Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Contemporary Family Therapy · Terapia familiar
¿Se trata mejor la depresión posparto cuando la pareja, o un familiar elegido por la madre, entra en la consulta? Un equipo de la Universidad de Minnesota examinó doce estudios publicados a lo largo de diez años y clasificó cada intervención según su nivel de inclusión familiar. El veredicto: incluso una implicación modesta ayuda, y los programas que más incluyen a la familia muestran los efectos más claros. Quedan pendientes unas muestras poco diversas y unas medidas de pareja que no pueden compararse entre sí.
Traducción no oficial al español de Examining the Role of Family Members in Perinatal Interventions Targeting Postpartum Depression: A Decade in Review, de Ċante Nakanishi, Ana Mireya Diaz-Howard y Tai Mendenhall, publicado en Contemporary Family Therapy (Springer) (2026), doi: 10.1007/s10591-026-09791-1, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas 1 y 2 se presentan en forma de listas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Cualquier nivel de inclusión familiar es mejor que nada.
Ċante Nakanishi, Ana Mireya Diaz-Howard y Tai Mendenhall
Resumen
La literatura existente sobre la depresión posparto (DPP) se centra principalmente en los factores de riesgo individuales, en el tratamiento psicoterapéutico individual y en la atención psicofarmacológica. Trabajos recientes han empezado a reconocer la importancia de incluir a la pareja y a otros miembros de la familia en la atención a la salud mental materna para mejorar los resultados. La autoría examinó críticamente 12 artículos para comprender los fundamentos teóricos, las metodologías y los efectos de los distintos niveles de implicación familiar en dichos trabajos. Aplicamos una mirada sistémica para comprender mejor las intervenciones familiares destinadas a mejorar los resultados de la DPP, así como un enfoque de modelo escalonado para ampliar los trabajos que trasladan la investigación en ciencias de la familia a estas prácticas asistenciales. Los resultados respaldan con fuerza la implicación familiar en las intervenciones contra la DPP. La salud mental perinatal afecta a sistemas familiares enteros, no solo a las madres biológicas, y movilizar los apoyos sociales puede influir positivamente en los resultados posparto. Concluimos con sugerencias para profesionales clínicos y equipos de investigación con el fin de seguir examinando experiencias diversas y explorar los matices de las intervenciones familiares para esta población.
Palabras clave: Familia, Apoyo familiar, Terapia familiar, Depresión posparto, Revisión sistemática
Los trastornos de salud mental materna figuran entre las complicaciones más frecuentes de las madres biológicas durante el periodo perinatal, que se define como el tiempo que transcurre desde que una mujer queda embarazada hasta un año después del parto (Howard & Khalifeh, 2020). Los trastornos de salud mental perinatal —un término inclusivo que reconoce la salud mental de madres y padres durante este periodo— comprenden los trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, psicóticos y relacionados con el trauma (Yeaton-Massey & Herrero, 2019). La depresión posparto (DPP) es el más frecuente de estos trastornos y afecta aproximadamente a una de cada ocho madres recientes (Bauman et al., 2020). Entre los factores sociales que contribuyen a la DPP materna figuran la disminución del apoyo social, la insatisfacción conyugal, la violencia interpersonal, el desempleo y las dificultades económicas (Ghaedrahmati et al., 2017).
El periodo perinatal representa una transición importante para las personas y las familias, y los factores que influyen en él abarcan los niveles individual, diádico, relacional e intergeneracional (Bost et al., 2002; Dun, 2010; Katz-Wise et al., 2010; Kluwer, 2010; Rauch-Anderegg et al., 2020). Se ha reconocido, por ejemplo, que la relación de pareja funciona como factor moderador tanto contribuyente como protector de los síntomas depresivos posparto de madres y padres (Çankaya & Dikmen, 2022; Kümpfel et al., 2025). Diversos trabajos sugieren, además, que las dinámicas relacionales existentes antes de la llegada del bebé se refuerzan, y que los cambios posteriores en la satisfacción conyugal pueden persistir durante años (Bogdan et al., 2022; Kluwer, 2010).
Existen pocas intervenciones basadas en la evidencia para preparar a las parejas y las familias para la transición a la parentalidad. Las primeras intervenciones de pareja (p. ej., el Becoming a Family Project; Cowan & Cowan, 1995) mostraron resultados prometedores: las parejas participantes experimentaron menos cambios negativos en la satisfacción con sus roles que un grupo de control. Shapiro y Gottman (2005) pusieron a prueba un taller prenatal para parejas y constataron que el programa tenía efectos positivos en el posparto sobre la depresión, la hostilidad y la calidad conyugal, lo que subraya una vez más la influencia de la relación de pareja en este periodo. Más recientemente, profesionales de la práctica y de la investigación han destacado la importancia de implicar a todo el sistema familiar en el tratamiento de la DPP, más allá de la relación de pareja (Battle et al., 2023).
Aunque las intervenciones de base familiar todavía están emergiendo, revisiones sistemáticas anteriores han intentado abordar de forma más amplia la cuestión de su eficacia sobre la salud mental materna y han mostrado resultados positivos. Cluxton-Keller y Bruce (2018), por ejemplo, constataron que la terapia familiar reducía los síntomas depresivos maternos, pero que el tamaño del efecto estaba moderado por la intensidad de la intervención (es decir, prevención o tratamiento) y por el nivel de implicación familiar. Cuando se integran en la atención pediátrica, las intervenciones dirigidas a madres y padres pueden mejorar su salud mental y las interacciones con sus hijas e hijos (Cluxton-Keller et al., 2015). Una revisión de síntesis anterior de Noonan et al. (2021) examinó estudios de intervenciones psicosociales para la DPP y la ansiedad publicados entre 2010 y 2020 que incluían a la pareja o a un miembro de la familia. Encontraron nueve intervenciones y concluyeron que era necesario ampliar el estudio de los resultados de las intervenciones más allá del progenitor destinatario, y armonizar los resultados de los distintos estudios para facilitar las comparaciones entre ellos.
Para ampliar los hallazgos anteriores y examinar los enfoques teóricos, las metodologías y los niveles de inclusión familiar en la literatura existente, centramos nuestra revisión en las siguientes preguntas: a) ¿Cuáles son las fortalezas, las limitaciones y las implicaciones de los enfoques teóricos y metodológicos actuales utilizados para estudiar las intervenciones familiares dirigidas a la DPP materna?, y b) ¿Cómo influye el nivel de inclusión familiar en los resultados de la depresión posparto? Para responder a estas preguntas, sintetizamos el uso de teorías, diseños de investigación y métodos descritos en los trabajos recientes. Para examinar los niveles de implicación familiar en la literatura, aplicamos un enfoque de modelo escalonado (Pratt & Sonney, 2020) que permite trasladar la investigación en ciencias de la familia a intervenciones de base familiar. Elegimos este modelo porque fue diseñado para evaluar la implicación familiar en las prácticas asistenciales operacionalizando la inclusión de los miembros de la familia, desde niveles bajos hasta niveles altos de inclusión.
Las búsquedas iniciales en bases de datos se realizaron en octubre de 2023, centradas en artículos publicados entre 2013 y 2023, en APA PsychINFO, PubMed y Google Scholar (véase la fig. 1). En diciembre de 2025 se realizó una búsqueda adicional para asegurarse de que se habían recogido todos los artículos. Esta revisión de una década permitió un análisis en profundidad de los enfoques metodológicos actuales, de los hallazgos empíricos y de las tendencias emergentes en las intervenciones familiares. Los términos de búsqueda en las distintas bases de datos incluían variantes de: [family therapy, couples therapy, psychotherapy, OR family intervention], AND [perinatal mood disorder, postpartum depression, peripartum depression, perinatal depression, OR mood disorder], AND [family, parents, caregivers, spouse, OR partner] AND [pregnancy, postpartum, perinatal, antenatal, OR peripartum] AND [primary care OR integrated care]. Doce artículos cumplieron los criterios de inclusión.

La persona que firma en primer lugar realizó el cribado inicial por título, el cribado por resumen y la extracción de datos. Los marcos teóricos, las preguntas de investigación, las medidas del funcionamiento individual y diádico, los métodos de investigación, la cualificación de quienes aplicaban las intervenciones y la ubicación geográfica de los estudios se extrajeron sistemáticamente y fueron revisados por todo el equipo (véase la tabla 1). La información extraída sirvió para identificar temas, fortalezas y limitaciones en el conjunto de la literatura. A continuación se aplicó el modelo de Pratt y Sonney (2020) para determinar el nivel de inclusión familiar, que fue revisado y aprobado por toda la autoría.
Tabla 1 — Visión general de la teoría, el diseño de investigación, el muestreo, la ubicación y la cualificación de quienes aplicaron la intervención
Se incluyeron los artículos si: a) las madres en periodo perinatal y una persona de apoyo identificada participaban junto con ellas en los servicios, lo que se denominó «implicación familiar» (p. ej., cónyuge, otra figura parental, madre o padre, persona cuidadora, familiar); b) se centraban en servicios de salud mental durante el embarazo y los periodos perinatal o posparto; c) abordaban resultados de depresión posparto; d) profesionales sanitarios, centros de atención primaria, hospitales, consultas prenatales o centros de atención integrada participaban en la aplicación de la intervención; e) estaban redactados en inglés, y f) habían sido revisados por pares. Se excluyeron los artículos si: a) las muestras solo incluían a madres de forma individual; b) examinaban la salud perinatal (p. ej., procedimientos médicos o afecciones físicas) sin recurso a servicios de salud mental; c) se centraban exclusivamente en el tratamiento de consumo de sustancias o en intervenciones en línea sin persona facilitadora; d) la muestra se situaba fuera del periodo perinatal, del embarazo o del posparto; e) no estaban redactados en inglés, y f) no habían sido revisados por pares (p. ej., capítulos de libro, tesis doctorales, literatura gris).
Para comprender plenamente cómo entiende la literatura actual el papel de la familia en el tratamiento de la DPP, es importante examinar de qué modo la teoría sienta las bases de los estudios de este análisis. De los 12 artículos examinados, cinco identificaban al menos un marco teórico; seis identificaban al menos un marco terapéutico, y uno no lo especificaba (véase la tabla 1). En este análisis, todos los marcos se dividieron en tres categorías: socioculturales, integrados e implícitos.
Cuatro estudios identificaron factores internos, externos y contextuales multidimensionales que influyen en la salud mental de la madre en el posparto. Por ejemplo, Geller et al. (2018) utilizaron la teoría del intercambio de energía social para la depresión posparto (SEED), según la cual las mujeres con DPP tratan de alcanzar un equilibrio entre ellas mismas y sus redes socioculturales (Posmontier & Waite, 2011). Giallo et al. (2022) aplicaron una intervención derivada del modelo de estrés familiar y de la teoría de la seguridad emocional, que pone de relieve cómo los factores externos (p. ej., la situación económica, el conflicto parental) afectan a la cohesión familiar. Estas teorías sistémicas cuestionan los marcos actuales de la DPP (p. ej., los que tratan a las mujeres de forma aislada) al poner de relieve el apoyo y el cuidado dinámicos que reciben las madres y sus contextos sociales.
Gambrel et al. utilizaron la neurobiología interpersonal (IPNB) tanto en su estudio de métodos mixtos (2015a) como en su estudio cualitativo (2015b). La IPNB es un marco interdisciplinario que concibe el bienestar como el producto de una integración holística de las distintas partes del cerebro, que realizan tareas y se conectan entre sí para crear un estado de flexibilidad, adaptabilidad, coherencia, energía y estabilidad (Siegel & Drulis, 2023).
Los enfoques teóricos implícitos comprenden teorías no especificadas y marcos terapéuticos. Por ejemplo, Daley-McCoy et al. (2015) sostienen que las parejas experimentan cambios importantes durante la etapa de transición a la parentalidad de su ciclo vital familiar, en consonancia con la teoría del curso de vida, pero no explicitan cómo se aplicaba a su trabajo una teoría concreta. Los enfoques implícitos incluyen también estudios que no nombraban ninguna teoría, pero sí identificaban un marco terapéutico que orientaba el trabajo. Las teorías suelen ser el fundamento de los marcos terapéuticos, aunque sea de forma implícita, mientras que la terapia en sí es una aplicación práctica de un marco mediante un conjunto de habilidades e intervenciones. Seis estudios identificaron tres marcos terapéuticos (véase la tabla 1): a) la terapia cognitivo-conductual (TCC), para potenciar la reestructuración cognitiva y mejorar los patrones de comunicación negativos; b) la terapia dialéctica conductual (TDC), para mejorar la regulación emocional y la eficacia interpersonal de los miembros de la familia participantes, y c) la musicoterapia creativa (MTC), para activar los procesos neuronales neonatales y favorecer el vínculo entre bebés y progenitores.
Tres de los estudios incluidos en esta revisión eran investigaciones de métodos mixtos; ocho eran cuantitativos, y uno era cualitativo (véase la tabla 1). De los 11 estudios cuantitativos y de métodos mixtos, cinco formaban parte de un ensayo controlado aleatorizado (ECA), dos eran evaluaciones de programas y uno era un híbrido de efectividad/implementación. Todos los artículos indicaban que las intervenciones del estudio eran dirigidas por profesionales formados (p. ej., con una formación específica para garantizar la fidelidad a la intervención) o acreditados (p. ej., profesionales clínicos con licencia) (véase la tabla 1). Las intervenciones se aplicaron en contextos diversos, p. ej., hospitales o consultas hospitalarias (n = 4), videoconferencias (n = 3), programas de hospital de día (n = 1), el domicilio de las personas participantes (n = 1) y contextos no especificados (n = 3). Siete estudios incluían al cónyuge o la pareja y cinco incluían a miembros de la familia elegidos por la madre (véase la tabla 2).
Tabla 2 — Visión general de las intervenciones, las medidas y el nivel de inclusión familiar
Los 12 artículos utilizaron métodos de muestreo no especificados, pero definieron un conjunto de criterios de inclusión, lo que sugiere un muestreo intencional. Las personas participantes se reclutaron en hospitales regionales (n = 5), centros de atención primaria (n = 2), servicios de salud familiar o de visitas domiciliarias (n = 3) y otras fuentes de derivación (p. ej., centros de parto, clases de preparación prenatal, comercios locales; n = 2). Todos los estudios realizados en EE. UU. (n = 7) indicaban la raza de las personas participantes en los resultados. Solo un estudio estadounidense informó de una muestra mayoritariamente no blanca. Los estudios realizados en China (n = 1), Irán (n = 1), Australia (n = 1), Suiza (n = 1) y el Reino Unido (n = 1) no consignaban la raza como identificador principal, pero dos indicaban la nacionalidad o el país de nacimiento de las personas participantes. Diez estudios describían los datos sociodemográficos tanto de la madre como de su persona de apoyo, un elemento contextual importante dado que este corpus examinaba precisamente el papel de esa persona de apoyo. Solo dos estudios mencionaban parejas del mismo sexo o queer en su muestra. En seis estudios, la mayoría de las madres tenía un título de grado o superior, y un estudio indicaba que más del 70% de su muestra había cursado algunos estudios universitarios (Geller et al., 2018). Tres estudios señalaban que la mayor parte de su muestra no tenía un título universitario. Cinco estudios indicaban que la mayoría de las personas participantes tenía empleo.
Las medidas (n = 41; véase la tabla 2) evaluaban de diversas maneras el funcionamiento interpersonal de las personas participantes y la gravedad de la DPP: desde la salud mental y el bienestar maternos (n = 13) hasta el funcionamiento y la comunicación diádicos o familiares (n = 20), aspectos de la parentalidad (n = 4) y la satisfacción con la intervención (n = 4). Los estudios cuantitativos y de métodos mixtos justificaban claramente la elección de las medidas de autoinforme que utilizaban.
Salud mental posparto y funcionamiento materno. El funcionamiento materno se evaluó con 13 medidas diferentes. La Escala de Depresión Posparto de Edimburgo (EPDS) fue el instrumento más empleado en los estudios (n = 6). Los equipos de investigación utilizaron la EPDS para a) detectar la presencia de síntomas depresivos y b) evaluar el funcionamiento materno, el malestar o la gravedad de los síntomas depresivos como resultado principal. Dos estudios utilizaron la EPDS para evaluar los síntomas depresivos de ambos miembros de la pareja (Daley-McCoy et al., 2015; Kehl et al., 2020).
El segundo instrumento más utilizado para medir el bienestar materno fue la Escala de Depresión, Ansiedad y Estrés (DASS-21; n = 3). En dos estudios, la DASS-21 se administró tanto a las madres como a los padres. Tres estudios utilizaron el Inventario de Depresión de Beck – Segunda edición (BDI-II); un estudio utilizó el BDI original, y tres emplearon versiones o subescalas del Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo (STAI). Las demás medidas solo se utilizaron una vez en el conjunto de la literatura para evaluar la salud y el bienestar maternos (véase la tabla 2).
Funcionamiento diádico o familiar. Todos los artículos revisados utilizaron instrumentos diferentes (n = 20) para evaluar la calidad de la relación o la comunicación. Sin embargo, muchos de esos instrumentos evaluaban constructos similares (p. ej., comunicación, satisfacción con la relación, resolución de conflictos). Algunas medidas eran aplicables a las relaciones familiares, no solo a las de pareja (p. ej., Perceived Hostility Scale); otras evaluaban la coparentalidad (p. ej., Coparenting Relationship Scale), y otras, las relaciones de pareja (p. ej., Dyadic Adjustment Scale). Aunque parece una medida individual, Gambrel y Piercy (2015a) utilizaron el Five Facet Mindfulness Questionnaire para medir la atención plena de las personas participantes, que, según sostienen, influye positivamente en la sintonía intrapersonal, en las interacciones diádicas y en el funcionamiento interpersonal general.
Crianza y parentalidad. Tres estudios evaluaron distintos aspectos de la crianza mediante cuatro instrumentos. Por ejemplo, Geller et al. (2018) utilizaron la Parental Stress Scale (PSS) para explorar las percepciones de madres y padres sobre los aspectos positivos y negativos de su rol parental. Otros examinaron los factores de estrés físicos y sociales y evaluaron la calidez y la hostilidad parentales (véase la tabla 2).
Satisfacción con la intervención. Cuatro estudios utilizaron cuestionarios de autoinforme para medir la satisfacción de las personas participantes con la intervención o intervenciones recibidas. Dos estudios utilizaron dos versiones diferentes del Client Satisfaction Questionnaire (CSQ) para evaluar la aceptabilidad de la intervención y la satisfacción con el programa. Otros dos artículos utilizaron un cuestionario propio, diseñado por el equipo de investigación, para evaluar aspectos (es decir, contenido, logística) de sus intervenciones (véase la tabla 2).
Los estudios de métodos mixtos y cuantitativos incluidos en esta revisión recurrieron a varios análisis diferentes para comparar los efectos de las intervenciones. En 11 estudios se calcularon estadísticos descriptivos, concretamente medias y desviaciones típicas, al inicio y después de la intervención. Cinco estudios utilizaron análisis no paramétricos (p. ej., prueba de rangos con signo de Wilcoxon, prueba U de Mann-Whitney) para tener en cuenta el pequeño tamaño de las muestras, la falta de independencia y el incumplimiento del supuesto de normalidad. Otros análisis incluían pruebas t para muestras relacionadas, con el fin de evaluar los cambios de las personas participantes a lo largo de varios momentos de medición, pruebas t para muestras independientes y pruebas de medidas repetidas, la g de Hedges y modelos lineales mixtos generalizados para determinar los efectos principales de la intervención en los grupos de control y de intervención.
Para examinar las entrevistas cualitativas, los tres estudios de métodos mixtos recurrieron a un análisis temático codificado por varias personas investigadoras. Gambrel y Piercy (2015a) utilizaron los datos cualitativos para «ampliar y explicar los resultados cuantitativos» (p. 8). Giallo et al. (2022) y Kehl et al. (2020) recurrieron a entrevistas cualitativas posteriores a la intervención para identificar la satisfacción con la intervención, las mejoras y los resultados.
El único estudio cualitativo, de Gambrel y Piercy (2015b), describía con detalle un proceso de teoría fundamentada para poner de relieve las experiencias de las personas participantes en una intervención de atención plena. El equipo siguió un proceso iterativo con tres etapas de codificación: abierta, axial y análisis del texto completo (Strauss & Corbin, 1998). Revisó los códigos hasta alcanzar un consenso y tomó medidas adicionales para garantizar el rigor y la fiabilidad (p. ej., incorporación de más personas codificadoras, métodos de documentación claros, consulta entre pares y en equipo, validación por las personas participantes).
Este corpus muestra que un enfoque de la depresión posparto que implica a la familia es beneficioso tanto para las madres como para sus parejas. Las tasas de síntomas depresivos maternos se reducen de forma estadísticamente significativa cuando la pareja participa en intervenciones centradas en la familia (Battle et al., 2023; Cluxton-Keller & Bruce, 2018; Cluxton-Keller & Olson, 2023; Cluxton-Keller et al., 2023; Dafei et al., 2021; Geller et al., 2018; Ngai et al., 2020). Los datos mostraron que también disminuían las tasas de ansiedad materna, el afecto negativo paterno y el malestar psicológico, mientras que mejoraban los niveles globales de funcionamiento interpersonal (p. ej., comunicación, resolución de conflictos, apoyo a la coparentalidad) (Cluxton-Keller and Olson 2023; Daley-McCoy et al. 2015; Gambrel and Piercy 2015a). Daley-McCoy et al. (2015) constataron que las parejas experimentaban en el posparto un descenso de la satisfacción con la relación, pero que quienes participaban en las intervenciones mostraban un descenso menor que los grupos de control. Los hombres que participaron en intervenciones de atención plena refirieron una mejora de la satisfacción con la relación tras la intervención (Gambrel and Piercy 2015a). La inclusión de un miembro de la familia, no solo de la otra figura parental, se asoció con una reducción del conflicto con la madre participante a lo largo del tiempo (Cluxton-Keller & Olson, 2023).
Aplicamos el modelo de Pratt y Sonney (2020) a esta literatura para examinar en qué medida se incluía a las familias en el abordaje de la DPP. Encontramos niveles de inclusión familiar altos (n = 7), moderados (n = 2) y bajos (n = 3) (véase la tabla 2). Incluso los niveles bajos de inclusión familiar mostraron efectos positivos sobre la DPP materna. Dafei et al. (2021) sostuvieron que la simple presencia del cónyuge en el tratamiento mejora los resultados maternos gracias a un mayor conocimiento del embarazo por parte de la pareja y a su mayor implicación en él. Los estudios con niveles altos de inclusión familiar mostraron resultados sólidos, con reducciones estadísticamente significativas de los síntomas depresivos (p. ej., Cluxton-Keller & Olson, 2023; Cluxton-Keller et al., 2018, 2023) y tamaños del efecto de medianos a grandes en sus medidas de resultado (Battle et al. 2023; Gambrel and Piercy 2015a; Giallo et al. 2022), lo que respalda la idea de que la salud mental perinatal afecta a familias enteras. Según sus resultados, estos estudios mejoraron el funcionamiento interpersonal de las personas participantes al mejorar la comunicación en la pareja, aumentar el tiempo de calidad compartido y reducir el conflicto. La diversidad de niveles de inclusión familiar pone de relieve un desplazamiento en curso de la atención sanitaria hacia enfoques más centrados en la familia (Lamson et al., 2022).
La literatura existente contiene numerosos supuestos sobre la depresión posparto (DPP), junto con buenas prácticas sobre cómo abordarla. Geller et al. (2018) pusieron de relieve factores internos y externos, así como microprocesos y macroprocesos, que contribuyen a las experiencias del posparto. Esta perspectiva sistémica promueve el bienestar materno al tiempo que reconoce los importantes papeles y efectos de las redes sociales. Sin embargo, aunque las parejas y otros miembros de la familia suelen querer implicarse en la atención perinatal, pueden experimentar ambivalencia y encontrar obstáculos para hacerlo. Se necesita más apoyo estructural para garantizar que las mujeres, en particular las de alto riesgo, estén acompañadas durante este periodo crítico (Hoang et al., 2022; Taylor et al., 2018).
En la revisión que aquí se presenta, examinamos los marcos de referencia, las metodologías y los niveles de implicación familiar de las intervenciones centradas en estas importantes cuestiones. Consideramos la validez, la fiabilidad, el momento de aplicación, la operacionalización y la sensibilidad cultural de los instrumentos empleados por los equipos de investigación, y examinamos si los constructos que pretendían evaluar eran adecuados para las poblaciones destinatarias. Un punto fuerte del conjunto de estudios es que muchos utilizaron la Escala de Depresión Posparto de Edimburgo (EPDS) como medida inicial y posterior a la intervención para determinar los cambios en la gravedad de los síntomas depresivos. En la actualidad, la EPDS es la medida más aceptada y válida para evaluar los síntomas y su gravedad en los grupos perinatales (Cox et al., 1987; Kendall-Tackett, 2024). Desde su desarrollo inicial, ha sido validada para el embarazo y para el posparto en ocho idiomas diferentes, así como para los padres (Kozinsky & Dudas, 2015; Levis et al., 2020; Matthey et al., 2001).
Con todo, conviene ser prudente. En una revisión de estudios de validación, Kozinszky y Dudas (2015) constataron que la EPDS puede generar un número considerable de falsos positivos y que también puede pasar por alto casos positivos de DPP. Estos resultados contradictorios podrían deberse a que profesionales de la salud utilizan la EPDS para diagnosticar la DPP, en lugar de emplearla para el cribado al que está destinada (Kendall-Tackett, 2024). Diversos equipos han examinado además la validación de la EPDS en poblaciones diversas y han propuesto puntos de corte alternativos y adaptaciones de los ítems para tener en cuenta los matices culturales de los síntomas depresivos (Chan et al., 2021; Salehi et al., 2023; Levis et al., 2020). Por ejemplo, Moyer et al. (2023) crearon una versión de la EPDS informada por el trauma que incorpora un lenguaje más coloquial para las poblaciones estadounidenses. Aunque ninguna herramienta estandarizada es perfecta, la EPDS es un instrumento de cribado práctico para evaluar los síntomas depresivos tanto de las madres como de sus parejas durante el periodo perinatal, pero es importante que los equipos de investigación y el personal sanitario conozcan sus limitaciones.
A diferencia de la muy utilizada Escala de Depresión Posparto de Edimburgo (EPDS), la evaluación del funcionamiento interpersonal o diádico apenas presentaba coincidencias en este conjunto de artículos. No hubo dos estudios que utilizaran el mismo instrumento para evaluar la relación entre las madres y su persona de apoyo. Esta falta de coherencia en las medidas diádicas dificulta la comparación de los resultados de los estudios. Algunas autorías no explicaban del todo por qué habían elegido los instrumentos administrados. Por ejemplo, aunque la Dyadic Adjustment Scale se utiliza ampliamente para evaluar la satisfacción conyugal, puede que no mida con precisión los componentes que afectan a las madres y los padres recientes o a su relación mutua (Bogdan et al., 2022). La literatura saldría ganando si las autorías justificaran el uso de sus instrumentos y precisaran cómo esas herramientas captan los constructos buscados del funcionamiento relacional, en particular con datos diádicos, en los que la interdependencia es un factor que debe tenerse en cuenta. Algunas medidas de funcionamiento diádico solo se administraron a las madres participantes, lo que limitó el análisis de las variables a nivel de la relación. La literatura emergente se beneficiaría de una estandarización de los instrumentos para medir el funcionamiento diádico durante el periodo perinatal.
Las intervenciones centradas en la familia de este conjunto de trabajos parecen constituir un punto fuerte, pero pueden ser difíciles de implantar en los distintos centros sanitarios. Muchas de ellas consistían en sesiones terapéuticas de psicoeducación o en grupos de habilidades en diversos formatos (p. ej., presencial, telesalud simultánea). Por ejemplo, Geller et al. (2018) pusieron en marcha un modelo ideal de servicios de apoyo intensivo para madres en el periodo perinatal con niveles moderados de inclusión familiar. Su intervención o intervenciones mostraron resultados positivos en el funcionamiento materno, el estrés parental, la regulación emocional y el ajuste diádico. Sin embargo, un modelo tan intensivo puede ser difícil de desarrollar por motivos de financiación, tarifas de reembolso, formación clínica y apoyo institucional (o falta de él). Enfoques más accesibles para profesionales y pacientes, con niveles más modestos de inclusión familiar (p. ej., un taller psicoeducativo de dos horas; Daley-McCoy et al., 2015), también han mostrado resultados prometedores para aliviar la DPP y el malestar de la pareja durante el periodo perinatal.
Es importante señalar las siguientes limitaciones de la revisión que aquí se presenta. La homogeneidad de muchas de las muestras sugiere que esta revisión recoge principalmente las experiencias de una población concreta (es decir, esta literatura se inclinaba hacia muestras blancas y con un nivel educativo elevado). Es difícil decir si eso es representativo de las experiencias de otras personas con la DPP. Había también una gran variedad de metodologías, enfoques y medidas en el conjunto de la literatura. Por ejemplo, algunos estudios se centraban en la psicoeducación (p. ej., Dafei et al., 2021; Ngai et al., 2020) con la pareja presente, y otros en el apoyo familiar y las dinámicas interpersonales (p. ej., Battle et al., 2023; Giallo et al., 2022). Aunque esta variedad ofrece una perspectiva considerable, dificulta las comparaciones generales. Resulta evidente, no obstante, que cualquier nivel de inclusión familiar es mejor que nada.
Dadas las disparidades bien documentadas en salud mental y física que afectan a las madres negras, indígenas y de color (BIPOC), esta literatura también podría beneficiarse de la aplicación de un marco interseccional o culturalmente específico (Hoang et al., 2022). Según Hill et al. (2022), por ejemplo, las madres negras y AI/AN presentan en EE. UU. tasas de mortalidad materna más elevadas que las madres blancas no hispanas, disparidades que pueden comprenderse mejor a la luz de la intersección de los factores sociales y económicos (p. ej., género, raza, nivel socioeconómico, entorno) que configuran los resultados de salud. Además, un marco inclusivo (p. ej., el de los determinantes sociales de la salud) permitiría integrar a la familia extensa en la atención al reconocer la diversidad familiar y la importancia de los lazos de parentesco en las comunidades racializadas (Bernardes, 1999; Gerstel, 2011; Herman & Newland, 2022). Aplicando un marco interseccional a esta literatura, los equipos de investigación pueden aumentar la participación de familias diversas y abordar las desigualdades sistémicas que contribuyen a las disparidades en salud materna.
Todos los estudios examinados en esta revisión salvo uno incluían medidas de autoinforme. Battle et al. (2023) utilizaron un instrumento puntuado por profesionales clínicos (es decir, la Modified Hamilton Rating Scale for Depression) para evaluar los síntomas de las personas participantes. En esta población, existe la posibilidad de recurrir a otros enfoques (p. ej., observacionales, de archivo, fisiológicos) para medir aspectos del periodo perinatal (Leary, 2016). Basarse principalmente en medidas de autoinforme no permite captar plenamente la complejidad de las dinámicas interpersonales en la investigación diádica. Abordando las cuestiones de validez para poblaciones diversas, la interdependencia de los datos y la estandarización de las medidas diádicas, los estudios futuros pueden reforzar el rigor y la pertinencia de la investigación diádica en la población perinatal.
Aunque esta literatura ha demostrado la importancia de la implicación de la pareja, los estudios futuros pueden examinar los niveles de inclusión familiar (Pratt & Sonney, 2020) para ofrecer evaluaciones más matizadas de cómo influye la implicación familiar en la salud perinatal. Examinar el papel del apoyo ampliado a las madres (p. ej., familiares, amistades, pares) podría aportar información decisiva para mejorar la salud mental materna. Además, estudios longitudinales que determinen los resultados a largo plazo de las intervenciones perinatales podrían ofrecer una visión valiosa de la eficacia de las intervenciones tempranas y de si las familias quedan mejor preparadas para afrontar los retos futuros de la crianza.
La escasa literatura sobre intervenciones terapéuticas basadas en la evidencia en el contexto del periodo perinatal pone de manifiesto una necesidad —y una oportunidad— de abordar clínicamente la salud mental de madres y padres gestantes y de las familias que crecen. Es fundamental que quienes ejercen la terapia de pareja y familiar (CFT) sepan cómo influyen las intervenciones familiares en los resultados de salud mental perinatal. El periodo perinatal es un momento clave para implicar a las familias, porque está marcado por cambios acentuados en la identidad, en las dinámicas relacionales, en los niveles de estrés y en los ajustes de roles. Quienes ejercen la terapia de pareja y familiar disponen de un conjunto de competencias singular para implicar a las familias y aplicar intervenciones manteniendo un alto nivel de implicación familiar. Durante este periodo, pueden servirse de su formación sistémica para incorporar eficazmente al tratamiento a la familia biológica o elegida, con el fin de apoyar a las madres y los padres recientes y a sus bebés. Movilizar apoyos adicionales para las madres puede mejorar los resultados tanto individuales como interpersonales, como sugieren los resultados de esta revisión. Comprender el periodo perinatal y su efecto sobre las dinámicas interpersonales permite una mejora sistémica mayor, con posibles efectos positivos a largo plazo sobre el bienestar familiar.
Esta revisión ha sintetizado las fortalezas y limitaciones teóricas y metodológicas de 12 artículos que examinan cómo influye la implicación familiar en la depresión posparto (DPP). Los resultados muestran que implicar a un miembro de la familia en el tratamiento para apoyar la adaptación perinatal puede mejorar la DPP y el funcionamiento interpersonal. La investigación futura debería incorporar muestras diversas en sus diseños para comprender mejor las experiencias matizadas de la DPP en las familias. Además, deberían realizarse estudios longitudinales durante el periodo perinatal para mostrar los efectos a lo largo del tiempo sobre la salud materna e infantil, la cohesión familiar y el funcionamiento interpersonal. Los equipos de terapia de pareja y familiar están en una posición privilegiada para implicar a las familias en este momento crítico, y el uso de un marco inclusivo permitirá integrar mejor los apoyos esenciales.
Complexe Systémique: puntos clave
Esta revisión confirma lo que la práctica sistémica intuye: la depresión posparto no es solo un asunto de la madre, sino un momento en que todo el sistema se reorganiza, y la pareja puede tanto agravar la situación como proteger. Su aportación más útil es la escala de niveles de inclusión: desde la simple presencia de la pareja en la sesión hasta una terapia que trabaja activamente sobre las relaciones, cada escalón parece aportar un beneficio, y los programas que más incluyen a la familia muestran los efectos más claros. De ahí se desprende una regla práctica: invitar a una persona cercana elegida por la madre, aunque sea a una única sesión informativa, ya es mejor que nada. Con todo, se impone la prudencia: doce estudios heterogéneos, muestras mayoritariamente blancas y con alto nivel educativo, ninguna medida de pareja compartida por dos estudios y una EPDS utilizada a veces para diagnosticar cuando está pensada para el cribado. Para la terapia de pareja y familiar, lo que está en juego es también institucional: lograr que el periodo perinatal se reconozca como un tiempo de trabajo familiar, y no solo de seguimiento individual. Puede leerse junto con la revisión sobre el entorno familiar de las personas con depresión y el artículo sobre la pareja entre conyugalidad y parentalidad.
Notas del original
Conflicto de intereses. La autoría declara que no existe ningún conflicto de intereses.
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Traducción no oficial de Examining the Role of Family Members in Perinatal Interventions Targeting Postpartum Depression: A Decade in Review, de Ċante Nakanishi, Ana Mireya Diaz-Howard y Tai Mendenhall, Contemporary Family Therapy, publicación anticipada en línea (2026), doi: 10.1007/s10591-026-09791-1, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra ha sido modificada en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
Esta es una traducción del artículo original «Examining the Role of Family Members in Perinatal Interventions Targeting Postpartum Depression: A Decade in Review», publicado en Contemporary Family Therapy (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Publicada por Complexe Systémique: el texto se ha traducido al español con la ayuda de la inteligencia artificial y la presentación se ha adaptado a la lectura en línea, como se indica al principio de esta página.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Nakanishi, Ċ., Diaz-Howard, A. M., et Mendenhall, T. (2026). Examining the Role of Family Members in Perinatal Interventions Targeting Postpartum Depression: A Decade in Review. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/examining-the-role-of-family-members-in-perinatal-interventions (Obra original publicada en 2026 en Contemporary Family Therapy, OnlineFirst (2026); republicada en 2026 por Contemporary Family Therapy, https://link.springer.com/article/10.1007/s10591-026-09791-1)
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