de seguimiento exploraban los cambios en las relaciones, el apoyo y las tensiones dentro de la familia. Entre las preguntas de profundización figuraban: «¿Qué ha cambiado en su relación desde la reintegración?», «¿Qué significa para usted sentirse en conexión?», «¿Qué le ayuda a sentirse con apoyo?» y «¿Qué hace que sea más fácil o más difícil apoyarse en alguien?». A medida que las personas participantes ponían de relieve temas de distancia relacional, fiabilidad y reconexión, se fueron añadiendo de forma iterativa nuevas preguntas sobre la confianza y el vínculo. Así, la confianza se convirtió en un foco a partir de los relatos de las personas participantes, y no como una categoría analítica predeterminada.

Para responder al foco en las personas veteranas negras, la guía de entrevista incluía preguntas sobre la identidad racial y las experiencias militares, como: «¿Cuándo tomó conciencia por primera vez de su raza y cómo influye en sus roles dentro de su familia (por ejemplo, como pareja, como madre o padre)?» y «¿Cómo ve la influencia de su raza en sus experiencias militares?». Otras preguntas abordaban la disponibilidad emocional, la comunicación y las transiciones de rol tras el despliegue. Aunque la raza no era inicialmente una categoría analítica, las personas participantes describieron con frecuencia situaciones de discriminación, lo que subraya su pertinencia para la confianza y el vínculo. Todas las entrevistas se grabaron en audio, se transcribieron literalmente, se anonimizaron y se completaron con notas de campo. Se obtuvieron la aprobación del Institutional Review Board y el consentimiento informado.

2.4 Posicionamiento de la investigadora

La autora es una mujer negra y terapeuta de pareja y familia con licencia, con experiencia clínica en la atención a población veterana. Su trayectoria influyó en el reclutamiento, la recogida de datos y el análisis. Algunas personas veteranas dudaron al principio en participar, lo que refleja una desconfianza más amplia hacia la investigación en las comunidades negras (George et al. 2014; Henderson et al. 2024; Scharff et al. 2010; Tamlyn et al. 2023). La participación aumentó gracias a la identidad racial compartida y a las recomendaciones entre pares, lo que ilustra cómo los orígenes comunes favorecen la confianza (Moore et al. 2023). Se recurrió a prácticas reflexivas para examinar la influencia de la identidad y la formación de la autora en la codificación y el desarrollo teórico, en consonancia con los estándares cualitativos y para reforzar la credibilidad analítica (Berger 2015).

2.5 Análisis de datos

El análisis de datos siguió los procedimientos de la teoría fundamentada constructivista de Charmaz (2025): comenzó con una codificación línea por línea para captar el lenguaje de las personas participantes y continuó con una codificación focalizada para agrupar los códigos significativos en categorías de orden superior. La codificación teórica definió las relaciones entre la confianza, el retraimiento relacional y la reintegración. La redacción de memos y la comparación constante permitieron documentar ideas y afinar las categorías a lo largo del tiempo (Birks et al. 2008). Durante el proceso analítico se incorporaron inicialmente los datos de los familiares. Sin embargo, dado que solo participaron tres familiares, y para preservar el foco del estudio en las experiencias de las personas veteranas, estos datos se excluyeron de la estructura temática principal. A continuación se reexaminó el conjunto de datos para garantizar que los temas siguieran anclados en los relatos de las personas veteranas, lo que condujo a afinar el énfasis temático. El análisis prosiguió hasta alcanzar la suficiencia teórica, indicada por la ausencia de nuevas aportaciones conceptuales en los datos adicionales (Charmaz 2025).

2.6 Fiabilidad y rigor

Varias estrategias reforzaron la fiabilidad. La comprobación con un subconjunto de personas participantes (member checking), que revisaron y comentaron las interpretaciones preliminares, contribuyó a la credibilidad de los hallazgos (Birt et al. 2016). Además, el debriefing con colegas con experiencia en investigación cualitativa y en sistemas familiares reforzó el rigor analítico. Un registro de auditoría documentó las decisiones de codificación y los cambios analíticos, lo que garantizó la consistencia y la confirmabilidad (Birks et al. 2008). También se llevó un diario reflexivo para examinar cómo el posicionamiento de la investigadora influía en la interpretación (Berger 2015).

3 Hallazgos

Los hallazgos indican que las personas veteranas negras y sus familias establecieron la confianza durante el proceso de reintegración a través de interacciones relacionales continuas, más que mediante acontecimientos aislados. Surgieron cuatro temas interconectados: la presencia, la comunicación, la identidad racial y la negociación de los roles familiares. Estos temas ilustran cómo la confianza puede moldearse, tensarse y reconstruirse con el tiempo. La confianza estuvo influida por la disponibilidad emocional, la sintonía relacional, la construcción compartida de sentido y la adaptación de los roles dentro de los sistemas familiares.

3.1 Tema 1: La presencia — «Estar ahí»

Las personas participantes describieron la confianza como algo que se reconstruye gradualmente a través de patrones relacionales constantes, más que como algo que se restablece en un único momento. La confianza se configuraba a partir de experiencias reiteradas de disponibilidad emocional y fiabilidad, es decir, de si los familiares estaban «ahí» de manera constante, de un modo que se percibía como estable y fiable. Cuando la presencia se vivía como previsible y comprometida, la seguridad relacional se fortalecía. A la inversa, la inconstancia emocional o la ausencia percibida intensificaban el aislamiento y reforzaban el retraimiento. Las personas veteranas explicaron que los patrones de presencia y ausencia influían directamente en su disposición a volver a implicarse: una disponibilidad sostenida favorecía el vínculo, mientras que la inconstancia provocaba una distancia autoprotectora.

3.1.1 Constancia en la presencia

Las personas veteranas identificaron la constancia como una fuerza estabilizadora durante la reintegración y subrayaron que una comunicación regular y un contacto previsible reducían el aislamiento y favorecían la confianza. Un contacto continuo, descrito como «siempre nos comunicábamos» y «hablábamos casi todos los días», ayudaba a mantener la seguridad relacional incluso en medio del embotamiento emocional. En algunos casos, esta constancia había comenzado durante el despliegue y continuó tras el regreso. El participante 23 recordó el contacto constante de su madre durante el despliegue y el regreso a casa: «Quería asegurarse de que no me sintiera falto de cariño». De manera similar, el participante 3 describió la implicación persistente de su madre, a pesar de que ella desaprobaba su servicio militar y de sus propios problemas de salud: «Me pregunta siempre: “¿Qué vas a hacer hoy? ¿Por qué no vienes?”».

Para otras personas, el valor de la constancia se hizo más evidente con el tiempo, sobre todo después de periodos de retraimiento. El participante 5 vivió al principio las repetidas llamadas de su primo como una intromisión, pero más tarde las reconoció como apoyo: «Al principio me resultaba molesto… No lo valoré hasta hace poco. No me daba cuenta de que en realidad me estaban apoyando». Varias personas veteranas describieron cómo se distanciaban como respuesta al trauma, al tiempo que se beneficiaban de la presencia fiable de los demás. El participante 10 reconoció: «Mi mujer dice que no me abro lo suficiente con ella… Así que me distancio». Sin embargo, subrayó: «Pasé dificultades y salí adelante después del ejército en gran parte porque mi familia estuvo ahí para mí… Simplemente estaban ahí». El participante 13 señaló igualmente que la confianza se fortalecía gracias a muestras de interés espontáneas: «Me gusta que mi novia me escriba durante la semana para ver cómo estoy».

3.1.2 Inconstancia en la presencia

La confianza disminuía cuando las relaciones eran inconstantes, emocionalmente desajustadas o percibidas como poco fiables. Las personas veteranas hablaron de «ningún apoyo» y de sentirse «ignoradas», «rechazadas» o «socialmente aisladas», sobre todo cuando la implicación inicial no se mantenía. La persona participante 9 señaló que un contacto breve socavaba la confianza: «Aunque al principio vinieran, no se quedaban el tiempo suficiente para que yo confiara en ellos». La persona participante 11 describió un apoyo presente pero distante, que complicaba la seguridad relacional: «Estaban ahí, pero esperaban que me las arreglara sin ayuda». Estas experiencias favorecían la autosuficiencia y el retraimiento en lugar de la vulnerabilidad.

La confianza se erosionaba aún más cuando el apoyo parecía condicional o disminuía en los momentos de malestar. La persona participante 17 reflexionó: «Parecía que todo el mundo se estaba rindiendo conmigo, empujándome a ver los problemas antes de que yo estuviera en condiciones». La participante 18 describió también expectativas no cumplidas en su matrimonio: «Quiero más apoyo de mi marido en este tema, pero no lo recibo». Para la participante 20, la ausencia continuada la llevó a sentirse «ignorada y rechazada» y «socialmente aislada», lo que con el tiempo desembocó en un retraimiento protector. La inconstancia no solo debilitaba el vínculo: modificaba las expectativas de disponibilidad, reforzaba la actitud defensiva y limitaba el restablecimiento de la confianza durante la reintegración.

3.2 Tema 2: La comunicación — «Que te escuchen»

Las personas participantes identificaron la comunicación como esencial para la seguridad relacional durante la reintegración. Señalaron que el tono, la capacidad de respuesta y la sintonía emocional importaban más que la frecuencia. Los intercambios respetuosos y emocionalmente seguros favorecían la reconexión, mientras que las respuestas desdeñosas o desajustadas conducían al retraimiento y aumentaban la distancia emocional. La comunicación fue un factor clave en la disposición de las personas veteranas a seguir implicadas en sus relaciones.

3.2.1 Comunicación de apoyo

Las personas veteranas caracterizaron la comunicación de apoyo como aquella que demuestra respeto, comprensión y conciencia emocional, sin generar ninguna presión para revelar experiencias personales. Expresaron su preferencia por conversaciones que se ajustaran a su disposición individual a implicarse y que avanzaran a un ritmo cómodo. El participante 1 subrayó que desarrollar una comunicación eficaz llevó tiempo:

Creo que hemos podido salir adelante aprendiendo el uno del otro… Aunque tardé tres meses en comunicar lo que sentía, ella se alegró de que lo pusiera en palabras. Una parte clave de nuestra manera de afrontarlo es la comunicación abierta y la comprensión.

El participante 23 valoraba más las muestras de cariño que verse sometido a un exceso de preguntas: «Hablábamos y rezábamos juntos… Me preguntaban cómo estaba y se aseguraban de que me sintiera cómodo». Para el participante 4, la comunicación de apoyo implicaba ser tratado como alguien capaz e independiente, y no como alguien frágil o deteriorado. Expresó su frustración cuando los demás actuaban con una cautela excesiva o interpretaban su franqueza como prueba de un daño psicológico: «La gente suele suponer que, si eres brusco, es que la guerra te ha destrozado… Déjame hacer mi trabajo sin tratarme como si tuviera que tomármelo con calma. No soy blando. Me he dado cuenta de que eso sobra». El participante 8 dijo sentirse alentado por el apoyo familiar: «Mi familia se ha preocupado por mis dificultades de readaptación y me ha apoyado mucho, animándome a medida que avanzo en la terapia». Para la persona participante 15, el apoyo se definía por la ausencia de presión: «Las personas más cercanas no me empujaron a hablar de todo. Simplemente estar ahí y hablar de cosas normales ayudó más de lo que la gente cree». En conjunto, las personas veteranas describieron la comunicación de apoyo como «abierta», «comprensiva», «cómoda» y «con los pies en la tierra». Se sentían escuchadas cuando los demás respondían con respeto y conciencia emocional, sin esperar que compartieran más de lo que estaban en condiciones de revelar.

3.2.2 Comunicación sin apoyo

Las personas veteranas describieron una comunicación sin apoyo cuando los demás estaban emocionalmente ausentes, hacían suposiciones o mostraban poco interés por su experiencia interior. En lugar de animarlas a compartir, estas interacciones las hacían sentirse desdeñadas o ignoradas, lo que aumentaba su sensación de aislamiento durante la reintegración. El participante 6 describió la comunicación sin apoyo como una indiferencia emocional en su matrimonio, sobre todo en lo referente a sus experiencias militares:

No he recibido apoyo de nadie. A mi mujer no le importan mis experiencias militares. No recibo ningún apoyo de ella… Me he sentido solo, sobre todo desde que murió la persona a la que más le habría importado.

Para el participante 2, la comunicación sin apoyo significaba que los demás hacían suposiciones sin intentar comprenderlo. Sentía que sus familiares proyectaban sus propios puntos de vista en lugar de escuchar el suyo:

No recibí apoyo de mi novia; ella solo estaba centrada en quedarse embarazada. No me apoyaba. Mi madre tampoco era un apoyo. Mi hermano y yo nunca nos llevamos bien. Él da por hecho que sabe lo que otra persona está pasando, pero no puedes entender de verdad la experiencia de otro a menos que te pongas en su lugar. Sobre todo me guardaba las cosas para mí. No confiaba en nadie y me daba igual la opinión de los demás.

El participante 7 asociaba la comunicación sin apoyo con sentirse invisible y emocionalmente desatendido en su familia: «Me enfado con facilidad. No disfruto pasando tiempo con mi familia. Mi matrimonio está tenso. En casa, nadie me ve de verdad. Mi mujer y yo apenas nos comunicamos; está absorbida por los problemas relacionados con el coronavirus».

Incluso cuando los demás mostraban preocupación, la falta de una comprensión real podía dañar la confianza. El participante 8 describió una comunicación centrada más en tranquilizar o en desear que las cosas volvieran a ser como antes que en comprender cómo había cambiado él por dentro:

No creen que entiendan de verdad lo que he vivido. No pueden aceptar que soy diferente. Quieren que mejore y que vuelva a ser quien era… Los mantengo a distancia porque, a pesar de su apoyo, no podrían soportar todo lo que necesito expresar.

En definitiva, la comunicación sin apoyo no tenía que ver solo con lo que se decía o se callaba, sino con la falta de una comprensión real. Cuando las personas veteranas se sentían incomprendidas, desdeñadas o presionadas para comportarse como antes, a menudo se distanciaban emocionalmente para protegerse.

3.3 Tema 3: La identidad racial — «Ser una persona negra»

Durante el proceso de reintegración, la identidad racial influyó en la manera en que las personas veteranas gestionaban la confianza dentro de sus familias, especialmente en las decisiones sobre si revelar o no las experiencias de racismo vividas durante el servicio militar. Las personas participantes identificaron la identidad racial a la vez como una fuente de resiliencia y de sentido y como un contexto que aumentaba la vigilancia y la reserva emocional. Surgió una tensión central: reconocer el daño racial, ¿favorecía el vínculo o introducía un riesgo en las relaciones familiares? En conjunto, la identidad racial operó como un factor dinámico que moldeaba la confianza, la comunicación y la pertenencia a lo largo de la reintegración.

3.3.1 La identidad racial como recurso

Para muchas personas veteranas, la identidad racial funcionó como un recurso que aportaba sentido, orientación y anclaje relacional durante la reintegración. Lejos de ser periférica en la vida familiar, influía en la manera en que interpretaban el estrés, definían la responsabilidad y brindaban cuidado en sus hogares. La persona participante 24 reflexionó: «Mi padre me decía que, como éramos negros, teníamos que trabajar el doble. No lo entendí hasta que estuve en el ejército, y todavía más ahora que estoy criando a mi hijo. Me preocupo todos los días: si no se porta bien en el colegio, ¿lo tratarán como a los otros chicos negros que acabaron muertos? Ese miedo determina mi manera de criar y de reintegrarme». Aunque arraigada en la preocupación, esta conciencia racial proporcionaba un marco para una crianza intencional y una vigilancia que reforzaban el compromiso con la presencia y la protección dentro de la familia. De este modo, la identidad racial ofrecía estructura y propósito en medio de la inestabilidad de la adaptación posterior al despliegue.

Otras personas participantes describieron la identidad racial como una fuente de continuidad y de comprensión compartida que fortalecía los lazos relacionales. El participante 2 subrayó que «conocer mi historia» le ayudaba a situar en contexto tanto sus experiencias militares como el futuro de su hija, mientras que la participante 18 relacionó su servicio con las experiencias de discriminación de su padre, veterano de la Segunda Guerra Mundial: «Parece que no ha cambiado nada». Estos relatos situaban la identidad racial como un ancla intergeneracional que unía pasado y presente de un modo que nutría la construcción de sentido familiar. La identidad racial compartida también reforzaba la seguridad emocional en las relaciones íntimas. Las personas veteranas dijeron sentirse más «comprendidas» y «menos obligadas» a explicar sus experiencias raciales cuando su pareja compartía su origen racial. El participante 1 explicó que la identidad de su esposa como mujer negra «aumentaba su sensibilidad a la discriminación» que él sufría, y el participante 10 se sentía «seguro» al hablar del racismo en el trabajo con su esposa sin necesidad de contextualizarlo. En conjunto, estos relatos indican que la identidad racial funcionó como un puente relacional que sostenía la confianza, la accesibilidad emocional y la cohesión durante la reintegración.

3.3.2 La identidad racial como carga

Para algunas personas veteranas, la identidad racial acentuó la vigilancia y complicó el desarrollo de la confianza durante la reintegración. En lugar de aportar una sensación de estabilidad, llevaba a examinar con más recelo las intenciones de los demás y restringía la apertura emocional en las familias. La persona participante 21 explicó: «En realidad no veía mi raza como algo malo hasta que llegué a Estados Unidos, donde sufrí acoso por mi acento haitiano y por el color de mi piel. Cuando volví me costaba más confiar en la gente, incluso en mi familia, porque siempre estaba cuestionando sus motivos». Este relato ilustra cómo las experiencias racializadas fuera del hogar pueden influir en las relaciones íntimas y convertir la reintegración en una evaluación continua de la seguridad, en lugar de un simple regreso a la cercanía familiar.

Otras personas participantes describieron la identidad racial como una fuente de miedo acentuado y de menor seguridad emocional. El participante 16 contó:

Ser negro… parece que nunca ha sido suficiente, ni siquiera para mi familia cuando era pequeño. Y ahora, al volver, sigue sin ser suficiente. Lo veo en las noticias todos los días: personas negras que mueren sin motivo. Hay días en que no quiero ser negro. Tengo más miedo de morir aquí que el que tenía en Afganistán.

Para este participante, la identidad racial estaba asociada a una sensación persistente de amenaza, lo que complicaba percibir el hogar como un entorno seguro. Esta carga se intensificaba en las personas veteranas con múltiples identidades marginadas. La participante 20 contó que había sido «acosada por ser negra, por ser mujer, por tener estudios» y trasladaba estas experiencias entrecruzadas de invalidación a relaciones en las que el apoyo emocional era inconstante.

Las diferencias raciales dentro de la pareja limitaban también la confianza. La participante 18 afirmó: «Ha sido difícil, sobre todo cuando tengo a alguien que no sabe lo que significa ser negra. No entiende lo que vivo en distintos entornos. No ve el racismo porque es blanco». De forma similar, el participante 3 reflexionó: «Ella no entendía realmente lo que era ser negro porque parecía más blanca. Era difícil conectar». En estos casos, la anticipación de la incomprensión reducía la apertura y reforzaba la contención emocional. Incluso cuando las personas veteranas intentaban minimizar la importancia de la raza como estrategia de afrontamiento, la tensión de fondo persistía. El participante 13 señaló: «Yo en realidad no veo la raza; son ellos los que la ven… No quería que me definieran por mi raza. Quería ser honorable», mientras que la participante 14 reconoció: «No creo que pueda escapar de ninguna de esas identidades… Las noticias me lo recuerdan todos los días». En conjunto, estos relatos indican que la identidad racial limitaba la confianza, no por carencias individuales, sino porque las amenazas racializadas persistentes hacían que la vulnerabilidad resultara arriesgada, incluso en las relaciones familiares.

3.4 Tema 4: La negociación de los roles familiares — «Que te necesiten»

La reintegración se caracterizó como un periodo de renegociación de los roles familiares, y no como una simple reanudación de las responsabilidades anteriores. El servicio militar influía en las expectativas relativas a la jerarquía, la autoridad y la estructura, mientras que los sistemas familiares a menudo se habían adaptado en ausencia de la persona militar. Al regresar, las personas veteranas se enfrentaban con frecuencia a supuestos contradictorios sobre el liderazgo, el cuidado y la toma de decisiones. El grado de flexibilidad o de rigidez de estas negociaciones de roles desempeñó un papel decisivo en la configuración de la confianza, la seguridad emocional y las posibilidades de reparación relacional durante la reintegración.

3.4.1 Flexibilidad de roles

La flexibilidad de roles surgió como un mecanismo principal para reconstruir la confianza y el vínculo durante la reintegración. En lugar de volver a las jerarquías anteriores al despliegue, las familias contaron que ejercían un liderazgo compartido, redistribuían las responsabilidades y adaptaban los procesos de toma de decisiones en función de las fluctuaciones de sus capacidades emocionales. La confianza aumentaba cuando la autoridad se desplazaba con fluidez, sin menoscabar la identidad ni el respeto de cada cual. Por ejemplo, la persona participante 19 mostró una responsabilidad compartida al afirmar: «Cuando me enfado, reacciono de forma exagerada; por eso dejo que sea mi mujer quien ponga los límites a nuestros hijos». Esta disposición a ceder el control disciplinario indicaba un respeto mutuo por capacidades en evolución y una priorización de la estabilidad familiar frente a expectativas de rol rígidas. De forma similar, la participante 14, casada con otra veterana, describió cómo alternaban los roles de liderazgo según cuál de las dos atravesara dificultades de salud mental, y explicó que, cuando su esposa tenía una crisis, ella «tomaba la iniciativa en la toma de decisiones», y viceversa. Este arreglo recíproco ejemplificaba una adaptación colaborativa más que la adhesión a una jerarquía fija.

Para algunas personas veteranas, la flexibilidad de roles suponía redefinir su identidad en el cuidado y aceptar la influencia de sus familiares. El participante 2 describió cómo la paternidad interrumpió los patrones de ira que siguieron a la discriminación sufrida en el ejército: «La llegada de mi hija me obligó a cambiar… Si trajera a casa a un hombre como yo… me avergonzaría». En este caso, la confianza se restableció mediante la asunción de responsabilidad y el cambio de comportamiento en respuesta a las necesidades familiares. De manera similar, el participante 7 identificó la paternidad como una fuerza estabilizadora en los periodos de malestar vinculado al TEPT: «Ser padre es probablemente lo más importante para mí… Tener dos hijos me mantiene con los pies en la tierra», pese a las dificultades persistentes en su matrimonio. La ampliación de los roles emocionales indicaba también flexibilidad; por ejemplo, el participante 3 aprendió deliberadamente a expresar reconocimiento: «Tuve que aprender a decirle a mi hija que es guapa… para que no lo buscara en otra parte». El participante 16 reconoció la importancia de la preocupación de su pareja para motivarlo a buscar atención: «Si ella no hubiera estado preocupada, no estoy seguro de que me hubiera tomado en serio mi TEPT». En conjunto, estos relatos muestran que la confianza se reforzaba cuando las familias acogían la vulnerabilidad, fomentaban la retroalimentación y adaptaban los roles de forma colaborativa tras la ausencia o la lesión. La flexibilidad, y no la rigidez, facilitaba la reparación relacional.

3.4.2 Tensión de roles

La tensión de roles se manifestaba cuando las personas veteranas debían asumir roles estabilizadores o basados en la autoridad sin recibir un apoyo recíproco, lo que restringía las posibilidades de mostrarse vulnerables y debilitaba la confianza. A diferencia de una redistribución flexible de los roles, estos patrones implicaban asignaciones de rol rígidas o involuntarias que agravaban el aislamiento emocional. El participante 1 ilustró esta dinámica al describir cómo sobrecompensaba la pérdida de autoridad militar tras una lesión:

Al volver herido, ya no me veían como un líder, solo como un negro roto. En casa, eso se tradujo en que sobrecompensaba, era más estricto y más agresivo con mi mujer y con mi hijo, porque sentía que tenía que conservar algo de autoridad en algún sitio.

En este contexto, la pérdida de estatus institucional aumentaba la presión por reafirmar la autoridad dentro del sistema familiar, reforzando así el control en detrimento del vínculo.

Para algunas personas participantes, la tensión de roles se manifestaba como un fenómeno intergeneracional. El participante 13 contó que se le había asignado un rol de figura paterna antes de la reintegración y que, a su regreso, se sintió confinado en esa posición: «Cuando volví, sentía que me ocupaba de todos los demás… Me vi obligado a ser la figura paterna de mi familia. Odiaba a mi padre por ponerme en ese papel. No estaba preparado». Su resentimiento hacia su padre y su sensación de una responsabilidad prematura ejemplificaban una parentificación más que una adaptación colaborativa. La falta de apoyo emocional persistió en sus relaciones adultas, ya que describió haber buscado conexión en una relación extramatrimonial porque «sentía que no tenía a nadie más a quien acudir». La expectativa persistente de que aportara estabilidad a los demás, sin recibir él mismo apoyo, limitaba la confianza y la intimidad. De manera similar, el participante 8 describió una inversión continuada de los roles con su padre: «Desde que volví a casa, siento que soy sobre todo yo quien sostiene a mis padres… mi padre parece más bien el hijo». Su desconcierto cuando su padre intentaba interesarse por él —«¿Por qué se preocupa por mí ahora? … Era desconcertante, ofensivo y me resultaba incómodo»— ilustraba cómo unas expectativas de cuidado muy arraigadas socavaban la reciprocidad. En lugar de favorecer un liderazgo compartido, estas dinámicas imponían una responsabilidad unilateral. En conjunto, estos relatos muestran que los roles rígidos o impuestos restringían las posibilidades de vulnerabilidad y de cuidado recíproco, debilitando así la seguridad emocional durante la reintegración.

4 Discusión

Este estudio examinó cómo las personas veteranas negras y sus familias viven la reintegración tras el despliegue, centrándose en los procesos sistémicos que moldean las dinámicas relacionales. La figura 1 ilustra cómo la confianza, la comunicación, la flexibilidad de roles y la identidad cultural interactúan para fortalecer o tensionar el vínculo familiar durante la reintegración. Estos procesos interrelacionados subrayan que la reintegración no es un ajuste individual, sino una negociación a escala familiar influida por contextos culturales, relacionales y sociopolíticos.

Procesos sistémicos que construyen y erosionan la confianza durante la reintegración de las personas veteranas negras. El centro de la figura representa cuatro dominios relacionales, mientras que los elementos exteriores representan procesos
Figura 1. Procesos sistémicos que construyen y erosionan la confianza durante la reintegración de las personas veteranas negras. El centro de la figura representa cuatro dominios relacionales, mientras que los elementos exteriores representan los procesos que sostienen la construcción de la confianza (derecha) o contribuyen a su erosión (izquierda) durante la reintegración. Las flechas indican el movimiento hacia el compromiso o hacia el retraimiento.

4.1 La presencia: la confianza como mecanismo de estabilización sistémica a lo largo del tiempo

La presencia actuó como un factor estabilizador dentro de los cambios sistémicos más amplios asociados a la reintegración, lo que corrobora la investigación sobre sistemas familiares que caracteriza este periodo por la difuminación de los límites y la confusión de roles (Paley et al. 2013; Pincus et al. 2001; Riggs y Riggs 2011). Este estudio amplía los hallazgos de Knobloch‐Fedders et al. (2020), que observaron que la cercanía emocional fluctúa durante la adaptación posterior al despliegue. Las personas participantes de este estudio describieron la confianza como algo que se desarrolla a través de demostraciones reiteradas de disponibilidad, más que mediante acontecimientos emocionales puntuales. Este proceso concuerda con el Military Family Stress Model (Gewirtz et al. 2018), que identifica la fiabilidad relacional como esencial para la estabilización sistémica, el ajuste diádico y una crianza eficaz en el contexto de estresores vinculados al despliegue, como el TEPT de los progenitores. Cabe destacar que, mientras buena parte de la literatura existente subraya la importancia de la intensidad emocional para restablecer la intimidad (Sandoz et al. 2015), los presentes hallazgos sugieren que es una presencia previsible, más que una reciprocidad inmediata, lo que ancla la confianza durante la reintegración, en línea con las aportaciones de trabajos longitudinales anteriores, a las que amplía.

Estos hallazgos cuestionan las interpretaciones del retraimiento centradas en los síntomas, muy presentes en la literatura que vincula los síntomas de TEPT con la tensión relacional y una menor implicación (Brennan et al. 2021; Diehle et al. 2016; Renshaw et al. 2008). Mientras que los estudios previos suelen presentar el retraimiento como un obstáculo para la intimidad, el presente estudio coincide con Knobloch y Theiss (2012) y con Paley y Hajal (2022) en considerarlo una estrategia de regulación influida por la vigilancia, el duelo y la sobrecarga emocional. Cabe destacar que este estudio amplía los modelos anteriores al mostrar que la confianza no se erosiona necesariamente por el retraimiento en sí, sino por la inconstancia o el carácter condicional de la presencia durante los periodos de retraimiento. Las familias que toleraron una asimetría en el compromiso lograron reconstruir la confianza de forma progresiva, lo que pone de relieve el papel central de una presencia sostenida, más que de un acceso emocional inmediato, en el proceso de reintegración.

4.2 La comunicación: confianza, sintonía y ritmo emocional

La comunicación moldeó la confianza no a través de la frecuencia ni del dominio de habilidades, sino mediante la sintonía y el ritmo emocional, un hallazgo que se apoya en la investigación existente sobre el mantenimiento relacional tras el despliegue y la amplía (Knobloch et al. 2023). Los estudios de Wen et al. (2020) y Sayers (2011) han subrayado la importancia de la comunicación de apoyo en las parejas militares, señalando que la capacidad de respuesta y la contención facilitan la implicación y reducen el malestar. En consonancia con estos modelos, las personas veteranas de este estudio valoraban una comunicación caracterizada por el respeto, la capacidad de respuesta y la contención, que permitía implicarse sin presionar hacia la vulnerabilidad. Los enfoques orientados al apego (Riggs y Riggs 2011) y los marcos sistémicos (Paley y Hajal 2022) llevan tiempo destacando la importancia de la capacidad de respuesta y la disponibilidad emocionales durante la reintegración. Los presentes hallazgos corroboran estos marcos al mostrar que, cuando la comunicación estaba emocionalmente sintonizada y se ajustaba al ritmo de disposición de las personas veteranas, favorecía la seguridad relacional y una implicación sostenida. A la inversa, una comunicación emocionalmente ausente o guiada por suposiciones, identificada como un obstáculo para la intimidad por Knobloch‐Fedders et al. (2020), se asoció también en esta muestra con el retraimiento y una menor revelación.

Más allá de la literatura previa, que a menudo presenta la comunicación como un conjunto de habilidades que se pueden enseñar (Blow et al. 2015; Sayers 2011; Wen et al. 2020), este estudio demuestra que las personas veteranas vivían la comunicación ante todo como una medida de la seguridad relacional. Esto concuerda con los modelos sistémicos de regulación emocional (Paley y Hajal 2022), que subrayan la corregulación dentro del sistema familiar, y con Knobloch y Theiss (2012), que observaron que la eficacia de la comunicación depende de la accesibilidad mutua y de la capacidad de volver a implicarse tras periodos de silencio. En este contexto, el silencio no siempre indicaba desconexión; a veces servía más bien como una pausa reguladora, en línea con los hallazgos de Knobloch y Theiss (2012), siempre que siguieran siendo posibles la accesibilidad mutua (es decir, permanecer físicamente presente, señalar la intención de retomar la conversación, mantener un tono suave o el contacto visual) y la reanudación del intercambio. Sin embargo, una indisponibilidad emocional prolongada (es decir, un cierre emocional, rigidez o una desconexión prolongada que deja al familiar en la incertidumbre sobre la disponibilidad y la seguridad relacional), en consonancia con los datos de Knobloch‐Fedders et al. (2020), señalaba retraimiento y erosionaba la confianza. Así, estos hallazgos confirman y amplían a la vez los modelos previos, al subrayar el papel central de la seguridad relacional, el ritmo emocional y la corregulación en una comunicación eficaz durante la reintegración de las familias de personas veteranas negras.

4.3 La identidad racial: la confianza en contextos racializados persistentes

La identidad racial desempeñó un doble papel en su influencia sobre la confianza, la revelación y el vínculo durante el proceso de reintegración. Este hallazgo concuerda con investigaciones previas que documentan la importancia de la identidad racial a la vez como recurso protector y como fuente de vulnerabilidad para las personas veteranas negras y sus familias (Dorsey Holliman et al. 2018; McClendon et al. 2021). Las personas participantes indicaron que su identidad racial les aportaba sentido cultural, orgullo y una sensación de comprensión compartida, en línea con los hallazgos de Carlson et al. (2018) sobre el efecto amortiguador de los recursos culturales, al tiempo que aumentaba su vigilancia y su reserva emocional, tal como describe la investigación sobre el estrés de las minorías y el trauma racial (Nillni et al. 2023; Whealin et al. 2024). La tensión que describieron las personas participantes, en cuanto a si hablar de las experiencias de daño racializado dentro de las relaciones familiares resultaba seguro o una carga, concuerda con los trabajos que conciben el daño racializado como acumulativo, intergeneracional y continuo (Cénat 2023; Sharifian et al. 2024).

En consonancia con los estudios que demuestran que la discriminación y las desigualdades socioculturales moldean la exposición al trauma y sus consecuencias para la salud mental más allá de las experiencias de combate (McClendon et al. 2021; Nillni et al. 2023; Whealin et al. 2024), este estudio subraya que la reintegración está inserta en contextos racializados persistentes. Mientras que buena parte de la literatura existente se centra en las trayectorias sintomáticas individuales y en las disparidades (Carlson et al. 2018; Sharifian et al. 2024; Winters et al. 2023), nuestros hallazgos amplían este trabajo al abrir el enfoque para examinar cómo se gestionan la identidad racial y el estrés racializado dentro de los sistemas familiares, y cómo afectan a la seguridad relacional y a la confianza (Dorsey Holliman et al. 2018). En concreto, la identidad racial compartida dentro de las familias reducía a menudo la necesidad de dar explicaciones y facilitaba la conexión emocional, en consonancia con la investigación sobre los amortiguadores culturales (Carlson et al. 2018). En cambio, las diferencias raciales dentro de la pareja podían limitar la revelación por temor a la incomprensión o a la invalidación, lo que daba lugar a estrategias autoprotectoras, ampliando así hallazgos previos sobre el estrés de las minorías y las dinámicas relacionales (Cénat 2023; Sharifian et al. 2024).

4.4 La negociación de los roles familiares: confianza, autoridad y capacidad de mostrarse vulnerable

La reintegración exigió a las familias renegociar roles influidos por la jerarquía militar, por la adaptación a la ausencia y por expectativas cambiantes al regreso de la persona veterana, un proceso bien documentado en la literatura sobre sistemas familiares y transiciones militares (Gil‐Rivas et al. 2017; Knobloch y Theiss 2012; Riggs y Riggs 2011). Se ha demostrado que la flexibilidad de roles, definida como la capacidad de compartir responsabilidades, la apertura a roles cambiantes y la receptividad a la retroalimentación relacional, favorece la confianza y la seguridad emocional tanto en familias militares como civiles (Hicks et al. 2024; Riggs y Riggs 2011). Cabe señalar que los estudios de McGaw et al. (2020) y Brennan et al. (2021) sugieren que la tensión de roles puede surgir cuando los miembros de la familia se ven presionados a mantener responsabilidades de cuidado o a lidiar con expectativas ambiguas, lo que a menudo altera las dinámicas y aumenta el estrés relacional.

Estos hallazgos concuerdan con los modelos sistémicos que conciben la reintegración como un proceso de estrés familiar (Gil‐Rivas et al. 2017) y con la investigación que indica que el estrés militar y los síntomas de TEPT repercuten en el funcionamiento de la pareja y de la familia más allá de la persona veterana (Brennan et al. 2021; McGaw et al. 2020). Yendo más allá de estos marcos, este estudio subraya que la negociación de roles es fundamentalmente un proceso de confianza relacional, y no un mero ajuste logístico o práctico. Esta perspectiva se hace eco de Knobloch y Theiss (2012), que destacan la renegociación de la autoridad y del cuidado como un elemento central de la adaptación tras el despliegue. Las personas veteranas de este estudio relataron haber sentido desconfianza cuando los sistemas familiares no daban cabida a la vulnerabilidad o distribuían el cuidado de un modo que aumentaba la carga de otras personas. A la inversa, la flexibilidad de roles favorecía el vínculo y restablecía la confianza en la capacidad de la familia para compartir responsabilidades, lo que refuerza los hallazgos de Hicks et al. (2024) sobre el valor de una negociación adaptativa de los roles para la seguridad emocional.

Esta perspectiva enriquece los marcos relacionales que abordan la ambigüedad y la adaptación de los roles tras el despliegue (Gil‐Rivas et al. 2017; Knobloch y Theiss 2012) y ofrece un contexto para integrar interpretaciones de la ruptura de la confianza basadas en la noción de daño moral (Buechner 2020). Incluso en familias que brindaban apoyo material, la confianza seguía siendo frágil cuando se alteraban la construcción interna de sentido, la vulnerabilidad y la seguridad relacional, en consonancia con los hallazgos de Sayers (2011) y de McGaw et al. (2020), que ponen de relieve el impacto persistente de la exclusión de los roles domésticos anteriores. Esto subraya que la confianza no depende solo del apoyo externo, sino también de la capacidad del sistema familiar para reorganizar la autoridad, los roles y el cuidado de forma receptiva. La investigación sugiere que las personas veteranas de combate a menudo se sienten excluidas de sus antiguos roles en el hogar o como invitadas en su propia casa (Brennan et al. 2021; Sayers 2011). Por ello, es necesaria una reevaluación cuidadosa de la historia previa al despliegue y de las dinámicas conyugales para distinguir las dificultades de la reintegración de los problemas estructurales preexistentes, como subrayan trabajos recientes sobre la adaptación de las familias militares (Gil‐Rivas et al. 2017).

4.5 Implicaciones clínicas para la terapia de pareja y familia

Reconocer la reintegración como un proceso relacional, y no solo como un problema de tratamiento individual, tiene consecuencias importantes para quienes ejercen la terapia de pareja y familia y acompañan a personas veteranas negras y a sus familias. Esta perspectiva se apoya en un conjunto creciente de investigaciones que abogan por enfoques sistémicos y sensibles al contexto en la atención a las familias militares (Gewirtz et al. 2018; Hodgson y Lamson 2020; Sayers 2011). En consonancia con estos marcos, la confianza no se cultiva presionando para que se revelen las emociones, sino mediante la cocreación de seguridad relacional, que incluye una presencia sostenida, la sintonía emocional y la flexibilidad de roles (Blow et al. 2015; Drew et al. 2022). Estudios recientes destacan el valor de reformular el silencio y el retraimiento como estrategias de regulación potencialmente protectoras, y no como resistencia (Collins y Tam 2024; Knobloch et al. 2023; Paley y Hajal 2022), y subrayan la importancia de señales sistémicas como el tono, el ritmo y la perseverancia para transmitir disponibilidad y apoyo. Las intervenciones de terapia familiar centradas en la renegociación de los roles, la responsabilidad compartida y la apertura a la retroalimentación concuerdan con los datos que indican que una flexibilidad de roles adaptativa y la resolución colaborativa de problemas favorecen la confianza y la seguridad emocional durante la reintegración, sobre todo cuando jerarquías estrictas o expectativas de cuidado dificultan la vulnerabilidad (Hicks et al. 2024; Lee et al. 2023; Sayers 2011).

La sintonía cultural y la defensa sistémica de derechos son también centrales en el trabajo clínico eficaz con personas veteranas negras y sus familias. La investigación demuestra de forma constante que la identidad racial moldea la reintegración a la vez como fuente de resiliencia y como fuente de tensión (Carlson et al. 2018; Dorsey Holliman et al. 2018; Nillni et al. 2023), lo que pone de relieve la necesidad de situar las cuestiones clínicas dentro de contextos racializados y sociopolíticos más amplios (Sharifian et al. 2024; Whealin et al. 2024). El estrés discriminatorio se asocia con peores consecuencias para la salud mental en las personas veteranas racializadas (McClendon et al. 2021; Winters et al. 2023), mientras que recursos culturales como la espiritualidad, los relatos intergeneracionales y los lazos comunitarios pueden amortiguar el malestar y facilitar la recuperación (Carlson et al. 2018; Dorsey Holliman et al. 2018; Goodman et al. 2018). Quienes ejercen la terapia de pareja y familia están en una posición privilegiada para integrar estas dinámicas en el tratamiento y para ayudar a las familias a sortear las barreras institucionales mediante la defensa de sus derechos, la colaboración con los servicios de la VA y la conexión con recursos culturalmente adaptados y apoyos comunitarios (Golojuch et al. 2025; Hodgson y Lamson 2020; Lee et al. 2023).

4.6 Limitaciones y líneas futuras

Este estudio presenta varias limitaciones. La muestra, compuesta por 23 personas veteranas negras reclutadas principalmente a través de programas de Veterans Affairs en la ciudad de Nueva York, puede limitar la transferibilidad de los hallazgos a otras regiones o a personas veteranas que están fuera de los sistemas formales de atención. El recurso a derivaciones comunitarias y a una confianza ya establecida también puede haber introducido un sesgo de selección. La desconfianza persistente, las preocupaciones relativas a la confidencialidad y las barreras institucionales entre las personas veteranas afroestadounidenses (Barrett et al. 2017) probablemente influyeron en la participación, lo que restringe aún más la diversidad de las experiencias de reintegración. Para abordar estas cuestiones, la investigación futura debería desarrollar y evaluar estrategias de reclutamiento que afronten directamente la desconfianza, como alianzas con organizaciones dirigidas por personas veteranas y una difusión culturalmente adaptada (Castro et al. 2015).

Este estudio no priorizó ni tuvo en cuenta de forma sistemática el tiempo transcurrido desde la reintegración de cada persona veterana, ni recogió datos sobre el número de ciclos de despliegue completados antes de la reintegración. Es probable que estos factores influyan en la manera en que las personas veteranas recuerdan e interpretan sus experiencias, ya que quienes regresaron hace más tiempo o vivieron varios despliegues pueden ver la confianza, el vínculo y la adaptación de forma distinta que quienes regresaron más recientemente o vivieron un único despliegue (Adler et al. 2011). La investigación futura debería considerar de forma más deliberada tanto el momento de la reintegración como el historial de despliegues, para profundizar en la comprensión de cómo estas variables influyen en las experiencias posteriores al despliegue.

Las consideraciones metodológicas relacionadas con la raza también son importantes. El reclutamiento, la participación y la revelación entre las personas participantes afroestadounidenses están influidos por la desconfianza histórica, la identidad de quien investiga y la afiliación institucional (Gibson y Abrams 2003). Estos factores, junto con la confianza y las dinámicas de poder percibidas durante las entrevistas, pueden haber moldeado los relatos de las personas participantes. Sigue siendo esencial recurrir de forma continuada a estrategias culturalmente adaptadas y generadoras de confianza para abordar los daños institucionales del pasado, a fin de mejorar la transparencia y la comodidad de las personas participantes (Henderson et al. 2024). Además, el proceso analítico se basó en una única persona codificadora, lo que puede introducir un sesgo interpretativo y limitar la inclusión de múltiples perspectivas analíticas; la credibilidad se apoyó en la comprobación con las personas participantes, el debriefing entre pares y un registro de auditoría (Birt et al. 2016).

La participación limitada de los familiares restringió el examen de la reintegración como proceso familiar interaccional. Aunque se permitieron entrevistas diádicas para proteger la seguridad psicológica y la autonomía de las personas veteranas, las barreras logísticas y relacionales limitaron aún más su participación, lo que redujo las posibilidades de triangulación y de observación en tiempo real de las dinámicas familiares. Las entrevistas diádicas ofrecen valiosas aportaciones sobre la manera en que los miembros de la pareja coconstruyen el sentido (Szulc y King 2022). Además, las personas participantes representaban diversas situaciones de convivencia, tanto independientes como familiares; sin embargo, el estudio no examinó explícitamente cómo pueden diferir las experiencias de reintegración según estas situaciones. Por ello, no se captó plenamente la variación de los procesos relacionales ligada a contextos de vida distintos. Los estudios futuros deberían considerar diseños flexibles que integren enfoques paralelos y diádicos, favoreciendo el análisis sistémico sin dejar de respetar las salvaguardas informadas por el trauma.

Todas las personas veteranas participantes declararon un diagnóstico de TEPT, lo que da lugar a una muestra diagnósticamente homogénea. Los procesos de reintegración pueden ser diferentes en las personas veteranas sin TEPT o según los niveles de gravedad de los síntomas y la comorbilidad. Los estudios futuros deberían incluir a personas veteranas con perfiles de salud mental más diversos para aclarar cómo varían la confianza relacional, la comunicación y la negociación de roles según el contexto diagnóstico.

Por último, la recogida de datos tuvo lugar en 2020, durante la pandemia de COVID‐19 y en un momento de mayor conciencia nacional de la violencia contra la población negra tras el asesinato de George Floyd. Es probable que este contexto sociopolítico intensificara el trauma histórico y la desconfianza institucional en las comunidades negras (Crooks et al. 2021). El racismo estructural persistente y el estrés racializado en los sistemas familiares afroestadounidenses (George et al. 2014) pueden haber moldeado los relatos de las personas participantes, amplificando la vigilancia, la comunicación reservada y la tensión relacional. La investigación futura debería incluir estudios longitudinales en contextos sociopolíticos diversos para distinguir los rasgos duraderos de la reintegración de los que están moldeados por acontecimientos históricos. Más allá del análisis descriptivo, la investigación futura debería evaluar intervenciones sistémicas que apoyen la reintegración de las personas veteranas negras e identificar los momentos óptimos para la intervención terapéutica. Los diseños centrados en la intervención, longitudinales y realizados en colaboración con la comunidad reforzarán tanto la pertinencia clínica como el rigor ético.

Complexe Systémique: puntos clave

El estudio desplaza la mirada de forma útil: la reintegración no es la adaptación de una persona traumatizada, sino la reorganización de un sistema que cambió durante la ausencia. Su principal aportación reside en una distinción sutil: no es el retraimiento de la persona veterana lo que erosiona la confianza, sino la inconstancia de la presencia de sus allegados durante ese retraimiento. El silencio puede ser una pausa reguladora mientras el vínculo siga siendo accesible; la presión para que se revelen las emociones, en cambio, aleja. El tema de los roles saca a la luz mecanismos conocidos en terapia sistémica: la sobrecompensación de la autoridad perdida, la parentificación, la inversión de roles con un padre. Por último, la identidad racial actúa en ambos sentidos: es un recurso de sentido y de continuidad entre generaciones, pero también una vigilancia que hace arriesgada la vulnerabilidad, incluso dentro de la pareja cuando esta no comparte esa experiencia. Los límites se reconocen: una única persona codificadora, familias casi ausentes de los datos, una muestra neoyorquina en su totalidad con diagnóstico de TEPT y entrevistas realizadas en 2020. Puede leerse junto con el artículo sobre los primeros auxilios psicológicos para las familias en tiempos de guerra y el estudio de caso sobre la terapia breve centrada en soluciones con parejas afroestadounidenses.

Notas del original

Financiación. La autora no tiene nada que declarar.

Agradecimientos. La autora desea dar las gracias a las personas veteranas negras y a sus familias, que compartieron generosamente sus experiencias.

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Traducción no oficial al español de Building Trust and Connection: A Family Systems Perspective on Black Veteran Reintegration, de Lastenia Francis, Journal of Marital and Family Therapy, vol. 52, n.o 3 (2026), doi: 10.1111/jmft.70144, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (tabla presentada en forma de lista). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

El artículo original, «Building Trust and Connection: A Family Systems Perspective on Black Veteran Reintegration», se publicó en Journal of Marital and Family Therapy (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Francis, L. (2026). Building Trust and Connection: A Family Systems Perspective on Black Veteran Reintegration. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/building-trust-and-connection-a-family-systems-perspective-on-black-veteran-reintegration (Obra original publicada en 2026 en Journal of Marital and Family Therapy, 52(3), e70144 (2026); republicada en 2026 por Journal of Marital and Family Therapy, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/jmft.70144)

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